miércoles, 24 de septiembre de 2014

Para traductores de textos académicos y científicos (y también para los otros traductores)


Hugo Salas visitó el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires para hablar de “La tarea del traductor frente al texto académico y científico”. Lo hizo con una elocuencia ejemplar y se refirió, entre otras cosas, al curioso papel de los revisores técnicos académicos, que en su celo no se limitan a controlar la parte conceptual y muchas veces terminan interviniendo (y arruinando) la tarea del traductor. Asimismo, también habló del los muchos avatares que sufren las traducciones en manos de los editores cuando falla la planificación y el pobre papel que se le asigna a los traductores en toda la cadena de producción, etc.   

Hugo Salas es crítico de cine y periodista cultural. A lo largo de su carrera ha publicado en diversos medios nacionales e internacionales, entre los que se cuentan Ñ (Clarín) y Radar (Página/12). Como escritor, ha editado la novela Los restos mortales (Norma, 2010), el cuento “No podía abrirlo” (en Panorama Interzona; IZ, 2012) y el libro de relatos Cuando fuimos grandes (Alción, en prensa). En el ámbito de la traducción, se ha especializado en textos académicos y teóricos, entre los que se incluyen Nuevas minorías, nuevos derechos de Homi K. Bhabha, Utopía y reforma en la Ilustración de Franco Venturi, Teoría desde el sur de Jean y John Comaroff, ¿Qué es el arte contemporáneo? de Terry Smith y El desafío de las desigualdades: América Latina / Asia: una comparación económica de Pierre Salama.

1 comentario:

  1. Existe una profunda equivocación cuando traducimos textos del fr o del inglés a nuestro idioma. El o.d en francés no se pone después del verbo pero en castellano logra una frase más clara.
    No necesitamos nombrar el sujeto todo el tiempo pues nuestros verbos articulan. El francés por otras razones, las desconozco lo utiliza también. Los pronombres lo, la, le, les es suficiente para no repetir al final de una frase de ello, con ello etc.
    Cada lengua articula de un modo diferentes. Es importante que nos atengamos a sus reglas para volver el texto menos tedioso y más acorde a nuestra gramática. TEnemos además un léxico amplio que no necesita repetir a cada momento un vocablo. Es una cuestión de posibilidades que no se dan en el inglés, por ejemplo.
    El "esto" no es necesario. El it no representa nada, no aporta nada a la frase y molesta.
    Ojalá muchos traductores se tomaran la molestia de pensar en cada lengua y hacer estas posible correcciones que se vienen sucediendo cada vez más. Ya no hay correctores en las imprentas;,como decía Borges. Escribir es corregir borradores.
    Traduje el Tao de la espléndida versión de Gia- Fu -Feng y ha tenido muchísimo éxito. Hubo poco de talento y mucho de esfuerzo; tarde seis meses en terminarlo.
    He corregido el cuento magnífico Patriotismo de Mishima sin las repeticiones nefastas antes citadas. Quedó impecable porque nuestro idioma no lo permite, sin repeticiones vanas y reiterativas. Y así algunas otras obras. Ayer vi la traducción de Invictus y casi caigo desmayada. Es una perversión llamarla traducción; más bien sería una traición, un golpe macabro a nuestra lengua castellana. Por qué cambiar el sentido de cada verso que es un poema en sí. Por qué dejar fluir la imaginación para empeorar o lograr un non sense a ese poema que en sí es una obra de arte. Y así in aeternum.

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