lunes, 4 de abril de 2016

Calzoncillos sí, libros no

“Informe 2015 de la Cámara del Libro: El año pasado se vendieron libros argentinos al exterior por 27,12 millones de dólares, el número más bajo desde 2003. La caída empieza con las medidas ‘proteccionistas’” Eso es lo que dice la bajada de la primera de las dos notas de Patricia Kolesnicov publicadas por el diario Clarín sobre la situación del libro argentino en el exterior. Ésta se publicó el martes 29 de marzo pasado.

Efecto Cepo: menos libros entraron y salieron del país

En 2011 la balanza del comercio exterior de libros tocó su pico más bajo: se exportó menos que lo que se importó y el saldo negativo llegó a los 75,77 millones de dólares. En octubre de ese año, quien era secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, paró en la Aduana cerca de un millón de libros y "sugirió" a las editoriales trazar una política de compensaciones, de modo tal que exportasen ALGO –su ejemplo fue calzoncillos– por cada dólar que importaran en libros. Esa fue la primera de una serie de medidas para "proteger la industria nacional". El año pasado, la balanza seguía negativa pero en un número significativamente menor: 13,142 millones de dólares. ¿Es buena noticia? Depende de cómo se mire: las importaciones bajaron de un pico de 117 millones a 40,2 y las exportaciones, que ese año habían sido de 41,5 millones se fueron a 27,12, el número más bajo desde 2003. Pasándolo en limpio: se compraron menos libros (tenemos menos acceso a la información), se vendieron menos libros (nuestros autores pasan menos las fronteras). ¿Es buena noticia?

Estos datos son parte del valioso Informe Anual de Producción del Libro en la Argentina que la Cámara Argentina del Libro presentará hoy. Entre otras cosas hablarán –contaron fuentes de la Cámara a Clarín– de su preocupación por esta caída de exportaciones.

El informe consigna que en 2015 se editaron 28.966 títulos nuevos, el número más alto de la medición, que empieza en 1997. Y aunque en líneas generales viene en ascenso, la cantidad de ejemplares publicados bajó de casi 129 millones en 2014 a 82,69 el año pasado.

Es tentador pensar que esta baja en la cantidad de ejemplares tiene algo que ver con el crecimiento de los libros digitales: en 2015 fue un 17% de lo publicado. Sin embargo, en 2014 hubo más edición digital: el 18 por ciento. Los temas que más se editan en digital son los de Ciencias Sociales (el 22% de lo que sale, sale como libro electrónico). Y lo que sigue preferentemente en papel son los libros infantiles: el 95% de ellos tiene este soporte.

Lo que más se publicó en 2015 fue Literatura (26%) y libros infantiles y juveniles (23%). Contra cualquier prejuicio, Astrología, Autoayuda y Esoterismo son apenas el 4%

No sorprenderá saber que la enorme mayoría de los libros que se editan salen de Capital Federal y la provincia de Buenos Aires. Sin embargo, la tendencia es levemente alentadora en términos de descentralización: en 2015 se produjo aquí el 72% de los libros mientras que un año antes había sido el 75% y en 2012, el 83. Córdoba tiene el 5%, Santa Fe el 3 y San Juan pasó del 0,5 en 2012 al 3 por ciento el año pasado.

Otro dato llamativo es que de la totalidad de lo que se publica, un 11 por ciento es edición de autor y otro 47 lo producen "microeditoriales" (las que sacan menos de tres novedades al año), universidades, entidades públicas, etc. Es decir: las editoriales comerciales producen un 42% de lo que se lee. De estas editoriales, el 87 por ciento está en Capital y Gran Buenos Aires: el negocio de los libros sigue en lo que Ezequiel Martínez Estrada llamaba "la cabeza de Goliat".

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