miércoles, 15 de junio de 2016

Publicada en el diario La Nación, de la Argentina, el 12 de junio pasado, la siguiente nota de Fabiana Scherer da cuenta de las muchas alternativas por las que pasan las novelas de autores argentinos antes de ser traducidas y publicadas en el exterior.

A la caza del talento literario argentino

Bettina B. Schrewe
"Somos los espías del mundo de los libros", dijo alguna vez la veterana Bettina B. Schrewe reconocida scout que trabaja desde Nueva York con los ojos puestos en más de 17 países. En la mayoría de los casos, estos buscadores de tesoros literarios trabajan para grandes editoriales dispuestos a detectar, cuanto antes, un futuro éxito o una tendencia.

Damián Tabarovsky
Hay quienes se atreven a hablar de ellos como buscadores de talentos, como hombres y mujeres de gran olfato. Pero como todo gran negocio, podemos pensar en los mismísimos cazadores de talentos que hacen de las suyas en Hollywood o los que recorren el mundo en representación de clubs de grandes ligas. En el mercado editorial están quienes aplican su olfato para detectar una literatura diferente, la que se cocina por lo general en editoriales independientes y, como bien explica Damián Tabarovsky, editor de Mardulce y a riesgo del trazo grueso: " "Hay un grupo de editores extranjeros que siguen buscando una literatura very typical, ya sea retomando la herencia del Boom, los temas políticos o buscando cierto estilo de literatura internacional escrita en español. Muchos agentes literarios y las grandes instituciones del mercado literario hispanohablante (los grandes premios, las multinacionales, etcétera) suelen priorizar también estos productos editoriales, que presuponen que pueden llegar a ser traducidos para un público mainstream. Pero hay un segundo tipo de editor extranjero, de gran crecimiento, muy atento a lo mejor de la narrativa argentina contemporánea, que valora esa zona de riesgo e innovación en el estilo y la sintaxis. Que un autor como César Aira, cuyas cifras de ventas están lejos de ser grandiosas, esté traducido a más de quince idiomas, es un indicio de eso mismo. Que una gran editorial como Gallimard, de Francia, haya contratado un libro de Hernán Ronsino, o que otra grande como Rizzoli, de Italia, uno de Selva Almada, o el excelente catálogo de autores argentinos que tiene la prestigiosa editorial francesa Christian Bourgois, entre muchos otros ejemplos, son un indicio de que hay un interés creciente por las literaturas más interesantes."
Victoria Rodríguez Lacrouts
En la reciente edición de la Feria del Libro de Buenos Aires, la Fundación TyPA (Teoría y Práctica de las Artes) llevó adelante la XIV Semana de Editores en Buenos Aires, en el que se dieron cita agentes literarios, editores, traductores y scouts de los Estados Unidos, Dinamarca, Brasil, Alemania, Grecia, Inglaterra, Francia e Italia. ¿El objetivo? Mostrar y profundizar la producción de libros de autores locales. "Promover la publicación de escritores argentinos en el exterior -explica Victoria Rodríguez Lacrouts, a cargo del área de Letras de Typa-. Es importante que conozcan la mayor cantidad de sellos posibles: grandes y chicos. Ofrecerles la foto más completa posible del estado de la literatura argentina. La realidad es que hoy en día, el entusiasmo, el catálogo razonado y sentido está del lado de las más pequeñas, y eso lo notamos ya desde la manera en que estas editoriales presentan a sus autores. Y son las que más entusiasmo generan entre los editores. A las grandes las ven en la Feria de Frankfurt, hay muchas editoriales increíbles que no pueden viajar. Para que las conozcan, existe un programa como éste."

Leonora Djament
Como reconoce Leonora Djament, directora editorial de Eterna Cadencia, no hay una fórmula para conseguir que los escritores sean cada vez más traducidos. "Lo que se necesita básicamente es transmitir entusiasmo y convicción Y definitivamente iniciativas como las de Typa, con Gabriela Adamo en sus orígenes y con Victoria Rodríguez Lacrouts hoy, son fundamentales para dar a conocer la producción literaria argentina al mundo. El programa de Typa ha ayudado a armar una red de complicidades en torno a nuestras ficciones argentinas en el mundo."

A Rodríguez Lacrouts lo que más le llama la atención es el entusiasmo que muestran los editores, traductores y scouts en relación a la literatura argentina. "No vienen como tabulas rasas, ya tienen una mirada sobre el campo literario argentino. Me sorprende también encontrar, en este sentido, algunos proyectos editoriales muy pequeños, autogestionados, pero basados cien por ciento en literatura latinoamericana. Puedo citar de memoria a la editorial Boca de Suecia, a cargo de una excelente traductora; Hana Axxen, y también a Skojdt Forlag, de Dinamarca."

Camila Skojdt

Y es justamente Camila Skojdt quien se muestra encantada con la cantidad de editoriales independientes que conoció durante su visita a la ciudad. "Es importante descubrir a estas editoriales que les dan lugar a autores más literarios. En Europa también está emergiendo este tipo de editoriales, pequeñas que buscan otro tipo de autores", reconoce esta mujer licenciada en Filosofía y Letras especializada en Castellano que ha trabajado como traductora para diversos sellos daneses hasta que en 2006 fundó su propia editorial. Camila, exjugadora de hándbol que llegó a disputar un Mundial juvenil, ha publicado a autores como Pablo de Santis, el español Rafael Reig, el chileno Alejandro Zambra y la mexicana Elena Garro, entre otras plumas. "Este año -dice orgullosa- publicaremos Rayuela, de Julio Cortázar, por primera vez en danés y laTrilogía involuntaria, del uruguayo Mario Levrero." Ella confiesa que tras escuchar las propuestas de críticos literarios, periodistas y editores locales, deja el país enamorada de los títulos de Mardulce y Eterna Cadencia. Además, asegura: "Selva Almada y Ariana Harwicz son dos autoras que llamaron mucho mi atención. También, Mariana Enríquez".

Ya en la última Feria de Frankfurt, la periodista y escritora Mariana Enríquez despertó un gran interés, efecto que repitió en este encuentro. Katie Raissian, fundadora de la revista de arte y de literatura Stonecutter Journal y editora del sello Grove Atlantic Inc destaca la obra de Enríquez y también a Almada, Harwicz, Sylvia Molloy y Ricardo Romero. "La competencia en el mercado estadounidense es muy fuerte, pero hay una diferencia entre los best sellers y las otras búsqueda literarias. Los autores argentinos tienen una fuerte tradición, han sido maestros de otros grandes escritores, son un referente -señala-. Para hacer frente a este universo competitivo es importante trabajar con cada libro, con cada autor, para darlos a conocer y generar un interés. Mariana Enríquez y César Aira ya han ingresado en el mercado. En enero -anticipa-lanzaremos una colección dedicada a Alejandra Pizarnik."

Leonora Djament, de Eterna Cadencia, coincide con esta idea de que el trabajo es libro a libro. "Porque cada libro es un universo distinto, una lengua diferente, y por lo tanto hay que pensar cuál es el sello editorial extranjero que mejor puede recibir y trabajar ese mundo. Nos parece fundamental que nuestros autores sean traducidos, básicamente porque la literatura es eso: circulación de textos, palabras, personajes, territorios."

Por su parte, el director editorial de Adriana Hidalgo editora, Fabián Lebenglik, reconoce que para que una obra llegue al exterior las figuras de agente, scout y traductor son importantes. "A ellos hay que sumar las del editor y la del propio escritor. También influye la ayuda económica que se brinda a editores extranjeros para las traducciones de argentinos en otras lenguas, como el que gestiona el Programa Sur."

De exportación

En 2009 se creó el Programa Sur (programa-sur.mrecic.gov.ar) de apoyo a las traducciones, que otorga apoyos económicos a editores extranjeros que publiquen obras de autores argentinos a cualquier idioma extranjero. Fue declarado política permanentedel Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto mediante la Resolución Ministerial 73 del año 2011. Con este tipo de herramienta estratégica, Argentina se sumó al reducido grupo de países con programas activos para la promoción internacional de su producción literaria e intelectual. "En poco tiempo se transformó cuantitativa y cualitativamente en el programa más importante entre las naciones de habla castellana -señala Diego Lorenzo, responsable del programa-. Como logro sustancial hay que subrayar que ha consolidado el comercio y la exportación de derechos de obras argentinas como una estrategia indispensable en un contexto mundial cada vez más competitivo y globalizado. Hasta la fecha, en un hecho sin precedentes para la historia de las traducciones de obras locales, se han aprobado apoyos para 1060 textos de más de 380 autores en 46 países y a 40 idiomas. Cortázar, Borges, Bioy Casares, Claudia Piñeiro, Rafael Spregelburd, Alan Pauls, Lucía Puenzo, Mempo Giardinelli, Liliana Bodoc, Sábato, Sergio Bizzio, Samanta Schweblin, Liniers, Eduardo Sacheri y Pablo De Santis, son algunos de los escritores más traducidos."

Además, destaca Lorenzo, "hay que considerar que en el ámbito local, el Programa Sur cumple un importante rol de facilitador para los títulos de las editoriales medianas y pequeñas y autores no consagrados del país al favorecer, mediante los apoyos económicos, la llamada ley del efecto multiplicador: la primera traducción es la más difícil de conseguir; después es más fácil obtener la segunda y así sucesivamente."

Se sabe que cada vez son más los traductores que ofician de scouts. En muchos casos sus opiniones suelen ser más influyente que la de los agentes literarios. "Somos grandes lectores -asegura el italiano Carlo Alberto Montalto, quien trabaja para la editorial Del Vecchio Editore-, me reconozco como un gran buscador, me apasiona investigar, descubrir nuevas voces. Pero lo que más me apasiona es encontrar un autor, que además de ser nuevo, no sea convencional, que sea capaz de ir más allá de los clisés, de las reglas, que sea capaz de romper con una lírica y proponer un estilo peculiar y singular. También me ha pasado de toparme con autores un poco más clásicos, pero no tan conocidos en sus propios países, como el mexicano Daniel Sada o el chileno Juan Emar, a quien el propio Pablo Neruda llamaba el Kafka de Chile. Pude traducir a ambos al italiano."

Esta intensa búsqueda no siempre tiene su recompensa inmediata. "Podemos estar muy convencidos de lo que tenemos entre manos, pero los tiempos de las casas editoriales suelen ser tiranos, a pesar de los programas que pueden ayudar en la financiación de la publicación."

Cada palabra de Montalto es apoyada por Elmira Myresioti Aliverti, quien desde 2012 es copropietaria de Ediciones Opera, la editorial griega que se especializa en traducciones de habla hispana. "Hay un interés por los autores argentinos en Grecia. Quizá tenga que ver con el temperamento del pueblo y cuán fácilmente uno puede sentirse cerca de lo que tiene que contar un argentino, no sólo en ficciones. Hoy hay un acercamiento a temas políticos y económicos. Compartimos ciertos rasgos."

El desafío de las editoriales es lograr que sus autores sean y sigan siendo traducidos. "Conseguirlo depende de un trabajo constante, especialmente internacional -agrega Lebenglik-. El campo literario está muy fragmentado y hay muchos canales a través de los cuales un editor extranjero puede conocer autores de nuestro país. Ellos conocen bien sus propios mercados y lo que buscan varía según el país y el tipo de editorial: calidad literaria, literatura de género, buenas historias, aristas políticas... Es un repertorio variado. Los editores también actúan por contagio: si un escritor de nuestro catálogo se traduce a una lengua, eso muchas veces resulta un indicio a tener en cuenta para un editor de otra lengua. Porque aunque haya muy buenos agentes literarios, el mejor agente de sus autores y sus libros es el editor, dado que conoce mejor que nadie las razones por las cuales tal o cual libro o autor forman parte de su catálogo."

La Semana de Editores, reconoce Victoria Rodríguez Lacrouts, puede ser un tanto caótica. "Una semana es un tiempo demasiado corto quizá para un objetivo tan grande, y por eso se van con una ensalada de nombres y títulos, pero también es genial ver cómo se repiten nombres de autores en diferentes contextos. Escritores que de a poco van encontrando para los editores, scouts y traductores una línea de coherencia entre estilos, tipo de editoriales que los publican y demás." Mariana Enríquez, Romina Paula, Silvia Molloy, Ariel Bermani, Oliverio Coelho, Ricardo Romero, Julián López, Jorge Baron Biza, Hernán Ronsino, Gabriela Cabezón Cámara, Luis Sagasti. Nombres que viajarán y volverán a sonar en otras lenguas. Autores argentinos que se hacen un lugar en otros rincones del planeta.

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