martes, 12 de julio de 2016

Respuesta al juicio de Matías Serra Bradford sobre el "Finnegans Wake" de Marcelo Zabaloy

Como era previsible, Marcelo Zabaloy responde a la crítica que le hiciera Matías Serra Bradford en Clarín, que puede ser leída en la entrada del día de ayer.

Derecho a réplica

Para responder a la nota de Matías Serra Bradford aparecida el martes 5 de julio en  la página 35 de Clarín quisiera formular algunas observaciones en mi descargo:

Los datos que ofrece el periodista como prueba de mis bromas privadas de tino no tienen como origen una lectura ni siquiera diagonal de mi traducción que por otra parte nunca podría haberlo hecho llegar por casualidad a dar con los nombres que SB afirma que incluyo, sin un correo que me hizo llegar unos días antes, el 1 de julio y que expresaba cordialmente: 

Estimado Marcelo Zabaloy:
Le escribo desde la revista Ñ/Clarín a propósito de la entrevista que le efectuara Román Azcárate. Tengo una duda: he estado hojeando la traducción y no encuentro las referencias nacionales y actuales a las que aludió (Wanda Nara, Horangel, Macri, etc) en su conversación con el Sr Azcárate. ¿Sería tan amable de señalarme las páginas en las que aparecen? Desde ya, muchas gracias.
Cordialmente,
Matías Serra Bradford

Como efectivamente días antes yo había mantenido una larga entrevista para Ñ/Clarín con el señor Román García Azcárate en la que le había comentado que había nombres de personas que parecían remitir a gentes de estos pagos supuse que la nota la elaborarían en conjunto ya que se trataba del mismo diario.

A este mail respondí:

Hola Matías,
Menem (95) Macri (96) Massa (79) Wanda (sin Nara) 147, Magnetto (8); también están, pero ya no recuerdo el número de hoja, y los word de los capítulos donde podría buscarlos están separados y me llevaría un rato largo:

Saer, Mujica, Insaurralde (como adjetivo: ¡Oh, qué insaurralde!) Berni, NIsmann, Suris, Horangle, Fariña, Donda, Alak, Rial. Aira, MacAlister, Elaskar, Discepoleano, Fontanarrosa, Griesa et alter.
Un abrazo.

Desde luego que pensé que iría a verificarlos, pero no lo hizo. A Elaskar y a Fariña los saqué a último momento y no me acordaba; pero valga como explicación de mi inclusión de SURIS (un notable bahiense transformado en personaje de una saga nacional teleabusiva) en este fragmento de la página 207:

“...a Su Afluencia, Ciliegia Grande[1] y Kirschie Real[2], las dos chirsinas, con respecas de su missus, sipi y suris[3], y una petición si podría ella pasar de él por un muñequín.”

Se trata de tres líneas del capítulo 8, el más comentado y traducido, completo o en fragmentos, a todas las lenguas imaginables desde su aparición en transition en noviembre de 1927. En este capítulo Joyce incluyó más de seiscientos ríos de todo el mundo; los nombres de estos ríos funcionan, a veces ligeramente distorsionados, como sustantivos.  La nota iii muestra que los dos fonemas irreconocibles (seepy + sewery en el original) pueden leerse, precedidos de su respectivo missus, como decían los gloriosos Les Luthiers, “Mrs. Sipi”, como queriendo decir, “Mrs. SURIS y Mrs. SIPI”. Y claro, que Rial no está y era una humorada, tonta e infantil de mi parte, lo reconozco y me disculpo ante el periodista, sino que dos líneas más arriba hayalgo parecido, pero es Real, que es un río Brasil y probablemente haya cientos de ríos Real en todo el mundo.

Sólo para dar una idea de qué se trata y cómo funciona este mecanismo cito aquí los ríos nombrados o aludidos en la página 207:

L’Anguille, río de EEUU.
Richmond, río de Australia.
Rhur, río de Alemania.
Rhine, río de  Francia, Austria, Liechtenstein, Nederlands, Alemania y  Suiza.
Eye, río de Inglaterra.
Lippe, río de Alemania.
Birrie, río de Australia.
Loire, río de Francia.
Grande, ríos de México, USA y Brasil.
Real, río de Brasil.
Mississippi y Missouri, ríos de EEUU.
Zambosy, río de Africa.
Slang, río de Irlanda.
Bassein, río de Myanmar.
Spiti, río de la India.
Moselle, río de Francia.
Ogooué, río de Gabón.
Leste, río de Brasil.
Julia (Gelgia), río de Suiza.
Ishikari, río de Japón.
Washimeska, río de Canadá. Caratirimani, río de Brasil.
Bonaventure, río de Canadá.
Malagrasi, río de Burundi y Tanzania.
Liddel, río de Inglaterra.
Oudon, río de Francia.
Test, río de Inglaterra
Hooghly, río de la India.
Iglau (Jihlava) río de la república Checa.
Ems, río de Alemania.
Embarrass, río de EEUU.
Aue, río de Alemania.
Awe, río de Escocia.
Queen, ríos de Australia y EEUU.

Pero además, y siguiendo con mi supuesta inclusión de RIAL, lo que sí hay en la página 287 es algo que hubiera sido difícil de hallar, este rial (por  royol en el original):  Entonces, esconoce el camino rial a Puddlin, toma tu mate como primer comienzo, gran a gogo, back a bach.  Y mate por mut. Donde se puede reconocer el royal road to Dublin, the rocky road to Dublin, el nombre de una canción que se repite cientos de veces como todo en Finnegans Wake. Así que incluí el mate con el mismo derecho que el autor incluye un mut, porque en el contexto cualquier cosa que suene como mut o tuf son  mutt y tuff, Shaun o Shem y todo par de hermanos o compañeros amigo/enemigos de la historia universal; ¿y el mate?; el team mate, me pregunto, en este entorno de ambigüedades inexplicables,  ¿en qué difiere con toma mate?  O con el mate que nos tomamos, con amigos o hermanos o enemigos.

Si MSB dice que he “sembrado el texto con nombres vernáculos y coyunturales” y cita por ejemplo a WANDA NARA no dice la verdad, porque lo que figura en el siguiente pasaje de la página 147 es:  “Ahí están Ada, Bett, Celia, Delia, Ena, Fretta, Gilda, Hilda, Ita, Jess, Katty, Lou, (me hacen toser tan seguro como que las leo) Mina, Nippa, Opsy, Poll, Queeniee, Ruth, Saucy, Trix, Una, Vela, Wanda, Xenia, Yva, Zulma, Phoebe, Thelma. ¡Y Mee!”.

En cuanto al apellido MENEM sucede otro tanto; MSB tomó al pie de la letra mi indicación y mi indicación era, otra vez lo reconozco, una tonta humorada que lo hizo precipitarse en el ridículo. Yo creí en su buena fe y su sentido del humor y le señalé lugares donde se podrían reconocer algunos personajes locales o regionales; me malinterpretó. Y como prueba cito aquí un fragmento de la página 95: “¡Seguro, qué bien puedo teleoler a ese H2 C E3 que le quitaría el aliento a toda una ciudadanía! ¡Pordiós, y lo olfateo tanto como al mene mismo, pata arriba por Kay Wall a las 32 para las 11 con sus alforjas limosas llenas de sesasemillas, el Kaffir de Whiteside, y su effluvium de saimarino y su voz escenimposta, exhalando su atronador repollazo marrón!”. Por cierto, en el pasaje subrayado el texto original dice “I nose him too well as I do meself”  Con lo cual queda demostrado que MSB no leyó aquello que se aventuró a criticar. Mala cosa.

MACRI; otra supuesta mención. Veamos, en la página  96: en Milton’s Park bajo el adorable Padre Whisperer y haciendo la amor ir de risa con sus estufetufos en el languidaje de las flores y tanteándola para saber si estaba mushimushi, y no era eso el mismísimo dúo, las saucicissters, a drahereen o macri!, y (¡espía!) uniendo aguas muy impropias (¡espís!) ronda baile del jardín, gota gota gota tris, ¿mami puedo ya salir, a flirtear un poco plis? Si la nota en FWEET le aclarara a MSB lo que aclara acá abajo         

Irish a dearbhráthairín óg mo chroidhe: o young little brother of my heart (Pronunciation 'a drawhireen oge machree')

MSB vería que machree es un término cariñoso, ¿qué daño o que pecado hubiera cometido este ignoto intraductor en cambiar macri (y no Macri) por  machree? ¿Se justifica el mordiscón descomedido? Y más considerando el entorno historifónico de los flirteos y los chismes y los espías, y en esto MSB tiene razón, que sólo reconoceremos algunos de por acá. Como si de los casi cuatro mil o más nombres que circulan sin motivo aparente por todo Finnegans Wake hubiera alguien en el Dublín de entonces o en el de hoy que los reconociera.

Pero hay otra ocurrencia, que no le indiqué a MSB; una en página 273; donde el original dice “curragh machree, me bosthom fiend”, este torductorescribió “Curras macri, mi desalamado del bosthoon.” ¿Se enojaría el autor de esta supuesta chiquilinada? ¿Lo tomaría mal el supuesto aludido? Y por fin otra en página 535, donde el original dice “...immitiate my chry!” he escrito “...inmitia a macri! Otra vez aquí me reconozco influido por el entorno político o historifónico. Pero me absuelvo sin culpa. Y en cuanto a la recriminación de MSB que pontifica que “...el ánimo bromista del traductor se adjudica atribuciones que sólo le corresponden a un autor...”, quiero responder que adhiero a algoleído en alguna parte que postula que en la traducción el autor es el traductor porque escribe un libro que no existe.

Otro reproche del crítico MSB se refiere mi inclusión del nombre INSAURRALDE, que como tal no existe. Sí existe un neologismo acuñado para la siguiente expresión del original: Pu! How unwhisperably so! En principio se me ocurrió el adjetivo INSUSURRABLE, tras lo cual me vino el deseo de convertirlo por similutud politicofónica con una cosa que fuera insaurralde de mencionar. Tomarse en serio Finnegans Wake es la primera manera de no entender nada y de frustrarse y perder el control. 

MAGNETTO figura precisamente en la página 8 como un sustantivo, en el siguiente contexto: “Este es el gran Sraugther Willingdone, 44 grande y magéntico con sus espuelas de orichapa y su dux herrado y sus zapatos de madera de quatre bras y sus jarreteras de magnetto y lo mejor de su bangkok y sus galochas de goliardo y sus guerratrusas peloponesias.” Pero no es un apellido sino un sustantivo mal escrito que confunde  un MAGNATE con un MAGNETTO. Esta confusión, esta ambigüedad, este disparate aparente con la apariencia de un lapsus linguae o furcio es una constante en Finnegans Wake. MSB podría haber descubierto él mismo, de haber leído antes de escribir, que el mismo sustantivo reaparece en las páginas 246  y 616  “El campus los llama. ¡Ninan ninan, la gan de la gatillonga! Los pibes serán unos salvajes. Tadicho. Y vamp, vamp, vamp, van las niñas mercando. El magnetto del circo hípico (the horseshow magnete en el original) se traza el campo ¿y no es cierto que vuelan las potrancas?”   “Habiendo sido los magnetto de nuestro medio sobreendilgados por una plethoracia de parachutes. El especio ha permitido el mal ejemplo de fijar ante la milicia lo mejor de nuestra creencia en el más temprano deseo de que el uno en mente fuera la mitigación de los males del rey.” Y que lo que él cree que es NISMAN, cosa que jamás se me hubiera ocurrido, es “Ninan, ninan”.

De la sugerencia apresurada de MSB en cuanto a que el título debería haber sido traducido por mí, de no haber cometido un error infantil que me impidió animarme a cometer un desatino inevitable, como El velatorio de Finnegan, sólo diré que en el título original, Finnegans Wake, no hay un apóstrofe y que no iba a ponérselo yo.  ¿Se enoja acaso MSB de que Madame Bovary siga siendo todavíaMadame Bovaryy no La Señora de Bovary? Y lo de la balada de Tim Finnegan me enteré hace varios años, cuando empecé a leer el libro. De todas maneras agradezco que MSB quiera iluminarme en tal sentido. Una buena cantidad de eruditos ha ganado dinero y prestigio escribiendo tratados sobre el título y las primeras dos páginas de Finnegans Wake.  Tal como están las cosas si de un artículo de cuatro columnas y media por cinco centímetros de alto aparecido en un diario de Buenos Aires va a resultar una réplica de más de cinco carillas en cierto sentido se abre ahora una nueva posibilidad de trabajo para los reseñadores y críticos hispanohablantes y esto parece ser más positivo que pernicioso.

Esta traducción está hecha de forma tal que a cada página del original de Faber and Faber, 1939, le corresponde una misma página en la del Cuenco de Plata. De este hecho bastante singular en la historia de las traducciones de textos raros o mínimamente complicados el crítico no parece haber tomado nota. Aunque haya sido hecho con la sola intención de dar la falsa ilusión de que la imposible traducción literal, con la misma cantidad de páginas que el original, de un libro ilegible e imposible de traducir, había sido finalmente hecha al castellano. Un sencillo trampantojo sin muchas pretensiones, pero nada fácil de realizar. Bien, este hecho minúsculo y evidente hubiera sido fácil y simpático de destacar, no digo ya ni siquiera elogiar.

La falta de un prólogo no es un olvido ni obedece a mi pereza intelectual. Se debe a dos razones: la primera a una decisión que tomamos con Pablo Hernández, el editor del Cuenco de Plata, basados en que en este tipo de casos tan particulares lo mejor era aplicar la  regla del cuanto menos, más. La segunda razón era más evidente: pensamos no habría ninguna persona que pudiera tomarse el tiempo necesario para leer a fondo la obra y estudiarla y compararla con otras traducciones de lo que estuviera traducido en otras lenguas latinas por ejemplo al castellano (Juan Díaz Victoria, Eduardo Lago, Víctor Pozanco, Ricardo Silva Santisteban, García Tortosa, y otros), al francés, al portugués, al italiano. Lo que daría como resultado que por contar con un prólogo terminásemos aceptando un montón de palabras huecas decoradas por una firma prestigiosa. Con Edgardo Russo íbamos a proponerle a Eduardo Lago que escribiese un prólogo, y no que me asesorase en la traducción como ha dicho recientemente; pero Edgardo murió el mismo día que Lago llegó a Buenos Aires y después de cenar conmigo al día siguiente y charlar bastante Eduardo Lago rehusó comprensiblemente el convite.

Las notas estuvieron hechas, todas hasta el capítulo 8; pero dos días antes de que el libro fuera a la imprenta las quitamos porque nos pareció imprudente poner notas a medias. O anotas, o no anotas. Ganó el no, así de simple. Juan Díaz Victoria se encarga desde hace años de elaborar una traducción anotada; Juan Díaz Victoria es joven, yo no.

Resulta sorprendente que alguien que no ha leído el libro que critica se despache diciendo que “Finnegans Wake es el reverso nocturno de la épica diurna montada por Joyce en Ulises. Es un maniático conjuro contra la esquizofrenia de su adorada hija Lucia” Habiendo traducido ambas obras no me había percatado del asunto.

La meticulosidad que roza la insania, que según MSB, le faltó al traductor argentino está tomada de la frase que sigue: “...tan elocuente como agua del alero hacia aquellos presentes (quienes mientras tanto, con creciente falta de interés en su semántica, concedían que variadas adulonrisas subconscientes se bobearan cruzando lentamente por sus pescaras), explicando inconscientemente, por escremplo, con una meticulosidad limitando con lo insano, los varios significados de todas las diferentes partes extranjeras del discurso que malversaba y calamareando cada mentira incontraíble sobre todas las otras personas en la historia, dejando afuera, por supuesto, preconscientemente, la simple falabra y la plaga y la ponzoña con que lo habían arrinconado hasta que no quedara entre ellos ningún siestero que no estuviera completamente indecepcionado hasta el taco del carretel por el recital de ese galimatías.”

La mención de la palabra meticulosidad por parte de este crítico profesional que no lee aquello que simula reseñar debería enseñarle a no escupir nunca para arriba ni mentar la soga en casa del ahorcado.

Para finalizar digo que de las 600 palabras de la página 200,  73 no existen en el diccionario castellano o inglés; cada una de esas palabras apunta, remite o da la idea de, en promedio, cuatro palabras existentes en alguno de los dos diccionarios y otros incontables diccionarios más. Es decir que he tenido que tomar unas 70 x 4 x 628 = 175480 decisiones adicionales a las de la lengua regular durante los aproximadamente ocho años de trabajo que me llevó esta traducción considerada poco meticulosa por MSB.  Y pude haber cometido la misma cantidad de errores más algún que otro acierto. Por los errores me disculpo. Los elogios los acepto con rubor. Lo que no parece justo es que se descalifique mi traducción juzgándola a la ligera. 




[1]Grande, ríos de México, USA y Brasil.
[2]Real, río de Brasil.
[3]Mississippi y Missouri, ríos de EEUU.

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