miércoles, 10 de agosto de 2016

¿Qué pasa con el Programa SUR?

Magdalena Faillace (foto) , Directora de Cultura (DICUL) de la Cancillería argentina durante el gobierno anterior, enterada de las dificultades registradas en el pago a los traductores de obras argentinas, beneficiados por el Programa Sur correspondiente al año 2015, se tomo el trabajo de enviar un mail colectivo a escritores, intelectuales y traductores que formaron parte de las distintas delegaciones argentinas que viajaron a ferias y foros internacionales durante su gestión para explicar cada uno de los vericuetos burocráticos por los que pasaron esos subsidios. La parte pertinente de ese texto es lo que se lee a continuación

“En el último tiempo he escuchado algunos comentarios acerca de ‘la gestión anterior’, a propósito de deudas que habrían quedado del 2015. También he leído notas en los diarios acerca de la ‘desmesura del proyecto’ de mi gestión en referencia a los ‘1500 pasajes de invitación’ otorgados, etc., como si hubiéramos llevado  a los escritores, músicos, artistas plásticos y gente de teatro de vacaciones o, a pasear y no a participar en mesas redondas a veces numerosas y sin  cobrar honorarios. 

Pero quiero ceñirme al Programa SUR, que les compete en particular a Uds. Sobre mediados de octubre, aunque no sabíamos quién iba a ganar las elecciones, constatamos que había 205 libros aprobados con subsidios, correspondientes mayoritariamente a títulos de excelencia. Pensé que lo ideal era –como final de gestión– conseguir un resto de alguna otra partida de DICUL que pudiera reasignarse al pago de los 55 títulos que excedían los 150 presupuestados para 2015, y no dejar ese excedente de libros para 2016.

Pedí la autorización para proceder así y los recursos necesarios para esos títulos, y en diez días tuve una respuesta positiva. Se elaboró el expediente para el pago de los 205 subsidios, que quedó listo a principios de noviembre, con el presupuesto ad hoc.  La única dificultad fue que, por tratarse de un monto superior, el expediente debía ser firmado por el Canciller y no por la Secretaría de Coordinación.

Luego de presentada mi renuncia al cargo de Directora la DICUL a partir del 10 de diciembre, me mandaron a casa (estaba convaleciente de una caída) el expediente en cuestión que había sido corregido, y se me comunicó que la nueva gestión había decidido pagar sólo los 150 títulos usuales. Yo tuve que reinicialar algunos folios, a pedido del nuevo Secretario de Coordinación.

En diciembre estuvo el expediente listo, con el presupuesto correspondiente, para ser firmado y proceder al pago. 

En enero, en una de las oportunidades en que fui a Cancillería y me entrevisté con el nuevo Vicecanciller y con su Jefe de Gabinete, les rogué encarecidamente por la continuidad del Programa SUR, como lo hice con mi sucesor Mauricio Wainrot, cuando nos reunimos por un ofrecimiento mío, para aportarle a él lo que pudiera servirle de mi experiencia.

Estoy segura de que, si no hubiera mediado el esfuerzo realizado por Luisa Valenzuela –a quien todos debemos estar agradecidos– como titular del PEN Club, y seguramente a algunos de Uds. con acceso a los medios (que fueron vitales), no se hubiera iniciado el pago de los subsidios concedidos en 2015.”

Cabe agregar aquí que el Programa Sur es, posiblemente, una de las mejores políticas de Estado llevadas a cabo en la Argentina en los últimos años, y que resulta absolutamente indispensable que autores, traductores y editores, tanto de la Argentina como del exterior, lo defiendan haciéndoles saber a los gobernantes de turno que trasciende la esfera del mero partido político que ocupe el gobierno para constituirse en una herramienta de capital importancia a la hora de presentar el legado cultural argentino al mundo.

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