lunes, 29 de agosto de 2016

Una encuesta para periodistas (VI)

Sexto día de la encuesta para periodistas, donde se pregunta por la manera en que se trata a los traductores y a los libros traducidos en la prensa escrita.

Una encuesta para periodistas (V)

Mercedes Estramil
(El Cultural, El País y otras publicaciones periódicas – Uruguay)

1) ¿Cuál es la proporción aproximada de textos traducidos que se comentan en el medio para el que escribe?
–El porcentaje de textos traducidos comentados puede ser un 50%, quizá algo más. 

2) ¿Se consigna en la nota el nombre del traductor?
–El nombre del traductor se consigna siempre en la ficha de la nota al final de la misma. Eventualmente se menciona al traductor en el cuerpo de la nota, pero reconozco que no es lo habitual.

3) ¿Se detiene alguna vez a comentar la tarea del traductor? Si sí, ¿en qué términos?
–Relacionado con lo anterior, admito que en mi caso casi nunca y esto por varias razones. La primera y fundamental es que no me siento capacitada para discutir los criterios de quienes se dedican a traducir profesionalmente, por lo tanto hago fe en la traducción (a menos que los errores sean garrafales, muy notorios e importantes. O, en ocasiones, para señalar los excesivos españolismos, etc). La segunda por una cuestión de tiempo que hace al oficio. Ya es suficiente tener que leer deprisa, a menudo ir para atrás en la obra del autor, etc., como para ponerse a verificar o buscar quien verifique la calidad de la traducción. También en esto, como en otras cosas, uno se guía por los nombres y las trayectorias. 

Fernando Bogado
(Radar Libros de Página 12, Le Monde Diplomatique, Revista Acción, Radio FM La Tribu y Radio FM Blue 100.7 - Argentina). 

1) ¿Cuál es la proporción aproximada de textos traducidos que se comentan en el medio para el que escribe?
Entre un 75% y un 80%, considerando todos los medios, aunque cada uno tiene su propia “agenda” a la hora de elegir material para reseñar. Por ejemplo, en Página 12 desde hace unos años me dedico, sobre todo, a obras de escritores argentinos o latinoamericanos, en general, o textos de crítica literaria o filosofía. Por lo tanto, muchas veces estoy con obras que están en lengua fuente, aunque gran parte de lo que se edita en filosofía está en castellano como lengua meta, mientras que lo de crítica literaria que se reseña tiene al castellano como lengua fuente (hay un abanico de autores que suelen aparecer regularmente con sus trabajos: por ejemplo, ediciones de libros de David Viñas, o algún que otro trabajo de José Pablo Feinmann, o incluso textos de críticos como Alberto Giordano, José Fernández Vega, Adolfo Colombres, por sólo mencionar algunos).
En Le Monde y en Blue, casi el 100% de lo que se reseña está en castellano como lengua meta. Sobre todo, en este último medio, radial, se le da prioridad a textos que forman parte de dos tipos de “acerbos” imaginarios: por un lado, clásicos literarios, obras relativamente canónicas; por el otro, libros que demandan un conocimiento previo del posible lector un poco más específicos -por ejemplo, saber que tal o cual autor pasó por tal o cual experiencia, o está vinculado con algún tipo de producción musical, considerando que se suele poner como filtro la relación de la literatura con la música al ser “Todo tiene un límite”, el programa donde colaboro, uno dedicado, sobre todo, al rock-.

2) ¿Se consigna en la nota el nombre del traductor?
Depende. Si el trabajo del traductor es una tarea que hace que el libro se destaque por sobre los demás, sí. Si es apenas un trabajo más, en el sentido de que ni siquiera para la edición es relevante colocar por delante el nombre del traductor, suele quedar como algo marginal. La figura del traductor siempre ocupa ese difícil lugar a la hora de la reseña o del marketing de cualquier libro en general: si un escritor “encumbrado” realiza una traducción, la mención de su nombre es muy importante para el comentario y la ulterior circulación del libro, teniendo hasta la mención específica en la gacetilla o el comunicado de prensa. 

3) ¿Se detiene alguna vez a comentar la tarea del traductor? Si sí, ¿en qué términos?
Pocas veces he comentado la tarea del traductor. Siempre que lo he hecho, fue para mencionar logros y resultados positivos, no para criticarlo negativamente. Me parece que la tarea del traductor es sumamente importante, tanto como la del editor, y, como suele pasar, es la que más invisibilizada queda a la hora de tomar al libro como resultado final. A veces me pongo a pensar si el hecho de que nota la “mano” del traductor es algo positivo o negativo para el libro. Algunas editoriales siempre ponen por delante el nombre del traductor, como Adriana Hidalgo, Eterna Cadencia o la maravillosa colección de Colihue Clásica. Ese tipo de ediciones son excelentes trabajos que descansan mucho en la tarea del traductor.

Rafael Toriz
(Perfil – Argentina;  Clarín – España; Letras libres, Pijama surf, Casa del tiempo y Marvin – México)

1) ¿Cuál es la proporción aproximada de textos traducidos que se comentan en el medio para el que escribe?
Desconozco el porcentaje de textos traducidos que comentamos en el suplemento de cultura del diario, pero de textos traducidos hay siempre una presencia mayoritaria de autores en inglés y en menor medida del francés, el alemán y el italiano. 
Se cuentan con los dedos de una mano las veces que se comentan textos traducidos del portugués o alguna otra lengua europea (danés, sueco, etc) y aún libros escritos en español de otros lugares de América latina. Hay una peregrina pero constante presencia asiática debido al exotismo de diversas editoriales medianas y pequeñas.

2) ¿Se consigna en la nota el nombre del traductor?
Depende del reseñista o del autor del artículo. En mi caso, casi siempre, puesto que por lo general en los libros que comento la traducción es uno de los pivotes indispensables para la crítica del contenido.

3) ¿Se detiene alguna vez a comentar la tarea del traductor? Si sí, ¿en qué términos?
Generalmente sí; y suelo hacerlo en los términos correspondientes a la crítica literaria.

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