martes, 20 de septiembre de 2016

Otra versión de lo mismo

También publicada el 15 de septiembre pasado, pero esta vez en el diario Página 12, la siguiente nota firmada por Silvina Friera completa la publicada en el día de ayer y da cuenta, desde otro punto de vista, de la actual crisis en el mundo del libro.

La lectura del cambio

La industria editorial argentina atraviesa un momento complicado. De enero a julio de este año, por primera vez las importaciones subieron –a 42.836.241 millones de dólares– y las exportaciones bajaron (US$ 15.742.187), según el informe sobre la “Producción del Libro Argentino” presentado por la CAL (Cámara Argentina del Libro), entidad presidida por Graciela Rosenberg que aglutina a 520 socios y que representa a medianos y pequeños editores. ¿Cómo interpretar estos números? “En el caso de las exportaciones, estamos perdiendo mercados no sólo por un problema de competitividad nacional –advierte Martín Gremmelspacher, vicepresidente primero de la CAL–. Latinoamérica está pasando un muy mal momento económico. De México para abajo, son muy pocas las excepciones de los países que están bien. La competitividad del dólar, más los aumentos de precios, hace que perdamos mercados y no seamos competitivos. En cuanto a las importaciones, es competencia interna para las editoriales nacionales y pérdida de puestos de trabajo en la parte gráfica”. El panorama es más desolador cuando se incorporan otros datos no contemplados en el informe. Las ventas en las librerías cayeron alrededor de un veinte por ciento. Gremmelspacher confirma que las librerías la están pasando “muy mal”; y que en los últimos meses cerraron unas 10 librerías solo en ciudad y el Gran Buenos Aires. “La caída de ventas repercute; el tema del IVA en el alquiler es un problema. El titular de las propiedades en los grandes lugares de ventas, sobre la calle Corrientes o en centros comerciales, busca la renta por metro cuadrado. Y la realidad es que el metro cuadrado de venta de un libro no es el mismo que el de un electrodoméstico, una campera de cuero o un celular”, compara el vicepresidente primero de la entidad.

El sector editorial necesita que se pueda consensuar una Ley del Libro Argentino, que como la colombiana, la mexicana o peruana, exima del pago del impuesto a las ganancias a las editoriales y a los autores y que no grave el IVA al papel. La evolución de la producción del Sector Editorial Comercial (SEC) registra algunas oscilaciones. El año pasado se editaron 5226 libros y este año 5.023, lo que implica unas 200 novedades menos. En 2015 fueron 301 las editoriales que editaron esas novedades, mientras que en 2016 la cifra descendió a 255. “Hubo unas cuarenta editoriales que por algún motivo durante este primer semestre no publicaron novedades”, aclara Luis Quevedo, vicepresidente segundo de la CAL. La suma total de ejemplares alcanzó los 15.187.186, el año pasado, contra 11.884.466 en 2016. La tirada promedio pasó de 3.400 a 2.800. Quevedo explica que hay un 20 por ciento menos en cantidad de ejemplares que coincide con la baja media de las ventas, que es alrededor del 20. Rosenberg comenta que ha crecido la impresión por demanda, que empieza a ser una opción. Alguien que hacía mil ejemplares está editando ahora unos 300. Los cinco grandes grupos editoriales concentran un 30 por ciento del mercado en cuanto a la cantidad de novedades. La relación se invierte de 70 a 30 cuando se toma en cuenta la venta. Respecto de la cantidad de ejemplares que editaron los grandes grupos durante este año, el porcentaje es de 40,6 sobre 11.884.466. Para el resto de los editores, el porcentaje es 59,4.

El 18 por ciento de las novedades se lanzan en formato digital. El resto, 82 por ciento, se edita en papel. “Este es un dato engañoso porque uno puede presuponer que casi el 20 por ciento del mercado es digital. Pero este dato no tiene ninguna relación con la cifra de venta. Las ventas de libros digitales no llegan al 1 por ciento”, precisa Quevedo. “Yo tengo la convicción de que al menos en algún sector del libro, en el libro educativo o de texto, en algún momento va a ser significativa la producción de ebook”, agrega el editor de Eudeba.

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