jueves, 30 de marzo de 2017

"La necesidad de una acción más inmediata"

Giangiacomo y Carlo Feltrinelli
El 28 de febrero pasado, Matías Néspolo publicó el siguiente artículo en el diario La Nación de Buenos Aires. Según la bajada, “Carlo Feltrinelli recupera Senior Service, legendaria biografía sobre su padre, hombre de muchas vidas que, entre otras obras emblemáticas, fundó un imperio editorial”. Considerando lo que es Feltrinelli hoy en día, sirve, entre otras cosas, para medir la distancia que va del padre al hijo.

Giangiacomo Feltrinelli:
el editor que hizo su propia revolución

BARCELONA.- De estar allí la CIA o la KGB, lo habrían resuelto en cuestión de minutos, pero entre carabinieri, policía política y forenses del Instituto de Medicina Legal de Milán demoraron casi 48 horas en identificar el cuerpo del terrorista anónimo aparecido la mañana del 15 de marzo de 1972 en Segrate, en las afueras, al pie de un poste de alta tensión. Una bomba de fabricación casera le había estallado en las manos la noche anterior cuando intentaba dejar sin luz a media ciudad.

Tampoco hacía falta ser Sherlock Holmes para reconocer a Osvaldo, nom de guerre del comandante y fundador del GAP (Gruppi di Azione Partigiana), la segunda organización armada italiana, tras la fundación de las Brigatte Rosse en 1969, porque en la camioneta hallada en las inmediaciones encontraron una billetera con dos fotografías: un chico de 10 años y una muchacha rubia, su amante de entonces. Había, además, un paquete empezado de Senior Service, sus cigarrillos preferidos.

¿Quién era Osvaldo? Un amigo de Andy Warhol que jugaba al básquet con Fidel Castro en ropa de fajina. Una cara sobre el papel satinado de Vogue, que había sido expulsado de Bolivia cuando encarcelaron a Regis Debray y el Che Guevara combatía en la selva. O el que se había entrevistado con Yasser Arafat apenas fundada la OLP. El heredero de una de las mayores fortunas de Italia, criado entre institutrices y cotos privados de caza austríacos, cuya madre le había regalado el título de marqués comprado al mismísimo Duce, pero que a los 18 años ya era un partisano que, luego, en 1944, entraría en Roma triunfal con los Aliados.

Claro que Osvaldo también era uno de los grandes mecenas de la cultura italiana, en particular, y del pensamiento revolucionario, en general, con la creación de la Biblioteca de Estudios Marxistas a fines de los 40, hoy una fundación que lleva su nombre, y sobre todo el gran portento de la edición literaria europea del siglo XX, sin el cual todo habría sido diferente. También conocido por su verdadero nombre, Giangiacomo Feltrinelli (1926-1972), fue el creador de un imperio.

De todos esos hombres habla aquel niño de la fotografía, Carlo Feltrinelli, en  Señor Service:biografía de un editor, libro publicado originalmente en 1999 y traducido a media docena de lenguas. Carlo lo escribió tras siete años de minuciosa investigación y ahora lo recupera casi 20 años después con "el texto tal y como estaba", para Anagrama, la histórica editorial de Jorge Herralde, ya integrada al imperio editorial forjado por el padre. Y en esas páginas se lee, también, a un hijo que recuerda a quien le enseñó a descamar el pescado, a navegar y a caminar en la nieve.

A ritmo de thriller
Después de aquella gesta biográfica, Carlo, cabeza del Gruppo Feltrinelli –que incluye la histórica editorial, la cadena de 119 librerías, la fundación homónima y varias empresas dedicadas a la investigación sociológica y al sector inmobiliario–, no volvió a medirse con la escritura. "Me sirvió para ordenar y comprender la historia de mi familia, pero fue un libro único, no me considero un escritor", cuenta ahora a La Nación. Escritor o no, el trabajo de Carlo tiene mérito, porque no sólo viaja hasta fines del siglo XIX, a los tiempos del abuelo –también Carlo–, para desentrañar los orígenes de la fortuna familiar, entre la industria maderera y la banca, sino que reconstruye el increíble periplo vital de ese hombre de muchas caras que murió a los 46 años manipulando cartuchos de dinamita sobre un poste de alta tensión. Y ello lo consigue en menos de 500 páginas, casi a ritmo de thriller, que de ser una biopic no cabría en la más costosa y desmesurada superproducción de Hollywood. "Vivió intensamente la vida que quiso; es más: vivió muchas vidas en una. Puede que ésta sea la lección más importante que me ha dejado", reconoce.

Lo cierto es que una de las vidas más trascendentes de ese joven partisano afiliado al PCI en 1945 de la mano de su fundador y amigo de Gramsci, Palmiro Togliatti, y que recorría Europa en Citroën tras los manuscritos originales de Engels, Marx y Lenin para la Biblioteca de Estudios Marxistas, comienza en 1955 con la fundación de Giangiacomo Feltrinelli Editore. Y en especial dos años después, con la publicación de la novela de un poeta ruso censurada por el estalinismo. El affaire Zhivago se lleva muchas páginas de Senior Service, con la exhumación de una larga relación epistolar entre Feltrinelli y Boris Pasternak. No es para menos.

"Mi padre interceptó el libro de Pasternak pocos meses después del nacimiento de su editorial y por él condujo una batalla en solitario para superar los esquemas mentales, ideológicos y políticos de la Guerra Fría. Doctor Zhivago fue el primer gran best seller de la literatura contemporánea. Giangiacomo tenía sólo 30 años: no es difícil intuir el peso que ejerció ese libro en su futura carrera como editor", explica Carlo. Le seguirían otros hitos polémicos, como El gatopardo, de Giuseppe Di Lampedusa, o Trópico de cáncer, de Henry Miller, censurada por obscena, que publicaría fuera de Italia y distribuiría de contrabando, para no mentar a los americanos que dio a conocer a Europa: Miguel Ángel Asturias, Jorge Luis Borges, Tom Wolfe.

Para entonces, el divorcio del camarada Feltrinelli de Moscú ya era evidente y su norte estaba puesto en las luchas de descolonización del Tercer Mundo, convertido a ese elemento peligroso para la KGB en un sospechoso también para la CIA. Las abortadas memorias de Castro en ese sentido no ayudaron. "Trabajó con Castro entre 1964 y 1965, pero el proyecto encalló porque Fidel procedía muy lentamente con un libro minucioso sobre batallas militares en la sierra mientras Giangiacomo aspiraba a publicar un libro más político", continúa Carlo.

La evolución que seguiría el editor es comprensible. "La aceleración de los años 60, las vanguardias y los movimientos sociales internacionales le sugirieron la necesidad de una acción más inmediata en vez de la típica mediación cultural", señala el biógrafo. Y para la Primavera de Praga o el Mayo francés, Giangiacomo ya vivía en la clandestinidad con una docena de pasaportes.

"En 1968, mi padre temía que se produjera en Italia un golpe de estado exactamente como el de Grecia. Siendo una persona con una dimensión internacional y con posiciones radicales, se sentía también amenazado personalmente. Quería cambiar el mundo, pero el suyo no era un romanticismo kitsch, sino en todo caso un romanticismo a la germana, con trazas de tragedia. En el libro intenté explicar la sensación de soledad que tuvo en sus últimos años", confiesa el hijo. Y sin duda lo consigue. Incluso en la sensación de paranoia que vivió Osvaldo. Paranoia justificada, porque el único punto oscuro al que no llega a penetrar del todo Senior Service es el supuesto accidental de su trágico final. "Es notorio que hubo intentos de eliminar a mi padre. Pero lo que realmente ocurrió aquella noche del 14 de marzo de 1972 es aún un misterio."


miércoles, 29 de marzo de 2017

Franz Kafka de la mano de un traductor irlandés

La primera reunión del año del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires tuvo como invitado a Mark Harman, traductor irlandés de literatura alemana, quien, de paso por Buenos Aires, eligió hablar de los problemas que le plantea Franz Kafka a los traductores.

Su breve exposición, seguida por una suerte de entrevista pública, abordó la historia de las traducciones de Kafka al castellano, inglés y francés, los errores inducidos por la particular lectura de Max Brod, las principales cuestiones estilísticas, la posible relación entre Samuel Beckett y Kafka, la idea de retraducción de un mismo título a través del tiempo y otras cuestiones afines, que podrán verse próximamente en la filmación del encuentro.

Mark Harman se desempeña como profesor de inglés y alemán en Elizabethtown College en Pennsylvania, Estados Unidos. Ha recibido diversos galardones por su labor como traductor. A lo largo de toda su carrera, investigó y escribió sobre autores israelíes y escritores en lengua alemana, con especial énfasis en la obra de Franz Kafka, sobre quien escribió y publicó más de 20 artículos. Su labor como traductor ha sido premiada y reconocida por numerosas instituciones, como la Modern Language Association, que en 1998 le otorgó el premio Lois Roth Award por su traducción de la novela The Castle (El castillo), de Kafka. También tradujo al inglés los libros Soul of the Age, una antología epistolar de Herman Hesse, Robert Walser rediscovered, con textos desconocidos del autor suizo y Letters to a Young Poet (Cartas a un joven poeta), de Rainer Maria Rilke.

martes, 28 de marzo de 2017

Muestra sobre la quema de libros en la dictadura

El 23 de marzo pasado, Karina Micheletto firmó en el diario Página 12 la nota que sigue, a propósito de la quema de libros durante la última dictadura. En ella entrevistó a Ricardo Figueira y Amanda Toubes, antiguos empleados del CEAL, y al periodista Alejandro Moñino, curador de “Memoria en llamas”, una muestra que conmemora esa quema de libros, organizada  a partir de negativos fotográficos recuperados que dan cuenta de ese hecho.

“Eran unos tipos armados
que ni sabían prender fuego”

El 26 de junio de 1980, 24 toneladas de libros del Centro Editor de América Latina, una de las experiencias culturales más formidables que ha dado este país, ardían en un baldío de Sarandí, por orden de la dictadura cívico-militar. Lo de “arder” es un decir, según revelan testigos directos del episodio, porque resultó que los libros estaban húmedos, y la ejecución de la quema fue bastante improvisada. La orden de “desaparición” de esos libros tardó entonces unos tres días en cumplirse y quedó documentada: Ricardo Figueira, archivista y director de colecciones de la editorial, fue obligado a fotografiarla, y a presenciarla junto a Amanda Toubes, otra trabajadora del CEAL. Décadas después, el periodista Alejo Moñino se enteró de que Figueira guardaba los negativos de 29 fotografías que testimonian aquel delito cultural. Esas fotos se convirtieron en la muestra “Memoria en llamas”, que hoy a las 19 se inaugura en el Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543), y que se mantendrá abierta al público con entrada gratuita. 

Subversivo y peligroso
“El policía acercaba el fósforo a la pila de libros, y era obvio que no tenía ninguna chance de éxito. Así que le dije: oiga, ¿por qué no va a buscar un poco de nafta o kerosenne?”, recuerda ahora Figueira, sentado en una mesa del bar del Centro Cultural de la Cooperación, donde, a la vuelta de los años, las fotos que tomó cumpliendo una orden judicial se exhiben convocando la memoria. “Y yo pensaba: ¿Qué hace Ricardo? ¡Encima les da ideas! Entonces vino uno de ellos a pedirnos plata para comprar nafta. ¡Lo único que faltaba! ¡Darles mangos a esos tipos para que quemaran los libros!”, agrega a su lado Toubes. La imagen es surrealista –“patafísica”, se sigue riendo Toubes–, si se observan las fotos grises y se tiene en cuenta que los implicados llegaron a temer por sus vidas, y sobre todo por las de los obreros del depósito, que tras el procedimiento permanecieron presos varios días. 

“Había libros, fascículos, y también algunos discos. Eran los que sobraban del sistema de distribución en quioscos que había inventado Boris Spivacow, y que obligaba a tiradas que nunca bajaban de los diez mil ejemplares. Venían todos humedecidos del depósito y, encima, muchos estaban envueltos, encintados. No se iba a quemar así nomás”, sigue repasando Figueira. Toubes le agrega algo de poesía al relato contando que entonces pensaba: “¡Qué buen papel, qué buena encuadernación! ¡Qué buenos libros que hacemos!... En eso comienzan a salir obreros de las fábricas y también chicos de las escuelas: ¡queman los libros, queman los libros!, gritaban. Entonces yo les decía, bajito: Afánenlos. Afánenlos”...

Entre esas publicaciones pudieron estar colecciones como Documentos de Historia Integral Argentina, o la Historia del movimiento obrero, o enciclopedias de los más variados temas, o el recordado Atlas Total, o colecciones para chicos como los Cuentos de Polidoro o Los cuentos de Chiribitil. Se trataba de “material subversivo y peligroso”, que “atentaba contra la Constitución Nacional”, según había concluido el juez federal platense Héctor Gustavo de la Serna. Y por eso había decidido su inmediata quema. No sólo eso: para dar el marco necesario de “legalidad” a aquel procedimiento, y garantizar que su orden fuese cumplida y no que, por ejemplo, los libros fuesen robados o revendidos, ordenó que los propios damnificados por su sentencia fotografiaran el proceso.

“Chiquito, hay que mandar un fotógrafo”, cuenta Figueira que, como jefe archivista y documentalista, le pidió Spivacow. Como no quiso exponer a ninguno de los fotógrafos, cuenta también,  él mismo se hizo pasar por fotógrafo de la editorial, aunque en esta materia no era más que un aficionado. Amanda Toubes decidió acompañarlo: ella se hizo pasar por su asistente. “Para ver a la cara a los que quemaban nuestro trabajo”, explica hoy. 

Ambos aparecen en una de las fotos que integran la muestra Memoria en llamas. Toubes es la joven que se cruza en la escena intentado protegerse del frío con su chal, sin soltar su maletín de trabajo y algo que parecen carpetas bajo el brazo (¿colecciones que estaría emprendiendo, material para seguir corrigiendo?). De Figueira se ve la sombra, de su cabeza apenas, en el pasto.  

Libros y cuerpos
Como vecino de Sarandí, Alejo Moñino dice que siempre sintió cercano aquel episodio que ocurrió cuando él tenía tres años. Fue así como, cuando se cumplieron treinta y cinco años de la quema, ofreció a la Municipalidad de Avellaneda hacer unos micros documentales que concretó junto a Diego Varela y Diego Boulliet. Gracias a este trabajo conoció a Toubes y a Figueira, se enteró de que este último tenía guardados los negativos de la serie completa de fotos, que hasta entonces nunca había sido publicada en su totalidad. Y terminó convirtiéndose, dice, “en una suerte de curador improvisado de la obra de Ricardo, que va girando a medida que las instituciones se enteran y la piden”. 

–¿Qué encontró de particular en esta historia? 
Alejo Moñino: –Cuando comencé el trabajo, lo primero que encontré googleando fue una contratapa de Página/12 que escribió Mempo Giardinelli, de cuando se habían cumplido treinta años. Lo ubiqué y me contó su parte de la historia. Sin haberla vivido, con la mejor de las intenciones y con su prosa, él había armado en esa contratapa una historia épica, con todo un tono de marcialidad, con ribetes que remiten a la quema de libros del nazismo. Después encontré a Amanda y a Ricardo y, como periodista, se me podría haber caído toda mi hipótesis. Me encontré con una imagen totalmente diferente...

–¿Cuál era esa imagen? 
A.M.: –Una más parecida al Conurbano que yo conozco, de esos baldíos que yo conozco. Una historia gris, patética, triste, con unos tipos armados que no sabían ni prender un fuego. No había ninguna voz marcial que dijera “¡Procedan!”, como se había imaginado Mempo... La escena, periodísticamente, en un punto se me caía. Pero, en cambio, adquiría toda otra dimensión humana, mucho más terrible, como tan sabiamente dicen Amanda y Ricardo...

Eso que dicen se escucha en la voz de Amanda en uno de los micros documentales que pueden hallarse por Internet: “La desaparición, muerte, tortura, arrojo al río, quemazón de los cuerpos... eso era nuestro país. Por eso yo digo siempre que los libros se reponen. Los cuerpos no”. 

Está también en las dedicatorias y en los nombres que insisten en no olvidar, y que piden repasar también aquí: Daniel Luaces, trabajador del CEAL, asesinado por la Triple A en 1974. Wenceslao Araujo y su esposa, secuestrados en 1976; David Jacovkis, químico, marido de Miriam Polak, importante figura de Eudeba en los comienzos del CEAL, detenido y torturado junto a su hijo. Atilio Cattáneo, Ignacio Ikonicoff,  Marta Brea, Graciela Mellibovsky, Diana Guerrero, Conrado Ceretti, Claudio Azur, colaboradores externos desaparecidos. Los obreros Juan Campos Araujo, Benito Villamayor, Alberto Giovanoli, Alejandro Nicoletti, Aníbal Contizannetti, Roberto Gutiérrez, Jorge Cufre, Andrés Avelino Somer, Héctor López y el chofer Eugenio Florio, detenidos tras la sustracción de los libros y presos por varios días. 

La prehistoria
Toubes puede reconstruir la historia del CEAL “desde su prehistoria”, esto es, desde que surgió Eudeba, con Spivacow a la cabeza. “Era la prehistoria de verdad, 1956”, se ríe. “Como graduados de Filosofía y desde el Centro de Estudiantes fuimos entonces a plantear la necesidad de una editorial universitaria, para contrarrestar el efecto de la comercialización de apuntes. Así nació Eudeba. Con el golpe del 66 todos decidimos renunciar, y con ese equipo decidió hacer una nueva editorial. De manera casi cómica, me parece hoy...” 

–¿Por qué?  
Amanda Toubes: –Porque no mediaba más que la decisión de hacer de Boris, ¡y nos pusimos a vender acciones para hacer una nueva editorial, como quien vende bonos de cooperadora! Al poco tiempo de la renuncia, el 21 de septiembre, en una piecita, se inauguró el Centro Editor de América Latina. Con tanta petulancia, ya desde el nombre: Centro Editor... Frente al descreimiento total de todos, salimos. Muy decididos aunque preguntándonos “¿qué vamos a hacer?” Ahí vino un grupo de profesores de Psicología, Economía, Educación, Sociología, gente que no tenía el menor conocimiento editorial, entre los que me contaba. Fueron los años de mayor aprendizaje, porque se formó un clima único de solidaridad entre aquellos que aprendían y enseñaban. Había algo del orden de la educación colectiva: aprendíamos uno del otro, y nunca primó la competencia. Ni con Boris. 

–¿Y cómo recuerdan el trabajo en el Centro Editor?
Ricardo Figueira: –¿Infernal! Beatriz Sarlo habló alguna vez de “un infierno de repetición”, y yo creo que está muy bien esa imagen. Porque había que sacar colecciones nuevas todo el tiempo, para abastecer esa cadena de los kioscos y los fascículos que no paraba nunca. Yo estaba encargado del archivo y tenía que abastecer de imágenes todas las colecciones. Con pedidos como los que me hacía Amanda que eran de lo más extraños. “Vaca con garrapata”, por ejemplo. Y cuando finalmente le conseguía la imagen que pedía para ilustrar el tema específico, me decía: Sí, pero: ¿será suficientemente bisexual? (risas).

A.T.: –Era exigencia, responsabilidad, y mucho laburo. Durísimo, contrarreloj, trabajando muchas veces los sábados y domingos. Una mezcla de fuerte trabajo cotidiano, de decisión de todos de hacer una muy buena producción, constante y con pocos medios. Cada uno en su estilo y en sus diversos oficios ponía la cabeza y el hombro, y también el corazón. Entre ellos, tantos compañeros muy queridos como Graciela Cabal y Graciela Montes (quien es, además, esposa de Figueira). Y había algo muy valioso: Cada colección que salía, la podíamos seguir, la mirábamos y la criticábamos. Como dije, había un espíritu de grupo, y eso sumaba mucho también en el resultado editorial. Creo que esta manera colectiva de trabajo fue la que nos dio una especie de señal. Incluso con la gente con la cual no congeniábamos ideológicamente, teníamos discusiones políticas fuertísimas, pero en el momento de laburar, no entraban en el hacer cotidiano. Pocas veces he visto eso. 

Quemazones
Ese clima parece volver ahora en la entrevista, entre las anécdotas que Figueira y Toubes entrecruzan, siempre marcadas por la risa. Esta última sigue lamentando, por ejemplo, que colecciones preparadas hasta el último detalle no llegaron a salir por falta de dinero, aun cuando, por ejemplo, en su momento Piaget regaló sus derechos al Centro Editor. 

Al acto de inauguración de hoy se sumará una charla debate, el próximo viernes 7 a las 19, también en el Centro Cultural de la Cooperación. Participarán Toubes, Moñino, Jorge Testero y Judith Gociol, una de las que ha investigado en profundidad la historia del CEAL y de su fundador, en libros como Boris Spivacow, el señor editor de América Latina. Mientras tanto, Memoria en llamas sigue itinerando y multiplicándose a medida que escuelas, universidades, bibliotecas, centros culturales, espacios de memoria, se enteran de la existencia de estas fotos y piden darla a conocer. Un paso próximo en esta historia es el de largometraje documental que Moñino ya está preproduciendo. 

“El mismo día en que lo conocí, Ricardo me dio los negativos, con una generosidad total. ‘Tomá, si te sirven, usalos’, me dijo, sin más. Las fotos se empezaron a colgar y a medida que la gente se empezó a enterar, las empezaron a pedir para exponerlas. Y yo me convertí en una especie de curador improvisado de la obra de Ricardo, inventándole los epígrafes con cosas que me dijeron ellos”, cuenta Moñino. “Más allá del trabajo que pueda hacer yo o quien fuera que lo encare, lo que surge es también una necesidad de tener a mano esta historia, con todo el peso importante que tuvo el CEAL. La gente hoy quiere conocerla, quiere saber qué fue el CEAL y por qué en un momento de la historia de este país, hubo interés en que eso no fuera más”, advierte.  

Hubo algo, “una conexión causal”, advierte Toubes, que hizo que toda esta historia saliera a la luz, creciera y se ramificara cada vez más. El Grupo La Grieta de La Plata, por ejemplo, realizó un trabajo de reconstrucción entre los vecinos de Sarandí, y se encontró con uno que asegura haber hecho caso al consejo de Amanda (“Afanenlos, afanenlos”) y haber guardado algunos libros en su casa. Cuántas historias como ésta quedan por contar, es algo que resta conocer.  

Las 29 fotos que integran la muestra “Memoria en llamas” son del pasado, y son del presente. Así lo dice Toubes: “Yo creo que hay otras quemazones. Otras fogatas terribles. La desocupación de la gente, la miserabilidad actual... El mejor ejemplo es lo que están haciendo con los docentes. Los maestros representan hoy el ejemplo más claro de este gobierno: hay que destruir la escuela pública. Y hay algo más, la gran deuda externa que vuelve a aparecer, la reventada en los barrios, el llamado a las fuerzas de seguridad, la gente pidiendo más policía y no más escuelas y más hospitales... Es la revancha. Una revancha social de estos gerentes, que es la nueva cara de la represión. Esa es hoy la gran quemazón de este país.

lunes, 27 de marzo de 2017

Un recuerdo para Albert Freixa

El pasado jueves 16 de marzo nos llegó la triste noticia del fallecimiento repentino en Barcelona del traductor catalán Albert Freixa . Durante ocho años residió en la Argentina y dejó una huella muy importante en todos aquellos que lo trataron.

Sin ir más lejos, corresponde aquí recordar las extraordinarias Primeras Jornadas Hispanoamericanas de Traducción Literaria, organizadas por él en el Centro Cultural Parque de España, de la ciudad de Rosario, entre el 20 y el 25 de noviembre de 2006. En esa ocasión, acudieron a la convocatoria más de 200 traductores de todo el ámbito de la lengua castellana, así como diversos traductores de otras lenguas que trabajan en relación con la nuestra. A la fecha, en ninguna parte del mundo volvió a realizarse nada igual y, sin temor a exagerar, puede decirse que hubo un antes y un después de esas jornadas en las que participaron Patricia Willson, Marietta Gargatagli, Pura López Colomé, Gabriela Adamo, Lourdes Arencibia, Daniela Antúnez, Adán Kovacsis, Diana Bellessi, Gerardo Gambolini, Lisa Rose Bradford, Jean Canavaggio, Andrés Ehrenhaus, Ian Barnett, Elvio Gandolfo, Andrew Graham Yool, Lorna Shaugnessy, David Johnston, Susanne Lange, Griselda Mársico, Olivia de Miguel, Mario Merlino, Martha Pulido, Héctor Piccoli, Andrea Pagni, Mari Pepa Palomero, Nicolás Suescún, Mario Sepúlveda, Antonio Tursi, Ricardo Ibarlucía, Margara Auerbach, Nora Mugica, Esteban Nicotra, Marcelo Cohen, Juan Manuel Rodríguez Tobal, Soledad González, Ilide Carmignani, Luis Martínez de Merlo, Amalia Sato, Óscar Velásquez, Beatriz Vegh, Nicolás Rosa, Kelly Austin, Luz Conti, Marina Fe, María Inés Crespo, Mercedes Guhl, Helena Maquieria, Alfredo Michel Modenessi, Silvio Mattoni, Miguel Montezanti, María Cristina Pinto y Arturo Vázquez Barrón, entre muchos otros.

Algo después, Albert organizó conmigo en 2008, en la Universidad Austral de Chile, en Valdivia, un primer coloquio internacional sobre “Escrituras del Traducción Hispánica”, en el que participaron Marietta Gargatagli, Miguel Castillo Didier, Amalia Ortiz de Zárate, Alfredo Michel Modenessi, Óscar Velásquez, Verónica Zondek, Jorge Aulicino, Andrés Ehrenhaus, Walter Höefler, Pablo Oyarzún, Juan Gabriel López Guix, Carlos Fortea y Emilio Crespo. 

Más adelante, hubo un accidentado segundo coloquio internacional sobre “Escrituras de la Traducción Hispánica”, desarrollado en la ciudad de San Carlos de Bariloche, entre el 5 y el 7 de noviembre de 2010, esta vez organizado por Albert con el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, la Universidad Nacional de Río Negro, la Universidad Austral de Chile, el Grupo de Investigación TRADIA-1611, Universidad Autónoma de Barcelona, el Seminario Permanente de Estudios en Traducción – IES en Lenguas Vivas. Pese a la repentina huelga de Aerólineas Argentinas que impidió la participación de todos los invitados, estuvieron presentes Ana Alcaina, Patricia Dreidemie, Andrés Ehrenhaus, Isabel García Adánez, Marietta Gargatagli, Juan Gabriel López Guix, Fabio Morábito, Breno Onetto, Pablo Oyarzún, Belén Santana, Nil Santiañez, Mario Sepúlveda, Pedro Serrano, Fernando Toda, Patricia Willson y Verónica Zondek.

Además de coordinar el Grupo de Estudios de Traducción “Inca Garcilaso de la Vega”  del CIEHUM (Universidad Nacional de Rosario), codirigió con su gran amigo Juan Gabriel López Guix la revista de literatura y traducción SaltanaSu larga trayectoria incluye traducciones del inglés y del francés al castellano y catalán, tanto para editoriales como para publicaciones periodísticas y científicas. Tal vez sea más importante aún su enorme labor como organizador de acciones alrededor de la traducción y su incansable voluntad de achicar distancias entre mundos aparentemente lejanos. 

Jorge Fondebrider

sábado, 25 de marzo de 2017

Semana cuarenta y siete del repudio al convenio entre la U.B.A.,la UNAM, la Universidad de Salamanca, el Instituto Cervantes y Telefónica de España

El éxito de la convocatoria para repudiar el convenio que le otorga valor universal al Servicio Internacional de Evaluación de  la Lengua Española, propuesto por el Instituto Cervantes y un consorcio de universidades de España y Latinoamérica, demuestra que la movilización de la comunidad intelectual de la lengua castellana está lejos de haberse agotado. Esta semana, la número cuarenta y siete desde que empezamos, actualizamos la lista de firmantes ya que,  diariamente siguen llegando adhesiones de todo el espectro de la lengua. Por lo tanto, seguirá abierta la recolección de firmas de todos aquéllos interesados en dejar sentado en este blog su repudio ante un pacto realizado de espaldas a la sociedad. 


Como ya se ha explicado, no sólo han firmado la nota que se reproduce a continuación escritores, traductores, correctores, editores, intelectuales en general (historiadores, sociólogos, antropólogos, arqueólogos y periodistas, además de directores teatrales y actores), sino también un gran número de profesores de Literatura Española e Hispanoamericana, lingüistas, filólogos y lexicógrafos, que desempeñan sus tareas en  universidades argentinas y extranjeras. Acaso ellos están mejor capacitados para entender el problema que los contadores, veterinarios y dentistas que votaron positivamente el acuerdo en una sesión del Consejo Superior de la UBA…  quince días posterior al anuncio oficial del Instituto Cervantes en el Congreso de la Lengua de Puerto Rico.

La solicitada y la lista estarán disponibles para quien desee consultaras y, eventualmente, sumarse. Para hacerlo sólo tiene que enviar un mail a clubdetraductoresliterarios@gmail.com


Solicitada

Los abajo firmantes, escritores, intelectuales, docentes, investigadores y artistas del universo de la lengua castellana, queremos manifestar nuestro absoluto repudio al Memorándum de Entendimiento, un conjunto breve de artículos, con el cual la UBA se integra al convenio firmado entre el Instituto Cervantes, la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad de Salamanca, que pretende otorgarle al Servicio Internacional de Evaluación de la Lengua Española (SIELE) valor universal y hegemónico. Consideramos que se trata de  una grave intromisión en la independencia lingüística de Latinoamérica, así como de un perjuicio a los intereses políticos y comerciales de la región.
A
Martín Abadía, Cecilia Abdo-Ferez, Enrique O. Abeya-Gilardon, Eleonora Acosta, Mónica Acosta, Gabriela Adamo, Lucas Adur, Silvia Aguilera (Chile), Cecilia Aguirre (Brasil), Claudia Aguirre, Osvaldo Aguirre, Abel Ahumada, Laura Alcoba (Francia), Diego Alfaro Palma (Chile), Fernando Alfón, Javier Almeida, Mariano Altamirano, Matías Allende Contador (Chile), Adriana Amante, Susana Anaine, Jotaele Andrade, Maria Teresa Andruetto, Daniela Ansa, Angelika Antonio Rubin, María Amelia Arancet Ruda, Graciela Aráoz, Sol Aréchiga (México), Fernanda Aren, Teresa Arijón, Elvira Arnoux, Jaime Arrambide, Alessio F. Arredondo,  Adriana Astutti, Alejandra Atadía, Jorge Aulicino, Florencia Ávalos, Márgara N. Averbach,
B
Claudia Bacci, Cecilia Bajour, Miguel Balaguer, Alejandro Balazote, Lidia M. T. Rádis Baptista (Brasil), Florencia Baranger-Bedel, Magnolia Brasil Barbosa do Nascimento (Brasil), Pablo Bardauil, Julina Barembuem (Francia), Ian Barnett, Carolina Bartalini, Alcira Bas, Carlos Battilana, Matías Battiston, Gustavo Beade, Eric Beaumatin (Francia), Roberto Bein, Natalia Belenguer, Sonia Bello, Bárbara Belloc, Asher Benatar, Laura Benítez, Julia Benseñor, Daniela Bentancur, Diego Bentivegna, Gladys Berisso, Angel Berlanga, Emilio Bernini, Eduardo Berti, Concepción Bertone, Pablo Betesh, María de los Ángeles Bianchi, Ana Lia Biderman, Sonia Bierbrauer, Mónica Billoni, César Bisso, Sonia Blank, Andrea Bohrn, Elisa Boland, Karina Bonifatti, Piedad Bonnet (Colombia), Juan Bonilla (España), María Angélica Bonilla, Manuel Borrás (España), Claudia Borzi, Pablo Braun, Jorge Brega, Matías Bruera, Jorge Bustamante García (México/Colombia), 
C
Marcelo José Cabarcas Ortega (Colombia), Gabriela Cabezón Cámara, Rubén Faustino Cabrera, Susana Cabuchi, Javier Calvo, Caterina Camastra (México), Silvia Camerotto, Silvana Campanini, Magdalena Cámpora, José Aníbal Campos (Cuba), Marco Antonio Campos (México), Sibila Camps, Martín Caparrós, Anália Capdevila, María Ester Capurro, Pablo Caramelo, Marina Cardelli, Sandra Carli, Sandra Carrazzoni, Penélope Cartelet, Elizabeth Casals,Fabián Casas, Fernanda Castelano Rodrigues (Brasil), Alejandro Castro, Nora Catelli, Maite Celada (Brasil), Marcelino Cereijido (Argentina/México), Rocío Cerón (México), Valeria Cervero, Gabriela Cetinas, Sergio Chejfec, Matías Chiappe (Japón), Ricardo Chiesa, Micaela Chirif (Perú), Luis Chitarroni, Federico Ciamberlini, Ángela Ciocca, Susana Civitillo, Oliverio Coelho, Marcelo Cohen, Monona Cohen, Sara Cohen, Andrea Cofán, Javier Cófreces, Vanina Colagiovanni, Nicolás Coletto, María del Carmen Colombo, Gabriela Comte, Germán Conde, Oscar Conde, Carlos Roberto Conde Romero (México) Estela Consigli, Jorge Consiglio, Sandra Contreras, Lucila Cordone, Luciana Cordo Russo, Claudina Corel (Francia), Silvio Cornú, Juan David Correa (Colombia), Sylvia Costa, Beatrice Couteau, Flor Cresta, Américo Cristófalo, Claudio Crivelli, Marcela Croce, Adriana Cristina Crolla, Graciela Cros, Esther Cross, Anna Crowe (Escocia),
D
Julián D'Alessandro, Paola D’Angelo, Guillermo David, Jan de Jager (Argentina/Holanda), Santiago de Miguel, Pablo De Santis, Juan de Sola (España), Juan José Delaney, Claudia Del Blanco, Silvia Delfino, Laura Demaría (EE.UU.), Valentín Díaz, Mariana Di Cío (Francia), Ariel Dilon, María Teresa D'Meza (Cuba), Mariana Dimópulos, María di Stefano, Ignacio Di Tulio, Ángela Lucía Di Tullio, Leonora Djament, Jordi Doce (España), Nora Domínguez Rubio, Leandro Donoso, José Arlindo Dos Santos (Brasil), Elsa Drucaroff,
E
Víctor Ego Ducrot, Andrés Ehrenhaus, Laszlo Elderyi (Uruguay), Neide Elias (Brasil), Alejandra Elichabe, Verónica Engler, José María Espinasa (México), Carolina Esses, Juan José Estévez, Víctor Everest (México), 
F
Geneviève Fabry (Bélgica), Sylvia Falchuk, Adrián Fanjul, Ángel Faretta, Cristina Farías, Adriana Fernández, Nancy Fernández, Zulema Fernández, Álvaro Fernández Bravo, Javier Fernández Miguez, Inés Fernández Moreno, Martina Fernández Polcuch, Gustavo Fernández Walker, Alex Ferrara, Santiago M. Ferro, Horacio Fiebelkorn, Tamara Figueroa, Judith Filc (Estados Unidos), Diego Fischerman, Graciela Foglia (Brasil), Laura Fólica, Jorge Fondebrider, Diego Forte, Larisa Fostinone Locoselli (Brasil), Ana Franco (México), Silvana Franzetti, Daniel Freidemberg, Silvina Friera, Leonardo Funes, Alejandra Furfaro,
G
Pablo Gaiano, Carlos Gamerro, Lélia Gándara, Flavia García (Canadá), Alicia García Bergúa (México), Inés García Botana, Antonia García Castro, Gabriela García Cedro, María Blanca García Gandolfo, Emilio García Wehbi, Marietta Gargatagli, Inés Garland, Florencia Garramuño, Teresa Garufi, Miguel Gaya, Jorge Geffner,  Francisco Gelman Constantin, Nicolás Gelormini, Alicia Genovese, Analía Gerbaudo, Mabel Giammatteo, Pablo Gianera, Federico Gianotti, Daniel Gigena, Sol Gil, María del Carmen Gilardón, Abel Gilbert, Paula Giménez Zapiola, Gabriel Giorgi, Mónica Girón, Andrea Giunta, Marisa Godoy, Myriam Leonor Godoy Arroyo, Graciela Goldchluk, Víctor Goldstein, Alejandro González, Betina González, Horacio González, Jonio González, Neide Maia González (Brasil), Rafael Goñi, Nathalie Greff-Santamaria, Inés Grimland, Ezequiel Grimson, Lucía Grodsinsky, Paula Grosman, Irene Gruss, Roberto Guareschi, Leila Guerriero, Richard Gwyn (Gales),
H
Fabián Haim, Claudia Hartfiel, Liliana Hayat, Liliana Heer, Dolores Hernández, Itziar Hernández (España), Patricia Hernández, Frida Herz, Alejandro Horowicz, Luis Francisco Houlin Dintrans, Claudia Hortas,
I
Ricardo Ibarlucía, Carla Imbrogno, Pablo Imen, Pablo Ingberg, José Insúa, Fabián Osvaldo Iriarte, Pola Iriarte (Chile), Jorge Isaías,
J
Carlos H. Jacobo, David Jacobson, Natalia Jakubecki, Alexandra Jamieson Barreiro, Ana María Jaramillo (Colombia/México), Darío Jaramillo Agudelo (Colombia), Noé Jitrik, Silvia Jurovietzky,Mario Jursich (Colombia),  
K
Tamara Kamenszain, Laura Kaplan, Alejandra Patricia Karamanian, Alejandro Kaufman, Edna Inés Kelly, Sergio Kiernan, Guillermo Korn, Alberto Kornblihtt, Laura Malena Kornfeld, Eduardo Kragelund, Paula Krajnc, Christian Kupchik,
L
Juan Manuel Lacalle, Nora Laffont, Mónica Lago, Patricia Lálage del Vall, María Lanese, Gabriela Lapalma, Alicia Laplace, Cecilia Lasa, Alejandra Laurencich, Daniela Lauria, Denise León, Mara Faye Lethem (Estados Unidos),  Mauro Libertella, Daniel Link, Jorge Locane (Alemania), María Rosa Lojo, María Pía López, Hugo López Araiza Bravo (México), Eugenio López Arriazu, Carlos López Beltrán (México), Pura López Colomé (México), María López García, Ana María Lorandi, Diego Lorenzo, Carolina Lozada (Venezuela), Gabriel Lozano, Marcela Lucero,
M
Bruna Macedo de Oliveira (Brasil), Ariel Magnus, Silvia Maldonado, Alejandro Manara, Adriana Carolina Manes, Laura Mangold, Héctor Manni, Elena Marengo, Lucas Margarit, Marilú Marini, Leticia Martí, Daniel Martínez, Uriel Martínez Venegas (México), Claudia Masín, Carlos Masotta, Cecilia Mata, Ana Silvia Mazía, Mirtha Paula Mazzocchi, Ana Mazzoni, Carolina Melgarejo Torres, Víctor Manuel Mendiola (México), Ricardo Mendoza Rademacher (Chile), Andrea Menegotto, Haydée Noemí Menna, Tununa Mercado, Mercedes Merino, Silvana Meta, Alejandra Mierez Revilla, Eduardo Milán (Uruguay), Gabriela Minsky, Laura Miñones, Ignacio Miret, Federico Mirré, Javier Mocarquer (Estados Unidos), Macarena Mohamad, Cristian Molina, Oscar Luis Molina Sierralta (Chile), Rodrigo Molina-Zavalía, Sylvia Molloy, Fabián Mónaco, Rafael Mondragón (México), Mario Montalbetti (Perú), Graciela Montaldo, Jorge Monteleone, René Montero Montano (México), Miguel Ángel Montezanti, Virginia Monti, Fabio Morábito (México), Miguel Ángel Morelli, Yolanda Morató (España), María Moreno, Juan Carlos Moreno Cabrera (España), Graciela Morgade, Julieta Mortati, José Luis Moure, Vicente Muleiro, Fabricio Müller, Debi Mundani, Hugo Murno,
N
Adelaide Navarret, Juana Nicolaou, Gustavo Nielsen, Michel Nieva, Daniela Nigro, Valentina Noblia, Alicia Noceti, Alejandro de Nuñez,
O
Julieta Obedman, Alejandra Obermeier, Elena Luján Odriozola,  Gladys Ojea, Ana Ojeda, Leonardo Oksman, Sebastián Olaso, Alejandro Olazabal, Mercedes Olcese, Lucrecia Orensanz (México), Diana M. Ortega, María Gabriela Ortiz, Pablo Ortiz (Estados Unidos), Alexandra Ortiz Wallner (Alemania), Elsa Osorio, Araceli Otamendi, Sonia Otamendi, Rafael Felipe Oteriño,
P
Melisa Palferro, Cecilia Palmeiro, Lucas Panaia, Tamara Padrón Abreu, Andrea Palet (Chile), Marcia Paraquett (Brasil), Aldo Parfeniuk, María Teresa Pascual, Sandra Pasquini, Hilda Paz, Joana Peaguda, Karina Pelech, Ingrid Pelicori, Diego Peller, Marina Inés Pepe, Graciela Périssé, Claudia Pérez, Cecilia Pérez de Micou, Paula Pérez Alonso, Romina Eva Pérez Escorihuela, Graciela Perosio, Lucas Petersen, Miguel Ángel Petrecca, Maria Pibernus, Gabriela Clara Pignataro, María Cristina Pinto, Claudia Piñeiro, Nancy Viviana Piñeiro, Dagmar Ploech (Alemania), Silvina Poch, Judith Podlubne, José Maria Poirier, Antonio José Ponte (Cuba/España), Ángela Pradelli, Graciela Progano, Marita Propato, Ana Pruis, Agnieszka Julia Ptak,  Mercedes Pujalte, María Lucía Puppo,
Q
 Juan Carlos Quintero-Herencia (Puerto Rico),
R
Alejandro Raiter, María Laura Ramos, Graciela Rapaport, Olga Regueira, María Cristina Renard, Fernando Rendón (Colombia), Jorge Revsin, Alicia Silvia Rey, Esteban Javier Rico, Cynthia Rimsky (Chile), María Florencia Rizzo, Armando Roa Vial (Chile), Daniela Rodríguez Gesualdi, Victoria Rodríguez Lacrouts, Blanca Alberta Rodríguez Vázquez (México), Alejandra Rogante, Waldo Rojas (Chile), Luis A. Rojas Herrera (Chile), Marta Rojzman, Mariana Romo Carmona (Estados Unidos), Gonzalo Roncedo, Hernán Ronsino, Mirta Rosenberg, Cecilia Rossi (Gran Bretaña/Argentina), Silvina Rotemberg, Fernando Rouaux, Gabriela Alina Roveda Peluffo, Cora Rozwadower-Grätzer (Francia), Julio Patricio Rovelli López, Mario Rucavado Rojas, Silvia Adriana Rucci, Natalia Ruhl, Facundo Ruiz, Pablo Martín Ruiz (Estados Unidos), Ricardo Ruiz, Andrea Russo, 
S
Guillermo Saavedra, Julia Sabena, Lori Saint-Martin (Canadá), Ina Salazar (Perú/Francia), Amalia Sato, Alejandro Schmidt, Scott Sadowsky (Chile), Julia Saltzmann, Elisa Salzmann, Daniel Samoilovich, Orestes Sandoval Lopez (Cuba), Cristina Santoro, Beatriz Sarlo, Vivian Scheinsohn, María Jimena Schere, Gabriela Schon, Federico Schuster, Ana Sebastián, Francisco Segovia (México), María R. Segura, Pablo Seijas (Argentina/Francia), Gabriel Seisdedos, Gabriel Senanes, Silvia Senz Bueno (España), Jessica Sequeira (Estados Unidos), Matías Serra Bradford, Marina Serrano, Pedro Serrano (México), Nora Sforza, Lorna Shaugnessy (Irlanda), Ana María Shua, Luciana Sierra, Alberto Silva Castro, Gastón Sironi, Paulo Slachevsky (Chile), Perla Sneh, Ricardo Soca, Ada Solari, Margarita Solli, Marcial Souto, Mikel Soto Nolasco(País Vasco), Rafael Spregelburd, Eduardo Stupía, Julieta Sueldo Boedo (Brasil), Jorgelina Sureda, Maristella Svampa, Mariano Sverdloff, Santiago Sylvester, Alberto Szpunberg, Mónica Szumurk,
T
Sergio Tanoni, Alejandro Tantanian, Carles Tàvec, María Tellechea, Federico E. Testoni, Diana Theocharidis, María Emilia Tijoux, Mario Tomé, Sandra Toro, Jorge Torres Zavaleta, Diego Trelles Paz (Perú), Silvina Trica-Flores (Estados Unidos), Roxana Trucco, Lilia Tubia,
U
Lidia Unger, Ariel Urquiza, Pablo Usabiaga, Teresa Usandivaras, Alejandra Uslenghi (Estados Unidos), Leandro Uteda,
V
Luisa Valenzuela, Gustavo Valle (Venezuela), Daniel Varacalli Costas, María Esther Vázquez,  Graciana Vázquez Villanueva, Diana Vega, Ana Vellegal, Luciana Velloso, Santiago Venturini, Isabel Vericat (México), Carmen Verlichak, Pedro Ignacio Vicuña (Chile), Gabriela Villalba, Inés Villanueva, Claudio Villarreal, José Javier Villareal (México), Minerva Margarita Villareal (México), Silvia Villegas, Juan Villoro (México), Elena Vinelli  Marcela Visconti, Miguel Vitagliano, Carlos Vitale, Martín Vitton, Nadia C. Volonté,
W
Miguel Wald, David Wapner, Gerardo Wehinger, Astrid Wenzel, Guadalupe Wernicke, Tamara R. Williams (México / Estados Unidos),  Laura Wittner, Leandro Wolfson, Marcela Woods,
Y
Daniel Yagolkowsky, Débora Yánover, Jorge Hernán Yerro (Brasil), 
Z
Horacio Zabaljáuregui, Graciela Zanini, Paula G. Zarza, Enrique Zattara Hernández, Amelia Zerrillo, Pablo Zdrojewski, Katharina Zinsmeister, Verónica Zondek (Chile), Ana Zone, Paula Zucherelli,  Julia Zullo, Patricio Zunini. Gabriela Mariel Zunino.

Universidades e instituciones educativas a las que pertenecen los firmantes
Universidad Autónoma de Entre Ríos (Argentina)
Universidad Católica Argentina (Argentina)
Universidad de Belgrano (Argentina)
Universidad de Buenos Aires (Argentina)
Universidad de San Andrés (Argentina)
Universidad del Salvador (Argentina)
Universidad Nacional Arturo Jauretche (Argentina)
Universidad Nacional de Córdoba (Córdoba, Argentina)
Universidad Nacional de La Plata (La Plata, Argentina)
Universidad Nacional de Lanús (Argentina)
Universidad Nacional de Mar del Plata (Argentina)
Universidad Nacional de Rosario (Rosario, Argentina)
Universidad Nacional de San Luis (San Luis, Argentina)
Universidad Nacional de Tres de Febrero (Argentina)
ENSLV "Sofía E. Broquen de Spangenberg" (Argentina)
IES en Lenguas Vivas "Juan Ramón Fernández" (Argentina)
Instituto Cultural Argentino de Lenguas Vivas (Tucumán, Argentina)
Instituto Superior de Formación Docente 3 (San Martín de los Andes, Argentina)
Instituto Superior de Formación Docente y Técnica N°83  (Solano-Quilmes)
Instituto Superior de Profesorado n.° 8 "Alte. Guillermo Brown" (Santa Fe, Argentina)
Universidade Federal da Bahia (Brasil)
Universidade Federal da Integraçao Latino-Americana (Brasil) 
Universidade Federal Fluminense (Brasil)
Universidade Federal de São Paulo (Brasil)
Universidad Católica de Chile (Chile)
Universidad de Chile (Chile)
Universidad Jorge Tadeo Lozano, sede Caribe. Cartagena (Colombia)
Universidad Autónoma de Nuevo León (México)
UNAM (México)
El Colegio de México 
Universidad de Montevideo (Uruguay)
Universidad de la República (Uruguay)
Harvard University (Estados Unidos)
New York University (Estados Unidos)
Providence College (Estados Unidos)
UC Davis (Estados Unidos)
University of Maryland (Estados Unidos)
Tufts University (Estados Unidos)
Ministère de l'Immigration, de la Diversité et de l'Inclusion de Québec (Canadá)
Université du Québec á Montreal (Canadá)
Humboldt-Universität zu Berlin (Alemania)
Universidad Libre de Berlín (Alemania)
Universidad Autónoma de Madrid (España)
Universitat Pompeu Fabra (Barcelona / España)
Université de Caen-Normandie (Francia)
Université de Lille 3 (Francia)
Université Sorbonne Nouvelle Paris III (Francia)
Université Catholique de Louvain (Bélgica)
Tokyo University (Japón)

Adhesiones Institucionales
Centro PEN Argentina
Sociedad de Escritores y Escritoras de Argentina (SEA)
Fundación Victoria Ocampo
Programa de Estudios Latinoamericanos Contemporáneos y Comparados
Diccionario Latinoamericano de la Lengua Española(http://untref.edu.ar/diccionario/)
Archivos del Sur

viernes, 24 de marzo de 2017

El Programa Interpres de la Universidad de San Martín invita a su primera actividad del año



Las lenguas de la autoridad.
Problemas y polémicas de la traducción, de Roma al Renacimiento

Presentación del Proyecto UBACYT 20020130100900BA 2014-2017
Director: Antonio Tursi.


“Nuestro Proyecto tiene dos objetivos generales: 1) analizar los argumentos filosóficos y los procedimientos literarios involucrados en el proceso que llevó a la legitimación de las lenguas vernáculas como lenguas con autoridad para la creación literaria y filosófica y 2) establecer y tematizar los criterios de traducción con los que la tradición latina, de Roma al Renacimiento, trata de asir los originales. Plantea además un tercer objetivo específico consistente en tipificar problemas concretos de traducción –tanto del griego al latín, cuanto del latín a las lenguas vernáculas– atinentes al vocabulario técnico filosófico y literario.”

Georgina Olivetto, licenciada en Letras por la Universidad de Buenos Aires y doctora en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca. Es profesora adjunta de la cátedra de Literatura Española I en la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA e investigadora adjunta del CONICET con sede de trabajo en el Centro de Estudios de Filosofía Medieval de la misma institución. Es también miembro colaborador del Instituto de Estudios Medievales y Renacentistas (IEMYR) de la Universidad de Salamanca. Se dedica especialmente a la tratadística castellana del siglo XV y participa en la actualidad de un proyecto de edición de las traducciones de Séneca de Alonso de Cartagena, autor al que dedicó su tesis y su primer libro («Título de la amistança», traducción castellana de Alonso de Cartagena sobre la «Tabulatio et expositioSenecae» de Luca Mannelli, San Millán, CiLengua, 2011).

Mariano Pérez Carrasco, doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires e investigador de carrera del Conicet. Estudia los vínculos entre poesía, filosofía y política en la literatura y la filosofía italianas entre Medioevo y Renacimiento, con centro en la figura de Dante, de quien ha traducido el Convivio (Colihue, Bs. As., 2008). Integra la redacción de Hvmanistica: An International Journal of Early Renaissance Studies, ha sidoFellow de I Tatti – The Harvard University Center for Italian Renaissance Studies, y del World Wide Style Project – University of Turin. Ha dictado clases de Literatura Italiana Medieval en la Università di Bologna y ha cursado estudios posdoctorales en la UnivesitàdegliStudi di Padova.

Antonio Tursi, doctor en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires. Ejerce la docencia sobre lengua y pensamiento latinos, clásico, medieval y renacentista, en la Facultad de Filosofía y Letras (UBA) y en la Escuela de Humanidades (UNSAM). Dirige la carrera de Filosofía de esa universidad. Ha traducido y publicado textos de autores clásicos (Horacio, Séneca, Persio), medievales (Severino Boecio, Pedro Abelardo, Juan de Salisbury, Tomás de Aquino, Nicolás de Oresme, Boecio de Dacia, Jacobo de Pistoia) y renacentistas (Savonarola, Maquiavelo). Ha participado en congresos nacionales e internacionales y es autor de libros, numerosos artículos y capítulos de libros sobre los temas de su especialidad.