sábado, 27 de abril de 2019

Antes de hablar sobre los haikus de Shakespeare el próximo martes en el Club de Traductores, Andrés Ehrenhaus hace declaraciones a la prensa

El pasado 23 de abril, el periodista Daniel Gigena publicó en el diario La Nación, de Buenos Aires, una nota sobre Los 154 haikus de Shakespeare, la extraordinaria transformación de los sonetos del autor de Hamlet en poemas japoneses, con claro acento porteño, mágicamente perpetuada por el escritor y traductor Andrés Ehrenhaus, conjuntamente con el dibujante e ilustrador Elenio Pico.  

En el mes de Shakeaspeare, los poemas del Bardo
se trasforman en haikus ilustrados

William Shakespeare escribió haikus? En verdad, el gran poeta inglés no cultivó esa forma de la poesía japonesa, caracterizada por ser una breve pieza verbal de cinco, siete y cinco sílabas de tres versos, respectivamente, y sin rima. Sin embargo, el escritor y traductor argentino Andrés Ehrenhaus (Buenos Aires, 1955) "destiló" de los sonetos shakespereanos 154 haikus. Autor de relatos donde el humorismo se conjuga con la agudeza y la experimentación verbal, como pasa en Monagatari (1997), La seriedad (2001) y Un obús cayendo despedaza (2014), en su nuevo libro, en el que colaboró el dibujante Elenio Pico (Buenos Aires, 1960), Ehrenhaus debuta como compositor de haikus. En noviembre pasado, el sello español La Fuga publicó Los 154 haikus de Shakespeare, que ya se encuentra en librerías del país (Shylock se hubiera asombrado al conocer el precio del volumen: $1600).

Son célebres las versiones en español que Ehrenhaus hizo de cuentos de Oscar Wilde y novelas de Lewis Caroll, Jack Kerouac y Jamaica Kincaid, entre otros autores en lengua inglesa. Tradujo, además, la poesía completa de Shakespeare, de quien el martes se celebrará un nuevo aniversario: en librerías argentinas aún se puede encontrar, a un precio relativamente accesible, la edición de DeBolsillo. Desde 1976, reside en Barcelona. "Traduzco mucho y escribo menos de lo que me gustaría", admite. Traducir los poemas de Shakespeare le llevó cuatro años y escribir los 154 haikus, una semana. "Se puede decir entonces que escribirlos me llevó cuatro años y una semana", concluye.

Hay equipo


"Después de jugar un partido, en el vestuario, le conté a Elenio lo que estaba haciendo con los sonetos y le sugerí la posibilidad de redondearlos con un dibujo -cuenta Ehrenhaus sobre el germen de una idea poética que transformó versos endecasílabos en fórmulas silábicas ilustradas-. Se entusiasmó y me pidió que le contara cuál era el contexto de los sonetos originales, aunque a mí me interesaba más que se dejara llevar por los poemas ya destilados. En ambos casos el secreto fue el vértigo, pero también el cariño, en todas las direcciones posibles". Fieles a ese arrebato hasta el final, ni él ni Pico corrigieron una coma o una línea.

"Cuando retomé los sonetos para hacer los haikus, llevaba tiempo sin releerlos y eso lo aproveché en mi favor", dice. El narrador y traductor escribió de la manera más "silvestre" posible, dejándose llevar por la intuición más que por la necesidad de respetar los originales del bardo de Avon. "Traté de conservar el primer perfume. Como traductor de poesía soy un formalista acérrimo, porque creo que las constricciones formales ayudan a la creación; en cambio, pienso que la libertad absoluta la dificulta". Un soneto es una composición de catorce versos (en general de once sílabas) que se organizan en cuatro estrofas: dos cuartetos y dos tercetos. En el terceto final, como si el poema fuera un silogismo, se suele dar una conclusión al desarrollo anterior.

El autor de la novela Tratar a Fang Lo considera su nuevo trabajo una hipertraducción. Y es, si se quiere, dos (o tres) libros en uno. Cada haiku corresponde a un soneto, que se identifica con un número, y está acompañado de un dibujo de Pico. Los grandes temas shakespereanos, como las vicisitudes del amor, las pasiones, la fatalidad y las formas del desconsuelo, están presentes en los haikus ehrenhausianos.

Los dibujos agregan otra dimensión a los poco contemplativos haikus del escritor argentino. El dibujante, que en los años 90 fue curador del Espacio Historieta del Centro Cultural Recoleta, aporta su típica impronta, cóctel visual de obras de Paul Klee con imágenes precolombinas, y de bestiario geométrico con las fantasías espirituales de Xul Solar . "Los dibujos convierten el conjunto en una especie de cómic interminable", señala Ehrenhaus.

En ciudades de España, algunos lectores les dijeron a los autores que los poemas ilustrados se leían como si fueran hexagramas del I-Ching. Pronto, fans argentinos de los haikus, de Shakespeare, de Ehrenhaus, de Pico o de los libros ilustrados editados con esmero podrán compartir sus impresiones en persona con el autor, traductor y poeta. Eherenhaus, que actualmente trabaja en la traducción de la poesía completa de Edgar Allan Poe, viajará a Buenos Aires para presentar, el 29 de abril, Los 154 haikus de Shakespeare en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y, el 30, en el Instituto Goethe. "Y a comer asado", se esperanza desde Barcelona.

No hay comentarios:

Publicar un comentario