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lunes, 21 de septiembre de 2026

"Pedimos condiciones que permitan competir, trabajar y sobrevivir"

El pasado 18 de septiembre, Daniel Gigena, en un artículo del diario La Nación, de Buenos Aires, dio cuenta de la grave situación por la que están pasando actualmente las librerías argentinas. En la bajada, se lee: "En sendos comunicados, la Federación de Librerías y la Fundación el Libro difundieron el estado del circuito independiente en base a una relevamiento que también evidencia un aumento en los costos operativos".

Piden declarar la “emergencia librera” en el país por la caída de ventas y facturación en más de un 40 por ciento

Mediante un comunicado, la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (Falpa) pidió declarar la “emergencia librera” en el país al alertar por la caída del 25% en las ventas de ejemplares y de un 41% en la “facturación real” respecto de 2023. Las autoridades de la entidad señalaron a LA NACION que los resultados de una encuesta nacional sobre la evolución de la actividad arrojan datos “muy preocupantes”. El presidente de Falpa, Jorge García, ya solicitó reuniones con diputados en vista de presentar la emergencia librera en el Congreso.

La Fundación El Libro (FEL) acompañó el reclamo de Falpa con el comunicado “En defensa de las librerías independientes y la bibliodiversidad en todo el país”, en el que expresa “profunda preocupación y total respaldo a la declaración de Emergencia Librera impulsada a nivel nacional”, en la que se solicitan medidas por parte del Estado. “Los datos arrojados por el reciente relevamiento sobre 1200 comercios independientes evidencian un diagnóstico preocupante. La combinación de una caída real de la facturación del 41,5 % frente a un aumento del 31,1 % en los costos operativos entre 2023 y 2026 constituyen datos alarmantes”, resalta la FEL.

“Falpa declara la Emergencia Librera ante el profundo deterioro económico que atraviesa el sector y el riesgo que esta situación representa para la continuidad de una red federal de librerías -comienza el comunicado-. No se trata solamente de que se vendan menos libros. Los datos muestran un deterioro mucho más profundo de la actividad. Tomando como base el período enero-agosto de 2023 y comparándolo con el mismo período de 2026, la cantidad de libros vendidos cayó aproximadamente un 25%. Pero el dato más preocupante aparece cuando descontamos la inflación: la facturación real de las librerías cayó un 41,5%”.

Por cada $ 100 que una librería facturaba en términos reales en 2023, hoy apenas factura $ 58,5. “Al mismo tiempo, importantes costos necesarios para mantener abierta una librería siguieron aumentando. Nuestro indicador de costos operativos, construido sobre servicios, comunicaciones y transporte/logística, pasó, también en términos reales, de 100 en 2023 a 131,1 en 2026″, se detalla.

Las librerías independientes trabajan con márgenes reducidos: obtienen descuentos comerciales del 35% al 42% sobre el precio de venta al público. “Ese porcentaje no es ganancia. De allí deben pagarse salarios, alquileres, servicios, impuestos, logística, gastos bancarios, insumos, obsolescencia del stock y todos los demás costos necesarios para mantener abierta una librería”, se enumera en el comunicado. La utilidad neta de una librería independiente ronda entre el 2% y el 5% de sus ventas.

“Una simulación económica realizada sobre esos márgenes muestra que, frente a la caída de facturación registrada, una librería hubiera necesitado reducir sus gastos reales entre un 34% y un 38% para conservar el punto de equilibrio –se describe–. Pero ocurrió exactamente lo contrario: componentes relevantes de sus costos operativos aumentaron alrededor del 31% en términos reales. Esta verdadera ‘tijera’ entre ingresos y costos ayuda a explicar la situación que hoy vemos en todo el país. Muchas librerías permanecen abiertas no porque su rentabilidad continúe siendo suficiente, sino porque sus propietarios reducen o directamente resignan su propia remuneración, utilizan ahorros personales, postergan obligaciones o se endeudan para sostenerlas”.

A diferencia de las independientes, las grandes cadenas, debido a sus volúmenes de compra, obtienen condiciones comerciales más favorables, “con descuentos que pueden alcanzar aproximadamente el 50% al 55%, lo que les otorga una capacidad mucho mayor para absorber costos y períodos prolongados de caída de ventas”.

Desde Falpa vinculan la crisis de las librerías con los resultados de las pruebas PISA, donde se evidencian las “serias dificultades en comprensión lectora entre los adolescentes argentinos: alrededor del 60% de los estudiantes de 15 años no alcanza el nivel básico de competencia en lectura”.

“Mientras nuestro país enfrenta esta realidad, algunos países que habían avanzado fuertemente hacia la digitalización educativa están revisando ese camino y recuperando el libro impreso, la lectura en papel y los tiempos de lectura sostenida -reza el comunicado-. [...] Resulta entonces contradictorio que, justamente cuando necesitamos que nuestros chicos lean más y comprendan mejor lo que leen, permitamos que se debilite la red de librerías que acerca los libros a cada barrio, ciudad y pueblo del país”.

Solicitan medidas concretas del Estado nacional, de las provincias y de los municipios, como el cumplimiento efectivo de la ley 25.542 de defensa de la actividad librera (que el ministro Federico Sturzenegger insiste en derogar), la devolución del crédito fiscal de IVA (la resolución 4515, aprobada por el Congreso, no se aplica a las librerías) y la implementación de líneas de crédito específicas para librerías independientes, “con tasas preferenciales, plazos adecuados y períodos de gracia, destinadas especialmente a refinanciar el endeudamiento acumulado, recuperar capital de trabajo y evitar que empresas económicamente viables terminen cerrando por falta de financiamiento”.

Proponen además una tarifa federal reducida para el envío de libros. “Para una librería del interior, el costo logístico representa una desventaja creciente frente a grandes plataformas y cadenas –señalan–. Una tarifa específica permitiría que una librería ubicada en cualquier localidad pueda vender y enviar libros a todo el país en condiciones más competitivas y que cualquier lector pueda acceder a ellos independientemente de dónde viva”. Y piden que las compras públicas de libros realizadas por el Estado nacional, las provincias, los municipios, las bibliotecas y otras instituciones públicas “contemplen mecanismos que permitan la participación de librerías independientes locales y regionales”.

También se reclama por “políticas permanentes de promoción de la lectura, articulando escuelas, bibliotecas, librerías, editoriales, autores y organizaciones culturales”.

Falpa impulsa la convocatoria a una Mesa Nacional del Libro y las Librerías, con participación estatal, librerías, editoriales, distribuidores, autores y demás actores de la cadena del libro, con el objetivo de analizar medidas inmediatas y políticas de mediano y largo plazo. “No solicitamos privilegios. Solicitamos condiciones que permitan competir, trabajar y sobrevivir”, concluye el comunicado.

García informó a La Nación que está activa la página web www.librosactivos.com.ar, gratuita para libreros, autores y lectores, donde se pueden consultar los catálogos de las librerías. “El lector busca el libro y por geolocalización le indica donde lo tiene más cerca de donde está y lo conecta directamente con el librero sin costos –explica–. También tiene una agenda de eventos culturales donde las librerías y el rubro sube la actividad y también por geolocalización te dice donde tenés actividades en tu zona”.


jueves, 17 de septiembre de 2026

El fin de un sello que hacía rato había dejado de ser una editorial

La noticia, con firma de Daniel Gigena, apareció en el diario La Nación, de Buenos Aires, el 16 de septiembre pasado. Se refiere al cierre definitivo de Ediciones de la Flor, una editorial que hace rato abandonó la literatura por la historieta hasta que la historieta la abandonó a ella y ya no tuvo razón de ser. Según la bajada: "El sello liquida unos trescientos ejemplares de distintos géneros de autores como Luce Irigaray, Horacio Salas, Ricardo Talesnik, Viuti, Meiji, César Bruto y Alicia Steimberg; hay ediciones ilustradas de Los viajes de Gulliver y Don Quijote".

Ediciones de la Flor se despide con una oferta de libros descatalogados a $5000, $10.000 y $15.000

Con una liquidación total de libros descatalogados y en oferta, Ediciones de la Flor se despide de los lectores que acompañaron el original sello creado en 1966 por Daniel Divinsky y Kuki Miller. Los libros están agrupados por precios, de los $5000 (un 60% de los títulos) a los $15.000.La exhibición y venta, que comenzó este lunes, tiene lugar lunes, miércoles y viernes de 10 a 17 en el depósito, previa reserva de turno al teléfono fijo 4304-5529 o por mail a cobranzas@edicionesdelaflor.com.ar. En la Feria del Libro, este año De la Flor empezó a decir adiós con libros a precios muy accesibles: se vendieron 5000 ejemplares y se agotaron cuarenta títulos.

En total, se liquidan unos trescientos ejemplares de distintos géneros de autores como Luce Irigaray, Horacio Salas, Ricardo Talesnik, Viuti (Teodoro y Cía.), Nik, Meiji, César Bruto, Alicia Steimberg, Cristina Siscar, Daniel Samoilovich (el poemario La ansiedad perfecta), Ana Becciú, Pablo Sirvén, Rodolfo Braceli, Juan Carlos Paz, Martha Berlin, Roberto Benigni (La risa es bella), Elie Wiesel (una colección de cuentos jasídicos), Miguel Ángel Estrella y César Fernández Moreno. Hay ediciones ilustradas para chicos y grandes de Los viajes de Gulliver y el Quijote.

“Muchos de los libros más antiguos hace largo tiempo que no figuraban en el inventario, pero están porque jamás descartamos ni destruimos un libro -dice Miller a este diario-. Pero también se van a vender libros del catálogo. Ya hay pocos en librerías porque hemos pedido devolución de los consignados. No vamos a vender libros de Quino, no porque no quede stock, básicamente de los de humor, de Mafalda casi nada, sino porque lo tenemos prohibido”. En 2025, los herederos de Quino retiraron los derechos de la obra del genial historietista de Ediciones de la Flor y los vendieron al grupo Penguin Random House.

viernes, 31 de julio de 2026

Sigue la polémica sobre la derogación de la ley precio único de los libros, pero nadie dice que a los valores actuales son objetos sunturarios

"Sancionada en 2001, la norma establece un precio de venta fijo al público de libros del sector editorial comercial; según el ministro Federico Sturzenegger, derogarla permitirá el acceso a “libros más baratos". Tal es el copete de la nota de Daniel Gigena, publicada por el diario La Nación, el pasado 27 de julio.

Recrudece en redes la batalla por la ley de defensa de las librerías que el Gobierno quiere eliminar

Con la intervención pública desde su cuenta de X, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, abogó este fin de semana por la derogación de la ley 25.542 de defensa de la actividad librera, sancionada en noviembre de 2001, que establece que editores e importadores deben fijar un precio uniforme de venta al público de los libros. Ese precio (conocido como PVP) debe regir en cadenas de librerías y librerías independientes, supermercados y plataformas digitales (que no siempre la cumplen).

La norma vigente solo contempla descuentos del 10% o hasta el 20% (a docentes y estudiantes) en ferias del libro, y el descuento excepcional del 50% en programas de venta a bibliotecas y librerías, como pasa con el Programa Libro % de la Conabip y Librerías Aliadas, en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y la Feria de Editores.

Ante la decisión del Gobierno, la mayoría del sector editorial y librero se manifestó en contra de la iniciativa mediante comunicados y declaraciones públicas donde se afirma que la norma rige en otros países y que, en aquellos donde se la derogó, los precios no bajaron y el mercado se concentró aún más. También señalan que se afectaría la vida cultural y que muchas librerías pequeñas, incapaces de competir con grandes cadenas y plataformas de venta digital, deberían cerrar sus puertas.

La venta de libros del sector editorial comercial en librerías representa el 80% del total, informaron desde las cámaras del sector. Una ley similar a la 25.542 rige en países como Alemania, España, Francia, Portugal, Bélgica, Corea del Sur y Japón, donde las librerías son consideradas espacios culturales.

En respuesta al periodista y escritor Luis Novaresio, que en su cuenta de X cuestionó “la crueldad [del Gobierno] al pretender hacer desaparecer librerías y editoriales independientes, en cada barrio de cada ciudad o pueblo es un modo sofisticado de la maldad”, Sturzenneger se preguntó si Novaresio había leído la ley [el anteproyecto].

“Me imagino que no, porque la ley que proponemos derogar solo prohíbe que se ofrezcan descuentos sobre los libros -se respondió-. [...] en Argentina existe una ley no te permite vender libros baratos, te obliga a venderlos a un precio uniforme en todo el país. Me contaba un librero amigo que en la última feria del libro quería vender las Crónicas de Narnia a 40.000 pesos, y que blandiendo esta ley lo obligaron a subirlo a 99.000 por ser el único precio admitido”. LA NACION pudo saber que el librero amigo del ministro es el editor de Hojas del Sur, Andrés Mego, que dijo a este diario que en la reciente Feria del Libro porteña quisieron multarlo por ofertar esa obra a un precio más bajo que el de sus competidores (las dos grandes cadenas de librerías Yenny y Cúspide).

Al respecto, la Fundación El Libro, organizadora de la Feria, respondió que había hecho cumplir el reglamento “para mantener la equidad entre todos los expositores”. “Cuando detectamos un expositor que no cumple con el Reglamento de la Feria o la ley vigente [en este caso, ofrecer un 25% de descuento por pago en efectivo], se debe actuar de manera objetiva -indicaron-. En casos como el mencionado, el procedimiento formal consiste en labrar un acta. Nuestra prioridad es garantizar un marco transparente y justo para todos los libreros, editores y visitantes que forman parte de la Feria”.

“Crueldad es, a nuestro entender, emitir leyes que perjudican al consumidor -filosofó Sturzenegger-. Y para quienes amamos la lectura en todas sus formas una ley que encarece los libros nos parece un pecado capital. ¿De donde surge entonces esta diferente visión de quienes queremos que la cultura se difunda y llegue a todos en total libertad? [...] Desde esa perspectiva derogar esta ley es una obviedad, por el sencillo motivo que permitirá el acceso a libros más baratos”. [...]

Tras la propuesta de Novaresio de “escuchar a la industria”, el ministro sostuvo que la única “opinión relevante” es la del consumidor. Aclaró que cada lector podría comprar libros en “el canal que prefiera” e ilustró su postura con los precios de la novela de Novaresio Todo por amor, pero no todo

“Hoy tu libro puede conseguirse a un precio en librerías, a otro muy inferior en Kindle o incluso escucharse en Audible por el costo de una suscripción o incluso formar parte de promociones donde el precio pasa a ser 0. Mientras todo eso ocurre, tenemos una ley que le prohíbe a una librería decir: ‘Esta semana quiero vender este libro un 20% más barato’ para atraer lectores a mi espacio, para invitar a conocer la librería o lo que fuere. ¿A quién protege exactamente esa prohibición? El mayor desafío para las librerías ya no es la competencia de enfrente. Es Amazon, es Kindle, es Audible, son las plataformas digitales y los nuevos hábitos de consumo. Y frente a esa competencia, la ley actual no les da más herramientas. Les quita una potentísima: la competencia”.

El presidente Javier Milei (que llamó “coloso” al ministro), al igual que legisladores, economistas e intelectuales libertarios o simpatizantes del Gobierno, como Juliana Santillán, Alejandro Rozitchner, Lilia Lemoine, Fernando Iglesias, Diego Recalde y Marcelo Duclos, repostearon las publicaciones de Sturzenegger, que también recibió adhesiones de intelectuales y exfuncionarios del PRO. El economista y exdiputado Martín Tetaz indicó que, si se deroga la ley, los best sellers serán “más baratos”, aunque con el cierre de las librerías más pequeñas se perdería “un activo cultural”. Se estima que en la Argentina hay 1500 librerías (cerca del 40% se concentra en la ciudad de Buenos Aires).

En redes sociales, escritores como Claudia Piñeiro, Dolores Reyes, Guillermo Martínez, Eduardo Sacheri, Gonzalo Garcés, Flavia Pittella, Roberto Gargarella, Martín Caparrós, Irina Sternik, Hugo Alconada Mon, Enzo Maqueira, Bernardo Beccar Varela, Agustín De Luca y Martín Felipe Castagnet, así como también editores y libreros se expresaron en contra de la derogación con distintos argumentos. En este caso, las adhesiones llegaron desde legisladores de la oposición como Esteban Paulón, Maximiliano Ferraro y Myriam Bregman. Las cámaras y asociaciones del sector editorial y librero comunicaron que están solicitando reuniones con representantes del todo el arco político, del oficialismo a la izquierda.

No se puede discutir cómo mejorar lo que funciona y superar lo que quedó obsoleto con alguien que reconoce que te quiere destruir. Ya pasó con el sistema científico argentino: este gobierno nunca nos recibió ni nos escuchó, y ahora con el ecosistema del libro pasa lo mismo”, posteó Castagnet.

“No se dejen engañar con eso de q el precio del libro bajaría –advirtió Piñeiro–. Te acordás de ‘la primera te la regalan, la segunda te la venden’. Bueno eso. Baja el precio, funde a los pequeños y después ponen el precio que quieren. Además vas a leer solo aquellos libros que les den ganancia”.

La escritora y editora Leticia Martin abrió otra discusión al respecto. “No digo todas, pero muchas librerías liquidan cuando se les canta el tujes, como si no hubiera inflación hace décadas, y entre que la librería informa y la distribuidora paga, se juntan 120 días mínimo. Así cagan a las editoriales. Ya que estamos hablando del tema, hablemos”, sostuvo en X, si bien aclaró que no estaba a favor de la derogación de la ley 25.542. El sistema de consignación vigente no favorece a las editoriales ni a los autores.

Mego, responsable del sello afín al Gobierno Hojas del Sur, se expresó a favor de la derogación de la ley. “Hace veinticinco años escribieron una ley para proteger a la industria del libro. Hoy parece que discutir esa ley es casi un acto de herejía”, posteó, si bien cabe aclarar que el Gobierno no quiere “discutir” la norma, sino derogarla.

“Nadie discute que una ley pudo haber tenido sentido en 2001 –admitió–. La pregunta incómoda es otra: ¿Sigue sirviendo al lector en 2026? Porque si una editorial no puede decidir libremente vender sus propios libros a un precio menor en su propio canal… si un autor no puede lanzar una promoción para que más personas lean su obra porque una ley se lo impide… entonces ya no estamos hablando de fomentar la lectura. Estamos hablando de limitar, por ley, la forma en que un libro puede llegar a sus lectores”. En otro mensaje, se preguntó: “¿Estamos organizando la industria para que existan más lectores… o estamos organizando a los lectores para sostener una determinada estructura de la industria?”.

El asesor editorial y expresidente del Fondo Nacional de las Artes, Mariano Roca, ponderó la importancia del libro en la cultura argentina en un posteo en X dedicado a Sturzenegger. “No es un dato menor el reconocimiento del libro como pilar fundamental de la educación y la cultura de nuestro país. Tal vez, si escucha a los sectores que impulsaron esta normativa, pueda contar con mejor información. Y quizás entre todos logren una ley superadora, en lugar de recurrir a su irreflexiva y perjudicial derogación", concluyó.


domingo, 12 de julio de 2026

"Es peor que el 2001 porque ya no es que la gente no puede llevarse un libro; directamente no entra"


Daniel Gigena publicó el siguiente artículo en el diario La Nación, el pasado 3 de julio. En él consigna el mal momento que están pasando las librerías en razón del bajísimo consumo al que la política económica del actual gobierno obliga a la población. Según la bajada: “No hay ningún boom del consumo en la avenida Corrientes”, dicen en la clásica librería; hay títulos de reconocidos escritores, premios Nobel y la colección de arte Grandes Pintores"

Losada lanza una megaliquidación de 2x1 en libros, con ofertas entre $2000 y $10.000

La crisis de ventas en librerías llegó a la avenida Corrientes. Esta semana, en el hall de entrada de la megalibrería Losada (avenida Corrientes 1551) se colgó un cartel que atrajo la atención de los lectores: “Liquidación total de libros de oferta. 2x1″. Estará vigente por tiempo indeterminado. “No vamos a cerrar, sino que estamos liquidando miles de libros de la editorial Losada con tapas viejas, anteriores a las nuevas ediciones, y de otras colecciones”, explica el librero y editor José Juan Fernández a LA NACION. En el depósito, otros miles de ejemplares esperan su turno para ser rematados a precios accesibles.

Se pueden adquirir dos libros de narrativa, poesía, ensayo, teatro, historia, filosofía, ciencia y arte en promociones de $ 2000, $ 3000, $ 6000 y $ 10.000. Hay obras de los Nobel Pablo Neruda y Gabriel García Márquez, Mercè Rodoreda, Rafael Alberti (A la pintura), Julio Cortázar, Juan Ramón Jiménez (Estío), Florencio Sánchez, Alejandro Casona, Jean-Paul Sartre, Denis Diderot, Alfredo Bryce Echenique, Ernesto Sabato, Christiane Rochefort, Bertrand Russell, Rabindranath Tagore y Jürgen Habermas, entre muchos otros. Los títulos de la colección de arte Grandes Pintores, de tapas duras e imágenes a color con reproducciones de obras de Cézanne, Rembrandt, Durero, Rubens y Da Vinci, se venden a dos por $ 10.000. Al margen del cable, con las crónicas de Roberto Arlt publicadas en El Nacional de México, y Diario de viaje a París, de Horacio Quiroga, cuestan solo $ 6000. Hay literatura infantil y juvenil a granel.

La librería está en una de las diez calles más famosas del mundo y, sin embargo, hay días en que no entra nadie al salón –dice Fernández–. Esto es peor que el 2001 porque ya no es que la gente no puede llevarse un libro; directamente no entra”. Dentro de Losada se exhiben las novedades y los títulos de varios catálogos a precios comerciales.

No hay ningún boom del consumo en la avenida Corrientes y se lo desmiento a cualquiera”, responde sobre la noticia de un supuesto incremento de ventas en la gran vía cultural porteña, los fines de semana, que se difunde en redes sociales. Desde hace varios meses, Fernández abre la librería a las once de la mañana y la cierra a las 21.30, “a la hora en que la gente entra al teatro”, explicita. Tiempo atrás, abría a las nueve de la mañana, luego a las diez, y bajaba la persiana pasada la medianoche, cuando los buscadores de libros eran noctámbulos. “Ahora la gente sale del teatro o el cine, come una porción de pizza y se vuelve a la casa”, describe con cierta añoranza de los tiempos idos.

Sigue con Losada porque puede hacerlo –“Soy el dueño del local”– y por una sencilla razón especial: el amor a los libros y la cultura. “Podría alquilar el local para una pizzería, pero nací para esto”, concluye.

En marzo, la Cámara Argentina del Libro había alertado sobre una caída del 20% promedio en las ventas en librerías desde 2025, con la consecuente repercusión en la cadena de pagos. Según fuentes consultadas por La Nación, el panorama empeoró, en especial en las librerías independientes, debido a los aumentos en alquileres y costos fijos. Ecequiel Leder Kremer, responsable de la librería Hernández, vecina de Losada en la avenida Corrientes, comentó que mayo y junio habían sido meses “malos en ventas”.

jueves, 4 de junio de 2026

Granta pone en juego su prestigio publicando un cuento sospechado de haber sido escrito con IA

Jamir Nazir
El pasado 23 de mayo, Daniel Gigena publicó en el diario La Nación, de Buenos Aires, un artículo que da cuenta del escándalo generado por un cuento ganador de un concurso organizado por la Fundación Commonwealth y publicado por la revista Granta, sospechado de haber sido escrito con inteligencia artificial. En la bajada se lee: "Tras la denuncia, esta semana, la Fundación Commonwealth, organizadora del certamen, y la revista Granta, que publica las obras ganadoras, emitieron sendos comunicados dando explicaciones por la acusación sobre la supuesta autoría del caribeño Jamir Nazir".

Sospechan que premiaron textos escritos con IA en un concurso anglosajón de cuentos publicados por Granta

Después de que editores y lectores denunciaran que al menos uno de los cinco cuentos premiados en el concurso de cuento organizado por la Fundación Commonwealth, que se publican en la revista británica Granta, había sido escrito con herramientas de inteligencia artificial (IA), autoridades de la fundación y de la revista salieron a dar explicaciones. La sospecha recayó sobre el relato “The Serpent in the Groove” [La serpiente en la arboleda], del trinitense Jamir Nazir (ganador de la región del Caribe), por el uso de metáforas y comparaciones incoherentes, estructuras coordinativas repetitivas (“no era esto, sino aquello; no solo tal cosa, sino además tal otra”) y un tono seudolírico que se asocia con los modelos generativos de IA. La historia transcurre en el ámbito rural de Trinidad y Tobago.

El miércoles, el escritor jamaicano Marlon James, ganador del Premio Booker con la novela Breve historia de siete asesinatos, posteó en su cuenta de Facebook: “Olvídate de la IA por un momento. Un relato ganó un concurso internacional con una frase como esta: ‘La chica sonrió como un amanecer sobre un lavabo’”. Usuarios de detectores automáticos de IA (como Pangram) concluyeron que el cuento premiado había sido “generado en 100% por IA, si bien especialistas consultados por The New York Times afirmaron que estos detectores suelen arrojar “falsos positivos”, en especial en textos literarios.

Pero contactado por el diario El País, el tal Nazir dijo que el relato es solo suyo: “Lo escribí yo. Desde mi infancia he escrito, y eso ha continuado mientras me fue absorbiendo mi vida profesional. Ahora una enfermedad me ha obligado a quedarme en casa, y así retomé la escritura. Vi el anuncio de este concurso y me presenté”. Ahora, agrega: “He aportado pruebas de que efectivamente yo lo escribí”. Y tiene planes de futuro: “Trabajo en otros proyectos, entre ellos la historia de la expulsión forzosa de mi abuelo desde India y su traslado a Trinidad y Tobago. Una historia muy, muy triste”.

De Nazir, solo se conoce la descripción de su biografía publicada en la página web de Granta. Se trataría de “un prolífico poeta y autor, con libros publicados y otros de próxima publicación”, de 63 años. Entre sus obras se encuentra un poemario autopublicado, Night Moon Poems for All Who Have Loved or Dreamed of Love. Del certamen participan autores de los 56 países de la Commonwealth (muchos de ellos son excolonias británicas).

Este jueves, Razmi Farook, director general de la Fundación Commonwealth dio a conocer un comunicado en el que afirma que la entidad “se toma muy en serio las acusaciones de uso de inteligencia artificial contra varios de los autores ganadores” del concurso. “En la medida de lo posible, sin comprometer la integridad artística, hemos tomado medidas para comprender y cuestionar dichas acusaciones, revisando todas las pruebas disponibles. Asimismo, reconocemos que, en este momento, tenemos el deber de respetar las decisiones del jurado independiente de expertos que seleccionó los relatos y de apoyar a todos los autores que participan en el premio”, agrega. El jurado del certamen es anónimo. No obstante, Farook admite que “el rápido desarrollo de la IA plantea desafíos cada vez mayores para la literatura y otras disciplinas creativas”.

“Somos solo una de las muchas organizaciones que se enfrentan a este reto. Mediante una revisión exhaustiva, nos aseguraremos de que se tomen las medidas adecuadas para que nuestro proceso de evaluación pueda hacer frente a la creciente amenaza que la IA supone para la creatividad”, anticipa. Y asegura que velan por trabajo de los “escritores actuales y anteriores del premio”.

“Creemos que es vital reconocer el malestar que sienten todos los involucrados o afectados por el reciente discurso en torno al Premio de Cuento Corto. Ofrecemos nuestro apoyo a nuestros ganadores, escritores preseleccionados, jueces, exalumnos y a la comunidad en general”.

Según Farook, para participar del concurso, los autores deben confirmar que las obras presentadas son de su propia autoría (ninguno dijo que había usado IA). “Hasta que surja una herramienta o un proceso suficiente para detectar de forma fiable el uso de la IA, que además pueda abordar los retos relacionados con el trabajo con ficción inédita, la Fundación y el Premio de Cuento de la Commonwealth deben basarse en el principio de confianza”, sostiene.

Granta también debió dar explicaciones. “Desde 2012, Granta publica en su sitio web los relatos ganadores del Premio de Cuento de la Commonwealth. Los editores de Granta no participaron en la selección de estos relatos, más allá de la corrección de estilo al recibirlos. Este año, se ha especulado con la posibilidad de que algunos relatos hayan sido generados, al menos parcialmente, mediante inteligencia artificial. Nos tomamos muy en serio la acusación de que los autores hayan presentado material que no es de su autoría, pero hasta que no se presenten pruebas concluyentes, mantendremos estos relatos en nuestro sitio web”, se lee en la introducción al cuento cuestionado. Otros dos relatos premiados también están bajo sospecha.

Por otro lado, la editora de Granta, Sigrid Rausing, difundió una carta abierta. “Le mostramos a Claude.ai el artículo y le preguntamos si fue generado por IA”, admite. “La respuesta fue extensa, concluyendo que ‘casi con toda seguridad no fue producida sin la ayuda de un humano’. Sin embargo, finalizó con una nota cautelosa [sobre algunos pasajes]”. Acotó que era posible que se hubiera otorgado “un premio a un caso de plagio de IA; aún no lo sabemos, y quizá nunca lo sepamos”. Por último, encontró “irónico” el uso (por parte de Granta) para detectar si el cuento premiado había sido generado por IA. El comunicado de Rausing fue criticado por lectores y escritores en redes sociales.

Este año, el Grupo Hachette canceló en Estados Unidos el lanzamiento de la primera novela de terror, Shy Girl, de Mia Ballard (cuya existencia fue puesta en duda, al igual que la de Nazir), ante las denuncias de los lectores de que había sido escrita con IA. Días atrás, el director ejecutivo de la cadena de librerías Barnes & Noble, James Daunt, declaró que vendería libros de ficción escritos con IA, “siempre y cuando no se disfrace ni pretenda ser algo que no es, que tenga una calidad esencial y que el lector quiera comprarlo”.