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martes, 30 de septiembre de 2025

Una muestra sobre Mafalda en Shanghai

El pasado 26 de septiembre, con firma de Judith Savloff, el diario Clarín publicó una nota a propósito de la muestra que sobre Quino y Mafalda se está realizando en el Instituto Cervantes de Shangai.

Quino en Shangai, Mafalda en el espejo

Había una vez una niña que odiaba la sopa y amaba la paz. Y que, con lucidez inapelable, desarmaba el mundo con preguntas. Seis décadas después, Mafalda, esa criatura lúcida y profundamente argentina, sigue despabilando acá y en China. Literalmente.

Clarín Cultura publicó hace unos días una nota sobre la muestra Bienvenidos al mundo de Mafalda, sobre los 60 años (se cumplieron en 2024) de la creación del gran Quino, que se expone en el Instituto Cervantes de Shangai.

Mafalda no es una desconocida en China. Llegó en cuadernillos a mitad de los años 70. Desde el Cervantes de allá cuentan que entró con envión: la tradujo Sanmao, una de las escritoras más leídas hasta las dos décadas siguientes.

El encuentro entre ellas da para un cuento. Sanmao, cronista de viajes -un puente pionero entre España, América latina y China-, descubrió a Mafalda durante una recorrida por el Sahara Occidental bajo dominio español durante la dictadura de Franco.

En realidad, el marido de Sanmao se topó con un ejemplar con una franja que decía “Para adultos” en la única librería del desierto. Ella devoró la obra esa noche.

Franco y Mao
En las traducciones de Mafalda al mandarín apareció la soja en vez de la mayonesa. Y mientras los censores de Franco la consideraban para grandes, los de China, en principio, la aniñaron.

Lucía Carzoglio, licenciada en Letras de la UBA que se doctoró y trabaja en Shangai, cita en el ensayo Sanmao, traductora de Mafalda: entre la autorrepresentación y la adaptación cultural investigaciones que indican que las menciones a Mao, las intervenciones militares soviéticas en países “satélites” o el hambre en África que aparecían en las tiras fueron reemplazadas por expresiones vagas, como “vergüenza”. Hoy, según indicaron, no pasa.

Como sea, contra todo, Mafalda se convirtió en símbolo global de una época de rebeldía, crítica y utopías, cargada incluso de violencia extrema, además de ser para los argentinos el emblema de la clase media en agónico y cada vez más acentuado proceso de extinción.

De la protesta a la espera
Quino publicó Mafalda entre 1964 y 1973, se exilió durante la última dictadura y en 2020 murió en su Mendoza natal. Pero su obra aún vibra con el mismo timbre agudo que usa Mafalda para increpar a sus padres y mirar al mundo como si fuera una casa desordenada a la que nadie se atrevió a acomodar con consideración real por los demás.

Mafalda todavía juega con Susanita y discute con Felipe. Pero ahora vive como escultura en una esquina de San Telmo que es de culto para turistas y en memes y en post en las redes sociales que muchas veces la sacan de contexto y la arrojan a la suerte que dictan algoritmos.

Hoy imagino a Mafalda sola frente a un televisor apagado. No hay texto. Simplemente una expresión: más que de protesta, de espera.

Tal vez ése sea un buen final para esta historia: Mafalda no cambió el mundo y trataron de cambiarla seguido. Pero sí nos cambió a muchos. Y eso, aunque no sea suficiente, es para hacerle homenajes acá y en China.

jueves, 19 de junio de 2025

Una nueva "edición oficial" en inglés de Mafalda



Según la noticia sin firma, publicada el pasado 17 de junio en Diarios Bonaerenses, "El icónico personaje creado por Quino desembarcó en el mercado angloparlante. El traductor, un irlandés que vivió dos años en Buenos Aires, comparó a la historieta con clásicos como Peanuts y Calvin & Hobbes”.

Mafalda llegó a EE.UU. con la primera publicación oficial de una editorial en lengua inglesa

A 60 años de su primera aparición, el icónico personaje creado por Quino, Mafalda, desembarca por primera vez de forma oficial en el mercado angloparlante gracias a la editorial Elsewhere, especializada en literatura infantil. La traducción estuvo a cargo del irlandés Frank Wynne, quien vivió dos años en Buenos Aires y se empapó del habla porteña. No es la primera versión en inglés, pero sí la primera a cargo de una editorial del hemisferio norte, ya que desde 2001 lo intentó De la Flor.

El primer tomo de la “Mafalda” de Elsewhere Editions ya está disponible en las librerías de EE.UU. y en su sitio web a un precio -accesible para los actuales estándares- de 18 dólares, y se espera que salgan otros cuatro volúmenes próximamente.

Wynne, que traduce a su idioma a Almudena Grandes y a autores franceses, contó a la agencia EFE que descubrió a Mafalda en los años ‘80 en París y se sorprendió que allí fuera todo un fenómeno literario.

Sobre la traducción, aseguró que trató de verter al inglés el habla porteña -que además tiene seis décadas, con todo el cambio generacional que eso supone- pero que hubo algunas “bromas imposibles”.

Y puso a la historieta argentina al nivel de Peanuts y Calvin & Hobbes. Las tres tienen en común que son “libros para adultos”, aunque revistan la apariencia de literatura infantil.

“Mafalda es una sátira de la sociedad que sigue funcionando hoy”, dice Wynne. “Tal vez no hay una guerra en Vietnam pero sí hay una en Gaza y otra en Ucrania”, en las que el lector puede reconocer las preocupaciones que obsesionaban a Mafalda, asegura.

Porque “Mafalda es muy política, habla de Vietnam, del capitalismo y del comunismo”, pero también es una nena con reflexiones ingenuas y amiga de sus amigos, aun cuando sean tan diferentes como la superficial Susanita, el soñador Felipe o el “galleguito” Manolito, un personaje quizás difícil de explicar al público estadounidense.

La historieta argentina vive un momento álgido: mientras la adaptación de Netflix de El Eternauta, obra de Héctor Oesterheld y Francisco Solano López, trepó a la cima de todas las listas, se sabe que la N roja prepara una serie animada de Mafalda dirigida por Juan José Campanella que podría llegar en 2026.

De siete a once
Mientras tanto, De la Flor comenzó a editar Mafalda & Friends en 2001. “Nos pedían traducciones hasta en los idiomas más insólitos, pero nunca pudimos interesar a las editoriales inglesas o norteamericanas”, contó en ese momento su fundador, Daniel Divinsky, a La Nación. Y destacó: “¡Nos decían que Mafalda se parecía demasiado a Peanuts, la tira del perrito Snoopy!”. Es curioso que ese argumento, en ese momento negativo, hoy en día se presente como parte del atractivo de la historieta.

Pero -según afirma la nota-, “desbordado por pedidos de turistas, estudiantes de inglés y fanáticos internacionales, Divinsky decidió que Mafalda ya no podía dejar de hablar la lengua de Shakespeare, por lo que la está haciendo traducir en la Argentina para luego exportarla”.

Y aseguró que “será una versión especial, con un máximo de siete tomos, porque tenemos que eliminar las referencias culturales demasiado fuertes. Y no sólo las políticas: hay que prepararla para que pueda ser disfrutada por gente que nunca en su vida ha visto un sifón”.

Casi un cuarto de siglo después de ese chiste lanzado en una entrevista, la imagen de Mafalda “volando” impulsada por el poder de los sifones fue la que eligió Elsewhere para publicitar su nueva edición.

Esos siete tomos previstos de Ediciones de La Flor se convirtieron en 11 y salieron hasta el año 2013. Todavía son relativamente fáciles de conseguir, pero habrá que ver qué pasa si la edición “oficial” en inglés se convierta en un boom editorial.

miércoles, 27 de julio de 2022

"Yo prefiero que mis cosas sean permanentes"

Marina Amabile publicó el siguiente artículo en la revista Caras y Caretas, hace unas tres semanas. En la bajada se lee: “Los libros de Quino se editaron en países tan disímiles como Italia, China o Japón. El humor de una Argentina convulsionada en los años 60 y 70 logró traspasar todas las barreras para transformarse en universal.”

Traducción fiel

Un día, por casualidad, Quino se enteró de que Mafalda estaba traducido al chino, sin autorización previa. “Finalmente la editorial lo contactó y esos libros se siguen publicando. Cuando Quino preguntó por el tema de la traducción le dijeron que los había hecho una traductora y que habían quitado todas las tiras que estaban vinculadas al comunismo y algunas cosas las habían resuelto como les pareció”, cuenta Julieta Colombo, legataria y sobrina de Joaquín Salvador Lavado Tejón, o sea, Quino. Su rol en relación con el trabajo de Quino es el de representar su obra: mantenerla vigente, difundirla, respetar los mensajes y los formatos. Como Quino es conocido mundialmente, no trabaja sólo con la Argentina, incluso se reparte las labores con los territorios de habla no hispana (Europa, Asia y Quebec) con su par italiano, Ivan Giovannucci. “A pesar de que Quino ya no está y de que todos lo extrañamos, su obra aún sigue muy vigente y seguimos trabajando casi tanto o más que cuando él estaba”, cuenta.

Pero, ¿cómo llega un artista a hacerse conocido en todo el mundo? En el caso de Quino, si bien tanto en Mafalda como en sus obras de humor hay vestigios de la realidad argentina, su búsqueda nunca fue la coyuntura. En una entrevista con Joaquín Soler en 1977, Quino dijo: “Aunque yo he tratado siempre de no hacer una actualidad rigurosa porque hay gente muy buena en la Argentina que lo hace, es un trabajo perdido. Hablan por ejemplo sobre un ministro que a los dos meses ya no está más, y ese chiste ya no se entiende. Yo prefiero que mis cosas sean permanentes. Por eso mis temas siempre son de un señor detrás de un escritorio y un señor bajito delante, esa relación entre poderosos y débiles, esos temas me gustan mucho”.

Su sobrina rescata el rol que tuvieron y que tienen las embajadas de la Argentina en otros países para visibilizar el legado de Quino, como en el caso de Japón y de Armenia. Ambos países formaron parte del Programa Sur, que tradujo y editó más de mil obras de autores nacionales a 43 idiomas.

En 2017, Mafalda fue traducida al guaraní. Colombo destacó el rol que tuvo la traductora María Gloria Pereira Jacquet: “En la traducción que se hizo para Paraguay hubo un trabajo del traductor que es muy personal y uno ahí no participa. Lo que trato es de buscar buenos traductores, esta persona tiene un cargo importante como traductora en Paraguay y además le encanta Mafalda, entonces se tomó el trabajo de investigar. En una entrevista que le hicieron, ella dijo: ‘Yo lo que descubrí es que el guaraní es mucho más gracioso que el español para decir algunas cosas’. Fue todo un juego en el que ella decidió entrar y en el que uno no participa, nosotros no podemos tener control de cuál es la traducción literal que se hace de las cosas”. En una nota que le hicieron a Pereira Jacquet para El País, confirma la cita que le adjudica Julieta Colombo y cuenta que una de las cuestiones interesantes que tuvo la traducción fue que en Paraguay usualmente se usa la palabra hispana caldo para referirse a la sopa, pero que decidieron traducir sopa como jukysy para reforzar el idioma.

Dos años después, fue traducida al armenio bajo el especial nominado Diez años con Mafalda. En una nota con el Diario Armenia, su traductora, Alice Ter-Ghevondian, contó que la dificultad mayor radicó en la interpretación de los chistes y de las expresiones, además de interiorizarse sobre la realidad de la época de cuando fue escrita la historieta. “Consulté con argentinos expresiones como ‘estás medio ñac’, ‘ya a esta altura, la dinamita, claro’, varios ‘la pucha’, ‘bruto’, ‘mecacho’, ‘bestia’… Hubo que cambiar por las expresiones diferentes correspondientes. ¿Se dan cuenta de cuánto usan la palabra ‘bestia’?”, contó.

UN EMBAJADOR ARGENTINO EN EL MUNDO
Julieta cuenta que cuando la propuesta de difusión de las obras viene de las embajadas, confía en que quienes realicen las traducciones sean las personas idóneas. Relata: “En Tokio hicimos una muestra a través de la embajada. Yo diseño las muestras, algunas no ahora, con los años, pero en un principio las diseñaba todas yo. Me enviaban los planos y yo disponía y enviaba el material. De ahí surgían algunas oportunidades, pero muchas veces esto ocurre por el trabajo que hacen las embajadas con relación a la difusión de la cultura argentina. En ese sentido, Quino siempre fue muy beneficiado por la admiración a su obra. De hecho, ahora hay una muestra en un paseo público en México que se armó a través de la embajada”. La muestra estuvo disponible durante todo junio en el Paseo de las Culturas Amigas, en Ciudad de México.

En 2007, Japón se sumó a la celebración de los 75 años de Quino con la publicación de Mafalda traducida al japonés. En una entrevista de El País de ese año, quien representaba a la editorial, Elephant Publishing, contó que la traductora le llevó el libro porque lo había leído en italiano y le había gustado mucho: “Aunque la sociedad en la que vive Mafalda es diferente a la actual, sus historias tratan muchos temas muy comunes en la actualidad, como por ejemplo la guerra. Entonces era la guerra de Vietnam, ahora existen otros conflictos similares”, dijo.

La migración de Quino hacia Italia en un momento complicado de la Argentina –no usó la palabra exilio– ayudó a que su obra trascendiera con más facilidad las fronteras de nuestro país. “Si bien lo seguían publicando acá, también lo empezaron a vincular en Europa para seguir trabajando. Eso hizo que tuviera una agencia en Italia que lo publicaba e hicieron un trabajo muy importante para que se difundiera su trabajo en Europa”, explica su sobrina.

“Si hay algo que generó Quino es un enorme respeto, la gente lo admira. Las propuestas en general son sumamente cuidadosas, uno lo que trata de revisar es justamente eso”, cierra Julieta Colombo, quien sigue sosteniendo vigente la obra de un hombre que logró expresar con humor aquellos temas que, evidentemente, afectan a todo el mundo.

miércoles, 14 de junio de 2017

Ahora puede leerse "Mafalda" en guaraní

El 31 de mayo pasado, el diario La Jornada, de México, publicó el siguiene suelto, sin firma, donde se da cuenta de la primera traducción de Mafalda al guaraní por la traductora paraguaya María Gloria Pereira (foto). 

Mafalda ya habla guaraní para los paraguayos

Asunción. El primer tomo traducido al idioma guaraní de la historieta Mafalda, creada por el famoso humorista argentino Joaquín Salvador Lavado –más conocido como Quino– se presentó oficialmente este martes en un acto realizado en la sede de la embajada argentina en Asunción.

Con gigantografías y fotos, la ya célebre tira fue traducida en su primero de 10 tomos por la experta María Gloria Pereira y será distribuida oficialmente al público durante la Feria Internacional del Libro el próximo 8 de junio, a un precio aproximado de 6 dólares.

"Mba'eichapa (¿Qué tal?)", exclama el personaje al anunciar su llegada a la lengua originaria de la región, hablada por el 80 por ciento de los habitantes de Paraguay y de varias provincias argentinas y estados brasileños fronterizos.

El embajador argentino, Eduardo Zuain, dijo en la presentación que "Mafalda es, mucho más que una tira cómica, un clásico que expresa un pensamiento, una visión del mundo".

"Es clásico porque sigue vigente aún cuando fue elaborado en los años 60 y 70", explicó.

En uno de los cuadros exhibidos en la presentación se pudo ver a Mafalda y su hermanito Guille con la expresión "Peyumikena" (Acérquense por favor).

Para el lanzamiento en la Feria de junio fue invitado el autor, Quino, informó la portavoz de la editorial local Servilibro, Vidalia Sánchez.

La edición se hizo posible con el respaldo del Programa Sur de Apoyo a las Traducciones de Argentina y organismos públicos locales como la Secretaría de Políticas Lingüísticas de Paraguay y la Academia de la Lengua Guaraní.

"Desde la embajada se ha impulsado esta iniciativa porque entendemos que su traducción al guaraní constituirá un singular y valioso aporte para la educación y para afianzar el posicionamiento de esta lengua entre niños, jóvenes y adultos", expresó el Ministerio de Educación.

La tira se ha publicado en 26 idiomas y según la traductora Pereira "hay cosas que Mafalda dice con más gracia en guaraní".


Ella se dispone ahora a traducir los nueve tomos restantes de la serie creada por Quino.