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miércoles, 16 de agosto de 2023

Otra vez "El principito", ahora en aymara

De acuerdo con un cable sin firme de la agencia española EFE, durante la 27 edición de la Feria Internacional del Libro de La Paz, Bolivia, la Editorial del Estado, publicó en su colección de "Obras universales en idiomas originarios de Bolivia", una edición de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, traducido al aymara por Rubén Hilari Quispe y Martín Canaviri Mamani.

El Principito fue traducido por primera vez al idioma aymara en Bolivia

Warawar wawa es el título de la traducción en aymara de la obra clásica de El Principito, que por primera vez fue traducida en Bolivia a este idioma originario, que también cuenta con audio a través de un QR y que llegará hasta Francia, la tierra del autor Antoine de Saint-Exupéry.

La Editorial del Estado Plurinacional de Bolivia presentó el texto en el marco de la 27.ª edición de la Feria Internacional del Libro de La Paz y se emitieron unos mil ejemplares que están a disposición de la población. “Hemos tomado la decisión de que El Principito sea la primera obra traducida a nuestros idiomas originarios”, declaró la gerente ejecutiva de la editorial, Estela Machicado.

Esta traducción inaugura una línea editorial, de la Editorial del Estado, denominada “Obras universales en idiomas originarios de Bolivia”, que tiene la finalidad de poner al alcance del pueblo las letras destacadas a nivel mundial y de fomentar el uso de los idiomas indígenas-originarios reconocidos por la Constitución Política del Estado. Se escogió esta obra por su importancia “universal”, pero también porque es uno de los libros más traducidos en el mundo que pueden leer los niños “desde la fantasía y la inocencia”, pero también se puede disfrutar de adulto cuando el texto “te cuestiona” la relación con el mundo o con uno mismo, agregó Machicado.

La obra fue llevada a uno de los 36 idiomas reconocidos por la Constitución Política del Estado por Rubén Hilari Quispe y Martín Canaviri Mamani. Ambos traductores son lingüistas, profesores universitarios, investigadores del idioma aymara y pertenecen a la Fundación Jaqi Aru, desde donde promueven el uso del aymara en diferentes ámbitos de la sociedad boliviana y en la Internet, por ejemplo, con la traducción al aymara de la plataforma de Facebook, Telegram, entre otros. “Ahora el aymara está a nivel de esos 230 idiomas en los cuales se ha traducido El Principito y creo que eso nos tiene que enorgullecer”, sostuvo.

El libro también cuenta con un código QR para que las personas puedan acercar su teléfono y acceder al audio de la lectura en aimara, de gran ayuda para quienes estén aprendiendo o sientan curiosidad de escucharlo en este idioma. Warawar wawa cuenta con las ilustraciones originales del libro, ya que a la Fundación Jean-Marc Probst Pour Le Petit Prince en Suiza les “encantó” el proyecto en Bolivia y dio la autorización para su uso.

“Estos libros se van a ir a Francia a la fundación para estar en la biblioteca de El Principito en Francia y eso nos hace sentir mucho más orgullosos porque nuestro principito aimara estará allí”, enfatizó Machicado. La directora comentó que junto a la Embajada de Francia en Bolivia llevarán algunos ejemplares a escuelas rurales y de las ciudades para que tengan a su disposición estos textos.

Warawar wawa es parte de una colección de obras universales que serán traducidas a distintos idiomas originarios de Bolivia con la intención de acercar esta literatura a toda la población. Esta iniciativa también está enmarcada en el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas, comentó Machicado.

Las Naciones Unidas declararon el decenio 2022-2032 como la Década de las Lenguas Indígenas para evitar la desaparición de miles de estos idiomas. La editorial también está trabajando en la traducción de El Principito a otros idiomas originarios como el quechua y el guaraní. Además están en reuniones con otras embajadas como la de España y la de Rusia para escoger otras obras para su traducción, finalizó Machicado.

viernes, 16 de diciembre de 2022

Literatura boliviana traducida al inglés

“La traducción al inglés de Joaquín Gavilano fue seleccionada con otros nueve proyectos en distintos idiomas, de entre una gran cantidad de solicitudes.” Eso dice la bajada de la nota sin firma, publicada en el diario digital La Opinión, de Bolivia, del 18 de noviembre pasado.




Estados Unidos da fondo para traducir libro boliviano El rehén de Mamani

El escritor y traductor literario Joaquín Gavilano fue premiado este año por el Fondo de Traducción PEN/Heim, una institución creada para reconocer y financiar trabajos de traducción de obras literarias al inglés.

La obra que permitió a Gavilano aplicar a esta selección fue la novela El rehén —ahora oficialmente The Hostage en inglés—, del autor paceño Gabriel Mamani Magne, quien a su vez ganó el Premio Nacional de Novela 2019, con su libro Seúl, São Paulo.

El libro cuenta la historia de dos hermanos, Cristian y Tavo, y la serie de situaciones que irrumpen en sus comunes vidas, comenzando su falso secuestro por parte de su propio padre.

En palabras de la crítica literaria Sara Malagón, se trata de “noventa y ocho páginas en las que una mira el Illimani de La Paz, mira sangre y lágrimas, descubre un minimundo gobernado por niños (…) se empapa de una Bolivia en apariencia exótica pero, si una observa bien, muy similar a cualquier otro rincón latinoamericano”.

Fondos de apoyo
En un esfuerzo por luchar contra la escasa cantidad de traducciones literarias al inglés, establecieron este mecanismo de dotación de recursos en pro de promover la publicación y recepción de literatura internacional traducida en inglés.

Desde entonces, el Fondo ha otorgado subvenciones a casi 200 traducciones de más de 35 idiomas, por montos que oscilan entre los 2.000 a 4.000 dólares; y de los 108 proyectos elegidos, 91 (casi el 70%) han sido publicado o están próximos a ser publicados por una editorial, además de haber ganado importantes premios literarios.

martes, 12 de julio de 2022

A propósito de la traducción al castellano de un texto en latín de un patriota boliviano


“El texto filosófico de un boliviano escrito en latín será presentado en la Feria del Libro de La Paz; se trata de un estudio histórico minucioso y bien documentado.” Eso dice la bajada de la nota publicada por el escritor Ignacio Vera de Rada en Página Siete, de La Paz (Bolivia), el pasado 3 de julio.

Del latín al español, la tesis de Mariano Antezana

Apenas se inició el confinamiento total en Bolivia –y en el mundo– por la covid (marzo de 2020), por intermediación de Mónica Navia, recibí una llamada de Alejandro Antezana Salvatierra en la que éste me propuso un trabajo de traducción del latín al español. Salvo algunos intentos de traducir algunas poesías cortas de Goethe y de resolver mis ejercicios de traducción cuando estudiaba en la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca, jamás había tenido experiencia traduciendo “en serio” un texto a nuestro oceánico y hermoso idioma, el español.

Recuerdo que hacía poco había estado tratando de recordar muchas cosas del latín a fuerza de leer en su idioma original la Epístola a los Pisones, del inmortal Horacio, lectura que me llevó no solamente a recordar ciertos vocablos y las complicadas declinaciones gramaticales del latín, sino también, claro que sí, a deleitarme con la música que arranca a su lira el excelente poeta latino.

Acepté. El reto, sin embargo, era inmenso. De lo que se trataba era de traducir nada menos que una tesis de filosofía de fines del siglo XVIII, elaborada por Mariano Antezana, político altoperuano, militar insurgente y antepasado de Alejandro. Alejandro me facilitó los manuscritos, me comentó un poco de qué se trataba y cuál era el objetivo de todo y comencé a trabajar. Eran solamente 16 folios, pero, a primera lectura, de una densidad conceptual muy compleja.

Lo primero que debe hacer el traductor es leer el texto a traducir de forma íntegra e ir familiarizándose con su “espíritu”. Al hacer esto, me di cuenta de que, dada la densidad que presentaba el documento, el tratamiento de la traducción suponía conocer ciertos vocablos científicos y físicos específicos (de la filosofía natural, para hablar en los términos específicos de entonces); no era, como hay muchos textos en lengua latina, una tesis sobre filosofía moral (al modo senequista) o un texto de tipo epistolar (como el del mismo Horacio), tipos de literatura que, si bien profundos en cuanto a fondo, alegorías e imágenes, en cuanto a forma no son tan difíciles de traducir en tanto se los sitúe adecuadamente en el correcto marco histórico y la cultura literaria específica en que fueron escritos. Aunque la tesis de Antezana también presentaba muchas palabras vinculadas con Dios, la metafísica, la ontología y las costumbres.

Lo segundo que se debe hacer es situar el texto a traducir en el marco histórico en que fue escrito, ya que, por ejemplo, el latín de Lucrecio no es el mismo que el Newton, como el de Virgilio no es el de los pensadores que publicaban sus estudios en latín hasta fines del siglo XVIII en buena parte de las universidades, como es el caso de Antezana. No solamente porque el uso de la lengua latina fue variando con el paso del tiempo y dependiendo del lugar, sino por el objetivo del autor; así, por ejemplo, el latín de Horacio, ya que posee fines estéticos además de filosóficos, acude a diversas técnicas como el hipérbaton o la alteración del modo convencional del enunciado, a diferencia del que usó Newton en sus Principia marhematica, que es más seco, funcional y, podríamos decir, utilitario.

Ya habiendo hecho esas dos cosas, lo tercero que se debe hacer es averiguar cuál es el fin (y el público) de la futura traducción. Me refiero a que no toda traducción, por muy buena que sea, está compuesta por las palabras puntual y exactamente equivalentes del idioma original. Una traducción de Homero para gustosos del hexámetro medido y rítmico no será igual a una traducción hecha para estudiantes de secundaria. Lo mismo con los tercetos de la Commedia del Dante, los cuales no serán traducidos de igual manera para el gustoso de la rima consonante perfecta y la textura tersa del verso trabajado y para el estudiante que solamente desea comprender el fondo y las ideas del poema del maestro florentino. El tratamiento en la traducción es muy diferente. Esto de la identificación del objetivo y el público de la traducción se aplica sobre todo a obras literarias, y no tanto a obras científicas o tratados filosóficos.

Sin embargo, en el caso de la tesis de Antezana el caso era extraño, pues aunque se trataba de una tesis de filosofía, lo lógico hubiese sido traducir el texto de manera funcional y sin reparar mucho en los giros gramaticales superfluos que, por lo general, tienen todos los textos relativamente antiguos. Pero, al mismo tiempo, en la primera parte (epigramas) la tesis presenta una introducción que tiene características literarias, al igual que en la parte titulada “De la ciencia de las costumbres” (Ex scientia morum), ya en los ejercicios filosóficos propiamente, que contiene una prosa más o menos literaria, vinculada con la autenticidad de la religión católica como la única verdadera y aceptable para todo ser humano racional y de buena voluntad en el mundo. Creí, por consecuencia, que una traducción que respetara los giros literarios y la esencia estética sería más adecuada y enriquecería estéticamente el producto final.

Los ejercicios de filosofía son breves aunque densos. En ellos se habla del pensamiento y las teorías de Newton, Leibniz, Descartes y de la Encarnación del Verbo y la Eucaristía como sacramento. Se habla de las inflexiones y refracciones de la luz y del Cogito, ergo sum cartesiano. En realidad, se trata ya de la parte expositiva: un conjunto de ejercicios lógicos que permiten demostrar la veracidad epistemológica de la investigación filosófica.

A más de dos años de ese trabajo, Plural Editores ha publicado la traducción en una edición cuidadosa y esmeradamente trabajada por Luis Antezana Ergueta y Alejandro, quienes elaboraron varias páginas de la biografía de Mariano Antezana, de su carrera académica, de cómo era el proceso de revisión, aceptación y posterior defensa de las tesis en esa época y de referencias históricas vinculadas con la universidad en la que Antezana presentó la tesis (Universidad de Córdoba) y con el ambiente político y militar de la época. El libro, aparte, incorpora los facsímiles de la tesis en latín, además de la traducción, claro, en la que colaboró también el profesor Benito Ochoa.

El libro ya ha sido lanzado en la Feria Internacional del Libro de Santa Cruz y se espera que haya más fechas de presentación en el marco de la Feria de La Paz. Este esfuerzo conjunto representa un buen aporte no solo en tanto traducción de un documento filosófico de un boliviano escrito en latín, sino también en tanto minucioso y bien documentado estudio histórico referido al proceso académico por el que debían pasar los trabajos para obtener diversos grados en las universidades de aquella época, estudio excelentemente realizado por Luis y Alejandro Antezana.

jueves, 4 de julio de 2013

Las aventuras de Odiseo en La Paz

Aparecida con firma de Ángela Carrasco, en el diario La Prensa, de Bolivia, el 20 de marzo pasado, la noticia da cuenta de una nueva traducción de La Odisea, en la oportunidad a cargo del académico Mario Frías Infante.

Un boliviano hace nueva traducción de La Odisea

Una nueva traducción de La Odisea de Homero, un clásico de la literatura universal, es la propuesta de la editorial Santillana. Traducida directamente del griego al castellano por Mario Frías Infante, actual director de la Academia Boliviana de la Lengua, esta joya literaria agrega a sus páginas comentarios, bibliografías y notas que facilitan al lector una lectura entendible y dinámica. El material, que es una de las primeras obras universales traducidas en Bolivia con calidad de exportación, será presentado hoy a las 19.00 en el Centro Cultural de España en La Paz.

Nuevas características. Mario Frías explicó que los escritos, traducidos luego de 30 años, son un texto completo y didáctico, ya que cuentan con notas en los pies de páginas que facilitan al lector información complementaria sobre los personajes, además del significado de expresiones y palabras. 

Según el autor, la obra, con más de 500 páginas, ofrece como un aporte adicional un comentario escrito por él sobre el contexto histórico que enmarca el relato, en el que se comparan las investigaciones en torno a Homero. El escritor también agregó que se analizaron las características estructurales y lingüísticas y se estudiaron algunos temas subyacentes relativos a la vida humana en relación con los dioses.

Y, por último, el texto incluye la bibliografía de las obras consultadas, un índice con los nombres de los personajes por orden alfabético y un mapa de locación que señala las rutas que siguió Odiseo y posteriormente su hijo Telémaco. 

UN APORTE NACIONAL. 
Para Frías, este trabajo, que tomó un año traducirlo, es una de las más grandes joyas de la literatura universal, pues, pese a haber sido escrita hace siglos, muestra ciertas lecciones como la fidelidad, la inteligencia del hombre y el amor a través de los personajes.

“Está muy claro que es un texto que nunca faltó en los colegios y por su dificultad de entendimiento es que se creó esta nueva versión para que los maestros brinden una ayuda asistida a los alumnos para su mejor entendimiento y también es un llamado a la reflexión”, dijo Frías.

La Odisea salió a la venta hace una semana y se encuentra en las dos sucursales de la librería Santillana en La Paz y en las ciudades de Santa Cruz y Cochabamba. Su precio es de 89 bolivianos. La editorial no descarta la posibilidad de una edición digital, pues, por ser la primera traducción en castellano americano, es requerida en Sudamérica. 

“El texto ya se mandó a Colombia con una impresión de 1.500 ejemplares. El éxito se debe a la interpretación del castellano americano, ya que, por lo general, la obra fue traducida, en años pasados, en castellano peninsular (la que se habla en España). Además, éste es el primer texto transcrito al castellano en Bolivia”, enfatizó Frías.

El prestigioso escritor es reconocido por sus trabajos de traducción del idioma griego al castellano como La Odisea de Homero, La Apología de Sócrates, El Critón de Platón y Antígona de Sófocles. También tradujo del latín al español los clásicos La ancianidad de Cicerón, La amistad del poeta Quinto Horacio Flaco, La Epístola a los pisones, más conocida como Arte poética romana.

30 años transcurrieron desde que se realizó la última traducción de La Odisea.

89 bolivianos es el precio de  La  Odisea. Se encuentra en las principales ciudades del país.

El paceño Mario Frías Infante, nacido en 1934, es lingüista y traductor. A finales de la década del 60 se destacó como cultor y expositor de lingüística estructural, cuando esta corriente se extendió en la enseñanza de colegios secundarios de Bolivia. El también periodista fue uno de los fundadores del periódico La Prensa,  subdirector de Última Hora y columnista de La Razón. Actualmente es director de la Academia Boliviana de la Lengua. Dictó clases de gramática histórica, lenguaje, latín y griego clásico en la UMSA y fue docente en la Universidad Católica San Pablo de La Paz. El literato afirma que su próxima traducción será La Iliada de Homero, la cual se encuentra en etapa de revisión.