viernes, 17 de septiembre de 2021

Un anuncio promisorio de la Fundación El Libro

 

El 16 de septiembre pasado, InfoBAE Cultura publicó, sin firma, la escueta noticia del nombramiento de Ezequiel Martínez. De acuerdo con la bajada, “El reconocido periodista, gestor cultural y editor argentino también estará al frente de la Feria del libro, que desde el inicio de la pandemia se realiza de forma virtual”

Ezequiel Martínez es el nuevo director general de la Fundación El Libro


No hay dudas: la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires es uno de los grandes eventos de la escena literaria latinoamericana. Desde que estalló la pandemia, todo se redujo a la modalidad virtual, pero todo indica que el año que viene, entre abril y mayo, volverá a ser presencial.

 

Ya hace un tiempo que Oche Califa no está más al frente de la Feria. Hoy se anunció la incorporación de Martínez a la Fundación El Libro -quien, entre otras tareas, estará a cargo del evento mayor- mediante un comunicado: el reconocido periodista, gestor cultural y editor argentino Ezequiel Martínez fue “elegido mediante un minucioso proceso de selección que comenzó en junio de 2021″, explican.

 

Martínez fue Director General de Cultura de la Biblioteca Nacional entre 2016 y 2020, prosecretario de Redacción Sección Cultura y Revista Ñ desde entre 2003 y 2016, así como también de la revista Viva, colaboró en distintos medios como Infobae y tiene un posgrado internacional Gestión y Política en Cultura y Comunicación.

 

Ha publicado libros de investigación periodística , fue docente en TEA, Universidad de Belgrano y Universidad de Buenos Aires. Además desde 2010 preside la Fundación Tomás Eloy Martínez: es uno de los siete hijos del gran periodista y escritor argentino.

 

La Fundación El Libro es una entidad civil sin fines de lucro que está constituida por la Sociedad Argentina de Escritores, la Cámara Argentina del Libro, la Cámara Argentina de Publicaciones, el Sector de Libros y Revistas de la Cámara Española de Comercio, la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines, y la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines. De ahora en más, Ezequiel Martínez será el Director General de la Fundación.

 

jueves, 16 de septiembre de 2021

Alguien que de veras sabe escribe sobre Dante

El pasado 14 de septiembre, el poeta y traductor Jorge Aulicino firmó en el diario Clarín una nota sobre el aniversario de Dante Alighieri. A diferencia de otros artículos alusivos, éste lleva la marca de una lectura de varias décadas que condujo a una de las más importantes traducciones de la Divina Comedia publicadas en castellano. Se trata, por lo tanto, de una voz calificada.

700 años sin Dante Alighieri: de cómo la corrupción lo inspiró a escribir su obra maestra

Decir que Dante Alighieri vivió en una época difícil, es decir poco y nada. Casi todas las épocas han sido difíciles. Las particularidades de su época son las que a veces tenemos en cuenta para comprender si no en su totalidad su obra principal, la Divina Comedia, al menos su caldo de cultivo.

Hace 700 años las cosas no eran muy distintas, esencialmente, a lo que son hoy. Esto no por la eterna repetición de los ciclos o de la inmutable condición humana sino porque la altísima corrupción de la Iglesia de entonces es equiparable a la alta corrupción del poder político actual, al punto de que Dante dudara, como nosotros dudamos, de que las instituciones se salvasen de aquel espantoso drenaje de su misión y de su autoridad.

En el caso de Dante, casi diríamos que esa duda, ese temor a la disolución de la institución fundada por Cristo, es el origen de su libro, hoy un mito, es decir una verdad –una narración– que no envejece.

Dante Alighieri nació en 1265 en una familia con algún antecedente nobiliario, y de mediana riqueza. Su padre era, precisamente, un mediano prestamista en una ciudad que fue cuna de los más grandes banqueros de la baja Edad Media y del Renacimiento.

¿Un gremio de poetas?

Dante dice en la Vita Nuova (1293) que se enamoró de una vecina, Beatriz Portinari, a los nueve años. Ella tenía dos o tres meses menos. De entrada divinizó aquel amor: fijó su comienzo a edad tan temprana que parecía un destino. Pero sobre todo divinizó a Beatriz, a la que convirtió en portadora de sabiduría y fe, al punto de que el resplandor de su rostro, y sobre todo el de sus ojos, irá siempre acompañado de irresistible seducción y de sapiencia en el tercer tomo de su libro, Paraíso.

Política, amor y filosofía están muy unidos a la vida de Dante y especialmente al nacimiento de la Comedia, así llamada por él en primera instancia en atención a las categorías establecidas por el aristotelismo.

Giovanni Boccaccio, admirador de Dante, la llamó divina, quizá no tanto porque tuviera carácter de libro sagrado sino porque trataba de temas religiosos.

El libro está relacionado directamente con hechos afectivos y políticos en la vida de Alighieri. A la muerte de Beatriz, con la que nunca tuvo ninguna relación, se sumerge en un período de estudios profundos en conventos franciscanos y dominicos. A ese período de ostracismo y lecturas de los escritores clásicos latinos, más alguno griego traducido, y de los teólogos, en especial Tomás de Aquino, sigue una etapa de acción y también de alguna disipación o caos afectivo, según le reprocha Beatriz en el Purgatorio.

Dante participa de la vida política, dividida entre los que defienden el poder de Roma contra la reivindicación del Imperio laico por parte de los príncipes alemanes. Eran llamados los primeros, es decir, los papistas, “güelfos”, y los defensores del imperio, “gibelinos”.

Pero cuando Dante asume cargos en la república florentina, la ciudad la dominaban los güelfos, solo que los más conciliadores entre ellos, llamados blancos.

La condición de república de Florencia no era poca cosa. Permite afirmarnos en aquello de que la época era justamente difícil. La nobleza tenía prohibido ejercer los cargos oficiales y la república era gobernada por los gremios de artesanos. Como no había un gremio de poetas, Dante fue incluido en el de los “especieros” (boticarios) y para tal fin se agregó a la denominación del gremio “y de poetas”.

Impedir los combates callejeros frecuentes entre “blancos” y “negros” fue tarea de los priores de la ciudad, y a raíz de esto Dante se vio envuelto en una decisión complicada: debió aprobar el destierro de varios “blancos” y varios “negros” como castigo por una de sus escaramuzas.

Entre los “negros”, estaba su entrañable amigo Guido Cavalcanti, uno de los más talentosos y herméticos poetas florentinos de la época, a cuyo padre encontrará Dante en el infierno.

Pero, aunque fueran “blancos” los güelfos, el papa Bonifacio VIII tenía a Florencia parada sobre un callo, de modo que en 1301 permitió que fuera invadida por güelfos “negros” apoyados por el francés Carlos de Valois.

Dante estaba justamente en Roma en misión diplomática ante el Papa, que no lo recibió nunca. Peor: desde allí no pudo volver jamás a su ciudad. Fue desterrado junto con muchos otros güelfos “blancos”.

La Comedia, una autobiografía

Este es el portal de la Comedia, seguramente. La famosa “selva oscura” del segundo verso de “Infierno” no puede ser otra que ese período de luchas civiles y seguramente de vacío afectivo que Dante vivió desde mediados de los noventa del 1200 hasta su destierro en 1301.

No por nada tres figuras le impiden volver a la plenitud de la vida: una pantera que representa a la mismísima Florencia en poder de los “negros”, salvajes y demoníacos para Dante; un león que alegoriza a Francia y específicamente al francés de Valois, y una loba, Roma.

Mediante una referencia que introduce en el discurso de un diablo en el canto XXI, Dante hace saber que su salida de la “selva oscura” y su descenso al infierno, guiado por el poeta latino Virgilio, se produce en 1300, un año antes de su destierro.

Parecerá que no, pero estamos ante una obra autobiográfica. La primera autobiografía que sigue al protagonista por un viaje que no puede menos que ser imaginario… Cosa que sabemos como lectores, pero que para Dante es simplemente una crónica.

Es la detallada explotación imaginativa de una derrota política –o la precisión del relato de una real experiencia de ultratumba, si creemos en ella– lo que hace a la vigencia de la Comedia. Lo que permite que (salvados los inconvenientes de datos que podemos consultar y de giros que al cabo podemos comprender, y sobre todo el hecho, poco común en la actualidad, de una narración en versos) disfrutemos de una revelación, una visión que nunca nadie había tenido, y en la que cabe el mundo entero de aquella época y de la nuestra, llenos ambos de los mismos seres mezquinos, miserables y falsos, empezando por los de mayor poder, pero incluyendo el lumpen y la picaresca de las cloacas.

Y que podamos ver cómo por sobre este torbellino de torturados por sus propias ambiciones rige un mundo religioso, que el no creyente podría llamar moral. A este se sube purificándose, abandonando lentamente en cada paso en el monte Purgatorio el fardo de nuestra miseria.

Este libro, estos mundos, fueron escritos en el idioma vulgar que entonces hablaban los poetas. No en el latín oficial. De manera que la intención política es por lo menos tan potente en él como la espiritual: el propósito fue que lo leyera la mayor cantidad de gente, o que le fuera leído –ya que la mayoría era analfabeta–, como lo hizo el propio Boccaccio en lecturas públicas en Florencia en 1375.

El punto de vista de Dante es, por lo demás, lo que hoy llamaríamos moderno. No hace en este sentido concesiones al lector culto de entonces, acostumbrado a un desfile más o menos ordenado de los hechos. Las situaciones en el infierno suelen interrumpirse, los relatos se entremezclan, los diálogos se superponen.

La posición de espectador y cronista de Dante no puede ser más clara: las almas se le acercan en tumulto para que lleve noticias de ellas al volver al mundo, para que aclare sus entuertos o preserve sus nombres. En el Paraíso, Beatriz le encomienda expresamente anotar en la mente lo que vea.

Más que un Papa puesto de cabeza en el infierno, son políticas las constantes diatribas en la Comedia, desde las del propio Dante hasta la del mismísimo San Pedro, contra el clero corrupto y totalmente despreocupado de su tarea doctrinal y espiritual.

Dante temía que la Iglesia realmente colapsara bajo sus propios pecados. Pero para que se comprendiese la naturaleza misma de la misión eclesiástica, comenzó por dibujar en el infierno nuestro propio mundo. A cada rato lo recuerda, en sus paisajes, en su vida campesina y urbana, quizá para que se tiña de la penumbra del Orco antes de que todo entero caiga bajo el dominio del diablo.

Cuando murió, el 14 de septiembre de 1321, hace 700 años, poco después de terminar el libro del Paraíso, tal vez creyese que la redención era posible, que quedaba esperanza. Y porque su libro no era una tragedia lo tituló simplemente así: Comedia. La comedia del otro mundo, pero también de este.

miércoles, 15 de septiembre de 2021

Chiste de gallegos: la ambigüedad de la RAE en sus definiciones y la corrupción en Colombia


La noticia se publicó en eldiario.es, de España, el pasado 12 de septiembre, con firma de Felipe G. Gil. Según la bajada, “Miles de personas comenzaron a usar 'abudinar’ o ‘abudinear’ como sinónimo de robar o estafar, para criticar con sorna un escándalo de corrupción de la ministra Karen Abudinen (foto), que finalmente ha dimitido”.

La RAE irrumpe en la política colombiana al documentar una palabra inventada en redes sociales

La corrección lingüística y los entornos digitales suelen tener una relación complicada. La herencia de las contracciones provenientes del lenguaje SMS y la informalidad o las expresiones coloquiales que impera en muchos de estos espacios (desde Twitter hasta Whatsapp) hacen complicado mantener las normas a raya. Lo que es menos usual es que una palabra inventada en redes sociales involucre a un caso de presunta corrupción en Colombia y a la RAE.

En muchas ocasiones se sigue haciendo una distinción entre lo que sucede en entornos digitales frente a lo que sucede en los presenciales. Como ya hemos visto con los memes que terminan siendo pancartas en manifestaciones, la realidad es más terca y las relaciones entre ambas esferas son mucho más complejas. ¿Cómo termina un representante político usando en el Plenario de la Cámara de Representantes la expresión “no me abudinee la palabra”? ¿Qué significa abudinear y cómo surge?”. El origen está en el apellido de la, hasta hace poco, ministra de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, Karen Abudinen.

La política colombiana perteneciente al partido liberal Cambio Radical, que forma alianza con el partido conservador Centro Democratico del actual presidente Iván Duque (envuelto a su vez en otra polémica en la Feria del libro de Madrid), llevaba meses envuelta en una polémica y antes de su reciente dimisión iba a afrontar una moción de censura en el Congreso. El origen de la polémica es que su ministerio adjudicó a la empresa Unión Temporal Centros Poblados un contrato de 1,07 billones de pesos (260 millones de dólares) para conectar a Internet a 7.000 colegios de zonas rurales y ésta presentó garantías bancarias falsas. Además de estas irregularidades denunciadas por varios periodistas, la empresa recibió un pago por adelantado de 70.000 millones de pesos (unos 19 millones de dólares) que siguen sin aparecer.

Las redes sociales comenzaron a usar las palabras “abudinear” y “abudinar” a finales de agosto. “El crecimiento del uso del término parece orgánico. Ha habido unas voces que dijeron que fue coordinado. Desde nuestra organización encontramos que la primera mención que hay y parece un bot, por lo que existe la teoría de que hubo un inicio articulado. Pero lo que no se puede negar es que luego se desarrolló de forma orgánica”, comenta Carolina Botero, directora de la Fundación Karisma, dedicada a la promoción y defensa de los derechos humanos en Internet. La producción de contenidos fue imparable durante los días siguientes, llegando a generar todo tipo de memes. O la conjugación completa del supuesto verbo.

Como suele ser habitual en estos casos, las redes sociales continuaban la fiesta-protesta con alegría y profusión, como cada vez que se unen crítica y humor. El hype eclosionó cuando un usuario decidió hacer una consulta a la RAE acerca de los verbos ABUDINAR o ABUDINEAR. Y la institución contestó: “Documentamos las formas «abudinar» y «abudinear» en textos de redes sociales como verbos de reciente creación, usados en el habla popular de Colombia con el sentido de ‘robar, estafar’”.

“Estaba claro que era una parodia que se usaba como forma de protesta ante la insistencia del gobierno en apoyar a la ministra frente a las críticas. Pero cuando la RAE contestó...fue como gasolina sobre fuego. Se volvió viral y encima ella se ofendió, lo cual generó un efecto Streisand”, comenta Botero. Karen Abudinen no solo se ofendió, sino que en medio de esta convulsión digital y política, tomó una decisión arriesgada: se dirigió en Twitter a la RAE a través de un hilo en el que se quejaba la institución había sido usada “por las jaurías digitales para incubar la falsa creencia de que mi apellido fue adoptado por ellos como verbo que significa “robar o estafar” en Colombia”.

La RAE ya había precisado previamente en su cuenta de Twitter en respuesta a otro usuario que que documentar “en absoluto implica su reconocimiento oficial ni mucho menos su inclusión en el diccionario académico”. Lo que ocurre es que algunos medios asimilaron “documentar” como “aceptar” y eso generó mucho más ruido: “La RAE es neutra para el género...pero aquí no se dieron cuenta de que se estaban metiendo en una disputa política”, comenta sorprendida Botero. De hecho, resulta llamativa la diferencia entre la generosidad con la que la RAE se ha pronunciado para reconocer que esto estaba sucediendo frente a la firmeza con la que suele intervenir cuando se trata de su postura con respecto al masculino genérico y al uso de la letra “e” como marcador de género inclusivo.

Muchas palabras terminan por ser aceptadas en el diccionar a raíz de su popularización. No es algo nuevo. En algunos casos sucede con apellidos que terminan siendo adjetivos (dantesco) o sustantivos (sadismo). Lo que es un poco menos habitual es que un apellido termine por conformar un verbo. Por ejemplo, tanto “linchar” como “guillotinar” comparten una historia similar a la de “abudinear/abudinar” con respecto a su origen. Charles Lynch fue un terrateniente y revolucionario estadounidense que encabezó un tribunal irregular en Virginia para castigar a los pro-británicos durante la Guerra de Independencia de los Estados Unidos. Su nombre dio origen al término "linchamiento" y al verbo “linchar”. El cirujano francés Joseph Ignace Guillotin, diputado en la Asamblea Nacional recomendó el uso de una máquina decapitadora durante la Revolución Francesa. De ahí los términos “guillotina” y “guillotinar”.

El jueves por la mañana Karen Abudinen dimitía asegurando en un vídeo mientras leía un comunicado que había actuado con honradez y transparencia. “Desde luego no puede decirse que las redes sociales fueron quienes tumbaron a la ministra. Porque hubo investigaciones periodísticas y presiones políticas. Pero sí ha contribuido de forma significativa”, zanjaba Carolina Botero. O como dijo un ciudadano colombiano en Twitter: “Tristán Tzara el maestro DADA soñaba con que algún día el lenguaje tuviera el poder de un puñetazo, unos siglos después la conjugación de un verbo (Abudinear) tumba una Ministra corrupta, al fin las palabras son las cosas”.

martes, 14 de septiembre de 2021

Tove Jansson está a punto de ser publicada por tercera vez en la Argentina, traducida por Christian Kupchik

El pasado 7 de septiembre, Julieta Grosso publicó en el sitio de TELAM una nota sobre la escritora finlandesa Tove Jansson (foto), presente con varios libros en el catálogo de la editorial argentina Compañía Naviera Ilimitada. En la bajada se lee: “La creadora de ‘Los Mumin’ reaparece en nuestro país con la traducción y publicación de una tríada de novelas que capturan por su catálogo de personajes huraños o indolentes que se camuflan con el gélido paisaje del norte escandinavo. Consultados por Télam, sus editores en Argentina y el traductor de su obra reconstruyen su vida y el fenómeno literario detrás de su obra”. 

Tove Jansson, la famosa ilustradora infantil que retorna como narradora de novelas inquietantes

Artista visual e ícono queer, la finlandesa Tove Jansson (1914-2001) iluminó centenares de infancias con ”Los Mumin” –la saga de trolls escandinavos que fue traducida a más de 50 lenguas y generó una viñeta diaria por casi dos décadas– y reaparece ahora en la Argentina a través de El libro del verano, La verdad increíble y la inminente Fair Play, una tríada de novelas que capturan por su catálogo de personajes huraños o indolentes que se camuflan con el gélido paisaje del norte escandinavo y desatan lecturas sobre la condición maleable de la verdad o la rigidez de las estructuras religiosas del protestantismo.

Para descubrir el desencanto o la soledad que se acumula detrás de una trayectoria resonante no siempre hace falta hurgar en biografías o archivos periodísticos. La ficción funciona en muchos casos como un espacio maleable para alojar vocaciones frustradas o ajustar cuentas con el pasado, a veces a partir de procedimientos sutiles como el que pone en juego Tove Jansson, a quien es difícil no asociar con el personaje de Anna en “La verdad increíble”, una famosa ilustradora de libros infantiles que vive recluida en una pequeña isla para preservar algo de la naturaleza indómita que el éxito pretende disciplinar con contratos cuantiosos y buenos modales.

En esta historia, que se publicó hace unos meses en la Argentina, la autora parece escurrir algunas de las contradicciones que le dejó su fama como autora de historias para niños, tan avasallante por momentos que, como su alter ego en la novela, se apartó para manejar el asedio de editores y lectores a la distancia, así como se resignó a que su reconocimiento no vendría por el lado de una impactante obra artística sino por sus aportes al imaginario infantil.

Jansson fue una mujer adelantada a su tiempo. Nacida en 1914 en Helsinki, hija de artistas, suecoparlantes –una minoría en Finalndia–, se crió en una casa en la que su padre, escultor, y su madre, diseñadora gráfica, montaban fiestas constantes y no se sometían a ninguna regla social. De ahí que ella pronto escribiera en su diario: “Quiero ser una salvaje, no una artista”.

La creatividad era la norma en el espacio doméstico de esta familia, que pasaba los veranos en el archipiélago de Pellinki, donde pintaba, cortaba madera, esculpía y construía refugios. Años más tarde, en la isla de Klovharu la autora recreó esa sensación de libertad de su niñez: allí montó una cabaña y junto a su compañera, la artista gráfica finlandesa Tuulikki Pietilä, pasó largas temporadas en un terreno dominado por tormentas y ventarrones interminables.

En pleno despegue de su vocación artística, el campo de la ilustración se transformó en una ocupación arrolladora a partir de la de su saga ”Los Mumin”, una comunidad de cándidos hipopótamos blancos que surgieron como un recreo fugaz al escenario sórdido y sin rumbo que imponía la Segunda Guerra Mundial. Pero la persistencia del fenómeno desbordó el período bélico y la serie infantil alternó entre distintos formatos hasta convertir a Tove en la autora finlandesa más leída, merecedora de distinciones como el premio Hans Christian Andersenn –el Nobel infantil– por el conjunto de su obra y el Gran Premio de la Academia Sueca.

La fulgurante labor como caricaturista e ilustradora no sólo sombreó los deseos de sobresalir como artista visual: también escamoteó la fuerza del universo narrativo difundido tardíamente en algunos de los países donde ”Los Mumin” se perpetuaron por generaciones a través libros, historietas, películas animadas y todo tipo de merchandising. En la Argentina, por caso, esa tarea de hallazgo y rescate corrió por cuenta del sello independiente Compañía Naviera Ilimitada, que hace dos años encaró la apuesta de dar a conocer la obra literaria de la escritora a partir del lanzamiento de una trilogía que entregará su último eslabón en diciembre próximo.

El punto de partida fue la publicación de El libro del verano, un libro que narra el atípico vínculo entre una abuela y su nieta durante la estación más cálida del paisaje finlandés. Una relación que escapa a los estereotipos melosos de este tipo de parentesco: no hay sobreprotección ni excesivo cariño y la constatación de que transitan extremos opuestos de la vida –una crece mientras la otra declina– las funde de un extraño modo.

La visceralidad de la relación se filtra en los intercambios más azarosos, como cuando ambas nadan y mientras la abuela descubre que ha perdido su dentadura la nena pregunta cuándo morirá, a lo que la mujer contesta: “Pronto. Pero no es asunto tuyo”. El resto de los intercambios fluye en una secuencia sin cronologías precisas que pone en foco la presencia impactante de la naturaleza a través de descripciones o apuntes sobre el mar, los animales o la luz.

¿Cómo fue la trastienda que permitió empezar a desovillar esta obra que para otros mapas editoriales es todavía un hallazgo pendiente? ”En 2017, estábamos trabajando en los preparativos de la editorial, aún no habíamos publicado ningún libro, cuando escuchamos el nombre de Tove Jansson por primera vez. Lo primero que supimos de ella fue que era la creadora de los Mumin, esos personajes infantiles que parecen hipopótamos, pero son trols del bosque. Que cuentan con decenas de libros e historietas, películas animadas, parque temático y todo tipo de merchandising”, cuenta Andrés Beláustegui, editor de Compañía Naviera Ilimitada.

“Leímos El libro del verano. Buscamos y leímos en inglés el resto de sus libros. No podíamos creer que una autora de semejante calidad hubiera pasado desapercibida tanto tiempo. Solo explicable, quizá, por su monumental éxito como ilustradora y autora de libros infantiles. Aunque ni así. ¡Queríamos contratar todo! Obviamente no podíamos tanto. Nos costó mucho resignarnos a nuestras posibilidades. Sabíamos que no es habitual encontrar un autor tan bueno, con tanta obra y que apenas haya sido traducida”, apunta.

El plus del plan de rescate que lleva adelante el sello fundado por Beláustegui y Claudia Arce es que incluyó una traducción autóctona a cargo del escritor Christian Kupchik, con saberes acreditados en la lengua sueca: vivió quince años en Suecia, donde estudió filología nórdica en la Universidad de Estocolmo, y sigue en contacto con esa cultura no sólo a través de su pasión por toda la literatura escandinava –muy en particular su poesía– sino también por sus dos hijos mayores, que residen allí. “Toda la obra de Tove Jansson me resulta subyugante, por la crudeza con la que interviene en la psicología de los personajes. Son mundos plenos de matices, donde nada termina por ser lo que parece, con una intensidad dramática y una plasticidad singular”, dice a Télam.

“En el caso de El libro del verano, por ejemplo, resulta conmovedora la relación entra esa abuela y Sofía, la pequeña nieta, porque se escapa de los clichés clásicos de ese tipo de vínculos: por momentos la abuela es Sofía y en otros Sofía es la abuela. La intensidad dramática de sus respectivos descubrimientos fluye con cierta naturalidad, al punto de que no importa quién es la protagonista de lo que se narra, sino lo que se cuenta, la narración en sí misma”, apunta.

Kupchik indica que el proceso de traducción fue fascinante, en más de un sentido. “No hay que olvidar que Tove Jansson en realidad fue una autora finlandesa, pero que perteneció a la minoría sueco-parlante. Esta minoría tuvo un rol fundamental en la cultura nórdica, al punto que muchos de sus representantes (Edith Södergrand, Elmer Diktonius, Gunnar Björling) renovaron a comienzos del siglo XX la literatura sueca introduciendo el modernismo. La lengua finlandesa nada tiene que ver con el sueco -ni siquiera es indoeuropea-, de modo que sus autores son como habitantes de dos mundos, parecidos pero diferentes”, explica.

“El trabajo de Tove con la lengua es excepcional: sabe cómo definir situaciones apenas con un adjetivo o incluso, un silencio –acota el escritor–. Por momentos resultó todo un desafío tomar elecciones a la hora de trasladar al castellano una descripción, en particular aplicada a la naturaleza: basta con pensar que los finlandeses tienen más de veinte formas para definir cómo cae la nieve y su estado. En sueco no es igual, pero los matices y las formas prevalecen –en particular todo lo que se relaciona con el mundo náutico, las orografías, las percepciones de lo natural, la intensidad de las tormentas, etc”.

Hace unos meses, el sello lanzó el segundo libro de Jansson, La verdad increíble, una historia ambientada bajo el paralizante frío nórdico que utiliza el contrapunto entre dos mujeres de temperamento opuesto –Anna, la amable ilustradora de libros infantiles, y Katri, una mujer indolente y antisociable que debe mantener a su hermano menor– para instalar algunas reflexiones en torno a la verdad como una construcción, un relato adulterado que alguien pone en marcha para colonizar los territorios –mentales y geográficos– de otro.

¿Qué lugar ocupa estas derivas sobre la relación entre verdad y ficción en el pensamiento de Tove? El texto data de hace más de una década pero el planteo es de una vigencia incuestionable en muchos de los libros que se han publicado recientemente. “Lo que la autora pone de relieve aquí no sólo es la condición maleable de la verdad, sino el criterio de doble moral que actúa, determina y limita las conductas en estas sociedades. Algo que estuvo presente a lo largo de toda su producción, comenzando por la simpática familia de los Mumis –aun cuando estaba dirigida a niños- y que se extendió a su obra narrativa. La matriz de ello hay que buscarlas en la rigidez de las estructuras religiosas del protestantismo”, indica Kupchik.

Tanto en El libro del verano como en La verdad increíble, la naturaleza y el paisaje tienen un rol decisivo. Se podría inferir incluso que hay un vínculo o una relación de causalidad entre el carácter huraño y solitario de algunos personajes centrales y ese paisaje que por momentos adquiere un matiz hostil. “Sí, la naturaleza juega un rol esencial, tan protagónico como las vicisitudes de los humanos, sino más”, acota Kupchik.

“En el mundo nórdico las estaciones –donde otoño y primavera son simples rito de paso- juegan como un factor decisivo en la constitución perceptiva y psicológica de sus habitantes. Incluso el tiempo es absorbido de forma distinta: mientras en la temporada invernal, castigada por una oscuridad uniforme, las horas, los días y los meses transcurren con una lentitud exacerbada, inalterable, estoica, el período estival se destaca por ser fugaz, luminoso, ilusorio. Aparecen criaturas vegetales o animales insospechadas, los sentidos se abren a la sorpresa”, señala el traductor.

La cartografía de La verdad increíble está delimitada por las inclemencias del clima y un bosque fantasma que dibuja geometrías fantasmagóricas –gracias a ellas, el personaje de Katri logra su objetivo de mudarse con su hermano a la codiciada casa de la ilustradora, en apariencia para atenuar su soledad-mientras que a diferencia de la atmósfera más bucólica de El libro del verano aquí la narración avanza bajo un ritmo de thriller atípico en el que la intriga no está dada tanto por los episodios sino por las interpretaciones antagónicas que hacen de las situaciones las protagonistas.

“Es casi la contracara de El verano... en muchos sentidos. Un historia que transcurre en invierno y dónde todo es más oscuro y filoso. Nos pareció que estos dos libros presentaban a Tove de la mejor forma. En sus paisajes, en sus intereses, en sus modos”, define Beláustegui.

Para diciembre, el sello tiene previsto el lanzamiento de la tercera novela de la escritora, Fair Play (Juego limpio), centrada en la vida de Jonna y Mari, una pareja singular de dos mujeres grandes que trabajan como artistas. “Después del luminoso, cándido y profundo El libro del verano, y el oscuro, filoso y ambiguo La verdad increíble, nos pareció que la mejor forma de continuar era Juego limpio. Una novela con capítulos breves, casi autónomos. Otra vez una relación entre dos mujeres, en este caso que son pares, compañeras, que comparten la vida. De alguna forma, este libro, profundiza y amplía los intereses y preocupaciones de Tove”, anticipa Beláustegui.

“Más allá de las peripecias que hacen a la relación, Tove vuelve aquí sobre mucho de los temas que la obsesión: cómo se manifiesta la cercanía con el otro, las limitaciones del tiempo, las posibilidades del arte y la cultura, su posición en la vida cotidiana – refiere Kupchik–. A diferencia de los libros anteriores, aquí podemos seguir a las protagonistas ubicadas en escenarios por fuera del mundo nórdico (Estados Unidos, México, el sur de Europa…) Aunque por supuesto, el archipiélago –físico y sentimental- lo domina todo”, concluye.

lunes, 13 de septiembre de 2021

La poeta Linda Pastan traducida al castellano

De acuerdo con los datos que constan en el sitio de Poetry Foundation, la poeta estadounidense Linda Pastan (1932) se crió en la ciudad de Nueva York, pero ha vivido la mayor parte de su vida en Potomac, Maryland, un suburbio de Washington, DC. En su último año en Radcliffe College, Pastan ganó el premio de poesía Mademoiselle (Sylvia Plath fue finalista). Sin embargo, inmediatamente después de graduarse, decidió dejar de escribir poesía para concentrarse en criar a su familia. Al cabo de de diez años en casa, su esposo la instó a volver a la poesía. Desde principios de la década de 1970, Pastan ha producido poemas que se centran en temas como el matrimonio, la paternidad y el dolor. Le interesan las ansiedades que existen bajo la superficie de la vida cotidiana. 

Su bibliografía incluye A Perfect Circle of Sun (1971), Aspects of Eve (1975), On the Way to the Zoo (1975), The Five Stages of Grief (1978), Setting the Table (1980), Waiting for my Life (1982), PM/AM (1982), A Fraction of Darkness (1985), The Imperfect Paradise (1988), Heroes in Disguise (1991), (1995), Carnival Evening (1998), The Last Uncle (2001), Queen of a Rainy Country (2006), Travelling Light: Poems (2011), Insomnia (2015) y A Dog Runs Through It (2018).

Hasta la fecha sus poemas traducidos al castellanos eran unos pocos. Pero este año, el poeta argentino Jonio González y la poeta española Rosa Lentini unieron fuerzas para publicar la flamante antología bilingüe Esperando mi vida, que acaba de publicar en Barcelona el sello español Igitur. 


viernes, 10 de septiembre de 2021

"Todo lo que no está prohibido será obligatorio"



Un grupo de diputadas nacionales (Mónica Macha, Gabriela Estévez, Patricia Mounier, Ayelén Spósito, Ayelén Spósito, Verónica Caliva y Carolina Yutrovic) elevó al Senado y la Cámara de Diputados de la Nación el proyecto de ley que se copia más abajo.

Enterado del mismo, el escritor y ensayista Fernando Alfón, Doctor en Historia por la Facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata –donde es docente–, lo comentó en los términos que pueden leerse en el texto que sigue al proyecto de ley.


Ejercicio del derecho a la utilización
del lenguaje inclusivo de género

 El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina, reunidos en Congreso…

 Sancionan con fuerza de Ley.

Artículo 1°. Objeto: La presente Ley tiene por objeto garantizar el ejercicio del derecho a la libertad de expresión en el empleo de la pluralidad de usos lingüísticos que abarca el lenguaje inclusivo de género, en todos los ámbitos en los que las personas desarrollan su vida social. En especial, garantizar la utilización de un conjunto de variantes lingüísticas no binarias que, refiriéndose a una o más personas humanas, son distintas de las formas masculinas y/o femeninas.

 Artículo 2°. Documentos Oficiales: Queda garantizado el derecho al ejercicio del lenguaje inclusivo de género, de conformidad con lo establecido en el artículo 1° de la presente Ley, en las exposiciones, discursos, alocuciones, resoluciones, decretos, leyes, fallos, presentaciones judiciales y toda otra forma de expresión que se utilice oficialmente en el Estado nacional.

Artículo 3°. Establecimientos Educativos: Queda garantizado el derecho al ejercicio del lenguaje inclusivo de género, de conformidad con lo establecido en el artículo 1° de la presente Ley, en los establecimientos del Sistema Educativo Nacional, en todos sus niveles y modalidades, sean de gestión pública o privada. Esta norma incluye tanto lenguaje oral como escrito.

Artículo 4°. Alcance: Las disposiciones de la presente Ley se aplican a la Administración pública centralizada, desconcentrada y descentralizada, a los entes públicos no estatales, así como a los Poderes Legislativo y Judicial de la Nación.

Artículo 5°. Adhesión: Invítase a las Provincias, a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, a las Universidades nacionales y al Consejo Federal de Educación a adherir a las disposiciones de la presente Ley.

Artículo 6°. De forma: Comuníquese al Poder Ejecutivo.

--.--

Y éste es el artículo de Alfón:

Una ley para que se permita hablar

 Hay en danza un proyecto de ley bajo el título «Ejercicio del derecho a la utilización del lenguaje inclusivo de género». El proyecto está aún en la etapa de buscar adhesiones, las que espera cosechar dado que «el fundamento es político y científico». Sabiéndome ya de memoria el político, fui directamente al científico, al que esperaba encontrar en sus «Razones sustentadas en los estudios lingüísticos», pero descubro que no hay talesrazones, porque «desde un punto de vista estrictamente científico» —dicen las autoras del proyecto— «no habría de por sí motivos para prescribir el uso de unas formas lingüísticas u otras». De modo que, prescindiendo de este apartado —que se aporta como prueba de que un apartado semejante no prueba nada— lo que nos queda es un proyecto para que exista una ley que le permita a cada uno hablar como se le dé la gana.

Se me hace que las autoras creen que hablar en inclusivo es una irreverencia, y acaso temen que el Estado lo castigue. Son las dos cosas, solo si ambas cosas se dan juntas. Si el Estado promoviese ese lenguaje, ¿qué resistencia le queda? ¿No advierten las autoras que una ley semejante conspira contra él? Los que hoy día hablan ese lenguaje, lo hacen por su carácter disruptivo. ¿Qué interés tendrían en seguir hablándolo, luego de una ley que se lo permita? Si finalmente se promulgara, podemos esperar dos resultados: uno, que la propia ley se encargue de hacer irrelevante hablar en inclusivo; dos, que la irrelevancia despabile una pretensión autoritaria y se vuelva obligatorio. Veamos el modo en que el proyecto ya insinúa esta segunda tendencia.

 Nadie presenta un proyecto por el derecho a dormir la siesta porque, de hecho, no está prohibida. Si se pretendiera una ley que lo haga explícito, es porque detrás hay un grupo muy consustanciado con esa horita de pausa en el día que anhela que sea obligatoria. Yo entiendo que una ley titulada «Ejercicio del derecho... y coso» es algo ociosa, pues el lenguaje inclusivo se puede usar sin mayor riesgo, cuyas pruebas las aporta, in extenso, el propio proyecto, enlistando las muchas resoluciones académicas que lo auspician y las guías institucionales que ya lo enseñan. De modo que entiendo que el objetivo no es el que ya se ha logrado, sino el que se quiere lograr, y al que se deduce del primer párrafo de su «Fundamentación»: «El proyecto de ley, en esta dirección, se aleja de toda posición prescriptiva, así como de cualquier idea de obligatoriedad en el uso de una u otra forma lingüística». No es difícil adivinar que el proyecto busca acercarse a lo que dice estar alejado; y nos hace recordar aquel viejo aforismo de que «todo lo que no está prohibido será obligatorio». Si consentimos con el diagnóstico de que la lengua española es patriarcal —tal como se deduce del hilo argumental del proyecto— no cabría otra cosa que desear su saneamiento. Es como decir: las violaciones son malas, pero respetamos a los violadores. El proyecto impugna a la lengua, pero aún no puede imponer su reforma: comienza exigiendo una ley que canonice la reforma que algunos ya usan. Sabemos bien que para hablar en inclusivo no hace falta una ley; ya se puede hasta redactar un honorable proyecto sin correr peligro. Para presentar un proyecto de ley, lo que hace falta es tener la voluntad de que el Estado la apruebe, primero, y luego la imponga.

La Plata, 8 de septiembre de 2021

jueves, 9 de septiembre de 2021

"Divertirse y divertir a sus lectores"

La escritora y traductora española María José Furió publicó este artículo, en tres partes, en El Trujamán, en septiembre de 2016. Aprovechando que nos lo envía, lo publicamos para ir calentando los motores para el año que viene que Proust compartirá con Joyce, Eliot y Vallejo, en cuanto a efemérides se refiere.

Traducir los Pastiches de Proust

En busca del tiempo perdido, la obra maestra de Marcel Proust, ha oscurecido con razón su obra breve, Pastiches et Mélanges [Pastiches y misceláneas], publicada en 1919. En España, sus textos menores se han traducido habitualmente por separado de la obra magna. Merece rescatarse, por lo ameno de su lectura y exhibición de genio de Proust, la colección de Pastiches dedicados al conocido como L’affaire Lemoine, un divertidísimo enredo protagonizado en 1905 por Henri Lemoine, un técnico electricista que aseguraba haber inventado el modo de fabricar diamantes a partir de carbón e intentó vender su invento nada menos que al director de la mayor sociedad de explotación de minas de diamantes, la De Beer’s. Descubierta la audaz estafa, que calculaba la caída en Bolsa de las acciones diamantíferas y el enriquecimiento del rufián una vez comprara los valores rebajados –perjudicando de paso al propio Proust, que poseía acciones de este negocio–, en 1908 se convirtió en la comidilla del tout–Paris cuando la prensa aireó los detalles y el nombre de los implicados.

Según relata el biógrafo de Proust, Georges Painter, el escritor vio la ocasión de sacarle punta al escándalo a través de unos pastiches que remedarían la manera de algunos de los escritores más conocidos de la época: “El ‘Caso de los diamantes’ le parecía, tal como había dicho Madame Straus con respecto al affaire Dreyfus, un fragmento de Balzac. En realidad, parecía un fragmento de Flaubert, de Michelet, del Journal de los Goncourt, o de casi cualquier escritor”.

Su intención era a la vez divertirse y divertir a sus lectores y hacer lo que llamó “crítica en acción”, pues la exageración requerida por la parodia pondría de relieve los vicios de estilo de los autores imitados, mientras el humor amortiguaría el daño sin ocultar su afecto y admiración por escritores como Balzac. Atribuía al pastiche una virtud purgativa: «es preciso que hagamos una parodia a plena conciencia, para evitar malgastar el resto de nuestras vidas escribiendo parodias involuntarias». En definitiva, los ejercicios de estilo le preparaban para la obra maestra por la que sería recordado. Los pastiches se publicaron, con enorme éxito, primero en el Suplemento literario de Le Figaro y luego en volumen en 1919.

 El primer grupo de autores imitados estaba formado por Balzac, Émile Faguet, Michelet y Edmond de Goncourt, y la colaboración fue publicada en un suplemento literario de Le Figaro, el 22 de febrero de 1908; en el segundo grupo se encontraban Flaubert y Sainte-Beuve, y el artículo apareció el 14 de marzo; y la tercera colaboración, aparecida el 28 de marzo, estaba dedicada a Renan[1].


En España existen un par de traducciones recientes, publicadas por Funambulista (El asunto Lemoine; Ascensión Cuesta, 2013) y por Ático de los Libros (El escándalo Lemoine, Laura Naranjo y Carmen Torres, 2010), que no he consultado para ocuparme de mi versión. Deduzco por las reseñas leídas en google –positivas— que son ediciones sin notas. No sé qué repercusión han tenido, aunque este tipo de títulos son, cuando la edición es buena, como el fondo de armario para un adicto a la moda, un imprescindible que tarde o temprano verá la calle.

 

Sin embargo, creo que el interés de un librito con los pastiches proustianos no se justifica exclusivamente por la gracia de la anécdota y el humorismo que practica el genial escritor. ¿La prueba? Goodreads recoge los comentarios de los lectores de los miles de títulos registrados en su página. En Estados Unidos se hizo una edición popular –The Lemoine Affair, Charlotte Mandell–, entiendo que “a cuerpo gentil”, sin presentación o tan somera que lectores que pensaban entrar así en el universo proustiano no pudieron disfrutar plenamente por falta de referencias históricas, literarias, culturales, etc. La frustración de estos lectores es comprensible. La pregunta (que supongo deben compartir y responder editor y traductor en cada país) es qué cantidad de información suplementaria conviene integrar en la traducción, en forma de prólogo y/o notas, para que el lector disfrute de este genial tour de force humorístico.

 

II

El género pastiche puede entenderse como género derivado de otro: es la parodia de un texto o de un autor preexistente, la gracia para el lector no existe si no conoce la referencia de base. Afortunadamente, la mayoría de los autores imitados por Proust han sido traducidos al español, al menos sus obras principales –Balzac, Flaubert, Saint-Simon, los Goncourt y hasta Ernest Renan–; por lo tanto, si no es posible acceder a los originales franceses, ahí encontraremos pistas de sus argumentos, estilo, ideología, inflexiones, motivos recurrentes, etc. El éxito de la imitación deriva de la agudeza con que Proust detecta y destaca los rasgos de cada autor donde se concentran las cualidades y vicios de su estilo. Siendo como son simultáneamente una crítica y un homenaje, conforme el lector moderno va leyendo los sucesivos pastiches descubre que tiene en sus manos una Historia Exagerada de la Literatura francesa y, seguro, una obra distintiva de Proust. Así, en los Pastiches el diamante es, además de la piedra preciosa, una figura estilística que hemos visto ampliamente explotada a lo largo de los siglos en todos los estilos literarios, sobre todo en el Renacimiento y el Barroco, sin desaparecer nunca y por eso aquí es la sonrisa radiante de una mujer y las gotas de agua al chispear de una fuente; su brillo equivale a la mirada ardiente de una bella, la gota de rocío o… un rastro de moco en la solapa.

Henri de Regnier: De son nex qu’il oubliait de moucher, un peu de morve avait tombé sur le rabat et sur l’habit. Son noyau visqueux et tiede avait glissé sur le linge de l’un, mais avait adhére au drap de l’autre et tenait en suspens au-dessus du vide la frange argentée et fluente qui en dégouttait.

“De su nariz, que olvidaba sonarse, un poco de moco había caído en la solapa y en el traje. Su núcleo viscoso y tibio había patinado por el paño de uno, pero se había adherido a la tela del otro y mantenía en suspenso sobre el vacío el fleco argénteo y fluido que de él goteaba.”

Renan: L’éternel mirage de ces belles eaux que le soleil a midi vient vraiment diamanter.

“El eterno espejismo de estas aguas preciosas que el sol a mediodía viene verdaderamente a diamantar”.

La traducción plantea problemas de distinto orden. Empiezo preguntándome si la versión de Balzac debe mantenerse fiel también a las versiones españolas, especialmente en el tratamiento de los personajes, en los títulos entre paréntesis que insertaba el autor de La Comedia Humana en su obra, remitiendo constantemente a sus lectores a novelas suyas, un detalle que al acumularse en la brevedad del pastiche resulta muy cómico. Lo mismo sobre los nombres de los personajes de la nobleza. ¿Estos apellidos, Négrepelisse, Béauseant y Grandlieu, no parecen pedir a gritos ser dichos en español? Pero el de Sérisy apenas es una modificación del Sérizy y Lucien va a ser siempre Lucien.

Hay alusiones que no se entienden de ningún modo sin nota –salvo si el lector es profesor de francés y entonces qué estamos haciendo–, como lo del «tigre del finado Beaudenord” tomado del original Los secretos de la princesa de Cadignan. Hay referencias históricas en el pastiche que retoman las que Balzac hace en la Comedia, es el caso del mariscal de Montcornet, que aparece en Los decadentes y en Los campesinos y la gracia es reproducir la tendencia de Balzac a llenar de figuras ilustres sus novelas. Con la parodia de Proust, el pastiche de Balzac parece el camarote de los hermanos Marx pero rebosando de nobles y celebridades de la época. En una edición digital, la nota podría sustituirse por un enlace a los nombres, expresiones o referencias que pueden suscitar dudas, curiosidad o confusión.

III

Delante de determinados detalles de información técnica conviene ser prudentes antes de lanzarnos como locos a escribir la nota correspondiente, si no queremos ganarnos el odio eterno del lector. ¿Hay que explicar qué es el second brévet d’imprimeur, la segunda patente de impresor? ¿le contamos qué es una mazagranera y cómo se usaba? A fin de cuentas, he tenido que buscar la información y le regalo la nota gratis, pero imagino al enfurruñado lector pensando: «podría vivir el resto de mi vida sin este precioso dato».

Pronto empiezo a ver fantasmas, en concreto el de Gustave Flaubert, que como fantasma no es peccata minuta. En el inicio de su pastiche encuentro esta frase: Il était veiux, avec un visage de pitre, une robe trop étroite pour sa corpulence, des prétentions a l’esprit. 

 ¿Eso no es una alucinación, digo una aliteración? Por suerte, es imposible conservarla, pero da idea de lo mucho que se divirtió Proust escribiendo esta parodia del gran Flaubert, subrayando el ritmo y la melodía de sus frases llevándolas aquí a un absurdo hilarante por la nimiedad del contenido y la solemne melodía de la frase. Como la siguiente parodia está protagonizada por el crítico Sainte-Beuve, que pone el texto de Flaubert a caer de un burro –«¡pero si creíamos que aún estaba en Cartago!»–, seguramente le convendría al lector, esta vez sí, saber que era el crítico literario más conocido del momento y que Proust lo consideraba, efectivamente, muy burro, al punto que le dedicó todo un libro, Contra Sainte-Beuve. Si el pastiche proustiano puede considerarse, en su feliz definición, un «antídoto contra las toxinas de la admiración», cuando el genio no admiraba necesitaba un libro entero para exponer sus razones.

 El tema de los diamantes falsos es un pretexto, de ahí que cada pastiche aborde el escándalo de modo diferente, incluso muy tangencialmente como en el de Saint-Simon, y según géneros literarios diversos, novela, diario, reseña, crítica teatral. En conjunto exponen la creencia de Proust en que la «imitación satírica implica un ideal de estilo» (Genette). El del diario de Edmond Goncourt es de los más disfrutables –¡«esta historia de diamantes y suicidio»!–, pues no sólo subraya con mucha gracia la mezcla de estilo relamido, susceptibilidad y autopromoción del protagonista, sino el contenido a veces picantón que debió de ser un aliciente para los lectores de la época. Mantener el peculiar tono de los diarios de los Goncourt permite encajar el relato falso. Es el de Saint-Simon, sin embargo, el que plantea en mi opinión más dificultades por la cantidad de información histórica –parvulomerli, nombres propios, rango social— y literaria, pero no conviene nunca perder comba con las varias trampas que el bromista Proust tiende a lo largo de los pastiches: los anacronismos, los datos equivocados adrede y sus cameos.

Cuando llegue al final, las dudas, las certezas, los errores y los logros deberían alcanzar la dosis justa en mi reinvención de un estilo neoproustiano que seguramente será un pastiche de posibilidades.

 

[1]  “Purificación mediante la parodia”, en Marcel Proust, Biografía, Barcelona, Lumen 1989, pp. 457-472.

 – La traducción de Ascensión Cuesta en Funambulista sí se acompaña de un breve número de notas.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Borges, Cortázar, Bioy y Arlt, por lejos

El pasado 6 de septiembre, Natalia Blanc publicó el siguiente artículo sobre los autores argentinos más traducidos a otras lenguas, en el diario La Nación, de Buenos Aires.


¿Cuáles son los autores argentinos más traducidos de todos los tiempos?

En un imaginario Mundial de Autores Argentinos Traducidos, Jorge Luis Borges ganaría por goleada. Según coinciden traductores literarios, editores y demás especialistas, el autor de Ficciones es, por lejos, el argentino favorito de los lectores en los cinco continentes. A diferencia de otros escritores nacionales, vivos o muertos, que se ponen “de moda” en el exterior a raíz de causas varias que podrían resumirse en la agenda temática global del momento, como el feminismo, la pasión internacional por Borges se mantiene firme, más allá del contexto histórico.


Como en el país no existe un registro único de traducciones literarias, el indicador más certero para establecer qué autores y cuáles títulos son requeridos en el extranjero es el Programa Sur, que depende de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería argentina y otorga subsidios a editoriales extranjeras para traducir obras de producción local. Desde su creación en 2009, apoyó a más de 1500 obras que fueron traducidas a 49 idiomas en 51 países. “Es un promedio de entre 140 y 150 títulos anuales”, calcula Diego Lorenzo, coordinador del programa nacional de apoyo a las traducciones.


“Al recorrer el listado completo se advierte que se ha ampliado mucho la demanda de autores. Antes había un elenco consolidado y nombres, como el de Roberto Alrt, que explotaron cuando se liberaron los derechos, en especial en mercado pequeños, como el del este europeo. Al principio estaban cabeza a cabeza Borges y Cortázar seguidos por Aira y Piglia y, después, obras relacionadas con otros productos culturales, como el cine, en los casos de Claudia Piñeiro, Eduardo Sacheri y Guillermo Martínez. En el medio, se ubican un montón de autores, algunos más afamados que otros, como Luisa Valenzuela que tiene cierta trayectoria en el exterior y otros jóvenes como Félix BruzzoneSamanta Schweblin empezó a escalar, especialmente, desde que se fue a vivir a Europa. Es un caso parecido al de Ariana Harwicz”, agregó Lorenzo.

 

Aunque todavía no está cerrada la selección de 2021, entre los pedidos de subsidios ya aprobados figura una edición de seis mil ejemplares de El Eternauta, de Héctor Oesterheld, para lectores chinos. Entre las traducciones al inglés se destaca la tirada de cinco mil copias que hará New York Books Review de El silenciero, de Antonio Di Benedetto. Zamanovela del mismo autor adaptada al cine por Lucrecia Martel, estará disponible el año próximo para 600 lectores daneses. Y unos dos mil turcos podrán leer El entenado, de Juan José Saer. En inglés, también habrá dos ediciones de cinco mil ejemplares cada una de Milongas, de Edgardo Cozarinsky, y Animales, de Hebe Uhart, a cargo de Archipiélago Books.

 

Borges hasta en la China

Al buscar los libros de Borges en el listado general de traducciones entre 2009 y 2020 aparecen datos curiosos que apoyan la idea de que el gran poeta nacional es el goleador del seleccionado argentino. Entre las lenguas a las que fueron traducidas sus obras se destacan, además del inglés, el francés, el alemán y el portugués, idiomas como el búlgaro, el macedonio, el hindi, el filipino, el malayo, el armenio, el georgiano, el tailandés, el ucraniano, el montenegrino, el noruego, el sueco, el checo y el albanés. Poemas, cuentos y ensayos: toda la obra de Borges fue requerida en distintos momentos por editores de distintas partes del mundo, según el registro del Programa Sur.


En 2017 un informe de la agencia Télam señalaba que Borges era por entonces el autor de América latina más traducido al mandarín, seguido por Julio Cortázar y Adolfo Bioy Casares. “La gravitación de lo oriental en su obra -desde una aproximación poética-, y la tensión filosófica general que atraviesa sus textos pueden explicar la predilección de los lectores de China por Borges; en general, los chinos eligen “El jardín de los senderos que se bifurcan”, “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” y “El Aleph” como sus piezas favoritas debido a su ambigüedad, misterio intelectual y profundidad”, declaró entonces Juan Manuel Cortelletti, consejero cultural de la Embajada Argentina en China. El funcionario, que continúa en el mismo cargo, sumó una perlita al furor chino por Borges: “Como parte del fenómeno, el autor argentino se convirtió también en objeto de consumo de los fanáticos. Una importante librería de la capital china, entre otros souvenirs, vende a sus clientes remeras negras con una frase en caracteres chinos blancos que dice: ‘Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca’, Jorge Luis Borges”.


Cortázar post boom

Si bien, de acuerdo a Jorge Fondebrider, escritor, gestor cultural, traductor y fundador del Club de Traductores Literarios, el furor internacional por Julio Cortázar ya pasó, en la lista completa del Programa Sur aparecen varias editoriales extranjeras que obtuvieron desde 2009 los subsidios del programa de la Cancillería argentina (con un tope de 3200 dólares por título) para traducir sus cuentos y novelas. Rayuela, Las armas secretas y Todos los fuegos, el fuego, por ejemplo, se publicaron en armenio; Clases de literatura, Queremos tanto a Glenda y Un tal Lucas, en griego; Los autonautas de la cosmopista, en danés; 62 / Modelo para armar y Los premios, en serbio; y Bestiario, en búlgaro.


En 2014, cuando se cumplió el centenario del nacimiento del autor de Rayuela, hubo un homenaje en el stand argentino del Salón del Libro de París. Como suele suceder, las efemérides (y las muertes) disparan las ventas de ejemplares y es por eso que ese año Cortázar aparecía primero en el listado del Programa Sur. Según un informe de Télam, de marzo de 2014, Cortázar era por entonces el escritor argentino más requerido por las editoriales extranjeras. Entre los títulos seleccionados por el Programa Sur en la primera parte de 2021 figura Historias de Cronopios y de Famas, que será publicado en Ucrania con una tirada de mil ejemplares.


Piglia: diarios en croata y vietnamita


Junto con Borges y Cortázar, Ricardo Piglia integra el podio de los autores argentinos más traducidos desde que existe el Programa Sur. Once de sus títulos, entre novelas, cuentos reunidos, ensayos literarios y los diarios que firmó como Emilio Renzi, se publicaron en más de veinte idiomas que van desde el inglés, el francés, el italiano y el alemán hasta el macedonio, griego, hebreo, rumano, turco, húngaro, croata, ruso, chino y vietnamita.


Entre sus libros más requeridos por editoriales extranjeras figuran Blanco nocturno (con versiones en nueve idiomas, según el registro oficial); Plata quemada (que se vende en Bulgaria, Croacia, Rusia, Francia, China y Vietnam); El camino de Ida (con cinco ediciones distintas) y Respiración artificial (en cuatro lenguas, incluido el macedonio).


En el primer semestre de este año, una editorial europea se anotó en el programa local para traducir Nombre falso al italiano e imprimir 2500 ejemplares.


El caso Aira

El de César Aira es un caso especial no solo por su amplia producción literaria sino por la atención que le prestan al autor de Coronel Pringles en el exterior desde hace años. “Candidato” permanente al premio Nobel de Literatura (nadie sabe bien cómo empezó, pero todos los años Aira aparece en las apuestas para el prestigioso premio).


De bajo perfil y alejado de la vidriera cultural local, Aira es leído por lectores de China, Francia, Inglaterra, Holanda, Alemania, Hungría, Bulgaria, Croacia, Serbia, Lituania y Grecia, entre otros países. Este año se sumó una editorial sueca, que hará tiradas de 1200 ejemplares de los títulos Las conversaciones y Margarita, un recuerdo. Por su parte, editores turcos publicarán dos mil ejemplares de El cerebro musical.


Arlt, al igbo, una lengua nigeriana

En marzo de 2020, a través del Programa Sur, se presentaron en el 2º Festival Hispano de Kolkata, Calcuta, República de la India, las traducciones al bengalí de El juguete rabioso, de Roberto Arlt, y de Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes.


El “año Arlt” para las traducciones fue 2013: al cumplirse setenta años de su muerte, se liberaron los derechos de sus obras. Entonces, editoriales de Bulgaria, Italia e Inglaterra se presentaron para traducir a sus respectivos idiomas títulos como Los siete locos, El jorobadito y otros cuentos y Los lanzallamas.


Este año, las Aguafuertes cariocas, libro que reúne el trabajo del escritor como corresponsal en Río de Janeiro, figura entre los aprobados para recibir subsidio para su traducción al italiano en una tirada de dos mil ejemplares. Pero la perlita de 2021 llegó de Nigeria: una editorial de ese país africano editará 300 copias de El juguete rabioso en igbo, una lengua hablaba por unas 18 millones de personas de la etnia del mismo nombre.


Quino, con Mafalda en búlgaro y guaraní

“Mbaeinchapa, che ha´e Mafalda ha ko´aga añe´ema guaraníme” (“¿Cómo están? Soy Mafalda y ahora hablo en guaraní”): así se presentó en 2017 la traducción al guaraní de la célebre tira creada por Quino. Desde que se publicó por primera vez, en 1964, Mafalda fue traducida a 27 idiomas: entre ellos, armenio, búlgaro, chino, griego, hebreo y polaco. En el registro del Programa Sur figura un pedido de subsidio para la versión de la historieta al búlgaro. Y en la página oficial del autor se cuenta la trastienda de la adaptación de las peripecias de Mafalda y sus amigos al braille, un proyecto de un fanático de tira, que logró publicar en 2016 Descubriendo a Mafalda para lectores ciegos con el apoyo de la Editora Nacional Braille y Libro Parlante, del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.


Mujeres al frente
“El Programa Sur, que representa una parte importante de las traducciones argentinas, especialmente de literatura, sirve de indicador de los pedidos en cada época. En ese sentido, después de los primeros años, en los que ciertos autores consagrados de la literatura argentina eran los más solicitados, en alguna medida, el mercado se empezó a saturar y los editores extranjeros empezaron a demandar a otros autores, vivos, jóvenes, en especial, mujeres. Empezamos a ver un cambio en el paisaje de los autores y autoras traducidas”, explicó Alejandro Dujovne, investigador Conicet e integrante del Comité de Selección del Programa Sur. Completan el equipo seleccionador María Rosa Lojo, Damián Vives (por parte de la Biblioteca Nacional), Jorge Bernetti (representante de la Fundación El Libro) y Martín Granovsky, director de Asuntos Culturales de la Cancillería.


Entre las autoras más traducidas que figuran en el listado oficial está Claudia Piñeiro, cuya novela Una suerte pequeña se puede leer en azerí, el idioma de Azebaiyan. Sin dudas, Las viudas de los jueves es el título de Piñeiro más requerido: tiene ediciones en albanés, alemán, árabe, polaco, hebreo, serbio e inglés. Otras de sus ficciones, como Las maldiciones y Tuya, fueron traducidas al polaco, búlgaro, lituano y árabe. En la selección de 2021 figura un subsidio de una editorial polaca para Catedrales, su novela más reciente.

 

Consultado por La Nación por su experiencia como traductor literario y gran conocedor del mercado europeo del libro, en especial de Francia, Fondebrider ubicó a Samanta Schweblin y a Ariana Harwicz en el podio de las autoras nacionales más leídas en Europa en la actualidad. Al buscar en el registro oficial desde 2009 aparece que Matate amor, de Harwicz, fue traducida al inglés, turco y georgiano y que las ficciones de Schweblin, en formato cuento o novela, tienen versiones en albanés, croata, serbio, georgiano, italiano, inglés, alemán, francés, húngaro, checo, macedonio y chino.

 

En 2022 llegarán a las librerías de Grecia y Suecia ficciones de tres de las autoras jóvenes más mentadas de los últimos tiempos: Matate amor, en griego, Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez, en sueco, y Cometierra, de Dolores Reyes, que saldrá en sueco y también tendrá una edición en portugués para Brasil.