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lunes, 20 de julio de 2026

Un poco de números después de la fiesta


"La Cámara Argentina del Libro mostró los números que, según sus afiliados, tuvo el gran encuentro literario en 2026. El protagonismo de la literatura infantil y juvenil en un año que rompió el record de visitantes." Así es la bajada del artículo publicado sin firma en InfoBAE, el pasado 13 de julio.

La Feria del Libro vendió más ejemplares, pero cada comprador gastó menos, según la CAL

La Cámara Argentina del Libro (CAL) publicó su encuesta de ventas de la 50.ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, elaborada junto al Núcleo de Innovación Social (NIS), y el resultado muestra que casi la mitad de los expositores relevados aumentó sus ventas en unidades respecto de 2025. En un año que rompió el record de visitantes - 1.340.000 asistentes- el ticket promedio, informan, subió en pesos pero cayó en términos reales. Y los compradores del exterior registraron el retroceso más pronunciado del informe.

Pueden coexistir dos afirmaciones que parecen contradictorias: casi la mitad de los expositores vendió más libros que en 2025 y, al mismo tiempo, el público mostró mayor sensibilidad al precio y compró títulos más baratos. La respuesta no está en la inflación —el informe de la CAL mide variación en unidades físicas vendidas, no en pesos— sino en que ambas preguntas describen fenómenos distintos. Que el 47,3% de los expositores haya mejorado en volumen significa que dentro de una torta que se redistribuyó, algunos ganaron y otros perdieron. El canal institucional —la compra masiva de las bibliotecas populares a través del Programa Libro % de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip)— explica buena parte de esa mejora entre quienes mejoraron. La demanda del público general, en cambio, se contrajo o se desplazó hacia títulos más económicos.

Qué mide el informe y quiénes respondieron
El estudio se basa en un cuestionario autoadministrado enviado durante mayo de 2026 y respondido por 110 expositores socios de la CAL con al menos dos años de participación consecutiva en la Feria —pero una antigüedad promedio de 18 años—. La encuesta no releva al universo total de expositores del evento. La CAL no es la única entidad que representa al sector: la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP) también nuclea actores del mercado del libro.

Los 110 encuestados emplearon en conjunto 556 personas para la atención de sus stands —un promedio de cinco por expositor—, y el 22,7% participó en un stand colectivo integrado en promedio por seis expositores.

Las temáticas más comercializadas
Las obras infantiles, juveniles y educativas lideraron la lista de temáticas con amplia ventaja: el 62,7% de los expositores ofreció títulos de ese segmento. La ficción y temas afines ocupó el segundo lugar con el 41,8%, seguida por biografías, literatura y estudios literarios con el 35,5%. Más atrás aparecieron sociedad y ciencias sociales (26,4%), filosofía y religión (25,5%), novela gráfica y cómics (18,2%), salud y desarrollo personal (20%), historia y arqueología (17,3%), pedagogía y educación (17,3%) y estilos de vida y ocio (11,8%).

La distancia entre el segmento infantojuvenil y el resto —más de 20 puntos porcentuales sobre la ficción— ratifica su posición como el segmento más extendido entre los expositores de la muestra, un patrón que se repite en ediciones anteriores de la Feria.

Ventas al público general: casi la mitad mejoró, pero el comprador cambió su comportamiento
El 47,3% de los expositores declaró que sus ventas al público general aumentaron respecto de 2025; el 28,2% las mantuvo estables y el 24,5% las redujo. Entre quienes crecieron, la mayoría —el 72,5%— lo hizo en un rango de entre 1% y 25%. Un 23,5% logró incrementos de entre 26% y 49%, y apenas un 4% superó el 50% de aumento. Entre quienes retrocedieron, las caídas fueron más acotadas: el 70,4% lo hizo en el rango de 1% a 25%, y ningún expositor registró una baja del 50% o más.

Ese desempeño convive con un cambio de comportamiento del comprador, que el propio informe registra. Más de la mitad de los expositores —el 54,5%— observó una mayor sensibilidad al precio o cambios en las decisiones de compra del público general respecto a 2025. El 35,7% señaló que el principal cambio fue la realización de compras más pequeñas o de títulos más económicos, y el 21,4% detectó mayor cautela e indecisión al elegir. También se registraron referencias a la postergación de compras y a una menor disposición a las adquisiciones impulsivas: un patrón de consumo planificado ante la retracción del poder adquisitivo.

El canal Conabip: el segmento de mayor crecimiento
El Programa Libro % de la Conabip fue el canal con mejor desempeño relativo. Casi el 72% de los encuestados participó del programa tanto en 2025 como en 2026. Entre quienes estuvieron presentes en ambas ediciones, el 54,4% aumentó sus ventas, el 27,8% las mantuvo y el 17,7% las redujo.

Entre quienes crecieron dentro de ese canal, el rango más frecuente fue de entre 1% y 25% (58,1%), aunque un 32,6% lo hizo entre 26% y 49%, y casi un 10% en un 50% o más. Los rangos de caída fueron más heterogéneos: de cada diez expositores que retrocedieron, aproximadamente 4 lo hicieron entre 1% y 25%, 3 entre 26% y 49%, y 2 en un 50% o más.

Jornadas profesionales: el segmento más fragmentado
Las jornadas profesionales presentaron el panorama más dividido del informe. En esa ocasión, el 38,2% de los expositores mantuvo sus ventas, el 32,7% las aumentó y el 29,1% las redujo. De quienes crecieron, uno de cada cuatro lo hizo en un 50% o más. Las caídas también fueron pronunciadas: el 62,5% de los que retrocedieron perdió más del 25%, y más de la mitad de ese grupo cayó un 50% o más.

Las ventas a profesionales locales mostraron una distribución casi en tercios: el 33,6% las consideró mejores o mucho mejores, el 34,5% similares y el 31,8% peores o mucho peores. El segmento internacional tuvo un retroceso más claro: el 43,7% de los expositores declaró que las ventas a profesionales del exterior fueron peores o mucho peores que en 2025, contra solo el 13,6% que las vio mejorar. El 42,7% las evaluó como similares, un dato que se alinea con las menciones sobre escasa afluencia de invitados internacionales registradas.

El ticket promedio: sube en pesos, cae en poder real
En 2026, el ticket promedio fue de $ 28.487, lo que representa un aumento del 23% en términos nominales respecto de 2025, cuando fue de $ 23.156. Al deflactar ese valor por el Índice de Precios al Consumidor —con una inflación interanual de 32,4% entre abril de 2025 y abril de 2026, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)—, el ticket equivale a $ 21.516 en pesos constantes: una caída del 7,1% en términos reales. Más pesos por compra, pero menos poder adquisitivo detrás de cada transacción.
La agenda que los expositores proyectan hacia adelante

Tras la feria, los encuestados identificaron seis grandes ejes para futuras ediciones. La difusión, el marketing y la captación de público concentraron el 16,9% de las menciones, con énfasis en la necesidad de trabajar con bookfluencers, escuelas, bibliotecas y medios para ampliar la llegada al público objetivo. Los programas y canales profesionales —Conabip, chequelibro, jornadas— sumaron el 14,3%, con la observación de que el segmento institucional creció en volumen y compensó la retracción del consumidor final.

La organización general y la gestión del propio stand compartieron el tercer lugar, con un 13% cada una. Los expositores señalaron que optimizar la distribución de los libros y la selección estratégica del catálogo sirve para mejorar la exhibición.

El gran evento cultural argentino es, también, el momento en que la industria editorial local mide su fuerza. En 2026 hubo mucha gente, visitantes destacados -como el cubano Leonardo Padura y los premios Nobel J.M Coetzee y Mo Yan- y disposición a comprar libros, aun haciendo malabares con el precio. Un espejo de la Argentina.
 

lunes, 4 de mayo de 2026

Nuevas editoriales en la 50º Feria del Libro

Daniel Gigena publicó en La Nación, de Buenos Aires, un artículo a propósito de tres nuevas editoriales que debutan en la Feria del Libro. En la bajada se lee: "Bärenhaus, Luz Fernández Ediciones y Libella participan por primera vez en el gran encuentro cultura, con stand propio o en espacios colectivos, en La Rural".

Entre históricos y habitués, tres sellos jóvenes debutan en la 50º Feria del Libro

Mientras que en la Feria del Libro una editorial histórica como Ediciones de la Flor se despide de los lectores en el stand 1509 del Pabellón Amarillo, otras debutan en la edición 50° aniversario del máximo evento cultural. Entre ellas, figuran Bärenhaus, Luz Fernández Ediciones y Libella. Las dos primeras, además, son vecinas de “isla” en el Pabellón Verde del predio ferial.

Bärenhaus, a su vez, comparte espacio en el stand 930 con Equis Libros, librería situada frente al Palacio de Tribunales, en Lavalle 1280. Es una editorial con libros de narrativa y ensayo contemporáneo, nacida en 2014 en el barrio porteño de Villa Devoto.

“El 50° aniversario de la Feria Internacinal del Libro representa un hito de renovación y compromiso –dice a La Nación, Omar Tavalla, director editorial-. Desde nuestro stand, que tenemos el agrado de compartir con nuestros amigos de Equis Libros, observamos con profundo optimismo el entusiasmo de una comunidad de lectores que, año tras año, confirma la vigencia del libro como espacio de encuentro”. En ediciones anteriores de la Feria, el catálogo de Bärenhaus estuvo en el hospitalario stand del gobierno de la ciudad de Buenos Aires.

Entre las novedades, que reflejan el cruce entre la tradición literaria y la vanguardia tecnológica, está Inteligencia Artificial. El poder invisible ($ 29.000), de Matías Nahón, que se presenta este viernes, a las 16, en la Sala Ernesto Sabato. “En una era donde la IA ha dejado de ser una simple herramienta para convertirse en un ‘socio indispensable’ en la creación de contenido, esta obra analiza los mecanismos que están redefiniendo nuestra realidad”, dice Tavalla. También publicaron Mentes aceleradas ($ 25.000), del doctor Javier Pou Ucha, que explora la neurodivergencia como una ventaja competitiva en la era digital.

“Y nos enorgullece lanzar una nueva edición de Rebelión en la granja ($ 24.000), de George Orwell, un clásico vigente que, en un contexto de inminente adaptación cinematográfica, vuelve a interpelar a nuevas generaciones”, destaca, y concluye: “En Bärenhaus, creemos que el futuro de la lectura es hoy”.

En el stand 929 del Verde se encuentra el selecto catálogo de Luz Fernández Ediciones, con libros de ensayo, narrativa, historia cultural y filosofía de autores como John Banville, Hugo Bauzá, Fernando Martín Peña, Margarita Fernández y Dolores Zorreguieta, artista visual (y hermana de la reina Máxima) que presenta su primera novela, Libro adentro ($ 25.000). La editorial nació en 2021.

“Es imposible negar las positivas resonancias simbólicas que irradian desde la Feria del Libro –dice Jorge Zuzulich, director ejecutivo del sello–. Concentra la atención del mundo editorial hispanoparlante pero también mundial. Es un territorio que le brinda a toda editorial, independientemente de sus dimensiones, propagar y, a la vez, ser partícipes de esa gran experiencia cultural. Si bien participar de la Feria implica un gran esfuerzo económico, de producción, logístico, para Luz Fernández Ediciones ha sido pensado desde siempre como un lugar de arribo; más allá de las posibles ventas que puedan generarse y del contacto directo con los lectores, nuestro foco también está puesto en la posibilidad de tejer redes con otros espacio editoriales y de distribución tanto locales como del exterior”.

Arribó a La Rural con cuatro novedades: la novela de Zorreguieta; El templo y el bosque. Una antología del romanticismo alemán ($ 30.000), con textos de Friedrich Schlegel, Ludwig Tieck, Novalis y Friedrich Hölderlin, entre otros, al cuidado de Pablo Gianera; La inutilidad del arte y de Dios ($ 30.000), atrapante ensayo de Patricio Di Nucci sobre la Divina Comedia, y Cecilia ($ 30.000), de Benjamin Constant, con traducción de Silvina Bullrich y epílogo de Daniel Guebel.

También debuta con stand propio el sello de autopublicación y servicios editoriales Libella, en el 417 del Pabellón Azul. A cargo de la editora Natalia Alterman, desde la editorial acompañan a los autores en el proceso de edición, corrección y publicación. Se creó hace cinco años, en 2021, y ya van por los quinientos títulos.

“Trabajamos todos los géneros: narrativa, infantiles, desarrollo personal, salud, poesía, arte”, dice Alterman. Entre los best sellers, se pueden mencionar Aprendé a elegirte ($ 30.000), de la entrenadora olímpica Daniela Conde; Rebelde chocolate ($ 85.000), del chef Gonzo Jiménez; Guía de bolsillo para ateos empedernidos ($ 25.000), de Florencia Bonadeo (hermana de Gonzalo), y Vilo ($ 15.000), de Marcelo Zega.

Sin stand propio pero con el primer libro de su catálogo en el de la distribuidora Waldhuter (417 del Pabellón Azul), el sello Sur y Después, de la escritora Flaminia Ocampo y las periodistas Adriana Lorusso y Silvina Friera, presenta nada menos que una novela inédita de Elvira Orphée (madre de Flaminia), Amada Lesbia ($ 25.000), que en los próximos días llegará también a librerías.

“Nuestro propósito es publicar libros desde el sur, con una mirada que recupera las tradiciones literarias más vitales y diversas para dialogar con lo que se está escribiendo en Argentina y en el mundo en ficción y no ficción”, afirman las editoras.

jueves, 19 de marzo de 2026

El programa Fellowship FIL Buenos Aires

"La Feria Internacional del Libro, al cumplir 50 años de vida, incorpora Fellowship FIL Buenos Aires en su próxima edición. La novedad fue lanzada por la Fundación El Libro." Tal es el copete de la nota publicada en pasado 16 de marzo en el diario Tiempo Argentino

Fellowship FIL Buenos Aires 2026: ya se conocen los ganadores


La Fundación El Libro lanza su primer programa oficial de Fellowship destinado a profesionales de la industria editorial global. El programa ya había sido anunciado por el presidente de la Fundación El Libro, Christian Rainone en la Feria del libro de Guadalajara del año pasad. En ese momento dijo refiriéndose al Fellowship Fil Buenos Aires 2626: «Era una deuda pendiente para nosotros y me enorgullece muchísimo poder anunciarlo en este ámbito», dijo Christian Rainone cuando anticipó el lanzamiento del programa”.

Fellowship FIL 2026, sus ganadores
Quienes resultaron ganadores fueron: 

Alexia Turín (Italia): editora en Giulio Einaudi Editore. Estudió en Italia y en Francia, y tras licenciarse en Lenguas y Literatura obtuvo un máster en Edición. Es editora en Giulio Einaudi Editore, donde se ocupa de literatura extranjera, con particular atención a la ficción en francés y en español.

Kathleen Merz (Grand Rapids, Michigan, Estados Unidos): editora en Eerdmans Books for Young Readers (EBYR). Es directora editorial de Eerdmans Books for Young Readers. Se incorporó a Eerdmans en 2009 y, desde entonces, ha tenido la oportunidad de trabajar con creadores de todo el mundo en varios títulos galardonados. Estudió literatura y lingüística y, a lo largo de su carrera, ha disfrutado especialmente trabajando en libros traducidos y libros ilustrados de no ficción.

Susana Baptista (Porto, Portugal): editora en Grupo Porto Editora. Editora de libros infantiles con 20 años de experiencia en el sector editorial, se especializa en desarrollar publicaciones que inspiren y cautiven a los lectores jóvenes. Su experiencia abarca la adquisición de derechos, la gestión de licencias, el desarrollo de proyectos internos y el liderazgo de equipos multifuncionales. Como editora en Porto Editora, ha gestionado procesos editoriales y de producción, y h colaborado estrechamente con equipos de marketing y comunicación, y representado a la empresa en ferias internacionales del libro.

Jolijn Swager (Amsterdam, Países Bajos): editora en Volt Children’s Books Es editora de libros infantiles (publishing house Volt) en Amsterdam, Países Bajos. Edita y publica libros para niños de 0 a 20 años, tanto de ficción como de no ficción. Y está convencida de que todo niño merece su libro favorito, y con gusto te ayudaré a encontrarlo.

Leticia Vila-Sanjuán (Nueva York, Estados Unidos): editora en Maria B. Campbell Associates Es Directora de Scouting Internacional en la agencia Maria B Campbell Associates en Nueva York, donde trabaja desde 2020 para editoriales en 19 países, cubriendo los mercados de habla hispana, portuguesa, y Estados Unidos. Nativa de Barcelona, ha trabajado como agente literaria y editora freelance. En 2019 recibió una beca Fulbright para estudiar un master en edición en Pace University en la ciudad de Nueva York.

Rory Williamson (Londres, Reino Unido): editor en Pushkin Press Es editor en Pushkin Press, donde se centra en la ficción literaria y la no ficción traducida, así como en los clásicos modernos. Fue finalista del TA First Translation Prize por coeditar, junto con John Siciliano, la traducción de Gwendolyn Harper de A Last Supper of Queer Apóstoles, de Pedro Lemebel. Ha trabajado en libros de Gabriela Wiener, Leila Guerriero, Agustina Bazterrica y Benjamín Labatut, entre otros.

La próxima edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires se realizará del 23 de abril hasta el 11 de mayo de 2026.

Además de la incorporación de Fellowship FIL Buenos Aires, la Feria promete diversas novedades para festejar su medio siglo de vida.


martes, 21 de octubre de 2025

Anuncios para la Feria del Libro número 50

Con firma de Patricia Kolesnicov, el artículo que sigue, publicado el 13 de octubre en InfoBAE, da cuenta de la presentación de la edición cincuenta de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que se realizará entre el 23 de abril y el 11 de mayo de 2026.

Tres escritoras para la apertura, Perú como invitado y la emoción de tener historia: así será la Feria del Libro número 50

Señales, señales. La Feria del Libro de Buenos presentó las novedades de su edición 2025 -¡la número 50!- en la Biblioteca Nacional, es decir, un ámbito que depende de Nación, algo tal vez impensable hace un par de años, cuando entre el encuentro literario y el gobierno de Javier Milei se intercambiaban acusaciones. Pero bueno, asunto superado. Lo importante es que se lanzó la Feria y se lanzó con algunos anuncios que hacen al festejo de ese medio siglo.

Las novedades son, básicamente -lo dijo el director del evento, Ezequiel Martínez- que se renovará la página web, que cambió el logo, que habrá un pabellón dedicado a estos 50 años, que en vez de Ciudad Invitada de Honor habrá País Invitado de Honor, y ese país será Perú. Y que no habrá discurso inaugural a cargo de un escritor sino -el 23 de abril, cuando abra sus puertas- una charla entre tres autoras que vienen figurando en premios internacionales, ferias, reconocimientos: Gabriela Cabezón Cámara, Leila Guerriero y Selva Almada.

Sí, estábamos en la Biblioteca Nacional, pero ¿dónde estaba Leonardo Cifelli, el secretario de Cultura de la Nación? No en el auditorio, en cuya primera fila sí se había sentado Gabriela Ricardes, ministra de Cultura porteña. Ricardes, desde el escenario, planteó que la fecha servía para “revisar un poquitito para atrás y entender que estamos planteando, sin duda, los cincuenta años por venir”. Mirar hacia atrás para mirar hacia adelante. Y se animó a más, a pensar “el futuro promisorio de tener una Feria del Libro en una ciudad que es una capital cultural global como Buenos Aires”. Vamos al futuro, entonces: “Bienvenidos los cambios, las innovaciones, las maneras de pensar, bienvenido probar, acertar y equivocarse. Bienvenidos a hacer todo aquello que tengamos en nuestras manos para que más lectores crucen ese puente”. Y, aunque la Feria es básicamente un evento privado, organizado y sostenido por las editoriales y los lectores, la ministra dijo algo que seguramente muchos esperaban escuchar: “Vamos a estar ,como siempre, apoyando, sosteniendo, colaborando...”

Pero ¿pasaba algo que no estaba Cifelli? Desde el entorno del secretario dijeron que no, que en 2026 volverá a estar el stand de la Biblioteca y, allí, la Secretaría de Cultura. Que si en 2025 Nación invirtió 1.500 millones de pesos en el encuentro, esta vez no se quedarán atrás. Ahí estarán con un escenario móvil donde se podrá ver a los elencos estables y a artistas emergente, harán talleres de todo tipo y también charlas y visitas. El Museo Nacional Bellas Artes y el Palacio Libertad realizarán instalaciones inmersivas. Y, por supuesto, estará la CONABIP, con su programa de compra de libros, que mueve la aguja en las ventas de la Feria.

Una pareja de baile le puso clima peruano a la mañana. Y, además, Perú presentó un video en el que destacan su literatura, sus autores pero también su antigua cultura. “El sol ancestral sigue iluminando los senderos milenariamente”, decía una locutora. Claro, cómo no. Y donde decían una frase que luego mencionaría el embajador peruano, Carlos Alberto Chocano Burga: “Todas las sangres”. Una frase que, hoy en día, es un programa político. Pero también es el título de una novela de José María Arguedas.

El video recordó al prócer en común: “San Martín y otros actores de la independencia abrieron el camino hacia nuevos futuros, no solo con gestos o batallas, sino con palabras, con símbolos, con relatos, con bibliotecas.” Y habló de Vargas Llosa, claro, entre otros.

El embajador de Perú, por su parte, agregó los nombres de dos poetas, Blanca Varela y César Vallejo. Y recordó que fue José de San Martín quien creó la Biblioteca Nacional del Perú y dijo que esa biblioteca “destinada a la ilustración universal, es más poderosa que nuestros ejércitos para sostener la independencia”. Otra que batalla cultural.

Finalmente habló Christian Rainone, el dueño de casa, el presidente de la Fundación El Libro. Quien, como corresponde, sacó pecho: “Más de un millón de visitantes cada año confirma que esta es la cita cultural más importante de la Argentina y una de las más destacadas del mundo de habla hispana".

Pero, como además de un gestor cultural Rainone es -y es sobre todo- el representante de un sector económico, aprovechó el micrófono para hacer un recordatorio: “La industria editorial enfrenta desafíos serios: el costo del papel, la escasez del papel, el peso del IVA sobre las librerías y un contexto económico muy complejo. Pero quienes trabajamos en este sector sabemos que el libro no es solo un bien económico. Es un bien cultural, social y democrático. Por eso seguiremos defendiendo políticas públicas y privadas que lo fortalezcan".

¿De qué habla? Desde la Feria se proponen hacer algo, fortalecer hábitos de lectura que tal vez no estén tan fuertes como nos gustaría. Entonces, están trabajando en crear un “chequelibro” para las escuelas, con el que los chicos que visitan el predio se puedan llevar un libro. Y algo parecido para los adultos mayores.

Aplausos, besos, augurios. En el público, editores, libreros, escritores, la gente de ese ecosistema de los libros que todos los años se encuentra durante tres semanas en la Feria del Libro: esta vez será entre el 23 de abril y el 11 de mayo. Todos listos para hacerlo de nuevo. Por vez número 50.

jueves, 28 de agosto de 2025

Quiénes, cuándo y cómo


El pasado 26 de agosto, Daniel Gigena publicó un artículo en el diario La Nación, de Buenos Aires, donde da cuenta de la conferencia de prensa donde las autoridades de la Fundación El Libro comentaron los resultados de la encuesta realizada en la última Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Como señala la bajada, "Presentaron una radiografía de la 'economía' de la Feria del Libro en base a una encuesta de la edición de 2025".

Resultados satisfactorios

Esta mañana, en el microcine de la Universidad Católica Argentina (UCA), en Puerto Madero, autoridades de la Fundación El Libro (FEL) presentaron los resultados de las encuestas hechas al público visitante, profesionales del libro y expositores de la 49ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que tuvo lugar entre el 24 de abril y el 12 de mayo. Según informó el director general de la FEL, Ezequiel Martínez, los datos permitirán mejorar las ediciones futuras del evento. Este año se vendieron en la Feria 1.405.493 libros, por un total de $ 21.353 millones.

La responsable del proyecto, la profesora Paula Marzulli, de la UCA, dijo que el relevamiento era un “hito” en la trayectoria de la Feria del Libro porteña. Indicó que se había trabajado en cuatro ejes: público asistente (sobre un total de 2024 casos), jornadas profesionales (1728 casos), expositores comerciales e institucionales (236 casos) y satisfacción de los expositores (225 casos). Rainone contó que había debido insistir a los expositores para que respondieran la encuesta con la que se intenta abarcar la “economía” de la Feria; el informe no incluye cuestiones vinculadas con los trabajadores (no fueron encuestados).

El 80% de los visitantes encuestados había concurrido a otras ediciones de la Feria, y el perfil del público reúne algunas características. Con un nivel educacional alto, provino en su mayoría de la ciudad de Buenos Aires y del Gran Buenos Aires (lo que permitió que varios pudieran visitar la Feria más de una vez), y elogió la nutrida programación cultural del evento, que incluyó presentaciones y firmas de libros.

No obstante, solo un 50% de los visitantes encuestados compró libros. Las compras, bajas durante la primera semana (a finales del mes de abril), repuntaron en la segunda y la tercera semanas. Rainone expresó preocupación acerca de que la mitad de los asistentes no hubiera podido comprar libros y dijo que era misión de la FEL sumar a nuevos públicos. “Tenemos que trabajar mucho en el sector que no puede comprar libros”, sostuvo.

El 55% de quienes compraron libros fueron mujeres, “que a veces compran para otros”, agregó Marzulli. Las temáticas más vendidas fueron ficción, literatura infantil y juvenil y biografía y estudios literarios y la permanencia estándar fue dos a cuatro horas. La gente, dijo la encargada del proyecto, suele concurrir acompañada a La Rural.

El 61% de los compradores (los “light users”, según la terminología aplicada) compró uno o dos libros. Los “heavy users” compraron más de seis. El 58,3% de los asistentes conoce el uso del “chequelibro” que se entrega a aquellos que pagan entrada. Del millón de personas que fueron a la Feria este año, pagaron entrada 624.000.

Tipos de lector

Habría tres públicos en la Feria: “lector profundo y conocedor”, “lector pragmático y ocasional” y “lector social y mixto”. El primer perfil tendría un vínculo “emocional” con la lectura y el segundo, uno “funcional”.

Al ser consultados por el significado de la lectura, los encuestados refirieron que esta era fuente de placer, entretenimiento, aprendizaje, conocimiento, imaginación, distracción, cultura y educación.

La encuesta de las jornadas profesionales arrojó resultados satisfactorios. Más del 80% se sintió satisfecho y demandó que en las próximas ediciones se intensificara la capacitación en inteligencia artificial.

Respecto de las ventas, los expositores, a diferencia de lo que declararon a la prensa, se manifestaron bastante conformes. El 83% dijo que había aumentado respecto de 2024, un año muy malo en términos comerciales, según recordó el presidente de la FEL, Christian Rainone. El índice de satisfacción de los expositores se midió en el informe con cuatro estrellitas (de cinco).

Con cierta ingenuidad, Rainone confió en que la colaboración con la Secretaría de Educación de la Nación, a cargo del licenciado Carlos Torrendell, que va por el segundo año de gestión, podría impulsar el interés por el libro entre niños y jóvenes. “Es un despropósito que los chicos que visitan la Feria con las escuelas no puedan llevarse un libro”, concluyó.




lunes, 9 de junio de 2025

Los números reales de la Feria del Libro, según una encuesta de la Cámara Argentina del Libro


El pasado 6 de junio, Daniel Gigena reprodujo en el diario La Nación, de Buenso Aires, los números de una encuesta realizada por la Cámara Argentoina del Libro según la cual ni muy muy ni tan tan.

“Mejora destacada”. Un informe del sector editorial revela que este año hubo más ventas en la Feria del Libro

Un informe realizado en conjunto por la Cámara Argentina del Libro (CAL) y el Núcleo de Innovación Social compara y analiza las ventas de ejemplares en las ediciones de 2024 y 2025 de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. Participaron de la encuesta 74 expositores con al menos dos años de antigüedad en la Feria (el promedio es de 19 años).

El informe -el primero de este tipo elaborado por la CAL- confirma que en 2025 las ventas repuntaron respecto de 2024, aunque sin alcanzar la performance de 2023. El 56% de los encuestados manifestó mejoras en las ventas, mientras que el 28% informó una caída en comparación con 2024. El 14% reportó estabilidad en sus ventas.

“En líneas generales, la Feria respondió mucho mejor de lo venía pasando en las librerías -dice Juan Manuel Pampín, presidente de la CAL, a La Nación-. El fin de semana extendido del 1 de mayo hizo que mucha gente visitara la Feria. Hubo un fuerte incremento de las ventas de libros para chicos y jóvenes, con las sagas y el manga. Las editoriales intermedias, más establecidas, lograron sostener un ritmo de venta, y les costó más a las editoriales más pequeñas”

Para Pampín, debido a que el precio de los libros no siguió el ritmo inflacionario, estos resultan más accesibles que otros bienes de consumo. “Por otro lado, en las jornadas profesionales vimos que nuestros libros siguen siendo caros para el exterior”, agregó.

Las temáticas que publican las editoriales encuestadas son literatura infantil, juvenil y educativo (47,14%), ficción y temas afines (34,3%), sociedad y ciencias sociales (34,3%) y biografías, literatura y estudios literarios (28,6%).

Más del 70% de las editoriales indicó un aumento en la cantidad de ejemplares vendidos al público general y el 75%, un aumento en las ventas a los bibliotecarios de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (que cuentan con financiación estatal, gracias al Programa Libro %). El 52% de los expositores informó aumentos en las ventas en las jornadas profesionales, pero hubo una gran caída entre los compradores extranjeros (libreros y distribuidores), por el precio poco competitivo de los libros argentinos.

“Se observa una mejora destacada en las ventas en unidades a Conabip y al público general”, concluye el informe.

El valor del ticket promedio en 2024 había sido de $ 16.110; en 2025, fue de $ 25.057, aunque ajustado por el Índice de Precios al Consumidor, se redujo a $ 17.011.

Los expositores encuestados contrataron un total de 2537 metros cuadrados para la Feria en 2025; más del 50% alquiló stands de 20 a 59 metros cuadrados. En comparación con 2024, el 82,9% de los expositores mantuvo el mismo metraje, mientras que un 8,6% lo aumentó y otro 8,6% lo redujo. Un 37,1% de los encuestados participó en un stand colectivo.

miércoles, 14 de mayo de 2025

Otro resumen de la Feria del Libro 2025

Silvina Friera, en su artículo de resumen de Página 12, publicado el 13 de mayo, ofrece una perspectiva complementaria a la nota que, firmada por Daniel Gigena, se publicó ayer en este blog. 

Nadie se salva solo: más ventas en una economía que empeora

La 49° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, inaugurada por Juan Sasturain entre abucheos al secretario de Cultura de la Nación, Leonardo Cifelli y la reivindicación de Osvaldo Bayer, cuyo monumento destruyó el gobierno de Javier Milei, cerró con un debate picante en el que la palabra “memoria” fue gritada por el público ante el filósofo Tomás Abraham. Desde la Fundación El Libro, su presidente Christian Rainone celebró la performance de esta edición, la primera desde que asumió el cargo en diciembre del año pasado, con más de un millón de visitantes en el predio de La Rural, un 10 por ciento arriba con respecto a 2024, un año que para una amplia mayoría de expositores fue “desastroso”. Las ventas aumentaron entre un 20 a un 35 por ciento. ¿Cómo explicar esta recuperación, cuando el consumo continúa cayendo y los salarios no recuperan terreno? Un editor mencionará los imaginarios culturales y cómo al adquirir un libro la clase media sigue fantaseando que está comprando un bienestar cultural.

“Estamos muy felices con los resultados de esta Feria”, destaca Rainone. “Será nuestro desafío para la edición 50 sumar más propuestas, más experiencias, más público, más innovación y contribuir así a crear más lectores y seguir fortaleciendo a nuestra magnífica industria editorial”. El despliegue de la ciudad invitada de honor Riad, la capital de Arabia Saudita, se puede resumir en una frase: “mucho ruido y pocas nueces”. En el stand había pocos libros y nada publicado ni traducido al español. Entre las actividades más convocantes, la Fundación El Libro detalló que estuvieron las presentaciones de libros de Juan Grabois, Alejandro Bercovich, Javier Cercas, Claudia Piñeiro y Camila Sosa Villada; la charla sobre la serie El Eternauta y el emotivo homenaje a Hugo Soriani, el director general de Página/12, que murió el pasado 11 de abril.

La danza de las ventas
Gustavo Insaurralde, stand de Chaco, cuenta que les fue “muy bien”, especialmente con el público especializado. “El Instituto Iberoamericano de Berlín hizo una compra de alrededor de 50 o 60 ejemplares con títulos sumamente específicos, por ejemplo, compraron la edición número 11° de la revista de la Junta de Estudios Históricos. Me contaba el director de la Biblioteca de Berlín que tenían los 10 números anteriores”. En el stand de Chaco los más vendidos fueron Ecos de la resistencia, de Lecko Zamora, escritor wichí que inauguró “La palabra indígena”, el diálogo entre escritoras y escritores orginarios; Historia del Chaco, de Ernesto Maeder; Peregrino de las palabras, un antología de poesía de Juan de Dios Mena; y La aventura escultórica, de Marcelo Nieto, un libro que describe ese museo al aire libre que es la ciudad de Resistencia, con alrededor de 700 esculturas en el espacio público.

Daniel Schiavi, del stand Orgullo y Prejuicio, revela que vendieron en unidades casi el doble. “El año pasado fue malo; el stand era un poco más chico y estaba en otro lugar. Armamos un equipo con gente de la comunidad que atiende, que está comprometida, que conoce, y esa conjunción hizo que aumentaran las ventas”, observa Schiavi. Los más vendidos fueron Carol, de Patricia Highsmith; Las fugas, de Vir del Mar; El libro rosa. El archivo de la memoria Trans Argentina y El nunca más de las locas, de Matías Máximo. En el stand del grupo Octubre, un espacio para el encuentro, la reflexión y el debate, los libros más vendidos fueron Favio: Nadie puede olvidarlo, un trabajo colectivo coordinado por Norberto Galasso y Silvina Pachelo; Manual sobre terrorismo de Estado en Argentina, de Adrián Grünberg; y Panfletos y volantes peronistas (1955-1976), de Roberto Baschetti y Facundo Carman.

El fenómeno del Eternauta
Uno de los grandes grupos, Planeta, aumentó las ventas gracias al fenómeno del momento: la serie El Eternauta, de Bruno Stagnaro, que se estrenó el pasado 30 de abril en Netflix. El libro es el más vendido del stand y de la Feria. Después, muy eclipsadas por la novela gráfica de Héctor Germán Oesterheld, están Recetas para vivir mejor, de Daniel López Rosetti; Alas de sangre, de la escritora estadounidense Rebecca Yarros, y Por si un día volvemos, de la española María Dueñas. Las ventas se incrementaron un 25 por ciento (en 2024 estuvieron 12 abajo), así que el gerente de prensa, Santiago Satz, resume las tres semanas de Feria con una expresión: “Nos vamos satisfechos”. Fabián Narvaja, de Colihue, recuerda que 2024 fue “desastroso” y que este año vendió un 30 por ciento más en ejemplares. “Nosotros nos vimos muy beneficiados con el fenómeno de El Eternauta porque tenemos la edición ilustrada por Alberto Breccia, la versión de los años 70, muy valorada porque Breccia es uno de los grandes ilustradores del cómic en la Argentina”, pondera Narvaja y comenta que aunque ellos siempre llegan con novedades a la Feria también trabajan el fondo editorial. Entre los más vendidos está el libro sobre Pellegrini de Norberto Galasso y Mara Spasadante, y Bombardeo del 16 de junio de 1955, “a setenta años del mayor atentado terrorista de la historia argentina”.

Carina Burcatt, coordinadora editorial del Instituto Cultural de la Provincia de Buenos Aires, subraya que la venta estuvo igual que el año pasado: vendieron aproximadamente 2.200 libros de las editoriales bonaerenses que participan en el stand. Vio más gente circulando por la Feria por la política de la Fundación El Libro de habilitar horarios de acceso gratuito. Gabriel Waldhuter, del stand de la distribuidora Waldhuter, sonríe. “Nos fue mejor que el año pasado, no tan bien como en el 2023 ni el incomparable 2022 (cuando la Feria regresó después de dos años de interrupción por la pandemia de Covid). Este año vendimos un 40 por ciento más en ejemplares, pero levantó los últimos días”, aclara Waldhuter. El más vendido fue Síndrome 1933, de periodista italiano Siegmund Ginzberg, un libro con el foco puesto en los meses previos al desmoronamiento de la República de Weimar y el ascenso del nazismo.

El monopolio de la cola y la bibliodiversidad
Nadie objeta la importancia de las compras de los bibliotecarios a través del programa Libro % de la Conabip (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares), que este año celebró sus veinte años, pero varios expositores advierten una cuestión que atenta contra la bibliodiversidad. “La cola para comprar en Planeta dura entre cuatro y cinco horas; después compran menos en Penguin Random House y en Riverside, y pará de contar. El resto no existimos”. Otra expositora analiza por qué los subsidios otorgados por la Conabip se dirigen principalmente a los grandes grupos editoriales. “Los bibliotecarios muchas veces no son bibliotecarios; es gente que ayuda en el pueblo, en la cooperadora, que ponen el cuerpo, pero que no están formados. Y, por otro lado, no hay formaciones de lectura. Entonces, ellos no saben qué pedir y la gente en las bibliotecas públicas no está receptiva a nuevas propuestas. Hay pocos bibliotecarios preparados, entiendo la realidad que tienen, pero tendría que haber una distribución más equitativa de cómo se gastan los subsidios”, expresa un sentimiento compartido por muchos pequeños expositores.

Desde Ediciones Corregidor, María Fernanda Pampín confirma que las ventas en unidades estuvieron un 20 por ciento arriba. El libro más vendido en Corregidor es Poemas selectos de Gabriela Mistral. Para Cecilia Bocchio, de Riverside, la feria superó las expectativas con un 15 a un 20 por ciento más de ejemplares, y los más vendidos fueron La llamada, de Leila Guerriero, que ganó el Premio de la Crítica este año; Palabra semilla, de Magela Demarco y Caro Grossi; y los libros de Mariana Enriquez. Federico Goñi de Big sur, distribuidora que tiene 60 editoriales independientes de Argentina, Chile, México, España, Reino Unido y Uruguay, vendió un 27 por ciento más. “La única explicación que tengo para este aumento es el equipo de trabajo. Tenemos los mejores vendedores de la feria, sin ninguna duda, y la gente vuelve a buscar otros libros por las recomendaciones que hacemos”.

Los más vendidos en Big sur fueron El año en que hablamos con el mar, del chileno Andrés Montero; y cabeza a cabeza está López López, de Tomás Downey. Carla Baredes de Iamiqué, editorial infantil y juvenil que comparte stand con otra argentina, Limonero, y las españolas Kalandraca y Algar, declara un 35 a 40 por ciento arriba. El más vendido fue Menstruación en marcha, de Gloria A. Calvo, Camila Lynn y Agostina Mileo, con ilustraciones de Martina Trach; y ¿A qué sabe la luna?, del polaco Michael Grejniec.

“Una economía que empeora”
La Unión de Escritoras y Escritores en el comunicado “Una Feria más en una economía que empeora”, recuerda que este año empezó con el alerta porque la industria del libro está “en situación más que preocupante” y precisan que el Indec aseguró que la mitad del parque industrial del rubro ediciones e impresiones se encuentra paralizado. “Esto provoca, como ha ocurrido en otros períodos, que las empresas editoriales hagan una gran apuesta en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires. No por bonanza, entonces, sino por necesidad imperiosa y, a veces, por desesperación. Pero al igual que el año pasado, la crisis es de tal magnitud que, sobre todo las pymes, no pudieron igualar la cantidad de novedades habituales en la Feria. La industria tiene una tradicional opacidad en sus números de producción, circulación y resultados. Sin embargo, algunos se conocen, como las ventas en los días de las Jornadas Profesionales. En ellas las toneladas al exterior cayeron de 12, en 2024, a 4. Si se agrega a ello la jibarización del Programa Sur de apoyo a las traducciones, se puede deducir que la proyección del libro argentino al mundo se encuentra cada vez peor", reflexionan. "Del mercado interno no es necesario precisar mucho, cuando hay un cierre paulatino de librerías y, como se ha dicho, las novedades merman”.

Bienestar cultural y resistencia
Raúl Carioli, director editorial de Prometeo, dice que las ventas en ejemplares crecieron entre un 32 y 35 por ciento. “El que vendió lo mismo o se queja es porque tiene que mirar su catálogo", cuestiona. "La Feria estuvo llena de gente, la gente vino a comprar. Este es un gremio de quejosos; el año pasado tuvimos una feria que no fue nada mala, a tres meses de haber sido derrotados (por Javier Milei). Fue una feria que vivió el ajuste del sector público unas semanas antes de empezar, cuando echaron el 30 de marzo del 2024 a 25.000 personas del Estado”. ¿Cómo evaluar este incremento de las ventas, la recuperación a niveles parecidos al 2023, cuando la economía del país no está creciendo y los ingresos de muchos, incluidos docentes universitarios y otros trabajadores de la cultura, están perdiendo cada vez más poder adquisitivo respecto de la inflación?, pregunta esta cronista para intentar entender.

“Yo tengo 41 ferias y nunca hubo una feria en la que dije: ‘no voy a volver el año que viene’. Nunca nadie se va de la feria. ¿Por qué? ¿Somos todos idiotas? ¿Soy militante de la Fundación El Libro y estoy dispuesto a vender mi casa? ¡No! Todos vienen porque es negocio; y vienen porque se vende. Hay un imaginario cultural muy fuerte; la fantasía de la clase media urbana está muy ligada a la educación, al libro. El libro se sobrepuso al CD, al pendrive, al disco rígido que tenía no sé cuántos gigas de capacidad, al ebook; se sobrepuso a todo. La gente sigue fantaseando al comprar un libro que está comprando bienestar cultural para su grupo familiar”, aporta el director editorial de Prometeo. “Venir a la feria a comprar libros es un modo de resistencia cultural. La gente hace un esfuerzo por estar acá; pagan entrada y además compran libros que leen, porque nadie que está ajustado de guita compra libros para acumularlos en la biblioteca”. Los más vendidos del stand son los dos libros de Miguel Benasayag, Elogio del conflicto y Clínica del malestar, coescritos con Angelique del Rey. El precio promedio de un libro en Prometeo, $22.000, está muy por debajo de los 30 o 35.000 que cuestan los libros en los grandes grupos.




“Yo vendo más porque tengo precios más baratos -afirma Carioli-; que no te arranquen la cabeza cuando vas a comprar un libro es también una opción: compro un libro acá y después puedo comprar otro allá. Hay que poner los libros a un precio que sea lo más accesible posible, porque yo también vivo el mundo académico-universitario, sufro los ajustes en la UBA y en el Conicet. Mi vida familiar está cruzada por la universidad y si pongo un libro a 40 lucas, sé lo que significa eso. No hay necesidad de hacerlo”.