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lunes, 13 de julio de 2026

"La IA supone ahora un ámbito de comunicación donde, si no está bien cuidado, el idioma se deteriora"

"El director del Instituto Cervantes advierte sobre los riesgos de la autocomplacencia en una lengua que crece. Pero su fortaleza, afirma, depende del respeto a la diversidad." Tal es la bajada de la entrevista con Luis García Montero, publicada por Claudia Lorenzo Rubiera, editora de Cultura y Humanidades en la revista The Conversation, posteriormente levantada por InfoBAE, el pasado 3 de julio.

“Con tantos hablantes y territorio, el español ha tenido la tentación de ser imperialista”


“Creo que quieres hablar de Lorca”, me dice Luis García Montero cuando nos conectamos para la entrevista. “De Lorca, de la importancia de la literatura y del español en el mundo”, contesto, brevemente, para introducir los temas que vamos a tratar. “Pues yo te cuento mi vida y a partir de ahí me vas diciendo, porque en mi caso se relaciona todo”, responde, sonriente.

Desde 2018, Montero es el director del Instituto Cervantes, el organismo público español que busca la promoción del idioma y de la cultura hispana en todo el mundo. Pero también es catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ensayista, crítico y, sobre todo, poeta. Precisamente, ser esto último ha definido su vida y, sobre todo, su relación con el autor de Romancero gitano, de cuyo asesinato se cumplen 90 años este 2026.
En 2016, publicó el libro Un lector llamado Federico García Lorca en el que repasaba las lecturas del autor. En él, partía de la base de que “Todos nosotros somos, en esencia, aquello que leemos”. Hoy habla precisamente de eso, de aquello que leemos.

—¿Cuál es su relación con Federico García Lorca?
—Nací en 1958 en Granada y él fue el primer poeta al que leí. Mis padres tenían un salón de las visitas al que teníamos prohibida la entrada mis hermanos y yo. Pero me colé un día y encontré en la biblioteca las obras completas de Lorca. Tuve la suerte de abrirlo por un poema que se ajustaba a mis ojos y a mi edad: la canción de los lagartos. Y yo, niño de barrio, que me pasaba el día cazando lagartos y lagartijas a la orilla del río Genil, me quedé impresionado. Era la historia de dos lagartos que se enamoraban, que se casaban y que tenían su vida privada: ¿qué hacía yo matando lagartos si estas criaturas formaban familias?

—Ayuda mucho la literatura para ponernos en la piel de personas con las que no interactuamos en el día a día. O lagartos, en este caso.
—Poco después un profesor del colegio me regaló el libro que Ian Gibson había publicado sobre la guerra civil española en Granada y el asesinato de Lorca. Y me di cuenta de que cuando caminaba por la ciudad, iba pasando por lugares que tenían que ver con su vida. Entonces, de manera muy natural, se unió mi amor por la literatura a Federico García Lorca y a la toma de conciencia de los vínculos que hay entre la literatura y la vida. Cuando me matriculé en la Universidad, me enteré de que estaba organizando un homenaje a Federico a los 40 años de su muerte, en junio de 1976. Y decidí que iba a ir al homenaje, que se hacía en el edificio del rectorado de la Universidad y después en Fuente Vaqueros, el pueblo donde él había nacido.

—Entiendo que era el primero que se hacía.
—Sí, el primero que se hacía en público en Granada después de la muerte. Recuerdo que, en el trayecto en autobús hasta Fuente Vaqueros, se veían muchas furgonetas de la policía. El entonces ministro de Gobernación del final del franquismo, Manuel Fraga Iribarne, había intentado prohibirlo, pero era tanta la presión que había dicho: “Bueno, no se prohíbe pero solo se deja media hora”. Entonces, el 5 de junio de 1976, Manuel Fernández Montesinos, sobrino de Federico García Lorca, salió ante toda la gente reunida y dijo: “Después de 40 años de silencio, nos dejan media hora de libertad”. Y así empezó un homenaje que para mí fue muy emocionante. Al acabar yo me acerqué al poeta Blas de Otero y le dije: “Don Blas, por gente como usted, yo estoy aquí”. “Estar aquí” significaba estoy en un acto político, en un homenaje a Lorca frente al poder de la dictadura y en un acto poético. Él me acarició la cabeza y me dijo: “Muchacho, espero que algún día puedas perdonarme”.

—¿Lo ha perdonado?
—No solo lo perdono, sino que le estoy muy agradecido. Hemos tenido la suerte de vivir un momento de España muy positivo y en medio de todas las dificultades no se nos puede olvidar nunca lo que se ha conseguido. Afortunadamente, la España de 2026 ya no es la España de 1976.

—¿Qué le ha dado la poesía?
—Me ha enseñado algunas cosas que son fundamentales. La primera, intentar ser dueño de la propia conciencia. Yo creo que un poema es un diálogo con la propia intimidad, hable de política, de amor o de cualquier cosa. Para mí, la poesía supuso comprender que luchar por la democracia no era votar cada cuatro años, sino participar en una transformación. Y eso lo aprendí en Antonio Machado, que modernizar la poesía no es buscar palabras raras, sino transformar la educación sentimental, porque a la educación responden las palabras. ¿Qué digo cuando digo “soy yo”? ¿Qué digo cuando digo “soy hombre”? ¿Qué digo cuando digo “te quiero” o cuando digo “libertad”? La libertad puede ser el respeto a la conciencia individual contra cualquier tipo de poder autoritario. Hoy, por desgracia, se utiliza mucho la palabra libertad como la ley del más fuerte, ya sea invadir un país, provocar un genocidio o poner en duda la justicia internacional. La poesía ayuda a pensar las palabras.

—Ha dicho: “Considero que importa la defensa y la definición de un significado no mercantilista de la palabra utilidad”. ¿Para qué es útil la literatura?
—La literatura me parece un buen remedio contra un momento que ha conseguido convertir al tiempo en una mercancía de usar y tirar. Y eso tiene para mí dos peligros graves. El tiempo de usar y tirar intenta borrar la memoria: lo importante es el presente. Pero yo soy escritor porque leí a Lorca, alguien que había vivido antes que yo, y heredé su manera de sentir. Quien cancela la memoria lo que acaba cancelando es la posibilidad de pensar un futuro distinto. Y la otra cosa que me ha enseñado la literatura es que hace falta tiempo para hacernos dueños de nuestra propia conciencia. Vivimos en un mundo que nos invita a decir lo que pensamos sin pensar lo que decimos. Y por eso existen el fanatismo, los bulos.

—Hubo hace unos meses una discusión entre quienes decían que leer hacía mejor persona y quienes no. Me gusta mucho lo de que la literatura ayuda a intentar ser dueño de la propia conciencia.
—Joan Margarit, un poeta estupendo, decía que si uno escribe, existe el poema, pero hasta que no llega un lector y no habita el poema, no existe el hecho poético. Si yo escribo un poema de amor, pues está muy bien, pero el hecho poético se da cuando el lector deja de pensar en mi novia para pensar en su propia vida. El que escribe, escribe para que su historia no sea solo una confesión biográfica, sino algo que represente a la condición humana, y que el que la lea se sienta identificado con esa historia.
En la historia de la cultura contemporánea no hay mejor metáfora del contrato social que la lectura. El amor ya no es el amor del autor sino el mío. Y mi propio amor comprende que tiene mucho que ver con lo que siente el otro. Defiendo la lectura como un espacio de construcción de las experiencias individuales hacia las ilusiones colectivas y el reconocimiento de la propia libertad como una capacidad de reconocerse en el otro, de dialogar.
Tenemos proyectos políticos donde se defiende un nosotros que autoritariamente quiere borrar las experiencias privadas y, por otra parte, hay un predominio del individualismo que corta cualquier reconocimiento de cuáles son los valores colectivos que nos han podido hacer triunfar. Por eso me gusta tanto decir que la mejor metáfora que yo he sentido del contrato social es cuando aprendí a mirar a unos lagartos con los ojos de García Lorca.

—Ha batallado contra el elitismo cultural. ¿Cómo podemos hacer para que no se asocie la cultura a una clase social concreta y que todo el mundo pueda acceder a ella y elegir a qué quiere dedicar su tiempo?

—Ese debate se puede abordar desde distintas perspectivas. Yo soy partidario de la educación pública porque creo que una sociedad construye su sentimiento de comunidad en la igualdad de la educación y esta es fundamental para que cada uno sea dueño de su propia conciencia. En ese sentido, a mí el elitismo de lo privado que quiere establecer ofertas para unos pocos me parece un peligro para la democracia. Otra cuestión que me parece importante tener en cuenta es que vivimos en una sociedad que ha comprendido que la gente culta es más difícil de manipular. Por ello, hay toda una corriente de opinión que está intentando sustituir la cultura por el entretenimiento. Interesa generar ofertas que den risas, que diviertan, pero que no enseñen a pensar.
Pero estos peligros también generan trampas. Porque… ¿acaso no es tramposo cuando la gente que apuesta por la cultura dice que lo importante es lo que es elitista? ¿Cuando se dice que la gente que se divierte y entretiene es tonta? Entonces, ¿qué tengo que hacer yo? ¿Confundir la calidad con aquello que entendemos cuatro? Siempre recuerdo que cuando García Lorca leía el “Responso a Verlaine” de Rubén Darío, al llegar a un verso que decía “Que púberes canéforas te ofrenden el acanto” se reía y decía: “Qué maravilla, solo entiendo el que”. Del mismo modo que hay que estar atentos a un populismo que rebaja calidad a la cultura, hay también que huir de la trampa de creer que la calidad hay que unirla con la dificultad, con aquello que convierte a la poesía, por ejemplo, en un dialecto para que hablen los poetas, pero que no entienda ni Dios.

—Esta accesibilidad al conocimiento entronca con su labor al frente del Instituto Cervantes.
—Como heredero de Lorca defiendo la cultura democrática representada en los libros e intento estar a la altura como director del Instituto. Cuando explicamos nuestro trabajo insistimos una y otra vez en que enseñar un idioma no es solo enseñar un vocabulario. Las líneas de trabajo que tenemos apoyan los valores del feminismo, la democracia, la defensa de la libertad ante las viejas dictaduras, los pensamientos reaccionarios y las nuevas formas de dictadura… Por ejemplo, nos emociona que, en algunos países islámicos, el Instituto Cervantes sea un centro de reunión donde las mujeres puedan quitarse el velo y tomarse un café mientras estudian español, o darle la mano a su novio. También nos emociona que en los centros de Estados Unidos se defienda el español como lengua de herencia mientras Donald Trump genera discursos de odio contra el mundo hispano. Creo que defender los valores de la igualdad tiene mucho que ver a la hora de conformar una imagen de una España democrática que quiere resistir frente al deterioro de los derechos humanos que está sufriendo el mundo.

—El español es un idioma en expansión.
—En el último anuario del Instituto Cervantes se registraron más de 520 millones de hablantes de español como lengua materna y casi 630 millones si sumamos los que han aprendido español. Ese horizonte internacional es muy importante a la hora de defender el multiculturalismo. En un idioma con tantos millones de hablantes y con tanto territorio, a veces se ha tenido tentación de ser imperialista. En ese sentido, todos los trabajos del español desde el Instituto Cervantes parten de una premisa: en España somos el 9% de los hablantes del idioma y participamos en la convivencia de una comunidad donde la diversidad es lo natural.

—De hecho, actualmente en España importamos artistas musicales en español. ¿Hemos entendido que el idioma es la verdadera patria?
—Esa idea, mi patria es mi idioma, culturalmente tiene ahora mucha importancia. En los anuarios del Instituto Cervantes comprobamos hasta qué punto la extensión de la cultura española tiene que ver con las dinámicas de la música hispana o de las telenovelas en español. Por ejemplo, todo lo que hizo Bad Bunny para reivindicar la presencia del español y lo hispano en la cultura internacional ha tenido mucha repercusión. Está muy bien tener un idioma mayoritario, pero la unidad se basa siempre en el respeto a la diversidad. La música latina y la narrativa latina han optado por un camino que me parece acertado. Nuestro idioma, que es muy fuerte y tiene muchos vínculos comunes, puede respetar la diversidad sin perder la unidad. De manera que es muy importante comprender la importancia que la cultura popular tiene a la hora de defender un idioma y de consolidar una comunidad no solo desde la barrera de lo académico sino también desde la cultura que está en la calle.

—También ha dicho que el español tiene que ser una lengua de ciencia y tecnología.
—Eso es muy importante porque se trata de contextualizar el idioma. El idioma está en movimiento. Y aunque cada vez hay mayor número de hablantes de español, no se puede confundir el orgullo con la autocomplacencia. No nos basta ser el idioma de Mario Vargas Llosa o de Cervantes, ahora es muy importante participar en toda la investigación científica y la transformación tecnológica. En ese sentido, potenciar el acuerdo entre universidades para favorecer la investigación del uso del español en la ciencia es fundamental. De hecho, una de nuestras colaboraciones en la próxima Cumbre Iberoamericana va a ser una reunión de universidades donde se analice el español como lengua de ciencia.
Pero, además, es fundamental en todo lo que significa la inteligencia artificial. Primero, porque la IA supone ahora un ámbito de comunicación donde, si no está bien cuidado, el idioma se deteriora. Está muy bien que las máquinas hablen español, pero siempre que se hable un español cuidado y que no suponga una degradación. Y en segundo lugar, esa degradación tiene muchos matices, porque no es simplemente que yo haga una pregunta y me conteste una máquina en un español torpe. Es que las máquinas están programadas y en sus respuestas pueden generar sesgos. Y a lo mejor se extiende la idea de que el mal español es el español que no se habla como se habla en Madrid o en Bogotá. Nosotros hemos hecho un decálogo ético del español y la IA porque queremos trabajar para que el lenguaje de la tecnología defienda los valores democráticos que queremos preservar en el idioma.

—En Un velero bergantín escribió que por cada novela contemporánea deberíamos leer cuatro clásicos. En honor al Día del libro,¿qué novela contemporánea recomienda en español y qué cuatro clásicos?
—Pues acabo de leer Coloquio de invierno, de Luis Landero. En medio del invierno, hay una serie de personas que se guarecen en un refugio rural para escapar de la tormenta Filomena, y empiezan a contarse su vida. Yo me acordé, claro, de Boccaccio, y de cómo se reúnen y se cuentan la vida en el Decamerón. También me acordé de El coloquio de los perros de Cervantes, de cómo los seres humanos aprenden a reconocerse cuando son capaces de escuchar al otro.
Y, aunque solo sean tres, voy a citar al poeta por el que hemos empezado. La gente debería leer Poeta en Nueva York, el libro que escribió García Lorca en 1929 en Nueva York, en medio de la crisis de Wall Street, cuando comprendió que el capitalismo norteamericano iba a provocar la Segunda Guerra Mundial y se subió al edificio Chrysler, y desde allí gritó hacia Roma para protestar contra el Papa, que había llegado a un acuerdo con Benito Mussolini y estaba empezando a colaborar con el fascismo. ¿Y qué es lo que reivindicó Lorca? El amor, la capacidad de amar. Es una buena manera de pensar en lo que está ocurriendo ahora en el mundo.



lunes, 30 de marzo de 2026

Dos conventilleros de derecha pelean por ver quién la tiene más larga: ambos pierden

La presente nota, publicada el pasado 27 de marzo, sin firma, por el diario La Nación, de Buenos Aires, presenta una entrevista con Santiago Muñoz Machado y Arturo Pérez Reverte, un abogado y un escritor que forman parte de la Real Academia Española, quienes, en los últimos meses, protagonizaron una serie de escándalos insignificantes que, según parece, en España revisten alguna importancia.

Pérez-Reverte y Muñoz Machado, mano a mano, entre la tregua y la disputa por la RAE

En los últimos meses, la Real Academia Española quedó envuelta en una serie de polémicas que expuso tensiones dentro y fuera del organismo. Una de las más visibles fue el cruce con el Instituto Cervantes, luego de que su director, el poeta Luis García Montero, cuestionara públicamente a Santiago Muñoz Machado, su par en la RAE. En octubre pasado, llegó a decir que la Real Academia estaba “en manos de un experto en llevar negocios desde su despacho para empresas multimillonarias”, una frase que cayó mal y abrió una pelea que fue bastante más allá de lo personal.

La respuesta de la RAE no tardó en llegar. La Academia repudió las expresiones de García Montero y defendió la gestión de Muñoz Machado, a quien presentó como una figura clave en la modernización, internacionalización y estabilidad económica de la casa. El episodio volvió a encender una discusión más profunda, vinculada a quién ocupa hoy el lugar de mayor autoridad simbólica en torno al idioma: si la RAE, como organismo normativo, o el Cervantes, con su peso institucional y su proyección cultural en el exterior.

A esa disputa externa se sumó, en enero, una interna todavía más delicada. En una columna publicada en el diario El Mundo de España, el escritor Arturo Pérez-Reverte –miembro de la RAE desde 2003– cuestionó el rumbo de la Academia y cargó contra lo que consideró una deriva excesivamente permisiva y técnica. Allí sostuvo que la RAE había dejado de “fijar” la lengua con claridad y que algunas decisiones respondían más a la presión del uso, las redes o los corpus lingüísticos que a una idea de autoridad cultural o literaria. El texto provocó un fuerte revuelo dentro de la Docta Casa y dejó al descubierto una discusión que, hasta ese entonces, había circulado en los pasillos.

Con ese telón e fondo, se publicó hoy una extensa entrevista conjunta que encuentra cara a cara a Pérez-Reverte y Muñoz Machado, y será la nota de tapa del suplemento cultural del diario ABC, mañana. El diálogo, por momentos un poco pomposo, por momentos un poco áspero, finalmente muestra una convivencia aceitada, y permite ordenar buena parte de las tensiones recientes dentro de la RAE así como deja ver, también, puntos de coincidencia entre ambos.

Ese punto en común aparece muy al principio del diálogo, cuando se refieren al Instituto Cervantes. En la entrevista con ABC, Muñoz Machado marca una diferencia tajante entre el rol de una y otra institución: “Nosotros somos los que establecemos la normativa de la lengua”, dijo, mientras que al Cervantes le atribuyó una función vinculada a la expansión y difusión del español. Aunque evitó personalizar el conflicto en García Montero, deslizó que el organismo “no siempre” se limita a ese terreno y que en ocasiones “entra en el terreno de la normatividad de la academia”.

Sobre este tema, Pérez-Reverte fue bastante más lejos. En el tono que ya había mostrado en su artículo de enero, presentó el avance del Cervantes sobre la RAE como una forma de injerencia política. “En España en los últimos tiempos todo se ha convertido en arma política, todo”, sostuvo, y añadió que “los fracasados están queriendo interferir en el trabajo de la academia”. En uno de los pasajes más duros de la charla, acusó al Cervantes –dependiente del Ministerio de Exteriores de España– de querer “meter la zarpa en la academia” y lo vinculó con una lógica partidaria que, según dijo, “quiere contaminar ese limpio trabajo y perturbarla”.

Ese frente compartido, sin embargo, no borra el conflicto interno. Pérez-Reverte volvió a insistir en casi todos los puntos que habían encendido la discusión a principio de año. El eje central de su crítica es que, según él, la RAE perdió el equilibrio entre escritores y filólogos, y que el sector más técnico de la institución fue acumulando poder real. “Hay una tendencia que es mayoritariamente lingüística o filológica, y otra que es creadora o práctica”, explicó, para luego afirmar que en los últimos tiempos “se ha dado más peso a los filólogos”.

Lo que el escritor cuestiona no es la presencia de especialistas en sí, sino el modo en que, a su juicio, se ejerce hoy esa autoridad técnica. Para Pérez-Reverte, la Academia se volvió cada vez más descriptiva y menos normativa, es decir, más dispuesta a registrar usos que a jerarquizarlos o corregirlos. Por eso insiste en que la institución dejó de actuar con el “principio de autoridad” que, según su mirada, debería corresponderle. “La palabra autoridad como referencia ha desaparecido”, dijo en la entrevista, y más adelante resumió su malestar con una de las frases más fuertes del intercambio: “La academia ha pasado de ser un equilibrado mecanismo de pesos y medidas y contrapesos para que la lengua, abierta a lo popular y a la evolución, se fije, a ser una especie de bebedero de patos donde todo vale”.

Ese diagnóstico se apoya, además, en una crítica al modo en que hoy se procesan las decisiones dentro de la RAE. Pérez-Reverte sostiene que muchas de las discusiones relevantes ya no se juegan realmente en el pleno, sino antes, en comisiones y áreas técnicas donde, según él, pesan más los criterios de corpus, frecuencia de uso o documentación digital que la tradición literaria o el oído de los escritores. En ese punto, su objeción no es que haya demasiado saber experto, sino que ese saber experto, tal como se ejerce hoy, renunció a establecer jerarquías.

Muñoz Machado respondió a esa lectura con bastante firmeza, aunque sin perder el tono diplomático que lo caracteriza. Negó que exista una suerte de “captura” de la Academia por parte de los filólogos y defendió la estructura interna de la institución. Según explicó, la composición actual sigue siendo plural y está organizada, en términos generales, en tres grandes grupos: escritores y creadores, filólogos y lingüistas, y otros profesionales. “Esos tercios están más o menos equilibrados”, sostuvo.

También rechazó la idea de que las decisiones lleguen al pleno ya “cocinadas” por un pequeño grupo. “La discusión que echa de menos Arturo se ha pasado a las comisiones”, explicó, pero negó que eso implique que haya un sesgo predeterminado o una línea impuesta de antemano. Desde su perspectiva, el funcionamiento técnico y colegiado de la Academia no debilita su autoridad, sino que la vuelve más sólida, más panhispánica y más ajustada al modo real en que circula hoy el español.

Ahí aparece una de las diferencias de fondo más claras entre ambos. Mientras Pérez-Reverte reclama una RAE más enfática, más dispuesta a decir qué está bien y qué está mal, Muñoz Machado defiende una institución que sigue normando, pero desde procedimientos más complejos, distribuidos y menos personalistas. “Nunca se ha preocupado tanto por la corrección en el uso de la lengua como ahora”, afirmó, y mencionó herramientas como el servicio de consultas, el Diccionario panhispánico de dudas, la Fundéu RAE o la Crónica de la lengua española como prueba de que la Academia sigue interviniendo activamente en el debate público sobre el idioma.

La entrevista, de todos modos, no se agota en el desacuerdo. Hay varios momentos en los que un Muñoz Machado más conciliador que su interlocutor concede parte de los argumentos de Pérez-Reverte o al menos los escucha con atención. Uno de los más significativos aparece cuando el escritor vuelve a reclamar una intervención pública más visible de la RAE para marcar usos incorrectos o señalar formas preferibles. “Lo que está bien, está bien y lo que está mal, está mal”, le responde el director en un pasaje, antes de admitir que esa idea “es buena” y que “habría que hacerlo”.

Después del ruido que generó el artículo de enero, la charla en ABC no muestra una reconciliación total, pero sí una voluntad de encauzar públicamente una discusión que hasta hace poco parecía más cerca de la ruptura que del debate razonado. Pérez-Reverte no se retracta, sigue convencido de que la Academia resignó autoridad y de que el peso de los filólogos creció demasiado. Muñoz Machado, en cambio, no cede en la defensa del modelo actual, pero evita responder en el mismo tono confrontativo y prefiere sostener una idea de institución estable, colegiada y abierta.

La entrevista, que por momentos se pierde en viejas disputas académicas -como la tilde de solo o la escritura de guion-, no resuelve ninguna de las discusiones que atraviesan hoy a la RAE, pero sí las deja más claras. Pérez-Reverte sostiene su diagnóstico sobre una Academia cada vez más técnica y menos dispuesta a ejercer autoridad; Muñoz Machado, en cambio, defiende el funcionamiento actual y rechaza que la institución haya perdido el control de su rumbo.

martes, 3 de febrero de 2026

Los autores hispanoamericanos traducidos al chino para saber qué se lee de nosotros allá


El origen de esta nota, publicada sin firma en el diario Clarín, de Buenos Aires, el pasado 4 de enero, es un cable de la agencia española EFE. Allí se da cuenta de la actividad del Instituto Cervantes en Shanghái y del supuesto interés de los chinos por la literatura latinoamericana.

Borges, García Márquez y el boom latinoamericano: la literatura en español que circula en China

La sede de Shanghái del Instituto Cervantes presentó a tercera edición del Catálogo de literatura en español traducida al chino, una guía que aglutina unas 2.000 obras de autores de España y Latinoamérica que se han publicado en mandarín en el país asiático.

Con casi 250 páginas que se podrán descargar desde la página web de la institución de forma gratuita, el catálogo busca "establecer una cartografía de autores, traductores y editoriales que sirva de herramienta para entender qué se lee en China hoy".

La autora de la publicación, Lucila Carzoglio, califica la traducción como un "acto de metamorfosis, pero también de hospitalidad", al considerar que "traducir implica una escucha radical, una presencia modulada. Es arrojarse y alojar".

Entre los hallazgos de la guía, cuya actualización comenzó a fraguarse hace unos dos años y medio y que cuenta con novedades hasta agosto de 2025, destaca que el escritor más traducido y citado en el gigante asiático es Jorge Luis Borges.

Borges en China

El año que viene se conmemorará el 40º aniversario del fallecimiento del literato argentino y están previstas varias reediciones de sus obras en China.

De cerca, le sigue el colombiano Gabriel García Márquez, ejemplificando, junto a Borges, el impacto que supuso en la China de los años 80 lo que el Cervantes denomina el "'boom' latinoamericano".

Otros autores importantes en el catálogo son el chileno Roberto Bolaño, que tiene prácticamente toda su obra traducida al mandarín, y el peruano Mario Vargas Llosa, con ediciones cuyas tiradas se contaban por decenas de miles de ejemplares.

Además, la guía refleja cómo, en los años 50 y 60, autores afines al contexto político en China como Federico García Lorca, Rafael Alberti, Mariano Azuela, Pablo Neruda, César Vallejo o Miguel Ángel Asturias empezaron a circular en versiones locales.

También habla de las primeras traducciones de clásicos como Don Quijote, que se convirtió en un éxito de ventas tras su adaptación en 1922 a partir de una traducción indirecta desde el inglés, o El cantar del mío Cid, a principios de los ochenta, cuando también se reeditó El lazarillo de Tormes.

martes, 16 de diciembre de 2025

Tensiones abiertas entre el Instituto Cervantes y la Real Academia española (RAE)

La noticia, sin firma, apareció en todas partes. También en InfoBAE que, el pasado 9 de diciembre, dio cuenta de la creciente tensión entre Santiago Múñoz Machado, actual director de la RAE, y Luis García Montero (foto), director del Instituto Cervantes. En la ocasión el problema se plantea por el avance de uno sobre la jurisdicción del otro. Según la bajada, "La designación de Panamá 2028 en el reciente encuentro de Arequipa fue cuestionada por Luis García Montero, ya que eso 'corresponde al Instituto hace 37 años', afirmó y disparó en contra".

La polémica entre el Instituto Cervantes y la RAE se agrava por la sede del próximo Congreso de la Lengua

El director del Instituto CervantesLuis García Montero, ha denunciado la supuesta imposición de Panamá como sede del próximo Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), una decisión que, según él, corresponde exclusivamente a su institución desde hace treinta y siete años. Esta controversia se produce en un contexto de tensiones abiertas entre el Instituto Cervantes y la Real Academia Española (RAE), y en vísperas de la reunión del Patronato del Cervantes, presidida por los Reyes en el Palacio de Aranjuez, donde se presentaron los “notables resultados” del curso 2024-2025, con 170.102 matrículas, lo que representa un incremento del 6,67% respecto al año anterior, según informó García Montero.

En el marco de este conflicto institucional, García Montero subrayó que el Instituto Cervantes se enfrenta a dos desafíos principales: por un lado, la sorpresa ante la noticia de la designación de Panamá, que conoció a través de otras academias y no por canales oficiales; por otro, la necesidad de proteger la imagen del Cervantes como institución de Estado frente a lo que considera ofensas reiteradas del director de la RAE, Santiago Muñoz Machado. “No permitir las ofensas a una institución de Estado como el Instituto Cervantes, a las que nos tiene acostumbrado el director de la Real Academia Española”, afirmó García Montero.

Desde la RAE, según fuentes citadas por el diario El País, han desmentido que la elección de Panamá haya sido una decisión unilateral de su director. Según estas fuentes, la propuesta fue adoptada “por unanimidad” por la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), que agrupa a veintitrés academias, durante la última edición del CILE en Arequipa (Perú). “No se comunicó entonces por decisión de las Academias, entre otros motivos porque aún quedan tres años para el próximo Congreso y porque la situación de tensión y desencuentro que Luis García Montero provocó en Arequipa hizo que no fuese el mejor momento para el anuncio. Sin embargo, el director de la RAE se lo comunicó personalmente al ministro de Exteriores, José Manuel Albares, el mismo día en que se regresó de Arequipa”.

La fractura institucional se evidenció en la reunión del Patronato del Instituto Cervantes, a la que, por primera vez, no asistieron ni el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, ni el secretario general de la ASALE, Francisco Javier Pérez, ni el académico Luis Mateo Díez. Según las fuentes de la RAE citadas por El País, esta ausencia buscó “resaltar el malestar de la RAE y de la ASALE con la conducta inexplicable del señor García Montero”, y fue comunicada con antelación.

Durante su comparecencia ante la prensa, García Montero también abordó la situación presupuestaria del Instituto Cervantes. Destacó que, tras años de recortes que obligaron a la venta de inmuebles, la institución ha revertido su situación financiera: “Que ahora podamos comprar edificios en vez de venderlos, habla de la buena situación en la que estamos”. El presupuesto actual del Cervantes asciende a 143 millones de euros, de los cuales el 43,5% proviene de la autofinanciación y el resto de transferencias estatales.

El director del Cervantes advirtió sobre las dificultades que implica la falta de aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, lo que, según él, “dificulta la expansión del Cervantes y la creación de nuevos centros”. La red del Instituto se extiende actualmente a 103 ciudades de 52 países. García Montero señaló la importancia de fortalecer la presencia en Toronto (Canadá) y de ampliar la actividad en Estados Unidos, especialmente en Miami. Además, mencionó que “la actitud de la presidencia de Estados Unidos y sus declaraciones tan agresivas contra la Unión Europea complican las cosas”.

En relación con la situación del español en Estados Unidos, García Montero recordó que en ese país residen más de 60 millones de ciudadanos de origen hispano y más de 40 millones tienen el español como primera lengua. Subrayó que “los agravios de Donald Trump hacia la lengua afectan a una parte muy relevante de su propia población”. Desde el Observatorio Global del Español, dependiente del Cervantes, se denuncia que “estas actitudes alimentan políticas que legitiman la burla a estudiantes o trabajadoras que usan el español en su vida diaria”. Esta presión social lleva a que muchas familias hispanas “intenten que sus hijos abandonen su lengua”. Ante este reto, el Instituto Cervantes trabaja para “analizar el español como lengua de herencia y ver de qué modo se puede mantener y potenciar en las familias que se ven envueltas en el vértigo de acallar su idioma”, concluyó García Montero.

viernes, 17 de octubre de 2025

Acusando al director del Cervantes de comunista, la RAE levanta el nivel del debate.


El 15 de octubre pasado, Daniel Gigena publicó un artículo en La Nación, de Buenos Aires, en el que se da cuenta del paupérrimo nivel del debate por parte de los defensores de Santiago Muñoz Machado, el actual director de la Real Academia Española, acusado por Luis García Montero, director del Instituto Cervantes, de ser bueno para los negocios y malo para los intereses de la lengua.

Martín Caparrós sobre el Congreso Internacional de la Lengua Española: “Estamos al horno”

El escritor Martín Caparrós se sumó a la controversia en torno al Congreso Internacional de Lengua Española (CILE) que se desarrolla en la ciudad natal de Mario Vargas Llosa, Arequipa, en el Perú. “Hoy, gracias a la avivada de Vargas Llosa, se inaugura el Congreso de la Lengua en Arequipa. Me impresiona ver que hay tan pocos escritores entre los invitados. No solía ser así, pero ahora es. Si la lengua les pertenece a los que están allí, estamos al horno”, posteó en la red social X, en lo que parece una defensa de los dichos del director del Instituto Cervantes, el escritor español Luis García Montero, sobre el director de la Real Academia Española (RAE), el letrado y ensayista Santiago Muñoz Machado. Ambos integran la delegación española en Arequipa.

No obstante, algunos de los escritores que participan del CILE arequipeño son los españoles Javier Cercas, los colombianos Juan Gabriel Vásquez y Carlos Granés, la dominicana Soledad Álvarez, los peruanos Alonso Cueto y Fernando Iwasaki, los argentinos Guillermo Martínez y el presidente de la Academia Argentina de Letras, el poeta y ensayista Rafael Oteriño, entre otros. Según Caparrós, que en 2024, convocado por García Montero, ingresó en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes con los originales de Ñamérica, en el Congreso hay menos escritores que en otras ocasiones.

Antes del inicio del Congreso de la Lengua, el director del Instituto Cervantes había criticado al trigésimo primer director de la RAE, Muñoz Machado, al que definió como “un experto en llevar negocios desde su despacho para las empresas multimillonarias”; también dio a entender que no era ni un filólogo ni un “hombre de la cultura” como Víctor García de la Concha o Darío Villanueva, exdirectores de la institución.

En un comunicado posterior, donde se indica que las declaraciones del viudo de Almudena Grandes eran “lamentables”, el pleno de la RAE repudió los dichos de García Montero. “Ofende a la RAE y a la Asociación de Academias de la Lengua la agresión a su director y presidente, que ha desarrollado una labor extraordinaria en los siete años que lleva al frente de ambas instituciones”, sostiene.

Hoy, la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas apoyó a Muñoz Machado al indicar que las críticas del director del Instituto Cervantes eran “injustificadas”.

El Premio Cervantes 2024 y académico de la RAE, el español Álvaro Pombo, publicó en el diario español ABC un artículo en defensa de Muñoz Machado, titulado “El imaginario cutre de un poeta de la experiencia blanda”, en el que –a su estilo gallardo– despotrica contra García Montero, al que tilda de “burócrata” y “poeta menor”.

“Tiene vocación de burócrata, como la mayor parte de comunistas que yo conozco. […] ¿Preferiría Luis García Montero que nos subvencionara el Partido Comunista? ¿Cuánto ofrecen? O para hacernos una idea menos roja del asunto, ¿qué tal si nos financiara el Partido Socialista Obrero Español? ¿Sería eso de su gusto? No. El gusto de todo comunista de pro es llegar él mismo a millonario”, afirma Pombo que considera a su compatriota un “poeta menor, agradablemente menor, pero faltón; chiquito pero faltón”.

Y concluye: “Cuando don Santiago Muñoz Machado entró hace ocho años en la Academia, la RAE estaba en números rojos. Que yo recuerde fueron dos o tres años auténticamente preocupantes. Yo ya hacía bromas sobre llevar a la sala de pastas el bocata de tortilla del bar de abajo”.

También intervino hoy en la controversia el escritor y académico español Arturo Pérez-Reverte, que en su cuenta de X califica a García Montero como “mediocre y paniaguado” y sugiere incluso que, con sus declaraciones, este se habría candidateado para suceder a Muñoz Machado en la RAE. “Ya habrá tiempo de hablar de la preparación del sucesor del director de la RAE”, dijo García Montero –que no podría aspirar al cargo porque no es académico de la entidad– en la conferencia de prensa en Arequipa, antes del comienzo del CILE.

“Es sencillo de explicar: la incompetencia de los sucesivos ministros de Exteriores, en especial del último, nos ha hecho perder la América hispana -sostiene-. El único vínculo de prestigio diplomático que aún se mantiene con ella, gracias a la RAE, es la lengua española. Exteriores, a través de su mediocre y paniaguado director del Cervantes (criatura de Albares) [José Manuel Albares Bueno es el ministro de Relaciones Exteriores de España] pretende meter mano ahí también; colonizar el ámbito natural de la RAE abriéndose paso a codazos para protagonizar la fotografía. Y a ser posible, de cara al futuro próximo, prepararse para controlar también la Academia, si se le permite hacerlo. O sea, ponerla a su servicio y contaminarla como han hecho con todas las instituciones españolas. Lo que se traduce, en el caso que nos ocupa, de una siniestra mezcla de egos revueltos y mala fe”.

Caparrós, con quien Pérez-Reverte mantuvo una polémica en el anterior CILE, en 2023, en Cádiz, discrepó con su colega y sostuvo que el escritor español estaba “mal informado” y que no le interesaba la verdad.


jueves, 16 de octubre de 2025

Sigue la pelea entre la RAE y el Cervantes


"Los responsables del Instituto Cervantes y de la RAE dejan patente su profundo desencuentro en la rueda de prensa de presentación del congreso de la lengua española en Arequipa." Tal es la bajada de la nota publicada por Manuel Morales, para el diario El País, de Madrid,, queel 14 de octubre pasado reprodujo el diario La Nación, de Buenos Aires.

García Montero: “Ya habrá tiempo de hablar del sucesor del director de la RAE” y Muñoz Machado, replica, “Ni idea”

La rueda de prensa de presentación del Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE) en Arequipa, del 14 al 17 de octubre, ha mostrado con crudeza el enfrentamiento entre el director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, y el de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado. Preguntados por los motivos de su choque la semana pasada, primero con unas declaraciones de García Montero sobre Muñoz Machado y después con un duro comunicado de respuesta de la RAE, ha sucedido lo siguiente: “Las diferencias que haya las podremos conversar una vez acabado el congreso, en España, incluida la preparación de la sucesión del director de la RAE”, ha afirmado García Montero. A lo que el citado, lacónico, ha apuntado: “Ni idea”.

Muñoz Machado, también presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española, lleva dos mandatos. Empezó el primero en 2018 y fue reelegido en 2022, por lo que la siguiente reelección sería en 2026. ¿Se presentará? ¿Será cierto, como ha deslizado su contrario, que hay un tapado? Habrá que esperar unos meses o quizás menos para saberlo.

Polémicas aparte, el director del Cervantes ha añadido que en lo que está interesado estos días “es en colaborar con las instituciones de Arequipa y de Perú” (no mencionó a la RAE). “Estamos comprometidos con que el congreso salga bien”.

Sin embargo, casi al final, han vuelto a demostrar lo profundo de su desencuentro. Muñoz Machado ha recomendado algunos de los paneles que se celebrarán estos días, donde se tratarán las cuestiones centrales del congreso: mestizaje, lenguaje claro e inteligencia artificial. “Lo harán expertos que saben mucho más de estas materias que nosotros”. En cambio, García Montero ha saltado segundos después: “Quiero decir que yo soy filólogo y soy experto en esos temas”. Nuevo murmullo en la sala y cierta sensación de bochorno entre los españoles presentes en la sala como punto final de la comparecencia.

Casi cada pregunta se convertía en un motivo de encontronazo. “Los programas del congreso los fijan las academias y posteriormente interviene el Cervantes hasta el límite de lo que considera necesario”, apuntó el director de la RAE. El programa de los CILE los establece la RAE con el consenso supuestamente del Cervantes, algo que ya provocó roces en la anterior cita, celebrada en Cádiz en 2023.

Todo empezó el jueves pasado, cuando en un desayuno informativo en Madrid, García Montero dijo: “La RAE está en manos de un experto en llevar negocios desde su despacho [de abogados] para empresas multimillonarias. Eso, personalmente, crea unas distancias”. Un dardo que tuvo su respuesta horas después en un duro comunicado de la RAE. Su pleno acordó “por unanimidad manifestar su absoluta repulsa por las incomprensibles manifestaciones del señor García Montero, por completo desafortunadas e inoportunas”. El texto agregaba: “Ofende a la RAE y a la Asociación de Academias de la Lengua [las 23 que hay en el mundo] la agresión a su director y presidente”.

Un abarrotado salón de plenos del Ayuntamiento de Arequipa ha acogido lo que normalmente habría sido un acto de cortesía, que se ha convertido en un nuevo capítulo que agudiza la crisis en las relaciones entre la RAE y el Cervantes. Y eso que minutos antes, Muñoz Machado había dicho que venía a Arequipa “a celebrar” y que la polémica surgida eran “accidentes periféricos”.

Por si faltaba algo, el sábado el escritor Álvaro Pombo, último premio Cervantes —el galardón más prestigioso de las letras españolas— y académico de la RAE echó más leña al fuego en un artículo en el periódico Abc en el que cargaba muy duramente contra García Montero: “Tiene vocación de burócrata, como la mayor parte de comunistas que yo conozco”. Y añadía: “Es un poeta menor, agradablemente menor, pero faltón; chiquito, pero faltón”-

Inspirados por Vargas Llosa
De vuelta a lo que serán los debates y ponencias académicas, el responsable de la RAE destacó que “el mestizaje es un argumento tan antiguo como la colonización española”. “Los españoles descubrieron las comunidades originarias y hablaron de sus costumbres y cosmogonía”, aseguró.

Del lenguaje claro, precisó que se empezó a tratar hace un par de años. “Si el lenguaje de los poderes públicos es oscuro, los ciudadanos no podrán entenderlo. Es un derecho de los ciudadanos”. Y sobre la inteligencia artificial, añadió que “es una revolución tecnológica que es vano que intentemos parar”. Y siguió: “Ha multiplicado sus efectos de un modo invasivo en nuestra vida. Tenemos que intentar que las máquinas hablen un buen castellano porque el que tienen se lo imponen sus dueños. Así que teníamos que acercarnos a los fabricantes de máquinas parlantes. El objetivo final es que la IA hable igual con nosotros”. Asimismo, subrayó que supone “una oportunidad para preparar nuestros trabajos académicos, estar mejor informados de los neologismos”.

Por su parte, García Montero recordó en su intervención que Mario Vargas Llosa fue quien le comentó en el congreso de Córdoba (Argentina), en 2019, antes de la clausura, si podía proponer Arequipa como sede de un próximo CILE. García Montero le contestó: “Si tú lo propones no habrá vuelta atrás”. Ahora, continua: “Así que en Arequipa nos reúne el mestizaje y nos reúne Mario Vargas Llosa, aunque en el mundo de hoy, en el que los imperativos económicos sustituyen la cultura del diálogo y la convivencia, hay que llamar a entenderse”.

Acompañaron a ambos directores en la mesa, aunque quedaron opacados, Hugo Rojas Flores, rector de la Universidad Nacional de San Agustín, quien destacó que “Arequipa pasa a ser por unos días la capital en el mundo de la lengua española”; Carlos Chávez-Taffur, presidente de la Comisión Organizadora y del Grupo de Trabajo del X CILE, del Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú; y Víctor Hugo Rivera Chávez, alcalde de Arequipa, quien reconoció: “Hace dos años sufrimos una pesadilla [cuando la crisis política de un autogolpe de Estado del presidente Pedro Castillo impidió la cita en Arequipa]”.

Sin embargo, esta vez la inestabilidad política llevó el viernes a la destitución por parte del Congreso de la presidenta, Dina Boluarte, por “incapacidad moral permanente”, en medio de una ola de violencia en algunas zonas. El alcalde de Arequipa mantiene la esperanza: “Dios es grande”.