"El director del Instituto Cervantes advierte sobre los riesgos de la autocomplacencia en una lengua que crece. Pero su fortaleza, afirma, depende del respeto a la diversidad." Tal es la bajada de la entrevista con Luis García Montero, publicada por Claudia Lorenzo Rubiera, editora de Cultura y Humanidades en la revista The Conversation, posteriormente levantada por InfoBAE, el pasado 3 de julio.
lunes, 13 de julio de 2026
"La IA supone ahora un ámbito de comunicación donde, si no está bien cuidado, el idioma se deteriora"
lunes, 30 de marzo de 2026
Dos conventilleros de derecha pelean por ver quién la tiene más larga: ambos pierden
La presente nota, publicada el pasado 27 de marzo, sin firma, por el diario La Nación, de Buenos Aires, presenta una entrevista con Santiago Muñoz Machado y Arturo Pérez Reverte, un abogado y un escritor que forman parte de la Real Academia Española, quienes, en los últimos meses, protagonizaron una serie de escándalos insignificantes que, según parece, en España revisten alguna importancia.
En los últimos meses, la Real Academia Española quedó envuelta en una serie de polémicas que expuso tensiones dentro y fuera del organismo. Una de las más visibles fue el cruce con el Instituto Cervantes, luego de que su director, el poeta Luis García Montero, cuestionara públicamente a Santiago Muñoz Machado, su par en la RAE. En octubre pasado, llegó a decir que la Real Academia estaba “en manos de un experto en llevar negocios desde su despacho para empresas multimillonarias”, una frase que cayó mal y abrió una pelea que fue bastante más allá de lo personal.
La respuesta de la RAE no tardó en llegar. La Academia repudió las expresiones de García Montero y defendió la gestión de Muñoz Machado, a quien presentó como una figura clave en la modernización, internacionalización y estabilidad económica de la casa. El episodio volvió a encender una discusión más profunda, vinculada a quién ocupa hoy el lugar de mayor autoridad simbólica en torno al idioma: si la RAE, como organismo normativo, o el Cervantes, con su peso institucional y su proyección cultural en el exterior.
A esa disputa externa se sumó, en enero, una interna todavía más delicada. En una columna publicada en el diario El Mundo de España, el escritor Arturo Pérez-Reverte –miembro de la RAE desde 2003– cuestionó el rumbo de la Academia y cargó contra lo que consideró una deriva excesivamente permisiva y técnica. Allí sostuvo que la RAE había dejado de “fijar” la lengua con claridad y que algunas decisiones respondían más a la presión del uso, las redes o los corpus lingüísticos que a una idea de autoridad cultural o literaria. El texto provocó un fuerte revuelo dentro de la Docta Casa y dejó al descubierto una discusión que, hasta ese entonces, había circulado en los pasillos.
Con ese telón e fondo, se publicó hoy una extensa entrevista conjunta que encuentra cara a cara a Pérez-Reverte y Muñoz Machado, y será la nota de tapa del suplemento cultural del diario ABC, mañana. El diálogo, por momentos un poco pomposo, por momentos un poco áspero, finalmente muestra una convivencia aceitada, y permite ordenar buena parte de las tensiones recientes dentro de la RAE así como deja ver, también, puntos de coincidencia entre ambos.
Ese punto en común aparece muy al principio del diálogo, cuando se refieren al Instituto Cervantes. En la entrevista con ABC, Muñoz Machado marca una diferencia tajante entre el rol de una y otra institución: “Nosotros somos los que establecemos la normativa de la lengua”, dijo, mientras que al Cervantes le atribuyó una función vinculada a la expansión y difusión del español. Aunque evitó personalizar el conflicto en García Montero, deslizó que el organismo “no siempre” se limita a ese terreno y que en ocasiones “entra en el terreno de la normatividad de la academia”.
Sobre este tema, Pérez-Reverte fue bastante más lejos. En el tono que ya había mostrado en su artículo de enero, presentó el avance del Cervantes sobre la RAE como una forma de injerencia política. “En España en los últimos tiempos todo se ha convertido en arma política, todo”, sostuvo, y añadió que “los fracasados están queriendo interferir en el trabajo de la academia”. En uno de los pasajes más duros de la charla, acusó al Cervantes –dependiente del Ministerio de Exteriores de España– de querer “meter la zarpa en la academia” y lo vinculó con una lógica partidaria que, según dijo, “quiere contaminar ese limpio trabajo y perturbarla”.
Ese frente compartido, sin embargo, no borra el conflicto interno. Pérez-Reverte volvió a insistir en casi todos los puntos que habían encendido la discusión a principio de año. El eje central de su crítica es que, según él, la RAE perdió el equilibrio entre escritores y filólogos, y que el sector más técnico de la institución fue acumulando poder real. “Hay una tendencia que es mayoritariamente lingüística o filológica, y otra que es creadora o práctica”, explicó, para luego afirmar que en los últimos tiempos “se ha dado más peso a los filólogos”.
Lo que el escritor cuestiona no es la presencia de especialistas en sí, sino el modo en que, a su juicio, se ejerce hoy esa autoridad técnica. Para Pérez-Reverte, la Academia se volvió cada vez más descriptiva y menos normativa, es decir, más dispuesta a registrar usos que a jerarquizarlos o corregirlos. Por eso insiste en que la institución dejó de actuar con el “principio de autoridad” que, según su mirada, debería corresponderle. “La palabra autoridad como referencia ha desaparecido”, dijo en la entrevista, y más adelante resumió su malestar con una de las frases más fuertes del intercambio: “La academia ha pasado de ser un equilibrado mecanismo de pesos y medidas y contrapesos para que la lengua, abierta a lo popular y a la evolución, se fije, a ser una especie de bebedero de patos donde todo vale”.
Ese diagnóstico se apoya, además, en una crítica al modo en que hoy se procesan las decisiones dentro de la RAE. Pérez-Reverte sostiene que muchas de las discusiones relevantes ya no se juegan realmente en el pleno, sino antes, en comisiones y áreas técnicas donde, según él, pesan más los criterios de corpus, frecuencia de uso o documentación digital que la tradición literaria o el oído de los escritores. En ese punto, su objeción no es que haya demasiado saber experto, sino que ese saber experto, tal como se ejerce hoy, renunció a establecer jerarquías.
Muñoz Machado respondió a esa lectura con bastante firmeza, aunque sin perder el tono diplomático que lo caracteriza. Negó que exista una suerte de “captura” de la Academia por parte de los filólogos y defendió la estructura interna de la institución. Según explicó, la composición actual sigue siendo plural y está organizada, en términos generales, en tres grandes grupos: escritores y creadores, filólogos y lingüistas, y otros profesionales. “Esos tercios están más o menos equilibrados”, sostuvo.
También rechazó la idea de que las decisiones lleguen al pleno ya “cocinadas” por un pequeño grupo. “La discusión que echa de menos Arturo se ha pasado a las comisiones”, explicó, pero negó que eso implique que haya un sesgo predeterminado o una línea impuesta de antemano. Desde su perspectiva, el funcionamiento técnico y colegiado de la Academia no debilita su autoridad, sino que la vuelve más sólida, más panhispánica y más ajustada al modo real en que circula hoy el español.
Ahí aparece una de las diferencias de fondo más claras entre ambos. Mientras Pérez-Reverte reclama una RAE más enfática, más dispuesta a decir qué está bien y qué está mal, Muñoz Machado defiende una institución que sigue normando, pero desde procedimientos más complejos, distribuidos y menos personalistas. “Nunca se ha preocupado tanto por la corrección en el uso de la lengua como ahora”, afirmó, y mencionó herramientas como el servicio de consultas, el Diccionario panhispánico de dudas, la Fundéu RAE o la Crónica de la lengua española como prueba de que la Academia sigue interviniendo activamente en el debate público sobre el idioma.
La entrevista, de todos modos, no se agota en el desacuerdo. Hay varios momentos en los que un Muñoz Machado más conciliador que su interlocutor concede parte de los argumentos de Pérez-Reverte o al menos los escucha con atención. Uno de los más significativos aparece cuando el escritor vuelve a reclamar una intervención pública más visible de la RAE para marcar usos incorrectos o señalar formas preferibles. “Lo que está bien, está bien y lo que está mal, está mal”, le responde el director en un pasaje, antes de admitir que esa idea “es buena” y que “habría que hacerlo”.
Después del ruido que generó el artículo de enero, la charla en ABC no muestra una reconciliación total, pero sí una voluntad de encauzar públicamente una discusión que hasta hace poco parecía más cerca de la ruptura que del debate razonado. Pérez-Reverte no se retracta, sigue convencido de que la Academia resignó autoridad y de que el peso de los filólogos creció demasiado. Muñoz Machado, en cambio, no cede en la defensa del modelo actual, pero evita responder en el mismo tono confrontativo y prefiere sostener una idea de institución estable, colegiada y abierta.
La entrevista, que por momentos se pierde en viejas disputas académicas -como la tilde de solo o la escritura de guion-, no resuelve ninguna de las discusiones que atraviesan hoy a la RAE, pero sí las deja más claras. Pérez-Reverte sostiene su diagnóstico sobre una Academia cada vez más técnica y menos dispuesta a ejercer autoridad; Muñoz Machado, en cambio, defiende el funcionamiento actual y rechaza que la institución haya perdido el control de su rumbo.
martes, 3 de febrero de 2026
Los autores hispanoamericanos traducidos al chino para saber qué se lee de nosotros allá
Borges, García Márquez y el boom latinoamericano: la literatura en español que circula en China
La sede de Shanghái del Instituto Cervantes presentó a tercera edición del Catálogo de literatura en español traducida al chino, una guía que aglutina unas 2.000 obras de autores de España y Latinoamérica que se han publicado en mandarín en el país asiático.
Con casi 250 páginas que se podrán descargar desde la página web de la institución de forma gratuita, el catálogo busca "establecer una cartografía de autores, traductores y editoriales que sirva de herramienta para entender qué se lee en China hoy".
La autora de la publicación, Lucila Carzoglio, califica la traducción como un "acto de metamorfosis, pero también de hospitalidad", al considerar que "traducir implica una escucha radical, una presencia modulada. Es arrojarse y alojar".
Entre los hallazgos de la guía, cuya actualización comenzó a fraguarse hace unos dos años y medio y que cuenta con novedades hasta agosto de 2025, destaca que el escritor más traducido y citado en el gigante asiático es Jorge Luis Borges.
Borges en China
El año que viene se conmemorará el 40º aniversario del fallecimiento del literato argentino y están previstas varias reediciones de sus obras en China.
De cerca, le sigue el colombiano Gabriel García Márquez, ejemplificando, junto a Borges, el impacto que supuso en la China de los años 80 lo que el Cervantes denomina el "'boom' latinoamericano".
Otros autores importantes en el catálogo son el chileno Roberto Bolaño, que tiene prácticamente toda su obra traducida al mandarín, y el peruano Mario Vargas Llosa, con ediciones cuyas tiradas se contaban por decenas de miles de ejemplares.
Además, la guía refleja cómo, en los años 50 y 60, autores afines al contexto político en China como Federico García Lorca, Rafael Alberti, Mariano Azuela, Pablo Neruda, César Vallejo o Miguel Ángel Asturias empezaron a circular en versiones locales.
También habla de las primeras traducciones de clásicos como Don Quijote, que se convirtió en un éxito de ventas tras su adaptación en 1922 a partir de una traducción indirecta desde el inglés, o El cantar del mío Cid, a principios de los ochenta, cuando también se reeditó El lazarillo de Tormes.
martes, 16 de diciembre de 2025
Tensiones abiertas entre el Instituto Cervantes y la Real Academia española (RAE)
La polémica entre el Instituto Cervantes y la RAE se agrava por la sede del próximo Congreso de la Lengua
El director del Instituto Cervantes, Luis García Montero, ha denunciado la supuesta imposición de Panamá como sede del próximo Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), una decisión que, según él, corresponde exclusivamente a su institución desde hace treinta y siete años. Esta controversia se produce en un contexto de tensiones abiertas entre el Instituto Cervantes y la Real Academia Española (RAE), y en vísperas de la reunión del Patronato del Cervantes, presidida por los Reyes en el Palacio de Aranjuez, donde se presentaron los “notables resultados” del curso 2024-2025, con 170.102 matrículas, lo que representa un incremento del 6,67% respecto al año anterior, según informó García Montero.
En el marco de este conflicto institucional, García Montero subrayó que el Instituto Cervantes se enfrenta a dos desafíos principales: por un lado, la sorpresa ante la noticia de la designación de Panamá, que conoció a través de otras academias y no por canales oficiales; por otro, la necesidad de proteger la imagen del Cervantes como institución de Estado frente a lo que considera ofensas reiteradas del director de la RAE, Santiago Muñoz Machado. “No permitir las ofensas a una institución de Estado como el Instituto Cervantes, a las que nos tiene acostumbrado el director de la Real Academia Española”, afirmó García Montero.
Desde la RAE, según fuentes citadas por el diario El País, han desmentido que la elección de Panamá haya sido una decisión unilateral de su director. Según estas fuentes, la propuesta fue adoptada “por unanimidad” por la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE), que agrupa a veintitrés academias, durante la última edición del CILE en Arequipa (Perú). “No se comunicó entonces por decisión de las Academias, entre otros motivos porque aún quedan tres años para el próximo Congreso y porque la situación de tensión y desencuentro que Luis García Montero provocó en Arequipa hizo que no fuese el mejor momento para el anuncio. Sin embargo, el director de la RAE se lo comunicó personalmente al ministro de Exteriores, José Manuel Albares, el mismo día en que se regresó de Arequipa”.
La fractura institucional se evidenció en la reunión del Patronato del Instituto Cervantes, a la que, por primera vez, no asistieron ni el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, ni el secretario general de la ASALE, Francisco Javier Pérez, ni el académico Luis Mateo Díez. Según las fuentes de la RAE citadas por El País, esta ausencia buscó “resaltar el malestar de la RAE y de la ASALE con la conducta inexplicable del señor García Montero”, y fue comunicada con antelación.
Durante su comparecencia ante la prensa, García Montero también abordó la situación presupuestaria del Instituto Cervantes. Destacó que, tras años de recortes que obligaron a la venta de inmuebles, la institución ha revertido su situación financiera: “Que ahora podamos comprar edificios en vez de venderlos, habla de la buena situación en la que estamos”. El presupuesto actual del Cervantes asciende a 143 millones de euros, de los cuales el 43,5% proviene de la autofinanciación y el resto de transferencias estatales.
El director del Cervantes advirtió sobre las dificultades que implica la falta de aprobación de los Presupuestos Generales del Estado, lo que, según él, “dificulta la expansión del Cervantes y la creación de nuevos centros”. La red del Instituto se extiende actualmente a 103 ciudades de 52 países. García Montero señaló la importancia de fortalecer la presencia en Toronto (Canadá) y de ampliar la actividad en Estados Unidos, especialmente en Miami. Además, mencionó que “la actitud de la presidencia de Estados Unidos y sus declaraciones tan agresivas contra la Unión Europea complican las cosas”.
En relación con la situación del español en Estados Unidos, García Montero recordó que en ese país residen más de 60 millones de ciudadanos de origen hispano y más de 40 millones tienen el español como primera lengua. Subrayó que “los agravios de Donald Trump hacia la lengua afectan a una parte muy relevante de su propia población”. Desde el Observatorio Global del Español, dependiente del Cervantes, se denuncia que “estas actitudes alimentan políticas que legitiman la burla a estudiantes o trabajadoras que usan el español en su vida diaria”. Esta presión social lleva a que muchas familias hispanas “intenten que sus hijos abandonen su lengua”. Ante este reto, el Instituto Cervantes trabaja para “analizar el español como lengua de herencia y ver de qué modo se puede mantener y potenciar en las familias que se ven envueltas en el vértigo de acallar su idioma”, concluyó García Montero.
viernes, 17 de octubre de 2025
Acusando al director del Cervantes de comunista, la RAE levanta el nivel del debate.
El escritor Martín Caparrós se sumó a la controversia en torno al Congreso Internacional de Lengua Española (CILE) que se desarrolla en la ciudad natal de Mario Vargas Llosa, Arequipa, en el Perú. “Hoy, gracias a la avivada de Vargas Llosa, se inaugura el Congreso de la Lengua en Arequipa. Me impresiona ver que hay tan pocos escritores entre los invitados. No solía ser así, pero ahora es. Si la lengua les pertenece a los que están allí, estamos al horno”, posteó en la red social X, en lo que parece una defensa de los dichos del director del Instituto Cervantes, el escritor español Luis García Montero, sobre el director de la Real Academia Española (RAE), el letrado y ensayista Santiago Muñoz Machado. Ambos integran la delegación española en Arequipa.
No obstante, algunos de los escritores que participan del CILE arequipeño son los españoles Javier Cercas, los colombianos Juan Gabriel Vásquez y Carlos Granés, la dominicana Soledad Álvarez, los peruanos Alonso Cueto y Fernando Iwasaki, los argentinos Guillermo Martínez y el presidente de la Academia Argentina de Letras, el poeta y ensayista Rafael Oteriño, entre otros. Según Caparrós, que en 2024, convocado por García Montero, ingresó en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes con los originales de Ñamérica, en el Congreso hay menos escritores que en otras ocasiones.
Antes del inicio del Congreso de la Lengua, el director del Instituto Cervantes había criticado al trigésimo primer director de la RAE, Muñoz Machado, al que definió como “un experto en llevar negocios desde su despacho para las empresas multimillonarias”; también dio a entender que no era ni un filólogo ni un “hombre de la cultura” como Víctor García de la Concha o Darío Villanueva, exdirectores de la institución.
En un comunicado posterior, donde se indica que las declaraciones del viudo de Almudena Grandes eran “lamentables”, el pleno de la RAE repudió los dichos de García Montero. “Ofende a la RAE y a la Asociación de Academias de la Lengua la agresión a su director y presidente, que ha desarrollado una labor extraordinaria en los siete años que lleva al frente de ambas instituciones”, sostiene.
Hoy, la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas apoyó a Muñoz Machado al indicar que las críticas del director del Instituto Cervantes eran “injustificadas”.
El Premio Cervantes 2024 y académico de la RAE, el español Álvaro Pombo, publicó en el diario español ABC un artículo en defensa de Muñoz Machado, titulado “El imaginario cutre de un poeta de la experiencia blanda”, en el que –a su estilo gallardo– despotrica contra García Montero, al que tilda de “burócrata” y “poeta menor”.
“Tiene vocación de burócrata, como la mayor parte de comunistas que yo conozco. […] ¿Preferiría Luis García Montero que nos subvencionara el Partido Comunista? ¿Cuánto ofrecen? O para hacernos una idea menos roja del asunto, ¿qué tal si nos financiara el Partido Socialista Obrero Español? ¿Sería eso de su gusto? No. El gusto de todo comunista de pro es llegar él mismo a millonario”, afirma Pombo que considera a su compatriota un “poeta menor, agradablemente menor, pero faltón; chiquito pero faltón”.
Y concluye: “Cuando don Santiago Muñoz Machado entró hace ocho años en la Academia, la RAE estaba en números rojos. Que yo recuerde fueron dos o tres años auténticamente preocupantes. Yo ya hacía bromas sobre llevar a la sala de pastas el bocata de tortilla del bar de abajo”.
También intervino hoy en la controversia el escritor y académico español Arturo Pérez-Reverte, que en su cuenta de X califica a García Montero como “mediocre y paniaguado” y sugiere incluso que, con sus declaraciones, este se habría candidateado para suceder a Muñoz Machado en la RAE. “Ya habrá tiempo de hablar de la preparación del sucesor del director de la RAE”, dijo García Montero –que no podría aspirar al cargo porque no es académico de la entidad– en la conferencia de prensa en Arequipa, antes del comienzo del CILE.
“Es sencillo de explicar: la incompetencia de los sucesivos ministros de Exteriores, en especial del último, nos ha hecho perder la América hispana -sostiene-. El único vínculo de prestigio diplomático que aún se mantiene con ella, gracias a la RAE, es la lengua española. Exteriores, a través de su mediocre y paniaguado director del Cervantes (criatura de Albares) [José Manuel Albares Bueno es el ministro de Relaciones Exteriores de España] pretende meter mano ahí también; colonizar el ámbito natural de la RAE abriéndose paso a codazos para protagonizar la fotografía. Y a ser posible, de cara al futuro próximo, prepararse para controlar también la Academia, si se le permite hacerlo. O sea, ponerla a su servicio y contaminarla como han hecho con todas las instituciones españolas. Lo que se traduce, en el caso que nos ocupa, de una siniestra mezcla de egos revueltos y mala fe”.
Caparrós, con quien Pérez-Reverte mantuvo una polémica en el anterior CILE, en 2023, en Cádiz, discrepó con su colega y sostuvo que el escritor español estaba “mal informado” y que no le interesaba la verdad.