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jueves, 20 de agosto de 2026

Vargas Llosa en quechua

El peruano Luis Alberto Medina Huamaní (foto) es docente de quechua en Idiomas PUCP, traductor certificado por el Ministerio de Cultura y licenciado en Educación por la UNMSM. Su trabajo se centra en la traducción, edición y creación literaria en quechua, con especial atención a la incorporación de la lengua originaria a la literatura contemporánea. Es autor y coautor de diversas publicaciones y actualmente desarrolla un proyecto de traducción y edición de clásicos de la literatura peruana en quechua, orientado a ampliar el acceso de los lectores quechuahablantes al patrimonio literario nacional. El texto que sigue, publicado recientemente en Jugo, es una descripción que hizo en primera persona sobre cómo llegó a traducir clásicos de su país al quechua. 

Cuando los cachorros también hablan quechua

En el verano de 2018 me propuse traducir al quechua algunas de las obras que forman parte de nuestro imaginario literario y hacer que pudieran leerse también en una de las lenguas originarias más habladas del Perú. Una idea sencilla, pero muy retadora. Ocho años después, debo admitir que la deuda sigue siendo enorme. Hasta el momento he logrado traducir dos clásicos y medio: Paco Yunque (INALO, 2018), Uña allqukuna (Los cachorros, Penguin Random House, 2025) y Fabla salvaje de César Vallejo, que aún permanece inédita.

Hace ya tiempo me pregunté por qué quienes formamos parte de los pueblos originarios del Perú no podemos acceder a los clásicos de nuestra propia literatura en nuestra propia lengua. Dicho de otro modo: ¿por qué no leer a nuestros clásicos también en quechua, una de las lenguas oficiales de nuestro país?

Esa pregunta ha guiado buena parte de mi trabajo como traductor.

Con esa convicción, hace algunos años logré contactar a una agente literaria de Mario Vargas Llosa para contarle el proyecto. Mi intención era comenzar con La ciudad y los perros. La respuesta fue entusiasta, pero poco después la conversación quedó suspendida. Llegó la pandemia y terminé dedicándome por completo a otro proyecto: la traducción de la narrativa de César Vallejo.

Hasta que llegó el momento esperado.

Un día recibí la llamada de Johann Page, editor de Penguin Random House en Perú. Me propuso traducir la novela corta Los cachorros (1967). No tuve que pensarlo dos veces. Cuando conversamos sobre el cronograma, calculé que necesitaría al menos dos meses para hacer una traducción a la altura de la obra. Johann me respondió con una frase que todavía recuerdo:

—Tenemos diecinueve días.

Acepté el reto.

Fueron, probablemente, los diecinueve días y noches más intensos de mi vida profesional.

No solo traduje. Me sumergí, cual detective, en la Lima de los años cuarenta: investigué su entorno social, la música de la época, los barrios, los espacios que frecuentaban los jóvenes, sus costumbres, sus formas de hablar y todo aquello que Mario Vargas Llosa había incorporado a la novela.

Pero el verdadero desafío no estaba en el vocabulario.

El mayor reto consistió en comprender —ya no solo como lector, sino como creador— la extraordinaria polifonía narrativa de Los cachorros: esas voces que cambian sin previo aviso, ese narrador colectivo que obliga al lector a reconstruir constantemente quién habla. Captar esa arquitectura narrativa y hacerla vivir en quechua fue, quizá, la parte más compleja de toda la traducción.

Poco después supe que el Ministerio de Cultura había adquirido los derechos para publicar doce mil ejemplares de la obra traducida. Aquella era una magnífica noticia, pero también abrió un debate mucho más profundo. La Dirección de Lenguas Originarias revisó la traducción y surgieron diferencias de interpretación y, sobre todo, de enfoque. Allí comprendí que era necesario distinguir dos maneras muy distintas de entender la traducción.

La traducción técnica busca claridad, uniformidad y precisión terminológica. La traducción literaria, en cambio, busca recrear una experiencia estética. Trabaja con símbolos, metáforas, silencios, ritmos, ambigüedades y múltiples niveles de significado. No siempre dice exactamente lo mismo: intenta producir en el nuevo lector un efecto semejante al que produce el texto original.

Uno de los debates más intensos giró en torno al propio título.

Se propuso reemplazar Uña allqukuna (“Los cachorros”) por Maqtillukuna (“Los muchachos”). Desde una lógica técnica, el cambio parecía razonable: evitar que el lector pensara literalmente en perros.

Sin embargo, desde una perspectiva literaria, ocurría exactamente lo contrario.

Los “cachorros” constituyen uno de los grandes símbolos de la novela y dialogan, además, con otro universo narrativo de Vargas Llosa: La ciudad y los perros. Esos cachorros no son simplemente animales; son muchachos que intentan demostrar su hombría, encontrar su lugar dentro de la manada y atravesar los difíciles ritos de paso hacia la adultez.

La literatura no explica todos sus símbolos desde la portada. Confía en la inteligencia del lector. Y la traducción literaria tampoco debería subestimar esa capacidad de interpretar.

Algo semejante ocurrió con el uso del lenguaje.

En una traducción técnica suele privilegiarse la uniformidad: un término, una única equivalencia. En literatura ocurre lo contrario. El contexto, la intención del personaje, la musicalidad del texto y la carga emocional permiten elegir entre distintos sinónimos y matices. Traducir literatura no consiste únicamente en trasladar significados; consiste en recrear una voz.

Quizá el caso más polémico fue la traducción del insulto “maricón”.

En la revisión se interpretó que ese término hacía referencia a la supuesta cobardía de Cuéllar por no acercarse a las muchachas. Sin embargo, la tradición crítica sobre Los cachorros ha mostrado otra lectura: el apelativo surge porque sus amigos comienzan a sospechar de una supuesta homosexualidad, consecuencia de la castración que sufre tras el ataque del perro Judas. Cuéllar no evita relacionarse con las mujeres por cobardía, sino porque la mutilación ha afectado profundamente su identidad y su deseo.

Por esa razón opté por traducir el término como chinaku, una palabra que en quechua remite precisamente a alguien percibido como afeminado y que reproduce con mayor fidelidad la carga semántica que el insulto posee en la novela. Finalmente, durante el proceso editorial, entre otros términos, se decidió conservar el término “maricón” en castellano.

La traducción literaria no consiste únicamente en trasladar palabras de una lengua a otra. Consiste en interpretar una obra, comprender su tradición, respetar sus símbolos y reconstruir su universo para nuevos lectores.

La traducción de Los cachorros no debe entenderse como una demostración de que el quechua, como lengua viva hablada por millones de personas, es capaz de traducir a Mario Vargas Llosa. Esa discusión quedó superada hace mucho tiempo. El desafío ya no es demostrar qué puede hacer una lengua, sino preguntarnos para quiénes está disponible nuestra literatura.

En suma, quienes formamos parte de los pueblos originarios también tenemos derecho de acceder a la literatura peruana, de leer a nuestros clásicos, en nuestra propia lengua.

martes, 19 de marzo de 2024

“Cuando las lenguas se desvanecen, también lo hace el rico tapiz de diversidad cultural del mundo"

La siguiente nota, con firma de Karen Esquivel, fue publicada el pasado 21 de febrero, en el sitio de noticias CNN Español. 




Las lenguas originarias en Latinoamérica están en peligro de desaparecer: ¿qué hay detrás?

En América Latina hay 522 pueblos indígenas que hablan 420 lenguas originarias distintas, según datos del Atlas sociolingüístico de pueblos indígenas en América Latina del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).

La región es única por tener la mayor riqueza del mundo en familias lingüísticas con casi 100. Pero está riqueza está amenazada.

En el marco del Día Internacional de la Lengua Materna –que se conmemora este 21 de febrero– la ONU advierte que cada dos semanas desaparece una lengua y se lleva consigo todo un patrimonio cultural e intelectual.

“Cuando las lenguas se desvanecen, también lo hace el rico tapiz de diversidad cultural del mundo. Se pierden oportunidades, tradiciones, memoria, modalidades únicas de pensamiento y expresión, recursos valiosos para garantizar un futuro mejor”, subraya el organismo.

Leonardo Herrera, coordinador del área de náhuatl de la Escuela Nacional de Lengua, Lingüística y Traducción (Enallt) de la UNAM, explicó a CNN que ha habido una injusticia con las lenguas originarias tras la llegada de los españoles, la catequización de los indígenas y las ideas de la Ilustración.

En el caso de Latinoamérica, casi una quinta parte de los pueblos indígenas ha dejado de hablar su lengua, según la Unesco. “En concreto, 44 pueblos utilizan como único idioma el castellano y 55 emplean solamente el portugués”.

Del total de las lenguas que se hablan en la región, el 26% se encuentra en serio riesgo de desaparición, señala el Atlas sociolingüístico. En algunas áreas como el Caribe insular las escasas lenguas que se conservan están prácticamente extintas. En El Salvador, por ejemplo, el náhuatl está en desaparición, detalla Herrera.
Las causas del desplazamiento de las lenguas indígenas

El desplazamiento de las lenguas indígenas está ligada a los procesos de globalización. El investigador del Centro de Investigaciones sobre América Latina y el Caribe, Adalberto Santana Hernández, señala en un artículo en la revista UNAM Global que “aunque existen diversas lenguas maternas en el mundo, históricamente han sido subordinadas a un segundo plano debido a la visión eurocentrista que ha imperado en la conquista y la colonización de los pueblos”.

Esta visión, según afirma, ha hecho que dominantes a idiomas como el español, portugués, inglés y francés, provocando que muchas lenguas maternas en América Latina y el Caribe sean relegadas a un segundo plano.

En su informe “Lenguas indígenas, un legado en extinción”, el Banco Mundial enlista 10 factores que contribuyen en la pérdida de idiomas indígenas, entre los que destacan la transmisión intergeneracional, el papel de las tradiciones orales, el contexto sociolingüístico, conflictos políticos, exclusión social, impartición de la educación formal, entre otras.

La Unesco señala que la desaparición progresiva de las lenguas originarias “está relacionada, en la práctica, con la discriminación estructural a la que han sido sometidas, con la situación de vulnerabilidad de sus hablantes y signantes, cuyo uso real depende de la realidad diaria de sus realidades socioculturales, económicas, políticas, medioambientales y demográficas”.

Herrera dijo a CNN que el desplazamiento de las lenguas indígenas tiene mucho que ver con el desconocimiento de la riqueza lingüística en la cultura, la ignorancia y el clasismo que se vive en la sociedad. Además, muchos padres deciden no enseñar a sus hijos sus lenguas originarias porque saben que, al migrar de sus lugares de origen, solo hablarán español.

“Las lenguas están vivas, pero hay mucho riesgo, uno de los principales es la ignorancia de la gente, el burlarse, el no reconocer que eso es riqueza, son patrimonio inmaterial”, dijo Herrera.

La actriz mexicana Yalitza Aparicio –nominada al Oscar a mejor actriz por su trabajo en la película Romacontó en un acto de la ONU que a pesar de que sus padres hablaban diversas lenguas originarias, ni ella ni sus hermanos las aprendieron porque en casa solo les hablaban español.

“Pero la culpa no fue de nuestros padres, ellos consideraban que hablar español nos abriría más oportunidades, aunque significara cerrar la puerta a nuestras raíces”, subrayó la actriz.
Los esfuerzos para preservar las lenguas indígenas

La Asamblea General de la ONU proclamó el periodo 2022-2032 como el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas del Mundo a fin de llamar la atención en distintas latitudes sobre la difícil situación de muchas lenguas originarias y movilizar recursos para su preservación, revitalización y promoción.

La UNAM en México realiza esfuerzos para preservar las lenguas maternas a través de la enseñanza en sus diferentes regiones del país. La Enallt tiene cursos de náhuatl que se imparten tanto a alumnos y académicos como a la comunidad externa interesada.

La ONU señala la importancia de generar una mayor conciencia colectiva especialmente en los primeros años de escolaridad y un mayor compromiso con el desarrollo de las lenguas en la vida pública de las sociedades.

Los expertos aseguran que hace falta una alfabetización para que los propios integrantes de las comunidades indígenas y los residentes de cada país puedan leer y comunicarse en lenguas indígenas y éstas deben enseñarse en las escuelas.
Diversidad lingüística en América Latina

La lengua quechua es la más hablada en América Latina, ya que se extiende a través de siete países: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador y Perú, según el Atlas sociolingüístico de la Unesco.

Los datos del Banco Mundial señalan que Brasil es el país con mayor diversidad lingüística con un total de 186, le siguen México con 67, Colombia con 65, Perú con 47 y Venezuela con 37.

En Brasil, las lenguas con más hablantes son el trikúna, guaraní kaiowá, kaingang, makuxí y terena, según los resultados del Censo 2010 del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

En México, el náhuatl es la lengua más hablada con un 22,4%, según los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), le siguen el maya con 10,5% y el tzeltal con 8%, tsotsil 7,5% y el mixteco con 7,2%.

En el caso de Colombia, entre sus más de 400.000 indígenas, las lenguas más habladas son wayú, paez y embera con más de 50.000 hablantes, según datos de la Universidad de los Andes y el Centro Colombiano de Estudios de la Lengua Aborígenes.

    martes, 14 de noviembre de 2023

    La urgencia de una Ley de Intérpretes y Traductores en México y las terribles consecuencias de su ausencia sobre la población indígena

    "Miles de personas indígenas se encuentran presas o sentenciadas porque no contaron con un intérprete de su lengua madre al castellano, señala Litigio Estratégico Indígena". Tal es la bajada de la noticia publicada por Juan Carlos Zavala, en El Universal, de Oaxaca, México, el 19 de enero de este año. Y su pertinencia está dada por otra noticia, ofrecia a continuación, esta vez firmada por Jamilet Carranza, en Meganoticias, también de México, el 3 de noviembre pasado.


    Abogada zapoteca buscar obligar al Congreso de Oaxaca a crear la Ley de Intérpretes y Traductores

    Oaxaca de Juárez, 19 de enero de 2023.- Una abogada y traductora zapoteca de San Pedro Quiatoni, Valles Centrales, promovió un juicio de amparo con el que se busca obligar al Congreso de Oaxaca a crear la Ley de Intérpretes y Traductores del Estado.

    La asociación civil Litigio Estratégico Indígena detalló que la abogada zapoteca recurrió a este recurso, admitido por el juez y con fecha de audiencia para el 15 de febrero próximo, ante la falta de traductores e intérpretes de lenguas indígenas en el sistema de justicia penal.

    Hasta ahora, sostuvo que miles de personas indígenas se encuentran presas o sentenciadas porque no contaron con un intérprete de su lengua madre al castellano; incluso, afirmaron, muchas personas indígenas desconocen el motivo por el que están presas.

    “Tan grave es la situación de las personas indígenas en conflicto con la ley penal que, en el año 2020 el Congreso federal, a iniciativas del presidente López Obrador aprobó la Ley de Amnistía para favorecer a las personas indígenas que durante el curso de su proceso penal no contaron con traductor”.

    Sin embargo, denunció que la Ley de Amnistía del presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, únicamente comprende aquellos delitos del fuero federal, no los del fuero común, cuya resolución está en manos de las entidades federativas y sus órganos de procuración de justicia.

    La entidad Litigio Estratégico Indígena recordó que la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece, en su artículo segundo, el derecho de las personas indígenas a contar con un intérprete y traductor al momento de enfrentar un juicio ante los órganos impartidores de justicia.
    Pero “lo cierto es que ni el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas ni el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas reconocen tener el deber jurídico de formar, proporcionar y cubrir los honorarios de los traductores indígenas”.

    Aunque constitucionalmente esté reconocido el derecho de las personas indígenas a contar con un intérprete o traductor cuando enfrenta un juicio, no existe una ley que regule qué institución del Estado debe formarlos, capacitarlos, cubrir los honorarios, protegerlos de los riesgos propio de la función y garantizar su seguridad social.

    “Por tal motivo el 13 de enero de 2023, la joven abogada zapoteca presentó su demanda de amparo que tiene como propósito obligar a construir la Ley de Intérpretes y Traductores del Estado de Oaxaca.

    “La demanda de amparo fue admitida por el juez quinto de Distrito en el Estado de Oaxaca el día 18 de enero de 2023 y la audiencia constitucional está señalada para el día 15 de febrero de 2023”, precisó Litigio Estratégico Indígena.

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    Urge ley de intérpretes y traductores en Oaxaca

    La omisión y la falta de voluntad de las autoridades de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial, han generado que en Oaxaca se violen los derechos de las personas que hablan lenguas indígenas, al no contar con una ley de intérpretes y traductores, que obligue a las instituciones gubernamentales a prestar sus servicios en lenguas indígenas, señaló Jesús Gerardo Herrera Pérez, director de Defensa Jurídica Intercultural de la Red de Intérpretes y Promotores Interculturales.

    "No cuentan con una persona que pueda ser este puente lingüístico para que ellos puedan entender qué es eso, qué está ocurriendo, cuáles son sus derechos y sobre todo también de qué manera poder ellos también entablar un diálogo con la persona que les va a brindar el servicio de defensa".

    Lo anterior, dijo, pese a que la comunicación es un derecho humano.

    De acuerdo con el especialista, la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece, en su artículo segundo, el derecho de las personas indígenas a contar con un intérprete y traductor al momento de enfrentar un juicio ante los órganos responsables de impartir justicia.

    "No ha habido una política pública que esté impulsando precisamente esta gran laguna de atención a un sector que se convierte en situación de vulnerabilidad".

    De acuerdo con Herrera Pérez, desafortunadamente ni el Instituto Nacional de Pueblos Indígenas reconocen tener el deber jurídico de formar, proporcionar y cubrir los honorarios de los traductores indígenas.

    jueves, 7 de septiembre de 2023

    México enfrenta el desafío de ampliar la lengua de sus pueblos originarios en la era de Internet



    El pasado 2 de septiembre, Marco Cerón publicó en el periódico Síntesis, de Hidalgo (México) la noticia de una conferencia de Raymundo Isidro Alavez sobre la necesidad de actualizar el léxico de las lenguas originarias.

    Preservan lenguas y costumbres de pueblos originarios mediante traducciones literarias

    El profesor en enseñanza de lenguas indigenas Raymundo Isidro Alavez realizó la ponencia «La traducción literaria para ampliar el vocabulario de una lengua originaria», en el marco de la 36 edición de la Feria Universitaria del Libro.

    Una de las formas de preservar las costumbres, tradiciones y enseñanzas del pueblo Hñahñu, ha sido mediante la traducción de obras literarias, aseguró Raymundo Isidro.

    Agregó que con el auge que ha tenido el internet se han creado nuevos términos, por lo que tambien busca que se apliquen en la enseñanza de la lengua.

    Dijo ser partidario de que las autoridades educativas impartan las lenguas nacionales y siembren esa inquietud de aprendizaje desde la niñez, ya que es indispensable en la preservación de la identidad nacional.

    Aseguró que todavía existe bullying contra los estudiantes de nivel básico que hablan otra lengua, por lo que pidió a los maestros enfocar su atención contra la discriminación a raiz de ello.

    Manifestó que a México le falta desarrollar identidad cultural, debido a que muchos extranjeros saben mejor de las cualidades de los grupos originarios, sin embargo invitó a la ciudadanía a tomar mayor interés en el estudio de la lengua.

    Cabe destacar que Raymundo Isidro cumplirá 25 años como profesor de enseñanza en la lengua HñaHñu, en la Facultad de Estudios Superiores se imparte la enseñanza de 22 lenguas nacionales.

    Entre las traducciones que ha realizado el hidalguense destacan El Principito, de Antoine de Saint Exupery; El llano en llamas, de Juan Rulfo; Don Quijote para los niños, de Miguel de Cervantes Saavedra y Pasaje de ecos, de Octavio Paz.

    miércoles, 16 de agosto de 2023

    Otra vez "El principito", ahora en aymara

    De acuerdo con un cable sin firme de la agencia española EFE, durante la 27 edición de la Feria Internacional del Libro de La Paz, Bolivia, la Editorial del Estado, publicó en su colección de "Obras universales en idiomas originarios de Bolivia", una edición de El Principito, de Antoine de Saint-Exupéry, traducido al aymara por Rubén Hilari Quispe y Martín Canaviri Mamani.

    El Principito fue traducido por primera vez al idioma aymara en Bolivia

    Warawar wawa es el título de la traducción en aymara de la obra clásica de El Principito, que por primera vez fue traducida en Bolivia a este idioma originario, que también cuenta con audio a través de un QR y que llegará hasta Francia, la tierra del autor Antoine de Saint-Exupéry.

    La Editorial del Estado Plurinacional de Bolivia presentó el texto en el marco de la 27.ª edición de la Feria Internacional del Libro de La Paz y se emitieron unos mil ejemplares que están a disposición de la población. “Hemos tomado la decisión de que El Principito sea la primera obra traducida a nuestros idiomas originarios”, declaró la gerente ejecutiva de la editorial, Estela Machicado.

    Esta traducción inaugura una línea editorial, de la Editorial del Estado, denominada “Obras universales en idiomas originarios de Bolivia”, que tiene la finalidad de poner al alcance del pueblo las letras destacadas a nivel mundial y de fomentar el uso de los idiomas indígenas-originarios reconocidos por la Constitución Política del Estado. Se escogió esta obra por su importancia “universal”, pero también porque es uno de los libros más traducidos en el mundo que pueden leer los niños “desde la fantasía y la inocencia”, pero también se puede disfrutar de adulto cuando el texto “te cuestiona” la relación con el mundo o con uno mismo, agregó Machicado.

    La obra fue llevada a uno de los 36 idiomas reconocidos por la Constitución Política del Estado por Rubén Hilari Quispe y Martín Canaviri Mamani. Ambos traductores son lingüistas, profesores universitarios, investigadores del idioma aymara y pertenecen a la Fundación Jaqi Aru, desde donde promueven el uso del aymara en diferentes ámbitos de la sociedad boliviana y en la Internet, por ejemplo, con la traducción al aymara de la plataforma de Facebook, Telegram, entre otros. “Ahora el aymara está a nivel de esos 230 idiomas en los cuales se ha traducido El Principito y creo que eso nos tiene que enorgullecer”, sostuvo.

    El libro también cuenta con un código QR para que las personas puedan acercar su teléfono y acceder al audio de la lectura en aimara, de gran ayuda para quienes estén aprendiendo o sientan curiosidad de escucharlo en este idioma. Warawar wawa cuenta con las ilustraciones originales del libro, ya que a la Fundación Jean-Marc Probst Pour Le Petit Prince en Suiza les “encantó” el proyecto en Bolivia y dio la autorización para su uso.

    “Estos libros se van a ir a Francia a la fundación para estar en la biblioteca de El Principito en Francia y eso nos hace sentir mucho más orgullosos porque nuestro principito aimara estará allí”, enfatizó Machicado. La directora comentó que junto a la Embajada de Francia en Bolivia llevarán algunos ejemplares a escuelas rurales y de las ciudades para que tengan a su disposición estos textos.

    Warawar wawa es parte de una colección de obras universales que serán traducidas a distintos idiomas originarios de Bolivia con la intención de acercar esta literatura a toda la población. Esta iniciativa también está enmarcada en el Decenio Internacional de las Lenguas Indígenas, comentó Machicado.

    Las Naciones Unidas declararon el decenio 2022-2032 como la Década de las Lenguas Indígenas para evitar la desaparición de miles de estos idiomas. La editorial también está trabajando en la traducción de El Principito a otros idiomas originarios como el quechua y el guaraní. Además están en reuniones con otras embajadas como la de España y la de Rusia para escoger otras obras para su traducción, finalizó Machicado.

    martes, 2 de mayo de 2023

    El Estado-nación y el fin de la diversidad lingüistica

    Yásnaya Aguilar
    Esto dice el artículo publicado por Macarena Soto, en Cultura InfoBAE, el pasado 24 de abril, que en realidad es una noticia difundida por la agencia española EFE.

    Una lingüista pronostica la muerte de “la mitad de las lenguas del mundo” en este siglo

    La lingüista mexicana, indígena y hablante de mixe Yásnaya Aguilar es una defensora acérrima de la diversidad lingüística que, según dice, está siendo infravalorada, algo que podría provocar que “en este siglo” mueran “la mitad de las lenguas que se hablan en el mundo”.

    En una entrevista con EFE a su paso por Madrid, donde presentó su libro Manifiestos sobre la diversidad lingüística, la mexicana muestra su preocupación por el estado de las lenguas del mundo “que están enfrentando una muerte masiva”.

    “Yo vengo de un país lingüísticamente diverso, como muchos países, y mi lengua materna es una distinta a la común”, contextualiza esta investigadora, que “con el paso del tiempo” se dio cuenta “de lo importante que es la diversidad lingüística para la construcción de un mundo justo”.

    “Es básico para las relaciones justas entre pueblos y cultura, para la construcción de la paz, no puedes luchar por la democracia si no consideras la diversidad lingüística”, apunta.

    Una muerte “masiva de las lenguas del mundo”
    La investigadora presentó en España su último libro y recuerda que en el mundo “se hablan entre seis y siete mil (lenguas) dependiendo del método que uses para contarlas”.

    A pesar de esta gran diversidad, insiste en que “como nunca en la historia de la humanidad estamos enfrentando una muerte masiva de lenguas” con la muerte “de una lengua cada tres horas”.

    “Ha habido imperios, guerras, ¿qué no ha pasado en la historia?, pero es ahora cuando nos enfrentamos a esto, se calcula que en este siglo van a morir mas de la mitad de las lenguas que se hablan en el mundo y eso tiene un contexto y un por qué”, explica.

    En esa línea, apunta a la creación de los Estados-nación como gran motivo para la desaparición de las lenguas no mayoritarias y no acogidas precisamente por los países como lengua como a todo el Estado.

    “Al Estado-nación no le gusta que haya más lenguas que una sola”, considera la lingüista, quien estima que “para que alguien decida dejar de hablar una lengua es porque hay detrás unas violencias muy fuertes”.

    Así, pone de ejemplo casos como el francés, en el que “se ha negado la diversidad lingüística”, el de Canadá, el de España o el de México, donde “la existencia de otra lengua que no sea la del Estado molesta al Estado”.

    200 años y un 60% menos de hablantes de lenguas indígenas
    Aguilar se detiene en el caso de su país, México, y lamenta que en 1820, “cuando se crea el Estado mexicano” el “70% de la población hablaba una lengua indígena” y que hoy solo sea “el 6,1 por ciento”.

    “Hay claramente una operación y esto sucede en todos los lugares del mundo, si hay 6.000 lenguas y solo 200 países, y cada país apoya una lengua, pues la mayoría de la lenguas del mundo han sido amenazadas por el Estado-nación”, concluye.

    Además lamenta que en México, “donde se hablan más de 69 lenguas”, se esté proponiendo “eliminar el Instituto Nacional de Lenguas Indígenas”, que se creó tras el alzamiento en 1994 del Ejército Zapatistas de Liberación Nacional (EZLN).

    “Desde ese momento hubo un cambio, ya no se ve bien decir que hay que desaparecer las lenguas, no da rédito político, pero los hechos es que la política sigue siendo lingüicida”, 


    viernes, 25 de noviembre de 2022

    "Muy padre poder narrar en náhuatl"

    El pasado 23 de noviembre, sin firma, Milenio, de México publicó la siguiente nota sobre la narración de los partidos del mundial en lenguas originarias de ese país.

    En lenguas indígenas, narran partidos de la Selección Mexicana

    ¡Ko'one'ex Mexico!” (¡vamos México!), alentó Adolfo en maya durante una transmisión radial en lenguas indígenas del partido entre la Selección Mexicana y Polonia, disputado el pasado martes en Qatar, una apuesta para poner la pelota en el campo de la unidad.

    Sonriente, con audífonos y concentrado en su monitor, Adolfo Haas narró parte del encuentro que terminó empatado 0-0, alternándose con colegas que lo hicieron en náhuatl, zapoteco, mixe, chatino, mixteco, pero también en español.

    “Esperamos que México anote por lo menos dos goles”, exclamó el locutor y profesor de maya, de 31 años, en la transmisión de Televisa Radio, que se originó en una cabina en Plaza Revolución, en Ciudad de México, y enlazó 47 estaciones.

    Confiado en que lo estuvieran escuchando en su natal Nunkiní (estado de Campeche, este), Adolfo, quien tradujo algunos comentarios al castellano, lamentaba luego el gol que falló Héctor Moreno al cabecear por encima de la portería, al minuto 12.

    Pero quien sí saltó de la silla fue su compañera Lin Pavón, cuando el muy criticado Guillermo “Memo” Ochoa atajó a los 58 minutos un penal a Robert Lewandowski, entre los máximos goleadores del mundo.

    “¡Ochoa es el personaje del partido!”, declaró a la AFP una jubilosa Lin, quien ahora viajará a Qatar para relatar el sábado el compromiso entre México y Argentina, que buscará sacarse la espina tras su sorpresiva derrota 2-1 ante Arabia Saudita en el Grupo C.

    “Nos espera un partido muy reñido, pero creo que México ganará 2-0”, expresó en náhuatl –que hablan 1.5 millones de mexicanos– y español la locutora y fotógrafa de 32 años. Según datos oficiales, 7.3 millones de mexicanos (6.1 por ciento de la población) hablan alguna lengua indígena.

    Gol también se dice “gol”

    La narración de los duelos mundialistas de México en esos idiomas se produce por iniciativa de uno de los patrocinadores del FIFA Fan Festival, que este martes reunió a miles de hinchas en Plaza Revolución para ver el debut del equipo nacional en pantallas gigantes.

    “Es una experiencia muy padre poder narrar en náhuatl, pero también que se lo haga en otras lenguas indígenas”, señaló Lin tras el partido, que dejó un sabor agridulce entre los aficionados por las múltiples oportunidades que desperdició México en el partido.

    Esta propuesta de integración cultural se inició en el clasificatorio a Qatar de la Concacaf, cuando Adolfo y otros colegas narraron por primera vez un compromiso de la selección mexicana en lenguas ancestrales desde el estadio Azteca. Fue en un partido contra Estados Unidos.

    Entonces “sentía mucho miedo porque atrás escuchaba el Cielito Lindo (que se canta tradicionalmente en los juegos del seleccionado) y a un, costado la gente gritando”, recuerda Adolfo, que este martes vistió un xokbichuuy negro (camisa bordada) y lució un collar con un colmillo de hueso.

    Desde entonces, empezó a difundir palabras y expresiones mayas como ko’one’ex ojtik gol (gritemos gol), ko'ochaj tu p'íich (tiro de esquina) o tu jo'usai le k'aan tarjeta'o' (tarjeta amarilla). Y claro, la de este martes, paklan bíin ma'alob ti'ob (empate).

    La palabra gol marca un punto aparte, pues, al menos en maya, su traducción es extensa y Adolfo prefiere pronunciarla igual. “Podemos interpretarlo, pero quedaría muy largo. Si lo hago, se pierde la emoción”. Ko’one’ex ojtik gol (gritemos gol).

    En México, la lengua tiene un fuerte peso en la identidad, al punto que es el principal criterio para definir si una persona es indígena, aunque también está consagrado el auto reconocimiento de identificarse como perteneciente a una de ellas.

    Trascendente

    Para Lin, llevar el náhuatl a Qatar es un hito. “Hemos podido ver la discriminación en muchas áreas, y esta es una oportunidad de trascender con las lenguas maternas”, sostiene. Además, lo ve como un logro más de las mexicanas que “han venido picando piedra en muchas áreas”.

    Adolfo, en tanto, cumple la promesa que le hizo a su madre en el lecho de muerte. “Llevar a todo lugar” la lengua que ella le enseño para honrar su memoria.

    Y está ansioso de proclamar que Mexico Yíik le k’aaso’ (rompió el maleficio), en alusión a los siete mundiales consecutivos que acumula el equipo sin clasificar a la tercerea fase de la Copa del Mundo, popularmente conocida como el ansiado 'quinto partido'.

    jueves, 20 de octubre de 2022

    “Hay manipulaciones brutales, vi traducciones de tramos seleccionados, y su dios es todopoderoso, castiga, todo ve, todo mira, se enfurece”


    Pie de Página es un portal periodístico mexicano independiente, conformado por una red de periodistas expertos en temas sociales y de derechos humanos. El 26 de noviembre de 2020, allí subió la siguiente nota Tatiana Merlino. En ella se habla de un tema de extrema actualidad: la injerencia de los misioneros evangélicos en las poblaciones más desprotegidas –en este caso la de los nativos de la Amazonia–, a quienes amedrentan con las mentiras más viles. En la bajada se lee: “La idea de que el mundo será salvado sólo si todos se convierten a evangélicos impulsa misioneros hacia los pueblos aislados en Amazonia. Un Dios poderoso y punitivo impone miedo a los indígenas de reciente contacto, pero las enfermedades y los abusos son la verdadera amenaza”.

    Misioneros evangélicos “traducen” la Biblia y crean demonios para convertir a los indígenas


    BRASIL.- Al final de los años 1940, dos misiones estadounidenses grandes e importantes llegaron a Brasil con el objetivo de evangelizar a los indios: la Misión Nuevas Tribus de Brasil (Missão Novas Tribos do Brasil – MNTB), brazo brasileño de New Tribes Mission [y que fue renombrada Ethnos 360], y Summer Institute of Linguistics (SIL).

    “Nuestra relación con los evangélicos y MNTB es muy antigua, viene desde las décadas de 1940 y 1950. Y los resultados son la modificación de nuestra vida tradicional del pueblo indígena Marubo. Solo perdimos. Ellos [los misioneros] condenaron determinadas prácticas, que fueron abandonadas con el tiempo”, define Eliesio da Silva Vargas, representante jurídico de la Unión de los Pueblos Indígenas de Vale do Javarí (Univaja).

    Fue a partir de la década de 1950 que MNTB se instaló en Vila Nova, comunidad Marubo, en Vale do Javarí, oeste de la provincia brasileña de Amazonas.

    Además de llevar enfermedades y causar muertes, los misioneros alteraron ritos y visiones ancestrales indígenas y, como consecuencia, su cultura y organización, al insertar valores cristianos.

    “Ellos están presentes en varios lugares del mundo. Desde el siglo pasado están contactando grupos indígenas sin ningún control. Tienen una dinámica capilar, fundan iglesias locales, forman pastores locales y cuando no logran entrar a una aldea, se instalan en alguna ciudad cercana tratando de entrar, haciendo traducciones de la Biblia”, explica la antropóloga Aparecida Villaça, profesora del Programa de Posgrado en Antropología Social del Museo Nacional de la Universidad Federal de Río de Janeiro (UFRJ).

    Esa es una de las primeras medias de los evangélicos al pisar tierras indígenas: traducir la Biblia, o partes de la Biblia. Al fin y al cabo, el objetivo final es salvar almas. “Hay manipulaciones brutales, vi traducciones de tramos seleccionados, y su dios es todopoderoso, castiga, todo ve, todo mira, se enfurece”, describe Lucia Helena Rangel, antropóloga y profesora de PUC-SP.

    En la tierra en la cual viven los Jarawara, pueblos de la región de los ríos Juruá y Purus, por ejemplo, los misioneros inventaron a un ser invisible y demoníaco, que solamente podría ser combatido si los indígenas se convirtiesen a la la religión evangélica”, relata Lucia Helena.

    Inicialmente, los misioneros tenían apoyo de los órganos indigenistas, principalmente en los años 1960, cuando aún existía el Servicio de Protección al Indio [responsable por la política indigenista en Brasil y que fue sustituído por la Fundación Nacional del Indio, Funai, en 1967]. “Ellos entendían que la catequesis era parte del proceso civilizatorio y que los misioneros ayudaban en ese aspecto”.

    Entre los casos de presencia de misioneros junto a los pueblos indígenas y aislados y reciente contacto, hay actuación de MNTB entre los pueblos Zo’é, Waiãpi, Yanomami y los pueblos de Vale do Javarí. También la organización Jocum (Jóvenes con una Misión) está presente entre los Suruwaha.

    Al final de la década de 1980, los misioneros de MNTB forzaron el contacto con los Zo’é y, como consecuencia, una cuarta parte de los indígenas enfermó y murió. En los años 1990, Funai expulsó a los misioneros, pero algunos siguieron en la región. En 2014, Warren Scott Kennell, ex misionero del grupo, fue condenado a 58 años de prisión por la Justicia de Estados Unidos por el abuso sexual de niñas de tribu indígena en Amazonía y filmar sus actos.

    La entrada de misioneros a tribus en Brasil pasó por tres etapas. La primera corresponde a la de los extranjeros evangelizando a indígenas, cuando llegaron al país. La segunda, de brasileños evangelizando a indígenas. La tercera es la formación de indios pastores que evangelizan a otros indios. La frontera final es acceder a los aislados.

    Ese proceso causó cambios en la cultura, en la religión y en la formación política de las aldeas, de acuerdo con los entrevistados para este reportaje. La actuación de los evangélicos tuvo más éxito en sitios y momentos en que no había políticas públicas para esas poblaciones, principalmente atención a la salud.

    La manera como se acercan sigue un modus operandi. Por lo general, ellos aprovechan de los vacíos del Estado, como falta de estructura sanitaria. “Van a las aldeas y llevan muchos medicamentos. También aprenden la lengua de los indígenas y van conquistando su confianza”, describe Lucia Helena Rangel.

    En la aldea indígena donde vive el pueblo Deni, en el río Cunhuá, el Distrito Sanitario Especial Indígena fue creado en 2000 y comenzó a ser implementado en 2001, cuando el Estado comenzó a mandar equipos a ese sitio. Ese distrito es una de las unidades de responsabilidad federal correspondiente a una o más tierras indígenas.

    “Esa es un área endémica de malaria, con mucha mortalidad infantil, surtos de sarampión y tuberculosis. Los misioneros armaron una estructura fija en la aldea y fueron los primeros proveedores permanentes de remedios. Y tenían la posibilidad de desplazar pacientes en situaciones graves, como picaduras de serpientes”, explica la antropóloga Adriana María Huber Azevedo, del Consejo Indigenista Misionero (CIMI).

    Ese auxilio tiene un precio: “Después lo utilizan para crear un sentimiento de deuda entre los indígenas e imponer la pauta de los misioneros”. Ella comparte relatos de personas que dijeron que los misioneros querían impedir, por ejemplo, el uso de rapé, un pueblo hecho con hojas de tabaco y usado normalmente con fines espirituales. “Decían que eso despertaba resentimiento contra los misioneros, pero lo superaba el hecho de que les debían la vida. ‘Cuando yo estaba enfermo, él [el misionero] me dio remedio, pagó el avión para que yo fuera a la ciudad’.”

    La manera como se instalan en las comunidades también sigue un patrón: hacen una pista de aterrizaje, colocan una antena de TV satelital, radio en el sistema de telefonía y van asentando a las familias alrededor de la pista. “Incluso remuneran a los indígenas para esos servicios”, comenta la antropóloga.

    A partir de ahí, se crean dependencias. “Y comienzan las interferencias política, a prohibir el rapé, la pajelanza [prácticas rituales de cura de los pajés, o chamanes], el discurso moralista en relación a la sexualidad de los indígenas, que muchas veces no tienen una sola pareja, comienzan a imponer un cristianismo moralista y capitalista”.

    jueves, 13 de octubre de 2022

    "Prácticamente todas las lenguas mexicanas se podían escribir"

    Ayer, 12 de octubre, en el diario La Jornada, de México, se publicó un suelto que recoge una charla del escritor y periodista Hermann Bellinghausen, a propósito de la proliferación de escritores mexicanos que escriben en lenguas indígenas.

    Escritores indígenas trascenderán en literatura mexicana

    Ciudad de México. “A veces pienso que algunos de los más interesantes, o mejores, escritores mexicanos actuales lo están haciendo en lengua indígena”, expresó el periodista y poeta Hermann Bellinghausen, al participar en la 33 Feria Internacional del Libro de Antropología e Historia, con el conversatorio Literatura indígena.

    “Claro, conocemos más a los de la lengua dominante que es el castellano. Sin embargo, para mi algunos de los narradores y, sobre todo, poetas en lenguas originarias son de lo que trascenderá de este presente literario en México”, precisó Bellinghausen en la sesión moderada por Mario Córdova Delgado.

    El editor de Ojarasca, suplemento de La Jornada, dijo que desde esa publicación “alcanzamos a ver que en ningún otro país de América Latina sucede algo así. Por supuesto, hay expresiones literarias, algunas extraordinarias entre los mapuches, sobre todo, que tal vez sería la única excepción”. Recordó que la población indígena en México representa la cuarta parte en total de este sector del continente americano.

    Bellinghausen hizo un recuento de la literatura indígena en los últimos 40 años, concepto que no existía aunque, “claro, había autores sobre todo en ciertas tradiciones como los nahuas modernos y los zapotecos del Istmo moderno, quienes eran la excepción y nadie les prestaba atención”.

    El levantamiento zapatista de 1994 fue un momento “notable” para muchos autores de literatura indígena que en ese entonces eran “muchachitos”, porque les hizo sentir que se podía escribir en su lengua originaria. “Eso pasó en las montañas de Guerrero, en la Tarahumara, con los huicholes, con los mixes”, acotó Bellinghausen.

    “Casi se puede fechar de manera exacta el 2000, y el cambio de milenio, como el momento en que se empieza a escribir en lenguas indígenas, y cada vez mejor. Los que lo venían haciendo de pronto se hacen de notar, sobre todo, en las lenguas”. Para el periodista este hecho es el resultado de varios factores, por ejemplo, en ese entonces “prácticamente todas las lenguas mexicanas se podían escribir”.

    viernes, 23 de septiembre de 2022

    Lenguas originarias: lo que no se puede traducir



    La siguiente nota, publicada sin firma, apareció a principios de septiembre en el sitio de BBC Mundo y se refiere a aquellos términos intraducibles que existen en las lenguas originarias de México. “Sólo 7,3 millones de personas, apenas el 6% del país, hablan alguna de estas lenguas; se trata del segundo país de América Latina con más variantes, luego de Brasil”.

    10 fascinantes palabras de lenguas originarias de México que difícilmente pueden traducirse al español

    En México, hay 69 formas diferentes de referirse a una misma realidad. 69 formas diferentes de ver el mundo. No es una exageración. En un país tan grande y con una diversidad cultural aún mayor, existen —además del español— 68 lenguas indígenas, de las que se hablan 364 variantes agrupadas en 11 familias lingüísticas. Esto hace que este país esté entre los 10 del mundo con más lenguas originarias y el segundo de América Latina, solo por detrás de Brasil.

    Pero esta impresionante riqueza no solo permite llamar a una misma cosa de muchas maneras gracias a estas lenguas, sino que algunos de sus conceptos son tan especiales y reflejan una manera tan particular de comprender lo que nos rodea, que no tienen una traducción directa al español.

    “Son auténticos tesoros lingüísticos que regalan los hablantes de México y que expresan desde sentimientos hasta formas de comer o de observación de la naturaleza”, resumió Gabriela Lavalle, coordinadora del libro “Intraducibles”, que recopiló algunas de estas palabras que necesitan de varias frases de descripción para conocer su significado en español.

    Tributo a la “resistencia”
    El resultado de esta publicación fue un bello compendio de palabras de pueblos originarios mexicanos con las que comparten una pequeña muestra de su cosmogonía, costumbres, momentos de la vida cotidiana y gastronomía. Pero mantenerlas vivas y que no caigan en el olvido requieren, por supuesto, que estas lenguas continúen hablándose.

    En México, sin embargo, solo 7,3 millones de personas hablan alguna de sus lenguas originarias. Es decir, apenas el 6% de la población total del país, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística mexicano (INEGI).

    Y, pese a la omnipresencia del idioma español en México y su difusión mayoritariamente aplastante frente a las lenguas originarias, otro dato reflejó la importancia de apostar por su conservación: el 12% de quienes hablan alguna lengua indígena no dominan el español.

    Por eso, Lavalle destacó que el proyecto de “Intraducibles” es una especie de homenaje a todos estos hablantes originarios que lucharon, mediante sus palabras, por conservar su identidad frente al idioma que le impusieron en sus territorios. “Tienen 500 años de resistencia, de apostar por sus orígenes y su manera de comunicarse. Es un tributo a toda esa gente que defendió su riqueza y que merece que le demos trascendencia y valoración”, aseguró en entrevista con BBC Mundo.

    “Pero sobre todo, nuestro proyecto quiere reconectar a la gente, especialmente a niños y jóvenes, con esta parte de la multiculturalidad de México, para que tampoco pierdan esas raíces y que comprendan que, entre más conozcamos de todas las culturas, mucho mayor es nuestra riqueza”, agregó.

    La dificultad de traducir
    A cualquier hablante de al menos dos idiomas le ocurrió alguna vez que no fue capaz de encontrar una traducción exacta para una palabra, por lo que se vio obligado a expresar esa idea mediante una definición más larga. Lo mismo ocurrió con la tarea de trasladar al español estas palabras originarias únicas, con tanta riqueza que no se pueden traducir de manera directa, y aún menos sin alterar su significado original.

    “Ese fue un trabajo complicado, pero en el que nos fijamos desde un principio: en intentar tener una especie de traducción, pero sin intervenir en el origen de las palabras y respetando lo que el hablante quería transmitir”, reconoció Lavalle. “Porque, al final del día, no podemos ‘castellanizar’ una palabra que no es nuestra ni pertenece a nuestra lengua. Pertenece a ellos”, apuntó.

    De unas 250 propuestas enviadas por hablantes de lenguas originarias de todo el país, se seleccionaron finalmente 68 palabras para “Intraducibles”, que en el libro están acompañadas por sus ilustraciones y por poemas de la escritora zapoteca Irma Pineda que ayudan a su comprensión.

    A continuación, presentamos 10 de estas palabras intraducibles al español, que suponen auténticas donaciones de los pueblos originarios mexicanos al mundo. Para conocer el resto, podés leer el libro completo en la web intraducibles.org.

    1. Ndúyuu

    Esta palabra en zapoteco se refiere a la acción de colocarse en posición fetal, con las rodillas en el suelo, el trasero levantado y las manos pegadas a la cabeza o torso. Por lo general, no está asociada a ningún rito ni celebración, sino que es una acción cotidiana y se hace para relajar el cuerpo, por dolor de panza o por diversión.

     

    2. Ndumui
    ¿Sentiste una tristeza profunda? ¿Cómo la llamarías? Al dolor emocional devastador se le nombra en lengua otomí con la palabra ndumui, un sentir que se manifiesta desde el estómago hasta el corazón.

    Para quienes hablan esta lengua, corazón y estómago son lo mismo y representan el centro de energía de las personas.

    3. Ch’uuk’
    Palabra maya que entraña la compañía, la generosidad, la voluntad de compartir, y además, su significado tiene relación con el sabor de la comida.

    De forma general, con esta palabra se invita a hacer un taco con todo lo dispuesto en la mesa; sin embargo, su sentido más profundo hace referencia a sujetar la tortilla y frotarla con otro elemento para que quede impregnada de ese sabor.

    4. Esom
    Esta palabra en lengua tsotsil hace referencia a las cosas que aparecen y desaparecen sin motivo aparente. Cuando esto sucede, no se culpa a ninguna persona, pues eso no se trata de un ser, sino de una noción del tiempo y del espacio, acaso una dimensión donde fue lo extraviado.

    5. Makiepë
    Para saludar durante las asambleas, en ceremonias familiares o con la comunidad mixe, se dice makiepë. Se trata de un saludo universal que trata de decir “el creador de la vida te cuide…, te guíe y te acompañe”.

    6. B’etsja
    En mazahua, se utiliza para referirse a una persona que al mismo tiempo es trabajadora, ligera y rápida para hacer sus tareas.

    7. Pandamojmi
    En mazahua, en la comunidad de Santiago Coachochitlán, Estado de México, si por casualidad tocás pandamojmi, te recomendarían alejarte de las cazuelas, pues es una planta que torna resbaladizas las manos que la tocan.

    Esta planta no pasa de los 80 cm de altura, sus flores son color naranja rojizo y, para ser apreciada, se le ve únicamente en tiempo de lluvias. Desafortunadamente, en su nombre porta su falta: páná significa tirar y ndamojmï, cazuela; es decir, “tiracazuela”.

    8. Ta’kjuii
    Existen formas de manifestar el respeto y la alegría que guardamos amorosamente para nuestros viejos sabios: los abuelos.

    En mazahua, se dice ta’kjuii para saludar respetuosamente y rendir tributo a quienes, guardianes de la memoria, tejen la trenza de la historia y guían con sus pasos a las generaciones jóvenes. Al visitar una casa, ta’kjuii manifiesta la alegría de quien llega y el agradecimiento de quien recibe.

    9. Uila
    Del náhuatl. Las abuelas y abuelos de Xochitlán, pueblo en la Sierra Norte de Puebla, son los únicos de entre sus habitantes que pueden dar algunos detalles sobre la apariencia del ser llamado uila. Dicen que es un mal aire, un monstruo, un ser sobrenatural que arrastra una cadena y que solo tiene la mitad de su cuerpo.

    Cuentan que mirarlo, provoca adormecimientos en las extremidades y que solo se le puede ahuyentar con tabaco, sauco, rezos o imágenes benditas. Aunque nadie conoce su naturaleza, todos tienen certeza de su maldad.

    10. Ya bialash
    Una profunda expresión en zapoteco que significa “entiendo que no se puede, hice todo lo que pude, pero veo que es imposible y me retiro con tranquilidad y paz”.

    jueves, 31 de marzo de 2022

    "Una literatura indígena en sus propios términos"

    “El camino que han seguido las lenguas indígenas, desde la tradición oral, para llegar a la escritura y de ahí a la literatura, ha sido arduo y complicado. Este artículo explora y documenta las fases principales de dicho recorrido, los trabajos de la etnografía, la antropología, la lingüística y los muchos esfuerzos editoriales que se han realizado para hacer frente a ‘la amenaza de muerte de muchas lenguas’.” Esto dice la bajada de la pormenorizada nota firmada por el escritor mexicano Hermann Bellinghausen, publicada el domingo 20 de marzo pasado, en La Jornada Semanal, de México.

    Hitos y mitos: lenguas originarias y literatura indígena mexicana

    La idea de que contar y cantar en lenguas originarias es literatura, es contemporánea. Hasta hace no mucho, la transmisión de historias y canciones se producía por la vía oral; en cada pueblo venía ocurriendo así hace siglos. Como respirar. Pueblos ágrafos en unas siete decenas de lenguas habladas en México inventaban, traducían, repetían, adaptaban mitos, rezos y trovas festivas sin alcanzar nunca la página. Ni cómo escribir en esos idiomas. Con la excepción notable de la lengua de los mexicas que enseguida de la conquista comenzó a ser transmitida en el alfabeto traído por los españoles, la mayoría se pudo escribir hasta finales del siglo XX.

    Sin embargo, salvo cosillas y divertimentos de Sor Juana y momentos aislados en la obra de los cronistas e historiadores, la dignidad literaria del náhuatl no fue reivindicada sino hasta los años veinte o treinta del siglo pasado, por Ángel María Garibay Kintana y Pablo González Casanova padre (o más bien abuelo). Con formación clásica, Garibay hurgó en los manuscritos de los “antiguos” mexicanos y extrajo el primer corpus de “poesía” en náhuatl, trasladado por él mismo al castellano. Hay quien dice que “inventó” esa poesía desde el concepto occidental de la misma; Nezahualcóyotl como un vate, un Horacio o Virgilio.

    “La emigración de los cuentos”
    Otro pionero, más humilde en su aproximación a los cuentos indígenas, fue el malogrado Pablo González Casanova (Mérida, 1889-Ciudad de México, 1936). Filólogo ante todo, mostró temprana atención a las lenguas, y de sus treinta y seis textos recobrados sobre lingüística y folklore, el estudioso Carlos Martínez Marín destaca La lengua de Yucatán, Los indios popolocas y su clasificación, El tapachulteca, Un vocabulario chichimeca, El mexicano del Valle de Teotihuacán, Un cuento mexicano de origen francés, Un cuento griego en el folklore azteca, El orígen de los cuentos en el México indígena, entre otros.

    Todo un catálogo para la época.
    Su trabajo definitivo y más conocido, que no llegó a ver impreso, es Cuentos indígenas. Diez años después de su muerte lo editó la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM, 1946). En náhuatl y castellano transcribe y escribe catorce relatos de lo que llama “folklore náhuatl”, y lo hace en calidad de escritor. Los vuelve literatura. De manera temprana, es consciente de que la “pureza” autóctona no existe, que los cuentos son un río que recorre el mundo: “la emigración de los cuentos”.

    En ese momento, hacia 1923, González Casanova explica: “la escasez del material reunido en lenguas indígenas, en cora y huichol, por el etnólogo alemán Konrad Theodor Preuss, y en mexicano, por el sabio antropólogo y lingüista doctor Franz Boas y por mí, no pone a mi disposición pruebas tan numerosas como sería indispensable” para dilucidar “definitivamente” si los cuentos son originales o no.

    Va encontrando en ellos a los Grimm y a Scherezada, el Rig Veda y los folklores más diversos de los otros continentes. Mal que bien habían pasado cuatro siglos de la conquista y los sincretismos desatados por ella. La intuición de González Casanova y otros estudiosos ha sido confirmada por sus sucesores, destacadamente Elisa Ramírez Castañeda, como confirman tres colecciones publicadas en tiempos recientes: Tradición oral de México, en cuatro tomos (Pluralia, 2014), Del surco a la troje. Mitos y textos sobre el maíz (Pluralia-UNAM, 2020) y Mitos y cuentos indígenas de México, en dos tomos (Fondo de Cultura Económica, 2021).

    El auge de la etnografía posterior a González Casanova enriqueció el acervo de cuentos, mitos e historias populares, como un producto colateral de los estudios antropológicos y lingüísticos, igual que en Preuss y Boas.

    Al mismo tiempo progresa la transcripción directa de tradiciones, mitos y mentiras veras de los pueblos, conforme se fue posibilitando la escritura. Las instituciones académicas y educativas comenzaron a espulgar el folklor ya recabado, y se dieron también a la tarea de “recoger en campo” cualquier cantidad de relatos, parecidos o distintos, tema y variaciones, aportaciones autóctonas, errores de transcripción o traducción. Quizás nadie llegó más a fondo en esta danza de mitos, leyendas y recordaciones sincréticas que Alfredo López Austin.

    En esta narrativa oral transcrita resulta menor el peso, al menos directo, del catecismo, la mitología cristiana y los protestantismos que conquistaron mentes y corazones indígenas traduciendo el Evangelio en lenguas, mediante el Instituto Lingüístico de Verano con matriz en Estados Unidos, sobre el caldo de cultivo de cuatro siglos de evangelización católica.

    Hoy existe una literatura indígena en sus propios términos, moderna si se cree necesario decirlo así, en las lenguas más extendidas: náhuatl, zapoteco, maya peninsular, otomí, y otras incorporadas recientemente a la Galaxia Gutenberg (McLuhan dixit) como tzotzil, tzeltal y el universo “mixteco”. Puede ya establecerse el terreno propio de la tradición oral bilingüe en libros y revistas.

    El eslabón perdido
    La recolección de cantos, mitos y cuentos en México ha sido históricamente las más rica del continente amerindio, aún con sus censuras, manipulaciones e invenciones. Así lo reconoció el estudioso peruano Luis Millones al urdir con López Austin Los mitos y sus tiempos: creencias y narraciones de Mesoamérica y los Andes (Era, 2015). Pero había que entresacarla de las obras “serias” de los cronistas de Indias, los pedagogos liberales, los escritores indigenistas, los etnólogos y lingüistas. Pese al paternalismo postrevolucionario del Estado, no fue sino hasta 1978 que se inició la alfabetización en lengua materna “a los niños indígenas y se lanzó la difícil tarea de hacer cartillas y libros de lectura en distintos idiomas y variantes”, recuerda Elisa Ramírez Castañeda (Mitos y cuentos indígenas de México). Entonces pudo hablarse de una educación indígena bilingüe.

    Aunque también sea vista como una práctica integracionista en detrimento de la cultura y la identidad de los indígenas, esta tarea de educación tuvo efectos importantes en la relación de los pueblos con su lengua y en una cierta conciencia en la sociedad mayoritaria de la diversidad lingüística nacional: nuestros muchos idiomas, que no “dialectos”.

    Protagonista del proceso editorial que derivó de la creación de la Dirección de Educación Indígena dentro de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Ramírez Castañeda refiere: “A mi entender, fue la primera vez que se grabaron, transcribieron, escribieron y difundieron textos orales que no obedecían a la lógica especializada de la etnografía o la lingüística, a pesar de que se usaban técnicas de trabajo propias de estas disciplinas para recopilarlos y traducirlos”.

    Para 1988 dicha dirección había producido ochenta y ocho publicaciones en treinta y dos lenguas y setenta y cuatro variantes, y una docena de libros de lectura, ocho de los cuales conformaron la serie Tradición Oral Indígena, coordinada por Ramírez Castañeda. De ésta proceden los dos volúmenes que publica el Fondo de Cultura Económica, en muchos casos con versiones revisadas y mejoradas, tanto en castellano como en la lengua originaria del caso. Contiene narraciones en tzotzil (la noveleta El Indio Rey, narrada por José Hernández Nuj en Zinacantán, Chiapas), wixárika (huichol) nahua, ayuuk (mixe), chinanteco, ñañhú (otomí), tzeltal y tu’un savi (mixteco de Guerrero). Los textos en otomí del Valle del Mezquital son todos de Javier Salinas, precursor de la escritura en lenguas mexicanas con procedimientos modernos, en aquella misma época. Con su nueva presentación editorial, en forma de libro a dos lenguas, y la posibilidad de una distribución más amplia, estamos ante un evento cultural interesante.

    Los relatos se organizan en “I. Mitos, reyes y dueños” más o menos autóctonos, y “II. Cuentos” que tienen cualquier origen y constituyen un palimpsesto de fabricaciones libres en las distintas lenguas mexicanas. La “originalidad” es lo de menos. Al fin la ficción es de todos, como le gustaba sugerir a Borges. No tiene dueño, sólo voces.

    Escribir en lenguas amenazadas
    Después de aquella empresa compilatoria, muchos de estos relatos han tenido otras vidas en revistas, libros infantiles ilustrados, materiales de lectura, antologías, emisiones radiales, cortos animados y redes sociales. Estamos acaso ante el eslabón perdido que explicaría, al menos parcialmente, el nacimiento en colectivo de una “literatura” en lenguas originarias que hemos visto en lo que va del siglo XXI. Hombres y mujeres que hoy publican, dan recitales, obtienen becas, premios y estímulos, ejercen un magisterio comunal para sus pueblos y honran en sus propios términos el trabajo intelectual y creativo, en su infancia seguramente accedieron a esa “educación indígena” y leyeron alguno de estos libros que, así fuera desordenadamente, la SEP incluyó en sus programas bilingües.

    Para cuántos fue allí donde por primera vez se vieron en el espejo escrito del idioma materno. Y descubrieron las palabras, aunque incomprensibles, de otros idiomas como el suyo. Imaginemos lo fragmentario pero excepcional de la experiencia en las juventudes indígenas de fin de siglo. Bajo los fardos del racismo, la pobreza, la migración, la negación, el olvido y la vergüenza de hablar “indio” surgió una afirmación convincente. Una nueva dignidad.

    Hoy escriben poetas en casi todas las lenguas nacionales y hay narradores profesionales que, en número creciente, redactan en o traducen a su primer idioma. Enfrentan un reto tremendo: la amenaza de muerte de muchas lenguas. Elisa Ramírez ha ironizado: “Cada día se escriben más y se hablan menos las lenguas indígenas”.

    Tras el hito de los años ochenta, surgieron buenas series de narrativa oral, como la colección Letras Indígenas Contemporáneas (Dirección General de Culturas Populares), que entre 1994 y 2008 publicó antologías en totonaco, tzeltal, tzotzil, huichol y purépecha. Tan sólo en Chiapas la UNAM, el Centro Estatal de Lenguas Indígenas (CELALI) y otros organismos promovieron las series de libros Y el Bolom dice… y Cuentos y relatos indígenas.

    Ya venía ocurriendo antes de 1994, pero luego del alzamiento zapatista, en los pueblos de Oaxaca, Guerrero, Puebla, Yucatán, Michoacán, Hidalgo y otras entidades, mucha gente se da a la búsqueda renovada de sus mitos y tradiciones en lengua originaria.

    Todo esto pavimenta el nacimiento indiscutible, aunque de pronóstico reservado, de una literatura indígena mexicana. El proceso no tomó más de cuatro décadas. Para 2008 la asociación Escritores en Lenguas Indígenas estuvo en condiciones de reunir un tomo de narrativa (y uno de poesía): México: diversas lenguas, una sola nación.

    ¿Qué alcance han tenido estas publicaciones? Existen otros proyectos, quizás más importantes para los pueblos mismos, fuera de las instituciones y la lógica educativa, folclórica o editorial, como Gusanos de la Memoria en la Montaña de Guerrero o las actividades creativas y de difusión que se han dado en Guelatao, Yalalag y Juchitán. Quizá sean el modelo a seguir: los pueblos construyendo escritura, pensamiento y testimonio en sí y para sí. Allí podría residir una garantía de futuro y hasta florecimiento de tanta hermosa e irrepetible lengua amenazada.