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martes, 9 de abril de 2024

"Un tamiz de posibles interpretaciones"

Richard Gwyn es un escritor y traductor galés, que visitó en varias oportunidades Argentina, además de haber viajado extensamente por toda Latinoamérica, buscando autores para The Other Tiger, la gran antología de poesía de esta parte del mundo, que compiló y tradujo para el sello británico Seren, en 2016. De esa aventura trata Ambassador of Nowhere, su nuevo libro, en proceso de traducción a cargo del Administrador de este blog. Por supuesto, son muchas sus reflexiones a propósito de lo que es traducir. Copiamos ésta, correspondiente a la introducción del volumen.

Mapas y palabras

Esta sensación generalizada de tener un doble, de deambular a través de un pasillo de espejos, parece curiosamente apropiada tanto en relación con los mapas (que replican una versión del mundo) como con la traducción (que replica una versión de la palabra). De todas las obras literarias, tal vez sea la obra de traducción la que más se acerca a la lectura de un mapa. De entrada, el traductor intenta interpretar la leyenda del mapa, trazar los contornos de las escarpaduras y los cursos de los ríos que pueblan el paisaje textual. Si quieren llegar a trazar una ruta a través del paisaje de los textos elegidos, los traductores deben ser consumados lectores de mapas. Deben filtrar sus palabras y frases a través de un tamiz de posibles interpretaciones, siempre haciendo malabarismos con significados y lecturas alternativas, para implicar, sugerir y resistir todo al mismo tiempo, permanecer en un estado de continua incertidumbre o ambivalencia entre lo que se debe traducir y lo que tiene que permanecer en silencio. Y el traductor, como cualquier lector de mapas, o narrador, necesita elegir un punto de partida.

viernes, 3 de abril de 2020

Una encuesta para traductores de poesía (X)


Décimo día de la encuesta para traductores de poesía.

Nuno Júdice
Traductor de Pablo Neruda y Álvaro Mutis, entre muchos otros autores.



1)¿Por qué razón traduce poesía?
Normalmente no traduzco a menos que tenga una solicitud, lo que ha estado sucediendo especialmente con poetas españoles y latinoamericanos. Sin embargo, participé durante una década en seminarios de traducción colectiva en el Palácio de Mateus, en los que poetas extranjeros trabajaron con un grupo de poetas portugueses para lograr, al cabo de unos días, una pequeña antología de su trabajo. Esos seminarios, que habían sido interrumpidos por algún tiempo, comenzaron de nuevo el año pasado y continuarán.

2)¿Cómo llega a la traducción? ¿Propone usted mismo al autor? ¿Recibe encargos de parte de la editorial? ¿De quién es la iniciativa?
Como mencioné, estas traducciones generalmente son el resultado de un pedido pagado por el editor o por programas de soporte de traducción. Cuando traduje a Pablo Neruda, obviamente era una obra que tenía un público garantizado y por eso el editor no necesitaba apoyo: pero para traducir una antología de poesía colombiana, o a Álvaro Mutis, o incluso a Luis García Montero, se necesitó el apoyo de los países de esos poetas, a través de instituciones como el Instituto Cervantes o Conaculta, dado que no se garantizaba que los editores pudieran financiar ese encargo.

3)¿Qué criterio emplean las editoriales para considerar la paga que usted recibe?
Es muy arbitrario, y como no tengo, ni sé si existe, una tabla para las traducciones de poesía, no creo que se pueda tener un valor fijo. Éste depende casi siempre de la cantidad de dinero que obtengan las embajadas.

4)¿Hace usted algo para mejorar esas condiciones?
No porque traduzco por placer y no vivo de la traducción.

5) ¿Conoce las políticas de subsidios a la traducción que tienenmuchos países del mundo? ¿Los recibe?
No. Soy un mal ejemplo porque, como mencioné, traduzco a partir de pedidos puntuales y prefiero dedicar el tiempo que tengo a mi propia poesía, aunque la traducción es a menudo un estímulo para encontrar nuevos caminos y temas.


Jan de Jager
Traductor de Ezra Pound y de un gran corpus de poesía neerlandesa.




1) ¿Por qué razón traduce poesía?
Empecé traduciendo poesía como ejercicio de estilo, para mejorar mi comprensión de los recursos de la poesía, viendo cómo trasladarlos a otro idioma. Después, también empecé a incorporar traducciones a mis propios libros, “antologizando” y a veces interviniendo la traducción. 

2) ¿Cómo llega a la traducción? ¿Propone usted mismo al autor? ¿Recibe encargos de parte de la editorial? ¿De quién es la iniciativa?
Es muy variable. Un proyecto mío importante, la traducción de los Cantos de Ezra Pound, fue por mi cuenta y riesgo. Otras traducciones, para antologías o festivales, pueden darse por encargo. Pero en general, en poesía, digamos que no traduzco lo que no me inspira. (Para eso están las traducciones legales... estatutos, certificados de defunción, fallos judiciales etc...). En la actualidad estoy traduciendo a e.e.cummings, toda su poesía, y esto surgió por propuesta de una editorial. Pero aparte estoy traduciendo a Safo, y a Nathaniel Mackey, totalmente por cuenta propia. 

3)  ¿Qué criterio emplean las editoriales para considerar la paga que usted recibe?
Es un criterio muy aleatorio. Las editoriales a veces reciben un subsidio de un fondo, y en ese caso corresponde al traductor una tarifa fijada por ese fondo. En otros casos, es un porcentaje (ínfimo) de las ventas, por ejemplo 1,5%. Si tenemos en cuenta que las ventas de libros de poesía son relativamente exiguas, la paga no cubre ni los gastos de papel y tinta. 

4) ¿Hace usted algo para mejorar esas condiciones?
A veces uno intenta negociar, pero en general es una batalla perdida. Puede sonar muy derrotista pero “se paga con prestigio”, “por el honor”, “es una vocación, no una profesión”. Una huelga de traductores de poesía sería como una huelga de jubilados. 

5)  ¿Conoce las políticas de subsidios a la traducción que tienen muchos países del mundo? ¿Los recibe?
Conozco los subsidios del Fondo Neerlandés y del Fondo Flamenco (belga) de literatura. A veces he recibido pagos subsidiados por esos fondos. 

Richard Gwyn
Traductor de Joaquín O. Giannuzzi, Jorge Fondebrider y de la monumental antología The Other Tiger, dedicada a los últimos cincuenta años de la poesía hispanoamericana. 


1)¿Por qué razón traduce poesía?
Porque me agrada y me brinda la oportunidad de ejercer mis facultades creativas y críticas sin provocar la ansiedad y la confusión que a veces me causa escribir mi propia poesía. Me gusta la naturaleza de resolución de problemas de la traducción, y disfruto el desafío de encontrar, en mi propio idioma, una música correspondiente a la ofrecida en el poema original.

2)¿Cómo llega a la traducción? ¿Propone usted mismo al autor? ¿Recibe encargos de parte de la editorial? ¿De quién es la iniciativa?
Solo traduzco poesía por iniciativa propia. Me aburriría muy rápidamente traduciendo trabajos que no me gustaran o con los que no pudiera empatizar. Me doy cuenta de que esto es un lujo, pero, una vez más, no traduzco poesía por dinero, así que siento que tengo el derecho de elegir lo que traduzco. Si me gusta y admiro el trabajo de un poeta, sugeriré la publicación a un editor. A veces aceptan publicar, y a veces no lo hacen, pero hasta ahora he tenido una buena tasa de éxito.

3)¿Qué criterio emplean las editoriales para considerar la paga que usted recibe?
No tengo idea. Parece ser bastante aleatorio.

4)¿Hace usted algo para mejorar esas condiciones?
Lo haría si hubiera dónde hacerlo, pero en este momento no siento que tenga suficiente influencia con los editores como para pedir más dinero. Las ventas tampoco son suficientes para exigirlo.

5) ¿Conoce las políticas de subsidios a la traducción que tienen muchos países del mundo? ¿Los recibe?
En el pasado, pude solicitar subvenciones para traducir trabajos de autores de ese país determinado (por ejemplo, el Programa Sur, de Argentina). Como no he estado buscando subvenciones recientemente, no podría decir cuál es la disponibilidad actual. 

viernes, 19 de octubre de 2018

Programa de Fiction Fiesta 2018


Desde 2012, el poeta y traductor galés Richard Gwyn, con el apoyo de la Universidad de Cardif y Wales Art International –además de otros amigos– viene organizando un breve e intenso festival al que, por alguna razón inexplicable, bautizó Fiction Fiesta. 

El esfuerzo, que se lleva a cabo cada año en la ciudad de Cardiff, Gales, está puesto en vincular a autores galeses, escoceses, ingleses e irlandeses con sus pares latinoamericanos (ya pasaron por ahí Andrés Neuman, Inés Garland, Juan Villoro, Pedro Serrano, Alicia García Bergua, Carlos López Beltrán, Marina Serrano y Carolina Sanin, entre otros) para crear, en una pequeña escala, la ilusión de que vivimos en un mismo mundo y tenemos cosas comunes que discutir. Los resultados, hasta ahora, han sido excelentes y dieron lugar a mutuos intercambios y publicaciones.

Se ofrece, a continuación, el programa de este año.
  
VII  INTERNATIONAL FICTION FIESTA & POETRY PALOOZA 2018

Monday 22 October at 7.00 pm (doors open at 6.30 pm)
Flute and Tankard, Windsor Place

Andrés Ehrenhaus (Argentina)
Ailbhe Darcy (Ireland)
W.N. Herbert (Scotland)

Tickets free on Eventbrite (Fiction Fiesta Monday 22 October)

Tuesday 23 October at 7.00 pm (doors open at 6.30 pm)
Virgin Money Lounge, Old Library, The Hayes

Jorge Fondebrider (Argentina)
Alexandra Teague (USA)
Richard Gwyn (Wales)

Tickets free on Eventbrite (Fiction Fiesta Tuesday 23 October)

At this event we will also be celebrating the launch of Richard Gwyn’s new collection:
Stowaway: A Levantine Adventure (Seren). Wine and nibbles by DELI A GOGO.

Translation Roundtable on Tuesday 23rd at 2.00 – 5.00 pm in the Virgin Lounge Community Room:

i) Translating the classics, with Jorge Fondebrider and Andrés Ehrenhaus.

ii) Poet to poet method, with W.N. Herbert and Richard Gwyn.

There are limited numbers for this afternoon event: please email gwyn@cardiff.ac.uk to secure

miércoles, 20 de septiembre de 2017

III Coloquio de Traducción y Literatura en la Universidad Austral de Chile, Valdivia


Una vez más, la bellísima ciudad de Valdivia, esta vez hundida en la bruma del fin del invierno, fue el escenario de actividades académicas vinculadas a la traducción.

Organizado por Amalia Ortiz de Zárate Fernández, Directora de la Escuela de Pedagogía en Comunicación en Lengua Inglesa de la Universidad Austral de Chile, los días 7 y 8 de septiembre pasados, tuvo lugar un III Coloquio de Traducción y Literatura, en el ámbito de la Universidad Austral de Chile..

Las reuniones tuvieron lugar en el campus de la Isla Teja, los días 7 y 8 de septiembre pasados, centrándose en tres ejes: la traducción de la poesía de Shakespeare, la  traducción de Madame Bovary, de Gustave Flaubert, y la traducción de la Divina Comedia, de Dante Alighieri. A todo ello se sumó la presentación de la antología The Other Tiger, compendio de poesía latinoamericana reciente, traducida al inglés por Richard Gwyn.

El programa completo se detalla a continuación.Se informa asimismo que las ponencias y participaciones estarán disponibles a la brevedad en youtube.

PROGRAMA


Jueves - 7 sept – Auditorio Edificio E. Huerta
9:50 -11:20
Presentación Coloquio (Amalia Ortiz de Zárate)
Conferencia –Andrés Ehrenhaus (traductor): "Traducir la poesía de Shakespeare".
Presenta y modera: Amalia Ortiz de Zárate

12:00 – 13:00
Mesa Redonda – "Traducir literatura desde y hacia la lengua madre",
Mesa: Richard Gwyn, Jorge Aulicino, Jorge Fondebrider, Pedro Araya, 
Presenta y modera: Carlos López Beltrán

15:50 – 16:50
Presentación y conversación: "Antología de poesía latinoamericana al inglés The Other Tiger de Richard Gwyn (traductor)"
Presenta y modera Marina Serrano

17:00-18:00
Lectura de poemas: poetas incluidos en la antología. 
Damsi Figueroa, Jorge Aulicino, Pedro Serrano, 
Lectura de los poemas en su traducción al inglés: alumnos de la Escuela de Pedagogía en Inglés:

18:00 Librería Q’Leo.
Lectura de poemas: otros poetas incluidos en la antología. 
Marina Serrano, Jorge Fondebrider, Carlos López Beltrán, Jaime Pino, Richard Gwyn.
Lectura de los poemas en su traducción al inglés: alumnos de la Escuela de Pedagogía en Inglés:
Conversación abierta entre el público y los escritores y participantes del Coloquio.

Viernes – 8 sept -Auditorio Edificio E. Huerta
9:50 -11:20
Exposición y diálogo: "Las anotaciones en la traducción de Madame Bovary", con Jorge Fondebrider (traductor) – Presenta y dialoga: Luis Bocaz.

12:00 – 13.:00
Exposición y diálogo: "La traducción de la Divina Comedia", con Jorge Aulicino (traductor) Presenta y dialoga: Roberto Matamala.



Algunos de los participantes del III Coloquio de Traducción y Literatura: de izquierda a derecha, Andrés Ehrenhaus, Pedro Serrano, Marina Serrano, Jorge Fondebrider, Damsi Figueroa, Jorge Aulicino, Verónica Zondek y Richard Gwyn. 

martes, 5 de septiembre de 2017

Richard Gwyn presentó "The Other Tiger", su antología de poesía latinoamericana, en el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires

Hoy, en el marco del primer encuentro de septiembre del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, ante una sala literalmente colmada, tuvo lugar la presentación de The Other Tiger. Recent Poetry From Latin America, monumental antología bilingüe realizada y traducida por el poeta y traductor galés Richard Gwyn.

Laura Wittner y Daniel Samoilovich
Por una vez, el maestro de ceremonias fue Andrés Ehrenhaus, quien trajo desde España su natural gracejo, para entrevistar al invitado y para moderar la mesa, que contó las lecturas de Daniel Samoilovich, Jorge Aulicino, Jorge Fondebrider, Teresa Arijón, Laura Wittner, Marina Serrano, Alejandro Crotto y Miguel Ángel Petrecca, todos ellos incluidos en el volumen.

Jorge Aulicino y Miguel Ángel Petrecca
Los traductores poetas leyeron en grupos de a dos y, a pesar de las ausencias de Mirta Rosenberg (con aviso y parte médico) y Diana Bellessi (sin aviso de ningún tipo), hubo agradables sorpresas, como la presencia de Miguel Ángel Petrecca, dueño de la librería Cienfuegos de París, de vacaciones en la Argentina.

Andrés Ehrenhaus, Richard Gwyn y Carlos López Beltrán
A ellos se sumó el poeta mexicano Carlos López Beltrán, también presente en la antología, quien manifestó que justo pasaba por delante de la puerta de la biblioteca del Goethe Institut y decidió entrar.

Para quienes deseen ver las alternativas del encuentro, aquí está el correspondiente vínculo:
https://www.youtube.com/watch?v=5yrVJ3NU1GI&t


viernes, 1 de septiembre de 2017

Presentación de "The Other Tiger. Recent Poetry From Latin America", del galés Richard Gwyn

FOTO: MARINA SERRANO
El próximo lunes 4, a las 19 hs. en la Biblioteca del Instituto Goethe de Buenos Aires, tendrá lugar la presentación de la monumental antología The Other Tiger. Recent Poetry From Latin America, del poeta y traductor galés Richard Gwyn.

En la ocasión, además de dialogar con Andrés Ehrenhaus, especialmente importado de Barcelona, Gwyn participará de una lectura bilingüe inglés-castellano con algunos de los poetas argentinos incluidos en su selección. Entre otros, Jorge Aulicino, Daniel Samoilovich, Diana Bellessi, Mirta Rosenberg, Jorge Fondebrider, Teresa Arijón, Laura Wittner, Marina Serrano, Miguel Ángel Petrecca y Alejandro Crotto.

La antología, publicada por el sello SEREN, de Gales, incluye además a Héctor Abad Faciolince, Humberto Ak'Abal, Roberto Apprato, Frank Báez, Gustavo Barrera, Igor Barreto, Gioconda Belli, Javier Bello, Piedad Bonnet, Coral Bracho, Camilo Brodsky, Rómulo Bustos Aguirre, Damaris Calderón, Fabián Casas, Luis Chávez, Gabriel Chávez Casazola, Michaela Chirif, Eduardo Chirinos, Alejandro Cortés González, Ramón Cote Baraibar, Rafael Courtoisie, Carolina Dávila, Carlos Decap, Antonio Del Toro, Edgardo Dobry, Siomara España, Eduardo Espina, Fabricio Estreada, Jorge Fernández Granados, Damsi Figueroa, Luis Felipe Fabr, Ana Franco, Jessica Freudenthal Ovando, John Galán Casanova, Alicia Garcia Bergua, Jacqueline Goldberg, Catalina González Restrepo, Irene Gruss, Marcelo Guajardo Thomas, Wendy Guerra, Otoniel Guevara, Tomás Harris,D.G. Helder, Carlos Henrickson, Julián Herbert, Claudia Hernández de Valle-Arizpe, Osvaldo Hernández, Ricardo Herrera Alarcón, Miguel Ildefonso, Darío Jaramillo Agudelo, Carlos López Beltrán, Pura López Colomé, Jaime Luis Huenún, Juan Manuel Roca, Edwin Madrid, Diego Maquiera, Eduardo Milán, Alessandra Molina, Mauricio Molina, Tania Montenegro, Fabio Morábito, Andrés Neuman, Carmen Ollé, Paula Piedra, Jaime Pinos, Nadia Prado, Aleyda Quevedo Rojas, Sergio Raimondi Juan Ramón Saravia, Clemente Riedemann, María Rivera, Leonardo Sanhueza, Osvaldo Sauma, Alejandro Schmidt, Pedro Serrano, Alicia Torres, Julio Trujillo, Malú Urriola, Mónica Velásquez Guzmán, Beatriz Vignoli, Ariel Williams, Enrique Winter, Verónica Zondek y Raúl Zurita.

Luego de la presentación porteña, habrá otras dos: una, el 7 de septiembre, en la ciudad de Valdivia (Chile), en el marco del encuentro de traducción organizado por la Universidad Austral de Chile, y otra, el día 10 de septiembre, en la apertura de la Bienal de Poesía, organizada por la Feria del Libro de San José, en Uruguay. En cada una de ellas se harán presentes algunos de los poetas incluidos en la antología para realizar sendas lecturas bilingües.

miércoles, 28 de agosto de 2013

Lectura trilingüe de poesía galesa en galés e inglés

La tercera parte del seminario sobre poesía galesa en galés e inglés, que tuvo lugar el lunes 26 de agosto pasado, consistió en una lectura trilingüe en la que participaron Tiffany Atkinson (traducida por la poeta Silvia Camerotto y la narradora Inés Garland) y Mererid Hopwood (cuyos poemas, fueron a su vez traducidos al castellano desde el  inglés por Inés Garland), todo lo cual puede verse y oírse en 


Tiffany Atkinson y Silvia Camerotto
Tiffany Atkinson (Berlín, 1972) es poeta y crítica literraria., y enseña Escritura Creativa y Estudios Literarios en la Universidad de Aberystwyths, en Gales. Su principal tema de investigación han asido las teorías sobre el cuerpo, la historia de la anatomía y la literatura contemporánea. Realiza frecuentes lecturas y talleres en el Reino Unido. Es, además, jurado en la Cardiff Academi International Poetry Competition. A la fecha ha publicado Kink and Particle (2006) y Catulla et al (2011). Ha editado The Body: A Reader (2004). Su poesía puede leerse también en Poetry International Web y en numerosas publicaciones colectivas; entre otras, Identity Parade: New British and Irish Poets (ed. Roddy Lumsden, 2010) y Women’s Work: Modern Women Poets Writing In English (ed. Amy Wack y Eva Salzman, 2009).

Inés Garland y Mererid Hopwood

Para cerrar leyeron la poeta Karen Owen (traducida por Marina Kohon y leída por Silvia Camerotto) y Richard Gwyn (traducido y leído por Jorge Fondebrider) como puede verse en  http://www.ustream.tv/recorded/37856919

Karen Owen (Bangor, 1974) es poeta y periodista. Creció en Pen-y-groes, donde todavía vive. Estudió en Ysgol Gynradd Pen-y-groes y en Ysgol Dyffryn Nantlle. Más tarde realizó estudios de Matemáticas Teóricas en la University of Wales Bangor, antes de dedicarse por entero al periodismo. Fue entonces cuando entró en la revista en lengua galesa Golwg como corresponsal en 1995, llegando al cargo de editora de la publicación en 2000, puesto que mantuvo por siete años. Luego de tres años como Productora de Programas Religiosos para la BBC Cymru en Bangor (2007-2010), volvió a la prensa gráfica, desempeñándose como periodista free lance para el periódico Y Cymro. Publicó dos volúmenes de poesía: Yn Fy Lle (In My Place) en 2006, y Siarad Trwy'i Het (Talking Through His Hat) en 2011. Además de viajar por Gales presentando su obra ha recibido la Winston Churchill 2011 Memorial Scholarship para viajar por Colombia, India, Ucrania y Sudáfrica estudiando las tradiciones poéticas locales. Su documental para televisión Cyfrinach Olaf Frida (Frida's Last Secret), basado en el asesinato de su bisabuela, fue emitido en S4C en julio de 2009.

Jorge Fondebrider, Richard Gwyn y Karen Owen

martes, 27 de agosto de 2013

Seminario sobre poesía galesa en galés e inglés

Con el auspicio de Wales Literature Exchange, el Ministerio de Cultura del Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Centro Cultural de España en Buenos Aires, el Club de Traductores Literarios  dedicó el día de ayer a dos charlas sobre poesía galesa en galés e inglés, así como a una lectura trilingüe de la que participaron cuatro prestigiosos poetas de ese país.


La primera mesa, que se realizó a las 16.30 hs., contó con la participación de la poeta Mererid Hopwood, quien se refirió a la historia de la lengua galesa y sus particularidades, ofreciendo a la vez ejemplos de poesía antigua en galés. Por medio de estos mostró algunas de las características de la prosodia de esa lengua, tal como puede verse en
http://www.ustream.tv/recorded/37850631

Mererid Hopwood (Cardiff, 1964) estudió en las escuelas Bryntaf y Llanhari, para luego asistir a la Aberystwyth University.Al cabo de un período en el University College de Londres, obtuvo un doctorado en Literatura Alemana. Posteriormente, fue conferencista en el Swansea University College, y directora de la oficina del Oeste de Wales del Wales Arts Council, antes de convertirse en escritora y conferencista free lance. En 2011 ganó el Dinbych National Eisteddfod por su poema “Dadeni”, constituyéndose en la primera mujer en alcanzar ese logro. Es miembro del comité de Barddas, y trabaja incansablemente para popularizar la lengua galesa especialmente entre los jóvenes. Profesora de castellano en la Welsh Comprehensive School Bro Myrddin, de Carmarthen hasta enero de 2010, actualmente enseña en el Trinity College y es Miembro de la Welsh Academi. A la fecha, lleva publicados los siguientes volúmenes: Sarah Kirsch (1997), Singing in Chains: Listening to Welsh Verse (2004), Seren Lowri (2005), Plentyn (2005), Ar Bwys (2007) y O Ran (2008). 

El orador de la segunda mesa, que tuvo lugar a las 18 hs., fue el poeta Richard Gwyn, quien habló la poesía galesa en inglés, estableciendo un cuadro canónico con Dylan Thomas, R.S. Thomas y Davis Jones, entre otros autores. Los interesados pueden verlo en http://www.ustream.tv/recorded/37853389

Richard Gwyn (Pontypool, 1956) es un poeta, narrador, ensayista y traductor galés. Estudió antropología en la London School of Economics y vivió en la capital británica durante cinco años. Allí, abandonados sus estudios, trabajó como albañil, lechero, operador de sierras y ejecutivo de publicidad. Luego, en 1980, comenzaron diez años de vagabundeo alrededor del Mediterráneo, con períodos de trabajo como pescador y peón agrícola. Como resultado de esos viajes, estableció vínculos duraderos con gente, lugares lejanos y botes de madera. Su periplo terminó en 1989, con una hospitalización en Barcelona por un diagnóstico de neumonía. Vuelto a Gales, obtuvo un doctorado en Lingüística en la Cardiff University, especializándose en el discurso médico así como en la comunicación médico-paciente. En 1997, co-fundó el Health Communication Research Centre de la Cardiff University, cuyo programa coordinó hasta 2001. Desde entonces ha enseñado escritura creativa en la School of English, Communication and Philosophy de Cardiff. Es autor de tres plaquetas de poesía y de los volúmenes Walking on Bones (2000), Being in Water (2001) y Sad Giraffe Café (2010), así como de dos novelas. La primera de ellas,The Colour of a Dog Running Away (2005), ambientada en Barcelona, ha sido traducida a varias lenguas y recibido excelentes críticas. A ésta la siguió Deep Hanging Out (2007). Su memoir, The Vagabond’s Breakfast ganó el Wales Book of the Year 2012 para no ficción. Por ultimo, Gwyn es autor de dos estudios académicos sobre los discursos de la salud y la enfermedad y de muchos artículos y ensayos sobre el tema. Su labor periodística incluye frecuentes colaboraciones en el diario The Independent, fundamentalmente a propósito de literatura latinoamericana y española. Ha traducido cuentos de los argentinos Andrés Neuman e Inés Garland, así como a los poetas Nicanor Parra, Ernesto Cardenal, Claribel Alegría, Alejandra Pizarnik, Siomara España y Wendy Guerra. Asimismo, ha traducido y publicado A Complicated Mammal: Selected Poems of Joaquín O. Giannuzzi (2012). Entre otras lenguas, ha también traducido del catalán, lituano, eslovaco, griego y turco. Su propia poesía fue traducida a esos mismos idiomas y al ruso y georgiano. Para mayores datos puede consultarse suwebsite enwww.richardgwyn.com. Tiene un alter ego que administra el blog de Ricardo Blanco:www.richardgwyn.wordpress.com.

sábado, 16 de febrero de 2013

Una encuesta para traductores (12)

Terminamos la semana con la palabra de una  traductora italiana y un traductor galés.

Ilide Carmignani
Ha realizado sus estudios en Letras Hispánicas y Traducción Literaria en la Universidad de Pisa, en la Brown University (USA) y en la Universidad de Siena. Desde 1984 trabaja como asesora, editora y traductora. Ha traducido, entre otros autores, a Andruetto, Bolaño, Borges, Cernuda, Fogwill, Fuentes, García Márquez, Neruda, Onetti, Paz, Pérez-Reverte y Sepúlveda. En el año 2000 ha ganado el I Premio de Traducción Literaria del Instituto Cervantes. Ha dado y da clase de traducción literaria en varias
universidades italianas. Desde 2000 es responsable de los encuentros profesionales sobre la traducción literaria organizados en el Salón delLibro de Turín.


1) ¿En qué se parecen la traducción y la escritura? ¿En qué se diferencian?
Tanto la traducción como la escritura están hechas de palabras pero la escritura traduce en palabras realidades y fantasías, la traducción traduce en palabras otras palabras. Bueno, a veces hay escrituras que son reescrituras, formas de traducción, como decía Octavio Paz, y hay traducciones que reescriben el original...

2) ¿Debe notarse u ocultarse el hecho de que un texto sea traducción de un original?
Depende de la función de la traducción, creo; es decir, de lo que necesita  el sistema cultural que acoge la traducción y del lector que la lee.

3) ¿Debe ser más visible el traductor que la traducción?Yo creo en la invisibilidad dentro de la traducción y en la visibilidad fuera para tener mejores condiciones de trabajo.

Richard Gwyn
Nacido en Gales en 1956, es poeta, narrador, ensayista y profesor de Escritura Creativa en la Universidad de Cardiff. Es autor de cinco libros de poemas –One Night in Icarus Street, Stone dog, flower red/Gos de pedra flor vermella (ambos de 1995), Walking on Bones (2000), Being in Water (2001) y Sad Giraffe Café (2010)–, de dos novelas –The Colour of a Dog Running Away (2005) y Deep Hanging Out (2007)– y de una gran antología de poesía galesa –The Pterodactyl’s Wing: Welsh World Poetry (2003). The Vagabond’s Breakfast, suerte de autobiografía, fue elegido como libro de no ficción del año 2012 en Gales. Como traductor del castellano ha publicado textos de Andrés Neuman, Ernesto Cardenal, Claribel Alegría y Joaquín Giannuzzi, entre muchos otros.

1) ¿En qué se parecen la traducción y la escritura? ¿En qué se diferencian?
La escritura y la traducción son esencialmente la misma actividad, con la diferencia que la última siempre se siente como una colaboración entre uno como traductor y el autor del texto original. No pienso en ninguna de las dos actividades ni como discrecionales ni como mutuamente excluyentes. Los problemas estructurales (por ejemplo, la trama y la estructura en la ficción) ya no son la responsabilidad del traductor, pero si uno, antes que nada, uno es un escritor consciente de la importancia del ritmo, del estilo y de la música de un texto, entonces las semejanzas pesan más que ninguna diferencia. Desgraciadamente, el ritmo es el elemento más difícil de transportar a una traducción, pero en eso radica la belleza del desafío.

2) ¿Debe notarse u ocultarse el hecho de que un texto sea traducción de un original?
Algunos traductores –una minoría, claro– consideran que es importante enfatizar el hecho de que se trata de una traducción, pero, francamente, considero que esa actitud es más que nada una fuente de distracción o irritación. Al fin y al cabo, debería ser claro ya desde la cubierta del libro que la obra en cuestión es una traducción y con eso debería bastar. La precisión o la fidelidad al texto fuente es la clave, por más difícil que pueda ser trasladar ciertos elementos culturales a un nuevo idioma. De modo que, en mi caso, trato de lograr hacer coincidir en términos de significado, y con la mayor precisión, el texto de partida con el texto traducido, pero también intento alcanzar algún tipo de equivalencia en relación con el estilo y la música.

3) ¿Debe ser más visible el traductor que la traducción?
No estoy seguro de las razones por las que el traductor o la traductora querrían ser más “visibles” que la traducción, salvo que uno y otra fueran alguna especie egomaníacos.


martes, 13 de septiembre de 2011

Richard Gwyn, un escritor galés que traduce argentinos y lo cuenta en el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires

Ayer, 12 de septiembre, Richard Gwyn pasó por el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires y habló de su experiencia como traductor de literatura en lengua castellana en Gran Bretaña, de su interés por las traducciones en general y de las curiosas circunstancias que le tocaron vivir como autor traducido. Finalmente, leyó sus poemas en versión original y el Administrador de este blog leyó sus propias traducciones de los poemas de Gwyn.

Quien desee ver cómo transcurrió la velada puede hacerlo yendo a http://www.ustream.tv/recorded/17236614


Richard Gwyn (Gales, 1956) es autor de cinco libros de poemas –One Night in Icarus Street, Stone dog, flower red/Gos de pedra flor vermella (ambos de 1995), Walking on Bones (2000), Being in Water (2001) y Sad Giraffe Café (2010)–, de dos novelas –The Colour of a Dog Running Away (2005) y Deep Hanging Out (2007)– y de una gran antología de poesía galesa –The Pterodactyl’s Wing: Welsh World Poetry (2003). Acaba de publicar The Vagabond’s Breakfast, suerte de autobiografía.

Fotos: Silvia Camerotto

viernes, 9 de septiembre de 2011

Fingimos y compartimos una ficción

Como anticipo de la presentación el próximo lunes del escritor y traductor galés Richard Gwyn (foto: Andrew Jeffrey) en el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, uno de sus últimos posteos  –aquí traducido por Julia Benseñor– en su muy recomendable blog (http://richardgwyn.wordpress.com/2011/09/06/more-thoughts-on-translation/).

Más reflexiones sobre la traducción

Empecé a traducir, de manera bastante amateur, cuando descubrí la poesía del griego Yannis Ritsos a principios de la década de 1980. No sólo mi nivel de griego era inadecuado para la tarea y yo carecía por completo de algún tipo de autodisciplina, sino que debía enfrentarme a las soberbias traducciones de Edmund Keeley. No tardé en sentirme desalentado ante mis pálidos esfuerzos y me desentendí del proyecto. Era más divertido decodificar los menús de los restaurantes griegos escritos en inglés, tal como suele entretenerse casi todo aquel que viaja a Grecia. Entre los deleites culinarios con los que me topé, vistos u oídos, puedo mencionar: Giant Beams, The Baked Thing, Greek with cheese, Bowel stuffed with spleen, Bait smooth hound, Mixed Peasant y Custard of the Aunt.

Todos estos platos han sufrido la indignidad de una traducción exageradamente literal hecha por un escriba con escaso entendimiento de la lengua meta (inglés) y, más allá de la alta dosis de diversión que se obtiene, nunca se puede estar seguro sobre qué iremos a comer, a menos que, por supuesto, uno sepa griego.

Años después comencé a traducir la novela  Les Grands Chemins de Jean Giono (que, hasta donde sé, todavía no se publicó en inglés), pero suspendí el proyecto por mi frágil dominio de la gramática francesa y por el cúmulo de jerga y argot que encontraba a cada paso. Como sucedía con la mayoría de mis emprendimientos en ese período de mi vida, éste también me demostró que tenía un dominio muy poco realista de mis propias capacidades.

Sin embargo, si hay algo que me define es la perseverancia: tras haberlo intentado con el griego y el francés y luego de haber salido tan poco airoso, pensé —cual reincidente serial— que debía probar suerte con el español. Cuando adquirí el conocimiento suficiente de la lengua para leer poesía sin tener que remitirme constantemente al diccionario, empecé a traducir (o acaso debería decir “asesinar”) a Antonio Machado. Mala elección, no sólo porque Machado había representado un verdadero desafío para  traductores mucho mejores que yo, sino porque su lengua está profundamente engarzada en el pensamiento y paisaje del español, y yo, a esa altura, no lo reconocía ni lo entendía verdaderamente y sólo pensé que yo no era bueno para traducir poesía. Pero Machado es menos traducible que la mayoría y tal vez ésa es la razón por la que Don Paterson eligió versiones o interpretaciones mucho más libres en su antología titulada The Eyes.

Pero con otro poeta español, Jaime Gil de Biedma, sentí que mis traducciones “comenzaban a funcionar”; más aún, sentía una afinidad con este escritor que iba más allá del acto de traducción. Existían traducciones al inglés de sus poemas, pero no me parecían buenas y quería algo mejor, hacer justicia a su obra de una manera en que su traductor estadounidense no lo había hecho: tal es la arrogancia de los principiantes. Así fue como traduje algunos poemas, los envié a una revista y fueron aceptados.

Tiempo después, el editor de la misma revista me pidió que trabajara a partir de versiones escolares o muy esquemáticas de poemas lituanos y eslovacos y los transformara en poemas en inglés. Acepté hacerlo, pero me parecía un asunto un tanto riesgoso y que no tenía mucho que ver tanto con la tarea de traducir sino con jugar a los dardos con las luces apagadas.  No disfruté mucho de la experiencia, pero desde entonces he participado en talleres con poetas que escriben en un idioma que yo no hablo; si su inglés es relativamente bueno es posible cincelar un buen poema a partir de una versión que actúa de intermediaria. Esto es lo que la organización Literature across Frontiers logra con tan buenos efectos: usan un idioma “puente”, de modo que los poetas que hablan distintas lenguas pero comparten un tercer idioma (inglés, alemán, español) puedan combinar fuerzas con un hablante nativo de la lengua puente para hacer nuevas versiones de sus obras. Suena complicado, pero puede ser un proceso muy gratificante (tanto como agotador), y cabe decir que mucho depende de los individuos que se convoque para estas ocasiones y si logran o no ensamblarse y conformar un equipo.

Lo que estoy tratando de decir es que, como muchos otros que no lo admitirían públicamente, pienso que soy un impostor, un imitador, durante muchas horas de la jornada laboral, y por esta razón, la palabra “traductor” me parece un oficio muy apropiado. ¿Por qué? ¿Acaso existe alguna asociación con la figura de un estafador, contrabandista, farsante? Creo —y espero no estar solo al pensar así— que hay algo intrínsecamente fraudulento en todo acto de traducción. Estamos tratando de fingir que algo es lo que no es. De modo que el truco es que suene como si no fuera aquello que no es; de lo contrario, uno termina escribiendo en “traductoril”, ese idioma con el que estamos muy familiarizados a partir de leer los menús griegos en inglés y los kits para armar muebles de jardín.

La idea al traducir al inglés es hacer que las palabras suenen como si se hubieran compuesto originalmente en inglés, lo que, para empezar, no es verdad. Entonces fingimos y compartimos esa ficción. Si la traducción resulta buena, entonces nos olvidamos que estábamos fingiendo. Así de simple.

Pero es más profundo incluso: el traductor llega a sentir una intensa satisfacción —parecido a cuando uno infringe una norma o resuelve un rompecabezas— cuando una frase correcta encastra en el lugar, lo que convierte a la traducción, cuando todo marcha sobre ruedas, en un oficio tan gratificante. En el interesante ensayo “Prajapati” (en Adultery and Other Diversions), Tim Parks describe los placeres y tormentos de traducir Ka de Roberto Calasso en un día caluroso. En un momento, cuando se saca las sandalias para sentir el fresco de los mosaicos del piso, se interna en los meandros meditativos a los que suele incitar el acto de la escritura:

“Me doy cuenta de que me fascinan los modelos de la mente. La conciencia y las representaciones de la conciencia. Las de Prajpati, Mahidasa Aitareya, Calasso son todas mentes inmensamente diferentes entre sí y diferentes de mi propia mente. Nunca me convenció Leopold Bloom. Y tengo la sensación de que la traducción tiene algo que ver con esto, con ese permanente afán de entender la diferencia, de superarla durante al menos unos pocos momentos, aunque sea en la superficie resbaladiza de un texto para apropiármelo, pero también para expandirlo, para estar ahí en el ensayo de Calasso: entender a Calasso, entender a Mahidasa Aitareya, entender el Rig Veda, entender el Prajpati. ¿A todos les molestaban las moscas tanto como a mí?”

Norman di Giovanni, en su ensayo “A Translator’s Guide” cita las siguientes palabras de Borges: “El traductor es un lector muy íntimo; no hay mucha diferencia entre traducir y leer”. Dio Giovanni piensa que este pensamiento simple y claro está en franca oposición a mucho de lo que se dice y se teoriza sobre la traducción, lo que sucede, según él, en un “plano abrumadoramente enrarecido”.”

El consejo más útil que leí sobre el arte de la traducción siempre provino de una frase simple, como ésta de Borges de que el traductor es un lector íntimo: entender el texto fuente (decodificarlo) y trasladarlo a otra lengua de la manera más estrecha posible (codificarlo). Trabajar a partir de los principios más simples y con el mínimo de autoengaño es el tipo de regla que hasta a la persona más inveteradamente dubitativa le puede resultar fácil seguir.

Incluso hay más; hay un tinte de excitación, casi una sensación de vértigo, relacionado íntimamente con el regocijo que se siente cuando la propia escritura marcha bien (después de todo, es prácticamente lo mismo) que hace que la traducción sea este oficio que tanto vale la pena. Según Tim Parks, este confrontar con el significado constituye una suerte de intercambio constante entre lo inexpresado y lo específico, entre lo indefinido y lo definido:

“La traducción también es esto: abandonar la definición, la definición obvia del original, atravesar un estado de indefinición, tal vez más original aún, en el sentido del Prajpati, donde las ideas se encuentran configuradas de alguna manera sin palabras, o casi, en mi mente (ojalá pudiera afirmar que esas ideas realmente se encuentran sin palabras), para luego reaparecer, recomponiéndose gradualmente desde lo borroso a la claridad, o casi, en mi propio lenguaje”.

Es mucho lo que encierra ese “o casi”. Si volvemos a Borges y a la simplicidad, si retomamos la idea de una aproximación... tal vez ésa sea la esencia de toda traducción: ser la expresión del casi.

miércoles, 22 de junio de 2011

Borges se ha filtrado en la literatura escrita en inglés sin que nadie lo haya advertido

Richard Gwyn (foto) es un poeta y narrador galés, que además se ha especializado en la traducción de textos del castellano al inglés. Recientemente fue requerido por el diario Clarín para participar en un número especial dedicado a los 25 años de la muerte de Jorge Luis Borges. Lo hizo, reflexionando sobre la impronta dejada por Borges en la literatura de habla inglesa, en el artículo que se reproduce a continuación, publicado el martes 14 de junio pasado. 

De Pynchon a Amis, toda una generación borgeana

Cuando leí Ficciones por primera vez, tenía 18 años y vivía en una cabaña de pastores a medio camino hacia la cima de una montaña en la isla de Creta. Había encontrado el lugar, como por casualidad, mientras exploraba una franja de playa deshabitada, y me mudé para el verano. Acababa de leer Los hermanos Karamazov y La montaña mágica rápidamente, uno tras otro, y la concisión e intensidad de la escritura de Borges se me aparecieron como una revelación.

El mismo Borges tenía algo que decir sobre las novelas: "Es una locura laboriosa y empobrecedora ­la locura de escribir libros muy extensos­ desarrollando durante quinientas páginas una idea que puede ser contada perfectamente en cinco minutos de narración oral. La mejor forma de ocuparse de ellos es hacer como que esos libros ya existen y ofrecer un sumario, un comentario".

Como a cualquier persona de 18 años, me sedujo la idea de que cada instante contiene el potencial para infinitas posibilidades ­algo recurrente en el trabajo de Borges­ o que nuestro universo es solo uno entre muchos universos posibles, o que más que ser los propietarios de nuestra propia conciencia, somos el sueño de alguna otra entidad. No son ideas con las que se pueda vivir cómodo, pero yo siempre estaba empujando los límites de la comprensión e insatisfecho con los conocimientos obtenidos.

No todo el mundo reconocía a Borges con tal asombro en ese momento, incluido el amigo con el que compartí mi idilio en el Mar del Líbano. Durante los años siguientes, anoté con curiosidad cualquier mención que se hiciera de Borges en relación con otros escritores.

Desde el principio, teniendo en mente una de mis historias preferidas, "El Sur", siempre consideré que Borges era un escritor profundamente argentino, y que muchas de sus historias eran parábolas de la vida argentina. Pero aprendí que también había un Borges "inglés", porque debido a la influencia de su abuela inglesa, creció siendo bilingüe y nos recuerda en sus cadencias a los escritores que influyeron en él: su adorado Rudyard Kipling y Chesterton. Fue quizás esta "inglesitud" lo que atrajo a muchos de sus fans (aunque no a todos) en el Reino Unido.

De cualquier manera, Borges tiene una considerable influencia en novelistas de lengua inglesa en los años 80, en particular, en ambos lados del Atlántico, y el vigésimo quinto aniversario de su muerte es una buena ocasión para revisar esa influencia.

En su novela La información, (en la que los protagonistas, Richard y Gwin, forman mi nombre de forma alarmante), Martin Amis utiliza el concepto de "El Aleph" ­"una esfera cuyo centro está en todas partes y cuya circunferencia no está en ningún lugar... uno de los puntos en el espacio que contiene a todos los demás"­ como un tropo central para infundir en el libro detalles astronómicos, particularmente con respecto al ciclo de vida de las estrellas y del Sol.

La influencia de Borges en el libro va más allá, "Las ruinas circulares" son una alegoría de cómo todos los trabajos literarios se derivan de otros trabajos, confirmando de ese modo la propia deuda de Amis con Borges.

En un debate con Ian McEwan, que se llevó a cabo en Londres para celebrar el centenario del nacimiento de Borges, Amis dijo "El genio de Borges me deja sin palabras, su trabajo no se puede considerar minimalista, sino extravagante. Su forma de encarar el horror ante lo eterno y ante lo transitorio es extraordinaria". McEwan, de forma similar, elogió la "colosal inteligencia" de Borges, y añadió: "Hay algo de liberador en la escritura de Borges; es el puro placer del juego de la abstracción literaria".

Salman Rusdhie también confesó la influencia de Borges, y en un ensayo dice que siempre lleva consigo varios "pasaportes", uno de los cuales es Ficciones. Más aún, en los agradecimientos que aparecen en su libro Los versos satánicos, Rushdie incluye "El libro de los seres imaginarios" de Borges utilizado para la descripción del Mantícora.

No obstante, en una reseña de 1999 sobre las Ficciones completas, en su publicación en inglés, Mavis Gallant observa que: "es prácticamente imposible encontrar a alguien que haya leído a Borges recientemente (que no sean lectores de habla hispana, traductores, especialistas en Literatura Americana y estudiantes que preparan disertaciones)".

Las cosas no han cambiado mucho desde entonces. Sospecho que muchas de las presunciones y tropos que se consideran "borgeanos", se han filtrado en la ficción inglesa y americana, generalmente sin que los escritores sepan de dónde vienen. Culturas fantásticas, jerarquías absurdas, ardides lúdicos y una recurrente autorreferencialidad podrían llevarnos a algunos a su origen, pero para muchos otros es sólo la forma como son las cosas: han sido normalizadas bajo el rubro de ficción posmoderna.

Entre los escritores ingleses más jóvenes, Borges parece estar más lejos, como influencia, de lo que estaba en el momento de su muerte, aunque aquella es discernible en las obras de excelentes autores como Geoff Dyer, David Mitchell y Zadie Smith. Yo enseño en una universidad inglesa y, alarmantemente, pocos de mis alumnos lo han leído, aunque la mayoría han oído hablar de él. Cada año, me esfuerzo por rectificar su ignorancia, y su reacción es de incomprensión o de asombro y gratitud: "¡por qué nadie me habló de esto antes!" Entre mis amigos escritores, su nombre sigue siendo prácticamente sacrosanto, aunque estoy empezando a preguntarme cuántos de los que aún no tienen cuarenta lo han leído realmente.

Casi todo el mundo está de acuerdo en que las historias entre 1939 y 1949 son realmente grandiosas: el trabajo posterior es, según J. M. Coetzeé, por ejemplo, "fatigoso" y "no aporta nada". Por desgracia, los poemas son poco apreciados y excesivamente comparados con los de sus contemporáneos, Neruda y Lorca.

Pero las grandes historias de los años 40 son percibidas como dueñas de una fuerza imperecedera, y como sugerí antes, su influencia ha sido absorbida y se refleja en una manera de ver el mundo ­tal como Foucault diera a entender hace unos cuarenta años.

Mi tributo favorito a Borges está en El arco iris de la gravedad de Thomas Pynchon, en el que un grupo de exiliados argentinos en Europa durante la Segunda Guerra Mundial, liderados por el aventurero Squalidozzi, secuestran un submarino alemán. Como algo muy poco probable, están acompañados por la glamorosa Graciela Imago Portales, una "amiga especial" de los literatos de Buenos Aires, a quien "se dice que Borges le dedicó un poema".

Se citan dos líneas: "El laberinto de tu incertidumbre/Me trama con la inquietante luna..." Por supues- to, la cita ha desconcertado a los estudiosos, al concordar perfectamente con los ritmos y los temas de los primeros trabajos de Borges.

No hay duda de que a Borges lo habría deleitado, sobre todo desde que Pynchon lo compuso.