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lunes, 23 de junio de 2025

Una celebración de la ignorancia


El pasado 20 de junio, un tal Manuel Morales publicó en La Nación, de Buenos Aires, un artículo, presuntamente reproducido de El País, de Madrid, en cuya bajada se lee: "La RAE presentó una obra ampliada y actualizada respecto a la de 2005, que agrega 362 entradas sobre neologismos y extranjerismos". Este festejo colonial nos equipara una vez más a los españoles y a sus serios problemas educativos en lo que a la lengua se refiere.

Comer un brauni, ir al espá, hacer lobi: llega la nueva edición del Diccionario panhispánico de dudas

“Que veinte años no es nada”, decía el tango "Volver", que popularizó Carlos Gardel. Sin embargo, en asuntos de la lengua, en dos décadas hay palabras que nacen, otras mueren y también están las que modifican su significado, lo que genera indecisiones entre los hispanohablantes a la hora de escribirlas o pronunciarlas: ¿hay que escribir delicatessen con dos eses o con una? Pues para resolver esa clase de cuestiones acaba de publicarse la nueva edición del Diccionario panhispánico de dudas (DPD), ampliada y actualizada con respecto a la anterior, que se lanzó en 2005. Esta obra, editada por Taurus, está auspiciada por la Real Academia Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (Asale), que reúne las 23 corporaciones del español que hay en el mundo.

La primera edición del DPD “se vendió bien y tuvo repercusión, además de ser también la primera obra académica panhispánica”, ha dicho el miembro de la RAE y director de la obra, Salvador Gutiérrez Ordóñez, durante la presentación del diccionario este jueves en Madrid, en la sede de la RAE. Aún habrá que esperar para que todo esté recogido en la web de este diccionario.

En esta edición hay unas 7.000 entradas, de las que 370 son nuevas, y de estas, 362 son neologismos y extranjerismos. “Además, se da más presencia a la voz americana del español”, ha subrayado el director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, quien ha resumido la historia del DPD. “Para la primera edición se empezó a trabajar en 1998, se constituyó un registro de las dudas más habituales que se planteaban a las academias, se utilizaron los libros de estilo de los medios de comunicación y la obra salió en noviembre de 2005”. En noviembre de 2019, durante el congreso de la Asale celebrado en Sevilla, “se acordó realizar una segunda edición”, ha añadido.

Las dudas que se resuelven son de carácter fonográfico (pronunciación, acentuación, puntuación, grafías), morfológico (plurales, femeninos, conjugación), sintáctico (problemas de construcción, concordancia, leísmo, dequeísmo) o lexicosemántico (impropiedades léxicas, calcos semánticos censurables, neologismos o extranjerismos), según la RAE.

Por ejemplo, hay quien confunde la palabra égida con hégira. La primera significa “protección o amparo” y no “mandato”, un uso que, sin embargo, se ha documentado. Tampoco se puede utilizar con el sentido de “huida o exilio”, porque para eso está el vocablo hégira, surgido para designar la huida de Mahoma de La Meca a Medina en el año 622.

El bullying es una desgracia que a veces sucede en las aulas. Sin embargo, las academias han constatado que se está imponiendo a este anglicismo la expresión en español “acoso escolar”. La mencionada delicatessen “se usa más con doble ese”, pero la adaptación gráfica que propone el diccionario para esta voz inglesa de origen alemán, que significa exquisiteces, es que se escriba con una sola ese.

Si seguimos con delicias, el brownie, bizcocho de chocolate, se puede escribir como lo pronunciamos, brauni, sin temor a ser tomados por ignorantes. Es la propuesta del DPD porque esa grafía refleja la pronunciación de la palabra original, que es lo propio del español, y no de otros idiomas. Sin salir de los dulces, hay quien dice curasán para llamar al bollo de hojaldre en forma de media luna conocido como cruasán, adaptación del francés croissant. Pues no es correcto. Hay, eso sí, un uso “minoritario y desaconsejable”, croasán.

Del francés al latín. La palabra quorum se escribe en cursiva. Sin embargo, los académicos indican que también se puede escribir cuórum, en redonda, para designar al “número de individuos necesario para que un cuerpo deliberante tome ciertos acuerdos”. También se propone lobi por lobby o campin por camping, pero, como ha subrayado Salvador Ordóñez, “lo que dice el DPD no tiene por qué triunfar”. Igualmente, ha indicado que en las palabras acabadas en consonante más i griega final, como body o ferry, se está generalizando el uso con i latina: bodi, con su plural, bodis; o ferri.

“Los extranjerismos son una constante que no se puede parar, este diccionario lo que señala es si su uso se justifica o no”, ha agregado Gutiérrez Ordóñez. “Los extranjerismos suelen aparecer primero en publicaciones científicas y en la prensa, luego hay una etapa larga, la académica, en la que se ve si se ha consolidado como uso común para añadirlo o no al Diccionario de la Lengua Española". El académico ha recordado que “la lengua española es pluricéntrica, hay diferentes normas cultas porque se habla en más de 20 países, aunque con una base común”.

El DPD también se ocupa de las dudas con los topónimos y gentilicios, sobre todo con los que provienen de lenguas no latinas. Gutiérrez Ordóñez ha hablado del topónimo de la ciudad brasileña de Río de Janeiro: se escribe con tilde y no debe pronunciarse, como hay quien lo hace por imitación del portugués, río de yanéiro.

Una diferencia cuantitativa con respecto a la primera edición es que esta vez se citan en los ejemplos de los términos recogidos “3.260 obras y 399 publicaciones periódicas procedentes de todos los territorios donde se habla español, incluyendo Filipinas y Guinea Ecuatorial”. Esto supone que se han citado 1.661 obras y 237 publicaciones periódicas más que en 2005.

La responsable del Departamento de Español al día de la RAE (creado en 1998), Elena Hernández Gómez, ha comentado otros cambios sobre el DPD anterior que ilustran la evolución de la lengua. En la primera edición se admitía que guion se escribiese con tilde, pero ahora se precisa que solo debe hacerse sin ella. O la palabra bizarro, de la que se advertía en 2005 que era incorrecto usarla con el sentido de raro o extravagante. Veinte años después esto ya es frecuente.

Diferente es lo ocurrido con el plural de máster: se dice que puede ser másteres, “más frecuente”, o masters. Los académicos pensaban en la edición de 2005 que el primero desplazaría al segundo, pero no ha sido así. Otra novedad es que en algunos países se ha registrado la palabra yoga como femenino, lo que antes no sucedía. Por otro lado, se propone usar espá por spa, para ese tipo de establecimientos de hidroterapia. “No inventamos, todo está documentado y animamos a los hispanohablantes a usar estos términos, que no separan la ortografía de la pronunciación”, ha subrayado Hernández Gómez, que ha terminado con un caso peculiar, la palabra braille, que designa al sistema táctil de escritura y lectura para ciegos. En España se suele pronunciar bráille, pero en América bráile. Los académicos recomiendan, una vez más, “acomodar en el uso grafía y pronunciación”, pero estamos ante dos pronunciaciones distintas. Como siempre, los hispanohablantes tendrán la última palabra.

martes, 1 de octubre de 2024

El juez Lijo le trae un problema a Milei con sus aliados de VOX

El pasado 27 de septiembre, Javier Lorca, publicó una nota en El País, de Madrid, en la que se explica lo ocurrido en la Argentina a partir de la suspensión del sitio de la RAE por una de las acepciones que el diccionario de la Real Academia le da a la palabra "judío". El artículo incluye el punto de vista de Arturo Pérez Reverte, escritor plagiario miembro de la Academia.

Un juez argentino ordena a la RAE suprimir la acepción de la palabra “judío” como persona avariciosa y usurera

Un juez argentino ha ordenado a la Real Academia Española (RAE) que suprima en su Diccionario de la lengua española la definición de la palabra “judío” como persona “avariciosa o usurera”. De acuerdo con el fallo, dictado ante una presentación judicial de organizaciones de la comunidad judía en Argentina, la quinta acepción del término configura “un discurso de odio que incita a la discriminación por motivos religiosos” y ofende a la dignidad humana. Fuentes de la RAE han señalado a este periódico que la institución “ha conocido esta información a través de los medios” y que se pronunciará “cuando se le haga llegar una comunicación oficial”.

El expediente judicial se inició a fines de agosto pasado, tras una denuncia penal de la Fundación Congreso Judío Mundial y la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA) contra Santiago Muñoz Machado, director de la RAE, y contra toda persona responsable de la institución, a quienes acusaron de incitar al odio contra la comunidad judía.

Los denunciantes detallaron que en noviembre de 2021 solicitaron a Muñoz Machado, a través de una nota, la eliminación de la quinta acepción del término “judío, a” del Diccionario y que recibieron respuesta en enero de 2023. “De acuerdo con los criterios establecidos para el Diccionario de la Lengua Española, no es posible eliminar una acepción cuando está avalada por el uso —como sucede en este caso—, por más que pueda resultar socialmente inapropiada o reprochable”, fue la respuesta. “Sin embargo, se ha considerado oportuno añadir la indicación de que su uso puede resultar ofensivo o discriminatorio”, agregó. De hecho, así consta en la definición actual: “Dicho de una persona: avariciosa o usurera. U. como ofensivo o discriminatorio”.

En septiembre de 2023, el Congreso Judío Latinoamericano, con respaldo del Instituto Nacional contra la Discriminación y otras entidades, insistió con su reclamo ante la RAE, pero no obtuvo respuesta, según consta en la causa. “Hace años que las comunidades judías han intentado dialogar con la RAE para modificar el contenido antisemita de su definición, pero la única respuesta que obtuvimos sólo empeoraba la situación. Ante esta situación, nos vimos forzados a recurrir a la vía judicial”, dijo Claudio Epelman, director del Congreso Judío Latinoamericano.

Preguntado por este periódico sobre esta decisión judicial, el escritor Arturo Pérez-Reverte, miembro de la RAE, señala: “Si la estupidez está alcanzando también a la justicia argentina, yo allí empezaría a preocuparme. La epidemia es contagiosa, pero nunca imaginé que llegara hasta ese punto. De todas formas, es un espectáculo fascinante ver cómo los tontos, lleven toga o no la lleven, compiten entre sí para elevar la estupidez a la categoría de arte internacional”.

El autor de novelas como Línea de fuego, que ocupa el sillón T desde 2003, recuerda cuál es la función del diccionario que elabora esta institución: “El diccionario sirve para explicar y comprender lo que lo que uno lee. Sin recoger las diversas acepciones que puede tener una palabra sería imposible leer con propiedad textos antiguos o modernos. El diccionario de la RAE no es la policía normativa del lenguaje, sino el notario que levanta acta de cómo se utilizó y como se utiliza ahora el lenguaje”.

La denuncia quedó a cargo del juez Ariel Lijo, un controvertido magistrado federal que ha sido propuesto por el Gobierno de Javier Milei para integrar la Corte Suprema de Justicia. “Estimo que se encuentran reunidas las condiciones para sostener que la quinta acepción de la palabra ‘judío, a’ —aun con la nota de uso como ofensivo o discriminatorio— contiene en la base de su significado un discurso de odio. Pues atribuye características peyorativas al integrante de un colectivo por el solo hecho de ser tal. También considero que no se trata de un discurso de odio con efectos abstractos, sino que produce efectos concretos sobre una cantidad indefinida, pero importante de personas”, consideró el juez Lijo en su fallo, fechado este jueves.

lunes, 30 de septiembre de 2024

Si "judìo" para la RAE es "usurero", la definición de "español" debería incluir el término "pata sucia"


Desde hace mucho tiempo, la Real Académica se arroga un derecho sobre el castellano del todo desproporcionado para un país cuyo número de hablantes lo ubica en el cuarto lugar del número total que a diario se sirven de la lengua. Esta institución privada, asociada a varias empresas españolas (Telefónica de España, el banco BBVA) y, por supuesto, al Instituto Cervantes, produce una serie de productos de naturaleza comercial que, amparados por el Estado español, pretenden regir sobre la lengua de unos cuatrocientos millones de personas. Curiosamente, no es pasa lo que pasa con el inglés: Gran Bretaña no pretende imponer sus diccionarios y gramáticas a sus ex colonias, las cuales, a diferencia del mundo hispanoparlante, se morirían de risa ante tamaña impertinencia. Y aquí es donde entra en consideración el DRAE (Diccionario de la Real Academia Española), fruto de lexicógrafos trasnochados y fuente de todo tipo de errores, como puede comprobarse en las muchas columnas que publicamos en este blog, con el título Por qué no hay que usar el Diccionario de la Real Academia Española (ver en la columna de la derecha). Como se leerá a continuación, en la nota publicada por Patricia Blanco, el diario InfoBAE, del 26 de septiembre pasado, la justicia argentina, por una acepción precámbrico, digna de los tiempos de Franco, acaba de bloquear el sitio web de la RAE.  

La justicia argentina le ordenó a la RAE suprimir uno de los significados de la palabra “judío” y bloqueó su sitio web

El juez federal Ariel Lijo ordenó este jueves que la Real Academia Española (RAE) suprima inmediatamente del Diccionario de la Lengua Española la quinta acepción de la palabra “judío, a” en donde se describe a esa persona como “avariciosa o usurera” por “configurar un discurso de odio que incita a la discriminación por motivos religiosos”. Sostuvo que se trata de una ofensa contra la dignidad humana. El fallo dispuso además que el Ente Nacional de Comunicaciones disponga el inmediato bloqueo del sitio web hasta tanto la RAE cumpla con la decisión, revelaron a Infobae fuentes judiciales.

“A la luz de la amplia tutela de la que goza el derecho a la libertad de religión y las consideraciones de hecho formuladas en la presente, ordenaré a la Real Academia Española que suprima inmediatamente —esto es, sin la previa intervención de las Academias de la Lengua Española— la quinta acepción de la palabra ‘judío, a’ por configurar un discurso de odio que incita a la discriminación por motivos religiosos. A sus efectos, libraré exhorto al Reino de España en los términos de los artículos 28.1 y 30 del Tratado de Extradición y Asistencia Judicial en Materia Penal suscripto con esa nación”, dijo el juez en la resolución.

Y añadió: “No debe perderse de vista que los requerimientos articulados mediante mecanismos de cooperación internacional se caracterizan por una lentitud que no resulta compatible con el caso de autos. Tampoco debe olvidarse que los numerosos reclamos formulados ante las autoridades de la Real Academia Española no fueron atendidos, o bien recibieron una respuesta inaceptable desde la óptica de los derechos humanos”.

La causa se inició el 28 de agosto pasado cuando Claudio Gregorio Epelman, en su carácter de apoderado de la Fundación Congreso Judío Mundial, y Jorge Knoblovits, en su carácter de presidente de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (DAIA), radicaron una denuncia penal contra Santiago Muñoz Machado, director de la Real Academia Española, así como también contra toda otra persona humana responsable que integre dicha organización. Los acusaron de incitar al odio contra la colectividad judía a través de la acepción discriminatoria del término “judío, a”. Allí se describe: “dicho de una persona: avariciosa o usurera”.

La presentación sostuvo que se estaba violando la ley 23.592, que reprime con prisión de un mes a tres años a los que participaren en una organización o realizaren propaganda basados en ideas o teorías de superioridad de una raza o de un grupo de personas de determinada religión, origen étnico o color, que tengan por objeto la justificación o promoción de la discriminación racial o religiosa en cualquier forma.

Por ello, los denunciantes afirmaron que la acepción que publica la Real Academia Española y que es aquí cuestionada constituye “un discurso de odio, definido por la Organización de las Naciones Unidas como ‘cualquier forma de comunicación de palabra, por escrito o a través del comportamiento, que sea un ataque o utilice lenguaje peyorativo o discriminatorio en relación con una persona o un grupo sobre la base de quiénes son o, en razón de su religión, origen étnico, nacionalidad, raza, color, ascendencia, género u otro factor de identidad’”.

La presentación agregó que en noviembre del año 2021 el Congreso Judío Latinoamericano le envió una carta a Santiago Muñoz Machado, en su carácter de director de la Real Academia Española, solicitando la supresión de la quinta acepción del vocablo “judío, a” del diccionario de dicha institución. El 30 de enero de 2023 llegó la respuesta: “De acuerdo con los criterios establecidos para el Diccionario de la lengua española, no es posible eliminar una acepción cuando está avalada por el uso —como sucede en este caso—, por más que pueda resultar socialmente inapropiada o reprochable. Sin embargo, se ha considerado oportuno añadir la indicación de que su uso puede resultar ofensivo o discriminatorio”, enmienda que dio lugar a la redacción actual: “Dicho de una persona: avariciosa o usurera. U. como ofensivo o discriminatorio”.

Frente a eso, en septiembre de 2023, más de 20 comunidades judías hispanohablantes congregadas en el Congreso Judío Latinoamericano volvieron a hacer un pedido similar, junto a las autoridades del entonces INADI, y el Representante Especial contra el Antisemitismo y el Representante Especial ante la Alianza para la Memoria del Holocausto de la Argentina, correspondiente al Ministro de Relaciones Exteriores, Comercio Internacional y Culto, y la Presidencia de la Institución Nacional de Derechos Humanos y Defensoría del Pueblo de la República Oriental del Uruguay, respaldos todos expresados mediante diversos documentos que asimismo acompañan la denuncia. Todo eso dio impulso a la denuncia penal en donde se reclamó además una medida cautelar para cesar con el ilícito.

El fiscal Franco Picardi impulsó la causa y propuso “alguna salida o solución alternativa” en el marco de la llamada ‘justicia restaurativa’, en la búsqueda de “un espacio de dialogo que contemple a los denunciantes, esta representación del Ministerio Público Fiscal y los denunciados” para “reparar integralmente el daño causado, se ponga fin al acto discriminatorio denunciado; y se aborden las necesarias garantías de no repetición y de concientización respecto del fenómeno bajo trato”.

En su resolución, tras aceptar a los denunciantes como querellantes, el juez Lijo afirmó que “dada la naturaleza de los hechos denunciados y considerando los compromisos internacionales asumidos por la República Argentina con relación al resguardo del pleno ejercicio de los derechos humanos, corresponde formular ciertas consideraciones acerca de los efectos que produce la permanente publicación de la quinta acepción de la palabra ‘judío, a’ en el Diccionario de la Lengua Española”.

En ese contexto destacó que “la amplia protección de la libertad de culto obedece a que la religión o las convicciones constituyen uno de los elementos fundamentales de la concepción de la vida de quien las profesa” y subrayó que “como parte de la comunidad internacional, la República Argentina comparte la solemne responsabilidad de combatir las acciones que se contrapongan al ejercicio de derechos fundamentales”. “Una de las expresiones más aberrantes de estas acciones que cercenan el derecho a la libertad religiosa es el antisemitismo”, agregó. “El antisemitismo es, en efecto, un discurso de odio”.

“Estimo que se encuentran reunidas las condiciones para sostener que la quinta acepción de la palabra ‘judío, a’ -aún con la nota de uso como ofensivo o discriminatorio- contiene en la base de su significado un discurso de odio. Pues atribuye características peyorativas al integrante de un colectivo por el solo hecho de ser tal. También considero que no se trata de un discurso de odio con efectos abstractos, sino que produce efectos concretos sobre una cantidad indefinida, pero importante de personas”, afirmó el juez.

Según resaltó, “la formulación del discurso en cuestión no se encuentra reservada a un foro íntimo o, si bien público, de acceso restringido; por el contrario, se encuentra incorporado al Diccionario de la Lengua Española. En este sentido no puede pasarse por alto el amplio alcance de este compendio. Conforme las estimaciones del Instituto Cervantes, más de 599 millones de personas son usuarios potenciales de la lengua española -aproximadamente 46 millones son habitantes de la República Argentina- y se trata del cuarto idioma más estudiado en el mundo”.

Para Lijo, “es evidente, entonces, que la mera existencia de esta acepción -en los términos en los que hoy se encuentra publicada- tiene capacidad para condicionar la conducta de quienes comparten la lengua y de incitar a la violencia en cualquiera de sus distintas formas”.

Un detalle: el juez afirmó que en ocasiones la Real Academia Española realiza modificaciones sobre su diccionario en razón del contenido discriminatorio de algunas de las acepciones de las palabras que forman parte de la lengua española. Así lo hizo en 2015 con la acepción de gitano como “trapacero” en su diccionario al incorporar una nota de uso “ofensivo y discriminatorio”. También en 2018 con la quinta acepción de la palabra “fácil” para que no refiriera a “mujer” que se presta sin problemas a tener relaciones sexuales, sino a “persona”. Un ultimo ejemplo fue cuando se eliminó la tercera acepción de la palabra “masculino” y la sexta de “femenino”, ya que una refería a “varonil, enérgico” y la otra a “débil, endeble”.

“La realidad es que los compromisos asumidos por la República Argentina y la convicción que debe guiar a todo magistrado acerca de la protección de los derechos humanos conducen a que se disponga la interrupción de la masiva y perniciosa difusión de una imagen estereotipada del pueblo judío, que incita a la discriminación por motivos religiosos. Sobre todo, si se tiene en cuenta que la Real Academia Española ha comunicado a través de su sitio web que se encuentra realizando tareas de redacción de la nueva edición de su diccionario, correspondiente a la actualización del año 2023″, aseguró.

En ese contexto, Lijo aseveró que la acepción de la palabra judío como “avariciosa o usurera” es “sin dudas una ofensa contra la dignidad humana y, por tanto, debe ser combatida en los términos de la Declaración de Estocolmo. Pues se trata de una visión estereotipada del pueblo judío que configura un obstáculo que impide el goce de derechos fundamentales. Es por ello que se impone ordenar la supresión de la quinta acepción de la palabra “judío, a” del Diccionario de la Lengua Española. Ahora bien, sin perjuicio de que la Real Academia Española no posea oficinas ni personal radicado en el territorio argentino, la realidad es que su sitio web -fuente obligatoria para el aprendizaje de la lengua española- es de acceso público para cualquier persona que se encuentre en este país. Por tanto, las conductas denunciadas producirían sus efectos en la República Argentina”.

El fallo consideró que “la persistente inactividad de la Real Academia Española y que la demora inherente al trámite de cooperación internacional podrían tornar en ilusorio el derecho a la libertad de culto cuya tutela se pretende garantizar, corresponde tomar una medida que surta efectos inmediatos”.

Así las cosas, Lijo libró un exhorto internacional hacia el Reino de España en los términos de los artículos 28.1 y 30 del Tratado de Extradición y Asistencia Judicial en Materia Penal suscripto con esa nación, el que deberá ser diligenciado por la vía diplomática pertinente, a los efectos de ordenar a la Real Academia Española que suprima inmediatamente -esto es, sin la previa intervención de las Academias de la Lengua Española- del Diccionario de la Lengua Española la quinta acepción de la palabra “judío, a” -cuya redacción refiere a “dicho de una persona: avariciosa o usurera”- por configurar un discurso de odio que incita a la discriminación por motivos religiosos en los términos de la ley 23.592. También ordenó al Ente Nacional de Comunicaciones que disponga el inmediato bloqueo del sitio web de enlace a la definición del Diccionario de la Lengua Española, cuestionada en autos- hasta tanto la Real Academia Española cumpla con la medida que le fuera ordenada por este tribunal. Y notificó lo resuelto en el día de la fecha a la Academia Argentina de Letras -en su carácter de representante de la Asociación de Academias de la Lengua Española-.

viernes, 8 de septiembre de 2023

La Real Academia Española "estudia" dejar de ofender a los judíos

"La Real Academia Española está estudiando el caso tras la solicitud formal que alega que esa definición es 'ofensiva en términos discriminatorios'." Eso dice la bajada de la nota publicada por InfoBAE Cultura, a partir de un cable de la agencia española EFE, que se publicó el pasado 7 de septiembre. Lo increíble del caso es que los gallegos patasucias esos (sin voluntad de ofender, claro) tienen que "estudiar el caso".

Qué dijo la RAE sobre el pedido de la comunidad judía de eliminar la acepción de “persona avariciosa o usurera”

Más de 20 comunidades judías hispanohablantes de todo el mundo se han unido para solicitar formalmente a la Real Academia Española (RAE) la supresión de la acepción de judío que aparece en su Diccionario de la lengua como “persona avariciosa o usurera”.

Según han informado a los medios, alegan que la misma resulta “ofensiva, que define en términos peyorativos y discriminatorios a una comunidad de identidad, y que no refleja el uso del lenguaje actual en la comunidad hispanohablante, donde prima el respeto y la promoción de la diversidad y multiculturalidad”.

El escrito, que “apela a la sensibilidad de la RAE para promover un lenguaje respetuoso e integrador”, ha sido presentado en el Registro de la academia y solicita asimismo y por los mismos motivos la supresión completa de la entrada “judiada”, que se define en su primera acepción como “mala pasada o acción que perjudica a alguien”.

“Entendemos que las definiciones del diccionario reflejan el uso del lenguaje y no promueven por sí mismas una conducta de odio, pero deberían corregirse por resultar totalmente anacrónicas a la realidad social y cultural del siglo XXI”, argumenta el abogado Boja Luján Lago, que representa a las 20 comunidades radicadas en lugares como Panamá, España, Argentina, Bolivia, Chile o Uruguay.

Fuentes de la RAE han confirmado a Efe que la solicitud ha sido recibida hoy y que “se tramitará siguiendo los cauces habituales para su estudio”.

En el pasado esta academia ya ha recibido peticiones en el mismo sentido, como cuando en 2022 la docente Anabel Cornago, madre de un adolescente con autismo, realizó una solicitud a la que se sumó el Senado español en pos de la supresión de la acepción de “autista” como insulto.

Unos años antes, la RAE se avino a modificar la acepción de gitano como “trapacero” en su diccionario, al incorporar una nota de uso “ofensivo y discriminatorio”, en respuesta a la solicitud de las entidades del Consejo Estatal del Pueblo Gitano.

jueves, 1 de abril de 2021

"Pasapalabra" y la falta de independencia lingüística de la televisión argentina

Si uno va a Wikipedia, allí se lee: “Pasapalabra es un concurso de televisión español emitido desde el 24 de julio de 20004​ en diferentes cadenas. Originalmente se emitía a través del canal Antena 3, donde permaneció hasta 2006. Un año después, en 2007, el programa se mudó a Telecinco, que lo emitió desde ese mismo año hasta 2019.​ Después, el concurso terminó regresando a Antena 3 para su emisión desde el 13 de mayo de 2020.​ Está basado en el formato original británico The Alphabet Game. En él, dos concursantes intentan acumular segundos en varias pruebas con palabras, que servirán para tener más tiempo para contestar a todas las definiciones de la prueba final, llamada «el rosco».

En cuanto a su mecánica, el mismo artículo explica que “en cada programa participan dos concursantes, ayudados cada uno por dos famosos. En la parte principal hay varias pruebas que, con palabras, tienen como objetivo acumular segundos para la prueba final. En la parte final, los concursantes deben intentar acertar el número máximo de palabras de un total de 25 que forman el Rosco final de Pasapalabra. El concursante que más palabras acierta recauda 1200 euros y vuelve en el siguiente programa. Si uno de los dos concursantes acierta las 25 palabras, se lleva el pozo que se ha ido formando con los 6000 euros de cada día que alguien no se lo lleve”.


En el ámbito de la lengua castellana, existen otras versiones del programa: una chilena y otra argentina. La argentina estuvo en el aire en 2002 por Azul Teve, con conducción de Claribel Media. Luego de un hiato importante, regresó en 2016, por Canal 13, conducido por Iván De Pineda Desde entonces, ha emitido cuatro temporadas ininterrumpidas.

La parte más importante del programa en todas sus versiones es la última porque es la que implica conocer fehacientemente las definiciones de las palabras que propone el Rosco. Y aquí surge un problema: todas esas definiciones se toman a partir del Diccionario de la Real Academia, que, como ya se ha manifestado en este blog una y otra vez, está lleno de defectos e induce a error. Así, en más de una oportunidad, se ha visto que el significado de las palabras muchas veces corresponde a usos que son ajenos a la Argentina (y suponemos que también a Chile), pero que, dada la fuente, se consideran inobjetables. Por supuesto que es una decisión de quienes explotan la franquicia de este lado del Atlántico. Cabe preguntarse entonces en qué medida esa decisión beneficia o perjudica a los participantes, sobre todo cuando se apela a una tercera, cuarta o quinta acepción. 

Que sepamos, nadie parece haber reparado en esta cuestión o, por lo menos, nadie la manifestó públicamente. Se trata, a no dudarlo, de una manifestación clara de falta de independencia lingüística. El DRAE no es el único diccionario de la lengua y, ya fue dicho, dista muchísimo de ser el mejor. 

lunes, 22 de febrero de 2021

Borges opina sobre las incapacidades fonéticas de los miembros de la Real Academia Española


En 2016, la Academia Argentina de Letras preparó una antología, titulada Borges esencial, que publicó la Real Academia Española, conmemorando los treinta años del fallecimiento del autor de El Aleph. Sin duda, se trató de un esfuerzo encomiable, que de ninguna manera remedia lo que Borges pensaba sobre la RAE.

Así, quien quiera enterarse, puede recurrir al prólogo de Elogio de la sombra, uno de los libros de poemas del autor, donde, luego de escribir "psalmos", aclara en una nota: "Deliberadamente escribo psalmos. Los individuos de la Real Academia Española quieren imponer a este continente sus incapacidades fonéticas; nos aconsejan el empleo de formas rústicas, neuma, sicología, síquico. Últimamente se les ha ocurrido escribir vikingo por viking. Sospecho que muy pronto oiremos habla de la obra de Kiplingo". Estas líneas, incluidas en un prólogo que se repetirá una y otra vez con cada nueva edición de Elogio de la sombra, son inapelables.

No es la única mención. En diversas entrevistas se refirió a la RAE y a sus miembros. Por ejemplo, en una de 1974, donde se lee: "Quienes elaboran el diccionario de la Real Academia Española son un grupo de desacreditados empeñados en que cada nueva edición sea más grande que la edición anterior". Luego, en 1985, dijo: "En la última edición de su abultado diccionario, la Real Academia Española hospeda demagógicamente las voces gongo, vikingo, salmo, sicoanálisis, sicología, sicológico, sicólogo, siquiatra y síquico". Más tarde, el mismo año, añadió: "El diccionario de la Real Academia Española es un espectáculo necrológico deliberado". 

Todos estos datos son muy difíciles de refutar, incluso al cabo de los años, cuando la demagogia y estupidez manifiesta de los miembros de la Real Academia Española se ha intensificado, a pesar de que los mismos periodistas españoles han demostrado que la academia en cuestión no es más que un negocio y un instrumento de dominación (ver especialmente la entrada del 7 de febrero de 2020, en este mismo blog).

Más allá de las buenas intenciones, triste destino el de Borges: ser homenajeado por la institución que denostó y por la que no sintió ningún respeto.

Jorge Fondebrider

lunes, 25 de noviembre de 2019

Por qué no hay que usar el Diccionario de la Real Academia, prejuicioso, racista y mal redactado (25, última semana)



Con ésta, son 25 las semanas en que hemos tratado de demostrar, mediante la comparación con otros diccionarios, la lógica y la ética, por qué el Diccionario de la Real Academia Española es prejuicioso, racista y está mal redactado.

Su problemas de redacción podrían remediarse contratando a algún corrector competente. Sus prejuicios y racismo resultan más difíciles de modificar, sobre todo por la postura hegemónica de sus lexicógrafos que, por caso, prefieren incluir en el DRAE el gentilicio de algún pueblo español de unos pocos miles de habitantes que el gentilicio de una región de Latinoamérica, con varios millones de habitantes, o dedicarse a repetir los prejuicios y el racismo contra las mujeres, los negros, los gitanos y los judíos, cuidando –y eso sí– de no herir la susceptibilidad de los campesinos ibéricos que podrían ofenderse si se los define como incultos, toscos o rústicos.

Las diferentes entradas no fueron redactadas por una única persona, sino que son el fruto de colaboraciones, mayormente espontáneas, de filólogos, lexicógrafos, traductores y escritores de diversos orígenes y con distintas formaciones. No fueron firmadas porque las entradas del DRAE tampoco llevan firma.

Y concluimos con la misma recomendación que el Administrador de este blog le hiciera a Pedro Álvarez Miranda, encargado de la elaboración del Diccionario histórico de la lengua española y director del DRAE, durante el último Congreso de la Lengua, en la ciudad de Córdoba: tal vez la Real Academia Española se ahorraría mucho tiempo, dinero y problemas, si en lugar de redactar su propia diccionario, tradujera alguno del inglés o del francés, realizado por lexicógrafos más competentes.

A continuación, una lista de las palabras mencionadas en las diversas entradas y la semana correspondiente a su mención

Adafina (4)
Aprender (6)
Ardid (23)
Arqueología (22)
Balompié (15)
Basquetbol (15)
Bola (8)
Combinación (23)
Constipación (9)
Constipado (9)
Cortometraje (7)
Chusma (18)
Desparejo (2)
Dictador (21)
Feminismo (17)
Folclore (15)
Futbol (15)
Gaucho (3)
Generalísimo (21)
Gitano (14)
Homínido (22)
Imagen (12)
Jóquey (16)
Judío (14)
Largometraje (7)
Lavandina (5)
Lejía (5)
Liquidez (20)
Martingala (23)
Mediometraje (7)
Mirandés (19)
Molso (24)
Monarquía (10) [cfr Monarquía institucional]
Negro (12)
Ñoqui (4)
Paisa (19)
Panqueque (4)
Pascua (1)
Pizza (4)
Raza (12)
Rural (14)
Sandwich (11)
Sexo (15) [cfr. Bello sexo / Sexo feo / Sexo fuerte]
Tautología (17)
Trapacero (14)
Yóquey (16)

lunes, 18 de noviembre de 2019

Por qué no hay que usar el Diccionario de la Real Academia, prejuicioso, racista y mal redactado (24)


Sabido es que los crucigramas tienen palabras trampa, en las que uno se puede enviscar durante horas y días, de acuerdo con el grado de práctica que tenga. Porque después de un buen tiempo reconoce todas o casi todas las palabras trampa, las cuales, además, tienen más de un sitio en Internet... Claro que el mayor o menor mérito en la resolución de un crucigrama estaba dado, y seguramente sigue estándolo, en el menor número de consultas a un diccionario o cualquiera otra fuente externa.

Lo que suele darle carácter tramposo a algunas palabras es la ambigüedad en la definición. Eso es lo sabido. Menos sabido es que tales ambigüedades no son pura imaginación de los redactores de crucigramas sino del Diccionario de la Real Academia, conocido como DRAE. Un ejemplo: la palabra “molso”. El crucigramista nos dice: “Desgarbado, desaseado”. Un ingenuo podría haber ido al DRAE para encontrar más pistas, más palabras que sumar a “desgarbado” y “desaseado”. De ningún modo va a llegar a “molso” por esa vía. Lo que le sucede es que “desgarbado” no suena a lo mismo que “desaseado”, ya que uno puede ser desgarbado sin ser necesariamente desaseado, o al revés, de acuerdo con las definiciones del DRAE. El cual nos dice que desgarbado es quien carece de garbo, y garbo es la gallardía, la gentileza, el buen aire, la gracia o perfección de algo, la bizarría, el desinterés y la generosidad, mientras que “desaseado” es quien carece de aseo, y aseo es, como bien sabemos, limpieza… aunque también “adorno”, según el DRAE (no es fácil imaginar que alguien llegue a decir “qué aseado está el arbolito de Navidad”, pero en fin) y también “¡ojo al piojo!” “apostura”, en la  cuarta acepción, donde se roza apenas con “garbo”. Entonces, ¿qué indica la coma entre las palabras “desgarbado” y “desaseado” en el crucigrama que nos ocupa? ¿Contigüidad? ¿Debemos pensar en algo o alguien a la vez sin garbo y sucio, aunque, como se ha dicho, podría tener garbo y estar sucio o podría estar limpio y no tener garbo?

El horror comienza en la propia definición de “molso” en que se basó el crucigrama. Es del DRAE. ¿Qué dice? Pues dice “desgarbado, desaseado, sucio”. La palabra –nos ilustra el diccionario– proviene del vasco y significa originariamente “montón”. Los vascos, dice el DRAE, la utilizan para señalar algo “abultado y deforme”, pero no sucio. Volvemos a lo mismo, ¿qué clase de definición es una en la que la coma nos hace pasar, con apenas una breve pausa, de lo sucio a lo falto de garbo? ¿No debería el DRAE utilizar con más propiedad la coma, lo que en este caso redundaría en mayor claridad? Porque, así las cosas, cualquier desgarbado al que digamos “molso” se ofendería sin más. Y si queremos resolver un crucigrama no tendremos más remedio que ir FSolver, el sitio más popular de solución de crucigramas.

lunes, 11 de noviembre de 2019

Por qué no hay que usar el Diccionario de la Real Academia, prejuicioso, racista y mal redactado (23)


Los sentidos faltantes son también una de las características principales del Diccionario de la Real Academia Española. Así, podría pensarse que, lo que no se usa en España, no existe. Es el caso de la palabra “martingala”, definida en estos términos:

Martingala
Del fr. Martingale

1.f. Artificio o astucia para engañar a alguien, o para otro fin.

2.f. En el juego del monte, lance que consiste en apuntar simultáneamente a tres de las cartas del ablur y el gallo contra la restante.

3.f. Pieza que tapaba una abertura practicada en la parte trasera de las calzas.

4. f. Arg. y Ur. Trabilla de adorno que se lleva en la parte posterior de los abrigos, chaquetas, etc.

Por caso, ¿cuál es la precisión de la primera acepción: ¿en qué consiste el artificio?, ¿cuál sería el engaño? Y luego, ¿por qué separar de la lista de acepciones la cuarta, endilgándosela a la Argentina y al Uruguay, como si las otros tres fueran frecuentes en todo el resto del mundo? Finalmente, nadie en Argentina o Uruguay diría “trabilla”, refiriéndose a la cinta de tela –la misma de la que está hecho el abrigo– que antaño solía adornar sobretodos, camperas, etc.

Pero no es ésa la cuestión principal. Hay muchos otros diccionarios que definen martingala, por su acepción principal, que en el DRAE ni siquiera se sospecha y que merece una explicación detallada:

En términos matemáticos, existe algo que se llama “teoría de la probabilidad”, rama que estudia los fenómenos aleatorios y estocásticos.
Los fenómenos estocásticos son conceptos matemáticos empleados para usar magnitudes aleatorias que varían con el tiempo o para caracterizar una sucesión de  variables aleatorias que evolucionan en función de otra variable, generalmente el tiempo.
Así, podría definirse una martingala como todo proceso caracterizado por no tener deriva.

Hasta acá, podría imaginarse que, por matemática, la definición es demasiado abstrusa, pero se explica claramente cuando se aplica, por ejemplo, a la economía y los juegos de azar. En ese caso una martingala es una estrategia de inversión que consiste en apostar por el total perdido con la intención de recuperarlo. Aplicando la martingala, cada vez que se pierde una apuesta se dobla la cantidad apostada en la siguiente apuesta. De esta forma se recupera el capital perdido. Por eso, para evitar que los jugadores sigan la estrategia de la martingala, la mayoría de los casinos establecen límites para las apuestas.

Con todo, la martingala no es garantía. De hecho, se popularizó en el siglo XVIII, adoptando su nombre de los habitantes de la localidad francesa de Martigues, cerca de Marsella, quienes tenían la reputación de ser ingenuos, crédulos y más bien simplones.

Ahora bien, sin tanto palabrerío, el Diccionario Salvat define martingala como “cualquier tipo de combinación en los juegos de azar”.

Dado que esta acepción, acaso la más usual, no está de ningún modo presente en las distintas que propone el DRAE, cabe entonces preguntarse qué tan lejos está la palabra “combinación” de la palabra “ardid”:

combinación
Del lat. tardío combinatio, -onis

1. f. Acción y efecto de combinar o combinarse.

2. f. Unión de dos cosas en un mismo sujeto.

Y en el caso de ardid, veamos sólo la tercera acepción, que podría ser la más pertinente:

ardid
De ardido

3. m.  Artificiomedio empleado hábil y mañosamente para el 
logro de algún intento.

Entonces, si para el DRAE una martingala es un ardid, sin explicar de qué clase, y si la palabra ardid ni siquiera se acerca a los varias acepciones de combinación, algo no está funcionando bien. Dicho de otro modo, estos brutos de la Real Academia vuelven a fallar como “administradores” de la lengua. O sea, ¿para qué tenerlos en cuenta?

lunes, 4 de noviembre de 2019

Por qué no hay que usar el Diccionario de la Real Academia, prejuicioso, racista y mal redactado (22)


Uno de los principales problemas del DRAE respecto de otros diccionarios similares es la información parcial o deficiente. No obstante, más allá de la veracidad de sus definiciones, muchas veces, sobre todo cuando los términos son científicos, los explica utilizando criterios propios de otras épocas. Esto, por ejemplo, puede comprobarse con la definición de la palabra “homínido

Homínido, da
Del lat. homo, -ĭnis 'hombre' e ‒́ido2.

1.adj. Antrop. y Zool. Dicho de un primate: Que se caracteriza por su aspecto antropomorfo y por no tener cola, y a cuya familia pertenecen el hombre y otras especies como el chimpancé, el gorila y el orangután. U.t.c.s.m., en pl. como taxón.

2.adj. Antrop. y Zool. Pertenenciente o relativo a los homínidos. Forma homínida.

Si uno quiere enterarse cómo se define esa misma palabra en el Portal Lexical del Centre National des Ressources  Textuelles et Lexicales, de Francia, se encontrará con esto:

Homínidos
Sust. Masc. pl.
Zool. Familia de primates superiores, incluido el hombre actual y sus “primos” y antepasados fósiles: Australopithecus, Paranthropus, Pithecanthropus y Homo (de Zool., 4, 1974, 975 [Encyclopedie de la Pléiade]). La característica principal de los homínidos es estar de pie (...). La otra característica fundamental de los homínidos (...) es el gran desarrollo del neurocráneo con reducción concomitante del cráneo facial (Encyclopedie internationale des sciences et des techniques, París, Presses de la Cité, 1, 1969).

Por su parte, el Merrian Webster Dictionary define en estos términos:

Homínidos
Sust. pl.
Cualquier miembro de la familia Hominidae, que abarca a mamíferos primates erectos bípedos e incluye a humanos recientes junto con formas ancestrales y relacionadas extintas, y en algunas clasificaciones recientes a los grandes simios (el orangután, el gorila, el chimpancé y el bonobo).

Para el DRAE, no existe la palabra “hominización”, concepto que hace referencia a las diversas etapas que componen el desarrollo evolutivo de nuestra especie. Este proceso implica diversos cambios en el género Homo desde sus primeros exponentes hasta el ser humano actual. Cada fase del mismo se encuentra caracterizada por la adquisición de una determinada condición en la especie, que la diferenciaría del resto de los seres vivos, incluidos los primates.

Ahora bien, supongamos por un momento que esto es una excepción. Rápidamente volveríamos a decepcionarnos si buscamos en el DRAE la definición, del todo decimonónica de “arqueología”:

arqueología
Del gr. ἀρχαιολογία archaiología 'leyenda o historia antigua'.

1.Ciencia que estudia las artes, los monumentos y los objetos de la antigüedad, especialmente a través de sus restos.

Recurriendo nuevamente al Portal Lexical del Centre National des Ressources  Textuelles et Lexicales, en cambio encontramos:

arqueología

A.- Vx. "Conocimiento, estudio de la antigüedad" (Littré). Synon. la antigüedad.

B.- Usual. Ciencia cuyo objeto es el estudio de civilizaciones humanas pasadas de monumentos y objetos que quedan:
SYNT. Arqueología prehistórica (orígenes de la aparición de metales), arqueología protohistórica (desde la aparición de los metales hasta la conquista romana), arqueología clásica (período grecorromano), arqueología de la Alta Edad Media (declive del Imperio Romano a Carlomagno) [después Perraud 1963]; Arqueología nacional, griega, egipcia, oriental, etc. Rem. La arqueología se opone a la historia, ya que la historia estudia el pasado a partir del testimonio escrito, y comienza a hablar correctamente solo a partir de la aparición de dicho testimonio; La arqueología es una ciencia auxiliar de la historia (ya que esta es la ciencia del pasado) de períodos en los que conviven monumentos y documentos escritos.

Y, algo más económicamente, el  Merrian Webster Dictionary:

arqueología

1: el estudio científico de restos materiales (como herramientas, cerámica, joyas, muros de piedra y monumentos) de vidas y actividades humanas pasadas

2: restos de la cultura de un pueblo: ANTIGÜEDADES: Ej. La arqueología de los incas.

En síntesis, no puede decirse que las definiciones del DRAE de las palabras mencionadas no incluyan elementos correctos. Pero son incompletas y utilizan criterios muchas veces superados, lo que, llegado el caso, las vuelve parciales e ineficaces. (No debería extrañarnos. Así son los lexicógrafos de la Real Academia: parciales e ineficaces).