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jueves, 14 de mayo de 2026

"A mi criterio, no hay nada en la mesa o en la silla que las haga femeninas y que haga masculinos al estuche o al vaso”

"En la presentación de su libro Don de lenguas en la Feria del Libro de Buenos Aires, el escritor sudafricano rescató una hipótesis: que nombramos las cosas en masculino o femenino porque así las veían nuestros antepasados. Su coautora, Mariana Dimópulos, lo discutió." Tal es la bajada del artículo publicado por Patricia Kolesnikov en InfoBAE, el pasado 11 de mayo.

El Nobel John M. Coetzee cuestiona si el lenguaje inclusivo es una forma de amnesia voluntaria

Algo sabía -seguro- la periodista Flavia Pittella sobre lo que el escritor John M. Coetzee -Premio Nobel de Literatura 2003- piensa sobre el papel de las márcas de género en el idioma y, por qué no, de los intentos que hace el lenguaje inclusivo para modificarlos. Algo sabía, pero no todo.

Porque este martes, en la presentación de Don de lenguas -el libro que el sudafricano escribió con la argentina Mariana Dimópulos- Pittella hizo una pregunta y la respuesta de Coetzee -o eso pareció- fue más allá.

“John -dijo la periodista- vos sugerís que el género gramatical podría codificar algo antiguo sobre cómo nuestros antepasados percibían el mundo como animado, sexuado, vivo, con fuerzas. Si eso es así, el proyecto actual de borrar el género del lenguaje equivaldría a una especie de amnesia voluntaria. ¿Quién decide lo que una lengua puede permitirse olvidar?"

Qué pregunta, ¿no? Si efectivamente las marcas de género -que Tierra sea una palabra en femenino y no en masculino- tienen que ver con una manera de ver el mundo, quién dice que es hora olvidar que alguna vez se lo vio así?. ¿O sí, ya es hora porque el pasado no pisa el futuro? Y, además, claro: en distintos idiomas la atribución de marca de género cambia...

Responde Coetzee, que creció en inglés, una lengua que no tiene género: “Aludes a la campaña, si podemos llamarla así, así, para limpiar el lenguaje y eliminar los aspectos innecesarios como el género. ¿Por qué debe haber género en el lenguaje? Esta cuestión ha desconcertado a los pensadores desde la antigua Grecia. La última vez que recibió una atención realmente seria por parte de los lingüistas fue hace tiempo, en el siglo XIX, cuando filólogos alemanes, influenciados por el Romanticismo alemán, argumentaron que el género en el lenguaje nos permite obtener percepciones únicas sobre cómo nuestros antepasados prehistóricos veían el mundo".

¿Por qué? ¿Cómo vinculaban los lingüistas las marcas de género con las percepciones prehistóricas? Dijo Coetzee: “Decían que en el nacimiento de las culturas humanas, nuestros antepasados veían un mundo que, hasta su nivel más profundo, era un mundo sexuado. El hecho de que en algunos idiomas un elemento sea llamado masculino y en otro idioma se le llame femenino solo indica que en esos dos idiomas, en el pasado remoto, la gente veía estos elementos sexuados del mundo de manera diferente. Así que para estos estudiosos alemanes a los que me refiero, la asignación de género a los sustantivos, por ejemplo, no era un proceso arbitrario. Al contrario, reflejaba una visión del mundo profundamente arraigada que ha sobrevivido hasta hoy en estas formas de género que ahora consideramos innecesarias“.

Las palabras, claro, no son indiferentes. Si alguna vez la manera de percibir el mundo creó una palabra, ahora la palabra también hace a nuestra manera de percibir el mundo.

“Es interesante -dijo Coetzee- que cuando se hacen experimentos con hablantes en lenguas que tienen género, se les presenta un objeto que no han visto antes y se les pregunta: ‘¿Es masculino o femenino?’, la mayoría tiende a coincidir en que tal objeto es masculino y tal otro es femenino. No digo que sea una prueba sólida, pero sí indica que en algún lugar todavía hay una percepción del género, una especie de género sexuado en el fondo de la mente de las personas. Luego preguntas quién decide qué se borrará del lenguaje. Diría que eso realmente es una cuestión política. Si en algún momento, en el futuro remoto, el español pierde el género, será por una cuestión de quién tenga el poder para imponer eso y quién tenga el poder para resistirse... no podemos predecir estas cosas".

No, una convención

Desde Berlín, donde vive, su coautora, Mariana Dimópulos, presentó otra postura. Pittella invitó: “Desde el punto de vista de una escritora y traductora principalmente al español, ¿cuál es tu mirada acerca de este punto? Es el género solo gramatical, convencional?"

“Yo tengo una mirada muy de hablante de una lengua con género gramatical”, arrancó la escritora. “Y para mí que digamos ‘la mesa’' en lugar de ‘el mesa’ en castellano es puro convencionalismo”.

Dimópulos, que también es traductora, explicó: “En términos puramente lingüísticos, a mi criterio no hay nada en la mesa o en la silla que las haga femeninas y que haga masculinos al estuche o al vaso”

En cambio, dijo para alguien como Coetzee “que ha crecido en una lengua donde ese género casi no existe, quizá resulta un posible lugar para comprobar la antigua tesis de que las lenguas naturales definen nuestro modo de ver el mundo”.

En general, dice, sobre este tema se han puesto ejemplos clásicos: “¿Vemos nosotros distinto que un alemán a la Luna y al Sol, dado que un alemán diría el luna y la sol? Bueno, yo creo que no, pero hay gente que cree que sí“.

En definitiva, dice Dimópulos, “más allá de la cuestión del convencionalismo o no, a mí me interesa pensarlo como una antiquísima pregunta en la Filosofía del Lenguaje que se mezcla con el problema de Babel, con el misterio de que la humanidad habla tantas lenguas. Se dice que hay entre seis mil y siete mil lenguas en el mundo. ¿Y qué significa eso para la humanidad como un todo cuando creemos que esa diferencia es capaz de transformar nuestra mirada sobre el mundo? ¿Nos podemos poner de acuerdo alguna vez si eso fuera verdad?"



martes, 17 de diciembre de 2024

Javier Cercas: conservador en la Real Academia

El pasado 15 de diciembre, el suplemento de cultura del muy conservador diario La Prensa, de Buenos Aires, publicó una entrevista, previamente aparecida en la agencia española EFE, a propósito de la entrada en la Real Academia del escritor Javier Cércas. En la bajada se lee: "La lengua castellana goza de una salud magnífica, asegura el autor de Soldados de Salamina. Recuerda que no es función de la Academia imponer términos inclusivos".

“El lenguaje no se cambia por decreto”

Hace tiempo que el idioma es uno de los territorios en los que se disputa la remanida “batalla cultural”. De un lado, se alinean los partidarios del “lenguaje inclusivo”, fuerza de choque del progresismo mundialista potenciado en las últimas décadas, pese a algún reciente traspié en las urnas. Del otro, una alianza informe y variopinta que aglutina a quienes se aferran -muchas veces sin saberlo- a nociones que sus rivales querrían ver sepultadas, como el “orden natural” o el “sentido común”.

En la entrevista que se publica en estas páginas, el escritor español Javier Cercas confirma con claridad de qué lado se ubica en la contienda, aunque no sea de los que siempre empuñan el fusil en la primera línea de la resistencia.

Autor de libros consagratorios como Soldados de Salamina o Anatomía de un instante, Cercas ingresó el pasado 24 de noviembre en la Real Academia Española (RAE).

Lo hizo convencido de que el lenguaje no se cambia “por decreto” y formulando una exhortación -dirigida en primer término a políticos y gobernantes- a entender que “el español es nuestra mayor riqueza” en el vasto ámbito llamado Hispanoamérica.

“El lenguaje no se cambia por decreto, son los hablantes los que lo cambian”, declaró en respuesta a un cuestionario escrito presentado por la agencia EFE poco antes del acto de ingreso en la RAE, que el escritor coronó con la lectura del discurso “Malentendidos de la modernidad”.

Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) paso a ocupar la silla R, vacante desde el fallecimiento de Javier Marías el 11 de septiembre de 2022.

Su candidatura, propuesta por Mario Vargas Llosa, uno de sus primeros y más grandes valedores en el mundo literario; Clara Sánchez, y Pedro Álvarez de Miranda, fue aceptada el pasado 13 de junio. Aquí se reproduce la entrevista completa.

—¿Qué significa para usted ser académico y, en concreto, tomar el relevo de Javier Marías?
—Nunca se me pasó por la cabeza ser académico de la RAE pero, quizá por eso mismo, ahora estoy encantado de serlo: obviamente, se trata de un gran honor. En cuanto a Marías -a quien apenas conocí personalmente-, fue uno de los grandes escritores de las últimas décadas, así que ocupar su sillón supone una responsabilidad añadida.

SERVICIO PUBLICO

—¿Impone la perspectiva de un cargo vitalicio?
—Me parece estupendo. Por lo demás, le recuerdo que la Academia es una entidad público-privada, que los académicos trabajamos gratis et amore -sin sueldo, sin despacho, sin secretaria, sin nada de nada- y que, para mí, se trata ante todo de hacer un servicio público, consistente en cuidar de lo más importante que poseemos: nuestra lengua.

—¿Sigue teniendo sentido el lema fundacional de “limpia, fija y da esplendor” o habría que inventar uno nuevo? ¿Alguna idea?
—Gómez de la Serna, que creo que estaba bastante cabreado con la Academia porque no pudo ingresar en ella, decía que el lema famoso parecía el lema de una asociación de limpiabotas. A mí en cambio me parece muy bien.

—¿Cómo ve la salud del español? ¿Cuáles cree que son las principales amenazas para su preservación?
—El español goza de una salud magnífica, que no para de mejorar porque no para de crecer su número de hablantes. Necesitamos prestigiarlo (cosa que deben hacer antes que nada los creadores y los científicos). Y, sobre todo, necesitamos que los políticos entiendan de una vez por todas que el español es, a años luz, nuestra principal riqueza, y que obren en consecuencia.

—¿Le preocupa el creciente uso de anglicismos?
—No. Bueno, me preocupa si son innecesarios o gratuitos o estúpidos, si se usan mal. Las lenguas no son organismos fosilizados: están vivas, en permanente renovación, y a menudo se renuevan con préstamos o adaptaciones de otras lenguas, y las adaptaciones pueden ser buenas, malas o regulares, fecundas o infecundas. Siempre ha sido así.

—Se debate mucho ahora sobre la carga ideológica de algunas palabras, ¿le parece positivo? Casos como “judío”, en su acepción como avaro, denunciada recientemente por un juez argentino o el uso de las terminaciones de género.
—Me parece estupendo que se discuta sobre el lenguaje, sobre las palabras que empleamos y cómo las empleamos, pero naturalmente hay discusiones valiosas e inteligentes y otras tontas e inútiles.
Pero mucho me temo que aquí hay un malentendido: que yo sepa, la Academia no se dedica a decirle a la gente cómo debe hablar; se dedica a decir cómo habla la gente: la Academia describe, no prescribe, aunque puede recomendar o desaconsejar determinados usos (los únicos ámbitos en que tiene capacidad prescriptiva son, me parece, la ortografía y la puntuación, por razones obvias).
¿Se usa todavía la palabra judío en la acepción denigratoria de avaro? Pues entonces la Academia tiene la obligación de no ocultarlo, de constatarlo, igual que tiene la obligación de no ocultar o constatar cualquier uso insultante o denigratorio de una palabra.

LA UNIDAD
—¿Debería la Academia aceptar el uso de la terminación -e para dar cabida al género no binario?
—¿Usted conoce a mucha gente que diga “todes”? Yo, a nadie. El lenguaje no se cambia por decreto: son los hablantes los que lo cambian; no la Academia.

—En tiempos en que se alienta la división desde la política, ¿puede ser el idioma un lugar desde el que fomentar la unidad?
—La lengua es por definición el lugar de la unidad, porque es el instrumento que nos permite entendernos. Pero hay que usarla para decir la verdad, no para contar trolas (mentiras); para revelar lo que nos une, no para inventar lo que nos separa.

—¿Qué puede adelantar de su próximo libro?
—Será una novela sin ficción titulada El loco de Dios en Mongolia, un libro donde, como en otros míos, se mezclan diversos géneros -el ensayo, la crónica, la historia, la biografía, la autobiografía etc.. Un thriller en cuyo centro se hallan el papa Francisco y el mayor misterio del que tengo noticia: la resurrección de la carne y la vida eterna. Se publicará el 1 de abril.

viernes, 1 de marzo de 2024

Hasta los catalanes se ríen de las prohibiciones de Milei, y eso que no se ríen nunca de nada

El siguiente es un artículo publicado por Àlex Tort, periodista del diario catalán La Vanguardia, de Barcelona, en el día de ayer.

Milei y Poppins, no aptos para todos los públicos

Milei es el almirante Boom de Mary Poppins. Allí, majareta, sobre un edificio que ha convertido en barco de vela. Ha prohibido el lenguaje inclusivo en vez del que excluye: el del propio líder argentino, el de sus insultos, no aptos para todos los públicos. “No podrá usarse la letra e, la arroba, la x, y se evitará la innecesaria inclusión del femenino en todos los documentos de la Administración pública”, ha anunciado Manuel Adorni, su portavoz, su señor Bitácora.

La declaración ha entretenido en las redes. “Prohibir es lo contrario de ‘viva la libertad, carajo’”, dice @Rayko66666. “La libertad la tienen los individuos, no la Administración”, le replica @pabloharour.

Hay debate, pero con todos los embrollos que Argentina tiene sobre la mesa, Milei dispara los mismos fuegos artificiales a cañonazos que el marinero del filme. Se puede estar a favor del lenguaje inclusivo o no, pero, como señala @snwrd_rbr, “con eso ha solucionado un total de cero problemas, pero viva la libertad y no sé qué...”.

Es el mismo número de problemas que ha resuelto la Junta Británica de Clasificación de Películas al retirar la etiqueta a Mary Poppins de apta para todos los públicos. ¿El motivo? Que contiene “lenguaje discriminatorio”. Es suficiente con una palabra que se repite dos veces: hotentote.

El almirante la dice cuando se altera con los deshollinadores bailando en el tejado bajo la mirada de Poppins, con las caras sucias de hollín, y la emprende a cañonazos de fuegos artificiales. Hotentote está en el olvido. Se usó para designar peyorativamente una nación indígena cerca del cabo de Buena Esperanza. En origen, usada por los neerlandeses el año del catapum.

No es censura. Sí un a santo de qué, después de 60 años. La Junta solo te ve capaz de notar que una peli infantil es de ciencia ficción cuando percibes que ningún niño se hurga la nariz. Aun así, se puede seguir viendo inalterada, pero cambia un poco la clasificación por edades, “que a nadie le importaba un pepino hasta hoy”, recuerda @thefdez (mensaje hoy borrado).

Un término que pocos se habían dado cuenta de que se decía –@bernax16 afirma que ha visto el metraje 70 veces y no recuerda cuándo se dice– y que por anacrónico obliga a googlear para percatarse del significado no es ofensivo. La película adaptó el libro manteniendo hotentotes sabiendo, ya en 1964, que ayudaría a reforzar que Boom está como una chota. Si se quiere, incluso hoy la posreinterpretación es ver la secuencia como un repudio al blackface .

Milei y esta calificación por edades son de difícil digestión. Ni con un poco de azúcar, estas píldoras que nos dan, pasarán mejor.

jueves, 29 de febrero de 2024

¿Adorni pasará a llamarse Adorno?


A lo largo de los años, este blog dio cuenta de la existencia del lenguaje inclusivo y de las polémicas que suscitó en muy diversos ámbitos. Si bien no tomó partido por una u otra posición, el Administrador desea dejar en claro que la prohibición por decreto no es la forma de zanjar la discusión. El modo en que el actual gobierno pretende erradicarlo por completo es un claro atentado contra la libertad de expresión, razón por la cual, un día después de haber publicado la noticia de la eliminación del lenguaje inclusivo en el ámbito castrense, se reproduce a continuación la nota publicada por Mariana Carbajal, en el diario Página 12 del día de hoy. En su volanta se lee: "Adorni anunció que se decidió prohibir “todo lo referido a la perspectiva de género” en el ámbito de la gestión pública".

El lenguaje inclusivo, en el ojo de la tormenta

¿A qué le teme Javier Milei? ¿A la “e” para decir todes? ¿A una x o una @ para dar cuenta de un género no binario? ¿A nombrar en femenino cuando quien ocupa un cargo es una mujer? ¿O es otra bomba de humo para desviar la atención frente al crecimiento de la pobreza y el desempleo, la toma de más deuda, la inflación que no para y la crisis con las provincias? ¿O es que siempre necesita crear un enemigo público para mantenerse en el centro de la escena? Por la razón que sea, este martes el Gobierno, a través de su portavoz, anunció que “prohibirá” el lenguaje inclusivo en la administración pública. La decisión, agregó Manuel Adorni desde el atrio con el fondo del logo de la Casa Rosada, incluye “todo lo referido a la perspectiva de género”. Un Presidente que hizo de la libertad su principal slogan de campaña, pone entre sus prioridades negar desde la palabra la existencia de mujeres y diversidades. La decisión forma parte de la guerra cultural de la ultraderecha en la región contra la que dicen llamar “ideología de género”. Referentes del activismo feminista y LGBT*, la academia, la justicia y la política repudiaron el anuncio y explicaron que el reconocimiento del lenguaje inclusivo viene de la mano del derecho a la libertad de expresión y el derecho a la identidad, contemplados en el plexo normativo del país. La cruzada libertaria va en contra de recomendaciones de Naciones Unidas.

En su habitual encuentro con la prensa, Adorni puntualizó que no se podrá usar más la “e” ni la “x” ni la “@” para nombrar a identidades no binaries en la administración pública. También dijo que se evitará en la redacción de documentos públicos “la innecesaria utilización” del género femenino. Y aclaró que no se trata solo de censurar el lenguaje que nombra a mujeres y diversidades sino que irán contra “la perspectiva de género”, aunque no aclaró cómo se traduciría la medida.

Diversidad y derechos, afuera
Rodrigo Morabito, juez de Cámara de Responsabilidad Penal Juvenil de Catamarca, explicó las dificultades que podría traer la eliminación de la perspectiva de género en la Justicia. "Sin perspectiva de género podrían existir condenas injustas a mujeres que se defienden en episodios de violencia de género y exige a los jueces y juezas hacer un análisis probatorio profundo de la evidencia con esa perspectiva en cada caso en concreto", explicó el magistrado, y aclaró que "perspectiva de género es mucho más que lenguaje inclusivo. No se puede confundir perspectiva con lenguaje".

La perspectiva de género es una categoría analística que permite identificar la discriminación hacia mujeres y disidencias sexuales. Es una forma de análisis de la realidad para iluminar los sesgos. “Es una herramienta que busca mostrar que las diferencias entre mujeres y hombres son debido a construcciones culturales asignadas", concluyó Morabito.

Como anticipo, el viernes se conoció la resolución 124 firmada por el ministro de Defensa, Luis Petri, que en la misma línea le declaró la guerra al “lenguaje inclusivo” y dispuso su prohibición en el ámbito de esa cartera, las Fuerzas Armadas y los organismo descentralizados bajo su órbita. Y anticipó sanciones para aquellas personas que no cumplan con la medida, aunque no aclaró que tipo de castigos se aplicarán. Lo llamativo es que durante la gestión anterior no se promovió el uso de terminologías como "generala", "sargenta", "soldada" o "caba" porque las mismas mujeres militares no las sentían propias como se detalla en esta nota.

Libertades fundamentales
El anuncio generó respuestas como la de Dora Barrancos, socióloga e historiadora feminista, que en diálogo con la radio AM 750 acusó al gobierno nacional de "falsos liberales, son fascistas". “De liberalismo tienen solo la comunión con el mercado. Impedir el lenguaje inclusivo es un retroceso en materia de libertades fundamentales", aseguró la académica feminista y recordó que esta prohibición atenta contra la aplicación de la Ley Micaela (sancionada por el Congreso) que establece la capacitación obligatoria en género y violencia de género para todas las personas que se desempeñan en la función pública.

"Hemos hecho un gran esfuerzo para incorporar la Ley Micaela. Yo estoy segura de que los Estados provinciales no van a terminar con esta normativa. Es antojadiza la posición del Gobierno nacional. Estamos al filo de lo dictatorial. Todos los días hay una novedad de retroceso de derechos", alertó Barrancos.

La decisión del Gobierno también atenta contra las tres posibilidades de inscripción registral del sexo previstas en el DNI: V, M y X , a los que corresponden pronombres masculino, femenino y no binario. “El lenguaje inclusivo lo garantiza y es parte del 'trato digno' que indica la ley de Identidad de Género”, advirtió a Página 12 la filósofa feminista Diana Maffía. En ese sentido, explicó que el masculino genérico no permite saber cuándo se refiere sólo al colectivo de los varones y cuándo al colectivo humano. “Eso no es gramática, se aprende con el uso del lenguaje”, indicó. Un ejemplo, apuntó, es Julieta Lanteri yendo a votar porque la Ley Sáenz Peña era universal, aunque por entonces las mujeres tenían vedado ese derecho. Otro caso, recordó, es el de una joven que se presentó a un aviso que pedía "empleados" para una cadena de heladerías y se enteró allí que era sólo para varones: ese hecho derivó en una demanda por discriminación que terminó un histórico fallo de la Corte Suprema contra Freddo.

“Las feministas venimos ocupándonos de la inscripción de las mujeres en el lenguaje hace más de 50 años. Hay muchas maneras de hacer inclusivo el lenguaje, no sólo la "e". De hecho, cuando la uso prefiero mantener la enunciación explícita del femenino (todos, todas y todos), porque nos costó mucho llegar a ese logro y porque como se ve, todo derecho puede ser eliminado de modo autoritario e ignorante de los derechos”, agregó Maffía.

El lenguaje inclusivo como opción
La irrupción del “todes” en el discurso público sobre todo en espacios urbanos, primero entre adolescentes y jóvenes y luego en la academia y otros ámbitos –a través de manuales con recomendaciones-- se fue gestando a partir del estallido feminista que trajo el surgimiento del movimiento Ni Una Menos en 2015. Pero no es obligatorio, es una opción.

Desde los feminismos, a partir de las décadas del ‘60 y ‘70 se empezaron a denunciar los sesgos machistas de la lengua española. Una argentina, Delia Suardíaz, fue pionera en la tarea. Y puso la lupa sobre los usos del lenguaje que invisibilizaban a las mujeres, las degradaba con definiciones sexistas, con sentidos peyorativos. Más recientemente, se dio una batalla lingüística para que la RAE admitiera el término “presidenta”, aunque todavía hay quienes --como Milei-- se resisten a adoptarlo.

Sara Pérez, doctora en Lingüística, docente e investigadora de la Universidad Nacional de Quilmes y profesora en la UBA recordó que desde la campaña electoral, Javier Milei ha venido haciendo pública su oposición a los derechos sexuales y reproductivos, así como a la educación sexual integral. “El feminismo, las feministas, somos el enemigo, junto a la izquierda, los progresistas y quienes defienden la justicia social”, señaló. Y destacó que la la prohibición del lenguaje inclusivo y de la perspectiva de género por parte de su Gobierno se corresponde con su alineamiento respecto de las políticas que han venido desplegando las ultraderechas en la región.

Por ejemplo, durante la gestión de Jair Bolsonaro en Brasil unas 34 propuestas legislativas para prohibir y castigar el uso de lenguaje inclusivo en las escuelas se presentaron en 14 de los 27 estados de Brasil y en el Congreso federal. En Uruguay, las autoridades de la educación del gobierno del derechista Luis Lacalle Pou dispusieron en abril de 2022 que “el uso de lenguaje inclusivo deberá ajustarse a las reglas del idioma español”, excluyendo el uso de la “e”, la “x” y la @. Al mismo tiempo, un proyecto de ley presentado por una diputada del partido de extrema derecha Cabildo Abierto --que forma parte de la coalición gobernante en Uruguay-- busca imponer una prohibición efectiva del lenguaje inclusivo en todo el Estado. El texto fue acusado de plagio, pues es casi idéntico a otro presentado en Chile en 2021. Paraguay, por su parte, se convirtió en 2017 en el primer país del mundo en prohibir toda referencia al ‘género’ en la educación pública.

Violencia desatada
En junio 2022, en la ciudad de Buenos Aires, la entonces ministra de Educación Soledad Acuña también dispuso la prohibición del uso del lenguaje inclusivo en escuelas, una medida “pionera” en el país que fue muy criticada por especialistas en lingüística y sindicatos docentes.

Todas estas iniciativas, señala la lingüista Pérez, apuntan a reforzar “un discurso que apela a la idea de un orden sexogenérico 'natural'”, que desconoce las desigualdades de género y que ha llegado a cuestionar la existencia de la violencia de género”.

Desde el Frente Orgullo y Lucha -–conformado por la CHA y 100% Diversidad y Derechos-- repudiaron el anuncio. La prohibición de la perspectiva de género y del uso del lenguaje inclusivo “agravará la violencia y el impacto del ajuste en las mujeres y diversidades”, advirtieron las organizaciones. Y consideraron que junto al cierre del INADI --dispuesto la semana anterior-- “afectan a personas violentadas en tanto la autoridad del Poder Ejecutivo Nacional le da carta blanca a la violencia racista, misógina y discriminatoria de todo tipo, algo que alcanza también a las personas con discapacidad”. De hecho es el propio Presidente Milei quien a través de su fervorosa actividad en la red X (ex Twitter) fomenta ese tipo de discursos e incurre él mismo en mensajes discriminatorios: Uno de los más comentados y repudiados en las últimas horas fue su reposteo a un meme que burlaba al gobernador de Chubut, Ignacio Torres, colocándole un rostro con rasgos de una persona con síndrome de Down.

El lenguaje inclusivo no es un capricho argentino. En la web de Naciones Unidas se aclara que “dado que el lenguaje es uno de los factores clave que determinan las actitudes culturales y sociales, emplear un lenguaje inclusivo en cuanto al género es una forma sumamente importante de promover la igualdad de género y combatir los prejuicios de género”.

Consultada por este diario, Silvia Ramírez Gelbes, directora de la Maestría en Periodismo de la Universidad de San Andrés, consideró que el Gobierno puede tomar decisiones acerca de cómo producir el discurso escrito, porque la escritura es relativamente controlable. En cambio, “no puede tomar decisiones acerca de cómo tiene que hablar la gente. La gente habla como habla, y ni siquiera siempre como quiere”. En esa línea recordó ejemplos de prohibiciones que no dieron ningún resultado. “Sobre todo desde la presidencia de Uriburu, en la Argentina, y durante varias décadas, se prohibió el uso del voseo: decir “tenés”, “vivís”, “comprás”, se lo tildaba de vulgar en la escuela y en los medios. Queda claro que esa prohibición no tuvo ningún efecto en la gente, que siguió usando los verbos así y también el pronombre vos”, precisó. La pregunta que se hizo es si detrás de esta decisión --que sube la apuesta y prohíbe el uso de la duplicación: “los científicos y las científicas”, con lo que no sabemos si se podrá escribir “señoras y señores”, cuando todos entendemos que “señores” alude solo a hombres-- es el motivo de enfocarse en temas menores y acaso irrelevantes per se (¿quién usa el inclusivo en la administración pública?), como para copar la agenda política y mediática, cuando hay otros temas verdaderamente más relevantes y urgentes.

Repudios en Twitter
Distintas voces se expresaron a través de la red X para rechazar el anuncio. Vilma Ibarra, exsecretaria Legal y Técnica de la Nación en la presidencia de Alberto Fernández, ironizó en su cuenta de la red social X que "si esta medida no logra que baje la inflación y mejoren los ingresos, yo ya no sé qué más pueden hacer". "Se dicen liberales y te prohíben (sí, prohíben) las formas de expresión que no les gustan. Bien facho", opinó.

Mónica Macha, diputada nacional de Unión por la Patria, aseguró que "a Milei no le molesta el lenguaje inclusivo, le molesta la libertad". "El reconocimiento del lenguaje inclusivo viene de la mano del derecho a la libertad de expresión y el derecho a la identidad de género. Eso es lo que quieren prohibir", consideró la legisladora, que presidió la comisión de Mujeres y Diversidad de la Cámara de Diputados.

Mientras tanto, la organización Mujeres de la Matria Latinoamericana (Mumala) expresó en redes sociales que el anuncio de eliminar el uso del lenguaje inclusivo de la administración publica "no sorprende de un gobierno que también elimina trabajo, alimento, educación, salud pública y soberanía".

Leandro Santoro, diputado de Unión por la Patria, también utilizó su cuenta de X y escribió: "Decir nosotres'está prohibido. Decir 'mogólico de mierda' es el estilo presidencial. Me parece perfecto que regulen el lenguaje, hablar bien no cuesta un carajo".

La reconocida escritora y actriz, Camila Sosa Villada, reflexionó que "el lenguaje es una de las cosas más antiguas del mundo. No se puede prohibir. Intentamos durante años prohibir las expresiones fascistas o nazis y siempre vuelven ¿Por qué creen que una prohibición detendría un juego con el lenguaje?".

La escritora Claudia Piñeiro compartió la noticia de la prohibición del lenguaje inclusivo en su cuenta de X e ironizó: "Ah, qué suerte que tienen capital simbólico para entregar ya que no pueden mostrar otras cosas. Siempre en lo importante", dijo sobre el Poder Ejecutivo.

miércoles, 28 de febrero de 2024

Un pelotude a pruebe de bales

Parece chiste, pero no lo es: el Ministro de Defensa de Argentina (tan afecto a los disfraces y al cotillón) prohibió el uso del lenguaje inclusivo entre sus subordinados. La noticia se publicó sin firma en el diario Página 12, de Buenos Aires, el pasado 26 de febrero. Así que ya saben: nada de sargenta.

Luis Petri no quiere lenguaje inclusivo: Defensa prohibió su uso en las Fuerzas Armadas

El Ministerio de Defensa prohibió el uso del lenguaje inclusivo en las Fuerzas Armadas y en todos los organismos que dependen de la cartera, y anticipó sanciones para aquellas personas que no cumplan con la medida.

Desde este viernes, por medio de una resolución firmada por el ministro de Defensa, Luis Petri, el uso de terminologías como "generala", "sargenta", "soldada" o "caba" es considerado una falta al reglamento, así como el uso de estructuras neutras o no binarias.

"La persona que incumpliera con las reglas de comportamiento será pasible de incurrir en responsabilidad en sus respectivos ámbitos", remarcó el documento. Por el momento, sin embargo, no se especificó cuáles serán las sanciones que podrían aplicarse a los infractores.

Según dice la resolución, la medida se tomó teniendo en cuenta la Constitución Nacional, la Ley número 23.554 de Defensa Nacional, el Diccionario para la Acción Militar Conjunta y el Glosario de definiciones y abreviaturas.

También aclara que la cartera a cargo de Petri lanzará una campaña de difusión sobre la prohibición del uso del lenguaje, y pondrá en marcha capacitaciones del nuevo código para el personal.

"Vamos a reivindicar a las Fuerzas Armadas que no son las de los '70, son las de la democracia y la Constitución. Tenemos que estar orgullosos de ellas", había dicho el excandidato a vicepresidente de Juntos por el Cambio al asumir el cargo como ministro de Defensa en diciembre pasado.

Según informaron fuentes de la cartera, el anuncio no sorprendió al personal militar, que vio con buenos ojos la intención del Ministerio de Defensa de "hacer cumplir el vocabulario militar tradicional".

miércoles, 8 de noviembre de 2023

El senado francés prohibió el uso oficial del lenguaje inclusivo en documentos


"La iniciativa parlamentaria busca anular cualquier acto jurídico que estuviera escrito en lenguaje inclusivo, incluidos los contratos de derecho, y su utilización en publicaciones de personas con cargos públicos. Luego del dictamen, el presidente Emmanuel Macron se sumó a la polémica e instó a 'no ceder ante los aires de los tiempos'" Tal es la bajada de la nota publicada por InfoBAE, el pasado 1 de noviembre, a partir de un cable de la agencia TELAM.

Tras la aprobación de un proyecto del Senado, Francia se encamina a prohibir el lenguaje inclusivo

Luego de que el Senado de Francia aprobara un proyecto que apunta a restringir el uso oficial del lenguaje inclusivo, el presidente Emmanuel Macron se sumó a la polémica y sorprendió al pronunciarse abiertamente en contra de la modalidad que tiende a diluir los géneros: “En francés, el masculino es lo neutro”.

Durante la presentación de un proyecto que apunta a convertir el viejo castillo de Villers-Cotterêts en una ciudad internacional de la lengua, el presidente francés dejó en claro su oposición sobre la utilización de un lenguaje inclusivo en materia de género -que, por otra parte-comparte con su esposa Brigitte, exprofesora de literatura en liceos- e instó a no ceder ante “los aires de los tiempos”, bajo la premisa de que, en francés, “el masculino es lo neutro” y puede representar tanto a hombres como a mujeres.

“En esta lengua, la forma neutra la proporciona el masculino. No necesitamos añadir puntos en medio de las palabras para que se entienda mejor. No hay que ceder a las modas ni a los aires de los tiempos”, dijo.

El pronunciamiento de Macron se da en medio de un debate que involucra al resto del arco político. El Senado francés, dominado ampliamente por el conservadurismo, adoptó esta semana un proyecto de ley que pretende anular la validez de cualquier documento que utilice el lenguaje inclusivo, algo que ya se había establecido para el ámbito educativo en 2021.

La iniciativa parlamentaria pretende anular cualquier acto jurídico que estuviera escrito en lenguaje inclusivo, incluidos los contratos de derecho privado, y prohibiría su utilización en publicaciones de personas con cargos públicos o con una misión de servicio público. Ahora, resta que el proyecto se vote en la Asamblea Nacional, de conformación más variada.

En un comunicado, la Cámara Alta francesa explicó que considera que no sólo es imposible transcribir oralmente todos los textos, sino que dificulta la lectura y la pronunciación y, en consecuencia el aprendizaje del lenguaje. Además, piensa que el lenguaje inclusivo constituye “una amenaza para la lengua francesa”.

Los nuevos términos que se incorporan en francés para el género neutro son, en su mayoría, impronunciables. Incluyen “iel” para sustituir a los pronombres “il” y “elle” y la adición de sufijos para añadir los sentidos femenino y plural a los sustantivos y adjetivos de género masculino que se refieren a personas.

La Academia Francesa se ha quejado de lo que considera “un abuso bárbaro de la sintaxis”. La Academia, fundada en 1635, califica los términos inclusivos de género de “peligro mortal” originado en la llamada “cultura woke” estadounidense, que “hace incomprensible el francés”.

lunes, 6 de noviembre de 2023

Si se lee bien, se verá que no se hablá de la lengua, sino de sus posibilidades económicas

Luis García Montero

El pasado 30 de octubre, Daniel Gigena publicó un artículo en el diario La Nación, de Buenos Aires, en cuya bajada se lee: "El Instituto Cervantes presentó hoy su informe estadístico anual, por 'una lengua sin sesgos, democrática y orgullosa de su poder hegemónico' ".

Un 7,5% de la población mundial habla español, la segunda lengua materna y la más usada para la comunicación después del inglés

“Queremos que el español sea una lengua sin sesgos, democrática, orgullosa de su poder hegemónico, pero muy respetuosa de los valores democráticos”, dijo hoy el escritor Luis García Montero, director del Instituto Cervantes (IC) en el acto de presentación de El español en el mundo 2023. Anuario del Instituto Cervantes, que se publica desde 1998. Lo acompañaron, entre otros, el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, y la directora académica del IC, Carmen Pastor Villalba. Según el informe, que se puede leer en este enlace, con casi quinientos millones de hablantes el español es la segunda lengua materna del mundo, después del chino mandarín. A los 499.947.796 de hablantes nativos hay que sumar casi un millón de personas que lo hablan como lengua extranjera.

Con distinto grado de competencia, se comunican en español un total de 599.405.122 personas en el mundo: el 7,5 % de la población mundial. Más de veintitrés millones de personas estudian español: ocho millones lo hacen en Estados Unidos, que en 2060 se convertirá en el segundo país hispanohablante del mundo después de México; cuatro millones, en Brasil, y 3,5 millones en Francia. Si la comunidad hispana en Estados Unidos fuera un país independiente, su economía sería la quinta más grande del mundo. El 67,6 % de los hispanos en Estados Unidos utiliza el español en el entorno familiar y en las elecciones presidenciales de 2024, el voto hispano será crucial en estados decisivos como Florida o Arizona.

Por número de hablantes totales, el español es hoy la cuarta lengua del mundo, por detrás del inglés, el chino mandarín y el hindi, pero es la segunda lengua de comunicación internacional, solo por detrás del inglés. Los países hispanohablantes representan el 6,2 % del PIB mundial y, con el 7,9 % se ha convertido en la tercera lengua más utilizada en internet, detrás del inglés y el chino (aunque es la segunda más utilizada en redes sociales). El 87 % de los turistas que visitan los países donde el español es lengua oficial proceden de ámbitos lingüísticos distintos al hispanohablante.

“El objetivo de nuestro trabajo es sentirnos orgullosos de la importancia del español, en lo que se refiere a lengua y cultura, pero también intentar que este orgullo no se convierta en autocomplacencia; tenemos que trabajar para reforzar la presencia del español en el mundo”, dijo García Montero, que recomendó enfocarse en el “prestigio” y el “peso económico” de la lengua y no solo en la demografía. Aunque seguirá creciendo en términos absolutos, el peso relativo del español disminuirá en los próximos años del 7,5 al 6,5 %, debido al incremento demográfico del África subsahariana.

Más del 15% de los habitantes de la Unión Europea (UE) -donde el español es la segunda lengua más estudiada en escuelas secundarias- puede comunicarse en la lengua de sor Juana Inés de la Cruz: el porcentaje representa unas 76 millones de personas. El Brexit conllevó un incremento de peso relativo del español en la UE y estimuló la demanda de su estudio en el Reino Unido, con dos millones de personas.

“Enseñar un idioma es mucho más que enseñar un vocabulario; nuestro idioma tiene que ver con los valores de nuestra sociedad, en las palabras caben muchos siglos, muchas ilusiones, muchos matices. El lenguaje puede ser utilizado para mentir, para insultar o para buscar la comunicación que consolida una comunidad”, reflexionó García Montero, que en estos días se halla envuelto en una polémica por las denuncias de la profesora María Asunción Mateo, viuda de Rafael Alberti, que en su libro Mi vida con Alberti lo acusa de haberla difamado y acosado.

Después del inglés, el español es la segunda lengua en la que se publican más documentos científicos. En 2022, apenas el 1,3 % de los artículos que figuraban en la base de datos Web of Science fueron redactados en español (el 94 % en inglés). El 57 % de la producción científica del ámbito hispanohablante se realiza actualmente en España y más del 70 % de la producción científica en español se concentra en tres áreas temáticas: ciencias sociales, ciencias médicas y artes y humanidades.

El Anuario contiene ensayos académicos sobre lenguaje inclusivo, lenguas de signos, el sistema Braille, la dislexia y el lenguaje de la administración (o “burocratrez”) como una “antilengua” o barrera comunicativa, a cargo de García Montero, Estrella Montolío Durán e Irene Yúfera Gómez, María Luz Esteban Saiz y Saúl Villameriel García, Andrés Ramos Vázquez y Antonia Liberal Trinidad. “Las realidades de machismo permanecen latiendo por debajo de decir ‘amigos, amigas, amigues’”, señaló García Montero.

“En nuestras interacciones con la Administración, a menudo los ciudadanos devenimos ‘infantes’, en el sentido etimológico del término (’sin habla’), criaturas desvalidas y sin agencia propia -se lee en el lúcido ensayo de Montolío Durán sobre el ‘tecnolecto’ burocrático-. De hecho, ante una Administración oscura, todos constituimos población indefensa. Claro está, algunos grupos sociales resultan más frágiles que otros. Cuanto menor dominio de la lengua o lenguas oficiales, menor grado de escolarización y, por tanto, de habilidades de literacidad, menor disponibilidad de tiempo para invertirlo en la resolución de trámites administrativos, menores capacidades de todo tipo..., mayor es entonces el grado de vulnerabilidad e indefensión”.

Se incluyen, además, trabajos “microdemolingüísticos” sobre la situación del español en cinco países: Tailandia, Portugal, Ucrania, República Democrática del Congo e Irán, “zonas que viven una situación difícil y de qué manera eso nos compromete democráticamente con estas sociedades”, remarcó el director del IC.

El fútbol, las series de televisión, la literatura, el turismo y la inmigración “hacen viajar” el idioma de Cervantes por el mundo. “Está en auge en Tailandia”, dijo uno de los profesores de español en ese país asiático. “El español mola, y mucho”, destacó su colega en la República Democrática del Congo, donde muchos jóvenes optan por estudiar la lengua española.

jueves, 27 de julio de 2023

Parece que "todes" puede ser fascista, chiques

El escritor y ensayista Fernando Alfón, frecuente colaborador de este blog, nos envió el siguiente artículo donde, probablemente, pone el dedo en la llaga y presente argumentos que no todo el mundo va a querer aceptar. Se trata, una vez más, del lenguaje llamado inclusivo.

La guerra contra Todos: antecedentes fascistas del lenguaje inclusivo

Hacia 1861, al proclamarse como un Reino, Italia carecía de una lengua nacional. Aunque el toscano ya oficiaba como una variante de prestigio y servía para actos públicos y oficiales, a lo largo y ancho de aquel territorio, se hablaba diversos dialectos.La llamada lengua italiana de entonces, como hoy día, no era sino la preferencia de ese dialecto. El italiano se hizo a partir del toscano, aunque solo lo hablara el ínfimo porcentaje de italianos cultos de aquella zona central de la Península. La razón de su prestigio provenía de los célebres poetas que habían escrito en ese dialecto: Dante, Boccaccio, Petrarca. Su prevalencia, luego, se puede explicar por el desencuentro de las facciones políticas desde la temprana Edad Media, el analfabetismo generalizado, la imposibilidad de establecer una lengua nacional que no fuera el latín y etcétera.

 Esa es la situación lingüística con la que se encontró el régimen fascista al arribar al gobierno, en 1922, cuando Benito Mussolini asumió el cargo de presidente del Consejo de Ministros Reales de Italia. Al imaginar una nueva nación, única e indivisible, el fascismo proyectó esa unidad en la lengua. Una norma única para todo el pueblo italiano. Cohesionar y nacionalizar la lengua para cohesionar y nacionalizar al nuevo Reino de Italia.

A partir de la presunción decimonónica de que cada nación debe tener su lengua nacional, el Reino encaró una ambiciosa reforma, italianización de la lengua, cuyo principal objetivo fue imponer el italiano (el toscano) como única lengua oficial del Estado. Para lograrlo, el fascismo persiguió tres objetivos: desprestigiar el resto de los dialectos –piamontese, lombardo, veneciano, napolitano, siciliano–, hostigar a las minorías lingüísticas –la alemana del Alto Adigio, la franco-provenzal, la occitana, la sarda-catalana, la slava– y reprimir la influencia lingüística extranjera –anglicismos, galicismos, españolismos–. Toda esta reforma se justificó en la proclamada autarquía lingüística. El régimen lo impulsó desde el primer año de su gobierno, pero atravesó tres estadios de intensidad: defensivo, propositivo y beligerante. El primero se limitó a una defensa de la italianidad; el segundo aventuró una serie de palabras y formas que sustituyeran las regionales, minoritarias o extranjeras; el tercer estadio, ya desplegada la Gran Guerra, fue de carácter punitivo: sancionar y combatir todo aquello que se le resistiera.

Ya en los albores del año 23 apareció una serie de decretos orientados a la implementación de esta reforma. El 11 de febrero, por ejemplo, el impuesto a la publicidad de una actividad industrial, comercial o profesional se agravó por cuatro cuando se hiciera en lengua extranjera (Decreto 352, artículo 4). En otro del 1° de octubre se lee que «En todas las escuelas primarias del Reino, la enseñanza se imparte en la lengua del Estado» (Decreto 2185, artículo 4). Este último decreto estaba enmarcado en una vasta reforma de la educación –Riforma Gentile–, cuya meta era conducir a los alumnos «daldialettoallalingua».

Al año siguiente, 1924, apareció la radio y, dos años más tarde, el cine, y ambos debieron resignarse a los requerimientos del régimen: evitar los dialectos, las lenguas minoritarias y los forestierismi. En 1926, el presidente del Senado del Reino, Tommaso Tittoni, publicó «La difesa della lingua italiana», donde exhortaba a la eliminación de todos los neologismos. Luego, el régimen fundó L’Ente Italiano per le Audizioni Radiofoniche (L’EIAR), para uniformar la pronunciación en la radio y en el cine. Unos años más tarde, 1931, la Scenaillustratade Florencia exhortó a sus lectores: «Difendiamo la lingua italiana». Poco tiempo después, el periódico romano La Tribuna lanzó un concurso en el que se premiaba el mejor modo de sustituir una voz extranjera. El periodista Paolo Monelli comenzó con «Una parola al giorno» en la Gazzetta del Popolo, que culminó, un año más tarde, en el Barbaro dominio, libro en el que se reunían unas 500 palabras exóticas con sus respectivas voces «autárquicas», y en cuya tapa se alzaba una caricatura de Dante, parado sobre Italia, despotricando contra la vastedad de parole esotiche.

En octubre de 1935, cien mil soldados del Ejército Italiano invadieron Etiopía y pocos meses más tarde, el rey Vittorio Emanuele III fue proclamado Emperador. El suceso no ofrecía límites a la italianización, y hasta algunos puristas imaginaron a la africana Abisinia pronunciar en toscano. Entusiasmado con este tipo de aventuras, hacia 1936, Gabriele D’Annunzio, dador de varios neologismos mussolinianos, sustituyó la palabra sándwich por tramezzino. Después, el lingüista Bruno Migliorini, propuso la sustitución de chauffeurpor autista. Son solo algunas de las voces usuales del nuevo léxico del fascio, cuyas listas comenzaron a crecer de forma vehemente.

En mayo de 1937, el Ministero della Stampa e della Propaganda pasó a denominarse Ministero della Cultura Popolare, temiblemente conocido como Minculpop. Aquel año, las multas por la exhibición pública o el uso comercial de voces extranjeras, que hasta entonces se multiplicaban por cuatro, pasaron a multiplicarse por veinticinco (Regio Decreto del 9 de septiembre). El Touring Club Italiano, entonces, creyó oportuno rebautizarse Consociazione TuristicaItaliana y la Società Anonima Magazzini Standard amputó su rd finales, Standa, para evitar las puniciones.

El primero de septiembre de 1939, los alemanes invadieron Polonia y desataron la Segunda Guerra Mundial. La suerte del Reino de Italia estaba echada. Desplegados los primeros movimientos bélicos, el fascismo radicalizó su reforma lingüística. A partir del 23 de diciembre de 1940 (ley 2024), quedó establecido que «Art. 1: Se prohibe el uso de palabras extranjeras en los títulos de empresas industriales o comerciales, y actividades profesionales». «Art. 2:  Se prohibe el uso de palabras extranjeras en rótulos, carteles, anuncios y cualquier forma de publicidad en general, por cualquier medio que se realicen. [...]. Los avisos, letreros, listas y cualquier escrito en general, exhibidos dentro de locales públicos o comerciales, deben estar escritos en italiano». En el artículo quinto se lee que «Los infractores de las disposiciones de esta ley serán castigados con una pena de hasta seis meses de prisióno una multa de hasta 5.000 liras».

La severidad de la norma exigió al máximo la imaginación de las sustituciones, dando lugar a algunas inverosímiles –como ilgiocodella palla ovale,para no decir rugby; disco su ghiaccio, en vez de hockey; o pallacanestro, para no decir basket–. Ya se usaba la italianización calcio para nombrar al football, pero ahora era obligatoria. El penalty pasó a llamarse calcio di rigore, y en vez de un goal se producía un rete. Offside se dijo fuori gioco; y corner, angolo. Los italianos dejaron de tener parquet, para resignarse a un pavimento di legno; en vez de whisky, tomaban acquavite, y en las panaderías ya no vendían croissant, ahora solo se ofrecía el cornetto. Para no decir l’insalata russa, se impuso la patriótica insalata tricolore. La imaginación  pudo haber sido falaz, pero no afectó su osadía; también se les ocurrió que, en vez de William Shakespeare se dijera Guglielmo Scuotilancia; en vez de Louis Armstrong: Luigi Braccioforte; y en vez de Benny Goodman: Beniamino Buonuomo. Hay prueba documental de todo esto. No invento ni exagero, me limito a la austera descripción de los hechos. Para colaborar con todos estos rebautizos, la Accademia d’Italia fundada por Mussolini presentó, en 1940, un listado de palabras extranjeras donde se les acomodan sus sustituciones y al año siguiente publicó el primer tomo del Vocabolario della lingua italiana (A-C). 

Vamos ahora al punto de este ensayo; al meollo por el cual era necesario trazar esta crónica. En italiano, el pronombre masculinosingular de tercera persona es lui (el), mientras que el femenino es lei (ella). El de segunda persona, tu, no marca género; y en su forma de respeto, Lei (usted), tampoco, aunque tome la forma del pronombre femenino. Cuando el fascismo emprendió la abolición del Lei, lo hizo acusándolo de provenir del hispánico usted, introducido durante el período que se consideraba el Secolibui (época oscura) de la dominación española en Italia. Pero no hacía falta ser lingüista para sospechar que el problema del Lei no era su extranjería, sino su aparente femineidad. El régimen, entonces, descreyó de su función universal y obligó a que se lo reemplace por el pronombre voi.

Ese nuevo enemigo de la autarquía lingüística –una autarquía que no podía sino ser viril– irrumpió el 15 de enero de 1938, cuando el literato florentino, Bruno Cicognani, proclamó la «Abolizione del Lei» en el Corriere della Sera. Traduzco algunos de sus párrafos.

«Hoy que Italia se ve impulsada a una conciencia más profunda de su verdadero ser y a la reconquista de su antigua grandeza, que Italia logre también esto: la erradicación y abolición de un uso que, no solo va en contra de la ley gramatical y lógica, sino que es un testimonio de siglos de servidumbre y abyección».

«Porque esta aberración gramatical y sintáctica no era más que el resultado de la incorrección, la artificialidad de las costumbres, los sentimientos, las ideas y las palabras que nos llegaban de España en aquella época: “el maldito españolismo de la tercera persona”, tal como lo llamó Leopardi».

«Al arraigar el españolismo, no solo arraigó el uso del lei, sino que el estilo y el lenguaje se redujeron a esa cosa repugnante y ridícula que todos conocemos».

La diatriba contra el Lei abundaba en improperios, pero cerraba con una exhortación: «Es ahora o nunca. La Revolución fascista se propuso devolver el espíritu de la raza a sus auténticos orígenes, liberándolo de toda contaminación. Pues bien: que se cumpla también esta purificación; volvamos, incluso en esto, al uso de Roma, al tu como expresión de lo universal romano y cristiano. Y que el voi sea una señal de respeto y reconocimiento de la jerarquía».

El régimen estaba exultante y, no falto de cosas para odiar, ahora había encontrado una cosa más, aunque fuera un pronombre. Poco después de la publicación de este artículo, el secretario del Partido Nacional Fascista, Achille Starace, dictó disposiciones tendientes a la prohibición del Lei en el GIL (Gioventù Italiana del Littorio) y en el Partido, publicadas en el «Foglio di disposizioni» del 15 de febrero de 1938. Entusiasmado con esta demonización del Lei, Mussolini exhortó a sus intelectuales a sumarse a los esfuerzos iniciados por Cicognani. El primero que recogió el guante fue Bruno Migliorini, y publicó «Il Lei in soffitta»

[«El Lei en el ático»], en el número de marzo de Critica fascista, la revista del régimen. «Así como todo plan maestro de ordenación de un centro urbano requiere demoliciones y reconstrucciones, las nuevas formas de tratamiento (o, como dicen los lingüistas, de alocución) requiere una demolición y una reconstrucción. Abolido el lei; el uso del voi y del tu se organiza de una manera nueva. La segunda norma se formula por ahora de manera general: tu equivale a camaradería; voi, a superioridad ojerárquía». El 14 de abril de ese mismo año, una circular de la Presidencia del Consejo de Ministros, firmada por Mussolini, prescribía la supresión del Leipara todos los empleados del Estado y de los organismos públicos.

El 15 de noviembre de 1938, la revista femenina Lei, de un lustro de existencia, fue obligada a cambiar su nombre, que desde entonces se llamó Annabella. El comediante napolitano, Totò, en el curso de uno de sus monólogos, se preguntó si algún día, caminando por la calle, tenía la suerte de encontrarse con Galileo Galilei, ¿debería llamarlo, Galileo Galivoi? Un jerarca que estaba en el público le abrió una causa que el propio Mussolini, con los últimos vestigios de humor que le quedaban, desestimó.

En noviembre de 1939, el fascismo montó una muestra escolar que defenestraba al Lei. La muestra fue emplazada en la Casa Centrale de Balilla, en Turín, un edificio racionalista, en cuya fachada enseñaba, con letras monumentales, Mostra anti-Lei. En un corto conservado en el Archivo Storico Luce, se puede ver la apertura de la muestra, donde los niños ingresaban al edificio y suben por su espléndida escalinata, contemplando las gigantografías y maquetas del voi y del tu. La muestra exponía dibujos de ilustradores turinenses que satirizaban la lucha frontal del voicontra el Lei. En una caricatura se ve unas bolas de bowlingrotuladas voiy tua punto de derribar unos bolos titulados Lei. En otra, un hombre atormentado se arranca el Leide la boca con una pinza. En otra, un árbol enseña una parte de su tronco decrépito con el Lei, mientras que su parte florida con el voi. En otra, un hombre fornido sujeta un pulverizador titulado voi, en el momento que fumiga a un burgués, un snob y un servil, los tres rotulados con un Lei. En otra, Dante Alighieri aparece enojado tachando el Leide un manuscrito. Los niños se matan de risa con los dibujos y aprenden a despreciar aquello que está ahí, dispuesto para el desprecio.

¿Qué otro antecedente más directo de aquel rechazo al Lei, el actual rechazo al todos? ¿Qué otro espejo más representativo para ver lo que puede suceder cuando un movimiento político emprende el exterminio de un pronombre? Huelga enumerar las evidentes diferencias entre aquel Estado totalitario y los actuales Estados que, ajenos al fascismo, incurren en la tentación de probar con alguno de sus métodos. Las diferencias nos consuelan; preocupan las semejanzas. No están las multas y la presencia intimidante de los fusiles; pero cunden los cuadernillos, los protocolos y las cancelaciones. Sé que en este mismo momento se está tramando una muestra contra el todos: ¡adelante: he aquí sus antecesores!