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miércoles, 4 de agosto de 2021

Agosto es un mes cargado de actividades Looren

La siempre alegre y servicial Carla Imbrogno (foto), responsable de Looren América Latina, nos acaba de enviar la siguiente información, que ponemos a disposición de nuestros lectores.


¿Qué estamos traduciendo? / O que estamos traduzindo? 

Residencia virtual y plataforma de intercambio América Latina & Suiza sobre literatura y traducción

ACTIVIDADES ABIERTAS AL PÚBLICO VÍA ZOOM & YOUTUBE

Un panorama de la escena poético-literaria suiza en la actualidad y los subsidios a la traducción, una charla sobre poesía multilingüe y traducción experimental, una exposición sobre poesía en lengua romanche, una vida entre lenguas y, a la manera de un sismógrafo, una galería de proyectos de traducción de poesía y formas breves que se están incubando en América Latina: estas propuestas integran el ciclo de actividades abiertas al público en el marco de “¿Qué estamos traduciendo?”, la residencia virtual colectiva organizada por Looren América Latina que durante dos semanas reúne a traductorxs y editorxs de toda Hispanoamérica y Brasil. Con el apoyo de la fundación de cultura suiza Pro Helvetia South America y en alianza con Specimen-The Babel Review of Translations.

AGENDA

+ transmisión desde el canal de Youtube de Translation House Looren

-Viernes 6 de agosto / Literatura suiza actual: su diversidad lingüística y cultural, la escena poético-literaria, el portal Translate Swiss Books de Pro Helvetia. Con Reina Gehrig, Ana Gysi, Prisca Agustoni y Vanni Bianconi, director del Babel Festival di letteratura e traduzione y de la revista digital Specimen. Modera Carla Imbrogno. En español. Ver horario en diferentes países y más información

-Sábado 7 de agosto / Ghazal Mosadeq: Entre la poesía multilingüe y la traducción experimental. Conferencia y diálogo con Carlos Soto Román. Modera Rodrigo Olavarría. En inglés y español con interpretación simultánea para quienes estén dentro del Zoom. Más información

-Viernes 13 de agosto / Jessica Zuan y la poesía en lengua romanche. Encuentro con la poeta nacida en Engadina, Suiza, y acercamiento a la traducción del romanche. En español. Más información

-Viernes 13 de agosto / Markus Hediger: "Dar la vuelta a la piedra". Su vida entre lenguas, su obra reunida y el trabajo con su principal traductor al español, José Aníbal Campos. Lectura de versiones inéditas en portugués a cargo de Prisca Agustoni y Guilherme Gontijo Flores. Más información

ANTICIPO

Jueves 30 de septiembre, Día Internacional de la Traducción. Estreno en YouTube de la Galería de lecturas / Galeria de leituras con seleccionadxs de la Residencia virtual Looren América Latina 2021, diseño sonoro de Guillermina Etkin y realización audiovisual de Natalia Labaké. Español & portugués.

viernes, 23 de abril de 2021

Una encuesta sobre género y traducción (4)

Cuarto día de la encuesta sobre género y traducción.


Paulo H. Britto
(traductor brasileño residente en Río de Janeiro, Brasil)

1) ¿Existe algún rasgo genérico en la traducción?
2) Si así fuera, ¿podría comentar brevemente en qué consiste?
3) ¿Se topó alguna vez con algún texto que no haya podido traducir por esa circunstancia?

–Indudablemente, todas las traducciones tienen no uno, sino muchos rasgos o características en común: todas son operaciones de reescritura de un idioma a otro; todos implican algún grado de pérdida, en uno o más niveles (semántico, formal, estilístico, etc.). La lista podría continuar casi indefinidamente. Sin embargo, si la pregunta se restringe al campo de la traducción literaria, podemos centrarnos en una única característica: la necesidad de recrear en la lengua de destino las marcas de estilo que están particularmente asociadas con el autor y que se valoran como marcas de literalidad. No es difícil encontrar ejemplos: la sintaxis larga y tortuosa de Proust y James; el uso de neologismos y la presencia de muchas voces diferentes en Joyce; el lenguaje seco y burocrático de Kafka. Pero la recreación de rasgos estilísticos puede convertirse en una dificultad extrema cuando el rasgo en cuestión se basa en un aspecto del idioma de origen que no tiene una contraparte en el idioma de destino. Voy a dar un ejemplo que responde a la pregunta 3: el uso de Emily Dickinson de la oposición entre dos sectores del léxico inglés: por un lado, un núcleo básico de palabras de origen germánico, en su mayoría de una o dos sílabas, el más utilizado el lenguaje, asociado al cuerpo, las pasiones, los conceptos más básicos y los sentimientos más viscerales; por el otro, una periferia de palabras de origen latino o griego, casi siempre polisilábicas, más técnicas, literarias y abstractas. Por un lado, términos como up, big, go, mother, love, think, forgive (“arriba”, “grande”, “adelante”, “madre”, “amar”, “pensar”, “perdonar”); por otro, preeminent, penetrate, encouragement, sympathy, intelligent (“preeminente”, “penetrante”, “aliento”, “simpatía”, “inteligente”). Para decirlo bien, muchos de los poemas de Dickinson comienzan describiendo una escena cotidiana, utilizando solo palabras del primer grupo, por ejemplo, “A bird came down the walk” (“Un pájaro bajó por el camino”), y terminan con un polisílabo abstracto como “infinity” o “eternity” (“infinito” o “eternidad”). El poema parte de experiencias viscerales comunes y termina con una abstracción filosófica; y este camino semántico está marcado por la transición del léxico germánico al léxico latino. Algunos de estos poemas de Emily Dickinson plantean inmensas dificultades cuando intentamos traducirlos a una lengua polisilábica neolatina, como el portugués, el castellano o el italiano.


Roberto Mascaró (traductor uruguayo residente en Malmo, Suecia)

1) ¿Existe algún rasgo genérico en la traducción?
2) Si así fuera, ¿podría comentar brevemente en qué consiste?

–Justamente en estos días he estado pensando mucho en eso. Claro que es un problema y también una aventura para la traducción la cuestión de género. Basta con pensar en el problema que tiene un anglosajón para traducir del castellano, lengua en la que existen los verbos “ser” y “estar” (y no sólo uno, el to be) y los pronombres posesivos y muchas otras formas tienen género (masculino/femenino) y no así en el inglés... Este problema se ahondará cuando se trate de traducir un texto trans, donde aparece un género nuevo, una visión de la vida nueva. Un ejemplo de lo que se me ha presentado y me ha obligado a reflexionar: traducir la palabra människa, que aparece infinitas veces en Strindberg, del sueco. El significado “paternalista” y, por lo tanto, caduco seria “hombre”. Así, människorna fue traducido siempre como “los hombres”, sentido genérico que siempre me sonó exclusivo y machista. Lo resolví dejando de lado la forma masculina y usando el significado “humano”. Asi, he traducido människorna como “los humanos”, para resolver en parte el problema. Esto me sirvió también para “corregir” mis propias expresiones y ya no hablo ni escribo del “hombre”, sino del “humano”. En Suecia se ha trabajado mucho con este tema del género, desde las guarderías y la escuela primaria y secundaria. Cuando el maestro se refiere en tercera persona a un/a alumno/a no lo llama ni han (él) ni hon (ella) sino hen, una palabra inventada recientemente, ya que la identidad de género y la sexual del alumno va a ser decidida por él cuando cumpla los 8 años... No sé si sirven estos ejemplos. Creo que se presentarán más desafíos para el/la traductor/a en el futuro próximo.

3) ¿Se topó alguna vez con algún texto que no haya podido traducir por esa circunstancia?
–Claro que he dejado de lado y no he traducido poemas excelentes a causa de dificultades como lsa que describo arriba y otras. Sobre todo cuando los CONTEXTOS (geográficos, culturales, físicos, filosóficos) se me han presentado como seguramente incomprensibles para el lector... No todo es traducible en literatura, evidentemente. Conservar métrica y rima de un poema sueco en una versión castellana es un desafío que cuesta horas y horas de reflexión... y a veces termina en la papelera.


Mariana Windingland (traductora argentina residente en Mendiolza, Córdoba, Argentina)

1) ¿Existe algún rasgo genérico en la traducción?
2) Si así fuera, ¿podría comentar brevemente en qué consiste?
3) ¿Se topó alguna vez con algún texto que no haya podido traducir por esa circunstancia?

–En términos generales creo que no existen rasgos genéricos en la traducción, pero podría haber excepciones. Si pensamos en una novela cuyos personajes son femeninos y la trama aborda cuestiones intrínsecas a la biología de la mujer, como el embarazo o la lactancia, seguramente el tratamiento del texto no será el mismo para una mujer que ha vivido estos procesos que para una persona no gestante. Sin embargo, no me parece imprescindible que la traducción la haga una mujer. ¿Para qué está la literatura sino para imaginar y crear otros mundos posibles?

De pequeña adoraba a Julio Verne y a Mark Twain a pesar de ser una niña que crecía en un sistema absolutamente binario. En casa nos compraban, entre otros, los títulos de la Biblioteca Billiken de los años ochenta que editaba en tapa roja las lecturas “de niñas” y en tapa azul las “de niños”. Me pregunto quién hacía aquellas traducciones y si aplicaban el mismo criterio curatorial dividido en géneros. En aquellas épocas solía meterme a hurtadillas en la biblioteca de casa, tarde en la noche cuando ya todos dormían, tomaba un libro de tapa azul, y lo leía con una linterna debajo de las sábanas, a escondidas. Más tarde supe que el capricho editorial no había alcanzado a mi madre y a mi padre y pude echarme a leer el resto de las aventuras al sol. Como apunta Garland, lo que es esencial para traducir es hallar el texto cautivante, el texto te tiene que gustar, tiene que ser un desafío, y esto trasciende el género de quien lo haya creado. Por mi parte, hasta el momento no me he topado con textos que no haya podido traducir por esta circunstancia.

Para cerrar, me gustaría comentar algo aunque sea un poco tangencial a este tema. Hay algunos sustantivos del noruego que no tienen traducción al español por ser neutrales en su género, por ej. barna (la niña + el niño) podría hoy traducirse como “les niñes”, pero foreldre (madre + padre, mor + far) lamentablemente no tiene aún una traducción posible. Ocasionalmente he oído de jóvenes decir “xadres”, pero no creo que su uso sea muy extendido. Un tercer término que también complica bastante es skjæreste, que literalmente significa “mi más queride” y se usa extensivamente para no categorizar los vínculos sexo-afectivos (no se presenta a “mi marido/mi novio/mi amigo con derechos”, sino que se usa “mi más queride” y de esa manera se pone de manifiesto que no se quiere dar más precisiones sobre el tipo de vínculo en cuestión. Pero bueno, aquí nos metemos en otra discusión posible sobre cuestiones de género en la traducción.

jueves, 23 de febrero de 2017

El Club de Traductores Literarios de Buenos Airesen Ubersetzerhaus Looren (VII)


Foto: Janine Messerli
Peterso Rissati (San Pablo,  1979) es traductor del alemán y del inglés. Llevá publicadas más de cincuenta obras de ficción y no ficción de autores tales como Stefan Zweig, Judith Schalansky, Michael Kumpfmüller, George R. R. Martin, Hans Fallada y John Scalzi, entre otros. A todos esos méritos se suma el de haber sido el mejor cocinero en Looren, mostrando una bonhomía, un buen humor y un buena voluntad a prueba de balas.

 “La invisibilidad de nosotros en Brasil
es todavia muy grande”

– ¿Desde cuando existe ABRATES (Associação Brasileira de Tradutores e Intérpretes)?
– Desde 1974. Si quieres, hay un histórico de la asociación aqui (en portugués): 

–¿Cuántos miembros tiene?
– Hoy tenemos alrededor de 800 miembros (ya llegamos a 1.000 miembros activos, tenemos algunos que sólo se reactivan durante el año, otros que dejan la asociación por un tiempo y después regresan).

–¿Por qué se formó?
– La traducción no era reconocida como una profesión por las leyes brasileñas, entonces había la necesidad de crear una institución que, de alguna forma, juntase los traductores. Así que la ABRATES fue creada en 1974, con dos sedes, una en São Paulo y otra en Rio de Janeiro. Con la crisis de los anos ochenta, la de São Paulo se cerró y continuó con unos pocos miembros en Rio. Y así se siguió, con poco más de 200 miembros hasta 2010, donde ocurrió un gran cambio: con la presidenta Elizabeth Mattos (2010-2012) y, después, con Liane Lazoski (2012-2014/2014-2016), el número de socios pasó de 200 para casi 1000. Desde 2013, tenemos un congreso anual (antes era bianual). El Congreso de São Paulo, por ejemplo, en 2015, juntó 900 traductores de todo Brasil y de varias partes del mundo. El de Rio, en 2016, por causa de la crisis, juntó casi 700 personas, con más de 90 ponencias sobre los diferentes aspectos de la traducción.   

–¿Cuál es tu función en ABRATES?
–Soy editor en jefe de la recién lanzada revista de la asociación Metáfrase y también segundo suplente de la dirección. Y ayudo informalmente en la preparación de los congresos y minicursos que ocurren durante los congresos.

–¿Qué tipo de traductores la integran?
–Todo tipo de traductores, pero más los traductores técnico-científicos. Hay un esfuerzo grande (en lo que me incluyo) de traer para la asociación más traductores editoriales/literários.

–¿Cuál es la situación de lso traductores literarios en Brasil?
–La ley de derechos de autor brasileña protege la traducción de obras en dominio público, o sea, solo hay previsión de pago de derechos para este tipo de obra. En general, las obras que no estén en domínio público no resultan en derechos para los traductores. La invisibilidad de nosotros en Brasil es todavia muy grande, pero intentamos cambiar esta situación con eventos y ponencias en vários tipos de ferias y congresos. Lo que se paga a los traductores varía mucho según la editorial, el tiempo de traducción, las crisis, etc. Se empieza  a en US$7 u 8 hasta US$12 o 13 (una base para las traducciones del inglés. Otras lenguas más raras pagan valores más grandes). 

–¿Cómo son las condiciones de trabajo?
–La traducción de libros todavia es vista como una "tarea secundaria" o como decimos en Brasil um bico (un trabajo que sirve apenas para complementar el sueldo). Pocos traductores viven de traducciones editoriales. La mayoría trabaja con otros tipos de traducción (técnica, para doblaje o lo que sea). Con la crisis, las bajas de tarifas son inevitables y hay que valerse de la experiencia o de una buena relación con los editores para mantener un nivel mínimo y aceptable.

–¿Cuánto se traduce?
–En general, podemos decir que somos responsables por 12% del mercado en producción anual de livros en Brasil (más o menos 5.000 traducciones editadas al año, no necesariamente traducidas en aquel año).

–¿Te parecería viable que se estableciera algún tipo de relación entre los traductores brasileños y los hispanoamericanos? En qué términos la imaginarías?
–Esto es algo que ya está empezando a ocurrir con Argentina, por ejemplo. La AATI y la ABRATES ya están firmando proyectos comunes en sus congresos y jornadas, colaborando mutuamente y juntando fuerzas para desarrollar más la profesión de los traductores. Por ejemplo, en el próximo congreso de la ABRATES, la AATI participará activamente de nuestra sección de castellano. Para los traductores de portugués al español y viceversa ésta será una parte muy buena. También podemos pensar, en un plazo más largo, en iniciativas conjuntas para el incentivo de eventos culturales y profesionales entre los países, como talleres y charlas de traductores, autores, etc. Además también hay posibilidades de trabajos conjuntos para cambiar  las condiciones de trabajo en los países hermanos y aumento de la visibilidad.

–¿Cómo fue tu experiencia en las residencias que hiciste en el exterior? En qué medida implicaron algún cambio de perspectiva en tu trabajo? 
–Tanto en la Academia de Verano del Coloquio Literário de Berlin (LCB) como en la Casa de Traductores de Looren, lo más importante de todo fue el intercambio con profesionales de varios tipos, no sólo con idiomas distintos, sino también con experiencias variadas. Las charlas sobre la profesión, la concientización de condiciones muy distintas de trabajo en los diversos países, las risas siempre enriquecen uno que se lanza en estas residencias. Por otro lado, durante una residencia como la de Looren, tenemos tiempo para traducir mucho y pensar nuestra visión de cómo funciona la traducción en condiciones ideales. Aunque esas condiciones no existan en nuestras casas, podemos intentar convertir nuestra rutina en algo más controlado para que nos acerquemos a ellas. El traductor querecibe una beca o tiene la oportunidad de una experiencia así debe tomar en cuenta que sería muy bueno (y necesario) compartir eses conocimientos con sus pares en su país de origen y contribuir para el crecimiento de la profesión, ya sea a través  de gremios, asociaciones o iniciativas propias. 

lunes, 12 de noviembre de 2012

Becas irlandesas para traductores brasileños

 

 

Ireland Literature Exchange/Idirmhalartán Litríocht Éireann (ILE) in co-operation with The Centre for Literary Translation, Trinity College Dublin invite applications from literary translators from Brazil who are translating a work of contemporary Irish literature into Brazilian Portuguese and wish to spend a period of three to five months in Ireland during the period 2 January to 31 May 2013.


* The deadline for receipt of applications is FRIDAY, 7 DECEMBER 2012 *

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Ireland Literature Exchange (ILE) es la agencia nacional en Irlanda para la difusión, promoción y reconocimiento internacional de la literatura irlandesa, principalmente de sus traducciones. Con un trabajo que se remonta a 1994, ILE ha ofrecido ayudas para la traducción de más de 1.500 obras literarias irlandesas en 50 lenguas de todo el mundo, además de proporcionar becas de estancia a traductores literarios, organizar eventos para autores y traductores, facilitar la participación de autores irlandeses en festivales internacionales y tener presencia de forma regular en las ferias del libro más importantes de todo el mundo.

Programa de Becas de Traducción

Las becas de traducción se conceden a editoriales internacionales que buscan  financiación para las traducciones de obras literarias irlandesas* así como a editoriales irlandesas interesadas en la traducción de lenguas extranjeras al inglés o al gaélico. A su vez, ILE contribuye considerablemente a los honorarios del traductor.

Las editoriales deben solicitar dichas becas al menos tres meses antes de la publicación de la traducción. El comité de dirección de ILE se reúne cuatro veces al año para evaluar las solicitudes, siempre dentro de un régimen de concurso. El plazo para el envío de solicitudes está disponible en www.irelandliterature.com/deadlines

Puede preparar su solicitud para el Programa de Becas de Traducción siguiendo las bases descritas en el siguiente documento:

Todos los candidatos deben enviar a ILE un breve extracto de la traducción, que será evaluado por un experto externo. Éste preparará un informe que, junto con la solicitud original, será considerado por el comité de dirección de ILE.

Se remitirá una carta de concesión y el contrato a los solicitantes que obtengan una Beca de Traducción en el plazo de diez días tras la reunión del comité de dirección.

Las editoriales que hayan obtenido una beca deben enviar la siguiente documentación a ILE para poder recibir el pago de la Beca de Traducción:

·                          Una copia de la página de los derechos de autor de libro donde aparezca el reconocimiento de la financiación por parte de ILE. Dicha copia debe enviarse a ILE para que sea aprobada antes de la publicación del libro.
·                          Copia del acuerdo de pago firmado por el traductor y un representante de la editorial.
·                          Seis copias del trabajo publicado.

A tener en cuenta: ILE normalmente concederá hasta un máximo de tres becas de traducción por año a una determinada editorial.

En caso de cualquier duda o pregunta sobre el programa de becas de traducción, puede enviarnos un correo a info@irelandliterature.com o llamarnos al 00353 1 678 8961.


* Géneros a tener en cuenta: ficción, no-ficción, literatura infantil, poesía y teatro.

viernes, 7 de septiembre de 2012

Los traductores brasileños tienen la palabra

 

La traducción de obras literarias crece en Brasil

y se incorporan nuevos idiomas

Traducir literatura de calidad al portugués exige preparación y e sensibilidad
Publicada en 1835, la novela El lirio en el valle es considerada una de las principales obras balzaquianas. En uno de los 89 títulos de La comedia humana, Honoré de Balzac relata el amor trágico entre un muchacho joven, Félix Vandenesse, y una mujer casada, la condesa Mortsauf. Entre otras muestras de amor, el joven arma un buqué con todas las flores de una determinada región de Francia. Con una trayectoria como traductora de más de 20 años y al menos cien libros traducidos, Rosa Freire d’Aguiar confiesa haber tenido muchos dolores de cabeza a la hora de volcar al portugués tres páginas con descripciones de especies de flores de Francia de casi dos siglos atrás. “Evidentemente no todas las flores existen en Brasil, por lo que es necesario adaptar”, admite.

Pese a ser una profesión solitaria y, a veces, invisible a los ojos del lector medio, la traducción registra un avance en el país, sobre todo en las últimas dos décadas. “Hoy, casi no se publican traducciones indirectas. No solo las editoriales grandes, sino también las medianas y pequeñas invierten en traducciones y cuentan con personas competentes que saben seleccionar las obras y cuidar las ediciones”, afirma Henryk Siewierski, responsable de traducir la obra completa del escritor polaco Bruno Schulz (editorial Cosac Naify), entre otros autores.

Se trata de un escenario bien diferente del que hallaron en el inicio de sus carreras dos de los traductores brasileños más experimentados y premiados, Rosa Freire d’Aguiar (que traduce del francés, y también del italiano y español) y Paulo Henriques Britto (inglés). “Llegué a hacer la primera traducción al portugués de As brasas (El último encuentro, en español) del húngaro Sándor Márai, que también fue el primer título de este autor publicado en el país para la editorial Companhia das Letras, a partir del italiano. Como el húngaro es una lengua difícil, el escritor autorizó en un momento dado a que se tradujese desde el italiano. En cambio, hoy la casa editora tiene un traductor del húngaro (Paulo Schiller)”, cuenta Rosa d’Aguiar.

Trabajar a partir de una lengua intermediaria y no de la original cambia bastante la prosa. “Dostoievski llegó a Brasil a partir del francés. Y es sabido que los franceses tienen cierta tendencia a embellecer las traducciones. Las primeras versiones de Dostoievski son muy bonitas, aunque no debiera ser el caso, pues el ruso es muy rudo y duro”, continúa. Rubens Figueiredo, que tradujo del ruso al portugués los clásicos La guerra y la paz y Anna Karenina, de León Tolstoi, para la editorial Cosac agrega: “El hecho de que haya otras traducciones no es importante. No existe la traducción definitiva. Con el tiempo y la dinámica de la historia, los problemas adquieren nuevas formas y las soluciones también cambian”.

Paulo Henriques Britto, por su parte, cree que una obra clásica debe volver a traducirse si existe una justificación: “corregir problemas detectados en las anteriores, acercar una nueva propuesta, actualizar la lengua, o reproducir mejor un estado anterior del idioma”. Britto se desempeña como profesor de la Pontificia Universidad Católica de Río, cuyo curso de formación de traductores es el más antiguo de Brasil, pero no cree que la formación universitaria sea esencial. “Años atrás, los traductores no tenían formación en traducción, porque no existía. Lo más importante para formarse como traductor es leer mucho para aprender a escribir bien. Por otra parte, el diploma en traducción se está volviendo cada vez más importante en la currícula”.

Siewierski llama la atención sobre el hecho de que muchos traductores son inmigrantes o hijos de inmigrantes, “a quienes les debemos el haber introducido traducciones directas de las lenguas que aquí se conocen poco todavía. Pero hoy, además de atraer a nuevos inmigrantes, Brasil está en mejores condiciones de formar traductores de lenguas poco conocidas, aprovechando la curiosidad innata por otras culturas y las mayores posibilidades de estudio en el exterior”. Los traductores son unánimes al decir que, en general, las editoriales respetan su trabajo porque dejan que sean los responsables del texto final. “Después de que sale de las manos del revisor, es fundamental que el texto sea enviado al traductor para que apruebe o rechace cada una de las modificaciones y correcciones propuestas. Algunas editoriales ya comprendieron que el tiempo que se pierde en este proceso se ve absolutamente recompensado con un producto final de mucha mejor calidad”, dice Britto.

Además de prosa, Britto traduce poesía. Es el traductor, por ejemplo, de la poesía de Elizabeth Bishop en su país. “El traductor de poesía debe dominar el trabajo artesanal de la forma poética en su idioma; no necesariamente debe ser poeta, es decir, un artista creativo, además de ser un buen artesano, pero si lo es, mucho mejor, por cierto. En general, todo poema que valga la pena ser traducido plantea cuestiones interesantes en el plano de la forma que no pueden ser ignoradas, además de lo que diga en el plano semántico”.

Existen las traducciones en sentido inverso, pero aún son escasas. Por ejemplo, hay algunas obras de autores como Machado de Assis, Mário de Andrade, Guimarães Rosa, Paulo Coelho, entre otros, traducidas al polaco. “Pero la lista de lo que todavía necesitaría traducirse es mucho más larga. El año pasado se publicaron varias traducciones de poesía y prosa contemporáneas en el número especial de la revista Literatura na´swiecie (Literatura en el mundo) dedicado a Brasil. También se publicó una pequeña antología de la poesía brasileña que tuve el placer de organizar, pero lamentablemente sin las traducciones de poemas seleccionados de Cecília Meireles y de Manuel Bandeira, debido a la imposibilidad de conseguir la autorización de parte de quienes tenían los derechos. Las traducciones de esos poemas ya estaban listas, pero fue como si los herederos de los autores les negasen el derecho a la vida en otra lengua”, concluye Siewierski.

Meiko Shimon
De Bashô a Kawabata
Leiko Gotoda y Meiko Shimon, ambas viven en San Pablo, son dos de las principales traductoras del japonés al portugués en Brasil. La primera, hija de japoneses nacida en la capital paulista, es conocida por haber traducido Musashi, de Eiji Yoshikawa. Esta clásica aventura (una novela de casi 1800 páginas, dividida en dos tomos, cuenta la historia del más grande samurai de todos los tiempos) fue publicada a principios de la década de 1990 y al público le sirvió a modo de introducción a la literatura japonesa. Meiko Shimon nació en Kyoto pero vive en Brasil desde hace medio siglo y se especializó en traducir al ganador del Premio Nobel de Literatura Yasunari Kawabata.

Para ambas, la traducción del japonés presenta aristas muy diferentes a las que presentan las lenguas occidentales. “Es una traducción difícil, porque las lenguas son completamente diferentes; sus estructuras y modos de expresión no tienen ninguna semejanza. Es otro sistema lingüístico; entonces, más que traducir hay que recrear”, afirma Meiko Shimon. Leiko Gotoda agrega: “La carga de interpretación del traductor es mucho mayor que en las traducciones del inglés, por ejemplo.”

El interés en Brasil por la literatura japonesa viene aumentando desde la década de 1980, afirman. Hay editoriales que se han dedicado a esa producción, como la editorial paulista Estação Liberdade y la editorial Tessitura, de Minas Gerais, que publicó, en traducción de Meiko Shimon, O ganso selvagem (El ganso salvaje, en español) de Ogai Mori, importante obra de la literatura japonesa moderna, en una edición bilingüe. La editorial también publicará una nueva traducción de los poemas de Matsuo Bashô sobre sus viajes.

Leiko Gotoda comenta que tras una demanda inicial de los clásicos –“que es por donde se introduce la literatura de cualquier país”–, el mercado editorial ha comenzado a mostrar interés en publicar autores más contemporáneos. Sin embargo, cree que aún queda mucho camino por recorrer. Por su parte, Meiko Shimon, profesora retirada de literatura japonesa, comenta que la mayor producción corresponde a literatura del siglo XX. “Del siglo VIII al XIX casi no hay nada traducido. Eso se debe a que la lengua japonesa hasta principios del siglo XIX es arcaica y los traductores dominan la lengua moderna. Hasta en Japón existen libros traducidos del japonés arcaico al moderno”.

Curiosamente, Meiko Shimon se inició en el mundo de la traducción por necesidad de material. Cuando era docente en la universidad, sentía que faltaban libros para que sus alumnos pudieran estudiar. Entonces, puso  manos a la obra. Hoy, alejada de la universidad, continúa investigando. Tiene un grupo de estudio dedicado a la traducción del portugués al japonés. “Es mi hobby. Traduje al japonés poemas de Mário Quintana que estoy intentando publicar, aunque todavía no conseguí la autorización de quienes tienen los derechos de autor”, concluye.

viernes, 24 de agosto de 2012

Los pecados sí existen al sur del Ecuador

Denise Bottmann
Lucia Vogelfang tuvo la amabilidad de hacernos llegar una polémica que está teniendo lugar en Brasil, a propósito de un notorio caso de plagio que pretende ser disimulado por una editorial. Todo eso puede leerse en las tres entradas que se pegan aquí del blog naogostodeplagio, administrado por Denise Bottmann, quien, entre otras cosas, se ocupa de los plagios de traducciones en portugués.

Para saber de quién hablamos, Denise Bottmann (Curitiba, 1954), se graduó en Historia en la Universidade Federal do Paraná. Tiene una maestría en Teoría de la Historia y es Doctora en Epistemología de la Historia. Fue docente de Filosofía de la Unicamp. Publicó, entre otros textos, Padrões explicativos na historiografia brasileira. Desde 1985 se dedica a la traducción del inglés, francés e italiano en las áreas de Ciencias Sociales, Historia del Arte, Teoría e Historia Literaria. Aquí puede leerse una reciente entrevista que la tiene por protagonista.

Con estos antecedentes, hace unos días, Bottmann publicó esta nota, con seis o siete fragmentos de traducciones calcadas de traducciones anteriores. Frente a eso, la editorial Boitempo (que publicó esas traducciones muy parecidas, por no decir iguales, a traducciones ya publicadas por otras editoriales), en lugar de hacer frente a la cuestión, le respondió con un alegato que mezclaba ataques personales y diatribas que confunden derecho moral y derecho patrimonial, tal como puede leerse aquí. Denise, a su vez, respondió con un texto que expone cuestiones de integridad, decencia y derecho (ver).

En síntesis, contradiciendo tan luego a Chico Buarque, existen los pecados al sur del Ecuador.

domingo, 4 de septiembre de 2011

Manuel Bandeira como traductor (III)

Tercera y última parte del artículo que escribió Xosé Manuel da Silva, de la Universidad de Vigo, para la revista Trans, Nº 14, de 2010, a propósito de Manuel Bandeira (foto) como traductor de poesía en lengua castellana.
Manuel Bandeira, traductor de poetas
del español al portugués de Brasil (III)

5. Acerca de la repercusión de Poemas traduzidos
Jorge Wanderley puso de manifiesto el hito que marcó en su momento la irrupción de Poemas Traduzidos. Hasta entonces, ninguna antología de versiones poéticas publicada en Brasil había tenido tan buena aceptación, dado que la costumbre era que todas ellas acabasen al poco tiempo en el olvido. Esta situación vino a alterarla completamente Poemas Traduzidos, acaso porque la obra se recibió como si las poesías fuesen del propio Bandeira y no traducciones. Wanderley aportó otras causas que también pudieron haber intervenido en la cálida recepción del volumen:

O livro ganhou imediata e longeva cidadania (vige até hoje), o que se deve a muitos fatores. Em primeiro lugar, a qualidade das traduções, há muito reconhecida, embora nenhuma análise se detivesse mais profundamente nas micrologias do trabalho; depois, a escolha dos poetas (Baudelaire, Emily Dickinson, etc.), que suscitava boa repercussão no público leitor da área; e finalmente a seleção dos poemas, que juntava no todo textos consagrados e peças menores mas que tinham, estas, grande penetração, por acessíveis, dóceis principalmente a um leitor já afeito à tônica musical, verbal e temática do próprio Bandeira. (Wanderley, 1988: 62-63)

Sin ningún atisbo de duda, Poemas Traducidos fue un volumen bastante celebrado desde el momento de su aparición, mereciendo diversos comentarios y estudios. De Sérgio Milliet expusimos ya algunos reparos a la «Advertência» de la primera edición, si bien el mismo autor no dejaba de enjuiciar favorablemente las versiones bandeirianas: «Tais traduções valem como obras de arte» (Milliet, 1945: 152). Así valora, por ejemplo, la versión del poema «Canção», de Christina Rossetti:

Se se colocar em frente desse texto o original inglês ter-se-á uma idéia precisa daquilo que eu insisto em denominar equivalência e que consiste não na tradução exata das palavras, mas na expressão do mesmo sentimento, e até das mesmas imagens, sob forma diferente. (Milliet, 1945: 151)

Ahora bien, es imprescindible subrayar que el elogio de Milliet no era absolutamente entregado, puesto que en las mismas páginas del Diário Crítico enaltece las aptitudes traductoras del también poeta Guilherme de Almeida de una forma mucho más entusiástica:

Guilherme de Almeida, nessas traduções, evidencia mais uma vez seu espantoso domínio da língua, sua profunda intimidade com a técnica do verso, seu espírito inventivo inigualável. Não sei de artista mais completo na atualidade literária brasileira, nem de artífice mais hábil e capaz. (Milliet, 1945: 147)

El escritor Mário de Andrade dedicó igualmente atención a las poesías vertidas por Bandeira. Lo hizo en el prólogo añadido a la cuarta edición de Poemas Traduzidos con el título «Nota preliminar», en su origen un artículo publicado en el Diário de Notícias, de Río de Janeiro, a los pocos días de salir de la imprenta la primera edición del volumen. Mário de Andrade reflexiona al comienzo sobre el camino que hay que seguir para vencer los obstáculos que entraña toda traducción poética. A su modo de ver, lo importante es lograr que el producto traducido no pierda en la operación traslativa los ingredientes estéticos del poema de partida:

Filosoficamente, nós todos sabemos que poesia é intraduzível, e eu sou daqueles que afirmam que, dentro dela, street ou calle não correspondem a rua. Na verdade os poemas não são traduzíveis; em poesia, há que conceptuar a tradução como um processo de substituição. O que o tradutor faz é substituir um objeto por outro, apenas observando do primeiro, para efeitos da substituição, o elemento funcional (o assunto) e as suas conseqüências estéticas (a realização técnica). O segredo na substituição poética, não é tanto preservar o assunto, que, exemplificativamente, consistiria apenas em substituir um vaso por um vaso, e não por um abajur. O importantíssimo, o definitivo é a substituição das conseqüências estéticas, porque nelas é que se contêm o estadode sensibilidade em que o poeta definiu o assunto, e os elementos de beleza utilizados para nos convencer. (Andrade, 1958: 569-570)

Como muestra, Mário de Andrade profundiza en la versión de Bandeira de un poema del autor norteamericano Langston Hughes, la cual le conduce a sentenciar: «Mas Deus me perdoe se eu não prefiro a tradução do grande Manuel Bandeira ao poema do grande Langston Hughes » (Andrade, 1958: 570). Ensalza a continuación el trabajo de varios traductores brasileños a la vez poetas, como Abgar Renault, Guilherme de Almeida y Onestaldo de Penafort, además del propio Bandeira. De este, Mário de Andrade hace hincapié en su «poder de desistência de si mesmo», es decir, en la capacidad para reproducir voces ajenas sin que interfiera en ningún instante la suya. Luego concluye que en Poemas Traduzidos se verifica que Bandeira es «um especialista na tradução», hasta el extremo de que las versiones constituyen momentos brillantes incluso en el conjunto de su poesía:«E quase todos estes são momentos mais elevados, não apenas da tradução, mas a meu ver daprópria poesia de Manuel Bandeira» (Andrade, 1958: 572).

El citado Abgar Renault se encargó asimismo de juzgar las traducciones de Bandeira, destacando la importancia de sus versiones inglesas, en particular de los sonetos de Elizabeth Barrett Browning. Piensa Renault que estos sonetos, en manos de Bandeira, «não sabem a traduções, senão a produções originais» (Renault, 1936: 26), en virtud de su forma, su intensidad y su nueva vida. A la vista de tales versiones, también estudiadas por Giovanni Pontiero (1962), Renault concluye que pueden ser consideradas con toda legitimidad una parcelade la propia obra de Bandeira:

São das páginas mais consideráveis de Manuel Bandeira as traduções de alguns poemas ingleses, que podem ser incorporados à sua obra como produção própria, sem embargoda fidelidade ao original, tais a assimilação e a absorção dos textos estrangeiros, da sua forma, da sua técnica e do seu espírito à forma, transcende o verbo e flutua, como uma aura, acima da forma e da técnica —isso, que é tudo em poesia, foi transportado para a nossa língua com uma assombrosa felicidade. (Renault, 1936: 25)

Cabe hacer mención, aunque solo sea nominalmente, de otras aproximaciones a Bandeira como traductor. Recordemos, en una relación sucinta, los estudios de Guimarães (1989) y Almeida (1989) —de enfoque global—, Galeno (1989) y Sager (1966) —sobre las traducciones del alemán—, Martini (1989) —con referencia a algunas versiones del español—, Pontiero (1964) —de Macbeth—, Ramos (1998) —en torno a Elizabeth Bishop— y Rossi (1970, 1971) —sobre Sor Juan Inés de la Cruz—.

6. Los poemas de Juan Ramón Jiménez traducidos por Manuel Bandeira
Volviendo a la colectánea Poemas Traduzidos, se debe hacer notar que, ya desde la primera edición, un lugar de privilegio lo ocuparon en ella las poesías de Juan Ramón Jiménez. Como indicio de la entidad conferida, no es casualidad que apareciesen agrupadas bajo un epígrafe común debidamente señalado: «Trinta e duas canções de Juan Ramón Jiménez».

Otro argumento que apoya el peso de las piezas del poeta de Moguer en Poemas Traducidos es la circunstancia de que Bandeira no hubiese traducido de ningún otro autor tantos poemas. El que más se acerca a Juan Ramón Jiménez es Hölderlin, y aun así queda a bastante distancia, ya que suyas son solamente nueve composiciones. La selección de los textos juanramonianos, que pertenecen a varios libros, denota a las claras el deseo por parte del traductor de abarcar un amplio segmento de su biografía literaria. He aquí enumerados los títulos de los poemas: «A Menina Idílio», «Pavilhão», «A Viagem Definitiva», «Deus do Amor», «O Tesouro», «Olhos de Ontem», «De Volta», «A Castigada», «A Paz», «Tu», «Meu Sítio», «As Ilusões», «Jogo», «A Ausente», «Grácil», «A Noite», «Universo», «Virtude», «Deserto e Mar», «Tua Nudez», «O Estudante», «A Única Rosa», «Contigo, Comigo», «O Perigo», «Minha Cabra», «Primavera», «Fim de Inverno», «Branco», «Agridoce», «Glória Baixa», «OÚnico Amigo» y «Canção de Canções».

Desde el punto de vista cuantitativo, las versiones de Bandeira ostentan un lugar preeminente entre las traducciones juanramonianas a la lengua portuguesa. Ciertamente, en Portugal solo es posible citar Platero e Eu (Lisboa, Livros do Brasil, 1957) y una Antologia Poética (Lisboa, Relógio d’Água, 1992), ambos volúmenes trasplantados por José Bento. En lo que respecta al territorio brasileño, se registra únicamente una nueva versión de Platero e Eu (Río de Janeiro, Editora Globo, 1953), de Athos Damasceno.

Con estos datos corresponde afirmar, por tanto, que la de Bandeira supuso la primera traducción del poeta andaluz en el espacio lusófono. No resulta fácil establecer los motivos que condujeron a Bandeira a llevar a cabo estas versiones. Por lo general, se ha tratado de identificar el móvil que dio lugar a que en un determinado momento resolviese trasladar a un autor.

Jorge Wanderley, así, se refirió a la influencia de diversas causas, como una cierta sintonía con el texto, la solicitud de terceras personas o una reacción repentina. Stefan Baciu estimó que Poemas Traduzidos encarna «uma antologia bandeiriana universal» (Baciu, 1966: 90), pero a juicio de Wanderley no existe ningún tipo de planificación detrás de la selección plasmada en el volumen:

Como pretendemos comentar mais adiante e em maior minudência, as traduções em Banderia não constituem, em si mesmas, um corpus definidor de programa; antes definem o próprio casual do poeta, o embalo e a oscilação de circunstâncias bastante típicas de seu temperamento e de seu tempo. (Wanderley, 1988: 27)

Con relación a Juan Ramón Jiménez, sí se sabe que era uno de los poetas españoles preferidos de Bandeira junto con algunos otros presentes en Poemas Traduzidos. En un reportaje literario de Paulo Mendes Campos, publicado en O Jornal, de Río de Janeiro, y más tarde recogido en las obras completas Poesia e Prosa, Bandeira reconocía esta primacía del autor de Platero y yo:

Meus poetas preferidos? É muito fácil responder a essa pergunta. Depende da hora, das circunstâncias. […] Assim, na Espanha os poetas do Siglo de Oro, no romantismo Bécquer, entre os modernos Jorge Guillén, Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Lorca, Alberti e outros. (Campos, 1958: 1174)

Por consiguiente, parece claro que la atracción estética hacia Juan Ramón Jiménez fue el desencadenante de que Bandeira se hubiese decidido a traducirlo. Según el traductor brasileño Geir Campos, de amplia experiencia, esta suele ser una de las razones que propician la elección del texto que se traduce: «O tradutor deve sentir-se de algum modo atraído ou motivado, ou pela forma ou pelo conteúdo dele, ou pelo autor, ou pela cultura do lugar a que se refere o texto a traduzir» (Campos, 1986: 71).

Existe un artículo de Bandeira sobre Juan Ramón Jiménez publicado el 31 de octubre de 1956, con motivo de la concesión unos días antes del Premio Nobel, reproducido después en el libro de crónicas Flauta de papel, que resulta muy iluminador. En él, Bandeira refleja su admiración por el poeta y un conocimiento más que aceptable de su evolución lírica:

Pela terceira vez é a Espanha contemplada com o Prêmio Nobel de Literatura. Mal dado das duas primeiras vezes. Não é que a Espanha não o merecesse. Merecia-o, sim, mas não nas pessoas de Echegaray ou Benavente. Galdós, Unamuno, foram preteridos. Agora os suecos acertaram laureando uma figura de espanhol realmente excepcional —o poeta de Eternidades, o prosador de Platero y yo, mestre D. Juan Ramón Jiménez, andaluz como Góngora e Lorca, «andaluz universal». Dele disse González Ruano haver fechado com lograda plenitude o parêntese aberto por Rubén Darío. Na verdade assim sucedeu: JuanRamón Jiménez foi, nos seus primeiros livros, de Almas de violeta até os Sonetos espirituales, a última flor de perfume próprio no versallesco parque modernista. Em 1917, coincidindo com o casamento do poeta, começa a fase de depuramento: ¡Intelijencia, dame / el nombre exacto de las cosas! / Que mi palabra sea / la cosa misma, / creada por mi alma nuevamente. Em outro poema famoso desse mesmo livro das Eternidades conta ele como chegou à sua poesia definitiva, ou, mais exatamente, como ele chegou a ele. Veio, primeiro, pura, vestida de inocência; depois, se foi trajando de ricas roupagens, como uma rainha; por fim, se pôs a desnudar-se, voltou à túnica de sua antita inocência; quando a lançou de si e apareceutoda nua, gritou-lhe o poeta: ¡Oh pasión de mi ¡ vida, poesía / desnuda mía para siempre! O poeta alcançara a singeleza e a espontaneidade por ele definidas —a primeira  como o conseguido com o menor número de elementos possível, a segunda como o criado sem esforço. A melhor poesia de Juan Ramón Jiménez é isso: o universo refletido Numa pelúcida gota de água. (Bandeira, 1958, II: 482-483)

Dígase de paso que, a principios de 1946, Bandeira le enviaba a Alphonsus de Guimaraens Filho, con mucho empeño, un ejemplar del libro Sonetos espirituales. En el artículo citado, el poeta brasileño también pone al descubierto la incitación que le llevó a traducir a Juan Ramón Jiménez y el criterio que guió la selección de los versos:

Quando tomei contato com esse extraordinário mundo lírico, logo tentei trasladar um pouco de sua música para a nossa língua. E traduzi o que me parecia mais fácil, trinta e duas de suas inefáveis canções, poemas de várias épocas, desde a primeira inocência até o desnudamento. (Bandeira, 1958, II: 483)

Es conveniente traer de nuevo a la memoria aquello que Bandeira decía sobre algunas de las poesías de Juan Ramón Jiménez en la «Advertência» de la primera edición de Poemas Traduzidos. Efectivamente, testimoniaba que, al lado de otras traducciones que aparecen en sus obras completas —el soneto «Paráfrase de Ronsard» y los sonetos de Elizabeth Barrett Browning—, tales versiones habían surgido del deseo de alcanzar una «expressão própria». No se nos antoja casual, en ese sentido, que Juan Ramón Jiménez sea, como ya hemos advertido, el poeta que aparece con mayor número de composiciones en Poemas Traduzidos. Tampoco es fortuito que sus versiones se distingan de forma expresa en el volumen con el epígrafe «Trinta e duas canções de Juan Ramón Jiménez». Ambos detalles son prueba incuestionable de que los textos del creador de La soledad sonora merecieron una cuidada atención por parte de Bandeira a lo largo de su actividad como traductor. Como muestrario mínimo de las versiones de Juan Ramón Jiménez reunidas en Poemas Traduzidos, ofrecemos a continuación algunos ejemplos. Fijémonos, en primer lugar, en el poema  «Ojos de ayer», del libro Las hojas verdes (1919):

¡Ojos que quieren
mirar alegres
y miran tristes!
¡No, no es posible
que un muro viejo
dé brillos nuevos,
que un seco tronco
(abra otras hojas)
abra otros ojos
que éstos,
que quieren
mirar alegres
y miran tristes!
¡No, no es posible!

Esta es la traducción de Bandeira:

Olhos que querem
olhar alegres
e olham tão tristes!
Ai, impossível
que um muro velho
dê brilhos novos;
que um tronco seco
abra outras folhas,
abra outros olhos
que estes, que querem
olhar alegres
e olham tão tristes!
Ai, impossível!

Véase, además, el poema «Mi sitio», de la antología Canción (1936):

Tarde última y serena,
corta como una vida,
fin de todo lo amado
¡yo quiero ser eterno!
(Atravesando hojas,
el sol ya cobre viene
a herirme el corazón.
¡Yo quiero ser eterno!)
Belleza que yo he visto
¡no te borres nunca!
Porque seas eterna
¡yo quiero ser eterno!

Así lo tradujo Bandeira:

Tarde última e serena,
curta como uma vida,
fim de tudo que amei,
eu quero ser eterno!
Atravessando folhas,
o sol, já cobre, vem
ferir-me o coração.
Eu quero ser eterno!
Beleza que fitei,
oh não te apagues nunca!
Para que eterna sejas,
eu quero ser eterno!

7. Una carta inédita de Juan Ramón Jiménez a Manuel Bandeira
El legado documental de Bandeira se custodia hoy en día en la Fundação Casa de Rui Barbosa, en Río de Janeiro (Silva & Lessa, 1989). Con referencia a su faceta de traductor, entre los materiales conservados en esta institución se hallan diferentes cartas. Por ejemplo, constan cinco misivas enviadas a Bandeira por la Editora Vozes, entre el 26 de enero y el 15 de julio de 1965, entre las cuales se adjunta el contrato para una versión de El gran teatro del mundo, de Calderón de la Barca, y se habla del pago de las traducciones de Los verdes campos del Edén, de Antonio Gala, y La hoguera feliz, de José Luis Martín Descalzo. Por otra parte, aparecen dos cartas enviadas por la Fundação Calouste Gulbenkian, el 6 de agosto y el 2 de septiembre de 1964, solicitando autorización a fin de utilizar su traducción de Macbeth con motivo de las conmemoraciones del cuarto centenario de la muerte de Shakespeare. Se pide permiso, singularmente, para introducir en la versión diversas modificaciones con el objeto de adaptar al portugués de Portugal algunas expresiones del texto traducido al portugués de Brasil. En el mismo legado documental, se encuentran dos cartas a Bandeira del poeta cubano Nicolás Guillén, del 2 de octubre de 1948 y el 1 de febrero de 1949, en las que este le informa de que está tratando de transvasar algunos poemas suyos al español. Asimismo se guardan tres cartas del prestigioso traductor alemán Curt Meyer-Clason, con fechas desde el 4 de mayo al 12 de junio de 1965, donde comenta los impedimentos que tiene para poner en alemán algunos de sus textos. Sería posible dar cuenta de otras sugestivas cartas a Bandeira disponibles en la Fundação Casa de Rui Barbosa. Algunas de ellas incluso tienen como protagonista a Juan Ramón Jiménez, como dos comunicaciones de la Editora Celta, del 12 de julio de 1956 y del 22 de agosto de 1962, donde se refiere al acuerdo para la publicación de varios poemas en un volumen dedicado al escritor dentro de la colección Prêmios Nobel. Para nuestro interés en este estudio, sin embargo, el documento más valioso es una carta de Zenobia Camprubí al autor brasileño, hasta ahora desconocida, firmada en Hato Rey por ella misma y Juan Ramón Jiménez el 5 de abril de 1955. El valor que este documento atesora está acreditado, sin duda, a diversos efectos.

En primer lugar, ofrece algunos pormenores biográficos sobre la vida del insigne matrimonio durante las últimas fechas, remontándose a años anteriores. Zenobia confidencia lo que supuso para la vida del poeta el traslado a Puerto Rico a comienzos de los años cincuenta, y refiere además las dificultades por las que atravesó la salud de aquel en los primeros meses de 1955. Estas noticias, ciertamente, complementan de forma estimable lo referido por Zenobia acerca de este período en su Diario (Camprubí, 2006a) y en el epistolario a Juan Guerrero Ruiz (Camprubí, 2006b).

En segundo lugar, la carta a Bandeira es también importante porque refleja la impresión favorable que les merecieron las versiones de Poemas Traduzidos a Zenobia y Juan Ramón Jiménez —él mismo, no se olvide, traductor de poetas, como se comprueba en el volumen recopilatorio Música de otros (Traducciones y paráfrasis), de reciente aparición—.

Como final de nuestro estudio, transcribimos seguidamente el contenido íntegro de dicha carta recordando una vez más su carácter inédito:

Sr. D. Manuel Bandeira
El Brasil.
Muy Sr. mío y amigo:

Después de cuatro meses de hospitalización y mes y medio de convalecencia en casa, mi marido, Juan Ramón Jiménez, que ha tenido mucho tiempo de estancamiento para recordar su correspondencia abandonada de ahora y de antes, me pide que le escriba a Vd., en su nombre, diciéndole cuánto agradeció sus libros, en uno de los cuales pudo leer las preciosas traducciones que Vd. hizo de canciones de él y la alegría que le causaron. Uno de los motivos que tuvo para no escribir a Vd. entonces, era nuestro aislamiento del ambiente propio, en la Universidad de Maryland, en donde no sabíamos a quien dirigirnos para averiguar su dirección. En el 50 Juan Ramón se sintió ya tan enfermo que decidimos venir a Puerto Rico, para encontrar en un ambiente mucho más parecido al suyo algún alivio a su mal. El experimento resultó favorable y, después de un retorno al norte, para liquidar nuestros asuntos allá y organizar nuestro regreso a esta isla, lo hicimos definitivamente en el 51. Juan Ramón mejoró tanto que ha pasado dos años magníficos, trabajando en esta generosa y simpática universidad, junto a nuestro amigo, el dinámico rector, Jaime Benítez. Desgraciadamente, Juan Ramón ha tenido una recaída reciente con los resultados que apunté al comenzar mi carta. Ni qué decir tiene que nuestros libros nos han seguido lentamente cuando estábamos ya convencidos de que este era nuestro lugar definitivo. Estas enfermedades, traslados y dispersiones nos han hecho cumplir muy mal con todos nuestros amigos y más con personas con quienes estábamos, como con Vd., en gran deuda. Ayer, en casa del Prof. Onís, vi una revista americana con poesías de Vd., traducidas por Dña. Harriet Onís y, al momento, pregunté cómo comunicarme con Vd. Ella no sabía sudirección pero recomendó que enviara esta carta a la casa editora de la revista, diciéndome que era seguro que la reexpedirían. Le rogamos que perdone el retraso increíble de esta carta, no por tardía menos sincera.

Sus agradecidos amigos
Zenobia C. de Jiménez
Juan Ramón Jiménez