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viernes, 18 de septiembre de 2026

Paul Bowles traductor de Jorge Luis Borges

El siguiente artículo sobre Paul Bowles como traductor, fue originalmente publicado por el filólogo y editor Josep Mengu en el blog negritas y cursivas. libros e historia editorial, el pasado 11 de septiembre.


El polifacético artista y escritor Charles Henri Ford (1908-2002) y el crítico cinematográfico Parker Taylor (1904-1974) habían conseguido establecer su revista View The Modern Magazine (1940-1947) como una de las más influyentes en su campo y como una referencia en Estados Unidos de las vanguardias (y en particular del surrealismo), publicando en las páginas de sus primeras entregas textos y obras de William Carlos Williams (1883-1963), Marc Chagall (1887-1985), Giorgio de Chirico (1888-1978), Man Ray (1890-1976), Max Ernst (1891-1976), Henry Miller (1891-1980), Vicente Huidobro (1893-1948), André Breton (1896-1966), Manuel Moreno Jimeno (1910-1993), Roger Caillois (1913-1978), Leonora Carrington (1917-2011), etc., además de contar con numerosos corresponsales y asesores entre los que se contó Bowles, además de Marcel Duchamp (1887-1968) y Philip Lamantia (1927-2005), entre otros ilustres (no era precisamente una revista generacional, desde luego).

En la solicitud que Ford hizo a Bowles —por entonces colaborador más o menos asiduo del Herald Tribune— para que se ocupara de coordinar el número correspondiente a mayo de 1945 de View, está el origen del titulado Tropical americana, que se presenta con una ilustración de cubierta del pintor cubano Wifredo Lamb (1902-1982).

En el texto de presentación a este número, Bowles explicita como propósito del número «presentar una versión poéticamente apta de la vida tal como es experimentada por los pueblos de la América Tropical», y chorrea tópicos prejuiciosos por los cuatro costados, pese a que Bowles había vivido ya cuatro años en México y había viajado por Guatemala, Costa Rica y Colombia. El número se acompaña de un pliego de fotografías del cineasta de origen suizo Rudy Burckhardt (1914-1999), e incluye fragmentos del Popol Vuh y del Chilam Balam, textos del ensayista mexicano Ramon Beteta (1901-1965), del explorador y antropólogo francés Bertrand Flornoy (1910-1980), del etnólogo también francés Paul Rivet (1876-1958) y la que es la primera traducción al inglés del cuento de Ramón J. Sender (1901-9182) «El zopilote» (The Buzzard), que en 1940 había aparecido en el volumen Mexicayolt, publicado por Quetzal con viñetas del pintor y escritor malagueño Darío Carmona (1911-1976), y que más tarde aparecería en la edición peninsular de Novelas ejemplares de Cibola (1961) con el título «El buitre».

Lo que es menos sabido, tal vez, es que alrededor de la revista View Charles Henri Ford y Parker Taylor habían creado un pequeño negocio publicando en volumen algunos de los cuentos que contrataban para la revista y que les distribuía Vanguard Press. Este fue el caso de The Buzzard, que en el volumen A Night with Jupiter and Other Fantastic Stories (1945), aparece junto a textos de Henry Miller, Leonora Carrington y el mismo Paul Bowles, así como de traducciones de obras de Raymond Rousel (1877-1933) o incluso de la primera traducción al inglés de «La leyenda de la Tatuana» de Miguel Ángel Asturias (1899-1974) —titulada simplemente «Tatuana» y atribuida a «Miguel Asturias»—, que se había incluido ya en las Leyendas de Guatemala que publicaron en 1930 las españolas Ediciones Oriente (si bien hicieron una tirada de lujo de cien ejemplares «para el Club Rotario de Guatemala»).

En este curioso volumen antológico de View aparecía acreditado como diseñador Parker Taylor y como editor literario el mismo Charles Henri Ford, bajo cuyo retrato por Pavel Chelitchev (1898-1957), en el texto de la solapa de la sobrecubierta la transgresora y excéntrica poeta Edith Sitwell le describía nada menos que como «el mayor genio de la edición de nuestro tiempo». Charles Henri Ford tendría seguramente algún defecto, pero desde luego no era la excesiva modestia.

Apenas un año después publica la revista View otra traducción del español firmada por Bowles, la del cuento de Jorge Luis Borges «Las ruinas circulares», publicado originalmente en el número 75 de la revista bonaerense Sur (diciembre de 1940) y cuya editorial la incluiría al año siguiente en el volumen El jardín de senderos que se bifurcan (que, a su vez, quedaría subsumido en 1944 en el volumen Ficciones, publicado también en Sur).

Según lo cuenta Bowles en su libro memorialístico:

"Al principio escribía críticas de jazz y luego empecé a traducir textos que me parecía que podían interesar a Ford. Publicó mis versiones inglesas de Jorge Luis Borges y de Ramón J. Sender, de Francis Ponge y de André Pieyre de Mandargues, partes de Hebdomeros de De Chirico y el Popol Vuh de los quiches."

En lo que no es sino un compendio de traducciones de Paul Bowles, la editorial de San Francisco Cadmus publicó en 1985 She Woke Me Up, So I Killed Her, un volumen que contiene, además de diversas traducciones del francés y las ya mencionadas de Sender y Borges, la de microrrelatos de Ramón Gómez de la Serna bajo el título «Minute stories» entre las que se cuenta «La muerte de Eva», incluido originalmente en Los muertos, las muertas y otras fantasmagorías (en 1917 en las Ediciones del Árbol de Cruz y Raya, pp. 798-799) y que Borges y Bioy Casares y Silvina Ocampo habían incluido también ya en la edición de 1940 de su Antología de la literatura fantástica (en Sudamericana), que se ampliaría en ediciones posteriores.

En el caso de Gómez de la Serna, no parece tan claro, a falta de que aparezca el dato, dónde se publicaron originalmente los textos compilados en She Woke Me Up, So I Killed Her, aunque ya en 1945 ya existían algunas traducciones al inglés de textos de Gómez de la Serna dispersas por revistas y antologías. En un artículo sobre Bowles de Ricardo Gullón publicado en Ínsula en 1951 se alude a esta traducción de Bowles como reciente en oposición a la de la pieza teatral de Jean-Paul Sartre Hui Clos (fechada en 1946), así que, teniendo en cuenta además que View desaparece en 1947, no parece que haya que buscar la de Gómez de la Serna en las páginas de los números de la revista de Charles Henri Ford e incluso —salvo error— puede suponerse que la inclusión en ese volumen constituye la primera edición.

Otra pista posible: en la modesta revista californiana Zero Contemporary Buddhist Life and Thought, inicialmente vinculada a la comunidad del maestro Zen Kyozan Joshu Sasaki (1907-2014) y de la que fue coeditor Leonard Cohen (1934-2016), además de textos de Bowles, John Cage (1912-1992), Gary Snyder o Joni Mitchell, se da la casualidad de que se publicó a Borges traducido por Bowles. (Entre otras curiosidades de esta revista, se publicó también a Vicente Aleixandre.)

El trabajo de Bowles como traductor fue discontinuo en su carrera como escritor, hasta que se convirtió en poco menos que el traductor habitual de Rodrigo Rey Rosa (que a su vez tradujo a Bowles, con quien tenía buena amistad). Aun así, por el camino Bowles dejó otra traducción curiosa, la de Yerma, de Federico García Lorca (1898-1936), con el propósito de remozarla en lo que definía como una zarzuela, para la que incluso había escrito ya la música. Y a eso aún puede añadírsele el Toros, con textos de Rey Rosa, ilustraciones de Miquel Barceló y publicado en 1991 en Suiza por la galería de Bruno Bischogberger (1940-2026).

Fuentes:

Adam Baratz, «Bowles’s Yerma has American Prairie Harmonies Tempered to Surreal», The Boston Musical Intelligencer, 17 de octubre de 2010.

Paul Bowles, Memorias de un nómada, traducción de Ángela Pérez, Barcelona, Grijalbo Mondadori, 1990.

R. Fernández Romero, «Último Ramón. La American Literary Agency (ALA) y Ramón Gómez de la Serna (1957–1963)», Bulletin of Spanish Studies, 101 (10) (2024), pp. 1493–1517.

Charles Henri Ford, ed., View. Parade of the Avant Garde. An Anthology of View Magazine (1940-1947), selección y compilación de Catrina Naiman y Paul Nathan, prefacio de Paul Bowles e introducción de Catrina Neiman, Nueva York, Thunder’s Mouth Press, 1991.

Ricardo Gullón, «El novelista Paul Bowles», Ínsula: Revista Bibliográfica de Ciencias y Letras, Año 6, núm. 68 (agosto 1951), p. 3.

lunes, 31 de agosto de 2026

Emily Wilson vuelve a la carga

En su página web, la agencia Asociated Press publicó, el pasado 28 de agosto, un artículo y entrevista de la periodista especializada Hillel Italie, a propósito de la nueva traducción de La Odisea que está realizado Emily Wilson, la controvertida traductora de la primera versión del poema homérico al inglés.

La Odisea de Emily Wilson fue un punto de tensión cultural. Ahora la retraduce entera

Si estás entre los muchos lectores que aprendieron a amar La Odisea gracias a la traducción de Emily Wilson de 2017, quizá te sorprenda que vaya a traducirla otra vez.

“Es una retraducción completa. No es una revisión de la versión anterior”, dijo Wilson en entrevista con The Associated Press vía Zoom desde su casa en Filadelfia, donde es profesora de estudios clásicos en la Universidad de Pennsylvania. “Estoy más o menos a la mitad”.

Considerada la primera gran traducción al inglés de la epopeya de Homero realizada por una mujer, su libro ya era un éxito de ventas y un punto de fricción en las guerras culturales antes del estreno de la adaptación taquillera de Christopher Nolan. Pero ella afirma que sus métodos de traducción se han vuelto más sofisticados y que ha pasado suficiente tiempo como para ver algunos defectos en su obra anterior, por ejemplo, un uso excesivo de la palabra “esclavo” cuando el griego antiguo tenía términos distintos para diferentes categorías de personas esclavizadas. La nueva edición será más larga, asegura, y reflejará mejor los distintos mundos sociales del poema de Homero.

Escritores de ficción y poetas, de Henry James a Walt Whitman, han revisado y vuelto a publicar obras tempranas. Pero los traductores rara vez empiezan de cero con un texto de larga extensión, sobre todo a menos de una década de haber terminado la obra original, y menos cuando la traducción ha tenido el éxito de La Odisea de Wilson.

“No se me ocurre realmente un ejemplo previo de esta situación”, señala Kate Deimling, quien supervisa la división literaria de la Asociación Estadounidense de Traductores. “No es inaudito que los traductores vuelvan atrás y hagan algunas correcciones o ediciones en ediciones posteriores, pero eso no es lo mismo que una retraducción”.

Al preguntársele cómo respondió su editorial, Wilson dice que su decisión fue “muy controvertida”. Afirma que es “muy consciente” de que tener dos ediciones recientes de la misma traductora supondría un desafío para los docentes, y espera que no “maldigan” su nombre. Su editor en Liveright Publishing, Peter Simon, dijo en un comunicado que, dado que ella “ha volcado tanto de su vida y su erudición en La Odisea... su nuevo enfoque está destinado a ser emocionante”.

La fama era de importancia primordial para los antiguos griegos, y Wilson es una rara académica de estudios clásicos que conoce de primera mano lo que es la vida pública.

La traducción de Wilson de 2017 fue elogiada por muchos críticos por hacer que La Odisea se sintiera más moderna y accesible, pero también enfrentó críticas en internet por volver la historia “woke”. Su Odisea ya ha vendido más de un millón de ejemplares, y Wilson ha vuelto a convertirse en motivo de discusión.

Nolan había citado su traducción y su frase inicial, “Háblame de un hombre complicado”, como inspiración para su película épica. Wilson, quien dice que “probablemente” dejará esa línea sin cambios en la próxima edición, no le devolvió la admiración. En entrevistas con AP y otros medios, y en una valoración para la London Review of Books, calificó la película de grandilocuente y superficial.

En estos comentarios previos con AP Wilson dijo que, por ejemplo, el papel de Penélope quedó tan diluido que ponía en riesgo “cualquier posibilidad de creer en ese matrimonio” o que había cierta incoherencia cuando la película condena tanto la guerra como la cobardía física.

Su reacción a la película ha sido defendida y criticada ampliamente, incluso de manera obsesiva, entre otros por Joyce Carol Oates, quien le reprochó su “altiva superioridad”. Nolan aún no ha respondido de forma directa, aunque, durante una entrevista con el podcaster Zhong Shu, sí se pronunció contra la “crítica amateur” por carecer del bagaje cinematográfico esencial para comprender el lenguaje del cine.

La prominencia actual de Wilson coincide con la publicación de su nueva colección de ensayos, concebida mucho antes de que se estrenara la película de Nolan: Crossing the Wine-Dark Sea, un libro que se publica el martes con elogios en la contraportada de Salman Rushdie y de la novelista de Song of Achilles (La canción de Aquiles), Madeline Miller.

Incluye una sección extensa sobre la traducción de La Odisea, con comentarios severos a otras ediciones modernas como las de Daniel Mendelsohn y del fallecido Robert Fagles. Otros capítulos abordan la “estigmatización sexual” de Helena de Troya, rinden homenaje al poeta romano Catulo y señalan cómo algunas de las palabras más famosas pronunciadas por Robert F. Kennedy, su cita de Esquilo tras el asesinato del reverendo Martin Luther King, hicieron eco de una mala traducción de la autora Edith Hamilton.

Durante su entrevista con AP, Wilson también habló de sus sentimientos respecto a la celebridad, de su desdén por los libros de “Percy Jackson” (Percy Jackson y los dioses del Olimpo) de Rick Riordan y de su renovada apreciación por la filosofía estoica. Riordan, a través de un portavoz de Penguin Random House, declinó hacer comentarios.

Esta conversación ha sido editada para una mayor brevedad y claridad.

–En tu ensayo sobre traducir La Odisea escribes que la traducción de Robert Fagles es “muy ruidosa, vivaz y conversadora, así que no sorprende que haya seguido siendo un éxito de ventas en Estados Unidos”. Como tú también eres un éxito de ventas, ¿qué cualidades crees que pudiste aportar a tu versión?
–Buscaba la idea antigua de “enargeia”, la viveza, ese tipo de impacto emocional, la franqueza emocional, el ritmo narrativo, la sensación de que puedes entender por completo cómo se siente este personaje cada vez que ella o él habla.

–Un tema de tus ensayos es lo equivocados que podemos estar sobre los griegos, como Robert Kennedy citando mal a Esquilo porque había leído los escritos populares de Edith Hamilton, que a su vez tienen muchas inexactitudes.
–Parte del tema del libro no es solo que cometemos errores, que quizá podamos corregirlos, sino que los tipos particulares de errores que cometen esos académicos y traductores y divulgadores o docentes como Hamilton están muy determinados por su propia época. Obviamente, yo también cometo errores. Es evidente que voy a acercarme a Homero y a toda la Antigüedad con preocupaciones particulares que serán distintas de las preocupaciones de un homerista o de un traductor de hace unos 50 o 100 años.

–En muchos de estos ensayos, eres muy consciente de traer el mundo antiguo al presente. En tu ensayo sobre el estoicismo (“Chill Out with the Stoics”), empiezas escribiendo: “El estoicismo está teniendo un gran momento”. ¿Eres más estoica ahora que hace un mes?
–Sospecho bastante que a través de la filosofía se pueda tener seguridad. Las últimas semanas han sido una ilustración clara de cómo no controlo la recepción de mi trabajo. Puedo escribir un ensayo; la gente hará lo que quiera. Tendrán sus propias opiniones sobre mí. No tengo ningún control. De hecho, creo que en cierto modo hay un recordatorio útil sobre la impotencia que viene con la conciencia de que “me van a malinterpretar. Me van a leer mal. La gente me va a odiar”. Tengo que aceptarlo.

–¿Qué tiene la antigua Grecia que te hizo estudiarla, en lugar de la Inglaterra isabelina o la Francia del siglo XVIII?
–Lo veo como una especie de avidez intelectual. Al estudiar la antigua Grecia y Roma, también me interesa estudiar cómo se reinventaron, se reimaginaron estas culturas en cada uno de esos periodos posteriores.

–En tu libro, criticas los libros de “Percy Jackson” de Rick Riordan. Encuentras una ideología que te desagrada.
–A muchos de mis estudiantes les encantan. Creo que si los hubiera leído de niña, quizá habría sido fan. No están pensados para un lector literario adulto. Creo que, especialmente en el primer libro de Percy Jackson, The Lightning Thief (El ladrón del rayo), hay muy claramente una ideología de: “Aquí está este chico blanco en Estados Unidos que va a reunir toda la civilización occidental, y habrá un viaje del héroe, que en realidad será el heroísmo del excepcionalismo estadounidense”. Y simplemente creo que eso es ideológica e históricamente bastante cuestionable.

–En tu capítulo sobre la comedia en la antigua Grecia, empiezas con una referencia a “WAP” de Cardi B (y Megan Thee Stallion). ¿Te pasa esto a menudo, que surgen cosas en la cultura actual y simplemente resuenan y piensas: “Ah, eso me recuerda a algo de la época clásica”?
–Me pasa todo tiempo. Sí. Esto no es necesariamente un tropo explícito en el libro, pero realmente quiero estar haciendo eso de manera constante, sugiriendo que podemos encontrar ecos de la Antigüedad en lugares donde quizá no los esperaríamos. Uso la discusión de “WAP” y del hip hop como una forma de hablar de la poesía cómica antigua. Mi punto principal no es solo que hay mucha obscenidad en ambos, sino también mucha poética en ambos. Y si de algún modo damos la vuelta a nuestras expectativas sobre la Antigüedad, podemos dar la vuelta a nuestras expectativas sobre la modernidad.

martes, 25 de agosto de 2026

"Siento que la gente ama odiar la traducción"


Publicada en ADN 's Substack, la siguiente entrevista de Omar Guerrero con la traductora estadounidense Megan McDowell fue publicada el pasado 12 de agosto.

"Soy una mediadora muy pequeña en toda esta máquina de publicar libros"

Una de las invitadas internacionales de la 30° Feria del Libro de Lima #FilLima2026 fue la traductora literaria Megan McDowell (Kentucky, Estados Unidos, 1978), quien se ha especializado en traducir a varios escritores latinoamericanos contemporáneos para el mercado anglosajón. Ha trabajado con la obra de Mariana Enriquez, Alejandro Zambra, Brenda Navarro y muchos más. En 2022 ganó el National Book Award por la traducción del libro de cuentos Siete casas vacías, de Samanta Schweblin, por lo que ambas, autora y traductora, subieron al estrado para recibir tan importante galardón. Aprovechamos su visita a nuestro país para conversar sobre su trabajo.

–La traducción literaria es mucho más que la reescritura de un libro a otro idioma. Involucra lecturas, interpretación, estilo, ritmo; además de la comunicación constante con el autor. ¿Cómo es el método de trabajo de Megan McDowell una vez que asume la labor de traducción y qué elementos o recursos son prioritarios al momento de desarrollarla?
–Primero leo el libro, que suena obvio, pero no lo es. Luego hago un borrador, que es un borrador automático. Sucede que no hago investigaciones, sino que opto por este borrador donde empiezo a trabajarlo. En ese momento me pongo a leer otros libros que siento que tienen algo en común con el libro que voy a trabajar. O hay otros libros que están mencionados en el libro que voy a traducir. Por ejemplo, ahora estoy traduciendo Noche negra de Pilar Quintana, que trata de una pareja que se va a la selva a construir su casa y viven aislados en la naturaleza. Para eso estoy leyendo Éste es el mar, por ejemplo, que hace referencia a dos libros más: La caída de la casa Usher y Northanger Abbey, que están ahí por alguna razón. También estoy leyendo El corazón de las tinieblas porque todos estos libros están en conversación. Después de trabajar esa segunda versión, recién ahí empiezo a hablarle al escritor, a hacerle preguntas sobre cosas que quizás no entiendo o que quiero entender mejor. Y ahí es donde a mí me resulta importante tener esa relación de confianza con el escritor porque muchas veces mis preguntas son para saber si estoy en lo correcto, o quiero saber qué es lo que el escritor estaba pensando cuando lo escribió para hacerme una idea de todo el proyecto, de todo lo que tenía en mente al momento de escribir. Yo sé que es un lujo poder preguntar eso. Luego viene otra etapa. Entrego el libro, lo lee el editor, me lo devuelve con más preguntas. Y así. Esa es la última lectura. Leo el libro viendo cómo lo leyó una persona en inglés que no tiene el español en su cabeza. Y eso también es un momento muy clave para mí. Ahí lo considero terminado.

–¿Tienes libertad de escoger el libro que deseas traducir o estas decisiones siempre provienen de la editorial?
–Tengo ciertos escritores con los que siempre trabajo. He traducido todos los libros de Alejandro Zambra, de Samanta Schweblin, de Mariana Enriquez; y cuando tienen un libro nuevo da lo mismo si lo pide la editorial porque dan por hecho de que lo voy a traducir. Y ellos me dan bastante trabajo. Cuando hay una nueva novela de Alejandro, lo termino y enseguida tomo uno de Samanta, lo que ya resulta bastante porque trabajo muy lento. Aparte de ello, tomo otros proyectos. A veces son cosas que llevo años tentando como Juan Emar, que es uno de los primeros escritores que me interesó hace mucho tiempo y he seguido un poco con eso. Otros escritores me mandan sus libros. Y ahí sí puedo escoger un poco. Muchas veces me escriben los agentes o los editores, que ya han comprado los derechos del libro y que están buscando traductor. Pero la verdad es que rechazo mucho. Hay muchos proyectos muy interesantes que simplemente no puedo trabajarlos porque tengo tiempo. De vez en cuando tomo algo nuevo, como la novela de Pilar Quintana. Ahora también estoy trabajando un libro de Leila Guerriero, que me encantó. A veces funciona. A veces lo puedo hacer.

–En una entrevista para The Paris Review comentas que no te gusta la frase “Lost in translation”. ¿Podrías comentar más sobre este concepto y por qué no es de tu agrado?
–Siento que la gente ama odiar la traducción. Cuando hablamos de traducción, la primera reacción que la gente hace es pensar: “bueno, yo no lo diría así”, “esto no se dice así, entonces esta traducción está mal”, pero hay mucho más que contribuye a la construcción de una traducción. Hay muchas decisiones. No es algo literal, como cambiar palabra por palabra. Estamos pensando en voz, música, registros, juegos de palabras. Esa es una primera reacción. Yo lo que hago, y no debería hacer, es leer los comentarios en Amazon o en Goodreads. Y muchas veces veo que hay reseñas o comentarios que dicen que les encantó el libro, pero que es una traducción, por lo que les dan cuatro de cinco estrellas. Entonces hay ese prejuicio. Lo consideran algo menor, no es tan perfecto como el original. Y esa forma de pensar es muy dañino a la literatura porque, a mi forma de verlo, la traducción agrega mucho a la cultura literaria. En mi caso, del inglés. La traducción de voces de otros países tiene mucho que contribuir. Y decir que un libro escrito en inglés es mejor que un libro traducido del español para mí resulta muy ofensivo. Siento que hay que concentrarse mucho más en lo que se gana con la traducción. Claro, los traductores somos seres humanos, por lo que a veces cometemos errores, pero los autores también son seres humanos, por lo que también cometen errores, lo que no sería muy justo concentrarse en los errores de los escritores al momento de escribir. Hay que ver el proyecto total y hay que entenderlo en el plano en el que está funcionando. Y el plano de la traducción es mucho más que los errores.

–También has hecho traducciones a muchos escritores chilenos como Lina Meruane, Alejandro Zambra o Diego Zúñiga, quizás porque has vivido buen tiempo en Chile. ¿Cómo traduces palabras tan propias del habla chilena como polola, cachay o po?
–Esa pregunta de cómo traducir ciertas palabras es difícil a veces responder porque no hay una forma de traducir una palabra exacta. Siempre tienes que pensar la situación en el libro, los personajes que dirían estas palabras. Con “polola” tenemos una palabra en inglés y uso esa palabra, que muchas veces es “girlfriend”. Si es necesario hacer una diferenciación, como por ejemplo en un libro de Paulina Flores, que estoy trabajando ahora, su personaje, que está en España, y le pregunta a su “pololo”, a su amante peruano: ¿quieres pololear conmigo? Y luego hay un chiste sobre que no están en Chile, por lo que no es vigente ese trato, digamos. En ese sentido tengo que mantener la palabra “polola” porque lo importante es la chilenidad. Pero muchas veces no importa que la palabra sea chilena sino el significado. Hay que ver qué te llama, qué te pide cada instancia.

–No he leído aún la traducción que has hecho de Poeta chileno, de Alejandro Zambra, pero me inquieta saber cómo hiciste con las traducciones absurdas e hilarantes que se mencionan en el capítulo “Poetry in motion” con respecto a los nombres de estos poetas chilenos: Pola Andthecow, Alexandra of the River, Ralph Blonde o Xavier Beautiful.
–Eso fue fácil. Mantuve las traducciones absurdas al inglés y solo agregué una línea que corresponde al personaje de Vicente que piensa lo ridículas que le resultan las traducciones al inglés de los nombres de los poetas chilenos.

–¿Al traducir a una autora como Mariana Enriquez resulta necesario insertar más palabras o frases para intensificar el terror que transmite en sus historias?
–Esta pregunta supone que hay una cierta cantidad de palabras que trae la traducción y que es más o menos la misma cantidad de palabras que trae la versión en español, pero no es así. A veces tengo que explicar o dar un poco de contexto quizás para cosas que no se van a entender, que quizás en Argentina, o en el mundo de habla español se entiende o se sobreentiende, y que en inglés no se entiende. Entonces a veces hago algo así, pero más que nada para lograr el terror pienso en la música y en el ritmo de las traducciones solo para intensificarlo. Eso y las palabras que deben ser muy específicas como pensar en los términos que tienen que ver con las sensaciones corporales. Mariana usa muchas palabras que se refieren al sonido, a sensaciones físicas, a olores, por lo que siempre trato de hacer esas sensaciones más inmediatas.

–También has traducido la novela Ceniza en la boca (Eating Ashes) de la escritora mexicana Brenda Navarro, cuya historia transita entre México y España con el tema de la migración. ¿Esto trajo consigo alguna dificultad en la traducción?
–Sí, justamente traía problemas de traducción o dificultades. La prosa de ese libro es bien coloquial. Las frases son muy largas. Es como si alguien estuviera dando un gran monólogo. Su personaje central, que es mexicana, viaja primero a Madrid y luego a Barcelona. Y en cada lugar donde va tiene que encontrarse con otro tipo de español. Entonces ese libro tiene el español mexicano, pero también el español de España o de otras regiones o países de Sudamérica, incluso hay un español hablado por un gringo. Entonces todas esas versiones del español yo tenía que diferenciarlas en mi traducción. Esa fue una dificultad, pero para mí fue muy importante. De nuevo traté de “enseñarles” las palabras a mis lectores como “pendejo” para simbolizar el habla mexicana. Les enseñé palabras españolas como “tía” o “qué guay”, y mencioné que estas palabras pertenecen a tal lugar. Solo así se podía diferenciar las distintas voces, pero no incluí las palabras españolas sin explicación. Pero también sentí que si los lectores no entienden ciertas palabras eso tiene que ver con el libro en sí, de sentirte un poco descolocada lingüísticamente, por lo que traté de abrazar un poco esa incertidumbre lingüística.

–Después de traducir al inglés a varios escritores latinoamericanos contemporáneos, ¿crees que ha surgido otra vez un gran interés por parte del mercado anglosajón sobre la literatura de nuestro continente, sobre todo después de los éxitos aislados del boom latinoamericano y el fenómeno Bolaño? ¿Te sientes una mediadora de lo que está ocurriendo?
–Yo creo que los lectores anglosajones están abriéndose cada vez más a la traducción en general. Yo cuando voy a Estados Unidos y hago eventos, hace diez años sin falta alguien sacaba el tema del boom, y eso ahora ya no pasa. Eso quiere decir que los lectores están ampliando sus ideas sobre la literatura de América Latina. En cuanto al fenómeno Bolaño pasa al mismo tiempo que el fenómeno Elena Ferrante o el fenómeno Knausgård. Entonces todos esos libros de estos escritores, como mostraron los editores en Estados Unidos, demuestran que la traducción es viable. Esa idea de que publicar traducciones siempre va a ser una pérdida no es cierto o no tiene que ser cierto. Siento que las grandes editoriales hoy en día están buscando voces nuevas de América Latina que no necesariamente tienen que ser voces consagradas como los del boom. Y sí, están buscando al próximo Bolaño, la próxima Samanta Schweblin, la próxima Fernanda Melchor. Y no solo las editoriales independientes, como sucedía en el pasado, porque eran ellos los que se arriesgaban a publicar una traducción. Hoy en día las grandes editoriales también están haciéndolo. Y siento que los lectores lo buscan. Ya no es un problema ser traducido porque los lectores tienen más un concepto para leer un libro de Chile o un libro de Argentina. Por tal razón, me siento una mediadora porque trabajo con la literatura contemporánea y tengo una visión de la traducción que quiero que sea una conversación inmediata y constante. Soy una mediadora muy pequeña en toda esta máquina de publicar libros.

miércoles, 5 de agosto de 2026

"El guion es pésimo"

Siempre que el cine adapta un libro lo hace en sus propios términos, y estos no necesariamente se ajustan a lo que uno lee. En ocasiones, la cuestión supera a los autores, pero, aparentemente, por lo que está ocurriendo en la prensa estadounidense, parece que también a los traductores. El pasado 1 de agosto, The New York Times publicó un artículo de Neil Vigdor en el que se lee la muy dura crítica de Emily Wilson (foto), traductora de  La Odisea, a la versión cinematográfica de Christopher Nolan.

Una especialista destrozó La Odisea de Nolan y reabrió el debate sobre la fidelidad literaria

Mientras la épica La Odisea de Christopher Nolan se acerca a los mil millones de dólares en ventas de taquilla, una de las principales traductoras del relato homérico criticó con dureza el éxito veraniego, calificándolo como una película grandilocuente y superficial que se aleja de las interpretaciones clásicas.

La académica Emily Wilson, en un artículo para The London Review of Books, afirmó que se habría “avergonzado de haber escrito alguna parte de este guion”.

Su crítica, de más de 4.000 palabras sobre la película más comentada del año, provocó una caída temporal en el sitio web de The LRB y alimentó el debate sobre el equilibrio entre el éxito comercial y la autenticidad literaria.

Lo que se sabe sobre la controversia:

¿Quién es Emily Wilson?

En 2017, Wilson se convirtió en la primera mujer en traducir La Odisea del griego antiguo al inglés. Su interpretación fue celebrada en el ámbito académico y literario por ser exhaustiva, moderna y fiel al poema de casi 3.000 años atribuido a Homero.

El proyecto le llevó varios años a Wilson, de 54 años, quien ha publicado cuatro libros sobre literatura antigua, incluida una traducción de La Ilíada en 2023, otro poema épico de Homero.

En su reseña, Wilson reconoció que Christopher Nolan “está haciendo lo posible por lograr que el público vuelva a leer, y estoy agradecida por eso”.

En su traducción de La Odisea, publicada por W.W. Norton & Company, Wilson se apartó del enfoque masculino de sus predecesores. Ha señalado en varias ocasiones que esta decisión la expuso a acoso y misoginia en línea por parte de hombres y figuras de ultraderecha contrarios a su versión.

Durante la promoción de su película, Nolan mencionó la traducción de Wilson como una de sus influencias.

Wilson dirige el departamento de Estudios Clásicos en la Universidad de Pensilvania y fue reconocida como becaria MacArthur en 2019 por “acercar la literatura clásica a nuevas audiencias en obras que transmiten la relevancia de los textos antiguos en la actualidad”. Es licenciada en literatura clásica y filosofía por Oxford, tiene un máster en literatura inglesa por la misma universidad y un doctorado en clásicos y literatura comparada por Yale.

Cinco días antes del estreno de la película La Odisea, Wilson participó en el pódcast “The Daily” de The New York Times, donde aseguró estar “entusiasmada” por ver cómo la historia se adaptaba al cine.

“Será emocionante que tantas personas que pensaban que la literatura antigua es aburrida, inaccesible o no es para ellas, descubran que en realidad es una historia apasionante”, dijo Wilson. “Y una parte de quienes vean la película volverá al poema original, lo cual me parece estupendo”.

Consultada sobre si los puristas podrían rechazar las decisiones artísticas de Nolan, Wilson respondió que no sería la primera vez que los poemas homéricos se adaptan para ser representados.

“Me parece totalmente válido que un director explore su propia visión”, afirmó sobre Nolan.

Sin embargo, tras ver la película, Wilson abrió paso a una crítica contundente: escribió que la adaptación de Nolan carecía de muchos de los elementos que hacen grande al poema.

“No aporta nada convincente sobre el tiempo, la memoria, la historia, la guerra ni sobre la relación entre el regreso glorioso de un guerrero y la vida de su familia, adversarios, compañeros, amigos y vecinos”, escribió. “Carece de profundidad psicológica, emocional, política y ética. Su estructura narrativa es artificiosa. El guion es pésimo”.

Wilson sostuvo que la película prioriza el estilo sobre el contenido.

“Es un espectáculo audiovisual para toda la familia, como un elaborado show de fuegos artificiales del 4 de julio, y con un nivel de profundidad narrativa y emocional similar”, añadió. Las decisiones de Nolan sobre el reparto también recibieron críticas de Wilson.

“La mayoría de los actores no blancos —Zendaya, Lupita Nyong’o, Himesh Patel, Corey Antonio Hawkins, Travis Scott— interpretan versiones del mejor amigo negro, cuyo único papel en la trama es ayudar al protagonista blanco”, señaló.

El miércoles, Wilson expresó en Bluesky su arrepentimiento sobre cómo formuló esa crítica.

“En este texto, lamento el párrafo sobre el uso de actores racializados, que son excelentes, pero en mi opinión están infrautilizados (¿y por qué Himesh Patel no pudo ser Odiseo?)”, escribió. “Sigo pensando que la película desaprovecha a su elenco, pero me expresé mal”.

¿Qué respuesta generaron las críticas de Wilson?

Nolan, cuyo filme Oppenheimer obtuvo siete premios Oscar en 2024, incluido mejor película y mejor director, no ha respondido públicamente a la crítica de Wilson.

Entre quienes defendieron a Nolan está la novelista Joyce Carol Oates, profesora emérita de humanidades en Princeton y ganadora del National Book Award.

“Sí, su tono de desdén y superioridad resulta desagradable”, escribió Oates en X. “En vez de discrepar sobre interpretaciones de Homero de manera colegiada, esta persona, que se ha beneficiado enormemente de la película de Nolan, utiliza el lenguaje tosco de los simpatizantes de MAGA para atacar a quien piensa diferente”.

Oates afirmó que esperaba más tolerancia de una traductora, dado el carácter subjetivo de ese rol.

¿Qué opinan otros especialistas?

En una columna para Slate, Theo Nash, especialista en la historia textual de La Odisea, acusó a Wilson de usar “argumentos desconcertantes” para “despellejar” la película de Nolan.

El artículo llevaba por título: “Soy clasicista. ¿Vimos Emily Wilson y yo la misma película de La Odisea?” Nash consideró que Nolan tiene derecho a la interpretación artística.

“Wilson destaca, como es natural, al hablar del poema: es una obra a la que ha dedicado años y que conoce profundamente”, escribió Nash. “Pero con frecuencia, simplemente critica a Nolan por apartarse del texto, como si las decisiones del cineasta no fueran también un acto de interpretación. El minucioso análisis textual que caracteriza la traducción de Wilson falta en su lectura de la película, y niega que Nolan pueda aportar algo nuevo sobre La Odisea”.

Daniel Mendelsohn, profesor de humanidades en Bard College y traductor de La Odisea en 2025 para la Universidad de Chicago, escribió en The New York Review of Books que lo más auténtico de la película es su “narrativa densamente trenzada”, aunque “el héroe atormentado suena como los protagonistas de las películas de Christopher Nolan”.

“Por más que le fascine el poema épico, Nolan solo ha recreado al héroe homérico a su propia imagen, así como ha impuesto a las aventuras de Odiseo valores completamente ajenos a Homero”, escribió Mendelsohn.


martes, 17 de febrero de 2026

"En poco más de una década, Deep Vellum ha publicado más de 1.200 libros escritos originalmente en 15 idiomas y originarios de 100 países de seis continentes"

El 25 de diciembre de 2025, Sara Polo publicó la siguiente semblanza de Will Evans, traductor estadounidense y fundador de una editorial que es una rara avis en el paisaje de su país. Lo hizo en elmundo.es, de España.

El hípster de Texas que se convirtió en el mayor traductor literario de la historia de EEUU: "Leer algo escrito fuera de tu país es una buena vacuna contra el populismo. No existimos solos"

«Es un tipo fascinante, muy peculiar, una metralleta verbal». Está mal robar palabras al último Premio Nacional de Narrativa, pero es imposible describir mejor al personaje bigotudo y tatuado que ilustra esta página. Paco Cerdà desembarcó en EEUU el pasado septiembre para presentar la edición en inglés de El peón, y terminó faltando a su evangelio como valenciano en un restaurante español de Dallas intentando seguir como podía el verbo ágil, por no decir hiperactivo, de Will Evans, su editor al otro lado del océano, ese tipo fascinante cuyo empeño personal lo ha convertido en apenas 10 años en el mayor traductor de literatura extranjera de la historia de EEUU.

«Se empeñó en que cenáramos paella, porque le encanta, y yo no sabía cómo decirle que aquello era una turistada inaceptable para mí. Terminé aceptando -al fin y al cabo, era mi editor- y estaba muy buena, la verdad, pero cuando terminamos no pude evitar decirle: 'Will, esto no se hace. Es como pedir a un italiano que se tome un capuchino antes de ir a dormir'. Nos reímos mucho», recuerda. Paco Cerdà escribió su libro sobre ajedrez sin imaginar siquiera que los fans estadounidenses de Bobby Fisher pudieran jamás tener acceso a sus páginas. Hasta que una minúscula editorial con base en Texas se puso en contacto con su propia casa editora logroñesa, Pepitas de Calabaza, que se define a sí misma como «con menos proyección que un cinexin», y se obró el milagro. «Sólo desde la pasión se puede entender el proyecto de Will Evans. En Europa, la literatura traducida nos parece una evidencia; en EEUU, es una heroicidad», sentencia.

Pasional es, de hecho, otro gran adjetivo para el busto gesticulante que asoma al otro lado de la pantalla presto a desgranar a lo largo de una hora de conversación apabullante los pormenores de una vida entregada a los libros. A los libros que otros desprecian por poco comerciales, por estar escritos por minorías o, sobre todo, porque vienen de fuera. «EEUU tiene desde siempre un problema de aislamiento del mundo, ha sido así en sus casi 250 años de historia. Este país se fundó sobre principios fascinantes pero también sobre el miedo al forastero, así que traducir literatura extranjera es aquí toda una declaración política», expone. Will Evans fundó Deep Vellum en 2013 y la bautizó a partir de un juego de palabras entre el barrio hípster en el que recaló al llegar a la ciudad, Deep Ellum, y la vitela (en inglés, vellum), el pergamino elaborado a partir de piel tratada de animal en el que se imprimió, por ejemplo, la Biblia de Gutenberg. La combinación da una buena idea de su idea de fondo: conectar con lo global desde lo hiperlocal.

Todo empezó en el instituto con un libro que le cambió la vida, La vida de un hombre inútil, de Máximo Gorki. «No es uno de los clásicos de la literatura rusa, pero fue el que me impactó. Me hizo darme cuenta de que era un ser diminuto que no sabía nada del mundo, me dejó alucinado», rememora. «Si estoy hoy aquí hablando contigo es por aquello. Cualquier libro puede cambiar tu vida y yo quiero poner a tu disposición el catálogo más amplio posible para que puedas encontrarlo». Gorki despertó en el joven Will una fascinación por la literatura rusa que lo acompañó hasta la escuela de posgrado, donde en la solicitud para entrar en el programa de doctorado escribió: «Me encanta Dostoievski, quizá sólo lea a Dostoievski el resto de mi vida». Le aceptaron, pero renunció. El programa le parecía aburridísimo.

Así que se fue de gira con su grupo de rock del instituto, He Is Legend, que tras prescindir amablemente de sus servicios como cantante para fichar a uno mejor lograron triunfar y girar por todo EEUU. «Es normal, ellos son buenísimos y yo sólo gritaba al micrófono», asume. Aquella experiencia como tour manager se alargó cinco años y despertó en él una ambición que sigue guiando sus días: «Me obsesioné con conectar el entretenimiento con la alta cultura. Me impactó mucho salir al mundo real y ver lo poco que a la gente le importaba la literatura. Incluso los grandes lectores leían siempre lo mismo y se aburrían. Yo también», cuenta. «En la industria musical conocí a gente tremendamente emprendedora que demostraba que si quieres ver un cambio en el mundo tienes que remangarte y hacerlo, y cuando volví, cursé finalmente un posgrado en Literatura Rusa pero con la cabeza ya puesta en revolucionar el mundo editorial con algo tan aparentemente simple como complejo en la ejecución: poner al lector en el centro».

En poco más de una década, Deep Vellum ha publicado más de 1.200 libros escritos originalmente en 15 idiomas y originarios de 100 países de seis continentes. Sólo se le ha resistido la Antártida. «Cuando veo todas esas historias, todos esos narradores, esas culturas ahora disponibles en inglés para que la gente pueda descubrirlos, joder, es genial», reconoce. «El lugar de EEUU en el mundo es realmente desconcertante y nuestro objetivo es generar una conversación global. La cultura es política, la literatura es política, y cuando el diálogo se produce es cuando ves la verdadera humanidad de las personas frente al odio. Ser parte del cambio es impactante. Hacerlo desde una ciudad como Dallas, nacida como lugar de encuentro entre culturas, tiene todo el sentido». «Lo suyo no es un catálogo, es una obra», resume Paco Cerdà.

La encrucijada fronteriza texana propició, además, otro cruce de caminos totalmente inesperado que dio en una gran amistad y en un proyecto compartido que ha cambiado el paisaje cultural de la novena urbe de EEUU. El ingeniero de caminos riojano Javier García del Moral desembarcó en Dallas a principios de la década pasada a lomos de una gran multinacional española. Coincidió allí con un compañero, Paco Vique, con el que compartía dos grandes pasiones: los libros y las cañas. Con sus ahorros fundaron la primera librería-bar de la ciudad que sería, en realidad, también la primera librería independiente en un paisaje monopolizado por las grandes cadenas. La llamaron The Wild Detectives en homenaje a Roberto Bolaño. ¿Recuerda aquello de crear conversación que movió a Will Evans a crear Deep Vellum? Pues ahora ya tenía un espacio físico en el que desarrollar esas charlas. Fue en The Wild Detectives donde Paco Cerdà presentó The Pawn, por ejemplo. Fue también, por cierto, García del Moral quien aconsejó a Evans traducir una novela española de ajedrez buenísima que acababa de leer.

«Queríamos crear un espacio en el que poder hablar de literatura, invitar a autores, recuperar esa idea de la librería como punto de encuentro de la comunidad que se había perdido, primero, a causa de las grandes cadenas y, después, por culpa de Amazon», describe el ingeniero aquel proyecto que hoy es su medio de vida. No era su intención convertir The Wild Detectives en una librería española; de hecho, el 95% de los títulos que vende son en inglés, pero sí reconoce que la literatura latinoamericana traducida es la que más llena sus estanterías. Traducida por su amigo Will, claro. El 40% de la población de Dallas es de origen latino. «Se da una paradoja interesante: en México, el español es un idioma muy asociado al Estado frente a la marginación de las lenguas indígenas. Conduces 400 kilómetros, cruzas la frontera y el español se convierte en idioma de resistencia, en una declaración política», afirma el ingeniero. «Eso es precisamente lo que hace la literatura: explicar cómo el contexto cambia completamente los significados y demostrar que los términos absolutos, en general, no valen para nada».

Corren malos tiempos en la tierra de la libertad para los discursos aperturistas. No en vano, una de las primeras órdenes ejecutivas que dictó Donald Trump poco después de regresar a la Casa Blanca fue declarar el inglés como única lengua oficial de EEUU por primera vez en su historia, en lo que constituyó la primera piedra de una persecución al latino que saltó de la lengua a la calle. «Si hace 15 años propones una serie con lo que está pasando hoy aquí, te la tiran por inverosímil», asegura García del Moral. «Hay mucha gente que no sale de su casa por miedo a las redadas, muchísimos niños que no van al colegio por si los separan de sus padres, y también hay una cierta autocensura, no tanto por el aparato de Gobierno como por las hordas de bots y de cenutrios que sólo buscan hacer ruido. En las librerías, que son espacios en los que saben que se administra un contenido contrario a sus ideas, es habitual que traten de intimidarnos».

Sabe bien de lo que habla el librero. Hace algunas semanas, con motivo del Hay Festival que The Wild Detectives acoge en Dallas, una mujer irrumpió en un encuentro con el reportero y autor de cómics maltés Joe Sacco, autor de varios libros críticos con la actuación israelí en Palestina, y empezó a grabar los rostros de los trabajadores del local entre gritos de «terroristas». «Al final, para evitar esas situaciones desagradables, a veces te ves a ti mismo colocando algún libro más atrás, menos visible, o evitando ciertos temas espinosos», reconoce el español. Para él, el intercambio de ideas en torno a una cerveza genera un vínculo que va mucho más allá del simple entretenimiento: «Es el germen de la empatía, y ese es, a su vez, el germen del cambio».

La identificación con el otro empapa también el discurso político de Will Evans. «Está científicamente demostrado que leer ficción genera empatía, que te hace mejor persona. Conozco a mucha gente inteligente que no lee ficción, son analfabetos emocionales funcionales. Saben leer pero no interactúan con el mundo de las ideas que la literatura representa», acusa. «Hay libros que son portales que te hacen ver el mundo de otra manera, y en ese sentido, leer literatura creada fuera de tu país, de tu cultura, es una buena vacuna contra el populismo. ¿Te va a proteger un libro extranjero de los movimientos internacionales de extrema derecha? No necesariamente. Pero forma parte de la solución entender que no existimos solos».

En su cruzada por dar voz a quienes otros rechazan, Deep Vellum nació con un discurso que apelaba a publicar a los escritores infrarrepresentados. Lo abandonaron después de que algún autor europeo se ofendiera. «Puedes ser el escritor más vendido de tu país, pero en EEUU no vales nada», tuvo que explicar el editor a alguno de ellos. Para hacernos una idea, su editorial fue la casa norteamericana del noruego Jon Fosse antes de que ganara el Nobel de Literatura en 2023, y también cuenta en su catálogo con el rumano Mircea Crtrescu y la turca Leylâ Erbil.

Evans acaba de regresar de Nueva York, donde ha acompañado a Ethan Rutherford en el National Book Award, del que era finalista. «La nuestra era la única editorial en aquella mesa que no tenía sede en Manhattan. Estábamos sentados junto a empresas que tienen un presupuesto un millón de veces mayor que el nuestro y, aun así, nuestro autor era del mismo nivel. Y es ahí donde quiero que estemos, donde quiero llevar a mis autores aunque me haga un agujero en el presupuesto. Merecemos estar en esa mesa», argumenta el editor. Deep Vellum es una organización sin ánimo de lucro por principios, pero también por necesidad. EEUU tiene una larga tradición de editoriales independientes que eligen ese régimen para llenar los huecos que deja la voracidad del mundo corporativo.

«El principal problema de la industria editorial en EEUU es que todos los libros son iguales: todos están escritos por las mismas personas, de la misma clase social, del mismo nivel económico y educativo. El 96% de los libros que se publican son de autores blancos, menos del 3% son traducidos y sólo un 0,1% traducen novedades. Todo forma parte de la misma mentalidad cerrada contra la que luchamos», resume Evans. «Las ventas no pueden ser nuestro indicador de éxito porque nuestro principal desafío es el acceso al mercado. ¿Cómo puede una editorial pequeña imprimir los suficientes ejemplares de un libro para triunfar, incluso si se vende lo suficientemente bien?», se pregunta.

Y sin embargo, la pasión que le atribuía Cerdà no decae cuando mira al futuro: «Estamos haciendo lo que nadie más hace y vamos a seguir haciéndolo. Aunque parezca una locura, algunos creemos en esto. Y 12 años después, aquí seguimos. Es un milagro».

jueves, 27 de noviembre de 2025

Vaso Roto, en Nueva York, es Broken Bowl Books

El pasado 25 de noviembre, El Universal, de México, publicó una nota sin firma sobre la editorial Vaso Roto, dirigida por la poeta Jeannette Clariond (foto). Allí se habla de la flamante filial que acaba de abrir en Nueva York.

Vaso Roto Ediciones va a la conquista del lector bilingüe en EU

Jeannette Clariond, la editora y poeta que ha hecho de Vaso Roto Ediciones una casa con tres sedes y ediciones con una personalidad común, pero con identidades propias, una en Monterrey, México, otra en Barcelona, España, y desde hace unos días con casa en Nueva York, Estados Unidos a través del lanzamiento de diez títulos traducidos al inglés bajo el sello Broken Bowl Books. "Creo que Vaso Roto Ediciones ya llegó a su mayoría de edad, ya cumplió 18 años", afirma Clariond en entrevista.

La mítica editora del sello fundado en 2005 en Barcelona, pero que se convirtió en Vaso Roto al año siguiente, en 2006 cuando se afincó en Monterrey, Nuevo León con la misión de dar a conocer voces aún no difundidas en español, reeditar, en nuevas traducciones, a poetas, narradores y ensayistas extranjeros, así como publicar voces que se consideran necesarias en la formación de lectores, ha entrado al mercado estadounidense con diez libros que mantienen la identidad de Vaso Roto, de diez autores, con traducciones muy cuidadas.

Lo que distingue a Vaso Roto, dice Clariond, de otras editoriales, es que no piensan en las corrientes literarias, sino en la formación de lectores; "damos a conocer a grandes autores para que el lector conozca y valore las grandes voces en nuestra lengua". De ahí que su entrada al mercado en Nueva York la conciban como "estar con el lector desprotegido". "Será un trabajo intenso entre la comunidad latina, pero como lo hacemos en inglés, nadie tiene por qué decirles nada".

"Hemos vertido al español 35 lenguas en estos 18 años, sobre todo del inglés, 70% de nuestro fondo son traducciones. Entonces, ahora que veo cómo se vive la situación en los Estados Unidos, pensé '¡es cuando!, hay que dignificar nuestra lengua, hay que dignificar a nuestros habitantes, lo que somos, lo que hemos construido en América Latina y en España y hay que darle el lugar a nuestros autores y traductores'", afirma Clariond.

La también poeta asegura que los libros tienen el mismo logo, nada más que se llama Broken Bowl Books. Asegura que todo el sistema legal y fiscal está siendo llevado por Marianela Blanco, que es una experta en ese tema, "tuvimos que abrir todo lo que se requiere, lo hicimos bien. Ya hicimos nuestros separadores de libros, nuestras bolsas con versos de cada uno de nuestros autores y me siento muy feliz de este logro".

Los diez primeros títulos de la editorial se dieron a conocer en el marco de la Feria del Libro de Nueva York. "Empezamos por lanzar a diez autores: Luis García Montero, Elsa Cross, María Baranda, José Javier Villarreal, María Ángeles Pérez López, Jorge Humberto Chávez, Luis Armenta Malpica, Luce López-Baralt, María Gómez Lara y Luis Humberto Ambroggio", dice Clariond y agrega que son ediciones muy bien cuidadas y de traductores extraordinarios.

"El formato, digamos, es el mismo, son las mismas cubiertas, la misma sobriedad, el mismo logo, pero en vez de decir Vaso Roto Ediciones dice Broken Bowl Books. No todos los títulos ya forman parte de nuestro catálogo, por ejemplo, Un año tres meses no es el catálogo de Vaso Roto, pero ahora ya es del catálogo: One Year and Three Months, del querido Luis García Montero. Pero luego, por ejemplo, también están José Javier Villarreal, con Mar del Norte, (North Sea), de María Baranda tenemos Arcadia y de Elsa Cross Bomarzo, pero ahora traducidas al inglés", señala.

Jeannette Clariond dice que son autores de gran altura en sus respectivos países, lo cual, afirma, le da serenidad porque "siempre para Vaso Roto y para el equipo de Vaso Roto, lo que nos produce serenidad y sentido de vocación y de seguimiento de una filosofía que esa no debe de variar de acuerdo con las tendencias del mercado".

martes, 25 de noviembre de 2025

Miami se publicita inventando un fenómeno sólo parcialmente real: el supuesto boom de la literatura en castellano

Lo que sigue es un cable sin firma de la agencia EFE, convertido en nota sin firma por Yahoo Noticias. Trata sobre un supuesto auge en los Estados Unidos de autores de lengua castellana. Se pone como ejemplo la Feria del Libro de Miami. Suponemos que los resultados serían otros en la Feria del Libro de Dakota o en la de Montana, si es que en esos estados saben leer.

El auge de la literatura en español en EE.UU. marca la Feria del Libro de Miami

Miami (EE.UU.), 23 nov (EFE).- El creciente interés por la literatura en español en Estados Unidos sella la Feria del Libro de Miami (Miami Book Fair), donde uno de cada cinco autores invitados al encuentro literario escribe en este idioma, la más longeva del país y que concluye este domingo.

Cerca de cien de los quinientos autores que estuvieron del 16 al 23 de noviembre son de España, Latinoamérica o hispanos nacidos en EE.UU., como las españolas Julia Navarro y María Dueñas, el chileno José Ignacio Valenzuela 'El Chascas', la argentina Gabriela Cabezón Cámara, el venezolano Javier Marín, y la cubana Wendy Guerra.

El fenómeno ocurre por las "oleadas de inmigración nuevas que ha tenido Miami" porque "la gente llega buscando cultura, además de trabajo", expresa a EFE la directora del Programa de Autores Iberoamericanos del encuentro, Mariela Gal.

"Ha crecido de manera exponencial con las distintas oleadas de inmigrantes, sobre todo. Al principio era un programa donde el público era básicamente cubano y había muy poca gente de otras nacionalidades en los fines de los (años -80- del siglo XX), y luego se fue abriendo, hasta que ahora es realmente un abanico de nacionalidades", dice.

Miami: un "puente" para escritores hispanos
Para los autores en español, "Miami es la ciudad puente que conecta Iberoamérica con los Estados Unidos", considera Gal, pues la urbe se está "parando en la escena internacional como un lugar de intercambio, de conocer gente, de saber qué está pasando no solo en Estados Unidos, sino en Iberoamérica".

"Vemos que también hay una explosión en las traducciones de autores, sobre todo autoras iberoamericanas traducidas al inglés que están teniendo muchísimo empuje, muchísimo peso editorial, audiovisuales, series, películas basadas en libros de autoras iberoamericanas, y que todo esto pasa en Miami", indica la experta.

Los títulos en español de libros digitales o 'e-books' crecieron un 19 % anual en 2024 en Estados Unidos, donde este mercado aumentó un 13 %, según el más reciente reporte de la firma 'Bookwire'.

En este panorama destaca Miami, donde dos de cada tres habitantes del condado, el 66 %, habla español en casa, más que ninguna otra ciudad estadounidense, según datos oficiales.

"Miami es una burbuja muy interesante. Es como un subpaís o una subciudad o el norte de Latinoamérica, es un lugar muy particular donde todos los autores son inmigrantes, de los que viven aquí nadie nació aquí", observa Gal.

Entre las temáticas que ha destacado la feria, organizada por el Miami Dade College (MDC), está la diáspora, con autores venezolanos que presentaron la antología 'Salvar la frontera', o la cubana Legna Rodríguez y su libro 'Paroled', la historia de una migrante recién llegada a Miami contada mediante música de los años noventa del siglo pasado.

También, añade la directora del programa, "hay una gran tendencia al ensayo" político y social, y temas de Puerto Rico, como El sexilio, de Anjanette Delgado, y La sombra púrpura del cielo roto, de Antonio Sajid.

"El autor local también aborda la temática del inmigrante, pero del inmigrante ya no recién llegado, sino (que dice): 'bueno, vivo en Miami, soy americano, soy inmigrante. ¿Cómo es la literatura del yo?", agrega Gal.

Preservar el español
En medio de esta realidad, la directora del Programa de Autores Iberoamericanos percibe un reto para preservar la literatura hispana entre las futuras generaciones en Estados Unidos, donde dos tercios de los latinos pueden leer un libro o un periódico en español "al menos muy bien", pero solo un 21 % consume noticias en este idioma, según datos del Pew Research Center.

"Creo que (la demanda de literatura en español) tiene que ver con nuestra generación, especialmente, y la generación anterior. Tenemos que ver qué va a pasar con nuestros hijos y nietos porque nuestros hijos, aun los que no nacieron aquí, viven en inglés y leen en inglés", concluye Gal.

jueves, 20 de noviembre de 2025

Gabriela Cabezón Cámara y su traductora Robin Myers ganaron un premio en Estados Unidos

La noticia apareció hoy, con firma de Daniel Gigena, en el diario La Nación, de Buenos Aires. Allí se lee que la narradora Gabriela Cabezón Cámara y su traductora Robin Myers ganaron la última edición del National Book Award, en los Estados Unidos, en la categoría Traducción. Según la bajada, la autora argentina dijo en la premiación: "Voy a hablar en español porque sé que a algunos fascistas no les gusta”

Gabriela Cabezón Cámara gana el National Book Award en la categoría de literatura traducida con Las niñas del naranjel

La literatura argentina hace historia en la 76ª edición de los National Book Awards (NBA). Con la versión al inglés de la novela Las niñas del naranjel (Random House), traducida por la estadounindese Robin Myers como We Are Green and Trembling (New Directions), la escritora Gabriela Cabezón Cámara, que el pasado 4 cumplió 57 años, ganó el prestigioso premio en la categoría de literatura traducida. “Voy a hablar en español porque sé que a algunos fascistas no les gusta”, dijo la autora en Cipriani Wall Street, en Nueva York, en referencia a quienes apoyan las políticas antiinmigratorias del gobierno de Donald Trump.

Le dedicó el premio a su pareja, la humorista gráfica Maitena (recientemente premiada en España). La autora y la traductora recibirán diez mil dólares y una estatuilla de bronce.

“Gracias, Robin; gracias a mi editora argentina, Ana Laura Pérez; gracias a mi agente, Sandra Pareja, y gracias a la educación pública y gratuita argentina, gracias a sus trabajadores, porque sin la educación pública y gratuita la gente de clase trabajadora como yo nunca jamás estaría acá”, dijo Cabezón Cámara, que estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires [en Puan]. Myers, que tradujo las palabras de Cabezón Cámara al inglés, le agradeció a la autora su “extraordinario libro” y su amistad. La traductora también condenó el apoyo del gobierno estadounidense al “genocidio” en la Franja de Gaza.

Cabezón Cámara, que con Las niñas de naranjel obtuvo en 2024 el Premio Fundación Medifé Filba de Novela, el Sor Juana Inés de la Cruz, el Premio Perfil y el Ciutat de Barcelona, es la tercera representante de las letras argentinas en ganar el premio, después de Julio Cortázar, en 1967, con Rayuela, y Samanta Schweblin, en 2022, con Siete casas vacías.

Las niñas del naranjel -que narra la deriva de la “monja alférez” Catalina de Erauso en territorio americano, durante la conquista española- competía con On the Calculation of Volume (Book III), de la danesa Solvej Balle; The Remembered Soldier, de la holandesa Anjet Daanje; We Computers: A Ghazal Novel, del uzbeko Hamid Ismailov, y Triste tigre, de la francesa Neige Sinno. Daniel Nayeri, por The Teacher of Nomad Land: A World War II Story, ambientada en la ciudad de Isfahán.

Todos los ganadores del NBA

El acto de premiación, que condujo con humor el actor Jeff Hiller y en el que participó la cantante Corinne Bailey Rae, se tiñó de protesta contra las prohibiciones de libros en Estados Unidos.

El escritor estadounidense Georges Saunders fue reconocido con la medalla por Contribuciones Distinguidas a las Letras de su país, que han recibido, entre otros, Toni Morrison, Stephen King, Ursula K. Le Guin y Edmund White.

“Mediante la creación de mundos envolventes, personajes profundamente humanos y una curiosidad compasiva hacia los problemas sociopolíticos más acuciantes de nuestra época, la obra de George Saunders ejemplifica el poder de la ficción para unirnos a pesar de, y quizás gracias a, nuestro mundo fracturado y complejo”, dijo Ruth Dickey, directora ejecutiva de la National Book Foundation.

En la categoría de Ficción, el ganador fue el jordano Rabih Alameddine, por The True True Story of Raja the Gullible (and His Mother); en la de No Ficción, ganó el NBA el canadiense Omar El Akkad, por One Day, Everyone Will Have Always Been Against This, suerte de “carta de ruptura” del autor con Occidente, escrita tras los bombardeos israelíes en Gaza. En Poesía, ganó la escritora y profesora estadounidense Patricia Smith, por The Intentions of Thunder: New and Selected Poems, y en Literatura Juvenil, el iraní-estadounidense Daniel Nayeri, por The Teacher of Nomad Land: A World War II Story, ambientada en la ciudad de Isfahán, invadida de soldados británicos y soviéticos y de espías nazis.