jueves, 3 de septiembre de 2026

Los traductores, en primera línea ante el impacto de la IA

"La presidenta de la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (Asetrad) advierte de una "fuga de cerebros" en el sector ante la reducción de tarifas y plazos asociada al uso de la IA". Tal es la bajada del artículo publicado por Jasmin Gómez Fattah, el pasado 2 de septiembre, en El Mundo, de España.

 "Tener que renunciar a tu profesión por una herramienta que hace tu trabajo de forma mediocre es durísimo"

Menos encargos, menos contratos y más presión para bajar tarifas. Mientras las empresas recurren a estas herramientas para reducir costes y ganar tiempo, los traductores ven cómo desaparecen trabajos que hasta hace poco dependían de su conocimiento y experiencia. Algunos han tenido que aceptar encargos de revisión y posedición por menos dinero y otros han visto cómo se esfuman clientes o proyectos enteros.

"Se está generalizando la creencia errónea de que la IA puede sustituir por completo traductores, correctores e intérpretes. La IA no traduce ni interpreta como un especialista", comenta Rosa Llopis, presidenta de Asetrad y traductora e intérprete de inglés y alemán, en una entrevista con EL MUNDO.

Según un estudio de Asetrad y la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el 43,17% de los profesionales asegura que todavía no utiliza la IA y el 36,44% solo recurre a ella ocasionalmente. El informe describe así un sector en plena transición, en el que la preocupación por el impacto de la IA es mucho mayor que su uso habitual.

Alicia Martorell, de 69 años, lleva en la profesión desde 1985, cuando empezó a traducir con maquina de escribir. Ha trabajado en traducción editorial e institucional para agencias y multinacionales. En estas cuatro décadas ha vivido los cambios tecnológicos del sector, que han mejorado la productividad, pero también han reducido el control sobre su trabajo. "El resultado ahora mismo son jornadas infrahumanas que no dan para ganarse la vida, y encima en precario y sin perspectiva de evolución o de futuro", comenta.

De traductor a poseditor
Parte de los encargos que antes consistían en traducir un texto desde cero, ahora llegan a los profesionales después de haber pasado por IA. De esta manera, su trabajo se está desplazando a la posedición, que consiste en contrastar la traducción con el original, corregir errores e incoherencias y asumir la responsabilidad legal por el producto final. Según el informe, el 73,75% de los profesionales en activo realizan encargos de este tipo, es decir, casi tres de cada cuatro, pero solo el 38,83% incluye las posedición entre sus actividades principales.

Este cambio no implica una reducción de la carga de trabajo. Llopis explica que la IA no traduce ni interpreta como una especialista y genera una "falsa confianza" porque resulta ser "muy elocuente" y la gente "confunde fluidez con veracidad". La máquina puede producir un texto gramaticalmente correcto, pero, "cuando no entiende algo inventa" y deja de reflejar lo que dice el original. "Tenemos menos tiempo para hacer ese trabajo y además nos intentan pagar muchísimo menos, pero toda la responsabilidad civil es para nosotros", agrega.

A ese riesgo se suma el de vulnerar la confidencialidad. El artículo 5 de la Ley Orgánica de Protección de Datos obliga a quienes tratan información personal, incluidos los traductores, a protegerla. La presidenta de Asetrad alerta de que, al introducir archivos personales o profesionales en herramientas de IA, entre ellas el traductor de Google o servicios similares, el usuario está cediendo de facto la información que contienen. "No lo entienden en absoluto y sucede más de lo deseable. Es decir, se incumple con esa ley que los profesionales sí estamos obligados a cumplir y demostrar que cumplimos", advierte.

Llopis reclama también corresponsabilidad a las instituciones que utilizan traducciones generadas con IA, ya que, a su juicio, legitiman su uso ante la ciudadanía. Recuerda que, al consultar la web de los fondos europeos Next Generation para buscar terminología de cara a una interpretación, encontró un aviso que indicaba que la versión española de una de las páginas había sido traducida con IA. "La Unión Europea está usando dinero público para utilizar una herramienta que está haciendo peor el trabajo, pero que encima le está quitando el trabajo a los ciudadanos", cuestiona.

Una profesión cualificada que expulsa talento
La precariedad golpea a un colectivo altamente cualificado. El 61,01% de los encuestados tiene un posgrado o un máster y el 21,36%, una licenciatura. Pero la formación no se traduce necesariamente en estabilidad. El 45,99% declara que sus ingresos disminuyeron respecto a 2024 y el 34,06% prevé otra caída en 2026. Para el 29,72%, lo que gana apenas cubre las necesidades básicas, mientras que el 20,61% considera que sus ingresos son insuficientes.

La presidenta de Asetrad habla de una "fuga de cerebros" que afecta a recién graduados, veteranos y, cada vez más, a profesionales de edades intermedias, sobre todo a mujeres que dejaron de dedicarse durante unos años a la traducción porque fueron madres y, al intentar retomar la profesión, se encuentran con estas dificultades. "Tener que renunciar a tu profesión por algo que hace tu trabajo de manera mediocre es durísimo", lamenta.

La incertidumbre aumenta cuanto más se alarga el horizonte profesional. El 23,21% no está seguro de continuar en el sector dentro de dos años, el porcentaje asciende al 41,87% cuando se pregunta por los próximos cinco años y al 43,60% al mirar hasta la jubilación.

Sabela Rodríguez, intérprete de 23 años, se incorporó al mercado laboral en 2025 tras finalizar su máster en Interpretación de Conferencias. Cuenta que muchos compañeros que intentan abrirse camino en la profesión han renunciado a vivir de ella ante la dificultad de conseguir sus primeros encargos. Sabela continúa formándose, tanto en ámbitos complementarios como en otros alejados de la interpretación, por si necesita buscar otra alternativa. "Si el precio a pagar por hacerme un hueco es el de precarizar el sector, prefiero cambiar de trabajo", afirma.

Alicia observa la incertidumbre desde el otro extremo de la vida profesional. A punto de jubilarse, no sabe si lo que está pasando ahora "forma parte de un ciclo o es el apocalipsis". Su retiro le ofrece una salida que no tienen quienes empiezan su trayectoria. "Yo ya no tengo una carrera por delante; me jubilo, mejor o peor, y ya está. Pero mi caso es excepcional, no es la norma", reconoce.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Corea sigue invirtiendo en traducciones


Corea del Sur destina una cantidad enorme de recursos a la difusión de su cultura en el mundo entero, y la traducción literaria es un tema que los coreanos se toman muy en serio. Así lo demuestra, una vez más, la noticia publicada el 1 de septiembre pasado en Korea.net, donde, con firma de Uyen Nguyen, se lee lo que sigue.

Un taller de traducción impulsa la difusión de la literatura coreana en más idiomas

El creciente interés mundial por la literatura coreana ha incrementado la demanda de traductores cualificados capaces de traducir estas obras a otros idiomas. En este contexto, el Instituto de Traducción Literaria de Corea (LTI Korea, según sus siglas en inglés) organiza programas y eventos para formar a futuros traductores.

La Academia de Traducción, el principal programa regular del instituto, se ofrece en siete idiomas: inglés, francés, alemán, español, ruso, chino y japonés. El Taller de prácticas de traducción para lenguas minoritarias también ofrece formación especializada a futuros traductores de idiomas que no forman parte del programa regular.

Tras una primera edición en 2023 dirigida a traductores de rumano, sueco y polaco, el taller se centró en el italiano en 2024 y en el vietnamita el año pasado. En esta ocasión, el programa estuvo orientado a especialistas en vietnamita, italiano y turco. 

La edición de este año, que se llevó a cabo del 13 al 31 de julio, combinó sesiones en línea con un programa presencial en Seúl. Los participantes procedentes del extranjero recibieron pasajes de avión de ida y vuelta, alojamiento y comidas, mientras que quienes residían en Corea recibieron apoyo para alojamiento, transporte y comidas en función de su lugar de residencia.

El taller se centró en la práctica de la traducción de obras literarias a los respectivos idiomas de los participantes, y se complementó con cuatro conferencias de expertos orientadas a profundizar en la literatura coreana y las técnicas de traducción.

Las sesiones "Encuentro con el autor" permitieron a los participantes reunirse con los autores de las obras que estaban traduciendo, hacer preguntas e intercambiar opiniones. Como parte de las visitas culturales, el programa también permitió conocer de primera mano la cultura literaria y editorial de Corea mediante visitas al Museo de Tipografía Book City, Forest of Wisdom y el Museo de Arte Mimesis, en Paju, en la provincia de Gyeonggi-do.

El encargado del taller de traducción al vietnamita de este año fue Nguyen Ngoc Que, profesor del Departamento de Interpretación y Traducción Coreano-Vietnamita de la Escuela Superior Internacional de Educación Lingüística de Seúl. En 2021, recibió el gran premio de los Premios de Traducción de Literatura Coreana por su traducción de Samguk Sagi 2 (Historia de los Tres Reinos 2).

Participó en todos los aspectos del taller, desde la selección de las obras que serían traducidas y el diseño del programa académico hasta la revisión de las traducciones y la orientación individual. "Fue una gran oportunidad para orientar directamente a jóvenes traductores y ayudarlos a familiarizarse con la traducción literaria para que continúen por ese camino", señaló.

El taller de traducción al vietnamita eligió para sus prácticas de traducción la colección de fábulas Pebble, del poeta Jeong Ho-Seung, y se reunió con él en una sesión de preguntas y respuestas sobre sus obras. Los participantes se comprometieron a continuar con la traducción para completarla a finales de este año y publicar la edición en vietnamita el próximo año.

Al respecto, el profesor Nguyen dijo: "Esta traducción es el fruto de la pasión y dedicación que todos los participantes demostraron hacia la literatura coreana y la traducción literaria", y añadió: "Este proyecto fue posible gracias al apoyo activo del LTI Korea".

El taller de traducción al vietnamita de este año recibió 125 solicitudes, de las cuales solo ocho personas fueron seleccionadas. Una de ellas, Nguyen Thi Hai Yen, dijo: "La parte más memorable del taller fue 'Encuentro con el autor'. Escuchar directamente a Jeong Ho-Seung hablar sobre su obra nos ayudó mucho a comprenderla y traducirla".

"También fue estupendo recibir los comentarios del profesor Nguyen, ya que me ayudaron a mejorar la calidad de mi traducción".

El LTI Korea tiene previsto seguir organizando talleres en países donde crece la demanda de literatura coreana, centrándose en las lenguas minoritarias, con el objetivo de descubrir y desarrollar nuevos talentos en el ámbito de la traducción.



martes, 1 de septiembre de 2026

"A diferencia de la cultura, el espectáculo necesita presente y necesita público"

Otra vez Guillermo Piro pone el dedo en la llaga. Esta vez en su columna del pasado 29 de agosto en el diario Perfil. Allí intenta una división entre las palabras "cultura" y "espectáculo". Así es como le fue.

La palabra equivocada

La palabra cultura tiene un problema bastante más grave que el de haberse vuelto imprecisa: empezó a servir para todo. Raymond Williams decía que era una de las palabras más complicadas de la lengua inglesa, pero tal vez es una palabra complicada en todas las lenguas. Se habla de cultura para referirse a un concierto, una feria, una película, un museo, una política pública, una fiesta municipal, una serie de televisión, una exposición, una conferencia, una degustación de gin con música electrónica, un recital de bachata. Cuando una palabra empieza a significarlo todo, por lo general ya no significa gran cosa. La mayoría de las veces que decimos cultura deberíamos haber usado otra palabra. A veces queremos decir arte. Otras, espectáculo. También industria, patrimonio, educación, tradición, consumo, turismo, mercado, difusión. Incluso propaganda. Pero nadie quiere ser secretario de Entretenimiento Municipal ni director de Consumo Artístico.

Un recital necesita escenario, sonido, productores, entradas, difusión, auspiciantes. Todo perfectamente legítimo. Lo extraño empieza cuando a ese conjunto de operaciones se lo llama cultura, como si la palabra transfiriera al acontecimiento una profundidad automática. Conviene entonces traducir. “Evento cultural”: espectáculo; “industria cultural”: industria; “consumo cultural”: consumo; “agenda cultural”: cartelera; “experiencia cultural”: algo por lo que tendremos que echar mano a la billetera. Una sociedad necesita teatros, editoriales, cines, conciertos, museos, festivales y personas capaces de organizarlos. El equívoco consiste en imaginar que cultura es el nombre general de todo eso, cuando tal vez sean apenas algunos de los lugares por donde la cultura pasa. Este mismo suplemento se llama “Cultura”. Debería llamarse “Los Papeles de Caifás”. O “El Topo”.

Una tragedia griega puede sobrevivir siglos sin escenario. Un verso de Quevedo atraviesa generaciones sin departamento de prensa. Un tango mal grabado hace ochenta años todavía puede arruinarle la tarde a alguien. Roma desapareció como poder político y Virgilio siguió circulando. Cultura podría ser precisamente eso: algo capaz de persistir cuando el aparato que lo produjo ya desapareció. El espectáculo tiene otra fisiología. Necesita presente y necesita público. De ahí su fascinación por las cifras: treinta mil asistentes, dos millones de visualizaciones, entradas agotadas, noventa por ciento de ocupación hotelera. Esas cifras pueden demostrar éxito, circulación o rentabilidad. No necesariamente cultura.

Nuestra época, que desconfía de lo que no puede medirse, intenta medirla también. Cuenta espectadores, ejemplares, clics, seguidores. El problema es que la cultura suele producir sus efectos donde la estadística pierde el rastro. Un libro leído por trescientas personas puede modificar una literatura. Otro del que se vendieron dos millones de ejemplares puede desaparecer antes que su autor. Por eso resulta cómico escuchar que determinada política “acerca la cultura a la gente”, como si estuviera guardada en un depósito esperando camiones que la distribuyan. Una mujer que escucha todas las tardes la misma grabación de Gardel puede tener con la cultura una relación más intensa que un funcionario que inaugura siete centros culturales por semestre. Pero esa mujer no produce una buena foto. Y la foto importa porque el espectáculo debe probar constantemente que existe. La cultura puede funcionar al revés: pasar inadvertida cuando nace, dormir cincuenta años en una biblioteca y reaparecer en manos de alguien que ni siquiera había nacido cuando fue escrita. No habría nada malo en llamar espectáculo al espectáculo. Puede ser magnífico, inteligente, inolvidable. Tampoco la cultura es por definición buena, elevada o edificante. La diferencia no establece jerarquías: intenta devolverle a cada cosa su verdadero nombre.

Tal vez convendría usar menos la palabra. Cada vez que estemos por pronunciarla, probar antes con otra: arte, libro, música, cine, teatro, costumbre, tradición, industria, espectáculo, mercado, entretenimiento, memoria, publicidad. Si ninguna alcanza, entonces quizá sí estemos hablando de cultura.

"Para mi que estaba mal traducido”

En su columna del sábado 29 de agosto, en el diario Perfil, el escritor Daniel Guebel (foto) confiesa haber metido la pata y los ecos de ese hecho vuelven a él.


El cuerpo de Sterne

Esto ya lo conté una vez, pero como le voy a agregar nuevas cosas va a ser distinto. Solo quienes se hayan bañado dos veces en el mismo río no me comprenderán. Hace quichicientos años fui acampar al lago Futalaufquen, previo paso por la ciudad de Esquel, donde iba a pernoctar esa noche. Allí compré una edición de Aventuras de un cadáver, de Robert Louis Stevenson. Empecé a leerlo y, por alguna razón, el libro no me gustó. Hice entonces algo de lo que todavía me avergüenzo. Le arranqué prolijamente unas páginas y fui a devolverlo a la librería, acusando falla en la edición, y lo cambié por otro cualquiera. Tiempo más tarde, en Barcelona, visité a Marcelo Cohen y me llevó a pasear por la ciudad. En un momento entramos en una librería y me dijo que me iba a regalar un libro, que tomó de una mesa. Era Aventuras de un cadáver. Recordando lo ocurrido, le dije que había intentado leerlo pero que no me había interesado. Para no ser descortés con su gesto, y tomando en cuenta que Stevenson pasa por un autor inobjetable, omití mi condición de riguroso monolingüe incapaz de cotejar un original con sus versiones en otras lenguas. Le dije: “No digo que el libro sea malo. Para mi que estaba mal traducido”. Cohen sonrió suavemente y me contestó: “Puede ser. Seguro. Lo traduje yo”.

Un par de décadas después de ese bochornoso momento, escribí una novela llamada La vida por Perón, que contaba las conspiraciones alrededor de un difunto que era maquillado para que pareciera el propio Perón recién fallecido, como parte de una serie de operaciones necrofílicas ligadas a la toma del poder. Luego de escribirla se me hizo evidente la verdadera razón de mi disgusto con el texto de Stevenson. No es que Aventuras de un cadáver no me hubiese gustado, sino que en aquel momento algo de esa novela había abierto una puerta que en lo sucesivo yo quería seguir solo, era condición de una posibilidad a desarrollar en el futuro.

Bien. El lector atento sabe que este año estoy dando clases sobre autores clásicos y que en septiembre me toca abordar a Laurence Sterne, un genio que muestra casi todo lo que es factible de hacerse en una novela. Su obra se compone de dos libros, el Tristram Shandy y el Viaje sentimental por Francia e Italia. Por Mercado Libre adquirí el segundo, que ya tenía en mi biblioteca, porque era una edición que no conocía y que contaba con un prólogo de Edgardo Cozarinsky. Lo abro. Leo. En la primera página, Cozarinsky menciona que, muerto Sterne, su cadáver fue robado por estudiantes de anatomía, y que eso dio lugar a un cuento de Stevenson. Larga resonancia tienen las palabras.

lunes, 31 de agosto de 2026

Emily Wilson vuelve a la carga

En su página web, la agencia Asociated Press publicó, el pasado 28 de agosto, un artículo y entrevista de la periodista especializada Hillel Italie, a propósito de la nueva traducción de La Odisea que está realizado Emily Wilson, la controvertida traductora de la primera versión del poema homérico al inglés.

La Odisea de Emily Wilson fue un punto de tensión cultural. Ahora la retraduce entera

Si estás entre los muchos lectores que aprendieron a amar La Odisea gracias a la traducción de Emily Wilson de 2017, quizá te sorprenda que vaya a traducirla otra vez.

“Es una retraducción completa. No es una revisión de la versión anterior”, dijo Wilson en entrevista con The Associated Press vía Zoom desde su casa en Filadelfia, donde es profesora de estudios clásicos en la Universidad de Pennsylvania. “Estoy más o menos a la mitad”.

Considerada la primera gran traducción al inglés de la epopeya de Homero realizada por una mujer, su libro ya era un éxito de ventas y un punto de fricción en las guerras culturales antes del estreno de la adaptación taquillera de Christopher Nolan. Pero ella afirma que sus métodos de traducción se han vuelto más sofisticados y que ha pasado suficiente tiempo como para ver algunos defectos en su obra anterior, por ejemplo, un uso excesivo de la palabra “esclavo” cuando el griego antiguo tenía términos distintos para diferentes categorías de personas esclavizadas. La nueva edición será más larga, asegura, y reflejará mejor los distintos mundos sociales del poema de Homero.

Escritores de ficción y poetas, de Henry James a Walt Whitman, han revisado y vuelto a publicar obras tempranas. Pero los traductores rara vez empiezan de cero con un texto de larga extensión, sobre todo a menos de una década de haber terminado la obra original, y menos cuando la traducción ha tenido el éxito de La Odisea de Wilson.

“No se me ocurre realmente un ejemplo previo de esta situación”, señala Kate Deimling, quien supervisa la división literaria de la Asociación Estadounidense de Traductores. “No es inaudito que los traductores vuelvan atrás y hagan algunas correcciones o ediciones en ediciones posteriores, pero eso no es lo mismo que una retraducción”.

Al preguntársele cómo respondió su editorial, Wilson dice que su decisión fue “muy controvertida”. Afirma que es “muy consciente” de que tener dos ediciones recientes de la misma traductora supondría un desafío para los docentes, y espera que no “maldigan” su nombre. Su editor en Liveright Publishing, Peter Simon, dijo en un comunicado que, dado que ella “ha volcado tanto de su vida y su erudición en La Odisea... su nuevo enfoque está destinado a ser emocionante”.

La fama era de importancia primordial para los antiguos griegos, y Wilson es una rara académica de estudios clásicos que conoce de primera mano lo que es la vida pública.

La traducción de Wilson de 2017 fue elogiada por muchos críticos por hacer que La Odisea se sintiera más moderna y accesible, pero también enfrentó críticas en internet por volver la historia “woke”. Su Odisea ya ha vendido más de un millón de ejemplares, y Wilson ha vuelto a convertirse en motivo de discusión.

Nolan había citado su traducción y su frase inicial, “Háblame de un hombre complicado”, como inspiración para su película épica. Wilson, quien dice que “probablemente” dejará esa línea sin cambios en la próxima edición, no le devolvió la admiración. En entrevistas con AP y otros medios, y en una valoración para la London Review of Books, calificó la película de grandilocuente y superficial.

En estos comentarios previos con AP Wilson dijo que, por ejemplo, el papel de Penélope quedó tan diluido que ponía en riesgo “cualquier posibilidad de creer en ese matrimonio” o que había cierta incoherencia cuando la película condena tanto la guerra como la cobardía física.

Su reacción a la película ha sido defendida y criticada ampliamente, incluso de manera obsesiva, entre otros por Joyce Carol Oates, quien le reprochó su “altiva superioridad”. Nolan aún no ha respondido de forma directa, aunque, durante una entrevista con el podcaster Zhong Shu, sí se pronunció contra la “crítica amateur” por carecer del bagaje cinematográfico esencial para comprender el lenguaje del cine.

La prominencia actual de Wilson coincide con la publicación de su nueva colección de ensayos, concebida mucho antes de que se estrenara la película de Nolan: Crossing the Wine-Dark Sea, un libro que se publica el martes con elogios en la contraportada de Salman Rushdie y de la novelista de Song of Achilles (La canción de Aquiles), Madeline Miller.

Incluye una sección extensa sobre la traducción de La Odisea, con comentarios severos a otras ediciones modernas como las de Daniel Mendelsohn y del fallecido Robert Fagles. Otros capítulos abordan la “estigmatización sexual” de Helena de Troya, rinden homenaje al poeta romano Catulo y señalan cómo algunas de las palabras más famosas pronunciadas por Robert F. Kennedy, su cita de Esquilo tras el asesinato del reverendo Martin Luther King, hicieron eco de una mala traducción de la autora Edith Hamilton.

Durante su entrevista con AP, Wilson también habló de sus sentimientos respecto a la celebridad, de su desdén por los libros de “Percy Jackson” (Percy Jackson y los dioses del Olimpo) de Rick Riordan y de su renovada apreciación por la filosofía estoica. Riordan, a través de un portavoz de Penguin Random House, declinó hacer comentarios.

Esta conversación ha sido editada para una mayor brevedad y claridad.

En tu ensayo sobre traducir La Odisea escribes que la traducción de Robert Fagles es “muy ruidosa, vivaz y conversadora, así que no sorprende que haya seguido siendo un éxito de ventas en Estados Unidos”. Como tú también eres un éxito de ventas, ¿qué cualidades crees que pudiste aportar a tu versión?
Buscaba la idea antigua de “enargeia”, la viveza, ese tipo de impacto emocional, la franqueza emocional, el ritmo narrativo, la sensación de que puedes entender por completo cómo se siente este personaje cada vez que ella o él habla.

Un tema de tus ensayos es lo equivocados que podemos estar sobre los griegos, como Robert Kennedy citando mal a Esquilo porque había leído los escritos populares de Edith Hamilton, que a su vez tienen muchas inexactitudes.
Parte del tema del libro no es solo que cometemos errores, que quizá podamos corregirlos, sino que los tipos particulares de errores que cometen esos académicos y traductores y divulgadores o docentes como Hamilton están muy determinados por su propia época. Obviamente, yo también cometo errores. Es evidente que voy a acercarme a Homero y a toda la Antigüedad con preocupaciones particulares que serán distintas de las preocupaciones de un homerista o de un traductor de hace unos 50 o 100 años.

En muchos de estos ensayos, eres muy consciente de traer el mundo antiguo al presente. En tu ensayo sobre el estoicismo (“Chill Out with the Stoics”), empiezas escribiendo: “El estoicismo está teniendo un gran momento”. ¿Eres más estoica ahora que hace un mes?
Sospecho bastante que a través de la filosofía se pueda tener seguridad. Las últimas semanas han sido una ilustración clara de cómo no controlo la recepción de mi trabajo. Puedo escribir un ensayo; la gente hará lo que quiera. Tendrán sus propias opiniones sobre mí. No tengo ningún control. De hecho, creo que en cierto modo hay un recordatorio útil sobre la impotencia que viene con la conciencia de que “me van a malinterpretar. Me van a leer mal. La gente me va a odiar”. Tengo que aceptarlo.

¿Qué tiene la antigua Grecia que te hizo estudiarla, en lugar de la Inglaterra isabelina o la Francia del siglo XVIII?
Lo veo como una especie de avidez intelectual. Al estudiar la antigua Grecia y Roma, también me interesa estudiar cómo se reinventaron, se reimaginaron estas culturas en cada uno de esos periodos posteriores.

En tu libro, criticas los libros de “Percy Jackson” de Rick Riordan. Encuentras una ideología que te desagrada.
A muchos de mis estudiantes les encantan. Creo que si los hubiera leído de niña, quizá habría sido fan. No están pensados para un lector literario adulto. Creo que, especialmente en el primer libro de Percy Jackson, The Lightning Thief (El ladrón del rayo), hay muy claramente una ideología de: “Aquí está este chico blanco en Estados Unidos que va a reunir toda la civilización occidental, y habrá un viaje del héroe, que en realidad será el heroísmo del excepcionalismo estadounidense”. Y simplemente creo que eso es ideológica e históricamente bastante cuestionable.

En tu capítulo sobre la comedia en la antigua Grecia, empiezas con una referencia a “WAP” de Cardi B (y Megan Thee Stallion). ¿Te pasa esto a menudo, que surgen cosas en la cultura actual y simplemente resuenan y piensas: “Ah, eso me recuerda a algo de la época clásica”?
Me pasa todo tiempo. Sí. Esto no es necesariamente un tropo explícito en el libro, pero realmente quiero estar haciendo eso de manera constante, sugiriendo que podemos encontrar ecos de la Antigüedad en lugares donde quizá no los esperaríamos. Uso la discusión de “WAP” y del hip hop como una forma de hablar de la poesía cómica antigua. Mi punto principal no es solo que hay mucha obscenidad en ambos, sino también mucha poética en ambos. Y si de algún modo damos la vuelta a nuestras expectativas sobre la Antigüedad, podemos dar la vuelta a nuestras expectativas sobre la modernidad.

viernes, 28 de agosto de 2026

"Los grandes modelos de lenguaje necesitan enormes cantidades de texto"

La siguiente nota, publicada en por The Conversation, el 21 de agosto pasado, lleva la firma de 
Paloma González Díaz, profesora asistente en la Universitat Oberta de Catalunya. Trata sobre los libros comos materia prima de la Inteligencia Artificial.

¿Por qué las empresas de inteligencia artificial están comprando millones de libros?

Durante años, buena parte de la inteligencia artificial actual se entrenó con contenidos disponibles en internet. Páginas web, foros, artículos, enciclopedias y repositorios digitales proporcionaron enormes cantidades de texto para enseñar a los grandes modelos de lenguaje. Pero la red empieza a mostrar sus límites. Algunas empresas tecnológicas han buscado otra fuente de conocimiento y han encontrado en los libros la solución.

A principios de 2026, The Washington Post reveló una de estas estrategias a partir de documentos judiciales relacionados con Anthropic, la empresa responsable del asistente de IA Claude. La investigación sacó a la luz “Project Panama”, un proyecto secreto iniciado en 2024 para adquirir libros impresos a gran escala. Los ejemplares se escaneaban y sus textos se incorporaban a los procesos de desarrollo de modelos de IA. Para acelerar el proceso, millones de libros fueron cortados, digitalizados y después enviados a reciclar.

Anthropic no es la única compañía interesada en acceder a grandes colecciones de libros. En mayo de 2026, cinco grandes editoriales estadounidenses y el escritor Scott Turow demandaron a Meta y Mark Zuckerberg. Los acusaron de utilizar millones de libros y artículos procedentes de repositorios piratas para entrenar a su modelo Llama. Otros litigios contra empresas de IA apuntan en la misma dirección.

El procedimiento muestra un cambio importante en la forma de valorar el libro. El objeto físico pierde importancia frente a su contenido. El texto puede extraerse, convertirse en datos y utilizarse para alimentar modelos de inteligencia artificial.

Los libros han adquirido así un nuevo valor estratégico. Ya no son solo objetos que contienen y transmiten conocimiento. También son grandes conjuntos de datos en la competición por desarrollar mejores modelos de inteligencia artificial.

Los grandes modelos de lenguaje necesitan enormes cantidades de texto. Sin embargo, cantidad y calidad no son necesariamente lo mismo. Internet ofrece una diversidad difícil de encontrar en otro lugar. Pero también contiene textos breves, repetidos o poco revisados.

Además, desde 2022, cada vez hay más contenidos creados con IA en internet. Un estudio publicado en 2026 analizó páginas web aparecidas entre 2022 y 2025. A mediados de 2025, alrededor del 35 % de las nuevas páginas estudiadas incluían textos generados o modificados con IA. Esto no significa que el 35 % de internet haya sido creado por máquinas, pero sí muestra que estos contenidos tienen cada vez más presencia en la red.

El problema no es solo distinguir quién ha escrito qué. Una investigación publicada en Nature ya mostró en 2024 que entrenar sucesivas nuevas generaciones de modelos con contenidos producidos por modelos anteriores puede provocar una degradación progresiva de los resultados.

En este contexto, los libros anteriores a la expansión de la IA generativa adquieren un nuevo valor. Ofrecen a las empresas tecnológicas contenidos extensos y estructurados que, en muchos casos, han pasado por procesos profesionales de edición y corrección. Además, han sido escritos por personas.

Cuando el patrimonio se convierte en datos

Durante siglos hemos creado bibliotecas, archivos y universidades para conservar una parte de nuestra memoria colectiva. Estas instituciones no se limitan a almacenar sus fondos, también los catalogan, los preservan y los hacen accesibles.

La inteligencia artificial está dando un nuevo valor a ese patrimonio. No interesa el ejemplar físico; importa la información que contiene. Al digitalizarlo, el texto puede convertirse en datos y utilizarse para entrenar modelos de IA.

Desde la pasada primavera, libreros de España, Alemania, Australia y Nueva Zelanda han alertado de pedidos masivos y poco habituales realizados por la empresa canadiense Zoom Books. Esta compañía se dedica a la venta de libros de segunda mano por internet. Sus compras suelen realizarse a través de grandes plataformas como AbeBooks o Biblio. En ellas se pueden encontrar desde títulos baratos hasta ediciones raras y difíciles de conseguir.

Estos patrones de compra –y el precedente de Anthropic– han despertado sospechas. Sobre todo, por su volumen y por el interés en obras antiguas, descatalogadas o que no están disponibles en formato digital. Zoom Books niega que sea para alimentar a la IA y, por el momento, no existen pruebas concluyentes que permitan atribuirle ese fin.

Pero el fenómeno muestra hasta qué punto el contenido de los libros ha adquirido un nuevo valor. La información puede extraerse del objeto, convertirse en datos y circular de forma independiente. Muchos de estos textos nunca se han digitalizado, y algunos contienen conocimientos locales, especializados o publicados en lenguas con poca presencia en internet. Ofrecen información que todavía no está disponible en grandes bases de datos digitales.

Una nueva carrera por el conocimiento

Durante los últimos años hemos hablado de la carrera de la IA en términos de procesadores, energía, centros de datos y algoritmos. Pero la compra masiva de libros pone sobre la mesa otro recurso estratégico, mucho menos visible: el conocimiento humano.

Destruir un ejemplar puede parecer poco relevante cuando existen miles de copias. Pero no todos los libros están en esa situación. Muchos están descatalogados, tuvieron tiradas pequeñas o pertenecen a editoriales y ámbitos locales. Otros son difíciles de encontrar. En estos casos, cada ejemplar que desaparece dificulta el acceso a su contenido.

También importa qué libros se eligen. No todos los conocimientos están igual de representados en los datos que utilizan los modelos de IA. La selección puede reforzar desequilibrios que ya existen en internet.

La lengua es un buen ejemplo. También lo son el origen geográfico, la época o el tipo de conocimiento. Algunas culturas, perspectivas y formas de entender el mundo pueden estar muy presentes. Otras, mucho menos. Y otras pueden quedar al margen.

A esto se suma el debate sobre los derechos de autor. Escritores, editoriales y otros creadores cuestionan que sus obras puedan utilizarse para entrenar sistemas comerciales de IA sin permiso ni compensación. En Europa, la normativa sobre inteligencia artificial intenta aportar algo más de transparencia. Entre otras medidas, exige a las empresas responsables de los grandes modelos informar sobre los contenidos utilizados para entrenarlos y adoptar medidas para respetar la legislación europea sobre derechos de autor.

La cuestión, en todo caso, no es solo qué pueden aprender las nuevas herramientas tecnológicas de nuestros libros. Debemos preguntarnos qué ocurre con ellos tras su digitalización y procesamiento masivo, qué se conserva, qué puede llegar a desaparecer y qué conocimientos quedan fuera. Porque seleccionar los contenidos con los que aprende una IA también significa decidir qué voces estarán más presentes en sus respuestas y qué sesgos puede reproducir.


jueves, 27 de agosto de 2026

A un año de ser nombrada "capital del libro" por la UNESCO, Medellín celebra la edición número veinte de su Fiesta del Libro

La noticia, firmada por Carlos Jaramillo Palacio y publicada por La República, de Colombia, el pasado 24 de agosto, da cuenta de la próximo Fiesta del Libro y la Cultura, de Medellín, que cumple veinte años.




Medellín celebra su Fiesta del Libro con 3.600 actividades y Corea del Sur como invitado

Medellín se prepara para celebrar dos décadas de la Fiesta del Libro y la Cultura, uno de los principales encuentros literarios del país, que este año se realizará entre el 11 y el 20 de septiembre con entrada libre. Bajo el concepto “Travesías de la lectura”, la edición número 20 propone un recorrido por diferentes territorios, memorias, culturas y generaciones a través de los libros y la literatura.

La programación se desarrollará principalmente en el Jardín Botánico, el Parque Explora y la zona norte de la ciudad, espacios que durante diez días acogerán 3.600 actividades entre conversaciones con escritores, presentaciones de libros, talleres, exposiciones y diferentes experiencias alrededor de la lectura.

La magnitud de esta edición también se refleja en la cantidad de actores vinculados. De acuerdo con la Alcaldía de Medellín, la Fiesta del Libro contará con una red de 269 organizaciones, entre entidades aliadas y patrocinadoras, instituciones, colectivos y expositores que harán parte de la programación.

“El compromiso que tenemos nosotros en este momento que estamos acá, como Secretaría de Cultura, como Alcaldía Distrital, y del alcalde Federico Gutiérrez, es seguir haciendo estas apuestas poderosas”, señaló Santiago Silva Jaramillo, secretario de Cultura Ciudadana de Medellín.

El funcionario destacó que la celebración de los 20 años representa también una apuesta de ciudad por los libros, la lectura y la diversidad cultural. “Aquí, la Fiesta del Libro, con sus 20 años, el otro año con la capitanía definida por Unesco y, de nuevo, sobre la decisión colectiva que tomó esta ciudad, de que creer en los libros, la lectura, el escrito y la pluralidad es una forma fundamental de trabajar por la cultura”, agregó.

Corea del Sur será el invitado de honor
Uno de los principales atractivos de la edición 2026 será la participación de Corea del Sur como país invitado de honor, que llegará a Medellín con una programación de 38 actividades para ampliar el intercambio cultural entre ambos países.

La delegación estará encabezada por la historietista Keum Suk Gendry-Kim, reconocida internacionalmente por 'Hierba', novela gráfica que ha sido traducida a más de 40 idiomas. A ella se sumarán escritores como You-jeong Jeong, Un-su Kim, Geum-yi Lee, Jae-hoon Lee y Seolyeon Park, además de la ilustradora Hee Kyung Eun y el artista Guho Cho.

La presencia internacional se ampliará con la participación de la editorial mexicana Almadía, de Oaxaca, representada por su editor Guillermo Quijas y una delegación de autores de ese país. También estarán la escritora española Luna Miguel y la argentina Selva Almada.

A esta lista se suma el escritor rumano Mircea Cărtărescu, considerado una de las figuras más importantes de la literatura europea contemporánea y quien ha sido mencionado como candidato al Premio Nobel de Literatura.

Más de 2.500 actividades para niños y jóvenes
La programación también tendrá un fuerte componente dirigido a públicos infantiles y juveniles. La franja Jardín Lectura Viva reunirá 2.500 actividades, con la participación de 72 entidades.

Talleres de lectura, escritura y oralidad, narración, ilustración, teatro, música, fanzines y cartografía harán parte de una programación dirigida a niñas, niños, jóvenes, familias y comunidades.

Las instituciones educativas de Medellín y otros municipios que quieran participar ya pueden realizar su inscripción a través de la plataforma habilitada por la organización.

La oferta editorial será otro de los componentes centrales de la Fiesta del Libro. En la franja Lanzamientos del Libro se presentarán 366 novedades literarias, mientras que la muestra comercial contará con 162 expositores. En este espacio participarán editoriales independientes y universitarias, distribuidores, librerías y otras iniciativas vinculadas con la industria editorial, lo que permitirá a los asistentes conocer nuevas publicaciones y acercarse directamente a diferentes actores de la cadena del libro.

La organización también anunció la distribución gratuita de 40.000 ejemplares del Cuentico Amarillo #19, perteneciente a la colección 'El Quijote de barriada', escrito por Gilmer Mesa e ilustrado por Laura Ospina.

A estos se sumarán 4.000 ejemplares de Chunhyangjeon, una nueva traducción de una novela clásica de Corea del Sur, como parte del intercambio cultural que tendrá lugar durante esta edición.

La vigésima edición de la Fiesta del Libro y la Cultura tendrá además un significado especial para Medellín, pues se desarrolla en el marco del reconocimiento otorgado por la Unesco, que llevará a la ciudad a convertirse en Capital Mundial del Libro en 2027. La celebración de los 20 años se convierte así en un punto de transición hacia el próximo año, cuando Medellín tendrá una mayor exposición internacional alrededor de la literatura, la lectura y la industria editorial.

Los principales aliados del Distrito para la realización del evento son EPM, Comfama y Comfenalco Antioquia.

Con entrada libre durante sus diez días de programación, la Fiesta del Libro y la Cultura busca mantener su carácter abierto y acercar la literatura a públicos de diferentes edades y procedencias, al tiempo que fortalece el intercambio entre autores, editoriales, lectores y otros actores de la industria cultural.