viernes, 6 de febrero de 2026

Nueva traducción mexicana de Shelley

El pasado 3 de enero, en una nota sin firma, el diario El Universal, de México, dio cuenta de la nueva traducción de un famoso poemas del poeta romántico inglés Percy Bysshe Shelley, a cargo del poeta y traductor mexicano Victor Manuel Mendiola.

Shelley, vigente con nueva traducción de su "Adonáis"

Al igual que el soneto "Ozymandias", la elegía "Adonáis", ambos del poeta inglés Percy Bysshe Shelley (1792-1822), forman parte de los referentes del Romanticismo del siglo XIX, movimiento que atravesó las diferentes expresiones artísticas, entre ellas la literatura.

Por todas las diferencias que marcan las lenguas inglesa y española, es que el editor y traductor Víctor Manuel Mendiola (CDMX, 1954) decidió realizar una nueva traducción de Adonáis, un texto complejo con el que actualiza la vigencia de Shelley en la literatura universal, y que fue publicado recientemente por Bonilla Artigas.

Mendiola apunta que cada traducción que se hace a una obra literaria es una invención, que conlleva un trabajo de interpretación propio. "La traslación es una invención, conservando la referencia literal, pero dicha referencia va a implicar una serie de transformaciones, sobre todo del inglés al español, de carácter sintético, porque lo que en inglés se dice a veces en ocho palabras, tú lo tienes que decir en cinco, necesariamente, eso implica reinventar", señala.

Mendiola asegura que al realizar la traducción de Adonáis no encontró frases que le provocaran nudos o confusiones, sino que reinterpretó más acerca de esta elegía, dedicada a la muerte del poeta John Keats, uno de los principales poetas del Romanticismo.

"'I weep for Adonáis' es el lamento constante en este gran poema, un lamento que está en la primera parte del texto", explica el editor, quien también subraya que el poema fue una crítica a un crítico literario que atacó a Keats en vida, hecho que marcó negativamente la existencia del poeta.

Luego del lamento, detalla Mendiola, el poema lleva al lector a una celebración por la muerte de Keats, en el sentido en que se encuentra con otros grandes personajes de las letras, como Lucrecio, Philip Sidney y Thomas Chatterton.

"Celebra su reunión con estos arquetipos, dice que en realidad no ha muerto, porque vive, vive en el mundo de los arquetipos, de los inmortales, lo hace con una lírica muy peculiar", apunta.

Reinterpretar "Adonáis" llevó a Mendiola a comprender que Shelley se aproximó a la poesía moderna del siglo XX, por eso, señala, es un texto vigente y fundamental. "Comprendí porqué el Adonáis es un poema leído en nuestro tiempo, porque presenta un desdoblamiento, y es que la poesía de hoy no presenta eso, prefiere el realismo crudo, unidimensional, yo creo que eso es un problema, hoy se presenta un realismo sumamente degradado, sin fantasía, sin más allá", explica.

jueves, 5 de febrero de 2026

"El oficio de traductor literario está entre los más desagradecidos del desagradecido oficio de crear"

 "El día 31 de diciembre, a primera hora de la mañana, falleció uno de los mejores traductores literarios de nuestro país, Antonio Rivas Gonzálvez." Tal es la bajada de la nota firmada, el pasado 3 de enero, por Jesús Gómez Gutiérrez, en eldiario.es, de España.

El traductor

No es de extrañar que, al salir del hospital, me viniera a la cabeza El talón de hierro, de Jack London. Cada cual afronta su duelo como puede, y supongo que algo optó en mí por atajarlo un rato, concentrarse en el distópico contexto y derivar el dolor y la rabia hacia un espacio donde la razón no se sintiera impotente: el de las salas abarrotadas, la falta de medios, los guardias de seguridad por todas partes, la manifiesta pobreza de la mayoría. Habrá quien lo considere imposible, pero eso se puede cambiar; no es, a diferencia del motivo que me había llevado allí, irrevocable. Hasta la ciudad lo afirmaba tras el paisaje de la hora, que sumaba el páramo de la madrugada que era, última del año, 31 de diciembre, al páramo de cualquier madrugada en los barrios de trabajadores cuando el alba ya se barrunta.

Arriba, en la esquina de una estancia larga y estrecha, un padre y una madre velaban a su hijo, el esposo de la mujer que los acompañaba y sostenía el mundo entero con sus menguadas fuerzas mientras el hombre al que amaba se acercaba a su último minuto, por culpa de un ictus. “No me lo puedo creer”, dijo ella, Marisa, en determinado momento; nadie podía, puede. Había sido repentino, sin proceso anterior, imprevisible; había sido –es todavía, y lo seguirá siendo– un suceso de los que cuesta asumir no sólo por su importancia, sino también por su arbitrariedad y su rapidez, en mitad de una frase, interrumpiendo para siempre la narración. De hecho, no tiro de metáfora al plantearlo en esos términos, porque el hombre al que velábamos, Antonio Rivas Gonzálvez, Gorinkai, había hecho de la literatura su forma de vida, y todos los que compartimos esa forma de vida estamos permanente y literalmente en algún tipo de narración; en su caso, como uno de los mejores traductores literarios que ha habido nunca en nuestro país.

Conociendo a Antonio, me consta que le habría parecido divertido que me acordara de London en semejante situación. ¿El talón de hierro? ¿Y por qué no Huxley en Un mundo feliz, o J. G. Ballard, Dick, el Vonnegut de Matadero cinco? Ni yo mismo lo sé. Pero de ninguna manera se podría afirmar que fue un detalle extemporáneo; la literatura es la literatura y, si además se comparten –como compartíamos nosotros– preocupaciones sociales, el resto se adivina sin necesidad de explicaciones. La emoción busca lo que necesita, y es obvio que mi rabia no iba a buscar, por ejemplo, La noche a través del espejo, de nuestro querido Fredric Brown, llena de lo que mi amigo describió una vez como “un universo de Lewis Carroll salpicado de asesinatos, robos de bancos y casas encantadas”; ni eso ni ninguna de las obras donde tuvimos ocasión de trabajar juntos, desde La verdadera guerra de los mundos (João Barreiros) y Espadas en la niebla (Fritz Leiber) hasta Solo (Stanford Whitmore), cuya corrección corrió a su cargo. Habría sido demasiado personal, demasiado doloroso, justo lo que mi enfado político intentaba impedir.

El oficio de traductor literario está entre los más desagradecidos del desagradecido oficio de crear. En España, se paga tan mal que muy pocas personas pueden vivir de ello y, para empeorar las cosas, se considera una ocupación menor, indigna de reconocimiento alguno. Tiene gracia que uno de los aspectos más complejos de la palabra escrita y, en consecuencia, del pensamiento, reciba ese trato; dice mucho sobre esta esquina de Europa. Sin embargo, y como he adelantado antes, el hombre que falleció alrededor de las nueve de la mañana del miércoles pasado en un hospital del sur de Madrid, cerca del barrio donde se crió (Villaverde Alto), vivía de y para la traducción literaria contra viento y marea, como se suele decir. No estaba en ella para el imposible de que las instituciones nacionales reconocieran su amplia trayectoria; amaba la literatura y, como era un magnífico profesional y una gran persona, su muerte ha dejado conmocionado al sector donde más se prodigaba, el de la ciencia ficción y la fantasía, el más comprometido –al menos, por el lado de los lectores y lectoras– de todo el sector de la edición.

Quien no tuviera el honor de conocerlo y quiera saber quién fue, quién sigue siendo en el corazón de los que jamás le olvidaremos, lo tiene tan fácil como leer los mensajes de escritores, traductores y editores en los rincones donde la verdad cuenta y lo importante importa, es decir, lejos de los grandes medios, cuyo negocio es otro. Quien no conozca su trabajo, descubrirá que el problema no es encontrarlo, sino elegir: Héroe en las sombras (David Gemmell); Metropol (Walter Jon Williams); Bill, héroe galáctico (Harry Harrison), en colaboración con Natalia Cervera de la Torre; El jinete de la onda del shock (John Brunner); La caida (George R.R. Martin); La jungla de cemento (Charles Stross); El fénix en la espada (Robert E. Howard), etcétera, etcétera, hasta llegar a los últimos tiempos, que eran los de la Saga de los huesos verdes, de Fonda Lee, con quien estuvimos cenando en noviembre tras su paso por el XVII Festival Sui Géneris, “consagrado a la memoria, la imaginación y la disidencia”.

Creo recordar que el estado en el que me encontraba cuando salí del hospital rozaba la definición de casi totalmente disociativo; incluso ahora, he acudido a él para escribir este texto sin perder la perspectiva necesaria, deformarla con el egoísmo del sentimiento mal entendido o, peor aún, ser incapaz de terminar. Que Antonio Rivas Gonzálvez formara parte de mi familia elegida no es relevante aquí; que mejorara el mundo por el procedimiento de crear y haberse convertido en modelo a seguir, lo es sobradamente. Había nacido un 4 de enero de 1965 y, para ser sordo, nos ganaba a bastantes en oído literario.


miércoles, 4 de febrero de 2026

Estados Unidos sigue su furibunda carrera hacia la brutalidad y la ignorancia

La noticia de la interdicción a la obra más famosa del colombiano Gabriel García Márquez corrió como reguero de pólvora en los medios. Así la publicó, sin firma, el diario argentino Ámbito Financiero. En la bajada se lee: "La prohibición fue evidenciada por un informe sobre la libertad de expresión. La decisión abarcó al menos 45 estados del país norteamericano".

Prohibieron Cien años de soledad junto a otros 4.000 libros en EE.UU. 

Un informe reciente de una organización dedicada a la defensa de la libertad de expresión, reveló que 4.000 libros fueron prohibidos en 87 distritos escolares de Estados Unidos, entre ellos Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. En el escrito, también denunció una "expansión sin precedentes de la censura literaria" en el sistema educativo público.

La prohibición tuvo lugar durante el ciclo escolar 2024-2025, consolidando una tendencia que crece desde hace tres años y que pone en riesgo el acceso a la lectura en las aulas.

El estudio de PEN America, titulado “La normalización de la prohibición de libros”, registró 6.870 casos de censura en todo el país, un número que, según sus autores, “nunca antes han visto los estadounidenses una cifra semejante en su historia”.

La entidad advirtió que se implementó un modelo de control sistemático que afecta tanto a los materiales literarios como a la estructura educativa pública en su conjunto.

Una política de Estados Unidos
Desde 2021, PEN America contabilizó 22.810 acciones de prohibición en 45 estados, que abarcan desde restricciones totales hasta limitaciones por edad o requerimientos de permisos especiales.

Entre los libros afectados se encuentran clásicos de la literatura mundial como Cien años de soledad y El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez, retirados de circulación en distintos condados. Estas obras del Nobel colombiano se suman a una larga lista de títulos señalados por su contenido sobre identidad, diversidad o crítica social.

Los estados con mayor cantidad de prohibiciones son Florida, con 2.304 casos, seguida por Texas, Tennessee y Pensilvania. El informe también alerta que otros como Michigan y Minnesota podrían replicar estas medidas en el corto plazo.

PEN America atribuye esta oleada a la presión de grupos conservadores que promovieron una estrategia coordinada para restringir el acceso a materiales relacionados con raza, género, diversidad e historia reciente. “Han explotado los miedos y las ansiedades de los padres para ejercer control ideológico sobre la educación pública en todo Estados Unidos mediante tácticas consistentes y coordinadas”, denuncia el documento.
Ejemplos de censura y métodos aplicados

El informe destaca como caso emblemático el del estado de Tennessee, donde fueron retiradas de los programas escolares obras como Fahrenheit 451, de Ray Bradbury, y una adaptación gráfica del Diario de Ana Frank. Según los investigadores, estas decisiones “no respondieron a criterios pedagógicos”, sino a intentos de imponer una visión ideológica sobre los contenidos educativos.

En este marco, durante el último año, PEN America identificó tres tipos principales de restricciones, desde prohibiciones totales, que eliminan los libros de bibliotecas y aulas, a limitaciones por edad o grado escolar. También detectaron libros sujetos a revisión o con requisitos de acceso especial.

Incluso el gobierno federal intervino en algunos casos: casi 600 libros fueron retirados de escuelas bajo administración del Departamento de Defensa, en cumplimiento de directrices internas vinculadas a temas de diversidad, inclusión y equidad.
Autores y obras bajo la mira

La ofensiva abarca a escritores de renombre internacional como Isabel Allende, Stephen King, Sara J. Maas, Ellen Hopkins, Atsushi Ohkubo y Elena K. Arnold. En el caso de Allende, su novela “La casa de los espíritus” figura entre los títulos eliminados.

El informe advierte que esta práctica genera daños económicos y emocionales tanto para los autores como para las editoriales, y en algunos casos la censura de una sola obra derivó en la exclusión completa de toda la producción del escritor, fenómeno que el estudio define como una “Letra Escarlata”.

Una proporción significativa de las prohibiciones se concentró en textos que abordan temas LGBTI+, señalados como “sexualmente explícitos” por las autoridades o los grupos que impulsaron las denuncias. También fueron retiradas obras que tratan sobre justicia racial, migración, violencia sexual y memoria histórica, calificadas como “inapropiadas” para estudiantes.

El impacto en la educación
La definición de censura adoptada por PEN America abarca cualquier medida que limite el acceso estudiantil a un libro por su contenido. Según el informe, la práctica afecta no solo al ámbito literario, sino también a otros recursos pedagógicos, como manuales escolares, ferias del libro y programas educativos.

En varios distritos, la censura derivó en cancelación de eventos, restricciones a donaciones literarias y revisión de contenidos curriculares. De esta manera, el fenómeno comenzó a alterar la vida académica y cultural de miles de escuelas públicas.

La organización concluye que esta tendencia amenaza uno de los pilares de la educación estadounidense: el libre acceso al conocimiento. En palabras del informe, “la censura dejó de ser una reacción aislada para convertirse en una política estructural, organizada y persistente”, una advertencia que encendió la alarma en el mundo literario y académico.

martes, 3 de febrero de 2026

Los autores hispanoamericanos traducidos al chino para saber qué se lee de nosotros allá


El origen de esta nota, publicada sin firma en el diario Clarín, de Buenos Aires, el pasado 4 de enero, es un cable de la agencia española EFE. Allí se da cuenta de la actividad del Instituto Cervantes en Shanghái y del supuesto interés de los chinos por la literatura latinoamericana.

Borges, García Márquez y el boom latinoamericano: la literatura en español que circula en China

La sede de Shanghái del Instituto Cervantes presentó a tercera edición del Catálogo de literatura en español traducida al chino, una guía que aglutina unas 2.000 obras de autores de España y Latinoamérica que se han publicado en mandarín en el país asiático.

Con casi 250 páginas que se podrán descargar desde la página web de la institución de forma gratuita, el catálogo busca "establecer una cartografía de autores, traductores y editoriales que sirva de herramienta para entender qué se lee en China hoy".

La autora de la publicación, Lucila Carzoglio, califica la traducción como un "acto de metamorfosis, pero también de hospitalidad", al considerar que "traducir implica una escucha radical, una presencia modulada. Es arrojarse y alojar".

Entre los hallazgos de la guía, cuya actualización comenzó a fraguarse hace unos dos años y medio y que cuenta con novedades hasta agosto de 2025, destaca que el escritor más traducido y citado en el gigante asiático es Jorge Luis Borges.

Borges en China

El año que viene se conmemorará el 40º aniversario del fallecimiento del literato argentino y están previstas varias reediciones de sus obras en China.

De cerca, le sigue el colombiano Gabriel García Márquez, ejemplificando, junto a Borges, el impacto que supuso en la China de los años 80 lo que el Cervantes denomina el "'boom' latinoamericano".

Otros autores importantes en el catálogo son el chileno Roberto Bolaño, que tiene prácticamente toda su obra traducida al mandarín, y el peruano Mario Vargas Llosa, con ediciones cuyas tiradas se contaban por decenas de miles de ejemplares.

Además, la guía refleja cómo, en los años 50 y 60, autores afines al contexto político en China como Federico García Lorca, Rafael Alberti, Mariano Azuela, Pablo Neruda, César Vallejo o Miguel Ángel Asturias empezaron a circular en versiones locales.

También habla de las primeras traducciones de clásicos como Don Quijote, que se convirtió en un éxito de ventas tras su adaptación en 1922 a partir de una traducción indirecta desde el inglés, o El cantar del mío Cid, a principios de los ochenta, cuando también se reeditó El lazarillo de Tormes.

lunes, 29 de diciembre de 2025

El periplo de Ulises llega a nuestros días


El siguienrte artículo fue publicado por La Tercera, de Chile, con firma de Pablo Retamal N., el pasado 25 de dicembre. En su bajada se lee: "Analizamos cómo la astucia de Odiseo se transforma en angustia existencial en el siglo XX y por qué el poema épico de Homero sigue siendo, en 2025, un espejo de nuestras propias crisis. Esta vigencia alcanza un nuevo hito con la esperada adaptación de Christopher Nolan, que llevará la magnitud del viaje homérico a la gran pantalla en 2026 y consolida el mito como una estructura narrativa inagotable del mundo contemporáneo".

Todos los mares de La Odisea: el eterno retorno de Ulises en Homero, Kazantzakis y Joyce

Si Homero hubiese escrito La Odisea, el poema épico monumental atribuido a su nombre en el siglo XX, buena parte de la crítica la habría clasificado como literatura fantástica, amén de la serie de personajes que aparecen: sirenas, monstruos marinos (Escila y Caribdis), gigantes de un solo ojo (Polifemo), dioses (Poseidón, Atenea), ninfas (Calipso) y hasta hechiceras (Circe). Pero el hecho es que se trata de uno de los grandes clásicos fundacionales de la literatura occidental, una obra que ha sobrevivido casi tres milenios y que hoy vuelve a ocupar el centro del debate cultural amén de una esperada adaptación cinematográfica de Christopher Nolan, proyectada para 2026.

Compuesta presumiblemente a finales del siglo VIII a.C., La Odisea estableció las bases de lo que hoy entendemos por novela, aventura y viaje interior. Según la Encyclopædia Britannica, la obra consta de 12.110 versos escritos en hexámetro dactílico y se divide canónicamente en 24 libros. A diferencia de la Ilíada, que se centra en la furia de Aquiles y la brutalidad de la guerra de Troya, La Odisea introduce un cambio de paradigma fundamental: la exaltación de la mētis (inteligencia astuta) por sobre la fuerza bruta. Es la historia de la supervivencia, del retorno (nostos) y de la reconstrucción de la identidad en un mundo hostil.

La estructura narrativa de la obra es, en sí misma, una revolución. La historia no comienza por el principio, sino in media res, es decir, hacia la mitad. Tal como detalla el análisis de la Encyclopædia Britannica, los primeros cuatro libros —conocidos como la “Telemaquia”— se centran en Telémaco, el hijo de Odiseo, quien emprende su propio viaje de maduración para buscar noticias de su padre. Esta decisión narrativa de Homero desplaza el foco del héroe para mostrarnos el vacío que su ausencia ha dejado: un reino en caos, una esposa acosada por pretendientes y un hijo que debe aprender a ser hombre.

En el centro del poema está Odiseo (Ulises, en la tradición latina). De acuerdo al artículo de la Revista Chilena de Literatura Odiseo creativo: un capítulo de la historia remota de la creatividad, se trata de un héroe astuto y versátil cuya principal cualidad es la mētis —un tipo de ingenio práctico que le permite resolver situaciones aparentemente insuperables— y que representa la suma de experiencia, aprendizaje y resistencia. Su largo camino de regreso a Ítaca, lleno de encuentros con monstruos, dioses y tentaciones, ha sido interpretado —según un artículo del académico Héctor García— como una metáfora del viaje interior del individuo y de la lucha del ser humano por afirmar su identidad.

García añade que a la vez, el poema explora otros temas atemporales: la lealtad y la fidelidad de Penélope; la búsqueda de justicia frente al desorden que han generado los pretendientes; la relación entre los mortales y los dioses; y la tensión entre el destino y el libre albedrío, que era central para la mentalidad griega arcaica.

A diferencia de otros héroes épicos definidos por la fuerza bruta, Odiseo es el “hombre de muchos giros” (polytropos). Es un personaje complejo: un guerrero sagaz, un náufrago paciente y, en ocasiones, un mentiroso necesario. Fuentes como la Boston University (BU) destacan que el poema está “en todas partes” hoy en día porque aborda temas universales como el trauma de la guerra, la fidelidad (representada en Penélope) y la búsqueda de la identidad tras una ausencia prolongada.

La razón de esta vigencia —añade el artículo de la BU— radica en que los temas homéricos resuenan con las crisis contemporáneas: el desplazamiento forzado de refugiados que cruzan el Mediterráneo, el trauma de los veteranos de guerra que intentan reintegrarse a la sociedad civil y la lucha de las mujeres por mantener su autonomía en sistemas patriarcales.

El artículo de la Boston University destaca cómo las nuevas traducciones y adaptaciones —como The Penelopiad de Margaret Atwood o Circe de Madeline Miller— han desplazado el foco hacia los personajes femeninos o marginados, demostrando que el texto original es lo suficientemente rico y elástico para soportar nuevas interrogantes. La Odisea no es un monumento de piedra; es un organismo vivo que muta con cada generación que lo lee.

La Odisea de Nikos Kazantzakis: el grito del hombre moderno
A mediados del siglo XX, el célebre escritor griego Nikos Kazantzakis —el mismo de La última tentación de Cristo— asumió la monumental tarea de continuar el viaje donde Homero lo dejó. En su obra La Odisea: Una secuela moderna (1938), Kazantzakis expande el universo homérico con un poema épico de 33.333 versos.

Como señala el estudio Odisea de Kazantzakis Ítaca, punto de llegada y de partida, del académico Miguel Castillo Didier (acaso el experto chileno en el mundo griego) el Odiseo de Kazantzakis ya no es el hombre que anhela el hogar. Tras llegar a Ítaca y matar a los pretendientes, se siente asfixiado por la domesticidad. Este nuevo Odiseo es un asceta existencialista que vuelve a partir, esta vez para explorar los límites de la libertad humana y la divinidad.

Sin embargo, para el Odiseo de Kazantzakis, Ítaca es una jaula. La paz doméstica le resulta asfixiante. Según un análisis de la revista especializada en filosofía Mutatis Mutandis, Kazantzakis reescribe el mito para reflejar la angustia existencial del hombre moderno. Su Odiseo no busca restaurar el orden (oikos); busca romperlo. Abandona nuevamente a Penélope y a Telémaco para emprender un último viaje hacia el sur, pasando por Esparta, Creta y Egipto, hasta llegar a la Antártida, donde encuentra la muerte.

La revista Mutatis Mutandis explica que esta obra es un vehículo para la filosofía del propio Kazantzakis, una mezcla de vitalismo nietzscheano y misticismo ascético. Odiseo se convierte en un “atleta de la libertad”, alguien que rechaza cualquier forma de consuelo religioso o esperanza futura para abrazar el abismo. Mientras el héroe de Homero lucha por volver para ser recordado, el de Kazantzakis lucha por avanzar para disolverse en el todo. Es una odisea del espíritu que transforma la supervivencia física en una búsqueda metafísica radical, donde la única patria verdadera es la libertad absoluta de la conciencia.

El Ulises de James Joyce: la epopeya de lo cotidiano
La influencia de Homero tomó un camino diametralmente opuesto en las manos del escritor irlandés James Joyce. Si Kazantzakis expandió el mapa geográfico, Joyce comprimió la inmensidad del mar Egeo en las calles de una sola ciudad —Dublín— y la duración de diez años en un solo día: el 16 de junio de 1904.

Su novela Ulises (1922) es considerada la cumbre del modernismo literario. Según la Encyclopædia Britannica, Joyce utilizó la estructura de La Odisea como un andamio arquitectónico para narrar la vida de Leopold Bloom, un agente de publicidad judío, de mediana edad y cornudo, que se convierte en el Odiseo contemporáneo. Cada capítulo del libro de Joyce se corresponde con un episodio de Homero: el capítulo de “Hades” es un entierro en el cementerio de Glasnevin; el de “Eolo” tiene lugar en una oficina de prensa ventosa; y “Circe” transcurre en el distrito rojo de la ciudad.

De acuerdo a la revista literaria Classics Authority, Leopold Bloom, el protagonista de Joyce, encarna un Odiseo contemporáneo: un hombre común cuya “odisea” cotidiana en las calles de Dublín refleja las búsquedas internas del héroe griego —la identidad, el cuerpo, la memoria, la paternidad y la intimidad— pero con un realismo y una introspección inéditos en la literatura anterior.

Al estructurar Ulises en episodios que se corresponden simbólicamente con los cantos homéricos, Joyce no solo rinde homenaje a Homero, sino que también reinventa la manera de narrar la experiencia humana, dando paso al modernismo literario tal como lo conocemos hoy.

Raúl Rodríguez, académico de la Universidad Católica de Valparaíso, traductor y ensayista, es un estudioso de la obra de Joyce, señaló a Culto que parte del legado de Joyce recae en que “transformó el modo de escribir y entender la novela, convirtiéndose en un escritor con el que las generaciones posteriores se deben enfrentar, pues no lo pueden esquivar”. A partir de este libro, que narra en mil páginas los acontecimientos de un solo día, “las y los escritores posteriores tendrán que elegir si serán o no ‘tradicionalistas’, mientras que en la época prejoyceana lo eran con toda normalidad”, explica el académico.

Para Rodríguez, su influencia llegó a nuestro país con la pluma de Roberto Bolaño. “Cualquier lectura detenida se da cuenta de que el efecto del Ulises griego es determinante en el Ulises irlandés, de la misma manera en que éste será importante para el Ulises latinoamericano que configurará Bolaño: Ulises Lima”, menciona el académico, en referencia a la inspiración que significó La Odisea de Homero en la novela del escritor irlandés.