jueves, 29 de octubre de 2026

El gobierno de ultraderecha de Colombia ya se ensaña con la Biblioteca Nacional



"Ana Roda, Consuelo Gaitán, Diana Patricia Restrepo y Adriana Martínez-Villalba cuestionaron las recientes acciones del Ministerio de las Culturas y la parálisis de la institución." Tal es la bajada de la nota que, firmada  porla periodista Licsa Gómez, publicada en la vesión colombiana de InfoBAE, el pasado 24 de octubre.

Exdirectoras de la Biblioteca Nacional alertan riesgos para las políticas de lectura y patrimonio cultural tras decisiones del Gobierno De la Espriella

Cuatro exdirectoras de la Biblioteca Nacional de Colombia hicieron un llamado sobre las consecuencias que podrían tener las recientes decisiones del Gobierno de Abelardo de la Espriella para el funcionamiento de la institución y la continuidad de las políticas públicas relacionadas con la lectura, el libro, la literatura y la preservación del patrimonio documental.

La declaración fue difundida en el Día Internacional de las Bibliotecas, que se celebra cada 24 de octubre, con el propósito de exponer el papel de la entidad y de las bibliotecas públicas en el país.

Las firmantes, Ana Roda, quien dirigió la institución entre 2008 y 2013; Consuelo Gaitán, directora entre 2013 y 2019; Diana Patricia Restrepo, quien estuvo al frente entre 2019 y 2022, y Adriana Martínez-Villalba, directora entre 2022 y 2026, expresaron su respaldo al trabajo desarrollado durante generaciones y advirtieron sobre los riesgos de interrumpir procesos institucionales que han contribuido a consolidar una política pública en este campo.

En el documento, las exdirectoras señalaron que las bibliotecas cumplen funciones relacionadas con la conservación de la memoria colectiva, la investigación, la circulación de información y la garantía de los derechos culturales. También plantearon que la continuidad de los programas debe mantenerse bajo criterios técnicos, con participación de los sectores involucrados y recursos suficientes para asegurar su ejecución.

“Desconocer esta continuidad de esfuerzos, frenar sus procesos o imponer visiones e ideologías, lo que pone en riesgo no es un edificio o un programa, sino la garantía del derecho de los colombianos a la lectura, la educación, la investigación y la cultura”, afirmaron en el pronunciamiento.

Las exdirectoras recordaron que la Biblioteca Nacional de Colombia cumplirá 250 años de existencia en enero de 2027 y destacaron que tanto su edificio como sus colecciones forman parte del patrimonio nacional. La institución reúne más de 3.700.000 ejemplares en sus colecciones bibliográficas y documentales, conformadas, entre otros mecanismos, mediante la ley de depósito legal.

Este mecanismo permite recopilar las publicaciones producidas en Colombia y contribuye a conservar materiales que sirven como fuentes para la investigación y la consulta pública. Las firmantes señalaron que las colecciones han permanecido abiertas al público y han permitido a ciudadanos, investigadores nacionales y extranjeros acercarse a distintos momentos de la historia del país.

En el texto, las exdirectoras identificaron la salvaguarda, la preservación y el acceso al patrimonio bibliográfico y documental como una de las tres responsabilidades fundamentales de la institución. Las otras dos corresponden a la coordinación de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas y, desde 2024, a la coordinación del grupo del libro y la literatura.

Sobre esta última función, explicaron que comprende el diseño y la ejecución de políticas públicas y programas relacionados con la creación literaria, la edición y la circulación del libro en Colombia. Entre las iniciativas mencionadas se encuentran la Red Relata de escrituras creativas y tertulias literarias, el fortalecimiento de editoriales y librerías, la internacionalización de la literatura colombiana y la secretaría técnica del Consejo Nacional del Libro, instancia asesora de la política pública en la que participan asociaciones del sector.

La continuidad de las bibliotecas públicas y las políticas de lectura
El pronunciamiento también destacó la dimensión de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas, coordinada por la Biblioteca Nacional. De acuerdo con las cifras incluidas en el documento, la red está compuesta por 1.569 bibliotecas municipales, departamentales, rurales y étnicas, además de 689 Bibliotecas Rurales Itinerantes distribuidas en el territorio nacional.

Las firmantes señalaron que estos espacios responden a las características de sus comunidades y desarrollan servicios relacionados con las necesidades culturales y sociales de sus usuarios. Por ello, sostuvieron que el trabajo bibliotecario no puede entenderse únicamente como la administración de edificios o programas, sino como parte de una estructura que facilita el acceso a la información, la lectura y el conocimiento en distintas regiones del país.

En esa línea, defendieron la continuidad de los esfuerzos realizados por diferentes administraciones y afirmaron que las bibliotecas colombianas son el resultado de una política de Estado construida a lo largo de varias generaciones.

En el documento, señalaron que desconocer esa trayectoria puede afectar tanto los procesos institucionales como el ejercicio de los derechos culturales. “Las bibliotecas jamás prohíben, por el contrario, orientan, acompañan, ofrecen conversación y posibilidades. Las bibliotecas no imponen nunca una sola lectura: procuran que podamos encontrarnos en la diversidad de sus colecciones y pensar por nosotros mismos. Las bibliotecas no destruyen el conocimiento, lo ponen en circulación”, expresaron.

El pronunciamiento concluyó con una advertencia sobre las consecuencias sociales de limitar el acceso a la cultura y a las fuentes de información y conocimiento. “Una sociedad a la que se limita el acceso a la cultura y las múltiples fuentes de conocimiento e información está abocada a polarizarse y a escoger herramientas distintas a las palabras para tramitar la convivencia”, señalaron Roda, Gaitán, Restrepo y Martínez-Villalba en el documento conjunto.


miércoles, 28 de octubre de 2026

China y el castellano, según un informe español


El siguiente artículo, elaborado a partir de material de la agencia española EFE, fue publicado, con firma de Mateo Chacón Orduz, el pasado 25 de octubre, en el diario El Tiempo, de Colombia. 

El español supera los 640 millones de usuarios potenciales y crece en las aulas de China

El español superó en 2026 los 640 millones de usuarios potenciales en todo el mundo, un 1,5 % más que el año anterior, según el Anuario del Instituto Cervantes presentado este sábado por primera vez fuera de España, en Pekín, que destaca además un aumento del 12,6 % de las matrículas del idioma en China entre 2023 y 2025.

La nueva edición de El español en el mundo 2026 cifra en más de 520 millones los hablantes nativos, a los que se suman 95 millones de personas con competencias limitadas y más de 24 millones de aprendices, según el Observatorio Global del Español.

En China, el informe calcula cerca de 98.000 usuarios potenciales del español, incluidos 18.497 hablantes nativos y 66.051 aprendices, mientras que el aumento de matrículas registrado desde 2023 abarca estudios universitarios, asignaturas optativas y cursos de español como lengua extranjera.

El director del Cervantes, Luis García Montero, encabezó la presentación en Pekín, coincidiendo con el vigésimo aniversario del centro de la institución en la capital china, una efeméride a la que el Anuario dedica una sección monográfica sobre la evolución del español en el país asiático.

La transformación de la enseñanza en China

El crecimiento del español está acompañado de cambios en la formación universitaria ante la demanda de profesionales que combinen el idioma con conocimientos empresariales y técnicos, explicó Yang Ming, vicedecano de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghái.

En respuesta a una pregunta de EFE, Yang señaló que las empresas chinas ya no buscan "simplemente traductores o intérpretes", sino profesionales con conocimientos de "contabilidad, de ciencias empresariales, de derecho", una transformación vinculada a sus inversiones en América Latina y España.

El académico explicó que las universidades reciben peticiones para "reducir las horas lectivas" de formación lingüística y dejar espacio a otras disciplinas, un cambio que considera "un desafío" porque dominar una lengua "necesita tiempo". García Montero vinculó esta evolución al "proceso de mercantilización que sufre el mundo", en el que el español gana presencia económica mientras retroceden las humanidades, y advirtió de que "lo que baja no es el español exactamente, sino los departamentos de humanidades".

El director destacó asimismo la importancia de Latinoamérica para el aprendizaje del idioma en China, donde "al hablar de español no se está hablando de España", y relacionó ese interés con la creciente presencia económica y cultural china en la región.

García Montero subrayó además que "hacen falta profesores" para responder al aumento de la demanda tras la pandemia, mientras que Yang cifró en unos 55.000 los graduados en estudios hispánicos de las universidades chinas hasta 2025.

El  español ante la IA

El mismo director de la institución advirtió de que la inteligencia artificial (IA) y las máquinas representan una "tentación para crear un idioma neutro que quite todas las diferencias", frente a lo que defendió la necesidad de "respetar la diversidad" de las distintas variedades del español.

En esa línea, Francisco Moreno Fernández, director del Observatorio Global del Español, señaló que la traducción automática presenta dos problemas principales para el idioma: la dependencia de modelos basados en el inglés y la insuficiente representación de las variedades minoritarias frente a las mayoritarias.

El Anuario dedica además una sección a la presencia del español en la ciencia y la tecnología, en la que se abordan los desafíos de la hegemonía del inglés en la investigación y la necesidad de disponer de contenidos científicos en la lengua hispana para el desarrollo de sistemas de IA.

El español en el mundo

El informe sitúa al español como la tercera lengua con más hablantes nativos, detrás del mandarín y el hindi, y destaca que uno de cada diez reside en países donde el idioma no es oficial, principalmente debido a los movimientos migratorios.

El número de aprendices creció un 7 % entre 2024 y 2025 si se excluye Brasil, donde cayó un 46 % entre 2021 y 2025 por cambios legislativos en la enseñanza, mientras que varios países africanos registraron una expansión del aprendizaje del español.

La presentación del Anuario forma parte del simposio internacional 'El español en China: evolución y nuevas dinámicas', celebrado del 23 al 25 de octubre con motivo del vigésimo aniversario del Instituto Cervantes de Pekín, fundado en 2006 y al que se sumó en 2024 el centro de la megalópolis de Shanghái.

martes, 27 de octubre de 2026

"Una luz inevitablemente distinta sobre la escritura"

En La Jornada Semanal, de México, el pasado 17 de octubre, el escritor y editor José María Espinasa publicó la siguiente columna a propósito de los diarios de los escritores, que se reproduce a continuación.

Los diarios: otra dimensión de la escritura

Desde que –creo que fue Ortega y Gasset– la literatura en español tenía pocos ejemplos de buena literatura autobiográfica –escrituras del yo, las llaman los franceses–, ya sea memorias, autobiografías y sobre todo diarios, el panorama ha cambiado mucho. Los hispanohablantes se han puesto a escribir en ese registro, sobre todo en España y en Argentina. ¿En México? También, pero no con la misma constancia y, sobre todo, hasta ahora, no hay un modelo que instaure un canon. El Diario de Alfonso Reyes, publicado muy tardíamente es, literariamente, poco atractivo. En todo caso los modelos están en otras lenguas –los de Pavese, Virginia Woolf, Kafka, Musil, Valéry. Sobre todo estos últimos, que incluso acuñan un término que define un género: los cahiers, los cuadernos. En todo caso en nuestro país la Generación de medio siglo sintió la tentación levemente. Y se suele decir que el mexicano es muy reservado.

En la senda de Valéry conocemos El tiempo en los brazos (tres tomos), de Tomás Segovia, desde un punto de vista reflexivo el de mayor ambición en la literatura mexicana. En el otro extremo los hasta hoy desconocidos, sin título, apenas intuidos fragmentariamente en citas y extractos, de Jorge López Páez. Los primeros apuntes reflexivos, los segundos, muy en vinculación con su obra narrativa, descriptivos, superficiales, a veces hasta triviales, lo del autor de El solitario Atlántico. Se suele decir que escribir diarios implica una disciplina, o más precisamente, una constancia, y que su práctica es distinta de lo que llamamos, pretenciosamente, obra de creación. Se suele decir, incluso cuando se publican en vida, que hay siempre una sombra de lo póstumo en ellos. Hace ya bastantes años despertaron mucho interés, a la muerte de Salvador Elizondo, los que el autor de Farabeuf había llevado a lo largo de muchos años. La selección que publicó el FCE fue, sin embargo, decepcionante. Hoy, según parece, El Colegio Nacional prepara una edición completa. Habrá que esperar.

Recientemente también despertaron interés los Diarios de Alejandro Rossi en tres tomos. Su lectura me despertó el interés en preguntarme sobre la manera en que se leen los diarios. Y la razón de que algunas veces –Woolf, Kafka, Pavese, Musil– se lean reflejados en su extraordinaria obra, e incluso señalar a veces que corona el conjunto. Muchas veces la crítica se ha preguntado sobre la forma en que se escriben esos diarios, de cara a uno mismo, de cara al lector, de cara al instante o a ese otro instante que llamamos posteridad. Aquí, a la pregunta de cómo se los lee, agrego una pizca de sal: ¿cómo se leen si uno conoció al autor?

¿Busca la persona o busca a la escritura, busca datos, chismes, sorpresas, ideas, incluso se busca a sí mismo?

Leí mucho a Alejandro Rossi, pero lo conocí poco, lo vi en persona algunas veces. Algunos de mis amigos fueron a su vez amigos suyos –Adolfo Castañón, Juan Villoro, Christopher Domínguez– y sabía de él indirectamente, pocos elementos para formarme una idea del escritor, aunque suficientes para hacerlo de la figura pública. ¿Por qué entonces sus Diarios me sorprenden? Más allá de la valoración literaria, los de Segovia corresponden claramente con su persona (con la que yo percibía en el trato personal). Igual me ocurre con los fragmentos que conozco de los de López Páez. En el caso de Rossi, al tratarlo poco, la persona se sustituye por el personaje literario y me declaro sorprendido. No me esperaba así sus diarios; ¿tal vez más reflexivos? Puede ser. O más bien, lo primero que me sorprende es que llevara un diario. No veo al autor de Manual del distraído escribiéndolo, entre otras cosas porque ese escritor, lleno de humor y gracia, tiene una sombra de sufrimiento: le cuesta trabajo escribir, y pienso que llevar un diario debe ser un gozo, nunca una tortura (o quién sabe), y menos una obligación.

El diario implica un diálogo consigo mismo y en el de Rossi es notable, un “consigo mismo” que no es ni el personaje político ni el intelectual, sino con el escritor. Y allí uno de los primeros elementos de la sorpresa: la inseguridad manifiesta en lo que escribe y la necesidad de reconocimiento. También, y eso es una de las cosas más importantes, la amistad, en especial la amistad decepcionada (que no es lo mismo que la traicionada). Y no hay que confundir esa inseguridad con su apariencia, el ajuste de cuentas, el veneno.

Una de las consecuencias de los diarios es que proyectan una luz inevitablemente distinta sobre la escritura. Pienso en los de Kafka. Y una de las vivencias que recorre estas páginas es las del desarraigado: ¿cuál es su patria? Italia, Venezuela, México, Argentina… es decir, ninguna, la zozobra. Esa luz mencionada exige una condición poliédrica. La esencia misma del diario, el tiempo, su transcurso, su duración, implica una nueva dimensión de la escritura, pide una nueva manera de leerlo. Los diarios pueden volverse, además, una afición lectora: hay quien tiene miles de novelas policíacas en sus libreros, hay quien –espacio más reducido– tendrá también muchos diarios. Y su frecuentación, en estos tiempos de Inteligencia Artificial amenazante, nos devuelve a la condición esencial de la inteligencia, su volubilidad emocional que constituye, más que su fortaleza, su sentido.

lunes, 26 de octubre de 2026

Libros físicos de la nueva literatura africana

El pasado 21de octubre, el escritor y periodista Osvaldo Aguirre publicó en el diario Clarín un artículo sobre Empatía, la editorial de Marcela Carbajo, dedicada a la literatura africana.

Literatura africana: la editorial argentina que busca romper estereotipos

Marcela Carbajo estudió Letras en la Universidad de Buenos Aires pero “por esas cosas de la vida” una vez terminada la carrera, a principios de los 2000, comenzó a trabajar en una empresa de tecnología. “Igualmente hacía traducciones para diarios, correcciones y ediciones de libros”, según cuenta, y mientras tanto comenzó a pensar en una editorial propia. El proyecto pudo concretarse al cabo del tiempo y ahora define una iniciativa singular: Empatía, primera editorial argentina dedicada a publicar literatura africana contemporánea.

Empatía comenzó su actividad en 2018, tuvo un receso forzoso durante la pandemia, volvió al ruedo y hoy cuenta con 22 libros en su catálogo. El primer título, Antología. Escritores africanos contemporáneos, abrió el juego con una selección de autores de lengua inglesa y francesa de Nigeria, Camerún, Kenia, Yibuti, Sudáfrica y Uganda. “Fue muy buena experiencia –dice Carbajo–. Los nombres que conocía de la literatura africana ya estaban instalados y quise introducir otros que no estuvieran traducidos”.

Si en principio la editora buscaba escritores premiados, pronto comenzó a recibir libros para evaluar de editoriales africanas y francesas, hizo contactos personales en la Feria del Libro de Johannesburgo y planea visitas a Ruanda y Ghana: “Me interesa que los textos tengan valor literario y también que permitan comprender procesos y momentos históricos desde un lado empático, de donde viene el nombre de la editorial”, puntualiza.

El lanzamiento de la editorial puso el acento en la percepción común del continente africano como “un todo homogéneo”, un lugar común que desconoce “la realidad y la individualidad de sus más de mil millones de habitantes y sus cincuenta y cuatro países”.

Carbajo está convencida de la efectividad de la literatura para desmontar estereotipos: “Cuando lee una ficción narrada desde el lugar y con la propia vivencia, el lector incorpora ese mundo y lo entiende de una manera muy diferente a lo que puede alcanzar a través de una entrada en Wikipedia”.

El apartheid en Sudáfrica, el genocidio en Ruanda y los conflictos heredados de la colonia son temas recurrentes entre los autores de Empatía. La boca llena de sal, de Reem Gaafar (Sudán, 1983), transcurre así sobre el trasfondo de la situación actual en Sudán, y También te convencieron, de Futhi Ntshingila (Sudáfrica, 1974) expone los problemas de conciencia de un oficial del apartheid que ocultó sus crímenes ante la Comisión de la Verdad y la Reconciliación de ese país.

Libros emblemáticos

“Por otra parte publicamos libros emblemáticos de la nueva literatura africana que queríamos en nuestro catálogo”, dice la editora de Empatía. Los títulos de referencia son La casa del hambre, “la primera novela moderna de Zimbabue”, escrita por Dambudzo Marechera (1952–1987), “una especie de Kerouac en ácido”. La novelista británica Doris Lessing admiró en la obra “un hombre negro que ha sufrido todas las estúpidas brutalidades de la opresión blanca en Rhodesia; su rabia explota, no en retórica política, sino en una fusión de lirismo, ingenio y obscenidad”.

Otro título “emblemático” es Delicias de la maternidad, de Buchi Emecheta (Lagos, Nigeria, 1944). La autora se casó a los 16 años, por un arreglo entre familias; tuvo cinco hijos, abandonó la escuela y su marido quemó su primer manuscrito, pero logró separarse e iniciar una reconocida carrera como escritora en Londres, donde vive. Protagonizada por una mujer nacida en una aldea, la novela “retrata las peripecias de la maternidad africana y sus particularidades en un momento de profunda inestabilidad y cambio”, según apunta Elisa Fagnani en el prólogo de la edición argentina.

Del prejuicio al reconocimiento

Los prejuicios pesaron en la recepción inicial del público argentino y hubo quien se sorprendió de que los africanos “escriban como nosotros”, según un comentario a propósito de la antología inicial. “Al principio había una especie de barrera, y todavía queda algo, respecto de qué sería un libro escrito por un autor africano. Pero ahora tenemos lectores fieles que coleccionan nuestros libros”, afirma Carbajo.

Los temas de la literatura africana contemporánea están marcados por la historia política reciente. “La mayoría de los países del continente se independizó en la segunda mitad del siglo XX, por lo que la colonia y su etapa inmediata son para los escritores parte de la historia contemporánea y a veces de sus propias historias de vida”, destaca la editora.

Es el caso de Jean–Noël Pancrazi (Setif, Argelia, 1949), con un título publicado en Empatía, La montaña, otro por venir, Madame Arnoul, y un amplio reconocimiento en Francia, donde es autor de Gallimard, jurado del Premio Goncourt y Caballero de la Legión de Honor; en la Argentina, participó en una edición del Filba.

Las particularidades de la Historia se cruzan con cuestiones de género que trascienden las fronteras. “Las violencias, simbólicas o reales, que pueblan estos relatos, lejos de ser inauditas, resultan cercanas, casi obvias, evidentes”, dice Ana Ojeda en el prólogo a La felicidad, como el agua, de Chinelo Okparanta (Port Harcourt, Nigeria, 1981).

“Las historias de Okparanta narran a mujeres de clase media atrapadas en una mortaja de mandatos. Violencias que se les imponen para inmovilizarlas, despotenciarlas, minorizarlas”, destaca Ojeda, y plantea un vínculo entre la literatura nigeriana y la argentina: “En la línea de lo mejor de la narrativa de Boedo, con agenda y conciencia social, Chinelo Okparanta arma un rompecabezas meticuloso en el que cada cuento desnuda un arquetipo de sometimiento. Leerla es una experiencia que deja marcas”.

Ellas (también) cuentan, una antología de escritoras africanas en lengua inglesa con traducción y estudio preliminar de Federico Vivanco, presenta a la vez una nueva versión de un libro publicado originalmente en España. Vivanco (Buenos Aires, 1979) está radicado en ese país, donde es docente universitaria de literatura africana.

Confianza en el libro físico

Empatía no publica ediciones digitales. Carbajo confía en el libro físico, basada en su propia experiencia de lectora y a pesar de que en el ámbito de la tecnología trabajó en el diseño de contenidos para telefonía móvil: “Si un libro me gusta o me interesa mucho, leo en el soporte impreso. Me doy cuenta de que en digital presto menos atención y leo con menos intensidad”.

Para la editora, el mercado del sector “sigue pasando por las librerías” y las ferias “como la FED y Edita, en La Plata, son también importantes no solamente por las ventas sino por los contactos con los lectores”.

Como es habitual en las editoriales independientes, Empatía asumió al principio “la patriada” de distribuir sus libros: “Es difícil que una librería acepte libros de una editorial que recién empieza. Es lógico, porque administrativamente resulta complejo. Pero como éramos los únicos en publicar literatura africana, tuvimos la suerte de ser bien recibidos y cuando ya crecimos en volumen y en títulos empezamos a trabajar con un distribuidor. Ahora tenemos mayor presencia y se nos simplificó la tarea. Además, yo no hacía buen negocio porque cuando iba a una librería dejaba diez libros y me compraba cinco”.

El bestseller de Empatía es La mujer descalza, de Scholastique Mukasonga (Gikongoro, Ruanda, 1956), una novela tramada sobre el genocidio de la población tutsi, con traducción de Sofía Traballi y prólogo de Christian Kupchik.

“El libro fue muy recomendado boca a boca”, dice Carbajo, y espera renovar el suceso con los títulos en preparación y el plan de publicar poesía a partir de 2027: “Es raro. Suele decirse que no se lee el género, pero en las ferias mucha gente nos pregunta si tenemos poetas africanos”. Habrá más sorpresas para los lectores.


Sitio de Internet: http://www.editorialempatia.com/


viernes, 23 de octubre de 2026

"Hacer comunidad lectora en español fuera de un país hispanoparlante"

La noticia fue publicada por David Brooks y Jim Cason, corresponsales del diario La Jornada, de México, el pasado 21 de octubre. En ella se habla de la Feria Internacional del Libro de la Ciudad de Nueva York, actualmente en curso.

Bajo el lema 'La lengua: el mar que somos', arranca la fiesta literaria en español en la ciudad de Nueva York

La Feria Internacional del Libro de la Ciudad de Nueva York, encuentro anual que convoca a escritores, editoriales, académicos y estudiantes, es un festejo de la literatura en español en Estados Unidos y que en ésta, su octava edición, se desarrollará del 21 al 25 de octubre.

La reunión literaria ya se ha convertido en punto de referencia para la cultura hispanoparlante de esta capital mundial de las artes.

La iniciativa es coordinada por el Instituto de Estudios Mexicanos del Colegio Lehman, de la Universidad de la Ciudad de Nueva York (CUNY), y este año se lleva a cabo en el plantel de John Jay College, bajo el tema La lengua: el mar que somos.

La FILNYC “es un evento cultural que convoca a la comunidad hispanoparlante de Nueva York alrededor de la lectura, con un alcance que va de lo literario a lo educativo y lo editorial”, afirman los organizadores. Subrayan que, como siempre, es gratuito.

Ese tema, explican, es una invitación a “pensar la lengua como un mar: un territorio común hecho de corrientes, mareas, préstamos y naufragios. El mar es fuente de la vida, pero también frontera, un lazo que conecta y separa a la vez”.

Esta edición, agregan, rinde homenaje a varias figuras literarias que incluyen a Gabriela Mistral, Elena Garro, Juan Rulfo, Federico García Lorca, Alejandra Pizarnik y Jorge Luis Borges.

En decenas de foros, talleres y exposiciones literarias, autores diversos, editoriales, académicos y público en general gozarán de un amplísimo mosaico de expresiones literarias, crítica, periodismo, literatura infantil y diplomacia cultural, entre otras actividades. Para consultar el programa y todas las actividades: https://filnyc.org/filnyc-2026/

“Cada edición de la FILNYC nos ha enseñado algo distinto sobre lo que significa hacer comunidad lectora en español fuera de un país hispanoparlante”, afirmó Dejanira Álvarez, directora ejecutiva de la feria.

Para el doctor José Higuera López, director del Instituto de Estudios Mexicanos de CUNY, esta es “un espacio de encuentro real: aquí conviven escritoras y escritores, editoriales, bibliotecarias y bibliotecarios, traductoras y traductores y, sobre todo, lectoras y lectores, sin jerarquías entre ellos”.

Entre los foros, algunos se centran en experiencias trasnacionales en el hemisferio y en Nueva York como eje de esos universos, con la participación de voces mexicanas, entre otras. Un foro sobre “México en Nueva York: 200 años de historias compartidas” incluye a Carmen Boullosa, la curadora del Museo Metropolitan, Laura Filloy; el cónsul general de México, Marco Bucio; el director del Instituto de Estudios Mexicanos de CUNY, José Higuera López, y la directora de la FIL, Dejanira Álvarez. En otros eventos participarán figuras literarias mexicanas como Valeria Luiselli.


jueves, 22 de octubre de 2026

A falta de comida, buenos son los libros

La siguiente nota de Martine Thompson salió en The New York Times del 10 de octubre pasado. Fue reproducida el 19 de octubre por InfoBAE con otro título.

¿Por qué los lectores están congelando sus libros?: lo que nadie te contó sobre cuidar tu biblioteca

Quizás haya pasado un tiempo desde que releíste esa novela favorita. O hay un libro que siempre quisiste leer y, por fin, tienes tiempo. Te acomodas, abres la tapa y allí está: un diminuto insecto que corretea por la página. Luego aparece otro. O detectas señales inquietantes de que algo ha estado comiendo y viviendo entre las páginas.

Los piojos de los libros existen. También los pececillos de plata, esos pequeños insectos de movimientos rápidos que se sienten atraídos por los materiales ricos en almidón presentes en los libros y sus encuadernaciones. El moho también puede instalarse. Por eso, si compras un libro en una venta de garaje o en una tienda de segunda mano, o recoges uno de la entrada de una casa o de una Pequeña Biblioteca Libre, quizá convenga tomar algunas medidas preventivas.

Logan Spurgeon, autor de Hinterland y Sourwood, comenzó a congelar sus libros después de llevar varios a casa desde una tienda de segunda mano con un olor perceptible. Mientras investigaba cómo desodorizarlos, encontró consejos para revisarlos y congelarlos con el fin de eliminar plagas.

“Recomendaban revisar entre las páginas y cerca de la encuadernación en busca de indicios de piojos de los libros, y congelar los ejemplares para matar cualquier plaga, lo que también servía como remedio para los olores”, dijo Spurgeon. “Así que los metí en el congelador”.

Más tarde publicó un video sobre esta práctica y le sorprendió la atención que recibió. Algunos espectadores se enteraban por primera vez de la existencia de los piojos de los libros. Otros debatían si congelarlos realmente funcionaría.

La respuesta es sí. Kristi Westberg, directora interina de preservación y conservación de la Biblioteca, Museo de Arte y Jardines Botánicos Huntington, en San Marino, California, confirma que la congelación es una manera eficaz de combatir los insectos en los libros.

Solemos pensar que cuidar un libro es sencillo: leerlo, colocarlo en un estante y evitar derramar una bebida sobre él. Pero hay mucho más que saber para mantener los libros en buen estado.

Congelar un libro exige más que dejarlo junto al helado

Los libros deben colocarse en una bolsa sellada antes de congelarlos. Esto mantiene a los insectos alejados de los alimentos y evita que se forme condensación sobre el libro cuando se descongela.

Westberg recomienda dejar los libros en el congelador durante al menos tres días y hasta seis días como medida adicional de precaución. En el caso de infestaciones graves, puede valer la pena repetir la congelación, ya que los huevos de ciertos insectos pueden sobrevivir a la primera sesión y eclosionar después.

Pero congelar los libros resuelve solo una parte del problema. «La congelación elimina las plagas, pero si no se corrige el origen del problema, podrían regresar», afirmó Westberg.

No guardes los libros en el garaje

La humedad es una preocupación particular porque puede favorecer la aparición de moho; a su vez, el moho y los hongos pueden servir de alimento para los piojos de los libros.

El consejo de Westberg es simple: evita almacenar libros en áticos, sótanos o garajes, donde la temperatura y la humedad pueden variar. En cambio, procura un ambiente estable, de aproximadamente 16 a 25 °C (60 a 77 °F) y con una humedad relativa de entre el 40 y el 60 %.

Para los libros especialmente importantes o valiosos, da un paso adicional: guárdalos en una caja. Enfundar un libro en una caja es una manera sencilla de prolongar su vida útil, señaló el restaurador de libros Jeff Peachey, dueño de Peachey Conservation en Nueva York.

«Puedes enviar las medidas de tu libro y, básicamente, te mandan una caja de cartón plana, de calidad archivística y hecha a medida, como para una pizza», explicó Peachey. Las cajas se pueden plegar y no requieren adhesivo.

“Es una muy buena forma de aislar los libros de la luz, atenuar algunos cambios ambientales y brindarles protección física, todo a la vez”, afirmó. “Una gran opción son las cubiertas protectoras”.

Antes de comprar un libro usado, huélelo

En la Librería Housing Works, en el centro de Nueva York, donde las ventas de libros de segunda mano ayudan a financiar los servicios de la organización sin fines de lucro, el gerente de calidad e innovación Mike Savage supervisa a los voluntarios que evalúan cada libro donado.

Los libros con daños evidentes por agua o moho —como decoloración, hinchazón o páginas pegadas— se reciclan en lugar de ponerse a la venta, explicó Savage. Sin embargo, distingue con cuidado los libros dañados por el moho de aquellos que presentan decoloración por el sol o desprenden el olor característico de un libro antiguo.

Para quienes quieran distinguirlos por su cuenta, conviene prestar atención a un olor a humedad o moho, en particular si se acompaña de manchas visibles o indicios de daños por agua. El olor por sí solo no es una prueba concluyente, pero puede indicar exposición a la humedad. Si un libro usado huele claramente a humedad, sepáralo de los demás.

No todos los hallazgos de segunda mano esconden un problema. Pero, cuando lo hacen, la solución está tan cerca como la cocina.

martes, 20 de octubre de 2026

Sesión virtual del SPET del 28 de octubre

 Paula Andrea Montoya Arango es doctora en Traductología de la Universidad de Montreal, magíster en Traducción de la Universidad de Ottawa y traductora de la Universidad de Antioquia. Es miembro del Grupo de Investigación en Traductología de la Universidad de Antioquia, fundado en 1999 por la profesora Martha Lucía Pulido que, desde esa época, desarrolla una importante línea de investigación en historia de la traducción. Se desempeña como docente vinculada a la Escuela de Idiomas de la Universidad de Antioquia. Su tema de investigación es la historia de la traducción en el contexto colombiano. Ha trabajado perfiles de traductores clave para la historia de la traducción en Colombia como Rafael Pombo; igualmente se ha dedicado a investigar la transferencia cultural en la transmisión de saberes pedagógicos durante la Reforma Radical en Colombia en el siglo XIX, así como en el siglo XX con la pedagogía Waldorf. Actualmente investiga sobre el rol de la traducción en la transferencia de conocimiento especializado en varios campos, principalmente en el de la medicina en el siglo XIX colombiano.

Lecturas sugeridas

Dietz, Bettina (2016). “Introduction: Special Issue ‘Translating and translations in the history of science’”. En: Annals of Science, 73(2), 117-121. Disponible en: https://doi.org/10.1080/00033790.2016.1141641

Lafarga Maduell, Francisco (2015). “Historia de la traducción e historia de la traducción científica y técnica: encuentros y desencuentros”. En: Pinilla, Julia / Brigitte Lépinette (eds.). Traducción y difusión de la ciencia y la técnica en España (siglos XVI-XIX). Valencia: Universitat de València, pp. 27-50. Disponible en: https://roderic.uv.es/items/677c9118-c9c2-44da-8baf-2f8ea830a08c

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