viernes, 22 de octubre de 2021

Vindicación del traductor argentino Abel Dubois

En este momento estoy traduciendo y anotando una versión de Bouvard y Pécuchet para Eterna Cadencia. Ya promediando la tarea, mi trabajo se empieza a centrar en las bibliografías. Descubro entonces que, entre otras ediciones, hay una edición de este libro publicada por el C.E.A.L., en Argentina, con estos datos:

Gustave Flaubert. Bouvard y Pécuchet, traducción de Abel Dubois, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1980.

Busqué los datos de “Abel Dubois” y todo indica que ésa es su única traducción, por lo que sospecho que ese traductor nunca existió, y que la versión en cuestión fue “fusilada” de alguna previa. La práctica no es exclusiva de Argentina: ahí están Bruguera y Edhasa, en España, para mencionar apenas otros dos ejemplos.

Para aumentar mis sospechas, descubro que “Abel Dubois" aparece en una entrada diferente, en la que se habla de Historia funambulesca del profesor Landormy, una extraordinaria novela del escritor argentino Arturo Cancela, originalmente publicada en 1944 y vuelta a publicar por el C.E.A.L., con prólogo de Jorge B. Rivera, en 1982. No se me escapa que Cancela nombra a su personaje Abel Dubois Landormy, a partir de una homofonía con “La belle du bois endormie” (“La bella durmiente del bosque”).

Ahora bien, todo el mundo sabe que, luego de encargar en sus comienzos traducciones originales, en la década de 1980, acaso para abaratar costos, fue práctica común del C.E.A.L. partir de traducciones ya existentes, alterar algunas de las palabras que presentaban recurriendo a la sinonimia y atribuirlas a traductores ficticios. Es, seguramente, lo que pasó con esa edición de Bouvard y Pécuchet. Cabe entonces preguntarse cuál fue la traducción de la que se partió.

Hasta ese entonces, en la Argentina había dos traducciones disponibles de Bouvard y Pécuchet. Una es la de Valentín de Pedro (1866-1966), de quien encontré esta noticia biográfica en el portal de la editorial Renacimiento: “Valentín de Pedro (Tucumán, 1896-Buenos Aires, 1966) fue periodista, novelista, autor de piezas teatrales, ensayista y poeta ocasional. Vivió en Madrid desde finales de la década de 1910 hasta 1941, año este en que pudo regresar a su país natal tras sufrir los desmanes y secuelas de la Guerra Civil. Fue testigo en primera persona de la resistencia de las milicias republicanas ante el asedio de la capital española por parte de las tropas de Franco y del triunfo de estas sobre Madrid a fines de marzo de 1939. Dadas su afiliación a la CNT y sus diatribas en contra de la rebelión militar publicadas en diarios confederados como El Sindicalista, CNT o Castilla Libre, el autor es apresado en abril del 39 y conducido primero a la cárcel de Las Salesas y luego a la galería de condenados a muerte de la temida prisión de Porlier, donde pasa varios meses. Allí vivirá días amargos en medio de un clima de miseria y desolación tremebundos, y coincidirá con una serie de personalidades del ámbito político, literario y periodístico que conformaban una parte importante de la intelectualidad española de entonces. A su regreso a la Argentina, el escritor se da a la tarea de dejar constancia de sus vivencias de la guerra y de su paso por las cárceles de Franco”. La otra es la de Aurora Bernárdez (1920-2014), argentina radicada en Francia, con quien cené dos veces: una en la casa de Arnaldo y Monique Calveyra, y otra en casa de ella con los Calveyra y los Yurkievich. Hermana de Francisco Luis Bernárdez y primera esposa de Julio Cortázar, fue traductora de un gran número de autores de lengua inglesa, francesa e italiana y algunas de sus traducciones, como las de Lawrence Durrell e Italo Calvino, se consideran canónicas. Las versiones de Bouvard y Pécuchet, de uno y otra se publicaron por primera vez en Buenos Aires, en 1946.

Estos son los datos técnicos de ambas:

Gustave Flaubert. Bouvard y Pécuchet, traducción de Valentín de Pedro, prólogo de Jacinto Grau, Buenos Aires, Editorial Corinto, 1946.

Gustave Flaubert. Bouvard y Pécuchet, traducción de Aurora Bernárdez, nota preliminar de Domenico Angelini, Buenos Aires, Emecé, 1946 / también en Novelas completas, Buenos Aires, El Ateneo, 1954 / Barcelona, Barral Editores, 1973 / Barcelona, Tusquets, 1999 / Barcelona, Planeta, 2008 / Buenos Aires, El Cuenco de Plata, 2016.

Como puede leerse, la edición de Aurora Bernárdez fue republicada varias veces tanto en la Argentina como en España. Sin embargo, llama la atención que, incluso en sus dos primeras ediciones argentinas, presentara un léxico del todo ajeno a la variante de nuestro castellano. Por caso, donde un argentino hubiera puesto “triste” o “melancólico”, Bernárdez traduce “mohíno”. Y lo mismo pasa a lo largo de todo el volumen.

Tal vez no deba extrañar porque, en esos años, una parte importante de la producción de libros argentinos se exportaba a España. En el caso de Emecé, con dueños españoles, el negocio funcionaba muy bien porque se controlaba ya desde origen que nuestra manera de considerar la lengua no chocara con la manera en que la consideraban los españoles. Si no, el negocio no cerraba.

Lo curioso es que cuando uno compara esas versiones “argentinas” con las que se publicaron en España, observa que alguien juzgó que el castellano al que habían sido traducidas no era todo lo español que debiera haber sido, de modo que en España se españolizaron aún más. Y como el tránsito incluyó al menos tres sellos españoles, de uno a otro, acaso sabiendo que Aurora Bernárdez era argentina, le fueron agregando más salero e hispanidad.

El destino quiso que esa versión terminara en el grotesco de ser publicada en Argentina en 2016, con "prólogo" de Jorge Luis Borges  (que en realidad es el artículo "Vindicación de Bouvard y Pécuchet", publicado en Discusión, de 1932). La acumulación de nombres ilustres, sin embargo, no sirve para ocultar que se trata de una reproducción de una versión española, sin que mediara corrección de estilo alguno. Así, la edición que ofrece y promociona Cuenco de Plata es una versión muy española de una traductora argentina.

Pero no hace falta llegar tan lejos. Volviendo más atrás, una comparación superficial permite afirmar que la edición del C.E.A.L. de Bouvard y Pécuchet, con supuesta traducción de Abel Dubois es la edición algo argentinizada de la traducción española de Aurora Bernárdez, lo que constituye algo así como un ejercicio de justicia poética. Tal vez, a Flaubert, esta historia disparatada le habría encantado.

Jorge Fondebrider

jueves, 21 de octubre de 2021

El SPET en octubre lee a Juan Rulfo


En el próximo encuentro, que tendrá lugar el miércoles 27 de octubre a las 17 (hora argentina), nuestra invitada Clémence Belleflamme expondrá sobre “La retraducción entre texto, paratexto y extratexto: el ejemplo de El llano en llamas


Clémence Belleflamme es romanista y traductora por la Universidad de Lieja (Bélgica); es investigadora del Centre Interdisciplinaire de Recherche en Traduction et Interprétation (CIRTI) de esa universidad. Actualmente se encuentra en la fase final de una tesis doctoral dedicada a la retraducción al francés de obras narrativas hispanoamericanas ligadas al boom, en el caso específico en que primera traducción y retraducción fueron publicadas por la misma editorial. Fue becaria de la UNAM para realizar una estadía de investigación en México DF en torno a la obra de Juan Rulfo y la Fundación Juan Rulfo. Presentó el fruto de sus investigaciones en varios congresos internacionales y en artículos científicos, publicados por las revistas Meta y Mutatis Mutandis. Tradujo al francés el último capítulo, inédito en esta lengua, del volumen de Christiane Nord La traduction: une activité ciblée, que co-editó para la colección “Truchements” de Presses Universitaires de Liège.

Lecturas sugeridas:

--Gustavo Guerrero: “La Croix du Sud (1945-1970): génesis y contextos de la primera colección francesa de literatura latinoamericana”, en Müller, Gesine, Locane, Jorge J. y Loy, Benjamin (eds.): Re-mapping world literature. Writing, book markets and epistemologies between Latin America and the Global South, Berlín/Boston: De Gruyter, 2018, pp. 199-208.

--Outi Paloposki y Kaisa Koskinen: “Reprocessing texts: the fine line between retranslating and revising”, en Across languages and cultures, 11,1 (2010), pp. 29-49.

Aviso

La sesión se realizará como videoconferencia. Quienes quieran participar pueden enviarnos un mail con el asunto SPET 142 hasta el 27/10 a las 13.00. La dirección de mail será utilizada para hacerles llegar el código que servirá como entrada a la videoconferencia y las lecturas sugeridas. Por favor, revisen el micrófono y la cámara de sus dispositivos antes de la sesión. Si quieren desinscribirse, les pedimos que nos manden un mail con el asunto SPET 142 DESINSCRIPCIÓN.

miércoles, 20 de octubre de 2021

"Los rasgos tan peculiares del catolicismo popular mexicano y la existencia de creencias que se inscriben claramente en la tradición prehispánica"

En el número de la revista mexicana Letras Libres correspondiente al mes de octubre de este año, el historiador Juan Pedro Viqueira (Ciudad de México, 1954) reseña Lenguas de fuego en la evangelización de México (siglos XVI-XVIII), una singular obra de la historiadora estadounidense Nancy Farriss (1938), que traducida por María Palomar Zamora, publicaron el Colegio de Michoacán, el Colegio de México y la University of Pennsylvania, en 2020.


Los evangelizadores indios

Todos los historiadores que han abordado el estudio de la evangelización de los indios de la Nueva España han tenido que dedicar muchas páginas al problema de la traducción de los principales dogmas del catolicismo a las lenguas mesoamericanas. Pero, hasta donde sé, Lenguas de fuego en la evangelización de México (siglos XVI-XVIII), de Nancy Farriss, magníficamente traducido al español, es el primer libro que se propone dar cuenta sistemáticamente de todas las formas en que los religiosos intentaron salvar la brecha lingüística que los separaba de los naturales.

El resultado más notable de esta obra es que el centro de atención se desplaza de los frailes evangelizadores hacia sus auxiliares indios, cuya contribución había sido a menudo menospreciada. Este giro recuerda al que se ha producido en los estudios sobre la conquista militar, que recalcan cada vez más el papel fundamental de las tropas indias, al extremo de ver la conquista española como un último episodio de las guerras mesoamericanas. La gran diferencia entre los auxiliares militares y los colaboradores de los frailes radica en que los habitantes de estas tierras sabían combatir desde tiempos muy remotos, mientras que nunca habían hecho proselitismo religioso, lo que les exigió un inmenso esfuerzo creativo.

Estos colaboradores fueron muy diversos. Entre ellos, se cuentan los naturales que aprendieron rápidamente el castellano y pudieron servir de intérpretes a los primeros evangelizadores. Muchos niños educados por los frailes desempeñaron un papel nada desdeñable al enseñarles a estos sus lenguas maternas. Años después, varios de estos alumnos llegaron a dominar no solo el castellano, sino también el latín y se convirtieron en unos ayudantes imprescindibles en la elaboración de diccionarios bilingües (“vocabularios”), gramáticas (“artes de la lengua”), sermonarios y confesionarios. Por lo general, estos eruditos indios eran más cabalmente bilingües que la mayoría de los religiosos, a tal grado que deberíamos considerarlos por lo menos como coautores de dichas obras. De hecho, varios de ellos llegaron a trabajar por cuenta propia e hicieron traducciones de textos devotos, cuyos manuscritos circulaban entre las élites indias. Otros fueron más allá y pusieron sus habilidades al servicio de las tradiciones prehispánicas. Gracias a ellos, podemos disfrutar hoy en día, por ejemplo, del Popol-Vuh o de los Chilam Balam.

Finalmente, a lo largo de tres siglos, los auxiliares indios de los párrocos, en especial los fiscales, desempeñaron un papel crucial no solo en la vida religiosa de los pueblos, sino en las luchas internas por el poder. Además de llevar los libros de bautizo, matrimonio y defunción de la parroquia, enseñaban el catecismo a los niños. Esta última responsabilidad los hizo a menudo difusores de creencias poco ortodoxas.

No por resaltar el papel de estos indios, Nancy Farriss les resta méritos a los frailes evangelizadores, sólo que sus indudables logros lingüísticos dejan de aparecer como milagrosos. Muchos de los diccionarios bilingües de lenguas mesoamericanas se adelantaron a la elaboración de diccionarios en lenguas europeas, con la única excepción del castellano. Aunque al principio los frailes se inspiraron en la gramática latina de Nebrija, no tardaron en darse cuenta de que las lenguas mesoamericanas no cabían en ese molde. Como lo han señalado acertadamente Rosa Lucas y Cristina Monzón para el caso del purépecha, se vieron en la necesidad de forjar conceptos novedosos que los lingüistas europeos descubrirán hasta fines del siglo XIX.

Farriss se detiene también a señalar los casos de religiosos que, fascinados por la cultura de sus nuevos feligreses, elaboraron grandes sumas de sus tradiciones, creencias e historias. A pesar de que justificaron esos trabajos alegando que eran necesarios para erradicar las idolatrías, es obvio que tal propósito no requería de indagaciones tan extensas y profundas.

En la última parte de su obra, Farriss, siguiendo las enseñanzas de Mijaíl Bajtín, nos recuerda que gran parte de la información que se transmite oralmente o por escrito no se encuentra en las palabras que se utilizan, sino en el conocimiento compartido que dota de sentido a los enunciados. Así, el problema de la traducción no se reduce a una cuestión estrictamente lingüística que pueda resolverse con diccionarios bilingües y con gramáticas, sino que supone la transmisión de todo un universo cultural. Ese será el mayor reto de los evangelizadores. ¿Cómo hacer comprensibles a los naturales los conceptos más abstractos del catolicismo, que son el resultado de siglos de arduos debates teológicos? ¿Cómo lograr, por ejemplo, que asimilaran la idea de un único Dios todopoderoso que resultaba totalmente ajena a las creencias prehispánicas, cuando además los frailes se obstinaban en explicar el misterio de la Santa Trinidad y fomentaban el culto a la Virgen y a los santos?

Los religiosos enfrentaron un problema similar al plantear la oposición entre un dios todobondadoso y un demonio causa de todos los males terrenales, cuando los dioses mesoamericanos tenían un doble rostro, protector y maléfico, por lo que había que congraciarse constantemente con ellos llevándoles valiosas ofrendas.

La noción del pecado como algo diferente a una falta hacia nuestros semejantes o, incluso, la idea de que algunos pensamientos podían considerarse pecaminosos no tenía mucho sentido entre los indios para quienes la gravedad de los delitos se medía por el grado en que alteraba el orden social y dañaba a los otros. Así, por ejemplo, a los dominicos en Chiapas no se les ocurrió una mejor traducción al tzeltal de pecado que el término mulil, que significaba originalmente ‘placer carnal’, con lo que solo habrán hecho más deseable el pecar.

Finalmente, la idea de un alma individual e inmortal se oponía a la creencia mesoamericana de que el cuerpo aloja varias entidades anímicas, algunas de las cuales se comparten con otros seres vivos o con fenómenos atmosféricos.

Los rasgos tan peculiares del catolicismo popular mexicano y la existencia de creencias que se inscriben claramente en la tradición prehispánica y que siguen orientando las acciones de las personas, incluso más allá de las regiones indígenas, muestran claramente los límites de la llamada conquista espiritual.

Lenguas de fuego constituye una valiosa síntesis para todo estudioso del pasado virreinal, pero que al mismo tiempo está pensada y escrita para un público mucho más amplio, que podrá descubrir las complejidades del mundo indio a través de una narración clara y muy bien estructurada que desde las primeras páginas cautiva al lector.

martes, 19 de octubre de 2021

"Energía, entusiasmo y resistencia inspiradora”

El pasado 12 de octubre, con firma de  Ana Clara Pérez Cotten, la agencia TELAM subió a su sitio la siguiente nota en cuya bajada se lee: “Un informe drigido por la investigadora Gabriela Adamo, que permite caracterizar la actualidad del mercado editorial latinoamericano como ‘un sistema muy desarrollado y sofisticado en su calidad pero tan inestable y afectado por tanta precariedad que es difícil de sostener’. El rol del sector independiente, el efecto de la pandemia y la importancia de las ferias”.  

Una radiografía del sector editorial en Latinoamérica: los desafíos que dejó la pandemia


Para conocer los rasgos generales del sistema editorial latinoamericano e identificar las oportunidades y desafíos que ofrece el mapa para los editores, el Programa de Literatura del British Council encaró un informe, dirigido por la investigadora Gabriela Adamo, que permite caracterizar la actualidad del mercado editorial latinoamericano como “un sistema muy desarrollado y sofisticado en su calidad pero tan inestable y afectado por tanta precariedad que es difícil de sostener”.

El relevamiento, que apunta a tener una visión general de la región y está disponible desde este martes, dibuja el mapa editorial de la región, estudia el rol de los distintos actores y dimensiona hasta qué punto la pandemia generó por un lado, una fuerte reconfiguración de todo el mercado del libro y, por el otro, una oportunidad para los proyectos más pequeños que pudieron desenvolverse de forma más ágil y estable.

“El British Council de Londres está pensando en armar un programa conjunto y para eso necesitaba actualizarse. Se organizó un concurso al que se postularon personas de toda América Latina, me postulé y gané”, repasa Adamo sobre cómo empezó la sistematización de datos en lo que trabajó desde diciembre de 2020 hasta fines del pasado marzo con la asistencia de Giuliana Migale.

“El mercado editorial latinoamericano es, en un punto, un sistema desarrollado y sofisticado en su calidad pero afectado por tanta precariedad que es difícil de sostener. Entonces, lo pequeño es más estable: navegar mares complicados con barcos grandes es más difícil de sostener con calidad”, sostiene la investigadora a Télam sobre las conclusiones a las que la llevó estudiar durante cuatro meses el universo del libro en Argentina, Colombia, México y Perú. El ejercicio la llevó a usar una lente de gran angular para mirar todo el subcontinente (incluso a España y los Estados Unidos de habla hispana) y aplicar a una visión más estrecha de la situación particular de cada país.

Adamo trabaja desde hace más de veinticinco años en el mundo editorial. Empezó su carrera como editora en Sudamericana y Paidós, durante más de una década promovió la traducción de autores argentinos en el exterior y fue directora ejecutiva de la Fundación El Libro y del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires. Se desempeña como traductora e investigadora, da clases en la Universidad de San Andrés y es fellow de la Fundación Bunge & Born.

“Relevamos todas las estadísticas que existen, las publicaciones de medios especializados, hicimos un cuestionario por en email a una red muy sólida de contactos en toda América Latina y mantuve unas 30 entrevistas en profundidad con editores, libreros, traductores, agentes y especialistas. Combiné el sector privado con el público y las experiencias más pequeñas y más grandes”, explica sobre el entramado que le permitió generar una base de información para responder las preguntas del informe.

Al enumerar los desafíos a los que se enfrenta la industria editorial latinoamericana, el informe repara en la compleja relación con España, una desigualdad que es a la vez causa y efecto de una dinámica en la que el país europeo produce y vende más libros que los veintiún países latinoamericanos juntos. “La industria española se vio muy afectada por la crisis mundial de 2008, pero está en camino de recuperación, mientras que países como la Argentina han recorrido el camino contrario. Al comparar las cifras de una de las mayores editoriales para el período 2011-2020, puedes ver una reducción del 11% en los ingresos para el mercado español y aproximadamente el 40% para Argentina”, detalla Adamo. Como contracara de lo meramente cuantitativo, el informe repara en lo vital del entramado cultural latinoamericano y en cómo eso impacta en lo que se publica: “Las editoriales españolas pueden comprar los best-sellers más llamativos (y caros), pero las numerosas empresas con sede en la Ciudad de México y Buenos Aires se encargan de traducir una gama mucho más diversa de libros y autores”.

Al presentar el mapa de la región, el informe explica que el ecosistema de editoriales está integrado principalmente por pequeñas y medianas empresas, liderado por “los dos jugadores más importantes de la región que son Penguin Random House, con sede internacional, y el gigante español Grupo Planeta”. La baja de las tiradas en los últimos años es alarmante: han disminuido hasta en un 42% desde 2014. Argentina es el país más afectado, mientras que México y Colombia se mantienen relativamente estable.

Ante ese panorama concentrado, muchos profesionales editoriales ven al sector independiente -más fuerte en México y la Argentina- como meros “esquemas bien intencionados”, más efectivos en su poder comunicativo que en su perspicacia comercial. Sin embargo, la sensación es que de forma lenta y tenaz estas empresas no solo están ganando participación de los lectores existentes, sino que están creando nuevas audiencias.

Para algunos, 2020 fue una gran oportunidad para ver cómo sería todo sin las ferias, ya que era imposible la presencialidad. La mayoría de las ferias ofrecieron algún tipo de programa virtual, pero las ventas cayeron indefectiblemente. Aunque algunos de los “rebeldes” dicen que no notaron la diferencia, la mayoría de las editoriales se quejan mucho de la pérdida del triple efecto de las ferias: volumen de ventas, mayores márgenes (desde la venta de la editorial directamente, saltando las comisiones de las librerías) y el publicidad.

Con cierto “cuidado ético”, el estudio remarca que para quienes pudieron escapar de los efectos más graves en salud o estabilidad financiera, la pandemia fue un tiempo excepción que pudo usarse como “campo de experimentación”. Por ejemplo, la cancelación de las ferias del libro importantes de la región les dio a quienes protestaron en su contra la oportunidad de comprobar qué tanto las necesitan, algunas editoriales recurrieron a la creatividad para garantizar la supervivencia o tuvieron que buscar otras formas de promover a los autores y encontrar puntos de venta.

Télam: El informe plantea distintas aristas del “salvavidas del comercio electrónico” para la industria durante la pandemia. ¿Cómo se articula eso en la región con el “peligro Amazon”?
Gabriela Adamo: Es difícil tratar este tema con neutralidad tratando de poner todo sobre la mesa. Sabemos que cada tecnología trae sus ventajas y peligros. En el relevamiento durante la etapa del Covid, la tecnología fue de gran ayuda porque permitió mantener el contacto entre lectores, librerías, editoriales, bibliotecas y agentes públicos. Sirvió para paliar lo que se perdió por la presencialidad. Y creo que el zoom llegó para quedarse como una herramienta democratizadora. Ahora, desde Córdoba podés contactarte con Frankfurt como si estuvieras en Buenos Aires y eso es necesariamente democratizador. Ahora, obviamente, los monopolios (Amazon o lo que pasa acá con Mercado Libre) implica otra complejidad. Es un área en la que el mercado editorial tiene que estar atento, pero de forma creativa, positiva y proactiva y no solo de defensa que es una forma muy triste de encarar cualquier proyecto.

T.: El relevamiento destaca que, a pesar de la tragedia de la pandemia, 2020 fue un “campo de experimentación” ¿Qué cuestiones que pudieron probarse te parecen más relevantes?
G.A.: Lo del “Campo de experimentación” hay que tomarlo con pinzas porque creo que fue un costo altísimo. Pero sí, se vio. Una editora que estaba por lanzar su proyecto, con el parate general, dedicó todas sus fuerzas al lanzamientos. Muchas editoriales se quejaban de las ferias por largas y caras y el año pasado se probó que pasa sin ferias: no creo que haya una persona que diga que se puede seguir sin feria. Tienen una gran fuerza de dinamización. Hay editoriales para las cuales las ferias les dejan el 30% de sus ventas. El experimento probó que necesitamos las ferias económicamente y humanamente para encontrarnos.

T.: Al analizar los niveles de venta de derechos de traducción, se explica que varios actores entienden que “pequeño es más estable”. ¿Qué oportunidades comerciales podrían crecer a partir de este escenario?

G.A.: Esto va al meollo del diagnóstico de América Latina. Somos en un punto un sistema muy desarrollado y sofisticado en su calidad pero tan inestable y afectado por tanta precariedad que es difícil de sostener. Lo pequeño a veces es más estable porque navegar mares complicados con barcos grandes es más difícil de sostener con calidad. Los barcos pequeños pueden reducir tiradas, publicar menos y adaptarse a las dificultades para sobrepasar las crisis y después desplegarse con esplendor. Pero soy muy consciente de que detrás de esto estoy siempre hablando de un mercado chico lleno de precariedades que ojalá podamos superar porque no es el ideal.

En las conclusiones, el informe acepta que la pandemia dañó enormemente el tejido social de América Latina, pero sostiene que también produjo una serie de aprendizajes y nuevas oportunidades. Como expresó uno de los ejecutivos entrevistados: “Creo que 2021 será un año muy malo, pero un poco mejor que 2020”. Hay esperanza de que las cosas mejoren lentamente: la región está llena de “energía, entusiasmo y resistencia inspiradora”.

lunes, 18 de octubre de 2021

"Potenciar el valor económico del español": los gallegos nunca se olvidan de la guita

El pasado 15 de octubre, Daniel Gigena publicó en La Nación la siguiente nota sobre el informe anual del Instituto Cervantes respecto de la situación del castellano, lengua a la que llaman “español”. La información puede leerse a continuación

“El español ya no es considerado una lengua de pobres en Estados Unidos”

 

Si usted está leyendo esta nota es sin duda, según el informe dado a conocer este jueves por el Instituto Cervantes (IC), uno de los 591 millones de usuarios potenciales del idioma español (esta cifra aglutina al Grupo de Dominio Nativo, el Grupo de Competencia Limitada y el Grupo de Aprendices de Lengua Extranjera). Con motivo del 30º aniversario del IC, el anuario 2021 elaborado por setenta académicos de la institución ha estudiado la evolución del español en estas tres últimas décadas. Desde la creación del IC en marzo de 1991, la cantidad de hispanohablantes creció un 70 %. El anuario, además, brinda información de los 45 países en los que el Instituto Cervantes tiene presencia, con sedes en Bruselas, Nueva York, El Cairo, San Pablo, Cracovia, Moscú, Praga, Amán, Costa de Marfil, Pekín y Nueva Delhi. A mayor cantidad de IC en el mundo, más cantidad de estudiantes de español. La presentación se hizo desde el canal de YouTube del IC.


El vigesimosegundo informe del IC está acompañado por unas palabras preliminares del rey de España, Felipe VI. “El español es un motor cultural y económico indudable, no solo por su potencial como idioma de aprendizaje en el mundo, sino también por los valores que encarna y transmite, unos valores compartidos hoy por España y por tantas otras naciones en varios continentes que, a través de una larga y rica historia conjunta, han llegado a ser sociedades abiertas y vitales”.

También se publica un texto del director del instituto, el escritor, catedrático y pareja de Almudena Grandes, Luis García Montero. “Dieciocho de los veintisiete países miembros de la Unión Europea prefieren el español como segunda lengua extranjera a estudiar -dijo García Montero en la presentación del informe-. Dato para nosotros importante porque nuestro trabajo se basa en una conciencia panhispánica de que formamos una comunidad muy importante en la globalización e internacionalización”. En internet, el español es la tercera lengua más usada después del inglés y del chino y, en redes sociales, la segunda. España, la Argentina y México figuran entre los quince principales países productores de películas del mundo, y España y la Argentina, entre los quince principales países productores de libros del mundo. “Es un idioma que goza de buena salud”, celebró García Montero, e indicó que el desafío es convertirla en una lengua de ciencia y tecnología, y difundirla en países del África subsahariana y Asia.


Según el anuario de 2021, actualmente casi 493 millones de personas tienen el español como lengua materna. El grupo de usuarios potenciales de español en el mundo, como se dijo, supera los 591 millones, lo que representa el 7,5 % de la población mundial. El español es la segunda lengua más hablada en el mundo como lengua nativa, tras el chino mandarín, que cuenta con 950 millones de hablantes. Más de 24 millones de alumnos estudian español como lengua extranjera en 2021. “En concreto, 24.069.206″, establece el anuario, que se puede leer en este enlace.


Como se dijo, desde la puesta en marcha del IC, la comunidad hispanohablante creció casi un 70 %. “Cuanto mayor es el número de hablantes de español, mayor puede ser también su prestigio”, se indica en el informe, que enumera algunos factores que explican el crecimiento de la población hispanohablante. “Desde una perspectiva meramente demográfica, el fuerte crecimiento de la población en países donde el español es lengua oficial es evidente: solo el aumento de la población de México, el principal país por número de hispanohablantes, supone sumar a las cuentas del español alrededor de 1,2 millones de hablantes al año -se destaca-. A este desarrollo demográfico hay que añadir, también, la incorporación de gran parte de la comunidad indígena de estos países, ya sea en calidad de hablantes bilingües o con una competencia limitada”. Fuera de los países de habla hispana, el principal “motor” de crecimiento de la comunidad hispanohablante es Estados Unidos, donde durante las tres últimas décadas la comunidad hispana ha registrado tasas de natalidad muy superiores a la media del país.


Desde el Cervantes se anticipa que el número de hispanohablantes seguirá creciendo en las próximas cinco décadas, pero su peso relativo disminuirá de manera progresiva de aquí a final de siglo. Se prevé que en 2100, solo el 6,3 % de la población mundial podrá comunicarse en español. También se predice que en 2060, Estados Unidos será el segundo país hispanohablante del mundo, después de México y que el 27,5 % de la población estadounidense será de origen hispano. “Es importante anotar que el español tiene cada vez un espacio más consolidado en Estados Unidos”, dijo Montero, y agregó que la lengua de sor Juana Inés de la Cruz ya no es considerada allí una “lengua de pobres” ni una lengua secundaria. “Se reconoce ya de manera clara la importancia del español”, destacó. En treinta años, la cantidad de votantes hispanos en Estados Unidos se ha multiplicado por tres, de once millones a más de treinta y dos millones de personas.


El español en el mundo es la principal publicación académica del instituto, y cada año se actualizan los datos principales sobre la lengua española, junto a otros asuntos relevantes sobre la presencia internacional de la cultura hispánica. Centrado en el ámbito de la investigación y a cargo de diferentes autores y especialistas de todos los campos académicos, el informe abarca tanto la promoción internacional y enseñanza del español como lengua extranjera como con difusión cultural de las manifestaciones artísticas y científicas de la comunidad hispanohablante en el mundo


Una de las metas del IC es potenciar el “valor económico del español”. “Una lengua común es como una moneda única”, dijo durante la presentación del anuario el catedrático José Luis García Delgado sobre las ventajas del español como lengua pluricéntrica (es decir, hablada con sus variantes en distintos países del mundo). “Es necesario afrontar la transformación digital, porque podemos estar produciendo mucho pero si no lo hacemos visible e interconectado, estaremos perdiendo una batalla contra otros idiomas, en especial, el inglés”, señaló la investigadora Elea Giménez Toledo, que se refirió al español como lengua de comunicación científica.

 

viernes, 15 de octubre de 2021

Los mugrosos del Grupo Planeta se hacen publicidad con una módica inversión, mientras no cambian la situación de sus empleados

Como sucede en casi todo grupo editorial, los que dirigen el Grupo Planeta son unos roñosos: a sus colaboradores –incluidos los traductores– les pagan tarde y mal, pero, según señala la noticia publicada sin firma en elpublico.es, de España del pasado 14 de octubre, gracias a las ganancias extraordinarias que lograron en 2021, suben la dotación del premio de novela a un millón de euros, cifra que, prorrateada, podría hacer que la vida de mucha gente que desempeña tareas en los distintos sellos del gigante vivieran un poco mejor. No va a pasar.

El Premio Planeta sube su dotación a un millón de euros para el ganador

El Premio Planeta de novela eleva hasta un millón de euros su dotación para el ganador de este galardón en su 70 edición, que se falla este viernes, lo que le convierte en el mejor dotado de la literatura en todo el mundo.

El anuncio ha sido realizado este jueves por el presidente del Grupo Planeta, José Creuheras, en un encuentro con la prensa celebrado la víspera de que se conozca el fallo del jurado de este Premio, que contará con la asistencia de los Reyes de España y que este año alcanza un nuevo récord de participación, con 654 novelas presentadas.

Convocado por Editorial Planeta, hasta ahora el premio estaba dotado con 601.000 euros para la obra ganadora y 150.250 euros para la finalista, que también se verá incrementado hasta los 200.000 euros.

Según Creuheras, el incremento de la dotación servirá "para seguir impulsando la proyección del premio y reconocer el esfuerzo, el talento y la acogida por parte de los autores".

En estos setenta años, el Premio Planeta acumula ya más de 44 millones de ejemplares vendidos, con lo que el galardón cumple con el objetivo de que "una sociedad que lee es una sociedad mejor".

El director del Área de Librerías del grupo Planeta, Jesús Badenes, ha dicho que se ha producido"una evolución muy positiva en el sector en los años 2020 y 2021".

"Gastamos más en libros que en 2019, el índice de lectura ha crecido y en España ese aumento se refleja también en un incremento de la facturación, y además cincuenta de cada cien son lectores asiduos y 68,8% afirma leer libros", ha resumido Badenes, para quien "estos parámetros se sitúan en cerca del 80 por ciento de los datos del norte de Europa, mucho más cerca de lo que sucedía hace una década".

En cuanto a 2021, Badenes ha revelado que "se ha producido un comportamiento ejemplar y hasta cierto punto imprevisto, con cifras de crecimiento de más del 15% respecto a la del año anterior, y se cerrará con la facturación más alta de toda su historia, superando a la que era hasta ahora más alta, de 2013".

El mercado, ha descrito Badenes, ha cambiado mucho, ya que "han crecido el cómic, el fantasy, la novela y los libros de infantil y juvenil", que confirma que "la lectura de evasión es la que impera".

En tiempos de pandemia, ha añadido, también se ha modificado la forma de comprar: "Un 23% lo hacen a través del comercio electrónico, y además de las grandes plataformas, hay grupos de librerías que llevan sus libros a los hogares".

Ha hecho un llamamiento a "proteger" las librerías, un sector que ha sufrido especialmente durante la pandemia.

A nivel internacional, Badenes dibuja un panorama dominado por la "concentración", que también se ha registrado en España a partir del Grupo Planeta y Penguim Randon House, un proceso que convive al mismo tiempo con "enormes sinergias" entre distintos países y distintos negocios culturales, y ha citado como ejemplo la reciente compra de derechos para la adaptación audiovisual de las novelas de Corin Tellado.

El jurado del premio está integrado por José Manuel Blecua, Fernando Delgado, Juan Eslava Galán, Pere Gimferrer, Carmen Posadas, Rosa Regàs y Belén López.

En nombre del jurado, Eslava Galán ha comentado que en esta edición "hay predominancia de thriller y novela histórica, y a veces una mezcla afortunada de las dos", con algún caso en que se recupera el realismo mágico, ausente en las últimas ediciones.

Coincidiendo con el 70 aniversario del premio,el grupo ha editado un vídeo conmemorativo en el que escritores como Javier Sierra, Alicia Giménez Bartlett, Rosa Regàs, Dolores Redondo, Javier Cercas, Álvaro Pombo, Carmen Posadas, Lorenzo Silva, Santiago Posteguillo, Juan José Millás, Juan Eslava Galán, Eduardo Mendoza, Espido Freire, Antonio Gala y los fallecidos Ana María Matute, Manuel Vázquez Montalbán y Terenci Moix hablan del efecto que supuso para ellos haber ganado el galardón.

jueves, 14 de octubre de 2021

Un breve inventario de las maneras de leer

Como ya fue comentado oportunamente, Miguel Wald, traductor de larga trayectoria, tiene un blog que, precisamente, se llama algundiavuatenerunblo . Sus entradas están muy espaciadas unas de otras, pero cuando sube algo, vale la pena leerlo. Es el caso de esta reflexión sobre la lectura.

Para leer un libro

Hay innumerables formas de leer un libro. Tantas, quizá, como lectores.

Están, por ejemplo, los que se zambullen sin preámbulo en la primera página del relato, de la novela, del poema, del ensayo o de lo que sea. Empiezan a leer directamente, casi sin reparar siquiera en el título, en la tapa, en las páginas iniciales, en nada. Se meten en el bloque de texto como quien mete una cuchara en lo profundo del dulce de leche.

Están, además, quienes van apilando libros como ladrillos para una torre en la mesa de luz, en el escritorio, debajo de la mesa ratona, en el rincón del pasillo por el que pasan para ir al baño.

Y están esos otros que lo primero que hacen es sostener los libros entre las dos manos, como si los estuvieran pesando, y de inmediato pasan un dedo por el borde de las hojas a toda velocidad, con efecto ventilador.

Y están quienes van directo al índice, esté al principio o al final del libro, para ver cuántos capítulos tiene, cómo se titulan. Y luego cuentan las hojas que tiene cada capítulo, y el primer capítulo tiene siete páginas, y el segundo tiene cuarenta y dos, qué desproporción, che, como si significara algo.

Y también están aquellos que se detienen a mirar la tapa como si fuera un cuadro. Y quienes parecen querer poner el libro bajo el microscopio y diseccionarlo con el bisturí de la mirada y lo primero que hacen es leer la contratapa, y después miran quién lo editó por primera vez, y cuándo, y quién lo tradujo, y cuántos ejemplares tiene esa edición, y luego el índice, y después los agradecimientos, y la dedicatoria, y los prólogos y los prefacios y las introducciones, y, finalmente, finalmente, se sientan con la satisfacción del deber cumplido. Y recién entonces meten la cuchara en el dulce de leche.

Hay en esta sombrerería sombreros de todos los colores y tamaños, pero no creo que haya unos sombreros mejores que otros, unos más perfectos que otros. No creo, digo, que haya una forma ideal de enfrentar, o abrazar, un libro, de leer un libro. O quizá sí, quizá haya una forma ideal, pero seguramente esa forma ideal será cada vez con cada libro, con cada persona en cada instante, y cada vez será distinta, o igual, pero esa forma de ser igual también será distinta, única, porque la relación con un libro es eso, algo único, siempre único, cada vez único. Y cada persona que enfrenta, que abraza un libro, no sabe que está repitiendo un ritual antiguo y universal, y no lo sabe porque ese ritual es sólo suyo, sólo de ese momento, sólo de la eternidad, porque la eternidad dura lo que ese instante. Nada. Todo.