viernes, 30 de septiembre de 2022

Del gallego al guaraní, sin pasar por el castellano

Rosalía de Castro (1837- 1885) fue una escritora española que escribió tanto en castellano como en gallego. Su obra en esta última lengua fue ampliamente traducida al castellano, pero ahora la poeta paraguaya Susy Delgado la tradujo al guaraní. De esto trata esta noticia publicada en diversos medios paraguayos.

Rosalía de Castro en Paraguay

La antología Rosalía ñe’ẽ poravopyre (Escolma poética de Rosalía) presenta una selección de textos del poemario Follas Novas, considerado uno de los más destacados dentro de la producción de la gran maestra gallega, presentados en su versión original en gallego y su traducción al guaraní realizada por la poeta paraguaya Susy Delgado. El conjunto incluye un prólogo de Iolanda Galanes, profesora del Departamento de Traducción y Lingüística de la Universidade de Vigo, y un texto introductorio de la traductora.

El libro fue publicado bajo el patrocinio del Centro Cultural de España Juan de Salazar de Asunción, Paraguay, por la Editorial Arandurã. Salió a la luz con el apoyo de diversas instituciones como la Academia de la Lengua Guaraní y tuvo una primera presentación virtual desde la Universidad de Vigo, Galicia, con la participación de la Fundación Rosalía de Castro. La segunda presentación se realizó en Asunción a fines de junio de 2022.

En su texto introductorio, Susy Delgado expresa entre otras cosas: «La idea de una antología poética de Rosalía de Castro que incluyera su traducción al guaraní germinó no solamente alentada por la profunda admiración hacia la poesía de esta maestra, sino también de algunas intenciones importantes. La primera de estas intenciones es rendir un homenaje a esa figura capital de la lengua y las letras gallegas, con una versión de su poesía elaborada en la lengua ancestral mayoritaria del Paraguay —el guaraní—, construyendo un puente de hermanamiento entre los universos lingüístico-culturales que estos idiomas representan, a través de su expresión más alta, la poesía.

En un tiempo que ha venido reivindicando y valorizando en buena hora las lenguas minorizadas y los acervos culturales que las mismas transmiten, se pueden recordar los procesos de reafirmación del gallego y el guaraní que, con sus innegables diferencias, muestran su profundo parentesco como experiencias importantes de reflexión y trabajo en el terreno cada vez más reconocido y demandante de la diversidad lingüística. La intención de esta antología bilingüe es aportar un ejemplo de conjunción y diálogo poético a esa marcha necesaria y enriquecedora».

jueves, 29 de septiembre de 2022

El Protrad (Programa de Apoyo a la Traducción de México), en su edición 2022, al rojo vivo

El pasado 3 de agosto, en la revista mexicana Letras Libres, el periodista cultural, escritor y gestor cultural Gerardo Ochoa Sandy publicó un artículo donde critica el Programa de Apoyo a la Traducción (Protrad) del gobierno de su país. Según la bajada, “La convocatoria al Programa de Apoyo a la Traducción plantea un mecanismo de participación casi inviable, que sabotea su objetivo explícito. Su caso no es el único”.

La convocatoria del Protrad 2022 no sirve a sus fines y debe cambiarse

La convocatoria 2022 del Programa de Apoyo a la Traducción, Protrad, debe y todavía puede cambiarse. Ignorado durante tres años por el actual gobierno y lanzado al fin el pasado 3 de junio, el programa en su versión actual plantea un mecanismo de participación prácticamente inviable, que acabaría asfixiándolo.

El nuevo mecanismo de “reciprocidad” que se plantea condiciona el apoyo a una editorial mexicana para traducir y publicar una obra escrita y publicada en otra lengua a que esté asociada con una editorial extranjera que se comprometa a traducir y publicar la obra de un autor mexicano en el exterior. Así lo estipula la convocatoria al Protrad 2022:

“Postular un proyecto editorial integral para traducción y publicación de DOS O MÁS OBRAS [negritas en el original], mediante el procedimiento de publicación recíproca con editoriales extranjeras. Cada editorial mexicana que participe en la convocatoria publicará una obra de naturaleza literaria propuesta por una editorial extranjera que, a su vez, publicará la obra de una escritora o un escritor mexicanos, en una sola postulación, de acuerdo con los géneros literarios antes mencionados [artes, humanidades, ciencias sociales, literatura, literatura infantil y juvenil y literatura en lenguas originarias nacionales y extranjeras].”

Lanzado en 2000 y en funciones desde 2001, el Protrad apoyaba a una editorial extranjera interesada en un autor de nuestro país. A partir de 2013, incluyó también el apoyo a las editoriales mexicanas interesadas en traducir y publicar a un autor foráneo en español. El Protrad 2022 junta las dos categorías precedentes de la convocatoria en una sola. Al mezclarlas, anula a ambas.

Por una parte, la editorial extranjera ya no puede pedir el apoyo de manera directa, como sucedía desde hace 20 años, sino que debe asociarse a una editorial mexicana, la única facultada para solicitarlo. Por la otra, la editorial mexicana solo puede pedir el apoyo asociándose en reciprocidad con un sello del exterior que corresponda con la traducción de un autor mexicano a otra lengua.

A la editorial de México podría interesarle traducir a un autor de una editorial extranjera, que no necesariamente estaría interesada en traducir a un autor del catálogo de la editorial de México que solicita el apoyo de Protrad. Las razones podrían ser muchas: no forma parte de sus prioridades, no cuenta con una colección adecuada, o atraviesa la crisis de la industria derivada de la pandemia. Lo mismo a la inversa. La búsqueda de la contraparte para alcanzar la utópica reciprocidad que Protrad impone como condición para el apoyo es tortuosa e inviable.

Además, Protrad 2022 no tomó en consideración otro factor. El acuerdo de reciprocidad entre una editorial mexicana y una extranjera se vuelve casi imposible de alcanzar si los derechos de autor de la obra están en posesión, como sucede cada vez con más frecuencia, de una agencia literaria, de un heredero o de un albacea.

Las agencias, los herederos y los albaceas realizan negociaciones directas para la publicación de las obras cuyos derechos están bajo su custodia, sin necesidad de acudir a una editorial que participe en reciprocidad. No les hace falta, el trato es directo. Eso cancela la posibilidad de conseguir el apoyo.

El inicio del registro en línea de las propuestas arrancará el 19 de agosto. Las editoriales mexicanas habrán tenido tan solo un mes y medio para encontrar a las contrapartes extranjeras con las que trabajarían “en reciprocidad”, ponerse de acuerdo en los libros que postularían, y recopilar la copiosa documentación solicitada. Desde todos estos aspectos se constata el desconocimiento de la dinámica editorial por parte de quienes concibieron y redactaron el documento.

El registro de las propuestas se extiende durante un mes más, del 19 de agosto al 18 de septiembre. Los resultados se darán a conocer el 1 de noviembre, y los apoyos comenzarían a otorgarse a partir de diciembre de 2022. Eso no sucederá. El año administrativo cierra en septiembre y la mitad de diciembre es vacacional, por lo que los recursos comenzarán a llegar durante el primer trimestre de 2023. Estos intencionales atrasos los tienen contemplados los propios funcionarios culturales.

De tal modo, la convocatoria Protrad 2022 es en la práctica la de 2023, y se habrían acumulado cuatro años sin la convocatoria, lo que equivale a dos tercios del sexenio. Si esta edición no convoca a una cantidad relevante de propuestas, podría haber un pretexto para posponerla un año más.

Para colmo, la convocatoria, tal como se establece en el apartado III.23, no contempla incluir a los editores dentro del comité de selección. El jurado será electo “mediante insaculación ante Notario Público, quien elige al azar de un padrón nacional de creadores y creadoras que cuenten con experiencia y conocimientos acordes a esta vertiente”. El padrón, ¿es el controvertido Telar –Registro Nacional de Agentes Culturales–, o alguno más elaborado ex profeso por la Secretaría de Cultura y el ex Fonca, y cuyos integrantes se desconocen?

Imperó, tal como es costumbre, el desorden en las áreas de difusión. En el comunicado emitido por la Secretaría de Cultura no se incluye el enlace al pdf de la convocatoria. Eso sí, se aprovecha la ocasión para asegurar sin empacho: “A partir de esta emisión, se simplifica el proceso de participación”. Tampoco es posible localizarla a través del menú en el sitio web de la dependencia.

En la información compartida por el Sistema de Información Cultural sí hay un enlace al pdf, pero el Sistema anuncia como convocantes a la Secretaría de Cultura a través del Fonca, de la Dirección General de Asuntos Internacionales y de la Dirección General de Publicaciones, que no participan en la convocatoria de 2022. Ante tanta incompetencia, hay que acudir a Google: “Protrad 2022”, y al fin se llega tanto a la convocatoria del programa como a un menú más, el de las convocatorias vigentes, que tampoco figura en la página de la SC, o está guarecido en algún remoto rincón. Se acabará el sexenio y no habrán aprendido a coordinarse para lanzar no ya una convocatoria, sino tan siquiera un signo boletín.

II

La comunidad cultural asumía ya como un daño colateral más la extinción en los hechos del Protrad, a consecuencia de la ojeriza del Ejecutivo contra los fideicomisos de ciencia y cultura. Durante estos años, los gremios de los editores y traductores permanecieron pasivos, o al menos no expresaron su desacuerdo con el ahínco necesario. Dada la gravedad de la situación, solo algunos, por excepción y a título personal, expresaron su inconformidad. Debido también a la escasa valoración pública que se le otorga al oficio de la traducción, la ausencia del anuncio de las convocatorias durante tres años tampoco propició la resonancia mediática que merecía y merece.

No obstante, Protrad seguía en funciones. En julio de 2021, en la cúspide de la tercera ola de la pandemia, el programa confirmó que la convocatoria no desaparecía y que estaban afinándola para, basándose en la experiencia de los años anteriores, eventualmente enmendarla y mejorarla, hacerla más funcional. Hasta había un diagnóstico, pues. La fecha de lanzamiento que se anticipó de manera extraoficial fue octubre de ese 2021. Posteriormente, para el primer trimestre 2022. Finalmente, para cuando hubiera “techo presupuestal”. Ese “techo” se tuvo para el arranque del segundo trimestre.

Desde su origen, Protrad se convirtió en el más eficaz programa de fomento a los autores de México en otras lenguas. A iniciativa de Phillipe Ollé-Laprune, fundador también de la Casa Refugio Citlaltépetl, el programa obtuvo el apoyo del Conaculta a través de su Dirección de Publicaciones, la Dirección General de Cooperación Educativa y Cultural de la SRE –hoy reemplazada por la Dirección General de Diplomacia Cultural y Turística–, la Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM y la Cámara Nacional de la Industria Editorial (CANIEM). En 2013, el año que el programa comenzó a apoyar a editoriales mexicanas para traducir y publicar autores extranjeros, se sumó la FIL Guadalajara. Llegó el actual gobierno y desmoronó esa noble alianza. Hoy solo participa la SC.

En una referencia en el contexto de la convocatoria de 2018, la última que vio la luz, se indica que el Protrad había otorgado, a lo largo de su historia, más de 280 apoyos a proyectos editoriales. Derivado de lo anterior, los autores mexicanos habían sido traducidos y publicados en más de 250 editoriales extranjeras de más de veinte países, y menciona a algunos de los autores extranjeros traducidos al español.

Entre otros autores, han sido traducidas a otras lenguas obras de Octavio Paz, Juan Rulfo, Miguel León Portilla, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska, Carlos Pellicer, Rosario Castellanos, Emmanuel Carballo y Rosario Castellanos. De cualquier manera, no figura por ninguna parte ni siquiera el catálogo más elemental de lo que Protrad ha apoyado en su historia.

En ese balance de 2018 se destaca asimismo el constante apoyo a editoriales mexicanas o extranjeras interesadas en traducir y publicar a autores en lenguas indígenas de otros países al español, y a editoriales extranjeras que quisieran traducir lenguas indígenas de México a otros idiomas. Es decir, lo que presume hacer la actual administración en defensa de las lenguas ahora llamadas “originarias” no ha sido ninguna novedad en la política cultural de México al menos de los años 90 a la fecha.

La propia convocatoria de 2018 despertó suspicacias y anticipaba el desinterés por el programa desde finales del sexenio anterior. El anuncio se hizo en noviembre, a un mes de la conclusión de la gestión de María Cristina García Cepeda como secretaria de Cultura. Los resultados se publicarían en julio de 2019 y los apoyos arrancarían hasta septiembre de 2019, el último mes del año administrativo fiscal. De tal manera, la secretaria entrante, Alejandra Frausto, quedaba liberada de la necesidad de anunciar una nueva convocatoria de Protrad durante el primer año de su gestión. Y se siguió de frente.

Fue hasta casi un mes después del anuncio del lanzamiento de Protrad 2022, el pasado 29 de junio, que uno de los dos gremios más afectados, la Asociación Mexicana de Traductores Literarios A. C, Ametli, expresó su desacuerdo a través de una carta abierta dirigida a la Secretaría de Cultura, al Sistema de Apoyos a la Creación y Proyectos Culturales, al Protrad y los medios. A la fecha, ni grandes sellos editoriales ni editoriales pequeñas han fijado alguna postura.

La Ametli lamentó el mecanismo de reciprocidad y destacó las bondades del mecanismo previo, una convocatoria con dos categorías. Además, la asociación señala que la nueva convocatoria se lanza en un momento inadecuado, como es el verano, temporada en la que no se realiza ninguna feria de libro de relevancia y muchas editoriales y organismos extranjeros orientados al apoyo a la traducción “hacen una pausa en sus actividades de contacto y promoción”. Las más afectadas serán las editoriales pequeñas, que suelen apostar por nuevos autores y catálogos “innovadores”, y que son las que tienen menos recursos y contactos en el extranjero.

El 30 de junio, al día siguiente de la publicación de la carta abierta, Isabel Cortés, de Protrad, buscó y conversó con el presidente de la Ametli, Arturo Vázquez Barrón. El acuerdo fue que los equipos de trabajo de ambas partes se reunieran en alguna fecha de la semana del 25 de julio. La Ametli puede y tiene que pedir la cancelación de la convocatoria y que se vuelva a la convocatoria de 2018. Si el Protrad se opone a dar marcha atrás a la inservible convocatoria recién lanzada y la Ametli avala esa postura, se desperdiciará un año más para, en los hechos, sumar cuatro en total. Una eventual nueva convocatoria, que corrija y enriquezca a la de 2018, deberá ser el resultado del trabajo del Protrad, la Ametli, y el gremio editorial. Ya se verá, pues decididos en la defensa de Protrad no han estado en estos años.

En su carta abierta, la asociación se preguntó también por qué dejaron de anunciarse las convocatorias del Premio Bellas de Traducción Literaria Margarita Michelena y del Premio de Literatura en Lenguas Indígenas, de naturaleza bilingüe, que contempla la traducción de la obra ganadora al español, realizada en la mayoría de las ocasiones por los propios autores ganadores del certamen. Los dos son del INBAL y fueron cancelados a partir de la llegada de Leticia Luna a la dirección de Literatura.

El Premio de Lenguas Indígenas sólo tuvo una edición, en 2019.

El Margarita Michelena tres. Los jurados de las ediciones 2018 y 2019 elogiaron la gran calidad de los libros participantes, lo cual reflejaba el alto nivel de la traducción en México en la actualidad. En 2020, Lucina Jiménez, directora general del INBAL, subrayó incluso “la importancia fundamental” del premio porque a través de la traducción “es posible fortalecer el entendimiento entre los pueblos”, y se comprometió a que continuaría, como consta en el boletín del Instituto. Fue una promesa incumplida más.

Coda

La desafortunada convocatoria del Protrad 2022, sumada a la cancelación de los únicos dos premios con apoyo del Estado, ilustra el desdén hacia la traducción en México. Esta actitud se ha vuelto contagiosa. El Primer Premio Hispanoamericano de Traducción Literaria Aquelarre Ediciones 2022, apoyado por el Instituto Veracruzano de Cultura y que cerró el 31 de mayo, estableció cláusulas que no cumplieron con los estándares editoriales y precarizaban aún más la faena de los traductores.

En efecto, la proyección geográfica “hispanoamericana” ya sonaba pretenciosa en relación con el monto del reconocimiento, pero lo grave eran los criterios de participación. Los concursantes enviarían traducciones de obras literarias en prosa de entre 90 y 350 cuartillas, en fuente Garamond 11 puntos a 1.5 de interlineado. El ganador recibiría mil 500 USD –unos 30 mil pesos–, más la publicación de la obra y un diploma.

En el ámbito editorial, una cuartilla se calcula de dos maneras. La primera es por palabras, entre 220 y 250. La cuartilla Garamond 11 puntos a 1.5 de interlineado del premio Aquelarre-IVC equivale a 600 palabras, casi el triple de lo establecido por la convención editorial. El premio entonces convocó a participar a traductores no con obras de 90 a 350 cuartillas de extensión, sino de 240-250 a 950 cuartillas.

La otra manera de medir una cuartilla es por el número de caracteres con espacios (cce), mil 800 en promedio. La cuartilla del certamen es de 3 mil 430 cce, casi el doble. Hasta la desafortunada convocatoria del Protrad 2022 fija la extensión de la cuartilla en 220 palabras y/o mil 800 cce. Sea entonces el triple en palabras o el doble en cce, el certamen deprecia lo que busca reconocer, “el ingente trabajo de los traductores hispanohablantes”, según reza la convocatoria.

El Aquelarre-IVC pagaría así 101 pesos por cuartilla si el ganador concursó con el mínimo de cuartillas, o 26 pesos si concursó con el máximo. El Protrad 2022 al menos establece pagos mínimos por una cuartilla de 220 palabras que están, digamos, dentro de los rangos del mercado editorial: 200 pesos del inglés y lenguas romances al español; 250 pesos de otros idiomas al español y del español a inglés y a lenguas romances; 275 pesos del español a otros idiomas y 300 pesos de lenguas originarias, lenguas muertas, latín o griego al español y viceversa. Estos montos, pues, son equivalentes al doble o el triple del certamen, si el ganador participó con el mínimo de cuartillas Si el ganador participó con el máximo de cuartillas, la diferencia es de ocho a doce veces más.

Estado, editoriales y universidades están en deuda con el gremio de la traducción en México.

miércoles, 28 de septiembre de 2022

Mo Yan conversa con su traductor al castellano

El pasado 30 de agosto, la agencia española EFE hizo circular la siguiente nota en la que el Premio Nobel chino de Literatura 2012 Mo Yan (1955) habló con Juan José Ciruela, su traductor.

Mo Yan califica el idioma como “la jaula de los escritores”

Pekín, 30 ago (EFE).- El premio nobel de literatura chino Mo Yan destacó hoy que el idioma es “la jaula de los escritores” que los obliga a mantenerse en un género si no son capa ces de “romperla”.

Mo, Nobel de Literatura en 2012, participó este martes en una videoconferencia organizada por la Biblioteca Miguel de Cervantes de Shanghái, que reunió también al traductor al español de su obra Trece pasos, el profesor de chino de la Universidad de Granada Juan José Ciruela.

En su intervención en el encuentro, que forma parte del ciclo literario “Entre Lenguas: los autores por sus traductores”, el autor chino indicó que sus obras tratan de ofrecer “una mezcla entre lo coloquial, lo campesino y lo culto” en cuanto a su uso de la lengua china en las mismas.

“Yo soy del campo de la provincia de Shandong, y mis vecinos hablan un dialecto muy coloquial”, dijo sobre su experiencia, y añadió que la lectura de las obras de un afamado escritor antiguo de su zona que “usaba un idioma escrito más culto” ayudó a constituir su propio estilo.

El autor, considerado el padre del “realismo alucinatorio”, y que se inspiró en sus inicios en el realismo mágico de Gabriel García Márquez, reflexionó sobre la importancia de los matices de traducción de las obras a un idioma extranjero.

“A principios de la década de los 80 se tradujeron muchas obras extranjeras al chino, y este chino resultante es muy peculiar, no es el típico, es un producto de los traductores que buscaban una correspondencia entre las lenguas”, afirmó sobre su acercamiento a obras de otros países.

Una lengua que es la herramienta de vida de los escritores, pero también según Mo, “una jaula”, ya que “para salir de un género hay que entrar en otro, y cualquier género se basa en un tipo de lengua”.

Se trata de una herramienta que, como cualquiera, requiere de experiencia sobre la misma para saber ser usada, según Ciruela.

“Se tiene que tener contacto con la lengua y la gente china para ayudar a entender situaciones y contextualizar mejor a los personajes”, aseguró el traductor de Trece pasos.

“Hay que vivir la lengua” agregó el profesor universitario, como si se tratase de uno de los vecinos de Mo Yan en Shandong, que vivieron sus propias “historias que no son verdaderas a ojos de la gente que las cuentan”.

Entremezclando memorias colectivas, combinando versiones y perspectivas, el autor busca contar la historia a través de sus personajes, no mediante la versión de la generación que le precedió.

Una historia de movimientos políticos en la China del siglo XX que, en su novela “La vida y la muerte me están desgastando”, relata por medio de continuas reencarnaciones de su protagonista en distintos animales, destino del cual liberaría a su personaje en los últimos 22 años.

“Seguiría siendo humano al reencarnarse, porque la China actual merece la pena ser vivida como un ser humano. Ahora un ser humano es mucho más feliz que un animal”, dejó en claro el escritor. 

martes, 27 de septiembre de 2022

Juan José Arreola traductor estudiado

El 22 de septiembre, Ricardo Solís publicó en el Informador.MX la noticia de un coloquio realizado en Guadalajara, a propósito de la figura del escritor mexicano Juan José Arreola (1918-2001), quien a lo largo de su dilatada vida fue autor de una novela, varios libros de cuentos y ensayos (generalmente, textos breves, en los que alterna la prosa narrativa y la poesía). En la ocasión, el acento del coloquio estuvo puesto en Arreola como traductor. Así, en la bajada se lee: “La segunda lengua de Juan José Arreola fue el francés, que aprendió a través del cine galo que se proyectaba en su natal Zapotlán y que practicó en la ciudad de Guadalajara”.

Juan José Arreola es estudiado como traductor del francés en el Coloquio Arreolino 2022

El Coloquio Arreolino, con un programa que integra actividades de Secretaría de Cultura (SC) de Jalisco, del Gobierno de Zapotlán El Grande y el Centro Universitario del Sur (CUCSur) de la Universidad de Guadalajara (UdeG), inició este miércoles 21 de septiembre en la tierra que vio nacer a Juan José Arreola y en el marco del aniversario de su natalicio, con una ofrenda floral al pie de su escultura, una charla a cargo de Gabriel Martín, de la Alianza Francesa; y la premiación del Concurso Nacional de Cuento que lleva el nombre del autor, a la escritora Alma Mancilla, ganadora del certamen.

Así, se inauguró en Zapotlán El Grande el coloquio que es una tradición en la región sur de Jalisco y que llega a su edición número 15 con el objetivo de estudiar a Juan José Arreola como un juglar en otras lenguas, como alguien que viajó por el idioma francés de ida y de regreso, a través de su conversación y de su obra; pues fue traductor, pero también ha sido traducido. En este sentido, Fernando Toriz, Jefe de Lengua y Literatura de Cultura Jalisco, explicó que en esta ocasión el programa del coloquio presenta “una propuesta integrada” pues articula los esfuerzos que año con año realizan varias instituciones “para celebrar al escritor, sumando colaboraciones para enriquecer este espacio”. Indicó también que el foro inició este 21 de septiembre para conmemorar los 104 años de nacimiento del autor, que viajó por el mundo para ilustrarse, pero que en París encontró –de 1944 a 1945–, una de sus experiencias más significativas.

Las actividades del foro continuarán hasta este próximo 2 de octubre, y en el programa las y los interesados en participar encontrarán conversatorios, la exposición de una pieza sonora, muestra de ejemplares de la obra de Juan José Arreola traducidos a distintos idiomas, un taller de traducción literaria, un torneo de ajedrez y una cata de vinos.

En el inicio del coloquio, en la Casa Taller Literario Juan José Arreola, estuvieron presentes Fernando Toriz, Jefe de Lengua y Literatura de la SC, Azucena Rodríguez, Coordinadora de la casa taller y Gabriel Martín, Coordinador Cultural de la Alianza Francesa. Para conocer el programa completo del Coloquio Arreolino 2022 (cuya sede se encuentra, principalmente, en la Casa Taller Literario Juan José Arreola) se recomienda visitar las distintas redes sociales de Cultura Jalisco o visitar la página web de la SC (https://sc.jalisco.gob.mx/).

Arreola traductor
La segunda lengua de Juan José Arreola fue el francés, que aprendió a través del cine galo que se proyectaba en su natal Zapotlán y que practicó en la ciudad de Guadalajara. Tiempo después, con su viaje a Francia por todo un año, consolidó su dominio del idioma. A su regreso de París, Arreola trabajó para el Fondo de Cultura Económica (FCE) y tradujo del francés 4 títulos:

· La isla de Pascua, de Alfred Mátraux/ en 1950

· El cine: su historia y su técnica, de George Sadoul/ en 1950

· El arte teatral, de Gastón Baty y de Chavance/ en 1951

· El arte religioso del siglo XII al siglo XVIII, de Émile Male/ en 1952

lunes, 26 de septiembre de 2022

Hablan los editores de Gris Tormenta



Tomada del blog de Eterna Cadencia, la que sigue es una entrevista, publicada el pasado 19 de septiembre, con Jacobo Zanella y Mauricio Sánchez, los editores de Gris Tormenta, interesante editorial mexicana con sede en la ciudad de Querétaro.

“Publicamos ensayo que no busca respuestas, sino convivencia con la duda”

La Feria de Editores, en Buenos Aires, fue todo un éxito en esta nueva edición con sede renovada, y recibió numerosos sellos extranjeros, algunos de ellos visitantes por primera vez. Entre esos estuvo Gris Tormenta, al mando de Jacobo Zanella y Mauricio Sánchez, la única mexicana de esta edición, proveniente de Querétaro.

Continuando con nuestra serie de entrevistas a editores, y hoy toca el turno a esta casa que publica pensamiento literario a través del ensayo y la memoria.

"Gris Tormenta es un taller editorial que imagina, edita y publica libros que reflexionan sobre la cultura y el pensamiento contemporáneos. Títulos que amplían y profundizan la curiosidad del lector, estructurados alrededor de la idea del libro mismo. La filosofía editorial de Gris Tormenta se desprende de una filosofía de la lectura, de la atención a lo que nos habla y del placer de la imaginación: más que descubrir nuevos autores, se proponen nuevas discusiones sobre dudas inquietantes y nuevas perspectivas y lecturas de textos existentes", explican sus editores, y sostienen que cada título es la respuesta a una pregunta, a una idea o a un debate originado por la misma editorial.

"Nos interesa transmitirlo con una voz propia", advierten sobre sus libros de diseño sobrio y elegante que se reparten en dos colecciones: Disertaciones (colección de antologías alrededor de un tema debatido por un grupo heterogéneo de voces o alrededor de una pregunta que sugiere una disertación colectiva: migración y exilio, viajes espaciales o navegaciones del mundo de Georges Perec, por caso) y Editor (narraciones en primera persona que revelan los distintos procesos, largos e inesperados, que existen antes de que un libro sea abierto por un lector).

En esta segunda colección de memorias y ensayos dedicados a los múltiples oficios de la edición acaba de salir el argentino Alan Pauls con Fallar otra vez, compartiendo catálogo con Mario Muchnik, Thomas Bernhard, Jhumpa Lahiri, Emily Gould o Pablo Duarte e Ilegible. Crítica, retórica y filosofía literaria; creación, composición, traducción y edición. "Raros hallazgos e historias originales sobre las grandes ideas que suceden en el backstage de la literatura y el libro en el mundo", dicen. De eso se trata.

–¿Cómo nació Gris Tormenta?
–Nació por iniciativa de uno de los editores, después de haber estudiado el Máster en Cultura Contemporánea en la Universidad Complutense de Madrid y haber estado en contacto, como parte de su tesis, con varios editores locales. Ese fue el último empuje, digamos, porque antes de eso ya tenía una larga vida como lector, sobre todo de editoriales independientes latinoamericanas. Para el nombre hubo varios candidatos, pero nos gustaba Gris Tormenta por sugerir una atmósfera de lectura y porque refleja el anhelo de algo que no tenemos. Querétaro, la ciudad donde vivimos, es muy luminosa, calurosa y seca: tiene un promedio anual de 330 días de cielo azul y poquísimos milímetros de lluvia. Más que vender libros, al principio nos preocupaba ser una editorial que se identificara, y quizá por eso fuimos cuidadosos con las colecciones y los títulos. Los primeros libros ya reflejaban esa búsqueda a través de una estructura clara de la editorial en colecciones: la colección Disertaciones, con Lo infraordinario, y la colección Editor, con Perder el Nobel.

–¿Cómo es editar desde Querétaro en México, cómo es editar sin hacer base en el DF?
–Es un país excesivamente centralizado, por lo que editar en cualquier ciudad que no sea la Ciudad de México es una hazaña. La hazaña no es editar, sino que la editorial encuentre el lugar que le corresponde en el panorama de la lengua. Cuando los libros salen de México eso deja de interesar: al lector le importa la propuesta editorial y literaria, no si la ciudad es mediana, pequeña o grande. En México, sin embargo, hay muchos prejuicios, y eso significa dificultades, lentitud.

–¿Cómo es el sistema de editoriales mexicanas independientes, en qué mundo se inscriben?
–Tal vez el sistema sea el mismo que rige en otras partes de América Latina, un sistema basado en lo que les da origen: hay editoriales conformadas por autores, otras más que fueron fundadas por personas que alguna vez ejercieron un cargo en la industria del libro; después están las editoriales de corte académico, fundadas a partir de una propuesta universitaria y hay otras fundadas por entusiastas de los libros, la edición y la lectura. Seguramente este último sea nuestro caso.

–¿Cómo diseñaron sus colecciones Disertaciones y Editor? ¿Qué modelos tuvieron y qué objetivos se propusieron en cada caso?
–La editorial, en general, buscaba desde el principio distinguirse por el catálogo. No buscábamos que fuera un catálogo raro, pero sí distinto a lo que normalmente se publica (narrativa, tendencias, poesía). Eso nos llevó al ensayo y a la antología, dos géneros (uno literario, otro editorial) que se exploran poco, por lo menos acá. Y así nació la colección Disertaciones: antologías multiculturales, con relevancia contemporánea, alrededor de un concepto que elude la definición. Unos meses después nos encontramos con un texto que nos gustó mucho, en donde un autor habla de la larga e intrincada relación con su editor, y pensamos que si lográbamos encontrar más textos así, con esa calidad en la voz, podíamos formar una colección que hablara de eso que nosotros vivíamos todos los días, que expresara nuestra curiosidad como editores, y así apareció la colección Editor. No conseguimos los derechos para publicar ese texto, pero su espíritu (que tenemos muy presente) da origen a una colección improbable y bellísima que hoy cuenta ya con ocho títulos, y que se ha convertido en nuestra colección más reconocida. Ahora estamos trabajando en la definición de una tercera colección que aparecería en 2023.

–¿Cómo trabajan los libros por encargo? ¿Por qué se proponen no sólo elegir textos sino también producir textos?
–Veíamos que muchas editoriales se esforzaban por «descubrir» autores, con resultados regulares. Así que no quisimos ir por ahí. Por otro lado, ninguno de nosotros tenía experiencia editando textos literarios. Esto da origen a uno de los valores de la editorial, que es publicar textos breves, de autores —en su mayoría— ya conocidos. Siempre decimos que imaginamos los libros terminados y leídos antes de que existan. Y luego nuestro trabajo consiste en imaginar y producir un libro que se parezca a esa experiencia editorial y de lectura que imaginamos antes de siquiera saber quién lo iba a escribir. Lo mismo podemos decir de nuestras colecciones, pero en otra escala. En ambas colecciones hacemos híbridos: textos seleccionados (muchos traducidos al español por primera vez) mezclados con textos comisionados. Y en esa mezcla se puede lograr rareza y profundidad. Con los textos seleccionados hay más certeza: compras lo que te gusta. Con los comisionados hay más apuesta: quizá resulta que la voz que te gustaba produce (quién sabe por qué) un texto que no te encanta. O al revés. Y ahí es donde hay que empezar a negociar, editar y decidir. Hemos recibido textos que al final decidimos no incluir en los libros.

–Gris Tormenta se propone como una editorial de pensamiento literario, algo bien específico que sin embargo no encaran de modo académico. ¿Cómo trabajaron esta marca identitaria, cómo la van explorando?
–Nos interesa alejarnos lo más posible de lo teórico y lo académico, pero nos gusta mucho el concepto de pensamiento literario, porque creemos que hay algo muy cálido ahí, algo con lo que el lector podría identificarse —aunque de pronto podría leerse casi como una contradicción. Lo que nos interesa publicar son ensayos literarios y memorias que se originan o que están contados desde la experiencia, desde la vivencia, o incluso —parcialmente— desde la imaginación, sin llegar a ser ficción —aunque sí usando algunas de sus herramientas. Es decir, que publicamos el ensayo que no busca respuestas, sino la convivencia con la duda. El ensayo que explora los rasgos más humanos del escritor. Es el ensayo-tentativa, que inicia sin un punto de llegada fijo; que se interesa más bien por recorrer un camino, por recorrer con la mirada un paisaje. Cinco años y diecisiete títulos después, sentimos que la voz distintiva de la editorial comienza a ser evidente y reconocible. Parte de ese pensamiento literario se puede ver también en cómo a Gris Tormenta le interesa reflexionar sobre la labor editorial misma dentro de sus libros: la edición, la escritura, la lectura. La colección Editor lo muestra en palabras, la colección Disertaciones lo muestra «en la práctica».

En su catálogo cruzan firmas como las de Thomas Bernhard o Alan Pauls con las de autores y autoras noveles: ¿qué pueden decirnos de estos equilibrios y contrapesos?
–Gris Tormenta es una editorial de dos editores con personalidades muy distintas, con lecturas que raramente coinciden. Creo que hay reflejos de eso en el catálogo, si bien son indirectos, no siempre obvios. Pero también hay algo intencional en la «mezcla»: hacer evidente que la voz es mucho más importante que el nombre. Por otro lado, editorialmente, nos gusta saber que hay autores de distintas escalas conviviendo, y no me refiero a los jóvenes y los experimentados, sino a la convivencia de espectros y contextos desde donde muy distintos autores piensan y escriben: la mayoría de nuestras antologías tienen escritores de tres o cuatro continentes, de amplios rangos de edad, de distintas ideologías y memorias: esa mezcla es apreciada por el lector en la lectura —no por la mezcla misma, sino por el efecto que logra: el efecto de los matices de la voz humana. Otra cosa que nos interesa es proponer temas, o tratamientos de temas, que no existen en español, que vienen de otras lenguas, no importa qué autores hagan esa exploración. Eso crea un contrapeso con lo que estamos acostumbrados a leer y a ver en las mesas de novedades, y va forjando el carácter de la editorial. La antología En tierra de nadie, por ejemplo: habla de un tema en exceso repetitivo: la migración, pero ¿desde dónde lo hace? No desde la masa y la estadística, no desde la política y la sociedad, como siempre vemos esos temas tratados, sino desde la individualidad, desde la memoria, desde la incompatibilidad entre lo que el migrante busca y lo que el exiliado obtiene, es decir, desde el interior. Y eso es muy literario, para nada periodístico.

–¿Por qué seguir haciendo libros en un mundo como este?
–Porque el libro da forma a la escritura, es su representación. Los editores seguirán editando porque los escritores seguirán escribiendo: no encuentro un acto que más dialogue con las interrogantes que la vida plantea. Y porque me temo que lo que sugieres al decir «un mundo como este» aplica también al de hace doscientos años y al de hace dos mil. A cualquier mundo. Esa es parte de la historia de la literatura: hablar de un mundo que colapsa sobre sí.

viernes, 23 de septiembre de 2022

Lenguas originarias: lo que no se puede traducir



La siguiente nota, publicada sin firma, apareció a principios de septiembre en el sitio de BBC Mundo y se refiere a aquellos términos intraducibles que existen en las lenguas originarias de México. “Sólo 7,3 millones de personas, apenas el 6% del país, hablan alguna de estas lenguas; se trata del segundo país de América Latina con más variantes, luego de Brasil”.

10 fascinantes palabras de lenguas originarias de México que difícilmente pueden traducirse al español

En México, hay 69 formas diferentes de referirse a una misma realidad. 69 formas diferentes de ver el mundo. No es una exageración. En un país tan grande y con una diversidad cultural aún mayor, existen —además del español— 68 lenguas indígenas, de las que se hablan 364 variantes agrupadas en 11 familias lingüísticas. Esto hace que este país esté entre los 10 del mundo con más lenguas originarias y el segundo de América Latina, solo por detrás de Brasil.

Pero esta impresionante riqueza no solo permite llamar a una misma cosa de muchas maneras gracias a estas lenguas, sino que algunos de sus conceptos son tan especiales y reflejan una manera tan particular de comprender lo que nos rodea, que no tienen una traducción directa al español.

“Son auténticos tesoros lingüísticos que regalan los hablantes de México y que expresan desde sentimientos hasta formas de comer o de observación de la naturaleza”, resumió Gabriela Lavalle, coordinadora del libro “Intraducibles”, que recopiló algunas de estas palabras que necesitan de varias frases de descripción para conocer su significado en español.

Tributo a la “resistencia”
El resultado de esta publicación fue un bello compendio de palabras de pueblos originarios mexicanos con las que comparten una pequeña muestra de su cosmogonía, costumbres, momentos de la vida cotidiana y gastronomía. Pero mantenerlas vivas y que no caigan en el olvido requieren, por supuesto, que estas lenguas continúen hablándose.

En México, sin embargo, solo 7,3 millones de personas hablan alguna de sus lenguas originarias. Es decir, apenas el 6% de la población total del país, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística mexicano (INEGI).

Y, pese a la omnipresencia del idioma español en México y su difusión mayoritariamente aplastante frente a las lenguas originarias, otro dato reflejó la importancia de apostar por su conservación: el 12% de quienes hablan alguna lengua indígena no dominan el español.

Por eso, Lavalle destacó que el proyecto de “Intraducibles” es una especie de homenaje a todos estos hablantes originarios que lucharon, mediante sus palabras, por conservar su identidad frente al idioma que le impusieron en sus territorios. “Tienen 500 años de resistencia, de apostar por sus orígenes y su manera de comunicarse. Es un tributo a toda esa gente que defendió su riqueza y que merece que le demos trascendencia y valoración”, aseguró en entrevista con BBC Mundo.

“Pero sobre todo, nuestro proyecto quiere reconectar a la gente, especialmente a niños y jóvenes, con esta parte de la multiculturalidad de México, para que tampoco pierdan esas raíces y que comprendan que, entre más conozcamos de todas las culturas, mucho mayor es nuestra riqueza”, agregó.

La dificultad de traducir
A cualquier hablante de al menos dos idiomas le ocurrió alguna vez que no fue capaz de encontrar una traducción exacta para una palabra, por lo que se vio obligado a expresar esa idea mediante una definición más larga. Lo mismo ocurrió con la tarea de trasladar al español estas palabras originarias únicas, con tanta riqueza que no se pueden traducir de manera directa, y aún menos sin alterar su significado original.

“Ese fue un trabajo complicado, pero en el que nos fijamos desde un principio: en intentar tener una especie de traducción, pero sin intervenir en el origen de las palabras y respetando lo que el hablante quería transmitir”, reconoció Lavalle. “Porque, al final del día, no podemos ‘castellanizar’ una palabra que no es nuestra ni pertenece a nuestra lengua. Pertenece a ellos”, apuntó.

De unas 250 propuestas enviadas por hablantes de lenguas originarias de todo el país, se seleccionaron finalmente 68 palabras para “Intraducibles”, que en el libro están acompañadas por sus ilustraciones y por poemas de la escritora zapoteca Irma Pineda que ayudan a su comprensión.

A continuación, presentamos 10 de estas palabras intraducibles al español, que suponen auténticas donaciones de los pueblos originarios mexicanos al mundo. Para conocer el resto, podés leer el libro completo en la web intraducibles.org.

1. Ndúyuu

Esta palabra en zapoteco se refiere a la acción de colocarse en posición fetal, con las rodillas en el suelo, el trasero levantado y las manos pegadas a la cabeza o torso. Por lo general, no está asociada a ningún rito ni celebración, sino que es una acción cotidiana y se hace para relajar el cuerpo, por dolor de panza o por diversión.

 

2. Ndumui
¿Sentiste una tristeza profunda? ¿Cómo la llamarías? Al dolor emocional devastador se le nombra en lengua otomí con la palabra ndumui, un sentir que se manifiesta desde el estómago hasta el corazón.

Para quienes hablan esta lengua, corazón y estómago son lo mismo y representan el centro de energía de las personas.

3. Ch’uuk’
Palabra maya que entraña la compañía, la generosidad, la voluntad de compartir, y además, su significado tiene relación con el sabor de la comida.

De forma general, con esta palabra se invita a hacer un taco con todo lo dispuesto en la mesa; sin embargo, su sentido más profundo hace referencia a sujetar la tortilla y frotarla con otro elemento para que quede impregnada de ese sabor.

4. Esom
Esta palabra en lengua tsotsil hace referencia a las cosas que aparecen y desaparecen sin motivo aparente. Cuando esto sucede, no se culpa a ninguna persona, pues eso no se trata de un ser, sino de una noción del tiempo y del espacio, acaso una dimensión donde fue lo extraviado.

5. Makiepë
Para saludar durante las asambleas, en ceremonias familiares o con la comunidad mixe, se dice makiepë. Se trata de un saludo universal que trata de decir “el creador de la vida te cuide…, te guíe y te acompañe”.

6. B’etsja
En mazahua, se utiliza para referirse a una persona que al mismo tiempo es trabajadora, ligera y rápida para hacer sus tareas.

7. Pandamojmi
En mazahua, en la comunidad de Santiago Coachochitlán, Estado de México, si por casualidad tocás pandamojmi, te recomendarían alejarte de las cazuelas, pues es una planta que torna resbaladizas las manos que la tocan.

Esta planta no pasa de los 80 cm de altura, sus flores son color naranja rojizo y, para ser apreciada, se le ve únicamente en tiempo de lluvias. Desafortunadamente, en su nombre porta su falta: páná significa tirar y ndamojmï, cazuela; es decir, “tiracazuela”.

8. Ta’kjuii
Existen formas de manifestar el respeto y la alegría que guardamos amorosamente para nuestros viejos sabios: los abuelos.

En mazahua, se dice ta’kjuii para saludar respetuosamente y rendir tributo a quienes, guardianes de la memoria, tejen la trenza de la historia y guían con sus pasos a las generaciones jóvenes. Al visitar una casa, ta’kjuii manifiesta la alegría de quien llega y el agradecimiento de quien recibe.

9. Uila
Del náhuatl. Las abuelas y abuelos de Xochitlán, pueblo en la Sierra Norte de Puebla, son los únicos de entre sus habitantes que pueden dar algunos detalles sobre la apariencia del ser llamado uila. Dicen que es un mal aire, un monstruo, un ser sobrenatural que arrastra una cadena y que solo tiene la mitad de su cuerpo.

Cuentan que mirarlo, provoca adormecimientos en las extremidades y que solo se le puede ahuyentar con tabaco, sauco, rezos o imágenes benditas. Aunque nadie conoce su naturaleza, todos tienen certeza de su maldad.

10. Ya bialash
Una profunda expresión en zapoteco que significa “entiendo que no se puede, hice todo lo que pude, pero veo que es imposible y me retiro con tranquilidad y paz”.

jueves, 22 de septiembre de 2022

"Un mundo distópico que hoy parece posible"

La poeta, narradora y dramaturga colombiana Piedad Bonnet, el pasado 17 de septiembre publicó la siguiente columna de opinión en el diario ABC, de Madrid. En ella habla de la generación de la cancelación cultural y ofrece diversos ejemplos.


Los nuevos inquisidores

Una de mis exalumnas, profesora de literatura en una Universidad norteamericana, me cuenta del tacto que debe tener para no ofender la hipersensibilidad de sus estudiantes. Tiene que cuidar, por ejemplo, el uso de los pronombres y de los adjetivos, en aras de ser inclusiva y de no equivocarse en cuestiones de género. Y ha tenido que pasar malos ratos, como cuando un estudiante afro se quejó de que le pusieran a leer Poeta en Nueva York, de Lorca, por considerar que es una obra racista. Las directivas del departamento no supieron muy bien qué hacer con esa papa caliente, pero la queja podría haberle costado un disgusto mayor a la joven profesora si el conflicto lo dirime alguien descriteriado (o simplemente cobarde).

El riesgo para un maestro de sufrir represalias institucionales porque un desprevenido comentario suyo cause indignación moral en un estudiante predispuesto a encontrar en su discurso racismo, misógina u otros prejuicios, fue mostrado ya por Philip Roth en su nove- la La mancha humana, publicada en 2000. Roth narra en ella cómo Coleman Silk, un profesor, es expulsado de la universidad donde trabaja, acusado de racismo, por usar una palabra ambigua en tiempos en que ya estaban bastante agitadas las aguas, a veces necesarias, a veces fundamentalistas, de lo políticamente correcto. El giro que da la historia de Roth nos va a permitir ver las verdaderas culpas de Coleman, y de paso, con lúcida ironía, comprender lo obtuso de su expulsión.

Mi colega francesa Florence Thomas, una pionera feminista radicada en Colombia, aguerrida como ninguna, confiesa en reciente artículo que siente alivio de no enseñar ya en una universidad, pues muchos docentes le han confesado tener “miedo casi enfermizo, temor de ser denunciados, pánico de las redes sociales o físico terror de ser investigados administrativamente por una queja de algún alumno o alumna. Mejor dicho: un estado permanente de zozobra”. Otro colega, también de una universidad norteamericana, me habla de la desconfianza que ha visto ir ‘in crescendo’: cualquier reunión entre profesor y alumno debe hacerse con la puerta de la oficina abierta, y el profesor debe evitar mirarlo (o mirarla) a los ojos, so pena de ser acusado de intento de seducción o abuso. A eso hemos llegado en el camino del radicalismo moralista que nació en los años 80 en las universidades de Estados Unidos y que se ha ido extendiendo hasta convertirse en una amenaza inquisitorial.

Miguel Yusti, filósofo peruano, alerta, a propósito, sobre una curiosa contradicción: que mientras se vota cada vez más por regímenes autoritarios populistas, con sesgos fascistas y machismo y racismo declarado (como el de Donald Trump, digo yo) se juzgan con una severidad incomprensible “los rasgos de incorrección ética” de autores de otras épocas a los que se intenta vetar sin tener en cuenta el contexto en que crearon. El exabrupto de los nuevos inquisidores –que tendrían que censurar, entre otros, a Shakespeare y a Nabokov– podría llevarnos, en un mundo distópico que hoy parece posible, a privarnos de la complejidad con la que esos mismos autores plantean grandes dilemas morales. Qué paradoja.