viernes, 25 de septiembre de 2026

Más cerca de la pesadilla de muchos traductores


El 7 de septiembre pasado, Wang Juyi publicó un interesante artículo sobre los límites de la Inteligencia Artificial en sus nuevas versiones. Lo hizo en el sitio Sixth Tone. En la bajada se lee: "La herramienta de inteligencia artificial creada por un estudiante de literatura generó una versión en mandarín casi perfecta de la nueva novela de Haruki Murakami en tan solo cuatro horas. ¿Qué podría significar esto para los traductores y los titulares de derechos de autor?".

¿Encontró la IA la voz de Murakami? El experimento de 2 dólares de un estudiante divide a los intelectuales de China.

Los lectores chinos de Haruki Murakami solían esperar más de un año para tener una traducción fiel al mandarín de su último libro luego de su lanzamiento oficial en japonés. Esta vez no fue así.

Una versión digital no autorizada y muy fiel de la nueva novela del autor, La historia de Kaho, estuvo disponible para su descarga en chino apenas unas horas después de salir a la venta en Tokio el 3 de julio.

No hubo largas negociaciones sobre derechos, ni traductores esforzándose por cumplir plazos ajustados, ni reflexiones sobre cómo captar la voz distintiva de Murakami. En su lugar, el proceso se completó en un tiempo récord y por menos de 2 dólares, utilizando una herramienta basada en inteligencia artificial desarrollada por un estudiante universitario de 21 años.

La historia de Kaho, una novela sobre un ilustrador de libros infantiles que oscila entre el sueño y la realidad, supuso la primera prueba de fuego para Wenyi, un proyecto de programación diseñado para instruir a una inteligencia artificial basada en modelos de lenguaje de gran tamaño en el ámbito de la traducción literaria. Su creador, que pidió ser identificado bajo el seudónimo de Ping Ming por motivos de privacidad, afirma que quería averiguar si la IA sería capaz de gestionar no solo textos sencillos, sino también la administración de glosarios, el pulido del estilo y rondas de autoevaluación espontánea.

Lo que descubrió podría transformar radicalmente la forma en que se traducen las novelas.

La traducción no autorizada de la novela realizada por Wenyi comenzó a difundirse rápidamente en las redes sociales chinas y en la plataforma de reventa Xianyu, así como en el archivo en línea gratuito Z-Library. 

Los testimonios sugieren que los lectores están impresionados. En Douban, una plataforma social china centrada en intereses, la reseña con más «me gusta» sobre la novela dice: «Si esto es una traducción hecha puramente por IA, ¡la calidad es asombrosa!… Si la IA ya es capaz de hacer esto, ¿qué sentido tiene contar con traductores humanos?».

Puede que los lectores estén satisfechos, pero los profesionales del sector editorial opinan que a la IA aún le queda mucho camino por recorrer antes de poder sustituir a los humanos; por su parte, los expertos legales advierten que, en cualquier caso, los titulares de los derechos de autor podrían salir perdiendo.

Mantener la fidelidad

Nanshan Youlu, un traductor de japonés a chino a tiempo parcial que pidió utilizar su seudónimo en línea, trabajó con un amigo en una traducción manual de La historia de Kaho; ambos comenzaron a compartirla fragmento a fragmento en la plataforma de estilo de vida Xiaohongshu (también conocida como Red Note) el 3 de julio.

Su primera publicación recibió más de 2000 likes, y muchos usuarios expresaron su agradecimiento y elogiaron la calidad de la traducción. Sin embargo, poco después de terminar el último capítulo, ambos retiraron su versión de internet, argumentando que la traducción de Wenyi era sencillamente demasiado buena: prácticamente 100 % fiel al texto original en japonés.

"Cuando los traductores humanos trabajan en una novela, primero leen el libro entero; por tanto, construyen su propia interpretación y crean su propio 'contexto'. Es prácticamente imposible que logren una fidelidad del 100 % en la elección de las palabras", comenta a Sixth Tone Nanshan Youlu, un treintañero que trabaja en una empresa tecnológica de Pekín. "No traducen de forma mecánica: cada frase que traducen está al servicio del contexto que ellos mismos han construido".

El funcionamiento de Wenyi es distinto. Ping explica que su programa comenzaba dividiendo el libro en fragmentos de menos de 2000 palabras, los cuales enviaba uno a uno al modelo de IA chino DeepSeek para su traducción. Para mantener la continuidad, cada fragmento se solapaba con el anterior en seis párrafos. "Si se introducen decenas de miles de palabras de golpe en la IA, existe el riesgo de que se produzcan 'alucinaciones' de la IA, lo que puede derivar en numerosos errores", afirma.

El programa también solicitaba a la IA que extrajera términos importantes y nombres propios del material, con el fin de actualizar continuamente un glosario de palabras clave y garantizar así la coherencia. Una vez terminado el proceso, el sistema revisa el libro completo —de nuevo, fragmento a fragmento— para detectar posibles problemas.

Ninguna persona había leído la traducción al chino antes de que Ping la subiera a Z-Library, apenas cuatro horas después de que se publicara la versión oficial de la novela en Japón. El proyecto le había costado solo 13 yuanes (1,90 dólares) en créditos de DeepSeek.

Sin embargo, una vez publicado en línea, pronto empezó a notar errores. Algunos sustantivos, como los diversos apodos de la protagonista Kaho, no se habían incluido en el glosario y presentaban inconsistencias, mientras que algunas frases sonaban poco naturales, con un estilo más propio de una máquina.

Decidió traducirlo de nuevo; esta vez perfeccionó su código para indicar a la IA que fuera más meticulosa con los nombres y solicitó una revisión exhaustiva del texto. Esta segunda versión fue mejor, según comenta, aunque requirió más tiempo.

Ping, estudiante de literatura en la Universidad Normal de Nankín (en la provincia oriental de Jiangsu), aprendió por su cuenta a programar en Python hace dos años. Para entrenar a Wenyi, utilizó obras literarias en inglés, incluidas las del escritor estadounidense del siglo XIX Edgar Allan Poe y las del novelista escocés Ian McEwan.

"De niño, los hackers de las películas me parecían geniales y quería tener esas habilidades", cuenta Ping a Sixth Tone, añadiendo que, en los últimos años, le han atraído los rápidos avances de la tecnología de IA.

La idea de crear Wenyi surgió, en parte, de su pasión por la literatura. Como admirador de Murakami, Ping siempre quiso leer los libros del autor nada más publicarse, pero no sabe japonés. Recuerda haber intentado leer una versión no oficial en chino mandarín de la novela de Murakami La ciudad y sus muros inciertos, generada en 2023 con la herramienta gratuita de traducción en línea DeepL: "Pero era pésima; la gramática, los pronombres, los nombres propios... todo era un desastre". Tuvo que esperar otro año para acceder a la versión oficial en chino, traducida por el destacado experto en literatura Shi Xiaowei.

La traducción automática existe desde hace tiempo, pero las herramientas convencionales nunca se han considerado lo suficientemente buenas para obras literarias.

"Alguien tiene que dar un paso al frente y explorar hasta qué punto puede ser buena la traducción mediante IA", afirma Ping. "Si no fuera yo, sería otra persona. … Los modelos de IA originales establecen el límite inferior (de la traducción), mientras que Wenyi fija el límite superior". 

Sin embargo, no todo el mundo está impresionado. Lin Shaohua, traductor de las primeras obras de Murakami —incluidos los éxitos de ventas Kafka en la orilla y Tokio blues (Norwegian Wood)—, declaró a China Newsweek que, si bien la traducción de Wenyi era técnicamente fluida, no lograba captar la verdadera voz del autor.

"La traducción por IA ha logrado ser gramaticalmente coherente y de lectura fluida, pero eso es todo", afirmó. "La IA aún no es capaz de transmitir los matices sutiles del lenguaje ni los matices estilísticos... La historia en sí no es literatura; solo su tono particular la convierte en tal. La literatura es el arte del lenguaje".

No obstante, a lo largo de los años, Lin ha recibido críticas de los lectores por supuestos errores en sus traducciones que podrían haber alterado la intención original del autor.

Nanshan Youlu considera que esto es difícil de evitar y concibe la traducción como una continuación del proceso creativo. Mientras que algunos traductores aspiran a seguir al pie de la letra el estilo del autor, para él la esencia del trabajo reside en transmitir las emociones del texto, más que en reproducir las palabras exactas. A veces, tras trabajar horas en un borrador, lo revisa y encuentra partes que no son del todo fieles a la novela original, aunque modificarlas podría alterar la estructura y el contexto que ya ha construido.

"Si se analiza detenidamente la traducción de la IA, se percibe una gran fragmentación en cuanto al contexto", señala. "Existe cierta falta de armonía, la sensación de que todo ha sido ensamblado a trozos".

Sin embargo, para Ping, la fidelidad al original es fundamental. "Si una traducción no coincide, simplemente lo considero un error; es algo innegociable", afirma. "Por muy buena que sea tu formación y tu bagaje cultural, o por muy bellas y fluidas que sean tus traducciones, si no eres fiel al original, no hay nada de qué hablar".

Hay piratas

Por supuesto, sin un acuerdo de licencia, tanto Ping Ming como Nanshan Youlu se exponen a acusaciones de infracción de derechos de autor por publicar sus traducciones en línea, independientemente de si obtuvieron beneficios económicos.

Según la Ley de Derechos de Autor de China, el uso de obras publicadas para estudio personal, investigación o disfrute se considera un uso legítimo. Sin embargo, esto no se aplica si dicho uso se percibe como perjudicial para los derechos e intereses del titular de los derechos de autor; por ejemplo, si afecta negativamente a las ventas de los libros de Murakami en China.

"El carácter sin ánimo de lucro de su actuación no constituye motivo de exención de responsabilidad", explica a Sixth Tone Zhang Jie, abogada del bufete Zhihe Partners (con sede en Shanghái) y experta en litigios de propiedad intelectual. "El control que ejerce la ley sobre actos como la reproducción, adaptación, traducción y difusión a través de redes de información se extiende naturalmente al uso de la IA. Que se haya producido una infracción depende poco de si la obra fue creada por un humano o con ayuda de la IA".

Añade que China protege legalmente los derechos de propiedad intelectual de autores extranjeros en virtud del Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas y otros tratados internacionales.

Si bien este avance inicial en la traducción literaria mediante IA pudo haber rozado la ilegalidad, demuestra el potencial de esta tecnología para un uso legítimo por parte de las editoriales. No obstante, los profesionales del sector señalan que sigue existiendo una preferencia abrumadora por los traductores humanos, especialmente al abordar proyectos más complejos.

Liu Chengxu, editor de la editorial Guangdong People’s Publishing House, comenta: "Si el libro original es fácil de entender, elegiría la traducción por IA. Francamente, en esos casos no hay mucha diferencia entre el trabajo de un traductor humano experimentado y el de una IA. Pero si el original es más complejo —por ejemplo, ciencia ficción dura o un experimento mental—, elegiría a un traductor humano".

Frente a la velocidad vertiginosa de DeepSeek, un traductor profesional necesita unos seis meses para completar un libro de 350 páginas como La historia de Kaho. A esto le siguen las revisiones editoriales, la corrección de pruebas, la publicación y la distribución, de modo que el libro llega finalmente a las librerías al cabo de un año aproximadamente. Mientras tanto, los traductores cobran entre 100 y 120 yuanes por cada 1.000 caracteres; una tarifa que, sin ser elevada, sigue siendo muy superior al coste actual de la IA. A pesar de las ventajas evidentes, Puzhao —editor de la Shanghai Translation Publishing House que utiliza un seudónimo— considera que el uso de la IA para traducir obras de ficción sigue sin ser una opción viable. "Prefiero colaborar con seres humanos", afirma. "Cuando se trata de obras literarias, necesitamos que sean personas quienes las traduzcan utilizando sus propias palabras".

Cita la aclamada versión de 2017 de La Odisea de Homero, realizada por Emily Wilson, como ejemplo de cómo una nueva traducción —ya sea de un texto clásico o incluso moderno— tiene el poder de suscitar un debate generalizado. Esto demuestra, según él, que la traducción no es una mera transferencia mecánica de palabras, sino una forma de emplear el lenguaje contemporáneo para acercar historias a nuevos públicos.

En el plano ético, Puzhao admite que le desagrada la traducción mediante IA porque "priva a las personas de oportunidades laborales", y añade que la gente "dedica muchísimo tiempo y esfuerzo a crear contenido original, solo para que algún monopolio tecnológico lo utilice para entrenar a una IA. Lo único que podemos hacer es llevar a cabo pequeños actos de resistencia. Mi postura es la de no colaborar".

En el verano de 2023, China promulgó las "Medidas provisionales para la gestión de servicios de IA generativa", que obligan a las empresas tecnológicas a realizar actividades de entrenamiento utilizando únicamente datos procedentes de fuentes legales y a prevenir la infracción de los derechos de propiedad intelectual.

Queda por ver si el experimento de Ping cambiará radicalmente el futuro de la traducción literaria, pero sin duda ha llevado a la gente a reflexionar sobre sus consecuencias.



jueves, 24 de septiembre de 2026

México y la Frankfurter Buchmesse en 2026

La noticia proviene del diario mexicano Milenio. La publicó Vicente Gutiérrez, en la edición del pasado 18 de septiembre. Allí se lee de la iniciativa de la agencia Lecturable para llevar editores mexicanos independientes a esa gran feria de negocios.

México vuelve a la Feria del Libro de Frankfurt

México vuelve a la Frankfurter Buchmesse (FBM), conocida en español como la Feria del Libro de Frankfurt, con un stand colectivo integrado por 44 coexpositores, 335 títulos y una delegación de 20 profesionales.

El proyecto es coordinado por Lecturable, agencia de estrategias para la industria editorial.

“La industria editorial mexicana tiene una potencia enorme como economía creativa. Reunir a más de 40 expositores significa que hay interés real por tener presencia en la arena internacional”, señala Carlos Rojas Urrutia, director de estrategias de Lecturable y cofundador de la agencia.

Y agrega en el comunicado de prensa que “confiamos en que este es un primer paso para sumar voluntades y recuperar la presencia de México en encuentros como este, para no perdernos de todo lo bueno y malo que ofrece el mundo, porque es la única forma de recomponer nuestro mercado en la realidad que enfrentamos”.

Se informa que la presencia de nuestro país en esta edición de la FBM se gestiona con recursos aportados por editores independientes, infantiles, universitarios y proyectos del libro con sede en México.

Este stand colectivo lleva a Frankfurt una muestra de la bibliodiversidad mexicana en un año en que la Buchmesse pone un foco de atención en nuestro continente por dos motivos: por un lado, Chile será Invitado de Honor en 2027; por otro, la FBM lanza el LatAm Stage para conmemorar el 50 aniversario de su primer foco temático, que fue América Latina en 1976.

“Este esfuerzo colectivo, que no cuenta con ningún apoyo gubernamental o institucional, tomó forma gracias a la voluntad de los editores mexicanos interesados en explorar el panorama internacional, quienes aportaron recursos propios para financiar el proyecto”, se señala en el documento.

La coordinación de Lecturable incluye no solo la gestión operativa, “sino el acompañamiento a los coexpositores antes, durante y después de las fechas de la feria, de forma que puedan aprovechar las oportunidades de networking, profesionalización y negocio que ofrece la FBM y que van mucho más allá de los cinco días presenciales en que tiene lugar”, se señala en el boletín de prensa.

Los participantes del stand colectivo van desde proyectos medulares para el libro mexicano y editoriales infantiles multipremiadas hasta representantes de la edición independiente, autores y proyectos que recién comienzan. Participan en el stand colectivo mexicano de Frankfurt: 16 editoriales de interés general, 10 editoriales universitarias, nueve editoriales infantiles, tres ferias del libro, dos autores, dos distribuidores, una librería y un proyecto digital.

Algunos de ellos son: Alboroto Ediciones, Aquelarre Ediciones, Armando González Torres, Claudia Marcucetti, Corda, Dharma Books, Ediciones Akal, Ediciones Antílope, Ediciones del Lirio, Ediciones El Naranjo, Editorial Cayuco, El Colegio de la Frontera Norte, Elefanta Editorial, Feria Internacional del Libro de Guadalajara y Feria Internacional del Libro de Monterrey.

También estarán Grano de Sal, Gris Tormenta, Textofilia Ediciones, Tinta en las Uñas Editoras, Trilce Ediciones, Universidad Autónoma del Estado de México, Universidad Autónoma Metropolitana, Universidad de Sonora y la Universidad Iberoamericana Puebla, entre otras.

Además de la exhibición de sus libros, la delegación mexicana tendrá presencia en ocho de las mesas redondas que se realizarán en el LatAm Stage entre el miércoles 7 y el sábado 10 de octubre.

La FBM es el encuentro anual más importante para el mundo del libro y las industrias creativas. Sitio de encuentro, festival literario y foro de debate, la Buchmesse no es una feria del libro más, sino el epicentro global del sector editorial y uno de los escenarios más importantes del mundo para los debates actuales sobre acontecimientos internacionales y sociopolíticos.



miércoles, 23 de septiembre de 2026

"El traductor de hoy conoce las vacilaciones del traductor de ayer"

El pasado 20 de septiembre, en su columna dominical del diario Perfil, Guillermo Piro reflexionó sobre el efecto acumulativo de las traducciones de un mismo libro. Lo hizo a partir de una curiosa comparación con las artes plásticas.

Las traducciones de Meleagro

Pocas fórmulas de la historia del arte tuvieron una vida tan larga como el llamado brazo de Meleagro. Se trata de un gesto sencillo: un brazo que cae, inerte. Su origen suele situarse en los antiguos sarcófagos que representaban la muerte de Meleagro, el héroe griego que, después de matar al jabalí de Calidón, termina sucumbiendo a un destino tejido mucho antes de su nacimiento.

Los artistas medievales conservaron la fórmula de manera fragmentaria; los renacentistas la redescubrieron en los mármoles y sarcófagos romanos; los pintores barrocos la multiplicaron. Con el tiempo, ese brazo dejó de pertenecer exclusivamente a Meleagro. Pasó a Cristo, a mártires, santos, héroes derrotados, soldados moribundos, Jean-Paul Marat. El gesto se independizó de su dueño original. Lo que se transmitía ya no era el personaje, sino la emoción condensada en la posición de un brazo.

Aby Warburg vio en ese recorrido una de las pruebas más claras de la supervivencia de las formas. El brazo de Meleagro era una Pathosformel, una fórmula expresiva capaz de atravesar siglos enteros sin perder su intensidad. Didi-Huberman volvería sobre la cuestión para mostrar que las imágenes tienen una memoria que no necesariamente coincide con la historia de los acontecimientos. Los hombres olvidan, las imágenes recuerdan.

Pero tal vez el brazo de Meleagro permita pensar otra cosa. La historia de ese gesto se parece mucho a la historia de las traducciones. Cuando se observa una serie de representaciones del brazo de la muerte se advierte algo curioso: ningún artista vuelve exactamente al punto de partida. Cada versión incorpora una pequeña corrección, una sutileza anatómica. El brazo cae mejor. Parece más verdadero. Resulta más convincente. La fórmula avanza.

Lo mismo pasa con las traducciones de una obra clásica. Una nueva versión de la Odisea no elimina las anteriores, pero suele aprovechar todo lo que las anteriores aprendieron. Corrige errores, evita torpezas, encuentra soluciones más naturales. El traductor de hoy conoce las vacilaciones del traductor de ayer. Rara vez sucede lo contrario. Los traductores trabajan sobre una tradición acumulativa.

La analogía tiene algo de provocación porque solemos pensar que el arte no progresa. Nadie diría seriamente que Velázquez es mejor que Giotto o que Bach es superior a Palestrina. Sin embargo, ciertas formas parecen obedecer a una lógica progresiva. Cada nuevo brazo contiene todos los brazos anteriores. Del mismo modo, cada traducción contiene, visible o invisiblemente, todas las traducciones que la precedieron.

La imagen y la traducción comparten entonces una característica singular: ambas son artes de la herencia. Ningún pintor inventa desde cero el brazo de la muerte; ningún traductor inventa desde cero a Dante. Los dos reciben un problema ya planteado y procuran resolverlo un poco mejor.

Por eso las malas traducciones envejecen más rápido que los grandes originales. Y a lo mejor por eso resulta tan difícil encontrar un brazo de Meleagro verdaderamente torpe después de dos mil años de historia. Al final, el brazo de Meleagro es la demostración de que ciertas formas artísticas tienen una extraña capacidad de perfeccionarse sin dejar de ser las mismas. Una traducción nueva sigue siendo la misma obra. El brazo de un Cristo barroco sigue siendo el brazo de aquel cazador griego que murió hace más de dos mil años.

Las imágenes, como las traducciones, avanzan lentamente, mediante correcciones minúsculas. Y cuando miramos el resultado final, ya no vemos la larga serie de intentos que lo hicieron posible. Vemos solamente un brazo que cae. Ignoramos que, detrás de esa caída, trabajan todavía todos los brazos anteriores.

martes, 22 de septiembre de 2026

A diferencia del caso argentino, al gobierno mexicano le importan la cultura y los libros

En absoluto contraste con la realidad argentina, una nota de Alonso Urrutia, publicada en el diario mexicano La Jornada, se anuncia la compra, por parte de la Secretaría de Cultura de ese país, de miles de libros para su distribución en bibliotecas. 

Cultura anuncia compra masiva de libros para la red nacional de bibliotecas

Tras ratificar la importancia de la tasa cero de IVA para librerías, que se incluye en el paquete económico 2027, con un beneficio anual de 200 millones de pesos para el sector, la secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, anunció que el lunes lanzarán una convocatoria para la compra masiva de libros para la red nacional de bibliotecas, por un monto de 50 millones de pesos.

“Podrán participar evidentemente editoriales mexicanas, independientes, medianas, y esto va a nutrir esta red de bibliotecas también en beneficio del lector”.

Sostuvo que la tasa cero es fundamental para el fortalecimiento del ecosistema del libro y de los lectores. “Las editoriales tuvieron apoyo hace más de veintitantos años de esta tasa, pero no había apoyo para la distribución y eso generaba una asimetría importante”.

Entonces, la tasa cero “les ayudaría a deducir gastos de operación, se van a fortalecer las redes de librerías e implica un beneficio anual de alrededor de 200 millones de pesos para este sector”.

Resaltó que la iniciativa surge tras más 20 años de demanda. “Es una iniciativa por parte de la Cámara de la Industria Editorial Mexicana, (Paico Ignacio) Taibo, la brigada para leer en Libertad, y es una demanda muy importante”.

En la mañanera, señaló que las dos acciones son importantes porque fortalecen la distribución, las librerías consideradas también como infraestructura cultural y a las editoriales nacionales.

Señaló que en colaboración de la Secretaría de Cultura y el Fondo de Cultura Económica, se cuenta con 26 mil clubs y salas de lectura, con el objetivo de alcanzar alrededor de 250 mil participantes a finales del año.

Recordó que del 3 al 18 de octubre será el festival Cervantino, con más de 200 actividades en Celaya y León, Guanajuato.

lunes, 21 de septiembre de 2026

"Pedimos condiciones que permitan competir, trabajar y sobrevivir"

El pasado 18 de septiembre, Daniel Gigena, en un artículo del diario La Nación, de Buenos Aires, dio cuenta de la grave situación por la que están pasando actualmente las librerías argentinas. En la bajada, se lee: "En sendos comunicados, la Federación de Librerías y la Fundación el Libro difundieron el estado del circuito independiente en base a una relevamiento que también evidencia un aumento en los costos operativos".

Piden declarar la “emergencia librera” en el país por la caída de ventas y facturación en más de un 40 por ciento

Mediante un comunicado, la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (Falpa) pidió declarar la “emergencia librera” en el país al alertar por la caída del 25% en las ventas de ejemplares y de un 41% en la “facturación real” respecto de 2023. Las autoridades de la entidad señalaron a LA NACION que los resultados de una encuesta nacional sobre la evolución de la actividad arrojan datos “muy preocupantes”. El presidente de Falpa, Jorge García, ya solicitó reuniones con diputados en vista de presentar la emergencia librera en el Congreso.

La Fundación El Libro (FEL) acompañó el reclamo de Falpa con el comunicado “En defensa de las librerías independientes y la bibliodiversidad en todo el país”, en el que expresa “profunda preocupación y total respaldo a la declaración de Emergencia Librera impulsada a nivel nacional”, en la que se solicitan medidas por parte del Estado. “Los datos arrojados por el reciente relevamiento sobre 1200 comercios independientes evidencian un diagnóstico preocupante. La combinación de una caída real de la facturación del 41,5 % frente a un aumento del 31,1 % en los costos operativos entre 2023 y 2026 constituyen datos alarmantes”, resalta la FEL.

“Falpa declara la Emergencia Librera ante el profundo deterioro económico que atraviesa el sector y el riesgo que esta situación representa para la continuidad de una red federal de librerías -comienza el comunicado-. No se trata solamente de que se vendan menos libros. Los datos muestran un deterioro mucho más profundo de la actividad. Tomando como base el período enero-agosto de 2023 y comparándolo con el mismo período de 2026, la cantidad de libros vendidos cayó aproximadamente un 25%. Pero el dato más preocupante aparece cuando descontamos la inflación: la facturación real de las librerías cayó un 41,5%”.

Por cada $ 100 que una librería facturaba en términos reales en 2023, hoy apenas factura $ 58,5. “Al mismo tiempo, importantes costos necesarios para mantener abierta una librería siguieron aumentando. Nuestro indicador de costos operativos, construido sobre servicios, comunicaciones y transporte/logística, pasó, también en términos reales, de 100 en 2023 a 131,1 en 2026″, se detalla.

Las librerías independientes trabajan con márgenes reducidos: obtienen descuentos comerciales del 35% al 42% sobre el precio de venta al público. “Ese porcentaje no es ganancia. De allí deben pagarse salarios, alquileres, servicios, impuestos, logística, gastos bancarios, insumos, obsolescencia del stock y todos los demás costos necesarios para mantener abierta una librería”, se enumera en el comunicado. La utilidad neta de una librería independiente ronda entre el 2% y el 5% de sus ventas.

“Una simulación económica realizada sobre esos márgenes muestra que, frente a la caída de facturación registrada, una librería hubiera necesitado reducir sus gastos reales entre un 34% y un 38% para conservar el punto de equilibrio –se describe–. Pero ocurrió exactamente lo contrario: componentes relevantes de sus costos operativos aumentaron alrededor del 31% en términos reales. Esta verdadera ‘tijera’ entre ingresos y costos ayuda a explicar la situación que hoy vemos en todo el país. Muchas librerías permanecen abiertas no porque su rentabilidad continúe siendo suficiente, sino porque sus propietarios reducen o directamente resignan su propia remuneración, utilizan ahorros personales, postergan obligaciones o se endeudan para sostenerlas”.

A diferencia de las independientes, las grandes cadenas, debido a sus volúmenes de compra, obtienen condiciones comerciales más favorables, “con descuentos que pueden alcanzar aproximadamente el 50% al 55%, lo que les otorga una capacidad mucho mayor para absorber costos y períodos prolongados de caída de ventas”.

Desde Falpa vinculan la crisis de las librerías con los resultados de las pruebas PISA, donde se evidencian las “serias dificultades en comprensión lectora entre los adolescentes argentinos: alrededor del 60% de los estudiantes de 15 años no alcanza el nivel básico de competencia en lectura”.

“Mientras nuestro país enfrenta esta realidad, algunos países que habían avanzado fuertemente hacia la digitalización educativa están revisando ese camino y recuperando el libro impreso, la lectura en papel y los tiempos de lectura sostenida -reza el comunicado-. [...] Resulta entonces contradictorio que, justamente cuando necesitamos que nuestros chicos lean más y comprendan mejor lo que leen, permitamos que se debilite la red de librerías que acerca los libros a cada barrio, ciudad y pueblo del país”.

Solicitan medidas concretas del Estado nacional, de las provincias y de los municipios, como el cumplimiento efectivo de la ley 25.542 de defensa de la actividad librera (que el ministro Federico Sturzenegger insiste en derogar), la devolución del crédito fiscal de IVA (la resolución 4515, aprobada por el Congreso, no se aplica a las librerías) y la implementación de líneas de crédito específicas para librerías independientes, “con tasas preferenciales, plazos adecuados y períodos de gracia, destinadas especialmente a refinanciar el endeudamiento acumulado, recuperar capital de trabajo y evitar que empresas económicamente viables terminen cerrando por falta de financiamiento”.

Proponen además una tarifa federal reducida para el envío de libros. “Para una librería del interior, el costo logístico representa una desventaja creciente frente a grandes plataformas y cadenas –señalan–. Una tarifa específica permitiría que una librería ubicada en cualquier localidad pueda vender y enviar libros a todo el país en condiciones más competitivas y que cualquier lector pueda acceder a ellos independientemente de dónde viva”. Y piden que las compras públicas de libros realizadas por el Estado nacional, las provincias, los municipios, las bibliotecas y otras instituciones públicas “contemplen mecanismos que permitan la participación de librerías independientes locales y regionales”.

También se reclama por “políticas permanentes de promoción de la lectura, articulando escuelas, bibliotecas, librerías, editoriales, autores y organizaciones culturales”.

Falpa impulsa la convocatoria a una Mesa Nacional del Libro y las Librerías, con participación estatal, librerías, editoriales, distribuidores, autores y demás actores de la cadena del libro, con el objetivo de analizar medidas inmediatas y políticas de mediano y largo plazo. “No solicitamos privilegios. Solicitamos condiciones que permitan competir, trabajar y sobrevivir”, concluye el comunicado.

García informó a La Nación que está activa la página web www.librosactivos.com.ar, gratuita para libreros, autores y lectores, donde se pueden consultar los catálogos de las librerías. “El lector busca el libro y por geolocalización le indica donde lo tiene más cerca de donde está y lo conecta directamente con el librero sin costos –explica–. También tiene una agenda de eventos culturales donde las librerías y el rubro sube la actividad y también por geolocalización te dice donde tenés actividades en tu zona”.


viernes, 18 de septiembre de 2026

Paul Bowles traductor de Jorge Luis Borges

El siguiente artículo sobre Paul Bowles como traductor, fue originalmente publicado por el filólogo y editor Josep Mengu en el blog negritas y cursivas. libros e historia editorial, el pasado 11 de septiembre.


El polifacético artista y escritor Charles Henri Ford (1908-2002) y el crítico cinematográfico Parker Taylor (1904-1974) habían conseguido establecer su revista View The Modern Magazine (1940-1947) como una de las más influyentes en su campo y como una referencia en Estados Unidos de las vanguardias (y en particular del surrealismo), publicando en las páginas de sus primeras entregas textos y obras de William Carlos Williams (1883-1963), Marc Chagall (1887-1985), Giorgio de Chirico (1888-1978), Man Ray (1890-1976), Max Ernst (1891-1976), Henry Miller (1891-1980), Vicente Huidobro (1893-1948), André Breton (1896-1966), Manuel Moreno Jimeno (1910-1993), Roger Caillois (1913-1978), Leonora Carrington (1917-2011), etc., además de contar con numerosos corresponsales y asesores entre los que se contó Bowles, además de Marcel Duchamp (1887-1968) y Philip Lamantia (1927-2005), entre otros ilustres (no era precisamente una revista generacional, desde luego).

En la solicitud que Ford hizo a Bowles —por entonces colaborador más o menos asiduo del Herald Tribune— para que se ocupara de coordinar el número correspondiente a mayo de 1945 de View, está el origen del titulado Tropical americana, que se presenta con una ilustración de cubierta del pintor cubano Wifredo Lamb (1902-1982).

En el texto de presentación a este número, Bowles explicita como propósito del número «presentar una versión poéticamente apta de la vida tal como es experimentada por los pueblos de la América Tropical», y chorrea tópicos prejuiciosos por los cuatro costados, pese a que Bowles había vivido ya cuatro años en México y había viajado por Guatemala, Costa Rica y Colombia. El número se acompaña de un pliego de fotografías del cineasta de origen suizo Rudy Burckhardt (1914-1999), e incluye fragmentos del Popol Vuh y del Chilam Balam, textos del ensayista mexicano Ramon Beteta (1901-1965), del explorador y antropólogo francés Bertrand Flornoy (1910-1980), del etnólogo también francés Paul Rivet (1876-1958) y la que es la primera traducción al inglés del cuento de Ramón J. Sender (1901-9182) «El zopilote» (The Buzzard), que en 1940 había aparecido en el volumen Mexicayolt, publicado por Quetzal con viñetas del pintor y escritor malagueño Darío Carmona (1911-1976), y que más tarde aparecería en la edición peninsular de Novelas ejemplares de Cibola (1961) con el título «El buitre».

Lo que es menos sabido, tal vez, es que alrededor de la revista View Charles Henri Ford y Parker Taylor habían creado un pequeño negocio publicando en volumen algunos de los cuentos que contrataban para la revista y que les distribuía Vanguard Press. Este fue el caso de The Buzzard, que en el volumen A Night with Jupiter and Other Fantastic Stories (1945), aparece junto a textos de Henry Miller, Leonora Carrington y el mismo Paul Bowles, así como de traducciones de obras de Raymond Rousel (1877-1933) o incluso de la primera traducción al inglés de «La leyenda de la Tatuana» de Miguel Ángel Asturias (1899-1974) —titulada simplemente «Tatuana» y atribuida a «Miguel Asturias»—, que se había incluido ya en las Leyendas de Guatemala que publicaron en 1930 las españolas Ediciones Oriente (si bien hicieron una tirada de lujo de cien ejemplares «para el Club Rotario de Guatemala»).

En este curioso volumen antológico de View aparecía acreditado como diseñador Parker Taylor y como editor literario el mismo Charles Henri Ford, bajo cuyo retrato por Pavel Chelitchev (1898-1957), en el texto de la solapa de la sobrecubierta la transgresora y excéntrica poeta Edith Sitwell le describía nada menos que como «el mayor genio de la edición de nuestro tiempo». Charles Henri Ford tendría seguramente algún defecto, pero desde luego no era la excesiva modestia.

Apenas un año después publica la revista View otra traducción del español firmada por Bowles, la del cuento de Jorge Luis Borges «Las ruinas circulares», publicado originalmente en el número 75 de la revista bonaerense Sur (diciembre de 1940) y cuya editorial la incluiría al año siguiente en el volumen El jardín de senderos que se bifurcan (que, a su vez, quedaría subsumido en 1944 en el volumen Ficciones, publicado también en Sur).

Según lo cuenta Bowles en su libro memorialístico:

"Al principio escribía críticas de jazz y luego empecé a traducir textos que me parecía que podían interesar a Ford. Publicó mis versiones inglesas de Jorge Luis Borges y de Ramón J. Sender, de Francis Ponge y de André Pieyre de Mandargues, partes de Hebdomeros de De Chirico y el Popol Vuh de los quiches."

En lo que no es sino un compendio de traducciones de Paul Bowles, la editorial de San Francisco Cadmus publicó en 1985 She Woke Me Up, So I Killed Her, un volumen que contiene, además de diversas traducciones del francés y las ya mencionadas de Sender y Borges, la de microrrelatos de Ramón Gómez de la Serna bajo el título «Minute stories» entre las que se cuenta «La muerte de Eva», incluido originalmente en Los muertos, las muertas y otras fantasmagorías (en 1917 en las Ediciones del Árbol de Cruz y Raya, pp. 798-799) y que Borges y Bioy Casares y Silvina Ocampo habían incluido también ya en la edición de 1940 de su Antología de la literatura fantástica (en Sudamericana), que se ampliaría en ediciones posteriores.

En el caso de Gómez de la Serna, no parece tan claro, a falta de que aparezca el dato, dónde se publicaron originalmente los textos compilados en She Woke Me Up, So I Killed Her, aunque ya en 1945 ya existían algunas traducciones al inglés de textos de Gómez de la Serna dispersas por revistas y antologías. En un artículo sobre Bowles de Ricardo Gullón publicado en Ínsula en 1951 se alude a esta traducción de Bowles como reciente en oposición a la de la pieza teatral de Jean-Paul Sartre Hui Clos (fechada en 1946), así que, teniendo en cuenta además que View desaparece en 1947, no parece que haya que buscar la de Gómez de la Serna en las páginas de los números de la revista de Charles Henri Ford e incluso —salvo error— puede suponerse que la inclusión en ese volumen constituye la primera edición.

Otra pista posible: en la modesta revista californiana Zero Contemporary Buddhist Life and Thought, inicialmente vinculada a la comunidad del maestro Zen Kyozan Joshu Sasaki (1907-2014) y de la que fue coeditor Leonard Cohen (1934-2016), además de textos de Bowles, John Cage (1912-1992), Gary Snyder o Joni Mitchell, se da la casualidad de que se publicó a Borges traducido por Bowles. (Entre otras curiosidades de esta revista, se publicó también a Vicente Aleixandre.)

El trabajo de Bowles como traductor fue discontinuo en su carrera como escritor, hasta que se convirtió en poco menos que el traductor habitual de Rodrigo Rey Rosa (que a su vez tradujo a Bowles, con quien tenía buena amistad). Aun así, por el camino Bowles dejó otra traducción curiosa, la de Yerma, de Federico García Lorca (1898-1936), con el propósito de remozarla en lo que definía como una zarzuela, para la que incluso había escrito ya la música. Y a eso aún puede añadírsele el Toros, con textos de Rey Rosa, ilustraciones de Miquel Barceló y publicado en 1991 en Suiza por la galería de Bruno Bischogberger (1940-2026).

Fuentes:

Adam Baratz, «Bowles’s Yerma has American Prairie Harmonies Tempered to Surreal», The Boston Musical Intelligencer, 17 de octubre de 2010.

Paul Bowles, Memorias de un nómada, traducción de Ángela Pérez, Barcelona, Grijalbo Mondadori, 1990.

R. Fernández Romero, «Último Ramón. La American Literary Agency (ALA) y Ramón Gómez de la Serna (1957–1963)», Bulletin of Spanish Studies, 101 (10) (2024), pp. 1493–1517.

Charles Henri Ford, ed., View. Parade of the Avant Garde. An Anthology of View Magazine (1940-1947), selección y compilación de Catrina Naiman y Paul Nathan, prefacio de Paul Bowles e introducción de Catrina Neiman, Nueva York, Thunder’s Mouth Press, 1991.

Ricardo Gullón, «El novelista Paul Bowles», Ínsula: Revista Bibliográfica de Ciencias y Letras, Año 6, núm. 68 (agosto 1951), p. 3.

jueves, 17 de septiembre de 2026

El fin de un sello que hacía rato había dejado de ser una editorial

La noticia, con firma de Daniel Gigena, apareció en el diario La Nación, de Buenos Aires, el 16 de septiembre pasado. Se refiere al cierre definitivo de Ediciones de la Flor, una editorial que hace rato abandonó la literatura por la historieta hasta que la historieta la abandonó a ella y ya no tuvo razón de ser. Según la bajada: "El sello liquida unos trescientos ejemplares de distintos géneros de autores como Luce Irigaray, Horacio Salas, Ricardo Talesnik, Viuti, Meiji, César Bruto y Alicia Steimberg; hay ediciones ilustradas de Los viajes de Gulliver y Don Quijote".

Ediciones de la Flor se despide con una oferta de libros descatalogados a $5000, $10.000 y $15.000

Con una liquidación total de libros descatalogados y en oferta, Ediciones de la Flor se despide de los lectores que acompañaron el original sello creado en 1966 por Daniel Divinsky y Kuki Miller. Los libros están agrupados por precios, de los $5000 (un 60% de los títulos) a los $15.000.La exhibición y venta, que comenzó este lunes, tiene lugar lunes, miércoles y viernes de 10 a 17 en el depósito, previa reserva de turno al teléfono fijo 4304-5529 o por mail a cobranzas@edicionesdelaflor.com.ar. En la Feria del Libro, este año De la Flor empezó a decir adiós con libros a precios muy accesibles: se vendieron 5000 ejemplares y se agotaron cuarenta títulos.

En total, se liquidan unos trescientos ejemplares de distintos géneros de autores como Luce Irigaray, Horacio Salas, Ricardo Talesnik, Viuti (Teodoro y Cía.), Nik, Meiji, César Bruto, Alicia Steimberg, Cristina Siscar, Daniel Samoilovich (el poemario La ansiedad perfecta), Ana Becciú, Pablo Sirvén, Rodolfo Braceli, Juan Carlos Paz, Martha Berlin, Roberto Benigni (La risa es bella), Elie Wiesel (una colección de cuentos jasídicos), Miguel Ángel Estrella y César Fernández Moreno. Hay ediciones ilustradas para chicos y grandes de Los viajes de Gulliver y el Quijote.

“Muchos de los libros más antiguos hace largo tiempo que no figuraban en el inventario, pero están porque jamás descartamos ni destruimos un libro -dice Miller a este diario-. Pero también se van a vender libros del catálogo. Ya hay pocos en librerías porque hemos pedido devolución de los consignados. No vamos a vender libros de Quino, no porque no quede stock, básicamente de los de humor, de Mafalda casi nada, sino porque lo tenemos prohibido”. En 2025, los herederos de Quino retiraron los derechos de la obra del genial historietista de Ediciones de la Flor y los vendieron al grupo Penguin Random House.