jueves, 24 de junio de 2021

Edgardo Scott, traductor de "Dublineses" de Joyce

Edgardo Scott se hizo una reputación como narrador –No basta que mires, no basta que creas (2008), Los refugios (2010), El exceso (2012) y Luto (2017)– y ensayista –Caminantes (2019)–, pero un día empezó a traducir. Su traducción más reciente es Dublineses, de James Joyce, que acaba de publicar la editorial Godot en Buenos Aires. Esa fue la excusa para entrevistarlo para este blog.

 

“Nunca hay algo asentado del todo”

 


–Dijiste en varias entrevistas que desde hacía mucho querías traducir Dublineses. ¿Por qué este libro entre todos los posibles libros de cuentos que se pueden traducir?

Supongo que porque traducirlo era la manera de leerlo con la mayor intensidad posible y de darlo a leer del mismo modo; dar a leer algo que había sido absolutamente clave para mí. Traducir es a veces como leer hasta el punto de hacer de esa lectura una escritura. También porque me parecía que todavía no estaba o no está del todo subrayada la importancia de Joyce para la reinvención del cuento. O la invención del relato contemporáneo. Creo que tenemos más presente a Chejov o a Hemingway  (que sin embargo le debe tanto), incluso a Mansfield, que a Joyce.

 

–Decís que leer Dublineses, antes de traducirlo, fue absolutamente clave para vos, ¿por qué?
–Por un lado, por algo biográfico, íntimo, que a través de ese cuento, “Clay” (“Arcilla”) que leí a los 17 años en Lenguas Vivas, cuando estudiaba inglés, yo leía la lengua de mi familia paterna, en gran medida irlandesa. Quiero decir; fijate que en el cuento “Eveline”, el éxodo, la tierra prometida es Buenos Aires. Mi familia paterna viene de ahí, de donde viene Gretta, la esposa de Gabriel Conroy. Y después porque en los relatos de Joyce de Dublineses yo encuentro una forma de sugerir la verdad que es magistral y que me sigue pareciendo contemporánea. Lo que hace en el cuento “Gracia” es ejemplar en este sentido.

 

–También hablaste de los problemas que encontraste en otras versiones. ¿Podrías detallar cómo los evitaste en la tuya?

–Bueno, en muchos casos, estos veinte años han sido claves, porque han sido los años en que Internet se volvió un archivo y una biblioteca universal al alcance de un click o dos. Entonces muchos de los errores o imprecisiones tenían que ver con las referencias, o el modo de interpretar y afirmar esas referencias. Otra corrección fue la puntuación original, que desde que fue restablecida en 1967, nunca había sido muy tomada en cuenta en castellano. Traté de respetarla o recrearla al máximo, dejando ver la elocuencia teatral que hay en esa puntuación hecha menos de puntos y comas que de silencios o de un ritmo acelerado de la frase que se debe leer de un tirón para captar su artificio. Por último, intenté no pecar ni de “lenguaje neutro” o lo más neutro posible, algo muy de moda e incluso recomendado por las instituciones de la lengua en castellano ni, por supuesto, caer en su contrario, la exageración de un regionalismo del Río de la Plata. En ese sentido el tono general de Joyce en este libro, un inglés “tan irlandés y dublinesco”, pero no costumbrista ni lunfardo fue la guía.

 

–Noté que hacías una división entre libros clásicos y libros contemporáneos. Decías, por ejemplo, que Rojo y negro es un clásico, pero que los libros de Joyce son libros vivos. Me gustaría que especificaras más a qué te referís con una y otra cosa.

–Me parece que los libros clásicos ya no entran en la discusión política, están más allá de la discusión política, en todos los sentidos que le queramos dar a esa dimensión. Están, al menos temporariamente, fuera de esa discusión. Me parece que los contemporáneos, por el contrario, siguen entrando en esa discusión. Todavía las líneas de la modernidad del siglo XX, el famoso trío: Proust, Joyce, Kafka, siguen siendo formas de escribir y pensar la literatura que a través de la tradición, a partir de los autores que continúan y expanden esas obras siguen enfrentándose. Para verlo en nuestro caso, Saer a esta altura podría ser un clásico para nosotros, y sin embargo, cuando un escritor como Aira, por ejemplo, ataca su literatura y su figura de autor por “demasiado seria o solemne” entonces Saer se vuelve un contemporáneo, porque habrá quienes lo sigan a Aira y lo lean de ese modo a Saer, y habrá quienes lo “defiendan” (con todos los grises posibles en ese arco entre un punto y otro). ¿Pero alguien discute Amalia o Don Segundo Sombra? Entonces esos libros son clásicos. En realidad no las pienso como categorías estáticas ni tampoco tienen que ver necesariamente con una “cantidad de tiempo”; hasta la dictadura Borges no era un clásico, y después de la dictadura y su muerte, lo fue. Ya no lo toca –otro dirá, no vale la pena–, la dimensión política (nótese que digo política, no ideológica). Pero eso es hasta que alguien lo cuestiona, lo lee de nuevo; eso es lo que tiene la literatura: nunca hay algo asentado del todo. Por eso todo canon es temporario e interesado.

 

–Otra cuestión sobre la que insististe es la de la estructura que tienen los cuentos de Joyce, que se contraponen con los cuentos tradicionales en eso de tener un principio, un medio y un fin. ¿Qué nueva estructura estaría proponiendo?

–Claro, yo digo que los cuentos de Joyce son relatos, porque me sirve distinguir entre  cuento y relato. En los dos casos son formas narrativas que revelan una verdad. Pero en el caso del relato de Joyce no hay una promesa narrativa y el ocultamiento de una verdad para que en el final se revele sino que la revelación de la verdad actúa por acumulación, no por ocultamiento. Todo el tiempo está a la vista. Es un poco como en el teatro, esos objetos que están en la escenografía y que parecen indiferentes hasta que la acción los “muestra”. Aunque en realidad siempre estuvieron a la vista. Joyce trabaja con ese tipo de relato, un relato sin promesa narrativa, sin ocultamiento, pero, paradójicamente con revelación de verdad.

miércoles, 23 de junio de 2021

Rosario Lázaro Igoa, invitada del SPET en junio

En el próximo encuentro, que tendrá lugar el miércoles 23 de junio a las 19 (hora argentina), nuestra invitada Rosario Lázaro Igoa expondrá sobre“ The Southern Star/La Estrella del Sur: Traducción literaria y metadiscurso traductivo en la prensa temprana de Montevideo (1807)”

Rosario Lázaro Igoa es Doctora en Estudios de Traducción por la Universidad Federal de Santa Catarina (Brasil). Investiga en traducción literaria, literatura iberoamericana, escrituras de la prensa y periodismo. Tradujo y coeditó la antología de crónicas de Mário de Andrade Crónicas de melancolía eufórica (Alter, 2016). Del portugués y el inglés, tradujo a Danielle McLaughlin, Gerald Murnane, Beatriz Bracher, Luis F. Verissimo y Dalton Trevisan, entre otros. Como escritora, publicó Peces mudos (2016) y Cráteres artificiales (en prensa). Es colaboradora de los medios uruguayos La diaria y Lento. Actualmente, es profesora del Centro Universitario Regional Este (Universidad de la República del Uruguay) y del Posgrado en Estudios de Traducción (UFSC, Brasil).

Lecturas sugeridas

Acree, William G.: “La otra batalla: The Southern Star, la Gazeta de Montevideo y la revolución de las formas de comunicación en el Río de la Plata”. En A. Frega y B. Vegh (eds.): En torno a las “invasiones inglesas”: relaciones políticas y culturales con Gran Bretaña a lo largo de dos siglos. Universidad de la República, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, 2007, pp. 13-22.

Lázaro Igoa, Rosario: “The Southern Star/La Estrella del Sur: Zona de contacto bilingüe y traducción en la prensa temprana de Montevideo (1807)”. En Mutatis Mutandis. Revista Latinoamericana de Traducción, 14.1 (2021): Traducción y prensa en América Latina y el Caribe: pasado, presente y futuro, pp. 40-67.

Torres, Alicia: “Una lectura excéntrica del discurso periodístico colonial. The Southern Star y la Gazeta de Montevideo”. En A. Frega y B. Vegh (eds.): En torno a las “invasiones inglesas”: relaciones políticas y culturales con Gran Bretaña a lo largo de dos siglos. Universidad de la República, Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación, 2007, pp. 31-38.


Aviso

La sesión se realizará como videoconferencia. Quienes quieran participar pueden enviarnos un mail con el asunto SPET 138 hasta el 23/6 a las 13.00. La dirección de mail será utilizada para hacerles llegar el código que servirá como entrada a la videoconferencia. Por favor, revisen el micrófono y la cámara de sus dispositivos antes de la sesión. Si quieren desinscribirse, les pedimos que nos manden un mail con el asunto SPET 138 DESINSCRIPCIÓN.

martes, 22 de junio de 2021

Buenos Aires, ciudad de traductores (3)



Tercera entrada dedicada a la serie de manifestaciones sobre la traducción en Buenos Aires, llevadas a cabo por TOLEDO – Übersetzer·innen im Austausch der Kulturen. En esta oportunidad, varios textos especialmente escritos para la ocasión por Jorge Fondebrider, Bárbara Belloc y Florencia Garramuño.

Jorge Fondebrider: Una nación fundada sobre traducciones


Florencia Garramuño: Turbulencias productivas

lunes, 21 de junio de 2021

Buenos Aires, ciudad de traductores (2)



En el contexto de la seire de actividades alrededor de la ciudad de Buenos Aires, TOLEDO – Übersetzer·innen im Austausch der Kulturen propone, entre otras cosas, los siguientes textos de Inés Garland, Tamara Tenembaum y Anna Kazumi Stahl, además de una mesa redonda sobre traducción de poesía, con Alejandro Crotto, Leonce Lupete y Eleonora González Capria, materiales que pueden visualizarse siguiendo los links:

Inés Garland: “Busco, siempre busqué, hasta las palabras que conozco perfectamente”

https://www.toledo-programm.de/cities_of_translators/2776/busco-siempre-busque-hasta-las-palabras-que-conozco-perfectamente-de-visita-en-casa-de-ines-garland

Tamara Tenenbaum: Intraducible

https://www.toledo-programm.de/cities_of_translators/2534/tamara-tenenbaum-intraducible
Anna Kazumi Stahl: Signos tirados por los vientos

https://www.toledo-programm.de/cities_of_translators/2540/anna-kazumi-stahl-signos-tirados-por-los-vientos

La obsesión de la forma: La traducción de poesía entre la medida y el experimento

En Buenos Aires no sólo se traduce numerosa poesía, también se discute con pasión sobre la traducción de ella. Alejandro Crotto es director de la revista Hablar de Poesía y publicó recientemente una versión en español de la Divina Comedia de Dante, la cual ha sido muy bien recibida. El poeta y traductor germano-francés Léonce W. Lupette, que vive en Buenos Aires desde hace varios años, reescribió a Hölderlin en español. Eleonora González Capria es traductora y profesora de traducción en Buenos Aires. Juntos exploran hasta qué punto la traducción de un poema debe seguir la forma del original y cuándo conviene serle infiel.

https://www.toledo-programm.de/cities_of_translators/2725/la-obsesion-de-la-forma-la-traduccion-de-poesia-entre-la-medida-y-el-experimento

viernes, 18 de junio de 2021

Buenos Aires, ciudad de traductores (1)



TOLEDO – Übersetzer·innen im Austausch der Kulturen es una organización dedicada a la traducción desde múltiples perspectivas. En su presentación institucional dicen esto:

“Los traductores son actores centrales en el intercambio cultural internacional. Con su trabajo amplían nuestros horizontes y nuestra comprensión de otras culturas. Cuanto mayor sea la cultura de la traducción, más rico y vivo será nuestro conocimiento del mundo, nuestra literatura, nuestro idioma.

“El programa de financiación de TOLEDO apoya a los traductores literarios en el ejercicio activo de este papel de mediador entre culturas y áreas lingüísticas. La financiación se centra en:

--Movilidad: becas individuales que permiten a los traductores completar fases de trabajo intensivo en los centros de traducción europeos y sumergirse en las lenguas y culturas de las que traducen;

--Networking: Proyectos que traen a traductores a intercambiar entre sí y con otros actores del negocio literario;

--Visibilidad: Eventos que hacen accesible el vocabulario cultural de los traductores a un público más amplio.”

Uno de esos eventos es “Ciudad de traductores”, que ya tuvo distintas ediciones en Calcuta, Montreal, San Pablo y Kiev. Nuevamente, siguiendo la presentación que se hace de la actividad nos enteramos de que “Ciudades de traductores nos invita a ver destacadas metrópolis literarias como espacios de traducción y a explorarlas como etapas de traductores. Cada ciudad se explora a través de dos miradores: el de un traductor que vive en la ciudad y la conoce bien, y el de un traductor que descubre la ciudad por primera vez a través de la expedición. Juntos, la pareja moviliza una red diversa, organiza exploraciones y desarrolla un programa que expone la naturaleza de la ciudad como una ciudad de traductores. Se invita a traductores, escritores, periodistas y exploradores de otros géneros a investigar la ciudad de los traductores a través de ciertas preguntas: ¿Cómo y dónde se desarrolla la cultura de traducción de la ciudad? ¿En qué escenarios y con qué actores? ¿Existe conciencia de esta cultura y, de ser así, cómo se manifiesta? ¿En las redes e infraestructuras actuales? ¿En la memoria cultural de una ciudad? ¿Cómo dan forma los traductores a una ciudad? ¿Y qué papel juega una ciudad en el trabajo de un traductor? ¿Qué historias de traducción cuenta una ciudad? ¿Dónde se hacen visibles las nuevas expresiones de traducción? Los textos, blogs e imágenes se crearán en el transcurso de la expedición y estarán disponibles aquí como collages de múltiples voces. La ciudad de los traductores arrojará nueva luz sobre el papel que desempeñan los traductores en el intercambio cultural y compartirá historias nuevas e inéditas.”

La última edición de esta aventura tuvo como destino a Buenos Aires. Y el encargado de llevar adelante todas las intervenciones fue el poeta y traductor alemán Timo Berger, quien, ayudado por la fotógrafa Guadalupe Gaona, cubrió distintos aspectos de la traducción en la capital argentina.

Hubo textos especialmente escritos para la ocasión, entrevistas a los traductores elegidos, mesas de discusión, etc.

Para mostrar algunas de estas actividades, ofrecemos a continuación, la presentación del organizador y el video de una mesa redonda que, moderada por Martína Fernández Polcuch, incluye a Matías Battistón, Carla Imbrogno y el Administrador de este blog.

Ciudad de traductores

1) Timo Berger: Un puerto en constante cambio

https://www.toledo-programm.de/cities_of_translators/2846/timo-berger-un-puerto-en-constante-cambio

2) La cuestión de la lengua: Las y los traductores de Argentina entre el mercado y la tradición

El español argentino se diferencia del de España no sólo por su léxico. ¿Será por ello que los libros traducidos en Buenos Aires suenan diferente? Matías Battistón tradujo de nuevo la trilogía de novelas de Samuel Beckett. Jorge Fondebrider lleva más de diez años organizando el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires y Carla Imbrogno traduce en primer lugar teatro contemporáneo. Los tres debaten acerca de por qué en Sudamérica se necesita otra clase de traducciones diferentes a las provenientes de España, qué papel juegan los editores en este proceso y las lecturas de libros que los motivaron a convertirse en traductores. La moderadora Martína Fernández Polcuch es intérprete y traductora de alemán.

https://www.toledo-programm.de/cities_of_translators/2723/la-cuestion-de-la-lengua-las-y-los-traductores-de-argentina-entre-el-mercado-y-la-tradicion

jueves, 17 de junio de 2021

Libros de autores japoneses en editorial argentina

 


El pasado 16 de junio, Silvina Friera publicó en Página 12, el siguiente artículo sobre la colección Bosque de bambú –dedicada a la literatura japonesa–, de la editorial argentina También el caracol, dirigida por Mariana Alonso y Miguel Sardegna. En la bajada puede leerse: “El sello independiente argentino publicó exquisitos libros de autores poco conocidos fuera de su país, como Riichi Yokomitsu, Sakunosuke Oda y Rintarō Takeda, además de una interesante antología de literatura proletaria japonesa: Bajo un cielo oscuro cargado de nieve”.

Una colección dedicada a la literatura japonesa

Hay momentos en que el deseo de construir puentes entre Argentina y Japón se transforma en una necesidad que se puede materializar. También el caracol, una editorial que combina la publicación de literatura japonesa inédita en castellano y narrativa argentina, surgió a mediados de 2018 de la mano de la editora y traductora Mariana Alonso y el abogado y escritor Miguel Sardegna. El nombre de la editorial que ha rescatado a Riichi Yokomitsu, el maestro de Yasunari Kawabata, es el verso de un haiku de Shiki, que vivió entre 1867 y 1902, un tiempo de declive de la poesía clásica japonesa. “Las viejas formas se habían estancado y las nuevas maneras que venían de occidente amenazaban imponerse. En ese contexto, Shiki sostenía que era necesario dejar de lado ciertas prácticas, como el recurso de evocar otros poemas. Concebía la poesía como la pintura de un instante y proponía basarla en la propia experiencia –cuenta Alonso–. Irónicamente, pasó sus últimos meses postrado en una cama con tuberculosis. Habiendo construido su teoría sobre la experiencia, de pronto vio la suya reducida a cuatro paredes. El poema que nos da nombre es uno de los últimos que escribió: ‘con la cabeza erguida/ también el caracol/ se me parece’”.

A Alonso y a Sardegna –director de la colección “Bosque de bambú”, dedicada a la literatura japonesa– les gusta “ese gesto de estirar el cuello para intentar mirar lo que sucede afuera, en el jardín”. “Hay algo de dignidad y de resistencia, que nos conmueve y, muchas veces, nos hace llorar”, reconoce la editora y traductora de También el caracol, que en 2018 sacó el primer libro de la colección de narrativa argentina, la primera novela de Karina Sacerdote, Monoblock. En marzo de 2019, salió el primer título de literatura japonesa: La primavera llegó en un carro tirado por caballos, los cuentos de Riichi Yokomitsu (1898-1947), un autor poco conocido en Argentina, contemporáneo de Kawabata, traducido directamente del japonés por Masako Kano, Gabriela Occhionero y la propia Alonso. “La editorial y los libros que publicamos son un reflejo de quienes somos nosotros. Somos argentinos, amamos la literatura y nos apasiona la cultura de Japón. Era inevitable que surgiera esa combinación, así lo concebimos desde un principio. Los puentes entre las dos colecciones se construyen sin quererlo, se dan naturalmente a partir de nuestro gusto como lectores y de lo que buscamos o nos conmueve al momento de elegir una obra”, plantea Alonso a Página/12.

Todos los libros de literatura japonesa cuentan con un estudio preliminar de Sardegna. Los textos de la contratapa tienen distintos autores. En el caso de la contratapa de La primavera llegó en un carro tirado por caballos el autor es el escritor Martín Felipe Castagnet. “En el cuento que da título a este libro, un gato callejero entra a un estudio y ocupa el lugar que dejó la tortuga. Así nos ocurre con Riichi Yokomitsu, que con cinco relatos se cuela, tan desconocido como despreocupado, por entre los grandes sabios para reclamar el espacio que por derecho también le pertenece –advierte Castagnet–. Yokomitsu carece de misericordia, pero sus personajes están plenos de compasión; paranoia y generosidad van de la mano. La primavera llegó en un carro tirado de caballos es un libro conmovedor, casi epifánico, sobre los padecimientos ajenos y propios, muchas veces autoinfligidos”. Castagnet elige una frase magnífica, escrita por Yokomitsu, para ejemplificar su interpretación: “Había decido probar esos sufrimientos como la lengua prueba el azúcar, para mirarlos con la luz total de todos los sentidos”.

Alonso revela que la puerta de entrada a Japón fue la literatura, y en especial Kawabata (1899-1972). “Kawabata, como muchos otros escritores, consideraban a Yokomitsu un maestro. En realidad, fue más que eso, fue considerado un bungaku no kamisama, ‘un dios de la literatura’ –explica la editora y traductora–. Hace un tiempo dábamos un seminario de literatura japonesa en la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA, y cuando leíamos a Kawabata sentíamos siempre la necesidad de hablar también de su amigo Yokomitsu. Pero no había nada suyo traducido al castellano, compartíamos la pena con nuestros alumnos, y no había mucho más que se pudiera hacer. Pasados más de quince años, cuando decidimos crear También el caracol, la situación de Yokomitsu no había cambiado. La historia no fue justa con su literatura, nos gusta pensar que estamos haciendo algo para cambiar eso”.

También el caracol ha publicado en la colección de narrativa argentina El cristo roto, de Marcelo Rubio; En la semilla ya está el aroma, de César Díaz; 33 rpm, de Juan Guinot y Las comadrejas no existen, de María Marcela Vicente. “Bosque de bambú” se completa con La canción del arrozal (ranas, cigarras, libélulas, mariposas, luciérnagas y grillos en la poesía japonesa), de Lafcadio Hearn (1850-1904), un irlandés de nacimiento nacionalizado japonés, enamorado de su país adoptivo; Bajo un cielo oscuro cargado de nieve, una antología de literatura proletaria japonesa que incluye a Yoshiki Hayama, Denji Kuroshima, Teppei Kataoka, Takiji Kobayashi, Yuriko Miyamoto, Kensaku Shimaki; El signo de los tiempos, de Sakunosuke Oda (1913-1947) y La ópera japonesa de los tres centavos, antología de cuentos de Rintarō Takeda (1904-1946).

“Todavía nos sentíamos de estreno cuando comenzó la pandemia”, recuerda Alonso. “El primer mes fue de mucha incertidumbre. Pero nos propusimos salir de todo esto mejor de lo que habíamos entrado. Y creo que lo venimos logrando. Seguimos con nuestro plan editorial, fortalecimos nuestros vínculos con los lectores y sumamos cada día nuevos proyectos. Para eso fue clave también la presencia en las redes. Desde Instagram armamos una verdadera comunidad, desde donde estamos en diálogo constante con nuestros lectores. Disfrutamos mucho ese espacio de charla e intercambio”. Para este año la editora y traductora anticipa que en agosto También el caracol publicará un nuevo libro de Lafcadio Hearn, “ese occidental que se nacionalizó japonés y ve con nuestros mismos ojos de extranjero un mundo que desconoce y lo hechiza”, y para fin de año llegará a las librerías un segundo libro de cuentos de Yokomitsu, Cabezas y vientre.

Alonso subraya que desde la colección de narrativa argentina buscan “aportar voces potentes que reflejen visiones distintas del mundo”; con las publicaciones de literatura japonesa se proponen dar a conocer autores inéditos en castellano, ampliar el abanico posible de lecturas. “Sentimos que hay un universo enorme de autores japoneses desconocidos, auténticos tesoros que se merecen un lugar en nuestro idioma y en nuestra biblioteca –reconoce la editora–. Lo hacemos desde nuestro lugar como argentinos y latinoamericanos, con traducciones más cercanas a nuestro castellano. Esperamos estar contribuyendo a fortalecer la traducción y la edición de la literatura japonesa que tanto nos gusta”.

miércoles, 16 de junio de 2021

Capital Intelectual, del Grupo Insud, sigue acumulando empresas: ahora, Siglo XXI

Hugo Sigman
La noticia fue publicada sin firma por Cultura InfoBAE, el pasado 14 de junio. Allí, en su bajada, se lee: “Capital Intelectual, el sello argentino fundado por el empresario Hugo Sigman (Buenos Aires, 1944), anunció un acuerdo para sumar la mayoría del paquete accionario de la prestigiosa casa editora de origen mexicano, que tiene en su catálogo a autores como Michel Foucault, Roland Barthes y Eduardo Galeano, entre otros”.

Para quienes no lo sepan, Hugo Sigman es un empresario argentino del que se dice ha sido uno de los principales aportantes a la campaña presidencial de Alberto Fernández. Es reconocido por ser el fundador, director general y accionista del Grupo Insud, un conglomerado empresarial con presencia en los campos de la farmacéutica (fabricación local de la vacuna de Astra-Zeneca), la agroforestería y el cine, entre otros. Ese “entre otros” incluye a Capital Intelectual.

De acuerdo con el anuncio institucional, “Capital Intelectual es grupo editorial [la lista de sellos y publicaciones puede leerse en el cuerpo central del artículo],con una dilatada trayectoria, enfocada en hacer un aporte al debate nacional y regional. Su catálogo incluye publicaciones con diversidad de perspectivas sobre variados temas, entre los que se encuentran ciencia, política, literatura, filosofía, deportes, psicología y divulgación científica. Sus títulos se exportan a más de 15 países y desde 2011 se publican en España, bajo el sello Clave Intelectual, incluyendo escritores admirados como Aldo Ferrer, Manuela Carmena, Dante Caputo, Juan Carlos Distéfano, Jorge Fernandez Díaz, Leonardo Padura, Rodolfo Braceli, Alejandro Fabbri, Vicente Muleiro, Sergio Sinay y Mempo Giardinelli, entre otros. Su Colección de Jóvenes Lectores Aerolitos presenta títulos meticulosamente seleccionados especialmente recomendados para infantes y niños, con ilustraciones de reconocidos artistas. Algunos títulos incluyen Mundo Buñuelo, de Roberto Cubillas, Dos arbolitos locos: poemas y canciones, de Federico García Lorca y Valeria Cis, y De espuma y mar, de Alfonsina Storni y Azul de Corso.

Últimamente, en este blog, ha habido diversas menciones a la edición local de Le Monde Diplomatique (8 y 18 de marzo, 13 de abril), una de las publicaciones del grupo, debido a la vergonzosa actitud mantenida por José Natanson, director de la publicación –y, desde 2018, director editorial de Capítal Intelectual y Clave Intelectual– con los traductores que se ocupaban de llevar al castellano las noticias originales allí publicadas, lo cual motivó una sonada huelga.

Hugo Sigman, a punto de comprar la mayoría de las acciones de la editorial Siglo XXI en México y Argentina

La editorial argentina Capital Intelectual anunció que llegó a un acuerdo de adquisición del sello de origen mexicano Siglo XXI, que se produciría de forma oficial en 60 días. Fuentes cercanas a la editorial explicaron a Infobae cultura que la adquisición sería del 58% del paquete accionario de la casa norteamericana, lo que comprende el 90% de la sucursal en Argentina.

 

“Durante parte de 2020 y 2021, Capital Intelectual mantuvo conversaciones con Jaime Labastida, director y principal accionista de Siglo XXI, la prestigiosa editorial mexicana con casa en Argentina, con vistas a una posible adquisición. Finalmente, el 10 de junio llegamos a un acuerdo preliminar. Para terminar de perfeccionarlo es necesario cumplir con una serie de pasos formales que se extenderán a lo largo de los próximos 60 días”, informaron en un comunicado.

 

Capital Intelectual es una editorial argentina con una filial en España (Editorial Clave Intelectual), con un regitro de publicación que atraviesa el ensayo político, económico y social. Fundada por Hugo Sigman, médico psiquiatra y empresario, se dedicó a impulsar diversos proyectos culturales y fomentar el debate intelectual.

 

Así, se crearon revistas como TXT 3puntos, la edición de Le Monde Diplomatique para el Cono Sur y la versión en español de The New York Review of Books. También le pertenece la productora de cine, K&S, responsable, entre otras, de películas como Relatos SalvajesEl Clan La Cordillera.

 

Por su parte, Siglo XXI, fundada en la década del 60 en México, es una de las editoriales más importantes y prestigiosas en lengua española, que en su catálogo incluye autores como Michel FoucaultRoland BarthesPierre BourdieuJulia KristevaJacques LacanEduardo GaleanoPaulo Freire Antonio Gramsci, entre otros.

 

En ese sentido, complementa su línea de autores clásicos con la publicación de autores contemporáneos, en el campo de las ciencias sociales, la cultura y el debate político, pero también en áreas como la educación, la historia, el periodismo y la divulgación científica. La casa argentina (Siglo Veintiuno Editores Argentina) está a cargo de Carlos Díaz desde el año 2000.

 

“Siglo XXI Editores México es un baluarte de la cultura mexicana y latinoamericana, un valor que queremos preservar a como dé lugar. Nuestro objetivo es potenciar la empresa en el contexto de las nuevas condiciones del mundo editorial, respetando su rica historia y los valores que le imprimieron desde su fundación Arnaldo Orfila Reynal, Jaime Labastida y el grupo de intelectuales que los acompañaron. Creemos que estamos ante una excelente oportunidad para potenciar el trabajo que viene desarrollando la editorial mediante la asociación con Capital Intelectual, Le Monde diplomatique - Edición Cono Sur y Review. Revista de Libros, que comparten los mismos valores e intereses”, explicaron en el comunicado.