martes, 31 de marzo de 2026
"El traductor es también un autor, un escritor"
lunes, 30 de marzo de 2026
Dos conventilleros de derecha pelean por ver quién la tiene más larga: ambos pierden
La presente nota, publicada el pasado 27 de marzo, sin firma, por el diario La Nación, de Buenos Aires, presenta una entrevista con Santiago Muñoz Machado y Arturo Pérez Reverte, un abogado y un escritor que forman parte de la Real Academia Española, quienes, en los últimos meses, protagonizaron una serie de escándalos insignificantes que, según parece, en España revisten alguna importancia.
En los últimos meses, la Real Academia Española quedó envuelta en una serie de polémicas que expuso tensiones dentro y fuera del organismo. Una de las más visibles fue el cruce con el Instituto Cervantes, luego de que su director, el poeta Luis García Montero, cuestionara públicamente a Santiago Muñoz Machado, su par en la RAE. En octubre pasado, llegó a decir que la Real Academia estaba “en manos de un experto en llevar negocios desde su despacho para empresas multimillonarias”, una frase que cayó mal y abrió una pelea que fue bastante más allá de lo personal.
La respuesta de la RAE no tardó en llegar. La Academia repudió las expresiones de García Montero y defendió la gestión de Muñoz Machado, a quien presentó como una figura clave en la modernización, internacionalización y estabilidad económica de la casa. El episodio volvió a encender una discusión más profunda, vinculada a quién ocupa hoy el lugar de mayor autoridad simbólica en torno al idioma: si la RAE, como organismo normativo, o el Cervantes, con su peso institucional y su proyección cultural en el exterior.
A esa disputa externa se sumó, en enero, una interna todavía más delicada. En una columna publicada en el diario El Mundo de España, el escritor Arturo Pérez-Reverte –miembro de la RAE desde 2003– cuestionó el rumbo de la Academia y cargó contra lo que consideró una deriva excesivamente permisiva y técnica. Allí sostuvo que la RAE había dejado de “fijar” la lengua con claridad y que algunas decisiones respondían más a la presión del uso, las redes o los corpus lingüísticos que a una idea de autoridad cultural o literaria. El texto provocó un fuerte revuelo dentro de la Docta Casa y dejó al descubierto una discusión que, hasta ese entonces, había circulado en los pasillos.
Con ese telón e fondo, se publicó hoy una extensa entrevista conjunta que encuentra cara a cara a Pérez-Reverte y Muñoz Machado, y será la nota de tapa del suplemento cultural del diario ABC, mañana. El diálogo, por momentos un poco pomposo, por momentos un poco áspero, finalmente muestra una convivencia aceitada, y permite ordenar buena parte de las tensiones recientes dentro de la RAE así como deja ver, también, puntos de coincidencia entre ambos.
Ese punto en común aparece muy al principio del diálogo, cuando se refieren al Instituto Cervantes. En la entrevista con ABC, Muñoz Machado marca una diferencia tajante entre el rol de una y otra institución: “Nosotros somos los que establecemos la normativa de la lengua”, dijo, mientras que al Cervantes le atribuyó una función vinculada a la expansión y difusión del español. Aunque evitó personalizar el conflicto en García Montero, deslizó que el organismo “no siempre” se limita a ese terreno y que en ocasiones “entra en el terreno de la normatividad de la academia”.
Sobre este tema, Pérez-Reverte fue bastante más lejos. En el tono que ya había mostrado en su artículo de enero, presentó el avance del Cervantes sobre la RAE como una forma de injerencia política. “En España en los últimos tiempos todo se ha convertido en arma política, todo”, sostuvo, y añadió que “los fracasados están queriendo interferir en el trabajo de la academia”. En uno de los pasajes más duros de la charla, acusó al Cervantes –dependiente del Ministerio de Exteriores de España– de querer “meter la zarpa en la academia” y lo vinculó con una lógica partidaria que, según dijo, “quiere contaminar ese limpio trabajo y perturbarla”.
Ese frente compartido, sin embargo, no borra el conflicto interno. Pérez-Reverte volvió a insistir en casi todos los puntos que habían encendido la discusión a principio de año. El eje central de su crítica es que, según él, la RAE perdió el equilibrio entre escritores y filólogos, y que el sector más técnico de la institución fue acumulando poder real. “Hay una tendencia que es mayoritariamente lingüística o filológica, y otra que es creadora o práctica”, explicó, para luego afirmar que en los últimos tiempos “se ha dado más peso a los filólogos”.
Lo que el escritor cuestiona no es la presencia de especialistas en sí, sino el modo en que, a su juicio, se ejerce hoy esa autoridad técnica. Para Pérez-Reverte, la Academia se volvió cada vez más descriptiva y menos normativa, es decir, más dispuesta a registrar usos que a jerarquizarlos o corregirlos. Por eso insiste en que la institución dejó de actuar con el “principio de autoridad” que, según su mirada, debería corresponderle. “La palabra autoridad como referencia ha desaparecido”, dijo en la entrevista, y más adelante resumió su malestar con una de las frases más fuertes del intercambio: “La academia ha pasado de ser un equilibrado mecanismo de pesos y medidas y contrapesos para que la lengua, abierta a lo popular y a la evolución, se fije, a ser una especie de bebedero de patos donde todo vale”.
Ese diagnóstico se apoya, además, en una crítica al modo en que hoy se procesan las decisiones dentro de la RAE. Pérez-Reverte sostiene que muchas de las discusiones relevantes ya no se juegan realmente en el pleno, sino antes, en comisiones y áreas técnicas donde, según él, pesan más los criterios de corpus, frecuencia de uso o documentación digital que la tradición literaria o el oído de los escritores. En ese punto, su objeción no es que haya demasiado saber experto, sino que ese saber experto, tal como se ejerce hoy, renunció a establecer jerarquías.
Muñoz Machado respondió a esa lectura con bastante firmeza, aunque sin perder el tono diplomático que lo caracteriza. Negó que exista una suerte de “captura” de la Academia por parte de los filólogos y defendió la estructura interna de la institución. Según explicó, la composición actual sigue siendo plural y está organizada, en términos generales, en tres grandes grupos: escritores y creadores, filólogos y lingüistas, y otros profesionales. “Esos tercios están más o menos equilibrados”, sostuvo.
También rechazó la idea de que las decisiones lleguen al pleno ya “cocinadas” por un pequeño grupo. “La discusión que echa de menos Arturo se ha pasado a las comisiones”, explicó, pero negó que eso implique que haya un sesgo predeterminado o una línea impuesta de antemano. Desde su perspectiva, el funcionamiento técnico y colegiado de la Academia no debilita su autoridad, sino que la vuelve más sólida, más panhispánica y más ajustada al modo real en que circula hoy el español.
Ahí aparece una de las diferencias de fondo más claras entre ambos. Mientras Pérez-Reverte reclama una RAE más enfática, más dispuesta a decir qué está bien y qué está mal, Muñoz Machado defiende una institución que sigue normando, pero desde procedimientos más complejos, distribuidos y menos personalistas. “Nunca se ha preocupado tanto por la corrección en el uso de la lengua como ahora”, afirmó, y mencionó herramientas como el servicio de consultas, el Diccionario panhispánico de dudas, la Fundéu RAE o la Crónica de la lengua española como prueba de que la Academia sigue interviniendo activamente en el debate público sobre el idioma.
La entrevista, de todos modos, no se agota en el desacuerdo. Hay varios momentos en los que un Muñoz Machado más conciliador que su interlocutor concede parte de los argumentos de Pérez-Reverte o al menos los escucha con atención. Uno de los más significativos aparece cuando el escritor vuelve a reclamar una intervención pública más visible de la RAE para marcar usos incorrectos o señalar formas preferibles. “Lo que está bien, está bien y lo que está mal, está mal”, le responde el director en un pasaje, antes de admitir que esa idea “es buena” y que “habría que hacerlo”.
Después del ruido que generó el artículo de enero, la charla en ABC no muestra una reconciliación total, pero sí una voluntad de encauzar públicamente una discusión que hasta hace poco parecía más cerca de la ruptura que del debate razonado. Pérez-Reverte no se retracta, sigue convencido de que la Academia resignó autoridad y de que el peso de los filólogos creció demasiado. Muñoz Machado, en cambio, no cede en la defensa del modelo actual, pero evita responder en el mismo tono confrontativo y prefiere sostener una idea de institución estable, colegiada y abierta.
La entrevista, que por momentos se pierde en viejas disputas académicas -como la tilde de solo o la escritura de guion-, no resuelve ninguna de las discusiones que atraviesan hoy a la RAE, pero sí las deja más claras. Pérez-Reverte sostiene su diagnóstico sobre una Academia cada vez más técnica y menos dispuesta a ejercer autoridad; Muñoz Machado, en cambio, defiende el funcionamiento actual y rechaza que la institución haya perdido el control de su rumbo.
viernes, 27 de marzo de 2026
Traductores: lean lo que sigue con mucha atención
| Antonio J. Rodríguez |
Como yo mismo traduje esa novela para Eterna Cadencia en 2021, quise ver los resultados. Tomé apenas los tres primeros párrafos:
The Nellie, a cruising yawl, swung to her anchor without a flutter of the sails, and was at rest. The flood had made, the wind was nearly calm, and being bound down the river, the only thing for it was to come to and wait for the turn of the tide.
The sea-reach of the Thames stretched before us like the beginning of an interminable waterway. In the offing the sea and the sky were welded together without a joint, and in the luminous space the tanned sails of the barges drifting up with the tide seemed to stand still in red clusters of canvas sharply peaked, with gleams of varnished sprits. A haze rested on the low shores that ran out to sea in vanishing flatness. The air was dark above Gravesend, and farther back still seemed condensed into a mournful gloom, brooding motionless over the biggest, and the greatest, town on earth.
The Director of Companies was our captain and our host. We four affectionately watched his back as he stood in the bows looking to seaward. On the whole river there was nothing that looked half so nautical. He resembled a pilot, which to a seaman is trustworthiness personified. It was difficult to realize his work was not out there in the luminous estuary, but behind him, within the brooding gloom.
Ésta es la traducción con I.A.:
jueves, 26 de marzo de 2026
Un nuevo sello que nace viejo, sin riesgo alguno
La noticia fue publicada por diversos medios. Esta es la versión, sin firma, que salió en InfoBAE el pasado 20 de marzo: Feltrinelli ahora va a ser un sello editorial internacional, de la mano de Anagrama. Por lo anunciado, no habrá riesgos, todo lo que se edite será sobre seguro.
El plan editorial anunciado comunica la intención de Feltrinelli Editores de sumar obras de autores reconocidos y de talento emergente en el ámbito internacional. Según detalló Europa Press, el catálogo se expandirá hasta 2026 e incluirá textos premiados como La carne de David Szalay, novela que ha recibido el último Premio Booker. Entre los lanzamientos previstos se encuentran también Breve historia herética de la música clásica, de Alessandro Baricco, y Todos siguen aquí, de Liadan Ni Chuinn, quien aporta una nueva perspectiva desde la literatura irlandesa bajo seudónimo.
Feltrinelli Editores integrará además títulos como Twist de Colum McCann, Últimos especímenes antes de la extinción de Maria Reva y Regreso a Trieste de Federica Manzon, diversificando así la oferta editorial a favor de un diálogo literario amplio, consignó Europa Press.
La creación de Feltrinelli Editores responde al propósito de fortalecer el intercambio cultural, tanto mediante la traducción de obras de otras lenguas al español como a través de la apuesta por propuestas literarias contemporáneas de distintas procedencias. El catálogo, además de priorizar autores consagrados, abrirá espacio a escritores que, según el comunicado citado por Europa Press, contribuyen con perspectivas renovadoras en sus respectivos géneros.
El lanzamiento de este nuevo sello supone un refuerzo de las colaboraciones trasatlánticas en el mundo editorial en español, y representa un ejercicio de continuidad respecto a la identidad y valores del grupo Feltrinelli, caracterizados históricamente por su compromiso político y una actividad editorial con matices de intervención social y cultural. Así, se sostiene la idea de que la edición constituye un mecanismo para incidir en el legado cultural del presente, reportó Europa Press sobre el comunicado difundido por la nueva editorial.
Para el establecimiento en Barcelona, Feltrinelli Editores hereda no solo la línea editorial sino también la tradición de la casa madre italiana, puesta desde su origen al servicio de la creación literaria y la circulación de ideas. El nuevo sello asume como objetivo, según se indicó en el comunicado recogido por Europa Press, mantener el equilibrio entre la publicación de escritores ampliamente reconocidos y la integración de autores emergentes que amplían el espectro de voces disponibles en los mercados literarios de España y América Latina.
El anuncio de Feltrinelli Editores pone el foco en la selección de títulos y autores de diferentes procedencias, estableciendo la literatura internacional como eje central del catálogo. De esta manera, el sello plantea una propuesta que, al mismo tiempo que incorpora literatura clásica, explora nuevas tendencias y nombres que marcan la actualidad del género narrativo y del ensayo, según precisó Europa Press.
miércoles, 25 de marzo de 2026
Una reflexión brillante de un traductor mexicano
En su edición del 1 de marzo pasado, la revista mexicana Letras Libres publicó el siguiente artículo del escritor y traductor Roberto Rueda Monreal. En la bajada se lee: "No es raro que las traducciones sean juzgadas con rapidez, desde un punto ciego donde confluyen industria editorial, prejuicio lector y creación".
La traducción literaria, entre la magia y la crítica
De errores, vicios y prejuicios
En plena pandemia, por parte de las autoridades culturales, surgió la Estrategia Nacional de Lectura, a la que fuimos convocados diversos sectores y gremios de la cadena del libro. En la mesa sobre traducción de literatura, la moderadora afirmó –palabras más, palabras menos– que era muy triste leer ciertas traducciones deficientes, por lo que le encantaría leer directamente en italiano para no tener que aproximarse –supuse– al adefesio traducido al español.
Este tipo de queja es muy común. La mayoría de las traducciones literarias son calificadas como “malas”. A saber, el lector identifica cosas “intraducibles”, descubre “errores básicos” o, si habla alguna lengua extranjera, prefiere acudir al original. Pareciera que, para convertirnos en un “lector crítico”, fuese imperativo señalar la deficiencia de las traducciones que leemos. Lo curioso de este fenómeno es que alumbra lo tajantemente injusta que resulta la cultura lectora no solo en México, sino en el mundo. Si la traducción simplemente se califica como buena, la figura del traductor desaparece por completo. Sin embargo, si se califica como mala, horrenda o desastrosa, los mismos adjetivos se trasladan de forma instantánea a la figura del traductor.
En aquella ocasión, para suavizar un poco la radicalidad de la moderadora, mencioné que muchas de las traducciones “malas”, que lastimosamente tuvo que leer, con certeza pertenecían al esquema más común del mundo editorial: ese en donde el traductor es un mero prestador de servicios y, por ende, la traducción literaria no es la estrella del proceso. Aunque el escrutinio de ojo acusador recae siempre en el traductor y en sus “catastróficas” formas de traducir, lo cierto es que hay otros actores que escapan de él. ¡Cuántas veces no hemos pasado los traductores literarios por esos tragos amargos al descubrir que complejas frases, figuras retóricas, anomalías pertinentes, páginas enteras, minucias clave, fragmentos de juegos de palabras, rarísimas composiciones de oraciones y otras apuestas estilísticas, de pronto, sin más, aparecen borradas de un plumazo una vez publicado el libro!
La traducción, en ese sentido, pareciera ser una cuestión de prestigio y no de especialización. Esta realidad resulta bastante evidente cuando se le permite a la gran escritora, al famoso escritor, traducir como se le dé la gana solo por ser quien es y porque asegura saber hacerlo.Dos titanes en un mismo ejemplar. Al parecer, Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar, será por toda la eternidad la traducción exquisita y canónica de Julio Cortázar, lo cual refuerza aquel cuento lapidario de que solo un gigante puede traducir a otro gigante.
martes, 24 de marzo de 2026
Una librería que sobrevivió a la barbarie
lunes, 23 de marzo de 2026
Más sobre los autores y los ladrones de la IA
Publicada en el diario La Jornada, de México, la siguiente noticia habla de una iniciativa británica para denunciar el robo al que se ven sometidos los autores por las empresas de I.A.
El único contenido de Don"t Steal This Book ('No Robes Este Libro') es una lista con los nombres de literatos que han contribuido a la iniciativa. Copias de este libro en blanco se han distribuido entre los asistentes a la Feria del Libro de Londres este martes, una semana antes de que el gobierno británico publique una evaluación del coste económico de los cambios propuestos en la ley de derechos de autor.
"El Gobierno del Reino Unido no debe legalizar el robo de libros para beneficiar a las empresas de inteligencia artificial", dice la contraportada del libro.
El promotor de esa edición insólita, el compositor y activista por los derechos de autor de los artistas Ed Newton-Rex, sostiene que la industria de la IA está "construida sobre trabajo robado... tomado sin permiso ni compensación".
"No es un crimen sin víctimas: la IA generativa compite con las personas en cuyo trabajo se entrena, robándoles su medio de vida. El gobierno debe proteger a los creativos del Reino Unido y negarse a legalizar el robo del trabajo creativo por parte de las empresas de IA", cita el diario a Newton-Rex.