martes, 16 de julio de 2024

A 120 años de la muere de Anton Chejov

El 15 de julio, Daniel Gigena publicó en La Nación, de Buenos Aires, una extensa nota a propósito de los 120 años de la muerte de Anton Chejov. Allí, diversas personas opinan sobre los diferentes aspectos que conforman la escritura de uno de los más influyentes escritores de todas las épocas. Ofrecemos a continuación la opinión de Alejandro González, uno de sus traductores al castellano.

"Una de las dos grandes corrientes del cuento moderno"

El traductor y especialista en literatura rusa Alejandro Ariel González tradujo del ruso al español noventa cuentos de Chéjov para la editorial Losada. “Si bien corresponden a distintos períodos, en su mayoría son de su primera etapa, en la que se destaca la nota cómica -dice González a este diario-. Varios de los cuentos de esa época son casi chistes, anécdotas, pero ya se percibe a un escritor consciente de la dificultad de escribir después de Tolstoi y Dostoievski. Su poética no estará centrada en la revelación de grandes misterios, en el abordaje de cuestiones últimas como Dios, el destino de Rusia, de Europa, de la humanidad, sino en pequeñas escenas naturalistas donde los humanos se muestran con todas sus flaquezas y debilidades. Una literatura no ambiciosa desde lo programático que produce la sensación de que en sus cuentos no ocurre nada. En rigor, sí ocurre, solo que el narrador ya no lo dice, apenas lo sugiere, y es el lector quien repone el vacío de información. Eso lo llevó a crear una de las dos grandes corrientes del cuento moderno. En una prevalece el hecho excepcional, sensacional, descabellado, al estilo de Poe; en otra, el hecho cotidiano, común, pero que la literatura es capaz de transfigurar en algo significativo”.

lunes, 15 de julio de 2024

Fieles a su reputación de abusivos y esclavistas, los japoneses eliminan a los traductores de los créditos de los videojuegos que producen


El pasado 12 de julio, Víctor Rosas escribió en Yahoo Finanzas sobre las políticas abusivas de la empresa japonesa Nintendo para con sus traductores. Las políticas negreras parecen ser el leit motiv de la compañía.

Acusan a Nintendo por no dar crédito a traductores de videojuegos aclamados

Nintendo está de nueva cuenta en la mira por una polémica relacionada con sus políticas internas a nivel laboral y el manejo de sus acuerdos con empresas de terceros que son contratadas para sus procesos de desarrollo. Recientemente, traductores que han participado en títulos aclamados de Nintendo Switch en años recientes revelaron que la compañía japonesa no les dio crédito por su trabajo, alimentando una cadena que beneficia en presente al empleado, pero lo compromete a futuro.

Traductores aseguran que Nintendo no da crédito a empleados externos
Un reporte de Game Developer citó diversas entrevistas realizadas a traductores (que optaron por el anonimato) que en algunos casos fueron parte de Nintendo y en otros independientes que trabajaron en proyectos de la compañía japonesa como The Legend of Zelda: Tears of the Kingdom y Animal Crossing: New Horizons. El problema en cuestión es que Nintendo no da crédito a los traductores cuando son contratados a través de agencias, algo cada vez más común pues es más barato y accesible para las empresas en vez de tener áreas y personal especializado internamente.

Al respecto, se menciona el posible origen de esta decisión por un problema interno que surgió en Nintendo: "recuerdo un proyecto en el que la empresa decidió no incluir a los probadores internos en los créditos. Este fue uno de los juegos de Professor Layton de Level-5. Nintendo of Europe se encargó de la localización y publicación de la serie Layton en ese momento. Los traductores de ese proyecto protestaron enérgicamente contra esta decisión, pero al final no se les dio crédito por este proyecto. No sé si desde entonces esto se ha convertido en una política".

Nintendo prohíbe que traductores hablen de su trabajo en la compañía por 10 años
Asimismo, se citan testimonios de traductores independientes que trabajaron en grandes y exitosos títulos de Nintendo mediante agencias como Localsoft y Keywords. En su caso, se les mencionó la ausencia del crédito correspondiente como parte de su contratación, aunque señalan que es algo que afecta al gremio a mediano y largo plazo: "acepté como parte del negocio, pero eso no significa que sea justo o correcto. El hecho de que estas empresas no sean capaces de dar ninguna explicación razonable para omitir a los traductores externos (e incluso a los desarrolladores) de sus créditos es una prueba de ello. Profesionalmente, es difícil decir cuánto me ha impactado esto. Es muy posible que más agencias de traducción se hubieran acercado a mí si mi nombre hubiera aparecido en todos estos grandes juegos de Nintendo".

Al respecto, otros traductores señalaron que se enteraron de esta situación cuando la compañía japonesa los invitó a firmar un documento de confidencialidad en que se comprometen a no hacer público que trabajaron en tal o cual juego, ni detalles, durante los próximos 10 años. Algunos trabajadores criticaron esta política y señalan lo difícil que es ver los elogios, premios y reconocimientos que se llevan títulos como Zelda: tears of the Kingdom y ellos no pueden revelar que trabajaron en ellos, por ende, sus CV no pueden incluir dicha labor, lo cual va en detrimento de sus posibilidades de contratación en proyectos importantes.

Finalmente, algunos empleados entrevistados declararon que se trata de un acto normalizado entre Nintendo y las agencias con el temor constante de caer en una "lista negra" en caso de protestar: "sentí que me beneficiaría de poder afirmar que trabajé en el título al ofrecer mis servicios a nuevos clientes. Sin mencionar que en realidad pasé una buena cantidad de tiempo trabajando casi exclusivamente para ellos. Cuando todo el proyecto estuvo terminado, me llevó meses volver a poner en marcha un trabajo estable, ya que no había estado disponible durante mucho tiempo. Así que, lógicamente, me sentí robado, pero de una manera demasiado familiar, lo que dice mucho de esta línea de trabajo".

viernes, 12 de julio de 2024

"En otras cosas peores se podría ocupar el hombre"

Jorge Luis Borges frecuentemente escribió contra el estilo de Miguel de Cervantes porque –no se la iba a perder–, eso era lo que reivindicaban los comentaristas españoles del Quijote. 
Para el autor de "Pierre Menard, autor del Quijote", lo que realmente importaba era el personaje y la historia de su amistad con Sancho Panza. Más allá de quién tenga razón (si es que alguno la tiene), acá, para recibir el fin de semana, vamos a reivindicar algo de lo que Cervantes escribió sobre la traducción. Más explícitamente, en el capítulo LXII. Allí, al llegar a Barcelona, visita una imprenta, donde encuentra al autor de una traducción con el que mantiene el diálogo que sigue.

"El traducir de una lengua en otra (...) es como quien mira los tapices flamencos por el revés"

Llegábase Don Quijote a un cajón, y preguntaba qué era aquello que allí se hacía; dábanle cuenta los oficiales; admirábase, y pasaba adelante. Llegó en otros a uno, y preguntole qué era lo que hacía. El oficial le respondió:
Señor, este caballero que aquí está (y enseñole un hombre de muy buen talle y parecer y de alguna gravedad) ha traducido un libro toscano en nuestra lengua castellana, y estoile yo componiendo, para darle a la estampa.
¿Qué título tiene el libro?, preguntó Don Quijote.
A lo que el autor respondió:
Señor, el libro, en toscano, se llama «Le bagatelle».
¿Y qué responde «Le bagatelle» en nuestro castellano?, preguntó Don Quijote.
«Le bagatelle», dijo el autor es como si en castellano dijésemos los juguetes; y aunque este libro es en el nombre humilde, contiene y encierra en sí cosas muy buenas y sustanciales.
Yo, dijo Don Quijote sé algún tanto de el toscano, y me precio de cantar algunas estancias del Ariosto. Pero dígame vuesa merced, señor mío (y no digo esto porque quiero examinar el ingenio de vuesa merced, sino por curiosidad no más): ¿ha hallado en su escritura alguna vez nombrar «pignata»?
Sí, muchas veces, respondió el autor. Y ¿cómo la traduce vuesa merced en castellano? preguntó Don Quijote.
¿Cómo la había de traducir, replicó el autor sino diciendo olla?
¡Cuerpo de tal!, dijo Don Quijote, y qué adelante está vuesa merced en el toscano idioma! Yo apostaré una buena apuesta que adonde diga en el toscano «piace», dice vuesa merced en el castellano place, y adonde diga «più», dice más, y el «su» declara con arriba, y el «giù» con abajo.
Sí declaro, por cierto, dijo el autor, porque ésas son sus propias correspondencias.
Osaré yo jurar, dijo Don Quijote que no es vuesa merced conocido en el mundo, enemigo siempre de premiar los floridos ingenios ni los loables trabajos. ¡Qué de habilidades hay perdidas por ahí! ¡Qué de ingenios arrinconados! ¡Qué de virtudes menospreciadas! Pero con todo esto, me parece que el traducir de una lengua en otra, como no sea de las reinas de las lenguas, griega y latina, es como quien mira los tapices flamencos por el revés; que aunque se veen las figuras, son llenas de hilos que las escurecen, y no se veen con la lisura y tez de la haz; y el traducir de lenguas fáciles, ni arguye ingenio ni elocución, como no le arguye el que traslada, ni el que copia un papel de otro papel; y no por esto quiero inferir que no sea loable este ejercicio del traducir, porque en otras cosas peores se podría ocupar el hombre, y que menos provecho le trujesen.

jueves, 11 de julio de 2024

El tratamiento de la homosexualidad en la RAE

Francisco Molina Dìaz
Docente e Investigador del área del Lengua Española del Departamento de Filología y Traducción de la Universidad Pablo de Olavide, de Sevilla. publicó eel 28 de junio, en The Conversation, un interesante artículo sobre la manera en que la RAE, con su mentalidad troglodita se ha ocupado a lo largo del tiempo de las distintas palabras que se refieren a la diversidad sexual.

Cómo aborda la Real Academia Española a la diversidad sexual

Son frecuentes, sobre todo cuando hay cambios en el diccionario, las críticas a la Real Academia Española por xenófoba, racista, antisemita, machista, homófoba, misógina y cualquier otra acusación de incitación al odio o rechazo a un colectivo. Suele imputársele incluir acepciones ofensivas a la dignidad.

Quizás esta acusación surja por la extendida costumbre de no leer los prólogos, preámbulos, introducciones, avisos y advertencias que preceden a los diccionarios. Precisamente, en el preámbulo de la última edición del diccionario académico, la del Tricentenario, se afirma:

“La corporación […] procura aquilatar al máximo las definiciones para que no resulten gratuitamente sesgadas u ofensivas, pero no siempre puede atender a algunas propuestas de supresión, pues los sentidos implicados han estado hasta hace poco o siguen estando perfectamente vigentes en la comunidad social”.

¿Sería adecuado eliminarlos para que ningún hablante los conozca y, así, evitar usarlos? El preámbulo del Diccionario de la lengua española responde:

“Del mismo modo que la lengua sirve a muchos propósitos, incluidos algunos encaminados a la descalificación del prójimo o de sus conductas, refleja creencias y percepciones que han estado y en alguna medida siguen estando presentes en la colectividad. Naturalmente, al plasmarlas en un diccionario el lexicógrafo está haciendo un ejercicio de veracidad, está reflejando usos lingüísticos efectivos, pero ni está incitando a nadie a ninguna descalificación ni presta su aquiescencia a las creencias o percepciones correspondientes”.

El diccionario no es la obra moral que prescribe qué palabras usar; no es un catecismo, ni un libro de buenas maneras, aunque la Academia, en el mismo preámbulo, reconoce que “existe la ingenua pretensión de que el diccionario pueda utilizarse para alterar la realidad”. El diccionario refleja la sociedad que emplea la lengua, sus virtudes y sus vicios, sus bondades y maldades, y sus cambios. Por eso varía, reflejando salidas y entradas de palabras y sentidos, según el uso de los hablantes.

Palabras para definir el concepto
Ahora, tras el Mes del Orgullo LGTBI+, miramos cómo la RAE aborda la homosexualidad, que el diccionario define como “inclinación erótica hacia individuos del mismo sexo”, incluyendo lesbianismo ‘homosexualidad femenina’ y uranismo ‘homosexualidad masculina’.

Los dos términos tienen origen clásico, aunque los tintes idílicos de la antigüedad pronto se topan de bruces con la definición de uranismo en el diccionario de Alemany y Bolufer (1917). Primero se incluye como patología; se emplea, “principalmente, en medicina legal”. Luego se dice que es una “inversión sexual” sin origen físico, pura perversión, sin que los órganos genitales presenten “vicio de conformación”.

En los diccionarios de la RAE hay voces diversas para el hombre homosexual: bujarra, bujarrón, gay, homosexual, marica, maricón, mariquita y sarasa. Y también afeminado, bollero, invertido, lesbiano y tortillero. Estos últimos aparecen con variación de género, con formas masculinas y femeninas.

Los primeros en aparecer, en el Diccionario de autoridades (1726 y 1734), son afeminado, bujarrón, marica, maricón e invertido. En 1803 surge mariquita. Y en el siglo XX, sarasa (1925), bujarra (1927), homosexual (1936) y gay (1984). Todas siguen estando, salvo bujarra, que desaparece en 1992. No supone esto que la inclusión en el diccionario coincida con el momento de su aparición en la lengua española; el refrendo del diccionario se produce tras la comprobación de su uso frecuente.

Pero el lesbianismo también recibe voces despectivas, aunque menos y más tardías. La primera aparición de lesbiano se da en el suplemento del diccionario académico de 1970 y remite a amor lesbio: “Amor homosexual entre mujeres”. Tortillera se incorpora en 1985, y bollera en 1989. Ambas llegan marcadas como “vulgares”.

Definiciones que cambian con el tiempo
Pero no solo las incorporaciones o desapariciones de palabras en la lexicografía son interesantes. También lo son las definiciones y ejemplos que afloran.

En 1726, en el Diccionario de autoridades, para afeminado no se usa ninguna definición que aluda a la sexualidad, pero se asimila a lo femenino, inferior a lo masculino: “Inclinado, y reducido al génio y manéra de obrar y hablar de las mugéres […]. Lat. Debilis. Imbecillis. Infirmus”.

Homosexual, en 1936, se define como “sodomita”, y así llega hasta 1956; en 1950 es el que “busca los placeres carnales con personas de su mismo sexo”.

En 1989 se identifican afeminado y homosexual y aparece un sentido que acerca la homosexualidad al vicio: “Inclinado a los placeres, disoluto”. Y es que la sociedad española aún relacionaba la homosexualidad y perversión: en 1995 estallaba el caso Arny, un juicio de prostitución de menores en un bar de Sevilla en el que los imputados, todos ellos hombres homosexuales, y algunos famosos, fueron acusados sin pruebas y juzgados en los medios de comunicación, aunque la mayoría resultarían finalmente absueltos.

La débil voluntad que Autoridades asocia a la mujer está en las definiciones de marica y maricón. Marica es un hombre fácilmente manejable: “hombre afeminado y de pocos brios, que se dexa supeditar y manejar”. En 1803 se describe como hombre “de poco ánimo y esfuerzo” y en 1984, “homosexual, invertido”. Desde 1992 marica es un “insulto empleado con o sin el significado de hombre afeminado y homosexual”.

Maricón tampoco se libra de la supuesta abulia femenina: para Autoridades es “hombre afeminado y cobarde”. En 1884 se le añade “sodomita”, y en 1970, “invertido”. No conformes, en 1984 es “persona despreciable e indeseable”. En 1992 se mantiene la voz, pero al menos se indica que es “insulto grosero”. Y el bujarrón es “hombre vil è infame, que comete activamente el pecado nefando” (1726).

En definitiva, los diccionarios académicos, desde Autoridades hasta la edición del Tricentenario, incorporan y pierden palabras y definiciones relacionadas con la homosexualidad: la Academia no se erige en creadora de comportamientos lingüísticos, sino en reflejo de la actuación de los hablantes.

La lengua no es un ente estático; al contrario, es una de las realidades más dinámicas que conocemos y, como tal, cambia en función de la evolución de la sociedad que la usa. Precisamente por ello es por lo que la RAE realiza ediciones periódicas de su diccionario: el objetivo es reflejar cómo la lengua varía en función de los cambios sociales; y la percepción de la homosexualidad no escapa a esta transformación y deja por ello su reflejo en el tratamiento lexicográfico.

miércoles, 10 de julio de 2024

Tercera edición de un premio a la traducción

 

III Premio Hispanoamericano de Traducción Literaria Aquelarre Ediciones 2024

Fecha: 31/7/2024. Premio: 30.000 pesos mexicanos y publicación. Ámbito: internacional. Admite envíos por Internet. Género: traducción literaria. Organizador: Aquelarre Ediciones, Editorial de la Universidad Veracruzana y Secretaría de Cultura de Veracruz (México). Mayor información: 

clic aquí.

martes, 9 de julio de 2024

Paco Ignacio Taibo II y su balance del F.C.E.



El pasado 2 de julio, Reyes Martínez Torrijo publicó en el diario mexicano La Jornada una entrevista con Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica, una de las mayores y más importantes editoriales latinoamericanas.

"El Fondo logró convertirse en editorial popular"

El Fondo de Cultura Económica (FCE) alcanzó una producción anual de 2 millones 800 mil ejemplares y la venta de una cantidad similar de libros en el mismo periodo, sostuvo su director, Paco Ignacio Taibo II, quien destacó el crecimiento sorprendente del fomento a la lectura del sello y que la sociedad siente que cumplió en convertirse en una editorial popular.

El escritor habló en entrevista con La Jornada del programa que realiza el Fondo en Oaxaca, Michoacán y Sonora, en colaboración con sus gobiernos estatales; de la conmemoración por los 90 años de la institución y de su gestión al frente de la editorial del Estado mexicano.

En las tres entidades, comentó Taibo II (Gijón, España, 1949), el fomento de la lectura ha dado saltos espectaculares y se producen labores que suman a lo que ha estado haciéndose. Hay un largo trabajo de construcción de clubes y salas de lectura, visitas del Librobús, conferencias, reactivación de librerías y ahora se lanzaron programas muy grandes que van a consumir este fin de año.

En Oaxaca se lanzó la Guelaguetza Literaria, que significa la incorporación de miles de jóvenes a campañas de fomento a la lectura y comenzó la distribución de 17 mil libros. “Ese proyecto se va a prolongar, probablemente, durante meses. Vamos a tener una gira grande de librobuses en la entidad, comunidad por comunidad. Habrá una segunda tanda de distribución, así como conferencias y debates de historia de México.

Simultáneamente, se lanzó Michoacán Lee, otro plan de origen estatal, que incluye conferencias, debates, distribuciones de libros, colaboración con ayuntamientos y el magisterio, el inicio de una larga gira del Librobús, algo que ya veníamos haciendo pero volvimos masivo en escuelas normales. También, otra cantidad enorme de libros se pusieron en circulación en regalo junto con el gobierno estatal.

La tercera serie es la iniciativa Nidos de Lectura, en Sonora, que se desarrollaron con velocidad endiablada. En mayo estábamos con 400 de esos libroclubes en un estado de enorme desconcentración de la población, donde hacer llegar libros es muy complicado, y más aún darles atención sistemática.

Aparte, dijo el historiador, vamos a llegar a 16 mil clubes de lectura este fin de año; probablemente, más. Hemos crecido de manera muy potente, esto ligado a que el Fondo tiene que establecer continuidad editorial, de proyectos de fomento a la lectura, de divulgación, etcétera.

En torno a la celebración de los 90 años del FCE, Taibo II adelantó que reunirá cuatro líneas, una de ellas es que en todas las librerías de la red Fondo Educal se pondrán a la venta 90 libros a mitad de precio. 90 para el 90 es una selección sorprendente de libros que están en primeras o en segundas ediciones, actividad a la que se sumarán todas las filiales del FCE en el planeta.

Paco Ignacio Taibo II dio un balance de los resultados del FCE en los recientes cinco años, en los que se hallan el crecimiento sorprendente del fomento a la lectura y la construcción de una estructura de comunicación antes inexistente.

Añadió que es nuestro orgullo, porque es una red muy rica, ya que nos permite decir no sólo lo que estamos haciendo, tanto en difusión como en promoción de la lectura, qué conferencias va a haber y en dónde, sino que permite un muy potente contacto directo con los lectores.

El funcionario hizo hincapié en el propósito de llevar el FCE a un terreno más popular. Necesitábamos una colección como Vientos del Pueblo, abajo de 20 pesos, con tirajes muy altos, para que se justificara el precio tan bajo. Ya lleva vendidos 5 millones de ejemplares en todo el país, produciendo quizá tres libros al mes. En suma, al año editamos entre 450 y 500 títulos, entre ediciones nuevas y reimpresiones.

A los millones de libros editados y vendidos, consignado arriba, se suman las cifras de las filiales en Colombia, Argentina, Chile y España, detalló Taibo II. En este tema, relató que las sucursales se volvieron mucho más operativas y activas. En todo el planeta crecieron. Las encontramos en desastre y han estado reparándose una a una.

Informó que el año pasado se atendieron 140 ferias de libros en México, y que el viernes y el sábado pasados se realizaron “162 actividades en todo el mundo: una feria en Guatemala, un club de lectura en Santiago de Chile, una presentación de un libro aquí, una en Irapuato, un tendido de libros en el Politécnico…”; además, calculó que la cifra de ventas superará en 15 por ciento lo reportado en 2019.

En torno a su permanencia al frente del FCE, Taibo II refirió que “dado lo que dijo Claudia Sheinbaum (virtual presidenta electa) en un acto público, voy a continuar. Además, el Fondo tiene nombramientos transexenales y Andrés Manuel López Obrador (actual mandatario) ya me había renovado en marzo pasado por cinco años.

De todas maneras, el gobierno cambia en septiembre-octubre, pero la Feria Internacional del Libro en el Zócalo es en octubre y había que preparar desde ya nuestra colaboración con el gobierno de la Ciudad de México, así como la intervención en las ferias Internacional del Libro de Guadalajara, de Tampico y Oaxaca, además del 90 aniversario.

Concluyó que está contento, porque percibo una sensación de abajo hacia arriba en la sociedad mexicana de que el Fondo cumplió con algo que no estaba puesto en la mesa: que el fondo era una editorial capaz de apoyar de manera sólida y sustantiva la producción del libro hacia el mundo académico; ya lo sabíamos, pero también era capaz de convertirse en popular, en términos de distribución y buena calidad.

lunes, 8 de julio de 2024

"Un combate teórico-político para pensar la lengua"

El pasado 30 de junio, en su columna semanal del diario Perfil, Damián Tabarovsky, citando al 
escritor, periodista, filólogo Victor Klemperer (1881-1960, foto) se refiere a la necesidad de revisar continuamente la lengua para ver cuáles son las rémoras que el presente arrastra de etapas dictatoriales de nuestra historia.

Combates en la lengua

¿Se puede narrar la memoria de la lengua? ¿Devolverle la memoria a una lengua perdida? ¿Dar testimonio del momento en que una lengua se extravía? ¿Tomar nota, en tiempo real, de la densidad de los combates por la lengua? Los diarios de Victor Klemperer van en esa dirección. Noveno hijo de un rabino, nacido en 1881 en una región que hoy pertenece a Polonia, filólogo de profesión, alistado voluntariamente en el ejército alemán durante la Primera Guerra mundial, a partir de 1933 sufrió la persecución nazi: despedido de la universidad, obligado a abandonar su casa y confinado a vivir en una Judenhaus, conminado a realizar trabajos forzados, gravemente enfermo, lo salvó de la deportación el hecho de estar casado con una mujer no judía, según la situación especial de los denominados “matrimonios mixtos” bajo el régimen nacionalsocialista. Klemperer, en ese contexto, escribió un diario e inmediatamente después un libro (LTI es de 1946) en los que toma nota de manera minuciosa, dramática, pero siempre intelectual, de los cambios en la lengua alemana, de la aparición del nazismo como acontecimiento político, por supuesto, pero también y sobre todo como acontecimiento discursivo, como la búsqueda de una nueva lengua alemana. Pocos casos en la historia de la cultura de la modernidad son tan intensos como los libros de Klemperer, intensos en el sentido de un poder de observación in situ para detectar la fascistización de una lengua, los cambios brutales en el habla, en la lengua del poder, pero también en su imbricación con el habla cotidiana, en la lengua de la conversación diaria. Y también, quizás como pocos, para observar las terribles líneas de continuidad entre el fascismo, el nazismo, y el régimen que lo sucedió.

De hecho, así comienza LTI: “Debido a las nuevas necesidades, el lenguaje del Tercer Reich incrementó el uso del prefijo de privación ent (des, de), si bien queda por ver, en cada caso, si se trataba de una nueva creación o de la adopción, por parte del lenguaje de la comunidad, de ciertas expresiones ya utilizadas en círculos especializados. Había que oscurecer las ventanas ante el peligro de los bombardeos aéreos; así pues, luego se requería un trabajo diario de ‘desoscurecimiento’. En caso de incendio, los trastos y escombros no debían obstaculizar el paso a quienes acudían a apagar el fuego; así pues se procedía al ‘desescombro’. Para definir de una manera más amplia la tarea necesaria del presente, se ha acuñado una palabra formada por analogía: Alemania casi sucumbió del todo por causa del nazismo; el esfuerzo por curarla de esta enfermedad mortal se llama hoy día ‘desnazificación’. No creo ni deseo que esta horrorosa palabra tenga una vida duradera; desaparecerá y sólo llevará una vida histórica tan pronto como haya cumplido su deber actual”. La aparición de nuevos giros, nuevas palabras, pueden ser pensado –Klemperer lo piensa así– en sincronía con una derrota político-cultural.

A finales de la dictadura argentina, los textos políticos de Fogwill y de Brocato fueron escritos en esa dirección. Escribo esto en Argentina en junio de 2024, bajo ese régimen que, por pereza intelectual, llamamos “democracia”. Pues bien: sigue siendo imprescindible dar un combate teórico-político para pensar la lengua en las condiciones de producción de la posdictadura.