jueves, 9 de febrero de 2023

La crisis del papel y la industria editorial

“La Cámara Argentina del Libro alertó por ‘aumentos muy por sobre la inflación en torno al 150%’, lo que pone en jaque al megaevento que se realiza todos los años en La Rural.” De este modo, reproducía InfoBAE , lo dicho por lo CAL, el 17 de enero pasado.

La Feria del Libro, en peligro por el encarecimiento del papel

La crisis de papel no es algo nuevo: hace ya más de un año que la escasez del insumo básico afecta a la industria editorial argentina. En el sector existen serios problemas para imprimir libros, sobre todo para las editoriales independientes y las imprentas, que vienen denunciando un trato desigual de la principal empresa proveedora de papel, algo que no le sucede a las multinacionales del mercado literario.

 

En este marco de incertidumbre, la Cámara Argentina del Libro publicó un comunicado donde alerta sobre la situación en torno a la Feria del Libro. “Peligra la producción editorial para la próxima Feria del Libro”, es el título del texto que se difundió hoy. “Ya a comienzos de noviembre, en el marco del Primer Congreso de Libreras-os y Editoras-es, alertábamos acerca de esta problemática. Setenta y cinco días de después, nada de eso ha cambiado, sino que continúa y se agrava”.

 

Pero también explica los motivos. El primero es “desabastecimiento y faltantes de papel, lo que lleva a los editores a aceptar cualquier precio para producir”. También, “aumentos muy por sobre la inflación en papel obra, ahuesado y ecológico, en torno al 150%”, así como también “en papel ilustración para tapas de libros y para interiores de libros infantiles, en torno al 300%”.

 

Desde hace poco, explica la CAL, “la materia prima cuesta más que el trabajo de autores, editores, diseñadores, imprentas y encuadernadores sumadas. Históricamente, esa participación estaba entre el 30 y el 35%”; ahora es del 50%. El problema es que “los editores no pueden trasladar los aumentos recibidos en forma completa al precio de venta al público de los libros”.

miércoles, 8 de febrero de 2023

El precio del papel condiciona la edición de libros

La nota salió publicada en InfoBAE Leamos por Julieta Roffo, el pasado 13 de enero. En la bajada, se lee: “El papel representa alrededor del 25% del costo de cada ejemplar. Las editoriales reducen tiradas, publican menos novedades y aumentan sus colecciones de bolsillo para no perder lectores.


El insumo que aumentó 352% en dos años y recalienta el precio de los libros

Algunas notas periodísticas empiezan con un tuit. Esta es una. El tuit fue de Victor Malumián, editor del sello argentino Godot y uno de los fundadores de la Feria de Editores (FED para los amigos). En su cuenta y en referencia a su actividad profesional, Malumián escribió: “Hay que reimprimir, qué bueno. Los costos de imprenta, qué malo. En abril 2021 por 2000 ejemplares $94. En enero de 2023 por 2000 ejemplares $425″.

En menos de dos años -veintiún meses, exactamente- y según contó el editor, reimprimir libros tuvo un incremento de nada menos que del 352%. En un contexto general inflacionario, ese 352% de incremento se ubica incluso considerablemente por encima del aumento promedio del índice de precios. La consecuencia más visible de ese aumento se palpa en las mesas de las librerías: esos ejemplares (tanto) más caros de imprimir son también más caros para sus potenciales lectores. Como en cualquier cadena de producción, los aumentos de los costos se traducen en el recalentamiento de los precios que encuentra el consumidor.

Un recorrido por los sitios web de dos de las cadenas de librerías más grandes de la Argentina sirve para tomarle la temperatura al fenómeno. Entre los cinco libros más vendidos en el sitio de Yenny, hay cuatro que superan los 5.000 pesos. En el caso de los diez títulos más pedidos en Cúspide, uno de cada dos supera ese precio de venta. Algunas novedades superan notablemente esos precios: En la sombra, la autobiografía del príncipe Harry, llega a las librerías argentinas este viernes a 8.599 pesos.

¿Pero qué hay detrás de ese 352% de aumento en el costo de las reimpresiones? “Hubo un aumento interanual de 200% del papel, y eso sólo en un año, entre 2021 y 2022. Las razones de ese aumento son, por un lado, que sólo hay dos pasteras en la Argentina y, por otro, que hay un problema global porque se está usando la pasta más que nada para hacer cajas de cartón, por lo que la disponibilidad de papel también se achica por eso”, describe Malumián, consultado por Infobae Leamos tras su publicación en Twitter.

“Del costo que me pasa la imprenta, aproximadamente el 50% es el papel y la otra mitad se va en planchas, tintas y sueldos de las personas involucradas. El costo de un ejemplar se forma entre lo que hay que pagar a la imprenta y lo que se le paga al autor, al diseñador, al traductor, al corrector, al maquetador, a quienes trabajan en la editorial, y otros insumos”, cuenta el editor de Godot, y suma: “Aproximadamente y considerando todos esos costos, imprimir un libro de unas 160 páginas cuesta 425 pesos por ejemplar y llega a alrededor de 800 pesos totales de costo considerando todos los otros aspectos. De esos 800 pesos, unos 225 son exclusivamente de papel. Es una incidencia importante de un insumo que tiene un incremento muy alto. Se trata del costo más importante al producir el libro”.

Según pudo averiguar Infobae Leamos, en los últimos años la tirada promedio de cada nuevo título se redujo. Las estadísticas de la Cámara Argentina del Libro (CAL) dan cuenta de que esa tirada promedio ronda los 1.100 ejemplares por título. Fuentes del sector situaron el precio promedio de una novedad editorial en alrededor de 4.000 pesos y explicaron a este medio que, a medida que las tiradas se reducen, los costos aumentan ya que deben amortizarse en menos cantidad de libros. Ese, claro, es otro escenario que puede empujar el precio de los libros hacia arriba.

 

“No tengo dudas de que los libros van a seguir aumentando, y es algo que tiene que ver con su precio y también con el contexo inflacionario general. Se vendieron entre un 10% y un 20% menos de ejemplares en diciembre 2022 respecto de diciembre 2021, la gente tiene menos plata y hay una percepción general de que vienen las elecciones, no se sabe qué va a pasar, y en general, en esos contextos, la gente frena el consumo, así que todo indica que no va a ser un buen año”, explica Malumián.

 

Adriana Fernández es directora editorial de la filial local de la editorial multinacional Planeta. “El costo de los libros no para de crecer porque hay aumento generalizado de precios, pero el aumento fundamental es el del papel. Todo eso impacta en el precio del libro y, cuando hay aumento de esos precios, sin duda se pierden lectores porque el que compraba tres ahora compra dos, el que compraba dos compra uno, y hay quienes dejan de comprar. Algunos lectores recuperás en un momento menos inflacionario, pero nunca son todos”, explica.

 

Según la directora de Planeta, la estrategia editorial en contextos así “se piensa con mucha prudencia para perder la menor cantidad de lectores posibles y para no perder fuentes de trabajo en la industria del libro”. En ese sentido, detalla: “Se resignan algunas cosas pero no la publicación de ninguno de los géneros”. Ante la consulta de Infobae Leamos sobre qué se resigna, suma: “Se reducen algunas tiradas porque hay menos gente comprando libros, y eventualmente se publican menos novedades”. A la vez, cuenta la directora editorial, se amplía la oferta de ediciones de bolsillo, que resultan más accesibles a los lectores.

martes, 7 de febrero de 2023

En la muerte de Francisco J. Uriz Echeverría


El pasado 14 de enero, Fernando Valls, publicó en infolibre, de España, el obituario del escritor y traductor español Francisco J. Uriz. Lo reproducimos a continuación.

Francisco J. Uriz, puente entre la literatura nórdica y la española

Ha muerto en Zaragoza, ciudad donde nació en 1932, quien quizás haya sido el mayor traductor de las lenguas nórdicas, sobre todo del sueco, al castellano. Sus versiones poéticas fueron tantas que sería más sencillo decir qué autores importantes no tradujo, bien en libros concretos, en recopilaciones de su poesía, bien en antologías de esas literaturas, de las que sería buena prueba su Antología de la poesía sueca contemporánea (Los libros de la frontera, 1986); antes, en 1983, la revista Litoral le dedicó un número a la poesía sueca; Veintidós poetas finlandeses (Los libros de la frontera, 2014) o Algunos de los nuestros. Un siglo y más de poesía nórdica (2021), parte de ellos tuvieron versiones anteriores que fue retocando y ampliando.

Entre los poetas o narradores más destacados, ya sean suecos, finlandeses o daneses, de quienes nos dio libros o antologías, se encuentran los premios Nobel Harry Martinson (Antología poética, Plaza & Janés, 1975) y Tomas Tranströmer (Bálticos y otros poemas, Visor, 2012), Jan Erick Vold (El poema nos recuerda el mundo, 2000), Lars Forssell (Antología poética, Bolchiro, 2017), Henrik Norbrandt (3 x Norbrandt y La ciudad de los constructores de violines, Visor y Vaso roto, en el 2012), Klaus Rifbjerg (Fuego en la piedra. Antología poética, Lumen, 2011), Torgny Lindgren (Betsabé y Agua y otros cuentos, este con Marina Torres, ambos en Nórdica, en el 2005 y 2008), Per Olov Enquist (De la vida de las lombrices, 2015), Gunnar Ekelöf (su poeta preferido, de quien tradujo para Alianza el libro Diwan), Kjell Spmark (Traducir el alma, 2022, probablemente el último que llegó a ver publicado) o Claes Anderson (Los estragos del tiempo, Cosmopoética, 2008). O diversas obras teatrales de Lars Norén o Alguien va a venir (Titirilibros, 2002), de Jon Fosse. También ha traducido al sueco, obras teatrales de Valle-Inclán, Lorca, Alfonso Sastre y Jorge Díaz.

Capítulo aparte merecen las versiones de August Strinberg, tanto de su teatro como de la prosa, de quien tradujo y prologó su obra para Alianza, en la época en que la dirigía Javier Pradera: El viaje de Pedro el Afortunado, La señorita Julia, Acreedores y La más fuerte, La sonata de espectros, El pelícano y el Teatro de cámara. Y en otras editoriales: Pequeño catecismo para la clase baja (Capitán Swing, 2009), Cuentos y Casarse. Historias de matrimonios, ambos en Nórdica, en el 2012 y 2013.

También tiene en su haber las versiones de varios libros de Ingmar Bergman, como Linterna mágica (1987), con Marina Torres; o Imágenes. Diarios de un cineasta (1992), en colaboración con su hijo Juan, ambos en Tusquets. Con respecto a la prosa y el teatro de Per Olov Enquist, varias de estas versiones las hizo con su mujer, la gallega Marina Torres. Por todo este importante trabajo se le concedió en dos ocasiones el Premio Nacional de Traducción, en 1996, por su Antología de la poesía nórdica, y por el conjunto de sus traducciones en el 2012. Trabajó en el Ministerio de Asuntos Exteriores sueco, acompañó a Olof Palme, en calidad de intérprete, en un viaje que realizó por Hispanoamérica en 1984, donde hizo de intermediario en la conversación que mantuvo con Fidel Castro.

Entabló una estrecha relación con Artur Lundkvist, una persona clave en la historia reciente del Nobel de literatura. No sólo tradujo su poesía al castellano (por ejemplo, su Elegía a Pablo Neruda, 1981, publicada en una versión bilingüe), y la de Maria Wine La incierta nave del quizá (2001), esposa del académico, sino que juntos vertieron al sueco a numerosos poetas hispanoamericanos y españoles, tales como Huidobro, César Vallejo, Borges, Neruda, Nicolás Guillén, Cortázar, Lorca, Alberti, Dámaso Alonso, Nora, Celaya, Blas de Otero y Gil de Biedma. Detrás del tándem que formaron Lundkvist y Uriz, podría decirse que se hallan los Nobel de Neruda, García Márquez (Uriz conservaba el manuscrito de Crónica de una muerte anunciada), Cela, Octavio Paz y Vargas Llosa. Y como a él le gustaba contar, varios autores del mundo hispánico (por ejemplo, Cortázar, García Márquez y Cela, ellos mismos o por persona interpuesta), en un momento u otro, le preguntaron por lo cerca o lejos que estaban del Nobel. En los sesenta, cuando sus principales interlocutores en el interior eran Alfonso Sastre, Jesús López Pacheco y Carlos Barral, hizo muchos informes para Seix Barral. Pero, como él mismo ha confesado, quien le abrió las puertas de las editoriales españolas fue el también poeta y traductor Ángel Crespo, doctorado en Upsala durante aquellos años. Otro de sus primeros interlocutores en España fue Enrique Badosa, también poeta y traductor, que dirigía las Selecciones de poesía de Plaza & Janés.

Las antologías de divulgación, sobre cuentos, poemas, teatro, e incluso textos recopilatorios sobre fútbol, muy útiles para la enseñanza del español: España cuenta (1990), Cosas que pasan (Relatos breves) (1990), Ventana abierta sobre América Latina (1991), ¡A escena! (1991), Ventana abierta sobre España (1992), América Latina (1998), todas en Edelsa.

En 1989 fundó y dirigió la Casa del Traductor en Tarazona, siguiendo la idea de Elmar Tophoven en Alemania, donde cultivó la traducción a varias manos, con los visitantes de distintas lenguas que residían en la casa, que se fueron publicando en plaquettes.

Su generación fue la de José Luis Borau, Alfredo Castellón o los hermanos Pérez Gállego. Yo lo conocí en Santander, en los cursos de profesores extranjeros de la UIMP, donde él era el responsable de un grupo de profesores nórdicos. Luego coincidí con él en diversas ocasiones, en la Casa del Traductor de Tarazona. La última vez que lo vi fue en Zaragoza, durante un curso organizado por José Luis Calvo Carilla, donde él habló la literatura nórdica policiaca, en pleno auge en ese momento, y al día siguiente quedamos para charlar tranquilamente mientras paseábamos por el centro de la ciudad. Entre sus traducciones en este género se cuentan también las de Henning Mankell, como El perro que corría hacia una estrella (Siruela, 2000).

Cultivó la poesía (Mi palacio de invierno, 1997 y 2005) y nos ha dejado un interesante libro de memorias, titulado Pasó lo que recuerdas (Biblioteca Aragonesa de Cultura, 2006), en el que relata su papel de puente entre Suecia y España, su militancia antifranquista, sus relaciones de amistad con Olof Palme, Pablo Neruda, Peter Weiss, el general Juan Modesto, Adolfo Marsillach, Camilo José Cela, Gabriel García Márquez, Artur Lundkvist o Julio Cortázar. El club de los cronopios que fundó en la capital sueca impresionó mucho a Cortázar, tal y como cuenta en su epistolario. Al que habría que añadir el titulado Accesorios y complementos. Un aragonés en el reino de los Bernardottes (2008).

Paco Uriz era un hombre alto, grande, miope, con un aspecto y unas maneras que se alejaban de las del español típico, si tal cosa existe. Su cultura era universal y variopinta, amable en el trato y suave en las formas, pero no por ello menos sincero en sus opiniones, que en el caso de su ideología comunista seguían casi invariables. Sus ideas políticas se sustentaban en tres principios básicos: lucha contra el franquismo, la solidaridad y la defensa de los desfavorecidos. Recuérdese, al respecto, su Viaje a la España de Franco (Erial, 2016), escrito en colaboración con Peter Weiss, en busca de los hospitales de las Brigadas Internacionales.

El caso es que, aunque se había licenciado en Derecho en 1955, en la Universidad de su ciudad natal, nunca ejerció como abogado. Tras salir de España, cuando se licenció, vivió en Inglaterra y Finlandia, allí leyó por primera vez a Neruda y Brecht, y conoció el cine de Bergman, estamos en 1956, antes de instalarse definitivamente en Suecia. En cambio, había dado clases de español en Suecia, además de cultivar la poesía y el teatro (Decidme cómo es un árbol, 2016), quizá su otra gran pasión, junto con la traducción y el fútbol. Buena prueba de esto último son sus antologías, destinadas a las escuelas: El gol nuestro de cada día. Poemas sobre nuestro fútbol (Vaso Roto, 2010), por solo citar una de las muchas que les dedicó; o sus recuerdos de los cinco magníficos, la mítica delantera de los mejores años del Zaragoza, compuesta por Canario, Santos, Marcelino, Villa y Lapetra, que cuenta en Un rectángulo de hierba (2002).

Por toda esta ingente labor se le concedieron numerosos premios, dos de ellos a su teatro, a su obra Mear contra el viento, como el Casa de las Américas y la Arqueta de plata, que le dieron en Bulgaria, la medalla Illis Quorum, concedida por el gobierno sueco, así como el reconocimiento de la Academia sueca. En Tarazona le otorgaron la llamada Cabeza del judío; en Zaragoza la medalla de Santa Isabel, mientras que el gobierno español le entregó en el 2008 la Encomienda de la Orden del Mérito Civil. Trabajó para numerosas editoriales, pero creo que si hubiera que destacar alguna sería Los libros de innombrable, de Raúl Herrero, donde aparecieron muchos de los libros que hemos citado sin dar la referencia.

Nos quedó pendiente un encuentro en Estocolmo, durante la primavera, como él me recomendaba, y echaré de menos los libros que traducía, que solía mandarme, generoso, al ritmo que iban apareciendo. A quienes lo apreciamos, nos consuela pensar que trabajó mucho y bien, y que la suya fue una vida cumplida.

lunes, 6 de febrero de 2023

Los autores árabes, en castellano

“Acaban de llegar al mercado mexicano 57 títulos de autores emiratíes de poesía, ensayo y novela, promovidos por la autoridad del libro de Sharjah.” Eso dice la bajada de la nota, firmada por Virginia Bautista, publicada el pasado 15 de enero en Excelsior, de México.

Apuesta radical por la traducción del árabe al español

Con la idea de “revivir la edad de oro de la traducción”, que se desarrolló en la Edad Media en Europa, cuando se hicieron numerosas traducciones al árabe de grandes obras de la literatura universal, el emirato de Shar-jah apuesta ahora por este ejercicio y lo ha convertido en uno de los ejes de su política cultural.

La funcionaria destaca que los más de 400 millones de personas que hablan el idioma árabe tienen cada vez una mejor oferta literaria, lo que ha hecho crecer los índices de lectura de su país.

Detalla que, por esta razón, desde 2007 apoyan y promueven a la editorial Kalima “para hacer frente a un problema milenario: la escasez de traducciones en el mundo árabe”.

Este grupo, integrado por cinco sellos, es el primero en los Emiratos dedicado a publicar libros en árabe para niños y tiene una distribución en 16 países.

Fundado y dirigido por la jequesa Bodour Al Qasimi, esta iniciativa ha traducido más de 50 libros del árabe a otras lenguas y ha publicado a más de 120 autores para el público en general.

El que Sharjah haya sido el invitado de honor en la pasada edición de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, la número 36, motivó a la Autoridad de Libro de ese emirato a traducir al español una selección de 57 títulos de diversos autores y géneros, elegidos junto con la Unión de Escritores Emiratíes, que tendrán un tiraje de 300 ejemplares.

Los poemarios Sin viento para la flauta, de Bushra Abdullah, y En el abrazo de la música y espejos de Nueva York, de Samir Darwish; y los ensayos Historia antigua de la región del Golfo Pérsico en las obras del historiador Yawad Ali, de Hamad Muhammad Ben Saray, y Ciento una lecciones. Esta fue la voluntad de Zayed, de Mohammed Shuaib Alhammadi, son algunos de los primeros títulos de autores árabes que circulan en México, en el marco de este programa.

Dice que se lanzaron además ocho títulos editados con el proyecto Silent Books, dedicado a publicar “libros sin texto que dependen de la imagen para contar una historia, donde colaboran ilustradores mexicanos y emiratíes”.

Otras de las obras literarias árabes traducidas al español son Cuartetos de Talal Al Junaibi, El pájaro de la nieve de Ibrahim Mubarak, La calle Almahakim de Asmaa Ali Al-Zarouni, Lo más y lo menos de mí de la Jequesa Al Mutairi y Con una habitación no basta del Sultán Al Amimi.

viernes, 3 de febrero de 2023

Imbecilidades de verano, cortesía de la RAE

El pasado 11 de enero, en el sitio español Enséñame de Ciencia, se publicó sin firma una nota que emula la imbecilidad de la Real Academia de ese país, nutriéndose de un ¿contenido? Surgida de las siempre acaloradas testas de esos cabeza de termo, la respuesta mueve a risa, considerando las dificultades que una parte de los hablantes del castellano de España tienen para pronunciar las consonantes “tl” (“Alántico” por “Atlántico”) o las “d” finales (“Madriz” por “Madrid”). Como dijo Borges, habrá que concluir que muchos españoles consideran que el castellano es una lengua difícil porque la viven como lengua extranjera.

¿En el español cuál es la forma correcta de pronunciar «Google»? La RAE responde

Aunque sea bastante común, la palabra Google se suele pronunciar de diferentes formas. Seguramente la mayoría sabe que no es una palabra propia del español, pero ¿cuál es la pronunciación correcta? Pues ahora es momento de ahorrar la discusión y recurrir a la Real Academia Española (RAE) para definirlo.

Respuesta corta: su pronunciación debe ser lo más cercana posible a la original ya que es un nombre propio. Según indica la RAE su pronunciación es aprox. [gúguel].

Anteriormente también mencionamos que los extranjerismos se deben pronunciar lo más parecido posible a la lengua original. Está por ejemplo Pizza, pronunciación:[pítsa]; la secuencia -zz- es ajena a la ortografía del español, por esa razón la palabra pizza se considera un italianismo crudo o no adaptado. Dicho de otra forma, la pronunciación de pizza es pítsa. Esto se debe a que es un extranjerismo no adaptado, y estos se deben pronunciar lo más similar según corresponda en su lengua de origen. También es válido adaptar gráficamente al español el italianismo pizza escribiendo «piza», en este caso la pronunciación sería: písa, píza.

Sin embargo, los extranjerismos que han sido adaptados al español deben recibir otro trato. Tomamos como ejemplo wifi, si bien, inicialmente era la marca Wi-Fi, su popularidad ahora lo ha hecho también es un sustantivo adaptado al español y recogido en el Diccionario de la lengua española. Como se trata de un extranjerismo adaptado, la pronunciación debe basarse en sus reglas. La Real Academia Española (RAE) dice que la pronunciación que corresponde en español a la voz «wifi» es [güifi]. De acuerdo con FundéuRAE, se recomienda escribir wifi sin guion, en minúscula y sin cursiva ni comillas, pues es un sustantivo común ya hispanizado y recogido en el Diccionario de la lengua española, que además admite wi fi, separado y sin guión.

jueves, 2 de febrero de 2023

Una residencia de traducción en Noruega

El texto que sigue, especialmente escrito para este blog, es una crónica de lo realizado por Mariana Windingland, traductora del noruego al castellano, durante la residencia de traducción que, gracias a NORLA (Norwegian Literature Abroad), pudo lleva a cabo en la capital de Noruega.

Residencia de traducción de NORLA
Oslo, otoño 2022

A principios de agosto me postulé para participar de la decimotercera residencia de traducción respaldada por NORLA en Oslo y en apenas siete días recibí la confirmación: me otorgaban la beca. Tres semanas más tarde, me encontraba alojada en el antiguo hotel Bondeheimen, que literalmente significa “el hogar de los agricultores”, ubicado en pleno centro de Oslo, junto a tres colegas oriundos de Turquía, República Checa y Países Bajos. El lugar es un reducto de protección del nynorsk (neo-noruego) y sus habitaciones y pasillos están repletos de citas de autores que han publicado en la lengua que apenas un 10% de la población que vive en el interior del país. Las dependencias de NORLA están situadas a unas diez cuadras del hotel, y el itinerario para llegar allí es de lo más atractivo que tiene la ciudad. Se pasa obligadamente por el Nationaltheatret (Teatro Nacional de Arte Dramático), la sede central de la Universidad de Oslo, el Palacio Real, el Ministerio de Relaciones Exteriores, el Instituto Nobel, el Museo Ibsen y la Biblioteca Nacional, entre otros emblemas del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Las oficinas que nos albergaron durante todo septiembre colindan con la Biblioteca Nacional, y en otros pisos del mismo edificio se encuentran distintas agencias de cultura de la nación, por lo que las áreas comunes del lugar representan una arena más que interesante para conocer profesionales de distintos ámbitos.

Dos proyectos de traducción me llevaron a esta instancia de formación continua: una obra inédita en español de Henrik Ibsen, a quien no hace falta presentar, y la última pieza, publicada en 2022, de Arne Lygre, considerado por la crítica internacional como “el nuevo Ibsen”.

La obra de Ibsen, de 1851, es un breve libreto de ópera puesto en escena tan sólo cuatro veces desde su publicación. Sobre ese texto investigué en el Instituto Ibsen de la Facultad de Humanidades, situado en el campus en Blindern. Las bibliotecarias y demás investigadores que conocí allí se sorprendían al enterarse de que el dramaturgo es el tercer clásico más representado en Buenos Aires después de García Lorca y Shakespeare y me proveyeron de cuanta información y material bibliográfico necesitara. Nunca antes me había sentido tan bien recibida por la academia. Además, surgió la oportunidad de encontrarme con dos traductores con gran experiencia en la obra ibseniana. Por un lado, conocí a Cristina Gómez Baggethun, hija de Kirsti Baggethun, que son las más prolíficas traductoras del noruego en España. Cristina publicó en 2019 con Nørdica las obras fundamentales Ibsen, algo que era totalmente necesario, haciendo un trabajo impecable. Por otro lado, también me nutrí de los saberes inconmensurables de Erik Skuggevik, traductor y académico noruego que pasó casi toda su vida en Inglaterra, profesor en Surrey y Westminster y que publicó a Ibsen en los Penguin Classics en los últimos años. La gentileza que tuvieron ambos en recibirme y orientarme en la obra del padre de la dramaturgia noruega, así como la humildad y amabilidad que manifestaron, son realmente destacables.

Con respecto a la obra contemporánea, estrenada exitosamente en febrero, me fue posible presenciar ensayos en Det Norske Teatret, teatro oficial donde todas las puestas son en nynorsk. Allí entrevisté a actores y actrices ytuve oportunidad de ver la reposición de la pieza que más público convocó en Oslo en 2022: Tid for glede (Tiempo de alegría), y cuyo autor me solicitó traducir al español aunque hablo bokmål, el idioma de mayor uso y extensión en el país, literalmente “la lengua de los libros” y no la lengua del manuscrito en cuestión. A pesar de numerosos intercambios epistolares con Lygre, no logramos encontrarnos, ya que durante mi estadía en la capital nórdica él estaba en París, donde se estrenaba la misma obra en el teatro Odéon bajo la dirección de Stéphane Braunschweig, quien ya ha dirigido cinco de sus piezas en varias capitales europeas. A pesar del mencionado desencuentro, en mi paso por el Dramaten de Estocolmo (Teatro Nacional de Arte Dramático), tuve la fortuna de encontrarme con el renombrado director francés e intercambiar unas palabras sobre la obra de Lygre, que se estrenó en la capital sueca hace apenas un mes. Allí, gracias a las gestiones de NORLA,me reuní en el Ministerio de Cultura con las directoras del programa Swedish Literature Exchange Program, quienes reconocieron mis facultades para traducir literatura sueca contemporánea e inmediatamente me incorporaron a su lista de traductores acreditados. Ahora sólo falta que alguien quiera publicarme.

Durante la residencia tuve además la valiosísima posibilidad de compartir e intercambiar experiencias con colegas, aun cuando nuestras lenguas de destino pertenecen a distintas familias lingüísticas. Por ejemplo, de numerosas charlas con Jitka Jindriskovaacerca de una misma obra noruega que ambas tradujimos, ella al checo y yo al español, surgieron los contenidos teóricos que luego desarrollaríamos en el seminario mensual de traducción literaria que organiza NORLA. En esta oportunidad, fuimos disertantes y no meras oyentes. Desde luego, en esas semanas seguimos una nutrida agenda de reuniones con editores, agentes, escritores y traductores literarios noruegos. Y como si esto fuera poco, Aschehoug, una de las editoriales más antiguas del país, celebraba su 150° aniversario, por lo que todas las noches a lo largo del mes había algún evento al que asistir. En su magnífica Aschehougs Villa en el barrio Frogner, donde viví varios años, pudimos escuchar, entre otros, a Maja Lunde, Jostein Gaarder e Ivo de Figueiredo, figuras centrales del panorama literario local.

Más allá de los ejes centrales de mi residencia, por supuesto aproveché la ocasión para entrevistar a otros investigadores y escritores,visitar los ateliers de las escritoras e ilustradoras que ya he traducido y darme una vuelta por Forlaget Press de la mano de Thomas Reinertsen Berg, a quien estoy traduciendo en este momento para una editorial argentina. Berg recibió el Brage Prisen, el premio literario más prestigioso del país, por su primera publicación en 2017.

La verdad es que no me puedo quejar: esta la segunda vez desde 2014 que el castellano es parte de este programa patrocinado por el Ministerio de Relaciones Exteriores del Reino de Noruega(la anterior fue una colega de España). Las lenguas más seleccionadas han sido el alemán, el ruso y el checo, en ese orden, por lo que me alegra enormemente ser la primera residente de América latina (por el castellano, ya que hubo dos traductores brasileros antes). Sin dudas estas políticas públicas son imprescindibles. Debemos sostenerlas cada quién desde su lugar, como lo hace en nuestro Programa Sur Diego Lorenzo, que ha sabido mantener el esquema de subsidiosde manera intachable en un país cuya economía está siempre al borde del colapso. En un mundo donde las editoriales no se arriesgan a publicar autores que escriben en lenguas periféricas, aun cuando estén traducidos a más de treinta idiomas como es el caso de muchos escritores noruegos, sinpolítica públicano habría casi posibilidad de circulación de literatura de lenguas poco extendidas.Por eso celebro y apoyo incondicionalmente cada programa de gobierno que auspicia nuestra labor.


miércoles, 1 de febrero de 2023

Un informe sobre ferias del libro colombianas

Comenzamos nuestro año catorce, con una nota publicada el pasado 4 de enero, donde Vicente Gutiérrez produjo, en Milenio, de México, un breve informe sobre las distintas ferias del libro que se desarrollan en Colombia. En la bajada se lee: “El año pasado, juntas reportaron más de 1 millón 700 mil asistentes en 118 días de actividades presenciales”.

Las ferias del libro en Colombia unen fuerzas

La Red de Ferias del Libro de Colombia se creó en 2016 a iniciativa del Ministerio de Cultura junto con la Cámara Colombiana del Libro, y a casi nueve años de su creación ha sido un éxito, dice Adriana Cecilia Ángel, directora de la de Bogotá.

“Comenzó con nueve y ahora somos 16 ferias que se están haciendo en diferentes regiones con características distintas”.

Valorando los resultados, Ángel dice que todas llegan a públicos diversos “y se generan sinergias muy importantes entre las ferias, lo que permite la circulación de autores, distribuidores, libreros, académicos”.

En la red participan Bogotá, Bucaramanga, Cali, Cartagena, Chocó, Cúcuta, Itagüí, Manizales, Montería, Medellín, Pasto, Pereira, Popayán, Santa Marta, San Andrés y Villavicencio.

Juntas reportaron más de 1 millón 700 mil asistentes en 118 días de eventos presenciales en 2022, con un total de 7 mil 85 actividades culturales y profesionales.

“Las ferias del libro son escenarios ideales para la construcción de pensamiento crítico, fomento de lectura y escritura, espacios naturales de diálogo colectivo y propio, puentes para comunicar y expresar las diferencias y lo mutuo”.

Una parte interesante, comenta, es que cada una tiene propósitos distintos. “Además, se van enamorar de ellas pues están hechas desde el corazón y se ve en los grandes resultados que hemos tenido y que nos devuelven la esperanza y nos hace seguir luchando por las ferias del libro en nuestro país”.

Velia Vidal, directora de la Fiesta de la Lectura y Escritura del Chocó, dice que pertenecer a la red de ferias del libro de Colombia les ha dado mucho apoyo.

“Somos una feria chiquita y el principal aporte que nos da tener una red es porque contamos nuestros sufrimientos, angustias, expectativas, sueños y cada vez estamos aprendiendo más a apoyarnos. Nosotros nacimos del corazón de la comunidad. Somos mayoría de población afro, más del 85 por ciento. En segundo lugar somos población indígena y una minoría que es blanco mestiza, entonces, nuestros contenidos están pensados de acuerdo con nuestra comunidad, con nuestra población”.

Claudia Morales, directora de la feria del libro en la ciudad de Pereira, comentó: “La feria cumplió ocho años y es organizada (y en una muy buena parte financiada) por la Cámara de Comercio de la ciudad y se realiza en un recinto ferial que se llama Expo futuro”.

“Esencialmente, lo que hacemos con la feria es prestar un servicio social a dos nichos: la sociedad que quiere, necesita y aprecian los espacios de cultura y también le prestamos un servicio social a la cadena del libro, que es muy frágil”.

Ana Piedad, directora de la Fiesta del Libro de Medellín, explicó: “Yo le veo mucho futuro a la red de ferias, porque nos permite intercambiar buenas prácticas y es una manera de conocernos y fortalecer las distintas regiones y esperamos que la red permita crear ferias en todas las regiones de Colombia”.

Sin competencia

Adriana Cecilia Ángel Forero, directora de la Feria Internacional del Libro de Bogotá, que este año tendrá a México como país invitado, detalló: “Gracias a estas sinergias que hacemos con la red de ferias podemos llevar a los autores a otras regiones del país y hacemos una suerte de tránsito de los escritores aprovechando su visita a Colombia”.

La Feria del Libro de Bogotá, cumplirá 35 años en 2023, es la más antigua y la más grande de Colombia, el año pasado recibió a más de 300 mil visitantes y tuvo alrededor de 1.600 eventos.

“Las ferias no somos competencia, nos apoyamos siempre y estamos aprendiendo todos. La Red de Ferias del Libro de Colombia se está fortaleciendo y estoy segura de que el próximo año va a seguir creciendo porque hay muchas ferias que se están realizando, es necesario conocernos y reunirnos como lo hemos hecho”, finalizó Ángel Forero.