jueves, 10 de septiembre de 2026

Otra buena columna de Guillermo Piro


El pasado 6 de septiembre, Guillermo Piro, escritor y traductor, volvió a publicar una muy interesante columna donde reflexiona sobre la escritura, pero también sobre la tecnología al servicio de ésta. Lo hizo en el diario Perfil, de Buenos Aires. 

La señora de Cartagena

En 1995 una mujer se acercó a Gabriel García Márquez en Cartagena y le anunció que iba a dejar de leerlo: había descubierto que escribía sus novelas con computadora. “No lo volveré a leer. Así cualquiera”, le dijo. La frase merece una placa. García Márquez había pasado de la pluma a la máquina de escribir y de la máquina de escribir al procesador de textos, y a aquella lectora le parecía que en alguna de esas mudanzas se había perdido la literatura.

Treinta años después le tocó a Olga Tokarczuk. La premio Nobel contó que usa inteligencia artificial para documentación preliminar, búsqueda y verificación de datos. Dio un ejemplo: mientras trabajaba en su nueva novela le preguntó a un modelo qué canciones podían haber bailado sus personajes décadas atrás. También dijo que a veces tira una idea a la máquina y le pregunta cómo podría desarrollarla. Fue suficiente. La noticia pasó a ser: Tokarczuk hace escribir sus novelas a la IA. Ella tuvo que aclarar luego que ninguna línea de sus libros fue escrita por inteligencia artificial y que verifica lo que obtiene de ella.

La confusión tiene un antecedente todavía más hermoso. A veces pienso cuántas novelas habría escrito Julio Verne si hubiera tenido una máquina de escribir. Verne escribía a mano y organizaba la página como si ya conociera las desgracias de la corrección: la dividía en dos mitades; a la izquierda iba el texto, con una letra pequeña y apretada, y a la derecha las correcciones, agregados y notas. Los manuscritos conservados de La vuelta al mundo en ochenta días y Viaje al centro de la Tierra muestran exactamente ese sistema. Con semejante artesanía produjo una obra monstruosa: más de ochenta novelas y relatos sólo dentro del universo de los Viajes extraordinarios. Uno imagina lo que habría hecho con una Remington y da miedo.

Claro que un procesador de textos y una inteligencia artificial no son lo mismo. Fingir que lo son sería la manera más rápida de no discutir nada. La computadora de García Márquez no podía proponer una frase; la IA de Tokarczuk sí puede hacerlo. Puede sugerir, continuar, resumir, imitar y, llegado el caso, escribir páginas enteras. La frontera existe. Si alguien encarga una novela a una máquina y después la firma, el problema no tiene nada que ver con borrar una errata volviendo a mecanografiar la página entera (García Márquez hacía eso).

Pero entre eso y preguntarle qué música sonaba en un baile de hace cincuenta años hay una distancia que el escándalo necesita eliminar. Cada herramienta nueva aplicada a la escritura produce la misma fantasía: si el trabajo se vuelve un poco menos penoso, también debe de volverse menos artístico. Como si el talento pudiera medirse en tendinitis.

Nadie acusa al diccionario de escribir por el escritor. Nadie piensa que una biblioteca sea coautora porque allí se encontró un dato. Tampoco suponemos que la secretaria a quien Henry James dictaba sus novelas fuera Henry James, ni que Vera Nabokov fuera Vladimir. Sin embargo aparece una pantalla y enseguida empieza la sesión espiritista: ¿quién escribió realmente?

En el fondo seguimos siendo aquella señora de Cartagena. Conservamos una superstición según la cual la literatura debe costar trabajo visible. La página manuscrita, tachada, vuelta a copiar, parece más auténtica que la misma página corregida en un procesador. Cinco horas de hemeroteca tienen más prestigio que cinco minutos de búsqueda, aunque el dato encontrado sea el mismo. El sufrimiento funciona como certificado de origen.

Verne habría aceptado encantado una máquina de escribir. García Márquez aceptó la computadora. Tokarczuk acepta la IA con cautela, como herramienta de búsqueda y conversación. Ninguna máquina convierte a cualquiera en Verne, García Márquez o Tokarczuk.

Ese es, justamente, el problema del “así cualquiera”: que nunca es cualquiera.

miércoles, 9 de septiembre de 2026

Nueva feria del libro en el Ecoparque de B.A.

También en Infobae, pero con fecha del 4 de septiembre pasado, se publicó la noticia de una nueva feria del libro, que se incorporará al calendario de ferias dedicadas a las ventas editoriales. Según la bajada "La 'Fiera del libro' se hará en el Ecoparque, frente a La Rural. Se trata de un formato sencillo y con actividades. Ya hay unas cien editoriales anotadas".

Buenos Aires tendrá otra Feria del Libro: será en primavera y al aire libre

Buenos Aires tendrá en primavera una nueva feria del libro al aire libre, a metros de donde cada año se celebra la Feria Internacional: la Fiera del Libro llegará al Ecoparque —frente a La Rural— del 2 al 4 de octubre, con 100 stands ya confirmados de editoriales, librerías y distribuidoras, entrada libre y actividades para todas las edades.

La novedad no es menor. Que haya otra feria, con ese volumen de participantes y en ese predio, habla de un sector que quiere multiplicar sus puntos de contacto con los lectores. Y que sea en primavera, al aire libre, en un parque, le da un tono diferente al del gran evento de otoño en La Rural.

Stands iguales, escala humana, foco en las editoriales pymes
Juan Manuel Pampín, presidente de la Cámara Argentina del Libro (CAL), la entidad que organiza el evento, lo describe con claridad: “Es un festival corto, en un lugar accesible, en un gran entorno, con stands iguales y donde la idea es que los libros sean los reales protagonistas”. La igualdad de los stands no es un detalle menor: apunta a nivelar la cancha entre sellos grandes y chicos, y a que lo que se vea sea el libro, no el presupuesto de cada editorial.

Pampín señala que la iniciativa respondió a un pedido concreto de los socios de la entidad: “Había un pedido de nuestros socios para poder hacer algo más horizontal y cercano a las editoriales pymes”, dijo. Y contó que están invitando a bibliotecas y librerías a acercarse y hacer compras con descuentos especiales.

La Ciudad prestó el Ecoparque y ya hay cerca de 100 editoriales anotadas

El predio lo cedió el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. El Ecoparque —el ex zoológico de Palermo, reconvertido desde 2016—, ubicado sobre avenida Santa Fe, queda prácticamente enfrente de La Rural, lo que convierte al paseo en una referencia conocida para cualquier porteño que haya ido alguna vez a la Feria Internacional del Libro. La diferencia es el entorno: árboles, cielo abierto, el parque como escenario.

La convocatoria superó las expectativas iniciales. “La idea es que participen todos los que quieran, vamos a tener cerca de 100 editoriales”, confirmó Pampín. A días del cierre de inscripciones, el número ya estaba prácticamente completo.

La Fiera se suma a un calendario de ferias que ya incluye el libro jurídico y la historieta
La Fiera del Libro se integra a un calendario de eventos que la CAL ya viene construyendo en distintos formatos: la Feria del Libro Jurídico, que se realiza en la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires (UBA), y el Festival Argentino de Historieta (FAH), que este año llega a su tercera edición en el Centro Cultural Rojas. Distintas escalas, distintos públicos, un mismo propósito: acercar libros y lectores.

“Se suma a las actividades que hacemos con la Feria del Libro Jurídico en la UBA, Derecho, y al FAH, que se hace por tercer año en el CC Rojas”, explicó Pampín. Cada uno tiene su identidad: el jurídico apunta a un público específico, la historieta a una comunidad apasionada, y la Fiera busca un espectro más amplio.

Argentina tiene una tradición lectora que se apoya en la escuela pública y en las bibliotecas populares
Que todo esto ocurra en Argentina no es casual. El país sostiene uno de los mapas de ferias del libro más densos de América Latina, con encuentros en Córdoba, Corrientes, Rosario, Santa Fe, Mendoza, Tucumán, La Plata y decenas de ciudades del interior, además de ferias universitarias, comunitarias e independientes que funcionan a lo largo del año.

Detrás de esa vitalidad hay una historia larga. La educación pública, la universidad gratuita y la red de bibliotecas populares que creció a lo largo del siglo XX construyeron en Argentina un lazo duradero entre sus habitantes y la lectura. Leer no fue un privilegio de pocos, sino una práctica que la escuela instaló en los barrios, en los hogares, en la vida cotidiana.

Ese piso cultural es el que sostiene, entre otras cosas, que una nueva feria pueda convocar a cien editoriales antes de abrir sus puertas.

El sector del libro busca formatos más flexibles para llegar a nuevos públicos
Pampín lo dice sin vueltas: “Los tiempos hoy también exigen maneras más flexibles; nuestra industria, al igual que el público, viene mutando y requiere otras cosas”. La Fiera es una respuesta a esa mutación: más corta, más abierta, más parecida a un paseo que a una visita institucional.

La programación todavía se estaba cerrando al cierre de esta nota, pero incluirá charlas, talleres y actividades interactivas. La entrada será libre y gratuita, de 11 a 18 horas los tres días.

martes, 8 de septiembre de 2026

"El uso sistemático de la inteligencia artificial para traducir genera un empobrecimiento del vocabulario activo"

"El uso sistemático de la IA para traducir genera un empobrecimiento del vocabulario activo." Eso dice la bajada del artículo que, con firma de Delfina Gallo, se publicó en InfoBAE, el
pasado 16 de enero.

El costo cognitivo de delegar la traducción de idiomas a la inteligencia artificial

Durante años, dominar un idioma fue una de las habilidades más valoradas en el mundo corporativo. No solo por la comunicación, sino por lo que implicaba a nivel cognitivo: capacidad de análisis, flexibilidad mental, precisión conceptual y adaptación cultural. Hoy, con la traducción automática al alcance de un clic, esa ventaja parece haberse diluido. Pero lo que estamos perdiendo no es una habilidad técnica, es capital cognitivo.

Como fundadora y directora de una academia de inglés, observo un fenómeno cada vez más frecuente en estudiantes y profesionales: producen textos impecables en otros idiomas, pero tienen enormes dificultades para explicar una idea, argumentar o sostener una conversación sin asistencia. La traducción funciona, el pensamiento no siempre.

Un caso reciente lo ilustra con claridad. Un alumno que recién había ingresado a nuestra academia presentó ciertos trabajos escritos de alto nivel, con vocabulario amplio y estructuras complejas. Al momento de intentar explicarlos de forma oral, la escena fue otra: silencios prolongados, frases inconclusas, frustración. Al finalizar, lo sintetizó con crudeza: “Me doy cuenta de que no sé nada”. No era falta de conocimiento: era falta de ejercicio.

El uso sistemático de la inteligencia artificial para traducir genera un empobrecimiento del vocabulario activo. Comprendemos más de lo que somos capaces de producir. En términos empresariales, es la diferencia entre tener información y saber usarla. El idioma se vuelve pasivo, y con él, la capacidad de construir sentido propio.

Traducir no es un acto mecánico, es tomar decisiones. Elegir entre sinónimos, definir registros, interpretar contextos culturales. Cada elección fortalece habilidades críticas para el liderazgo: claridad conceptual, pensamiento estratégico y sensibilidad comunicacional. Cuando ese proceso se terceriza por completo, se pierde fricción cognitiva. Y sin fricción, no hay aprendizaje profundo.

Esto tiene impacto directo en el mundo del trabajo. Profesionales que “leen” en otros idiomas, pero no pueden negociar, persuadir o presentar ideas con solidez. Equipos que dependen de herramientas para expresarse, reduciendo su autonomía intelectual. Se instala una falsa sensación de competencia lingüística que, en situaciones reales, se desvanece.

No se trata de rechazar la inteligencia artificial. Bien utilizada, es una aliada poderosa para ganar eficiencia. El riesgo aparece cuando reemplaza procesos que deberían entrenarse, especialmente en etapas de formación y desarrollo profesional. La diferencia entre usar IA como apoyo o como sustituto define la calidad del talento que se construye.

En un contexto donde las habilidades blandas, la comunicación efectiva y la capacidad de pensar en entornos complejos son cada vez más valoradas, hablar otro idioma sigue siendo una ventaja competitiva. Pero solo si ese idioma se piensa, no si simplemente se copia.

La pregunta ya no es si usamos inteligencia artificial, sino qué dejamos de entrenar cuando la usamos sin criterio. Y en ese punto, el lenguaje sigue siendo uno de los activos estratégicos más subestimados del capital humano.

lunes, 7 de septiembre de 2026

Charla sobre traducción de literatura irlandesa


El jueves 10 de septiembre, a las 18 hs., habrá una charla de Jorge Fondebrider sobre la traducción de autores irlandeses al castellano, en el Instituto Cervantes, de Dublín (Lincoln House, Lincoln Place D2 DO2 VH29 Dublin). La invitación es de la Maynooth University y del Trinity College Dublin, con el apoyo de Research Ireland. Quienes anden por ahí están amablemente invitados. 
La entrada es libre y gratuita

viernes, 4 de septiembre de 2026

Penguin Random House perdió en los tribunales de Washington: punto para los escritores

Aparentemente, al grupo Berteslmann, dueño del grupo Penguin Random House, le salió mal la jugada de intentar comprar la editorial Simon & Schuster para ampliar su oligopolio editorial en los Estados Unidos. Tal es la noticia que, partiendo de varios refritos de la agencia TELAM, publicó ayer, sin firma, el pasquín InfoBAE. En la bajada se lee: "Una jueza del Distrito de Columbia falló en contra de esa unión. El argumento es que la posición oligopólica perjudica a los autores".

Vetan la fusión de las editoriales Penguin Random House y Simon & Schuster para “proteger la competencia”

La compra de la editorial Simon & Schuster por parte de Penguin Random House fue vetada por una jueza de Washington debido a los riesgos para la competencia y el principal argumento es que la posición oligopolista dañaba la competencia en el mercado de los anticipos sobre derechos de libros superventas, afectando a los autores. La fusión implicaba que la mayor editorial de Estados Unidos, Penguin Random House, perteneciente al grupo alemán Bertelsmann, comprar Simon & Schuster, el tercer mayor grupo editorial del país, propiedad de Paramount, por 2.175 millones de dólares.

Tal como informó el diario El País de España, fue Florence Pan, la primera jueza asiático-americana del Distrito de Columbia, nombrada por el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, la responsable del fallo celebrado por el Departamento de Justicia de ese país. “La decisión de hoy protege la competencia vital para los libros y es una victoria para los autores, los lectores y el libre intercambio de ideas”, señaló el fiscal general adjunto Jonathan Kanter, de la División Antimonopolio.

“La fusión propuesta habría reducido la competencia, rebajado la remuneración de los autores, disminuido la amplitud, la profundidad y la diversidad de nuestras historias e ideas y, en última instancia, empobrecido nuestra democracia”, completó. En su resolución, la jueza explica: “Tras el examen del extenso expediente y la cuidadosa consideración de los argumentos de las partes, el tribunal considera que el Gobierno de Estados Unidos ha demostrado que el efecto de la fusión propuesta puede disminuir sustancialmente la competencia en el mercado de los anticipos de derechos de publicación en Estados Unidos de los libros más vendidos”.

La sentencia completa aún no se ha hecho pública, porque alberga contenido confidencial y las partes tienen derecho a solicitar que sea ocultado antes de que se difunda el fallo, consignó el diario español. En noviembre de 2021, el Departamento de Justicia anunció su acción contra la fusión acordada en 2020, alegando que esta adquisición le daría a Penguin Random House el control de casi la mitad del mercado de anticipos para la adquisición de derechos de publicación de los libros más vendidos, dejando a cientos de autores con menos opciones e influencia.

El planteo sostenía que el propio grupo Bertelsmann consideraba el mercado editorial estadounidense como un “oligopolio” y su adquisición de Simon & Schuster pretendía “cimentar” su posición como editor dominante en Estados Unidos. “Los libros han dado forma a la vida pública estadounidense a lo largo de la historia de nuestra nación, y los autores son el alma de la publicación de libros en Estados Unidos”, advertía en un comunicado el fiscal general, Merrick Garland, y subrayaba que “solo cinco editoriales controlan la industria editorial estadounidense. Si se permite que la mayor editorial de libros del mundo adquiera a una de sus mayores rivales, tendrá un control sin precedentes sobre este importante sector”.

Se trata de las compañías Big Five (las cinco grandes) e incluyen, además de Penguin Random House y Simon & Schuster, a HarperCollins (filial de News Corporation, de Rupert Murdoch), Macmillan y Hachette. Por su parte, Penguin Random House anunció, a través de un comunicado, que apelará la sentencia, dijeron que están “muy en desacuerdo con la decisión” y la consideraron “un desafortunado revés para los lectores y los autores”. “Como hemos demostrado a lo largo del juicio, el hecho de que el Departamento de Justicia se centre en los anticipos a los autores mejor pagados del mundo en lugar de en los consumidores o en la intensa competitividad del sector editorial es contrario a su misión de garantizar una competencia leal”, remarcaron.

Este juicio se llevó a cabo en Washington durante la primera mitad de agosto y entre los testigos declaró el escritor Stephen King, cuyas novelas publica el sello de Simon & Schuster. El autor de Cementerio de animales declaró contra esta editorial y se manifestó “preocupado” por lo que pueda suceder de tal fusión valorada en casi 2.200 millones de dólares. A la salida del Tribunal, el maestro del terror le dijo a la prensa: “Estoy aquí porque creo que la consolidación es mala para la competencia”.

“Llevo unos 50 años en el sector del libro. Cuando empecé, había literalmente cientos de editoriales. Una a una fueron absorbidas por otras o cerraron el negocio”, afirmó King, autor de obras como El resplandor, Carrie, Misery, It, Después y muchos más, que durante años publicó sus libros con Simon & Schuster. King consideró que a medida que avanza la concentración editorial, los efectos de ese monopolio recaen en los escritores, a quienes “les resulta cada vez más difícil encontrar dinero suficiente para vivir”. Y lamentó que sus colegas trabajen en “un mundo difícil”. Mientras que los directivos de las dos compañías inmersas en la operación testificaron a favor de la misma, ejecutivos de sus rivales Hachette y HarperCollins lo hicieron en contra.

jueves, 3 de septiembre de 2026

Los traductores, en primera línea ante el impacto de la IA

"La presidenta de la Asociación Española de Traductores, Correctores e Intérpretes (Asetrad) advierte de una "fuga de cerebros" en el sector ante la reducción de tarifas y plazos asociada al uso de la IA". Tal es la bajada del artículo publicado por Jasmin Gómez Fattah, el pasado 2 de septiembre, en El Mundo, de España.

 "Tener que renunciar a tu profesión por una herramienta que hace tu trabajo de forma mediocre es durísimo"

Menos encargos, menos contratos y más presión para bajar tarifas. Mientras las empresas recurren a estas herramientas para reducir costes y ganar tiempo, los traductores ven cómo desaparecen trabajos que hasta hace poco dependían de su conocimiento y experiencia. Algunos han tenido que aceptar encargos de revisión y posedición por menos dinero y otros han visto cómo se esfuman clientes o proyectos enteros.

"Se está generalizando la creencia errónea de que la IA puede sustituir por completo traductores, correctores e intérpretes. La IA no traduce ni interpreta como un especialista", comenta Rosa Llopis, presidenta de Asetrad y traductora e intérprete de inglés y alemán, en una entrevista con EL MUNDO.

Según un estudio de Asetrad y la Universidad Complutense de Madrid (UCM), el 43,17% de los profesionales asegura que todavía no utiliza la IA y el 36,44% solo recurre a ella ocasionalmente. El informe describe así un sector en plena transición, en el que la preocupación por el impacto de la IA es mucho mayor que su uso habitual.

Alicia Martorell, de 69 años, lleva en la profesión desde 1985, cuando empezó a traducir con maquina de escribir. Ha trabajado en traducción editorial e institucional para agencias y multinacionales. En estas cuatro décadas ha vivido los cambios tecnológicos del sector, que han mejorado la productividad, pero también han reducido el control sobre su trabajo. "El resultado ahora mismo son jornadas infrahumanas que no dan para ganarse la vida, y encima en precario y sin perspectiva de evolución o de futuro", comenta.

De traductor a poseditor
Parte de los encargos que antes consistían en traducir un texto desde cero, ahora llegan a los profesionales después de haber pasado por IA. De esta manera, su trabajo se está desplazando a la posedición, que consiste en contrastar la traducción con el original, corregir errores e incoherencias y asumir la responsabilidad legal por el producto final. Según el informe, el 73,75% de los profesionales en activo realizan encargos de este tipo, es decir, casi tres de cada cuatro, pero solo el 38,83% incluye las posedición entre sus actividades principales.

Este cambio no implica una reducción de la carga de trabajo. Llopis explica que la IA no traduce ni interpreta como una especialista y genera una "falsa confianza" porque resulta ser "muy elocuente" y la gente "confunde fluidez con veracidad". La máquina puede producir un texto gramaticalmente correcto, pero, "cuando no entiende algo inventa" y deja de reflejar lo que dice el original. "Tenemos menos tiempo para hacer ese trabajo y además nos intentan pagar muchísimo menos, pero toda la responsabilidad civil es para nosotros", agrega.

A ese riesgo se suma el de vulnerar la confidencialidad. El artículo 5 de la Ley Orgánica de Protección de Datos obliga a quienes tratan información personal, incluidos los traductores, a protegerla. La presidenta de Asetrad alerta de que, al introducir archivos personales o profesionales en herramientas de IA, entre ellas el traductor de Google o servicios similares, el usuario está cediendo de facto la información que contienen. "No lo entienden en absoluto y sucede más de lo deseable. Es decir, se incumple con esa ley que los profesionales sí estamos obligados a cumplir y demostrar que cumplimos", advierte.

Llopis reclama también corresponsabilidad a las instituciones que utilizan traducciones generadas con IA, ya que, a su juicio, legitiman su uso ante la ciudadanía. Recuerda que, al consultar la web de los fondos europeos Next Generation para buscar terminología de cara a una interpretación, encontró un aviso que indicaba que la versión española de una de las páginas había sido traducida con IA. "La Unión Europea está usando dinero público para utilizar una herramienta que está haciendo peor el trabajo, pero que encima le está quitando el trabajo a los ciudadanos", cuestiona.

Una profesión cualificada que expulsa talento
La precariedad golpea a un colectivo altamente cualificado. El 61,01% de los encuestados tiene un posgrado o un máster y el 21,36%, una licenciatura. Pero la formación no se traduce necesariamente en estabilidad. El 45,99% declara que sus ingresos disminuyeron respecto a 2024 y el 34,06% prevé otra caída en 2026. Para el 29,72%, lo que gana apenas cubre las necesidades básicas, mientras que el 20,61% considera que sus ingresos son insuficientes.

La presidenta de Asetrad habla de una "fuga de cerebros" que afecta a recién graduados, veteranos y, cada vez más, a profesionales de edades intermedias, sobre todo a mujeres que dejaron de dedicarse durante unos años a la traducción porque fueron madres y, al intentar retomar la profesión, se encuentran con estas dificultades. "Tener que renunciar a tu profesión por algo que hace tu trabajo de manera mediocre es durísimo", lamenta.

La incertidumbre aumenta cuanto más se alarga el horizonte profesional. El 23,21% no está seguro de continuar en el sector dentro de dos años, el porcentaje asciende al 41,87% cuando se pregunta por los próximos cinco años y al 43,60% al mirar hasta la jubilación.

Sabela Rodríguez, intérprete de 23 años, se incorporó al mercado laboral en 2025 tras finalizar su máster en Interpretación de Conferencias. Cuenta que muchos compañeros que intentan abrirse camino en la profesión han renunciado a vivir de ella ante la dificultad de conseguir sus primeros encargos. Sabela continúa formándose, tanto en ámbitos complementarios como en otros alejados de la interpretación, por si necesita buscar otra alternativa. "Si el precio a pagar por hacerme un hueco es el de precarizar el sector, prefiero cambiar de trabajo", afirma.

Alicia observa la incertidumbre desde el otro extremo de la vida profesional. A punto de jubilarse, no sabe si lo que está pasando ahora "forma parte de un ciclo o es el apocalipsis". Su retiro le ofrece una salida que no tienen quienes empiezan su trayectoria. "Yo ya no tengo una carrera por delante; me jubilo, mejor o peor, y ya está. Pero mi caso es excepcional, no es la norma", reconoce.

miércoles, 2 de septiembre de 2026

Corea sigue invirtiendo en traducciones


Corea del Sur destina una cantidad enorme de recursos a la difusión de su cultura en el mundo entero, y la traducción literaria es un tema que los coreanos se toman muy en serio. Así lo demuestra, una vez más, la noticia publicada el 1 de septiembre pasado en Korea.net, donde, con firma de Uyen Nguyen, se lee lo que sigue.

Un taller de traducción impulsa la difusión de la literatura coreana en más idiomas

El creciente interés mundial por la literatura coreana ha incrementado la demanda de traductores cualificados capaces de traducir estas obras a otros idiomas. En este contexto, el Instituto de Traducción Literaria de Corea (LTI Korea, según sus siglas en inglés) organiza programas y eventos para formar a futuros traductores.

La Academia de Traducción, el principal programa regular del instituto, se ofrece en siete idiomas: inglés, francés, alemán, español, ruso, chino y japonés. El Taller de prácticas de traducción para lenguas minoritarias también ofrece formación especializada a futuros traductores de idiomas que no forman parte del programa regular.

Tras una primera edición en 2023 dirigida a traductores de rumano, sueco y polaco, el taller se centró en el italiano en 2024 y en el vietnamita el año pasado. En esta ocasión, el programa estuvo orientado a especialistas en vietnamita, italiano y turco. 

La edición de este año, que se llevó a cabo del 13 al 31 de julio, combinó sesiones en línea con un programa presencial en Seúl. Los participantes procedentes del extranjero recibieron pasajes de avión de ida y vuelta, alojamiento y comidas, mientras que quienes residían en Corea recibieron apoyo para alojamiento, transporte y comidas en función de su lugar de residencia.

El taller se centró en la práctica de la traducción de obras literarias a los respectivos idiomas de los participantes, y se complementó con cuatro conferencias de expertos orientadas a profundizar en la literatura coreana y las técnicas de traducción.

Las sesiones "Encuentro con el autor" permitieron a los participantes reunirse con los autores de las obras que estaban traduciendo, hacer preguntas e intercambiar opiniones. Como parte de las visitas culturales, el programa también permitió conocer de primera mano la cultura literaria y editorial de Corea mediante visitas al Museo de Tipografía Book City, Forest of Wisdom y el Museo de Arte Mimesis, en Paju, en la provincia de Gyeonggi-do.

El encargado del taller de traducción al vietnamita de este año fue Nguyen Ngoc Que, profesor del Departamento de Interpretación y Traducción Coreano-Vietnamita de la Escuela Superior Internacional de Educación Lingüística de Seúl. En 2021, recibió el gran premio de los Premios de Traducción de Literatura Coreana por su traducción de Samguk Sagi 2 (Historia de los Tres Reinos 2).

Participó en todos los aspectos del taller, desde la selección de las obras que serían traducidas y el diseño del programa académico hasta la revisión de las traducciones y la orientación individual. "Fue una gran oportunidad para orientar directamente a jóvenes traductores y ayudarlos a familiarizarse con la traducción literaria para que continúen por ese camino", señaló.

El taller de traducción al vietnamita eligió para sus prácticas de traducción la colección de fábulas Pebble, del poeta Jeong Ho-Seung, y se reunió con él en una sesión de preguntas y respuestas sobre sus obras. Los participantes se comprometieron a continuar con la traducción para completarla a finales de este año y publicar la edición en vietnamita el próximo año.

Al respecto, el profesor Nguyen dijo: "Esta traducción es el fruto de la pasión y dedicación que todos los participantes demostraron hacia la literatura coreana y la traducción literaria", y añadió: "Este proyecto fue posible gracias al apoyo activo del LTI Korea".

El taller de traducción al vietnamita de este año recibió 125 solicitudes, de las cuales solo ocho personas fueron seleccionadas. Una de ellas, Nguyen Thi Hai Yen, dijo: "La parte más memorable del taller fue 'Encuentro con el autor'. Escuchar directamente a Jeong Ho-Seung hablar sobre su obra nos ayudó mucho a comprenderla y traducirla".

"También fue estupendo recibir los comentarios del profesor Nguyen, ya que me ayudaron a mejorar la calidad de mi traducción".

El LTI Korea tiene previsto seguir organizando talleres en países donde crece la demanda de literatura coreana, centrándose en las lenguas minoritarias, con el objetivo de descubrir y desarrollar nuevos talentos en el ámbito de la traducción.