lunes, 24 de junio de 2019

Por qué no hay que usar el Diccionario de la Real Academia, prejuicioso, racista y mal redactado (4)


Es posible que la misoginia de los académicos de la RAE haya determinado que no sepan cocinar. Que no sepan definir es un problema más grave sobre todo para sus pomposos lexicógrafos. Quien lo dude, acá a tiene, a modo de muestra, una serie de palabras, a saber: "adafina", "panqueque", "ñoqui", "pizza" y "pizzería". 

adafina
Del ár. hisp. addafína, y este del ár. clás. dafīnah , o sea "enterrada", que lo es en el rescoldo.

1. f. Olla que los hebreos preparan el anochecer del viernes, cubriéndola con rescoldo y brasas, para comerla el sábado.

Observaciones del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires:
Alguien lee La lozana andaluza (1527) o El libro del buen amor (s. XIV), busca en la RAE el significado de “adafina” y encuentra que hay hebreos, olla, brasas y nada adentro.

Si fuera una comida desaparecida se comprendería la velocidad de la definición. Pero la adafina existe y viene alimentando multitudes desde el medioevo, ella misma y sus variantes, como cocido madrileño, escudella y carn d´olla, cocido maragato, pote asturiano, puchero del Río de la Plata y pucherito de gallina con viejo vino carlón. La original, en olla de barro, tenía garbanzos y cordero. Se cocinaba en viernes para cumplir con el sabbath.

El misterio de la enigmática definición de la RAE que oculta al lector, -mon semblable, -mon frère, por qué lo que se cocina un viernes se come el sábado será tarea del porvenir.
  
panqueque.
Adapt. del ingl. pancake.
1. m. Tortita que se hace con masa de harina, yemas de huevo batidas y un poco de leche. U. m. en Am.

Observaciones del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires:
Si la adafina no tenía ingredientes de los panqueques se presentan batidos y multiplicados.

1. Los panqueques no son individuales, por tanto hablemos de "panqueques" en plural.

2. Los panqueques no pueden explicarse a partir la categoría “tortita” porque, en el Río de la Plata y en México, tortita es otra cosa. Y no es fácil definir algo si se habla de otra cosa. Pongamos por caso, hablo de manteca pero describo el queso o un salamín.

3. Tampoco sus ingredientes son “masa de harina, yemas de huevo batidas y un poco de leche”, más bien lo contrario: mucha leche, un (1) huevo entero, unas cucharadas de harina. Y se bate el conjunto.

4. Lo característico no se menciona: se cocinan con manteca, la auténtica. Si alguien quiere llamar “manteca” a las grasas, ningún problema, llámelas así.

5. Los panqueques no se comen a modo de masa: son rellenos y los que llevan relleno dulce pueden flambearse.

6. Existen platos con panqueques y varias expresiones de la lengua que nos reservamos para nosotros, pero que bien podrían aplicarse a los políticos y a los académicos.

ñoqui
Del it. gnocchi.
1. m. Masa hecha con patatas mezcladas con harina de trigo, mantequilla, leche, huevo y queso rallado, dividida en trocitos, que se cuecen en agua hirviendo con sal. U. m. en pl.

Observaciones Club de Traductores Literarios de Buenos Aires:
La etimología que se ofrece, gnocchi, es el plural de gnòcco y su traducción debe ser "ñoquis". Plural, por otra parte, usual para denominar a esta pasta italiana.

Si el nombre no define a la cosa, los ingredientes tampoco. Dice la Enciclopedia Italiana di Scienze, Lettere ed Articonocida para la fama como Treccani: 

gnòcco s. m. [dalveneto gnòco «protuberanza», forsedallongob. knohhil «nodo nellegno»] (pl. -chi). – 1. a. Al plur., gnocchi, piatto tradizionale della cucina veneta, piemontese e romana, costituito da un impasto di farina e patate (giàlessate e schiacciate), tagliato a bocconcini di forma cilindrica o ovoidale (in quest’ultimo caso, vengono per lo più otte nutiar rotolandoli con due dita sulla superficie di una grattugia), che si mangiano come primo piatto, lessati e conditi con sugo o con burro.

Traducimos a toda velocidad:
gnòcco s. m. [del véneto gnòco “protuberancia”, quizás del longob. Knohhil “nudo de la madera”](pl. -chi). — 1.a. En plural, gnocchi, plato tradicional de la cocina veneciana, piamontesa y romana, que consiste en una mezcla de harina y papas (ya cocidas y en puré), cortada en trozos cilíndricos u ovoides (en este último caso, se obtienen principalmente haciéndolos rodar con dos de los dedos por la superficie de un rallador. Se comen como primer plato, se hierven y se sazonan con salsa o manteca.

No sabemos qué saldrá si se divide en trocitos papas, harina de trigo, leche, manteca, huevo y queso rallado. Ñoquis, no.

pizza
Voz it.
1. f. Especie de torta de harina amasada, encima de la cual se pone queso, tomate frito y otros ingredientes, y que se cuece en el horno.

Observaciones Club de Traductores Literarios de Buenos Aires:
Hasta finales de los años setenta en Madrid no existían pizzerías ni tampoco se comían pizzas. Ese carácter exótico explica que la definición parezca traducida no por especialistas en diccionarios, sino por turistas de lo contemporáneo que no fue.

1. “Especie de torta de harina amasada”. Como dijimos en relación con los panqueques, torta y tortita quieren decir otra cosa tanto en el Río de la Plata como en México. En uno y otro país, cada cinco metros hay una pizzería (en la Argentina, había, ya que en el último año de la gestión Macri cerraron unas 200). Una explicación así parece un chiste. ¿No es más fácil decir “masa”? Y con más precisión: masa con levadura y agua a la que, cruda o precocida, se le añade pulpa de tomate, queso mozzarella o semejantes, otros ingredientes…. etcétera.

El tomate frito corresponde a los usos españoles y no a la pizza.

Autóctonas también las definiciones de “pizzería”. Las diferencias entre 1 y 2 son ¿cuáles? y las descripciones no corresponden a los locales que venden pizza ni a la forma de venderla.
pizzería
1. f. Establecimiento comercial en que se elaboran y se venden pizzas.
2. f. Restaurante especializado en la preparación de pizzas y otras comidas italianas.

Continuará.

viernes, 21 de junio de 2019

Dos editoriales del interior del país

El 16 de junio pasado, Daniel Gigena publicó en La Nación un breve artículo que da cuenta de la actividad editorial en el interior. Elige dos ejemplos: la editorial Cartografías, de Río Cuarto, y Baltasara Editora, de Rosario. Por supuesto hay muchas más editoriales.

La empecinada tarea 
de las editoriales del interior

La mayoría de las publicaciones aún están a cargo de editoriales ubicadas en la ciudad de Buenos Aires, según el último informe anual de producción de la Cámara Argentina de Libro (CAL). Sin embargo, el documento certifica que se empieza a observar un suave desarrollo en las provincias argentinas. Después de la ciudad y provincia de Buenos Aires, el tercer polo editorial argentino es Córdoba. Al sur de esa provincia, en la ciudad de Río IV, nació hace quince años Cartografías, proyecto editorial creado con la intención de difundir narrativa, poesía y ensayo de escritores de la zona. Con los años, el catálogo de Cartografías comenzó a ampliarse y se dieron a conocer títulos de escritores de otras ciudades de Córdoba, de la Argentina y de España. No obstante, mantiene su identidad de origen: el de una editorial independiente que funciona como una cooperativa integrada por escritores y escritoras, y cuyas publicaciones responden a consideraciones artístico–literarias. “Cartografías apuesta por la literatura, por su pluralidad, divergencia y polimorfismo”, reza la declaración de principios en la página web del sello riocuartense ( http://editorialcartografias.com).

“La editorial es una caja de resonancia de lo que pasa cerca de nosotros, la gente con la que estamos, los libros que vamos leyendo y que nos interesan y están escritos en el lugar donde nosotros vivimos, una ciudad mediana de Córdoba –dice el narrador y poeta Pablo Dema, coeditor con el poeta y docente José Di Marco–. “La editorial va reflejando, potenciando y creando espacios para que esas voces y esos textos que circulan puedan aparecen en libros de calidad que, después, hacen su camino”. En el catálogo de Cartografías hay títulos de grandes poetas como Antonio Tello Argüello, Alejandro Schmidt, Elena Anníbali y Pedro Centeno, un poeta obrero que murió a inicios de este año.

Para Dema, los caminos de los libros de poesía suelen ser “bastante erráticos”, aunque conforman un circuito autónomo y ajeno al mercado, con postas en ferias y festivales. Desde el viernes, Cartografías participa de la quinta Feria de Editoriales Independientes en Río IV, que se celebra hasta hoy en el Centro Cultural El Andino. Allí se presentarán cuatro novedades firmadas por poetas: Schmidt, Elena Berruti, Gastón Malgieri y Miguel Ángel Toledo.

A medida que pasaban los años, los cartógrafos literarios establecieron vínculos con poetas de distintos lugares, colaboradores de revistas literarias y editores de la ciudad de Córdoba. “Los libros hacen el recorrido en función de lo que les toca, de lo que el libro es y de los lectores que pueden encontrar”, agrega Dema, autor de Fotos y Hoteles, entre otros títulos. Gracias a los atajos para atravesar grandes distancias que proveen Internet y las redes sociales, ahora también pueden alcanzar destinos distantes. “Los libros van llegando a los lectores”, concluye. Di Marco y Dema comparten la idea de que una mirada federal e inclusiva sobre la poesía argentina que incluya un estudio sobre Córdoba y Río IV tendrá que abrevar en el catálogo de Cartografías.

Otra región del país que crece como sede editorial es Santa Fe, que de 2012 a 2018 pasó del 3 al 5% del total de publicaciones. Fundada por Liliana Ruiz en la ciudad de Rosario, Baltasara Editora ( www.baltasaraeditora.com) celebra en 2019 su décimo aniversario. “En los primeros años se debieron sortear muchas dificultades –recuerda Ruiz–. No es fácil, desde el interior y sin recurrir a subsidios, proyectarse a todo el país. En 2013 comenzamos a ser visibles en Buenos Aires y logramos mayor circulación de los libros gracias a los libreros que apostaron a nuestro catálogo y a las convocatorias editoriales realizadas a partir de 2015 a nivel nacional”.

Desde 2017, Baltasara comenzó a presentar algunos libros en España, como Cita en la espesura, de Liliana Díaz Mindurry; García Lorca, el duende en Rosario, de Daniel Feliu, y la antología Barcelona–Buenos Aires. Once mil kilómetros, que compiló Tatiana Goransky, con veintidós relatos de autores de las dos ciudades a un lado y otro del Atlántico. Baltasara sostiene colecciones de ensayos, como el flamante Colgados del lenguaje. Poesía en las ciencias, de Osvaldo Picardo; de narrativa, poesía, teatro y testimonios. Beatriz Vignoli, Patricia Suárez, Diego Colomba, Pablo Bilsky, Gaby de Cicco y Mariana Travacio, entre muchos otros autores contemporáneos, publican en el sello rosarino. “Tenemos en claro que resistir es el verbo que más nos cabe en estos tiempos difíciles para la cultura”, dice Ruiz. Las dificultades se conjuran con buenas lecturas.

jueves, 20 de junio de 2019

Por falta de uso, los académicos de la RAE jubilaron sus cerebros, pero nadie lo notó


"Hace un siglo era posible buscarlos en el diccionario, pero ahora está oficialmente fallecidos. El Instituto Cervantes les dedica una exposición". Eso dice la bajada del presente artículo, publicado sin firma por el diario Clarín, el pasado 10 de junio. Lo dicho en él demuestra a) la falta de criterio de un diario argentino haciéndose cargo de algo que tiene lugar en España y que no necesariamente es una noticia para nosotros y b) el capricho de los españoles de la RAE que deciden eliminar palabras del léxico porque ellos no las usan, sin considerar que en otras partes, muchas de ellas se siguen usando.


Por falta de uso, la RAE jubiló 
unas 2800 palabras: cuáles son y por qué 

Ni cuadros ni esculturas. La muestra que acaba de inaugurar La Caja de las Letras del Instituto Cervantes exhibe un patrimonio singular: se trata de 2.793 palabras que en los últimos cien años fueron retiradas de las ediciones de los diccionarios porque ya nadie las usaba. Fallecidas y olvidadas. Aunque nombraban un mundo. Por eso, la artista y filóloga Marta PCampos se propuso transformarlas en las protagonistas de la exposición 19142014 con la intención de recuperar, aunque solo por unos meses, su presencia más allá del Diccionario de la Lengua Española.

Mientras unas palabras nacen selfi, viral y sororidad, incorporadas recientemente por la Real Academia de la Española (RAE)– otras desaparecenenseñorearse (hacerse señor y dueño de una cosa),  churruscarse (empezar a quemarse una cosa; como el pan, el guisado, etc.),  escritorzuelo (despectivo de escritor), cocotriz (el cocodrilo hembra), cuñadez (relación entre cuñados),  camasquince (entrometido),   durindaina  (justicia) o bajotraer (abatimiento, humillación).

“La lengua está viva, está pegada a la piel de la sociedad”, dijo el director del Instituto Cervantes, el poeta Luis García Montero, a la prensa española sobre la singular muestra y explicó que es por esa condición de cuerpo viviente que es corriente polemizar sobre qué términos aparecen en los diccionarios y cuáles ya no merecen estar ahí. Para García Montero, la exposición pretende dar una mirada a las palabras que desaparecen, hoy que siempre hablamos y discutimos sobre los matices y los nuevos significados de las palabras”. Con ello, podemos “tomar conciencia de las palabras, del mismo modo que se pierden oficios y tradiciones”.

“Si bien la lengua tiene gramáticas férreas, siempre se da una interrelación entre lengua y habla, siguiendo al lingüista suizo Ferdinand de Saussure –explica a Clarín la semióloga Claudia López Barros, docente e investigadora en la UBA–. Entonces, hay expresiones que tienen que ver con la praxis social de cada época y los múltiples discursos de tipo políticos, publicitarios, periodísticos, entre otros de ese momento”. Para la académica, es por eso que existen términos o frases que en un momento histórico logran condensar sentidos de la región o de su tiempo, mientras que otros ya resultan perimidos”.

Sobre los motivos por los cuales una academia de la lengua decreta la muerte de una palabra de sus diccionarios, Alejandro Raiter, profesor titular de Sociolingüística en la facultad de Filosofía y Letras de la UBA, explica a Clarín: “A juzgar por el resultado, me parece que no hay criterios permanentes o claros del todo. Claro que no reviso todo el diccionario. Las academias de los distintos países pueden proponer regionalismos, nombres de yuyos y etcétera. Autores españoles y latinoamericanos consagrados son importantes fuentes”.

Chupado no, panqueque sí

Raiter, que forma parte de un equipo de especialistas que buscan desentrañar los secretos del uso que se hace del idioma, propone un ejemplo de cómo se suceden esos intercambios: “La Academia no propuso chupado, en el sentido de desaparecido, pero sí panqueque”. Tampoco es unánime el modo en el que las palabras pasan al más allá: “Es menos clara aún, pero puedo asegurar que –aunque siguen siendo muy conservadores–, el Diccionario de la Lengua Española en línea es una versión muy ágil y mucho menos mamotrética que versiones anteriores en papel”.

En ese marco, la propuesta léxico–artística de Marta P Campos en la exposición 19142014 recopila todas las palabras que en 1914 tenían su propia entrada y espacio en el diccionario de la RAE, pero que en el 2014 ya habían desaparecido. “Con esta propuesta la artista pretende visualizar lo muerto, lo incorrecto, lo obsoleto, lo que parece que sobra dentro de nuestra lengua”, reza la nota de la muestra organizada por el Instituto Cervantes y el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (Musac), que se exhibe en la Caja de las Letras de Madrid.

En el Cervantes explican que el desuso “ha sido el principal motivo por el que estas palabras han perdido su entrada en el diccionario”. Por eso, el trabajo de la artista va más allá de la exposición: incluye un libro de P Campos en formato de diccionario, coeditado por el Musac y la editorial Entrascuas y  ya funciona un foro online donde constan todas las palabras
(http://19142014.es/foro/), en el que las personas pueden comentar cada entrada. En tercer lugar se organizó un programa con tres talleres, en junio, julio y septiembre, para públicos diversos.

Así, “la propuesta ha conseguido que las palabras que han sido borradas del diccionario emerjan nuevamente. La idea para esta exposición surge con el auge de las data visualisation o visualizaciones de información. En la mayor parte de ellas encontramos datos que se están creando continuamente de forma activa; en oposición a ello, este proyecto muestra información que se ha creado de forma pasiva, palabras, que la RAE ha decidido eliminar del diccionario”, explica el Instituto Cervantes.

Las que se fueron:

abrazado
p. p. de abrazar. adj. Germ. preso, privado de libertad.

acérrimamente 
adv. m. De modo acérrimo.

¡andallo!
inter. ¡Anda!

ahogaviejas 
(De ahogar y vieja.) f. quijones. / quijón 1. m. Planta herbácea anual de la familia de las umbelíferas, con tallo erguido, delgado, de 20 a 30 cm de altura, hojas partidas en segmentos lineales, flores blancas y fruto seco, de semilla piramidal con un pico muy largo.

anteanteanoche
adv. t. trasanteanoche.

aviesas 
​(De avieso.) adv. m. ant. Al revés, puesto al contrario.

chicuelo 
adj. d. de chico. Ú. t. c. s.

cabildeo 
m. Acción y efecto de cabildear. andar de cabildeos. fr. intrigar.

candorosamente 
adv. m. Con candor, de modo candoroso.

¡caracoles!
(pl. de caracol.) interj. ¡Caramba!

cauterizante
p. a. de cauterizar. Que cauteriza.
decesor
(Del lat. decessor, –oris.) m. y f. ant. predecesor.

demoranza
f. ant. demora, tardanza, dilación.

desahuciadamente
adv. m. Sin esperanza.

desaliñadamente
adv. m. Con desaliño.

desamigo
m. ant. Enemigo. Ú. t. c. adj.

diabólicamente
adv. m. De manera diabólica.

electriz
(Del lat. electrix. –icis.) f. Mujer de un príncipe elector.

ergullir
(De orgullo.) intr. ant. Cobrar orgullo, envanecerse.

estrabosidad
f. ant. Med. Bizquera, estrabismo estorcijón (De estorcer.) m. ant. retorcijón.

fabulizar
tr. ant. fabular.

favoreciente
p. a. de favorecer. Que favorece.

ladrante
p. a. p. us. de ladrar. Que ladra.

larguez
f. ant. largueza.

manaza
f. aum. de mano.

mercadera
f. p. us. Mujer que tiene tienda de comercio. 2. p. us. Mujer del mercader.

minguado
p. p. del ant. minguar. 2. adj. ant. menguado, cobarde. 3. ant. menguado, tonto. 4. ant. menguado, miserable.
murmurante 
p. a. p.us. de murmurar. Qué murmura.

nobilísimamente
adv. m. sup. Con suma nobleza.

neoplasma 
m. Med. Tejido celular anormal de nueva formación.

pajarico 
m. d. de Pájaro. Pajarico que escucha el reclamo, escucha su daño, ref. que enseña que el que procura indagar la opinión que de él se tiene, suele oir cosas que le desagradan.

papadilla 
f. Parte de la carne que hay debajo de la barba.

pegaso 
n. p. m. Mit. Caballo alado, servidor de Zeus. Astron. Constelación septentrional notable situada a continuación y al occidente de Andrómeda.

pilluelo 
adj. fam. d. de pillo. Ú. m. c. s. m.

porfiosamente 
adv. m. ant. porfiadamente.

porfijar 
(De por y fijo.) tr. ant. Adoptar a uno como hijo, prohijar.

propagante 
p. a. de propagar. Que propaga.

triangulado 
p. p. de triangular. 2. adj. Dispuesto, trazado u ordenado en figura triangular.

titilante 
p. a. de titilar. Que titila.

terribilísimo
adj. sup. de terrible.

miércoles, 19 de junio de 2019

"Inventar palabras para designar los nuevos objetos o conceptos importados en Islandia"

En su columna del diario Perfil del domingo 16 de junio pasado, Guillermo Piro publicó las siguientes reflexiones, sobre la lengua que se habla en Islandia.

La lengua de los islandeses

Una de las consecuencias menos tenidas en cuenta de la globalización tiene que ver con el lenguaje. Al estar expuestos como estamos constantemente a estímulos que provienen del resto del mundo, aumentó la necesidad de individualizar y aprender lenguas francas como el inglés o el español, que permiten entenderse prescindiendo del lugar de proveniencia de los hablantes. A eso se oponen los dialectos, las lenguas vernáculas o incluso las lenguas propiamente dichas que son habladas por comunidades reducidas, que son cada vez más olvidadas y pasadas por alto. Se estima que en las próximas décadas morirán dos mil lenguas, la mayoría de ellas habladas en los suburbios de la civilización y por poquísimas personas.

Una de las más famosas lenguas consideradas en riesgo es el islandés, un lejano pariente del noruego, hablado solamente por las 340 mil personas que viven en la isla. Pero los islandeses, a diferencia de otros pueblos, siempre tuvieron una gran producción literaria, y alrededor de la lengua construyeron una parte relevante de su propia identidad. Tanto es así que este año el gobierno confió sus esfuerzos por mantener viva la lengua islandesa a una división estatal específica, el Departamento de Planificación del Lenguaje.

Este departamento ocupa una oficina en un instituto cultural no muy lejos del centro de Reikiavik, la capital del país. La tarea de los lingüistas que trabajan allí es no tanto, como se podría suponer, la de preservar a la lengua de la muerte a la que parece estar condenada sino, casi al contrario, la de mantenerla actualizada, en concordancia con los tiempos que corren. Resumiendo: se dedican a inventar palabras para designar los nuevos objetos o conceptos importados en Islandia. Como en cualquier oficina se trabaja en grupos, cada uno con su radio de responsabilidades bien delimitado: cerca de la ventana está la comisión que se ocupa de inventar palabras para la industria informática, y un poco más allá los que inventan las palabras para la industria pesquera, y contra la pared, más cerca de la estufa, los que se ocupan de las palabras del mundo de la agronomía. Las palabras nuevas se publican en glosarios impresos que, naturalmente, tienen su versión online.

Pero la tarea de estos abnegados lingüistas estatales se ve perturbada por situaciones que ellos no pueden controlar. La progresiva apertura del país hizo que la mayor parte de los islandeses hablen perfectamente el inglés (un poco ayudados por el hecho de que ambas lenguas descienden de las antiguas lenguas germánicas). La otra cara de la moneda es que para los jóvenes islandeses la lengua de la isla es cada vez menos necesaria: los videojuegos, las películas y las series de TV muchas veces no vienen subtitulados. Muchos islandeses siguen mirando torcido a Microsoft desde que Bill Gates se negó a ofrecer una versión en islandés del sistema operativo Windows.

Uno de los lingüistas que se ocupan del diccionario online, Johannes Sigtryggsson, explica a la revista Quartz que la tarea que los ocupa es inmensa y que no siempre funciona. Por ejemplo, el diccionario hasta hace poco sugería que la banana  (un producto exótico en Islandia) fuera llamada bjúgaldin, o sea, “fruto curvo”, pero la gente adoptó por su cuenta una denominación más intuitiva: banani. Porque con las lenguas ocurre algo particular, y es que no siempre –mejor dicho, casi nunca– toman el camino que uno preferiría que tomasen. Funcionan un poco como esos robots de la ficción que al principio obedecen y después terminan haciendo lo que se les canta. 

martes, 18 de junio de 2019

Pilar Eusamio, empleada de Phil Camino, dueña del Grupo La Huerta Grande, acusada de plagio

Phil Camino,fotografiada por
Javier Oliaga

En el mundo editorial español se siguen produciendo denuncias por parte de traductores a propósito de prácticas editoriales malsanas de todo tipo: falta de pagos, insultos públicos, ruptura de contratos y plagios. 

Pilar Eusamio, la acusada de plagio
Ana Isabel Cordobés, de Cuarto Poder, de España, publicó a este respecto una nota el pasado 15 de junio, que recoge denuncias a propósito del Grupo Malpaso (ver en este blog la entrada correspondiente al 7 de junio pasado, donde además se reenvía a notas anteriores sobre el mismo tema) y la comunicación personal que nos hizo la traductora Itziar Hernández (nota en este blog del 14 de junio pasado) a propósito del plagio de Pilar Eusamio, empleada del Grupo La Huerta Grande, de Phil Camino

Uno y otro escándalo afortunadamente cuentan con la prensa que no tuvo en su momento Yolanda Morató y con la "ayuda" de ACEtt (institución que en su momento abandonó a su suerte a esta última, pese a ser socia de la misma), cuando señaló el plagio en el que había incurrido Mercedes Cebrián, escritora protegida por el establishment cultural español del diario El País, al publicar en la editorial Impedimenta, con anuencia de su dueño Enrique Redel, una sospechosa versión de Me acuerdo, de Georges Perec (cfr. las entradas de este blog correspondientes a los días 8, 12 y 26 de febrero, y 5, 6 y 12 de marzo de 2017). 

Las traductoras se rebelan: 
La Huerta Grande, acusada de publicar 
una traducción plagiada

El mundo editorial está revuelto en las últimas semanas. Si hace apenas unos días saltaba el caso del grupo Malpaso y las denuncias de diversos autores y traductores sobre impagos de la compañía, hoy se trata de una acusación de plagio. La traductora Itziar Hernández denuncia a la editorial La Huerta Grande por haber publicado una traducción suya con el nombre de otra traductora.

Los hechos se remontan a verano de 2017, cuando Hernández recibe el encargo de traducir del italiano la obra de Romana Petri Donde quiera que yo esté. La traductora afirma que envió el documento traducido «el día 2 de septiembre y el día 6 empezaron a poner problemas con la traducción, como que no estaba acabada». La argumentación de Itziar Hernández fue que «se trataba de marcas de estilo del original».

A pesar de sus explicaciones como traductora, el 16 de octubre la editorial La Huerta Grande envía un burofax a la traductora «diciendo que rechazaban la traducción por no adecuarse al nivel exigido por la editorial, y que rompían el contrato». Hasta ese momento Hernández había cobrado dos partes del pago total, establecido en cuatro pagos. «Me dijeron que iban a publicar mi traducción con mi nombre y el nombre de la persona que iba a acabar de traducirla y editarla porque consideraban que era una traducción a cuatro manos», a lo que la traductora se negó «pues se había roto el contrato».

Meses más tarde, en febrero de 2018, Hernández se entera de que la obra sale traducida, firmada por Pilar Eusamio. La traductora sospechó y decidió encargar un ejemplar del libro para comprobar la traducción realizada por Eusamio. «Empecé a subrayar páginas del libro y de mi traducción y cuando miré las páginas que yo había subrayado hasta ese momento, que eran como 20, solo había 15 palabras distintas», indica Itziar Hernández. Entonces buscó ayuda legal en ACE Traductores: «Le conté a mi abogado lo ocurrido y me recomendó echar mano de un perito especializado en comparar traducciones y certificó que el 90% de la traducción coincidía y que lo que era distinto eran sinónimos».

Por parte de La Huerta Grande confirman a cuartopoder.es que están «supertranquilos» y pueden «defender lo contrario de lo que dice esta señora»Describen el caso de Hernández como «un invento de una historia que después se publica en redes sociales» y certifican que «hubo un contrato que se resolvió por causas contempladas en el mismo y nunca se usó la traducción de esta señora». También confirman que «todo será defendido en un juicio y no a través de redes sociales».

Itziar Hernández señala además una serie de fotografías que la traductora que consta en el libro, Pilar Eusamio, publicó en su cuenta de Twitter junto a la autora del libro, Romana Petri. Hernández confirma que no se ha puesto en contacto con Eusamio, ni ha sabido nada de ella por otros medios, aunque ha mencionado «su cuenta de Twitter en varios tuits» publicados por Itziar Hernández.

La traductora inició su denuncia en su cuenta de Twitter y confirma que no ha recibido respuesta por parte de la editorial «ni por redes ni por otros medios». La editorial, por su parte, no va a decir «nada al respecto porque será el juez quien determine en su momento quién tiene la razón», afirman en conversación telefónica con cuartopoder.es.

Por el momento, Hernández confirma que su abogado «comenzó una negociación por plagio el año pasado» y afirma que no ha contado nada hasta este momento porque «el proceso está en manos de abogados desde hace dos años y si contaba algo podría ser perjudicial». La traductora y su abogado exigen la retirada del libro hasta que todo se esclarezca, aunque, indica, «la semana pasada se rompieron las negociaciones ya que solo ofrecieron pagar lo que habían dejado de pagar de la traducción -dos últimos pagos».

Por su parte, La Huerta Grande se mantiene en que defenderán el caso «como tengamos que hacer y consideraremos si tenemos que denunciar a esta señora por calumnias», confirman a cuartopoder.es.

lunes, 17 de junio de 2019

Por qué no hay que usar el Diccionario de la Real Academia, prejuicioso, racista y mal redactado (3)

En el menú de hoy, la palabra “gaucho”, frecuente en la Argentina y Uruguay, empleada también en el sur de Brasil y ampliamente conocida en el mundo entero.

Lo que sigue son las distintas acepciones de la palabra en cuestión, según el DRAE:

gaucho 
De or. inc.

1. adj. Arg. y Ur. Perteneciente o relativo a los gauchos. 
Ej: Un apero gaucho.
2. adj. Arg. y Ur. Dicho de una persona: Noble, valiente y generosa.
3. adj. Arg. Dicho de un animal o de una cosa: Que proporciona satisfacción por su rendimiento.
4. adj. Arg. p. us. Ducho en tretas, taimado.
5. m. Mestizo que, en los siglos XVIII y XIX, habitaba la Argentina, Uruguay y Río Grande del Sur, en el Brasil, era jinete trashumante y diestro en los trabajos ganaderos.
6. m. Arg. y Ur. Hombre de campo, experimentado en las faenas ganaderas tradicionales.

Observaciones del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires:

El misterio de esta lista incongruente —la definición de la palabra está en quinto lugar precedida de acepciones contradictorias e incluso desusadas— resulta de la fusión oxidante de los viejos diccionarios de la rae y las contribuciones contemporáneas (acepciones 1, 2, 3, 4, 5 y 6) de la Academia Argentina de Letras (aal) o, quizás, la Academia Nacional de Letras de Uruguay. Contribuciones que, dicho sea de paso, no se mencionan. 

Una lástima que la definición 5 de la aal no se reprodujera con exactitud. Siguiendo el hábito de enmendar la plana tan conocido en el arte de traducir de las editoriales españolas, las modificaciones introducidas convierten lo que estaba bien en un menjunje.

Repetimos la acepción 5 y recordamos que, también según la rae, un mestizo* es una persona nacida de padre y madre de raza diferente, en especial de blanco e india, o de indio y blanca.]

Mestizo que, en los siglos XVIII y XIX, habitaba la Argentina, Uruguay y Río Grande del Sur, en el Brasil, era jinete trashumante y diestro en los trabajos ganaderos.

La versión original decía [aal]:

Jinete trashumante, diestro en los trabajos ganaderos, que en los siglos XVIII y XIX, habitaba la Argentina, el Uruguay y Río Grande del Sur del Brasil.)

También hay transformaciones en la acepción 6. 

La rae:

6. m. Arg. y Ur. Hombre de campo, experimentado en las faenas ganaderas tradicionales.

La versión original decía [aal]:

Peón rural experimentado en las faenas ganaderas tradicionales.

La sustitución de “peón rural” por “hombre de campo” (rae) se explica por la permanente obsesión por eliminar palabras americanas para poner en su lugar cualquier cosa: en la Argentina, un “hombre de campo” suele ser el propietario rural y no el trabajador.

Además, como en muchos países, “hombre de campo” se opone a “hombre de ciudad” con el mismo sentido genérico de “hombre de la calle”, “hombre en la multitud”… nada que convenga a “gaucho”.

Dicho lo cual, se recomienda redefinir la palabra "torero" señalando como primera acepción "habitante de Madrid". Suponemos que es tan poco justo, pero convengamos que es divertido. Tanto como imaginar que "zopenco", además de aplicarse a alguien "que es tosco y bruto en la manera de aprender", significa también "miembro de la Real Academia Española". 

Nota:
*Si alguien alguna vez quisiera revisar el diccionario de la rae para darle una última oportunidad antes de que desaparezca debería mencionar que las “indias” a las que se alude en la definición de “mestizos” fueron mujeres indígenas a las que violaron los “blancos”enviados por Isabel de Castilla y sucesores.  Si de esa unión forzada nacía una niña, la criatura se incorporaba a la sociedad colonial, como concubina, como servidumbre. Si nacía un varón, al menos en el sur del sur, tenía que ganarse la vida en la trashumancia de las interminables praderas americanas. De ahí la ambivalencia etimológica entre “gaucho” y “guacho”.

En las observaciones anteriores se cita el Diccionario del habla de los argentinos, Academia Argentina de Letras, Espasa, en su versión de 2003.


viernes, 14 de junio de 2019

Traductora española estafada por editorial


Un reciente caso de estafa a una traductora española por parte de la editorial La Huerta Grande. Itziar Hernández Rodilla, presente numerosas veces en este blog, ha realizado una traducción para esa casa editorial, propiedad de Phil Camino, quien arguyendo que el texto no se adecuaba “al nivel de calidad literario exigido”, rompió el contrato y, acto seguido, publicó exactamente la misma traducción entregada, pero atribuyéndola a otra persona para ahorrarse dos pagos. Aquí, a continuación, la explicación de la perjudicada.

Un fraude de la editorial La Huerta Grande

En el primer cuatrimestre de 2017, la editorial La Huerta Grande me contrató para traducir Ovunqueiosia de Romana Petri. Tras pagarme un adelanto por la traducción (eran 690 páginas y prefirieron dividir el importe en cuatro pagos), me puse a trabajar en ella y la entregué el día 2 de septiembre (según contrato) a la editorial. Unos días después me hicieron el segundo pago. 

A continuación, comencé a tener problemas con la editora y dueña de La Huerta Grande, Phil Camino, que acabó rechazando mi traducción por no adecuarse “al nivel de calidad literario exigido por esta editorial, no podemos presentárselo ni a la agencia, ni a la autora, ni a los lectores”, y con ello rompiendo el contrato el día 16 de octubre de 2017. Para entonces, el asunto estaba ya en manos de Mario Sepúlveda, abogado de ACE Traductores. No tuve que devolver el dinero que me habían pagado, pero, por supuesto, no terminaron de pagarme la traducción. 

Cuatro meses después la editorial anunció la salida del libro, que puso a la venta a comienzos de marzo de 2018, con traducción de Pilar Eusamio, librera de la librería Los Editores, que pertenece al grupo editorial de La Huerta Grande. Dada la longitud del texto, sospeché y compré la traducción. Para resumir, La Huerta Grande había publicado mi traducción firmada por Pilar Eusamio.

Ni la editorial ni la supuesta traductora tuvieron empacho en hacer la publicidad correspondiente del libro, con halagos para la traducción, y Pilar Eusamio llegó incluso a publicar fotos con la autora, Romana Petri, en las que se la presentaba como traductora del texto. Todo esto sucedía mientras el abogado de la asociación informaba de mi intención de denunciar el plagio, se hacían las consiguientes periciales y se intentaba negociar la retirada del libro. 

Nada de esto ha sido posible y, tras la interrupción de las negociaciones, yo por fin puedo contar lo que ha pasado. El título de la traducción es: Donde quiera que yo esté.

Ahora mismo estoy pendiente de la demanda y de ir a juicio.

Itziar Hernández Rodilla