viernes, 15 de mayo de 2026
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jueves, 14 de mayo de 2026
"A mi criterio, no hay nada en la mesa o en la silla que las haga femeninas y que haga masculinos al estuche o al vaso”
"En la presentación de su libro Don de lenguas en la Feria del Libro de Buenos Aires, el escritor sudafricano rescató una hipótesis: que nombramos las cosas en masculino o femenino porque así las veían nuestros antepasados. Su coautora, Mariana Dimópulos, lo discutió." Tal es la bajada del artículo publicado por Patricia Kolesnikov en InfoBAE, el pasado 11 de mayo.
El Nobel John M. Coetzee cuestiona si el lenguaje inclusivo es una forma de amnesia voluntaria
Algo sabía -seguro- la periodista Flavia Pittella sobre lo que el escritor John M. Coetzee -Premio Nobel de Literatura 2003- piensa sobre el papel de las márcas de género en el idioma y, por qué no, de los intentos que hace el lenguaje inclusivo para modificarlos. Algo sabía, pero no todo.
Porque este martes, en la presentación de Don de lenguas -el libro que el sudafricano escribió con la argentina Mariana Dimópulos- Pittella hizo una pregunta y la respuesta de Coetzee -o eso pareció- fue más allá.
“John -dijo la periodista- vos sugerís que el género gramatical podría codificar algo antiguo sobre cómo nuestros antepasados percibían el mundo como animado, sexuado, vivo, con fuerzas. Si eso es así, el proyecto actual de borrar el género del lenguaje equivaldría a una especie de amnesia voluntaria. ¿Quién decide lo que una lengua puede permitirse olvidar?"
Qué pregunta, ¿no? Si efectivamente las marcas de género -que Tierra sea una palabra en femenino y no en masculino- tienen que ver con una manera de ver el mundo, quién dice que es hora olvidar que alguna vez se lo vio así?. ¿O sí, ya es hora porque el pasado no pisa el futuro? Y, además, claro: en distintos idiomas la atribución de marca de género cambia...
Responde Coetzee, que creció en inglés, una lengua que no tiene género: “Aludes a la campaña, si podemos llamarla así, así, para limpiar el lenguaje y eliminar los aspectos innecesarios como el género. ¿Por qué debe haber género en el lenguaje? Esta cuestión ha desconcertado a los pensadores desde la antigua Grecia. La última vez que recibió una atención realmente seria por parte de los lingüistas fue hace tiempo, en el siglo XIX, cuando filólogos alemanes, influenciados por el Romanticismo alemán, argumentaron que el género en el lenguaje nos permite obtener percepciones únicas sobre cómo nuestros antepasados prehistóricos veían el mundo".
¿Por qué? ¿Cómo vinculaban los lingüistas las marcas de género con las percepciones prehistóricas? Dijo Coetzee: “Decían que en el nacimiento de las culturas humanas, nuestros antepasados veían un mundo que, hasta su nivel más profundo, era un mundo sexuado. El hecho de que en algunos idiomas un elemento sea llamado masculino y en otro idioma se le llame femenino solo indica que en esos dos idiomas, en el pasado remoto, la gente veía estos elementos sexuados del mundo de manera diferente. Así que para estos estudiosos alemanes a los que me refiero, la asignación de género a los sustantivos, por ejemplo, no era un proceso arbitrario. Al contrario, reflejaba una visión del mundo profundamente arraigada que ha sobrevivido hasta hoy en estas formas de género que ahora consideramos innecesarias“.
Las palabras, claro, no son indiferentes. Si alguna vez la manera de percibir el mundo creó una palabra, ahora la palabra también hace a nuestra manera de percibir el mundo.
“Es interesante -dijo Coetzee- que cuando se hacen experimentos con hablantes en lenguas que tienen género, se les presenta un objeto que no han visto antes y se les pregunta: ‘¿Es masculino o femenino?’, la mayoría tiende a coincidir en que tal objeto es masculino y tal otro es femenino. No digo que sea una prueba sólida, pero sí indica que en algún lugar todavía hay una percepción del género, una especie de género sexuado en el fondo de la mente de las personas. Luego preguntas quién decide qué se borrará del lenguaje. Diría que eso realmente es una cuestión política. Si en algún momento, en el futuro remoto, el español pierde el género, será por una cuestión de quién tenga el poder para imponer eso y quién tenga el poder para resistirse... no podemos predecir estas cosas".
No, una convención
Desde Berlín, donde vive, su coautora, Mariana Dimópulos, presentó otra postura. Pittella invitó: “Desde el punto de vista de una escritora y traductora principalmente al español, ¿cuál es tu mirada acerca de este punto? Es el género solo gramatical, convencional?"
“Yo tengo una mirada muy de hablante de una lengua con género gramatical”, arrancó la escritora. “Y para mí que digamos ‘la mesa’' en lugar de ‘el mesa’ en castellano es puro convencionalismo”.
Dimópulos, que también es traductora, explicó: “En términos puramente lingüísticos, a mi criterio no hay nada en la mesa o en la silla que las haga femeninas y que haga masculinos al estuche o al vaso”
En cambio, dijo para alguien como Coetzee “que ha crecido en una lengua donde ese género casi no existe, quizá resulta un posible lugar para comprobar la antigua tesis de que las lenguas naturales definen nuestro modo de ver el mundo”.
En general, dice, sobre este tema se han puesto ejemplos clásicos: “¿Vemos nosotros distinto que un alemán a la Luna y al Sol, dado que un alemán diría el luna y la sol? Bueno, yo creo que no, pero hay gente que cree que sí“.
En definitiva, dice Dimópulos, “más allá de la cuestión del convencionalismo o no, a mí me interesa pensarlo como una antiquísima pregunta en la Filosofía del Lenguaje que se mezcla con el problema de Babel, con el misterio de que la humanidad habla tantas lenguas. Se dice que hay entre seis mil y siete mil lenguas en el mundo. ¿Y qué significa eso para la humanidad como un todo cuando creemos que esa diferencia es capaz de transformar nuestra mirada sobre el mundo? ¿Nos podemos poner de acuerdo alguna vez si eso fuera verdad?"
miércoles, 13 de mayo de 2026
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"Las ventas de libros surcoreanos en el extranjero, respaldadas por el programa de traducción y publicación del LTI, alcanzaron los 1,2 millones de copias el año pasado"
Según un cable de la agencia de noticias surcoreana Yonhap, el Instituto de Traducción Literaria de Corea del Sur planea para este año una política agresiva de traducciones hacia las principales lenguas occidentales.
El Instituto de Traducción Literaria de Corea del Sur (LTI, según sus siglas en inglés) ha anunciado, esta semana, un plan para establecer, el próximo año, una escuela de posgrado, a fin de formar a más traductores especializados en literatura coreana, dijeron representantes del instituto, administrado por el Estad
Según los representantes, el LTI ha puesto en marcha un comité, de nueve miembros, para propugnar el proyecto, entre los que se incluyen el poeta y exministro de Cultura Do Jong-hwan, y los renombrados novelistas Hwang Sok-yong y Eun Hee-kyung.
Darcy Paquet, un crítico cinematográfico estadounidense, quien tradujo el diálogo para los subtítulos en inglés del thriller de comedia negra Parasite (Parásitos), ganadora de un Óscar, es otro miembro del comité creado el martes.
De conformidad con el plan, el LTI tiene previsto establecer cursos de maestría en siete idiomas: inglés, francés, alemán, español, chino, japonés y ruso.
Está previsto que elija a un total de 60 estudiantes -30 surcoreanos y otros tantos extranjeros- en el primer semestre del próximo año, a fin de que comiencen su año académico en septiembre.
El LTI ha desempeñado un papel central en formar a traductores literarios desde su fundación, en 1996
Las ventas de libros surcoreanos en el extranjero, respaldadas por el programa de traducción y publicación del LTI, alcanzaron los 1,2 millones de copias el año pasado -2,3 veces más que la cifra del año previo-, según el LTI. El número de libros surcoreanos traducidos por el LTI registró un récord, de 194, el año pasado, lo que supone un aumento con respecto a los 15 del año 2001.