martes, 22 de septiembre de 2026
A diferencia del caso argentino, al gobierno mexicano le importan la cultura y los libros
lunes, 21 de septiembre de 2026
"Pedimos condiciones que permitan competir, trabajar y sobrevivir"
El pasado 18 de septiembre, Daniel Gigena, en un artículo del diario La Nación, de Buenos Aires, dio cuenta de la grave situación por la que están pasando actualmente las librerías argentinas. En la bajada, se lee: "En sendos comunicados, la Federación de Librerías y la Fundación el Libro difundieron el estado del circuito independiente en base a una relevamiento que también evidencia un aumento en los costos operativos".
Mediante un comunicado, la Federación Argentina de Librerías, Papelerías y Afines (Falpa) pidió declarar la “emergencia librera” en el país al alertar por la caída del 25% en las ventas de ejemplares y de un 41% en la “facturación real” respecto de 2023. Las autoridades de la entidad señalaron a LA NACION que los resultados de una encuesta nacional sobre la evolución de la actividad arrojan datos “muy preocupantes”. El presidente de Falpa, Jorge García, ya solicitó reuniones con diputados en vista de presentar la emergencia librera en el Congreso.
La Fundación El Libro (FEL) acompañó el reclamo de Falpa con el comunicado “En defensa de las librerías independientes y la bibliodiversidad en todo el país”, en el que expresa “profunda preocupación y total respaldo a la declaración de Emergencia Librera impulsada a nivel nacional”, en la que se solicitan medidas por parte del Estado. “Los datos arrojados por el reciente relevamiento sobre 1200 comercios independientes evidencian un diagnóstico preocupante. La combinación de una caída real de la facturación del 41,5 % frente a un aumento del 31,1 % en los costos operativos entre 2023 y 2026 constituyen datos alarmantes”, resalta la FEL.
“Falpa declara la Emergencia Librera ante el profundo deterioro económico que atraviesa el sector y el riesgo que esta situación representa para la continuidad de una red federal de librerías -comienza el comunicado-. No se trata solamente de que se vendan menos libros. Los datos muestran un deterioro mucho más profundo de la actividad. Tomando como base el período enero-agosto de 2023 y comparándolo con el mismo período de 2026, la cantidad de libros vendidos cayó aproximadamente un 25%. Pero el dato más preocupante aparece cuando descontamos la inflación: la facturación real de las librerías cayó un 41,5%”.
Por cada $ 100 que una librería facturaba en términos reales en 2023, hoy apenas factura $ 58,5. “Al mismo tiempo, importantes costos necesarios para mantener abierta una librería siguieron aumentando. Nuestro indicador de costos operativos, construido sobre servicios, comunicaciones y transporte/logística, pasó, también en términos reales, de 100 en 2023 a 131,1 en 2026″, se detalla.
Las librerías independientes trabajan con márgenes reducidos: obtienen descuentos comerciales del 35% al 42% sobre el precio de venta al público. “Ese porcentaje no es ganancia. De allí deben pagarse salarios, alquileres, servicios, impuestos, logística, gastos bancarios, insumos, obsolescencia del stock y todos los demás costos necesarios para mantener abierta una librería”, se enumera en el comunicado. La utilidad neta de una librería independiente ronda entre el 2% y el 5% de sus ventas.
“Una simulación económica realizada sobre esos márgenes muestra que, frente a la caída de facturación registrada, una librería hubiera necesitado reducir sus gastos reales entre un 34% y un 38% para conservar el punto de equilibrio –se describe–. Pero ocurrió exactamente lo contrario: componentes relevantes de sus costos operativos aumentaron alrededor del 31% en términos reales. Esta verdadera ‘tijera’ entre ingresos y costos ayuda a explicar la situación que hoy vemos en todo el país. Muchas librerías permanecen abiertas no porque su rentabilidad continúe siendo suficiente, sino porque sus propietarios reducen o directamente resignan su propia remuneración, utilizan ahorros personales, postergan obligaciones o se endeudan para sostenerlas”.
A diferencia de las independientes, las grandes cadenas, debido a sus volúmenes de compra, obtienen condiciones comerciales más favorables, “con descuentos que pueden alcanzar aproximadamente el 50% al 55%, lo que les otorga una capacidad mucho mayor para absorber costos y períodos prolongados de caída de ventas”.
Desde Falpa vinculan la crisis de las librerías con los resultados de las pruebas PISA, donde se evidencian las “serias dificultades en comprensión lectora entre los adolescentes argentinos: alrededor del 60% de los estudiantes de 15 años no alcanza el nivel básico de competencia en lectura”.
“Mientras nuestro país enfrenta esta realidad, algunos países que habían avanzado fuertemente hacia la digitalización educativa están revisando ese camino y recuperando el libro impreso, la lectura en papel y los tiempos de lectura sostenida -reza el comunicado-. [...] Resulta entonces contradictorio que, justamente cuando necesitamos que nuestros chicos lean más y comprendan mejor lo que leen, permitamos que se debilite la red de librerías que acerca los libros a cada barrio, ciudad y pueblo del país”.
Solicitan medidas concretas del Estado nacional, de las provincias y de los municipios, como el cumplimiento efectivo de la ley 25.542 de defensa de la actividad librera (que el ministro Federico Sturzenegger insiste en derogar), la devolución del crédito fiscal de IVA (la resolución 4515, aprobada por el Congreso, no se aplica a las librerías) y la implementación de líneas de crédito específicas para librerías independientes, “con tasas preferenciales, plazos adecuados y períodos de gracia, destinadas especialmente a refinanciar el endeudamiento acumulado, recuperar capital de trabajo y evitar que empresas económicamente viables terminen cerrando por falta de financiamiento”.
Proponen además una tarifa federal reducida para el envío de libros. “Para una librería del interior, el costo logístico representa una desventaja creciente frente a grandes plataformas y cadenas –señalan–. Una tarifa específica permitiría que una librería ubicada en cualquier localidad pueda vender y enviar libros a todo el país en condiciones más competitivas y que cualquier lector pueda acceder a ellos independientemente de dónde viva”. Y piden que las compras públicas de libros realizadas por el Estado nacional, las provincias, los municipios, las bibliotecas y otras instituciones públicas “contemplen mecanismos que permitan la participación de librerías independientes locales y regionales”.
También se reclama por “políticas permanentes de promoción de la lectura, articulando escuelas, bibliotecas, librerías, editoriales, autores y organizaciones culturales”.
Falpa impulsa la convocatoria a una Mesa Nacional del Libro y las Librerías, con participación estatal, librerías, editoriales, distribuidores, autores y demás actores de la cadena del libro, con el objetivo de analizar medidas inmediatas y políticas de mediano y largo plazo. “No solicitamos privilegios. Solicitamos condiciones que permitan competir, trabajar y sobrevivir”, concluye el comunicado.
García informó a La Nación que está activa la página web www.librosactivos.com.ar, gratuita para libreros, autores y lectores, donde se pueden consultar los catálogos de las librerías. “El lector busca el libro y por geolocalización le indica donde lo tiene más cerca de donde está y lo conecta directamente con el librero sin costos –explica–. También tiene una agenda de eventos culturales donde las librerías y el rubro sube la actividad y también por geolocalización te dice donde tenés actividades en tu zona”.
viernes, 18 de septiembre de 2026
Paul Bowles traductor de Jorge Luis Borges
Adam Baratz, «Bowles’s Yerma has American Prairie Harmonies Tempered to Surreal», The Boston Musical Intelligencer, 17 de octubre de 2010. Paul Bowles, Memorias de un nómada, traducción de Ángela Pérez, Barcelona, Grijalbo Mondadori, 1990. R. Fernández Romero, «Último Ramón. La American Literary Agency (ALA) y Ramón Gómez de la Serna (1957–1963)», Bulletin of Spanish Studies, 101 (10) (2024), pp. 1493–1517. Charles Henri Ford, ed., View. Parade of the Avant Garde. An Anthology of View Magazine (1940-1947), selección y compilación de Catrina Naiman y Paul Nathan, prefacio de Paul Bowles e introducción de Catrina Neiman, Nueva York, Thunder’s Mouth Press, 1991. Ricardo Gullón, «El novelista Paul Bowles», Ínsula: Revista Bibliográfica de Ciencias y Letras, Año 6, núm. 68 (agosto 1951), p. 3. |
jueves, 17 de septiembre de 2026
El fin de un sello que hacía rato había dejado de ser una editorial
La noticia, con firma de Daniel Gigena, apareció en el diario La Nación, de Buenos Aires, el 16 de septiembre pasado. Se refiere al cierre definitivo de Ediciones de la Flor, una editorial que hace rato abandonó la literatura por la historieta hasta que la historieta la abandonó a ella y ya no tuvo razón de ser. Según la bajada: "El sello liquida unos trescientos ejemplares de distintos géneros de autores como Luce Irigaray, Horacio Salas, Ricardo Talesnik, Viuti, Meiji, César Bruto y Alicia Steimberg; hay ediciones ilustradas de Los viajes de Gulliver y Don Quijote".
miércoles, 16 de septiembre de 2026
Lectores de mentes simples que prefieren historias simples generadas con Inteligencia Artificial
El pasado 14 de septiembre, el diario Clarín, de Buenos Aires, publicó sin firma un artículo donde se revela que los lectores eligen como mejores los textos simples y faltos de matices que se escriben con inteligencia artificial, lo que habla de las fallas en la educación de quienes participaron en el experimento.
Los lectores prefieren las historias creadas por sistemas de inteligencia artificial que las escritas por autores humanos, especialmente cuando creen de forma errónea que las ha redactado una persona real, según han comprobado investigadores de la universidad estadounidense de Villanueva.
Las personas que participaron en los experimentos otorgaron las calificaciones más altas en calidad y en claridad a los textos que fueron generados con inteligencia artificial, y la investigación demostró además que el público tiene grandes dificultades para distinguir entre ambos orígenes.
Según los expertos, la inteligencia artificial atrae más debido a que su estilo es más directo y predecible, a diferencia de la complejidad y de la sutileza propia de la literatura humana, y han señalado que sus hallazgos sugieren un sesgo favorable hacia lo humano. Los resultados del trabajo se han publicado en la revista Judgement and Decision Making.
Para el estudio, se evaluó a participantes adultos de entre 18 y 81 años para determinar si podían distinguir entre relatos cortos escritos por humanos y relatos generados por inteligencia artificial, cómo valoraban la calidad y el atractivo de cada uno, y si podían identificar el contenido generado de forma sintética.
Los investigadores utilizaron tres cuentos cortos de ficción escritos por autores humanos publicados en una revista literaria o colección de cuentos de renombre, junto con tres cuentos cortos generados por uno de los sistemas de inteligencia artificial más populares (el ChatGPT).4
En el primer experimento, se pidió a 1.682 participantes que leyeran una historia y se les dijo, correcta o incorrectamente, que había sido escrita por un humano o por una IA; luego calificaron la calidad de la historia y el grado de interés que les pareció.
En el segundo y tercer experimento, los participantes recibieron una historia escrita por un humano y otra generada por inteligencia artificial, pero no se les informó sobre el origen de las historias, y después de leeTambién se pidió a los participantes que valoraran su experiencia con el uso de plataformas de IA o su experiencia con la literatura de ficción, y los resultados mostraron que las historias generadas por inteligencia artificial recibieron calificaciones más altas que las historias escritas por humanos, sobre todo cuando creyeron que habían sido escritas por humanos.
Los investigadores también descubrieron que los participantes que aseguraron que tenían un mayor dominio de la IA eran más capaces de identificar textos escritos por una de estas herramientas, pero no así los participantes que afirmaron que tenían una mayor experiencia con la literatura.
La investigadora Deena Weisberg, autora principal del estudio del Departamento de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de la Universidad de Villanova, ha apuntado que la escritura generada por IA tiende a ser más clara, más directa y más fácil de procesar, mientras que las historias escritas por humanos suelen ser más sutiles y complejas.
martes, 15 de septiembre de 2026
Este año la República Checa pagó para ser la invitada de honor de la Feria de Frankfurt
lunes, 14 de septiembre de 2026
Más sobre la forma en que las empresas de Inteligencia Artificial roban
La noticia no es nueva, pero no deja de asombrar. En esta nota, publicada en La Jornada, de México, el 1 de septiembre pasado, Elrinet Gómez da cuenta de lo que Anthropic hizo para alimentar sus modelos de IA.
Anthropic destruyó millones de libros con los que alimentó su IA
En 2024, la empresa de inteligencia artificial (IA) Anthropic puso en marcha una estrategia consistente en adquirir millones de libros, deshojarlos, escanearlos y utilizar su contenido para alimentar modelos de IA.
Los detalles de la iniciativa, llamada Proyecto Panamá, se mantuvieron en secreto hasta que un juez de distrito en Estados Unidos hizo públicos más de 4 mil páginas de documentos de una demanda por derechos de autor.
En entrevista con La Jornada, Ismael Everardo Bárcenas Patiño, responsable del Laboratorio de Inteligencia Artificial Microsoft de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que modelos de IA, como los que dan soporte a chatbots, necesitan grandes cantidades de información para responder consultas de ámbitos de la salud, la educación y otros.
“Si lo entrenamos con un libro sobre medicina, todos esos datos se cargan en el modelo y entonces es capaz de utilizar esa información para inferir sobre alguna consulta”, explicó el especialista.
En busca de nuevas fuentes de entrenamiento
En entrevista por separado, Rocío Aldeco Pérez, especialista en criptografía, cadena de bloques y sistemas distribuidos, considera que lo ocurrido con Anthropic es un síntoma de que para entrenar a la IA están buscando nuevas fuentes de información más allá de los contenidos disponibles en Internet.
“Hay libros antiguos que nunca fueron digitalizados; entonces su información nunca se usó para ese entrenamiento, recurrir a ellos es una manera de ver si esos datos mejorarían el modelo de aprendizaje que ya se tiene.”
Los documentos legales hechos públicos y revisados por The Washington Post revelaron que Anthropic había recurrido a libros y otros contenidos de sitios que distribuían contenidos sin respetar derechos de autor. Según esos registros, Anthropic compró millones de libros usados. El plan contemplaba cortar los lomos de los ejemplares para escanear sus páginas y, posteriormente, entregarlos a una empresa de reciclaje.
Aldeco Pérez y Bárcenas Patiño coincidieron en que, en medio de la competencia acelerada por desarrollar modelos de IA, uno de los principales desafíos es el uso de obras protegidas por derechos de autor. “Cuando escribes un libro esperas venderlo y ganar dinero para seguir escribiendo. Aquí se usa de maneras que no puedo decir ilegales, pero que tampoco son legales. Es algo que sucede en un espacio gris de la legislación”, apuntó Aldeco Pérez.
“Estos modelos basados principalmente en redes neuronales necesitan mucha información para entrenarse. El tema aquí es que estos modelos eventualmente lucran; entonces, sería pertinente evaluar si se tendría que pagar derecho de autor”, agregó Bárcenas Patiño.
El juez de distrito William Alsup dictaminó que Anthropic podía utilizar libros adquiridos legalmente para entrenar a sus modelos de IA, ya que éstos usaban el material de forma transformadora. Comparó el proceso de entrenamiento de IA con el de profesores que enseñan a escribir bien. Sin embargo, el juez dejó abierta la disputa sobre los libros obtenidos de fuentes que infringían derechos de autor.
Lejos de nuestra realidad
Para Bárcenas Patiño, México está lejos de ver una operación como Proyecto Panamá, debido a que el país no cuenta con la infraestructura necesaria para emprender un proceso como ése, que requiere centros de datos de alta potencia, equipos especializados y grandes capacidades de cómputo.
Sin embargo, dijo que el país tiene grandes volúmenes de información que podrían ser de interés para empresas extranjeras que desarrollan modelos de IA. Entre ellos, mencionó la producción editorial, los contenidos disponibles públicamente en Internet, la información que los usuarios generan en plataformas digitales y datos gubernamentales de acceso público.
Tanto Bárcenas Patiño como Aldeco Pérez plantean que, en el contexto de la competencia por la IA generativa, México debe apostar por desarrollar tecnología propia y crear una regulación que establezca límites claros para el uso de obras y datos en entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.
“Cómo vamos a legislar y cómo vamos a proteger la soberanía de nuestros países frente a esta situación son las conversaciones que debemos dar en universidades, empresas y gobierno”, concluyó Aldeco Pérez.