lunes, 17 de junio de 2024

"Me pregunto si una traducción tiene que ser inferior al original"

"El autor sudafricano será investido este lunes Doctor Honoris Causa por la Universidad de Murcia, en un reconocimiento a su carrera literaria como el que la Academia Sueca le tributó en 2003 al concederle el Nobel". Tal es la bajada de la entrevista que Pascal Vera realizara con J. M. Coetzee, publicada el 16 de junio pasado por el diario La Opinión de Murcia. Allí, entre otros temas Coetzee se refiere a la traducción. 

"El Quijote trazó una línea de demarcación entre el romance y la novela que se ha mantenido hasta nuestros días"

Aun residiendo desde hace más de veinte años en Australia, a 10.000 kilómetros de su país de origen, nunca se ha sentido John Maxwell Coetzee alejado de su Sudáfrica natal, país en el que nació hace 84 años y en el que se desarrolla buena parte de su obra. En torno a aquella tierra y sus gentes gira su narrativa. Y también, desde luego, de la problemática del apartheid, un tema vergonzoso que concitó la repulsa mundial y del que hizo el escritor un tema recurrente en su ya ingente producción literaria. De hecho, cuando en 2003 le concedieron al premio Nobel de Literatura, la Academia Sueca hizo constar que se le otorgaba por «la brillantez a la hora de analizar la sociedad sudafricana», y reconoció que «su obra está fuertemente marcada por la época del apartheid, lo que, lejos de darle carácter local, la convierte en universal».

Su repulsa a cualquier tipo de racismo convierte su vida y su obra en la de un ciudadano solidario y, como se suele decir, ‘del mundo’. Enamorado de la obra de Dostoievsky, Kafka y Pirandello, y sobre todo, del Quijote –una novela que califica de «asombrosa» por el momento tan temprano de la historia en la que está escrita–, aboga por seleccionar cuidadosamente nuestras lecturas, dado lo breve de nuestras vidas.

Luchador infatigable contra la censura, califica la tauromaquia como una «matanza ritualizada» –«¿qué otra cosa son los toros si no?»– y asegura no entender por qué el ser humano descuartiza y come animales muertos.

La soledad, el aislamiento, la vejez, la muerte… son a menudo los temas de las novelas de este escritor que posee en vida el marchamo de clásico y que mañana será investido por la Universidad de Murcia nuevo Doctor Honoris Causa, en una ceremonia en la que actuará como padrino José Carlos Miralles Maldonado, catedrático en el Departamento de Filología Clásica de la Facultad de Letras de la UMU.

Afirma que leer en traducción será siempre una experiencia de segunda mano, sobre todo cuando el original ha sido elaborado con sumo cuidado, pero leer la traducción de una gran obra literaria siempre va a ser mejor que no leerla, ¿no?
Me pregunto si una traducción tiene que ser inferior al original. Si es cierto que la traducción es habitualmente inferior, es porque el escritor del original pone más cuidado y atención –y también pasión– que el traductor. En el caso de mi novela más reciente, El polaco (2022), mi intención era que la traducción al español no fuera en absoluto inferior al original, y colaboré con mi traductora para conseguir este fin. Además, puedo señalar también que las traducciones al alemán de mis novelas recientes, realizadas por Reinhild Boehnke, son, en mi opinión, tan buenas como las originales.

También afirma, con total ironía, que, después de mucha práctica, escribe buenas frases en inglés. ¿Es la experiencia requisito indispensable para la excelencia?
Por excelencia supongo que se refiere a la excelencia como novelista. No: hay muchos novelistas buenos e incluso excelentes cuyo repertorio estilístico es limitado o que no tienen buen oído (es decir, que son sordos al potencial rítmico o musical de la prosa) o cuya prosa tiene otros puntos débiles. Los puntos fuertes de estos escritores residen en otra parte: en la composición dramática, en la perspicacia psicológica, etc.

Ha asegurado en más de una ocasión que lamenta que el inglés se haya apoderado del mundo.
No me opongo al uso del inglés como lingua franca en la diplomacia, el comercio o el turismo. A lo que sí me opongo es a la extinción de las llamadas ‘lenguas menores’ en favor del inglés. Me desagrada especialmente el efecto que el dominio mundial del inglés tiene en los países anglófonos, donde fomenta la creencia de que es necesario dominar una sola lengua, es decir, el inglés.

Le quiero preguntar también por su opinión sobre la tauromaquia, ya que ha calificado las corridas de todos como «una matanza ritualizada».
Las corridas de toros son obviamente una matanza ritualizada, ¿qué otra cosa son si no?

En los últimos tiempos he leído cosas suyas hablando con crudeza de lo que nos permitimos hacer con los animales los seres humanos para alimentarnos.
En cuanto a la alimentación, sigo al filósofo griego Plutarco: «Me parece extraño que los seres humanos descuarticen los cadáveres de los animales y se los coman».

Usted es muy crítico también con la censura, con ese afán por parte del poder por silenciar distintos aspectos que no casan con su credo.
Mi libro sobre el tema de la censura fue escrito en los años ochenta. En él hablo de los efectos de la censura del Estado en la literatura, que considero deplorables. Desde entonces, los regímenes de censura literaria han desaparecido más o menos en todo el mundo, como consecuencia de la menguante importancia de las obras literarias en la vida pública. Reconozco que esta opinión puede ser demasiado optimista, ya que en Estados Unidos existe un movimiento reaccionario que pretende impedir el acceso de los niños a escritos ‘radicales’ sobre raza y género. Esperemos que este movimiento sea efímero.

Usted ha afirmado que Don Quijote es la novela más importante de todos los tiempos. ¿Podría decirnos qué es lo que la hace tan importante?
Es notable que, de forma tan temprana en la historia de la novela, surgiera un autor que identificó y exploró con la mayor claridad y poder el gran tema subyacente del género: la desilusión o la ruptura de la ilusión. Cervantes trazó en el Quijote una línea de demarcación entre el romance (el género de la ilusión, o en el lenguaje de Cervantes, del «encantamiento») y la novela, una línea de demarcación que se ha mantenido hasta nuestros días.

viernes, 14 de junio de 2024

Jan de Jager trajo a Safo al Club de Traductores


Finalmente, aquí está el video de la primera reunión del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, con la charla erudita de Jan de Jager sobre la historia de las traducciones de Safo.

https://www.youtube.com/watch?v=nibGjwYONiE


jueves, 13 de junio de 2024

El gran traductor Adan Kovacsics habla de Kafka

El pasado 9 de mayo, Leonardo Domínguez publicó en El Universal, de México, una entrevista con el traductor chileno Adan Kovacsics (foto), uno de los traductores de Franz Kafka en España, a propósito del desafío que implica traducir al autor checo al castellano.

“Traducir a Kafka es como tocar Mozart al piano”

El primer encuentro entre La metamorfosis y la lengua de Cervantes aún conserva varios enigmas, un relato digno del espectro de su propio autor: Kafka.

Se sabe que tan sólo diez años después de la publicación original (en alemán), la Revista de Occidente publicó por primera vez la historia de Gregor Samsa al español, en 1925. Durante décadas, la traducción se le atribuyó a Borges, en gran medida porque en 1938 la editorial argentina Losada, en su colección “Pajarita de papel”, editó el primer libro de Franz Kafka en nuestro idioma: la traducción y el prólogo firmados por Jorge Luis Borges.

Pero la historia es distinta. La traducción habría sido de Margarita Nelken, hija de judíos alemanes emigrados a España; aunque es incierto si su versión la realizó directamente del alemán o de alguna otra traducción disponible en esa época.

Traductores como Juan José del Solar, Cesar Aira, Carmen Gauger, entre otros más, han permitido aproximarnos al abismo de la imaginación kafkiana; son ellos, los traductores, la llave a las fórmulas del escritor praguense que abren la puerta a relatos tan universales, donde hacen eco el sueño y la realidad.

Adan Kovacsics es uno de los destacados traductores al español del autor de El proceso, bajo el sello Alianza ha traducido La muralla china, Relatos y aforismos y una selección de narraciones en Relatos cronológicos, próximo a llegar a librerías mexicanas para conmemorar el centenario de la muerte de Kafka.

Kovacsics, de ascendencia húngara, nació en Santiago de Chile. Su trabajo se ha dedicado a descifrar al español la obra de Imre Kertész, con quien entabló amistad, de Karl Kraus, entre otros. En 2010 fue galardonado con el Premio Estatal de Traducción Literaria de Austria y en 2017 recibió el Gran Premio de Traducción Balassi de Hungría.

Milan Kundera, admirador profundo de Kafka, decía que hay momentos en los que “su prosa levanta el vuelo y se convierte en un canto”. Escuchemos esa melodía vertida en la voz de Kovacsics.

Las primeras traducciones de Franz Kafka al español parecen compartir un enigma “kafkiano”: durante mucho tiempo se le atribuyó a Borges la traducción de La metamorfosis. ¿Qué certezas tenemos sobre el primer acercamiento de la obra de Kafka al español?
–Tenemos la certeza de que la primera traducción de La metamorfosis se publicó en 1925 en la Revista de Occidente, cuyo director era José Ortega y Gasset. No se sabe a ciencia cierta quién fue el traductor, aunque se especula que fue una mujer, concretamente Margarita Nelken, quien sería luego diputada del Partido Socialista durante la República y luego, después de la Guerra Civil, se exiliaría en México. Después, en los años 30, la editorial Losada de Buenos Aires publicó esa misma traducción, aunque puso —por comodidad o por el prestigio del autor— que era obra de Borges, quien sí tradujo una serie de relatos que aparecieron en ese mismo volumen.

Se dice que, por desgracia, en las traducciones siempre hay pérdidas. ¿Qué se ha perdido en la obra de Kafka a través de los años? ¿Se ha ganado algo?
–Se ha ganado mucho más, desde luego. Se ha ganado la obra de Kafka en castellano, que no es poca cosa. ¡Cuántos lectores la han conocido en nuestra lengua! ¡Qué mundo se ha desplegado ante ellos a través de las traducciones! Claro que hay pérdidas, matices, referencias culturales que se pierden. Por ejemplo, el Herrenhof (Posada de los Señores) en El castillo remite a un café del mismo nombre en Viena frecuentado por el marido de Milena y también por ella misma. Cada palabra es una mirada a un abismo, y los abismos no son los mismos en todas las lenguas.

Franz Kafka pertenecía a una pequeña comunidad germanohablante de Praga, en un contexto muy particular de este país. ¿Qué tipo de lenguaje era el suyo? ¿Cómo influyó esto en su obra?
–Ese alemán de Praga, hablado por un grupo bastante reducido de personas —funcionarios, docentes, comerciantes— en una ciudad donde la mayoría era checa, sí determinó el lenguaje de Kafka. Era un alemán muy pulcro, con algunas peculiaridades. Y el alemán de Kafka es muy claro, muy transparente, muy preciso y directo, libre de adherencias.

En distintas charlas te he escuchado hablar sobre la relación entre la escritura y la música. ¿Cuál es la musicalidad en el lenguaje de Kafka? ¿Cuál es el sonido de su prosa?
–Como es sabido, Kafka no tenía oído para la música. Decía, quizá un poco en broma, que no era capaz de distinguir una opereta de una ópera de Wagner. Al mismo tiempo, sin embargo, la música sí aparece con un papel importante en sus narraciones. Por ejemplo, en La metamorfosis, (yo, por cierto, considero que la traducción correcta es “La transformación”): “¿Era realmente un animal, puesto que la música lo emocionaba tanto? Le pareció que se le abría el camino hacia el anhelado y desconocido alimento”. O en “Investigaciones de un perro” o en “Josefina la cantante…”. Él sí veía música en la lengua. En una carta a Milena Jesenská habla de la musicalidad del checo de Milena. Y hay música en la prosa de Kafka. Cuando comentábamos Juan del Solar y yo los problemas a la hora de traducirlo, él me decía que es “como tocar Mozart al piano”.

En Los testamentos traicionados, Milan Kundera hace una crítica a los traductores franceses de Kafka por su excesiva “necesidad de sinonimizar”. El escritor apunta que “la situación del traductor es extremadamente delicada: debe ser fiel al autor y al mismo tiempo seguir siendo él mismo”. ¿Cómo lograrlo? ¿Cómo lograr ser invisible sin ser invisible?
–Sí, es el gran reto, el gran desafío al que el traductor se enfrenta una y otra vez. Quiere desaparecer cuando desaparecer es imposible. Pero también los lectores tienen que adaptarse a esa realidad, así como tienen que adaptarase a la realidad de Babel. No se puede hacer como si Babel no existiera.

Trabajaste la traducción de gran parte de las cartas de Franz Kafka, incluyendo su correspondencia con Felice Bauer. También te has dedicado a traducir algunas de sus obras de ficción. ¿Hay un Kafka sentimentalmente distinto entre el que escribe cartas y el que escribe ficción?
–El mismo conflicto profundo y el mismo anhelo de libertad alimentan todos sus escritos, sean relatos, aforismos, cartas, apuntes en los diarios. Ese conflicto y ese anhelo están siempre ahí. Esa es su grandeza. Por otra parte, claro, se percibe una diferencia, en aspectos estilísticos o en el vuelo de la imaginación.

Como bien sabemos, la desobediencia de Max Brod permitió que perdure el legado de Kafka. ¿Qué papel han jugado los traductores en la consagración póstuma del escritor?
–Un papel importante son los que han hecho posible la difusión universal de una obra que habría quedado recluida en el ámbito de una lengua, la alemana. Y es una obra de una dimensión universal, tanto en oriente como en occidente, tanto en el sur como en el norte se lee a Kafka, se absorbe su obra.

¿Por qué es relevante la obra de Kafka en nuestro siglo? ¿Qué lectura nos da de nuestro presente?
–Lo relevante es su compromiso absoluto con la literatura. Lo relevante es el carácter ambiguo y enigmático de su obra, en la que no sabemos si habla desde una observación fría y realista de un mundo exterior o desde la visión, a través de fábulas y parábolas, de un mundo interior. ¿“La construcción de la muralla china” es la descripción de un funcionamiento del poder o la descripción de la propia obra de Kafka que no le sirve del todo para protegerse y además no termina nunca? Lo grande de Kafka es que todo presente encontrará algo en sus escritos.

miércoles, 12 de junio de 2024

Carlos Gamerro habla de sus traducciones de Shakespeare para el teatro en el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires

 

El próximo miércoles 19 de junio, en la librería El Jaúl, tendrá lugar la segunda reunión de este año del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires

El invitado esta vez es Carlos Gamerro, narrador, ensayista y traductor, quien, desde hace rato, viene desarrollando la traducción de algunas de las más importantes piezas de William Shakespeare específicamente para la escena, con los desafíos que ello implica.

La cita, como siempre, es con entrada gratuita. Los esperamos



martes, 11 de junio de 2024

Un filólogo español contra el triunfalismo de su país y más cerca de la realidad

El pasado 3 de junio, la agencia española EFE distribuyó un cable, firmado por Luis Ángel Reglero, posteriormente publicado por varios medios del mundo hispano; entre otros, InfoBAE, de Buenos Aires. Allí se habla de un libro del filólogo David Fernández (foto) que contradice el triunfalismo español respecto del crecimiento de nuestra lengua en el mundo

El reto del español frente a "bombas" demográficas de otros idiomas

El idioma español debe huir del triunfalismo sobre el aumento de su número de hablantes ante "bombas" demográficas, sobre todo en África, que harán que pierda peso frente a lenguas como el portugués y el francés, advierte el filólogo David Fernández.

Panhispania. Visita guida por un país que nunca existió, de editorial Catarata, es el último libro de este investigador y profesor universitario español, una contestación a cómo se vende en algunos informes el buen momento del castellano en el mundo.

Él mismo reconoce que ha participado en algunos de ellos para entidades como el Instituto Cervantes, institución estatal española dedicada a la difusión internacional de este idioma, en entrevista con EFE.

La letra pequeña de estos estudios refleja que el número de hablantes nativos, unos quinientos millones, "está en horas bajas, lleva dos décadas decreciendo", con lo que el español o castellano se ve ante el reto de ampliar a aquellos que lo tienen como segunda lengua, alerta el autor.

Que ahora son unos cien millones, entre los que estudian español o lo han aprendido en distintos niveles.

Aumentar su presencia internacional es una tarea "dificilísima", no por falta de interés en emprenderlo o por la hegemonía del inglés, sino también por el potencial de otras lenguas como el portugués y el francés.

"El español tiene que buscarse un refugio, pero tremendo, para salir indemne en la medida de lo posible de bombas demográficas que se están ya barruntando en el horizonte, sobre todo en el continente africano", observa.

Angola con el portugués y Níger con el francés son dos ejemplos de previsiones de Naciones Unidas "bestiales" en crecimiento demográfico: "En el continente africano es donde está las nuevas canteras de idiomas".

"Los datos triunfalistas muchas veces enmascaran tendencias que son bastante perniciosas para el español y a las que es imposible ponerles coto", recalca.

La mayoría de países hispanohablantes son contiguos, comparten fronteras en América, sin apenas dispersión geográfica, salvo España en Europa y Guinea Ecuatorial en África, a diferencia del inglés o el francés.

Entonces, "¿cuál es la utilidad de aprender esta lengua?", se pregunta.

Pues a su juicio ese es el trabajo del Instituto Cervantes y también la Real Academia Española, una tarea "diplomática" para fomentar su aprendizaje en otros continentes, ya que ahora el 80 por ciento de quienes estudian español como segunda lengua se concentra en Estados Unidos, Brasil y la Unión Europea.

Aunque de nuevo "sin mucho margen para el optimismo", porque "el aprendizaje de lenguas va a entrar en recesión, y de hecho, ya se ha devaluado muchísimo el saber idiomas", en palabras de David Fernández.

La inteligencia artificial avanza para la traducción automática y "es un secreto a voces dentro de la Real Academia" que el destino del español lo dictan cada vez más los gigantes tecnológicos, apunta el experto.

"Google, OpenIA y Apple analizan de forma automática el aluvión de macrodatos y toman decisiones instantáneas sobre el uso de las palabras", para generar "tendencias en el uso del idioma", al margen de lo que marque una academia como norma, subraya.

Además, el resto de países hispanohablantes no tienen equivalentes al Cervantes o la Real Academia para promocionar el español, con lo que "la política panhispánica" liderada por España "tiene menos predicamento fuera", señala.

"Estamos mandando mensajes erróneos", insiste, porque "que el reguetón esté en el número uno de Spotify no quiere decir que el español también lo esté: para ello hay que elevar el nivel en otros ámbitos como el científico, el cultural, el literario y no solamente la música".

La comunidad hispana de los Estados Unidos utiliza para ascender socialmente algo como la música latina, pero está por ver si "cuando llegue a la planta de arriba no se habrá dejado el español en la de abajo", porque muchos no consideran que para distinguirse como hispano necesariamente haya que hablar español, sentencia. EFE

lunes, 10 de junio de 2024

A falta de Gaby, Fofo y Miliki, la RAE recomienda cosas y supera los límites del grotesco

El pasado 21 de mayo, La Jornada, de México, publicó un cable de la agencia Europapress, donde se da cuenta de una nueva payasada de la Real Academia Española. 

La RAE publicará una guía con los 'enemigos' del lenguaje claro

La Real Academia Española (RAE) publicará la 'Guía panhispánica de lenguaje claro y accesible' por la que reivindica la "claridad" en el habla, especialmente para las instituciones y administración, y que incluyen una serie de recomendaciones a evitar como los incisos, las redundancias o los "extranjerismos crudos".

La presentación ha tenido lugar en la sede de la RAE, durante el acto de clausura de la I Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro que ha estado presidida por el Rey -y al que se le han entregado dos ejemplares de la guía-. El monarca ha calificado a este documento como "enormemente valioso" para la lengua española, el primer valor cultural compartido con cientos de millones de personas.

"Las conclusiones de esta convención servirán a todos los poderes públicos y entidades que prestan servicios de interés general para mejorar la transparencia de sus programas y actuaciones, lo que contribuirá sin duda a fortalecer la calidad de las democracias", ha defendido Felipe VI en su intervención.

El director del departamento de 'Español al día' y académico, Salvador Gutiérrez Ordóñez, ha sido el encargado de presentar este "mapa-guía", detallando que se trata de un documento con contenido como advertencias, recomendaciones, consejos y recursos dirigidos para obtener textos diáfanos.

En la guía se sigue siempre la norma fijada por los diccionarios, gramáticas y la ortografía de la RAE y ASALE y, como avances generales "para el logro de la claridad", se propone una formación buena en lingüística y en expresión de los profesionales.

También apunta a una mayor educación en las disciplinas científicas a los ciudadanos y por último se reclama el "papel mediador" de la prensa. No obstante, en el apartado de gramática se efectúa una selección de los temas que "mayores dificultades plantean a la claridad". Entre ellos, se abordan ejemplos con el foco puesto en gerundios, el género, el uso de oraciones pasivas, coordinaciones o subordinaciones.

Asimismo, Gutiérrez Ordóñez también ha avanzado que cuenta con una sección de discursos en la que se explican problemas frecuentes, tales como el párrafo largo, los incisos o las enumeraciones. Y, en semántica, se abordan conceptos "que subyacen a la opacidad lingüística" como presuposiciones, la ambigüedad, contradicciones, paradojas, eufemismos o redundancias.

"El respeto de las normas ortográficas es esencial para la claridad de los escritos", ha destacado el académico, quien ha aludido a la "influencia en la claridad" de la acentuación, la puntuación, el uso de las mayúsculas, frente al "efecto de opacidad causado por las palabras no biendigeridas que llegan de fuera", como los "extranjerismos crudos".

El director de la RAE, Santiago Muñoz Machado, ha defendido la importancia de la celebración de esta convención, así como de la publicación de la guía, incidiendo en la necesidad de un mayor lenguaje claro en la administración. En especial, se ha referido también a la relación del habla con la igualdad de género.

Las “imposiciones” en el lenguaje inclusivo

El académico ha alertado que desde la institución "no se puede correr el riesgo de imponer formas lingüísticas que los ciudadanos no aceptan", ni diferenciar el lenguaje usual del lenguaje "políticamente correcto". "No podemos animar a fragmentar la normativa de la lengua que se ha mantenido unida sin perjuicio de sus variantes territoriales durante tres siglos", ha apuntado.

No obstante, ha recordado que la RAE ha modificado "intensamente" el diccionario para eliminar muchas definiciones hechas en tiempos históricos que no tenían la misma valoración social que hoy del sexo femenino. También ha advertido que muchas formas generalizadas en el lenguaje usual tienen alternativas de expresión que no alteran el sistema de la lengua y favorecen la visibilidad del sexo femenino en el lenguaje.

"Únicamente nos rebelamos contra las imposiciones o las transgresiones forzadas de reglas para proponer innecesariamente otras que no encajan en ese sistema de la lengua y que afean la expresión de un idioma tan bello como el español", ha concluido.

viernes, 7 de junio de 2024

"Ahora no hay libro que no se pueda traducir al alemán de manera extraordinaria. Pero costó diez años."

Michi Strausfeld
es agente literaria especializada en autores de Latinoamérica. Con la excusa de un reciente libro publicado, fue entrevista por Patricia Kolesncov para Cultura InfoBAE. La bajada de la nota, publicada el día de hoy, dice:
Editó en Europa a gran parte del boom latinoamericano. Acompañó a Juan Rulfo, Tomás Eloy Martínez, Isabel Allende y Osvaldo Soriano. Ahora publica Mariposas amarillas y los señores dictadores, donde busca 'cuándo se jodió América latina'”

“Tardé siete años en publicar a Cortázar en Alemania porque no había traductores”

“El primer libro que contraté fue Rayuela, de Julio Cortázar. Y tardamos siete años en publicarlo porque no había quien lo tradujera”. Michi Strausfeld está sentada en un bar en Buenos Aires y cuenta esto sin énfasis, como si nada, en buen castellano y con un fuerte acento alemán. Es que esta señora de pelo corto y palabras precisas es parte de la historia de la literatura latinoamericana: en los 70 la vida la puso de narices frente a lo que todavía era para ella un Nuevo Mundo y ella, en vez de golpearse la nariz, se metió en ese mundo y se lo llevó al suyo, del otro lado del océano. “Me dije: ‘¿Para qué voy a seguir estudiando literatura inglesa o francesa si aquí hay todo un continente nuevo?’”

Strausfeld (1945) es una de las responsables, tal vez LA responsable de que la gran literatura latinoamericana del siglo XX haya llegado a Alemania. Juan Rulfo, Mario Vargas Llosa, Tomás Eloy Martínez, Osvaldo Soriano, Isabel Allende son, simplemente, parte de su vida.

Un poco de eso, de ese camino, se trata Mariposas amarillas y los señores dictadores, el libro que poco a poco va saliendo en América latina. Y aunque hay episodios personales, allí Strausfeld va desarrollando los temas, los problemas, las marcas que atravesaron a esa generación de grandes autores que quisieron contar la historia de este continente. No es menor eso: ellos quisieron relatar de nuevo, pensar desde el siglo XX y desde sus convicciones políticas, qué pasó con estas tierras. Y Strausfeld para todo el mundo, Michiretoma estas ideas para buscar, de alguna manera, la respuesta a la vieja pregunta: ¿Cuándo fue que se jodió América latina?

La intención está clara desde el título: las mariposas aluden a Cien años de soledad, esa gran novela de Gabriel García Márquez, que Michi entiende en clave política. Y los dictadores, bueno, se entiende.

Me pareció que la idea de arranque de Mariposas... fue buscar “cuándo se jodió América Latina”. ¿Cómo aparece esa idea?
Bueno, yo quería más bien entender la Historia. Porque la historia de América Latina que nos enseñan en Europa es pobre, tenemos unos hitos y nada más. Entonces tengo mis informes de 40 años de lecturas... Nadie se acuerda de todas las novelas pero hay tres que hablan de Colón, por ejemplo. Y luego los conquistadores, la época colonial, las independencias y así para llegar a hoy. Y si me preguntas cuando se jodió América latina, yo creo que las raíces hay que buscarlas en la época colonial, porque ahí se desarrollan las estructuras que crearon los españoles y que han segmentado la desigualdad.

¿Diferentes a las que crearon los ingleses, por ejemplo?
Nunca los he comparado, pero los ingleses eran creyentes protestantes, con lo cual tú tienes que trabajar toda la vida duramente para ir al cielo. Los católicos lo llevamos un poquito más suave, así que hacemos lo menos que podemos, luego nos arrepentimos y vamos igual al cielo. Entonces hay otra ética del trabajo. Aquí llegaron españoles analfabetos -como Pizarro, analfabeto- que de repente eran dueños de un imperio. Entonces crearon una clase dominante y los de abajo eran los indígenas. Las desigualdades las crearon los españoles. Y la Iglesia, con su control. Piensa que durante tres siglos no se podían escribir libros en América Latina.

¿No?
Porque las imprentas estaban en Perú y México y estaban para imprimir la Biblia. La primera novela mexicana se publicó en mil ochocientos sesenta y pico. Los jesuitas escribían otro tipo de textos, pero no novelas. A Bogotá y a Perú, por ejemplo, llegaban libros de contrabando. Mario Vargas Llosa cuenta que El Quijote llegó en un barril de vino al Callao, al puerto de Lima.

Pero acá hubo una clase que fue a la Universidad, en el Alto Perú o en Córdoba, con algo estudiaban...
Sí, con la Biblia. En el fondo falta mucha información sobre el período colonial y pocos novelistas se han metido con esta época. Es como un hueco negro hace tres siglos ya. Y claro, luego vinieron las independencias, cambió todo. Pero que haces con un pueblo que no ha sabido, que no ha podido estudiar, que no ha podido hacer nada y de repente son independientes. Los criollos eran lo mismo que los españoles solamente nacidos en América Latina, pero hacían lo mismo.

Me interesó mucho cuando decís algo que puede ser polémico, que había elementos en la propia religión de los indígenas americanos que hizo que fuera posible que unos pocos soldados conquistaran imperios.
¡Eso fue la tragedia de México! El mito hablaba de un dios que se había ido, Quetzalcoatl. Es terrible, se había ido después de haber llevado a su pueblo a cierto bienestar. Se decía que iba a regresar desde el este y esta gente, los conquistadores, llegaba del este y además venía con caballos, o sea que ellos eran seres mitológicos. Y entonces Moctezuma les dijo “Dios, tú has vuelto a tu pueblo” Fue un malentendido, horrible. Y lo que hizo Francisco Pizarro con Atahualpa tampoco tiene nombre. Ya llevaban muchos años de guerra. La gente estaba cansada. Entonces Pizarro le pone la Biblia en la mano y Atahualpa dice “No me habla”, porque no sabía leer. Y entonces lo declaran hereje y lo mandan a morir, después de haber llenado una habitación de oro. Increíbles historias.

Sí, eso es una conquista.
Una conquista brutal. Porque, claro, eran los más pobres, venían de Extremadura, donde no tenían qué comer. Y de repente... Imagina a Hernán Cortés en el mercado de México. Pensaba que no veía bien, que estaba en un país de fábula.

También sostenés que la literatura latinoamericana estaba imbricada de política. ¿Más que otras literaturas?
Muchos autores de la segunda mitad del siglo XX verdaderamente querían contar sus historias porque sabían que nadie las conocía. Como Augusto Roa Bastos con Yo el supremo [NdelaR: Donde habla del dictador José Gaspar Rodríguez de Francia] ¿Quién había sabido algo de este señor? Bueno, las novelas de los dictadores, que son alucinantes a más no poder, pero también la cosa de esta naturaleza exuberante que no conocemos en Europa. El trópico. Saber que la lluvia de las mariposas amarillas es real. Es real. Y eso no lo cree nadie. Esto coincidía con la muerte de la novela, que había declarado la generación del 68 en Europa, que derivó en libros que eran el aburrimiento puro y duro. Y entonces de repente venía otra gente que contaba historias y las contaba con una naturalidad y una riqueza diferentes. Claro, conquistaron a los lectores. En Alemania tardamos un poquito más. Fuimos los últimos descubridores de América latina en cuanto a su literatura, cuando en Italia y Francia ya sabían mucho más. Pero no teníamos traductores suficientes. El continente nos quedaba un poquito más lejos y su literatura también.

¿Vos tuviste que ver con eso?
Mucho.

¿Y cómo llegaste a interesarte en América latina?
Había visto un documental sobre la Panamericana. La primera parte llegaba hasta Panamá y me tenía alucinada. Cinco años después venía la segunda parte. Cuando vi las imágenes de Machu Picchu dije “ahí quiero ir”. Así que no llegué por la literatura latinoamericana que en Alemania no había sino por piedras.

Entonces fuiste a Machu Picchu, fuiste a Perú y....
Conseguí una beca de tres meses con un grupo de estudiantes. Viajábamos por el país- Era el año 67. Había salido Cien años de soledad y todo el mundo hablaba de Cien años de soledad. En Perú leí a Borges, a César Vallejo. Lo básico porque yo no sabía nada. Y leí Cien años de soledad con un diccionario; no entendía ni la mitad. Y entonces me dije: “¿Para qué voy a seguir estudiando literatura inglesa o francesa si aquí hay todo un continente nuevo?” Y me metí. Después conseguí otra beca, para hacer un doctorado, y me fui a Colombia; viví dos años allí. Ahí empecé a entender mejor Cien años de soledad, que cuenta, en clave, la historia de Colombia. Tiempo después le presenté un plan de publicación a la editorial Suhrkamp y empecé a trabajar con ellos.

¿Y cómo era ese plan?
El primer libro que contraté fue Rayuela, de Julio Cortázar. Tardamos siete años en publicarlo porque no había traductor.

Es increíble porque tanto el español como el alemán son dos idiomas centrales...
Todavía no había forma. De todos modos, contraté los primeros títulos, que eran todos clásicos y recuperaba en el mercado lo que había sido publicado y ya estaba fuera de catálogo, como la obra de Juan Rulfo. Que no estaba libre pero no se publicaba más.

¿Te fue bien?
No, la colección no fue exitosa enseguida, exitosa fue después de Isabel Allende. Pero yo decía “eso es lo básico, los nombres que tienen que estar”. Roa Bastos, Carpentier... De Cortázar sólo había unos pocos cuentos mal traducidos y nada más. A (Juan Carlos) Onetti nadie lo conocía. Entonces empecé a a recuperar los clásicos que nadie conocía en Alemania e incorporé nombres como el de Manuel Puig, por ejemplo. Fue una labor muy lenta.

Me hablaste de Isabel Allende, a quien le dedicás un capítulo. Allende es una autora muy popular pero no canónica.
Yo no quería solamente publicar a los sacrosantos, quería tener al menos una novela de autor desconocido, joven, al año. Y entonces Isabel Allende fue mi descubrimiento de autora joven desconocida. El éxito de La casa de los espíritus en Alemania fue algo increíble. Salió en el 84 y se vendieron 500.000 ejemplares en tapa dura en seis meses. Y la gente me decía: “Ahora entendemos lo que es la dictadura de Pinochet”, porque también hay una lectura política de ese libro.

También publicaste a Osvaldo Soriano, otro autor muy popular.
Para mí siempre ha sido “me gusta” o “no me gusta”. Y Osvaldo Soriano me ha gustado mucho. Triste solitario y final es una bella primera novela y fue la apuesta por alguien joven, desconocido. A veces te equivocás, pero a veces das en la diana.

Y ahí ya tenías traductores.
Ya tenía traducción, y ya había salido toda una generación nueva de traductores. Ahora no hay libro que no se pueda traducir al alemán de manera extraordinaria. Pero costó diez años.

Y también conociste a los autores. ¿Cómo te llevaste con ellos?
Bueno, eso es un poco el regalo, tuve su amistad, su conocimiento, su cariño.

Hablame de alguno.
Rulfo leía muchísimo y era tan tímido... entonces soltaba recomendaciones. Y era un buen lector, excelente lector. Leía las traducciones al revés: detrás de una mala traducción, él veía el buen original, sobre todo con la literatura brasileña, sabía mucho de eso.

¿Otro?
Tomás Eloy Martínez,. Pasamos horas en el tren, viajando de lectura en lectura en Alemania, con Santa Evita. Era un contador nato y un chismógrafo nato, se deleitaba en ponerme al día de los últimos chismes. Cada cual me ayudaba un poco a su manera. García Márquez se daba cuenta de que yo no tenía idea de política y me daba clases de política. A Vargas Llosa lo he acompañado durante 40 años. Con Julio Cortázar estuve diez años, hasta que se murió. Y Octavio Paz, en fin, otro de los gigantes. No he tenido problema con ninguno de los grandes, ninguno.

Así que no se portaron como divos.
Nada, nada, nada. Vargas Llosa siempre muy cortés, muy amable, muy disciplinado. Y cuando comenzaba a contar... también era tremendo.

¿Estás siguiendo la literatura contemporánea latinoamericana?
Lo intento, pero ya no puedo leer todo. Y ahora se publica muy poco de América latina en Alemania. No sé si llegamos a diez libros entre todas las editoriales al año.

Entonces Michi Strausfeld habla de los cronistas ”la escuela formada por García Márquez y por Tomás Eloy Martínez” y habla del policial. Gustan, dice, “pero el interés ha caído mucho”.

Y sonríe y acaricia la tapa de su libro. “Y así he tenido la profesión más linda del mundo”, concluye.

Claro que sí.