jueves, 5 de agosto de 2021

Una buena para investigadores y curiosos



La noticia, por cierto auspiciosa, salió publicada en el día de ayer, sin firma, en el sitio de la agencia TELAM.

Con cita previa y aforo limitado reabre sus puertas al público la Biblioteca del Congreso

A partir del 9 de agosto la Biblioteca del Congreso reabre sus puertas al público en forma presencial, bajo estrictas normas de seguridad e higiene, con cita previa y aforo limitado, habilitando la sala de lecturas y la hemeroteca de diarios y de revistas -una de las más importantes de América Latina- para consultas, así como el espacio cultural con talleres y ciclos de cine.

"Esta apertura es de todas sus salas y servicios, es decir su sala pública de lectura que va a estar abierta de lunes a viernes de 10 a 13 y de 14 a 17 con turnos de aforo especial, cuidando todos los protocolos, con cabina sanitizante, con todos los resguardos correspondientes para el cuidado tanto de los usuarios, lectores como de nuestro personal. Los días sábados vamos a abrir de 11 a 14", contó a Télam el director coordinador general Alejandro Santa.

A su vez, en el espacio cultural de la calle Alsina 1835 se lleva adelante una muestra por los 50 años de la revista Pelo, una publicación icónica de la República Argentina de la que se cumple un aniversario de su lanzamiento.

"En esta revista pasaron todos los representantes del rock nacional; básicamente están sus fotos, las primeras ediciones, van a poder ver recuerdos, algunos instrumentos, y va a estar muy claro que el rock argentino y el rock nacional fue en esas épocas fundacionales en los 60, los 70, los 80, una movida no solamente musical sino también cultural", detalló el funcionario.

Con respecto a la actividad virtual, la misma continuará, tal como lo hacen desde el comienzo de la pandemia, y se concentra en la página web

Asimismo, las visitas guiadas van a ser de lunes a viernes de 15 a 17, los talleres presenciales serán de 15 a 20 y volverán a impulsar los ciclos de cine los martes y jueves de 18 a 20.

"Los esperamos, la Biblioteca del Congreso cree profundamente, creemos profundamente que tenemos que estar acompañando a la ciudadanía en momentos tan difíciles y es en estos momentos donde tenemos que estar abiertos para poder brindar un acceso libre, democrático a la información, al conocimiento pero también el esparcimiento", concluyó el funcionario.

La reserva de turno se realiza por medio de la página para la Sala Pública de Lectura (Hipólito Yrigoyen 1750) y la Sala Hemeroteca (Alsina 1835), y para el Espacio Cultural (Alsina 1835) se puede solicitar acá o bien consultar en la página principal.

miércoles, 4 de agosto de 2021

Agosto es un mes cargado de actividades Looren

La siempre alegre y servicial Carla Imbrogno (foto), responsable de Looren América Latina, nos acaba de enviar la siguiente información, que ponemos a disposición de nuestros lectores.


¿Qué estamos traduciendo? / O que estamos traduzindo? 

Residencia virtual y plataforma de intercambio América Latina & Suiza sobre literatura y traducción

ACTIVIDADES ABIERTAS AL PÚBLICO VÍA ZOOM & YOUTUBE

Un panorama de la escena poético-literaria suiza en la actualidad y los subsidios a la traducción, una charla sobre poesía multilingüe y traducción experimental, una exposición sobre poesía en lengua romanche, una vida entre lenguas y, a la manera de un sismógrafo, una galería de proyectos de traducción de poesía y formas breves que se están incubando en América Latina: estas propuestas integran el ciclo de actividades abiertas al público en el marco de “¿Qué estamos traduciendo?”, la residencia virtual colectiva organizada por Looren América Latina que durante dos semanas reúne a traductorxs y editorxs de toda Hispanoamérica y Brasil. Con el apoyo de la fundación de cultura suiza Pro Helvetia South America y en alianza con Specimen-The Babel Review of Translations.

AGENDA

+ transmisión desde el canal de Youtube de Translation House Looren

-Viernes 6 de agosto / Literatura suiza actual: su diversidad lingüística y cultural, la escena poético-literaria, el portal Translate Swiss Books de Pro Helvetia. Con Reina Gehrig, Ana Gysi, Prisca Agustoni y Vanni Bianconi, director del Babel Festival di letteratura e traduzione y de la revista digital Specimen. Modera Carla Imbrogno. En español. Ver horario en diferentes países y más información

-Sábado 7 de agosto / Ghazal Mosadeq: Entre la poesía multilingüe y la traducción experimental. Conferencia y diálogo con Carlos Soto Román. Modera Rodrigo Olavarría. En inglés y español con interpretación simultánea para quienes estén dentro del Zoom. Más información

-Viernes 13 de agosto / Jessica Zuan y la poesía en lengua romanche. Encuentro con la poeta nacida en Engadina, Suiza, y acercamiento a la traducción del romanche. En español. Más información

-Viernes 13 de agosto / Markus Hediger: "Dar la vuelta a la piedra". Su vida entre lenguas, su obra reunida y el trabajo con su principal traductor al español, José Aníbal Campos. Lectura de versiones inéditas en portugués a cargo de Prisca Agustoni y Guilherme Gontijo Flores. Más información

ANTICIPO

Jueves 30 de septiembre, Día Internacional de la Traducción. Estreno en YouTube de la Galería de lecturas / Galeria de leituras con seleccionadxs de la Residencia virtual Looren América Latina 2021, diseño sonoro de Guillermina Etkin y realización audiovisual de Natalia Labaké. Español & portugués.

martes, 3 de agosto de 2021

El de Nebrija no fue el primer diccionario

Cinthia María Hamlin
En su edición del 1 de agosto pasado, el diario La Nación, de Buenos Aires publicó un artículo de Laura Ventura en cuya bajada se lee: “Cinthia María Hamlin descubrió y probó la autoría del libro realizado por Alfonso de Palencia, un hecho que modifica la historia de la lexicografía en nuestro idioma”.


Una investigadora argentina identifica al autor del primer diccionario castellano

Hace algunos meses la noticia sacudió el mundo de la lexicografía castellana. Una investigadora argentina, la filóloga Cinthia María Hamlin, miembro del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y docente de la Universidad de Buenos Aires, encontró dos folios que cambiaron la historia conocida hasta el momento sobre un texto pionero y basal de nuestra lengua. Durante siglos se consideró que el Vocabulario Español Latín (1494-1495)de Antonio de Nebrija, era el primero en su especie, sin embargo Hamlin halló en la Universidad de Princeton un texto previo. Tras extensas investigaciones pudo precisar la fecha de estos folios, 1492-1493 y, junto al investigador Juan Fuentes, identificaron que se corresponde con el vocabulario anónimo completo que se transmite en un manuscrito de El Escorial. Hamlin dio un paso más y pudo identificar al autor de este texto: Alfonso de Palencia, cronista de la reina Isabel la Católica, personaje histórico que cobra ahora gran protagonismo.

¿Quién fue Alfonso de Palencia? “No es un personaje menor de la historia española. Fue cronista de la reina Isabel. Es uno de los grandes humanistas que precede a Nebrija, un personaje, política e historiográficamente, muy importante. Antes de que Nebrija le presentara a la reina su Gramática (1492), la reina le encarga el Universal Vocabulario en latín y en romance [vocabulario latín-español] a Palencia. La reina tenía varios ejemplares de Palencia en su biblioteca y es verosímil pensar que le haya pedido un vocabulario en castellano-latín, siendo que a ella está dedicada la obra en el prólogo que se encontró en uno de los folios. Este vocabulario tiene detalles inconclusos, Palencia muere en marzo de 1492, y, muy probablemente, fue llevado a la imprenta de manera póstuma”, explica Hamlin sobre este personaje que además publica De sinonymis elegantibus, una lista de sinónimos en latín. Palencia ya era el primer lexicógrafo de toda Europa en incluir en un diccionario una lengua romance: en su  Universal Vocabulario de 1490 el castellano se incorpora en una segunda columna, para traducir las entradas y definiciones latinas. Ahora, con este descubrimiento, se sabe que fue también Palencia el primero en realizar un diccionario del castellano propiamente, pues lo tiene como lengua de partida. Nebrija continúa por esta senda, con su famoso diccionario, pero dos años después que Palencia.

En una estancia de investigación en la Universidad de Princeton, en 2018, Hamlin, filóloga medievalista, estudiaba en la Firestone Library de esta institución una traducción de Fernández de Villegas del  Infierno (1515), de la Divina Comedia de Dante. Mientras realizaba esta labor le surgieron varias dudas sobre la encuadernación y pidió dialogar con Eric White, curador de la Rare Books and Special Collections, quien bajó de su despacho para reunirse con la investigadora. Así comenzó una conversación donde White la desafió con algunas preguntas y tras comprobar el conocimiento en la materia de Hamlin decidió confesarle que la biblioteca contaba con un tesoro curioso de autoría y fecha desconocida. Dentro del Universal vocabulario en latín y en romance (1490) [romance alude a la evolución del latín en otras lenguas y/o dialectos], de Alfonso de Palencia, había dos curiosos folios: uno contenía un vocabulario en castellano y latín, 77 entradas, y el otro, una dedicatoria a la reina Isabel.

Hamlin comenzó a trabajar de regreso en Buenos Aires para brindar una fecha concreta a estos folios, precisión que fue posible a partir de cotejar un catálogo alemán de tipos móviles con la tipografía específica que se utilizaba en una imprenta de Sevilla, Ungut y Polono, entre 1491 y 1493, y del análisis de un epíteto clave: “Reina de Granada”, una fórmula que serviría para además luego dar otro giro a la investigación cuando se buscara precisar la autoría de los folios. La conclusión de esta etapa en la investigación fue que se trataba de un incunable del que no había registro hasta la actualidad.

En este punto Hamlin invitó al medievalista y latinista Juan Fuentes, también miembro del Instituto de Investigaciones Bibliográficas y Crítica Textual (Secrit), a la investigación, la cual dio un paso firme cuando surgió una pista interesante. Fuentes revisó extensos corpus bibliográficos sobre léxicos antiguos y allí encontró el dato de que existía un manuscrito en El Escorial con un vocabulario anónimo fechado a fin del siglo XV. Con mínimas variantes, típicas de la Edad Media cuando se copiaba un texto, este ejemplar coincidía con los folios impresos que estaban investigando. En octubre de 2018 Hamlin viajó a El Escorial donde se hizo con una copia del original, además de continuar trabajando con una edición de 2007 de este ejemplar publicado por Gerald MacDonald. Este hallazgo fue publicado en Romance Philology y ya quedaba claro un hecho fundamental: existía un diccionario previo al de Nebrija. Ahora bien, faltaba precisar quién era aquel autor.

La investigación de esta segunda instancia llevó un año más. “Tenía una intuición sobre el autor. Trabajé mucho con Alfonso de Palencia y pensaba: «Este vocabulario anónimo tiene el mismo método lexicográfico que el suyo». Empecé a buscar pistas luego de descartar totalmente a Nebrija, porque él tiene otro método”, dice a La Nación. Hay que destacar que el manuscrito que se conserva en El Escorial es una copia de un texto de Palencia, es decir, no está escrito por la mano de este lexicógrafo, hecho que además demoró su identificación.

La investigadora, a través de una aproximación ecdótica, una disciplina que estudia los fines y los medios de la edición a partir de la filiación o parentesco entre manuscritos, comparó las fuentes [las citas de autores como Virgilio o Terencio que sirven como autoridad en las entradas de las voces para proporcionar un ejemplo al término latino que se hace equivaler al castellano] del texto de El Escorial con las entradas del vocabulario desconocido. No solo se concentró en las coincidencias entre ambos textos, sino también en los errores conjuntivos a la hora de citar, lo que prueba el parentesco entre ambos textos. Hamlin pudo concluir que ambos textos trabajaban con las mismas fuentes lexicográficas y cometían los mismos errores y, de este modo, que era Palencia el autor de ese vocabulario.

Hamlin publicó su investigación en el Boletín de la Real Academia Española (RAE) “Alfonso de Palencia: ¿autor del primer ‘Vocabulario romance latín’ que llegó a la imprenta?”. Este artículo, sobre el que ha hecho comentarios el erudito, catedrático y Bibliotecario de la Junta de Gobierno de la RAE  Pedro Álvarez de Miranda le da un aval contundente a la investigación de Hamlin.

Este hallazgo no le quita mérito en absoluto a Antonio de Nebrija. El próximo año se realizarán varios eventos, congresos y ciclos para conmemorar el quinto centenario de su muerte. Su labor resulta crucial no solo para estudiar la consolidación del castellano como lengua, a través del desarrollo de una gramática, la primera en una lengua vulgar en imprimirse en el Viejo Continente, y de un diccionario, sino también la consolidación de un imperio que requería una lengua unificada para poder transportar a las colonias.

“Este hecho tiene impacto en otras disciplinas, además de la lexicografía, como la bibliografía material, es decir el estudio de los incunables y de la historia del libro. Este hallazgo pone a Palencia en el lugar que se merece, con un poco más de protagonismo que tenía hasta este momento. Sí tenía un lugar en la historia política y literaria, pero ahora tendrá una lugar destacado en la historia lexicográfica”, concluye Hamlin quien después de este paréntesis tan fructífero podrá seguir trabajando con la traducción del Infierno.

lunes, 2 de agosto de 2021

"Un hermoso endecasílabo de cuarta y octava"

Está claro que, si Argentina fuera un país más justo, el escritor, ensayista y traductor Fernando Sorrentino (foto) tendría mayor visibilidad entre los lectores. Pero convengamos que ningún país es justo y que el trabajo que hay que hacer para separar la paja del trigo es siempre arduo. Por eso esta espiga, publicada originariamente en El Trujamán (2001), luego incluida en El forajido sentimental. Incursiones por los escritos de Jorge Luis Borges (Buenos Aires, Editorial Losada, 2011) y, finalmente, en la revista italiana Letteratura e Pensiero, en su edición de abril-junio de 2021.

 Un bell’endecasillabo per il maestro Borges

En la edición del 4 de julio de 1943 del diario La Nación, de Buenos Aires, apareció por primera vez el “Poema conjetural” de Jorge Luis Borges, más tarde reproducido en otros libros del autor e incontables veces en diversas antologías de todo tipo.

Como se sabe, en esos cuarenta y cuatro endecasílabos sin rima, el narrador en primera persona (“yo, Francisco Narciso de Laprida, / cuya voz declaró la independencia / de estas crueles provincias […]”) expone sus pensamientos antes de ser asesinado, el 22 de septiembre de 1829, por los montoneros del fraile-general José Félix Aldao.

Laprida (1786-1829) —antepasado remoto y lateral del mismo Borges— no esperaba tener esa muerte violenta y en tales circunstancias bélicas:

Yo, que anhelé ser otro, ser un hombre
de sentencias, de libros, de dictámenes,
a cielo abierto yaceré entre ciénagas.

Este hombre “de libros”, que huye “hacia el sur por arrabales últimos”, alcanza a compararse con un personaje de la literatura:

Como aquel capitán del Purgatorio
que, huyendo a pie y ensangrentando el llano,
fue cegado y tumbado por la muerte
donde un oscuro río pierde el nombre,
así habré de caer.
[…]

Desde luego, el Purgatorio es el de La divina commedia. El capitán que queda sin vista y sin vida es Buonconte da Montefeltro, y el oscuro río que pierde el nombre es el Arquiano (Purg., V, 94-99):

“Oh!”, rispuos’elli, “a piè del Casentino
traversa un’acqua c’ha nome l’Archiano,
che sovra l’Ermo nasce in Apennino.
Là ’ve ’l vocabol suo diventa vano,
arriva’ io forato nella gola,
fuggendo a piede e ’nsanguinando il piano.

[…]”

Manuel Aranda Sanjuán (versión en prosa, 1868) traduce:

 —¡Oh!, me respondió; al pie del Casentino corre un río llamado Archiano, que nace en el Apenino junto al Éremo. Allí donde pierde su nombre, llegué yo con el cuello atravesado, huyendo a pie y ensangrentando la llanura.

 Bartolomé Mitre (en verso, 1889):

Y él respondió: “Al pie del Casentino,
hay un río que llaman el Arquiano,
y sobre el Yermo nace en Apenino,

y que pierde su nombre en el rellano:
allí llegué la gola traspasada
huyendo a pie y ensangrentando el llano”.

Ángel J. Battistessa (en verso, 1985):

“¡Oh!”, respondió, “al pie del Casentino
cruza un torrente que es llamado Archiano,
que sobre el Ermo nace en Apenino.

Allí donde su nombre ya es inútil,
llegué yo con el cuello traspasado,
huyendo a pie y ensangrentando el llano”.

Vemos, pues, que Mitre y Battistessa coinciden exactamente en la traducción del verso 99. Esta opción es la más literal y es también la mejor.

De la misma manera, tomó Borges el verso italiano y lo llevó al español, con el único agregado del pronombre que. Como éste forma sinalefa con huyendo, el verso ni gana sílabas ni pierde armonía, y se mantiene, como su itálico antecesor, en un hermoso endecasílabo de cuarta y octava.

 

viernes, 30 de julio de 2021

"Las mejores editoriales confían en los editores"

El pasado 24 de julio, Hernán Firpo publicó en la sección Porteños, del diario Clarín, de Buenos Aires, la siguiente entrevista con el escritor y editor Luis Chitarroni.

“Escribí de espaldas al público”

Lo interrumpimos en medio de la presentación de sus últimos libros (La noche politeísta y Pasado mañana). Nos dicen que Luis Chitarroni, un sol de tipo y referencia total del ambiente literario, estaría dispuesto a respondernos para la sección Preguntas un poco zonzas sobre cosas de la cultura.

Un lujo, una alegría grande. Decimos iupi porque Chitarroni es, desde hace décadas, #eleditordelaño. Los que saben no dudan: “Un dios de nuestro olimpo literario”. “El mejor lector de la Argentina”.

Otros lo ven como un “escritor finísimo” y, por ende, de los menos leídos. “Maestro con olor a tabaco inglés”. “Editor maravilloso”. “Te lleva de paseo por la literatura”. “Hablar con él es como sumergirse en una biblioteca y en una filmoteca infinita”.

-Luis, ¿sobre qué hay que escribir hoy si uno quiere tener serias chances de publicar en una editorial grande?
-Ignoro cuáles son los temas para una editorial grande. Importan más que nunca la actualidad, el presente, como si hubiera obtenido una vigencia absoluta. Ojo, las generalizaciones llevan a una afirmación de lo contrario también. Fui siempre un lector muy distraído, pese al terrible oficio de editor. Me gustan los viejos libros de crítica, las novelas que pasaron inadvertidas, los poemas con mala reputación… Un amigo una vez me regaló un libro que se llamaba Very Bad Poems, antología de poemas horribles. Hoy siento la tentación de traducirlo.

-Estuviste como 30 años en Sudamericana (Mondadori). ¿Qué línea te bajaban?
-Las editoriales necesitan vender y los editores, ventear. Las mejores editoriales confían en los editores. Me toca estar siempre en buenas editoriales.

-¿Las novelas se releen?
-Claro, no todas. Las que nos provocaron esa fruición especial, ese escozor de estambre. Esas sí. Y las que tenemos la obligación de difundir, como esos hombres-libros de Fahrenheit 451. O Ana Karenina. O el Quijote, hasta donde uno llegue, en cualquier caso, en cualquier lugar.

-Se editan cada vez más libros inclasificables: un poco diarios, un poco pensamientos, ideas. ¿Hay alguna explicación?
-Si hay explicación, la ignoro. Uno puede nivelar ignorancia y suficiencia y decir: porque la vida en estos días "naturaliza" lo fragmentario. Y es tiempo de "naturalizarlo", porque hace por lo menos veinte años que lo venimos repitiendo.

-¿Cómo se hace para fabricar nuevos lectores?
-No creo que puedan fabricarse, excepto en alguna de esas ideas futuras que terminan como distopías. Por suerte, los lectores nacen o se hacen. Es una linda costumbre que solemos tener.

-¿Tenés alguna teoría de por qué ya nadie escucha a U2?
-Ya nadie escucha a U2 ni a Nick Cave, parece hoy, pero la lectura, como la audición, estaban ligados a cierto consumo y deleite "físico" que sólo los viejos respetamos por melancolía o inepcia, a menudo por una combinación de ambas. A mí siguen gustándome los libros viejos, como a quienes les gustan los automóviles, los modelos del pasado. Me encantan los diseños editoriales, los logotipos, isotipos o monogramas de una identidad en extinción. Eso sí, descarté los vinilos y los cedés solo por asfixia inmobiliaria, aunque sigo siendo un fanático de los booklets y las liner notes como una forma de literatura.

-¿Para qué sirve leer lo que pide el mercado si puedo verlo, casi gratis, en Netflix?
-Sí, la literatura parece crecer y soplar donde quiera. Y literatura es todo lo que se lea como tal, de acuerdo con la conclusión de Cabrera Infante. Quienes intentamos orientar o guiar podemos ser unos farsantes o los últimos representantes de una religión inútil. "Hay mucho que defender, hay que ser fieles", decía Holderlin. Un esfuerzo diario cuando se oye, en cadena, la profecía y la mala noticia como elementos esenciales de supervivencia. Todos ignoramos a dónde se dirige lo que estamos haciendo, aunque bien podríamos acuñar un eslogan satisfactorio que tranquilice nuestras conciencias, ¿no?

-Lucrecia Martel se enoja con Netflix: dice que los argumentos son una vigorosa máquina de ansiedad.
-De acuerdo con Lucrecia. Parece una exigencia de la inercia, no de la estabilidad, esa especie de requerimiento continuo de sentido y acción, de generación de atisbo de aventura o de aventura misma. ¿No fue suficiente con Lost, que estaba hasta cierto punto mimada por enlaces y desenlaces continuos, o soy solo un melancólico que evoca Twin Peaks y Mad Men?

-Luis, vos escribiste una novela rara. ¿Me podés explicar qué quisiste hacer en Peripecias del no?
-Como dijo un extraordinario crítico que escribió un libro publicado por Tenemos las máquinas (déjenme entretenerlos un rato con el enigma), yo escribí un libro de espaldas al público. Empezó como un proyecto de una seriedad enceguecedora y después encontró sus motivos para ir inventando senderos y pasadizos secretos. A algunos la experimentación, parece, los satisfizo, amigos y críticos, Beatriz Sarlo, Ricardo Piglia, Damián Tabarovsky, Sergio Bizzio... Un editor que murió hace poco y lo quiso traducir para una editorial que yo amo, acaso porque es una bodega de lecturas de juventud, Dalkey Archive, me animó cuando el proyecto era ya la explosión que había provocado. En algún lugar lo expliqué. Ahora hay unos editores españoles que se interesaron en ella y se renueva mi esperanza de que la novela inconclusa encuentre nuevos lectores.

-Mirá…
-Desde el comienzo estuve dominado por la impaciencia. Se me ocurrió, como a muchos, que lo inconcluso no tenía como motivo definitivo la muerte. Podía ser un corte por vez hasta la siguiente inconclusión. No tomé en cuenta que la impaciencia del lector es mucho mayor, y la busca de un resultado inmediato corroe al alma, como en ese filme de Fassbinder en el que lo hace efectivamente en infinitivo. Ahora escribo cosas que son como las que me gustaban cuando era un lector joven, como un ejercicio inútil de recuperación del pasado. A salvo de cualquier atisbo de comparación, no se crea que a Roussel le gustaba leer a los surrealistas. Le gustaba Verne. No se crea que a Burroughs le gustaban los beatniks. Le gustaban Burgess y Denton Welch. Uno hace lo que puede tratando de hacerlo lo mejor que puede. Ahora tendré seguramente que releer Peripecias…, y no hay cosa que me aburra más que leerme a mí mismo. Aunque a mis contemporáneos les encante competir.

-Los chicos se van a dormir con un cuento. ¿Es placer por la lectura o la manera que encontró la niñez para estirar la vigilia?
-Prolongar la vigilia, sí, era mi continuo infantil. El miedo y la esperanza de borrar la conciencia. El sueño plácido o la pesadilla como la moneda que se arroja mientras una voz murmura cerca de nosotros la historia de David Copperfield o de Harry Potter. De Azabache, de El pequeño Lord o de Mujercitas

-Vos impusiste a Mario Levrero generando un pequeño boom que, sin embargo, nunca llegó ser lo mismo que Bolaño...
-Mario Levrero se impuso solo, y a buena hora. Creo que hay diferencias para la mitología de uno y otro. Levrero, a quien no tuve la suerte de conocer -solo a su mujer y sus hijos- es magnífico y sedentario, resuelve todo en una especie de larga y sobria maniobra quieta. Bolaño, a quien desafortunadamente sólo conocí por fax, era muy dueño de su propia significación, en gran medida por la espalda que le había dado a su propia patria. Levrero vivía acá o acá enfrente. Enfrenta temas concéntricos o íntimos, se abalanza a géneros sin dejarlos intactos, carece de la expansión de Bolaño, que puede considerarse el único heredero del boom latinoamericano.

-Con La Bestia Equilátera editaste a David Markson, un tipo que también dinamitó el relato. En la página 50 de uno de sus libros, Markson se pregunta si "la rubia", a esa altura de la narración, no debería ya tener nombre y apellido…
-Markson es mucho más contenido que yo. Su desvarío y su vuelo, una vez conocidos, me dejaron de lado. En realidad, Markson se parece más a Levrero que a mí. Tiene incluso una tendencia a apropiarse de los géneros más parecida a la de Levrero o Piglia, y escribió policiales y westerns bien avenidos. Yo solo pude concluir mi pobre novela inconclusa y una serie de relatos, de muy distinta extensión, con disparatados móviles biográficos. De la biografía como un género confinado solo al fantasma.

-¿Qué escritor local te gustaba y te dejó de gustar?
-En un momento creo que dediqué una atención desmesurada a Osvaldo Lamborghini, creo ahora.

-¿Estás de acuerdo con el compromiso social de los artistas?
-Sí, pero no con cierto intervencionismo mesiánico, recalcitrante. Creo que las consecuencias de cualquier compromiso social deben estar implícitas en lo que se escribe, incluso en lo que se omite. A fin de cuentas, una de las tareas del que escribe, la única o la más pedagógica, es incorporar "buenos entendedores", coleccionistas de "pocas palabras".

jueves, 29 de julio de 2021

Nueva e importante traducción de Stefan Zweig

El escritor austríaco
Stefan Zweig (1881-1942) es una constante en los catálogos editoriales de todo el mundo. Al cabo de una época de esplendor, que coincide con los años de su vida, recurrentemente vuelve a ser publicado en todas partes. 

Su trayectoria en la lengua castellana lo vincula desde el principio a Buenos Aires, donde, como señala Marcelo G. Burello (docente e investigador de literatura y estética en la Universidad de Buenos Aires), en la presentación que hace a su traducción anotada de El mundo de ayer, recientemente publicada por Libros del Zorzal, "Alfredo Cahn, suizo de nacimiento y argentino por adopción, era amigo del autor desde 1918, cuando éste terciara a favor del por entonces adolescente en un cocurso literario de Zúrich, y desde el principio estuvo acordado que se haría cargo de la traducción (como venía haciéndolo con libros anteriores de Zweig). En la correspondencia entre ambos, curiosamente, fue el propio autor quien le indicó omitir --para no herir el supuesto pudor del mercado hispanohablante-- un capítulo íntegro, aquel que trata sobre el despertar sexual, además de un breve párrafo en el capítulo final, y así es como apreció la obra en Buenos Aires, a manos de la editorial Claridad, también en 1942 (el solo nombre de Stefan Zweig garantizaba por entonces un enorme éxito de ventas, y más aún cuando el escritor acababa de quitarse la vida). A esta sustanciosa (auto)mutilación, se sumó luego otra omisión grosera, por voluntad de los censores franquistas. La versión de Cahn, de nuevo, sin el capítulo conflictivo (donde se describe el paso por España), apareció eventualmente en Barcelona, primero reeditada en Hispano Americanda de Ediciones S. A., una vez terminada la guerra, y recogida luego en Obras completas del autor publicadas por la editorial Juventud, también catalana. En 2001, al cabo, una segunda traducción --ahora sí a partir del texto completo, pero lamentablemente aún sin notas-- vio la luz otra vez en Barcelona, a cargo de Joan Fontcuberta y Agata Orzeszek, en editorial El Acantilado",

Más adelante, Burello realiza una importante aclaración: "Contando con los beneficios del moderno trabajo crítico y filológica, a esta saga hemos querido aportar nuestra tercera variante, cotejada, anotada e ilustrada. Salvo por un par de ocasionales notasl al pie introducidas por la editorials original (que aquí marcamos con asterisco), todas las demás nos pertenecen. Con ellas hemos querido enmendar errores, advertir sobre omisiones, completar o complementar datos y, en lo posible, ofrecer una cronología más concreta que la que se desprende del texto, a menudo poco lineal y en ocasiones equívoca".

Cabe señalar que ésta es una edición de referencia y que, por lo tanto, merece toda la atención de los lectores. Luego, comparativamente, al ser editada en la Argentina, es considerablemente más económica que la española, hasta ahora disponible en librerías.

Resta aclarar que se trata de un libro de enorme importancia. En él, Zweig, muy próximo al suicidio, da cuenta de cómo fue la vida de su generación y, por añadidura, de Europa, en los años previos al ascenso del nazismo. Se trata de un testimonio de primera mano a cargo de uno de los mejores escritores de lengua alemana que, para su incomodidad y disgusto de Hitler y sus esbirros, era judío.



miércoles, 28 de julio de 2021

"En Latinoamérica, los cruces están bien vistos"

Valerie Miles
Granta, fundada en 1879 por un grupo de alumnos de la Universidad de Cambridge, es la década de las revistas literarias inglesas. A lo largo de su extensa trayectoria tuvo altas y bajas. Finalmente, en 1979, volvió a cobrar nuevo impulso, autopromocionándose como una revista literaria y editoral del Reino Unido cuya misión se centra en creer en el poder y la urgencia de la historia, tanto en ficción como en no ficción, y la suprema capacidad de la historia para describir, iluminar y hacer realidad". Por sus páginas pasaron grandes escritores del mundo entero y también otros que, con una escritora adocenada y poco interesante, por el simple hecho de haber estado asociados a la marca, recibieron una atención del todo desproporcionada para lo que proponían, atendiendo así a los intereses de los grandes grupos editoriales. 

En 2003, Aurelio Major y Valerie Miles (Nueva York, 1963) fundaron la versión en castellano, que, sucesivamente, fue publicada por las editoriales Emecé, Alfaguara, Duomo y Galaxia Gutemberg. Sobre los resultados, puede decirse más o menos lo mismo que de su homónima inglesa. La periodista Ana Clara Pérez Cotten , de TELAM, entrevistó a Valerie Miles, una gran promotora de la literatura en castellano en el mundo anglosajón, y el resultado de esa conversación fue publicado en el sitio de la agencia, el pasado 26 de julio.

“El mundo debe poner el ojo en lo que se escribe hoy en habla hispana”


Editora, traductora, periodista, escritora, investigadora de la obra de Roberto Bolaño y caza talentos, Valerie Miles cofundó en 2003 la revista Granta en español para establecer puentes entre la literatura anglosajona y la hispánica y, con esa premisa, cada diez años trabaja en la edición de un número que da a conocer los veinticinco mejores escritores jóvenes de habla hispana, una lista que en su más reciente selección "fichó" a los argentinos Camila Fabbri, Michel Nieva y Martín Felipe Castagnet.

Lejos del capricho y conforme con el “experimento científico” que supone controlar variables para descubrir las voces de una generación y llegar a una muestra representativa del mapa hispanoamericano, Miles celebra que estos escritores menores de treinta y cinco años prioricen la sonoridad y que se refugien en el humor y la sátira. Percibe, además, que la voz de las autoras mujeres se hace sentir cada vez más fuerte, se muestra conforme con una selección de autores que, a contramano del gesto de la selfie, se anima al desafío que supone escribir ficción y asegura que hay una edad dorada de la traducción literaria.

“No elegimos a un escritor que tuvo una gran idea para un libro brillante, sino al artista que usa el lenguaje como la herramienta necesaria para expresar un arte”, dice en entrevista con Télam a propósito de la aparición del volumen editado por el sello Candaya que reúne ahora textos de los autores seleccionados.

La última selección, que se dio a conocer en abril pasado, fue realizada por un jurado integrado por Aurelio Major, Horacio Castellanos Moya, Gaby Wood, Rodrigo Fresán y Chloe Aridjis. Más de 200 escritores respondieron a la segunda convocatoria de Granta en español y fueron elegidos en principio 60. A finales de junio, cada integrante propuso una primera lista de 20 candidatos y ahí comenzaron las deliberaciones que terminaron en esta selección literaria encabezada por España (con 6 escritores); México (con 4) y Argentina y Cuba (con 3 cada uno), dos autores de Chile y uno de Guinea Ecuatorial, Costa Rica, Perú, Colombia, Uruguay, Ecuador y Nicaragua.

Al requisito del límite de la edad, se sumó una condición que delimitó aún más el mapa. “Buscamos obras de la imaginación escritas en español. Ficciones. Conciencias plasmadas en la página. Contadores de historias. Nada de ensayos, ni memorias, ni reportajes. Nada de selfies pasadas por el Photoshop para hacerlos colar por ficción”, explica Miles en el prólogo de la edición que reúne los textos que los 25 autores decidieron presentar para la edición.

¿Qué entienden en Granta por “generación”?

–Tiene mucho que ver con la cantidad de tiempo que alguien está en conciencia. Durante los primeros diez años de vida, en la infancia, pasan muchas cosas en el trasfondo de lo más evidente: la música, las películas, las conversaciones que mantienen con sus pares en la escuela. Todo eso deja una marca y por más que haya un recorte local, esta información que viene de la infancia y la adolescencia es muchas veces compartida: a pesar de las diferencias, en una generación literaria resuena la misma melodía. Con esta selección, queremos decirle al mundo que debe poner el ojo en lo que se escribe hoy en habla hispana. No son solo veinticinco autores, hay una galaxia de escritores hispanoparlantes a la que hay que prestarle atención.

¿Qué tipo de representación buscaron en la selección?

–Trabajamos con una fórmula que creo que es muy honesta: sabemos y aceptamos desde el principio que hay una administración de la lectura. Los integrantes del jurado tienen gustos que son, de alguna forma, inapelables. Pero somos muy cuidadosos en la selección del jurado para que haya una variedad grande de autores, de lugares y que han estado expuestos a otras tradiciones literarias. La apuesta de Granta es como un experimento científico: ponemos ciertas variables y las cumplimos porque sabemos que da resultados. Somos un satélite de la Granta inglesa y ellos llevan 40 años con el mismo ejercicio de selección cada diez años y han tenido cierto éxito. En los números intermedios, en cambio, sí experimentamos más: trabajamos temas, invitamos a autores de todas las edades y generamos conversaciones. Buscamos retratar y no incidir porque no nos interesa imponer un canon. Tampoco vamos por la excepcionalidad: no elegimos a un escritor que tuvo una gran idea y que escribió un libro brillante, sino al artista que usa el lenguaje como la herramienta necesaria para expresar un arte. Sostenemos las variables a lo largo de las décadas porque sino el ejercicio de la comparación se desvanece.

En la edición de 2010, figuraban autores como Lucía Puenzo, Santiago Roncagliolo, Oliverio Coelho, Andrés Barba, Pola Oloixarac, Samantha Schweblin, Alejandro Zambra y Patricio Pron ¿Seguís la trayectoria de los autores seleccionados?

–Sí, claro. En otro día leí una entrevista en la que Andrés Barba contaba que aquella lista le sirvió para conocer a los escritores de su generación en otros puntos del mapa. Se leyeron, compartieron charlas y paneles. Granta busca fomentar la conversación entre escritores y esto va más allá de las generaciones porque también nos interesa que los escritores veteranos estén en contacto con los más jóvenes.

Como editora y traductora, tendés puentes entre autores y lectores de distintos idiomas y para dar cuenta de ese trabajo solés referirte a un proceso de “polinización cruzada”. ¿Por qué hacés esa conceptualización?

–El mejor ejemplo de esto ha sido Bolaño: un escritor chileno, que vivía en España pero que escribía sobre México. Hoy eso ya ni siquiera se cuestiona. Me parece extremadamente interesante el hecho de que los escritores españoles que durante mucho tiempo se dedicaron a la novela realista, puedan mirar a los argentinos y ver que están usando e investigando otras técnicas. Y que puedan ser influidos y polinizados, no ya por los italianos o los franceses, sino por los argentinos.

El uso de los géneros también suele marcar diferencias. En Estados Unidos o en España hay una interpretación muy esquemática de qué es ciencia ficción o un policial mientras que en Latinoamérica los escritores pareciera que se animan más a experimentar, a transitar los híbridos.

–Una vez entrevisté a Camilo José Cela y se quejaba justamente de esto: decía que en España hay una hay una tendencia a categorizar y que una vez que un escritor está categorizado por una manera no puede salir nunca de ahí. En Latinoamérica, en cambio, los cruces están bien vistos, simplemente hay personas creativas. Camila Fabri, por ejemplo, es actriz y dramaturga. Y además, hay una tradición: el mismísimo William Carlos Williams era médico. También me ha pasado a mí: me consideran como editora y no saben que escribo o que soy traductora, necesitan encasillarme.

En el prólogo, contás el detalle de por qué algunos autores no quedaron en la lista definitiva. Y sumás la valoración que el jurado hizo de esas obras. En el caso de los argentinos, quedaron seleccionados Martín Felipe Castagnet, Camila Fabri y Michel Nieva y, además, destacás los cuentos de Olivia Gallo ¿Por qué decidiste hacerlo?

–Hay una suerte de prejuicio que asegura que, en el mundo digital, los escritores ya no tienen capacidades de atención o de concentración porque ahora todo es Netflix y ya nadie lee. Y la realidad es que no es así, Y fue al revés, nos costó muchísimo llegar a los veinticinco y todos los miembros del jurado sentimos que en el camino perdimos autores valiosos. Hicimos defensas apasionadas y todos sacrificamos. Los cuentos de Olivia Gallo, por ejemplo, me encantaron: creo que tiene un estilo muy lánguido, mínimo, donde pareciera que no pasa nada pero vaya que sí pasa. Y en una época de grandes activistas y de conceptos en mayúsculas, uno agradece el talento con sutileza.

Analizás que es una generación que atiende al sonido de las palabras y que muestra con orgullo los dialectos. ¿Por qué sucede?

–Todos los integrantes del jurado notamos esta cuestión. Cuando empezamos a leer a los autores cubano sentíamos esa cadencia, aire fresco, nos obligaba a viajar. En Mónica Ojeda, Paulina Flores y Camila Fabri también se nota muchísimo este uso del lenguaje, el cuidado por transmitir lo complejo de la oralidad. A la hora de elegir las palabras, prima el sonido. Y ahí hay una ruptura. Creo que durante la generación del Boom y hasta Bolaño, hubo cierta idea de que para llegar había que tener determinada educación, un agente y circular por algunos lugares. Eso no pasa ahora, surgen historias que son menos conocidas, miradas más frescas, de lugares remotos. Es un augurio maravilloso para el futuro de las letras en español.