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jueves, 7 de diciembre de 2023

No mames, güey, y lee este artículo

En México, la palabra "buey", y sus varientes más frecuentes "güey" y "wey", se usan con mucha frecuencia en la lengua familiar. El siguiente artículo, publicado el pasado 10 de octubre, por Lucía P. Castillo, de la Academia Mexicana de la Lengua, en UnoTV, da cuenta de esa circunstancia.

"Güey" o "Wey": ¿cómo se escribe y cuál es su verdadero significado?

“Güey” o “wey” es una de las expresiones mexicanas más usadas en todo el territorio nacional. Pero, ¿qué cómo se escribe correctamente y cuál es su significado?

“Güey” o “wey” ¿cómo se escribe correctamente?

La forma correcta de escribir esta expresión mexicana es “güey”, según la Academia Mexicana de la Lengua. Esto, debido a que se cree que su origen deriva de la modificación verbal de la palabra “buey”.

Dicha modificación, académicamente llamada “velarización del sonido bilabial oclusivo sonoro en la letra ‘b’ a la que se le da sonido de ‘g’”, no es exclusiva de la expresión “güey”, si no que, también ocurre con palabras como “abuelo” que deriva en “agüelo” o “bueno” en “gueno”.

De acuerdo con Georgina Barraza, lingüista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, “este fenómeno es frecuente cuando tienes una ‘b’ seguida del diptongo ‘ue’, y suele estar adscrito a un nivel sociocultural con una escolaridad baja”.

Sin embargo, la Academia señala que escribir “wey” con la grafía “w” se utiliza porque fonéticamente está cerca del sonido ‘güe’ y es más fácil de escribir, sobre todo en soportes digitales.

¿Qué significa la palabra “güey”?
“Güey”o “wey” viene de “buey”, es decir de a alusión a un toro manso y castrado. “Del animal de carga que con paso lento araba el campo y torpemente vivía su mansedumbre en el lado opuesto del toro bravo”, dice la Academia Mexicana.

No obstante, señala que “de tanto llamar ‘buey’ a alguien para criticarlo por su torpeza y su falta de inteligencia, la palabra empezó a sufrir modificaciones hasta terminar en ‘güey’”.

Si bien, “güey” comenzó siendo una palabra despectiva y de bajo nivel cultural. Fue durante el siglo XX que se transformó en un concepto mucho más amplio hasta alcanzar un sentido neutro o positivo. De ahí que ahora pueda ser utilizado como nombre común para referirse a un amigo, a una persona de manera genérica o para hablar de la pareja sentimental. A este proceso se le conoce como “resemantización”.

De hecho, la primera vez que el vocativo “güey” apareció escrito fue en 1958 cuando Carlos Fuentes utilizó este coloquialismo en su novela La región más transparente, para plasmar el léxico de diferentes estratos sociales de la Ciudad de México.

viernes, 17 de octubre de 2014

Los diccionarios son obras de orientación que no deben tomarse con histeria, siempre y cuando no les arruines el negocio a los académicos de Madrid

Continuando con los festejos por la aparición de una nueva edición del DRAE, copiamos una noticia, subida el 14 de mayo por el Monitor Universitario, de México, también incluida en elcastellano.org, de Ricardo Soca.

La Academia Mexicana de la Lengua 
buscará independizarse de la RAE

Por
considerar que el diccionario de la Real Academia Española es inequitativo con las expresiones que se utilizan fuera de la Península Ibérica, es que la Academia Mexicana de la Lengua (AML) buscará independizarse.


El reto es por lo tanto generar un diccionario tan amplio, y mejor, que el diccionario de la institución europea (DRAE), pues son necesarios recursos verdaderamente equitativos y que reconozcan las hablas locales, comentó el director adjunto de la AML, Felipe Garrido, al término del sexto congreso regional celebrado en la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA). 

En compañía de la jefa de gabinete de la Comisión de Enlace de la AML, y el académico correspondiente para Aguascalientes, Felipe San José González Garrido, recordó que en 2010 se publicó la primera edición de un diccionario de mexicanismos a cargo de la AML, con el que se busca arraigar la idea de que los modismos regionales (formas particulares del español) son totalmente legítimos, por lo que se prepara una segunda edición que hasta el momento ha duplicado el tamaño de su antecesor.

Al respecto, expresó que esta acción plantea las bases para un gran diccionario que registre la gran diversidad lingüística del país, y se avanza hacia la independencia de academias de lengua española, pues consideró que el DRAE sigue siendo el diccionario central para los hablantes del español, a pesar de que no es equitativo. 

Sobre el tema, manifestó que los diccionarios son obras de orientación que no deben tomarse con histeria, pues aunque no existan algunas palabras en él, si se usan, deben respetarse. Esto lo ejemplificó con vocabularios derivados de lenguas extranjeras como el inglés o el francés, que en España son reapropiados, como güisqui o jersey, mientras que en México siguen conservando varios de sus elementos, como sandwich o futbol, a diferencia del sándwich o fútbol para la comunidad española. 


De esta forma indicó que no se pueden evitar los debates porque el DRAE está hecho allá, por lo que debe generarse un diccionario de tal magnitud por cada academia, pues aunque existe el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPN) que describe cómo se dice en distintos países una cosa, este documento se puede considerar como un intento por imponer a todos los pueblos de habla española los usos de España, más que defender las diferencias. Simplemente, dijo, en el DRAE se indican argentinismos, mexicanismos o colombianismos, pero no españolismos, por lo que no es un mamotreto equitativo.

Por otra parte, Felipe Garrido mencionó que de acuerdo a especialistas en todo el mundo, desaparecerán al menos la mitad de las 3 mil lenguas que actualmente se conservan, debido a la falta de uso y la globalización; pero el español seguirá en expansión por ser utilizado por cerca de 400 millones de personas en el mundo y la segunda lengua más estudiada; sin embargo, existen lenguas que podrían extinguirse, como el kiliwa que sólo es empleado por nueve personas en Baja California, y otro sólo es conocido por un matrimonio de más de 80 años de edad.