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miércoles, 9 de febrero de 2022

"Ciertos protocolos y políticas del sistema industrial de publicación"

El pasado 20 de enero, Ana Clara Pérez Cotten entrevistó para la agencia TELAM al escritor, traductor y editor Eric Schierloh, quien acaba de publicar La escritura aumentada, un libro singularísimo en el que plantea un nuevo modelo de edición. El texto se reproduce a continuación.




“La edición artesanal no es sólo un trabajo, la otra mitad es siempre una aventura”

En un llamado a considerar la producción de textos desde una concepción más amplia y a repensar la publicación, el escritor y editor platense Eric Schierloh invita en La escritura aumentada a que los autores y editores salgan del rol pasivo que les depara el sistema de edición industrial y defiende una forma artesanal de publicar, “más horizontal y menos ligada al fenómeno y la espectacularidad”.

“Ni toda la lectura pasa por la propaganda de los suplementos culturales ni todos los libros necesitan estar en librerías; hay un montón de fisuras en las que aparecen lecturas nuevas y libros completamente diferentes, muchos de ellos imposibles de publicar por el sistema industrial”, advierte Schierloh durante la charla con Télam desde su óptica múltiple de escritor, traductor y editor.

Publicó M, Maotouying y China ya no los quiere, y dirige Barba de Abejas, una editorial artesanal que también es taller tipográfico. En La escritura aumentada sostiene que la producción de textos es una práctica diferente a la de la literatura en el contexto de la industria editorial actual y que está más cerca, en cambio, de la llamada edición artesanal y de la producción y manufactura de soportes materiales.

–¿Cómo nació La escritura aumentada y su propio sistema de escritura? ¿Qué tanto pudiste aumentar la escritura de tu propio libro?
–Hace 3 o 4 años empecé a escribir unos textos algo teóricos sobre edición, traducción, escritura y también sobre ciertos problemas del campo de la edición como los premios, los derechos, las leyes, y las políticas editoriales. En algún momento de 2020 me pareció que ahí había una serie y que esos textos juntos estaban diciendo algo más poderoso de lo que cada uno pudiera estar planteando por separado. Entonces empecé a escribir el libro con todos esos materiales (en especial el texto que da título al libro). En cuanto a la escritura aumentada como sistema, o la edición artesanal, en retrospectiva diría que nació en el momento en que escritura y traducción dieron paso a la edición, impresión y encuadernación de publicaciones y eso fue en 2010. ¿Qué tanto pude aumentar la escritura del libro? Bueno, tiene dos ediciones dentro de la edición independiente, la nacional de Eterna Cadencia y la chilena de MIMESIS, y pronto una artesanal de Barba de Abejas, en la que, como siempre, el diseño, la impresión y la encuadernación están hechos en el taller editorial.

–¿Para que los escritores puedan ejercer la “escritura aumentada” deben ganar nuevas competencias?
–Seguro. En principio, diseñar e imprimir publicaciones más allá de un original; después, ampliar el proyecto de autopublicación, mediante la edición, al de un catálogo editorial más orgánico; por último, distribuir en la pequeña comunidad de la edición artesanal y el arte gráfico/impreso (y para eso hay que conocerlo bien, frecuentarlo, interactuar). Es mucho más gratificante que el sistema industrial de publicación (donde la mayoría sólo podemos ser escritores de textos-productores de contenido, digamos-, esperar sus largos tiempos y sucumbir a las expectativas que todo eso genera) y además da un dinero modesto con el que se puede diseñar, sin embargo, una vida junto a la publicación.

–¿Por qué comparás a la edición artesanal con una guerrilla?
–Porque intenta cuestionar desde el hacer, y de manera algo clandestina, ciertos protocolos y políticas del sistema industrial de publicación: la obligatoriedad del ISBN y el depósito legal, el arancelamiento del dominio público que hace el FNA mediante la figura (ridícula) del Dominio Público Pagante (con una ley, además, sancionada durante la última dictadura cívico-militar), las condiciones inherentemente hostiles del circuito tradicional de distribución y venta para las producciones no-industriales, los derechos de autor y de traducción (y el conflicto implícito que presenta esa concepción vetusta de la creación en términos de originalidad y propiedad privada exclusiva respecto del acceso a la cultura, por ejemplo). Traducir una obra sin los derechos también puede entenderse como una forma de cuestionar toda una idea de la industria de la cultura, muy ligada a la versión estandarizada de una de las variantes del español (la hecha en España, claro). En un sistema que trabaja todo el tiempo la especialización del trabajo, la escisión entre las diversas áreas de la producción editorial y la intermediación, la edición artesanal propone hacer en y con la comunidad de semejantes, mediante la figura de talleres, ferias y el contacto directo con los lectores. Para mí hay algo de guerrilla ahí, sin dudas.

–En el libro explicás los motivos por los cuales conviene no desestimar el aura de la edición independiente más allá de las críticas que se le pueda hacer al sector. ¿Qué rol creés que juegan hoy en el mercado editorial nacional?
–Cierta edición independiente todavía sigue enfrentando las consecuencias del proceso de concentración editorial y proponiendo una forma artesanal de publicar, más horizontal y menos ligada al fenómeno y la espectacularidad. Lo más interesante (y acá interesante quiere decir que hay lugar para el riesgo, lo inesperado y el descubrimiento) de la edición ocurre en la edición independiente. En este sentido, la edición artesanal es una aliada natural suya, hay algo de su mecánica a pequeña escala que todavía funciona ahí. El problema es cuando la edición independiente deja de ser también una forma de pensar la edición y de discutir el presente y se aleja hacia el mero negocio que aspira a crecer indefinidamente y sin que importe el costo. En cuanto a la diversidad material de las publicaciones y el diseño de nuevas estrategias y economías para las publicaciones y los autores y autoras, bueno, ahí es donde siento que la edición independiente (con pocas excepciones notables) claudica frente a los mecanismos y procesos típicamente industriales.

–Sostenés que la edición artesanal es una aliada natural de la edición independiente. ¿Qué tradición, rutinas o saberes crees que puede aportarle?
–La edición artesanal es una aliada natural de la edición independiente porque ambos son modelos artesanales de edición. La edición independiente edita en la pausa, con el tiempo de su lado, seleccionado muy bien los materiales para conformar su catálogo e identidad; además, distribuye, en general, de manera más cercana a la comunidad de lectores. La edición artesanal, por su parte, le agrega el cuerpo, el trabajo de manufactura de las publicaciones en el espacio de taller.

–¿Por qué crees que el perfil artesanal y familiar le permite a la edición independiente convertirse en una verdadera alternativa a la lógica hegemónica del libro de masas?
–Primero porque propone una forma diferente de estar en el ecosistema del libro (cuidando el vínculo con los autores y las autoras, no saldando ni destruyendo ejemplares de una tirada, tampoco depreciando la propia marca y el catálogo, etc.). Y después porque hay muchos lectores para los que un texto no es necesariamente lo central de una publicación; quizás lo son en igual medida la diversidad material (su pregnancia frente a la estandarización de los libros), las condiciones de circulación, la idea de proyecto editorial ligado a un artista o taller, el contacto más estrecho entre productores editoriales y lectores. Es evidente que ni toda la lectura pasa por la propaganda de los suplementos culturales ni todos los libros necesitan estar en librerías; hay un montón de fisuras en las que aparecen lecturas nuevas y libros completamente diferentes, muchos de ellos imposibles de publicar por el sistema industrial.

–Sostenés que la edición artesanal “es la publicación de los textos con los cuerpos”. ¿Qué rol juega el cuerpo en la publicación? 
–Uno central. Para empezar, se pasa del mero ejercicio de los dedos para escribir a la serie de oficios para la manufactura total del libro (montaje de taller, impresión, encuadernación, publicación, distribución independiente a mano) que requiere, literalmente, de todo el cuerpo (y también del tiempo). La edición artesanal nunca es sólo un trabajo (como tampoco lo es la escritura); la otra mitad es siempre una aventura, y una no monetizable.

jueves, 11 de febrero de 2021

Nuevas ediciones argentinas de Virginia Woolf: una vieja tradición

El pasado 29 de enero, Emilia Racciatti publicó en la agencia TELAM, la siguiente nota a propósito de la actualidad de Virginia Woolf. En su bajada se lee: El inmenso universo de las obras de la escritora británica es reactualizada con nuevas ediciones y algunos de los responsables de esas traducciones y publicaciones dialogaron con Télam”. 

La audacia del universo de Virginia Woolf se reedita a través de cartas, ensayos y cuentos

La audacia de Virginia Woolf (1882-1941) para hablar de su tiempo histórico y generar una voz disruptiva en el campo cultural, a través de ensayos, novelas o cuentos es reactualizada en el último tiempo con nuevas ediciones de su obra y algunos de los responsables de esas traducciones y publicaciones dialogaron con Télam sobre las huellas del universo de la autora en las formas de producir cultura vigentes.

Una nueva edición de Tres guineas, el ensayo que escribió como respuesta a la pregunta de un abogado acerca cómo evitar la guerra, y por otro lado, sus cuentos y relatos reunidos en un único libro, bajo el título Cuentos completos, son el aporte de Ediciones Godot a esta cadena de nuevos trabajos sobre la autora inglesa de la que en marzo se cumplen 80 años de su muerte.

Laura García, la responsable de traducir Tres guineas, aseguró que “más allá de la labor de investigación –es un libro cargado de datos, estadísticas y referencias muy específicas de la sociedad británica de esos años–, lo más desafiante fue hacer sentir el tono de Virginia Woolf, su voz, que en este trabajo es muy particular”.

“A diferencia de Un cuarto propio (un libro hermano en muchos sentidos), donde hay tiempo de pensar, imaginar y explorar posibilidades, Tres guineas está escrito con mucha urgencia, mucha rabia y con una gran amargura ante la visión del porvenir. Es un libro lleno de emoción y rigurosidad a la vez, donde la verdad no pasa por la impostura de una voz objetiva y serena, sino que atraviesa el cuerpo y estremece todos los cimientos”, advirtió.

Carolina Orloff es investigadora y traductora argentina radicada en Edimburgo, fundadora del sello Charco Press que busca difundir la literatura latinoamericana, y en diálogo con Télam indicó que el trabajo de traducción de los Cuentos Completos fue “un viaje enriquecedor al máximo y también un reencuentro con el castellano”.

Para la editora, en estos cuentos “se destaca no solo la audacia sino también la inteligencia que tenía desde muy joven”, ya que en esta colección hay escritos de ella a los 20 años.

“Es alguien que se lanzó a la escritura con convicción desde una edad muy temprana. Desde los 18, 19 estaba escribiendo para su círculo, que era en sí acomodado en términos socioeconómicos, con un acceso al arte y a la cultura muy cercano, muy cotidiano. A esa edad ya era miembro de un movimiento por el derecho de las mujeres. Todo eso se mete en la Virginia que se pone a escribir entre dos guerras mundiales”, repasó Orloff.

La tarea de traducción de Cuentos Completos también estuvo a cargo de Micaela Ortelli, quien dice haber impreso los papeles y los llevó “durante mucho tiempo de un lado a otro”.

“Se me hizo largo porque todo era largo: las oraciones, las ideas, los razonamientos, las descripciones. Hasta los cuentos cortos eran largos”, afirmó.

Otra de las publicaciones recientes que permite acercarse al mundo de Virginia Woolf es Leer y reseñar, un libro que llega a las librerías por trabajo de edición y traducción de Eric Schierloh, responsable del sello Barba de Abejas, que la define como “una escritora de vanguardia que además fue editora artesanal en la Hogarth Press. Este trabajo (concretamente, la edición, la composición tipográfica y la impresión en una minerva a palanca y luego en otra a pedal) le permitió formarse una conciencia especial respecto de las condiciones materiales de la escritura, la lectura y la publicación de libros”.

Schierloh adelantó que acaba de traducir y publicará este año Sobre la artesanía, mientras que el año que viene hará lo mismo “con los fragmentos de sus diarios que giran en torno a la edición y la impresión artesanales”.

¿Dónde reside la vigencia de la autora de La señora Dalloway? Para el escritor y editor, “tiene que ver con la consciencia respecto de las condiciones materiales (de ahí el cuarto propio), además claro de su evidente interés en lo emancipatorio (el feminismo, la edición respecto del sistema industrial de publicación, la escritura respecto de la literatura o la novelería clásica, etc). La modernidad de su prosa se condice con ciertas búsquedas también 'modernas' y recurrentes a lo largo de sus ensayos”.

A través de la editorial Rara Avis, se difunde Victoria Ocampo - Virginia Woolf. Correspondencia, un trabajo editado y prologado por Manuela Barral, traducido por Virginia Higa y Juan Javier Negri, en el que se puede leer el intercambio entre las dos escritoras luego de conocerse en 1934 en Londres en una muestra del fotógrafo Man Ray.

Barral llegó a esta correspondencia porque su investigación doctoral es sobre Victoria Ocampo y señaló que un aspecto que le llamó la atención, “aunque va más allá de su carácter de escritoras, es ver a Victoria y Virginia como agentes culturales, su punto de vista editorial”.

Por ejemplo, “en este intercambio es posible rastrear la decisión de publicar Un cuarto propio en español: Virginia le sugiere a Victoria que empiece la traducción de sus obras por ahí”, resaltó.

Encontrarse con estas cartas revisadas y traducidas por Victoria “mucho tiempo después de que Woolf las hubiera recibido” modificó en Barral su forma de leer a la gestora de Sur.

En el prólogo se explaya sobre ese aspecto y consigna que esas tachaduras y correcciones posteriores la hicieron pensar que “Victoria usa las cartas como un espacio híbrido para desplegar desde la intimidad una figura pública” y al organizar la compilación decidió incorporar los manuscritos, precisamente, “para mostrar la rareza de las cartas duplicadas. También fue por el fetiche del original, claro; pero sobre todo porque permitía cotejar diferencias en los facsímiles y exhibir cómo Victoria se lee a sí misma, se traduce y se edita. Está constantemente construyendo su imagen autoral”.

La investigadora sostuvo que Virginia Woolf se transformó en un punto de referencia para Victoria Ocampo y apuntó que “Correspondencia muestra el desarrollo de esa relación” y cómo la autora de Orlando: una biografía” le habló “en estas cartas sobre la escasez de autobiografías escritas por mujeres. En algún sentido ese es el puntapié para que Ocampo escriba la suya. Y –subraya– hay más: Victoria también es una apasionada lectora y crítica literaria de Woolf, por eso me parecía importante reeditar su ensayo Virginia Woolf en su diario y mostrar también este punto de vista”.

“La propia Ocampo se ocupa de establecer esa idea vincular en sus Testimonios, en su Autobiografía y en Virginia Woolf en su diario, donde busca asociarse a Virginia como amiga y admiradora. La trayectoria intelectual de Victoria está atravesada por Virginia: el primer volumen de sus Testimonios de 1935 empieza con la 'Carta a Virginia Woolf' y en 1977, en su discurso de aceptación a la Academia Argentina de Letras, una Victoria octogenaria también vuelve a ella. Es un vínculo apasionante que ha recibido –y seguirá recibiendo– lecturas y opiniones”, repasó Barral en el intercambio con Télam.

Al momento de resaltar la vigencia de Woolf, no dudó en destacar “la originalidad de ciertas tramas, por ejemplo en Orlando; en su modernidad narrativa, cuando despliega la técnica del fluir de la conciencia a la par que Joyce; en su afilada capacidad de denuncia y de sutil ironía”.

“A la luz de las reediciones actuales es posible dimensionar cuán pionera fue Victoria Ocampo. Es ella la primera que decide traducir al español a Virginia Woolf hacia 1935 a través de su editorial Sur. Para exhibir esto la Correspondencia incluye un listado con las traducciones de Woolf, para contextualizar la importancia del aporte de Ocampo al difundirla”, enfatizó.