El siguiente artículo fue publicado sin firma, el pasado 3 de octubre, en La Jornada, de México. En él, en vísperas del comienzo de una nueva edición de la Feria de Frankfurt, se habla de la crisis que está sufriendo el sector del libro en Alemania.
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martes, 6 de octubre de 2026
En Alemania también caen las ventas de libros
Feria del Libro de Fráncfort enfrenta caída de lectores en Alemania
El ambiente en el sector del libro se presenta en Alemania bastante sombrío ante el inicio de la Feria del Libro de Fráncfort, que se inaugura el 7 de octubre.
Sobre todo los jóvenes leen menos, el número de novedades editoriales y de traducciones está disminuyendo, al igual que las ventas y la facturación, según datos de la Asociación Alemana de Libreros.
La facturación del sector del libro en 2025, de 9 mil 620 millones de euros (10 mil 800 millones de dólares), fue un 2.7 por ciento inferior a la de 2024. Tras los primeros ocho meses de 2026, la cifra siguió bajando y ahora se sitúa un 3.0 por ciento por debajo del mismo periodo del año anterior.
El número total de compradores de libros se redujo entre 2024 y 2025 en casi un 5 por ciento. Más alarmante aún: el número de lectores de entre 10 y 15 años se redujo en más de un 30 por ciento en comparación con el año anterior, y entre los de 20 a 29 años, en casi un 18 por ciento.
¿Qué se lee más y qué se lee menos?
El interés disminuye en la mayoría de las categorías temáticas: libros de viajes, un 11.6 por ciento menos; guías prácticas, un 8.1 por ciento menos; libros de no ficción, un 4.6 por ciento menos; y libros infantiles y juveniles, un 2.4 por ciento menos.
Las ventas sólo han aumentado en las categorías de ficción, un 1.2 por ciento; literatura para jóvenes adultos, un 4.8 por ciento más; y literatura para adultos jóvenes, un 9.6 % por ciento.
El número de primeras ediciones de libros también está disminuyendo: en 2025 se publicaron 52 mil 644 títulos nuevos, casi un 10 por ciento menos que en 2024. Y también se redujo el número de traducciones al alemán.
Mientras que el comercio en línea se mantuvo estable, las librerías físicas registraron un descenso del 3.7 por ciento en 2025. El negocio de los libros electrónicos se estabilizó en un nivel constante. En cuanto a los audiolibros, las ventas aumentaron más de un 13 por ciento.
Fuerte caída de la competencia lectora
Alrededor del 20 por ciento de los adultos —10.6 millones de personas— de entre 16 y 65 años en Alemania tienen dificultades para leer y escribir. Este fue el resultado de un análisis especial sobre la evolución de las competencias de lectura y escritura de los adultos, al que hace referencia la Fundación Lesen (Leer) de Alemania.
El último estudio PISA también lo pone de manifiesto en el caso de los alumnos. Uno de cada tres jóvenes de 15 años carece de la "competencia básica en lectura", según el director del estudio.
"El descenso en la compra de libros entre los jóvenes y los malos resultados del PISA en materia de competencia lectora son tendencias paralelas", afirmó el presidente de la Asociación Alemana de Libreros, Sebastian Guggolz.
Evolución del lector al fan
El director de la Feria del Libro de Fráncfort, Juergen Boos, espera que el propio certamen contribuya a despertar un nuevo interés por la lectura. La clave: crear un vínculo emocional con el autor o con el tema.
Para que el mayor número posible de visitantes "llegue a la lectura a través de su afición", la Feria de Fráncfort está en plena transformación. El número de eventos aumenta año tras año. En la zona "Meet the Autor", los fans hacen cola durante horas para hacerse selfies o conseguir autógrafos.
La novedad de esta edición son los "mundos de experiencias" con actividades participativas, por ejemplo, para aficionados a la novela negra, oyentes de podcasts o amantes de los cómics.
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jueves, 24 de septiembre de 2026
México y la Frankfurter Buchmesse en 2026
La noticia proviene del diario mexicano Milenio. La publicó Vicente Gutiérrez, en la edición del pasado 18 de septiembre. Allí se lee de la iniciativa de la agencia Lecturable para llevar editores mexicanos independientes a esa gran feria de negocios.
México vuelve a la Feria del Libro de Frankfurt
México vuelve a la Frankfurter Buchmesse (FBM), conocida en español como la Feria del Libro de Frankfurt, con un stand colectivo integrado por 44 coexpositores, 335 títulos y una delegación de 20 profesionales.
El proyecto es coordinado por Lecturable, agencia de estrategias para la industria editorial.
“La industria editorial mexicana tiene una potencia enorme como economía creativa. Reunir a más de 40 expositores significa que hay interés real por tener presencia en la arena internacional”, señala Carlos Rojas Urrutia, director de estrategias de Lecturable y cofundador de la agencia.
Y agrega en el comunicado de prensa que “confiamos en que este es un primer paso para sumar voluntades y recuperar la presencia de México en encuentros como este, para no perdernos de todo lo bueno y malo que ofrece el mundo, porque es la única forma de recomponer nuestro mercado en la realidad que enfrentamos”.
Se informa que la presencia de nuestro país en esta edición de la FBM se gestiona con recursos aportados por editores independientes, infantiles, universitarios y proyectos del libro con sede en México.
Este stand colectivo lleva a Frankfurt una muestra de la bibliodiversidad mexicana en un año en que la Buchmesse pone un foco de atención en nuestro continente por dos motivos: por un lado, Chile será Invitado de Honor en 2027; por otro, la FBM lanza el LatAm Stage para conmemorar el 50 aniversario de su primer foco temático, que fue América Latina en 1976.
“Este esfuerzo colectivo, que no cuenta con ningún apoyo gubernamental o institucional, tomó forma gracias a la voluntad de los editores mexicanos interesados en explorar el panorama internacional, quienes aportaron recursos propios para financiar el proyecto”, se señala en el documento.
La coordinación de Lecturable incluye no solo la gestión operativa, “sino el acompañamiento a los coexpositores antes, durante y después de las fechas de la feria, de forma que puedan aprovechar las oportunidades de networking, profesionalización y negocio que ofrece la FBM y que van mucho más allá de los cinco días presenciales en que tiene lugar”, se señala en el boletín de prensa.
Los participantes del stand colectivo van desde proyectos medulares para el libro mexicano y editoriales infantiles multipremiadas hasta representantes de la edición independiente, autores y proyectos que recién comienzan. Participan en el stand colectivo mexicano de Frankfurt: 16 editoriales de interés general, 10 editoriales universitarias, nueve editoriales infantiles, tres ferias del libro, dos autores, dos distribuidores, una librería y un proyecto digital.
Algunos de ellos son: Alboroto Ediciones, Aquelarre Ediciones, Armando González Torres, Claudia Marcucetti, Corda, Dharma Books, Ediciones Akal, Ediciones Antílope, Ediciones del Lirio, Ediciones El Naranjo, Editorial Cayuco, El Colegio de la Frontera Norte, Elefanta Editorial, Feria Internacional del Libro de Guadalajara y Feria Internacional del Libro de Monterrey.
También estarán Grano de Sal, Gris Tormenta, Textofilia Ediciones, Tinta en las Uñas Editoras, Trilce Ediciones, Universidad Autónoma del Estado de México, Universidad Autónoma Metropolitana, Universidad de Sonora y la Universidad Iberoamericana Puebla, entre otras.
Además de la exhibición de sus libros, la delegación mexicana tendrá presencia en ocho de las mesas redondas que se realizarán en el LatAm Stage entre el miércoles 7 y el sábado 10 de octubre.
La FBM es el encuentro anual más importante para el mundo del libro y las industrias creativas. Sitio de encuentro, festival literario y foro de debate, la Buchmesse no es una feria del libro más, sino el epicentro global del sector editorial y uno de los escenarios más importantes del mundo para los debates actuales sobre acontecimientos internacionales y sociopolíticos.
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martes, 15 de septiembre de 2026
Este año la República Checa pagó para ser la invitada de honor de la Feria de Frankfurt
"El evento literario más importante del mundo reordena sus espacios para facilitar la interacción directa y dedica un escenario especial al aniversario de Latinoamérica como invitado de honor, en una edición marcada por el debate sobre el impacto de la tecnología en la lectura y la cultura." Eso dice la bajada de la nota publicada sin firma en InfoBAE, en el día de ayer.
"Entre un libro y sus lectores se interponen cada vez más plataformas y algoritmos": la Feria de Frankfurt desafía el dominio digital y reivindica el encuentro cara a cara en su 78ª edición
La 78ª edición de la Feria del Libro de Frankfurt, que se celebrará entre el 7 y el 11 de octubre, recordará con un escenario especial el 50º aniversario de Latinoamérica como primer invitado de honor a esta cita literaria y ofrecerá, además, con una fuerte presencia de Chile, un aperitivo de cara al año que viene, cuando el país sudamericano será país invitado.
Así, entre el 7 y el 9 de octubre, el programa del espacio dedicado a América Latina se centrará principalmente en aspectos del sector editorial latinoamericano, mientas que durante el fin de semana, serán los escritores, artistas y creativos los que tomarán la palabra para debatir temas que abarcan desde la literatura hasta cuestiones sociales.
“Nuestro futuro país invitado, Chile, contará con una fuerte presencia, ya que contribuye al programa con 14 autores e ilustradores”, dijo Ines Bachor, directora de Relaciones Públicas de la feria, en la rueda de prensa de presentación de esta 78ª edición.
Además de la participación chilena, habrá “un programa realmente amplio con obras procedentes de los países más diversos, desde Argentina hasta los cómics guatemaltecos”, subrayó.
“Hoy en día, la atención es un bien muy disputado. Entre un libro y sus lectores se interponen cada vez más plataformas, recomendaciones y algoritmos. La respuesta a esto empieza por el encuentro”, afirmó Jürgen Boos, director de la Feria del Libro de Frankfurt, cita que reúne a “personas que escriben, traducen, editan, venden y leen libros”.
La Feria de Frankfurt apuesta por ofrecer un espacio de encuentro personal entre escritores y lectores con un nuevo orden espacial y un claro perfil para cada pabellón, pero se volcará también en cuestiones urgentes de actualidad dentro del programa de política cultura “Frankfurt Calling”, con nombres como Gisèle Pelicot, icono de la lucha contra la violencia sexual de la que fue víctima.
Por eso, añadió, en esta edición se dará a estos encuentros un nuevo orden espacial en el que cada pabellón tendrá un perfil más definido, lo que facilitará la orientación y dará tiempo para las conversaciones.
Este año, el invitado de honor es la República Checa que, bajo el lema “Un país a orillas del mar” estará representada por 75 autores de todos los géneros.
El pabellón de 2.300 metros cuadrados, titulado “En los límites de la imaginación”, transportará a los visitantes a un paisaje costero poético con elementos redondos e hinchables, boyas interactivas y un faro poético, señala el comunicado, que agrega que la inteligencia artificial permitirá experimentar la literatura checa a su manera, con la creación de obras de arte en directo, entre otras cosas, con la participación de un robot.
En los dos escenarios del pabellón del país invitado se celebrarán lecturas, coloquios e intercambios especializados durante todos los días de la feria, aunque el “año de la cultura checa” irá mucho más allá del recinto ferial, con decenas de actos relacionados con la literatura, el cine, el teatro y la música, así como diez exposiciones en instituciones culturales de Frankfurt y otras ciudades del estado federado de Hesse, que invitarán a descubrir la diversidad cultural de la República Checa.
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viernes, 15 de agosto de 2025
La historia de Chile como invitado en Frankfurt, o cómo hacer difícil lo fácil
"La participación de Chile como Invitado de Honor en la feria literaria más relevante del mundo partió con el pie izquierdo, al rechazar la invitación para 2025, para luego retractarse, firmando su asistencia finalmente para 2027. Hoy el país será el protagonista de esa edición de la cita. Sin embargo, su puesto más relevante, el de director ejecutivo, ha sido declarado desierto." Es lo que dice de la bajada del artículo firmado por Constanza Moncada, publicado en el diario La Tercera, de Chile, el pasado 13 de agosto.
El nuevo tropiezo de Chile en su camino a la Feria del Libro de Frankfurt: aún no hay Dirección Ejecutiva
Un nuevo traspié sufre la participación de Chile en la importante Feria del Libro de Frankfurt 2027, el mayor evento literario a nivel global: aún no hay dirección ejecutiva, pese a que los plazos ya se cumplieron para contar con ese puesto.
Chile es el Invitado de Honor en la 79° versión del evento, que se realizará de 6 al 10 de octubre de ese año. “A través de los cielos de la literatura” es el lema que sostiene participación del país. Será la cuarta nación latinoamericana como invitada, luego de las presentaciones de México (1992), Brasil (1994 y 2013) y Argentina (2010).
La presencia del país en la instancia es organizada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, a través del Consejo Nacional del Libro y la Lectura (CNLL), que depende de la Subsecretaría de las Culturas.
Desde la Secretaría Ejecutiva del Consejo, confirmaron a Culto la ausencia de una Dirección Ejecutiva, el rol más relevante para enlazar la industria chilena con todos los requerimientos del evento. ¿La razón? El concurso público para dicho cargo fue declarado desierto.
“Se generó un proceso de postulación y selección para el cargo de ‘comisario’, no obstante, las postulaciones recibidas no cumplieron con los requisitos para finalizar satisfactoriamente el proceso”, indicaron.
La española Marifé Boix-García, vicepresidenta de la Feria del Libro de Frankfurt, confirma la información a este medio. “Sabemos que hubo un proceso en el que ninguno de los postulantes cumplió con la nota mínima para pasar a entrevista y que, por lo tanto, quedó desierto; ahora se están evaluando los siguientes pasos de parte del Mincap“, explicó.
Los requisitos eran los siguientes: título profesional de una carrera de al menos 10 semestres, preferentemente en Ciencias Sociales, Administración o Ingeniería, y manejo del inglés y el alemán.
La postulación estuvo abierta desde el 4 al 11 de junio de este año. En el sitio de Empleos Públicos ya no figura la vacante, ni siquiera como concurso finalizado.
Desde la Subsecretaría afirman que nuevamente se abrirá este concurso, cuando la cuenta regresiva para Frankfurt sigue avanzando. “Se generará un nuevo mecanismo para completar el cargo”, indicaron.
La oferta no es menor. Quien asuma este puesto ganará cerca de 2 millones 800 mil pesos con un contrato de honorarios.
Dentro de sus funciones debe coordinar, planificar, supervisar y evaluar “las actividades comprometidas en el contrato de participación. Además, deberá enfocarse en posicionar el sector editorial chileno mediante estrategias de profesionalización e internacionalización, generando espacios formativos, acciones de visibilización de autores/as y editoriales, y fortaleciendo redes que contribuyan al desarrollo del mercado editorial chileno”, según consigna el sitio de Frankfurt 2027 del Ministerio.
Marifé Boix-García hace énfasis en que el rol de la Dirección Ejecutiva es sumamente relevante, pero que su ausencia no ha detenido el trabajo. “Estamos avanzando con otros temas, también importantes, como son, por un lado, la elaboración una lista de títulos chilenos que se están evaluando por parte de expertos alemanes para crear una lista de libros recomendados para la traducción a la lengua alemana. Por otro lado, con la planificación de actividades para el segundo semestre de este año, incluido el despliegue en la próxima feria de Frankfurt a mitad de octubre”, dice.
Desde la Secretaría del Consejo del Libro y la Lectura, también hacen hincapié en la continuidad del trabajo, a través de diversas acciones. “Una de las más importantes es el proceso para generar una ‘lista corta’ de títulos priorizados para su promoción y eventual comercialización en el mercado de lengua alemana (Alemania, Austria y Suiza), por parte de una comisión de expertos designados por la organización de la feria. Este llamado se hizo durante el mes de mayo a editoriales y agentes, recibiendo más de 100 títulos, los que ya están siendo revisados por los expertos”, explicaron.
Añadieron que se avanza en otros llamados para nuevos catálogos. Asimismo, se está trabajando en traer al país a editores alemanes, “para que conozcan el sector editorial y puedan generar intercambios, de modo de fortalecer la presencia de Chile de cara al 2027″.
También, informan que “están trabajando con la delegación que nos representará el 2027″.
Controversias previas
El camino de Chile a Frankfurt ha sido pedregoso. En junio de 2023, el Ministerio de las Culturas, encabezado por el exjefe de la cartera Jaime de Aguirre, rechazó la invitación, argumentando razones presupuestarias y que las prioridades de la industria eran otras. En concreto, Chile, como país invitado, debía desembolsar $8.000 millones para financiar su participación.
La decisión fue desmentida casi de inmediato por el presidente Gabriel Boric. “Esta decisión no pasó por mí, ni me fue comunicada oportunamente, y yo le manifesté al ministro De Aguirre mi discrepancia, porque considero que gastar en Culturas es una tremenda inversión, no un gasto, esta no es plata que se tira a la basura”, dijo el mandatario.
La decisión provocó reacciones negativas en el mundo editorial chileno, ya que la feria impulsa internacionalmente el mercado editorial, al ser escenario de importantes acuerdos en la industria, como la traducción y comercialización en otros mercados de obras nacionales.
Fue el 1 de diciembre de 2023, que la actual ministra Carolina Arredondo firmó el documento que confirma la participación de Chile como invitado de honor.
El camino ya suma hitos. Uno de ellos fue la realización de CONTEC en Santiago, el encuentro que la Feria del Libro de Frankfurt desarrolla en América Latina. Este se desarrolló en el Centro Cultural La Moneda y reunió a más de 30 ponentes de Europa, Chile y otros países de América Latina que compartieron ideas y experiencias sobre las tendencias actuales de la industria editorial.
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jueves, 29 de mayo de 2025
Chile invitado a la Feria de Frankfurt
"La española Marifé Boix García se apresta para viajar a Chile, donde formará parte de la segunda edición del Contec, un encuentro profesional que forma parte del camino para Frankfurt 2027, donde Chile será el país invitado de honor. Acá habla sobre cómo ha sido la preparación del país, las expectativas, los desafíos de la industria del libro y los efectos de la Inteligencia Artificial en el mundo editorial." Esto dice la bajada del artículo publicado por Pablo Retamal L., en el diario La Tercera, de Chile, el pasado 24 de mayo.
Vicepresidenta de la Feria del Libro de Frankfurt: “Chile ha ganado tiempo y eso será positivo para su participación”
Por estos días, la agenda de la española Marifé Boix García está a tope. Como Vicepresidenta para el Sur de Europa y América Latina de la Feria del Libro de Frankfurt, se apresta a viajar a nuestro país, donde formará parte de la segunda edición del Contec Chile, un encuentro profesional coorganizado entre la entidad germana y el Ministerio de las culturas. Este evento se realizará entre el 28 y 30 de mayo, en el marco de la próxima Furia del Libro de invierno.
La instancia reunirá a los principales agentes literarios y gremios editoriales nacionales con sus pares de Alemania, Reino Unido, Dinamarca, Estados Unidos, Francia, Brasil, México, India, Egipto y América Latina, quienes vendrán a conocer y establecer lazos con la industria local, con la finalidad de difundirla en el extranjero. Es parte de las actividades programadas con miras a la participación de Chile como país invitado de honor en la Feria del Libro de Frankfurt 2027. En ese contexto, Boix se dio tiempo para atender a Culto vía Zoom.
–Usted viene al Contec, encuentro con editores de Chile y el mundo, ¿qué es lo que se busca generar en esta actividad?
–Por un lado, tenemos la parte de la conferencia del encuentro Contec, que ahí lo que se trata es de llevar temas relacionados con el mundo editorial, como la profesionalización de la industria editorial, la distribución y el marketing digital o temas relacionados con la inteligencia de datos, etcétera. Y luego, lo que ya son los editores, eso ya viene vinculado realmente a lo que es el invitado de honor, porque este año es el más importante de todos: hay que vender derechos de libros chilenos ahora. La idea es que luego esos libros sean traducidos. Los contratos de derechos de traducción siempre incluyen una cláusula que generalmente habla de 18 meses hasta el momento de publicación. La idea es que el 2027 ya tengamos libros chilenos traducidos a otras lenguas, entonces hay que trabajar desde antes en eso. Ese es uno de los objetivos importantes en el contexto de este viaje de editores, que está organizado por el MINCAP y también por Dirac y nosotros obviamente apoyamos con alguno que otro contacto si es necesario.
–¿Qué factores principales influyeron en la decisión de seleccionar a Chile como País Invitado de Honor para la Feria del Libro de Frankfurt 2027?
–Por un lado, desde lo que podíamos observar en la Feria de Frankfurt, vimos que la parte gubernamental en Chile funciona muy bien. Hay un diálogo muy bueno y también un gran apoyo de cara al sector editorial. Por otro lado, hay un factor importante para la feria que siempre intentamos focalizar hacia ciertos mercados, regiones, lenguas, etcétera. Entonces, intentamos que cada tantos años haya algún país latinoamericano, asiático, europeo, etcétera. Entonces, que haya ahí un círculo que no sea demasiado centrado en una sola región. Como sabrás, Chile estaba previsto primero para el 2025, antes de eso habíamos tenido tres países europeos seguidos, entonces para nosotros era importante decir nos vamos a otra región un poco más alejada, para de esa manera también tener ahí otra biodiversidad interesante para los editores que participan en la feria de Frankfurt. Y bueno, Chile dijo que no en esa ocasión y por eso nos fuimos al otro extremo e invitamos a Filipinas. Después, invitamos a un país que estuviera un poco más céntrico desde el punto de vista europeo, como es la República Checa para el año que viene y, después volvimos a Chile. Con ello, volvimos a América Latina.
–Cuando se realizó ese cambio de fecha para la participación de Chile, ¿les generó algún tipo de problema?
–La verdad que en el momento sí, porque le tuvimos que dar mucha prisa a Filipinas, que llevaba mucho tiempo esperando que le dijéramos que sí, pero nos estábamos manteniendo a la espera porque teníamos la expectativa de que fuera Chile quien participara. En el momento que Chile se retiró, a Filipinas le quedaba poco tiempo. Ahora, pensado desde el punto de vista de hoy, Chile ha ganado tiempo y supongo que eso será positivo para el resultado posterior. Lo único que cambia en este panorama es que será otro gobierno el que estará a cargo del proyecto cuando se efectúe la Feria del 2027. No será el mismo que está ahora en el poder. Eso sí que cambia, pero lo demás, yo creo que si nos centramos en lo que es la industria editorial, no debería ser problema, porque eso es independiente del gobierno de turno. Y tampoco creo que cambien tanto las cosas porque los editores y los buenos autores seguirán siendo los mismos, independiente de algún otro contenido que quiera presentar un gobierno o no.
–¿Cuáles han sido los mayores desafíos que han enfrentado en la coordinación de un evento de esta magnitud con un país tan distante geográficamente?
–Sí, la verdad es que eso es un poco complicado, porque cuando se trata de viajar a ciertos países, de nuestro lado o de esos países a Frankfurt, Alemania, se complican un poco las cosas. No se tiene la continuidad que, por ejemplo, tenemos con el director del proyecto de la República Checa, que cada par de semanas está en Frankfurt y vuelve a hablar con todo el mundo directa y presencialmente. Pero yo creo que lo más importante es tener claros los objetivos y tener las reuniones que se deben organizar a tiempo. A nivel de trabajo, yo creo que lo más importante es estar bien alienados y entenderse bien. O sea, no hay problema. El desafío más bien, es entre las personas que quizás no se conozcan todavía. Ahí el desplazamiento es más complejo porque un viaje a Chile no son un par de horas, sino ya se tienen que planificar los tiempos de otra forma, y eso va a requerir alguno que otro esfuerzo.
–¿Qué expectativas tienen en la Feria respecto al impacto que la presencia de Chile generará en el público y la industria editorial internacional?
–La expectativa que tenemos es que se den a conocer otros escritores y escritoras que, de momento, no son tan conocidos y conocidas aún. Siempre que un país, una región, se presenta con su literatura y cultura, también da frutos en los otros países cercanos. Yo creo que si se presenta a Chile como invitado de honor, seguro que también habrá una buena repercusión para sus vecinos latinoamericanos que estarán en la feria, y eso automáticamente genera otro interés por parte del público, sobre todo de los profesionales.
–¿Se conoce la literatura chilena en Europa?, ¿qué se está leyendo?
–Pues algunos escritores sí se conocen, como Nona Fernández, Alejandro Zambra, María José Ferrada, hay muchos libros que sí se leen y están traducidos al alemán. Tampoco es que empiecen a trabajar ahora. O sea, la Dirac ha hecho mucho trabajo en los últimos años y todos los años ha traído también alguno que otro escritor a la feria, no solo a la de Frankfurt, sino también a festivales literarios, donde han estado presentes diferentes escritores chilenos.
–En otro aspecto, ¿Le teme a la Inteligencia Artificial y sus efectos en la industria de Libro?
–Yo creo que la Inteligencia Artificial es un tema que está cambiando tan rápido, que lo que dice un día, dos días más tarde puede cambiar. Pienso que es algo que hay que aprender a manejar. Hay que aprender a usar conscientemente esas herramientas que a lo mejor nos pueden ayudar y agilizar algunos procesos, pero yo personalmente soy muy cuidadosa en su uso. Para traducir alguna cosa, uso la herramienta, pero corrijo. Me pongo a ver lo que he traducido, y lo que traduzco lo hago a una lengua que más o menos domino, para poder ver si realmente es lo que yo he querido traducir o no. Entonces, es como una ayuda pero no para tomarlo tal cual y usarlo sin alguna reflexión adicional o sin un criterio original. Y hay cosas que, desde mi punto de vista, no se pueden dejar solo en manos de la Inteligencia Artificial. Por ejemplo, la traducción literaria yo no la pasaría por Inteligencia Artificial, tampoco el diseño de una cubierta. Para eso estimo demasiado a los ilustradores y el trabajo que hacen ahí las personas. Eso es algo que hay que cuidar, y por mucho que se aprenda, que se meta esa información en una máquina, el resultado no puede ser igual.
–¿Cuáles cree que son los desafíos para llegar a nuevas audiencias, encantar a nuevos lectores considerando la competencia en relación al tiempo que dedican las personas a las series y el streaming?
–Bueno, al final siempre se trata de compartir historias. Y lo importante, sobre todo pensando en los diferentes públicos y en las diferentes edades de esos públicos, es pensar dónde están los lectores, o los oyentes, o los que prefieran novela gráfica, por ejemplo. Si yo puedo transmitir un libro de Juan Rulfo en novela gráfica, pues que bien sea. A lo mejor en otro momento la misma persona lee algún libro de ese mismo escritor. O ahora, por ejemplo, el gran éxito que está teniendo El eternauta, pues ya tuvo su éxito como novela gráfica, pero si ahora a través de otro medio vuelve a ganar terreno, se vuelve a ganar público. Mucha gente tomará el libro después de ver la serie. Yo creo que hay un entrelazado entre los diferentes formatos, y es interesante trabajar en ello. De lo que estoy convencida es que hay que ir a donde está el público, y hay que producir en ese formato y ofrecerlo en la plataforma donde se encuentre el público. Y, obviamente, mantener las librerías es súper importante, eso también es algo que hay que cuidar porque ser librero es una profesión.
–¿Cómo ve el futuro de la Feria del Libro de Frankfurt y su rol en el panorama editorial mundial?
–Yo lo veo positivo. La Feria del Libro de Frankfurt es enorme y todos los años decimos que hay que volver a inventarla. O sea, ya estamos pensando en la feria del 2026. Es posible que la feria vaya evolucionando en dirección hacia un festival en paralelo, pero nunca dejando de lado la parte profesional que sigue siendo la más importante a nivel histórico de la feria. Y eso es algo que lo tenemos muy claro y que lo seguimos cuidando: tenemos el centro de agentes literarios más grande del mundo. Es el corazón de la feria, el que mueve todo ese tema de derechos literarios y de traducción. Entonces, yo la veo muy diversa, es una feria de ferias, de muchas ferias distintas, de contenidos distintos, de comunidades distintas que todas se encuentran alrededor de una fecha, en un lugar, pero que hay que cuidarla, desarrollarla, etcétera.
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miércoles, 16 de octubre de 2024
Frankfurt 2024: "No hubo fondos para el stand ni para que viajaran escritores invitados"
En la volanta del artículo publicado en el día de hoy por Silvina Friera, en el diario Página 12, se lee: "Por primera vez en 62 años no tendrá participación oficial en la Feria del Libro de Frankfurt". Luego, en la bajada se aclara: "Se trata de un encuentro clave para la industria editorial. La Cámara Argentina del Libro decidió financiar íntegramente un pequeño espacio de apenas 16 metros cuadrados en el que participarán 9 editoriales. La académica argentina Victoria Torres, de la Universidad de Colonia, autogestionó la charla 'Resistiendo a la realidad', en la que estarán Carlos Gamerro, María Negroni, Ariel Magnus y Mariana Dimópulos".
Argentina está aislada del mundo y el responsable es el presidente Javier Milei, con su “motosierra”, empecinada en desfinanciar “gastos” que son inversiones. Por primera vez en 62 años ininterrumpidos, el país no tendrá un stand oficial en la Feria Internacional del Libro de Frankfurt, un encuentro clave para la industria editorial porque concentra la mayor parte del negocio de compra y venta de derechos. La 76ª edición de esta Feria, que se realizará del miércoles 16 al domingo 20 de octubre, tendrá a Italia como país Invitado de Honor.
La presencia argentina en Frankfurt, feria que nació en 1949, fue una política estatal a partir de 2010, cuando el país fue Invitado de Honor, en el contexto de las celebraciones del Bicentenario. Entonces viajó una delegación de más de cincuenta narradores, poetas, críticos y ensayistas, encabezada por Griselda Gambaro, María Teresa Andruetto, María Negroni, Osvaldo Bayer, Juan Sasturain, Juan Gelman, Mempo Giardinelli, Claudia Piñeiro, Samanta Schweblin, Martín Kohan, Fabián Casas, Pedro Mairal, Elsa Drucaroff, Ricardo Forster, Guillermo Martínez, Carlos Gamerro, Luisa Valenzuela, Tamara Kamenszain, Leopoldo Brizuela, Ana María Shua, Elvio Gandolfo, María Moreno y Eduardo Sacheri, entre otros.
Las editoriales argentinas siempre estuvieron en Frankfurt en el stand de la Cámara Argentina del Libro (CAL). La Cancillería y la Agencia Argentina de Inversiones y Comercio Internacional financiaban el espacio y difundían la producción editorial a través de diferentes programas y apoyo. La Agencia de Inversiones funcionó dentro de la Cancillería hasta julio, desde entonces pasó a la órbita de la secretaría General de la Presidencia, a cargo de Karina Milei. Al frente de la agencia fue designado el abogado y periodista Diego Sucalesca, quien protagonizó una obra de teatro junto a Javier Milei.
Este año La Libertad Avanza lo hizo: no hubo fondos para el stand ni para que viajaran escritores invitados. No es un tema menor que los escritores no viajen a Frankfurt, como podrían argumentar los cruzados libertarios. Desde hace más de una década, fueron viajando escritoras y escritores argentinos, tanto durante las presidencias kirchneristas como macrista, que participaron en lecturas, paneles y debates, actividades que les permitieron dar a conocer sus trabajos dentro de la Feria como en programas de extensión de universidades alemanas, entre las que se destaca la “Jornada de literatura argentina”, organizada por la argentina Victoria Torres, profesora de la Universidad de Colonia desde 2012, una plataforma en la que los autores argentinos dialogan con estudiantes y académicos acerca de sus obras.
Ante la falta de apoyo del Gobierno nacional, la Cámara Argentina del Libro decidió financiar íntegramente un pequeño stand de apenas 16 metros cuadrados en el que participarán 9 editoriales: Fondo de Cultura Económica, Eudeba, Libros del Zorzal, AZ, Dunken, Del Naranjo, Clacso, Colisión Libros y Tres Olas. En este espacio estará también el desfinanciado Programa Sur de Apoyo a las Traducciones, que busca promover la traducción de obras de autores argentinos para facilitar su edición en lenguas extranjeras. Este año el programa fue reducido drásticamente de 320.000 dólares a menos de 30.000.
Cuando Torres confirmó que no habría delegación oficial en Frankfurt, movió cielo y tierra para organizar alguna actividad autogestionada en la Feria. Se contactó con escritoras y escritores argentinos que están viviendo en Alemania, como Ariel Magnus y Mariana Dimópulos que desde Berlín, donde residen, se pagarán sus pasajes en tren a Franfkurt, lo mismo en el caso de María Negroni, que está desde hace unos meses en Berlín por la Beca DAAD (Servicio Alemán de Intercambio Académico, que en alemán se escribe Deutscher Akademischer Austauschdienst). A ellos se suma Carlos Gamerro, de visita en Alemania, invitado por la Universidad de Colonia. El domingo 20 de octubre a las 16 hora alemana (21 hora argentina) Magnus, Dimópulos, Negroni y Gamerro participarán de “Resistiendo a la realidad”, que tendrá lugar en la Feria del Libro de Frankfuert en el marco del programa “Perspectives on Culture and Politics”, un espacio en donde importantes voces de todo el mundo reflexionan acerca de las cuestiones más acuciantes de la actualidad. “La falta de participación oficial de Argentina obtura muchas de las posibilidades de hacer circular por el mundo el trabajo de numerosos agentes culturales. Lo contrario a lo que alguna vez fue nuestro lema: ‘Argentina, cultura en movimiento”, lamenta Torres al recordar el lema de la participación del país en 2010.
“Las consecuencias de que no habrá representación oficial en Frankfurt se pueden dividir en dos tipos, una de orden práctico, que es que Argentina tiene una tradición en las letras internacionales y eso se debe, entre otras cosas, a la continuidad de la participación en Frankfurt y la visibilidad que eso trae en el mercado internacional del libro, que permite que escritores argentinos sean traducidos y editados en el extranjero y por supuesto eso repercute en la industria nacional”, explica Dimópulos desde Berlín. “La significación simbólica es una intención efectiva de quitarle legitimación a instancias intelectuales que no sirven o que se pueden ver como una potencial amenaza. No se trata entonces sólo de defenderse ante la destrucción de la cultura, como decía Martín Kohan, sino de poner en evidencia que hay una estrategia y que a largo plazo eso significa poner otras ideas en juego. En el fondo lo que hay de por medio es la construcción de un escenario para no darle lugar a ideas valiosas e imponer otras”.
Magnus, también desde Berlín, le aporta un poco de ironía a un asunto bochornoso. “Ni aunque me invitaran participaría de algo vinculado con este gobierno”, afirma el escritor. “Igual creo que deberían venir y me da pena porque no traen ni escritores libertarios, por lo menos, si es que existen, que traigan a los suyos. La cuestión es que hay que estar en Frankfurt; para la industria editorial es re importante y es un escándalo que no estemos”. El escritor revela que cuando el Consulado argentino se enteró de lo que estaba armando a pulmón Victoria Torres, les ofreció a cada uno de los autores 150 euros y “lo rechazamos con muchísimo entusiasmo”, aclara. “No sé cuánta culpa tiene el consulado de la decisión del gobierno. No estar en Frankfurt es una negligencia total y un desprecio absoluto por la cultura. Y no es que no vayan a ningún lado, porque a Davos fueron. No es una cuestión de plata”.
La decisión oficial de dar de baja el financiamiento para la presencia de Argentina no le sorprende a Negroni. “La gravedad y persistencia de las medidas que el actual gobierno viene impulsando desde que asumió, la hacía previsible. Me parece de absoluta necesidad el apoyo oficial a la educación pública y a la cultura en general. La primera ha constituido siempre una herramienta para progresar individual, económica, y socialmente y la segunda --con el prestigio ganado por los y las creadoras en las diversas áreas artísticas-- una de nuestras mejores cartas de presentación en el exterior. Lamento mucho esta situación y espero que pueda revertirse a la brevedad”.
Gamerro subraya que el hecho de que no haya una delegación oficial en Frankfurt es “otra vergüenza” en el “largo prontuario” del gobierno nacional. “Ya no se trata solamente de desinterés o de ninguneo, sino de una política sistemática de destrucción de todo el ámbito cultural en las más diversas manifestaciones, que es algo que no solo se hace solapadamente, sino que se ostenta, y que claramente pertenece al programa internacional de las nuevas derechas, de las cuales Milei forma parte y es un buen alumno que viaja por el mundo (gastando la plata que no gasta en estas actividades culturales) para que le den letra y le digan qué tiene que hacer y decir. Toda esta idea de convertir la cultura, la educación y la investigación científica y tecnológica en una cosa de ‘zurditos’ es programática”, plantea el escritor y agrega que en ese sentido el desmantelamiento del Programa Sur es “coherente” con esta práctica. “El argumento de que están redireccionando las traducciones a otras lenguas y géneros es una mentira. Reducir lo que eran 120 libros traducidos por año a 8 y proponer eso como una ganancia o un refinamiento del programa es una mentira muy burda”, concluye Gamerro.
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Silvina Friera
miércoles, 30 de agosto de 2023
Literatura argentina traducida: el contexto es clave
El pasado 24 de agosto, Luciano Sáliche entrevistó a Gabriela Adamo y Victoria Rodríguez Lacrouts con motivo del informe que ambas realizaron sobre "extraducción" para la fundación TyPA (ver, en este mismo blog, las entradas correspondientes a los días 18 y 22 de agosto). El resultado de esa conversación fue publicado por InfoBAE cultura.
Cortázar, editores enamorados y 1787 licencias: mapa de la traducción de la literatura argentina
“Este informe no es conclusivo en sí mismo. El objetivo, justamente, fue mostrar un estado de situación al que pudimos llegar con herramientas bastante limitadas, pero a partir de ahí abrir la conversación y empezar a tirar del ovillo para ver si se puede generar algún panorama más alentador para la venta de derechos de autores argentinos”. Quien habla es Victoria Rodríguez Lacrouts. Ella y Gabriela Adamo —y la colaboración de Victoria López Zanuso—, como referentes de la Fundación TYPA, acaban de presentar La extraducción en la Argentina III (2010 – 2022), una investigación sobre las traducciones de la literatura argentina en el último tiempo. “Lo bueno es poder empezar a contar con estas informaciones: tener datos que te permitan hacer comparaciones”, agrega Adamo.
Números iniciales for export
¿Qué datos se despliegan a partir de este relevamiento? Empecemos. En el período 2010-2022 se vendieron un total de 1787 licencias. El promedio anual es de 149. Pero si hablamos de títulos, el total es de 1224, con un promedio anual de 102. Se basaron en cuestionarios y encuestas enviados a más de 600 editores, agentes y autores del país y del exterior, la información del Programa Sur y la base de datos de ThreePercent, que depende de la Universidad de Rochester, Estados Unidos, que recolecta las traducciones hechas al inglés. El informe abre con esta pregunta: “¿Cómo llegan los autores y autoras argentinos a ser traducidos a otras lenguas?” Ese interrogante, dicen, es el que “guió gran parte de los trabajos llevados adelante por el área de Letras de la Fundación TyPA a lo largo de más de veinte años”.
El primer informe, que hizo Adamo junto a Valeria Añón y Laura Wulichzer, abarcó la franja 2002-2009 y llevó por título Venta de derechos de autor para otras lenguas. “Fue un parteaguas. Fue un trabajo muy grande, sirvió mucho, se usó mucho, se siguió leyendo mucho”, explica ahora Adamo. Luego vino un segundo informe, Interpretar silencios, de 2008-2012, a cargo de Añón. La continuidad fue la clave. Y si bien la información es amplia, no es suficiente: “En cuanto a las oficinas públicas o las cámaras del libro, no existe la costumbre de registrar estos datos”, por lo que “el libro argentino traducido queda en un limbo” y “se vuelve totalmente imposible rastrear datos monetarios; de hecho, hoy en día es imposible saber qué tamaño real tiene el mercado que estamos analizando”.
Cortázar, el más traducido
Los cinco autores con más licencias vendidas son Julio Cortázar (65) César Aira (50), Claudia Piñeiro (40), Roberto Arlt (40) y Ricardo Piglia (39). El primero, Cortázar, mantiene tiene cierta ventaja por sobre el resto. ¿A qué se debe? “Cuando teníamos el primer informe pensábamos que era algo coyuntural, pero ahora se ve que Cortázar se sostiene en el tiempo”, dice Adamo, y continúa: “Las respuestas que puedo dar son intuitivas, pero claramente una de ellas es que se convirtió en literatura clásica de la Argentina, en un autor que se traduce y se vuelve a traducir. Están también Borges, Bioy, Silvina, Sabato, todos nombres que están entre los primeros puestos, pero Cortázar gana por lejos. Es un autor que se traduce a lenguas nuevas y a veces a lenguas que ya lo habían traducido pero lo vuelven a traducir”.
Por su parte, Rodríguez Lacrouts explica que “Cortázar fue como el mascarón de proa de un movimiento dentro de la literatura latinoamericana. Cuando esa literatura latinoamericana se mundializa, Cortázar era el nombre que estaba encabezando en nuestro país eso”. Y agrega algo que quizás para nosotros, acá, en Argentina, sorprenda: “Todavía en Europa, para leer gran parte de la literatura contemporánea latinoamericana, se sigue utilizando la categoría de realismo mágico. Son categorías que quedaron muy cristalizadas después del boom de la literatura latinoamericana. Fue un estallido tan fuerte que quedó impresa ahí una marca que no se va más. Quizás por eso Cortázar sigue siendo el abanderado. Está siempre en el top cinco; pasan los años y sigue ahí”.
Hay más autores en esa lista. Arlt, por ejemplo. “Seguro está relacionado a que está ahora liberado de derechos, entonces tienen muchos títulos”, dice Rodríguez Lacrouts. Pero además, comenta Adamo, “hay una segunda línea de autores que fluctúa más. Son los autores fuertes en el momento para la Argentina que entran en esa primera franja de autores más traducidos, pero después desaparece de ahí. Salvo algunos: Tomás Eloy Martínez en la primera vuelta y Claudia Piñero ahora. Un autor que fue haciendo esa subida fue Piglia: al principio estaba como un autor más bien nuevo que no sabíamos si se iba a sostener o no, y ahora se sostiene cada vez más. Claramente está entrando en este grupo de autores que están permanentemente traducidos”.
La simpatía italiana
De los derechos vendidos, Italia compró el 26.6% y Estados Unidos el 18.2. Le siguen Francia con 14.2, Brasil con 10.4, Alemania con 9.8, Reino Unido con 7.0 y Bulgaria con 5.7.“Pareciera que Italia tiene un interés especial para Argentina, ¿no?”, dice Rodríguez Lacrouts, y cita el caso puntual de Edizioni Sur, que “se especializa en literatura latinoamericana, pero que tiene en el catálogo cantidad de autores argentinos, tanto clásicos como contemporáneos. Eso está buenísimo porque muchas empiezan, publicando a los clásicos y a los ya no llegan. Pero Sur publicó todo. Yo soy una convencida que el motor más poderoso de tracción no es el marketing ni las grandes publicidades, sino el entusiasmo de uno o dos personas que hacen que que todo sea mucho más perdurable en el tiempo”.
Por su parte, Adamo dice: “Lo de Italia es muy llamativo. Hay como alguna simpatía cultural, una cercanía cultural entre ambos países. En ese país hay dos editoriales que traducen muchísimo. La mayoría traduce dos o tres títulos y después no siguen traduciendo; en cambio estas dos traducen mucho y con constancia. También fue muy llamativo y muy interesante ver cómo creció el inglés. En nuestro primer informe el inglés no estaba entre las cinco lenguas que más traducían y ahora sí”. Además, las diez editoriales más compradoras fueron Edizioni Sur (Italia), Edizioni Arcoiris (Italia), New Directions (Estados Unidos), Open Letter (Estados Unidos), Charco Press (Reino Unido), La Dernière Goutte (Francia), Meander Publishing (República Checa), Asphalte Éditions (Francia), Fili D’Aquilone (Italia) y Colibri (Bulgaria).
Frankfurt y el Programa Sur
En el año 1999, Gabriela Adamo fue invitada a la Feria de Frankfurt para participar del programa de editores. En ese entonces trabajaba en Editorial Sudamericana. Ahí, en ese gran encuentro alemán, tuvo por primera vez contacto con lo que ella define como “el mundo editorial en Europa”. “Lo realmente impactante fue ver cómo se traducían las lenguas europeas, y Estados Unidos también, y cómo Argentina estaba fuera de ese circuito. Yo conocía la literatura argentina y pensaba: si Argentina tiene una literatura de altísima calidad que podría estar compitiendo codo a codo sin problemas con estos libros, ¿por qué no estamos acá? Había muy poquito de literatura argentina en ese ida y vuelta de traducciones. Y ahí fue, te diría, que empezó el interés y la curiosidad de pensar por qué se daban esas cosas”.
Ese mismo año, cuando volvió de Frankfurt, empezó a trabajar con Américo Castilla, el fundador de de la Fundación TYPA. “La primera propuesta que le hice fue trabajar en ese campo armar la Semana de Editores en Argentina, que era hacer lo mismo que yo había visto en Frankfurt pero al revés: traer editores de todo el mundo a la Argentina para mostrarles lo que hacemos. Y la Semana de Editores en Argentina fue un programa de mucho tiempo: se hizo durante quince años. Porque la sensación de ese momento era que no nos traducían porque no nos veían, porque no estábamos en ese circuito. Una cosa muy entusiasta: si nos vieran nos van a traducir”, cuenta quien publicó en 2012 el libro La traducción literaria en América Latina.
Los editores enamorados
“La editorial italiana Sur empezó siendo una librería, después empezó editar, y después la que traducía la mayoría de los libros de autores latinoamericanos se convirtió en la editora del sello. Generalmente son proyectos bastante autogestivos”, explica Rodríguez Lacrouts, y Adamo subraya la idea: “Acá hay mucho que tiene que ver con intereses personales: de pronto aparece un editor que por x motivo está enamorado de la literatura argentina y se pone a traducir un montón. Como es relativamente chico el número absoluto de libros argentinos traducidos este tipo de cosas puede generar cambios fuertes en las tendencias.
Potencia y contexto
El contexto acá es clave. Victoria Rodríguez Lacrouts explica que, “en relación a Uruguay y Chile, por ejemplo, tenemos muchísimas más traducciones nosotros. Obviamente que con Estados Unidos, con las lenguas centrales, no te podés comparar nunca. Estamos hablando de una lengua que, si bien es central, siempre tiene la dominancia todavía de España. Habría que hacer un estudio comparativo más serio, pero en principio lo que me parece un gran éxito es lo parejo: se mantuvieron en un programa medio relativamente parejo durante más de diez años las traducciones de autores argentinos. Para mí eso ya es un montón. ¿Se pueden hacer un montón de cosas para que ese número pueda aumentar un poco más? Sí, seguro. Son un montón de cosas”.
¿Y qué cosas? “Cosas que no tienen que ver únicamente con una mejor aplicación del Programa Sur o políticas de Estado que se complementen un poco con eso. Tiene que ver también con las dificultades que todavía tenemos en nuestro país para conectarnos económicamente con el mundo: el cobro de divisas acá siempre es muy complejo. Entonces te metes como en una maraña de cosas donde muchos editores prefieren no mirarla y dedicarse a otra cosa que a vender autores. Son un montón de aspectos en los que se pueden trabajar para que este número vaya creciendo. No me parece un número menor. El promedio sostenido año a año está muy bien, me parece un buen pronóstico”, asegura Rodríguez Lacrouts.
“Lo más notable del informe —opina Adamo— es que se mantiene el interés por la literatura argentina. Si uno la mueve bien y la muestra, está. A veces suena un poco ombliguista, decir ‘nos tienen que mirar’; no es eso, sino que realmente hay un convencimiento de que la calidad de la literatura argentina es tan buena que merece estar en ese circuito de literatura traducida. Lo más reconfortante fue confirmar esto y ver cómo año tras año siempre un poco más se traduce. Hay todavía un largo camino para recorrer. En el concierto internacional de lenguas Argentina no tiene un lugar central, pero dentro de lo que se puede aportar la literatura argentina va creciendo. Y eso lo confirmamos y eso da entusiasmo”.
miércoles, 2 de agosto de 2023
"Traducir es una tarea filosófica, henchida de preguntas, desgarro y renacer"
En 2022, España fue el país invitado a la Feria de Frankfurt. Así, quien dio el discurso inaugural de ese evento fue la filóloga e historiadora española Irene Vallejo, que decidió centrarse en un gran elogio a la traducción. Su discurso luego fue reproducido por la revista mexicana Letras Libres, en su número del 22 de diciembre del año pasado. Es lo que sigue a continuación.
Todos los territorios son mi tierra
Existe un atlas, la literatura, donde todos los territorios son mi tierra. Puedo adentrarme en ellos al leer, con el caminar de los ojos y la imaginación. Estos viajes sin límites son posibles gracias al oficio de la traducción, un fabuloso hallazgo humano que alguien –cuyo nombre no recordamos– inventó en tiempos remotos, en el érase una vez de los cuentos. Como escribió José Saramago, los escritores hacen las literaturas nacionales, mientras los traductores construyen la literatura universal. A quienes me han regalado la patria de su idioma, a quienes aceptan ser yo para que yo sea otra, mi familia de Babel, quiero expresarles mi gratitud infinita. Ahora mismo mis palabras se desdoblan en una traducción. El mismo río con distinta agua. Idéntica partitura, con diferente instrumento. Este discurso resuena en dimensiones paralelas que nos permiten estar juntos, las ideas cambian de piel para seguir palpitando: es el arte de unir universos, una tarea de bastidores y penumbras.
Les pido que agucen el oído y escuchen, aunque sonó hace siglos, la percusión rítmica de cascos de caballos. Los jinetes son hombres sabios: astrónomos, físicos, matemáticos, filósofos. Acuden desde toda Europa, por tierra y mar. De sus ropas polvorientas brota un hedor desagradable a sudor de senderos, bosques, posadas, establos y puertos: la fetidez acompaña al trotamundos de la Baja Edad Media. Estos individuos malolientes y hambrientos de saber viajan a la ciudad de Toledo, en Castilla, encrucijada de Oriente y Occidente, el lugar donde se conservan y traducen cuidadosamente los rescoldos de la sabiduría clásica y bizantina, enriquecida por el conocimiento científico y literario hindú, reinterpretado por la cultura islámica y traído a la península ibérica por la dinastía Omeya. En ese territorio de frontera se condensa una larga historia mediterránea de esplendores. ¿Qué persiguen nuestros hediondos personajes? Han cruzado el continente en busca de traducciones que copiarán y enviarán, en baúles o alforjas, dando tumbos, a las universidades, monasterios y estudios de Montpellier, de Marsella, de París, de Bolonia, de Pisa, de Oxford, de Praga, de Viena, de Heidelberg.
En Toledo, territorio fronterizo, había nacido una fabulosa escuela de traductores, cuya onda expansiva llegaría a Salamanca, Sevilla o Tarazona, donde brotaron escuelas, centros de traducción, bibliotecas, espacios de conocimiento y saber compartido. Pocas veces recordamos hoy que el Pachatantra hindú o las obras de Aristóteles perdidas en Occidente llegaron a Europa por estas rutas. Fueron traducidas del árabe al castellano, en fechas tan tempranas como el año 1080, y de ahí, siglos después, desde el latín, al alemán o al inglés. Los pensadores europeos de los siglos xi, xii y xiii bebieron de esas fuentes a través del manantial de La divina comedia, de Dante, y la Summa Theologica, de Santo Tomás, influidos ambos, profundamente, por Ibn Arabi de Murcia o por Averroes de Córdoba.
Al principio, mientras gobernaron reyes lo suficientemente inteligentes y tolerantes, las bibliotecas fueron protegidas, y las diferentes comunidades de estudiosos judíos, musulmanes, cristianos mozárabes y cristianos romanos pudieron trabajar juntos. Aquellos sabios traductores fueron gentes tenaces y mestizas. Inventaron el vocabulario con el que explicar las nuevas ideas. Nuestra deuda con sus búsquedas y afanes es inmensa: algunos clásicos han llegado a nosotros solo como traducciones. Ciertas obras indispensables para entender Europa sobrevivieron al naufragio del tiempo porque cuidaron de ellas en tierras extrañas y culturas ajenas. En palabras de Walter Benjamin, la traducción se alumbra en la eterna supervivencia de las obras y en el infinito renacer de las lenguas.
Cervantes les hizo un homenaje sutil. El Quijote se presenta como la traducción de una crónica escrita por un imaginario sabio musulmán llamado Cide Hamete Benengeli. En un momento trepidante de las andanzas del caballero, el manuscrito se interrumpe de pronto y Cervantes, el narrador, busca desesperadamente otro ejemplar para averiguar el desenlace. El lugar donde recuperaremos el hilo de la historia es, por supuesto, Toledo. En un mercado de la ciudad aparece un misterioso cartapacio escrito en caracteres arábigos. Un morisco que pasaba por ahí descubre en esos papeles las aventuras de don Quijote, y recibe el encargo de traducirlos. Cuando la versión en castellano está lista, ya podemos sumergirnos de nuevo en la lectura. Me fascina que este clásico se disfrace de traducción. Un juego, sí, pero también un reconocimiento a esa trenza de culturas, idiomas y filosofías que una vez fuimos.
Tras dos o tres siglos de frágil tregua, el mestizaje dio un vuelco triste hacia la obsesión por la pureza de sangre y las expulsiones, que padecerán los judíos sefardíes y los moriscos. Aun así, desde sus orígenes, la literatura española, como el propio don Quijote, desciende de La Mancha –la tinta manchada del mestizaje y la mezcla, también de sus distintas lenguas y acentos–. El género mestizo por excelencia, la novela, alcanzó su forma moderna en España. La novela picaresca, nuestra peculiar aportación, está poblada por personajes marginales, impuros e impúdicos. Desde La Celestina, escrita probablemente por un judío, hasta el hambriento y despreciado Lazarillo o los viajes por los bajos fondos europeos de La lozana andaluza. Fruto de otras amalgamas y heridas, nacerán el inca Garcilaso de la Vega, la cubano-española Gertrudis Gómez de Avellaneda, que escribió la primera novela antiesclavista de la historia, los romances bastardos de Lorca y el corazón gitano y negro del flamenco.
La historia de la literatura está también plagada de exilios, otra forma de vida fronteriza. Los escritores despojados de sus lectores, prohibidos en su patria, dependen de las traducciones para recuperar ese país irrenunciable que son los lectores. Mis padres me hablaron a menudo de las trastiendas de las librerías durante la dictadura, donde, con riesgo y espíritu aventurero, acudían a comprar libros prohibidos en ediciones llegadas del extranjero. De nuevo, lo propio se salvó fuera. Una de esas autoras proscritas, la filósofa María Zambrano, escribió que el pensamiento nace del acto de preguntar, cuando una idea quiebra los moldes que la contienen. Por eso traducir es una tarea filosófica, henchida de preguntas, desgarro y renacer. O, como afirmaba Goethe en el Diván, “la aproximación desde lo extraño a lo propio y familiar, el acercamiento entre lo conocido y lo desconocido”.
Ahora mismo, pronuncia el mismo discurso con palabras amorosamente enhebradas una voz que no es mi voz, retirada en la intimidad de su cabina, a veces titubeante, ¿la escuchan? Mientras rugen los discursos que nos dividen, celebremos a quienes sigilosamente, en la leal penumbra, reconstruyen, con los sillares de la complejidad, desde la edición y la traducción, imaginarios de esperanza compartida. Fráncfort es, precisamente, capital y encrucijada de traducciones. Aquí la literatura y las ideas vienen en busca de otra piel, de renacimientos sin fin. Al traducir, partimos de la diferencia para reivindicar la cercanía. Afirmamos que es preciso usar la imaginación para ser fieles. Sabemos, como Goethe, que los idiomas extranjeros se buscan, se necesitan, se intercambian regalos y metáforas. Como María Zambrano, nos exiliamos al país interminable de las páginas para explorar las preguntas más audaces. Como Cervantes, esperamos que, en la algarabía de un mercado, un desconocido bilingüe haga continuar el relato. Somos los descendientes –duchados y perfumados– de aquellos viajeros ávidos de conocimiento que cabalgaban hace siglos rumbo a Toledo, en busca de las rutas misteriosas y mestizas de los libros.
viernes, 23 de junio de 2023
Chile y Frankfurt: un poco de sentido común
Con un sentido común ausente en la entrada de ayer, el escritor y editor chileno Daniel Rojas Pachas describe en su página de Facebook una realidad del todo diferente de la que imagina para su país Sebatián Gómez Matus.
Informarse y aterrizar en la realidad
Frente a la noticia de Chile rechazando ser el invitado de honor el 2025 en Frankfurt, quiero señalar un par de puntos que enfocan el asunto más allá de populismos, memes, el insulto al vuelo al gobierno y la posición siempre grandilocuente y poco realista del chileno, de creer que su situación como país es comparable a naciones con industrias del libro consolidadas como España o Francia. Chile maquilla mucho las cosas y esta decisión, mala, buena o lo que quieran creer, lo que hace es poner en evidencia la mascarada nacional, la fachada de cartón. Ante el informe reciente de la cámara chilena sobre la producción nacional con 8200 libros (títulos) el año pasado, o sea registrados, con todos los requisitos de ley para entrar al mercado del libro, ojo libros con tirajes por debajo de los 500 ejemplares, en verdad creen que Chile podría llenar siquiera un hangar con libros. Porque eso son los espacios en Frankfurt. Además Frankfurt es una feria de negocios, de venta de derechos más que una feria de presentaciones. Sin duda si Chile llegara a participar como invitado de honor (no como expositor, eso lo hace todos lo años) lo que se montaría sería el catálogo de Planeta de Libros, que de hecho es la que domina la producción nacional. En Chile el agente es una figura casi desconocida. No que sea inexistente, pero si reducida. El gran porcentaje de autores negocia directamente con los sellos y sean sinceros, los derechos de autor, el grueso de sellos, chicos y medianos los pagan con ejemplares. No somos esa gran industria que se pretende. España el año pasado tenía dos salones gigantes. En Chile hay problemas para que los libros circulen fuera de Santiago, o sea en las provincias extremas de su propio territorio. Que hace pensar que podrán en tres años cruzar de un continente a otro con buques llenos de libros. Inevitablemente la diversidad quedaría fuera y terminarían llenando la comitiva con expositores de vino, gastronomía y periodistas, músicos y anexos al libro. No digo que la industría chilena esté en pañales hay muchos profesionales calificados e hitos y voces, no sólo Neruda e Isabel Allende tienen la atención de los lectores europeos. Existen traducciones y autores contemporáneos que son leídos. Chile además todos los años expone en ferias internacionales con comitivas, pero de ahí a encabezar la feria hay un gran salto. Lo que se debe potenciar son esas instancias internacionales de forma gradual y el libro y su perfeccionamiento, no el circo que rodea el asunto. Francamente no creo que en dos o tres años se pueda lograr una muestra a la altura del espacio, menos con la inestabilidad política y económica que el país viene atravezando desde el 2019 (Bueno y desde muchos años antes, pero ese no es el centro del asunto). Creo que hace falta una autocrítica a las falencias de la industria nacional y revisar la realidad del país en todas sus dimensiones con atención a la desconexión de las provincias, saliendo por un segundo de los entusiasmos y las camarillas de la capital. Revisen el link que pongo en los comentarios con los números de España, en relación a su participación el año pasado. 70000 títulos editados el 2022 y vean los tirajes y la inversión que ese país viene haciendo históricamente en su industria cultural. Esto no es cosa de levantarse un día y creerse un tigre cuando se es en realidad un gato (ojo no tengo nada en contra de los gatos). Chile no tiene esos números. No significa esto que nunca los tendrá o que no existe el potencial, pero es eso potencial. Las ilusiones y las buenas intenciones no son suficientes. Mejor informarse un poco y aterrizar la realidad.
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jueves, 22 de junio de 2023
El gobierno chileno acusado por prudente
Ser "invitado de honor" en las ferias del libro del mundo entero cuesta mucho dinero. Por caso, tanto Frankfurt como Guadalajara, acaso las más visibles y, supuestamente, redituables para los intereses de difusión de un país, implican el desembolso de varios millones de dólares: hay que pagar por el stand, que debe ser más importante que el de todos los otros participantes; hay que llevar funcionarios y escritores; hay que organizar eventos en paralelo, etc., etc., etc. Por eso, ser invitado es un lujo que no todos pueden permitirse. De hecho, países con una riquísima tradición literaria, como Irlanda (que tiene cuatro premios Nobel de literatura), jamás han participado en esos foros.
El caso de Chile, un país que tiene sólo 100 librerías y donde los libros pagan I.V.A., transformándose las más de las veces en artículos suntuarios, resulta paradigmático y, como no podía ser de otra forma, la política metió la cola. Ya ocurrió hace unos años, cuando la nación trasandina fue invitada de honor en Guadalajara y la curaduría del evento quedó en manos de petimetres incapaces de considerar toda la edición chilena y todos los escritores y no solamente a los amigos. Hoy, por razones opuestas, las cosas son peores. Considérese nada más que el actual gobierno chileno, incluso desde mucho antes de asumir, viene soportando una andanada de munición gruesa por parte de la oposición de derecha, que no ha dudado en mentir, tergiversar y estigmatizar cada simple iniciativa propuesta por la actual administración.
No debe entonces sorprender el siguiente artículo, publicado por el poeta y "editor profesional indendiente" (así se presenta) Sebastián Gómez Matus en El Ágora, de Chile, donde se queja amargamente de que su país no haya aceptado ser invitado de honor en la feria de Frankfurt (a la que, con ligereza califica como "el mayor evento literario del mundo", cuando es apenas un acontecimiento comercial vinculado al mundo del libro) porque Chile se excusa señalando que, antes de hacer tamaño desembolso, prefiere darle prioridad al ecosistema del libro y la lectura.
Chile rechazó ser el invitado de honor en la Feria del Libro de Frankfurt
En el mundo del libro todos saben que la feria de Frankfurt es el mayor evento literario del mundo, sobre todo por las consecuencias positivas para los autores en términos de contratos de traducción y, por supuesto, para el país y la imagen que intenta proyectar en el mundo de las letras, que dentro del territorio nacional presenta una grave crisis de calidad y de probidad en términos de política cultural.
Hace años, si acaso no desde sus orígenes, que el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, en particular el sector del Libro y la Lectura, viene haciendo agua. No solo por la forma de hacer una política cultural de la lectura y el libro, que intenta responder a un vacío cultural inmenso que busca llenarse con medidas de producción, como si los escritores produjeran obras y no las escribieran. La lógica de una política cultural, amparada en el antiguo y archicriticado concepto de industria cultural, es una lógica que ha probado ser fallida hace muchos años, pero sigue siendo rentable para ciertos agentes culturales y la sospechosa raza de los mediadores o gestores.
En particular con este gobierno, en el mundo del libro ha habido varios escándalos que trascendieron a la luz pública. Pero rechazar ser el invitado de honor de la Feria del Libro de Frankfurt, es un privilegio que ningún país se había arrogado antes. Seguramente los alemanes no dan crédito y menos los autores que ven la retirada de todo un mundo de lectores, como por ejemplo los coreanos, que están poniendo sus ojos en las letras nacionales. La decisión fue comunicada por la embajadora de Chile en Alemania, Magdalena Atria, al director de la Feria, Jürgen Boos, aduciendo falta de recursos y de personal.
La respuesta del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, fue la siguiente: “Chile asistirá a la Feria del Libro de Frankfurt como participante, no como invitado de honor. La decisión obedece a priorizar los recursos a fortalecer el ecosistema del libro y la lectura en Chile, con el objetivo de retomar la tradición de una Feria Internacional del Libro en nuestro país”.
Al margen del argumento económico, en un comunicado interno del Ministerio de RREE se habló de un argumento político que fue emitido en agosto del año pasado: “Para las misiones interesadas en postular se prestará especial atención a proyectos culturales que tengan como eje la memoria, la solidaridad y la sensibilización a los 50 años del Golpe de Estado”, señala uno de los párrafos de un instructivo enviado por parte de la Cancillería a las embajadas de Chile en el extranjero. Así, la feria alemana habría sido desestimada dentro los prioridades oficiales.
Tras el comunicado de la embajadora al director de la Feria de Frankfurt, el ministro Jaime de Aguirre comentó: “Se consideraron motivos presupuestarios, ya que ser invitado de honor en esa feria significa una gran inversión, que acorde al lineamiento de austeridad, enfocaremos en gasto público para una iniciativa de alcance internacional en Chile que permita volver a posicionar a nuestro país como espacio de reconocimiento mundial en esta área”.
Cabe recordar que tras haber firmado una carta de intenciones en Chile, de que el gobierno haya pedido el año 2025 en específico, de haber obtenido la venia de parte de Presidencia y de Hacienda, los alemanes no entienden cómo un país se da el lujo de rechazar una invitación tal. Es una decisión única en la historia de de esa feria y los principales afectados son escritores y escritoras, que tendrán que seguir alimentando formularios de becas y financiamientos estatales que precarizan el trabajo y el oficio de escritor, al margen de que el sistema produce una literatura de muy baja calidad.
Solo un dato del país vecino, cuya literatura comparada a la nuestra le lleva mucho por delante, dado que acá la literatura no se discute, y si acaso se hace, se discute en términos ideológicos previo a los valores literarios que pudiera o no tener una obra. La tendencia es a la baja. Argentina fue invitada de honor en el 2010. Se tradujeron más de 1.210 obras de alrededor de 400 autores argentinos, a 45 lenguas, en 50 países. Recordemos que en Argentina no hay fondos de cultura y sí hay un campo laboral para que tanto escritores como escritoras le tomen el peso al oficio. Sería interesante ver cómo reaccionan los autores frente a esta decisión.
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Sebastián Gómez Matus
martes, 25 de octubre de 2022
Dos puntos de vista salidos de un mismo país
A lo largo de los años,
este blog ha mantenido una actitud crítica ante mucho de lo que ocurre en
España en relación con lo que, curiosamente, se denomina Hispanoamérica.
Algunos lectores españoles, nos acompañaron y otros, ofendidos, mostraron un
punto de vista contrario a nuestras quejas, considerando perfectamente normal
el comportamiento de la Real Academia, el Instituto Cervantes, el mundo
editorial ibérico o el periodismo español en general, tan dado a hablar en sus
páginas de “las malas traducciones sudamericanas”.
Lo que sigue son dos
textos, debidos a la pluma de dos españoles y publicados con un mes de
diferencia.
El primero, es una
crítica que Ignacio Echevarría realizó
en CTXT, donde es articulista y colaborador habitual. Allí, con fecha del 29 de
septiembre pasado, habla sobre el programa creado por España para participar en
la recientemente concluida Feria del Libro de Frankfurt, donde esa nación fue
país invitado. Recordamos, de paso, que cada país invitado abona esa invitación
pagando una cifra de varios millones de euros, a la que se suman los gastos
vinculados al stand, los viajes de funcionarios y editores (y eventualmente,
escritores), etc.
Terminado ese texto, se
ofrecen las declaraciones de Josep Borrel,
un español que actualmente trabaja de Alto Representante de la Unión Europea Para
Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, que el 10 de octubre dijo lo que copiamos
más abajo, donde se ofrece su punto de vista respecto de Europa y el resto del
mundo.
Entendemos que la
lectura de ambos textos, que nada parecen tener en común, uno después del
otro, tal vez expliquen los motivos del disgusto que frecuentemente nos causa
la mal llamada “madre patria”, sin hablar, claro, de esa canción tan de moda que pide la vuelta a 1936.
Eso no significa que no admiremos la labor de algunos editores, intelectuales, escritores y traductores españoles. Lo que ocurre es que esos, generalmente, nunca ocupan puestos en los que haya que tomar decisiones y puedan hacer pública su sincera empatía por las otras provincias de nuestra lengua.
I
Ignacio Echevarría
Creatividad
desbordante
Aunque les cueste creerlo, el título de este artículo es el lema con el que España concurre este año como país Invitado de Honor a la Feria del Libro de Frankfurt. “España, un país de #CreatividadDesbordante”: así se presenta la industria editorial española, con esos aires de fiesta que el ministro Iceta viene insuflando a nuestra cultura, empeñado como parece en recuperar los mejores vientos del socialismo ochentista, el de la chequera y los abanicos. Hace ya mucho que, bajo este título, se colgó en las redes el programa de actividades planeadas para la ocasión, y su consulta produce a ratos verdadero sonrojo, por muy curtido que uno esté en la bochornosa cháchara con que suele envolverse este tipo de apuestas culturales (¿o queda mejor decir “retos”?).
De entrada, el programa se ofrece precedido de un manifiesto titulado, nada menos, #YoSoyGeneracióndel22. No se lo pierdan, aquí va:
Manifiesto
Del Siglo de Oro al modernismo y el
realismo mágico
Del Quijote a las vanguardias
Del 98, del 27, del 50, de los 70
De tinta, de tuit
Ahora estamos asistiendo en directo al
nacimiento
de una nueva conciencia
que da forma a una nueva generación.
Una que no entiende de edad o género,
que incluye a autores y editores; grandes y
pequeños,
agentes, ilustradores y traductores.
Una generación unida,
con varias lenguas,
que une pueblos y ciudades; a sus gentesque conecta
con Latinoamérica.
Una generación que mira al futuro.
Apostando por la digitalización y la
sostenibilidad.
Una generación nueva,
que porta la genética de las mejores letras de
la historia.
Las que se escriben en español.
Vamos camino de Fráncfort para mostrárselo
al mundo.
A reivindicar quiénes somos y lo que estamos
consiguiendo.
Conociendo a quienes la conforman.
Reconociendo a sus protagonistas.
Desbordando creatividad.
Somos creativos y digitales
inclusivos
sostenibles
Somos la nueva literatura en español.
¿Qué tipo de lumbrera puede haber redactado algo así? ¿Conforme a qué criterios? ¿Con qué intenciones?
¿Están los tiempos para chorradas de este tipo?
¿Se imaginan ustedes a un ciudadano alemán o de donde sea leyendo esto y tomándoselo en serio?
Por si fuera poco, al manifiesto se suma un publirreportaje videográfico de una cursilería y vulgaridad todavía superiores, cuyos efectos, en quien sea capaz de soportar sus 72 segundos de duración, van del estupor a la carcajada.
Elvira Marco, una profesional con amplia experiencia en dirección de proyectos culturales y de proyección exterior (burbujas presupuestarias), ha liderado la confección del programa, que por supuesto ha contado con un amplio equipo asesor y la participación de numerosas instituciones (la presidencia de honor del Comité Organizador ha recaído, cómo no, en Sus Majestades los Reyes de España).
No he conseguido averiguar en qué proporción el programa es financiado por la misma Feria de Frankfurt. Confiemos que sea una proporción elevada, ya que el conjunto de las actividades programadas, que vienen desarrollándose desde hace ya algunos meses, implica un presupuesto sin duda generoso, con un amplio margen para el despilfarro, dado que resulta difícil deducir cuál pueda ser el interés o la rentabilidad cultural de la mayor parte de ellas.
Parece inútil, y seguramente carece de sentido, especular sobre los criterios conforme a los cuales se han escogido a los escritores y profesionales del sector del libro que vienen participando en las diferentes actividades desplegadas tanto en España como en Alemania (debates, charlas, lecturas, coloquios, presentaciones de libros, festivales, visitas culturales, exposiciones, conciertos, espectáculos de danza y de teatro, romerías de todo tipo...). No cuesta imaginarse la sofisticada ingeniería –inevitablemente trufada de oportunismo y amiguismo– con que habrán debido combinarse criterios de representatividad de lenguas peninsulares, de género, de franjas generacionales, de sectores sociales, de popularidad, etc. Hay sin duda innumerables factores técnicos que condicionan una programación de este tipo, como por ejemplo la circunstancia de que un autor determinado esté traducido o no al alemán, o las perspectivas de que pueda estarlo. Seguramente hay argumentos de toda especie para salir al paso de las innumerables quejas a que previsiblemente da lugar la exclusión de determinados nombres en beneficio de otros. Está claro que no pueden estar todos. Y, por otro lado, cómo evitar que estén los de siempre.
Claro que el énfasis puesto por los organizadores en algunos adjetivos produce cierto crujido al ponerlos al lado de según qué nombres. Prueben si no a juntar lo de “somos inclusivos” con el nombre de Arturo Pérez-Reverte, o lo de “somos digitales” con el nombre de Antonio Muñoz Molina. O lo de “somos creativos” con…
Es broma.
Por lo demás, entre los ausentes, ¿cuántos lo son por haberse negado a concurrir, por las razones que sea?
Así que cualquiera se pone a cuestionar la por otro lado interminable lista de “protagonistas” de la feria: “narradores, poetas, ensayistas, dramaturgos, ilustradores, cineastas, periodistas, traductores, editores, artistas, profesores…”.
Pese a lo cual, a uno le gustaría saber cuál ha sido el mecanismo de selección de “protagonistas”, y a quiénes ha correspondido aplicarlo.
Es como si la consigna hubiera sido proponer un temario que no diera lugar a tensión ninguna, de ningún orden
Mi impresión es que el equipo directivo del programa destinado a representar a España como país Invitado de Honor en la Feria del Libro de Frankfurt 2022 ha privilegiado –como, por otra parte, era de esperar– los criterios comerciales y ha diseñado un programa –y una fraseología– de naturaleza huecamente publicitaria, basado en una propuesta de lo que es la actual cultura española falseada hasta el ridículo, a la vez voluntarista y triunfalista, en absoluto acorde con la realidad.
El “programa literario y profesional” que se contempla desarrollar en la misma Feria de Frankfurt, los días 19 al 23 del próximo mes de octubre, constituye, con sus más de sesenta actos, un monumento a la obviedad y al vacío. El gran disparo de salida –el pregón, como quien dice– lo dan Irene Vallejo y Antonio Muñoz Molina, para que se hagan una idea. Los grandes protagonistas, objeto de atención monográfica, son, aparte de los dos mencionados… A ver si adivina usted algunos… ¡Sí! Arturo Pérez-Reverte, Bernardo Atxaga, Rosa Montero, Enrique Vila-Matas, Jorge Herralde e –in memoriam– Carlos Ruiz Zafón, Carmen Balcells y Almudena Grandes. Y lo que sigue es un rosario de coloquios y mesas redondas a cuál más inopinada e inconcerniente.
Es como si la consigna hubiera sido proponer un temario que no diera lugar a tensión ninguna, de ningún orden. No pretendo que los organizadores aprovechasen la ocasión para debatir aspectos cuestionables de la sociedad y de la cultura españolas, o para confrontarla con la idea que se hacen de ella en el mundo, o simplemente con otras realidades dadas o posibles, empezando por la de la España que concurrió a Frankfurt, también como Invitada de Honor, en 1991. Cómo aspirar a algo así. Pero, pues se trata de armar mesas que justifiquen el desplazamiento a Frankfurt, el alojamiento, la manutención y los honorarios de más de cerca de un centenar de invitados, sería exigible esforzarse al menos en idear mesas que tengan, en la formulación de su título, algún interés (por no hablar de mordiente).
He aquí, sin embargo, que las mesas del programa llevan títulos tan esotéricos como “Retratos del presente”, “La voz de la familia”, “Larga vida al cuento”, “La Naturaleza que (nos) habla”, “Tiempo y vida”, “Cantar y dibujar”, “Vidas inquietas”, “El poder de los afectos”, “Amor, deseo y dolor”… Asuntos sin duda apasionantes: ideales para poner de manifiesto la creatividad desbordante de la cultura española y para contribuir a conocerla, divulgarla y mejorarla.
Por lo demás, ya saben: ¿qué hay que hablar (¿pero por qué demonios?) de “Paisajes de los márgenes de la ciudad”?: ¡llamemos a Kiko Amat y a Najat El Hachmi! ¿Qué hay que hablar de “La España vacía (y la llena)”?: ¡llamemos a Sergio del Molino! ¿Qué hay que hablar de “La Historia en las novelas”? ¡Llamemos a María Dueñas, a Julia Navarro y a Santiago Posteguillo! Y así.
Parece imposible procurarse, a partir del programa #CreatividadDesbordante, una idea más o menos articulada, por imprecisa que sea, del estado actual de la cultura española, de sus tendencias, de sus problemas. Ni siquiera de sus avances o diferencias respecto a la cultura que desembarcó en la misma Frankfurt hace tres décadas. Ninguno de los hilos temáticos que vinculan la literatura española con su sociedad, ninguno de los malestares a los que aquélla responde o de los que se evade, ninguno de los conflictos que en ella laten, de la naturaleza que sea, son objeto de atención. En lugar de eso, un escaparate de lugares comunes y de eslóganes. Todo al amparo de los predicados idiotas y repelentemente ecuménicos del dichoso manifiesto #YoSoyGeneracióndel22.
Pura palabrería. Puro humo.
II
Josep
Borrel
El jardín y la jungla
“Sí, Europa es un jardín. Nosotros hemos construido un jardín. Todo funciona. Es la mejor combinación de libertades políticas, prosperidad económica y cohesión social que la humanidad haya construido nunca.
La mayor parte del resto del mundo es una jungla, y la jungla podría invadir el jardín. Porque la jungla tiene una fuerte capacidad de crecimiento y el muro no será lo bastante alto como para proteger el jardín”.
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