Durante la pandemia, las librerías, luego de autoproclamarse como "el eslabón más débil de la cadena del libro" (lo que no es verdad), plantearon un Apocalipsis que no sucedió. De hecho, algunos libreros que se reconvirtieron a las ventas digitales, llegaron a afirmar que les había ido mejor que antes de la pandemia. Por eso resulta interesante comprobar que no sólo en Buenos Aires ese fenómeno existió. Así, el pasado 15 de agosto, Javier Pennacchioni publicó el siguiente informe en
el sitio de la agencia TELAM, a propósito de la recuperación de las librerías
cordobesas. En su bajada se lee: “Los responsables de librerías
consultados en diferentes sectores de la ciudad hablan de una caída en las
ventas en los primeros meses de pandemia, por el mismo cierre de locales,
aunque afirman que vienen reputando la demanda y sostienen que se está
alcanzado el volumen de comercialización de la pre-pandemia.”
En Córdoba, las librerías se recuperan y avizoran un crecimiento a corto
plazo
La pandemia frenó todo en
muchos rubros, pero no las ganas de leer, al menos así lo consideran diferentes
consultados vinculados a la venta de libros en la ciudad de Córdoba, centro
neurálgico de la industria editorial por fuera de la concentración que ofrece
Buenos Aires y uno de los focos donde la
lectura se mantiene vigente y resiste al avance de la tecnología, según coinciden distintos libreros de la región.
Los responsables de librerías consultados en
diferentes sectores de la ciudad hablan de una caída en las ventas en los
primeros meses de pandemia, por el mismo cierre de locales, aunque afirman
que vienen reputando la demanda y sostienen que se está alcanzado el volumen de
comercialización de la pre-pandemia.
"Tuvimos cerrados dos meses y eso nos afectó
bastante, y luego retomamos. Las ventas cayeron entre un 30 y 40%", cuenta
Matías Ramírez, encargado de Uni
Libros, en pleno centro cordobés. El librero destaca
también que los hábitos de consumo no se modificaron demasiado en el sector por
el avance de la tecnología, y aclara: "La gente elige más lo físico antes
que lo digital, por eso se mantienen las ventas".
"La gente que quiere el libro quiere el
objeto. Aunque sea pesado, ocupe espacio, sea caro, la gente quiere el
libro", resalta en diálogo con Télam, Luz Bulacio, encargada de librería Yenny
del Patio Olmos Shopping. En ese sentido coincide Luz Giménez, encargada de
librería Rincón Cultural de barrio Alto Verde, para quien "los lectores
siguen prefiriendo el libro: leer en papel es otra cosa".
En la ciudad
de Córdoba existen aproximadamente unas 75 librerías, explica Paula Tumas, directora de Industrias Culturales
y Creativas de la subsecretaría de Cultura municipal, quien asevera que
"la pandemia afectó a librerías y a la industria del libro en general pero
no de manera muy distinta a la que ha afectado a otros ámbitos de la cultura
que fue uno de los más afectados".
Acerca de las formas de venta, la directora de
Industrias Culturales y Creativas indica que en
el último tiempo se reactivó la actividad del sector pero "con un modelo que es más e-commerce, que tiene más
pregnancia de la que ya venía teniendo" y señala que "la baja de
libros escolares también sufrió un fuerte impacto, que con la vuelta a la
presencialidad ese sector se reactivará".
Entre los factores que plantea Tumas como
centrales en el mediano plazo está la realización de la Feria del Libro de
Córdoba, que se concretará del 1 al 11 de octubre bajo una modalidad mixta: con
presentaciones de libros en centros culturales y librerías y stands de
editoriales, librerías o bibliotecas en el Cabildo y de manera virtual se
podrán seguir charlas, conferencias, entrevistas.
Para la funcionaria, "será la posibilidad de
generar impacto en la circulación de libros estimulando el vínculo con
librerías y editoriales, fomentando la lectura".
En tanto, Pablo
Kaplun, presidente de la Cámara de Librerías,
Papelerías y Afines del Centro de la República, que nuclea a unas 25 librerías
de la ciudad advierte que hubo una sola librería que cerró, "una
especializada en arquitectura".
Propietario de dos locales de librería, Kaplun muestra una visión diferente a la de los otros
entrevistados, al considerar que la tecnología sí afecta a la cantidad de
lectores de libros, y por defecto a las ventas: el tema no es que la gente
"lea libros a través de dispositivos electrónicos, sino que hay nuevas
maneras de entretenerse, como por ejemplo la plataforma Netflix o las
aplicaciones de los celulares, que le quitan tiempo a muchos lectores",
sostiene.
Además de las diferentes maneras en que se puede
leer un libro, también cambió, como en la mayoría de las industrias, la forma
de comercializar los productos. La venta por internet creció a pasos
agigantados durante el último año y medio, y los textos no están ajenos a esa
realidad.
"Por el momento no tenemos ventas por
internet pero se está gestionando el tema. Sabemos que está funcionando muy
bien por eso queremos anexarlo a las ventas diarias", resalta Ramírez, el encargado de Uni
Libros.
Por su parte, Bulacio, de la filial Córdoba de librería Yenny, puntualiza: "La venta por internet se maneja por un
canal independiente. Sé que crecieron mucho pero no tengo números
concretos".
Mientras que Giménez, de
Rincón Cultural, añade: "Las ventas cayeron bastante, pero
con las ventas online se recuperó mucho, y se empezó a notar que lo que más se
vendía era la parte juvenil e infantil. Estamos hablando desde los 6 años hasta
los 16, 17 y eso nos encantó".
"Más que nada por eso
empezamos a promover un poco más en la parte de Instagram, redes sociales, y
gracias a eso se movió mucho más -indica Giménez-. Durante la pandemia la gente
empezó a confiar un poco más en la venta online, en la forma de pago por link,
porque eso a veces es un poco por cuestión de miedo, por seguridad".
"Nosotros también tenemos que aprender mucho
de la nueva forma de vender", coinciden los entrevistados.
Otra librería ubicada en una esquina neurálgica en
el centro cordobés es El
Mundo del Libro, donde su encargado, Carlos
Lallana, cuenta: "En un primer momento cerramos un
mes, después se vendió mucho a puertas cerradas, y por internet, después se fue
abriendo de a poco".
"El libro es algo que se vende bastante. Para
el colegio y hay muchos chicos que leen cuentos infantiles, también gente
grande, profesionales que les hace falta el libro", detalla el librero.
En cuanto al formato que elige el lector, Lallana coincide en que predomina la elección por el libro
tradicional: "Creo que igual o más se vendió porque la mayoría que le
gusta leer le gusta el libro, tenerlo en papel, marcarlo".
En cuanto a la modalidad de venta, precisa:
"Hay menos cantidad de gente, tienen que entrar de a menos, no pueden
mirar tanto, pero el resto es igual".
Tanto El Mundo del
Libro como Uni Libros se encuentran en pleno centro, y ambos encargados de
esos lugares admitieron que el movimiento de gente no volvió a ser el mismo, ya
que en calles cercanas se modificaron sectores donde pasaban muchos colectivos,
además cerró el edificio de la Legislatura, a pocos metros donde se generaba
una importante afluencia de gente.
Otra
realidad que marcan aquellos comerciantes de la zona céntrica es que hay muchas
personas que trabajan en oficinas que ya no utilizan, porque por la pandemia lo
hacen de manera remota desde sus casas. "La gente ya no es la misma que circula por
cortes de calles por ejemplo, la 27 de abril que ya no pasan más colectivos, no
está más la Legislatura, el flujo de gente ya no es el mismo, bajó alrededor de
un 45% el flujo de gente que andaba antes de la pandemia", dice Ramírez.
Los vendedores aceptan que hubo una caída
en las ventas en 2020, pero se recuperaron mucho este año, haciendo hincapié en
las últimas semanas, a las que se animan a definir como muy buenas con las
ventas en vacaciones invernales. Todos coinciden en que se vienen mejores meses por
delante.
"Creo que vamos a seguir creciendo, con el
avance de la vacunación la gente ya está viniendo mucho más, las vacaciones
fueron muy buenas", destaca Bulacio, a la vez que señala que en el
shopping Patio Olmos se siente la falta de turistas: "El público de acá es
mucha gente que viene del exterior o de otras provincias de vacaciones, hay
muchos cordobeses pero sí mucho público de afuera. Cuesta ahí la recuperación
pero estamos mucho mejor", sostiene.
Ante la consulta sobre si la pandemia y los
cambios de hábitos en general el público eligió otros géneros literarios, los
entrevistados aclaran que no, aunque sí notan que creció el interés por la
lectura. "Los padres están dando un poco más de incentivo para que los
niños dejen un poco la computadora, el tele o el celular. Incentivan a tener
libros y es un puntito más que nos ayuda", celebra Giménez, quien ve con
optimismo estos días de venta en el marco del Día de las Infancias.