jueves, 27 de noviembre de 2025
Vaso Roto, en Nueva York, es Broken Bowl Books
miércoles, 2 de julio de 2025
Nueva traducción española de la poesía de Gertrude Stein
viernes, 24 de marzo de 2023
Borges, traductor y censor de Virginia Woolf
“Orlando, una biografía, escrito por Virginia Woolf en 1927, es una sátira al género de biografías, una crítica social a la sociedad inglesa y al machismo imperante. El protagonista, Orlando, vive por 500 años una vida de aristócrata y diplomático, pero de un día para otro se vuelve una mujer. Mientras a él le parece un fenómeno normal, sufre los prejuicios de género. Borges tradujo el texto nueve años después de ser publicado, pero decidió cambiar frases, pronombres e incluso omitió frases completas.” Esto dice la bajada de la nota publicada por la periodista chilena Lissette Fossa, el pasado 28 de febrero, en el periódico digital Interferencia.
Otra polémica traducción literaria: Cuando Borges tocó el 'Orlando' de Virginia Woolf
lunes, 6 de marzo de 2023
Jeannette L. Clarion homenajea a Gabriel Zaid
Jeannette L. Clarion es poeta y traductora. En noviembre de 2022, publicó en la revista Letras Libres el siguiente artículo sobre el poeta y crítico mexicano Gabriel Zaid (1934), visto desde una insospechada faceta de traductor.
"Hay unos versos de Safo que (afortunadamente) se conservan por un manual de métrica que los puso como ejemplo, ocho siglos después de que fueron escritos. Pueden leerse como un poema completo, si es que no lo eran. En México, han sido traducidos al menos cuatro veces. Rafael Ramírez Torres (Bucólicos y líricos griegos, Jus, 1970) los tradujo en prosa:
Se ha ocultado la luna. También las Pléyadas. Es la media noche y las horas se van deslizando y yo duermo solitaria.
Se fue la Luna.
Se pusieron las Pléyades.
Es medianoche.
Pasa el tiempo.
Estoy sola.
Se han puesto la luna y las Pléyades; ya es media
noche; las horas avanzan, pero yo duermo sola.
Se pusieron, pues, la luna y las Pléyades. Y medias
noches. Y resbala tiempo. Y yo estoy sola acostada.
La versión rimada que aparece en Píndaro y otros líricos griegos (Porrúa, Sepan Cuantos) es de Joseph y Bernabé Canga-Argüelles (Obras de Sapho…, 1797):
La luna luminosa
huyó con las Pleyadas;
la noche silenciosa
ya llega a la mitad.
La hora pasó, y, en vela,
sola en mi lecho, en tanto,
suelto la rienda al llanto
sin esperar piedad.
Già in grembo al mar s’ascosero
le Pleiadi, la luna,
e della notte bruna
già scorza è la metà.
L’ora già passa, e vigile
io sulle piume intanto
sola mi struggo in pianto
senza sperar pietà.
[…]
Dédyke men a selána
kai pleíades. Mésai de
nýktes. Pará d’érjet óra.
Égo de móna katéudo.
miércoles, 12 de octubre de 2022
Un premio francés para un poeta español
jueves, 2 de junio de 2022
Una muy cuidada edición del poeta brasileño Paulo Leminski, a cargo de Alejandro Güerri
Natural de Curitiba, en el sur de Brasil, Paulo Leminski (1944-1989) fue uno de los poetas brasileños más importantes de los últimos cuarenta años. Digamos que él empieza donde terminan los hermanos De Campos, y concluye dejando una serie de puertas abiertas que muchos artistas de su país transitaron después que él. Hijo de un emigrante polaco y de una madre mestiza, estudió todo lo que se podía estudiar –teología, filosofía y literatura clásica, cultura japonesa, judo, budismo zen, etc.–, y con ese aprendizaje sistemáticamente inconcluso llevó a cabo una obra que incluye, además de la poesía, novelas, ensayos, críticas y traducciones (de, entre otros, John Fante, Lawrence Ferlinghetti, Yukio Mishima, James Joyce, Alfred Jarry, Samuel Beckett, etc.). Pese a haber gozado de alguna prédica en la lengua castellana –fundamentalmente a partir de las antologías de su obra realizadas por Rodolfo Mata en México, Mario Cámara en Buenos Aires y Aníbal Cristobo en Barcelona–, acaso por su sesgo experimental, no tiene la visibilidad que merece. A esa serie de libros se suma ahora Parezca y Desaparezca. Antología poética, un volumen traducido y prologado por el poeta Alejandro Güerri para la casa argentina Añosluz Editora, d.
lunes, 7 de marzo de 2022
José Emilio Pacheco, traducido en el Líbano
El 26 de febrero pasado, sin firma, Cultura InfoBAE publicó un cable de la agencia española EFE, donde se da cuenta de la traducción de la poesía del poeta mexicano José Emilio Pachecho (1939-2014) al árabe. La bajada dice: “La iniciativa Poetas Cervantes en Árabe, del Instituto Cervantes, lanzó este fin de semana en el Líbano En resumidas cuentas, una obra que pasea al lector por las principales etapas de Pacheco”.
La poesía del mexicano José Emilio Pacheco llega al mundo árabe
La poesía del ilustre escritor mexicano José Emilio Pacheco (Premio Cercantes 2009) ha cruzado el océano para instalarse entre los lectores árabes en forma de antología bilingüe, convirtiéndole en el quinto Premio Cervantes traducido a este idioma en el marco de un programa de impulso a intérpretes emergentes.
Tras acercar a Gonzalo Rojas, José Hierro, María Zambrano e Ida Vitale al mundo árabe durante los últimos seis años, la iniciativa Poetas Cervantes en Árabe (POCENAR) del Instituto Cervantes lanzó este fin de semana en el Líbano “En resumidas cuentas”, una obra que pasea al lector por las principales etapas de Pacheco.
Esta selección, esta antología, lo que busca es dar un panorama completo de la obra poética de José Emilio Pacheco, es decir que abarque la mayor extensión en el tiempo desde los poemas más juveniles, que son de finales de los años 60″, explicó a Efe el experto Álvaro Ruiz Rodilla, quien colaboró en la creación del libro.
El joven, investigador posdoctoral en la Biblioteca Nacional de México, cree que las composiciones elegidas “reflejan” las principales temáticas del autor, empezando por aquella primera etapa marcada por acontecimientos sociales como la Guerra de Vietnam y el Movimiento Estudiantil de 1968.
“En resumidas cuentas” también pasea al lector por poesías posteriores que exploran la “literatura misma” o el tópico del tiempo, poniendo el broche en sus últimas páginas con estrofas más recientes sobre “el acercamiento a las otras culturas, a las otras lenguas”, agregó Ruiz.
“Por eso el poema final es ‘En Babel’, esa especie de incomprensión entre lenguas, pero que la poesía sí permite y creo que la traducción es la mayor prueba de ello”, destacó este doctorado en Literatura Hispanoamericana con foco en José Emilio Pacheco.
Hiba al Hassanie, una de los tres traductores de la antología, sabe muy bien a qué se refería el poeta mexicano con aquello de “En Babel balbuceo mi lengua bárbara / Les suena a los asirios como un ladrido / Blablablá de burbujas en el pantano”.
La joven libanesa, seleccionada para el programa de entre un gran número de postulantes de la nación de los cedros, Egipto y Jordania, confiesa a Efe que “las diferencias en la estructura de las frases en el árabe y el español” le plantearon “muchas dificultades” a la hora de traducir los poemas.
“Al principio había que entender muy bien lo que quería decir con cada palabra José Emilio Pacheco (...) para poder entender muy bien el significado en español y transmitirlo, y elegir la palabra más adecuada para introducir esta poesía al público árabe”, apuntó Hassanie.
Sin embargo, los esfuerzos valieron la pena y hoy muestra orgullosa las páginas de “En resumidas cuentas” donde aparecen impresas las once composiciones que ha trasladado al árabe, así como dos que trabajó durante un taller en conjunto con los otros traductores seleccionados para el programa, patrocinado por la Fundación Abertis.
La directora del Instituto Cervantes de Beirut, Yolanda Soler-Onís, indicó a Efe que esta es la primera vez que dicho “programa de formación, traducción y edición” se desarrolla en el Líbano desde su primera edición en Marruecos en 2016, cuando se dedicó a la obra del chileno Gonzalo Rojas coincidiendo con el centenario de su nacimiento.
viernes, 19 de noviembre de 2021
Una reseña de Osvaldo Aguirre sobre la Emily Dickinson de Silvina Ocampo que merece releerse
El 10 de septiembre de 2008, el poeta, narrador y ensayista argentino Osvaldo Aguirre escribió una reseña en Radar Libros, del diario Página 12, a propósito de la entonces reedición de los poemas de Emily Dickinson, traducidos por Silvina Ocampo y publicados por la editorial Tusquets. Desde entonces, ha habido muchas otras versiones (cfr. en este blog, la entrada del 17 de junio de 2014 o la versión a tres manos de los chilenos Verónica Zondek, Enrique Winter y Rodrigo Olavarría, publicada por la Editorial Universitaria de Valparaíso, entre otras), pero la de Ocampo sigue siendo significativa y Aguirre explica por qué. De ahí la pertinencia de traer este texto a colación.
Tomándoselo muy a
pecho
Entre las obras de Silvina Ocampo, la traducción de Poemas de Emily Dickinson parece ocupar un lugar central. Si bien hizo versiones de otros escritores de lengua inglesa, francesa y latina, a ninguno le dedicó tanto tiempo como a la enigmática y retraída norteamericana: tradujo 596 de los 1775 textos que se hallaron a su muerte. La reciente reedición de la obra (en Tusquets) no incluye el breve pero significativo prólogo de Jorge Luis Borges que presentó la primera, en 1985. En ese texto Borges aludió a la discusión sobre las maneras de traducir que aparece en varios de sus ensayos y que puede condensarse en sus citas de la polémica Newman-Arnold (1861-1862) y la disyuntiva de “traducir el espíritu” o “traducir la letra”. Cada método, sostuvo en principio, ofrece sus ventajas, pero en definitiva se manifestó contra la literalidad y sobre todo en poesía, cuya traducción, apuntó por ejemplo en una encuesta publicada en 1975, “es posible porque se puede recrear la obra, tomar el texto como pretexto”. Lo curioso consiste en que en el caso de Silvina Ocampo pareció valorar precisamente lo contrario: Emily Dickinson, dijo, le inspiró a Ocampo un respeto similar al que sentían los fieles “que no se atrevían a cambiar una palabra dictada por el Espíritu”. La versión en castellano “casi siempre” sigue el mismo orden sintáctico del original. Si “la cadencia, la entonación” se preservan intactas es en razón de “una suerte de venturosa transmigración”.
Esa observación de Borges no es un simple elogio, si se piensa que la recurrencia del alma como presencia y como misterio constituye uno de los ejes de la poesía de Dickinson. Al comparar las biografías (o la ausencia de biografía) de ambas escritoras surgen algunas características comunes, ya que fueron solitarias y hurañas, concibieron sus obras al margen de las corrientes de su época, se encerraron en la intimidad. “Mis mejores amistades son aquellas/ con quienes no he emitido palabras”: Ocampo debe haber aprobado esos versos de Dickinson, dada su fobia a la sociabilidad. Pero esas coincidencias no alcanzan para explicar la singularidad de sus versiones. Si bien dejó pocos datos sobre las diversas circunstancias de su escritura, mientras traducía los Poemas sostuvo una serie de diálogos con Noemí Ulla (Encuentros con Silvina Ocampo, 1982; reeditado en 2003), donde de manera lateral quedaron algunas pistas al respecto. La soledad de Emily Dickinson, se lee allí, no le parecía una desgraciada anécdota sino el efecto de una convicción que compartía: “Todos los que se dedican a un arte, deben renunciar a vivir”. Y en la extrañeza formal de sus poemas –visible en el recurso de los guiones como signo de puntuación, que a diferencia de otros traductores supo mantener– encontraba el mismo deseo de liberarse de las limitaciones de la sintaxis, una búsqueda de sentido en conflicto con las normas de la gramática.
Para Silvina Ocampo traducir significaba no sólo asumir otra lengua sino también, y sobre todo, otro sujeto. Había que “meterse en el otro”, y esa condición se radicalizó en el caso de Dickinson: “Traduje a otros poetas, pero no tienen ese juego con las frases y las ideas que se van trenzando y que uno tiene que descifrar”, dijo. Y al mismo tiempo que la revelación dio forma a un secreto, el de una comunión en torno de lo pequeño y aparentemente insignificante, donde transcurre, desconocida para los demás, una experiencia cargada de intensidad.
viernes, 29 de octubre de 2021
Dos poetas del Renacimiento inglés en extraordinaria traducción de Montezanti
Hay traductores que, con mucho, muchísimo menos recursos e inteligencia que Miguel Ángel Montezanti, se han labrado una reputación pública que los vuelve referencia entre editores y público. Él, en cambio, especialista en el Renacimiento inglés, pero también gran conocedor de los poetas contemporáneos, con pudor, prudencia, humildad y, sobre todo, mucho trabajo, se ha ganado el reconocimiento académico (es profesor de Literatura Inglesa y de Literatura comparada en la Universidad Nacional de La Plata). Falta entonces "descubrirlo", porque, me apuro a decirlo, es uno de los mejores traductores de la Argentina.
Montezanti fue nombrado muchas veces en este blog. Por ejemplo, en la entrada del 10 de junio de 2011, con motivo de su traducción de Solo vos sos vos, los sonetos de Shakespeare al rioplatense. O el 3 de diciembre de 2012, por su versión de La violación de Lucrecia, también de Shakespeare. O el 23 de agosto de 2017, cuando presentó en una de las reuniones presenciales del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires su volumen de Baladas inglesas y escocesas. Sin embargo, ésa es apenas una parte de su labor. También tradujo los Cuatro cuartetos, de T. S. Eliot, Visitas hospitalarias, una antología de Philip Larkin, Extraño encuentro, la poesía completa de Wilfred Owen y muchos otros textos, dispersos en medios académicos o en volúmenes publicados por editoriales universitarias, vehículo que, convengamos, suele carecer de la distribución adecuada.
En ese último contexto se inscribe su último trabajo, Sonetos amorosos del Renacimiento inglés, que reúne Idea, de Michael Drayton, y Fidessa, de Bartholomew Griffin, obras reunidas en un bello volumen publicado por EUDEM, la Editorial de la Universidad de Mar del Plata. Se trata de la primera parte de un proyecto mayor que, en sucesivos volúmenes, irá abarcando la producción poética de los contemporáneos de William Shakespeare.
El libro se abre con una magnífica Introducción, donde Montezanti traza una historia del soneto hasta llegar a la forma que esta especie poética asumió en Inglaterra.
Acto seguido, se presentan las dos obras en ediciones bilingües, acompañadas por notas.
La excelencia con que Montezanti ha logrado traducir estos poemas, manteniendo las rimas y adecuando el verso castellano al inglés es absolutamente notable y confirman una vez más la absoluta necesidad de ubicarlo entre los más importantes traductores que ha dado este país.
Jorge Fondebrider
miércoles, 10 de febrero de 2016
La poeta Pura López Colomé reúne en un solo volumen sus traducciones de Seamus Heaney
martes, 29 de abril de 2014
Descubrimiento
lunes, 26 de agosto de 2013
viernes, 9 de agosto de 2013
Ana Cristina Cesar en castellano
Old age should burn and rage at close of day;
Rage, rage against the dying of the light.
Because their words had forked no lightning they
Do not go gentle into that good night.
Their frail deeds might have danced in a green bay,
Rage, rage against the dying of the light.
And learn, too late, they grieved it on its way,
Do not go gentle into that good night.
Blind eyes could blaze like meteors and be gay,
Rage, rage against the dying of the light.
Curse, bless me now with your fierce tears, I pray.
Do not go gentle into that good night.
Rage, rage against the dying of the light.
Axes
And the echoes!
Echoes travelling
Off from the centre like horses.
Wells like tears, like the
Water striving
To re-establish its mirror
Over the rock
A white skull,
Eaten by weedy greens.
Years later I
Encounter them on the road
The indefatigable hoof-taps.
While
From the bottom of the pool, fixed stars
Govern a life.









