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martes, 17 de abril de 2018

Primeras repercusiones de la muerte de Sergio Pitol en la prensa hispanoamericana


El 12 de abril pasado, El Universal, de México, con el título “Juan Villoro se despide de su maestro Sergio Pitol, publicó las siguientes reflexiones:

“Sergio Pitol fue una gente extraordinariamente alegre, se enfrentó al sufrimiento y a los dolores de la vida con una alegría rebelde y desafiante”, asegura Juan Villoro de su amigo y maestro de la vida y las letras. “Una de las cosas más importantes en la literatura de Pitol es esa pasión carnavalesca por la vida y creo que debemos recordarlo así, no en clave dramática sino en la clave festiva que siempre quiso impregnarle a sus libros”.
Villoro lo conoció a Pitol a los veinte años y desde el principio, dice, lo trató como si fueran cómplices del mismo oficio y hubieran vivido muchas cosas juntos. “Se convirtió en un maestro vital para mí no solamente como escritor sino con esa actitud poco frecuente entre los artistas y los escritores de entender que la alegría y la dicha son formas de la rebeldía, de la disidencia. Fue una persona llena de sentido del humor, con gran gusto por los viajes, por los animales, la música, la comida, una persona extraordinariamente vital.”
Juan vio a Sergio por última vez en noviembre del año pasado. Lo visitó en su casa de Xalapa, donde hoy falleció a los 85 años. “Lo encontré escuchando música y pude estar otra vez ante su sonrisa. No hablaba, pero todavía se comunicaba con el signo que definió su vida, que fue la alegría y su actitud sonriente y desafiante incluso en los momentos más difíciles.”

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Por su parte, en El País, de Madrid, del mismo día, luego de la semblanza de rigor, hay un recuadro que, con el título “Una despedida discreta”, comenta las primeras repercusiones de la muerte de Pitol:

México se ha despedido discretamente de uno de sus tesoros literarios mejor guardados. Sergio Pitol, fallecido la mañana del jueves en su casa de Xalapa, Veracruz, ha sido despedido principalmente por profesionales de las letras y las autoridades culturales mexicanas. “Celebramos su vida y legado literario, en el cual aportó a las letras universales una obra narrativa original, traducciones y ensayos que perdurarán a través de los años”, se lamentó la secretaria mexicana de Cultura, María Cristina García Cepeda. La ministra dijo que convocará a instituciones, amigos y familiares a un homenaje nacional al escritor.

Pitol ha sido saludado a su partida una última vez por escritores e intelectuales mexicanos de diversas generaciones. El historiador, editor y ensayista Enrique Krauze dijo que Pitol fue “siempre apreciado y respetado”. Jorge Volpi, el más reciente recipiente del Premio Alfaguara de novela, lo calificó como “uno de los mayores escritores de nuestra lengua” y recomendó dos obras “perfectas”, El desfile del amor y El arte de la fuga.

Valeria Luiselli, de 34 años, aprovechó el fallecimiento para recordar a la extinta triada de cronistas que parodiaron las contradicciones de la sociedad mexicana: José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis y el propio Pitol. “Ya andan de pachanga (fiesta) otra vez. Gracias por iluminar partes oscuras de nuestras almas, por hacernos reír de nosotros mismos y por recordarnos siempre que la libertad de pensamiento no es canjeable por nada”, escribió en Twitter la autora de Los ingrávidos.

Los políticos también dijeron adiós al Premio Cervantes 2005. En medio de la campaña electoral rumbo a las presidenciales del 1 de julio, los principales candidatos presidenciales dedicaron unas palabras al autor de El mago de Viena. “Lamento el fallecimiento de Sergio Pitol, siempre solidario con nosotros como Fernando del Paso y Elenita Poniatowska, los tres grandes escritores y ciudadanos de buenos sentimientos”, dijo Andrés Manuel López Obrador, el puntero de las encuestas. El candidato de Por México al Frente, Ricardo Anaya, destacó la “extraordinaria inteligencia y humor” de Pitol. Aurelio Nuño, el jefe de campaña del candidato del PRI, José Antonio Meade, destacó el carácter de viajero infatigable que deja a los mexicanos “obras maravillosas”. Todo un legado que el gran público aún está por descubrir.


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En Córdoba al día del 13 de abril y con el título “Sergio Pitol reúne en su muerte a los contrarios”, el periodista Álvaro Belín Andrade resume las repercusiones “políticas” de la muerte de Pitol en los siguientes términos:


Aunque ninguno de ellos debió haber leído alguno de sus libros, tres candidatos presidenciales expresaron su pesar por la partida de Sergio Pitol, escritor veracruzano (nacido accidentalmente en Puebla) quien este jueves por la mañana abandonó Xalapa, la ciudad donde decidió amarrar su nave, luego de recorrer intensamente el mundo y haber residido en París, Varsovia, Budapest, Moscú y Praga (donde fue agregado cultural de México), y de Roma, Pekín y Barcelona, además de la Ciudad de México.

El candidato presidencial de Morena, Andrés Manuel López Obrador, por el que Pitol tenía una clara afinidad política, escribió en su cuenta de Twitter: “Lamento el fallecimiento de Sergio Pitol, siempre solidario con nosotros como Fernando del Paso y Elenita Poniatowska; los tres, grandes escritores y ciudadanos de buenos sentimientos y dimensión social”.

Por su parte, José Antonio Meade, candidato del PRI a la Presidencia, también se refirió a este hecho en su cuenta en Twitter: “Lamento la muy sensible pérdida del Maestro Sergio Pitol, hombre y escritor profundo, de espléndida narrativa e impecables traducciones. Las letras y la comunidad cultural están de luto. El país lo está”.

Ricardo Anaya, candidato presidencial del PAN, también usó esa red social para manifestar su pesar por la muerte del autor de novelas, cuentos y ensayos, y aunque algunos internautas comentaron que seguramente nunca lo había leído, escribió: “Lamento el fallecimiento de Sergio Pitol, uno de los grandes narradores de nuestro país, escritor de extraordinaria inteligencia y humor. Envío mis condolencias y solidaridad a sus familiares y amigos”.

El presidente Enrique Peña Nieto escribió en su cuenta: “Sergio Pitol aportó talento, imaginación y creatividad a México. Su obra forma parte del gran legado cultural que nuestro país comparte con el mundo. Mi más sentido pésame a su familia y a la comunidad cultural. Descanse en paz”.

Hasta la tarde de este jueves, la candidata independiente Margarita Zavala, muy ocupada en preparar una transmisión por Twitter, que ocurriría a partir de las siete de la noche, no había comentado nada al respecto de Pitol. Tampoco, por supuesto, el candidato independiente, renacido por el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, Jaime Rodríguez, El Bronco, quien no ha establecido nunca sus coordenadas en materia cultural.

La comunidad cultural lo despidió
La secretaria de Cultura del gobierno federal María Cristina García Cepeda, escribió en su cuenta en Twitter: “Lamentamos la partida de Sergio Pitol. Celebramos su vida y su legado literario, en el cual aportó a las letras universales una obra narrativa original, traducciones y ensayos que perdurarán a través de los años. Mis condolencias a sus familiares, amigos y a la comunidad cultural”.

La Universidad Nacional Autónoma de México, en su cuenta oficial en Twitter, publicó: “¡Hasta siempre Sergio Pitol! La UNAM lamenta el fallecimiento del gran escritor, egresado de la #UNAM y ganador del Premio Cervantes en 2005”. Concluye su mensaje con una liga al perfil del escritor, del que menciona sus libros de cuentos: Infierno de todos (1964), Los climas (1966), No hay tal lugar (1967), Cementerio de tordos (1982) y Vals de Mefisto (1989); sus novelas El tañido de una flauta (1982), Juegos florales (1982), El desfile del amor (1984), Domar a la divina garza (1988) y La vida conyugal (1991), y sus libros de ensayos, en que destacan El arte de la fuga (1996), Pasión por la trama (1998) y Soñar la realidad (1998).

También hace referencia a los autores que fueron traducidos magistralmente por Pitol (Joseph Conrad, Henry James o Witold Gombrowicz) y las distinciones que le fueron entregadas, como el Gran Premio de la Asociación de Cultura Europea de Polonia (1998), el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo (1999) y el Premio de Literatura y Lengua Castellana Miguel de Cervantes (2005).

La Coordinación de Difusión Cultural de la UNAM le dedicó un hermoso mensaje: “Despedimos con tristeza a aquel que nos deja una prosa de fuego, de agua, de Ícaros: Sergio Pitol”, en un tuit en que anexó el Material de Lectura dedicado a su prosa, con los breves textos narrativos “Semejante a los dioses”, “Ícaro” y “Mephisto-Waltzer”, con el prólogo “El asedio del fuego” de Juan Villoro, gran amigo del escritor laureado con el Premio Cervantes en 2005.

La UNAM, por cierto, ha anunciado que rendirá un homenaje póstumo al escritor, que se realizará en la que fue su casa, la Facultad de Filosofía y Letras. Pitol fue un distinguido universitario, egresado de la UNAM, profesor de literatura eslava en la Facultad de Filosofía y Letras y coordinador de Extensión Universitaria.

También planea un homenaje el Instituto Nacional de Bellas Artes, donde ya se había planeado un acto para el 6 de junio, junto con la Universidad Veracruzana y la familia de Pitol, por sus 85 años. Ahora, el INBA evalúa con la familia si se mantiene esa fecha o se adelanta.

La Secretaría de Educación Pública (SEP) publicó: “Sergio Pitol fue un destacado escritor y ensayista del siglo XX y un espléndido representante de la literatura mexicana. Descanse en paz”.

La UNESCO expresó: “Hoy ha fallecido el escritor mexicano Sergio Pitol, uno de los más grandes autores de la literatura latinoamericana. Buen vieja, maestro, gracias por sus libros”. El Hay Festival España escribió: “Lamentamos profundamente la muerte de un amigo como Sergio Pitol. Descanse en paz, maestro”.

La Editorial Almadía lo despidió con el siguiente texto: “Hoy emprende su viaje que escribirá con Monsiváis y Pacheco. Uno de cavilaciones y aventuras. Uno que haría Sergio Pitol. “Soy hijo de todo lo visto y lo soñado, de lo que amo y aborrezco, pero aún más ampliamente de la lectura”. Almadía lamenta el fallecimiento de nuestro maestro”.

El escritor veracruzano José Homero escribió en su cuenta de Twitter: “Sergio Pitol fue un ser humano extraordinario, un escritor de excepción y un amigo sin par. Lamento mucho la noticia de su muerte y me abruma la tristeza. Nos queda sin embargo el don de su conversación, de su talento y de su inagotable sabiduría a través de sus libros. D.e.p.”.

Los políticos locales y Sergio Pitol
En el ámbito local, hasta la tarde del jueves, el gobernador Miguel Ángel Yunes Linares tenía congelada su cuenta de Twitter en la conferencia de prensa del miércoles, donde se refirió a los bienes incautados por la PGR a Javier Duarte y entregados a su gobierno.

El candidato del PRI al Gobierno de Veracruz, José Francisco Yunes Zorrilla, escribió desde la mañana: “Muy lamentable noticia el fallecimiento de un excelente escritor, traductor, diplomático, y ganador del Premio Cervantes, Sergio Pitol Demeneghi. Descanse en paz mi estimado amigo”. Por su parte, el dirigente estatal del PRI, Américo Zúñiga, escribió: “Nos despedimos hoy de un hombre universal, escritor prolífico, siempre cercano y querido para Veracruz. Hasta siempre maestro. Descanse en paz Sergio Pitol”.

Sara Ladrón de Guevara, rectora de la Universidad Veracruzana, donde Sergio Pitol fue docente e investigador, escribió un largo mensaje: “Con profundo pesar me entero del fallecimiento del maestro Sergio Pitol, el más distinguido integrante de nuestro claustro académico. Los integrantes de la comunidad UV nos encontramos de luto. Descanse en paz”.

El Instituto Veracruzano de la Cultura (IVEC) publicó en Twitter: “El IVEC lamenta profundamente el sensible fallecimiento del literato Sergio Pitol (1933-2018). Enviamos sinceras condolencias y pronto resignación a sus familiares. Una gran pérdida del campo literario. QDEP”.

El Ayuntamiento de Xalapa publicó: “Hoy despedimos a un gran escritor, pieza clave de la literatura latinoamericana del siglo XX. Descanse en paz Sergio Pitol”.

La Comisión Estatal para la Atención y Protección de los Periodistas (CEAPP) también se manifestó este jueves: “Lamenta CEAPP y se une a la pena que embarga a la familia del escritor Sergio Pitol Demeneghi, Premio Cervantes 2005, quien falleció este jueves, a los 85 años de edad”.

También lo hizo el Grupo Legislativo del PAN en el Congreso local: “Las diputadas y diputados del Grupo Legislativo del PAN, nos unimos a la pena por el fallecimiento de Sergio Pitol, hombre que aportó su talento y visión del mundo a la literatura y cultura mexicana. Descanse en paz”.

viernes, 9 de julio de 2010

"Paz, sin ser literal, es siempre preciso"

En abril de 2008 la revista mexicana Letras Libres planteó una interesante consigna: "Entre 1968 y 1979 Octavio Paz publicó al menos once obras de primer nivel. Ahora, otros tantos críticos (todos menores de cuarenta años) interrogan, con admiración pero sin concesiones, la obra del poeta mexicano. Mientras lo hacen, dibujan sin proponérselo el rostro de su generación". Una de esas obras  es Traducción: literatura y literalidad  que la escritora y editora Valeria Luiselli (foto) comenta a continuación.

Fábulas de la traducción

Sólo había una palabra inmensa y sin revés
Palabra como un sol
Un día se rompió en fragmentos diminutos
Son las palabras del lenguaje que hablamos
Fragmentos que nunca se unirán
Espejos rotos donde el mundo se mira destrozado

Octavio Paz

La figura del peregrino traductor de la antigua China es remota en el tiempo pero exacta en su correspondencia con el Octavio Paz de Traducción: literatura y literalidad.* Él mismo, en otra parte, evoca las caravanas que salían desde Tun-huang ya por el siglo II, cargadas de traductores que irían a parar más allá de la llanura del Ganges, en busca de los manuscritos sagrados del sánscrito. La traducción era, para esa escuela de viajeros, una actividad necesaria y posible. Necesaria, porque sólo así podrían transmitirse las verdades eternas expresadas en otra lengua; posible, porque esas verdades eran universales y por tanto podían ser comprendidas en cualquier lengua por todos los hombres.

Convencido del carácter universal de la experiencia y de la capacidad del poeta para traducirla a ese “objeto verbal” que es el poema, Paz afirmó, en un momento en que estaba en boga pensar lo contrario, la necesidad y posibilidad de la traducción poética. Contra las somníferas escuelas de antropólogos y lingüistas del siglo XX, que proclamaban la imposibilidad de traducir de una lengua a otra –“cada lengua es un mundo y cada mundo es un paradigma inconmensurable ante cualquier otro”, etcétera–, esgrimió el contundente argumento de la demostración práctica –tradujo a más de cuarenta poetas. Asimismo, fue un excepcional teórico y desde su teoría –magra en volumen pero rica en ideas– defendió también el oficio del traductor de poesía.

En el ensayo Traducción: literatura y literalidad Paz se mueve hábilmente entre las supuestas paradojas a las que orilla la pregunta misma sobre la posibilidad de traducir y se enfrenta a la actitud moderna que concibe la tarea del traductor como un ejercicio trivial. Si los modernos, dice, piensan que cada texto es específico a un lugar y una época y que los individuos están inevitablemente “encerrados en su lengua”, aislados los unos de los otros, ¿por qué prolifera la traducción? Paz esquiva contradicciones de la mejor manera posible: las ofrece como respuesta. A la pregunta “¿por qué traducir?”, por ejemplo, ninguna solución como la que encierra la paradoja paciana: “[...] por una parte la traducción suprime las diferencias entre una lengua y otra; por la otra, las revela más plenamente”. Antes que declarar águila o sol, Paz prefiere dejar que la moneda gire en el aire, mostrando, en sus sucesivas vueltas, las dos caras en la esfera en movimiento.

Sin ignorarlas, Paz rechazó las tesis típicamente académicas que pregonaban la intraducibilidad porque partían, según él, de una concepción ingenua y equívoca: la de la traducción como literalidad. Nada más alejado de una operación literal, pensaba, que el oficio del traductor. Lejos de aquella concepción están también sus propias versiones de poemas en lengua extranjera: se conoce su traducción del "Soneto en ix" de Mallarmé; su aboli bibelot, espiral espirada; o las mordonnantes de Apollinaire: mordonantes, zumuertas, morzumbantes. Paz, sin ser literal, es siempre preciso.

Aunque en sus pasajes teóricos dialoga directamente con algunas voces de las aulas académicas, Paz está más cercano a ese otro enorme pensador que fue Walter Benjamin. Pero su cercanía es silenciosa. No queda claro si Paz leyó el ahora multicitado ensayo “La tarea del traductor”, aunque parece poco probable que ignorara su existencia, sobre todo por la cercanía de ambos a la poesía de Baudelaire. En cualquier caso, en los textos más significativos de Paz sobre este tema no hay una sola referencia a Benjamin, y esto sorprende porque el recorrido de ambos es paralelo. Benjamin y Paz reconocieron el quehacer del traductor como un ejercicio literario creativo donde el original se convertía necesariamente en otra cosa. “Así como una tangente sólo roza ligeramente al círculo en un punto [...] una traducción toca de forma sutil al original y sólo en un punto infinitamente pequeño del sentido, para después seguir su propia trayectoria...”, decía Benjamin. Ambos concibieron la traducción como una fuerza transformadora de los lenguajes, como una partera de la literatura.

La traducción poética, según Paz, es una “operación análoga a la creación poética, sólo que se despliega en el sentido inverso”. El poeta, dice, escoge palabras y forma un objeto –el poema– cuyas partes son inamovibles e insustituibles pero cuyo sentido es móvil. El traductor, a su vez, debe desmontar esa estructura fija, poner sus partes en movimiento y devolverlas al lenguaje, transformadas, pero con un sentido análogo al original. Mientras la materia prima del poeta es la experiencia y su problema consiste en trasladarla al lenguaje, la materia del traductor es el lenguaje mismo y su tarea es traducir –camino de ida y vuelta– una vivencia lingüística sin que se desvanezca la huella de la experiencia original. La imagen que evoca Benjamin es insuperable: “A diferencia de la obra literaria, la traducción no se encuentra en el centro del bosque del lenguaje, sino en sus afueras, mirando hacia el interior; desde ahí llama sin jamás entrar, esperando que desde algún lugar del bosque regrese el eco de su lengua y traiga consigo la reverberación de la obra en la lengua ajena.”

Si la materia prima del traductor es el lenguaje ya escrito, este último se nutre igualmente de la traducción. “Hay un incesante reflujo entre los dos –decía Paz–, una continua y mutua fecundación.” Benjamin señalaba, en este mismo sentido, que el error más grave del traductor es preservar el estado de su propio lenguaje en vez de permitir que el lenguaje extranjero entre en él, lo modifique y expanda. Los buenos traductores, pensaba, son aquellos que pueden encontrar la extranjería dentro de su misma lengua. La poesía de Paz es un ejemplo constante de esto. No sólo hay ecos de The Waste Land en “Piedra de sol”, en el sentido amplio de la influencia que T.S. Eliot pudo haber tenido en el estilo de Paz: el inglés de Eliot o William Carlos Williams o el francés de Apollinaire y Mallarmé son el español de Paz, a la vez que éste es el portugués de Haroldo de Campos y será quizá el mandarín de un escritor venidero.

Ahí, el verdadero carácter universal de Paz. La modernidad en la que nació –y nacimos– ya no admite verdades eternas ni sentidos últimos: la legitimidad de la traducción ya no descansa, como para los antiguos chinos, sobre una base sagrada. La universalidad de Paz reside en esa capacidad única del buen poeta y traductor de reunir en un poema, en cada versión y diversión, esos “Fragmentos que nunca se unirán/ Espejos rotos donde el mundo se mira destrozado”.

Nota:* Traducción: literatura y literalidad apareció por primera vez en 1971, aunque algunos de los textos que lo componen pertenecen a Puertas al campo (1966) y otros se volvieron a publicar después en El signo y el garabato (1973). Traducción empieza con un breve y denso ensayo sobre la traducción poética, y reúne poemas de Apollinaire, E.E. Cummings, John Donne y Mallarmé. Las ideas de Paz sobre el oficio del traductor también vuelven, quizá mejor trabajadas, en “Lectura y contemplación” (Sombras de obras, 1983). Sus traducciones completas están en Versiones y diversiones (primera edición, 1973; segunda, 1978, y tercera, 1995).