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martes, 1 de julio de 2025

La destrucción de las bibliotecas populares, "estructura estatal que garantiza el acceso federal y democrático a la lectura", creada por Sarmiento

"Presentaron un escrito, patrocinado por el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, en el que solicitan una medida cautelar para frenar los efectos del decreto 345/2025. Se plantea que la norma vulnera la Constitución Nacional, desconoce el derecho colectivo a participar en la vida cultural y desmantela el modelo federal de gestión que rige desde hace décadas en la Conabip." Tal es la bajada de la nota publicada por Silvina Friera, en el diario Página 12, del pasado 29 de junio.


Las Bibliotecas Populares dan pelea: "Lo comunitario no se mancha"

La trama viva de la cultura comunitaria está en peligro. Las Bibliotecas Populares demandan colectivamente la inconstitucionalidad y solicitan una medida cautelar para frenar los efectos que generan los artículos 2, 8, 9, 10 y 20 del decreto 345/2025, publicado en el Boletín Oficial el 22 de mayo de este año, por el cual la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) dejaría de ser un organismo federal desconcentrado, con autonomía relativa del Poder Ejecutivo, para depender de la Secretaría de Cultura. En la demanda, presentada el martes 25 de junio en el Juzgado N°2 en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo Federal de La Plata, se plantea que la norma vulnera la Constitución Nacional, desconoce el derecho colectivo a participar en la vida cultural y desmantela el modelo federal de gestión que rige desde hace décadas en la Conabip.

La política federal implementada por la Conabip, como se informa en el escrito patrocinado por el constitucionalista Andrés Gil Domínguez, alcanza a más de 1.500 bibliotecas populares registradas, distribuidas en más de 1.200 localidades de las 24 jurisdicciones del país. Esta red brinda servicios a más de 4 millones de usuarios y lectores, gracias al compromiso voluntario de más de 30.000 dirigentes y bibliotecarios, y garantiza el acceso a más de 20 millones de libros y acciones culturales con enfoque federal, inclusivo y territorial. Gil Domínguez advierte que el decreto 345/2025 no solo excede las facultades delegadas por el Congreso en la Ley Bases –que expresamente excluye a los organismos culturales--, sino que además incurre en regresividad institucional y viola los artículos de la Constitución Nacional y tratados internacionales.

La Conabip cumplirá 155 años en septiembre. Creada en 1870 por iniciativa del presidente Domingo Faustino Sarmiento, mediante la ley 419, se consolidó en los siglos XX y XXI como estructura estatal que garantiza el acceso federal y democrático a la lectura y la cultura. La Ley 23.351 de 1986 institucionalizó un modelo de gestión asociativa entre el Estado y las bibliotecas populares como organizaciones de la sociedad civil. Aunque el decreto impugnado no disuelve nominalmente la Conabip --presidida actualmente por Raúl Escandar, un bibliotecario profesional designado en febrero de 2024 que a través de un silencio ominoso paradójicamente convalida la destrucción del organismo a su cargo--, lo hace funcionalmente: le quita su autonomía, le arrebata su rol estratégico y la sustituye por una estructura subordinada y consultiva sin capacidad decisoria.

Domínguez precisa que el decreto 345/2025 puede ser descripto como una “simulación normativa” de participación, que crea un “Consejo Asesor ad honorem”, formalmente consultivo, que en los hechos carece de toda incidencia real. “Esta construcción normativa configura una fachada institucional, una especie de ‘pantalla legal’ que pretende simular la continuidad del modelo participativo cuando en realidad se lo ha extinguido”. El ingenio popular condensó en una frase el itinerario de la demolición de una institución cultural fundamental: “Sarmiento la creó, (Raúl) Escandar la cerró”. Uno de los puntos que mayor preocupación genera es el manejo arbitrario del Fondo Especial de las Bibliotecas Populares. “Se intenta administrar impersonalmente un fondo que ha costado muchísimo conseguir y defender, y que es vital para la supervivencia y desarrollo de miles de bibliotecas en el territorio nacional”, dice María del Carmen Bianchi, presidenta de la Conabip durante los períodos 2003-2011 y 2019-2023.

Cuando fue publicado el decreto, la Red Internacional por las Bibliotecas Populares difundió un comunicado que tuvo el apoyo de más de 5000 personalidades de la cultura, entre las que se destacan Claudia Piñeiro, León Gieco, María Teresa Andruetto, Mauricio Kartun y Cecilia Roth. “Pretenden destruir lo que llevó tiempo construir, que funciona y es eficiente. Todo puede ser cambiado pero no arrasado sin tomarse el trabajo de usar palabras, fundamentos, razones y motivos”, argumenta Paula Kriscautzky, de la Biblioteca del Otro lado del Árbol.

La acción declarativa de inconstitucionalidad colectiva (ADIC) fue presentada por María Nieves Dalponte Ayastuy, presidenta de la Biblioteca Popular Tupac Amaru Infanto Juvenil de La Plata. En un comunicado maradoniano, titulado “Lo comunitario no se mancha”, explica las razones de esta presentación ante la Justicia Federal. “Lo que está en juego afecta la trama viva de la cultura comunitaria, de los libros que pasan de mano en mano, de las meriendas compartidas, de los talleres que encienden preguntas, de encuentros donde se escuchan voces que no suelen ser escuchadas, de los abrazos que acompañan a las crianzas, de los vínculos que se tejen mientras se sueña un mundo más justo”. La comunidad cultural de todo el país está movilizada. “Las bibliotecas populares son rondas de mate donde el libro se piensa, se cuida, se sueña -las define el comunicado-. Son puertas abiertas y refugio, nido y horizonte. En ellas la cultura no se impone, se hace. Se hace con las manos, con los cuerpos, con el tiempo donado por quienes creen que otro mundo es posible si todas y todos tenemos un lugar en él”.

El Juzgado N°2 en lo Civil, Comercial y Contencioso Administrativo Federal de La Plata tiene que resolver la medida cautelar de suspensión del decreto, que puede demorar de quince a treinta días hábiles, y después traslada la demanda al Estado Nacional para que conteste. Desde la Biblioteca Popular Tupac Amaru rechazan el decreto 345/2025 porque “no aceptamos un presente que quiere achicar el futuro”.

lunes, 2 de junio de 2025

El gobierno argentino ahora mete la pezuña en las Bibliotecas Populares

En su noeta publicada en el diario La Nación, de Buenos Aires, el pasado 31 de mayo, Daniel Gigena se ocupa de la reacción desatada a partir de la decisión del actual gobierno argentino de desmantelar la CONABIP (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares).

Bibliotecas “en riesgo”: la Conabip recibe respaldo internacional y de cientos de artistas, escritores y académicos

Crece el respaldo nacional e internacional a la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip) que el Gobierno, con el decreto 345, intenta degradar al despojarla de autonomía. El organismo, que en septiembre celebrará su 155° aniversario, fue creado por el presidente Domingo Faustino Sarmiento en 1870. La iniciativa libertaria, que iría en contra del consenso legislativo en torno a la ley Bases, cosecha rechazos en el país y en el exterior.

No es improbable que la Justicia deba decidir si los decretos 345 y 346, publicados en el Boletín Oficial la semana pasada, son constitucionales o no. El jueves, en la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, legisladores de la oposición estimaron que el Congreso podría impugnar ambos decretos porque “violan” el artículo 3° de la ley Bases. Exministros y exsecretarios de Cultura de diversos gobiernos (del menemismo al macrismo, pasando por las gestiones kirchneristas), así como expresidentes de la Conabip, reclamaron que el Congreso rechace el decreto.

El martes, la División Regional de América Latina y el Caribe de la Federación Internacional de Asociaciones de Bibliotecarios e Instituciones (IFLA LAC) emitió una declaración en el que expresa su “solidaridad y preocupación” por las disposiciones del decreto ideado por el ministro Federico Sturzenegger y la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

“Reconocemos y valoramos el trabajo histórico de la Conabip como organismo que ha acompañado, fortalecido y articulado el desarrollo de las bibliotecas populares en la Argentina, promoviendo el acceso libre y equitativo a la información, la lectura y la participación ciudadana -se lee en el documento, que lleva la firma de la presidenta de la IFLA LAC, Jeannette Lebrón Ramos-. Su trayectoria ha sido referencia en la región y ha inspirado políticas bibliotecarias con enfoque comunitario y federal”.

La Conabip, que nuclea a más de mil bibliotecas populares en todo el país, también fue respaldada por la Fundación El Libro (organizadora de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires), la Cámara Argentina del Libro, la Asociación de Bibliotecarios Graduados de la República Argentina, la Sociedad de Escritoras y Escritores de la Argentina, la Unión de Escritoras y Escritores y el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, entre otras entidades.

Además, la Red Internacional por las Bibliotecas Populares reunió más de 5300 firmas de apoyo y adhesión de artistas, académicos, escritores, bibliotecarios, gestores culturales y músicos de la Argentina, Alemania, Australia, Brasil, Canadá, Colombia, Ecuador, El Salvador, España, Estados Unidos, Francia, Honduras, Italia, México, Nueva Zelanda, Perú y Uruguay.

Entre los cientos de firmantes del ámbito cultural del país, figuran escritores, académicos, artistas y gestores culturales reconocidos, como Griselda Gambaro, León Gieco, Claudia Piñeiro, Alan Pauls, Santiago Kovadloff, Selva Almada, Dolores Reyes, Ángela Pradelli, María Rosa Lojo, Fernanda García Lao, Martín Kohan, Poly Bernatene, María Teresa Andruetto, Leila Guerriero, Alejandro Dolina, Guillermo Saccomano, Gabriela Cabezón Cámara, Diana Bellessi, Guillermo Martínez y Laura Devetach.

También adhieren Iñaki Echeverría, Mariano Quirós, Miguel Gaya, Liliana Heker, Mauricio Kartun, Liliana Herrero, Víctor Heredia, Cristina Banegas, Cecilia Roth, Ricardo Bartís, Maitena Burundarena, Tute, Miguel Rep, Isol, Juan Sasturain, Sergio Olguín, Alejandro Tantanian, Esther Cross, Maristella Svampa, Horacio Tarcus, Andrea Giunta, María Ines Krimer, Liliana Viola, Inés Garland, Paula Bombara, Oche Califa, Paula Perez Alonso, Gloria Peirano, Camila Sosa Villada, Gustavo Nielsen, Andrés Neuman, Alicia Salomone, Américo Castilla y María Silvia Lacorazza.

Con el lema “Defendamos a la Conabip”, la Red Internacional por las Bibliotecas Populares difundió un documento en el que se expresan en contra de “la destrucción de la Conabip”. Para los firmantes, con el decreto -que se presentó como una “medida administrativa”- el Gobierno, sin más, elimina la institución, “quedando en su lugar una unidad organizativa dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación”, que actualmente coordina Leonardo Cifelli.

El decreto deshace el carácter federal del organismo, al reemplazar la composición de la Comisión Nacional por un director nacional y un consejo asesor integrado por cinco personas elegidas a dedo por el secretario de Cultura. “A partir de esta medida se corre el riesgo de dejar en manos de las autoridades de la Secretaría de Cultura toda decisión sobre el reconocimiento de nuevas bibliotecas populares o eliminación de bibliotecas populares ya existentes”, se advierte en el documento. El actual presidente y, si prospera la medida, futuro director, es el bibliotecólogo Raúl Escandar.

La institución perdería autonomía para el desarrollo y la ejecución de políticas públicas, al quedar las decisiones sobre planes y programas a cargo del secretario de Cultura, al igual que el presupuesto. “En incumplimiento de la Ley 23.351 [...] el presupuesto para las bibliotecas populares queda sujeto a la discrecionalidad de lo que las autoridades de turno de la Secretaría de Cultura consideren. No se podría asegurar que su uso se destine exclusivamente a las bibliotecas populares. Esta medida ignora, además, que el fondo para las bibliotecas populares fue garantizado por 50 años por todo el arco político en el Congreso de la Nación en 2022″, se alerta en la declaración.

“Este decreto que elimina la Conabip como organismo no moderniza ni mejora la gestión: desmantela una política pública histórica, exitosa y profundamente democrática que garantiza acceso federal a la cultura y desarrollo local”, concluye el comunicado, donde se exige a la Comisión Bicameral del Congreso de la Nación (que preside el diputado Oscar Zago) que intervenga para “frenar el decreto que atenta contra 155 años de historia”.

martes, 15 de abril de 2025

"Símbolo del mazazo a la cultura argentina es el cierre de no menos de una decena de librerías en los últimos tiempos"

La bajada de la nota que publicó Ricardo Gotta en Tiempo Argentino, el pasado 12 de abril, dice: "Durante los últimos tiempos bajaron sus cortinas varias de las librerías tradicionales. Alquileres, servicios, costos del papel y de los libros, conjugados con la crisis económica y los cambios de hábitos. Historias con mucho de nostalgia".

Cierre masivo de librerías: símbolo del mazazo a la cultura argentina

Hace tan sólo 16 meses, la Argentina volvía a destacarse como el país del continente con la mayor y más diversa red de librerías. El dato surgía de un trabajo realizado por la Universidad de San Martín. El mundo de la cultura celebraba el dato positivo, estar a la vanguardia de la región. Aun cuando ya venía golpeado en los últimos lustros. Hace tan sólo 16 meses la Argentina iniciaba el pesado tránsito del actual régimen libertario.

Sólo 16 meses después se desploma el consumo literario, a la par de la seria crisis económica que padecen las clases sociales más proclives a la adquisición de libros, lo que se verifica dramáticamente en las librerías y, signo palpable de la gravedad, también en las ferias de usados.

En 2024 la caída de ventas de libros respecto del año anterior fue de aproximadamente un 13% para las dos editoriales que captan buena parte del mercado (Planeta y Penguin Random), en tanto, en las demás, el descenso que sufrieron llegó en algunos casos al 40 por ciento. Según el informe de la Cámara Argentina del Libro (CAL), en el 2023, las ventas ya habían caído un 5% respecto de 2022 y la producción, más allá del 20 por ciento.

A su vez, las grandes cadenas de librerías acusan un aumento interanual estimado del 120% en los precios de tapa. Aún no hay cifras oficiales para lo que va este año, pero se estima que la caída ya devoró casi la quinta parte del mercado, que, además, exhibe muchos menos títulos (en algún caso, apenas un 10% de años anteriores), con ediciones que en su mayoría no superan el millar, una cifra realmente muy menor de lo habitual.

Una de las consecuencias, símbolo del mazazo a la cultura argentina, es el cierre de no menos de una decena de librerías emblemáticas que se produjeron en los últimos tiempos.

Ya el año pasado había bajado definitivamente sus cortinas, entre otras, la Gauderio Libros, en Ayacucho 704, con casi dos décadas de antigüedad: “El ajuste brutal ha significado la caída total de las ventas de libros”, argumentaba Valeria Satas, su dueña. Horas antes del 21 de julio, una cuadra y media de cola se intentaba rescatar los retazos que liquidaba la Antigua Fray Mocho (Vive Leyendo ), que abriera 1945 y que desde 1969 funcionaba en Sarmiento 1832, Apenas una semana después cerraba el último local donde funcionó la tradicional Scotti Libros, en 48 entre 5 y 6 de la ciudad de La Plata.

Mucho más cerca en el tiempo, la crisis se posó en la históricamente literaria Avenida de Mayo. Exactamente entre el 1110 al 1114, prácticamente frente a uno de los ingresos a la estación Lima del subte B. Cambiaron los propietarios de varios locales cercanos a la esquina de Lima, por caso los de las librerías Punto de Encuentro y La Cueva. Los alquileres subieron exponencialmente y ambos tradicionales ámbitos literarios finalmente cerraron hace unos días. “Se pierde mucha cultura y el acceso a la información”, aseguró Diego Alonso, el dueño de La Cueva que, al menos, decidió trasladar su comercio a la bonaerense Santa Teresita.
El largo adiós a las librerías

Por su parte, Punto de Encuentro cerró su local de venta, pero no la editorial y la distribuidora. Había llegado a la Avenida de Mayo hace casi tres lustros. Allí, en el mismo inmueble que ya añora con nostalgia, la mística de los anaqueles desbordantes de libros que vivió en buena parte del último siglo.

Desde que abrió Libros de Anarres, conocida como “la librería de los anarquistas”. Luego de que falleciera su dueño, un anarquista español de apellido Torres, fue vendida por sus descendientes. Pero no cambió de rumbo. Desde entonces, 2012, la manejó Carlos Benítez Gibbons, quien ahora lamenta el cierre. “Lo nuestro fue una cosa puntual.

Por un lado, el final de contrato. La gente que compró toda la esquina no quiso renovar. Cuando salimos a buscar otro lugar, vimos que era imposible solventar los gastos de alquileres, los servicios, los empleados. Por eso, vendimos lo que pudimos, y luego guardamos hasta los muebles”.

Admite que “la crisis no es de hoy. A partir de la pandemia, un 20 o 30% del público que no podía salir, se acostumbró a comprar por internet, adoptó la forma online. Fue un salvavidas para muchos comercios. Hoy, todas las librerías y las editoriales, grandes y pequeñas, tenemos venta online”.

Ofrece además un ejemplo: “Un historiador que trabaja mucho en el Conicet, que para investigar se pasaba horas en la librería buscando libros, me dijo: ‘Ahora me meto en la web y en 2 minutos lo encuentro y lo compro’”.

Pero que el factor económico es fundamental. “El costo de los libros, abismal, marca la poca accesibilidad de la clase media, que cae cada vez más. El precio lo imponen las grandes cadenas, la concentración entre Planeta y Random, y las de librerías, Cúspide y un poco más atrás Yenny. A ellos no les interesa vender libros barato. Por supuesto que influye el costo del papel, que creció muchísimo. Hoy hacer un libro es caro y se refleja en el precio alto. Lo es hasta para los turistas”.

A la vez, suma otro aspecto importante, el cambio de hábito. “Hay poco apego a la lectura. Antes, los buenos lectores se la pasaban los sábados a la noche recorriendo Corrientes hasta el Obelisco. Hoy no. Quedaron poquitas librerías allí, como en avenida de Mayo. Algunas se mudaron a los barrios: Palermo, Colegiales, Chacarita… Además, hoy las librerías no tienen sentido si no están respaldados con otras cosas, como un barcito”. Y concluye: “No dan los números y eso va en detrimento de la diversidad. Todo se lo quedan las cadenas multinacionales. Y venden los libros que a ellos les interesan”.

No obstante, Benítez opina que la tecnología, el libro electrónico, aún no influye en la caída. “Conviven, todavía es un porcentaje chico el que lo consume. En general, quien viaja mucho. En Punto de Encuentro ya tenemos la plataforma de e-book. No hay hábito todavía. El diario papel ha perdido mucho más en ese sentido”.

-¿Cuánto influye la ausencia del Estado en la crisis?
-Ya el hecho que te ignoren es una política. Que no te den bola, que no te pregunten ni cómo andás. Por otro lado, teníamos históricamente la compra de las Bibliotecas Populares (Conabip), mediante la Secretaría de Educación, por ejemplo, en la Feria del Libro. A las bibliotecas del interior, sobre todo, les cuesta mucho acceder. Pero el año pasado ya no hubo y este año habrá menos… O las compras del Ministerio de Educación daban un respiro enorme. Hablar de libros hoy en el Estado es una mala palabra.

-Todo gira en derredor de la crisis económica.
-Las tres mejores épocas de los libros fueron durante gobiernos peronistas. Los dos de Perón y el del kirchenrismo. Los tres en los que más libros se vendieron. ¡Qué casualidad! La nuestra, una editorial más chica que mediana en el 2013-2014 llegamos a editar 40 títulos, y este año, con suerte, vamos a editar cinco… No sólo el Estado, era la economía en general que funcionaba. Por ejemplo, con el Ahora 12, venían historiadores, docentes, estudiantes, compraban un montón de libros y pagaban por mes. Hoy no sabés si al otro día vas a tener laburo. La cultura, sobre todo, está en el “subsuelo de la patria sublevada”, como decía Scalabrini. Lo primero que uno prescinde es lo recreativo, ir al cine, al teatro, al fútbol. O comprar un libro. No vas a dejar de comer por comprar un libro.

viernes, 22 de diciembre de 2023

Biblioteca Nacional y Conabip, de estreno

"Ayer, el escritor Juan Sasturain le entregó un voluminoso informe de gestión a su sucesora, la bibliotecaria Susana Soto Pérez; el editor y bibliotecólogo Raúl Escandar presidirá la Conabip", Esto dice la bajada de la nota publicada por Daniel Gigena, en el diario La Nación, de Buenos Aires, del 19 de diciembre pasado.

“La mejor mutua impresión”. Recambio de autoridades en la Biblioteca Nacional

Ayer al mediodía, la elegida por el secretario de Cultura Leonardo Cifelli para dirigir la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (BNMM), la bibliotecaria Susana Soto Pérez, se reunió con el director saliente, el escritor Juan Sasturain, y su equipo en la sede de la BNMM (Agüero 2502). Después de la reunión, donde el autor de El último Hammett le hizo entrega a Soto Pérez de un voluminoso informe de gestión, la flamante funcionaria hizo una recorrida por la institución.

“Todo fue muy cordial -dice Sasturain a La Nación-. La mejor mutua impresión. Dialogó con todos los directores y conmigo, y después recorrió toda la Biblioteca en una visita guiada por ellos”. Participaron del encuentro la subdirectora, Elsa Rapetti; el director nacional de Coordinación Bibliotecológica, Pablo García; el director nacional de Coordinación Cultural, Guillermo David, y el director general de Coordinación Administrativa, Roberto Arno.

“Se la vio muy conocedora, interesada en todo y cómoda -describe Sasturain-. Aparte, se llevó el toco del informe de gestión. El sintético, general, y el analítico, por áreas. Esperemos que la transición sea virtuosa, más allá de la repercusión que pueda tener la política general del Gobierno con respecto a las instituciones del Estado. Pero eso nos trasciende”. Soto Pérez, cuyo nombramiento recibió el apoyo de bibliotecarios y archivistas de la Argentina, le agradeció al escritor la bienvenida y el trabajo en equipo.

Respecto de esto último, el escritor apuesta por la continuidad de los directivos en la BNMM, cuyos contratos vencen en otoño de 2024. En la institución trabajan actualmente 915 personas, si se suman la sede cordobesa, la marplatense y la de la calle México 564, además de los docentes de las dos carreras de Escuela Nacional de Bibliotecarios. Soto Pérez deberá designar autoridades en el Museo del Libro y de la Lengua (bautizado “Horacio González” en 2022) que hasta inicios de mes estuvo a cargo de la escritora María Moreno.

La Nación intentó comunicarse nuevamente con Soto Pérez que indicó que las entrevistas debían coordinarse a través de la Dirección de Comunicación de la Secretaría de Cultura. Hasta hoy, la designación de Cifelli, que integra el súper Ministerio de Capital Humano comandado por Sandra Pettovello, no fue publicada en el Boletín Oficial, así como tampoco la de ninguno de los responsables de las áreas centralizadas y descentralizadas de Cultura.

El periodista, editor y bibliotecario Raúl Escandar reemplaza a la exdiputada María del Carmen Bianchi en la presidencia de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip), institución creada por Domingo F. Sarmiento hace más de 150 años. Escandar, que se desempeñó como director de la Biblioteca del Museo Mitre y de la Biblioteca Alcon Laboratorios, integra la Sociedad Argentina de Información (SAI) donde dirigió el Boletín Informativo, una publicación electrónica destinada a la actualización de la comunidad bibliotecológica. Dirige el sello Ediciones Científicas Argentinas desde 1997. Ha escrito y editado artículos y libros, y se lo considera un referente de la bibliotecología. El martes de la semana pasada él y Bianchi hicieron el “traspaso” de la presidencia de la Conabip.

jueves, 5 de marzo de 2020

Después de que el impresentable Avelutto arrasara con todo, el anuncio de Tristán Bauer permite avisorar otra realidad. Vamos a ver, dijo el ciego

María del Carmen Bianchi y Tristán Bauer
Dos noticias de la misma fuente. Ambas aparecieron ayer en Cultura InfoBAE. La primera se refiere a las medidas tomadas por el Tristán Bauer, Ministro de Cultura de Argentina, para la reactivación de las compras de libros para las bibliotecas populares, lo que significa un paso significativo respecto de las políticas llevadas a cabo para el sector por el gobierno anterior. La segunda –que se puede leer a continuación de la primera– recoge algunos pocos testimonios de editores argentinos respecto del anuncio oficial.

Desde Cultura de la Nación duplican el presupuesto
para la compra de libros de las bibliotecas populares

Este año el Programa Libro% de la Conabip tiene un plan de inversión de $47.585.900, cuyo objetivo es que las 950 bibliotecas populares de todo el país adquieran entre 120 mil y 130 mil nuevos libros, además de estimular la deprimida industria editorial. “Lleva tiempo pero estamos trabajando en un proceso de reconstrucción”, aseguró el ministro Tristán Bauer.

Minutos pasadas las once de la mañana, el ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, brindó una conferencia de prensa en la Casa Rosada donde explicó los alcances del acuerdo firmado en conjunto con la Conabip, la Fundación El Libro, la Cámara Argentina del Libro y la Cámara Argentina de Publicaciones. Se trata de un plan de inversión que el Estado se compromete a realizar por un total de $47.585.900 para el Programa Libro% de la Conabip, duplicando la inversión que se venía realizando; la del 2019 fue de $22.004.800.

Esto permitirá, aseguraron, la adquisición de entre 120.000 y 130.000 nuevos libros para las bibliotecas populares. Es su 15º edición y se da en en marco del Plan Nacional de Lectura en Bibliotecas Populares. En total, 950 bibliotecas participan del proyecto. “El encuentro fue concebido como canal educativo, con un nivel de importancia en la pantalla. Macri lo sacó del Ministerio de Educación, lo que fue una aberración, un sin sentido. Lo volvemos a concebir como un canal fundamentalmente educativo”, agregó Bauer.

Por otro lado, la Fundación El Libro aportará chequelibros por un monto de $3000 para cada biblioteca y un apoyo en infraestructura y logística para que los representantes de las bibliotecas populares de toda la Argentina hagan sus compras y participen de este importante evento cultural. El subsidio otorgado por el Estado permite que las Bibliotecas Populares adquieran material bibliográfico en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires con un descuento del 50% en los precios de venta.

La presidenta de la Conabip, María del Carmen Bianchi, se refirió también a la industria editorial, tan castigada en los últimos años. “Para el sector, la presencia del Estado Nacional es un aliento, sobre todo por la variedad de ofertas de las editoriales. Muchas editoriales pequeñas no tienen los canales de ventas apropiados para llegar al resto del país y mucho menos para llegar a las grandes cadenas. Las pequeñas y medianas tienen enorme dificultad, entonces la compra en la Feria del Libro es una oportunidad de hacer conocer su catálogo en todo el país a través de las bibliotecas”. Este mismo acuerdo establece que las editoriales que adhieran al Programa Libro% mantendrán los precios fijados en enero de 2020.

“Este primer acuerdo —agregó Bauer— tiene un rasgo que, si bien hacemos hincapié en esto de la lectura, en acompañar a todo el sector en esta situación de emergencia, es una primera señal. Encontramos una situación de devastación en el ministerio. Sabemos que construir lleva mucho esfuerzo. Estamos trabajando en un proceso de reconstrucción. Esto son solo algunos pasos de esta recuperación”.


Alivio e incertidumbre: qué dijeron 

las editoriales del anuncio de la Conabip



La industria del libro viene de años negros. Según expertos, la caída de la producción en los últimos cuatro años se acerca al 50%. Con el objetivo de reactivarla, el Ministerio de Cultura —en conjunto con la Conabip, la Fundación El Libro, la Cámara Argentina del Libro y la Cámara Argentina de Publicaciones— anunció que duplicará el presupuesto del Programa Libro% respecto a la del 2019 que fue de $22.004.800. La cifra para este año es de $47.585.900.

Esto permitirá, aseguraron, la adquisición de entre 120.000 y 130.000 nuevos libros para las bibliotecas populares. Es su 15º edición y se da en marco del Plan Nacional de Lectura en Bibliotecas Populares. En total, 950 Bibliotecas Populares participan del proyecto. El subsidio otorgado por el Estado permite que adquieran material bibliográfico en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires con un descuento del 50% en los precios de venta. Pero, ¿qué incidencias reales tiene esto para las editoriales? Infobae Cultura habló con varios editores. Sus posiciones son disímiles.

“Creo que es muy bienvenido todo hecho político con foco en el libro, la lectura, la cultura y la educación”, dice María Fernanda Maquieira, gerente editorial de Loqueleo, sello perteneciente a Santillana de literatura infantil y juvenil. “El Programa Libro% que se desarrolla en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires es una acción muy importante de la CONABIP, no solo porque permite incrementar y actualizar los acervos de las bibliotecas públicas, sino también promover la industria editorial y democratizar el acceso a la cultura. Para los editores es un evento importantísimo, porque posibilita estar cara a cara con los miles de bibliotecarios de todo el país que viajan especialmente para este acontecimiento, participan de actividades de capacitación y adquieren material bibliográfico de su elección a precios especiales”.

Y agrega: “En particular para Santillana, por ser una editorial con material de literatura infantil y juvenil y libros de texto escolar, nos interesa mucho recibir en nuestro stand a los bibliotecarios para que puedan conocer de primera mano las novedades, brindarles asesoramiento, escuchar sus historias y sus necesidades; es una experiencia emocionante. Así que esta noticia es muy grata para quienes formamos parte del mundo editorial”.

“Para mí no es una medida muy atractiva. Conabip estuvo sin funcionar prácticamente durante el macrismo”, dice Julieta Mortati de Tenemos las Máquinas. “Que te compren el libro a la mitadde precio me cierra hasta ahí. No es una medida que vaya a mover la aguja en ningún tipo de sentido. Lo lamento pero creo que la Conabip tiene que reveer la situación y ver cómo encarar la relación entre editoriales y bibliotecas populares. Los beneficiados acá, eso sí, son los lectores”.

“Acá no tenemos una cultura de bibliotecas muy grande —agrega—; me gustaría que haya una promoción sobre cómo trabajan las bibliotecas, un trabajo más de campo. Es una medida de salvataje pero a nivel apoyo a la producción no mueve la aguja de nada. Estamos en un país muy pobre, con muchos problemas, con mucha deuda, pero quizás con esos 47 millones se pueden hacer otras cosas a nivel cultural. No creo que sea una medida muy celebratoria. Lo lamento. Yo agradezco pero creo que es insuficiente la medida”.

Y agrega: “El escenario de retroceso de los últimos cuatro años igual nos obliga a ver ésto con buenos ojos sin dejar de considerar que no es suficiente. La Feria sigue siendo un espacio fundamental para el encuentro de editores de todo el país pero también un embudo”. Por su parte, Alejandro Pisera, también de La Parte Maldita, completa: “Lo que falta sobre todo es un control sobre los costos de los insumos. Mientras haya un torniquete al dólar, si la inflación se desacelera y los salarios suben, para nosotros el panorama es auspicioso. El tema es que una variable no tumbe a la otra”.

“Esta medida tiene un impacto positivo en las editoriales —asegura Caterina Gostisa de China Editora—, sobre todo en las independientes. Las pequeñas editoriales independientes están teniendo cada vez más fuerza y participación en medios donde antes no lo tenía. Por ejemplo, en la Feria Internacional del Libro (mediante stands compartidos), en la Feria de Editores (FED), y en diversos festivales del libro que se realizan durante el año. Las bibliotecas populares del país que asisten a estas ferias adquieren los libros con un gran porcentaje de descuento (%50). Y al contar con mayor presupuesto para invertir en libros, tienen la posibilidad de ampliar la bibliodiversidad y no restringir la elección a pocos títulos por falta de presupuesto, que es lo que venía sucediendo los años anteriores”.

Desde Blatt & Ríos, la editorial dirigida por Mariano Blatt y Damián Ríos, aseguran: “Estamos muy contentos con la continuidad del Programa Libro% de la Conabip ya que significa no sólo que se va a invertir más en las editoriales independientes sino que los libros van a poder llegar a todo tipo de lugares e instituciones. Algo característico de la Conabip que siempre estuvo junto a las clases populares. El acuerdo exige mantener los precios de enero, es un esfuerzo para nosotros y entendemos que vale la pena por los bibliotecarios. Los esperamos emocionados en la Feria”.