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miércoles, 7 de abril de 2021

Baudelaire por Magdalena Cámpora, en el museo


El jueves 8 de abril, vía Zoom, en el marco de las cursos que se dictan en el Museo de Arte Hispanoamericano "Fernández Blanco", comienza un curso de seis clases sobre Charles Baudelaire, dictado por Magdalena Cámpora, una de las mayores especialistas latinoamericanas en literatura francesa y titular de las cátedras de esa materia en la Universidad Católica de Argentina y en la Universidad de El Salvador.

Los interesados pueden recabar la correspondiente información en el mail que figura al pie del flyer. 

lunes, 29 de febrero de 2016

Mi corazón al desnudo, de Charles Baudelaire es un texto singular, frecuentemente traducido en España. ,A las traducciones anteriormente realizadas por Agustín Esclalán (Editorial Apolo, 1947), María Luisa García Mallard (Quatto Ediciones, 1975), Rafael Alberti (Editorial Renacimiento, 1992), Antonio Martínez Sarrión (Visor, 1995), María Badiola Dorronsoro (Editorial Valdemar, 1999), Jorge Segovia (Maldoror Ediciones, 2007), el narrador, enasyista y traductor argentino Alan Pauls acaba de sumar la suya para la Universidad Diego Portales, de Chile, Silvina Friera da cuenta de ello en la siguiente nota publicada en Página 12, el 26 de enero pasado. 

La mayor provocación del poeta maldito

La cámara secreta del alma, de Charles Baudelaire (1821-1867), balbucea el derecho a contradecirse para importunar a las almas bienpensantes. Quizá sea la mayor provocación del poeta francés, más que el cotilleo sobre su vida desordenada, el consumo de hachís y sus relaciones con prostitutas que escandalizaron al París de su época. Despiadado, irritante, sarcástico, colérico, insoportablemente vivo y tan moderno como cuando despotricaba contra sus enemigos declarados –el progreso, la prensa, los críticos y los comerciantes, entre otros blancos sobre los que descargaba la furia de su voz estridente y enfática–; todo esto suscita la lectura de los fragmentos excepcionalmente incómodos, caprichosos e inacabados de Mi corazón al desnudo y otros escritos íntimos, con traducción y prólogo de Alan Pauls, publicado por Ediciones Universidad Diego Portales. Pauls recuerda que el texto “más visceral” del autor de Las flores del mal respondió “al goce de aceptar un desafío literario” en nombre de la poética de Edgar Allan Poe, de quien Baudelaire fue traductor e introductor en Francia.

Baudelaire fue un lector devoto de las Marginalia, recopilación de notas y apuntes de lectura en los que creía ver “la cámara secreta del alma” de Poe. La marginalia 194 dice: “Si un hombre ambicioso quisiera revolucionar de una vez el mundo universal del pensamiento, la opinión y el sentimiento humanos, esta es su oportunidad (...) Todo lo que tiene que hacer es escribir y publicar un libro muy pequeño cuyo título debería ser simple, unas pocas palabras desnudas: My heart laid bare”. El intrépido proyecto de libro del poeta francés se transformó en su verdadera pasión. “Será un libro de rencores. Por supuesto, respetaré a mi madre y aun a mi padrastro. Pero contando mi educación, el modo en que se modelaron mis ideas y sentimientos, quiero hacer sentir que me siento como un extranjero en el mundo y sus cultos. Descargaré sobre Francia todo mi talento para la impertinencia. Necesito venganza como un hombre cansado necesita un baño”, confesó el poeta maldito.

Mi corazón al desnudo –que incluye “Cohetes”, “Mi corazón al desnudo”, “Años de Bruselas”, “Notas íntimas” y “El pintor de la vida moderna”– se publicó en 1887 en las Obras póstumas, veinte años después de la muerte del poeta. Pauls advierte que el libro defrauda las leyes del diario íntimo. “Lo que hace Baudelaire con la escritura de la intimidad (y con la forma del libro, y con la lengua) es tan poderoso, agresivo y soberano como lo que hará décadas más tarde Louis-Ferdinand Céline, otro apache intragable, otro provocador, otro artista de la demolición. Habría que decir más bien exabruptos o alaridos, en la medida en que en ese cruce brutal de lengua y cuerpo reside la verdad del registro que trabaja Baudelaire cuando se pone íntimo.” En “Cohetes”, la primera parte, dispara un puñado de sentencias: “Lo creado por el espíritu está más vivo que la materia”. “¿Qué es el arte? Prostitución.” “La vida no tiene más que un encanto verdadero: el encanto del juego. Pero ¿y si ganar o perder nos es indiferente?” “Hay en la plegaria una operación mágica. La plegaria es una de las grandes fuerzas de la dinámica intelectual. Hay allí como una recurrencia eléctrica.” “Nos sorprendería que un poeta le pidiera al Estado algunos burgueses para su cuadra, mientras que nos parecería perfectamente natural que un burgués pidiera poeta asado.” “Lo embriagador del mal gusto es el placer aristocrático de desagradar.” “El estoicismo, religión que tiene un solo sacramento: ¡el suicidio!”

En la segunda parte del libro, se percibe lo que Pauls señala como “la vía de la contradicción”. “Baudelaire es revolucionario y reaccionario, emancipador y racistas, partidario del arte por el arte y poeta social, tolerante y antisemita, místico y materialista, devoto de las mujeres y misógino bestial (...) El modelo de la contradicción baudelairiana no es moral; es histriónico. Es el modelo del comediante, que atraviesa textos diversos, contradictorios, por el simple goce de experimentarlos.” Un puñado de ejemplos “ilustran” el certero análisis del prologuista y traductor: “Entiendo que se deserte de una causa para saber lo que se sentiría sirviendo a otra.” “Tal vez sea agradable ser alternativamente víctima y verdugo.” “La mujer es lo contrario del dandi. Por lo tanto debe causar espanto”. “No tengo convicciones –tal como la entiende la gente de mi siglo– porque no tengo ambiciones (...) Sin embargo, algunas convicciones tengo, aunque tienen un sentido más elevado, que la gente de mi época no puede comprender.” “Organizar una hermosa conspiración para exterminar la raza judía.” De George Sand –que tiene “el famoso estilo fluido caro a los burgueses”– afirma: “No puedo pensar en esa criatura estúpida sin un cierto estremecimiento de espanto. Si me encontrara con ella, no podría evitar arrojarle una pila de agua bendita a la cabeza”. En otro fragmento se despacha contra el autor de Cándido: “Me aburro en Francia, sobre todo porque todo el mundo se parece a Voltaire”.

“El papel de profanador, en Baudelaire tan ligado a Sade, su maestro del mal, es solo uno de los muchos que puede adoptar su ira, pasión antirromántica por excelencia que tiene la virtud, o más bien la potencia de servir a fuerzas dispares, incluso antagónicas –plantea Pauls–. Baudelaire no inventó solo el diario íntimo en ruinas y el yo autobiográfico de comedia. Inventó también otra modernidad radical, que llega intacta hasta nuestra era: la idea (hitchcockiana, barthesiana) de que no hay belleza sin imperfección, sin fugacidad, sin punctum histórico; de que toda belleza descansa en el error que la desdice y el peligro que la amenaza.”

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miércoles, 15 de julio de 2009

Un punto de vista atendible


Los debates a propósito de las bondades o torpezas de lo escrito por Edgar Allan Poe probablemente podrían ocupar varias bibliotecas. Varios de esos volúmenes deberían tratar sobre la forma en que ha sido traducido a los distintos idiomas. El hecho de que algunos escritores de primera línea lo hayan vertido a sus respectivas lenguas no hace más que oscurecer el problema. Así, por ejemplo, que un muy buen escritor como Julio Cortázar se haya ocupado de poner la obra completa de Poe en prosa en nuestra lengua lleva inmediatamente al lector desprevenido a considerar su traducción como canónica, sin considerar que la juventud del autor de Rayuela en el momento en que tradujo a Poe, probablemente lo haya inducido a cometer muchos errores como los que surgen de cotejar el original y el resultado en castellano. En el caso del francés, Poe tuvo la fortuna de ser traducido por Charles Baudelaire, lo que motivó la siguiente reflexión de T. S. Eliot, incluida en el ensayo "De Poe a Valéry", del volumen Criticar al crítico , que tradujo Manuel Rivas Corral, en 1967, en un descatalogado volumen de la colección Libro de Bolsillo de Alianza Editorial.


"Los franceses valoraron en exceso a Poe
porque conocían mal el inglés"

Resulta ciertamente posible que, al leer algo en un idioma que sólo entiende imperfectamente, el lector encuentre algo que en realidad no está ahí; y si el lector es un hombre de genio, el poema extranjero leído, por feliz accidente, puede hacer surgir de las profundidades de su mente algo importante que atribuye a lo que está leyendo. La verdad es que, al traducir al francés la prosa de Poe, Baudelaire la mejoró sorprendentemente; transformó lo que era con frecuencia una prosa inglesa descuidada y vulgar en un francés admirable. También Mallarmé, que tradujo al francés, en prosa, cierto número de poemas de Poe, los mejoró en forma análoga; aunque por otra parte se perdiera el ritmo, donde se encierra una gran parte de la originalidad de Poe. Así, pues, la prueba de que los franceses valoraron en exceso a Poe porque conocían mal inglés tiene un aspecto puramente negativo; no podemos aventurarnos más allá de decir que no les turbaban esas debilidades que nosotros vemos tan claramente. Pero esto no explica su alta opinión del pensamiento de Poe, ni el valor que atribuyen a sus ensayos filosóficos y críticos.