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martes, 11 de febrero de 2025

Nueva versión argentina de un clásico de Marx

El pasado 19 de enero, Fernando Bogado publicó en el diario Página 12, una breve entrevista con Miguel Vedda, especialista en literatura alemana, marxismo y traductor, a propósito de su nueva versión del clásico de Karl Marx. En la bajada se lee lo siguiente: "Compuesto entre diciembre de 1851 y marzo de 1852, El 18 brumario de Luis Bonaparte -célebre por su concepción de que la Historia se repite como farsa-ocupa un lugar central entre los escritos de Karl Marx. Observador privilegiado de la reacción conservadora a la ola revolucionaria en Europa de 1848, Marx convirtió a este libro ágil, "literario" y periodístico en un auténtico laboratorio de historia, filosofía y lo que finalmente terminaría siendo el corazón de su aporte al conocimiento: la crítica de la economía política. Ediciones Colihue presenta una nueva edición de El 18 brumario de Luis Bonaparte con traducción íntegramente renovada, y una introducción, edición y apéndices a cargo del especialista Miguel Vedda."

El 18 brumario de Luis Bonaparte en nueva traducción y edición renovada

La cita heroica de José de San Martín, esa que hoy se pierde en los aniversarios obligados hasta vaciarse un poco de sustancia, tiene, como todo, su contenido de verdad y su momento de falsedad, su virtud y su riesgo, su tragedia y su farsa. “En defensa de la Patria todo es lícito menos dejarla perecer”, una consigna atribuida al libertador de Perú y Chile, al héroe argentino que cruzó los Andes. El dicho, de fuentes difusas, ensalza los valores del amor a la patria. Sin embargo, estos tiempos aciagos realzan los usos un tanto más sombríos de estas palabras. El 6 de enero de 2021, durante la toma del Capitolio promovida por Donald Trump, lo que podía verse en pantalla corriendo por los mármoles de la democracia norteamericana eran miembros de sectores sociales nombrados despectivamente con el término white trash o hasta redneck, personas vinculadas a lo rural o a trabajos esporádicos, gente cuyo mundo laboral está sujeto a la eventualidad de lo agrícola o de los empleos temporales en tímidos centros urbanos. Ese mismo sector de la sociedad casi concretó un intento de (auto)golpe de Estado promovido por el recientemente elegido presidente de USA. Y la idea detrás del acto es la misma de la supuesta frase de San Martín: “hay que defender la Patria”. En esa defensa, todo estaría habilitado, hasta ir en contra de sus principios fundantes. Matar la democracia es necesario para defender la democracia. Esa paradoja está en el centro de la política occidental, una pieza teatral ejecutada constantemente en diversos escenarios: uno de ellos, la Francia de mitad del siglo XIX. Y es en el marco de esa ejecución donde Karl Marx escribió su mejor libro de análisis histórico, en donde la prosa satírica y el alegre mosaico de cada frase responde a las particularidades del objeto, uno absurdo, tristemente hilarante: el Segundo Imperio de Napoleón III, inaugurado por un autogolpe de Estado exitoso en las postrimerías de 1851. El dieciocho brumario de Luis Bonaparte puede ahora ser visitado en una nueva traducción íntegra, con una robusta introducción y un apéndice compuesto por comentarios críticos que van de Herbert Marcuse a José Paulo Netto, pasando por Milcíades Peña y Horacio González, todo a cargo de Miguel Vedda, profesor de la UBA y especialista en literatura alemana y marxismo. Dos condiciones inmejorables para pensar la tensa relación dialéctica entre forma y contenido, entre apariencia y verdad histórica, tanto en el siglo XIX como en nuestro difícil ahora.

El dieciocho brumario fue compuesto entre diciembre de 1851 y marzo de 1852 para el semanario Die Revolution, editado en New York por Joseph Weydemeyer. En la propia biografía de Marx, estamos en tiempos tumultuosos: en 1849 fue expulsado de Alemania para ya radicarse hasta el fin de sus días en Inglaterra; su hija, Franciska Marx, nacida en 1851, moriría en el mismo 1852. Sumado a esto, el período que se abre en 1852 y se cierra en 1862 sería el más fuertemente vinculado al periodismo en la vida del alemán, camino que se resignifica por las producciones de mayor desarrollo de la década del 60, que incluye la aparición del primer volumen de El capital. ¿Hay un Marx “periodista” que se opone al filósofo del último tramo de su vida? “Las distinciones entre, digamos, un Marx ‘filósofo’, otro ‘periodista’, otro ‘historiador’ pueden ser, en ciertos contextos, operativamente válidas, pero en todos los casos resultan relativas”, argumenta Vedda, retomando uno de los principales puntos de discusión en la introducción de este nuevo libro de Colihue Clásica. “Marcar las diferencias entre esas versiones de Marx puede llegar a resultar menos productivo que trabajar sobre sus conexiones. Esto sirve para entender cómo se vincula El dieciocho brumario con obras de Marx pertenecientes a otros géneros o a otras ‘disciplinas’. Esta tarea es sumamente necesaria y actual; ante todo porque algunas lecturas surgidas en las últimas décadas han insistido en contraponer la sutileza y ‘flexibilidad’ de El dieciocho brumario con otros textos de Marx entendidos como ‘rígidos’ y, ante todo, como deterministas y mecanicistas. La estrategia habitual -que no derrocha erudición ni ingenio- es enfrentar El dieciocho brumario con el Manifiesto comunista y, sobre todo, con la ‘Introducción’ de 1859. A mi modo de ver, sería mucho más productivo poner a El dieciocho brumario, el más importante de los ensayos históricos de Marx, en relación con lo que constituye el núcleo teórico y crítico más importante de la obra de este: la crítica de la economía política, tal como aparece desarrollada ante todo en los Grundrisse y en El capital”. Si hay un valor en este recorrido es, sin dudas, resaltar la faceta dialéctica y nunca dogmática del pensamiento marxista, algo que está mencionado y mostrado por el propio Marx, pero que luego sería resaltado en el siglo XX por pensadores como Antonio Gramsci, Theodor Adorno y José Carlos Mariátegui, entre muchos otros. La dialéctica, tal como lo enseñó Hegel, es tanto una metodología como la naturaleza efectiva de las cosas, un modo de pensar adecuado a lo demandante y escurridizo de la vida, mejor, de la historia en movimiento.

Toda farsa es política
“La categoría de bonapartismo ha tenido un desarrollo prolongado y productivo en la historia del pensamiento moderno”, destaca Vedda a la hora de pensar en los aportes a la terminología de las ciencias políticas llevados adelante por El dieciocho brumario. “Como suele suceder con términos de este tipo, ha ido adoptando características diversas en los diferentes autores. Trotski, Gramsci (pensemos en las reflexiones sobre el cesarismo), Benjamin, Kracauer, Milcíades Peña, entre otros, se apropiaron de ella de manera personal para interpretar sus respectivos presentes. En Marx, como también en algunos escritos de Engels, el bonapartismo designa una situación de equilibrio histórico entre las clases sociales antagónicas, en virtud de la cual el Estado crea la apariencia de situarse en una posición de relativa autonomía respecto de dichas clases. En virtud de esta estrategia, el Estado puede prestar sus servicios a la clase dominante presentando, al mismo tiempo, una apariencia de imparcialidad y contando incluso con el apoyo de un sector de las clases dominadas. Lo sugestivo es que, a través del tiempo, la categoría fue recuperada para entender realidades diferentes de la del Segundo Imperio, a la que había sido aplicada originariamente por Marx. En la medida en que el régimen de Napoleón III fue interpretado como una suerte de modelo originario para diversas dictaduras del siglo XX, la teoría del bonapartismo fue aprovechada para describir a estas. Esto sucedió, por ejemplo, a propósito del nazismo o del stalinismo”.

El escenario francés permite revitalizar la fuerza del concepto: luego de la revolución de febrero de 1848, en plena “Primavera de los Pueblos” europea, donde el mundo occidental se despertó del reflujo conservador de la Restauración, surge una nueva Asamblea Nacional con la intención de establecer una Segunda República, basada en una nueva Constitución. A finales de ese mismo año, asume como presidente el sobrino de Napoléon, Luis Napoleón Bonaparte. Marx, en el capítulo I, divide en tres la duración de esa esquiva Segunda República: “el período de febrero; luego, del 4 de mayo de 1848 hasta el 28 de mayo de 1849: el período de la constitución de la república, o de la Asamblea Nacional Constituyente; desde el 28 de mayo de 1849 hasta el 2 de diciembre de 1851: período de la república constitucional o de la Asamblea Nacional Legislativa”. Esos tres períodos de la Segunda República responden, precisamente, a una tensión histórica que marca un antes y un después en el siglo XIX: la asociación estratégica entre burgueses y proletarios en 1848 se quiebra en junio de ese mismo año cuando los intereses de ambas clases chocan abiertamente, algo que se vuelve evidente cuando los ideales de mayores libertades (laborales y, sobre todo, de opinión), por ejemplo, pasan de ser ideales liberales a peligrosas ideas socialistas desde el punto de vista de la burguesía. Luis Napoleón, líder carismático que se apoya en ciertas nociones de una Francia histórica, tradicionalista, de buenos franceses al servicio de la Patria, encuentra una rápida asociación con ciertos grupos tanto de la burguesía industrial como de la Francia rural y el lumpenproletariado, los que no tienen trabajo regular, los que viven al día y de lo que pueden, ahora transformado en brazo armado que responde al “Partido del Orden”, nombre de la unión entre los más conservadores y los burgueses asumidos como enemigos del proletariado francés. Los levantamientos de junio son fuertemente reprimidos, el presidente que responde a la Constitución burguesa asume con todo su carisma, pero pronto tomará como enemiga a la misma Asamblea que lo ungió, evidenciando un proceso dialéctico que luego volvería a encontrarse, por ejemplo, en el ascenso del nazismo: las condiciones de base del armado de una república liberal, extendidas en el tiempo, pueden convertirse en las mismas razones de su disolución. Y así pasó en 1851: Luis Napoleón hace un golpe de Estado a su propio gobierno para asegurar su permanencia y, de un sólo movimiento, cargarse también a la Asamblea Nacional, la cual había pasado de ser Constituyente a Legislativa. Los mecanismos de respuesta del Ejecutivo poco tienen que ver con la burocracia autoimpuesta del Legislativo, que sucumbe al ascenso del ahora autoproclamado Emperador, Napoleón III.

En El dieciocho brumario, Marx se convierte en cronista e intérprete de estos hechos con la rapidez y necesidad impuesta por la urgente realidad: allí, en las calles parisinas, encuentra claves que permiten entender la relación del Estado con la tan mentada lucha de clases. El Estado no es solamente representación de los intereses de la burguesía dominante: puede también convertirse en un elemento externo que parece ajeno a los hechos, y que desarrolla en paralelo, con la fanfarria correspondiente, la necesidad del establecimiento de un gobierno más rígido, un Imperio o una dictadura, que preserve las bases de la nación puestas en peligro por estas tensiones. Y que no es otra cosa que un ardid usado por un oportunista que se aprovecha del río revuelto. Con matices, la lectura de Marx ha sido invocada para pensar, por ejemplo, y para movernos de esta década, en las dos presidencias de George W. Bush, quien, al decir de Mark Fisher, pareció transformar sus dislates y tropiezos gubernamentales y hasta lingüísticos en carbón que alimentaba el fuego de su popularidad. “El nazifascismo ha puesto en evidencia que el poder de atracción de los liderazgos suele intensificarse cuando la autoestima de un pueblo se encuentra severamente dañada por reveses históricos”, señala Miguel Vedda, pensando en espejo, como tragedia, como farsa, el siglo XIX y nuestro apretado siglo XXI.

“Un elemento llamativo de la fase neoliberal del capitalismo es precisamente el surgimiento de figuras que, como Napoleón III, parecen más personajes de opereta o de farsa que líderes capaces de merecer un tratamiento serio. Como el sobrino de ‘Napoleón el grande’, toda una galería de ‘líderes’ de nuestro tiempo explotan consciente y ostensiblemente los aspectos ridículos de su personalidad o de su trayectoria de vida, y se apoyan en los medios de comunicación, en una espectacularización de la política y en herramientas de la industria cultural para despertar adhesiones”, concluye Vedda. La apelación a fake news y a una manipulación de la opinión pública orientada a que esta ya no consiga diferenciar claramente la verdad de la falsedad, e incluso ni siquiera tenga interés genuino en hacerlo, son recursos que se advierten ya en los aparatos de propaganda del Segundo Imperio. La reflexión de Marx y diversos marxistas sobre esta problemática tiene, a quién le cabe alguna duda, una indiscutible actualidad”.

miércoles, 13 de julio de 2022

La exhumación de las fosas comunes españolas traducidas del polaco, con tapa censurada

Katarzyna Kobylarczyk publica un libro donde recoge historias de las fosas comunes de la Guerra Civil y la represión franquista. Aunque en un principio estaba pensado para público polaco, su alta calidad y profundidad de enfoque ha hecho que sea traducido al español y a ucraniano.” Eso dice la bajada de la nota publicada por Laura Ruiz, el pasado 4 de julio, en la publicación española El Salto.

Las ‘costras’ de la memoria española que hurga una periodista polaca

En Polonia saben de polarización. Saben lo que es vivir divididos en dos bloques. En el pasado, con la invasión nazi y con el régimen estalinista. Y en la actualidad, con el giro a la derecha que ha dejado sin derechos básicos a las mujeres, penando el aborto incluso en caso de malformaciones o cuando la vida de la madre corre peligro. Incluso cuando quienes necesitan esta prestación sanitaria son refugiadas ucranianas violadas por las tropas rusas o las milicias nazis. Un país que no acepta la diversidad sexual. En este contexto, ¿por qué una periodista se interesaría en la exhumación de las fosas de la Guerra Civil española? “En Polonia y, creo, en otros países, se está utilizando la memoria histórica en política. Muchos partidos usan su versión para imponerse y ganar al rival. Siempre nos dicen que los polacos somos inocentes, heroicos, pero cuando quieres hablar sobre crímenes cometidos por polacos te dicen que no eres patriota, que no amas a tu patria. Esa es nuestra realidad”.

Así explica, desde Cracovia, Katarzyna Kobylarczyk su interés en escribir Costras. España hurga en sus heridas (Crítica, 2022), un libro de historias de las heridas mal cicatrizadas o aún abiertas en la sociedad española tras el golpe militar de 1936. Ella reconoce que aunque poco se sabe del franquismo en Polonia, una cierta idealización sobre la dictadura está habiendo. “Después de tantos años de régimen comunista —explica la autora—, a la sociedad polaca le gustó el movimiento de derechas por contraste. Ahora mismo incluso hay muchos polacos, dirigentes polacos, a los que les gusta la figura de Franco. Incluso hay un libro que habla de ‘la política de reconciliación’ de Franco. Eso ocurre porque no saben. Por eso hice este libro, para decirles a los polacos qué puede pasar creyendo en unas ideas como las franquistas”.

Pero, ¿cómo llega ella a conocer las historias y escribir este libro que recorre desde las fosas más anónimas de los represaliados republicanos, al Valle de los Caídos pasando por la beatificación de algunos mártires? Kobylarczyk estaba viviendo en Cartagena junto a su marido cuando leyendo la prensa se encuentra que va a comenzar la exhumación de la fosa de Milagros (Burgos). “Pensé que sería de las últimas fosas por abrir en España, pero la visita cambió por completo mi imagen del tema”, explica la periodista que contactó de inmediato con Emilio Silva, presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) y que al visitar el mapa del Gobierno sobre las fosas no dio crédito a las que ni siquiera estaban intervenidas. Aunque la idea inicial era escribir un reportaje para la prensa polaca, no llegó a proponerlo. “No podía escribir bien qué estaba pasando porque tenía más preguntas que respuestas”, explica y continúa: “La más sorprendente para mi era comprender por qué no se exhumaba las fosas comunes cuando todos saben que están ahí. No era un misterio. No podía explicar que al saber aún así no se hacía”. Por eso, en lugar de escribir una pieza suelto, siguió hurgando.

Katarzyna Kobylarczyk explica que le sorprendió el ambiente de las exhumaciones, a diferencias de otras que conocía como las fosas comunes en los Balcanes. “Tenía mucho miedo de lo que me encontraría, porque en Bosnia los cuerpos están recientes, muy deteriorados y es una experiencia muy fuerte. Pero en España es totalmente diferente. Fue muy chocante, en parte porque no lo hace el gobierno ni la administración, lo hace la gente”, cuenta la periodista. Ella esperaba encontrarse en un lugar cerrado, donde para acceder tendría que estar acreditada. Pero fue lo contrario: “Cuando fui a Milagros era un lugar abierto, podía hacer fotos, hablar con quien quisiera. Se da la bienvenida a todos, hay personas dedicadas a explicar a quien se acerque qué están haciendo. Hay tranquilidad y cariño en todo momento”.

Otra de las diferencias para Kobylarczyk entre el caso español y otros más recientes es que los familiares que buscan no son la viuda o el hijo, si no muchas veces nietos o sobrinos que nunca conocieron en vida a la víctima. “Cuando llegan los familiares, ellos cuentan su historia, que es dolorosa pero lo hacen con la esperanza de encontrar sus cuerpos y poder enterrarlos junto a los suyos”, concluye.

Reconciliación, venganza, dos bandos
Desde que se interesó por el tema la primera vez hasta que finalizó el libro, la periodista reconoce que ha avanzado mucho su propia reflexión. “Cuando empecé, pensaba que las tareas de conciliación ya estaban hechas, pero empiezas a hablar con personas que buscan a algún familiar y sigue habiendo un dolor tremendo. Veo que hay iniciativas, como leyes de Memoria Histórica, documentos, celebraciones que vienen de la política, que son imprescindibles, pero creo que la reconciliación hay que hacerla a nivel individual, para que haya una reconciliación verdadera”, explica.

Un proceso que ella tuvo que vivir, al decidir si entrevistaba en su libro también a las víctimas de lo que el franquismo llamaría ‘el terror rojo’. “Al principio no quería hablar con ellos. Ellos ya tuvieron su oportunidad de luto, de celebración, de reparaciones, de tener tumbas monumentales. Pero una persona muy importante para mí me preguntó por las otras víctimas que no estaban investigando y así decidí incluirlas”. Así, la periodista polaca incluye en su libro no solo los hechos de Paracuellos, sino que tiene oportunidad de recordar figuras como la de Melchor Rodríguez García, director general de prisiones y militante de CNT conocido como ‘el ángel rojo’ al salvar a numerosos civiles del bando golpista o la beatificación de ciertas personas franquistas. Ella logró un hecho periodístico importante, que el responsable de las beatificaciones le explicara porqué se nombraba mártir a algunos y a otros no. “En Polonia, que es un país muy católico, es muy importante este tipo de nombramientos. Tenía que preguntar a ese cura cómo se beatífica y por qué no había nadie del bando republicano. Su respuesta, que si son católicos los que asesinan no se puede beatificar a las víctimas, me dejó sin palabras”, expresa.

Este libro, de historias y no de Historia, como le gusta a la aurora recalcar, también saca de las tinieblas a personas como Esperanza Pérez, que nada más morir Franco empezó a buscar a ocho hombres miembros de su familia asesinados en el golpe de estado. Lo hizo casi sin ayuda y ella sola, en el proceso, acabó encontrando a 150 personas más. Esta y otras historias, como que las exhumaciones empezaron en 1975 pero en la década de los 80 se frenaron, hacen que Costras no sea solo un libro para polacos. “Cuando me dijeron que se iba a traducir al español pregunté el por qué, habiendo muchos libros de españoles escribiendo sobre eso”, se muestra sorprendida la autora. Y no solo a español, Costras también está en ucraniano gracias a la iniciativa propia de una traductora. “Le pregunté por qué quiso hacerlo y ella me explicó que sería muy útil esta referencia una vez que se supiera lo que había pasado en el Donbás”, explica la autora, que puntualiza que esto fue antes de que Rusia atacara el país.

España, Polonia, Ucrania
Símiles entre España, Polonia, Ucrania que la autora no para de encontrar. Allí como aquí, la memoria histórica es una asignatura pendiente desde la escuela. “La historia reciente está en los libros de Secundaria, pero nunca llegamos. Durante toda mi educación no llegué a más que al estallido de la II Guerra Mundial y eso que hice el itinerario de Letras e Historia”, reconoce. “Me parece un tema universal. Estaba hablando de la propaganda franquista a mis amigos polacos y les sonaba la propaganda contemporánea polaca”. Para Kobylarczyk es importante que quien lea Costras tenga esta visión universal del conflicto, del silencio de los verdugos, de la memoria de las víctimas: “No quiero que nadie piense que escribo para decir ‘qué malos los españoles’, sino que esos temas pudieron surgir en muchos países. Basta con cambiar los nombres”.

Pese a que la autora asegura que la traducción al español de Xavier Farré de su texto original en polaco es muy fiel, hay una gran diferencia entre esa edición y la de la editorial Crítica. La portada. Mientras que una muestra una imagen directa de una exhumación, la española tiene una hoja que tapa una gran parte de la imagen de huesos del fondo. “Es un detalle que solo captan e interpretan los españoles”, responde curiosa, que explica que cuando le preguntó a la editorial le dijeron que la hoja no intentaba tapar, sino que demostraba desde una esquina que el ‘velo’ se está levantando. Por fin. “Mi reflexión es que no se puede dejar estas fosas cerradas. Hay muchas personas que dicen que abrirlas trae envidia, enfado, dolor, pero no se puede dejar atrás. Siempre hay un tiempo en el que acaban saliendo”, comenta la autora. Afirma que con este libro de historias ha sido galardonada con el premio Ryszard Kapuscinski de Reportaje literario 2020. Un hurgar en la Historia de España que le ha permitido aprender que la tierra tiene memoria, que el dolor se hereda y que “las fosas son de carne y hueso porque son las historias de los que sobrevivieron también”.

miércoles, 13 de abril de 2022

500 años después, una revisión

Con firma de Antonio Soria, el pasado 3 de abril, en su suplemento cultural,  La Jornada Semanal, de México, publicó el siguiente artículo sobre la colección Material de Lectura, lanzada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) hace tres décadas y media, en 1977, fecha desde la cual han sido publicados más de trescientos cincuenta títulos. Entre ellos, los 15 denominados "1521, un atado de vidas".

Material de Lectura de la UNAM: a 500 años de la Conquista

Para quien desconozca su origen y naturaleza, va una breve nota: la colección Material de Lectura (MdeL) fue lanzada por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) hace tres décadas y media, en 1977, fecha desde la cual han sido publicados más de trescientos cincuenta títulos. En términos materiales, MdeL consta de pequeños cuadernillos –emparentados en grosor y formato con lo que suele conocerse como plaquettes–, cuyo tamaño no rebasa la media carta y que, en función de su delgadez, suelen encuadernarse con el antiguo método de engrapado. A partir del treinta aniversario de la colección, la UNAM ha ido incorporando títulos en formato digital.

En términos de contenido, MdeL es reflejo fidelísimo del más profundo espíritu universitario, volcado en el ámbito literario: en ella han cabido lo mismo traducciones de autores indispensables de la literatura mundial, que autores mexicanos emergentes, en un arco tan amplio como la escritura misma. Grosso modo, se divide en las secciones Cuento contemporáneo, Poesía moderna y Especiales.

A esta última pertenece lo que MdeL ha titulado “1521, un atado de vidas”, toda una colección dentro de la colección, generada a propósito del medio milenio transcurrido entre la caída de México-Tenochtitlan y el tiempo presente. Se trata de quince ensayos en los que se abordan tanto los temas y protagonistas, digamos, habituales al respecto de la Conquista –verbigracia Bernal Díaz del Castillo y sus crónicas, o el papel del tlatoani Cuitláhuac en la defensa de su pueblo y el de Malintzin en su aún muy discutida “colaboración” con los invasores–, como otros bastante menos frecuentados y, por ende, mayoritariamente desconocidos o desatendidos, inclusive por especialistas en la materia. Vayan aquí sólo un par de ejemplos: la figura de Catalina Suárez, quien contrajo matrimonio con Hernán Cortés y cuyo deceso sigue siendo un tema controvertido, así como las princesas tlaxcaltecas Tecuelhuetzin, Toltequequetzaltzin, Zicuetzin, Zacuancozcatl y Huitznahuacihuatzin, todas ellas clave en la alianza española-tlaxcalteca. A propósito, llama la atención, y de manera muy positiva, el hecho de que prácticamente la mitad de los ensayos –siete– se refieren a mujeres: Ana Tiacapan, Juana de Zúñiga, Juana y Castilla, las referidas princesas tlaxcaltecas, Malintzin y Catalina Suárez, así como Isabel Moctezuma, en activo desmentido a la idea tácita de que la historia tiene al género masculino como protagonista casi único. Por si no fuera suficiente, más de la mitad de los títulos son escritos por mujeres. Paridad así no es poca cosa.

De ágil lectura y elaborados a partir de investigaciones rigurosas, estos quince títulos especiales de MdeL son una aportación enriquecedora no sólo para historiadores y antropólogos, sino para cualquier persona interesada en ampliar sus conocimientos sobre este tema capital en la construcción de la identidad mexicana.

A continuación, se transcribe la ficha mínima de cada uno de los títulos.

1

Tres veces tres. En clave Malintzin: nueve aproximaciones a su figura, Yásnaya Elena A. Gil.

2

Isabel Moctezuma, familia y encomienda, Margarita Menegus Bornemann y María Castañeda de la Paz.

3

Juana y Castilla, entre dos dinastías, Martha Atzin Bahena Pérez.

4

Moteuczoma Xocoyotzin. Un huei tlatoani frente a su adversa fortuna, Gabriel K. Kruell.

5

Catalina Suárez, a la sombra de Hernán Cortés, María del Carmen Martínez Martínez.

6

Princesas tlaxcaltecas, su palabra y su guerra, Margarita Cossich Vielman

7

Xicoténcatl Axayacatzin, un guerrero indómito, Jonatan Moncayo Ramírez.

8

Cuitláhuac: señor de la casa de los dardos, Clementina Battcock.

9

Carlos V, el rey extranjero, Diego Carlo Amendolla Spinola.

10

Bernal Díaz del Castillo. Narrar la Conquista entre volcanes, Víctor Castillo.

11

Hernán Cortés, ambicioso, aventurero, valiente y mujeriego, Úrsula Camba Ludlow.

12

Juana de Zúñiga o la primera nobleza castellana de América, María Vicens Hualde.

13

Antonio Valeriano, gobernante y sabio nahua del siglo XVI, Berenice Alcántara Rojas.

14

Fray Pedro de Gante. Espiritualidad y sabiduría en tiempos de misión, Francisco Morales, OFM.

15

Ana Tiacapan, el mundo desde las faldas del cerro, Gibran Bautista y Lugo.

jueves, 16 de mayo de 2013

PUF. PUF, PUF


Con el fin de alentar reflexiones en torno de la traducción, la Oficina del libro de la Embajada de Francia en Argentina y la casa editorial Presses Universitaires de France (PUF) tienen el agrado de invitarlo el


Jueves 23 de mayo de 2013 de 11 a 13hs
en la Biblioteca de la Alianza francesa de Buenos Aires 
(2° piso), Córdoba 946/956

a un encuentro dedicado a los traductores en ciencias humanas y sociales. Este encuentro se centrará en las dificultades y especificidades de la traducción en Humanidades y Ciencias Sociales, el aporte de los traductores en la difusión del pensamiento francés y de la múltiples posibilidades de interacción autor-obra-traductor.

Este encuentro tendrá el formato de un taller donde los participantes serán invitados a compartir sus experiencias y conocimientos. El dialogo será abierto por Maria Vlachou, responsable de los derechos de PUF, traductora y investigadora.

Entrada libre y gratuita. Cupos limitados.

lunes, 29 de agosto de 2011

¿Qué editoriales argentinas recibieron subsidios de Francia en la última década?

Según lo que se lee en el apartado El libro y la edición en el portal del Servicio Cultural de la Embajada de Francia en la Argentina, " Creado en 1984, el Programa de Ayuda a la Publicación 'Victoria Ocampo'  ayuda a editores argentinos que desean abrir su catálogo a textos de autores francófonos. En 25 años de existencia, este programa permitió la edición de cerca de 640 obras, entre las cuales una mayoría de libros de humanidades y ciencias sociales. Este programa comprende dos aspectos: la ayuda local para la producción de las obras y la ayuda para la cesión de derechos a través del Institut Français. Para más datos, http://www.franceamsud.org/site/2010/08/1952/

De lo dicho se deduce que PAP "Victoria Ocampo" existe desde hace muchos años en la Argentina. También, que lo otorga el Servicio Cultural de la Embajada de Francia y su función es ayudar a los editores a publicar libros de autores franceses.

Ahora bien, ¿en qué consiste esa ayuda? En un principio, el dinero se empezó otorgando para la traducción del texto, pero los editores lograron convencer a los funcionarios franceses de que comprar derechos franceses desde la Argentina era muy oneroso. Por otra parte, los costos de edición, en razón de los constantes aumentos del papel, también son altos.

Así, con el tiempo, el dinero que en principio debía ir para los traductores quedó definitivamente en manos de los editores, quienes hicieron uso de él a voluntad.

De esto se desprende que las tarifas de traducción, que bien podrían haber mejorado gracias a la ayuda, quedaron tal cual estaban, lo que de algún modo contradice los ingentes esfuerzos de las distintas instituciones franceses interesadas en que se renueve y aumente el número de traductores y traducciones del francés al castellano.

Esta circunstancia fue comunicada a las autoridades correspondientes del Servicio Cultural francés, quienes le informaron al Administrador de este blog que, en la actualidad, dado el retiro de la persona que estaba a cargo de recibir los pedidos de subsidio, se está constituyendo una comisión, integrada básicamente por miembros del Servicio Cultural y la Alianza Francesa para analizar las futuras postulaciones.

Mientras se lleva a cabo ese trámite, tal vez valga la pena recordar quiénes se beneficiaron con el programa desde el año 2000 al 2010. Para ello, nada mejor que recurrir a los dos cuadernillos publicados por el Servicio Cultural donde se documentan las editoriales subsidiadas y los títulos publicados.

Los editores que recibieron dinero francés son 64. La mayoría, de Buenos Aires, pero hay también editoriales cordobesas y rosarinas. 

Los títulos publicados son 411, destacándose claramente las ciencias sociales, seguidos por la filosofía, la literatura, la psicología y el psicoanálisis, la educación, etc.

Por supuesto que no es posible saber de qué manera se invirtió el dinero de cada subsidio ya que, por lo general, los editores son remisos a dar a conocer sus cifras. De manera que no hay modo de saber cómo fueron pagadas las traducciones, salvo cuando los traductores lo hacen manifiesto. Se los invita entonces a que, de ser posible, proporcionen esas cifras como para poder tener una idea aproximada del porcentaje del dinero otorgado por Francia que fue a parar a manos de traductores.

A continuación, la lista de los editores beneficiados –que, como podrá comprobarse presenta algunas desproporciones– y el número de títulos publicados por cada uno de ellos:

Nueva Visión : 53
Libros del Zorzal : 28
Paidós : 26
Manantial : 23
Atuel: 21
Amorrortu : 20
El Cuenco de Plata : 17
La Marca / Asunto Impreso : 17
Adriana Hidalgo Editora : 16
Siglo XXI : 11
Artes del Sur : 10
Fondo de Cultura Económica : 9
Homo Sapiens : 8
Leviatán : 8
Del Signo : 7
Docencia : 7
El Copista : 7
EUDEBA : 7
Alción : 6
Biblos : 6
Katz : 6
Corregidor : 5
De la Flor : 5
Del Sol : 5
La Cebra : 5
Las Cuarenta : 5
Letra Viva : 5
Topía : 5
Colihue : 4
Losada : 4
Caja Negra : 3
Del Estante : 3
Editorial Literales : 3
Ferreyra Editor : 3
Prometeo : 3
Santiago Arcos : 3
Selecciones de Amadeo Mandarino : 3
Bajo la luna : 2
Beatriz Viterbo : 2
Dedalus : 2
Ex Abrupto : 2
Galerna : 2
Interzona : 2
UNSAM : 2
AEAC : 1
Aurelia Rivera : 1
Beatriz Curia : 1
Botella al Mar : 1
Ciudad Argentina : 1
Diva : 1
Documenta / Escénicas : 1
EDINAR (Ed. La Marca) : 1
Fundación Victoria Ocampo : 1
Letranómada : 1
LILMOD : 1
Nobuko : 1
Paradiso : 1
Perfil : 1
Planta : 1
Tinta Limón : 1
Tres Haces : 1

Esta información está disponible en el Servicio Cultural y se deduce de sumar los títulos que aparecen en sendos cuadernillos que se distribuyen gratuitamente.  En ninguno de ellos constan los traductores.

martes, 17 de mayo de 2011

La traducción de historia y sus problemas


El Club de Traductores Literarios de Buenos Aires se dio el lujo de contar con la historiadora Lila Caimari para que en el día de ayer, luego de referirse a las singularidades con que se enfrentan los historiadores cuando narran los acontecimientos que estudian, se ocupó de presentar algunos de los muchos problemas con los que tienen que vérselas los traductores cuando tienen que traducir historia. Con la claridad que acostumbra, lo hizo brillantemente, tal como puede verse en

 
Lila Caimari es historiadora. Investigadora independiente del CONICET, obtuvo su doctorado en Ciencias Políticas en el Institut d’Etudes Politiques de Paris. Entre sus libros se mencionan Peróm y la Iglesia católica (Emecé, 1995/reeditado en 2010); Apenas un delincuente. Crimen, castigo y cultura en la Argentina (1880-1955) (Siglo XXI, 2004), La ciudad y el crimen (Sudamericana, 2009) y la compilación La ley de los profanos (Fondo de Cultura Económica, 2007). Asimismo, ha publicado numerosos artículos en revistas académicas y capítulos en libros colectivos, en el país y el exterior. Actualmente investiga sobre policía y orden urbano en Buenos Aires de inicios del siglo XX, y dirige el grupo de investigación histórica “Crimen y Sociedad”, radicado en la Universidad de San Andrés.

Fotos: Agustín Spinetto