Hace ya unos cuantos años, el escritor tucumano Fabián Soberón publicó en el diario La Gaceta, de su provincia, una reseña dedicada a la versión castellana de la Divina Comedia, traducida por Jorge Aulicino. En ese entonces, editada por Edhasa, esa primera edición desapareció en pocos meses del mercado y no fue reeditada por Edhasa, sino por la editorial LOM, de Chile, que la publicó con un buen número de correcciones realizadas por el propio traductor. Las ventas fueron tan buenas que justificaron que la editorial chilena hiciera a su vez una edición argentina. A modo de breve homenaje, a casi dos semanas de la muerte del poeta y traductor, reproducimos nuevamente la reseña de Soberón.
viernes, 1 de agosto de 2025
"Esa rica –riquísima– lengua móvil"
lunes, 21 de julio de 2025
Jorge Aulicino (1949-2025)
Todos quienes hemos tenido la suerte de leer su trabajo como poeta, ensayista, traductor o periodista, sabemos que la pérdida es enorme. Aquéllos que además lo tratamos y gozamos de su enorme don de gente y su generosidad, añadimos que se fue uno de los mayores artistas e intelectuales de Argentina, por lo que la pérdida es todavía mayor.
En razón de lo dicho, la actividad del Club prevista para el día de hoy queda pospuestas hasta nuevo aviso.
miércoles, 28 de mayo de 2025
La "Poesía completa" de Cesare Pavese, en estupenda versión de Jorge Aulicino
El 25 de mayo, Ricardo Ruiz publicó la siguiente reseña en el diario Perfil, donde se ocupa de la flamante versión de la poesía completa de Cesare Pavese. En la bajada, se lee: "La editorial Barnacle publica en nuestro país una exquisita edición bilingüe (español - italiano) de la Poesía completa de Cesare Pavese. El volumen, con traducción de Jorge Aulicino, fue organizado atendiendo al escrúpulo cronológico: en primer lugar se incluyeron los poemas juveniles, escritos durante la tercera década del siglo pasado, y luego el compendio que realizara Italo Calvino de los poemas éditos e inéditos al momento de la muerte del autor, el 27 de agosto de 1950. A modo de adelanto, reproducimos pasajes del libro".
El significado de una obra
Celebrar y agradecer con profundo regocijo la traducción y edición bilingüe de la poesía completa de Cesare Pavese es la primera reacción ante un libro que completa un hueco cultural sobre la obra de uno de los poetas italianos de mayor relevancia, en la influyente tradición de lectura de poesía italiana en nuestro país.
El autor publicó en vida un solo libro de poesía: Trabajar cansa que tuvo una primera edición en 1936, Solaria, bajo la censura fascista y una segunda ampliada, en 1943, Einaudi. Luego de su muerte en 1950 Italo Calvino que lo había sucedido como editor en la editorial Einaudi publicó, con poemas hallados entre los papeles y cartas que había dejado Pavese, un segundo libro Vendrá la muerte y tendrá tus ojos en 1951. Su obra poética fue compilada por Italo Calvino, en tanto albacea y difusor de su obra, bajo el nombre de Poemas éditos e inéditos completando Trabajar cansa con originales no incluidos junto a La tierra y la muerte y Vendrá la muerte y tendrá tus ojos. Con posterioridad la editorial Einaudi publicaría su obra completa bajo el título de Le Poesie en 2014. Este libro reúne la totalidad de la obra poética incluyendo su poesía juvenil, inédita, de los años 1923 a 1930.
En nuestro país la primera publicación de Pavese fue la novela El diablo en las colinas en 1956 por Juan Goyanarte Editor con traducción de Herman Mario Cueva y Dardo Cúneo. A lo largo de los años se fueron sumando ediciones que abarcan la totalidad de su narrativa, leída en clave política con particular interés en los años setenta. Arte narrativa que influiría grandemente en Ricardo Piglia, Juan José Saer, Haroldo Conti y Antonio Di Benedetto y a través de ellos a generaciones posteriores. Carlos Fuentes consideraba su literatura como una profunda influencia sobre los autores de la llamada “generación del boom” y modelo del intelectual comprometido.
Como ensayista a partir de la edición en el año 1957 de El oficio de poeta por Ediciones Nueva Visión, dirigida por Edgar Bayley. Una antología de ensayos con selección y traducción de Rodolfo Alonso y Hugo Gola que reunía escritos que el autor había publicado en distintos medios gráficos sobre libros, autores y movimientos estéticos, básicamente La literatura norteamericana y dos ensayos incluidos en Trabajar cansa: El oficio de poeta y A propósito de ciertos poemas no escritos todavía que tuvo tal repercusión que debieron realizar varias reediciones. El oficio de vivir - Diario 1935/1950, fundamental en tanto expresión de su pensar y proceder y Diálogos con Leucó donde ahonda de manera magistral en los mitos griegos modernizándolos y dándoles nueva vida, fueron publicados póstumamente.
A partir de la edición por Ediciones Lautaro de Trabajar cansa / Vendrá la muerte y tendrá tus ojos de 1961 con traducción y notas de Rodolfo Alonso, será leído también como poeta con creciente entusiasmo –y notable permanencia– por varias generaciones de lectores. Recepción propicia para una poética que por fuera de toda clave romántica o de materialismo burdo trascendía las miradas dicotómicas entre realismo y mito o entre realidad histórica y ficción. Pavese nacido en 1908 en Santo Stefano Belbo un pequeño pueblo del Piamonte donde vivió su infancia en un paisaje rural campesino y atávico se encargaría en Trabajar cansa, abandonando el yo lírico inicial de sus poemas juveniles, de narrar en sus poemas-relato los paisajes escenas y personajes de su lugar natal, el rostro mítico de la tierra de origen. Poesía resuelta en imágenes, tono coloquial y largos versos de amplia cadencia, trazos de vida en la memoria heredada de otros, sosteniendo la necesidad de “reducir a claridad los mitos”, tarea central de su literatura. Un poema resume de manera brillante esas aristas de su “arte de narrar”, Los mares del sur. En el podemos ver la relación entre el mito vivo de la tierra y sus personajes con los mitos literarios de Ulises o Moby Dick, la relación abierta entre la palabra dicha, lo callado o u oculto en segundo plano, el choque entre lo mundano y la tradición en un poema-cuento que en sus cortes permite respirar a lo narrado, abriendo innumerables capas de sentido en su depurada estructura formal donde incorpora su lectura de los escritores de habla inglesa que traducía.
Pavese se licencia en letras inglesas con una tesis sobre Walt Whitman y traduce a Robert Louis Stevenson, Herman Melville, Ernest Hemingway, Sinclair Lewis, Joseph Conrad, John Dos Passos, Gertrude Stein y William Faulkner, entre otros. De los narradores norteamericanos se apropiará de sus técnicas narrativas para establecer un tono despojado y monocorde utilizado a conciencia, “Todo gran escritor es espléndidamente monótono” afirmaba. Un tono “viril” que significaba para él la fuerza y la determinación que hay en la naturaleza y la vida rural o urbana de los trabajadores como forma de resistencia y lucha contra las adversidades. Suma de recursos y profunda sensibilidad que desarrolla en Trabajar cansa y permiten que esas historias sean en sí mismas iluminaciones que permiten hallar un significado en la vida más allá de la alienación de la vida moderna y formulan una crítica profunda al sistema que la produce. Un nuevo realismo, opuesto a todo lirismo tradicional o hermético, que le permite abrirse al mundo mítico e histórico y abrazarlo con el lenguaje.
En los poemas posteriores a Trabajar cansa su poesía retoma cierto lirismo y abrevia sus versos, poemas que serán organizados por Italo Calvino y publicados de forma póstuma: La tierra y la muerte, Dos poesías a T. y Vendrá la muerte y tendrá tus ojos, agrupados bajo este último título, donde los temas centrales serán el amor y la muerte desde una perspectiva en lucha por el sentido de la vida. A la vez nostálgico, esperanzado aún, y valiente al exponer –y exponerse– dando cuenta del costado trágico de toda vida humana sus poemas llevan el “oficio de poeta” a ser uno con el “oficio de vivir”. “Entre nosotros nada / de trampas, nada / de cosas inútiles / combatiremos siempre”. En los poemas los mitos originarios de la tierra y el paisaje remiten a un origen no individual sino colectivo asociados a la mujer, al amor, a su pérdida y a la muerte como destino y regreso a la tierra de la que vinimos.
Destino que consumaría de propia mano. En un cuarto de hotel de Turín pondría fin a su vida con una sobredosis de somníferos en 1950 poco antes de cumplir 42 años. Su diario concluye “Basta de palabras, un gesto, no escribiré más” y entre los papeles hallados en aquella habitación escritas sobre su libro más querido Diálogos con Leucó sus últimas palabras “Perdono a todos y a todos pido perdón ¿Está bien? No chusmeen demasiado”. Tal vez, el dolor por un desengaño amoroso que continuaba pérdidas que nunca dejaron de hacerse presente: la muerte de su padre siendo muy pequeño, sus camaradas muertos, antiguos desamores, las injusticias a las que combatió cultural y políticamente en una época hostil a su honda sensibilidad y un vacío existencial que la vida y sus frustraciones no permitieron colmar. “Alguien ha muerto / hace mucho tiempo– / alguien que intentó / y no supo.”, nos dice en su último poema “Último blues”, para ser leído algún día.
Su poesía, directa o indirectamente, ha tenido una recepción y una influencia marcada en la poesía argentina contemporánea. No solo Juan José Saer, su libro de poesía El arte de narrar tiene una deuda insoslayable y su título un homenaje directo, o Hugo Gola, como dijimos traductor de Pavese, sino también compañeros generacionales. Influencia que, mérito de las ediciones argentinas donde pudieron leerlo por primera vez, se trasladó también a la generación española del 50 y sus continuadores.
En nuestro país el impacto de su lectura y su huella se mantienen en el tiempo y es posible de rastrearla en un buen número de poetas que comenzaron a publicar a partir desde de los años sesenta y, directa o indirectamente, hasta la actualidad. No necesariamente en la forma o en su técnica deslumbrante, tal vez irrepetible, todos los que lo han leído en profundidad mantienen algo de su espíritu.
Esta notable y muy cuidada edición por primera vez en castellano y en edición bilingüe de la poesía completa por la editorial Barnacle, que ya nos había dado a conocer otras obras inéditas del autor ahora incluidas en este libro, está organizada en orden cronológico tomando como base la edición, entendemos definitiva, por la editorial Einaudi de 2014 titulada Le Poesie.
La traducción de Jorge Aulicino, poeta, Premio Nacional de Poesía 2015, periodista y traductor de amplia y reconocida trayectoria, especialmente de poesía italiana: La Divina Comedia de Dante Alighieri, Pier Paolo Pasolini, Franco Fortini, Eugenio Montale y un largo etcétera; capta las sonoridades íntimas de la poesía de Pavese: el tono coloquial y austero que permite apreciar el modo dialógico de los poemas respetando las repeticiones y los giros que estructuran el carácter visual de los mismos subrayando sus principales elementos como ecos que se repiten en la memoria de lectura. Si Pavese confronta con el lenguaje y crea un italiano único integrando la palabra de su tierra, esta exquisita traducción, con fluidez y belleza, nos habla en lengua propia.
En nuestro país Cesare Pavese no solo es un clásico sino también un mito que debemos “reducir a claridad”: volver a sus textos dejando de lado aquellas lecturas que pretenden circunscribirlo a su decisión última y limitan una obra llena de vida y responsabilidad con la palabra. Recuperar para estos tiempos su condición de escritor comprometido con una estética renovadora, su ética como trabajador de la cultura, su crítico vínculo político y su maravillosa poesía.
miércoles, 19 de febrero de 2025
Una encuesta para traductores sobre traducción e Inteligencia Artificial (3)
Tercer día de la encuesta
Los traductores y la inteligencia artificial (3)
JORGE AULICINO (Argentina)
1)¿Qué
tan familiarizado está con lo que puede hacer la Inteligencia Artificial en lo
que a traducciones literarias se refiere?
Muy poco. Hice un experimento con la traducción de “El Cuervo” de Poe. Se equivocó poco en la literalidad. Pero el texto que me dio se me antojó sin vida. Quizá por demasiado literal. La de Pérez Bonalde me sigue pareciendo mejor aunque use la palabra avechucho para que rime con mucho.
2) ¿Considera que es una herramienta útil para su trabajo? Si sí, ¿por qué
sí? Si no, ¿por qué no?
Si
los traductores en línea son parte de la IA creo que pueden
prestar un servicio en el sentido de hacer el trabajo bruto, la “masa
madre” para textos largos en prosa. En poesía toman “malas decisiones”.
En todos los caso hay que leer atentamente y trabajar con esa
traducción precaria. Para entender textos en línea de periódicos y otros
sitios, alcanza.
3) ¿Cree que la IA supone un riesgo para la profesión? Si sí, ¿por qué
sí? Si no, ¿por qué no?
Supone
un riesgo si estamos hablando de reemplazar a los humanos. Pero no más riesgo
que el que corren lo obreros industriales, la burocracia, los empleados de
bancos y los administrativos de cualquier tipo de empresa. Mire, me recuerda a
cuando en los diarios se despidió a los correctores con el argumento
de que los correctores automáticos harían su trabajo. Luego se vio
que los automáticos funcionaban con lógica binaria y dejaban pasar
errores de tipeo u ortográficos mientras las palabras tuvieran lógica, es
decir, existieran en los diccionarios. Si usted ponía puto en lugar de pato
pasaba. Creo que ahora los mejoraron sobre la misma base. La
inteligencia artificial también se mejora a sí misma, pero hay algo
indefinible que es el sello humano en una traducción, en un poema. Un
sello de agua indefinible. El problema es que quizá la IA logre imitarlo,
y es muy probable que a los grandes editores comerciales esa imitación les
baste.
REBECA GARCÍA NIETO (España)
1) ¿Qué tan familiarizada está con lo que puede hacer la Inteligencia Artificial en lo que a traducciones literarias se refiere?
Personalmente, no he tenido ningún contacto con la IA en este ámbito. Sé por compañeras que algunas editoriales les están ofreciendo revisar textos traducidos por la IA con unas tarifas todavía más bajas que las habituales. Por lo que me han contado, estas revisiones dan mucho más trabajo que traducir el texto desde el inicio.
No
mucho. Sigo usando los diccionarios de la web para traducir, más alguno que
otro que conservo.
Seguramente
sea útil, sobre todo para experimentar.
¿Cree que la IA supone un riesgo para la profesión? Si sí, ¿por qué sí? Si no, ¿por qué no?
Sólo traduzco poesía y de manera no profesional. Igual no creo que sea un riesgo, siempre que hay una inteligencia natural detrás de una buena traducción.
jueves, 21 de noviembre de 2024
¡Me cago en la leche! Éstas son las reflexiones de un tío cojonudo.
Traductor de fuste y cinéfilo empedernido, el poeta Jorge Aulicino reflexiona en el siguiente texto sobre el subtitulado de películas que se realiza en España y lo penoso que resulta padecerlo cuando se lo ve en Latinoamérica.
"El problema sigue siendo un problema"
jueves, 19 de septiembre de 2024
"Nada 'más allá del principio del placer'"
viernes, 10 de mayo de 2024
La primera, pero la primera primera
A esta altura, se sabe que Jorge Aulicino, además de poeta, es un gran traductor del italiano y que, entre sus trabajos más notables, está la Divina Comedia, obra de la que es un verdadero especialista. Por eso, nadie más calificado para opinar sobre la primera traducción al castellano de esa obra, en este artículo, especial para el blog del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires.
La primera traducción al castellano de la Divina Comedia.
Hay obras, muchas, que una vez ingresadas al dominio público
deberían ser puestas a disposición de los lectores, libremente. Existen medios
digitales para que los considerados hitos de la literatura se consulten y
lleven con facilidad. Luego se podrían destacar en Google. Y sería ideal que al
mismo tiempo los editen los Estados del mundo en libros de papel, de distribución
gratuita en los colegios secundarios. Gratuita y no obligatoria. Esto es, que
los libros estén al alcance de los estudiantes, sin obligatoriedad de lectura.
Pero no se espere esto de la autoridad cultural, mucho menos de la Argentina en
este momento.
De todas esas obras que con entrada libre, una debería ser la
primera traducción al castellano de la Divina
Comedia, hecha tal vez por el llamado “marqués”; Enrique de Villena, mientras
consultaba el original, a 100 años más o menos de la muerte de Dante Alighieri.
Es la traducción al castellano más próxima a las fechas de la escritura del poema,
que lo fue entre 1301 y 1321. Nadie ha podido establecer el año en que Dante
terminó cada canto y lo hizo copiar; ni siquiera se conoce el original con la caligrafía
de Dante. Solo se puede decir casi con certeza que escribió todo el libro entre
el año de su destierro de Florencia y el año de su muerte en Ravena, que son
los anteriormente mencionados.
Hay toda una historia de debates sobre la primera traducción
de la Comedia al castellano atribuida
a Villena. Solo digamos que en la Biblioteca de España se conserva un volumen
de principios del siglo XIV que contiene, básicamente, el texto en lenguaje
original (la copia es de 1354) y una traducción al castellano escrita en los márgenes
de los folios y en otros espacios en blanco. El resto lo componen un soneto de
Petrarca, citas de Cicerón y diversos comentarios. De Villena dio testimonio
que permitió pensar que esa traducción le fue encargada por el propio marqués
de Santillana. Es posible, arguyeron algunos –e intentaron demostrarlo con
algún éxito, comparando caligrafías–, que otros metieran mano allí, incluido
Santillana, un entusiasta de Dante, que compró el manuscrito y lo mantuvo en su
biblioteca hasta su muerte. La biblioteca a su vez custodió el libro durante
300 años. Ahora está en la Biblioteca de Nacional de España bajo el número
10186.
Sea o no Enrique de Villena el único autor de la
traducción, ese texto es no solo la primera de una larga serie de traducciones
en territorio español, que siguió en la Argentina desde fines del siglo XIX,
sino la primera traducción de la Comedia
a otra lengua romance. Y quizá la primera traducción de la Comedia en términos absolutos.
El dantista y gran poeta mexicano David Huerta escribió en un
artículo para la Revista de la Universidad de México, en enero de 2008: “Es [la
traducción Villena], si se quiere, una curiosidad interesante para los
eruditos, los críticos y los historiadores, pero no carece de interés literario”,
al que puede unirse, dice Huerta, el interés por la vida y la obra de Villena,
autor de un tratado sobre el arte de comer, otro sobre el mal de ojo y una
traducción, también, de la Eneida, de Virgilio. Esto quizá responda a una
pregunta que puede formularse a mi propuesta inicial: ¿por qué razón un estudiante
o cualquier otro alfabetizado querría o debería leer la primera traducción
castellana de la Comedia?, la cual se responde con dos argumentos: 1) conocería
mejor el poema si ya ha leído otra versión, o podría empezar a conocerlo con
buen arte, y 2) confirmaría que, como sostenemos algunos traductores -y
críticos y docentes-, cada época necesita su propia traducción de los clásicos (esto
surgiría, claro está, de la comparación de esta con una versión, al menos, del
siglo XX o XXI).
Pero he aquí que en 2000 la Fundación José Antonio de Castro
publicó en Madrid las obras completas de Enrique de Villena en tres tomos. El
último tomo, que contiene lastraducciones y glosas de la Eneida y la Comedia –convenientemente
juntas como imaginariamente lo estuvieron Dante y Virgilio en el Infierno y el
Purgatorio– se vende en el sitio de la Fundación por 45 euros. Aquí copio la
dirección virtual por si lo quieren comprobar: https://fundcastro.org/product/divina-comedia-villena/
Me pregunto si el hecho de que la obra se Villena sea comercializada
por una fundación no es la causa de que resulte tan difícil, casi imposible, encontrar
el texto de nuestro primer traductor de Dante en internet o sobre cualquier
otro soporte gratuito. Por ejemplo, en la Biblioteca Virtual Miguel de
Cervantes, de la Universidad de Alicante, donde no está, como podría estarlo,
junto a tantos textos clásicos de los que hay allí copias que se pueden “bajar”;
en archivos PDF o leer directamente en la pantalla en HTML.
También creo que he escuchado que las fundaciones no tienen
fines de lucro, sino que se alimentan de donaciones, para realizar justamente
una labor de interés social. Como ejemplo de la calidad de la traducción de
Villena (o de quien fuera), deja Huerta este terceto de la historia de Francesca
y Paolo, la más famosa sin duda del Infierno:
la boca me besó
todo tremiendo: Galeoto fue el libro e quien lo escribió.
Non leímos de
aquel día adelante.
Agrego el también famoso comienzo del Canto III del Infierno:
Por mí se va a la
cibdat doliente,
por mí se va en
eternal dolor,
por mí se va entre
la perdida gente.
El mi fazedor
movió la justiçia,
la divinal potestat me fizo,
e la alta sabiduría e el primer Amor.
"Delante de mí non fu cosa criada
si non la eternal e yo eternalmente duro,
[por tanto] dexat toda esperança vosotros que entrades-
lunes, 15 de abril de 2024
Xul Solar, el I Ching y el neocriollo
Lo que sigue es una reseña de Jorge Aulicino publicada en Ñ, la revista que le tocó dirigir durante varios años cuando trabajaba como periodista en el diario Clarín, a propósito de un curioso libro en cuyo origen está el I Ching y las invenciones lingüisticas del artista plástico Xul Solar.
Algo sobre los San Signos
Hace un tiempo, escribí para la revista
Ñ una reseña de los San Signos (Ed. El Hilo de Ariadna y Fundación Pan
Klub-Museo Xul Solar, con traducción al castellano de Daniel Nelson, 2012 ),
unos cuadernos en los que Xul Solar interpretó el lenguaje de I Ching –las
distintas capas de lenguaje de I Ching–a una lengua inventada, por él: el neocriollo.
Como la lengua era totalmente arbitraria y no tenía gramática, sino que se
parecía, por las formas, a las lenguas románicas e indígenas de América latina,
esa aproximación, ese simulacro de lengua, le permitió a Xul una traducción muy
particular de I Ching (literalmente, "El libro"), llamado asimismo
"El libro de las mutaciones".
Y se eso se trataba el artículo, que relacionaba interpretación, imitación (mímesis), lenguas, sistemas de signos, imaginación, con la traducción. [Ahora recuerdo que lo poco que aprendí de francés en la escuela secundaria fue la imitación de sus sonidos.] Vestir la otra lengua con nuestra lengua: eso parece la traducción. ¿Qué ha de respetarse, entonces?: la estructura, el abismo de significados que se abre tras de cada palabra. Xul, para obtener el abismo de I Ching se puso a la mayor distancia: inventó una lengua que es pura imitación del sonido constante y entremezclado de distintas lenguas en América.
Reproduzco, porque creo se relacionan
con la pregunta incontestable sobre la traducción, algunos párrafos de aquella
nota en Ñ:
Xul escribió sus visiones de I Ching en su propio idioma años antes de que Erich Auerbach escribiera y publicara Mímesis (1942), un libro que influyó decisivamente en la formación cultural de Pier Paolo Pasolini, como bien recuerda Diego Bentivegna en el estudio preliminar a la reciente edición de La divina mímesis, de Pasolini, en El Cuenco de Plata. Traigo a colación este libro no sólo porque el destino puso a disposición del lector argentino los San Signos y La divina mímesis casi al mismo tiempo, sino porque la obra de Dante Alighieri, y sobre todo, su invención de una lengua, tiene considerable relación con uno y otro volumen.
Pasolini, que a mi juicio leía rápido pero muy agudamente, vio en el libro de Auerbach que el concepto de mímesis no era atribuible a la imitación de la realidad, sino a la imitación y apertura del lenguaje, como indica Bentivegna en su estudio sobre La divina mímesis. El concepto principal a mi juicio (y por cierto no sólo mío) del libro de Auerbach es que el cristianismo corrompió la poesía clásica al introducir el "estilo bajo" en convivencia con el "estilo elevado", consagrado a dioses y héroes. Esta labor comienza en rigor en la Biblia misma. Sin embargo, tuvo amplia difusión en la Edad Media y Dante llevó a cabo la empresa con absoluta conciencia de sus fines, cuando decidió utilizar la "vulgar elocuencia" en su obra, inventando, por lo demás, lo que aquella no había aún inventado.
Como Dante la Comedia, Auerbach escribió Mímesis en el exilio, en una tierra extraña, Estambul, a la que lo llevó la persecución nazi. Consciente fue Auerbach del sistema de representación de Alighieri y le dedicó un libro entero, su siempre releído Dante, poeta del mundo terrenal, una obra temprana en su bibliografía, que es clásico de los estudios de la literatura y el mundo medievales en Europa.
Xul no habrá leído a Auerbach y sin duda nada supo de Pasolini que hizo su propia mímesis de los Cantos dantescos, obra incompleta que los críticos prefieren llamar "abierta" o in progress. Es probable que tampoco pudiera compartir el pensamiento pasoliniano, pero lo seguro es que su gesto de escribir los San Signos en neocriollo es de cuño dantesco, como el de La divina mímesis.
El libro de Xul en neocriollo es
mimético en cuanto a lenguaje, no ya porque una en él lo alto y lo bajo, sino
porque lo hace en una lengua que hay que suponer post contemporánea. Se trata
de la vulgar elocuencia de un futuro que presentía cercano, o que estaba
implícito. El neocriollo tiene mucho de neo y mucho de lengua premoderna, y en
verdad es una cruza de las lenguas romances usadas en América, como si aspirara
a crear un nuevo toscano a su manera, un idioma único de la tierra americana,
destinado a la convivencia lingüística y a la expresión de la nueva idiosincrasia
de América latina. Si se adoptara como idioma común en una hipotética cultura
futura, si traspasara las fronteras de la mímesis (la literatura) el
neocriollo, ay, correría la suerte del toscano dantesco: lengua oficial, lengua
cerrada (por esto, dicho sea de paso, es bueno volver al texto de Dante, que
aún palpita, abierto).
¿Pero qué cabría esperar de los San Signos habida cuenta del lenguaje original en el que fueron escritos? Sin duda, mímesis, en el sentido de nueva presentación de signos antiguos. Y la hay, pero es una mímesis inesperada.
I Ching es un libro formado por capas geológicas de libros. El sinólogo alemán Richard Wilhelm lo tradujo a su idioma en 1923. El libro fue prologado por Car Jung en sucesivas ediciones y traducido al castellano por D.J. Vogelmann recién en 1960. Wilhelm intercaló las tres “capas” principales de las que se constituye el libro: los antiguos ocho signos básicos, que datan de unos 3000 años antes de Cristo, cuya recopilación es atribuida al legendario Fu Hi; los dictámenes del rey Wan y de su hijo Chou para el 1100 a.C., y, finalmente, los comentarios de Confucio y sus discípulos.
La filosofía del libro es perfectamente deducible del conjunto de estos textos que hoy forman el libro como lo presenta Wilhelm. Se trata de un mundo de signos que representa el modo en que el mundo se escribe a sí mismo. Como señaló Jung: “La representación china del momento lo abarca todo, hasta el más minúsculo y absurdo detalle, porque todos los ingredientes componen el momento observado”. A esto, Jung lo llama “sincronicidad”, con la característica esencial de que “todo lo que ocurre en ese momento posee inevitablemente la calidad peculiar de ese momento”.
El encuentro de Xul Solar con cada signo de I Ching posee la virtud de un comentario sincrónico. Sólo que no son reflexiones sino visiones las que constituyen el libro de los San Signos. Esto es lo más notable de la experiencia de Xul: sus visiones sincrónicas no tratan de entender los signos de I Ching a la manera china o que se supone china; casi se diría que no tratan de entenderlos, sino que simplemente los presentan (pues así se han producido) de modo paralelo, lateral, tal vez sincrónico: traducidos.
La primera visión de Xul –que no es la primera en orden cronológico y en rigor de verdad no sabemos ni podremos ya saber por qué la colocó en primer lugar, aunque sí especular brevemente sobre esta circunstancia- está bajo el signo Wu Wang, XXV de I Ching, que Wilhelm traduce como “La inocencia”. Wilhelm lo entiende como “lo no intencionado”, lo “genuino”. En Wu Wang, el Cielo baja mediante el Trueno; en su visión, en cambio, Xul asciende desde una tierra de “restos humanos revueltos”. Restos (“momias también”) “aún no completamente muertos” pero susceptibles de “ser resucitados otra vez por la magia y por muchas memorias”.
Mímesis y sincronicidad. Debemos creer que en un mediodía, el 5 o el 6 de febrero de 1926 (así está datada esta visión, y todas las otras están datadas), tres años después de la traducción del I Ching al alemán por parte de Wilhelm, es decir, en un mediodía porteño de verano, probablemente hinchado y húmedo, Xul soñó el mismo viaje de Alighieri, a través de la Inocencia, del puro proceder a instancias del Cielo; de una genuina búsqueda. Y con todo, Xul ha querido conformar la Estructura: por una razón que ahora no nos resulta difícil adivinar, puso esta visión como pórtico de las otras, que repiten una y otra vez extraños caminos entre hecatombes, rocas, restos, desiertos, raras construcciones y raros animales, ángeles, demonios, altares, “multitudes bermejas”, el hexagrama (el signo mismo) que “se mueve, vibra, tiembla”, un ave que lo porta como Gerión a Dante y Virgilio. No estamos entonces ante un desciframiento, ante una interpretación, una lectura, de los signos, sino ante los signos mismos, materiales, contantes y sonantes. Una traducción perfecta, solo que a un idioma inventado, que a su vez ahora nos traduce Nelson.
Estamos ante una materia que es
lingüística y es materia. Deberíamos interpretarla, pero, ¿por qué?
Dice Xul en su visión de una masa viviente como “lava cristalina”, colocada bajo el signo XXXIII de I Ching (Tun, que Wilhelm traduce como “La retirada”): “son viejas memorias y experiencias condensadas, que en el mundo corresponden a una biblioteca de muchos libros que son como léxicos en una lengua extranjera que no sé y dejo para otro momento”.
De estos viajes, Xul ha de volver con
frecuencia a la tierra (debe entenderse, a sus mediodías, tardes y anocheceres
porteños) como si nunca se hubiese ido, igual que Dante. Pero en su caso,
volverá de repente, con una simple onomatopeya: ¡zas!
viernes, 29 de marzo de 2024
"Se escribe sin pensar en el lenguaje"
viernes, 16 de febrero de 2024
Jorge Aulicino, traductor de Cervantes.
| Fotogramas de Misión imposible, doblada en España |
jueves, 16 de noviembre de 2023
Cuando la limosna es grande...
Más adelante, ya en la nota, se lee: "Alejandro Roemmers, escritor, productor musical, teatral, audiovisual y filántropo argentino ha sido reconocido con el Premio San Francesco por la Pontificia Universidad Antonianum. El premio se entregó en el aula Magna de la sede de Roma, el 28 de abril. Fue premiado por su labor que reconoce y promueve los valores humanos de compasión y solidaridad". Y volviendo al motivo del premio, se repite: "Alejandro Roemmers está promoviendo una iniciativa de abrazos universales por la fraternidad. El primer evento tuvo lugar el 30 de abril de 2023 en la Porciúncula del Santuario de Santa María de los Ángeles en Asís, Perugia. La idea es generar abrazos en diferentes ciudades del mundo, con la participación de jóvenes de todas las etnias, para fomentar la paz y el amor entre los habitantes del planeta". Y repito, no es chiste.
Todo ello motivó un comentario del padre G. R. Aulicino en la página de su Facebook, que, con su debida autorización, se reproduce a continuación.
miércoles, 25 de octubre de 2023
Entrega de los premios "M'Illumino d'Immenso"
| Fabio Morabito en la premiación |
El pasado viernes 20 de octubre, a las 19.00 horas, en el Instituto Italiano de Cultura de la Ciudad de México, en el marco de la XXIII Semana de la Lengua Italiana en el Mundo, se celebró la ceremonia de premiación de "M’illumino d’immenso", Premio Internacional de Traducción de Poesía del italiano al español y viceversa.