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miércoles, 26 de agosto de 2026

"Estamos ante una reasignación de las preferencias dentro de un mercado que se achicó"

El pasado 24 de agosto, el diario Clarín, de Buenos Aires, publicó un artículo sin firma en el que se ofrecen las conclusiones de la Encuesta Anual del Sector del Libro, que todos los años elabora la Cámara Argentina del Libro. Los resultados, a continuación.

Ocho de cada diez libros que la gente compra son para resolver problemas económicos y sociales

Según estimaciones de plataformas de venta online como Mercado Libre, los rankings de las grandes cadenas de librerías y de la Encuesta Anual del Sector del Libro elaborada por la Cámara Argentina del Libro, el 80 por ciento de los libros comprados en la Argentina en los últimos dos años abordan temas relacionados con la crisis económica y social. “Nuestro trabajo demuestra claramente que estamos ante una reasignación de las preferencias dentro de un mercado que se achicó”, señala en el documento Fernando Iannace, titular de la consultora Ghostwriter Argentina.

El relevamiento detecta así un fenómeno que tiene dos caras: por un lado, la “llamativa persistencia de títulos de psicología, bienestar y desarrollo personal entre los libros más buscados y vendidos durante los últimos veinticuatro meses”. También registraron un crecimiento exponencial de la cantidad de lectores interesados en obras de finanzas, emprendimiento y desendeudamiento.

Pero, al mismo tiempo, esas elecciones tienen lugar en un contexto de “fuerte retracción del mercado editorial, crecimiento de la morosidad familiar e indicadores de precariedad laboral”, según detallan.

El informe, difundido este lunes en el contexto del Día del Lector por la consultora dedicada a brindar servicios de asesoramiento y publicación de manuscritos no profesionales, señala que la fecha instituida por la Ley 26.754 en homenaje al nacimiento de Jorge Luis Borges encuentra una situación que “parece tener poco de celebración y mucho de radiografía social: en medio de una de las transformaciones económicas más profundas de los últimos años, también está cambiando la clase de respuestas que una parte del público busca en los libros”.

Para elaborar este informe, el Observatorio de Hábitos de Ghostwriter Argentina realizó relevamientos propios en los puntos de venta más importantes del país, además del entrecruzamiento de datos públicos de la industria editorial, plataformas de comercio electrónico y organismos oficiales.

La primera observación es clara: desde 2024, “mientras la venta general de libros se contrajo, numerosos títulos relacionados con psicología, hábitos, bienestar, finanzas y desarrollo personal conservaron posiciones privilegiadas entre las preferencias del público”.

Por caso, en la plataforma de ventas Mercado Libre, durante 2024 se vendieron más de 3,13 millones de libros y, entre los cinco títulos más buscados del año, cuatro pertenecían al universo de la psicología y el desarrollo personal: La felicidad, de Gabriel Rolón; Este dolor no es mío, de Mark Wolynn; 50 cápsulas de amor propio, de Sara Espejo; y Hábitos atómicos, de James Clear.

Un año después, el fenómeno continuó. El ranking de libros más vendidos en Mercado Libre durante 2025 fue encabezado nuevamente por La felicidad, seguido por Hábitos atómicos y Este dolor no es mío. En quinto lugar apareció el clásico de Viktor Frankl El hombre en busca de sentido.

La única obra de ficción entre esos cinco primeros lugares fue El Eternauta, impulsada además durante el año por el fenómeno audiovisual asociado con su adaptación.

“Nuestro trabajo demuestra claramente que estamos ante una reasignación de las preferencias dentro de un mercado que se achicó”, explica en el reporte Iannace y agrega que “los datos muestran que el lector argentino está buscando herramientas para gestionar la incertidumbre”.

Cámara Argentina del Libro

La Encuesta Anual del Sector del Libro de la Cámara Argentina del Libro y el Núcleo de Innovación Social aporta datos en sintonía: el 80% de las editoriales relevadas registró una caída de ventas entre 2023 y 2024. Entre ellas, un 27% sufrió bajas de entre 26% y 49%, mientras otro 9% reportó retrocesos superiores al 50%. También declararon disminuciones el 78% de las distribuidoras y el 68% de las librerías consultadas.

La producción acompañó ese escenario. En 2024 se registraron 31.574 novedades editoriales, 8% menos que un año antes, y la tirada promedio del sector editorial comercial pasó de 1.891 a 1.646 ejemplares. En 2025 volvió a crecer la cantidad de títulos registrados, pero la tirada total cayó 34%, en buena medida por el retroceso de las ediciones estatales y compras institucionales.

“Cuando comprar un libro deja de ser una decisión automática y pasa a competir con gastos cada vez más sensibles, el lector se vuelve selectivo. Y una parte de ese público parece estar eligiendo títulos que percibe como herramientas: para entender una emoción, modificar un hábito, atravesar una crisis, producir mejor o recuperar alguna sensación de control”, sostiene Iannace.

“La biblioteca funciona muchas veces como un sismógrafo social”, interpreta Iannace. “En épocas de estabilidad puede ganar el deseo puro de entretenimiento o descubrimiento. Cuando aumenta la incertidumbre, crece también la necesidad de respuestas. No necesariamente respuestas correctas ni soluciones mágicas, sino la búsqueda de un método, una explicación o una hoja de ruta. Y eso es exactamente lo que prometen buena parte de estos libros desde sus títulos, sus contratapas y su propuesta editorial”.

En las mesas de novedades

En las librerías, primer contacto con los lectores y lectoras, el termómetro muestra la misma situación. En el ranking general de Cúspide de agosto aparecen Hábitos atómicos, Deja de ser tú, Este dolor no es mío y El hombre en busca de sentido, todos un paso adelante o a la par de novedades literarias, infantiles, políticas y fenómenos masivos.

Editorial Planeta Argentina, por su parte, también marca actualmente como “más vendidos” o “imprescindibles” varios títulos de ese universo, a los que suma La teoría Let Them, de Mel Robbins, y Recupera tu mente, reconquista tu vida, de Marian Rojas Estapé.

Al universo emocional se suma otro cada vez más visible en las vidrieras físicas y digitales: las finanzas personales, la productividad y el emprendimiento. Clásicos como Padre rico, padre pobre, junto con obras como La psicología del dinero, siguen ocupando espacio en los catálogos argentinos, acompañados por manuales de ventas, marketing, liderazgo, negocios y creación de emprendimientos.

Sobre estos últimos, Ghostwriter Argentina también afirma que “se observa un crecimiento del 30 % en la preferencia de los argentinos por la lectura de libros de finanzas o desendeudamiento”, aunque aclara que todavía no existen datos públicos suficientes para afirmar que la venta nacional de esos ejemplares se haya traducido en el mismo porcentaje”.

“Detectamos una presencia creciente de esa oferta y un contexto objetivo que puede explicarla, aunque los datos aún no se reflejan en las ventas”, confirma el sondeo de hábitos de lectura.

“Lo que sí podemos demostrar es más revelador: entre los años más difíciles para el sector editorial, cuatro de los cinco libros más buscados en las principales plataformas y librerías del país hablan de felicidad, dolor, amor propio o hábitos, demostrando que existe un cambio cultural que merece ser estudiado”, señala el estudio.

“Durante mucho tiempo dijimos que cada crisis obliga a las personas a reinventarse. Quizás ahora podamos agregar algo: también las obliga a reinventar su biblioteca”, cierra Iannace.


lunes, 20 de julio de 2026

Un poco de números después de la fiesta


"La Cámara Argentina del Libro mostró los números que, según sus afiliados, tuvo el gran encuentro literario en 2026. El protagonismo de la literatura infantil y juvenil en un año que rompió el record de visitantes." Así es la bajada del artículo publicado sin firma en InfoBAE, el pasado 13 de julio.

La Feria del Libro vendió más ejemplares, pero cada comprador gastó menos, según la CAL

La Cámara Argentina del Libro (CAL) publicó su encuesta de ventas de la 50.ª edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, elaborada junto al Núcleo de Innovación Social (NIS), y el resultado muestra que casi la mitad de los expositores relevados aumentó sus ventas en unidades respecto de 2025. En un año que rompió el record de visitantes - 1.340.000 asistentes- el ticket promedio, informan, subió en pesos pero cayó en términos reales. Y los compradores del exterior registraron el retroceso más pronunciado del informe.

Pueden coexistir dos afirmaciones que parecen contradictorias: casi la mitad de los expositores vendió más libros que en 2025 y, al mismo tiempo, el público mostró mayor sensibilidad al precio y compró títulos más baratos. La respuesta no está en la inflación —el informe de la CAL mide variación en unidades físicas vendidas, no en pesos— sino en que ambas preguntas describen fenómenos distintos. Que el 47,3% de los expositores haya mejorado en volumen significa que dentro de una torta que se redistribuyó, algunos ganaron y otros perdieron. El canal institucional —la compra masiva de las bibliotecas populares a través del Programa Libro % de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip)— explica buena parte de esa mejora entre quienes mejoraron. La demanda del público general, en cambio, se contrajo o se desplazó hacia títulos más económicos.

Qué mide el informe y quiénes respondieron
El estudio se basa en un cuestionario autoadministrado enviado durante mayo de 2026 y respondido por 110 expositores socios de la CAL con al menos dos años de participación consecutiva en la Feria —pero una antigüedad promedio de 18 años—. La encuesta no releva al universo total de expositores del evento. La CAL no es la única entidad que representa al sector: la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP) también nuclea actores del mercado del libro.

Los 110 encuestados emplearon en conjunto 556 personas para la atención de sus stands —un promedio de cinco por expositor—, y el 22,7% participó en un stand colectivo integrado en promedio por seis expositores.

Las temáticas más comercializadas
Las obras infantiles, juveniles y educativas lideraron la lista de temáticas con amplia ventaja: el 62,7% de los expositores ofreció títulos de ese segmento. La ficción y temas afines ocupó el segundo lugar con el 41,8%, seguida por biografías, literatura y estudios literarios con el 35,5%. Más atrás aparecieron sociedad y ciencias sociales (26,4%), filosofía y religión (25,5%), novela gráfica y cómics (18,2%), salud y desarrollo personal (20%), historia y arqueología (17,3%), pedagogía y educación (17,3%) y estilos de vida y ocio (11,8%).

La distancia entre el segmento infantojuvenil y el resto —más de 20 puntos porcentuales sobre la ficción— ratifica su posición como el segmento más extendido entre los expositores de la muestra, un patrón que se repite en ediciones anteriores de la Feria.

Ventas al público general: casi la mitad mejoró, pero el comprador cambió su comportamiento
El 47,3% de los expositores declaró que sus ventas al público general aumentaron respecto de 2025; el 28,2% las mantuvo estables y el 24,5% las redujo. Entre quienes crecieron, la mayoría —el 72,5%— lo hizo en un rango de entre 1% y 25%. Un 23,5% logró incrementos de entre 26% y 49%, y apenas un 4% superó el 50% de aumento. Entre quienes retrocedieron, las caídas fueron más acotadas: el 70,4% lo hizo en el rango de 1% a 25%, y ningún expositor registró una baja del 50% o más.

Ese desempeño convive con un cambio de comportamiento del comprador, que el propio informe registra. Más de la mitad de los expositores —el 54,5%— observó una mayor sensibilidad al precio o cambios en las decisiones de compra del público general respecto a 2025. El 35,7% señaló que el principal cambio fue la realización de compras más pequeñas o de títulos más económicos, y el 21,4% detectó mayor cautela e indecisión al elegir. También se registraron referencias a la postergación de compras y a una menor disposición a las adquisiciones impulsivas: un patrón de consumo planificado ante la retracción del poder adquisitivo.

El canal Conabip: el segmento de mayor crecimiento
El Programa Libro % de la Conabip fue el canal con mejor desempeño relativo. Casi el 72% de los encuestados participó del programa tanto en 2025 como en 2026. Entre quienes estuvieron presentes en ambas ediciones, el 54,4% aumentó sus ventas, el 27,8% las mantuvo y el 17,7% las redujo.

Entre quienes crecieron dentro de ese canal, el rango más frecuente fue de entre 1% y 25% (58,1%), aunque un 32,6% lo hizo entre 26% y 49%, y casi un 10% en un 50% o más. Los rangos de caída fueron más heterogéneos: de cada diez expositores que retrocedieron, aproximadamente 4 lo hicieron entre 1% y 25%, 3 entre 26% y 49%, y 2 en un 50% o más.

Jornadas profesionales: el segmento más fragmentado
Las jornadas profesionales presentaron el panorama más dividido del informe. En esa ocasión, el 38,2% de los expositores mantuvo sus ventas, el 32,7% las aumentó y el 29,1% las redujo. De quienes crecieron, uno de cada cuatro lo hizo en un 50% o más. Las caídas también fueron pronunciadas: el 62,5% de los que retrocedieron perdió más del 25%, y más de la mitad de ese grupo cayó un 50% o más.

Las ventas a profesionales locales mostraron una distribución casi en tercios: el 33,6% las consideró mejores o mucho mejores, el 34,5% similares y el 31,8% peores o mucho peores. El segmento internacional tuvo un retroceso más claro: el 43,7% de los expositores declaró que las ventas a profesionales del exterior fueron peores o mucho peores que en 2025, contra solo el 13,6% que las vio mejorar. El 42,7% las evaluó como similares, un dato que se alinea con las menciones sobre escasa afluencia de invitados internacionales registradas.

El ticket promedio: sube en pesos, cae en poder real
En 2026, el ticket promedio fue de $ 28.487, lo que representa un aumento del 23% en términos nominales respecto de 2025, cuando fue de $ 23.156. Al deflactar ese valor por el Índice de Precios al Consumidor —con una inflación interanual de 32,4% entre abril de 2025 y abril de 2026, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC)—, el ticket equivale a $ 21.516 en pesos constantes: una caída del 7,1% en términos reales. Más pesos por compra, pero menos poder adquisitivo detrás de cada transacción.
La agenda que los expositores proyectan hacia adelante

Tras la feria, los encuestados identificaron seis grandes ejes para futuras ediciones. La difusión, el marketing y la captación de público concentraron el 16,9% de las menciones, con énfasis en la necesidad de trabajar con bookfluencers, escuelas, bibliotecas y medios para ampliar la llegada al público objetivo. Los programas y canales profesionales —Conabip, chequelibro, jornadas— sumaron el 14,3%, con la observación de que el segmento institucional creció en volumen y compensó la retracción del consumidor final.

La organización general y la gestión del propio stand compartieron el tercer lugar, con un 13% cada una. Los expositores señalaron que optimizar la distribución de los libros y la selección estratégica del catálogo sirve para mejorar la exhibición.

El gran evento cultural argentino es, también, el momento en que la industria editorial local mide su fuerza. En 2026 hubo mucha gente, visitantes destacados -como el cubano Leonardo Padura y los premios Nobel J.M Coetzee y Mo Yan- y disposición a comprar libros, aun haciendo malabares con el precio. Un espejo de la Argentina.
 

viernes, 17 de abril de 2026

Otra mirada al informe de la CAL

"El informe anual de la Cámara Argentina del Libro revela una industria en tensión: se publicaron un 17% más de títulos que en 2024, pero la tirada total se desplomó un 34%. La retirada del Estado del mercado editorial explica gran parte de la paradoja. Las PYMES resisten, pero cada vez con menos ejemplares." Tal es la bajada del artículo publicado por Enrique Garabetyan en el diario Perfil, el pasado 13 de abril.

Tendencia: más títulos que nunca, pero menos libros impresos marcan la paradoja del mercado editorial argentino

Más libros que nunca. Menos ejemplares que en años. Y casi sin Estado. Ese es el mejor resumen del último iIforme de producción del libro argentino 2025, elaborado por la Cámara Argentina del Libro (CAL) junto con el Núcleo de Innovación Social, retrata una industria que creció en diversidad pero se contrajo en volumen, sacudida por el retiro abrupto del sector público como comprador y editor.

Los números son elocuentes: la Agencia Argentina de ISBN registró 36.942 publicaciones el año pasado, un 17% más que en 2024 y un 9% más que en 2023.

El formato físico alcanzó su valor más alto de la serie histórica, con 27.650 títulos. Sin embargo, la tirada total cayó a 34,6 millones de ejemplares, una reducción del 34% respecto a los 52,6 millones del año anterior y comparable a los niveles de 2019. El sector editorial argentino publicó más que nunca, pero imprimió como hace seis años.

La influencia del Estado en la industria editorial
La explicación central de esa paradoja está en el Estado. La edición estatal y las compras institucionales pasaron de representar el 29% de la tirada total en 2024 -unos 14,5 millones de ejemplares- a apenas el 5% en 2025, menos de 2 millones. En un año, el sector perdió más de 12 millones de copias que el Estado dejó de encargar o financiar. Una sangría que ningún otro segmento del mercado pudo compensar.

"El informe nos permite ver la evolución de las diferentes variables a través del tiempo. Al fin y al cabo, todo aquello que se puede medir, se puede corregir", señaló Juan Pampin, presidente de la CAL y editor. La frase suena casi como un programa político para un sector que, a juzgar por los datos, enfrenta transformaciones de fondo.

El Sector Editorial Comercial (SEC), integrado por empresas cuya actividad principal es la edición de libros para librerías y distribuidores, registró 11.119 publicaciones con una tirada de 14,34 millones de ejemplares —un crecimiento del 29% respecto a 2024 dentro de ese segmento—, pero la tendencia de fondo muestra tiradas iniciales cada vez más pequeñas.

El 26% de las novedades declaran menos de 600 ejemplares, una cifra insuficiente para abastecer las aproximadamente 1.500 librerías que hay en el país. Sólo en la Ciudad de Buenos Aires hay 400.

Esta brecha es amplía. En 2016, por cada ejemplar registrado por las PYMES, los grandes grupos declaraban casi 2 (1,8). En 2025, esa relación trepó a 2,53. Las editoriales independientes publican más títulos que nunca, pero en tiradas cada vez más acotadas, con menor alcance territorial y menor capacidad de competir en estanterías.

El soporte papel, que algunos daban por moribundo, volvió a ganar terreno: representó el 78% de las publicaciones del SEC, contra el 72% del año anterior. Nueve de cada diez son ediciones en rústica, impresas casi en su totalidad en Argentina.

El fenómeno de la autoedición
Uno de los datos más llamativos del informe es el crecimiento sostenido de la autoedición. En 2025 alcanzó un pico histórico de 6.078 publicaciones, con un crecimiento superior al 58% desde 2016. Autores que deciden publicar por fuera de los circuitos tradicionales, plataformas que abaratan los costos de impresión y distribución digital, y una democratización del acceso al registro ISBN explican en parte el fenómeno. No es solo una curiosidad estadística: la autoedición ya representa una porción significativa del ecosistema editorial argentino y plantea preguntas sobre la cadena de valor, la curaduría y la visibilidad en un mercado saturado de títulos.

En cuanto a las temáticas, los libros infanto-juveniles lideran tanto el registro general (17%) como el SEC (28%), con tiradas que se sostienen en torno a los 3.000 ejemplares. Los siguen ficción y afines (18% en el SEC, con tiradas promedio de 2.000 ejemplares), sociedad y ciencias sociales (9%) y derecho (9%, con tiradas de apenas 400 ejemplares).

El inglés sigue siendo el idioma de origen dominante en las traducciones (66%), seguido del francés (12%) y, por tercer año consecutivo, el japonés (5%), fenómeno que no puede desvincularse del auge del manga y la cultura pop japonesa entre los lectores más jóvenes. El 7% de las obras registradas son traducciones, proporción estable a lo largo de toda la serie histórica.

Geográficamente, la concentración sigue siendo un rasgo estructural: la provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma reúnen el 74% de los registros. El resto del país edita, pero en los márgenes.

El informe completo está disponible en la plataforma Issuu de la CAL y se complementa con el monitor editorial interactivo, una herramienta de consulta pública que permite comparar variables a lo largo del tiempo.

jueves, 16 de abril de 2026

"El fenómeno de la autoedición sigue en ascenso"

"El informe de la CAL sobre la producción de 2025 plantea el paisaje en el que se desarrollará desde el próximo jueves el mayor encuentro entre lectores, autores y editores." Eso dice la bajada de la nota que Daniel Gigena publicó en La Nación, de Buenos Aires, el pasado 14 de abril.

Antesala de la Feria del Libro: se publicaron más novedades, se redujeron las tiradas y las compras estatales cayeron en picada

En la antesala de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, que abrirá al público el jueves 23 en La Rural, la Cámara Argentina del Libro (CAL) presentó el informe de producción del libro argentino de 2025 elaborado con profesionales del Núcleo de Innovación Social.

El año pasado, con un total de 36.942 publicaciones, hubo un 17% más de novedades que en 2024 y un 9% más que en 2023. La CAL explica este incremento por el “repunte” del libro en papel, mientras que el libro electrónico se mantuvo en un 25% del total. No obstante, la producción total de ejemplares cayó un 34% respecto de 2024, con 34,6 millones de ejemplares (en 2024, habían sido 52,6 millones). Más de catorce millones de ejemplares dependieron del sector editorial comercial (SEC).

La caída en la producción se explica, en parte, porque las ediciones estatales y las compras institucionales, con fines educativos y sin fines comerciales, se redujeron drásticamente tras la decisión de las autoridades del Ministerio de Capital Humano y de organismos provinciales. Pasaron de representar el 29% en 2024 (con 14,5 millones de ejemplares) al 5% en 2025, con menos de dos millones de ejemplares. Se rompió así un ciclo expansivo iniciado en 2021, en plena pandemia. LA NACION pudo saber que en 2026 volvió la compra de libros por parte del Estado, en un volumen que va de los ocho a los diez millones de ejemplares.

La merma en la producción también se justifica por la baja en las ventas. “El mercado no está respondiendo a las propuestas; hay una caída muy fuerte de ventas y eso se ve reflejado en la cantidad de libros que se hacen -dice a LA NACION Juan Manuel Pampín, presidente de la CAL y editor de Corregidor-. La tirada de moda es de seiscientos ejemplares; si pensamos que la Argentina tiene más de 1200 librerías, necesariamente va a resentir la distribución y el recorrido de los libros”.

“Las editoriales, en vez de concentrarse en tiradas más grandes, de tres mil ejemplares, por ejemplo, quizás ahora prefieren hacer seis libros de quinientos ejemplares –ilustra–. Por eso se ve gran cantidad de novedades con tiradas más chicas”.

La concentración territorial se mantuvo tan estable como poco federal: el 74% de los títulos registrados se publicó en la ciudad y en la provincia de Buenos Aires. Respecto de las temáticas, la literatura infantil y juvenil lidera con el 17% (y con el 28% en el SEC), seguida por la ficción y temas afines, con el 16% (18% en el SEC), al igual que las biografías y los estudios literarios. Al final de la tabla, con un 2%, están los libros de economía, finanzas, empresas y gestión. Las traducciones alcanzaron un exiguo 7%; seis de cada diez fueron hechas del inglés y, respecto de las temáticas, se privilegiaron la ficción y la literatura infantil y juvenil.

El fenómeno de la autoedición (con todos los costos a cargo de los autores) sigue en ascenso: en 2025 alcanzó un pico histórico de 6078 publicaciones y casi un millón y medio de ejemplares; en muchos casos, los autores suelen apoyarse en empresas que brindan servicios de edición. El audiolibro, en cambio, continúa sin hacerse escuchar en la Argentina: no llegó al 1% de los títulos registrados (fueron apenas 27).

En el SEC se registraron 11.119 publicaciones, con un total de 14,34 millones de ejemplares; el 74% de los nuevos títulos lo editaron editoriales medianas y pequeñas. Sin embargo, mientras que los grandes grupos mantuvieron estable el volumen de ejemplares editados, las editoriales medianas y pequeñas redujeron a la mitad su tirada en los últimos diez años. La tirada promedio sigue siendo de mil ejemplares, aunque un 26% de títulos tuvo tiradas de menos de seiscientos ejemplares. En ambos casos, resulta insuficiente para abastecer a las más de 1200 librerías del país.

Los libros en papel representaron el 78% (8665) de las publicaciones totales del sector comercial, contra el 72% (7291) de 2024. Fueron ediciones de encuadernación rústica (88%) impresas casi en su totalidad en la Argentina (86%).

De las 11.119 publicaciones del SEC, 830 fueron libros de texto realizados por 38 empresas, lo que marcó un leve crecimiento respecto de los últimos tres años, cuando dependían de 34 empresas.

Por otro lado, el circuito de kioscos alcanzó el 23% de los ejemplares totales, con tiradas promedio de 7000 ejemplares y un fuerte enfoque en la temática infantil y juvenil, en ediciones de tapas duras y “de colección”.

En los últimos cuatro años, la mayor parte de las novedades se publica entre febrero y marzo, previo al inicio de la Feria del Libro porteña, para alcanzar un nuevo pico entre el segundo y el tercer trimestre, cerca de la Feria de Editores y de las Fiestas, respectivamente.



viernes, 20 de marzo de 2026

Ésta es la bonanza que Milei trajo a la Argentina

“'La gente no está entrando en librerías y eso claramente repercute en las ventas y en la posterior cadena de pagos', diagnostican en la Cámara Argentina del Libro; los números y la opinión de los libreros." Tal es la bajada de la nota publicada ayer por Daniel Gigena, en el diario La Nación, de Buenos Aires. 


Estiman una caída en las ventas de libros de hasta el 20% y las distribuidoras tienen problemas para cobrar

“La caída de ventas fue pronunciada en 2024, y desde ese momento no se recuperó, salvo en momentos puntuales que dependen del contexto y condiciones de cada librería -dice el librero Edio Bassi de Fedro, en San Telmo-. Para nosotros, este fue el peor verano de nuestros veinte años, con un 20% abajo en promedio. El problema es la cantidad de meses que el consumo local está muy ajustado; ya son muchos y hay que tener espalda para aguantar”.

La crisis por la caída del consumo ya golpea las puertas de los grandes grupos editoriales y de las distribuidoras, que tienen dificultades para cobrar a los libreros, a su vez afectados por el aumento de costos y, desde 2025, por la baja sostenida en las ventas de ejemplares cuyos precios, por si fuera poco, resulta elevado para los bolsillos de los lectores argentinos. El porcentaje interanual de la caída en las ventas enciende la alarma: desde las cámaras del sector lo ubican entre el 10 y el 20%. Los más afectados son, por ahora, los que tienen menos recursos financieros para resistir: los sellos y las librerías independientes, con escaso acceso al crédito.

“Se hace cuesta arriba porque pagamos fortunas de luz, de agua, que se cobra por superficie y no por consumo, más todo el tema salarial, los alquileres; el margen que nos queda es cada vez menor”, dice Ecequiel Leder Kremer, de Hernández, librería que este año celebra su septuagésimo aniversario.

Desde hace unos años, la intermediación de las plataformas de ventas ha avanzado mucho, colocándose entre la librería y el comprador. Mercado Libre, por ejemplo, les cobra a los libreros una comisión que alcanza el 13,5% del precio de venta al público. La mitad de las ventas de las librerías se hace por medio de esa plataforma.

“Lectores habituales que venían una vez por mes ahora lo están haciendo más espaciado y se siente una pequeña merma”, comenta a LA NACION Tamara Cefaratti, de Vuelvo al Sur. Cecilia Fanti, de Céspedes, confirma una caída del 20% interanual en las ventas. “La tendencia ya se dejaba ver en diciembre, cuando cayó a pesar de la temporada de las Fiestas -dice-. En muchos casos, progresivamente se va ahogando la estructura hasta que hay que tomar una decisión: cuánto tiempo podés trabajar, saliendo hecho; cuándo podés perder plata y qué podés hacer para mitigar la situación”. Las listas de precios de los libros llegaron con aumentos en marzo.

Si bien hay valores para todos los públicos y bolsillos, la lectura dejó de ser un hábito entre los argentinos y se nota la ausencia de campañas institucionales y oficiales sostenidas en el tiempo. Ningún actor del mercado editorial espera nada del Gobierno, abocado a otras instancias de la “batalla cultural”.

En su cuenta de X la editorial y distribuidora Blatt & Ríos informó que hay “problemas serios” en la cadena de pagos. “Las librerías vienen de malos meses, no alcanzan a cubrir sus gastos y se financian con los proveedores. Las facturas se acumulan y alguien, en el fondo, se tiene que financiar con los bancos”, postearon los responsables del emprendimiento días atrás.

“La gente no está entrando en librerías y eso claramente repercute en las ventas y en la posterior cadena de pagos -sostiene el presidente de la Cámara Argentina del Libro, el editor Juan Manuel Pampín-. Hoy, para una industria financiarse con las tasas bancarias es imposible. La producción editorial está bajando de forma notable; hay novedades, pero sigue bajando lo que nosotros dimos en llamar ‘tirada de moda’, que es la que más se repite y eso imposibilita hacer un reparte acorde a la cantidad de librerías”.

La Cámara Argentina de Publicaciones estima una caída en las ventas del 10% en promedio. “Se ve que hay mucha variación, incluso hay quienes dicen que están igual que en 2025″, revela otra fuente.

La crisis también golpea a las liberías de usados. “La situación es malísima -resume Hernán Lucas, de Aquilea-. Respecto del año pasado vengo un 50% abajo. Después de pagar lo básico, a la gente no le queda resto para consumir. La otra vez me comentaba un colega que tiene su negocio en una avenida principal, y abre todos los días rigurosamente a las diez de la mañana, que hubo un día en que hizo la primera venta a las cinco de la tarde. A cada rato me viene a la cabeza la frase de un librero cordobés, que registré en mi libro Música para librerías: ‘De día no pasa nada y a la tarde afloja un poco’”.

Desde finales de 2025, varias distribuidoras de libros tienen más dificultades para cobrar que hace un año y registran una disminución en las liquidaciones mensuales por consignaciones de libros. “Hay que llamar mucho por teléfono, hacer gestiones -dice el responsable de una de ellas-. Esto no es igual para todas las empresas. La capacidad de cobro de Random House o de Planeta, por ejemplo, es muy superior a las de otras”.

Las distribuidoras -con gastos de personal, depósito y logística- son las que se ocupan de llevar las novedades y otros títulos de los catálogos a las librerías bajo distintas formas de comercialización (venta o consignación); algunas representan también sellos extranjeros de España, Chile, Uruguay o México. Las editoriales locales hacen entre un 60 y un 65% de descuento a las distribuidoras, mientras que estas a las librerías, un descuento que va del 30 al 50% sobre el precio de venta al público.

Hay algunas excepciones, entre ellas, la librería de la editorial Eudeba frente a Plaza Congreso. El gerente general, Luis Quevedo, cuenta que comenzaron 2026 vendiendo más que a inicios del año pasado. “Especialmente en la página web -dice-. En febrero estuvimos muy arriba, pero es un mes de bajas ventas para nosotros. El inicio del cuatrimestre superó dos veces las ventas del inicio del cuatrimestre pasado”. Pero una golondrina no hace verano.




jueves, 20 de junio de 2024

"Comerciar con las mismas reglas"


En una nota publicada por el diario
La Nación, de Buenos Aires, del pasado 12 de junio, Daniel Gigena informa sobre la derogación de una norma que, en su momento, causó polémica. En la bajada se lee: "Quién gana y quién pierde con la baja de la 'ley de tintas' que permite importar ejemplares sin trabas burocráticas atribuidas a una posible toxicidad: 'Nunca se encontró plomo', aseguran".

El Gobierno derogó una norma “medioambiental” que dificultaba la importación de libros

La Secretaría de Industria y Comercio, que depende del Ministerio de Economía de la Nación y está a cargo de Pablo Lavigne, derogó la resolución 453/685 que prohibía la utilización de tintas con metales pesados, conocida como la “ley de tintas”, que obligaba a los importadores de más de mil ejemplares a realizar una serie de trámites, entre otros, enviar un libro a un laboratorio para examinar si la tinta utilizada era perjudicial para la salud. Los importadores de menos de mil ejemplares debían hacer otras diligencias burocráticas, entre ellas, presentar una declaración jurada.

La propuesta inicial había sido ideada por el exsecretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, que en 2010 implementó la medida; según algunos, el objetivo del funcionario era evitar la “fuga” de dólares más que proteger a los lectores de tintas con “efectos cancerígenos”. En 2016, el Gobierno de Cambiemos (cuando Miguel Braun era secretario de Comercio) derogó esa restricción y, en 2020, el gobierno del Frente de Todos (con Paula Español como secretaria del área) restableció el “cepo” a los libros extranjeros. A pesar de los temores de los exfuncionarios kirchneristas, nunca se encontró plomo en tinta en los libros.

Al difundirse la medida del Gobierno, el presidente de la Federación de la Industria Gráfica Argentina (Faiga), Juan Carlos Sacco, publicó un comunicado en la página web de la federación sobre la baja de la Norma Técnica medioambiental, “que tanto tiempo y trabajo nos llevó ponerla en vigencia; y que hoy, después de quince años, con un nuevo Gobierno se ha decidido sacarla”, se lee en el mensaje. La resolución 108/2024 fue publicada el 4 de este mes en el Boletín Oficial.

Sacco anticipó que Faiga recurriría a la Justicia “porque estamos convencidos de que estas herramientas son las que se usan en el mundo desarrollado con el fin de regular el comercio internacional; y no se trata de un mero régimen proteccionista, sino de comerciar con las mismas reglas de juego -consideró-. Es por eso que, si bien el secretario de Industria y Comercio está de acuerdo con los elementos que le proporcionamos, demostrando que esta norma de cuidado ambiental es similar a las vigentes en países que el actual presidente Milei quiere que nos parezcamos y con los que entablemos negociaciones comerciales”.

Y concluye: “No obstante, nuevos personajes en el equipo del presidente han convencido al mismo de eliminar cerca de 3200 reglamentos y normas, para que la libertad de vivir, comerciar, importar y exportar sea totalmente libre, sin ningún requisito que lo pudiese entorpecer”. Desde Faiga, atribuyen la medida al asesor presidencial Federico Sturzenegger, el “príncipe de la desregulación económica”.

Desde la Secretaría de Comercio e Industria confirmaron que se habían derogado este y otros “reglamentos técnicos” con el objetivo de “simplificar el comercio” y eliminar “trabas burocráticas en la comercialización y abastecimiento de productos”. “La industria editorial ya no trabaja con este tipo de tintas”, remarcaron. El mercado español del libro no tiene una regulación semejante a la que acaba de derogarse en la Argentina; tampoco rige ninguna similar en países de América Latina.

Los imprentas locales figuran entre las más perjudicadas por la resolución 108/2024, dado que a partir de ahora las editoriales grandes y medianas podrán imprimir libros en el exterior e importarlos sin pasar por los laboratorios. Al mismo tiempo, sus títulos y los de las editoriales pequeñas y medianas (forzadas a imprimir en el país) deberán competir con los libros importados, que actualmente son más baratos que los nacionales. Por el aumento constante (y por encima del índice de inflación) del precio del papel en la Argentina, los libros argentinos están entre los más caros en dólares en Hispanoamérica.

Entre los favorecidos por la medida, además de los importadores de libros y los grandes grupos editoriales (siempre y cuando impriman grandes volúmenes de ejemplares para amortizar los costos de transporte), se incluyen las cadenas de librerías, que también podrán importar libros, ahorrándose tiempo, dinero y trámites burocráticos.

Desde la Cámara Argentina del Libro indicaron que el Gobierno podría reforzar la competitividad de las imprentas argentinas y analizar el conjunto de costos del sector editorial. Dieron como ejemplos la recuperación del IVA en la compra del papel y la morigeración de los costos de los servicios públicos, que este año aumentaron significativamente.