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viernes, 3 de noviembre de 2023

Un texto ejemplar de Magdalena Cámpora


El siguiente texto de Magdalena Cámpora fue leído en la presentación de la nueva traducción Bouvard y Pécuchet, realizada en la Biblioteca de la Alianza Francesa de Buenos Aires, el pasado 11 de octubre.

Flaubert y su enciclopedia de la estupidez humana

Estoy muy contenta de estar acompañando a Jorge Fondebrider en esta presentación de Bouvard y Pécuchet, la tercera obra de Flaubert que traduce y publica en Eterna Cadencia, en Buenos Aires, en este siglo XXI, después de Madame Bovary, en 2014, y Tres cuentos, en 2018, en un proyecto traductor que se ha vuelto monumental y brillante.

Hace algunos años se impulsó, acá en la Argentina, infructuosamente, una propuesta de ley para reconocer los derechos de autor del traductor. Cuando uno ve el trabajo de creación contenido en este libro, parece un despropósito que no esté reconocido por la ley ese carácter sustancialmente autoral de toda traducción.

Este Bouvard y Pécuchet tiene 662 páginas, 1597 notas, sin que el libro deje nunca de ser inteligente y divertido. Jorge ya tiene un sistema rodado en la construcción de las notas: un sistema que había empezado a perfilar en su edición de Madame Bovary y que acá, en Bouvard y Pécuchet, se vuelve ya un género en sí, en un manejo muy maduro, muy sofisticado de la relación entre comprensión de los textos, ritmo de las versiones, trabajo con la crítica y diálogo con el lector a quien, por cierto, le dice que si no quiere no lea las notas, pero que ahí va a leer un libro muy diferente.

Lo cierto es que Bouvard y Pécuchet es una novela atravesada por el saber, y que al mismo tiempo escamotea la utilidad de ese saber. “Una enciclopedia de la estupidez humana”, dijo Flaubert que era la novela. Y añadió Borges: “Flaubert les hace leer una biblioteca, para que no la entiendan.” Las notas de Jorge, en particular las políticas e históricas, reponen todo aquello que Flaubert fue sacando, como en las tallas de madera, para producir esa comicidad tan particular, “esa comicidad siniestra” dijo Maupassant, que se desprende de “la sucesión de creencias en el cerebro de esos dos pobres hombrecitos que significan la humanidad”.

Hay que señalar además que esta es la primera edición en castellano que contiene la famosa “copia”, que es el material preparatorio para esa segunda parte de la novela que Flaubert no llegó a escribir. En ese segundo volumen, los dos amanuenses, después de haber fracasado en su proyecto de mejora de la vida a través del conocimiento, iban a ponerse a copiar textos que les habían llamado la atención. Contiene el Sottisier, el Catalogue des idées chic, el Dictionnaire des idées reçues, el Album de la marquise, más otros escenarios. También hay una traducción del cuento de Barthélemy Maurice, “Les deux greffiers” [“Los dos amanuenses”] que estaría en el origen de la escueta trama de la novela. Del Dictionnaire des idées reçues, que Jorge traduce como Diccionario de las ideas aceptadas, se publican por primera vez además los tres manuscritos, traducidos al castellano, y es una fiesta.

Sólo por ese aparato crítico, por esos apéndices; por la introducción y las notas, que tienen la sencillez que sólo se logra cuando se han leído páginas y páginas de crítica; por la traducción de fragmentos realmente iluminadores (como el artículo de Maupassant por ejemplo), la edición ya es de referencia, y es un verdadero regalo para los lectores hispanófonos de Flaubert.

Son motivos de sobra para estar contentos aunque –como señaló Michel de Montaigne– el ser humano no sabe experimentar nada de forma pura: las alegrías vienen con un dejo de tristeza y “los movimientos y pliegues de la cara que sirven para el llanto, sirven también para la risa”.

Y un poco así estoy al presentar esta gran edición de Bouvard y Pécuchet, que faltaba en castellano. Por un lado, la alegría de ver culminar un proyecto que implicó mucho tiempo, amor y esfuerzo de un amigo querido. Pero por el otro, cierta congoja por la actualidad de Bouvard y Pécuchet en este, nuestro mundo en que vivimos, a 11 de octubre de 2023.

La novela, como saben, es póstuma, y está inacabada. Flaubert la emprende en un momento de oscuridad, cuando está pasando por terribles dificultades económicas por los malos manejos del marido de su adorada sobrina Caroline, a quien quiso proteger, y para eso entregó parte de la renta que iba a asegurar su vejez.

Ha visto caer, Flaubert, en su tiempo histórico, a la Monarquía de Julio, a la Segunda República, al Segundo Imperio, a la Comuna, y también ha observado, en la sociedad en la que vive, el crecimiento imparable de un modo de comprensión del mundo marcado por la simplificación, por el lugar común y la frase hecha, por la violencia de las relaciones humanas que se esconde detrás de las supuestas buenas intenciones y la convención, eso que Flaubert llama “la blague”: el verso, la chicana, la mentira.

Y en ese mundo –y acá está para él la tragedia– la escritura, que es la razón de ser de la vida de Flaubert, es una herramienta central. En ese siglo XIX en que se desarrollan los medios, la imprenta, los diarios, las revistas, las novelas de bolsillo que cuestan un franco, Flaubert observa la aparición de algo que él llama “la fe en la tipografía”, y esa fe en la tipografía instrumenta (para su horror) la escritura como infinita repetición, como medio al servicio de algo siniestro, que daña, que puede incluso matar, y él llama bêtise: la estupidez.

La escritura al servicio de la estupidez está compuesta por expresiones que vienen de inmediato a la mente, es un patrón que preformatea el mundo desde el lenguaje mismo, y lo detiene en un sentido fijo. Son un conjunto de creencias no comprobadas, a veces ilusorias, en general limitadas, que sostienen el día a día en su rutina, y sobre todo permiten un sistema donde el hombre es un lobo para el hombre. En la copia, esos conglomerados de ideas estancas aparecen subrayados por Flaubert, que los coleccionaba como un entomólogo. Les cito algunas, con traducción de Jorge, tomados del Diccionario de ideas aceptadas:

Obrero: Cuando no participa en disturbios, siempre honesto.

Ideólogo: Todos los periodistas lo son.

Imprenta: Descubrimiento maravilloso. Causó más mal que bien.

Literatura: ocupación de los ociosos.

Optimista: equivalente de imbécil.

Aguinaldo: Indignarse contra él.

Competencia: el alma del comercio.

Diputado: Serlo es el colmo de la Patria. Despotricar contra la Cámara de Diputados. Demasiados charlatanes en la Cámara. No hacen nada.

Época, la nuestra: Despotricar contra ella. Llamarla época de transición, de decadencia.

Son todas, para Flaubert, opiniones que facilitan la reducción de la experiencia humana, así como el empobrecimiento de la vida pública. “La fe en la tipografía” les otorga además, a esas opiniones, el aura de la verdad, y hace del yo-que-opina, un yo triunfante y conquistador: yo mismo digo, moi-même je crois. Ese yo se arroga el derecho de concluir: es mi opinión y la comparto. La comparto.

De ahí la actualidad de Bouvard y Pécuchet en una época, la nuestra, donde también nosotros tenemos fe en la tipografía, y todos somos “generadores de contenido”, que podemos compartir ya de modo exponencial. Hoy día, el acceso a la tipografía es inmediato: solo se necesita un teclado; los medios de difusión están socializados, de hecho así se llaman: redes sociales, que trabajan a la par del yo-con-teclado.

Hoy las consignas, los guiones, los memes, las cadenas argumentales están reducidas a su más pequeño formato, porque así lo exigen los dispositivos de difusión: tweet, hashtag, clickbait, meme, tik tok. Y esa forma breve, esa reducción, saca su fuerza del manejo del lenguaje, con sus humildes cuotas de ficción y de retórica: la capacidad de simplificar; de tocar lo emocional; de ridiculizar; de juzgar y censurar y, sobre todo, de hacer unívoco y llano, lo que es multicausal e histórico. Tanto es así, que el sistema incluso prevé las objeciones a la reducción, con tres palabras que aparecen siempre en las redes como burla ante quien pide mayor reflexión: “Es más complejo”, se contesta. Hay que decir que también eso lo había consignado Flaubert, en la entrada “Pregunta”. Pregunta: “Plantearla es resolverla”.

¿Qué es lo contrario de ese magma imparable? Y sobre todo, ¿cómo se lo puede pensar sin subirse a un caballo, sin convertirnos en la definición de imbéciles del Diccionario de ideas aceptadas: “Imbéciles: los que no piensan como nosotros”? ¿Se refutan los lugares comunes y las simplificaciones? ¿Pueden refutarse desde los mismos soportes que les dan su potencia de infinita repetición?

La respuesta que da Flaubert a esa axiología de la manada es el estilo, al que en algún lado definió como “una manera absoluta de ver las cosas”. Ahora, eso no significa retirarse a la torre de marfil, sino, al contrario, mostrar, con la escritura, la potencia del lugar común en funcionamiento. Hay además una dimensión filosófica, casi purificadora, donde uno, al leer, identifica lo que lleva muerto en la propia lengua, en las cosas que acepta y repite por la fe en la tipografía.

El estilo es lo que impide la fijación del sentido. Y es por eso que Bouvard y Pécuchet (cito a Flaubert) “estaría dispuesto de tal forma, que el lector no supiera si uno se burla de él o no”.

Esa indeterminación acontece nuevamente en la traducción al castellano, cuando Jorge encuentra las claves que sostienen desde la lengua esa duda. Y funciona porque en su investigación exhaustiva para las notas, vuelve a experimentar el proceso de escritura como acumulación de saber y luego, en la traducción en sí, reitera el desprendimiento, el desbroce, la quita de materia, para que sólo quede una espuma surgida de esas profundidades invisibles.

Hay una última cercanía de experiencia entre el autor de la novela y el autor de la traducción, con la que cierro ya estos apuntes. Creo que hay una semejanza entre ambos en su vivencia de la indignación.

Maxime Du Camp decía de Flaubert: “La estupidez humana lo ofuscaba y cuando no lo hacía descostillarse de risa, lo hacía ponerse rojo de furia”. Puedo decir que he visto a Jorge Fondebrider en ambas situaciones.

En Flaubert, esa indignación se manifiesta en las cartas, donde fustiga al mundo y marca sus contradicciones. Y Jorge hace lo propio, en esas pastillas o posteos en Instagram que se llaman “Pensamientos en la pandemia”, donde a la larga uno se pregunta si la pandemia no es la existencia, o la sociedad actual, o un poco las dos.

En las cartas, frente a la indignación que le producía la estupidez del mundo, Flaubert respondía o con el ataque, o con el sueño del retiro total. En una carta de 1855 por ejemplo dice:

Siento contra la estupidez de mi época flujos de odio que me ahogan. Me sube mierda a la boca… quiero hacer con ella una pasta para embadurnar el siglo XIX, como se doran con bosta de vaca las pagodas indias y –¿quién sabe? – ¿tal vez eso permanezca luego lo suficiente? ¡Sólo hace falta un rayo de luz! La inspiración de un momento, la suerte de encontrar un tema! [carta del 30 de septiembre de 1855]

- En otra carta de 1874, en cambio, va por la retirada:

¡Me asusta la estupidez universal ! Me da la sensación del diluvio, y siento el terror que debían sentir los contemporáneos de Noé, cuando veían la inundación cubrir paulatinamente todas las cimas. La gente de espíritu debería construirse algo análogo al Arca, encerrarse ahí y vivir juntos. [carta del 8 de junio de 1874]

El arca de Noé donde refugiarse y vivir en pequeña comunidad por un lado, y la pagoda cubierta de bosta a la que se critica e impreca por el otro: entre esos dos movimientos oscila, desde que lo conozco y tengo memoria de él, Jorge Fondebrider. Esa opción entre el ataque y la retirada quizá sea, por otra parte, lo que nos espera en un porvenir común y más o menos cercano, en este extraño país donde a pesar de tanto, seguimos leyendo y traduciendo a Flaubert.


miércoles, 18 de octubre de 2023

La grabación de una hermosa noche

Esta es la grabación de la presentación de Bouvard y Pécuchet, en la Biblioteca de la Alianza Francesa de Buenos Aires, con la participación de Magdalena Cámpora, Daniel Guebel y Marcelo Lombardero, el pasado 11 de octubre.

Un agradecimiento especial para Leonora Djament, Virginia Ruano y Yanina Catellani, de Eterna Cadencia; Mateo Schapire, del Instituto Francés de Argentina y María Concepción Sudato, de la Alianza Francesa de Buenos Aires. 

Aquí el link: https://www.youtube.com/watch?v=Sn7CDublIoA




martes, 23 de mayo de 2023

"Una historia de la lectura, en Borges: el Babilónico propone ese camino y recrea una biblioteca"

La aparición de Borges babilónico, una obra colectiva ideada por el crítico e investigador argentino Jorge Schwartz, recientemente publicada por el Fondo de Cultura Económica, es uno de los acontecimientos literarios del año, superando largamente la noticia de la publicación de todas las novelas de las sufridas novelistas argentinas de moda, coman o no tierra. Magdalena Cámpora,[1] una de las participantes del proyecto, escribió el texto que sigue a continuación y que publicó el pasado 19 de mayo, el newsletter Lecturas del Fondo,

El libro del lector

Como este proyecto lo ideó, lo trabajó, lo maternó Jorge Schwartz (este Borges babilónico que él suele designar por sus iniciales: el b.b.) o también: porque este libro de algún modo encarna cierta idea de la creatividad y la imaginación críticas, esto es, tener ideas y decirlas con poesía, y eso aparece ya en la primera entrada de la enciclopedia, que es “1910 el año del cometa y del Centenario”, por esas razones, entre otras posibles, quisiera empezar con dos citas de Jorge. La primera es del prólogo de la edición brasileña, donde recuerda que “la historia del Borges babilónico comenzó hace muchos años como ejercicio de lectura”. La segunda viene del prólogo de la edición argentina: "Para ser fiel al espíritu borgeano, recomendamos que el Borges babilónico, además de obra de consulta, sea también de lectura. Será una fuente continua de sorpresas; por ejemplo leer a Stevenson entre Joseph Von Sternberg y Snorri Sturluson responde a una lógica de 'buena vecindad' de la biblioteca de Aby Warburg. También aconseja “perderse entre las páginas, abandonar, volver a intentarlo, no preocuparse por seguir un orden preestablecido, releer”.

Quería empezar con esas citas que hablan de la lectura porque parte de la belleza de este libro, en sus dos versiones, es que hace de la lectura un proyecto vital y además reduplica, en los lectores de Borges, un modo de leer de Borges. ¿Cómo olvidar que estamos ante una enciclopedia sobre un autor que hizo de la lectura de enciclopedias una práctica, un goce y una fuente de escritura? ¿Y cómo no ver en esta enciclopedia babilónica las enciclopedias que Borges leía: la Britannica de 1911, la Montaner y Simón de 1912? Aún queda por estudiar esa onceava edición de la Enciclopaedia Britannica que perteneció a Borges, y que ahora duerme como el puñal su sueño de tigre, en un departamento de la calle Rodríguez Peña. A la espera de poder abrir esos tomos, sí podemos unir estas más de mil entradas del Babilónico con el hecho central de la vida de Borges, que fue leer.

Se sabe, lo contaba él mismo: era el niño en la biblioteca, el adulto que más leía (por deseo, trabajo, cantidad), el ciego que no pudo seguir leyendo. La lectura quizá sea la peripecia más dramática y eficaz en la vida de Jorge Luis Borges.

Y su singularidad como lector, tal como lo muestran tantas páginas de la enciclopedia, es que sabemos qué leía, a quién, e incluso cuándo. Existe un registro casi semanal de sus lecturas, mediado por el trabajo. Los ensayos, las reseñas, las biografías sintéticas en El Hogar, Sur y otras publicaciones dan cuenta de sus lecturas; el diario de Bioy consigna lo que están leyendo; los cuadernos y manuscritos (como hemos visto recientemente en los trabajos de Daniel Balderston) también registran las publicaciones que tenía entre las manos. Muchas de las entradas del Babilónico se tejen a partir de esos registros: en este sentido, para los hacedores de enciclopedias, así como para los historiadores de la lectura, Borges es un deseo cumplido, un sueño realizado.

Y lo es, porque se veía obligado a ganar dinero por medio de la lectura. A diferencia de otros letrados de su círculo cercano (Bioy Casares, Silvina y Victoria Ocampo, María Rosa Oliver), Borges no era un rentista y debía buscar un sueldo. Los treinta años previos al reconocimiento internacional en los años sesenta y a la ceguera física que le impidió, a partir de 1955, la lectura directa, estuvieron marcados por un trabajo específico, que consistía en leer para escribir.

“Me abruman las tareas”, le escribe a Estela Canto a fines de 1944, “un prólogo para las Novelas ejemplares, otro para el Paradise Lost, otro para un libro de Emerson, […] la lectura (nominal) de cuatro volúmenes para el Premio Nacional de Filosofía, la de otras tantas piezas de teatro para un certamen, la innumerable redacción de solapas, noticias y contratapas”.

Esa relación con los libros tampoco es ajena a los sucesos culturales de su tiempo, en particular a los procesos de democratización de la lectura y a las nuevas formas de consumo del libro, que también incluían las enciclopedias. En el Ensayo autobiográfico, Borges recuerda cómo leía La divina comedia en el tranvía de la línea 76, donde viajaba para ir y venir del trabajo en la Biblioteca Miguel Cané, en un trayecto que le tomaba “un par de horas diarias” entre Almagro y el centro. Ahí, leía, solo, en medio de otros, que no sabían quién era.

En realidad el acceso de Borges a los libros en esos tiempos no era distinto del de cualquier lector culto, de pocos ingresos económicos, proveniente de las capas medias en la Argentina de la modernización. Aparecen entonces los títulos, los autores, las ediciones analizadas en el Babilónico. Libros de Garnier Hermanos publicados en castellano en Europa (como su edición infantil del Quijote), enciclopedias y bibliotecas de clásicos (por ejemplo Clásicos Jackson y la enciclopedia Jackson, donde colaboró), los veinticinco tomos del diccionario hispanoamericano de Montaner y Simón, los veintinueve de la Britannica, las ediciones inglesas de bolsillo de Everyman’s Library, manuales, introducciones a disciplinas, textos y autores: esos también eran los libros a los que accedía Borges, que leía sentado en el piso de las librerías inglesas, en Mitchell’s, sobre Cangallo (hoy calle Perón); en Mackern, sobre Reconquista, “donde era conocido y se le permitía revolver todo lo que quisiera” sin comprar, como contó Estela Canto.

Una historia de la lectura, en Borges: el Babilónico propone ese camino y recrea una biblioteca, y de ese modo integra poderosamente la última etapa de la crítica borgeana, que se abre con la ampliación del perímetro de la obra tras la muerte de Borges en 1986, cuando se publican –y ese fue un trabajo de María Kodama– aquellos escritos, en general tempranos, que Borges había descartado en vida: los tres primeros libros de ensayos, los “textos recobrados”, gran parte de los trabajos en la prensa (por ejemplo: la Revista Multicolor de los Sábados, Los Anales de Buenos Aires sobre los que trabajó Annick Louis). Los nuevos registros de lectura, que ya no dependían de la obra editada y curada por él, revelaron vínculos desconocidos que nutrían la escritura. Las entradas del Borges Babilónico analizan sagazmente esas afinidades electivas y usos estratégicos de los textos, las ideas y los libros.

El estudio de Borges lector se consolida en 2010, desde la Biblioteca Nacional, con la publicación del catálogo razonado Borges, libros y lecturas a cargo de Laura Rosato y Germán Álvarez. Ese archivo releva la biblioteca personal que Borges donó a la BN en su paso como director (1955-1973) y consta de unas quinientas entradas de libros anotados. A la luz de esa biblioteca de trabajo, y también del estudio (que está en curso) de los cuadernos, las conferencias, las clases, los manuscritos, otros libros en otras bibliotecas, se comprueba hasta qué punto la lectura es en Borges un continente sumergido, un proceso cognitivo que sigue trabajando la escritura desde la ausencia, como en aquel texto de El hacedor donde el cautivo seguía “trabajado por el desierto”. De ahí que Borges babilónico muestre una y otra vez su mano convirtiendo lo leído en texto escrito.

Michel de Certeau describió al lector como un viajero y a la lectura como un espacio fuera del texto, donde la imaginación y el pensamiento se alejan de la página para armar el propio goce. El libro de Jorge, en la voz de sus colaboradores, muestra esa magia que toma de aquí y de allá, iluminando “coexistencias maravillosas”, como decía Paul Valéry. Propongo empezar con la letra Y, constituida por las entradas Yacaré, Yacimientos del Chubut, Yeats, Yrigoyen.



[1] Investigadora independiente del CONICET, profesora titular de Literatura francesa en la Universidad Católica Argentina y en la Universidad del Salvador y doctora en Literatura comparada por la Universidad de la Sorbonne (Paris IV). Actualmente investiga las transformaciones editoriales, la historia de la lectura y los usos ideológicos de la literatura francesa en la Argentina del siglo XX, así como las relaciones entre Borges, el francés y la literatura francesa.

lunes, 13 de diciembre de 2021

Opiniones en el bicentenario de Gustave Flaubert

Ayer, 12 de diciembre, Claudia Lorenzón publicó en el sitio de la agencia TELAM el siguiente artículo, en cuya bajada se lee: “Hace 200 años, el 12 de diciembre de 1821, nacía en Francia Gustave Flaubert, autor de obras clásicas de la literatura como Madame Bovary, Tres cuentos y Bouvard y Pécuchet”.

Flaubert: nuevas lecturas y traducciones, a 200 años de su nacimiento

La relectura y nuevas traducciones de la obra de Gustave Flaubert permiten descubrir y actualizar significados de textos como Madame Bovary, Salammbo y Bouvard y Pécuchet con los que el autor inauguró la multiplicidad de los puntos de vista y puso en práctica el uso del estilo indirecto libre, transformándose en uno de los mayores escritores de la historia de la literatura, según traductores y editores consultados, a 200 años de su nacimiento, un 12 de diciembre de 1821 en la ciudad francesa de Ruán.

“Su importancia puede medirse por todo lo que trajo de nuevo al arte de narrar”, afirma el traductor, ensayista y poeta Jorge Fondebrider, quien tradujo gran parte de su obra, mientras que para la editora Leonora Djament la importancia de su narrativa radica en que “marca un antes y un después en la literatura moderna”, otorgando a los personajes menores un protagonismo vedado hasta ese momento, “produciendo una escritura democrática”.

Siguiendo la lectura del filósofo francés Jacques Rancière, la editora de Eterna Cadencia señala a Télam que “las ficciones de Flaubert –que murió en 1880– plantean el fin de la lógica representativa, aristotélica, orgánica, donde hay relación causa/efecto y proponen, en cambio, una revolución donde los personajes menores –como Felicite en “Un corazón simple”– pueden vivir todas las pasiones”, de ahí su sello democrático.

De esta manera, “no hay pasiones reservadas a los personajes principales, a los grandes héroes de las historias, a los hombres que realizan los grandes trabajos, y se cuestiona la división naturalizada entre almas nobles y almas vulgares y visibiliza las pasiones y acciones de los “cualquiera”, en palabras de Rancière, que estaban invisibilizados, trabajan todos los días y tienen un rol único preasignado. Se trata de narrarlo todo, no porque todos sean iguales sino justamente porque todos son distintos”.

A este análisis, Fondebrider suma que Flaubert “desarrolló la multiplicidad de puntos de vista narrativos basándose en la perspectiva de los personajes, e instituyó el uso frecuente del estilo indirecto libre, recurso que hoy nos parece evidente, pero que hasta él prácticamente no se usaba; rompió el cliché romántico de equiparar vida y obra, y demostró que cualquier historia, incluidas las más triviales, puede ser literatura si se considera la necesidad de un estilo”.

En ese rescate de su figura, el traductor considera que Flaubert “equiparó la labor del narrador a la del poeta, lo que implica que no se limitó a contar historias, sino que hizo importantes a algunas bastante triviales por la forma en que las contó antes que por lo que dicen las historias mismas, sin perder de vista lo que para él era el dato distintivo de la condición humana: la estupidez, repetida una y otra vez con todas sus posibles variantes en cada uno de sus personajes, sin excepción”, como sucede en la inconclusa Bouvard y Pécuchet, su última novela.

En este sentido, Magdalena Cámpora, directora de la Cátedra de Literatura Comparada de la Universidad Católica Argentina (UCA) y titular de Literatura Francesa en esa institución y en la Universidad del Salvador, dice que en esa novela el autor quiso hacer –según Jorge Luis Borges– “'una enciclopedia de la estupidez humana', y para ello arma clasificaciones que no se entienden: cita libros acreditados, filosóficos, técnicos, cuyas enseñanzas no sirven para nada: en manos de Bouvard y Pécuchet, que son un poco ridículos, y todo se vuelve un engendro” y agrega que “Flaubert hace esto en el siglo XIX, que cree en el progreso, en el avance técnico”.

Fondebrider, que tradujo Madame Bovary, Tres cuentos y Bouvard y Pécuchet –que el año próximo editará Eterna Cadencia– cuenta que lo hizo en “ediciones anotadas”, lo que significa que a la traducción sumó “centenares de notas porque se trata de textos publicados hace más de un siglo que, por un lado, necesitan datos para que el lector actual pueda entender detalles que para los contemporáneos de la cultura de Flaubert resultaban transparentes, y por otro, porque desde la publicación de esos textos hubo miles de comentarios de críticos y escritores, algunos de los cuales arrojan luz sobre los propósitos de Flaubert”.

Para el traductor ese trabajo fue “una verdadera lección de literatura con mayúsculas”, que lo obligó “a pensar cada detalle hasta en sus menores recovecos: por ejemplo, si a Flaubert un párrafo le tomaba dos semanas, ¿quién soy yo para liquidarlo en quince minutos? A él no le gustaban ni las repeticiones ni las cacofonías, de modo que, por primera vez, traduje prosa en voz alta para escuchar, después de traducir, cómo sonaba”.

Por otra parte, al respetar el estilo particular de escritura de Flaubert, Fondebrider tuvo que pensar “cómo reproducir en el molde del castellano actual lo que había sido dicho en el particular molde del francés de la época de Flaubert, tarea pocas veces automática, y en cada oportunidad hubo desafíos particulares”, según manifiesta.

En el caso de Madame Bovary se plantea “una multiplicidad de puntos de vista muy grande que, por lo que vi, muchos traductores previos convirtieron en apenas un narrador omnisciente, y eso no es así en el original”, explica el traductor y señala que “en los Tres cuentos hay un vocabulario extremadamente preciso”, como sucede en “La leyenda de San Julián el hospitalario”.

En este caso, explica que “cuando se describe la jauría que Julián recibe como regalo de su padre, no se menciona la palabra “perro”, sino el nombre de cada raza, lo cual implica funciones muy específicas en la cacería, que Flaubert encontró en manuales de caza del siglo XII y que se refieren a razas extintas”. Ni qué hablar del enorme bagaje enciclopédico de Bouvard y Pécuchet: si uno pretende traducirlo tiene que saber cosas tan disparatadas como las particularidades del cultivo de melones, la historia de la Revolución francesa y las especificidades de la ética de Spinoza, y eso sólo para abordar apenas tres problemas que doy a modo de ejemplo, de los varios cientos que presenta el libro”.

Por todo esto, Djament considera “fundamental volver a traducir a los clásicos de tanto en tanto porque cambia la lengua, cambia la recepción de esos textos y se resignifican y amplían sus lecturas” y agrega que las traducciones que viene publicando Eterna Cadencia “intentan justamente ofrecer nuevas versiones, aprovechando las nuevas lecturas sobre Flaubert y los materiales inéditos que siguen apareciendo”.

Y destaca que “las anotaciones de Fondebrider brindan al lector contemporáneo una cantidad de información histórica, literaria y lingüística que vuelve la lectura una experiencia todavía más rica y compleja”.

Sin lugar a dudas Madame Bovary, novela censurada y cuestionada tras su publicación en 1856, es una de las obras más conocidas del autor francés, y si bien a la luz de las corrientes feministas es considerada una heroína, una mujer que se arriesga a la infidelidad o que se niega a maternar a su hija, a la que directamente deja con una nodriza, los expertos consultados relativizan esa calificación.

Fondebrider considera que esa “lectura contemporánea no está presente en las intenciones de Flaubert” y explica que “en su época, estaban de moda las novelas de adúlteras y a partir de una noticia policial y unas memorias de una conocida, el autor escribió su novela como una bravata: quiso demostrar que un tema, desde su punto de vista, del todo intrascendente, podía convertirse en arte a través del estilo. Pero la historia en sí le era del todo secundaria”.

No obstante, reconoce que “como todos los clásicos, admite muchas más lecturas de las que imaginó su autor. Hoy lo leemos de canto y de perfil, y, de acuerdo con el lugar en el que estemos parados, le atribuimos significaciones que no necesariamente tiene”.

“Dudo que Flaubert haya pensando en las luchas feministas del futuro cuando imaginó al personaje de Madame Bovary. Dudo incluso de que la haya considerado una heroína. Por otra parte, y esto ya desde una perspectiva política y filosófica, Flaubert siempre detestó a las mayorías y, en consecuencia, también las luchas colectivas”, afirma Fondebrider.

jueves, 18 de noviembre de 2021

Presentación de un libro de Daniel Balderston sobre Borges

De acuerdo con la gacetilla ad hoc enviada por la editorial Ampersand, el archivo de Borges está disperso; es necesario construirlo. El crítico estadounidense Daniel Balderston abordó esta tarea con vocación borgeana: su minucioso análisis de las notas, marginalia, cuadernos, caligrafía y variaciones del maestro alimenta la proliferación de sentidos de una obra que siempre desconfió del carácter definitivo de la literatura. El método Borges desarma y rearma un singular mecanismo para producir ficciones: la lectura como forma de escritura. Y, además de una reflexión profunda sobre el arte literario, Balderston consigue generar la ilusión milagrosa de que volvemos a leer a Borges por primera vez.

Ampersand convoca a la presentación de El método Borges que se realizará en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (Agüero 2502, CABA - Sala Juan L. Ortiz) el viernes 26 de noviembre a las 18.30 h.

Junto con el autor, presentarán el libro la Doctora en Literaturas Comparadas Magdalena Cámpora, y los investigadores de la Biblioteca Nacional Germán Álvarez y Laura Rosato.

 

lunes, 24 de mayo de 2021

Enseñar entre lenguas: academia y literaturas extranjeras

Magdalena Cámpora
nos hace llegar  el anunció del ciclo “Enseñar entre lenguas: academia y literaturas extranjeras”. Se trata de tres encuentros (uno en mayo, uno en junio y otro en julio) en los que distintos especialistas van a debatir sobre la cuestión. Éste es el programa:

Viernes 28 de mayo, 18hs: 
La institucionalización de la literatura comparada en la Argentina: historia y actualidad”.
Con Diego Bentivegna, Lila Esteves, Lucía Puppo y Graciela Wamba. 
Coordina: Magdalena Cámpora

Viernes 25 de junio, 18hs: 
“Enseñar literaturas extranjeras desde la Argentina: preguntas, ventajas, problemas”. 
Con María Calviño, David Fiel, Cristian Molina y Miguel Vedda. 
Coordina: Magdalena Cámpora

Viernes 30 de julio, 18hs: 
“Institucionalización y dinámicas de una disciplina: perspectivas del latinoamericanismo en Estados Unidos”.
Con  Fernando De Giovanni, Rosario Hubert y Mariano Siskind. 
Coordina: Juan Torbidoni

Organizan el Centro de Estudios de Literatura Comparada Maiorana (CELC Maiorana) y la Facultad de Filosfía y Letras de la U.C.A. 

Actividad abierta. 

Por favor, escribir a centromaiorana@uca.edu.ar para obtener el link del encuentro por zoom.

miércoles, 7 de abril de 2021

Baudelaire por Magdalena Cámpora, en el museo


El jueves 8 de abril, vía Zoom, en el marco de las cursos que se dictan en el Museo de Arte Hispanoamericano "Fernández Blanco", comienza un curso de seis clases sobre Charles Baudelaire, dictado por Magdalena Cámpora, una de las mayores especialistas latinoamericanas en literatura francesa y titular de las cátedras de esa materia en la Universidad Católica de Argentina y en la Universidad de El Salvador.

Los interesados pueden recabar la correspondiente información en el mail que figura al pie del flyer

lunes, 3 de septiembre de 2018

Mañana comienzan en la Alianza Francesa los encuentros sobre "Flaubert, primer escritor contemporáneo"

La Alianza Francesa de Buenos Aires, el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires y la Cátedra de Literatura Francesa de la FFyL, UCA, tienen el placer de invitar a los encuentros en torno de  “Flaubert, primer escritor contemporáneo”, que tendrán lugar el martes 4, miércoles 5 y jueves 6 de septiembre, en la Alianza Francesa (Sede central, Biblioteca 2° Piso).

El título alrededor del que se estructura este ciclo alude al cambio cualitativo que, a partir de Gustave Flaubert, se registró en el arte de narrar: por un lado, un vuelta de tuerca para la consigna del Romanticismo que equiparaba vida y obra; por otro, el surgimiento de una multiplicidad de narradores quienes, con sus respectivos puntos de vista, aportaron un nuevo horizonte a la novela y al cuento. Las diversas mesas, lecturas y conferencias de estos tres días se proponen explorar estos aspectos y señalar cómo, gracias a Madame BovaryLa educación sentimental o los Tres cuentos, se proyectaron en la narrativa mundial. Con la presencia del gran especialista en la obra de Flaubert,  Pierre-Marc de Biasi.


Martes 4 de septiembre | Biblioteca, 2do piso|
18.30hs.: “Traducir Flaubert”
Abordaje de vicisitudes y estrategias a la hora de encarar la traducción. Adaptación de su estética particular. Características propias de la lengua receptora

Panelistas : Matías Battiston y Jorge Fondebrider | modera: Magdalena Cámpora

19.20 hs: « Flaubert et l'invention du roman contemporain »
 Con traducción consecutiva.
 ALGUNAS LINEAS

Autor invitado: Pierre-Marc de Biasi  | modera:Jorge Fondebrider

Miércoles 5 de septiembre | Biblioteca, 2do piso|
19 hs.: Presentación de la reciente edición de Tres cuentosde Gustave Flaubert, publicada por Eterna Cadencia.

Lectura bilingüe con Anne Gauthey: “Un cœur simple” / “Un corazón sencillo”.

Jueves 6 de septiembre | Biblioteca, 2do piso |
18.30 hs.: “Flaubert y la novela”
Panelistas: Luis Chitarroni y Carlos Gamerro  |modera: Jorge Fondebrider


19.20 hs.: « La biographie de Flaubert. Qu'est-ce qu'une vie d'écrivain? Comment parler d'un auteur qui se voulait "impersonnel" » Con traducción simultánea.
Autor invitado: Pierre-Marc de Biasi  | modera:Magdalena Cámpora y Jorge Luis Caputo


Panelistas

Pierre-Marc de Biasi
Antiguo alumno de la Escuela normal superior de Saint-Cloud, profesor, director del ITEM (Institut des Textes et modernesManuscrits) en el CNRS, Pierre-Marc de Biasi es especialista en crítica genética de la obra de Flaubert. Como tal, ha publicado varios ensayos y numerosas ediciones de las obras y manuscritos de este escritor; entre otros,TroiscontesL’Education sentimental,Bouvard et PécuchetCarnets de travail,Voyage en Egypte, etc.). En 2009, publicó la biografíaGustave Flaubert: une manièrespéciale de vivrechez que ganó en 2010 el Premio de la Crítica de la Academia Francesa y el Premio Le Point Biografía. Experto en la historia del papel, ha expuesto asimismo como artista su obra en más cincuenta exposiciones en Francia y en el extranjero.

Matías Battistón es traductor y docente de traducción literaria en la Universidad de Belgrano, y ha dado seminarios de traducción en la Maestría en Traducción Literaria en Trinity CollegeDublin. Ha traducido, entre otros, a John Cage, Marcel Proust, Oscar Wilde, James Joyce, Édouard Levé, Gustave Flaubert y Ed Wood. Actualmente trabaja en una nueva traducción de la trilogía de Samuel Beckett al castellano, así como en textos de Jean-Luc Godard y Roland Barthes.

Magdalena Cámpora es profesora titular de Literatura Francesa en la Universidad Católica Argentina y en la Universidad del Salvador. Es Doctora en Literatura Comparada por la Universidad Paris-Sorbonne e investigadora del CONICET, donde actualmente estudia las transformaciones editoriales y los usos ideológicos de la literatura francesa (s. XVI - XIX) en la Argentina del siglo XX. Esco-editora del volumenBorges-Francia.Ha editado y traducido laCorrespondencia entre los poetas René Char y Raúl Gustavo Aguirre y prepara una traducción de Rojo y Negro de Stendhal.

Jorge Caputo es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires y doctorando en Literatura por la misma universidad. Su tesis está dedicada al estudio de las experiencias y representaciones del tiempo en la obra de Gustave Flaubert. Ha participado en la redacción del Dictionnaire Flaubert, editado por Honoré Champion bajo la dirección de GisèleSéginger. Se desempeña además como traductor (ha traducido, entre otros, a Jacques Rancière, David Banon y Alain Badiou) y como profesor en la Universidad Católica Argentina y la Universidad del Salvador.

Luis Chitarroni es novelista, ensayista y editor. Durante más de veinte años se desempeñó en ese puesto en la Editorial Sudaméricana y actualmente es director editorial de La Bestia Equilátera, sello por el cual fue designado por un jurado de colegas como "Editor del Año". Entre otros títulos, publicó SiluetasEl CarapálidaPeripecias del no y Mil tazas de té.

Jorge Fondebrider  es poeta, ensayista, traductor y periodista cultural. Sus obra poética fue publicada como La extraña trayectoria de la luz. Poemas reunidos 1983-2013. Ha compilado el volumen Conversaciones con la poesía argentina,La Buenos Aires ajena. La ciudad vista por los viajeros extranjeros. 1536-1999,Versiones de la Patagonia. 1536-1900,Historia de los hombres lobo y La París de los argentinos. Editó la Obra poética de César Fernández Moreno y la Poesía completa de Joaquín O. Giannuzzi. Como traductor ha publicadoPoesía francesa contemporánea.1940-1997Poesía irlandesa contemporánea, diversos volúmenes de Henri Deluy, Yves Di Manno,Peter Sirr,  Richard Gwyn, Moya Cannon, etc. Ha traducido asimismo, entre otras autores, a Gustave Flaubert, Georges Perec, Bernard-Marie Koltès, Paul Virilio, Claire Keegan, Patricia Highsmith, Richard Gwyn, Owen Martell y Jack London.  En 2009, con Julia Benseñor, creó elClub de Traductores Literarios de Buenos Aires, actualmente en actividad.

Carlos Gamerro es narrador, ensayista, traductor y guionista de cine. Licenciado en Letras por la Universidadde Buenos Aires, se desempeñó allí como docente hasta 2002. Es uno de los mayores especialistas latinoamericanos en la obra de William Shakespeare y James Joyce. Sus títulos de ficción publicados incluyen las novelas Las Islas (1998), El sueño del señor juez (2000), El secreto y las voces (2002), La aventura de los bustos de Eva (2004), Un yuppie en la columna del Che Guevara (2010), Cardenio (2016) y los cuentos de El libro de los afectos raros (2005). Ha publicado también El nacimiento de la literatura argentina y otros ensayos (2006), Ulises. Claves de lectura (2009), Ficciones barrocas (2011),Facundo o Martín Fierro: los libros que inventaron la Argentina (2015)  y Borges y los clásicos (2016). Ha traducido, entre otros, a William Shakespeare, W. H. Auden, Graham Greene y Harold Bloom.

Anne Gauthey es actriz, narradora y poeta. Diplomada en la educación popular con la especialidad escritura-lectura-oralidad, en 2012 creó Milena Paris un proyecto literario escrito y oral que relaciona la edición con la creación artística.. En 2014 crea la colección Extremocontemporaneo dedicada a los autores francófonos, como Annie Ernaux, François Bon y Lori Saint Martin. En 2016 edita a Pablo Nemirovsky traducido al francés con el editor Renaud Bouk.

viernes, 24 de agosto de 2018

Tres encuentros alrededor de Gustave Flaubert

 “Flaubert, primer escritor contemporáneo"

La Alianza Francesa de Buenos Aires, el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires y la Cátedra de Literatura Francesa de la FFyL, UCA, tienen el placer de invitar a los encuentros en torno de  “Flaubert, primer escritor contemporáneo”, que tendrán lugar el martes 4, miércoles 5 y jueves 6 de septiembre, en la Alianza Francesa (Sede central, Biblioteca 2° Piso).

El título alrededor del que se estructura este ciclo alude al cambio cualitativo que, a partir de Gustave Flaubert, se registró en el arte de narrar: por un lado, un vuelta de tuerca para la consigna del Romanticismo que equiparaba vida y obra; por otro, el surgimiento de una multiplicidad de narradores quienes, con sus respectivos puntos de vista, aportaron un nuevo horizonte a la novela y al cuento. Las diversas mesas, lecturas y conferencias de estos tres días se proponen explorar estos aspectos y señalar cómo, gracias a Madame BovaryLa educación sentimental o los Tres cuentos, se proyectaron en la narrativa mundial. Con la presencia del gran especialista en la obra de Flaubert,  Pierre-Marc de Biasi.


Martes 4 de septiembre | Biblioteca, 2do piso|
18.30hs.: “Traducir Flaubert”
Abordaje de vicisitudes y estrategias a la hora de encarar la traducción. Adaptación de su estética particular. Características propias de la lengua receptora

Panelistas : Matías Battiston y Jorge Fondebrider | modera: Magdalena Cámpora

19.20 hs: « Flaubert et l'invention du roman contemporain »
 Con traducción consecutiva.
 ALGUNAS LINEAS

Autor invitado: Pierre-Marc de Biasi  | modera:Jorge Fondebrider

Miércoles 5 de septiembre | Biblioteca, 2do piso|
19 hs.: Presentación de la reciente edición de Tres cuentosde Gustave Flaubert, publicada por Eterna Cadencia.

Lectura bilingüe con Anne Gauthey: “Un cœur simple” / “Un corazón sencillo”.

Jueves 6 de septiembre | Biblioteca, 2do piso |
18.30 hs.: “Flaubert y la novela”
Panelistas: Luis Chitarroni y Carlos Gamerro  |modera: Jorge Fondebrider


19.20 hs.: « La biographie de Flaubert. Qu'est-ce qu'une vie d'écrivain? Comment parler d'un auteur qui se voulait "impersonnel" » Con traducción simultánea.
Autor invitado: Pierre-Marc de Biasi  | modera:Magdalena Cámpora y Jorge Luis Caputo


Panelistas

Pierre-Marc de Biasi
Antiguo alumno de la Escuela normal superior de Saint-Cloud, profesor, director del ITEM (Institut des Textes et modernesManuscrits) en el CNRS, Pierre-Marc de Biasi es especialista en crítica genética de la obra de Flaubert. Como tal, ha publicado varios ensayos y numerosas ediciones de las obras y manuscritos de este escritor; entre otros,TroiscontesL’Education sentimental,Bouvard et PécuchetCarnets de travail,Voyage en Egypte, etc.). En 2009, publicó la biografíaGustave Flaubert: une manièrespéciale de vivrechez que ganó en 2010 el Premio de la Crítica de la Academia Francesa y el Premio Le Point Biografía. Experto en la historia del papel, ha expuesto asimismo como artista su obra en más cincuenta exposiciones en Francia y en el extranjero.

Matías Battistón es traductor y docente de traducción literaria en la Universidad de Belgrano, y ha dado seminarios de traducción en la Maestría en Traducción Literaria en Trinity CollegeDublin. Ha traducido, entre otros, a John Cage, Marcel Proust, Oscar Wilde, James Joyce, Édouard Levé, Gustave Flaubert y Ed Wood. Actualmente trabaja en una nueva traducción de la trilogía de Samuel Beckett al castellano, así como en textos de Jean-Luc Godard y Roland Barthes.

Magdalena Cámpora es profesora titular de Literatura Francesa en la Universidad Católica Argentina y en la Universidad del Salvador. Es Doctora en Literatura Comparada por la Universidad Paris-Sorbonne e investigadora del CONICET, donde actualmente estudia las transformaciones editoriales y los usos ideológicos de la literatura francesa (s. XVI - XIX) en la Argentina del siglo XX. Esco-editora del volumenBorges-Francia.Ha editado y traducido laCorrespondencia entre los poetas René Char y Raúl Gustavo Aguirre y prepara una traducción de Rojo y Negro de Stendhal.

Jorge Caputo es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires y doctorando en Literatura por la misma universidad. Su tesis está dedicada al estudio de las experiencias y representaciones del tiempo en la obra de Gustave Flaubert. Ha participado en la redacción del Dictionnaire Flaubert, editado por Honoré Champion bajo la dirección de GisèleSéginger. Se desempeña además como traductor (ha traducido, entre otros, a Jacques Rancière, David Banon y Alain Badiou) y como profesor en la Universidad Católica Argentina y la Universidad del Salvador.

Luis Chitarroni es novelista, ensayista y editor. Durante más de veinte años se desempeñó en ese puesto en la Editorial Sudaméricana y actualmente es director editorial de La Bestia Equilátera, sello por el cual fue designado por un jurado de colegas como "Editor del Año". Entre otros títulos, publicó SiluetasEl CarapálidaPeripecias del no y Mil tazas de té.

Jorge Fondebrider  es poeta, ensayista, traductor y periodista cultural. Sus obra poética fue publicada como La extraña trayectoria de la luz. Poemas reunidos 1983-2013. Ha compilado el volumen Conversaciones con la poesía argentina,La Buenos Aires ajena. La ciudad vista por los viajeros extranjeros. 1536-1999,Versiones de la Patagonia. 1536-1900,Historia de los hombres lobo y La París de los argentinos. Editó la Obra poética de César Fernández Moreno y la Poesía completa de Joaquín O. Giannuzzi. Como traductor ha publicadoPoesía francesa contemporánea.1940-1997Poesía irlandesa contemporánea, diversos volúmenes de Henri Deluy, Yves Di Manno,Peter Sirr,  Richard Gwyn, Moya Cannon, etc. Ha traducido asimismo, entre otras autores, a Gustave Flaubert, Georges Perec, Bernard-Marie Koltès, Paul Virilio, Claire Keegan, Patricia Highsmith, Richard Gwyn, Owen Martell y Jack London.  En 2009, con Julia Benseñor, creó elClub de Traductores Literarios de Buenos Aires, actualmente en actividad.

Carlos Gamerro es narrador, ensayista, traductor y guionista de cine. Licenciado en Letras por la Universidadde Buenos Aires, se desempeñó allí como docente hasta 2002. Es uno de los mayores especialistas latinoamericanos en la obra de William Shakespeare y James Joyce. Sus títulos de ficción publicados incluyen las novelas Las Islas (1998), El sueño del señor juez (2000), El secreto y las voces (2002), La aventura de los bustos de Eva (2004), Un yuppie en la columna del Che Guevara (2010), Cardenio (2016) y los cuentos de El libro de los afectos raros (2005). Ha publicado también El nacimiento de la literatura argentina y otros ensayos (2006), Ulises. Claves de lectura (2009), Ficciones barrocas (2011),Facundo o Martín Fierro: los libros que inventaron la Argentina (2015)  y Borges y los clásicos (2016). Ha traducido, entre otros, a William Shakespeare, W. H. Auden, Graham Greene y Harold Bloom.

Anne Gauthey es actriz, narradora y poeta. Diplomada en la educación popular con la especialidad escritura-lectura-oralidad, en 2012 creó Milena Paris un proyecto literario escrito y oral que relaciona la edición con la creación artística.. En 2014 crea la colección Extremocontemporaneo dedicada a los autores francófonos, como Annie Ernaux, François Bon y Lori Saint Martin. En 2016 edita a Pablo Nemirovsky traducido al francés con el editor Renaud Bouk.

viernes, 17 de agosto de 2018

Tres encuentros alrededor de Gustave Flaubert


 “Flaubert, primer escritor contemporáneo"

La Alianza Francesa de Buenos Aires, el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires y la Cátedra de Literatura Francesa de la FFyL, UCA, tienen el placer de invitar a los encuentros en torno de  “Flaubert, primer escritor contemporáneo”, que tendrán lugar el martes 4, miércoles 5 y jueves 6 de septiembre, en la Alianza Francesa (Sede central, Biblioteca 2° Piso).

El título alrededor del que se estructura este ciclo alude al cambio cualitativo que, a partir de Gustave Flaubert, se registró en el arte de narrar: por un lado, un vuelta de tuerca para la consigna del Romanticismo que equiparaba vida y obra; por otro, el surgimiento de una multiplicidad de narradores quienes, con sus respectivos puntos de vista, aportaron un nuevo horizonte a la novela y al cuento. Las diversas mesas, lecturas y conferencias de estos tres días se proponen explorar estos aspectos y señalar cómo, gracias a Madame Bovary, La educación sentimental o los Tres cuentos, se proyectaron en la narrativa mundial. Con la presencia del gran especialista en la obra de Flaubert,  Pierre-Marc de Biasi.


Martes 4 de septiembre | Biblioteca, 2do piso|
18.30hs.: “Traducir Flaubert”
Abordaje de vicisitudes y estrategias a la hora de encarar la traducción. Adaptación de su estética particular. Características propias de la lengua receptora

Panelistas : Matías Battiston y Jorge Fondebrider | modera: Magdalena Cámpora

19.20 hs: « Flaubert et l'invention du roman contemporain »
 Con traducción consecutiva.
 ALGUNAS LINEAS

Autor invitado: Pierre-Marc de Biasi  | modera: Jorge Fondebrider

Miércoles 5 de septiembre | Biblioteca, 2do piso|
19 hs.: Presentación de la reciente edición de Tres cuentos, de Gustave Flaubert, publicada por Eterna Cadencia.

Lectura bilingüe con Anne Gauthey: “Un cœur simple” / “Un corazón sencillo”.

Jueves 6 de septiembre | Biblioteca, 2do piso |
18.30 hs.: “Flaubert y la novela”
Panelistas: Luis Chitarroni y Carlos Gamerro  |modera: Jorge Fondebrider


19.20 hs.: « La biographie de Flaubert. Qu'est-ce qu'une vie d'écrivain? Comment parler d'un auteur qui se voulait "impersonnel" » Con traducción simultánea.
Autor invitado: Pierre-Marc de Biasi  | modera: Magdalena Cámpora y Jorge Luis Caputo


Panelistas

Pierre-Marc de Biasi
Antiguo alumno de la Escuela normal superior de Saint-Cloud, profesor, director del ITEM (Institut des Textes et modernesManuscrits) en el CNRS, Pierre-Marc de Biasi es especialista en crítica genética de la obra de Flaubert. Como tal, ha publicado varios ensayos y numerosas ediciones de las obras y manuscritos de este escritor; entre otros,Troiscontes, L’Education sentimental, Bouvard et Pécuchet, Carnets de travail,Voyage en Egypte, etc.). En 2009, publicó la biografía Gustave Flaubert: une manièrespéciale de vivrechez que ganó en 2010 el Premio de la Crítica de la Academia Francesa y el Premio Le Point Biografía. Experto en la historia del papel, ha expuesto asimismo como artista su obra en más cincuenta exposiciones en Francia y en el extranjero.

Matías Battistón es traductor y docente de traducción literaria en la Universidad de Belgrano, y ha dado seminarios de traducción en la Maestría en Traducción Literaria en Trinity CollegeDublin. Ha traducido, entre otros, a John Cage, Marcel Proust, Oscar Wilde, James Joyce, Édouard Levé, Gustave Flaubert y Ed Wood. Actualmente trabaja en una nueva traducción de la trilogía de Samuel Beckett al castellano, así como en textos de Jean-Luc Godard y Roland Barthes.

Magdalena Cámpora es profesora titular de Literatura Francesa en la Universidad Católica Argentina y en la Universidad del Salvador. Es Doctora en Literatura Comparada por la Universidad Paris-Sorbonne e investigadora del CONICET, donde actualmente estudia las transformaciones editoriales y los usos ideológicos de la literatura francesa (s. XVI - XIX) en la Argentina del siglo XX. Esco-editora del volumenBorges-Francia.Ha editado y traducido la Correspondencia entre los poetas René Char y Raúl Gustavo Aguirre y prepara una traducción de Rojo y Negro de Stendhal.

Jorge Caputo es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires y doctorando en Literatura por la misma universidad. Su tesis está dedicada al estudio de las experiencias y representaciones del tiempo en la obra de Gustave Flaubert. Ha participado en la redacción del Dictionnaire Flaubert, editado por Honoré Champion bajo la dirección de GisèleSéginger. Se desempeña además como traductor (ha traducido, entre otros, a Jacques Rancière, David Banon y Alain Badiou) y como profesor en la Universidad Católica Argentina y la Universidad del Salvador.

Luis Chitarroni es novelista, ensayista y editor. Durante más de veinte años se desempeñó en ese puesto en la Editorial Sudaméricana y actualmente es director editorial de La Bestia Equilátera, sello por el cual fue designado por un jurado de colegas como "Editor del Año". Entre otros títulos, publicó SiluetasEl CarapálidaPeripecias del no y Mil tazas de té.

Jorge Fondebrider  es poeta, ensayista, traductor y periodista cultural. Sus obra poética fue publicada como La extraña trayectoria de la luz. Poemas reunidos 1983-2013. Ha compilado el volumen Conversaciones con la poesía argentina, La Buenos Aires ajena. La ciudad vista por los viajeros extranjeros. 1536-1999,Versiones de la Patagonia. 1536-1900,Historia de los hombres lobo y La París de los argentinos. Editó la Obra poética de César Fernández Moreno y la Poesía completa de Joaquín O. Giannuzzi. Como traductor ha publicadoPoesía francesa contemporánea. 1940-1997, Poesía irlandesa contemporánea, diversos volúmenes de Henri Deluy, Yves Di Manno,Peter Sirr,  Richard Gwyn, Moya Cannon, etc. Ha traducido asimismo, entre otras autores, a Gustave Flaubert, Georges Perec, Bernard-Marie Koltès, Paul Virilio, Claire Keegan, Patricia Highsmith, Richard Gwyn, Owen Martell y Jack London.  En 2009, con Julia Benseñor, creó el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, actualmente en actividad.

Carlos Gamerro es narrador, ensayista, traductor y guionista de cine. Licenciado en Letras por la Universidadde Buenos Aires, se desempeñó allí como docente hasta 2002. Es uno de los mayores especialistas latinoamericanos en la obra de William Shakespeare y James Joyce. Sus títulos de ficción publicados incluyen las novelas Las Islas (1998), El sueño del señor juez (2000), El secreto y las voces (2002), La aventura de los bustos de Eva (2004), Un yuppie en la columna del Che Guevara (2010), Cardenio (2016) y los cuentos de El libro de los afectos raros (2005). Ha publicado también El nacimiento de la literatura argentina y otros ensayos (2006), Ulises. Claves de lectura (2009), Ficciones barrocas (2011), Facundo o Martín Fierro: los libros que inventaron la Argentina (2015)  y Borges y los clásicos (2016). Ha traducido, entre otros, a William Shakespeare, W. H. Auden, Graham Greene y Harold Bloom.

Anne Gauthey es actriz, narradora y poeta. Diplomada en la educación popular con la especialidad escritura-lectura-oralidad, en 2012 creó Milena Paris un proyecto literario escrito y oral que relaciona la edición con la creación artística.. En 2014 crea la colección Extremocontemporaneo dedicada a los autores francófonos, como Annie Ernaux, François Bon y Lori Saint Martin. En 2016 edita a Pablo Nemirovsky traducido al francés con el editor Renaud Bouk.