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lunes, 31 de agosto de 2026

Emily Wilson vuelve a la carga

En su página web, la agencia Asociated Press publicó, el pasado 28 de agosto, un artículo y entrevista de la periodista especializada Hillel Italie, a propósito de la nueva traducción de La Odisea que está realizado Emily Wilson, la controvertida traductora de la primera versión del poema homérico al inglés.

La Odisea de Emily Wilson fue un punto de tensión cultural. Ahora la retraduce entera

Si estás entre los muchos lectores que aprendieron a amar La Odisea gracias a la traducción de Emily Wilson de 2017, quizá te sorprenda que vaya a traducirla otra vez.

“Es una retraducción completa. No es una revisión de la versión anterior”, dijo Wilson en entrevista con The Associated Press vía Zoom desde su casa en Filadelfia, donde es profesora de estudios clásicos en la Universidad de Pennsylvania. “Estoy más o menos a la mitad”.

Considerada la primera gran traducción al inglés de la epopeya de Homero realizada por una mujer, su libro ya era un éxito de ventas y un punto de fricción en las guerras culturales antes del estreno de la adaptación taquillera de Christopher Nolan. Pero ella afirma que sus métodos de traducción se han vuelto más sofisticados y que ha pasado suficiente tiempo como para ver algunos defectos en su obra anterior, por ejemplo, un uso excesivo de la palabra “esclavo” cuando el griego antiguo tenía términos distintos para diferentes categorías de personas esclavizadas. La nueva edición será más larga, asegura, y reflejará mejor los distintos mundos sociales del poema de Homero.

Escritores de ficción y poetas, de Henry James a Walt Whitman, han revisado y vuelto a publicar obras tempranas. Pero los traductores rara vez empiezan de cero con un texto de larga extensión, sobre todo a menos de una década de haber terminado la obra original, y menos cuando la traducción ha tenido el éxito de La Odisea de Wilson.

“No se me ocurre realmente un ejemplo previo de esta situación”, señala Kate Deimling, quien supervisa la división literaria de la Asociación Estadounidense de Traductores. “No es inaudito que los traductores vuelvan atrás y hagan algunas correcciones o ediciones en ediciones posteriores, pero eso no es lo mismo que una retraducción”.

Al preguntársele cómo respondió su editorial, Wilson dice que su decisión fue “muy controvertida”. Afirma que es “muy consciente” de que tener dos ediciones recientes de la misma traductora supondría un desafío para los docentes, y espera que no “maldigan” su nombre. Su editor en Liveright Publishing, Peter Simon, dijo en un comunicado que, dado que ella “ha volcado tanto de su vida y su erudición en La Odisea... su nuevo enfoque está destinado a ser emocionante”.

La fama era de importancia primordial para los antiguos griegos, y Wilson es una rara académica de estudios clásicos que conoce de primera mano lo que es la vida pública.

La traducción de Wilson de 2017 fue elogiada por muchos críticos por hacer que La Odisea se sintiera más moderna y accesible, pero también enfrentó críticas en internet por volver la historia “woke”. Su Odisea ya ha vendido más de un millón de ejemplares, y Wilson ha vuelto a convertirse en motivo de discusión.

Nolan había citado su traducción y su frase inicial, “Háblame de un hombre complicado”, como inspiración para su película épica. Wilson, quien dice que “probablemente” dejará esa línea sin cambios en la próxima edición, no le devolvió la admiración. En entrevistas con AP y otros medios, y en una valoración para la London Review of Books, calificó la película de grandilocuente y superficial.

En estos comentarios previos con AP Wilson dijo que, por ejemplo, el papel de Penélope quedó tan diluido que ponía en riesgo “cualquier posibilidad de creer en ese matrimonio” o que había cierta incoherencia cuando la película condena tanto la guerra como la cobardía física.

Su reacción a la película ha sido defendida y criticada ampliamente, incluso de manera obsesiva, entre otros por Joyce Carol Oates, quien le reprochó su “altiva superioridad”. Nolan aún no ha respondido de forma directa, aunque, durante una entrevista con el podcaster Zhong Shu, sí se pronunció contra la “crítica amateur” por carecer del bagaje cinematográfico esencial para comprender el lenguaje del cine.

La prominencia actual de Wilson coincide con la publicación de su nueva colección de ensayos, concebida mucho antes de que se estrenara la película de Nolan: Crossing the Wine-Dark Sea, un libro que se publica el martes con elogios en la contraportada de Salman Rushdie y de la novelista de Song of Achilles (La canción de Aquiles), Madeline Miller.

Incluye una sección extensa sobre la traducción de La Odisea, con comentarios severos a otras ediciones modernas como las de Daniel Mendelsohn y del fallecido Robert Fagles. Otros capítulos abordan la “estigmatización sexual” de Helena de Troya, rinden homenaje al poeta romano Catulo y señalan cómo algunas de las palabras más famosas pronunciadas por Robert F. Kennedy, su cita de Esquilo tras el asesinato del reverendo Martin Luther King, hicieron eco de una mala traducción de la autora Edith Hamilton.

Durante su entrevista con AP, Wilson también habló de sus sentimientos respecto a la celebridad, de su desdén por los libros de “Percy Jackson” (Percy Jackson y los dioses del Olimpo) de Rick Riordan y de su renovada apreciación por la filosofía estoica. Riordan, a través de un portavoz de Penguin Random House, declinó hacer comentarios.

Esta conversación ha sido editada para una mayor brevedad y claridad.

–En tu ensayo sobre traducir La Odisea escribes que la traducción de Robert Fagles es “muy ruidosa, vivaz y conversadora, así que no sorprende que haya seguido siendo un éxito de ventas en Estados Unidos”. Como tú también eres un éxito de ventas, ¿qué cualidades crees que pudiste aportar a tu versión?
–Buscaba la idea antigua de “enargeia”, la viveza, ese tipo de impacto emocional, la franqueza emocional, el ritmo narrativo, la sensación de que puedes entender por completo cómo se siente este personaje cada vez que ella o él habla.

–Un tema de tus ensayos es lo equivocados que podemos estar sobre los griegos, como Robert Kennedy citando mal a Esquilo porque había leído los escritos populares de Edith Hamilton, que a su vez tienen muchas inexactitudes.
–Parte del tema del libro no es solo que cometemos errores, que quizá podamos corregirlos, sino que los tipos particulares de errores que cometen esos académicos y traductores y divulgadores o docentes como Hamilton están muy determinados por su propia época. Obviamente, yo también cometo errores. Es evidente que voy a acercarme a Homero y a toda la Antigüedad con preocupaciones particulares que serán distintas de las preocupaciones de un homerista o de un traductor de hace unos 50 o 100 años.

–En muchos de estos ensayos, eres muy consciente de traer el mundo antiguo al presente. En tu ensayo sobre el estoicismo (“Chill Out with the Stoics”), empiezas escribiendo: “El estoicismo está teniendo un gran momento”. ¿Eres más estoica ahora que hace un mes?
–Sospecho bastante que a través de la filosofía se pueda tener seguridad. Las últimas semanas han sido una ilustración clara de cómo no controlo la recepción de mi trabajo. Puedo escribir un ensayo; la gente hará lo que quiera. Tendrán sus propias opiniones sobre mí. No tengo ningún control. De hecho, creo que en cierto modo hay un recordatorio útil sobre la impotencia que viene con la conciencia de que “me van a malinterpretar. Me van a leer mal. La gente me va a odiar”. Tengo que aceptarlo.

–¿Qué tiene la antigua Grecia que te hizo estudiarla, en lugar de la Inglaterra isabelina o la Francia del siglo XVIII?
–Lo veo como una especie de avidez intelectual. Al estudiar la antigua Grecia y Roma, también me interesa estudiar cómo se reinventaron, se reimaginaron estas culturas en cada uno de esos periodos posteriores.

–En tu libro, criticas los libros de “Percy Jackson” de Rick Riordan. Encuentras una ideología que te desagrada.
–A muchos de mis estudiantes les encantan. Creo que si los hubiera leído de niña, quizá habría sido fan. No están pensados para un lector literario adulto. Creo que, especialmente en el primer libro de Percy Jackson, The Lightning Thief (El ladrón del rayo), hay muy claramente una ideología de: “Aquí está este chico blanco en Estados Unidos que va a reunir toda la civilización occidental, y habrá un viaje del héroe, que en realidad será el heroísmo del excepcionalismo estadounidense”. Y simplemente creo que eso es ideológica e históricamente bastante cuestionable.

–En tu capítulo sobre la comedia en la antigua Grecia, empiezas con una referencia a “WAP” de Cardi B (y Megan Thee Stallion). ¿Te pasa esto a menudo, que surgen cosas en la cultura actual y simplemente resuenan y piensas: “Ah, eso me recuerda a algo de la época clásica”?
–Me pasa todo tiempo. Sí. Esto no es necesariamente un tropo explícito en el libro, pero realmente quiero estar haciendo eso de manera constante, sugiriendo que podemos encontrar ecos de la Antigüedad en lugares donde quizá no los esperaríamos. Uso la discusión de “WAP” y del hip hop como una forma de hablar de la poesía cómica antigua. Mi punto principal no es solo que hay mucha obscenidad en ambos, sino también mucha poética en ambos. Y si de algún modo damos la vuelta a nuestras expectativas sobre la Antigüedad, podemos dar la vuelta a nuestras expectativas sobre la modernidad.

miércoles, 12 de agosto de 2026

"La obra de Homero viene siendo filmada en varias docenas de versiones, muchas de ellas en Hollywood, y cada una ha representado su época"

El veterano Mirko Lauer (foto) es uno de los más importantes escritores, ensayistas y traductores peruanos de las últimas décadas. El pasado 5 de agosto, publicó en el diario La República, de Perú, la siguiente columna de reflexión a propósito de la película de Christopher Nolan, que adapta a la pantalla La Odisea, de Homero, por enésima vez. A su vez, se hace eco de la polémica generada por Emily Wilson, traductora de la obra y de las respuestas que recibió de parte de escritores y colegas (ver entrada del 6 de agosto de este año, en este mismo blog).

Discusión en la puerta del cine

Todavía no he ido a ver Odiseo en la versión de Christopher Nolan. En parte por falta de tiempo, en parte por desinterés y en parte porque creo conocer suficientes versiones de esa obra de Homero. Sin embargo, la polémica en torno a la película es digna de atención y está lanzando a Odiseo (Hollywood, 2026) al tope de la taquilla.

Al centro de la discusión hay una célebre traductora del griego antiguo y una famosa narradora. Emily Wilson, la traductora, dice que el guion de Nolan es pobre; Joyce Carol Oates, la narradora, detecta injusticia en la crítica de Wilson. En torno a ellas se están multiplicando las opiniones, como el sargazo en la costa griega.

Las lecturas juveniles suelen recoger la obra como la historia de la vuelta a casa de un navegante que ha perdido el rumbo, el reino y la familia, y los recobra. El argumento identifica al guerrero griego regresado de la guerra de Troya con todos los viajeros. La polémica en curso sugiere que esa visión es una porción ínfima de la historia.

No es casual que la más valorada novela moderna, Ulysses (1922), de James Joyce, tome su argumento, su estructura, sus tópicos y las parodias contemporáneas de sus personajes del largo poema épico de Homero. Algo parecido hace Ezra Pound en sus Cantos: «Y bajamos a la nave, / enfilamos quilla a los cachones, / nos deslizamos en el mar divino».

La obra de Homero viene siendo filmada en varias docenas de versiones, muchas de ellas en Hollywood, y cada una ha representado su época. La de Nolan no es una excepción, con sus grandes estrellas de esta hora y su capacidad de montar un espectáculo. ¿Entonces por qué la polémica?

¿Hay algo más polémico hoy que una guerra en el este del Mediterráneo? El tema es tan serio que ha convocado el reclamo de una académica como Wilson. Daniel Mendelsohn, otro celebrado traductor de la obra, afirma que Nolan ha despojado a Odiseo de importantes rasgos para rehacerlo a su imagen y semejanza, «como el hermano menor de Oppenheimer» (el inventor de la bomba atómica).

Sin duda voy a ir a ver la película de Nolan apenas las multitudes de la taquilla disminuyan. Mientras tanto, la polémica cinematográfica, académica y literaria es espectáculo suficiente.

miércoles, 5 de agosto de 2026

"El guion es pésimo"

Siempre que el cine adapta un libro lo hace en sus propios términos, y estos no necesariamente se ajustan a lo que uno lee. En ocasiones, la cuestión supera a los autores, pero, aparentemente, por lo que está ocurriendo en la prensa estadounidense, parece que también a los traductores. El pasado 1 de agosto, The New York Times publicó un artículo de Neil Vigdor en el que se lee la muy dura crítica de Emily Wilson (foto), traductora de  La Odisea, a la versión cinematográfica de Christopher Nolan.

Una especialista destrozó La Odisea de Nolan y reabrió el debate sobre la fidelidad literaria

Mientras la épica La Odisea de Christopher Nolan se acerca a los mil millones de dólares en ventas de taquilla, una de las principales traductoras del relato homérico criticó con dureza el éxito veraniego, calificándolo como una película grandilocuente y superficial que se aleja de las interpretaciones clásicas.

La académica Emily Wilson, en un artículo para The London Review of Books, afirmó que se habría “avergonzado de haber escrito alguna parte de este guion”.

Su crítica, de más de 4.000 palabras sobre la película más comentada del año, provocó una caída temporal en el sitio web de The LRB y alimentó el debate sobre el equilibrio entre el éxito comercial y la autenticidad literaria.

Lo que se sabe sobre la controversia:

¿Quién es Emily Wilson?

En 2017, Wilson se convirtió en la primera mujer en traducir La Odisea del griego antiguo al inglés. Su interpretación fue celebrada en el ámbito académico y literario por ser exhaustiva, moderna y fiel al poema de casi 3.000 años atribuido a Homero.

El proyecto le llevó varios años a Wilson, de 54 años, quien ha publicado cuatro libros sobre literatura antigua, incluida una traducción de La Ilíada en 2023, otro poema épico de Homero.

En su reseña, Wilson reconoció que Christopher Nolan “está haciendo lo posible por lograr que el público vuelva a leer, y estoy agradecida por eso”.

En su traducción de La Odisea, publicada por W.W. Norton & Company, Wilson se apartó del enfoque masculino de sus predecesores. Ha señalado en varias ocasiones que esta decisión la expuso a acoso y misoginia en línea por parte de hombres y figuras de ultraderecha contrarios a su versión.

Durante la promoción de su película, Nolan mencionó la traducción de Wilson como una de sus influencias.

Wilson dirige el departamento de Estudios Clásicos en la Universidad de Pensilvania y fue reconocida como becaria MacArthur en 2019 por “acercar la literatura clásica a nuevas audiencias en obras que transmiten la relevancia de los textos antiguos en la actualidad”. Es licenciada en literatura clásica y filosofía por Oxford, tiene un máster en literatura inglesa por la misma universidad y un doctorado en clásicos y literatura comparada por Yale.

Cinco días antes del estreno de la película La Odisea, Wilson participó en el pódcast “The Daily” de The New York Times, donde aseguró estar “entusiasmada” por ver cómo la historia se adaptaba al cine.

“Será emocionante que tantas personas que pensaban que la literatura antigua es aburrida, inaccesible o no es para ellas, descubran que en realidad es una historia apasionante”, dijo Wilson. “Y una parte de quienes vean la película volverá al poema original, lo cual me parece estupendo”.

Consultada sobre si los puristas podrían rechazar las decisiones artísticas de Nolan, Wilson respondió que no sería la primera vez que los poemas homéricos se adaptan para ser representados.

“Me parece totalmente válido que un director explore su propia visión”, afirmó sobre Nolan.

Sin embargo, tras ver la película, Wilson abrió paso a una crítica contundente: escribió que la adaptación de Nolan carecía de muchos de los elementos que hacen grande al poema.

“No aporta nada convincente sobre el tiempo, la memoria, la historia, la guerra ni sobre la relación entre el regreso glorioso de un guerrero y la vida de su familia, adversarios, compañeros, amigos y vecinos”, escribió. “Carece de profundidad psicológica, emocional, política y ética. Su estructura narrativa es artificiosa. El guion es pésimo”.

Wilson sostuvo que la película prioriza el estilo sobre el contenido.

“Es un espectáculo audiovisual para toda la familia, como un elaborado show de fuegos artificiales del 4 de julio, y con un nivel de profundidad narrativa y emocional similar”, añadió. Las decisiones de Nolan sobre el reparto también recibieron críticas de Wilson.

“La mayoría de los actores no blancos —Zendaya, Lupita Nyong’o, Himesh Patel, Corey Antonio Hawkins, Travis Scott— interpretan versiones del mejor amigo negro, cuyo único papel en la trama es ayudar al protagonista blanco”, señaló.

El miércoles, Wilson expresó en Bluesky su arrepentimiento sobre cómo formuló esa crítica.

“En este texto, lamento el párrafo sobre el uso de actores racializados, que son excelentes, pero en mi opinión están infrautilizados (¿y por qué Himesh Patel no pudo ser Odiseo?)”, escribió. “Sigo pensando que la película desaprovecha a su elenco, pero me expresé mal”.

¿Qué respuesta generaron las críticas de Wilson?

Nolan, cuyo filme Oppenheimer obtuvo siete premios Oscar en 2024, incluido mejor película y mejor director, no ha respondido públicamente a la crítica de Wilson.

Entre quienes defendieron a Nolan está la novelista Joyce Carol Oates, profesora emérita de humanidades en Princeton y ganadora del National Book Award.

“Sí, su tono de desdén y superioridad resulta desagradable”, escribió Oates en X. “En vez de discrepar sobre interpretaciones de Homero de manera colegiada, esta persona, que se ha beneficiado enormemente de la película de Nolan, utiliza el lenguaje tosco de los simpatizantes de MAGA para atacar a quien piensa diferente”.

Oates afirmó que esperaba más tolerancia de una traductora, dado el carácter subjetivo de ese rol.

¿Qué opinan otros especialistas?

En una columna para Slate, Theo Nash, especialista en la historia textual de La Odisea, acusó a Wilson de usar “argumentos desconcertantes” para “despellejar” la película de Nolan.

El artículo llevaba por título: “Soy clasicista. ¿Vimos Emily Wilson y yo la misma película de La Odisea?” Nash consideró que Nolan tiene derecho a la interpretación artística.

“Wilson destaca, como es natural, al hablar del poema: es una obra a la que ha dedicado años y que conoce profundamente”, escribió Nash. “Pero con frecuencia, simplemente critica a Nolan por apartarse del texto, como si las decisiones del cineasta no fueran también un acto de interpretación. El minucioso análisis textual que caracteriza la traducción de Wilson falta en su lectura de la película, y niega que Nolan pueda aportar algo nuevo sobre La Odisea”.

Daniel Mendelsohn, profesor de humanidades en Bard College y traductor de La Odisea en 2025 para la Universidad de Chicago, escribió en The New York Review of Books que lo más auténtico de la película es su “narrativa densamente trenzada”, aunque “el héroe atormentado suena como los protagonistas de las películas de Christopher Nolan”.

“Por más que le fascine el poema épico, Nolan solo ha recreado al héroe homérico a su propia imagen, así como ha impuesto a las aventuras de Odiseo valores completamente ajenos a Homero”, escribió Mendelsohn.


miércoles, 22 de julio de 2026

Homero festejado y reinterpretado según España


El pasado 11 de julio, David Morán publicó en elPeriódico.com, de España, un artículo sobre la ola de libros que se está publicando con motivo del estreno de La Odisea, de Christopher Nolan. Por supuesto, que en esta lista exhaustivamente española, no se menciona la reciente traducción anotada de la obra, realizada por Marta Alesso,  para Colihue, de Argentina.

Todos los caminos llevan a La Odisea, la aventura de volver a casa con la que nació la literatura occidental

La excusa, en este caso, es la sonada adaptación de Christopher Nolan de La Odisea y el enésimo intento de Hollywood de rentabilizar un poco más los clásicos grecolatinos, pero si existe un autor milenario que pueda presumir de saludable inmortalidad y pervivencia contra casi todo pronóstico es, sin duda, Homero. Superestrella de la antigüedad, poeta de existencia digamos que dudosa y héroe por accidente del verano literario. Un rápido vistazo a las mesas de novedades lo confirma: el acicate cinematográfico ha abierto la puerta a ensayos, cómics, adaptaciones y nuevas traducciones que vienen a reconocer que, de una u otra manera, todos los caminos conducen a La Odisea. A la antigua Grecia, la forja de los héroes de aura legendaria y, menudencias, el nacimiento de la literatura occidental.

"Casi siempre es más fascinante la raíz que las ramificaciones, y La Odisea es una raíz magnífica. Es un poema completísimo, tiene de todo. No son solo las aventuras contra gigantes y monstruos; también las de volver a casa y tener que humillarse por completo. Odiseo es un héroe que se tiene que negar a sí mismo para volver a ser quién es", defiende el helenista y traductor Pau Sabaté, responsable de la nueva traducción al catalán de La Odisea, la tercera en más de un siglo, que acaba de publicar La Casa dels Clàssics. "Las lecturas de un poema como La Odisea no se acaban nunca. Si los dioses hilaron a tanta gente la muerte y el desastre para que hicieran canciones los que venían después, los que venimos detrás, el poeta de La Odisea creó una obra que nunca llega a agotarse", reflexiona el editor Roger Aluja en el prólogo de esta nueva edición que corona el estío más helénico e ilustrado de los últimos años.

Porque, en efecto, La Odisea no se acaba nunca. Lo sabe bien el actor y escritor Stephen Fry, de quien Anagrama en castellano y Ara Llibres en catalán acaban de publicar su propia versión del clásico homérico. Un libro con el que el intérprete británico cierra un ciclo de cuatro títulos dedicados a los mitos griegos, los héroes y la Guerra de Troya reinterpretando y a veces reimaginando las aventuras de Odiseo, Ulises para los romanos, en su viaje de regreso a Ítaca.

Para Fry, estamos ante un "logro más moderno, novelístico, o quizá cinematográfico" que La Ilíada, pero no es (solo) eso lo que explica su asombrosa vigencia. "La Odisea es la representación primordial de la dinámica esposo-esposa y padre-hijo, con muchísimas pruebas y aventuras a lo largo del camino. Y define lo que puede llegar a ser una epopeya”, aseguraba en una entrevista reciente. Eso por no hablar del "realismo psicológico y el sentido casi cinematográfico de la narración que Homero legó al mundo". "Homero 'corta' hacia adelante y hacia atrás como un director. Casi a la mitad del libro, descubrimos qué hizo Odiseo tras abandonar Troya. Nos lo cuenta en un flashback en primera persona de una belleza deslumbrante", celebra.

Leyendas de la antigüedad
De un modo didáctico, descifrando y explicando una obra que Homero escribió (o recopiló) utilizando el hexámetro dactílico, Fry repite con algo más de humor y perspicacia lo que el escritor alemán Gustav Schwab ya hizo en el siglo XIX. Esto es: adaptar en clave narrativa y para lectores más jóvenes las peripecias de Odiseo, Euríloco y Eumeo. Limar asperezas para, en fin, "leer sobre la furia de Aquiles o sobre la desgracia de Ícaro en buen alemán sin notas ni comentarios", como dijo en su día Hermann Hesse. Fue así como nació Las más bellas leyendas de la antigüedad clásica, volumen que Blackie Books recupera ahora en tres títulos de bolsillo bajo el título de 'El ciclo de Troya': 'La guerra', 'El viaje de Ulises' y 'La patria de Eneas'.

Sin salir de la editorial barcelonesa, otra jugosa relectura de aparición reciente: la edición portátil y catalana de esa 'Odisea' liberada que, entre poemas de Nick Cave y Dorothy Parker y textos de Margaret Atwood y Augusto Monterroso, recogía la versión en prosa que Samuel Butler firmó en 1900. Un clásico de brillo renovado gracias a las fabulosas ilustraciones de Calpurnio, dibujante fallecido en 2022 que dedicó los últimos años a  La Odisea y La Ilíada. "Es un libro arduo, y con mis dibujos intentaba ayudar al lector a no perderse en la maraña de personajes y situaciones", dejó dicho el creador de Cutlass sobre su mano a mano con Odiseo y compañía.


Otro dibujante, el maestro italiano Milo Manara, acaba de publicar su propia versión de  La Odisea, una fantasía helénica a todo color en la que el gran protagonista no es Odiseo, sino su hijo Telémaco. "Si el relato homérico es un círculo (de Ítaca a Ítaca) cuya circunferencia temporal tiene una extensión de veinte años, el relato manariano es un círculo que Telémaco recorre en el mismo lapso que dura la ausencia de otro modo (...). El paralelismo es claro: el autor, que se identifica con Telémaco, construye él solo su propio obra, siguiendo las huellas de todas las historias anteriores", explica en el prólogo el historietista Boris Battaglia.

Ecos inagotables
Más formal y canónico, Carlos García Gual constata lo evidente en las primeras páginas de la nueva edición de su traducción del poema homérico que acaba de publicar Alianza. Con La Ilíada y La Odisea, asegura el filólogo y escritor, comienza "la tradición literaria occidental". Así de simple. Así de fácil. No solo es el relato más influyente de toda la literatura occidental; también el más duradero. "Los ecos y los matices que pueden rescatarse del texto homérico siguen siendo inagotables", defiende García Gual tras citar a Harold Bloom —"ningún personaje literario es tan recurrente como Odiseo"— y Borges —"La Odisea cambia como el mar. Algo hay distinto cada vez que la abrimos"—. La versión en prosa del helenista, relanzada con ilustraciones del dibujante neoclásico inglés John Flaxman, comparte estanterías y protagonismo con una edición de coleccionista con traducción de Juan Rabasseda Gascón y Fernando Gutiérrez e ilustraciones también de Flaxman impresa por Molino.

En Penguin Clásicos, un estuche conmemorativo reúne las traducciones de La Odisea y La Ilíada de Fernando Gutiérrez publicadas también por separado este año, mientras que por el flanco de la autoayuda, mutación que convierte a los clásicos grecolatinos en bisabuelos de la psicoterapia moderna, emergen títulos como Mentalidad Odisea, con el que la psicóloga clínica Sam Akbar desentraña las claves del "antiguo viaje de autoconocimiento" de Odiseo; y El viaje de Ulises, una reflexión de J. P. Graham sobre "el mito homérico, el estoicismo moderno y el camino hacia el dominio del propio destino".


martes, 21 de julio de 2026

"Homero no es un historiador. Lo que hace es contar un gran mito de tradición oral"

Con la locura desatada por La Odisea, el film de Christopher Nolan inspirado en la obra de Homero, proliferan las traducciones de esa obra y de su predecesora La Ilíada, ambas atribuidas al mismo autor mnítico, aun cuando entre una y otra medie un siglo de diferencia. Como suele suceder en estos casos, hay nuevas ediciones y ediciones recuperadas. Tal es el caso de la publicada por Luis Segalá, en 1908, revisada por el traductor en 1927. Ésta última, acaba de ser reeditada en España. La nota sin firma, de La Libertad Digital, da cuenta de ella. El título, por supuesto, es una exageración al gusto de nuestro desdichado presente.

¿Existió realmente la guerra de Troya? La nueva edición inédita de La Ilíada reabre el gran debate

La Ilíada es considerada la obra literaria más antigua de Occidente y, casi tres milenios después de su creación, continúa inspirando novelas, películas y nuevas traducciones. Ahora, la editorial EDAF recupera una edición poco conocida: la revisión que el filólogo Luis Segalá publicó en 1927 y que permanecía eclipsada por su primera traducción de 1908.

En Es la Mañana de Fin de Semana de esRadio, el profesor de Griego Antiguo de la UNED Juan Piquero Rodríguez, responsable del prólogo y las notas de esta edición, explica por qué este texto supone una recuperación relevante. "Generalmente lo que se ha venido reeditando hasta ahora ha sido la primera versión que hizo Segalá en 1908", señala. Sin embargo, años después el propio traductor introdujo numerosos cambios que ahora vuelven a ver la luz.

Una traducción más fiel al mundo griego
La principal diferencia entre ambas versiones está en el tratamiento del propio universo homérico. Mientras la edición de 1908 utilizaba los nombres latinos de los dioses, la revisión de 1927 recupera las denominaciones griegas originales.

"En esta aparecen Zeus y Atenea, en lugar de Júpiter o Minerva", explica Piquero. Además, Segalá incorporó pequeñas aclaraciones para facilitar la lectura y ayudar al lector a identificar quién habla en cada momento, un recurso que hace más accesible un poema de enorme extensión.

El profesor también destaca otra decisión pionera para su época: traducir la obra en prosa. "Fue el primero que se atrevió a hacerlo en español", afirma. Esa elección permitía mantener las repeticiones y fórmulas características de Homero, elementos que muchas traducciones en verso eliminaban por motivos estéticos.

Un libro que sigue marcando la cultura occidental
Más allá de su valor literario, Piquero recuerda que la influencia de La Ilíada sigue presente en buena parte de la cultura occidental. "Si uno no tiene una idea de la mitología griega o de la historia bíblica, difícilmente puede entender gran parte del arte europeo", sostiene.

La huella del poema se extiende desde la pintura hasta la literatura contemporánea o el cine. El especialista recuerda novelas recientes inspiradas en Aquiles y Troya, además de las nuevas adaptaciones cinematográficas dedicadas al universo homérico.
Mucho más que una historia de guerra

Aunque el poema gira en torno al conflicto entre griegos y troyanos, Piquero subraya que su vigencia reside en los grandes temas humanos que aborda. "Hablar de la guerra, más en el mundo en el que vivimos actualmente, sigue siendo algo cotidiano", explica.

Junto a las escenas de combate, el experto destaca algunos de los episodios más conmovedores de la obra. Uno de ellos es la despedida entre Héctor y Andrómaca antes del duelo contra Aquiles. Otro, el encuentro final entre Aquiles y el anciano Príamo, cuando el rey de Troya suplica recuperar el cuerpo de su hijo. "Son probablemente los dos pasajes más conmovedores de toda la obra", asegura.

¿Existió realmente la guerra de Troya?
La base histórica del poema sigue siendo objeto de estudio, aunque Piquero considera que hoy existe un consenso mucho mayor que hace décadas. "Sí parece haber acuerdo en que la guerra de Troya tuvo lugar", afirma. Los hallazgos arqueológicos en la antigua ciudad de Troya y las referencias conservadas en documentos hititas apuntan a que el conflicto narrado por Homero pudo inspirarse en acontecimientos reales ocurridos hacia los siglos XII o XIII antes de Cristo.

Eso sí, el profesor recuerda que el objetivo de Homero nunca fue escribir una crónica histórica. "Homero no es un historiador. Lo que hace es contar un gran mito de tradición oral", resume.

miércoles, 8 de julio de 2026

"Ningún personaje literario occidental es tan recurrente como Odiseo"

El pasado 29 de junio, Magdalena Tsanis publicó una nota en InfoBAE a propósito de la ola de traducciones viejas y nuevas que se está publicando, con motivo del estreno de la nueva versión cinematográfica de La Odisea. Como suele suceder en estos casos, falta nombrar muchísimas versiones realizadas a ambos lados del Atlántico, pero la nota es patrte de un cable de la agencia española EFE. Según la bajada, "La adaptación cinematográfica llegará a los cines el 17 de julio y está activando lanzamientos editoriales sobre el poema homérico, con nuevas versiones, ensayos y lecturas desde el cómic hasta la psicología".

El estreno de La Odisea de Christopher Nolan impulsa una ola de reediciones y nuevos libros

El estreno mundial, el próximo 17 de julio, de La Odisea de Christopher Nolan, una de las películas más esperadas del año, ha traído una catarata de reediciones y otras publicaciones relacionadas con la epopeya de Homero, “el gran libro de aventuras del mundo occidental”.
“Es el relato de aventuras más rico en matices y en personajes del mundo occidental y el más vivo”, dijo el escritor, filólogo, helenista y académico de la RAE Carlos García Gual, autor de la traducción moderna de referencia, que ahora reedita Alianza Editorial.

Monstruos que acechan en la oscuridad, islas donde el tiempo se detiene, el canto hipnótico de las sirenas o el capricho de los dioses ponen a prueba el espíritu indomable y la voluntad del héroe en su viaje de regreso a Ítaca tras la caída de Troya, mientras Penélope espera y se libra de pretendientes.

Ningún personaje literario occidental es tan recurrente como Odiseo, más conocido por su nombre latino, Ulises, señala el escritor en el prólogo del libro, revisitado por Píndaro, Sófocles y Eurípides; por Horacio, Virgilio y Séneca; Dante, Calderón y Shakespeare, o por Goethe, Joyce y Wallace Stevens.

“Los griegos son fáciles de entender y traducir”, sostiene García Gual, quien hace hincapié en la vigencia de este texto fundacional de la narrativa occidental. Mucho más moderna que la Ilíada, la Odisea es en origen un poema épico, pero tiene un fuerte componente novelesco y una parte narrada en primera persona.

Odiseo/Ulises es también un héroe más moderno, aventurero y curioso que el guerrero de la Ilíada. Se enfrenta a un mundo distinto, fabuloso, con el cíclope Polifemo, las sirenas o el mundo de los muertos. “No es un mundo que pueda enfrentar como guerrero, sino como personaje imaginativo”, ha dicho el traductor.

Además, es un hombre que no triunfa gracias a las armas sino a su inteligencia y a su capacidad narrativa y de seducción. “Es un personaje de mucho mayor relieve humano que los héroes antiguos”, ha puntualizado.

Otras revisiones: de Stephen Fry a Milo Manara
Entre los libros que se publican estos días destaca también La Odisea de Stephen Fry, guionista, dramaturgo y actor conocido por películas como Los amigos de Peter o Gosford Park. Publicado por Anagrama, es el cuarto y último libro de su serie sobre los grandes relatos griegos. Fry reinterpreta el relato homérico con una visión plural y desidealizada y una crítica mordaz a las concesiones que históricamente se han hecho a la figura del héroe masculino.

El legendario dibujante italiano Milo Manara revisita el poema épico desde la perspectiva de Telémaco, el hijo que creció en ausencia de su padre. Considerado uno de los grandes maestros del cómic europeo, Manara convierte La Odisea (Lumen) en una obra visual que busca dialogar con el presente y que narra las hazañas de Ulises por los labios del centauro Quirón.

En La Odisea, la realidad tras el mito (Almuzara), Alfonso Mañas bucea en la historia de Ulises y en las fábulas y ficciones que pudieron inspirar a Homero, pero también en la historia, la arqueología y la filología para aventurar lo que hay más allá del mito y cómo era ese mundo del siglo XII a.C., donde no existía el dinero, ni la escritura, ni la democracia.

Psicología, el viaje interior
Más allá de aventuras y fantasías, La Odisea es el relato de un hombre perdido entre mares desconocidos que se enfrenta a su propia fragilidad y que quiere regresar a su hogar. Esa perspectiva del viaje interior ha dado pie a lecturas desde el punto de vista de la psicología o la autoayuda.

Con una mirada divulgativa y reflexiva, J. P. Graham recoge en El viaje de Ulises (Roca) las enseñanzas del mito homérico para el autoconocimiento, para enfrentarse al miedo, resistir la tentación y aprender a empezar de nuevo.

Y en Mentalidad Odisea (Kitaeru), la psicóloga clínica y experta en el mundo clásico Sam Akbar explica “las siete lecciones esenciales” de La Odisea para encontrar “fuerza interior para afrontar el dolor y los reveses con sabiduría”.

Próximamente... un musical de animación
La película de Nolan es una superproducción con un reparto lleno de estrellas como Matt Damon, Anne Hathaway, Tom Holland, Robert Pattison, Zendaya o Charlize Theron.

Con un presupuesto estimado de 250 millones de dólares, ha sido rodada íntegramente con cámaras IMAX de ultra alta resolución, con película de 65 mm, en escenarios de Marruecos, Grecia, Italia, Islandia y Escocia.

Por otro lado, en abril pasado se anunció una próxima película musical de animación basada en La Odisea, de la mano del productor Jerry Bruckheimer (Top Gun, Piratas del Caribe) y de Jorge Rivera-Herrans, creador de Epic, el musical, una saga cantada que se hizo viral a través de las redes sociales.

jueves, 9 de abril de 2026

Empedocles en Lieja

"La Universidad de Lieja lidera una investigación que desafía lo establecido. Los manuscritos recuperados abren caminos inexplorados en la historia del pensamiento griego y sus herederos. Una narrativa todavía llena de misterios por revelar." Así dice la bajada de la nota publicada por Celeste Sawczuk, en InfoBAE, el pasado 5 de abril.  

El papiro perdido de Empédocles en El Cairo: versos inéditos, percepciones antiguas y la reconstrucción de una filosofía esencial

Treinta versos inéditos atribuidos a Empédocles salieron a la luz tras el hallazgo de un papiro de más de dos mil años en El Cairo, en una investigación liderada por expertos de la Universidad de Lieja. El acceso directo a estos textos originales permite explorar con mayor profundidad el pensamiento del influyente filósofo presocrático, cuya obra se conocía únicamente por citas de autores posteriores.

El descubrimiento de estos versos es relevante porque permite conocer, por primera vez, un testimonio directo y completo de la obra de Empédocles, uno de los pensadores fundamentales de la filosofía antigua. Gracias a este hallazgo, los especialistas pueden reconstruir conceptos claves sobre la naturaleza y la percepción tal como los formuló originalmente este autor, algo hasta ahora imposible por la fragmentación de los textos disponibles.

El papiro fue identificado entre los archivos del Instituto Francés de Arqueología Oriental en El Cairo por Nathan Carlig, papirologo de la Universidad de Lieja. Se trata de un fragmento del poema conocido como “Física”, la única copia conservada de esta obra esencial del siglo V a. C.

La edición, traducción y comentario de los versos inéditos, publicada junto a Alain Martin y Olivier Primavesi, aporta una novedad sustancial al campo de los estudios clásicos.

Los versos están centrados en la teoría de los efluvios de partículas y la percepción sensorial, con especial atención al fenómeno de la visión. El análisis detectó conexiones directas con pasajes de Plutarco, así como vínculos con textos de Platón y Teofrasto.

Además, la investigación señala ecos de Empédocles en autores como Aristófanes y Lucrecio, y destaca su papel como precursor en el diálogo con los atomistas, incluidos Demócrito de Abdera.

La Universidad de Lieja remarcó que, hasta ahora, solo se disponía de referencias dispersas de Empédocles en obras como las de Platón, Aristóteles o Plutarco. Nathan Carlig explicó que el papiro P. Fouad inv. 218 “nos permite leer al filósofo en su texto original, sin la intermediación de fuentes a menudo parciales o sesgadas”, lo que representa un avance significativo en el campo de los estudios clásicos.

Importancia del hallazgo para la filosofía antigua
La publicación de estos versos transforma el conocimiento sobre el pensamiento presocrático, al facilitar la reconstrucción directa de la doctrina de Empédocles y su influencia en la tradición filosófica antigua.

El acceso al texto original permite entender mejor la posición del filósofo en relación con sus contemporáneos y sucesores. Por primera vez, se puede confirmar que algunos pasajes antiguos, como los de Plutarco o Platón, tienen una dependencia más directa de estos versos ahora recuperados.

El hallazgo también contribuye al estudio de la evolución literaria y filosófica de Grecia. Los especialistas podrán investigar cómo resonaron estos conceptos en corrientes posteriores y cómo influyeron en debates sobre la percepción sensorial y la naturaleza de la materia.

La Universidad de Lieja subrayó que la investigación “abre nuevas perspectivas para comprender la doctrina de Empédocles y su lugar en la historia de la filosofía griega”.

Un “segundo Renacimiento” para los estudios clásicos
Para ilustrar el impacto de este hallazgo, los investigadores comparan la situación con el hipotético caso de hallar páginas originales de Victor Hugo siglos después de que su obra solo sobreviviera en fragmentos y referencias esporádicas.

La búsqueda de manuscritos olvidados, una labor que emprendieron los humanistas del Renacimiento, encuentra un paralelo en el redescubrimiento del papiro de El Cairo por parte de los papirólogos actuales. Así, el avance encabezado por Nathan Carlig representa un renacimiento para quienes estudian la herencia de la literatura antigua.

La recuperación de estos versos de Empédocles no solo enriquece la labor académica, sino que impulsa una revisión profunda de la filosofía y la literatura griega. Con este descubrimiento, la Universidad de Lieja inaugura una etapa donde la tradición presocrática deja de ser fragmentaria y pasa a ser contemplada desde una perspectiva renovada.

lunes, 29 de diciembre de 2025

El periplo de Ulises llega a nuestros días


El siguienrte artículo fue publicado por La Tercera, de Chile, con firma de Pablo Retamal N., el pasado 25 de dicembre. En su bajada se lee: "Analizamos cómo la astucia de Odiseo se transforma en angustia existencial en el siglo XX y por qué el poema épico de Homero sigue siendo, en 2025, un espejo de nuestras propias crisis. Esta vigencia alcanza un nuevo hito con la esperada adaptación de Christopher Nolan, que llevará la magnitud del viaje homérico a la gran pantalla en 2026 y consolida el mito como una estructura narrativa inagotable del mundo contemporáneo".

Todos los mares de La Odisea: el eterno retorno de Ulises en Homero, Kazantzakis y Joyce

Si Homero hubiese escrito La Odisea, el poema épico monumental atribuido a su nombre en el siglo XX, buena parte de la crítica la habría clasificado como literatura fantástica, amén de la serie de personajes que aparecen: sirenas, monstruos marinos (Escila y Caribdis), gigantes de un solo ojo (Polifemo), dioses (Poseidón, Atenea), ninfas (Calipso) y hasta hechiceras (Circe). Pero el hecho es que se trata de uno de los grandes clásicos fundacionales de la literatura occidental, una obra que ha sobrevivido casi tres milenios y que hoy vuelve a ocupar el centro del debate cultural amén de una esperada adaptación cinematográfica de Christopher Nolan, proyectada para 2026.

Compuesta presumiblemente a finales del siglo VIII a.C., La Odisea estableció las bases de lo que hoy entendemos por novela, aventura y viaje interior. Según la Encyclopædia Britannica, la obra consta de 12.110 versos escritos en hexámetro dactílico y se divide canónicamente en 24 libros. A diferencia de la Ilíada, que se centra en la furia de Aquiles y la brutalidad de la guerra de Troya, La Odisea introduce un cambio de paradigma fundamental: la exaltación de la mētis (inteligencia astuta) por sobre la fuerza bruta. Es la historia de la supervivencia, del retorno (nostos) y de la reconstrucción de la identidad en un mundo hostil.

La estructura narrativa de la obra es, en sí misma, una revolución. La historia no comienza por el principio, sino in media res, es decir, hacia la mitad. Tal como detalla el análisis de la Encyclopædia Britannica, los primeros cuatro libros —conocidos como la “Telemaquia”— se centran en Telémaco, el hijo de Odiseo, quien emprende su propio viaje de maduración para buscar noticias de su padre. Esta decisión narrativa de Homero desplaza el foco del héroe para mostrarnos el vacío que su ausencia ha dejado: un reino en caos, una esposa acosada por pretendientes y un hijo que debe aprender a ser hombre.

En el centro del poema está Odiseo (Ulises, en la tradición latina). De acuerdo al artículo de la Revista Chilena de Literatura Odiseo creativo: un capítulo de la historia remota de la creatividad, se trata de un héroe astuto y versátil cuya principal cualidad es la mētis —un tipo de ingenio práctico que le permite resolver situaciones aparentemente insuperables— y que representa la suma de experiencia, aprendizaje y resistencia. Su largo camino de regreso a Ítaca, lleno de encuentros con monstruos, dioses y tentaciones, ha sido interpretado —según un artículo del académico Héctor García— como una metáfora del viaje interior del individuo y de la lucha del ser humano por afirmar su identidad.

García añade que a la vez, el poema explora otros temas atemporales: la lealtad y la fidelidad de Penélope; la búsqueda de justicia frente al desorden que han generado los pretendientes; la relación entre los mortales y los dioses; y la tensión entre el destino y el libre albedrío, que era central para la mentalidad griega arcaica.

A diferencia de otros héroes épicos definidos por la fuerza bruta, Odiseo es el “hombre de muchos giros” (polytropos). Es un personaje complejo: un guerrero sagaz, un náufrago paciente y, en ocasiones, un mentiroso necesario. Fuentes como la Boston University (BU) destacan que el poema está “en todas partes” hoy en día porque aborda temas universales como el trauma de la guerra, la fidelidad (representada en Penélope) y la búsqueda de la identidad tras una ausencia prolongada.

La razón de esta vigencia —añade el artículo de la BU— radica en que los temas homéricos resuenan con las crisis contemporáneas: el desplazamiento forzado de refugiados que cruzan el Mediterráneo, el trauma de los veteranos de guerra que intentan reintegrarse a la sociedad civil y la lucha de las mujeres por mantener su autonomía en sistemas patriarcales.

El artículo de la Boston University destaca cómo las nuevas traducciones y adaptaciones —como The Penelopiad de Margaret Atwood o Circe de Madeline Miller— han desplazado el foco hacia los personajes femeninos o marginados, demostrando que el texto original es lo suficientemente rico y elástico para soportar nuevas interrogantes. La Odisea no es un monumento de piedra; es un organismo vivo que muta con cada generación que lo lee.

La Odisea de Nikos Kazantzakis: el grito del hombre moderno
A mediados del siglo XX, el célebre escritor griego Nikos Kazantzakis —el mismo de La última tentación de Cristo— asumió la monumental tarea de continuar el viaje donde Homero lo dejó. En su obra La Odisea: Una secuela moderna (1938), Kazantzakis expande el universo homérico con un poema épico de 33.333 versos.

Como señala el estudio Odisea de Kazantzakis Ítaca, punto de llegada y de partida, del académico Miguel Castillo Didier (acaso el experto chileno en el mundo griego) el Odiseo de Kazantzakis ya no es el hombre que anhela el hogar. Tras llegar a Ítaca y matar a los pretendientes, se siente asfixiado por la domesticidad. Este nuevo Odiseo es un asceta existencialista que vuelve a partir, esta vez para explorar los límites de la libertad humana y la divinidad.

Sin embargo, para el Odiseo de Kazantzakis, Ítaca es una jaula. La paz doméstica le resulta asfixiante. Según un análisis de la revista especializada en filosofía Mutatis Mutandis, Kazantzakis reescribe el mito para reflejar la angustia existencial del hombre moderno. Su Odiseo no busca restaurar el orden (oikos); busca romperlo. Abandona nuevamente a Penélope y a Telémaco para emprender un último viaje hacia el sur, pasando por Esparta, Creta y Egipto, hasta llegar a la Antártida, donde encuentra la muerte.

La revista Mutatis Mutandis explica que esta obra es un vehículo para la filosofía del propio Kazantzakis, una mezcla de vitalismo nietzscheano y misticismo ascético. Odiseo se convierte en un “atleta de la libertad”, alguien que rechaza cualquier forma de consuelo religioso o esperanza futura para abrazar el abismo. Mientras el héroe de Homero lucha por volver para ser recordado, el de Kazantzakis lucha por avanzar para disolverse en el todo. Es una odisea del espíritu que transforma la supervivencia física en una búsqueda metafísica radical, donde la única patria verdadera es la libertad absoluta de la conciencia.

El Ulises de James Joyce: la epopeya de lo cotidiano
La influencia de Homero tomó un camino diametralmente opuesto en las manos del escritor irlandés James Joyce. Si Kazantzakis expandió el mapa geográfico, Joyce comprimió la inmensidad del mar Egeo en las calles de una sola ciudad —Dublín— y la duración de diez años en un solo día: el 16 de junio de 1904.

Su novela Ulises (1922) es considerada la cumbre del modernismo literario. Según la Encyclopædia Britannica, Joyce utilizó la estructura de La Odisea como un andamio arquitectónico para narrar la vida de Leopold Bloom, un agente de publicidad judío, de mediana edad y cornudo, que se convierte en el Odiseo contemporáneo. Cada capítulo del libro de Joyce se corresponde con un episodio de Homero: el capítulo de “Hades” es un entierro en el cementerio de Glasnevin; el de “Eolo” tiene lugar en una oficina de prensa ventosa; y “Circe” transcurre en el distrito rojo de la ciudad.

De acuerdo a la revista literaria Classics Authority, Leopold Bloom, el protagonista de Joyce, encarna un Odiseo contemporáneo: un hombre común cuya “odisea” cotidiana en las calles de Dublín refleja las búsquedas internas del héroe griego —la identidad, el cuerpo, la memoria, la paternidad y la intimidad— pero con un realismo y una introspección inéditos en la literatura anterior.

Al estructurar Ulises en episodios que se corresponden simbólicamente con los cantos homéricos, Joyce no solo rinde homenaje a Homero, sino que también reinventa la manera de narrar la experiencia humana, dando paso al modernismo literario tal como lo conocemos hoy.

Raúl Rodríguez, académico de la Universidad Católica de Valparaíso, traductor y ensayista, es un estudioso de la obra de Joyce, señaló a Culto que parte del legado de Joyce recae en que “transformó el modo de escribir y entender la novela, convirtiéndose en un escritor con el que las generaciones posteriores se deben enfrentar, pues no lo pueden esquivar”. A partir de este libro, que narra en mil páginas los acontecimientos de un solo día, “las y los escritores posteriores tendrán que elegir si serán o no ‘tradicionalistas’, mientras que en la época prejoyceana lo eran con toda normalidad”, explica el académico.

Para Rodríguez, su influencia llegó a nuestro país con la pluma de Roberto Bolaño. “Cualquier lectura detenida se da cuenta de que el efecto del Ulises griego es determinante en el Ulises irlandés, de la misma manera en que éste será importante para el Ulises latinoamericano que configurará Bolaño: Ulises Lima”, menciona el académico, en referencia a la inspiración que significó La Odisea de Homero en la novela del escritor irlandés.

martes, 22 de julio de 2025

Marta Alesso y su nueva versión de "Odisea"

"Con la flamante publicación de Odisea en la colección de clásicos de editorial Colihue, hecha en verso por la especialista en literatura antigua Marta Alesso, se produce un nuevo hito en la historia de la traducción en Argentina. Su versión –anotada, comentada y respetuosa de la forma del hexámetro del griego antiguo– es la primera de Odisea hecha desde nuestro país, y con la prioridad puesta en un público lector hispanoparlante latinoamericano." Tal es la bajada de la nota publicada por Fernando Bogado, en el diario Página 12, el pasado 13 de julio.

Odisea de Clásicos Colihue marca un nuevo hito en la historia de la traducción en Argentina

Uno de los principales libros de teoría literaria del siglo XX, Mímesis: La representación de la realidad en la cultura occidental, del filólogo alemán Erich Auerbach, comienza por donde todo trabajo de tanta amplitud acerca de la literatura debería comenzar: con la tradición de la Antigüedad griega. Allí, Auerbach observa que, con el paso de los siglos y las tendencias, bien podría decirse que la literatura fue incorporando, progresivamente, a la vida, los asuntos y hasta los pareceres de las personas de clase baja, los pobres, los necesitados, los trabajadores, lo popular. En el famoso primer capítulo, “La cicatriz de Ulises”, vemos cómo comienza a leer ese comportamiento en una de las muchas escenas que le han dado forma a nuestra imaginación, el momento en que, ayudado por Atenea, Ulises o, mejor, Odiseo regresa a su hogar en Ítaca disfrazado de mendigo. Ha estado mucho tiempo fuera, su mujer, Penélope, lo ha esperado pacientemente, soportando las propuestas y los embates de un gran número de pretendientes, y su propio hijo, Telémaco, no ha hecho otra cosa que añorar a la figura de su padre y tener incluso su propia aventura vinculada a la necesidad material y sentimental del regreso del progenitor.

Veinte años han pasado y, a diferencia del tango, no se puede decir que han sido nada: Odiseo, hábil con las palabras, pero no tan diestro en las armas como su compañero Aquiles, participó de la guerra de Troya en el bando de los aqueos y tardó muchos años, de aventura en aventura, para poder por fin pisar el suelo de su patria. Nadie se ha percatado de que ese extraño mendigo no es otro que el líder del lugar, el dueño de la casa, salvo una persona que, en el poema épico del cual estamos hablando, la Odisea, representa el lugar del bajo pueblo: la anciana Euriclea. Hoy podemos volver sobre esa escena y sobre el poema en su totalidad en una nueva traducción de Odisea publicada en la colección Colihue Clásica (que llega, con la edición del Martín Fierro a cargo de Juan Pisano y este libro, a su volumen número 100), hecha en verso por una especialista en literatura antigua, la doctora Marta Alesso, egresada y profesora de la Universidad de La Pampa, hoy directora de la revista Circe, de clásicos y modernos y en su momento vicepresidenta y presidenta de la Asociación Argentina de Estudios Clásicos. Alesso logró en una edición anotada, comentada vía un amplio aparato de notas y con la dificultad de respetar lo más que se pueda la forma del hexámetro del griego antiguo (cosa que la mayoría de las traducciones pasa de largo al hacerlo en prosa), instaurando un nuevo hito en la historia de la traducción en nuestro país: su versión es la primera hecha desde Argentina y con la prioridad puesta en un público hispanoparlante latinoamericano.

Entonces, la escena del canto 19 que Auerbach trabaja es fundamental para entender la estética de la Antigüedad: siguiendo la orden de Penélope, Euriclea lava los pies del mendigo y, por una cicatriz que el propio Odiseo obtuvo en su muslo luego de haberse enfrentado a un jabalí, reconoce a su amo, quien rápidamente la manda a callar, pues su plan consiste en pasar desapercibido para enfrentarse a los pretendientes. La manera en la que el poema incorpora el evento de la cicatriz mezclándose con el acto de Euriclea, haciendo que pasado y presente confluyan, forman un claro ejemplo de lo que la crítica contemporánea llama la centralidad de la parataxis en la obra de Homero. O sea, todo estaría puesto en el mismo nivel sin subordinación de un evento sobre el otro. Lo mismo pasa con lo que los personajes ocultan: siempre se termina contando todo, como si la técnica griega indicase que narrar es llevar a la luz. Hasta el punto de que, como subraya Auerbach, “los hombres de Homero nos dan a conocer su interioridad, sin omitir nada, incluso en los momentos de pasión”. Podríamos decir desde hoy: como sucede con las telenovelas, gran parte de las series con forma melodramática y hasta las historietas de superhéroes. La vigencia de la forma homérica es alucinante.

Todo tiene que ser contado y conocido por el lector, entonces, lo cual evidencia la naturaleza oral del poema, popular, cuya circulación pudo darse vía aedos, recitadores profesionales, que acompañados por música vertían los versos del poema por una punta y otra del mundo antiguo y esparcían, así, una de las obras centrales de nuestra cultura, mina de donde se extraerían tantas y tantas historias que hoy nos deslumbran en la pantalla del cine (o lo harán cuando, en 2026, salga la versión de Christopher Nolan de la Odisea), de la tele, de la computadora y hasta del celular. “Hay temas y figuras, cuyo origen está en este poema, que se repiten en la literatura universal, cientos, pero no me voy a explayar sobre personajes emblemáticos, como la nodriza Euriclea, la mujer mayor que como ha superado hace mucho tiempo la edad de procrear puede moverse con libertad en los ambientes masculinos, cosa que no pueden hacer las otras mujeres”, marca Alesso a la hora de hablar de la injerencia de Odisea en nuestro mundo. “Sólo voy a traer a colación la nodriza de Romeo y Julieta de Shakespeare. Nunca se menciona un hijo propio de estas mujeres y sí que aman y protegen al varón de la casa, como Euriclea a Odiseo y a Telémaco. Traigo otro ejemplo de la consistencia y origen de algunas formas: el cíclope da inicio a toda la literatura pastoril. De allí vienen los Polifemos y Galateas de la poesía bucólica en nuestra lengua, como los de Góngora o de Garcilaso (“¡Oh, más dura que mármol a mis quejas!”). Ni que decir de los descensus ad ínferos, el viaje a los mundos infernales que el personaje principal realiza en vida, como Odiseo al Hades, para encontrarse con un personaje amado. Pensemos en la Beatriz de Dante en la Divina comedia o, más cerca, en Juan Preciado en busca de su padre en Pedro Páramo de Juan Rulfo. Ni qué decir de las numerosísimas sirenas en toda la literatura, incluida la infantil: representadas sea como criaturas peligrosas que atraen al navegante con su canto irresistible pero fatal, sea como integrantes de una relación romántica en la que están dispuestas a sacrificar su naturaleza anfibia por un humano del que se enamoran”.

Muchos mitos existen acá
Odisea constituye, junto con Ilíada, los dos poemas épicos de mayor trascendencia en la Antigüedad clásica. Es imposible reconstruir el momento de su composición, la cual no puede adivinarse por el simple hecho de que la puesta en letra de la obra recién comenzaría a suceder, con muchas variaciones a lo largo del tiempo, entre el 700 y el 600 a.C.: hay pruebas de que el poema ya estaba circulando a través de la voz y la memoria en la llamada Edad oscura, luego de la caída de la Edad micénica, entre el 1100 y el 800 a.C., posible época de composición de muchos de sus cantos. Sin embargo, la importancia de su legado ya puede detectarse en la construcción de poemas más cerca de la Era cristiana que buscaban emular sus formas y hasta sus héroes, cosa que demuestran obras de igual valor, pero ya dentro del mundo latino, como la Eneida de Virgilio, en el siglo I a.C. Así como es difícil proponer un momento de surgimiento del poema, así también sucede lo mismo con su autoría: Homero, el poeta, si bien pudo ser el nombre de un sujeto real, probablemente sea más una construcción filológica establecida por el paso de los siglos para darle nombre a un autor múltiple, quien no fuera otro que la voz de tantos y tantos recitadores que apelaron a su memoria para recordar los mejores versos y propusieron algunos de su invención para cerrar una escena o darle un particular matiz a una aventura. Una forma de composición más cercana a las penas cotidianas que al ingenio de un solo hombre, sin dudas.

–Hablaste de las marcas literarias, pero ¿qué otros temas o cuestiones pueden vincular a la Odisea con cosas contemporáneas, con situaciones que tengan que ver con el mundo de todos los días?
–Yo han ejemplos apoyados en necesidades básicas literaturizadas. Circunstancias de la vida cotidiana, como el hambre y el insomnio, por caso. El motivo literario del insomnio es poco trabajado, pero es un tema interesante. En el canto 20 de Odisea, en la escena previa a su terrible venganza contra los que están invadiendo su casa, el héroe no puede dormir (“Odiseo urdía males en su ánimo contra los pretendientes”). El comienzo del canto 20 en Odisea, como el comienzo del canto 24 en Ilíada, son ejemplos elaborados de la situación en que todo el mundo está profundamente dormido, excepto el personaje principal. En el caso del último canto de Ilíada, todos los guerreros duermen y Aquiles, insomne, llora desesperado la muerte de su amado Patroclo y recuerda las alegrías y penalidades que los habían unido. La mayoría de estos pasajes –muy numerosos en los poemas homéricos– son ejemplos de vigilia solitaria. Al final del canto 19 sabemos, por boca de Penélope, que durante los días le es grato atender sus labores y las de las sirvientas en la casa, “mas cuando llega la noche y el sueño las invade a todas” se echa en la cama y a su “angustiado corazón densas y agudas penas lo asaltan y torturan”. Nunca mejor descriptas y cantadas nuestras zozobras nocturnas cuando el mundo todo parece descansar y a nosotros la preocupación nos desvela.

–Es posible pensar también que prototipos literarios y sociales, como el extranjero o el inmigrante, tienen también aquí un origen.
–Muy interesante es el motivo literario del hambre o el del “maldito estómago” que nos obliga muchas veces a humillaciones o a acciones poco decorosas. En palabras de Odiseo “no hay cosa más perra que el maldito estómago que nos incita a acordarnos de él por necesidad”. No son extrañas estas escenas en las que los pobres sufren hambre en una sociedad en que la alimentación debía adaptarse a la disponibilidad de alimentos, que no era por cierto muy profusa. No me voy a referir a eso sino al cliché tan deplorable de que “el pobre es pobre porque no le gusta trabajar” y si uno les ofrece un trabajo, en lugar de “agarrar la pala”, huyen y prefieren mendigar. En los cantos 17 a 20 se enfatiza el tema del abuso hacia un extranjero que llega al lugar por necesidad y especialmente por necesidad de comida. Odiseo se disfraza de mendigo, la audiencia lo sabe, pero no los pretendientes y siervos infieles que lo maltratan e insultan. Los pretendientes no sólo violan el sagrado deber de la hospitalidad, sino que se ubican en el costado negativo del motivo mítico-literario denominado theoxenia, en el que un dios toma la forma de un extraño para probar la bonhomía del anfitrión. En Odisea, en el banquete en que los pretendientes diezman vorazmente los escasos ganados de la hacienda, Eurímaco ofrece en broma trabajo a Odiseo/mendigo como jornalero, para levantar cercas y plantar árboles. El pago sería “comida suficiente”, vestidos y calzado, pero descuenta que el vagabundo no aceptará porque ya se ha acostumbrado a sobrevivir pedigüeñando y seguidamente y para completar le arroja por la cabeza un escabel, que en lugar de alcanzarlo, pega a un escanciador en el brazo y desparrama el vino. Los demás pretendientes, en lugar de reconvenir a su compañero, exclaman que ojalá el forastero vagabundo hubiera muerto en otra parte, porque ahora el alboroto que causa está arruinando el banquete. Hete aquí que se construye la figura del pobre que pide sobre ciertos tópicos: el primero, que los mendigos son parásitos de la sociedad; el segundo, que se han acostumbrado a no trabajar y siempre será imposible que lo hagan; y el tercero, que son atrevidos e invaden a veces un lugar que no les corresponde ni merecen. Por estas razones merecen una violencia destemplada, no sólo verbal, sino también, en ocasiones, física.

Vigencia de las palabras
El lento trabajo de traducción de Alesso y el modo en la que trata de paladear cada palabra hasta encontrar su mejor camino en la traducción parecen extemporáneos, pero son la viva muestra de lo que una labor filológica llevada con seriedad implica. Algo que parece ajeno a nuestros tiempos, en donde la idea de respuestas rápidas y rendimiento inmediato de las inversiones (de tiempo y dinero) se llevan de la peor manera con el tratamiento pausado y atento de un especialista en Humanidades. “Ahora que lo pienso, Homero estuvo desde el nacimiento de mi vida intelectual. Desde que aprendí a leer en griego”, recuerda Alesso. “Era un placer desentrañar esos hexámetros cuando estudiaba. Muy joven entré como ayudante en la universidad y fui haciendo toda la carrera hasta titular, así que tenía oportunidad de volver a Homero durante todos y cada uno de los años de mi vida académica. Entonces no tuve dificultades, o no las recuerdo. Sí quizá alguna crítica en el sentido de que soy un poco obsesiva en reproducir en español exactamente la raíz griega. Por ejemplo, el epíteto de Atenea es glaukópis que es literalmente ‘ojos de lechuza’ y así lo traduzco; no me gusta suavizar con un ‘ojos claros’, ni siquiera con un ‘ojos glaucos’”.

La publicación de esta traducción de Odisea es otro hito dentro de la honda tradición filológica en nuestro país, la cual no implica un arte concentrado en “lenguas muertas”, muy por el contrario. Lo que realmente implica es la trascendencia e importancia de la educación y formación en Humanidades para cultivar esa cosa tan difusa que parece que quedó perdida en vaya a saber uno qué momento de la historia: el espíritu. Eso que Friedrich Nietzsche (filólogo), en sus fragmentos póstumos, recomendaba mantener todavía como concepto, como idea, como fuerza, para cuando sea necesario usarla en la situación conveniente, en una polémica, en una lucha. En estos tiempos de crisis educativa y de pregunta en torno al lugar de estas prácticas en nuestra formación, habría que volver a la historia, que de algún modo respondió hace tiempo las mismas preguntas que nos hacemos ahora. “Menos mal que fracasó el intento de Platón, quien en República proponía quitar a Homero –y a los poetas en general– de la educación y triunfó por el contrario el ciclo de estudios que propugnaba Isócrates: una educación edificada sobre los cimientos establecidos por la paideía tradicional, que siempre mantuvo las epopeyas homéricas en sus planes de enseñanza. Si así no hubiera sucedido, probablemente nunca nos hubieran llegado Ilíada y Odisea”, reflexiona finalmente Alesso sobre la educación y también sobre la idea del especialista como “laburante”: “El trabajo de acercamiento al texto de los traductores siempre se parece bastante, no importa cuál sea el texto que se traduce. Se parece mucho al trabajo manual de un orfebre o de una bordadora. Freud en El malestar en la cultura establece algunas similitudes entre el trabajo intelectual y las tareas manuales, dice algo así como que ambos son formas de sublimación y mecanismos de adaptación a la cultura. Ni siquiera creo que haya sublimación, la labor de estar en los detalles con una obcecación que raya en la obsesión equipara, me parece a mí, la búsqueda de la palabra exactísima con la concentración del que utiliza un buril o cincel para labrar cualquier objeto”.