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jueves, 14 de noviembre de 2024

"Otro dato importante: la población de países hispanohablantes: 488.215.319, mientras que España posee 48.692.804"

El pasado 9 de noviembre, Omar Genovese publicó en el diario Perfil, de Buenos Aires, la noticia que se copia a continuación. Su bajada dice: "La población de países hispanohablantes ascendió a 488.215.319, mientras que España posee 48.692.804. Los 600 millones de personas que hablan español convierten al idioma en la segunda lengua materna del planeta, por detrás del chino mandarín, y por encima del inglés, el hindi y el árabe. Sin embargo, el número de países en los que el español es oficial, vehicular o mayoritario, es menor que el de países hablantes de inglés, francés o árabe".

El español supera los 600 millones de hablantes y es la segunda lengua materna en el mundo

El 30 de octubre pasado trascendió el informe “El español en el mundo 2023”, del anuario que ha presentado el Instituto Cervantes en Madrid. Este indica que han superado por primera vez los 600 millones de personas en todo el mundo en 2024 (600.607.806 personas), con casi 500 millones de hablantes nativos, y continúa como segunda lengua materna en el mundo, tras el chino mandarín.

Para el director del Instituto, Luis García Montero: “Siguiendo las indicaciones de nuestros especialistas nos parece muy importante a la hora de evaluar unir la alta cultura con la cultura popular. Somos la lengua de Cervantes pero también la lengua de una parte muy notable de la oferta de música, series, películas y videojuegos”.

Otro dato importante: la población de países hispanohablantes: 488.215.319, mientras que España posee 48.692.804. Los 600 millones de personas que hablan español convierten al idioma en la segunda lengua materna del planeta, por detrás del chino mandarín, y por encima del inglés, el hindi y el árabe. Sin embargo, el número de países en los que el español es oficial, vehicular o mayoritario, es menor que el de países hablantes de inglés, francés o árabe. En este sentido, el índice de vehicularidad del español como segunda lengua es el más bajo de las lenguas oficiales de la ONU, mientras que el coeficiente de hablantes de español como primera lengua está entre los más altos.

El informe revela que los hablantes de español fuera de los países hispánicos se acercan a los 100 millones, principalmente por su trasfondo migratorio. En cuanto a los aprendices, el documento apunta que la mayoría de personas que aprenden español se concentran en Estados Unidos, la Unión Europea y Brasil, debido al peso de la lengua en los sistemas de enseñanza reglada. En 2024, ha habido más de 24 millones (24.208.813 personas) de personas que aprenden español.

Al respecto, el informe apunta que, durante los últimos diez años, el número de aprendices de español ha crecido a un ritmo medio del dos por ciento, impulsado por su dinamismo en países de la Unión Europea y África occidental y central.

En los países hispanohablantes, la proporción de hablantes con dominio nativo del español es del 93,63% de la población. Entre los países hispanohablantes, solamente Paraguay, Guatemala, Bolivia y Guinea Ecuatorial tienen una proporción de nativos de español inferior al 85%.

Ecuador, Venezuela y Guatemala son los países hispanohablantes con los registros más bajos en cuanto al dominio del español entre su población indígena, con más de un 20% de personas que no hablan esta lengua (en el caso de Ecuador, el porcentaje alcanza un 34,2% de población indígena).

Por otro lado, el informe destaca que el español se ha consolidado como una de las opciones principales para usuarios de plataformas, como Netflix o Spotify, y también para consumidores de videojuegos.

Así, España es el quinto productor de series entre las cien más vistas de Netflix en el mundo. Y es, junto con Reino Unido, el mayor productor de series de ficción en Europa. En 2024, La Sociedad de la nieve, de Juan Antonio Bayona, se sitúa en el segundo puesto de películas de habla no inglesa más vista en la historia de Netflix, con 94,4 millones de visionados. El tercer puesto es para otra película española, Nowhere, de Albert Pintó, con 85,7 millones de visualizaciones.

Veremos cómo, en los próximos años, sus países ibéricos saldrán a competirle en este y otros rubros (cine, software, música, traducción, etc.). Teniendo en cuenta que los primeros 6 países de habla hispana casi triplican en tamaño demográfico, PBI y flujo de capitales propios.

Los 600 millones de personas que hablan español convierten al idioma en la segunda lengua materna del planeta, por detrás del chino mandarín, y por encima del inglés, el hindi y el árabe. Sin embargo, el número de países en los que el español es oficial, vehicular o mayoritario, es menor que el de países hablantes de inglés, francés o árabe. En este sentido, el índice de vehicularidad del español como segunda lengua es el más bajo de las lenguas oficiales de la ONU, mientras que el coeficiente de hablantes de español como primera lengua está entre los más altos.

El informe revela que los hablantes de español fuera de los países hispánicos se acerca a los 100 millones, principalmente por su trasfondo migratorio. En cuanto a los aprendices, el documento apunta que la mayoría de personas que aprenden español se concentran en Estados Unidos, la Unión Europea y Brasil, debido al peso de la lengua en los sistemas de enseñanza reglada. En 2024, ha habido más de 24 millones (24.208.813 personas) de personas que aprenden español.

Al respecto, el informe apunta que, durante los últimos diez años, el número de aprendices de español ha crecido a un ritmo medio del 2%, impulsado por su dinamismo en países de la Unión Europea y África occidental y central.

Precisamente, el profesor en la Universidad de Oviedo Eduardo Viñuela, encargado del informe “El español se canta más que nunca”, ha asegurado que el momento actual es “muy bueno” para la música en español, que va creciendo de forma “ininterrumpida”. Así, ha destacado el “boom latino” de los años 2000 con exponentes como Shakira, Luis Fonsi o Daddy Yankee.

Después, en la era de TikTok, la música en español ha continuado con gran presencia en redes sociales, generalizándose las creaciones amateur, que han disparado los datos de consumo con hitos como el caso del artista Bad Bunny o Karol G, que han llegado al primer puesto en la lista de Billboard con música en español, algo que no era lo “común”.

En el ámbito de la traducción, la lengua española se encuentra en el 6º lugar entre los idiomas traducidos, pero 

En el ámbito de la traducción, la lengua española se encuentra en el 6º lugar entre los idiomas traducidos, pero entre los cincuenta autores más traducidos a escala mundial tan solo aparece un escritor hispanohablante, Gabriel García Márquez, en el puesto 49 con 1.382 traducciones. La autora más traducida es Agatha Christie con 7.236 traducciones.

miércoles, 3 de abril de 2024

"La desigual distribución de capitales económicos, pero también simbólicos, en el campo editorial globalizado del español"

El siguiente artículo de la investigadora y traductora Laura Fólica fue publicado en el número 29 de Latin America Literature Today, con el marco de un dossier dedicado a la traducción latinoamericana en España.

El español como lengua de traducción: variedades en tensión en el mercado editorial actual


En Alfaguara publicamos un libro de Rey Rosa.
Lo habían traducido del guatemalteco al español.
Me odió Rey Rosa. A lo largo del tiempo la editorial cambió.

Declaración de Juan Cruz en el Foro Edita Barcelona, 2019


¿Se traduce de un español a otro en la industria editorial hispanohablante? Pareciera ser una práctica condenada cuando incumbe a textos literarios, tal y como deja ver la declaración de Juan Cruz, exeditor de Alfaguara; pero, ¿qué pasa cuando se trata de traducciones?

En este ensayo se revisan dos dicotomías presentes en la doxa del mercado editorial del español: la primera es la oposición entre lengua literaria y lengua de traducción; la segunda, ya situados en la lengua de traducción, se da entre las variedades del español utilizadas para traducir, oponiendo la traducción editada en España a la de América Latina.

Lengua de escritura y lengua de traducción: Dos representaciones antagónicas

La oposición entre lengua de escritura literaria y lengua de traducción suele ser defendida por lxs editorxs. Una cosa es el español empleado para crear literatura y otra el que se requiere para traducir literatura. La editorial Anagrama, fundada en Barcelona en 1969, es experta en enfrentarse al problema de la variedad lingüística, ya que ha labrado buena parte de su prestigio editorial como “descubridora” de autorxs latinoamericanxs que, una vez editadxs en su colección “Narrativas hispánicas”, regresan más prestigiadxs a sus campos nacionales; valga el ejemplo de Bolaño, que funcionó durante años como “marca” de la editorial. En ese sentido, Teresa Ariño, legendaria responsable de las traducciones de Anagrama, es clara: “en los originales hay que dejar lo que el autor quiere poner, la traducción es la traducción”.

Si bien la peninsularización de escritorxs latinoamericanxs hoy es condenada, no ocurre lo mismo con lxs traductorxs. En esos casos, la lengua del traductxr se adecúa a la norma peninsular. Marc García, editor responsable de Anagrama, explica que “en un original el autor usa su variante. En la traducción, el autor original usa su variante y tú tienes que escoger a qué variantes lo vuelcas. Nosotros volcamos a la variante peninsular porque estamos radicados aquí [en Barcelona]”. Así pues, el español del escritxr sería respetado mientras que la traducción necesariamente debería adaptarse a la lengua de la editorial en cuestión. En este caso, las decisiones editoriales de Anagrama son tomadas en Barcelona para su público español, si bien la editorial compra derechos y distribuye en todo el mercado hispanoparlante.

Oponiéndose a esta división entre lengua literaria y lengua de traducción, el traductor mejicano Arturo Vázquez Barrón, cofundador de la Alianza Iberoamericana para la Promoción de la Traducción Literaria, explica qué pasa cuando en México se reciben traducciones hechas en España:

"Al lector muchas veces le resultan chocantes las traducciones españolas porque están llenas de tíos y gilipollas y demás, pero nadie exige que una novela española se adapte al español mexicano. Si eso no se exige para los originales, ¿por qué forzosamente se tiene que exigir para las traducciones?" (en Santoveña, 2010: 245-246).

Si bien desde el Convenio de Berna de 1886 para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas la traducción es descrita como escritura de creación, la explicación de este doble baremo para juzgar su lengua –sea de obra original o de traducción–, se debe a que esta última goza de menos legitimidad que la primera y, por tanto, está más sujeta a las restricciones normativas impuestas por la industria editorial. Valga aclarar que esta falta de legitimidad no es algo inherente al objeto, sino que responde a una construcción social. Tal y como analiza el crítico estadounidense L. Venuti (1995), la representación hegemónica de la traducción se regiría por el “paradigma de la invisibilidad”: la traducción suele considerarse una práctica invisible o, mejor dicho, invisibilizada por el mercado editorial y la industria cultural. Esta invisibilidad, basada en la “estrategia de la fluidez”, es la que permite sostener la “ilusión individualista de la presencia autoral” para quien desea acceder, sin mediaciones, a su autxr extranjerx.

Llevándola al territorio de nuestra lengua, ¿cómo se manifiesta esta estrategia de la fluidez? Aquí me interesa recuperar la situación de las distintas variedades del español frente al denominado “español neutro”, para complejizar la estrategia de “traducir en neutro”. ¿El neutro representa el paradigma de la invisibilidad? O, por el contrario, ¿rechaza la fluidez al presentarse como una construcción no compartida por ningún hispanohablante?

El (des)prestigio del español neutro
Al leer guías de estilo de las editoriales o al hablar con editorxs y traductorxs, la mención al “neutro” aparece como un tópico recurrente para referirse a una variedad “común”, “internacional” o “general” del español que pueda trascender las fronteras nacionales. El adjetivo “neutro”, cargado de significado durante épocas de guerra, busca evitar la contienda lingüística, pero al pretender vaciar su polemos no hace más que volverla evidente. Las variedades están en pugna porque algunas son priorizadas y otras desestimadas en la industria editorial.

El llamado “español neutro”, nacido para la industria audiovisual, pasó rápidamente a la industria editorial globalizada del español. Según la investigadora argentina Gabriela Villalba, el español neutro es una “imposición, por parte del mercado editorial, de una koiné literaria que satisfaga la exportación” (2017: 382). Aunque pretendidamente desterritorializada, esta koiné estaría próxima a la norma madrileña, pasada por el tamiz panhispánico. Sus rasgos más salientes serían: “el uso de tú/ustedes y sus formas verbales para la segunda persona, variaciones aspectuales en el uso de los pretéritos donde el rioplatense solo admite el simple, el uso de variantes léxicas del español estándar según la norma madrileña, representada por el DRAE, y la neutralización de referencias a variedades regionales” (Villalba 2007: 3).

Según dónde se enuncie, esta koiné de traducción adoptará diferentes funciones. Es cierto que, tanto en España como en América Latina, lxs editorxs pretenden una circulación ampliada de contenidos a ambos lados del Atlántico, pero la estrategia de traducción para garantizar esa circulación no es la misma. Para algunxs, el recurso al neutro es la vía que garantiza esa circulación, mientras que, para otrxs, no es más que una estrategia inviable.

Entre lxs editores argentinxs, hay quienes defienden el neutro como una utopía positiva de consenso y otrxs como un horizonte negativo de cierre discursivo; sin embargo, todxs lo mencionan a la hora de ligar la causalidad de la circulación de los libros con la evitación de marcas locales en el texto traducido. Leonora Djament, de la editorial Eterna Cadencia, reconoce cierta tensión al respecto: “creemos que no existe el español neutro pero a la vez sabemos que se está traduciendo para toda la región y que hay que tener en mente a los lectores de todos los países en lengua española a la hora de traducir”. La misma salvedad hace Maximiliano Papandrea de Sigilo, quien no cree que sus traductores escriban en neutro pero sí que eviten marcar localmente sus textos con el rioplatense, ya que este sonaría muy dialectal. “Si distribuyo en España, esta estrategia sería un suicidio”, concluye. Igual opinión sostiene Salvador Cristóbal, de Fiordo, quien piensa en una traducción regional para América Latina liberada de argentinismos. En ese sentido, el neutro sería, para él, una “linda utopía. No existe puro, pero se puede apuntar a recrearlo”.

La circulación de los libros traducidos en América Latina requiere de una estrategia que invisibilice las variedades locales y las acerque más a la norma madrileña bajo su aspecto “neutral”…

Muchas veces las editoriales compran los derechos de traducción para toda el área idiomática del español y, dado que distribuyen en toda esa zona, su estrategia de traducción resulta coherente con sus condicionantes económicas; sin embargo, esta estrategia es defendida también por pequeñas editoriales que adquieren derechos de traducción solamente para una distribución nacional. En esos casos, como nos ilustra Villalba (2017), la traducción en neutro sigue operando como “práctica prestigiadora”, porque permite mantener la creencia de que los libros, en un eventual futuro promisorio, podrán trascender las fronteras y llegar a más lectorxs. Este rasgo de supuesta incoherencia con las condiciones reales de circulación de estas editoriales nos demuestra, en cambio, que el capital simbólico no puede reducirse a explicaciones economicistas: el neutro es una estrategia de traducción dadora de legitimidad en el campo cultural argentino y latinoamericano.

La representación opuesta se activa en editoriales españolas, como es el caso de Anagrama, que traduce desde Barcelona para el mundo hispanoparlante dado que compra los derechos de traducción para toda el área idiomática y, efectivamente, está presente en la región distribuyendo o imprimiendo directamente en los países latinoamericanos. Consciente del malestar que despiertan sus traducciones en América Latina, Teresa Ariño justifica el proceder de la casa: “Sí que hay muchas quejas, pero qué vamos a hacer, son libros que no se pueden aplanar. Para nosotros, hacer una cosa estándar es aplanar el libro”. El estándar (“un español general de aquí”) es la variedad que emplean, esto es, un español que se halla más próximo a un español de Madrid. Al mismo tiempo, la localización del producto en las variedades latinoamericanas es impensada: “no podemos hacer ediciones para los demás países, es una cuestión económica, de mercado”, concluye Ariño. Otra vez, la explicación económica viene a justificar una política de traducción. La neutralización del texto en estos casos no dotaría de prestigio sus libros, sino todo lo contrario; a su vez, la variedad permitida en la literatura traducida es la propia.

La desigual relación de las variedades cuando salen de su territorio nacional –sea ibérica circulando en América Latina o latinoamericanas circulando en España–, la confirma Ana Mata, traductora española y docente de la Universitat Pompeu Fabra, quien en su trayectoria profesional con editoriales españolas ha tenido que peninsularizar traducciones provenientes de América Latina así como preparar libros en Barcelona que circularían por todo el continente americano:

Por ejemplo, ahora uno de los libros que estoy coordinando se va a presentar antes en Colombia que aquí. Yo pregunté: “Entonces, cuando me llegue la traducción, ¿tengo que tratar a ese libro de alguna manera?”. Respuesta: “No, lo hacemos desde aquí”. La traducción se ha hecho aquí pero el libro se va a presentar antes en Colombia. Lo digo porque al revés no se hace. Cuando ha ocurrido al revés, un libro que ha salido allí de estos sellos internacionales, luego se ha querido relanzar aquí, sí que se ha corregido para sacarlo en España.

Estas declaraciones nos mueven a pensar en la importancia de entender las condiciones sociales de producción del “español neutro”, para abandonar el lugar común según el cual la lengua común es aquella que no está marcada con singularidades locales. Si la lengua literaria no puede ser pensada por fuera de las marcas del “aquí y ahora” de lxs autorxs, la traducción literaria, entendida como práctica creadora, tampoco puede borrar estas condiciones materiales.

Así pues, ya sea una neutralización prestigiadora para el caso de América Latina o una aclimatación a los rasgos locales para el caso de España, en ambos vimos que lxs editorxs apelan a un argumento económico para justificar estrategias de traducción opuestas. La circulación de los libros traducidos en América Latina requiere de una estrategia que invisibilice las variedades locales y las acerque más a la norma madrileña bajo su aspecto “neutral”, mientras que en España, la norma madrileña es la asumida como aquella que puede circular libremente en todo el territorio del español. Desde España, la estrategia de neutralización quitaría valor literario a sus traducciones, que se ofrecen “peninsulares” sin tapujos. De este modo, se vuelve patente la desigual distribución de capitales económicos, pero también simbólicos, en el campo editorial globalizado del español, cuyas variedades están en tensión cuando se trata de elegir la lengua con la que se enuncia la literatura traducida.


Referencias:
Santoveña, M. et al. 2010. De oficio, traductor. Panorama de la traducción literaria en México. Ciudad de México: Bonilla Artigas.
Venuti, L. 1995. The Translator’s Invisibility. Londres/Nueva York: Routledge.
Villalba, G. 2007. “La tensión entre el español neutro y el rioplatense en las pautas de traducción”. Actas de las I Jornadas Hispanoamericanas de Traducción Literaria, Centro Virtual del Instituto Cervantes.
Villalba, G. 2017. “Representaciones sobre el español en la traducción editorial argentina: metodología de una investigación”. El taco en la brea 1(5): 380-407.

Notas:
Este artículo es una relaboración de parte del capítulo “¿Una lengua común que nos separa? La intraducción en el territorio actual del castellano” (forth., 2024), realizado en el marco de los proyectos de investigación “Social Networks of the Past”, ERC St. Grant (Nº 803860) y “The Novel as Global Form: Poetic Challenges and Cross-Border Literary Circulation” (PID2020-118610GA-I00 / AEI / 10.13039/501100011033).

Las declaraciones de lxs editorxs M. García, T. Ariño, L. Djament, M. Papandrea, S. Cristóbal y de la traductora A. Mata fueron tomadas de entrevistas realizadas por L. Fólica entre diciembre de 2018 y mayo de 2019.

jueves, 9 de noviembre de 2023

"Llamar castellano a la lengua es una definición política"


En su columna del diario Perfil, de Buenos Aires, del pasado 5 de noviembre, Damián Tabarovsky se apoya en un detalle para cuestionar la denominación que los españoles suelen darle al castellano.

La lengua lateral

Es muy conocido el pasaje de Freud en el que en un viaje en tren entabla una conversación con un desconocido, donde hablan sobre Italia y los frescos del Juicio Final de la cúpula de la catedral de Orvieto. Freud olvida el nombre del autor de la obra (Signorelli) y en su lugar recuerda los de Botticelli y Boltraffio, otros pintores. Partiendo de esa anécdota, Freud desarrolla una gran argumentación sobre el olvido del nombre y su relación con el inconsciente. Menos subrayado es que ese viaje transcurre en Yugoslavia, y que poco antes, en la misma conversación, Freud había mencionado a los turcos que viven en Bosnia y en Herzegovina. Slavoj Žižek, nacido 1949 en Liubliana, entonces perteneciente a Yugoslavia, no deja pasar ese detalle, y avanza sobre cómo aparece Yugoslavia en la obra de Freud. Según afirma, Freud se ocupa una sola vez de ese país, o mejor dicho, de un paciente de esa nacionalidad. El paciente yugoslavo, pobre y poco formado intelectualmente, no logra mejorar, y después Freud le pide que desista de seguir con el tratamiento, agregando que el psicoanálisis no está en condiciones de tratar con ese tipo de gente. Obviamente Žižek retoma el comentario despectivo de Freud para leerlo en clave clasista (el psicoanálisis no es para los pobres), pero sobre todo para ironizar sobre el aspecto nacional: el psicoanálisis no es para yugoslavos. Hay ahí, en esa nacionalidad, una lateralidad, una marginalidad, un corrimiento del discurso central de la teoría europea que Žižek, con un dejo borgeano, elogia: el pensamiento yugoslavo pertenece a la filosofía universal, pero desde el margen.

Pensaba en todo esto mientras leía Pardonner. L’impardonnable et l’imprescriptible, de Jacques Derrida, publicado en Francia por la editorial Galilée, hace ya varios años. Allí establece una tensión entre “perdón” y “don” –un concepto incluido dentro del otro–, pero antes, para establecer esa distinción, aclara que eso ocurre básicamente “en su filiación tortuosa, de origen latino”, tomándose el trabajo de dar el ejemplo en diferentes idiomas: perdâo, en portugués; perdono, en italiano, y “perdon, en español”. Así tal cual: perdón sin tilde. ¿De quién es el error? ¿De Derrida? ¿De los correctores? ¿De la editorial? Poco importa. Interesa sí, el error en su dimensión significativa: Derrida, el políglota, el que establece juegos de palabras en más de una lengua, erra cuando llega al castellano. Olvida un detalle, apenas un signo gráfico, una mera tilde. Pero lo suficiente como para remarcar la dimensión desconocida, lateral, descentrada, subalterna del castellano. Quizás el error de Derrida comenzó cuando, en francés decidió llamar a ese idioma espagnol, reproduciendo acríticamente el carácter militar y nacional de la lengua y sus instituciones normalizadoras (la Real Academia Española) y de marketing (el Instituto Cervantes), antes que llamarla castillan, hermoso y apropiado término que remite no a un Estado, sino a un fragmento, una región, una isla en un archipiélago de islas diversas dentro de una misma lengua. Llamar castellano a la lengua es una definición política. El interés del castellano reside en ser una lengua lateral, subalterna, menor, en el margen: en esas condiciones la literatura se vuelve excéntrica, es decir: literatura.

Derrida, el políglota, el que establece juegos de palabras en más de una lengua, erra cuando llega al castellano.

lunes, 6 de noviembre de 2023

Si se lee bien, se verá que no se hablá de la lengua, sino de sus posibilidades económicas

Luis García Montero

El pasado 30 de octubre, Daniel Gigena publicó un artículo en el diario La Nación, de Buenos Aires, en cuya bajada se lee: "El Instituto Cervantes presentó hoy su informe estadístico anual, por 'una lengua sin sesgos, democrática y orgullosa de su poder hegemónico' ".

Un 7,5% de la población mundial habla español, la segunda lengua materna y la más usada para la comunicación después del inglés

Queremos que el español sea una lengua sin sesgos, democrática, orgullosa de su poder hegemónico, pero muy respetuosa de los valores democráticos”, dijo hoy el escritor Luis García Montero, director del Instituto Cervantes (IC) en el acto de presentación de El español en el mundo 2023. Anuario del Instituto Cervantes, que se publica desde 1998. Lo acompañaron, entre otros, el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares, y la directora académica del IC, Carmen Pastor Villalba. Según el informe, que se puede leer en este enlace, con casi quinientos millones de hablantes el español es la segunda lengua materna del mundo, después del chino mandarín. A los 499.947.796 de hablantes nativos hay que sumar casi un millón de personas que lo hablan como lengua extranjera.

Con distinto grado de competencia, se comunican en español un total de 599.405.122 personas en el mundo: el 7,5 % de la población mundial. Más de veintitrés millones de personas estudian español: ocho millones lo hacen en Estados Unidos, que en 2060 se convertirá en el segundo país hispanohablante del mundo después de México; cuatro millones, en Brasil, y 3,5 millones en Francia. Si la comunidad hispana en Estados Unidos fuera un país independiente, su economía sería la quinta más grande del mundo. El 67,6 % de los hispanos en Estados Unidos utiliza el español en el entorno familiar y en las elecciones presidenciales de 2024, el voto hispano será crucial en estados decisivos como Florida o Arizona.

Por número de hablantes totales, el español es hoy la cuarta lengua del mundo, por detrás del inglés, el chino mandarín y el hindi, pero es la segunda lengua de comunicación internacional, solo por detrás del inglés. Los países hispanohablantes representan el 6,2 % del PIB mundial y, con el 7,9 % se ha convertido en la tercera lengua más utilizada en internet, detrás del inglés y el chino (aunque es la segunda más utilizada en redes sociales). El 87 % de los turistas que visitan los países donde el español es lengua oficial proceden de ámbitos lingüísticos distintos al hispanohablante.

“El objetivo de nuestro trabajo es sentirnos orgullosos de la importancia del español, en lo que se refiere a lengua y cultura, pero también intentar que este orgullo no se convierta en autocomplacencia; tenemos que trabajar para reforzar la presencia del español en el mundo”, dijo García Montero, que recomendó enfocarse en el “prestigio” y el “peso económico” de la lengua y no solo en la demografía. Aunque seguirá creciendo en términos absolutos, el peso relativo del español disminuirá en los próximos años del 7,5 al 6,5 %, debido al incremento demográfico del África subsahariana.

Más del 15% de los habitantes de la Unión Europea (UE) -donde el español es la segunda lengua más estudiada en escuelas secundarias- puede comunicarse en la lengua de sor Juana Inés de la Cruz: el porcentaje representa unas 76 millones de personas. El Brexit conllevó un incremento de peso relativo del español en la UE y estimuló la demanda de su estudio en el Reino Unido, con dos millones de personas.

“Enseñar un idioma es mucho más que enseñar un vocabulario; nuestro idioma tiene que ver con los valores de nuestra sociedad, en las palabras caben muchos siglos, muchas ilusiones, muchos matices. El lenguaje puede ser utilizado para mentir, para insultar o para buscar la comunicación que consolida una comunidad”, reflexionó García Montero, que en estos días se halla envuelto en una polémica por las denuncias de la profesora María Asunción Mateo, viuda de Rafael Alberti, que en su libro Mi vida con Alberti lo acusa de haberla difamado y acosado.

Después del inglés, el español es la segunda lengua en la que se publican más documentos científicos. En 2022, apenas el 1,3 % de los artículos que figuraban en la base de datos Web of Science fueron redactados en español (el 94 % en inglés). El 57 % de la producción científica del ámbito hispanohablante se realiza actualmente en España y más del 70 % de la producción científica en español se concentra en tres áreas temáticas: ciencias sociales, ciencias médicas y artes y humanidades.

El Anuario contiene ensayos académicos sobre lenguaje inclusivo, lenguas de signos, el sistema Braille, la dislexia y el lenguaje de la administración (o “burocratrez”) como una “antilengua” o barrera comunicativa, a cargo de García Montero, Estrella Montolío Durán e Irene Yúfera Gómez, María Luz Esteban Saiz y Saúl Villameriel García, Andrés Ramos Vázquez y Antonia Liberal Trinidad. “Las realidades de machismo permanecen latiendo por debajo de decir ‘amigos, amigas, amigues’”, señaló García Montero.

“En nuestras interacciones con la Administración, a menudo los ciudadanos devenimos ‘infantes’, en el sentido etimológico del término (’sin habla’), criaturas desvalidas y sin agencia propia -se lee en el lúcido ensayo de Montolío Durán sobre el ‘tecnolecto’ burocrático-. De hecho, ante una Administración oscura, todos constituimos población indefensa. Claro está, algunos grupos sociales resultan más frágiles que otros. Cuanto menor dominio de la lengua o lenguas oficiales, menor grado de escolarización y, por tanto, de habilidades de literacidad, menor disponibilidad de tiempo para invertirlo en la resolución de trámites administrativos, menores capacidades de todo tipo..., mayor es entonces el grado de vulnerabilidad e indefensión”.

Se incluyen, además, trabajos “microdemolingüísticos” sobre la situación del español en cinco países: Tailandia, Portugal, Ucrania, República Democrática del Congo e Irán, “zonas que viven una situación difícil y de qué manera eso nos compromete democráticamente con estas sociedades”, remarcó el director del IC.

El fútbol, las series de televisión, la literatura, el turismo y la inmigración “hacen viajar” el idioma de Cervantes por el mundo. “Está en auge en Tailandia”, dijo uno de los profesores de español en ese país asiático. “El español mola, y mucho”, destacó su colega en la República Democrática del Congo, donde muchos jóvenes optan por estudiar la lengua española.

lunes, 18 de octubre de 2021

"Potenciar el valor económico del español": los gallegos nunca se olvidan de la guita

El pasado 15 de octubre, Daniel Gigena publicó en La Nación la siguiente nota sobre el informe anual del Instituto Cervantes respecto de la situación del castellano, lengua a la que llaman “español”. La información puede leerse a continuación

“El español ya no es considerado una lengua de pobres en Estados Unidos”

 

Si usted está leyendo esta nota es sin duda, según el informe dado a conocer este jueves por el Instituto Cervantes (IC), uno de los 591 millones de usuarios potenciales del idioma español (esta cifra aglutina al Grupo de Dominio Nativo, el Grupo de Competencia Limitada y el Grupo de Aprendices de Lengua Extranjera). Con motivo del 30º aniversario del IC, el anuario 2021 elaborado por setenta académicos de la institución ha estudiado la evolución del español en estas tres últimas décadas. Desde la creación del IC en marzo de 1991, la cantidad de hispanohablantes creció un 70 %. El anuario, además, brinda información de los 45 países en los que el Instituto Cervantes tiene presencia, con sedes en Bruselas, Nueva York, El Cairo, San Pablo, Cracovia, Moscú, Praga, Amán, Costa de Marfil, Pekín y Nueva Delhi. A mayor cantidad de IC en el mundo, más cantidad de estudiantes de español. La presentación se hizo desde el canal de YouTube del IC.


El vigesimosegundo informe del IC está acompañado por unas palabras preliminares del rey de España, Felipe VI. “El español es un motor cultural y económico indudable, no solo por su potencial como idioma de aprendizaje en el mundo, sino también por los valores que encarna y transmite, unos valores compartidos hoy por España y por tantas otras naciones en varios continentes que, a través de una larga y rica historia conjunta, han llegado a ser sociedades abiertas y vitales”.

También se publica un texto del director del instituto, el escritor, catedrático y pareja de Almudena Grandes, Luis García Montero. “Dieciocho de los veintisiete países miembros de la Unión Europea prefieren el español como segunda lengua extranjera a estudiar -dijo García Montero en la presentación del informe-. Dato para nosotros importante porque nuestro trabajo se basa en una conciencia panhispánica de que formamos una comunidad muy importante en la globalización e internacionalización”. En internet, el español es la tercera lengua más usada después del inglés y del chino y, en redes sociales, la segunda. España, la Argentina y México figuran entre los quince principales países productores de películas del mundo, y España y la Argentina, entre los quince principales países productores de libros del mundo. “Es un idioma que goza de buena salud”, celebró García Montero, e indicó que el desafío es convertirla en una lengua de ciencia y tecnología, y difundirla en países del África subsahariana y Asia.


Según el anuario de 2021, actualmente casi 493 millones de personas tienen el español como lengua materna. El grupo de usuarios potenciales de español en el mundo, como se dijo, supera los 591 millones, lo que representa el 7,5 % de la población mundial. El español es la segunda lengua más hablada en el mundo como lengua nativa, tras el chino mandarín, que cuenta con 950 millones de hablantes. Más de 24 millones de alumnos estudian español como lengua extranjera en 2021. “En concreto, 24.069.206″, establece el anuario, que se puede leer en este enlace.


Como se dijo, desde la puesta en marcha del IC, la comunidad hispanohablante creció casi un 70 %. “Cuanto mayor es el número de hablantes de español, mayor puede ser también su prestigio”, se indica en el informe, que enumera algunos factores que explican el crecimiento de la población hispanohablante. “Desde una perspectiva meramente demográfica, el fuerte crecimiento de la población en países donde el español es lengua oficial es evidente: solo el aumento de la población de México, el principal país por número de hispanohablantes, supone sumar a las cuentas del español alrededor de 1,2 millones de hablantes al año -se destaca-. A este desarrollo demográfico hay que añadir, también, la incorporación de gran parte de la comunidad indígena de estos países, ya sea en calidad de hablantes bilingües o con una competencia limitada”. Fuera de los países de habla hispana, el principal “motor” de crecimiento de la comunidad hispanohablante es Estados Unidos, donde durante las tres últimas décadas la comunidad hispana ha registrado tasas de natalidad muy superiores a la media del país.


Desde el Cervantes se anticipa que el número de hispanohablantes seguirá creciendo en las próximas cinco décadas, pero su peso relativo disminuirá de manera progresiva de aquí a final de siglo. Se prevé que en 2100, solo el 6,3 % de la población mundial podrá comunicarse en español. También se predice que en 2060, Estados Unidos será el segundo país hispanohablante del mundo, después de México y que el 27,5 % de la población estadounidense será de origen hispano. “Es importante anotar que el español tiene cada vez un espacio más consolidado en Estados Unidos”, dijo Montero, y agregó que la lengua de sor Juana Inés de la Cruz ya no es considerada allí una “lengua de pobres” ni una lengua secundaria. “Se reconoce ya de manera clara la importancia del español”, destacó. En treinta años, la cantidad de votantes hispanos en Estados Unidos se ha multiplicado por tres, de once millones a más de treinta y dos millones de personas.


El español en el mundo es la principal publicación académica del instituto, y cada año se actualizan los datos principales sobre la lengua española, junto a otros asuntos relevantes sobre la presencia internacional de la cultura hispánica. Centrado en el ámbito de la investigación y a cargo de diferentes autores y especialistas de todos los campos académicos, el informe abarca tanto la promoción internacional y enseñanza del español como lengua extranjera como con difusión cultural de las manifestaciones artísticas y científicas de la comunidad hispanohablante en el mundo


Una de las metas del IC es potenciar el “valor económico del español”. “Una lengua común es como una moneda única”, dijo durante la presentación del anuario el catedrático José Luis García Delgado sobre las ventajas del español como lengua pluricéntrica (es decir, hablada con sus variantes en distintos países del mundo). “Es necesario afrontar la transformación digital, porque podemos estar produciendo mucho pero si no lo hacemos visible e interconectado, estaremos perdiendo una batalla contra otros idiomas, en especial, el inglés”, señaló la investigadora Elea Giménez Toledo, que se refirió al español como lengua de comunicación científica.

 

sábado, 13 de julio de 2019

La explicación más sencilla suele ser la más probable


Marietta Gargatagli termina su serie de tres entradas consecutivas con una reflexión en forma de lista aplicada al término “iberoamericano” y apela al fraile franciscano y filósofo inglés Guillermo de Ockham (1290-1349).  

Ockham descubre América

En 1958, Borges se reía con Bioy de que alguien usara la expresión “literatura iberoamericana” como si esa literatura existiera. Ahora el nombre se aplica a todo: premios, secretarías, observatorios, redes, agencias, cumbres. Sin duda, un triunfo del nominalismo. Guillermo de Ockham aplaude desde el siglo XIV. La navaja de Ockham también. La explicación más sencilla suele ser la más probable.

/Becas Jóvenes Líderes Iberoamericanos de la Fundación Carolina/ Campus Internacional para jóvenes iberoamericanos/Carta Cultural Iberoamericana/ Centro Iberoamericano de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas, CIAPAT/ Centro Iberoamericano de Desarrollo Estratégico Urbano, CIDEU/ Cine iberoamericano/ Comité de Dirección Estratégica de los Organismos Iberoamericanos, CoDEI/ Comunidad iberoamericana. Organismo internacional al servicio de Iberoamérica dependiente de la Secretaria General Iberamericana (Madrid)/ Conferencia de Directores Iberoamericanos del Agua, CODIA/ Conferencia de Ministras y Ministros de Trabajo de Iberoamérica sobre el futuro del Trabajo/ Conferencia de ministros de Justicia de los países iberoamericanos/ Conferencia Iberoamericana de Ministros de AdministraciónPública y Reforma del Estado/ Conferencia Iberoamericana de Ministros de Cultura/ Conferencia Iberoamericana de Ministros de Educación/ Conferencia Iberoamericana de Ministros de Justicia (Asamblea Plenaria Ordinaria, COMJIB/ Conferencia Iberoamericana de Ministros de Juventud/ Conferencia Iberoamericana de Ministros de Medio Ambiente/ Conferencia Iberoamericana de Ministros y Altas Autoridades de Cultura/ Congreso Iberoamericano de Fútbol/ Congreso de Prevención de Riesgos Laborales en Iberoamérica, Prevencia 2019/ Congresos Iberoamericanos de Cultura/ Consejo Iberoamericano del Deporte, CID/ Convenio Multilateral Iberoamericano de la Seguridad Social/ Cuarto Sector en Iberoamérica/ Cuentes satélites en Iberoamérica/ Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno/ El “faro” de la literatura iberoamericana que durante décadas iluminó la cultura en español “se ha apagado”/ Espacio audiovisual iberoamericano/ Espacio Cultural Iberoamericano, ECI/ Espacio Iberoamericano del Conocimiento/Estudio sobre la perspectiva de género en los sistemas de Seguridad Social en Iberoamérica/ Feria Internacional del Libro 2019 anfitrión de la literatura Iberoamericana/ Festival Iberoamericano de Teatro/ Fondo de Ayudas para las Artes Escénicas Iberoamericanas/ Foro Iberoamericano de Mecanismos de Implementación Nacional de la Agenda 2030/ Icex. España exportaciones e inversiones. Licitaciones públicas en Iberoamérica/ Instituto Internacional de Literatura Iberoamericana/ Miami será la capital gastronómica iberoamericana en 2019/ Observatorio Iberoamericano de la Comunicación/ Observatorio iberoamericano de cultura/ Organismo Internacional de Juventud para Iberoamérica/ Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura, OEI/ Organización Iberoamericana de la Juventud, OIJ/ Organización Iberoamericana de Seguridad Social/ Premio Enrique V. Iglesias al Desarrollo del Espacio Empresarial Iberoamericano/ Premio Iberoamericano de Educación en Derechos Humanos Oscar Arnulfo Romero/ Premios Platino del Cine Iberoamericano/ Primer Encuentro Iberoamericano de Cineastas Emergentes 2019/ Premio Iberoamericano de la Calidad-Excelencia en la Gestión/ Programa de Apoyo al Desarrollo de los Archivos Iberoamericanos/ Programa Iberoamericano de Ciencia y Tecnología para el Desarrollo, Cyted/ Programa Iberoamericano de Seguridad Vial/ Programa Iberoamericano sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad/ Red de Archivos Diplomáticos Iberoamericanos/ Red de Oficinas Económicas de España en Iberoamérica: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Honduras, México, Nicaragua, Panamá, Paragua, Perú, Puerto Rico, República Dominicana, Uruguay, Venezuela/ Red Iberoamericana de CooperaciónJurídica Internacional/ Red Iberoamericana de Oficinas de Cambio Climático, RIOCC 2019/ Red iberoamericana de Reservas Marinas/ Redes públicas, relaciones editoriales. Hacia una historia cultural de la edición iberoamericana/ Reunión de Ministros y Altas Autoridades Iberoamericanas de Ciencia, Tecnología e Innovación/ Revista Iberoamericana de Educación, RIE/ Secretaría General Iberoamericana, SEGIB/ Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica y el Caribe, SECIPIC/ Secretaría Pro Témpore de la Conferencia Iberoamericana/ Sistema Iberoamericano de Aseguramiento de la Calidad de la Educación Superior, SIACES/ Sistema Iberoamericano Intergubernamental/ Teatro iberoamericano/ Treinta y siete películas iberoamericanas en la Bernilane 2019/ Trofeo EFE de fútbol iberoamericano/ Turismo y gastronomía en Iberoamérica/Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas, UCCI… ETCÉTERA.

viernes, 12 de julio de 2019

"Plantearnos dilemas que ni remotamente tenemos"


Otra serie de reflexiones de Marietta Gargatagli, con sus respectivas e inocultables fuentes, abona nuevamente la cuestión que trata en su artículo de ayer. Se amplia entonces la discusión con razones políticas y económicas que, seguramente, harán las delicias de los gramáticos y lexicógrafos.

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?

Se lee. “Las máquinas que hablan español ya superan a las personas: 700 millones contra 470 millones de humanos que lo tienen como lengua materna. Con esta llamativa afirmación, el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, intervino en el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (Córdoba) […] “Como las máquinas aprenden por sí solas, comienzan a pensar e incluso incorporan inteligencia emocional, su interacción con los humanos y con otras máquinas puede acabar destruyendo la normativa unitaria que el castellano posee […]. Para evitar el desastre es preciso ponerse a trabajar a fin de establecer algún tipo de código que las máquinas acepten […]”. Santiago Muñoz Machado, director de la RAE tranquilizó: “Las academias trabajarán por la unificación y normativización de la lengua de las máquinas”. [i]

Una de las astucias del storytelling empresarial es plantearnos dilemas que ni remotamente tenemos. El contacto con estos discursos nos coloca en una situación incómoda, de falta, de inferioridad, de que el mundo avanza sin nosotros, de qué debemos hacer algo o de que alguien tiene que hacer algo. ¿Vendrán androides y hablarán castellano mal? ¿Máquinas que serán como seres humanos y transformarán el lenguaje con cada enunciado? ¿Máquinas que tendrán que aprender a respetar el negocio?

Vivimos tiempos de un management que abandonó el estilo napoleónico para crear mensajes tolstoianos en los que reverbera la complejidad de la vida y múltiples conexiones entre cosas que no tenemos ni idea de lo que son. En verdad, y podríamos hablar en nombre de toda la humanidad, no nos interesan las máquinas ni su lenguaje. Ni siquiera “la gallega”[ii] despierta prolongado interés.

¿Qué dice este relato distópico? Nada original. Cada congreso de la lengua es una ceremonia de marketing y los argumentos cambian. Sin embargo, hay algo inquietante en la ficción misma: ¿y si no fueran las máquinas del futuro, sino los hablantes del presente los que contemplan esta “lengua española” como una inmensa rareza?


La lengua única y el imperio

La “unidad de la lengua” es una antigua idea que pasó de comentario general entre los lingüistas americanos del siglo XIX (Bello, Caro, Cuervo) a convertirse en imposición en el presente y en una de las “fortalezas” con las que las élites españolas se presentan al mundo. Dicen poseer una lengua con 577 millones de hablantes y los reúne el deseo de tener la misma gramática, diccionario y ortografía. Bastaría el agradable párrafo que copio abajo para comprender que no poseen nada. Ninguna lengua está contenida en un diccionario, una gramática y un libro de ortografía que sólo tienen en común la editorial.

“Por eso mismito, La Cuarta aprovechó el vuelito y vía cuernófono nos pegamos flor de charla con el engeladocrá del Bayer Leverkusen, que estaba concentrado con su teampa’ la próxima mocha en la liga chucrut, pero que en su mollera aún tenía el final de esa novena carrera que aún le tiene la pluma entera parada.”[iii]

Al crearse las Naciones Unidas (1945) la inclusión del castellano como lengua oficial (1946) y lengua de trabajo (1948) tuvo relación exclusiva con América Latina. La España franquista no fue aceptada por la ONU hasta 1955. La incorporación a la Comunidad Económica Europea (ahora Unión Europea) también fue tardía: el español de España tuvo rango de lengua oficial aunque, a diferencia del inglés, francés y alemán, nunca ha sido una lengua de trabajo. [Véase el estado de la cuestión [iv]]

El español ibérico tiene menos hablantes que el ruso, inglés, alemán, francés y está cerca del polaco y no muy lejos de neerlandés. Las variaciones dependen de si se consideran todos los habitantes (46.733.038) o sólo los de las zonas monolingües (28.219.566) donde no se habla catalán, aranés (occitano), gallego, euskera. Sin olvidar idiomas minoritarios (el caló o romaní o el erromintxela, el romaní del País Vasco) y las numerosas formas dialectales. 

La diplomacia económica española mantiene viva una academia de la lengua en Filipinas donde el idioma se perdió y, desde 2016, existe otra institución semejante en Guinea Ecuatorial donde el español es lengua oficial (junto con el francés y el portugués) aunque los guineanos hablan sus propios idiomas. Hasta ahí llega el español no americano.

En España, el tardío Estado liberal de muy lenta y frágil gestación (de 1833 a 1875), la desigual revolución industrial dependiente de las remesas coloniales, la interminable hegemonía de la derecha, la segregación de las clases populares que tan bien ilustraron la novela picaresca, Baroja, Valle Inclán o Galdós, produjeron la supervivencia de una élite social y económica que fue atravesando los regímenes políticos sin solución de continuidad hasta el presente. Pareció guiarla la frase de Lorenzo Valla que Antonio de Nebrija repitió en la dedicatoria de su gramática de la lengua castellana a Isabel la Católica: “la lengua es el instrumento del imperio”. 


Del Consejo de la Hispanidad de Franco 
a la AECID

El sueño despótico de Franco imaginó una institución llamada Consejo de la Hispanidad (1940) “para asegurar la continuidad y eficacia de la idea y obras del genio español”. Organización, en 1945, bautizada como Instituto de Cultura Hispánica; en 1979, como Instituto de Cooperación Iberoamericana, y en 1989, como Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), para “fomentar, coordinar y ejecutar programas y proyectos de cooperación para el desarrollo en el campo económico, cultural, científico y técnico.” No se abominó de los centros ideológicos del fascismo después de la muerte del dictador. Edificios, funcionarios y fines se readaptaron a los nuevos tiempos. No fue el único caso.

Como en la conquista de los mercados americanos del libro, la Argentina estuvo en el principio. En 1988 se creó el primer Centro Cultural de España, el de la calle Florida de Buenos Aires; en 1990 empezaron a llegar las primeras empresas españolas, entre ellas Telefónica; en 1991 la Argentina participó de la primera Cumbre Iberoamericana en México; en 1992 la AECID construyó el segundo Centro Cultural de España, en Rosario; en 1995 se creó en Buenos Aires la Fundación Ortega y Gasset donde hoy se dan cursos de español para extranjeros y se toman los exámenes del Instituto Cervantes; en 1998, la AECID contribuyó a la creación del tercer Centro Cultural de España en Córdoba; en 1999, un ministro menemista [v], mencionado en casos de corrupción y tráfico de influencias, firmó un acuerdo de colaboración con el Instituto Cervantes creado en 1991.

En la década de los noventa se hicieron en América Latina siete “cumbres iberoamericanas” y la aplicación continental del Consenso de Washington facilitó la instalación de las empresas españolas: Iberdrola, Repsol, Gas Natural, Endesa, Banco Santander, Banco BVBA, Ferrovial, ACS, Mapfre, etcétera. Además de embajadas y consulados, existen oficinas comerciales de España en todas las capitales del continente; centros culturales (además de los tres de Argentina) en Asunción, La Paz, Lima. Montevideo, México DF, San José de Costa Rica, San Salvador, Santiago de Chile, Santo Domingo, Panamá, Tegucigalpa, Managua. En Brasil existen sedes del Instituto Cervantes en Sao Paulo, Río de Janeiro, Brasilia, Curitiba, Porto Alegre y Salvador, Recife y Belo Horizonte. En Estados Unidos en Albuquerque, Boston, Chicago, Nueva York y Seattle.


El teatro de las sombras

Cada cierto tiempo, las Cumbres Iberoamericanas o los Congresos de la Lengua diseminan sobre los ciudadanos latinoamericanos una dosis anual o bianual de pertenencia ficticia a una ficticia Comunidad Iberoamericana de Naciones donde, como dijo Quevedo de los sueños, las élites españolas son el teatro, el auditorio, los actores, el argumento y la boletería. Más del 40 % de las ganancias de las empresas del IBEX 35 (índice bursátil de las empresas españolas con más liquidez) lo aporta América Latina.

La red de secretarías de Estado, subsecretarias, oficinas diversas, casa de América en Madrid y Barcelona, fundaciones, becas, conciertos económicos y convenios variadísimos, instituciones de la lengua, de la cultura, multinacionales y vínculos políticos forman una trama interminable de describir pero que reconoce todo lector de los documentos de la historia de América: es pura literatura virreinal. Otra vez.

El “capitalismo emocional”, que convierte las emociones en mercancías, a veces captura personas que prestan su oreja, incluso hay funcionarios que firman cosas, que las aprueban, que no reflexionan ni un minuto sobre la violencia simbólica, la destrucción: imaginar a los latinoamericanos como máquinas que pueden hablar de modo más rentable, nada menos. Imaginarlos como números. Imaginar su experiencia como perpetuo sometimiento.




[ii]No sé si “la gallega” todavía existe.

[iii] Este fragmento lo escribió Pablo González Amado, (Chile, 2010) y lo reproduce Mario Pérez Oliva (espero que no le moleste la cita), médico veterinario en ejercicio, profesor y académico. http://caballosyopinion.com

[v]Manuel García Solá (1953), empresario agrario y exiguo ministro de Educación de la Nación (de abril a diciembre de 1999) fue denunciado por la Oficina Anticorrupción (2000) y mencionado en un escándalo de tráfico de influencias (2010).   


Referencias [Se mencionan sólo textos utilizados para la redacción de estas notas]




Salmon, Christian: Storytelling, Paris, La Découverte, 2001. 

Morán, Gregorio: El cura y los mandarines (Historia no oficial del Bosque de los Letrados): Cultura y política en España, 1962-1996, Akal, 2014.



[2]No sé si “la gallega” todavía existe.

[3] Este fragmento lo escribió Pablo González Amado, (Chile, 2010) y lo reproduce Mario Pérez Oliva (espero que no le moleste la cita), médico veterinario en ejercicio, profesor y académico. http://caballosyopinion.com


jueves, 11 de julio de 2019

Tres al hilo para una polémica que nunca existió

Académico español pensando

Después de un largo silencio, nos  complace publicar el siguiente artículo de Marietta Gargatagli, donde se retoma el guante de la denominación de la lengua que hablamos. Como se recordará, buena parte del impresentable establishment cultural oficial de España y los medios de comunicación que se hacen eco de sus dichos, pusieron el grito en el cielo cuando durante el VIII Congreso de la Lengua varios participantes argentinos señalaron la inconveniencia de llamar “español” a lo que acá se llama “castellano”. Lo interesante, como se verá en el artículo de Gargatagli, es que allá también se llama “castellano” lo que ahora pretenden hacernos pasar por “español”, término más ligado a la extranjería que a la lengua misma. De modo que el tiro les habrá salido por la culata. Y si no, que refuten lo que sigue, a ver cómo se las arreglan.

Castellano o español

Plaudite, amici, comedia finita est.

En los medios de comunicación, en los debates, en los programas electorales, en los juzgados, en las conversaciones corrientes, no existe ninguna duda de que en España existe un idioma que se llama “castellano” y no “español”.

Sorprende, por tanto, que sorprenda que en Argentina se diga castellano[1].

Algunos ejemplos.

“¿Está el castellano discriminado en España? Más del 40% de la población española vive en territorios con lenguas cooficiales. El PP y Ciudadanos creen que hay un problema con la lengua en nuestro país.”[Título y subtítulo de una noticia,El País. 19 de marzo de 2019].

“Poner en marcha una Casa de la Traducción, articulada en torno a tres ejes: la traducción al castellano de obras escritas en otras lenguas, la traducción a otras lenguas de obras escritas en castellano y la traducción al castellano de obras de las diversas lenguas del Estado.” Programa electoral del 2019 del Partido Socialista Obrero Español[2]

“Desarrollaremos el artículo 3 de la Constitución a través de una Ley Orgánica de uso del castellano como lengua oficial del Estado (…). Solo tendrán carácter oficial aquellos actos administrativos que se realicen, al menos, en castellano. Las señales, paneles y placas, urbanas e interurbanas, utilizarán siempre, al menos, el castellano. Nadie podrá ser multado o sancionado por utilizar el castellano.” Programa electoral del 2019 del Partido Popular.
“Usted va a contestar en castellano. Si no quiere contestar en castellano, se levanta, asume las consecuencias legales de su negativa a contestar y hemos terminado”[3]. Manuel Marchena. Juez del Tribunal Supremo. Juicio al proceso independentista catalán. Martes, 14 de mayo del 2019.
Castellano/catalán. Opciones que ofrece la página online del ISBN (International Standard Book Number) de España.
Castellano, català, galego, euskara, valencià, english. Opciones que ofrece la página online del Palacio de la Moncloa, sede del gobierno español.
Etcétera.

Castellano, lengua oficial de España
Los legisladores españoles (en las dos últimas constituciones —1931 y 1978— el idioma se llama “castellano”), los escritores españoles y hasta las autoridades de la RAE en entrevistas diversas dicen, con la máxima naturalidad y en este orden, que el “castellano” es la lengua oficial de España, que escriben en “castellano” o que se ocupan del “castellano”.

La oposición entre “castellano” y “español”, conviene dilucidarlo, pertenece a la historia de la lengua. El idioma mirado desde el interior, desde la familiaridad de los hablantes, se  llama “castellano”. Visto desde afuera puede llamarse español, como si spanish, spagnolo, spanisch, испанский, iσπανικά, tiraran del primer “espaignol”, palabra también llegada del exterior, lo que revela la terminación en “ol”, propia de la lengua occitana o provenzal.

En la tradición del idioma siempre se reservó la palabra “español”, sin los énfasis imperiales que la rodean ahora, para llamar a la lengua con su nombre extranjero, respetando o acomodándose a la mirada del otro, y seres con sensibilidad tan precisa para los matices, como Borges, usaron “español” sin ningún problema hablando de traducciones. 

Las sutilezas históricas no importan en el juego político. A la gente común les resulta tan ajena como el petiso orejudo y los únicos sorprendidos con la cotidiana comprobación de que los españoles hablen más bien en “castellano” deberían ser las autoridades del Diccionario Panhispánico de Dudas que escribieron sin fundamento, entonces y ahora, que se trataba de “una polémica hoy superada”. 

Otro asunto es el manejo internacional del idioma. La razón es de lo más sencilla:alguien piensa que por ahí andan dando vuelta unos doblones que les pertenecen.


La definición engordada

En 1925, el diccionario general de la RAE dejó de denominarse de la “lengua castellana” para llamarse Diccionario de la lengua española. En la entrada “español”se eliminó una acepción escueta: lengua española, para introducir la innovadora aclaración: “lengua española, originada principalmente en Castilla, y hablada también en casi todas las repúblicas americanas, en Filipinas y en muchas comunidades judías de Oriente y del Norte de África.”

La dictadura de Miguel Primo de Rivera (1923-1930), cierto crecimiento económico producido por la neutralidad de la Gran Guerra más las últimas remesas coloniales y el naciente fascismo que inyectó esperanza en las élites españolas, crearon el nacionalismo español que hizo de la diplomacia económica su más original devenir. Eso explica el cambio de nombre.

En el frenesí de las tres primeras décadas del siglo pasado se imaginaron instituciones, se investigó sobre el terreno, se buscaron aliados, se redactaron miles de informes y se tomaron las iniciativas necesarias para la conquista de los mercados americanos, conquista que comenzó con los libros. En 1922 se instaló Calpe en Buenos Aires y su propietario, Nicolás de Urgoiti, fue recibido con banquetes y la máxima cordialidad;en 1923 ya soñaba con que la gendarmería argentina patrullara el Río de la Plata para impedir que desde Uruguay, que no había firmado el tratado de propiedad intelectual con España, se enviaran ediciones piratas “para buscar el más extenso mercado de la Argentina”; en 1928, el gerente de Calpe, otro Urgoiti, aparecía como uno más de los editores argentinos en la primera Exposición Nacional del Libro (sorprendente como la fotografía de Jack Nicolson en El resplandor); en 1933, este mismo Urgoiti influía secretamente entre los diputados argentinos para que la Ley Nº 11723 de Propiedad Intelectualbeneficiara a los intereses españoles. Etcétera.

En esa résilience écologique imperial, el español se llamó español. Como decía Bill Clinton: es la economía, estúpido.




[2] La Casa del Traductor. Centro Hispánico de Traducción Literaria, Tarazona (Aragón) existe desde 1988. También existen, hace varias décadas, las ayudas a la traducción. La única diferencia es que las ayudas a la traducción fueron siempre a todas las lenguas de España. Quizás sea otra Casa del traductor, otras ayudas, una especie de España a través del espejo.