Mostrando entradas con la etiqueta Literatura española. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Literatura española. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de julio de 2026

"La IA supone ahora un ámbito de comunicación donde, si no está bien cuidado, el idioma se deteriora"

"El director del Instituto Cervantes advierte sobre los riesgos de la autocomplacencia en una lengua que crece. Pero su fortaleza, afirma, depende del respeto a la diversidad." Tal es la bajada de la entrevista con Luis García Montero, publicada por Claudia Lorenzo Rubiera, editora de Cultura y Humanidades en la revista The Conversation, posteriormente levantada por InfoBAE, el pasado 3 de julio.

“Con tantos hablantes y territorio, el español ha tenido la tentación de ser imperialista”


“Creo que quieres hablar de Lorca”, me dice Luis García Montero cuando nos conectamos para la entrevista. “De Lorca, de la importancia de la literatura y del español en el mundo”, contesto, brevemente, para introducir los temas que vamos a tratar. “Pues yo te cuento mi vida y a partir de ahí me vas diciendo, porque en mi caso se relaciona todo”, responde, sonriente.

Desde 2018, Montero es el director del Instituto Cervantes, el organismo público español que busca la promoción del idioma y de la cultura hispana en todo el mundo. Pero también es catedrático de Literatura Española en la Universidad de Granada, ensayista, crítico y, sobre todo, poeta. Precisamente, ser esto último ha definido su vida y, sobre todo, su relación con el autor de Romancero gitano, de cuyo asesinato se cumplen 90 años este 2026.
En 2016, publicó el libro Un lector llamado Federico García Lorca en el que repasaba las lecturas del autor. En él, partía de la base de que “Todos nosotros somos, en esencia, aquello que leemos”. Hoy habla precisamente de eso, de aquello que leemos.

—¿Cuál es su relación con Federico García Lorca?
—Nací en 1958 en Granada y él fue el primer poeta al que leí. Mis padres tenían un salón de las visitas al que teníamos prohibida la entrada mis hermanos y yo. Pero me colé un día y encontré en la biblioteca las obras completas de Lorca. Tuve la suerte de abrirlo por un poema que se ajustaba a mis ojos y a mi edad: la canción de los lagartos. Y yo, niño de barrio, que me pasaba el día cazando lagartos y lagartijas a la orilla del río Genil, me quedé impresionado. Era la historia de dos lagartos que se enamoraban, que se casaban y que tenían su vida privada: ¿qué hacía yo matando lagartos si estas criaturas formaban familias?

—Ayuda mucho la literatura para ponernos en la piel de personas con las que no interactuamos en el día a día. O lagartos, en este caso.
—Poco después un profesor del colegio me regaló el libro que Ian Gibson había publicado sobre la guerra civil española en Granada y el asesinato de Lorca. Y me di cuenta de que cuando caminaba por la ciudad, iba pasando por lugares que tenían que ver con su vida. Entonces, de manera muy natural, se unió mi amor por la literatura a Federico García Lorca y a la toma de conciencia de los vínculos que hay entre la literatura y la vida. Cuando me matriculé en la Universidad, me enteré de que estaba organizando un homenaje a Federico a los 40 años de su muerte, en junio de 1976. Y decidí que iba a ir al homenaje, que se hacía en el edificio del rectorado de la Universidad y después en Fuente Vaqueros, el pueblo donde él había nacido.

—Entiendo que era el primero que se hacía.
—Sí, el primero que se hacía en público en Granada después de la muerte. Recuerdo que, en el trayecto en autobús hasta Fuente Vaqueros, se veían muchas furgonetas de la policía. El entonces ministro de Gobernación del final del franquismo, Manuel Fraga Iribarne, había intentado prohibirlo, pero era tanta la presión que había dicho: “Bueno, no se prohíbe pero solo se deja media hora”. Entonces, el 5 de junio de 1976, Manuel Fernández Montesinos, sobrino de Federico García Lorca, salió ante toda la gente reunida y dijo: “Después de 40 años de silencio, nos dejan media hora de libertad”. Y así empezó un homenaje que para mí fue muy emocionante. Al acabar yo me acerqué al poeta Blas de Otero y le dije: “Don Blas, por gente como usted, yo estoy aquí”. “Estar aquí” significaba estoy en un acto político, en un homenaje a Lorca frente al poder de la dictadura y en un acto poético. Él me acarició la cabeza y me dijo: “Muchacho, espero que algún día puedas perdonarme”.

—¿Lo ha perdonado?
—No solo lo perdono, sino que le estoy muy agradecido. Hemos tenido la suerte de vivir un momento de España muy positivo y en medio de todas las dificultades no se nos puede olvidar nunca lo que se ha conseguido. Afortunadamente, la España de 2026 ya no es la España de 1976.

—¿Qué le ha dado la poesía?
—Me ha enseñado algunas cosas que son fundamentales. La primera, intentar ser dueño de la propia conciencia. Yo creo que un poema es un diálogo con la propia intimidad, hable de política, de amor o de cualquier cosa. Para mí, la poesía supuso comprender que luchar por la democracia no era votar cada cuatro años, sino participar en una transformación. Y eso lo aprendí en Antonio Machado, que modernizar la poesía no es buscar palabras raras, sino transformar la educación sentimental, porque a la educación responden las palabras. ¿Qué digo cuando digo “soy yo”? ¿Qué digo cuando digo “soy hombre”? ¿Qué digo cuando digo “te quiero” o cuando digo “libertad”? La libertad puede ser el respeto a la conciencia individual contra cualquier tipo de poder autoritario. Hoy, por desgracia, se utiliza mucho la palabra libertad como la ley del más fuerte, ya sea invadir un país, provocar un genocidio o poner en duda la justicia internacional. La poesía ayuda a pensar las palabras.

—Ha dicho: “Considero que importa la defensa y la definición de un significado no mercantilista de la palabra utilidad”. ¿Para qué es útil la literatura?
—La literatura me parece un buen remedio contra un momento que ha conseguido convertir al tiempo en una mercancía de usar y tirar. Y eso tiene para mí dos peligros graves. El tiempo de usar y tirar intenta borrar la memoria: lo importante es el presente. Pero yo soy escritor porque leí a Lorca, alguien que había vivido antes que yo, y heredé su manera de sentir. Quien cancela la memoria lo que acaba cancelando es la posibilidad de pensar un futuro distinto. Y la otra cosa que me ha enseñado la literatura es que hace falta tiempo para hacernos dueños de nuestra propia conciencia. Vivimos en un mundo que nos invita a decir lo que pensamos sin pensar lo que decimos. Y por eso existen el fanatismo, los bulos.

—Hubo hace unos meses una discusión entre quienes decían que leer hacía mejor persona y quienes no. Me gusta mucho lo de que la literatura ayuda a intentar ser dueño de la propia conciencia.
—Joan Margarit, un poeta estupendo, decía que si uno escribe, existe el poema, pero hasta que no llega un lector y no habita el poema, no existe el hecho poético. Si yo escribo un poema de amor, pues está muy bien, pero el hecho poético se da cuando el lector deja de pensar en mi novia para pensar en su propia vida. El que escribe, escribe para que su historia no sea solo una confesión biográfica, sino algo que represente a la condición humana, y que el que la lea se sienta identificado con esa historia.
En la historia de la cultura contemporánea no hay mejor metáfora del contrato social que la lectura. El amor ya no es el amor del autor sino el mío. Y mi propio amor comprende que tiene mucho que ver con lo que siente el otro. Defiendo la lectura como un espacio de construcción de las experiencias individuales hacia las ilusiones colectivas y el reconocimiento de la propia libertad como una capacidad de reconocerse en el otro, de dialogar.
Tenemos proyectos políticos donde se defiende un nosotros que autoritariamente quiere borrar las experiencias privadas y, por otra parte, hay un predominio del individualismo que corta cualquier reconocimiento de cuáles son los valores colectivos que nos han podido hacer triunfar. Por eso me gusta tanto decir que la mejor metáfora que yo he sentido del contrato social es cuando aprendí a mirar a unos lagartos con los ojos de García Lorca.

—Ha batallado contra el elitismo cultural. ¿Cómo podemos hacer para que no se asocie la cultura a una clase social concreta y que todo el mundo pueda acceder a ella y elegir a qué quiere dedicar su tiempo?

—Ese debate se puede abordar desde distintas perspectivas. Yo soy partidario de la educación pública porque creo que una sociedad construye su sentimiento de comunidad en la igualdad de la educación y esta es fundamental para que cada uno sea dueño de su propia conciencia. En ese sentido, a mí el elitismo de lo privado que quiere establecer ofertas para unos pocos me parece un peligro para la democracia. Otra cuestión que me parece importante tener en cuenta es que vivimos en una sociedad que ha comprendido que la gente culta es más difícil de manipular. Por ello, hay toda una corriente de opinión que está intentando sustituir la cultura por el entretenimiento. Interesa generar ofertas que den risas, que diviertan, pero que no enseñen a pensar.
Pero estos peligros también generan trampas. Porque… ¿acaso no es tramposo cuando la gente que apuesta por la cultura dice que lo importante es lo que es elitista? ¿Cuando se dice que la gente que se divierte y entretiene es tonta? Entonces, ¿qué tengo que hacer yo? ¿Confundir la calidad con aquello que entendemos cuatro? Siempre recuerdo que cuando García Lorca leía el “Responso a Verlaine” de Rubén Darío, al llegar a un verso que decía “Que púberes canéforas te ofrenden el acanto” se reía y decía: “Qué maravilla, solo entiendo el que”. Del mismo modo que hay que estar atentos a un populismo que rebaja calidad a la cultura, hay también que huir de la trampa de creer que la calidad hay que unirla con la dificultad, con aquello que convierte a la poesía, por ejemplo, en un dialecto para que hablen los poetas, pero que no entienda ni Dios.

—Esta accesibilidad al conocimiento entronca con su labor al frente del Instituto Cervantes.
—Como heredero de Lorca defiendo la cultura democrática representada en los libros e intento estar a la altura como director del Instituto. Cuando explicamos nuestro trabajo insistimos una y otra vez en que enseñar un idioma no es solo enseñar un vocabulario. Las líneas de trabajo que tenemos apoyan los valores del feminismo, la democracia, la defensa de la libertad ante las viejas dictaduras, los pensamientos reaccionarios y las nuevas formas de dictadura… Por ejemplo, nos emociona que, en algunos países islámicos, el Instituto Cervantes sea un centro de reunión donde las mujeres puedan quitarse el velo y tomarse un café mientras estudian español, o darle la mano a su novio. También nos emociona que en los centros de Estados Unidos se defienda el español como lengua de herencia mientras Donald Trump genera discursos de odio contra el mundo hispano. Creo que defender los valores de la igualdad tiene mucho que ver a la hora de conformar una imagen de una España democrática que quiere resistir frente al deterioro de los derechos humanos que está sufriendo el mundo.

—El español es un idioma en expansión.
—En el último anuario del Instituto Cervantes se registraron más de 520 millones de hablantes de español como lengua materna y casi 630 millones si sumamos los que han aprendido español. Ese horizonte internacional es muy importante a la hora de defender el multiculturalismo. En un idioma con tantos millones de hablantes y con tanto territorio, a veces se ha tenido tentación de ser imperialista. En ese sentido, todos los trabajos del español desde el Instituto Cervantes parten de una premisa: en España somos el 9% de los hablantes del idioma y participamos en la convivencia de una comunidad donde la diversidad es lo natural.

—De hecho, actualmente en España importamos artistas musicales en español. ¿Hemos entendido que el idioma es la verdadera patria?
—Esa idea, mi patria es mi idioma, culturalmente tiene ahora mucha importancia. En los anuarios del Instituto Cervantes comprobamos hasta qué punto la extensión de la cultura española tiene que ver con las dinámicas de la música hispana o de las telenovelas en español. Por ejemplo, todo lo que hizo Bad Bunny para reivindicar la presencia del español y lo hispano en la cultura internacional ha tenido mucha repercusión. Está muy bien tener un idioma mayoritario, pero la unidad se basa siempre en el respeto a la diversidad. La música latina y la narrativa latina han optado por un camino que me parece acertado. Nuestro idioma, que es muy fuerte y tiene muchos vínculos comunes, puede respetar la diversidad sin perder la unidad. De manera que es muy importante comprender la importancia que la cultura popular tiene a la hora de defender un idioma y de consolidar una comunidad no solo desde la barrera de lo académico sino también desde la cultura que está en la calle.

—También ha dicho que el español tiene que ser una lengua de ciencia y tecnología.
—Eso es muy importante porque se trata de contextualizar el idioma. El idioma está en movimiento. Y aunque cada vez hay mayor número de hablantes de español, no se puede confundir el orgullo con la autocomplacencia. No nos basta ser el idioma de Mario Vargas Llosa o de Cervantes, ahora es muy importante participar en toda la investigación científica y la transformación tecnológica. En ese sentido, potenciar el acuerdo entre universidades para favorecer la investigación del uso del español en la ciencia es fundamental. De hecho, una de nuestras colaboraciones en la próxima Cumbre Iberoamericana va a ser una reunión de universidades donde se analice el español como lengua de ciencia.
Pero, además, es fundamental en todo lo que significa la inteligencia artificial. Primero, porque la IA supone ahora un ámbito de comunicación donde, si no está bien cuidado, el idioma se deteriora. Está muy bien que las máquinas hablen español, pero siempre que se hable un español cuidado y que no suponga una degradación. Y en segundo lugar, esa degradación tiene muchos matices, porque no es simplemente que yo haga una pregunta y me conteste una máquina en un español torpe. Es que las máquinas están programadas y en sus respuestas pueden generar sesgos. Y a lo mejor se extiende la idea de que el mal español es el español que no se habla como se habla en Madrid o en Bogotá. Nosotros hemos hecho un decálogo ético del español y la IA porque queremos trabajar para que el lenguaje de la tecnología defienda los valores democráticos que queremos preservar en el idioma.

—En Un velero bergantín escribió que por cada novela contemporánea deberíamos leer cuatro clásicos. En honor al Día del libro,¿qué novela contemporánea recomienda en español y qué cuatro clásicos?
—Pues acabo de leer Coloquio de invierno, de Luis Landero. En medio del invierno, hay una serie de personas que se guarecen en un refugio rural para escapar de la tormenta Filomena, y empiezan a contarse su vida. Yo me acordé, claro, de Boccaccio, y de cómo se reúnen y se cuentan la vida en el Decamerón. También me acordé de El coloquio de los perros de Cervantes, de cómo los seres humanos aprenden a reconocerse cuando son capaces de escuchar al otro.
Y, aunque solo sean tres, voy a citar al poeta por el que hemos empezado. La gente debería leer Poeta en Nueva York, el libro que escribió García Lorca en 1929 en Nueva York, en medio de la crisis de Wall Street, cuando comprendió que el capitalismo norteamericano iba a provocar la Segunda Guerra Mundial y se subió al edificio Chrysler, y desde allí gritó hacia Roma para protestar contra el Papa, que había llegado a un acuerdo con Benito Mussolini y estaba empezando a colaborar con el fascismo. ¿Y qué es lo que reivindicó Lorca? El amor, la capacidad de amar. Es una buena manera de pensar en lo que está ocurriendo ahora en el mundo.



martes, 17 de diciembre de 2024

Javier Cercas: conservador en la Real Academia

El pasado 15 de diciembre, el suplemento de cultura del muy conservador diario La Prensa, de Buenos Aires, publicó una entrevista, previamente aparecida en la agencia española EFE, a propósito de la entrada en la Real Academia del escritor Javier Cércas. En la bajada se lee: "La lengua castellana goza de una salud magnífica, asegura el autor de Soldados de Salamina. Recuerda que no es función de la Academia imponer términos inclusivos".

“El lenguaje no se cambia por decreto”

Hace tiempo que el idioma es uno de los territorios en los que se disputa la remanida “batalla cultural”. De un lado, se alinean los partidarios del “lenguaje inclusivo”, fuerza de choque del progresismo mundialista potenciado en las últimas décadas, pese a algún reciente traspié en las urnas. Del otro, una alianza informe y variopinta que aglutina a quienes se aferran -muchas veces sin saberlo- a nociones que sus rivales querrían ver sepultadas, como el “orden natural” o el “sentido común”.

En la entrevista que se publica en estas páginas, el escritor español Javier Cercas confirma con claridad de qué lado se ubica en la contienda, aunque no sea de los que siempre empuñan el fusil en la primera línea de la resistencia.

Autor de libros consagratorios como Soldados de Salamina o Anatomía de un instante, Cercas ingresó el pasado 24 de noviembre en la Real Academia Española (RAE).

Lo hizo convencido de que el lenguaje no se cambia “por decreto” y formulando una exhortación -dirigida en primer término a políticos y gobernantes- a entender que “el español es nuestra mayor riqueza” en el vasto ámbito llamado Hispanoamérica.

“El lenguaje no se cambia por decreto, son los hablantes los que lo cambian”, declaró en respuesta a un cuestionario escrito presentado por la agencia EFE poco antes del acto de ingreso en la RAE, que el escritor coronó con la lectura del discurso “Malentendidos de la modernidad”.

Cercas (Ibahernando, Cáceres, 1962) paso a ocupar la silla R, vacante desde el fallecimiento de Javier Marías el 11 de septiembre de 2022.

Su candidatura, propuesta por Mario Vargas Llosa, uno de sus primeros y más grandes valedores en el mundo literario; Clara Sánchez, y Pedro Álvarez de Miranda, fue aceptada el pasado 13 de junio. Aquí se reproduce la entrevista completa.

—¿Qué significa para usted ser académico y, en concreto, tomar el relevo de Javier Marías?
—Nunca se me pasó por la cabeza ser académico de la RAE pero, quizá por eso mismo, ahora estoy encantado de serlo: obviamente, se trata de un gran honor. En cuanto a Marías -a quien apenas conocí personalmente-, fue uno de los grandes escritores de las últimas décadas, así que ocupar su sillón supone una responsabilidad añadida.

SERVICIO PUBLICO

—¿Impone la perspectiva de un cargo vitalicio?
—Me parece estupendo. Por lo demás, le recuerdo que la Academia es una entidad público-privada, que los académicos trabajamos gratis et amore -sin sueldo, sin despacho, sin secretaria, sin nada de nada- y que, para mí, se trata ante todo de hacer un servicio público, consistente en cuidar de lo más importante que poseemos: nuestra lengua.

—¿Sigue teniendo sentido el lema fundacional de “limpia, fija y da esplendor” o habría que inventar uno nuevo? ¿Alguna idea?
—Gómez de la Serna, que creo que estaba bastante cabreado con la Academia porque no pudo ingresar en ella, decía que el lema famoso parecía el lema de una asociación de limpiabotas. A mí en cambio me parece muy bien.

—¿Cómo ve la salud del español? ¿Cuáles cree que son las principales amenazas para su preservación?
—El español goza de una salud magnífica, que no para de mejorar porque no para de crecer su número de hablantes. Necesitamos prestigiarlo (cosa que deben hacer antes que nada los creadores y los científicos). Y, sobre todo, necesitamos que los políticos entiendan de una vez por todas que el español es, a años luz, nuestra principal riqueza, y que obren en consecuencia.

—¿Le preocupa el creciente uso de anglicismos?
—No. Bueno, me preocupa si son innecesarios o gratuitos o estúpidos, si se usan mal. Las lenguas no son organismos fosilizados: están vivas, en permanente renovación, y a menudo se renuevan con préstamos o adaptaciones de otras lenguas, y las adaptaciones pueden ser buenas, malas o regulares, fecundas o infecundas. Siempre ha sido así.

—Se debate mucho ahora sobre la carga ideológica de algunas palabras, ¿le parece positivo? Casos como “judío”, en su acepción como avaro, denunciada recientemente por un juez argentino o el uso de las terminaciones de género.
—Me parece estupendo que se discuta sobre el lenguaje, sobre las palabras que empleamos y cómo las empleamos, pero naturalmente hay discusiones valiosas e inteligentes y otras tontas e inútiles.
Pero mucho me temo que aquí hay un malentendido: que yo sepa, la Academia no se dedica a decirle a la gente cómo debe hablar; se dedica a decir cómo habla la gente: la Academia describe, no prescribe, aunque puede recomendar o desaconsejar determinados usos (los únicos ámbitos en que tiene capacidad prescriptiva son, me parece, la ortografía y la puntuación, por razones obvias).
¿Se usa todavía la palabra judío en la acepción denigratoria de avaro? Pues entonces la Academia tiene la obligación de no ocultarlo, de constatarlo, igual que tiene la obligación de no ocultar o constatar cualquier uso insultante o denigratorio de una palabra.

LA UNIDAD
—¿Debería la Academia aceptar el uso de la terminación -e para dar cabida al género no binario?
—¿Usted conoce a mucha gente que diga “todes”? Yo, a nadie. El lenguaje no se cambia por decreto: son los hablantes los que lo cambian; no la Academia.

—En tiempos en que se alienta la división desde la política, ¿puede ser el idioma un lugar desde el que fomentar la unidad?
—La lengua es por definición el lugar de la unidad, porque es el instrumento que nos permite entendernos. Pero hay que usarla para decir la verdad, no para contar trolas (mentiras); para revelar lo que nos une, no para inventar lo que nos separa.

—¿Qué puede adelantar de su próximo libro?
—Será una novela sin ficción titulada El loco de Dios en Mongolia, un libro donde, como en otros míos, se mezclan diversos géneros -el ensayo, la crónica, la historia, la biografía, la autobiografía etc.. Un thriller en cuyo centro se hallan el papa Francisco y el mayor misterio del que tengo noticia: la resurrección de la carne y la vida eterna. Se publicará el 1 de abril.

martes, 21 de mayo de 2024

El Quijote para todos los gustos

El pasado 14 de mayo, la agencia EFE publicó un cable sin firma a propósito de la  nueva edición del Quijote, traducido del castellano al castellano en un volumen que enfrenta las dos versiones. 

Una edición doble del Quijote enfrenta su versión original con la del castellano actual

El escritor Andrés Trapiello presentó en 2015 la primera traducción al castellano actual del Quijote y ahora, casi diez años después, una doble edición presenta esa versión junto con el texto clásico de Miguel de Cervantes, en edición de Alberto Blecua.

Publicada por la editorial Destino, esta nueva edición llegará a las librerías el 15 de mayo, con lo que, asegura Trapiello, "por primera vez en la historia de la literatura en español, los lectores contarán con las dos versiones, la original y la moderna. No tanto para que las comparen, sino para acceder acaso a la maravillosa lengua de Cervantes".

Andrés Trapiello recuerda en un comunicado que ninguno de sus trabajos literarios fue más satisfactorio que la de traducir al castellano actual El Quijote, una tarea que le "entretuvo" durante catorce.

"Cuando se publicó mi traducción, hace ya casi diez años, hubo quien reservó su juicio pensando que quizá no fuera necesaria o que haría peligrar el original. A día de hoy cerca de doscientos mil lectores han podido leer al fin el libro que más se les resistía, y ninguna alegría puede haber comparable a esta. Cervantes ha ganado doscientos mil lectores de no inferior solvencia a la de quienes leen su libro en ruso, chino, alemán, inglés o francés", destaca.

miércoles, 12 de octubre de 2022

Un premio francés para un poeta español

La noticia salió en elmundo.es. Allí, sin firma, se lee que el poeta español Andrés Sánchez Robayna y su traductor al francés ganaron el Prix Mallarmé, en la categoría libro de autor extranjero. Según señala la bajada, “El escritor canario comparte el galardón con su traductor, Claude Le Bigot”.



Andrés Sánchez Robayna, Premio Mallarmé al mejor libro de poesía traducido al francés

Andrés Sánchez Robayna, poeta, ensayista, traductor y catedrático la Universidad de La Laguna, ha recibido en Francia el Premio Mallarmé por su obra Par la vaste mer, la traducción de Por el gran mar (Galaxia Gutenberg, 2019,) realizada por Claude Le Bigot y publicada por las Ediciones Le Taillis Pré en 2021. El Premio Mallarmé, creado en 1937, recompensa a un poeta de lengua francesa y, desde este año, a otro traducido. Su jurado lo forman los 30 miembros de la Academia Mallarmé.

El llamado Prix Mallarmé étranger [Premio Mallarmé en categoría extranjera] pretende «dar valor al trabajo de los traductores y traductoras que se esfuerzan tanto por abrir nuevas perspectivas literarias como la poesía extranjera traducida al francés». Sánchez Robayna y su traductor recibirán el premio el 8 de diciembre en la Maison de la Poésie de París.

El traductor de Sánchez Robayna, Claude Le Bigot, es profesor emérito de la Universidad de Rennes 2, y autor de numerosas obras en los campos de la teoría crítica y del hispanismo, desde la crítica y la historia de la poesía española a la historia cultural. Ha dirigido obras colectivas sobre Pablo Neruda, César Vallejo y Miguel Hernández y ha publicado monografías sobre Antonio Gamoneda y Miguel Hernández.

Sánchez Robayna (Santa Brígida, Gran Canaria, 1952), no es un autor desconocido para los lectores franceses: seis de sus 11 libros de poesía han sido traducidos. En su currículo aparecen también varias traducciones al español del francés, portugués, inglés y el catalán, y numerosos estudios académicos.

 

viernes, 30 de septiembre de 2022

Del gallego al guaraní, sin pasar por el castellano

Rosalía de Castro (1837- 1885) fue una escritora española que escribió tanto en castellano como en gallego. Su obra en esta última lengua fue ampliamente traducida al castellano, pero ahora la poeta paraguaya Susy Delgado la tradujo al guaraní. De esto trata esta noticia publicada en diversos medios paraguayos.

Rosalía de Castro en Paraguay

La antología Rosalía ñe’ẽ poravopyre (Escolma poética de Rosalía) presenta una selección de textos del poemario Follas Novas, considerado uno de los más destacados dentro de la producción de la gran maestra gallega, presentados en su versión original en gallego y su traducción al guaraní realizada por la poeta paraguaya Susy Delgado. El conjunto incluye un prólogo de Iolanda Galanes, profesora del Departamento de Traducción y Lingüística de la Universidade de Vigo, y un texto introductorio de la traductora.

El libro fue publicado bajo el patrocinio del Centro Cultural de España Juan de Salazar de Asunción, Paraguay, por la Editorial Arandurã. Salió a la luz con el apoyo de diversas instituciones como la Academia de la Lengua Guaraní y tuvo una primera presentación virtual desde la Universidad de Vigo, Galicia, con la participación de la Fundación Rosalía de Castro. La segunda presentación se realizó en Asunción a fines de junio de 2022.

En su texto introductorio, Susy Delgado expresa entre otras cosas: «La idea de una antología poética de Rosalía de Castro que incluyera su traducción al guaraní germinó no solamente alentada por la profunda admiración hacia la poesía de esta maestra, sino también de algunas intenciones importantes. La primera de estas intenciones es rendir un homenaje a esa figura capital de la lengua y las letras gallegas, con una versión de su poesía elaborada en la lengua ancestral mayoritaria del Paraguay —el guaraní—, construyendo un puente de hermanamiento entre los universos lingüístico-culturales que estos idiomas representan, a través de su expresión más alta, la poesía.

En un tiempo que ha venido reivindicando y valorizando en buena hora las lenguas minorizadas y los acervos culturales que las mismas transmiten, se pueden recordar los procesos de reafirmación del gallego y el guaraní que, con sus innegables diferencias, muestran su profundo parentesco como experiencias importantes de reflexión y trabajo en el terreno cada vez más reconocido y demandante de la diversidad lingüística. La intención de esta antología bilingüe es aportar un ejemplo de conjunción y diálogo poético a esa marcha necesaria y enriquecedora».

jueves, 27 de mayo de 2021

Un Quijote traducido del chino

 

Lin Shu

“La falta de conocimiento del idioma español no fue un impedimento para que el reconocido letrado chino Lin Shu se abocara a la monumental tarea de traducir la obra a la lengua china”. Esto dice la bajada de la nota sin firma de BBC Mundo, republicada por el diario La Nación, de Argentina, el pasado 23 de mayo



La extraordinaria historia de la primera traducción al mandarín de Don Quijote

La falta de conocimiento del idioma español —así como de cualquier otra lengua occidental— no fue un impedimento para que el reconocido letrado chino Lin Shu se abocara a la monumental tarea de traducir  El ingenioso hildago don Quijote de la Mancha a la lengua china.

Con la ayuda de su amigo Chen Jialin, quien había leído un ya distorsionado texto en inglés y se lo relataba pacientemente en baihua, el mandarín coloquial, Lin Shu se puso manos a la obra.

Y así, en 1922, nació la primera traducción al chino de la obra de Miguel de Cervantes Saavedra.

Encerrado junto a su colaborador en su estudio, el activo septuagenario escribía en una mesa mientras pintaba en otra, dando rienda suelta en simultáneo a sus dos grandes pasiones.

Su objetivo era dar a conocer las grandes obras de la literatura de Occidente, que hasta principios del siglo XX solo eran accesibles para las élites intelectuales que tenían conocimientos de otras lenguas y la posibilidad de viajar al extranjero.

Publicado bajo el título Historia del caballero encantado, el libro fue inicialmente un éxito: en menos de 10 años la editorial llegó a imprimir otras dos ediciones.

Y hoy, en una nueva vuelta de tuerca, el libro de Lin Shu se tradujo al español y fue recientemente presentado por el Instituto Cervantes, el organismo público que tiene como objetivo la promoción y enseñanza de la lengua española y la difusión de la cultura de España y Latinoamérica.

De amo y criado a maestro y discípulo

Alicia Relinque, sinóloga Universidad de Granada, España, y autora de la traducción, recuerda que se llevó una sorpresa al encontrarse con el texto de Lin Shu.

“Lo que más me sorprendió es que se pareciera tanto al Quijote original”, le dice a BBC Mundo.

“Todos esperábamos que fuera muy diferente, que hubiera tomado sencillamente al personaje de don Quijote como excusa, que hubiera puesto alguna que otra cosa más, como lo de los molinos de viento, pero no que fuera tan fiel a lo que son las historias: todas las pequeñas subtramas a lo largo de la novela, todas están allí”.

Es en los detalles, las descripciones, el lenguaje, el carácter de los personajes y sus vínculos donde empiezan a asomarse las diferencias, y donde queda plasmada la idiosincrasia china.

“(En la versión china) Don Quijote es en ocasiones un personaje ridículo, como en el libro de Cervantes, pero es más digno”, señala la académica.

“Es un hombre vencido, melancólico pero no grotesco, inteligente, cultivado, generoso y muy apegado al pasado (algo muy reverenciado en China) que no sabe enfrentarse al mundo que tiene ante sí y por eso se deja llevar a esa especie de locura”.

De algún modo, “Lin shu es un poco menos cruel con don Quijote”, reflexiona Relinque.

Una diferencia sustancial, que posiblemente se deriva de un error de traducción, radica en el vínculo entre don Quijote y Sancho Panza.

Las traducciones inglesas utilizan la palabra master, que en ese idioma puede ser amo pero también maestro.

“Eso inmediatamente lo llevaron al terreno de maestro-discípulo, algo muy confuciano, propio de la tradición china, y así Sancho se convierte en un discípulo que quiere aprender de su maestro” (a diferencia del rol de criado que asume en la versión original de Cervantes), apunta la traductora.

Ni cura ni Dios

Otra diferencia importante ligada a un error de traducción es que uno de los amigos del caballero andante, que en la novela española es un cura, en la china se transforma en médico.

“Una de las versiones inglesas traduce cura como curate y el amigo de Lin Shu lo interpretó como ‘alguien que curaba’, y entonces desde un principio llaman al personaje ‘el médico’”, comenta la sinóloga.

 

“La posición de superioridad moral del cura en el Quijote de Lin Shu ya no es superioridad moral, sino que proviene de un médico, que se supone que es un intelectual, un ser más racional”.

El resto no son tanto errores como omisiones (desaparece el prefacio así como la palabra Dios y toda referencia a la religión), transformaciones sutiles (Rocinante se convierte en un caballo veloz), inclusiones de neologismos (como la palabra revolución, tomada del japonés) y comentarios de cosecha propia que acercan la historia a la cultura china (las mujeres huelen a flor de loto, hay versos populares —pero que se acercan al sentido original de la propuesta de Cervantes— así como expresiones típicas de la cortesía china).

“Es una forma de domesticar la historia que sigue siendo la del Quijote, y que nos permite entender la China de ese momento”, asegura Relinque.

 “Fábrica de escritura”

Aunque en la actualidad pueda parecernos una aberración que una persona, por más culta y letrada que sea, traduzca una obra escrita en una lengua que desconoce, esta modalidad de trabajo era habitual en la China de fines del siglo XIX y principios del XX.

“Eran muy pocos los que podían traducir directamente de una lengua extranjera y luego escribir en buen chino”, le explica a BBC Mundo Michael Gibbs Hill, director de estudios chinos del College of William and Mary, en Virginia, Estados Unidos, y autor de Lin Shu, Inc.: Translation and the Making of Modern Chinese Culture (Lin Shu, inc.: la traducción y la creación de la cultura moderna china).

Por ello, Lin Shu adoptó una práctica muy utilizada por muchos traductores de la época que consistía en colaborar con al menos una persona entrenada en la lengua en cuestión”, dice.

Este modelo de producción demostró ser muy eficiente.

“Él operaba lo que sus colegas y contemporáneos llamaban ‘fábrica de escritura’, ya que en un período de 20 años Lin Shu publicó cerca de 180 libros en lengua extranjera con 20 colaboradores diferentes”, señala Gibbs Hill.

Esto significa que, en algunos años, produjo hasta 20 libros. Aunque es posible que no los tradujera todos de cero sino que hubiera trabajado sobre borradores previamente producidos por sus colaboradores, corrigiéndolos.

Gracias a su labor, autores como Dickens, Tolstoi o Beecher Stowe (autora de “La cabaña del tío Tom”), llegaron a manos de los lectores chinos.

Mientras que algunos de estos libros son traducciones relativamente fieles como la del Quijote, otras contienen cambios son más deliberados.

En su popular traducción de Oliver Twitst, de Charles Dickens, por ejemplo, Lin shu “enfatiza la parte que ofrece un panorama muy negativo de Inglaterra”, dice el académico.

“No porque quisiera que sus lectores pensaran mal de Inglaterra, sino porque quería mostrar que la literatura puede cambiar la sociedad revelando sus fallas”.

“Archiconservador”

Si bien muchos intelectuales jóvenes leyeron las traducciones de Lin Shu, muchos más tarde se volvieron en su contra.

Lo consideraban un autor demasiado comercial (él trabajó en textos publicitarios, además de literarios), y despreciaban que utilizara en el lenguaje clásico en sus traducciones.

“Era archiconservador para el los jóvenes”, señala Gibbs Hill.

Las críticas sin embargo le dieron publicidad a su traducción del Quijote, que se leyó mucho.

Luego fueron apareciendo otras traducciones que completaron el trabajo de Lin Shu (él solo tradujo la primera parte de los dos tomos que escribió Cervantes) que se consideraron mejores, dice Relinque, quien sostiene que la versión de Lin Shu sigue siendo muy valiosa.

“Aunque no tiene ni punto de comparación con el original, me parece que Lin shu escribía muy bien. Me gusta mucho su estilo, en chino clásico”.

“Su prosa clásica era muy elegante”, reconoce Gibbs Hill.

Para quien le interese la literatura comparada, la lingüística, y el proceso de traducción, la obra, la última de las grandes que Lin Shu tradujo antes de morir, “es un verdadero tesoro”, concluye Relinque.

 

miércoles, 4 de marzo de 2020

Estadísticas y cifras para ver quién lee y qué se lee en España

La Federación de Gremios de Editores de España ha dado a conocer un Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en 2019. Los resultados aparecen primero resumidos y luego desglosados. Faltan los gráficos, que por incompatibilidad con el programa que emplea este blog no pueden verse, aunque están expresados en las estadísticas contenidas en el estudio. Que cada cual saque sus propias conclusiones y que Dolores Redondo, Ildefonso Falcones y Ken Follet se alegren de ser más leídos que los buenos escritores.

Mujer, universitaria, de área urbana
y con 55 años o más,
perfil del lector frecuente en España

• Los índices de lectura en España siguen mejorando, el porcentaje de lectores de libros alcanza el 68,5 por ciento de la población. Desde 2010 se ha producido una mejora de 8,2 puntos en los índices de lectura.

• El 62,2 por ciento de los españoles mayores de catorce años lee libros en su tiempo libre, cifra que ha mejorado un 5,2% desde 2010. Un 50 por ciento es lector frecuente, lee al menos una o dos veces por semana. Aunque mejoran las cifras, sigue habiendo un alto porcentaje de población que no lee libros nunca o casi nunca (37,8 por ciento).

• Mientras el principal motivo para la lectura sigue siendo el entretenimiento, la falta de tiempo sigue siendo la principal excusa de los no lectores para explicar su falta de hábito (49,1 por ciento).

• Seis comunidades autónomas se encuentran por encima de la media española. Madrid sigue siendo la comunidad con mayor número de lectores en tiempo libre.

• Crece el porcentaje de lectores de libros en soporte digital hasta el 29,1 por ciento.

• La descarga gratuita sigue siendo la principal forma de obtención de los libros digitales. Más de la mitad de los entrevistados que se descargan libros electrónicos gratuitamente (59,6 por ciento) aseguran que saben distinguir cuándo una descarga no es legal.

• El 3 por ciento de la población escucha audiolibros, un 1,3 por ciento lo hace de manera frecuente.

• La lectura en niños es generalizada. A partir de los 15 años se observa una caída del número de lectores frecuentes hasta el 49,8 por ciento, si bien mejoran las cifras respecto a 2018.

• Jóvenes y mayores perciben la lectura como una actividad que “contribuye a tener una actitud más abierta y tolerante”, que “es una actividad emocionante y estimulante” y que “ayuda a comprender el mundo que nos rodea”.

• Aumenta ligeramente la proporción de compradores de libros (62,6% frente al 62,4% anterior) y algo más el número de libros comprados (11,5 frente a 10,3 libros)

• El servicio bibliotecario público mantiene su excelente valoración entre los españoles.

Mujer, mayor de 55 años, con estudios universitarios y que vive en un área urbana.

Este es el perfil del lector frecuente en España. El 83% de estas mujeres leen libros al menos una vez a la semana. Así se desprende del Barómetro de Hábito de Lectura y Compra de Libros 2019 elaborado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), que cuenta con el patrocinio de la Dirección General del Libro y Fomento de la lectura del Ministerio de Cultura y Deporte y de CEDRO.

En cuanto a los hombres, el perfil del lector frecuente sería el de un hombre de 55 años o más con estudios universitarios y que vive en área urbana. El 76,7% de los hombres con estas características sería lector frecuente de libros en su tiempo libre.

El Barómetro, que analiza la evolución de los hábitos de lectura en España, muestra que el número de lectores de libros en España sigue creciendo. El 68,5 por ciento de los españoles mayores de catorce años lee libros. Esta cifra supone un incremento de 1,3 puntos porcentuales más que en 2018. Si echamos la vista un poco más atrás, el incremento sería de 8,2 puntos porcentuales desde 2010.

También ha crecido el número de aquellos que leen en su tiempo libre, que alcanzan el 62,2 por ciento, frente al 61,8 por ciento de 2018 o frente al 57% que se registró en 2010. El porcentaje de lectores frecuentes, aquellos que leen al menos semanalmente, se ha incrementado un 0,7 por ciento con respecto a 2018 y en 6,3 puntos desde 2010, y ya supone el 50 por ciento de la población.

Si bien se está produciendo una mejora significativa de las cifras de lectores, aún sigue habiendo un alto porcentaje de población que no lee libros (31,5 por ciento), que se incrementa entre quienes no tienen la lectura como un hábito en su tiempo libre 37,8 por ciento). El porcentaje de lectores de libros que leen todos los días en su tiempo libre se estabiliza en el 32 por ciento tras el aumento del año anterior, si bien, desde 2010 esta cifra se ha incrementado en 5,1 puntos. La media de libros leídos al año se sitúa en 10,9

Mujeres más lectoras que los hombres

El 68,3 por ciento de las mujeres lee libros en su tiempo libre, frente al 56 por ciento de hombres. La diferencia entre ambos sexos ha aumentado en un punto porcentual respecto a 2018. No obstante, la mayor diferencia por género se produce en el tramo de edad entre 55 y 64 años donde llega a los 29,1 puntos porcentuales. Por el contrario, la menor diferencia se encuentra entre mujeres y hombres de más de 65 años, no existen diferencias entre ellos, si bien el hábito lector en tiempo libre se reduce hasta el 48 por ciento. También entre los lectores de entre 25 y 34 años la diferencia de género, a favor de las mujeres es reducida, concretamente de 5,8 puntos porcentuales. Los jóvenes entre 14 y 24 años se mantienen como el grupo de población adulta con mayor hábito lector. Si bien es significativa la caída que se produce a partir de los 24 años. El hábito lector se recupera entre las mujeres mayores de 35 años, algo que no se produce entre los hombres. El porcentaje de lectores masculino en tiempo libre a partir de los 25 años se mantiene por debajo del 60 por ciento.

El nivel formativo también es un elemento capital en el hábito lector. El 83,3% de los universitarios son lectores de libros en tiempo libre. Se observa un crecimiento de la lectura de libros en tiempo libre tanto entre los que tienen estudios secundarios y universitarios como aquellos que tienen sólo hasta estudios primarios.

Evolución desigual de la lectura en las CCAA

Seis comunidades autónomas se encuentran por encima de la media de lectores en tiempo libre de España. Son Madrid, País Vasco, Navarra, Cataluña, La Rioja y Aragón. No obstante, si analizamos lo ocurrido en los últimos años, todas las comunidades autónomas han mejorado sus índices de lectura.

Mayoritariamente, leer se percibe como una actividad que “ayuda a comprender el mundo que nos rodea”, es “una actividad emocionante y estimulante”, “contribuye a tener una actitud más abierta y tolerante” y que “hace más felices” a los lectores.

Excusas para no leer

La falta de tiempo es para el 49,1 por ciento de los no lectores el motivo principal que explica su falta de hábito lector. Este porcentaje alcanza el 67,8 por ciento entre los adultos de 35 a 44 años. Llama, no obstante, la atención, que existe un alto porcentaje, 29,4 por ciento, que afirma no leer porque no les gusta o no les interesa, el 38,3 por ciento entre los adultos entre 14 y 24 años. Precisamente en este tramo de edad, existe un porcentaje de no lectores (34,8 por ciento) que señala que prefiere dedicar su tiempo libre a otros entretenimientos. Entre los mayores de 65 años, también argumentan motivos de vista y salud para no tener mayor hábito lector (30,3 por ciento). Los no lectores que afirman que no leen más porque prefieren emplear su tiempo libre en otros entretenimientos, declaran que prefieren realizar actividades deportivas (31,3 por ciento), ver la televisión (24,8 por ciento) o pasear (24,3 por ciento) a leer.

Lectura en soporte digital

Un año más, el Barómetro analiza la lectura en soporte digital, así como el perfil de los lectores que utilizan los dispositivos electrónicos para leer.

La descarga gratuita es el método más habitual para la obtención de los libros digitales (54,7 por ciento). Entre estos lectores se encuentran aquellos que acuden a las bibliotecas para el préstamo de libros digitales, un 0,8% de los lectores de libros digitales. Un 35% por ciento (6,3 por ciento del total de lectores) de los lectores digitales entrevistados señaló que pagó por su descarga.

Hay que destacar que un 0,8% de los lectores de libros digitales afirman obtenerlos a través de una biblioteca como las plataformas E-biblio o BNElab.

El Barómetro ha preguntado si saben distinguir las páginas de descargas ilegales de las que no lo son y un 56,9% reconoció que saben perfectamente distinguir cuándo las páginas de descarga no son legales.

Audiolibros

Como ya hiciera el año pasado, el Barómetro de Hábitos de Lectura también ha analizado el fenómeno del audiolibro. El 3% de la población mayor de 14 años escucha audiolibros con una frecuencia al menos trimestral. Un 1,3% lo hace frecuentemente, al menos una vez a la semana. Paulatinamente se va registrando un incremento del uso de estos contenidos.

Compra de Libros

El Barómetro de 2019 refleja un ligero incremento de la población que compró algún libro en el año. Un 62,6 por ciento de los españoles compró algún libro (incluidos los de texto) durante 2019 (62,4 por ciento en 2018). El 50,4% de los españoles compraron libros no de texto. La media de libros comprados fue de 11,5 libros frente a los 10,3 del año anterior.

El principal canal de compra de libros sigue siendo la librería tradicional, seguido de Internet que continúa creciendo como canal hasta situarse como la segunda opción para la adquisición de libros.

Madrid, País Vasco y La Rioja fueron las comunidades autónomas con mayor porcentaje de compradores de libros no de texto. Navarra y Comunidad Valenciana fueron las Comunidades con mayor media de libros comprados, 9,6 y 9,5 respectivamente. Canarias y Extremadura se situaron en el lado contrario y muestran un menor porcentaje de compradores. Murcia es la comunidad donde se compraron menos libros de media (5,5 libros de media).

Seis de cada diez libros comprados fueron de literatura, mayoritariamente novelas y cuentos. Le siguen los libros de humanidades (10,9 por ciento) y los libros de literatura infantil y juvenil (10,3 por ciento).

La lectura y los menores

En ocho de cada diez hogares (83,6 por ciento) con menores de seis años se les lee a estos niños, un porcentaje que se incrementa con respecto al año anterior (75,4 por ciento). En el 86,8 por ciento de los niños y niñas de 6 a 9 años leen libros no de texto y dedican una media de tres horas a la semana a la lectura. Porcentaje y tiempo muy similar al registrado el año anterior.

El 100% de los niños y niñas entre 10 y 14 años y el 93,4 por ciento de los jóvenes entre 15 y 18 años lee libros. Además de libros, estos jóvenes son el segmento de población con mayor número de lectores de páginas web o de artículos o textos largos en redes sociales. En su tiempo libre, el 86,2 por ciento de los niños y niñas entre 10 y 14 años lee, y el 77,1 por ciento lo hace frecuentemente. Estas cifras descienden a partir de los 15 años hasta el 74,7 por ciento en lectores en tiempo libre y hasta el 49,8 por ciento en lectores frecuentes. Hay que destacar, no obstante, que los porcentajes de lectores frecuentes mejoran comparados con el Barómetro de 2018 (70,8 por ciento y 44,7 por ciento, respectivamente).

Prácticamente todos los adolescentes leen algún tipo de contenido en soporte digital, especialmente webs y redes sociales. Por el contrario, un 19,7 por ciento son lectores de libros por ocio en formato digital (frente a un 32,1 por ciento de la población adulta). El 86,2 por ciento de los niños y niñas de entre 10 y 14 años leen por estudios y en su tiempo libre. La cifra desciende entre los jóvenes entre 15 y 18 años hasta el 79,9%. En ambos casos, su lugar de lectura preferido es el hogar.

Los menores perciben la lectura como una actividad que “contribuye a tener una actitud más abierta y tolerante”, que es “una actividad emocionante y estimulante”, que “ayuda a comprender el mundo que nos rodea”. Además, consideran que “hay un montón de cosas” que les gustaría leer en el futuro y que “leer me ayudará a conseguir un mejor trabajo en el futuro”.

Bibliotecas

El Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2019 refleja un incremento de la asistencia a bibliotecas. El 32 por ciento de los entrevistados ha acudido a una biblioteca o bibliobús durante el último año, si bien la mayoría (60 por ciento) lo hizo de manera ocasional. Desciende el usuario frecuente de bibliotecas al 26 por ciento frente al 27,4 por ciento registrado en 2018. El 36,6 por ciento de los entrevistados afirman ser socio de alguna biblioteca. El 41 por ciento de las mujeres entrevistadas y el 44 por ciento de los niños y jóvenes con edades entre 14 y 24 años son socios de una biblioteca.

Los usuarios de las bibliotecas acuden a ellas fundamentalmente para tomar o devolver libros en préstamo (56,6 por ciento), usar su sala de estudio (28,3 por ciento) y consultar libros (23 por ciento). El préstamo/devolución de libros es menos frecuente entre los asistentes de 14 a 24 años que entre los demás grupos de edad.

Ranking de Libros más leídos y comprados

Por último, el Barómetro ha preguntado por los últimos libros leídos, comprados y preferidos por los entrevistados en 2019. Patria, de Fernando Aramburu; se mantiene como el libro más leído, seguido de la Trilogía de la Ciudad Blanca, de Eva García Sáenz de Urturi y la saga de Los pilares de la tierra de Ken Follet.

En cuanto a los autores más leídos, aparecen Dolores Redondo, Ildefonso Falcones y Ken Follet. Entre los más comprados, aparecen, Patria, de Fernando Aramburu, la saga Canción de Hielo y Fuego y la serie “Harry Potter”. El autor más comprado es Fernando Aramburu, seguido de George R.R. Martin y Dolores Redondo.

En cuanto a los libros preferidos de los leídos en su vida, los lectores señalan entre sus favoritos a Los pilares de la tierra, La Catedral del Mar, la saga de “Harry Potter” y Don Quijote de la Mancha. Ken Follet, Ildefonso Falcones y Gabriel García Márquez aparecen como autores preferidos.

La Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) recuperó en 2017 la publicación del Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros que quedó suspendido en 2012. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte colabora en este estudio que pretende obtener información continua sobre los aspectos relacionados con los hábitos de lectura de la población española.

El estudio también considera otros aspectos como los hábitos de compra de libros, el número de libros en el hogar, la lectura de otros medios, la asistencia a bibliotecas, el uso de Internet, la preferencia por otros hábitos de ocio y la lectura en menores.

El estudio ha sido elaborado por la empresa Conecta Research & Consulting. Los resultados anuales se obtienen a partir de encuestas realizadas a una muestra de 5.000 individuos.