lunes, 26 de julio de 2021

Un lingüista español que opina

 

Daniel Gigena conversó con el lingüista español Daniel Cassany y el resultado de esa charla se publicó en el diario La Nación, de Buenos Aires, el pasado 22 de julio.

“Publicar un libro está más valorado que exponer tus pinturas o dar un concierto”

 

El lingüista y ensayista español Daniel Cassany (Barcelona, 1963), reconocido autor del best seller La cocina de la escritura, que vendió más de 150.000 ejemplares desde su lanzamiento, confiesa que ha sentido angustia antes de entrar en un aula a dar clases. “Cada domingo por la tarde me ponía nervioso pensando en las clases que venían, y sólo recuperaba la tranquilidad los jueves cuando acababa”, cuenta en su nuevo libro, El arte de dar clase (según un lingüista), publicado por Anagrama. Mediante anécdotas propias y ajenas, comentarios, cuadros, herramientas y “recetas” (que cada docente deberá probar), el autor se refiere a la planificación de las clases, la motivación de los estudiantes, el trabajo multidisciplinario, la conducta no verbal, los equipos de aprendizaje y la enseñanza virtual, en la que alumnos y profesores de todo el mundo tuvieron que entrenarse en tiempo récord a causa de la pandemia. “Cada vez quedan menos clases solo presenciales, o sea, sin correo electrónico, canal de vídeo, diccionarios online, documentos compartidos, mensajería, grupos de conversación”, indica el autor.

 

Licenciado en Filología Catalana, doctorado en Enseñanza de Lenguas y Literatura en la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad de Barcelona, Cassany ejerció la enseñanza en varias instituciones y fue profesor de catalán en la Escuela de Formación de Profesorado de Enseñanza General Básica en la Universidad de Barcelona (es decir que ha sido maestro de maestros). Desde 1993 es profesor de Análisis del Discurso en Lengua Catalana de la Universidad Pompeu Fabra. Ha escrito artículos, libros y ensayos sobre comunicación escrita y didáctica de la lengua, materia en la que es experto, como Describir el escribirConstruir la escritura y Afilar el lapicero, bien conocidos por docentes y estudiantes de lengua y literatura en español. También abordó el modo en que internet transforma la lectura y la escritura en su ensayo En_línea: leer y escribir en la red.

 

Para el autor, aprender a leer, a escribir y, en especial, a comprender textos es una de las actividades más importantes que se hace dentro y fuera de las escuelas. “Vivimos en comunidades alfabetizadas –dice a La Nación–. Cada día hacemos más cosas leyendo y escribiendo: trabajar, relacionarnos, informarnos, comprar, encontrar pareja. Es imposible vivir en este contexto sin poder leer y escribir textos”.

 

¿Cómo vive la pandemia y qué nuevas dimensiones trajo esta experiencia a la enseñanza?

–Con resignación y resiliencia. Llevo un año y medio haciendo investigación y dando clases desde mi despacho, reconvertido en estudio de grabación. Agradecido por tener salud y más trabajo, aunque sea con pantallas y sin viajes. Muchas cosas han llegado de golpe: hemos descubierto la “sincronicidad” (dar clases online en tiempo real) y la globalización (escuchar una conferencia o una formación desde España, Japón o México) y, por ello, estamos revalorizando el poder del cara a cara.


¿Las clases digitales reemplazarán las clases presenciales cuando la pandemia quede atrás?

–No lo creo. Se diversificarán las modalidades educativas: lo básico seguirá siendo la presencialidad, con algunos espacios digitales en la nube, más asíncronos que síncronos, aunque probablemente la oferta online crezca. Hoy, la formación ya distingue entre presencialidad, digital síncrono y digital asíncrono, sin coincidencia temporal entre aprendices y docente. Eso variará con el nivel educativo: los más pequeños tendrán más presencialidad local y los mayores, más opciones de digitalización y deslocalización o de enseñanza nómada, yendo de un lugar a otro.


¿Por qué afirma que todo docente es en principio un docente de lengua?

–Porque los humanos somos verbales. Nos diferenciamos de los animales porque mentimos, lo cual hacemos no solo con el lenguaje. Saber física es poder leer, escribir y oralizar ecuaciones; saber sociales o derecho es poder hablar de esas disciplinas con su lenguaje. ¿Se puede aprender algo ignorando el lenguaje que usamos para denominarlo? Enseñar y aprender es por ello trabajar con el lenguaje que corresponda.


¿En qué sentido dar clases es un arte?

–No es ninguna actividad industrial, mecánica o automatizada. Aunque haya libros de texto u otros recursos manufacturados, cada docente con sus alumnos mantiene una relación única, individual, personal, irrepetible, que tiene mucho de artesanal y vivencial del momento. Dar una clase puede ser como hacer un zapato o un mueble a mano.


Según su experiencia, ¿hay una revalorización social de la educación? ¿Y cuáles son los obstáculos con que se encuentra hoy la institución escolar en sus diferentes niveles?

Me gustaría que la hubiera, pero no lo veo, por desgracia. Más bien al contrario. Hace décadas en España, las personas importantes de un pueblo eran el alcalde, el maestro, el médico y el cura; hoy en cambio diría que son el alcalde y el director de la oficina bancaria, si todavía no ha desaparecido. Y, quizás, el médico. Sí que hay movimientos de renovación pedagógica e iniciativas populares para impulsar la educación, pero rara vez llegan a influenciar la política educativa, que sigue la senda neoliberal, precarizándola, con más alumnos por clase, más horas de trabajo del docente, normativizándola en exceso, privatizándola para convertirla en negocio.


¿Por qué cree que un gran número de personas quiere convertirse en escritora y publicar sus libros?

–No lo sé. Me lo he preguntado muchas veces. Creo que publicar un libro está más valorado que, por ejemplo, exponer tus pinturas en una galería o dar un concierto. Quizás esté relacionado con el prestigio y la cultura asociada a la escritura, que lamentablemente no tienen la pintura o la música. ¿Quizás vemos, ingenuamente, la escritura como una herramienta sencilla para triunfar? ¿Quizás sea el efecto Premio Nobel hispano, con Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Octavio Paz? En mi experiencia, es más habitual en América que en España. En ambos lados del océano veneramos a los autores y les pedimos su firma, pero, por ejemplo, en una conferencia sobre “escribir ensayo” en Barcelona si asisten veinte personas ya es un éxito, mientras que en Buenos Aires o Bogotá habrá varios centenares y gente haciendo fila.


¿Como se explica el fenómeno de los talleres de escritura?

–Hay varias respuestas: la educación reglada no ofrece enseñanzas de este tipo. Como mínimo en España, hay estudios superiores de Bellas Artes que no incluyen la creación literaria; las Letras o la Filología se dedican a enseñar a leer y criticar, pero no a escribir. Luego, el uso de la literatura para la formación de ciudadanos está clara en la lectura y la culturalización literaria, pero menos en la formación escritora de profesionales: no tiene sentido leer a Cortázar o a Borges para aprender a escribir exámenes o informes. En cada país, los talleres se vinculan también con movimientos sociales y contextos políticos: la historia argentina tiene poco que ver con la española.


¿Qué importancia tiene la crítica literaria?

–Sigue teniendo su espacio, aunque sea más limitado. Como autor, leo las críticas de mis libros en las revistas de mi ámbito y también los comentarios de los lectores en Goodreads, en blogs o en vídeos. Las primeras son más encorsetadas, moderadas o profesionales, mientras que las segundas son mucho más abiertas, sinceras y sin pelos en la lengua. Como aficionado al teatro, sigo tanto las críticas profesionales como las de mis colegas en un grupo de Facebook de tres mil aficionados en Barcelona, y ambas siguen los parámetros anteriores. Las dos son complementarias y útiles.


¿Por qué adopta el formato de libros-taller para sus publicaciones?

–Sólo algunos de mis libros siguen este género, por llamarlo así. Es una manera de conectar con el lector, quizás también de vincularme con la escuela y la educación. Es también una manera de hacer participar más al lector.


¿Le gustaría o le hubiera gustado escribir ficciones?

–Escribí hace muchos años, aunque no las publiqué, y todavía no he renunciado a hacerlo. Quizás les sorprenda próximamente. Pero no sería un relato clásico; me gusta moverme en las fronteras y explorar las vías más desconocidas.


¿Qué opinión tiene como lingüista sobre el lenguaje inclusivo?

Cualquier iniciativa para mejorar la equidad, la inclusión y la justicia son necesarias y los avances para sensibilizar al respecto son bienvenidos. Pero hay que ser flexibles y tolerantes: es una cuestión individual y no hay que confundir el vestido con el cuerpo. En un libro chileno de próxima aparición me han martirizado con los masculinos genéricos (“los doctorandos, el docente”) hasta el punto que he optado por usar únicamente las formas femeninas (“las doctorandas, la docente”) a lo largo de treinta páginas, lo cual tiene fuerza e incluso rebeldía hoy en día, pero que va a quedar extraño en pocos años, en mi opinión.

viernes, 23 de julio de 2021

Al interior del Tomo III, se esconde Ledda

El poeta, ensayista y traductor Jorge Aulicino, que fue Georges Aulicino y que ahora, en este artículo desea firmar Poder Ser Aulicino, no ceja en su doble empeño de educar al soberano: lucha contra los anglicismos y los galicismos del castellano y, a la vez, profundiza cada vez más en la Divina Comedia, obra que, como todo lector avisado sabe, tradujo, corrigió y volvió a corregir en repetidas oportunidades.

Mi constante lucha al interior del lenguaje 

¡A Beatrice por el doble infinitivo!

Anoche me pasó algo que no me sucedía desde la adolescencia cuando leía El jorobado de Notre Dame o El hombre de la máscara de hierro o La Isla del Tesoro: leí un texto traducido como si estuviera leyendo el original. Eso agrió por un momento mi relación con el autor del texto original, el erudito Giuseppe Ledda, quien participó de la obra ciclópea La Edad Media, coordinada en su momento –primera década del milenio– por el extinto Umberto Eco. 

A pesar de que las ideas sobre la obra de Dante Alighieri, desarrolladas por Ledda a partir de la página 361 del tomo III, coinciden –aunque más ordenadas y agudas– con las que expuse a veces sobre la Comedia, me fastidió encontrar de entrada, en el apartado dedicado al poema magistral, un doble infinitivo seguido a los pocos renglones de un “al interior” que terminó de crisparme y casi me impidió seguir leyendo a un tipo inteligente como Ledda. Por suerte recordé que estaba leyendo en castellano a un autor italiano. Pensé, por lo tanto, que era muy difícil que hubiese escrito prima di arrivare a trovare donde el traductor escribió “antes de llegar a encontrar” nada menos que “a Beatriz en el Paraíso”, porque no es una construcción sintáctica habitual en italiano –y en italiano el hábito pesa mucho más que aquí en castellano–. En cuanto al “al interior”, el buen Ledda habrá escrito correctamente en su idioma all'interno, pero con ese tic de los traductores de francés –a quienes se les “pega” el à l'intérieur– y ahora del italiano, puesto –creo yo– exprofeso como marca de traducción, saludo masón, el buen traductor tradujo “al interior” aquí y en otras partes del texto del tomo III.

Voy a los créditos y veo que la versión al castellano de los tomos III y IV de esta obra fue realizada por José Andrés Ancona, y ¡oh sorpresa! la obra del FCE fue editada, y se supone que traducida, en México, de donde pienso que Ancona es mexicano y que el doble infinitivo y el alinteriorismo también cursan allá, ¡la patria de Alfonso Reyes! Qué digo, la tierra de Octavio Paz, de Gerardo Deniz, Carlos Monsiváis, de mis amigos, grandes e infatigables traductores, Fabio Morábito, Pedro Serrano, Carlos López Beltrán, José María Espinaza, y otros notables traductores como Pura López Colomé, Francisco Segovia, Margo Glantz, Gerardo Beltrán y Abel Murcia, Aurelio Asiain, José Emilio Pacheco, Hernán Bravo Varela, el propio Paz...

Pero lo importante es el ser, no el parecer, dice el sentido común, a lo que el César ya había dicho: “La romana debe ser y parecer”... Pero, en fin, como lo importante se supone es "la idea principal", he aquí la idea una idea de Ledda –según Ancona– que bien vale una misa:

“Aunque esté fundado sobre una continua mezcla de los estilos, el poema toma el nombre [Commedia] del estilo humilde, con el propósito de afirmar ideológicamente la humildad del texto, haciendo una opción radical en la cultura retórica cristiana. Pero la ‘comedia’ será definida luego en Paraíso ‘sacrado poema’ [sic] y ‘poema sacro’: es justamente gracias a la elección humilde de ser una ‘comedia’ que la obra puede convertirse en ‘poema sacro’. En la cultura cristiana la humildad es la virtud que permite elevarse auténticamente.”

(...)

“También en el plano lingüístico la voluntad de representar la totalidad de lo real conduce a movilizar todos y cada uno de los recursos. El florentino es la base, pero se le añaden arcaísmos, tecnicismos, regionalismos, provenzalismos y galicismos, latinismos de todo tipo, además de los neologismos, necesarios para una realidad que jamás ha sido representada.”

Nota al pie: 
Se atribuye a Boccaccio el agregado del adjetivo “divina” al sustantivo Comedia. Si fue así, quizá Boccaccio se lo anexó para que el título se entendiera en sentido literal: una comedia que trata de las cosas divinas. Comedia –como aclaró Dante– en sentido clásico, porque tenía buen final, no porque fuera cómica. Por otra parte, también es posible que Alighieri llamara a su poema “sacro” en virtud de que trata de las cosas sagradas, y no de que esté sacralizado. La misión que se atribuye a sí mismo es anotar en su mente y luego escribir todo lo que ve en el más allá, para que la cristiandad retome el camino de la fe. En este sentido la Comedia se puede calificar –como lo hace Ledda– de profética. En cuanto al estilo humilde, Dante lo menciona en una famosa carta a su protector en Verona, Cangrande della Scala, y puede relacionarse sin mucho esfuerzo, en el plano político o mundano, con su denuncia de la corrupción y el fasto de la Iglesia, y con su evidente adhesión a las órdenes de los dominicos y los franciscanos, doctrinarios los primeros y pobres por elección los segundos.

jueves, 22 de julio de 2021

Una nueva traducción de Gertrude Stein al castellano

Son muchas las razones por las que la estadounidense Gertrude Stein, una de las escritoras más importantes del denominado modernismo anglosajón, ha sido menos considerada por el público de la lengua castellana que la británica Virginia Woolf, su eminente contemporánea. La principal, las dificultades que presentan muchos de sus libros, precisamente por ser experiencias vanguardistas; la secundaria, la forma un tanto desmañana en que ha sido publicada por las más variadas editoriales de España e Hispanoamérica.

A la edición de Tres vidas (traducción de Beatriz de Sanctis, Buenos Aires, Troquel, 1966), Autobiografía de Alice Toklas (traducción de Carlos Ribalta, Barcelona, Lumen, 1967), Ser norteamericanos (traducción de Mariano Antolín Rato, Barcelona, Barral Editores, 1974), Retratos (traducción de José Luis Castillejo Brull, Barcelona, Tusquets Editores, 1974), Ida (traducción de Teresa de la Vega Menocal, Barcelona, Literatura Random House, 1988), QED : las cosas como son (traducción de Nora Catelli, Madrid, Horas y Horas, 1993), Guerras que he visto (traducción de Alejandro Palomas, Barcelona, Alba Editorial, 2000), París Francia (traducción de Daniel Najmías Bentonilla, Barcelona, 2009), Botones blancos (traducción de Esteban Pujals, Madrid, Abada Editores, 2011), Picasso (traducción de John Abberton, Madrid, Casimiro Libros, 2017) y El mundo es redondo (traducción de Verónica Zondek, Santiago de Chile, Bisturí 10, 2020) acaba de sumarse Aprender a escribir (traducción de Itziar Hernández Rodilla y Paula Zumalacárregui Martínez, Barcelona, Greylock, 2021).


La revista Vasos comunicantes, de la ACE Traductores, de España, resume el contenido del libro en los siguientes términos: “Aprender a escribir está compositivamente construida como una pintura cubista, en la que cada elemento está relacionado con cada elemento de forma aparentemente abstracta pero, al igual que ocurre con las pinturas cubistas, esa abstracción es una ilusión. Y es a esta relación «real» —entre palabras y objetos— a lo que Stein llama gramática, siendo esta el hilo conductor de Aprender a escribir, un texto compuesto de párrafos que parecen estar en meditación ante un territorio de posibilidades narrativas. Aprender a escribir contiene los pensamientos de Gertrude Stein sobre el oficio de escribir pero también es un canto libre y un homenaje al hecho de crear a través de las palabras; es una celebración, un logro asombroso y arduo que no significa nada, o sí.

Respecto de su traducción, ambas traductoras declararon:

Cómo traducir un texto que nadie compraría en la librería si abriese sus páginas al azar sin conocer a la autora. Un libro donde las frases parecen no tener sentido. Un libro de pensamientos. Un libro que parece escrito en el crepúsculo entre la vigilia y el sueño. Un libro que, además, fallando a la expectativa que despierta su título, no enseña a escribir. Porque este libro, si enseña algo, es en todo caso la manera en que Gertrude Stein escribía mientras lo escribía. Y quizá esa sea, después de todo, la forma de afrontar la traducción.

Pero, como decía Eduardo Mendoza, «el problema es que el texto original siempre está escrito en otro idioma, y eso lo complica todo de mala manera». ¿Cuántas palabras homónimas conocen en español? Quizá las únicas que se les ocurran sean «haya» y «aya»; pues bueno, esas no las van a encontrar en esta traducción. Pero, es más, ¿cuántas palabras conocen que puedan ser verbo y adjetivo sin cambiar de desinencia? ¿Cuántas que pululen por la frase cambiando de función? Nosotras, lo podemos decir ya, pocas.

Tomamos pocas decisiones apriorísticas, pero ahora, después de traducir, sí podemos hablar de estrategias. La principal es la que concierne a la puntuación. Solo está en español la que utiliza la autora en inglés, excepto en el caso de las preguntas. Stein escribe en un idioma en el que las oraciones interrogativas se marcan con un signo de cierre porque el uso de auxiliares que preceden al sujeto o los pronombres interrogativos marcan dónde comienzan las preguntas. Probamos varias estrategias, pero acabamos rindiéndonos a la evidencia. El español inventó el signo de apertura de interrogación por una razón: hacía falta. Y, si Gertrude Stein utilizaba las herramientas que le proporcionaba su idioma, ¿por qué no hacerlo nosotras con el nuestro? Así pues, todos los signos interrogativos son nuestros y están colocados donde Stein marcaba una interrogación que en español, sin ellos, es imposible detectar.

Esta explicación resume, de hecho, muchas estrategias de traducción de las que hemos usado. Conscientes de que nuestro idioma no nos permitía muchas de las cosas que a Stein el suyo, hemos optado por utilizar las herramientas que sí nos brindaba, incluida la del género femenino y masculino, en un texto en que ninguno de los dos está marcado salvo por el uso de ciertos pronombres y nombres propios. Las aliteraciones, los paralelismos, los parónimos, las figuras retóricas son todas españolas, intentando siempre encontrar el juego más cercano al posible sentido semántico del inglés. Siempre que fuese posible significa, por supuesto, que la interpretación ha sido muy laxa en diversidad de ocasiones. Pero, como esperamos haber dejado claro hasta ahora, consideramos que no es el sentido lógico lo que prima en el texto original, así que ¿cómo de fiel sería respetarlo sobre todas las cosas? Para nosotras, ha sido más leal no hacerlo. Por supuesto, sabemos que no todo el mundo pensará así”.

miércoles, 21 de julio de 2021

Juana Bignozzi, traductora

Juana Bignozzi (1937-2015) fue una de las mayores poetas argentinas de todos los tiempos. Lo que no todo el mundo sabe es que también fue una ingente traductora, que dejó una obra monumental.

Según ella refirió en muchas entrevistas, ante la posibilidad de que los Montoneros pudieran tomar el poder, en 1975, junto con su esposo Hugo Mariani, Juana Bignozzi, una mujer que toda su vida fue de izquierda y que nada quiso saber del peronismo en cualesquiera de sus variantes, se fue a Barcelona, donde permaneció por treinta años. Allí, para sobrevivir, se dedicó a traducir del francés y del italiano. Eso también lo dijo muchas veces, pero, hasta el momento, no hubo una lista medianamente pormenorizada de lo que tradujo ni para quién lo hizo. Sin embargo, gracias a Marietta Gargatagli, quien buscó en el registro del ISBN español, es posible reconstruir, al menos parcialmente, en qué ocupó su tiempo.

Por la lista que sigue –que es parcial–[1] puede observarse que tradujo a destajo y con fines alimentarios, como generalista, con algunos rubros de alta especialización (historia, historia del arte, política y filosofía). Raramente habló de su actividad en público. Entre las pocas entrevistas como traductora puede oírse la que tuvo lugar en el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, presente en este blog, en el ítem correspondiente a su nombre.

Para conclujir, por mucho menos que esto, jóvenes traductores aparecen entrevistados en los diarios y publicaciones culturales. Bignozzi prácticamente nunca lo hizo.


1975

La revolución de la mayoría (Avance), de Friedich Engels 

1976

El supermacho  (Fontamara, S.A.), de Alfred Jarry  

Hay perfumes (Grijalbo), Françoise Sagan y Guillaume Hanoteau

La neurosis cristiana (Bruguera), de Pierre Solignac

El sha de Persia : la irresistible ascensión de Mohamed Reza Pahlev   (Grijalbo),

Mi amor ciego (Grijalbo), de Jacques Cauvin

Cómo se investiga (Avance), de Gian Antonio Gilli

El amor absoluto (Fontamara), de Alfred Jarry  

La burguesa (Grijalbo), de Cécil Saint-Laurent 

1977

Los infortunios de la virtud (Editorial EDAF, S.L), del Marqués de Sade

La frigidez femenina y cómo tratarla (Gedisa), de Gilbert Tordjman

Saúl o la puerta de las Ovejas  (Grijalbo), de  Miklós Meszoly

Bakchich (Grijalbo), de Michel Clerc

El partido en la URSS 1917-1945 (Editorial Laisa, S.A.), de Giuliano Procacci

Hombres como nosotros (Grijalbo), de Henri Baruk  

1978

Asesino por azar (Grijalbo), de Cécil Saint-Laurent

En la ruta de los Cruzados (Grijalbo), de Evelyne Coquet

El nuevo desafío de los O.V.N.I. (Asesoría Técnica de Ediciones), de Jean-Claude Bourret

Elogio del socialismo y otros escritos (Anagrama), de Samir Amin

Mutantes (Asesoría Técnica de Ediciones), de Paul Bera

1979

Consultor Ocho. Enciclopedia General Básica (Editorial Océano), de Giuseppe Parisi

Contra el arte y los artistas (Gedisa), de Jean Gimpel

En la playa (Asesoría Técnica Ediciones), de Altan

Linda mariquita (Asesoría Técnica de Ediciones), Altan

Llega el otoño (Asesoría Técnica de Ediciones), Altan

Vuela pajarillo   (Asesoría Técnica de Ediciones), de Altan

Vuelven las golondrinas   (Asesoría Técnica de Ediciones), de Altan

Sasquatch, enigma antropológico (Asesoría Técnica de Ediciones), de Renzo  Cantagalli

1982

El infierno (Printer Internacional de Panamá, S.A.), de Henri Barbusse

Italia (Club Círculo de Lectores), de Ruggiero Romano

Leonardo da Vinci (Editorial Debate), de Silvana Levi Orban

Napoleón (Editorial Debate), de Luigi Roma

Las sociedades maléficas  (Ediciones Martínez Roca), de Jean-Claude Frere

1983

Justine (Ediciones Antiguas), del Marqués de Sade

El estado megalómano (Editorial Planeta S.A.), de Jean-François Revel

Pinocho (Clásicos Océano), de Carlo Collodi 

1985

Historia de la filosofía y de la ciencia: Antigüedad y Edad Media (Editorial Crítica), de Ludovico Geymonat

Historia de la filosofía y de la ciencia: del Renacimiento a la Ilustración ((Editorial Crítica,), de Ludovico Geymonat

Ideología y mentalidades    (Editorial Ariel), de Michel Vovelle 

Textos constitutivos de las Comunidades Europeas (Editorial Ariel), de Christian Philip

Mis trabajos y mis días: conversaciones con Jean Piaget (Gedisa), de Jean-Claude Bringuer

1986

Enamoramiento y amor (Gedisa), de Francesco Alberoni

La filosofía moderna (Editorial Ariel), de Emanuele Severino

Historia del derecho de propiedad: la irrupción del colectivismo en la conciencia europea (Editorial Ariel), de Paolo Grossi 

1987

La filosofía contemporánea (Editorial Ariel), de Emanuele Severino

El amante sin domicilio fijo (Seix Barral), de Carlo Fruttero y Franco Lucentini

Los fenómenos paranormales (Editorial Crítica), de Henri Broch

Curso de derecho comparado (Editorial Ariel), de Alessandro Pizzorusso

1988

El comercio: ensayo de economía y derecho (Editorial Ariel), de Gerardo Santini

Ensayo sobre la historia demográfica europea: población y alimentación en Europa (Editorial Ariel), de Massimo Livi Bacci

Las ideologías y el poder en crisis: pluralismo, democracia, socialismo, comunismo, tercera vía y tercera fuerza  (Editorial Ariel) , de Norberto Bobbio

Historia del octavo distrito (Ediciones Destino), de Giorgio Pressburger y Nicola Pressburger

Manuel de derecho comunitario general (Editorial Ariel), de Guy Isaac

La revolución industrial   (Editorial Crítica), de Peter Mathias

El rey verde. (Tomo 1)   (Salvat Editores) de Paul Loup Sulitzer,

El rey verde. (Tomo 2)    Salvat Editores) de Paul Loup Sulitzer Altruismo y moral (Ediciones B, 1989), de Francesco Alberoni

1989

El dilema nuclear   (Editorial Crítica), de Carlo Rubbia 

Guía de la pintura (Grijalbo), Camillo Zemenzato

Aragoneses y catalanes en el Mediterráneo (Editorial Ariel), de Francesco Giunta 

1990

Las arañas y las hormigas: una apología de la historia de la ciencia (Editorial Crítica), de Paolo Rossi

La vida tranquila   (Noguer Ediciones), de Marguerite Duras

1991

Historia de Europa contemporánea (1945-1990) (Editorial Ariel), de Giuseppe Mammarella

La ley de los espacios blancos (Ediciones Destino), de Giorgio Preaaburger

Abahn Sabana David  (Noguer), de Marguerite Duras

Quería los pantalones (Club Círculo de Lectores), Lara Cardella

Destruir dice (Tusquets Editores), de Marguerite Duras

1992

La filosofía antigua (Editorial Ariel), de Emanuele Severino

1993

Elogio del insecto (Editorial Ariel), de Enrico Stella

¿Qué es una sociedad justa?: introducción a la práctica de la filosofía política (Editorial Ariel), Philippe Van Parijs

Kafka (Ediciones Cátedra), de Pietro Citati

Inteligencias extraterrestres (Editorial Ariel), de Jean Heidmann

1994

Historia de la literatura española (Editorial Ariel), de Jean Cannavaggio

Franco-Pétain: los secretos de una alianza (Editorial Prensa Ibérica S.A.), de Matthieu Séguéla

1995

La invención de Europa (Tusquets Editores), de Emmanuel Todd

1996

Rojo y negro  (1996), de Renzo de Felice

1997

La chica del guardarropas (Ediciones Destino), Elena Soprano

Las ruinas de Nubia   (Ediciones Destino), de Christiane Desroches-Noblecourt 

1998

Cómo cura la arcilla : descubre sus propiedades y aplicaciones terapéuticas (RBA Libros), de Marie-France Muller

Cómo habituar al niño a leer  (Ediciones Medici, S.L.), de Patricia Delahaie 

Cómo hablar en público: técnicas para aprender a expresarse con soltura y seguridad (RBA Libros), de Marie-France Muller

Ramsés II : la verdadera historia (Ediciones Destino), de Christiane Desroches-Noblecourt  

1999

Paseos a caballo (Grijalbo), de Cinzia Garavelli

Cocinar para estar sano (Salvat Editores S.A.), de Garance Leureux

Cocinar para adelgazar (Salvat Editores S.A.), de Garance Leureux

Cocinar para estar bella (Salvat Editores S.A.), de Garance Leureux

Las mejores recetas sin carne (Salvat Editores S.A.), Garance Leureux

Terrazas y balcones con flores (Salvat Editores), de Daniel Puiboube

Trucos y astucias para su jardín  (Salvat Editores S.A.), de Daniel Puiboube

Trucos y cuidados del bonsai  (Salvat Editores S.A., 1999), de Daniel Puiboube

Pequeño manual de jardinería (Salvat Editores S.A.), de Christian Pessey

Pequeños jardines en casa (Salvat Editores SA.), de Daniel Puiboube

Las alfombras (Grijalbo, 1999), Enza Milanesi 

Cultivar y cuidar las flores (Salvat Editores, S.A.,1999), de Daniel Puiboube

2000

Diccionario de Mitología (Salvat Editores S.A.), de Jacquenod Raymond

Sinfonía italiana  (Salvat Editores S.A.), de Isbelle Sensi  

Los insectos y sus daños en la madera : problemas en la restauración   (Editorial Nerea, S.A.), de Liotta Giovanni

El libro negro de la Inquisición (Ediciones Robinbook, S.L.), Natale Benazzi y Matteo D’Amico

2001

El despertar de Europa 950-1250 (Editorial Crítica), de Poly, Jean Pierre, André Vauchez y Robert  Fossier, Robert

La dificultad de ser perro (Alba Editorial), de Roger Grenier

En nombre de Osama Ben Landen: las redes secretas del terrorismo islámico (Salvat Editores S.A.), de Roloand Jacquard

Viena (Salvat Editores S.A.), de Beto Morgenthaler

2002

Breve historia del futuro (Ma Non Troppo), de Eirik Newth

El crepúsculo del deber : la ética indolora de los nuevos tiempos democráticos (Anagrama,), de Giles Lipovetsky 

París (Salvat Editores S.A.), de Catherine Synave

Viaje al Tíbet : tras los pasos de Alexandra David-Néel  (Edicola-62, S.L.), de Dominique Agniel 

2003

Aproximación a la historia griega (Alianza Editorial), de Luciano Canfora

Etruscos (Sociedad Editorial Electa España), de Federico Borrelli

Todo rosas y rosales (Grijalbo), de Orietta Sala, Orietta

El masaje tailandés (Ediciones Robinbook, S.L.), de Enrico Corsi

2004

¿Arde Nueva York? (Planeta S.A.), de Larry Collins y Dominique Lapierre

La maldición de ser un genio (Ma Non Troppo), Ermanno Gallo

2007

Qué ocurrirá el día después (Ma Non Troppo), Eirik Newth

2009

Los hermosos años del castigo (Tusquets Editores), Fleur Jaeggy



[1] Se advierte que no se consignan libros en los que no conste el autor (son varios) ni tampoco los libros publicados en la Argentina, con ISBN de España.