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jueves, 23 de julio de 2026

Lo que se hace en la Biblioteca Nacional

El pasado 15 de julio, sin firma, InfoBAE publicó el anuncio de una interesante muestra que se desarrolla en la Biblioteca Nacional "Mariano Moreno". Según la bajada, "La exposición recorre el detrás de escena que sostiene el acervo histórico. Del primer examen a las intervenciones técnicas. En el Hall de Hemeroteca, con entrada libre y gratuita".

La Biblioteca Nacional y una muestra sobre el trabajo invisible de la preservación de libros

La Biblioteca Nacional "Mariano Moreno" abre sus puertas el 18 de julio a una exposición que pone en primer plano el trabajo cotidiano y poco visible del Departamento de Preservación: el equipo de especialistas que frena el deterioro de los documentos que conforman el acervo histórico de la institución.

Conservar el tiempo: El trabajo de conservación y restauración en la Biblioteca Nacional se instala en el Hall de Hemeroteca del edificio y podrá visitarse de lunes a viernes de 9 a 21 horas y los sábados y domingos de 12 a 19 horas, con entrada libre y gratuita. La inauguración está prevista para el 17 de julio a las 18 horas.

La muestra recorre las distintas etapas del proceso de conservación y restauración documental: desde el diagnóstico inicial de cada pieza hasta las intervenciones técnicas sobre papeles amarillentos, fotografías desvanecidas y películas deformadas. El recorrido expone también los criterios que guían cada decisión: respeto por la integridad material e histórica del ejemplar, registro exhaustivo de los tratamientos aplicados y uso de materiales compatibles y reversibles que no comprometan futuras intervenciones.

El patrimonio documental que custodia la Biblioteca no se limita al papel. El Departamento trabaja sobre fotografías, registros sonoros, materiales audiovisuales y microfilmes, cada uno con sus propias vulnerabilidades frente a los diez agentes de deterioro que la disciplina identifica: fuerzas físicas, agua, fuego, plagas, contaminantes, radiación, temperatura y humedad inadecuadas, robo y vandalismo, y pérdida de información asociada al objeto.

Frente a esos riesgos, el departamento aplica dos líneas de acción. La conservación preventiva interviene sobre el entorno —condiciones ambientales, contenedores, sistemas de almacenamiento— sin tocar directamente los documentos. Cuando el deterioro ya ocurrió, entra en juego la conservación interventiva, que puede incluir limpieza en seco o húmeda, aplanado, consolidación de soportes debilitados, reparación del papel y restauración de encuadernaciones.

“Es un orgullo compartir nuestro trabajo a través de esta muestra. En unas pocas vitrinas condensamos una parte de la tarea que llevamos adelante cada día en el Departamento de Preservación”, dijo Victoria López Alcoba, responsable del área, al presentar la exposición. López Alcoba subrayó que se trata de “una labor minuciosa que exige conocimiento, dedicación y, sobre todo, paciencia y constancia”, y expresó su deseo de que el recorrido invite al público a descubrir el valor de la conservación del patrimonio documental.

La exposición también aborda la relación entre la preservación física y la digitalización. Según los criterios del departamento, estabilizar un documento antes y después de su reproducción digital es indispensable: la generación de copias digitales no reemplaza al soporte original, sino que lo complementa y reduce la necesidad de nuevas manipulaciones.

La muestra plantea, además, que la responsabilidad de preservar el patrimonio documental es colectiva: recae tanto en los equipos técnicos como en quienes consultan, usan y valoran esos materiales. La Biblioteca Nacional, ubicada en Agüero 2502, en el barrio porteño de Recoleta, atiende al público en los horarios ya indicados.


jueves, 4 de abril de 2024

Víctima de un gobierno de brutos, Roberto Casazza quedó fuera de la Biblioteca Nacional de Argentina

Roberto Casazza
La bajada del artículo publicado por Daniel Gigena, en el diario La Nación, de Buenos Aires, el pasado 2 de abril, dice: "Fue desvinculado de la institución después de 27 años de trabajo; es uno de los máximos referentes latinoamericanos en bibliografías de los siglos XV al XVIII y especialista en manuscritos medievales". Se trata de una muestra más del poco valor que le da este gobierno a la cultura y, por supuesto, de la desidia de todos los gobiernos anteriores, que no incorporaron a planta permanente a un valioso investigador.

Un millar de firmas para que no despidan a Roberto Casazza de la Biblioteca Nacional

Entre los 120 desvinculados de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (BNMM) en las vísperas de Semana Santa, se encuentra el profesor e investigador Roberto Casazza (Buenos Aires, 1968), docente de Historia de la Filosofía y del Renacimiento en la Universidad Nacional de Rosario, donde se doctoró en Humanidades con orientación en Filosofía. Tenía 28 años cuando empezó a trabajar en la BNMM, en 1997, durante la gestión de Oscar Sbarra Mitre, hasta que el miércoles de la semana anterior recibió el mail de “desvinculación”. La noticia dejó pasmado a un grupo de colegas de la Universidad de Buenos Aires, que escribió una carta pidiendo su reincorporación, iniciativa que en menos de 36 horas juntó cerca de mil firmas, nacionales e internacionales. “El apoyo que he recibido me ha sorprendido, estoy agradecidísimo”, dice a LA NACION.

Cazassa tiene ahora 55 años y, por su formación, experiencia y lo mucho que invirtió el Estado argentino en su desarrollo profesional, es claro que con su alejamiento la institución perdería una herramienta valiosa e irremplazable.

“Lo primero que hice cuando entré fue estudiar la historia de la Biblioteca Nacional -recuerda-. Y así empecé a comprender cómo estaban conformadas las colecciones. En ese entonces, la Biblioteca acababa de ser mudada desde su sede en la calle México, y hasta el miércoles pasado desarrollé decenas de proyectos, creciendo profesionalmente y también aportando a la institución. Ahora advierto que nunca fuimos empleados firmes del Estado, sino solo de planta transitoria, aunque el recibo de sueldo, de validez legal, nos daba sensación de estabilidad”.

Lo que cuenta Casazza se inscribe en un proceso más amplio. Tradicionalmente, los puestos de planta transitoria en espacios autárquicos como la BNMM se crean, gestión a gestión, en diálogo entre autoridades y gremios. Son en rigor contratos anuales, con renovación periódica. En el caso de estos despidos, no hay indemnización, pues se dan por finalizados los contratos vigentes. Por decisión del presidente Javier Milei (que anunció el despido de unas 70.000 personas), los contratos de este tipo en el Estado Nacional pasaron de ser trianuales o anuales, como venían siendo hasta ahora, a trimestrales.

Casazza estudió en Alemania y en Inglaterra, donde hizo una maestría en el Instituto Warburg de la Universidad de Londres, “cuya Biblioteca en sí misma es una escuela de bibliotecología”, dice; es autor de varios libros (entre ellos, El futuro bibliotecario y Las lecturas de Manuel Belgrano), y trabajaba hasta el momento de la desvinculación en distintos proyectos histórico-bibliográficos, que requieren conocimientos de latín, paleografía, cultura clásica, historia de la cultura europea renacentista e historia argentina. Fue, entre otras cosas, quien dio a Horacio González la idea de crear el Museo del Libro (luego Museo del Libro y de la Lengua), y escribió el proyecto inicial con el que se consiguieron los fondos para el nuevo edificio en un predio adjunto a la BNMM, cedido en 2003 por el Ministerio de Educación. En 2022 estudió dos meses los incunables (libros impresos hasta inicios del siglo XV) de la Biblioteca Dibner de la Institución Smithsoniana en Washington, financiado por dicha entidad.

Al momento de su desvinculación, buscaba incunables en toda América Latina, gracias a un convenio entre la Biblioteca Británica y la BNMM impulsado en su momento por Alberto Manguel, para ser incorporados al Incunabula Short Title Catalog, el catálogo internacional de libros del siglo XV, y participaba también en el proyecto anexo, Material Evidence in Incunabula. Para poder hacer aportes en esos consorcios bibliográficos internacionales estudió paleografía, el “arte de descifrar” apretadas anotaciones, que halla en los libros de la Sala del Tesoro de la BNMM y de otras instituciones escritas a mano varios siglos atrás en latín, francés, alemán, italiano y otras lenguas.

“Entiendo que en la BNMM no hay ñoquis, hace tiempo que ese aspecto está cuidado -dice Casazza a LA NACION-. Según mi impresión, todos los despedidos estábamos muy atentos y cumplíamos el horario”. Su caso es, entonces, uno más entre muchos otros parecidos entre las 120 personas desvinculadas. Para él, el eje de cualquier proyecto “civilizador” de la BNMM es el lector.

“Nuca hablé con la directora designada -dice Casazza-. Pasé muchos comienzos de gestiones y sé que los directores deben recibir a varias personas; le mandé un mail presentándome hace diez días, pero no fui citado a una entrevista”.

Desde este fin de semana extralargo circula una carta de apoyo a Casazza de docentes, bibliotecarios y estudiantes dirigida a Soto, donde se le solicita que revea la decisión y se lo reincorpore.

“Nosotras/os, colegas del Dr. Roberto Casazza, estamos asombrados por su despido de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno sin causa alguna, luego de 27 años sostenidos de un trabajo profesional que, desde otros espacios cercanos, juzgamos sólido, lúcido, de altísima calidad, y gran valor para nuestro país -comienza la carta-. Hemos visto al Dr. Casazza, persona formada en universidades argentinas, británicas y alemanas, y actualmente uno de los máximos referentes latinoamericanos en bibliografías de los siglos XV al XVIII, trabajar en la Biblioteca Nacional sobre manuscritos medievales, bibliografía colonial, libros antiguos y raros, orígenes de la cultura impresa, publicaciones astronómicas y científicas de la temprana Modernidad, Antigua Librería Jesuítica, sistema de clasificación de la Biblioteca Pública de Buenos Ayres, etc., así como desarrollar trabajos sobre colecciones fundacionales de la institución”.

Soto no respondió las consultas de este diario sobre la carta, que lleva la firma de un grupo de reconocidos profesores de la Universidad de Buenos Aires e investigadores del Conicet, además de bibliotecarios, periodistas y personas de la cultura. Entre los firmantes se encuentran Aníbal Szapiro, Christian Carman, Marcelo Levinas, Gonzalo Recio, Daniel Di Liscia, Silvina Vidal, Diego Pellegrín, Francisco Bertelloni, José Emilio Burucúa, María Victoria Baratta, Silvia Magnavacca, Pola Oloixarac, Roberto Di Stefano, Silvia Glocer, Judith Farberman, Darío Maiorana, Carla Lois, Paula Pico Estrada, Gastón Alejandro Vila, Valeria Buffon, Juan Carlos Alby y Sergio Daniel Barbieris.

Firmaron además académicos de Canadá, Inglaterra, Chile, Brasil, México, Costa Rica, Colombia y España, como Anne Morand, Claudia Borgonovo, David Piché, Claude Lafleur, Gabriela Rossi, Andrea García Rodríguez, Diego Zamora Cascante, Emma Carmona, León Márquez Ortiz, Geneviève Barrette, Ximena Venturini, Anita Pollard y Marina Garone Gravier.

Los firmantes de la carta solicitan que el caso de Casazza sea revisado, pues a todas luces perjudica a la BNMM. En el texto se incluye un listado de sus publicaciones más destacadas.

“Numerosas exhibiciones bibliográficas, conferencias, cursos y publicaciones (algunas traducidas a otros idiomas) avalan la trayectoria del Dr. Casazza en la Biblioteca Nacional. Muchas/os de nosotros hemos sido ayudados por él durante nuestras investigaciones, y podemos dar fe de que su conocimiento de las colecciones de la Biblioteca Nacional, de la historia de la institución y de muchos temas de su especialidad como docente universitario (el pensamiento medieval y renacentista) es valiosísimo para la institución que Ud. dirige, para los campos bibliotecario y universitario argentinos, y para el país. Ante los procesos de revisión de los recientes despidos que, según sabemos, tendrán lugar en la Biblioteca Nacional en las próximas semanas, valoraremos otorgue Ud. al menos una entrevista al Dr. Casazza, conozca en forma directa su trayectoria y su bonhomía, y considere la posibilidad de su reincorporación a la institución. Es una figura que la cultura bibliográfica argentina no puede despreciar”, concluye la carta dirigida a Soto, que se puede leer y suscribir en este enlace.

viernes, 22 de diciembre de 2023

Biblioteca Nacional y Conabip, de estreno

"Ayer, el escritor Juan Sasturain le entregó un voluminoso informe de gestión a su sucesora, la bibliotecaria Susana Soto Pérez; el editor y bibliotecólogo Raúl Escandar presidirá la Conabip", Esto dice la bajada de la nota publicada por Daniel Gigena, en el diario La Nación, de Buenos Aires, del 19 de diciembre pasado.

“La mejor mutua impresión”. Recambio de autoridades en la Biblioteca Nacional

Ayer al mediodía, la elegida por el secretario de Cultura Leonardo Cifelli para dirigir la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (BNMM), la bibliotecaria Susana Soto Pérez, se reunió con el director saliente, el escritor Juan Sasturain, y su equipo en la sede de la BNMM (Agüero 2502). Después de la reunión, donde el autor de El último Hammett le hizo entrega a Soto Pérez de un voluminoso informe de gestión, la flamante funcionaria hizo una recorrida por la institución.

“Todo fue muy cordial -dice Sasturain a La Nación-. La mejor mutua impresión. Dialogó con todos los directores y conmigo, y después recorrió toda la Biblioteca en una visita guiada por ellos”. Participaron del encuentro la subdirectora, Elsa Rapetti; el director nacional de Coordinación Bibliotecológica, Pablo García; el director nacional de Coordinación Cultural, Guillermo David, y el director general de Coordinación Administrativa, Roberto Arno.

“Se la vio muy conocedora, interesada en todo y cómoda -describe Sasturain-. Aparte, se llevó el toco del informe de gestión. El sintético, general, y el analítico, por áreas. Esperemos que la transición sea virtuosa, más allá de la repercusión que pueda tener la política general del Gobierno con respecto a las instituciones del Estado. Pero eso nos trasciende”. Soto Pérez, cuyo nombramiento recibió el apoyo de bibliotecarios y archivistas de la Argentina, le agradeció al escritor la bienvenida y el trabajo en equipo.

Respecto de esto último, el escritor apuesta por la continuidad de los directivos en la BNMM, cuyos contratos vencen en otoño de 2024. En la institución trabajan actualmente 915 personas, si se suman la sede cordobesa, la marplatense y la de la calle México 564, además de los docentes de las dos carreras de Escuela Nacional de Bibliotecarios. Soto Pérez deberá designar autoridades en el Museo del Libro y de la Lengua (bautizado “Horacio González” en 2022) que hasta inicios de mes estuvo a cargo de la escritora María Moreno.

La Nación intentó comunicarse nuevamente con Soto Pérez que indicó que las entrevistas debían coordinarse a través de la Dirección de Comunicación de la Secretaría de Cultura. Hasta hoy, la designación de Cifelli, que integra el súper Ministerio de Capital Humano comandado por Sandra Pettovello, no fue publicada en el Boletín Oficial, así como tampoco la de ninguno de los responsables de las áreas centralizadas y descentralizadas de Cultura.

El periodista, editor y bibliotecario Raúl Escandar reemplaza a la exdiputada María del Carmen Bianchi en la presidencia de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares (Conabip), institución creada por Domingo F. Sarmiento hace más de 150 años. Escandar, que se desempeñó como director de la Biblioteca del Museo Mitre y de la Biblioteca Alcon Laboratorios, integra la Sociedad Argentina de Información (SAI) donde dirigió el Boletín Informativo, una publicación electrónica destinada a la actualización de la comunidad bibliotecológica. Dirige el sello Ediciones Científicas Argentinas desde 1997. Ha escrito y editado artículos y libros, y se lo considera un referente de la bibliotecología. El martes de la semana pasada él y Bianchi hicieron el “traspaso” de la presidencia de la Conabip.

viernes, 21 de abril de 2023

Los planes de la Biblioteca Nacional "Mariano Moreno" en Córdoba

El escritor Juan Sasturain, director de la Biblioteca Nacional “Mariano Moreno”, pasó por Córdoba para inaugurar la sede de esa institución en la ciudad y fue entrevistado por Guillermina Delupi, para el diario Perfil, de Buenos Aires. La entrevista se publicó el 9 de abril pasado. En su bajada se lee: “El periodista, escritor y guionista de historietas pasó por nuestra ciudad para dejar inaugurado un espacio de la Biblioteca Nacional. La sede, denominada Juan Filloy, tendrá dos ‘patas’: una bibliotecológica, que funcionará en el Correo y estará lista en un par de meses, y otra cultural, asentada en la Biblioteca Córdoba, que abrió al público después de un año de permanecer cerrada por refacciones. Esta sede es la primera y se suma a un plan que contempla espacios en Salta, Mar del Plata e incluso en la Base Carlini, en la Antártida”.

“Ni los cordobeses saben la cantidad de editoriales que hay en Córdoba”

“Uno se siente parte de una tradición conmovedora”, dice Juan Sasturain, director de la Biblioteca Nacional, un cargo por el que pasaron Paul Groussac, Jorge Luis Borges y José María Castiñeira de Dios, entre otros grandes de las letras argentinas.

La Biblioteca Nacional Mariano Moreno, que alberga en sus seis pisos y tres subsuelos millones de ejemplares, inició un plan de trabajo con el foco puesto en la federalización. Empezó por Córdoba –incluso la idea venía ya de la gestión anterior– y junto a esta nueva sede está inaugurando también un espacio en la Antártida.

Originalmente la sede Juan Filloy abriría sus puertas en el Cabildo pero ese proyecto quedó trunco y finalmente los albergó la Biblioteca Córdoba para que funcione allí una de sus áreas (ver más abajo).

En diálogo con PERFIL CÓRDOBA, Sasturain habló sobre los planes de la Biblioteca Nacional para este año y la crisis en la industria editorial.

—¿Cuál será la agenda de la Biblioteca Nacional para este 2023?
—Tratar de cumplir con las metas establecidas dentro de las condiciones de precariedad presupuestaria que en este momento padece el Estado. Es una descripción de una limitación más que la enumeración de las metas, pero es así.

—¿Y en líneas generales?
—Terminar de ejecutar el crédito de siete millones de dólares que nos dio Fonplata (Banco de Desarrollo), un crédito internacional que se hizo durante la gestión de (Elsa) Barber, anterior a la nuestra, para la digitalización de todo nuestro acervo. Es una obra que nos llena de orgullo porque son cosas muy dificultosas muchas veces. Estamos muy contentos de haberlo podido realizar más allá de las condiciones incómodas de la economía en general, sobre todo con el sector externo, del que tanto dependemos. Por otro lado, terminamos de consolidar la recuperación del edificio histórico de la Biblioteca de la calle México. Un edificio del siglo 19 que durante el gobierno de Roca fue cedido a la Biblioteca aun cuando estaba pensado para la Lotería Nacional. Es un edificio extraordinariamente hermoso y está extraordinariamente abandonado.

—¿Y qué más?
—Queremos terminar de concretar este año lo de las sedes. Ésta, la de Mar del Plata y la de Salta, espero que pueda ser este año porque la federalización ha sido un objetivo para nosotros. También hemos reactivado la editorial de la Biblioteca, que durante la gestión de (Horacio) González, que la creó, produjo a lo largo de 10 años entre 400 y 500 títulos. Eso, durante el macrismo, prácticamente se desactivó. La editorial no funcionó más y por lo tanto no fuimos nunca más a la Feria del Libro. Además, hemos recuperado dos locales que están al lado de la Biblioteca. Estaban sub alquilados por quienes administraban los estacionamientos debajo de la biblioteca, que también hemos recuperado y vuelto a licitar. Un local lo vamos a destinar a la librería de la editorial porque muchas veces suele pasar con las publicaciones del Estado que no circulan. Y al otro local va a venir un proyecto que se llama ‘La Nube en la Biblioteca Nacional’. La Nube es la más grande colección de literatura infantil en Latinoamérica, es un emprendimiento de Pablo Medina que la lleva adelante desde hace muchos años y es una monstruosidad. Hemos firmado un comodato por 20 años y cuando tengamos listo el espacio, que será el año que viene, vamos a traer gran parte de su patrimonio.

—La Cámara Argentina del Libro dijo en enero que peligraba la producción literaria para la próxima Feria del Libro. ¿Cómo ves el panorama?
—Es muy complicado por el problema del papel, que tiene problemas de coyuntura y estructurales. El monopolio con el papel de diario, por ejemplo, es histórico y tiene que ver con decisiones que se tomaron en cierto momento para favorecer a ciertos monopolios del papel que tiene que ver con el monopolio de los medios. De esto ya hemos hablado y discutido mucho pero no hemos solucionado nada, porque el estado de cosas es el mismo.

—¿Y en materia de libros?
—En cuanto al papel para libros es muy grave porque la mayoría es papel importado. Por ejemplo, el papel ahuesado, ese que permite una lectura fluida, es prácticamente inconseguible, no hay. Y hablando de nuestra propia producción, la biblioteca además tiene la dificultad que ante el oferente es el Estado y el Estado se supone que paga tarde y mal, entonces siempre hay sobreprecios y más dificultades que las habituales. Te estoy contestando desde la biblioteca un problema mucho más general. Pero pese a todo, esta semana se ha confirmado que la Feria del Libro se va a realizar y que la Biblioteca Nacional va a participar dentro del stand que tendrá el Ministerio de Educación y en el que entramos todos los organismos de cultura. Vamos a tener una presencia muy poderosa, dentro de lo que hemos podido editar, porque en lugar de los 30 o 40 libros que nos hubiera gustado poder editar, tenemos 10 o 12.

—Claro. Ha bajado la cantidad de producción en general.
—Sí. En general no hay tantos ejemplares pero sí infinidad de títulos. El fenómeno que se ha producido en la industria editorial en la última década es la extrema concentración de las grandes, como Penguin o Planeta, y por otro lado la proliferación de una inmensa cantidad de editoriales que son unipersonales, casi. La cantidad de editoriales que hay en Córdoba, ni los cordobeses lo saben.

—¿Cómo ves la producción local?
—Increíble. Es impresionante. Pero toda la producción literaria argentina es así en este momento. Acá escritores, dibujantes y futbolistas no atienden a la crisis. Se sigue escribiendo, dibujando y jugando al fútbol con excelencia.

—¿Qué opinás de la inteligencia artificial en la literatura?
–(Se ríe) No tengo nada que decir, no vaya a ser que la máquina me conteste.

—¿Cómo ves la historieta en la actualidad?
—Bien, lo que pasa es que no hay ni revistas ni quioscos. El circuito de lectura y de consumo cambió absolutamente. Esta es una afirmación absoluta, claro. Cualquiera te dice: ‘No mientas Juan, hay revistas, hay quioscos’. Lo que quiero decir es que el domicilio de las historietas dejó de ser ese lugar público que eran los quioscos. Las revistas desaparecieron como soporte principal. Entonces, las historietas, que gozan de muy buena salud, están en dos lados: en las pantallas y en los libros. El fenómeno es que saltan de la pantalla a la biblioteca.

—¿Creés que publicaciones como Humor y Súper Humor son viables hoy?
—Sí, viables sí. Todo es viable. Ahora, que puedan tener un desarrollo exitoso es difícil. Creo que el tiempo para ese tipo de publicaciones ha pasado. Todos esos contenidos tienen otras vías, otros lugares, otros receptores.

jueves, 18 de noviembre de 2021

Presentación de un libro de Daniel Balderston sobre Borges

De acuerdo con la gacetilla ad hoc enviada por la editorial Ampersand, el archivo de Borges está disperso; es necesario construirlo. El crítico estadounidense Daniel Balderston abordó esta tarea con vocación borgeana: su minucioso análisis de las notas, marginalia, cuadernos, caligrafía y variaciones del maestro alimenta la proliferación de sentidos de una obra que siempre desconfió del carácter definitivo de la literatura. El método Borges desarma y rearma un singular mecanismo para producir ficciones: la lectura como forma de escritura. Y, además de una reflexión profunda sobre el arte literario, Balderston consigue generar la ilusión milagrosa de que volvemos a leer a Borges por primera vez.

Ampersand convoca a la presentación de El método Borges que se realizará en la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (Agüero 2502, CABA - Sala Juan L. Ortiz) el viernes 26 de noviembre a las 18.30 h.

Junto con el autor, presentarán el libro la Doctora en Literaturas Comparadas Magdalena Cámpora, y los investigadores de la Biblioteca Nacional Germán Álvarez y Laura Rosato.

 

martes, 16 de noviembre de 2021

TELAM habló con Juan Sasturain, sobre la Biblioteca Nacional "Mariano Moreno"

El pasado 13 de noviembre, Dolores Pruneda Paz entrevistó, para la agencia TELAM, a Juan Sasturain a propósito de la Biblioteca Nacional. La nota, publicada por Infobae Cultura tiene esta bajada: “El director de la Biblioteca Nacional repasa la gestión durante la pandemia, anuncia la primera muestra presencial en mucho tiempo y habla de futuras publicaciones y de una serie que emitirá la TV Pública”.

 

“Los libros y bienes culturales sólo existen en tanto alguien les da sentido con el uso”

 

Con el desafío de “recuperar la disponibilidad plena” y la mira puesta en la federalización de su acervo y en la producción propia –desde libros, pasando por programas de TV, hasta ciclos culturales–, la Biblioteca Nacional (BN) despide el 2021 con El mito gaucho, la primera muestra presencial e indoor en mucho tiempo, “la reactivación” y “rediseño” de su editorial y la publicación de una docena de títulos, explica su director, Juan Sasturain, en tanto se prepara para lanzar una serie que emitirá la TV Pública, La otra aventura, totalmente autogestionada.

 

”Si durante la pandemia aprendimos saludablemente a optimizar nuestro trabajo en modo virtual, hoy nuestro compromiso ineludible es el servicio. La Biblio debe ser de nuevo ese lugar público donde la gente entra a leer, a pasear o a estudiar”, dice Sasturain, durante una entrevista en la que repasó el año y medio de gestión durante la pandemia dura y en la que adelantó las novedades que llevará adelante el organismo que aspira a instalarse como nave insignia de todas las bibliotecas del país. ”Ahora todos nuestros gestos tienen que estar en función de la apertura y la disponibilidad plena, que la Biblioteca cumpla su tarea primera de poner los libros, las publicaciones y los documentos al servicio del público en general y los investigadores, sin salirnos de las pautas que nos propone el Estado –insiste–, porque los libros y los bienes culturales sólo existen en tanto y en cuanto alguien les da sentido con el uso”.

 

En febrero de 2020 el escritor Juan Sasturain (Buenos Aires, 1945) asumió al frente de la Biblioteca Nacional con la idea de avanzar en la digitalización de su acervo y la intención de recuperar el intenso movimiento cultural que caracterizó los 11 años de gestión del intelectual Horacio González, entre 2005 y 2015, debilitada en los siguientes cuatro años por recortes macristas, pero a un mes de ocupar el cargo los decretos de aislamiento ante la emergencia sanitaria mundial por el virus de covid obligaron a posponer planes y trabajar en modo virtual.

 

A un año y ocho meses de aquel momento, la BN avanza en un apertura progresiva que aspira a “cambiar el chip”. “Si durante la pandemia aprendimos saludablemente a optimizar nuestro trabajo en modo virtual, hoy nuestro compromiso ineludible es el servicio”, asegura Sasturain. El tránsito fue arduo, pero la pandemia también llevó cambios a la Biblioteca que persistirán. Dice Sasturain: ”Para compensar el abandono de las puertas cerradas activamos al máximo nuestro sitio web y en pocos meses multiplicó mil por ciento las visitas. Y generamos contenidos audiovisuales que fueron un boom, un cambio cualitativo que llegó para quedarse. Así como la instrumentación virtual de la histórica Escuela Nacional de Bibliotecarios, fundada en 1956, a la que se inscribieron más de tres mil aspirantes de todas las provincias y del exterior, una cifra que nos excedió larguísimamente”.

 

”Pero recién ahora podemos aspirar a acercarnos lentamente a nuestros números habituales, de 1.500 a 2.000 visitantes diarios –subraya–. El primer lunes de septiembre se habilitó el edificio con protocolos y saludables pies de plomo para los usuarios, el 20 de octubre abrimos sin turnos y funcionó bien, sin cuellos de botella, en noviembre recuperamos nuestras 12 horas, de 9 a 21, y podremos decir que volveremos, como todo el país, a la ansiada normalidad”. ”A lo largo del año y pico de pandemia rigurosa vino mucha gente a trabajar, a poner el cuerpo regularmente –añade–. Este espacio físico estuvo cuidado, protegido y funcionando en una especie de estado latente”, que ahora recupera su vitalidad.

A días de haber recuperado la Feria de Editoriales en el playón de Agüero y Las Heras –que llegó luego de una prueba piloto con la muestra Hijxs en la planta baja del edificio–, Sasturain anticipa la recuperación competa de la presencialidad con la muestra El mito gaucho, que se inaugurará entre fines de este mes y principios de diciembre en la Sala Leopoldo Marechal, del primer piso, y estará abierta hasta el próximo otoño. Esta primera exposición indoor cuenta con un catálogo ilustrado de más de cien páginas, que reúne una decena de artículos escritos por críticos y especialistas de la gauchesca como Guillermo David o Jorge Dubatti, “ese es el tipo de muestras que tenemos la intención de hacer circular por nuestras sedes a partir de 2022″, enfatiza.

 

Por otra parte, “en estos días terminarán de seleccionar a los finalistas del concurso que concibió la directora del Museo del Libro y de la Lengua, María Moreno, y recogió el Ministerio de Cultura: el Premio Nacional de Cuentos de Amor Silvina Ocampo ‘Me enamoré 18 veces pero recuerdo sólo tres’. Llegaron más de tres mil cuentos. El veredicto se dará en diciembre y se editarán los ganadores el año que viene”. Además, “estamos en vísperas de tener nuestro propio programa en la TV pública, un viejo anhelo –asegura–. Se llamará La otra aventura, un título que le pedimos prestado (o le afanamos) a Bioy… ‘La otra aventura –dice Bioy Casares, citando no sabe a quién en el prólogo a su propia obra– son los libros’. Terminamos de editar el primero de una primera serie de cuatro programas, sobre un total de 12, que tendrán formato de una hora. Seguramente serán para el año que viene”.

 

“Sacando el título, es todo absolutamente nuestro: idea, guión, dirección, producción y medios técnicos –enumera el autor de El último Hammett–. Serán entregas temáticas que incluyen elementos ficcionales, entrevistas y testimonios: “Futuro y Fantasmas de la Biblio”, las primeras. La idea es trabajar con nuestro patrimonio y enfatizar su sentido federal, representativo de la totalidad cultural del país y memoria viva de la nación”. Cuando en febrero de 2020 Sasturain asumió, nombró a María Moreno al frente del Museo que reabrió sus puertas el 29 de septiembre del año siguiente, su décimo aniversario, con un lúcido texto donde la escritora explicaba la paradoja de tener dislexia –una secuela del ACV que sufrió en julio último– y dirigir un Museo de la Lengua.

 

Cuando asumió el día 12 restituyó a González al frente del sistema de publicaciones que había ideado siendo rector de la Biblioteca. Hubo tiempo para un solo rescate editorial, virtual, de Alberto Szpunberg, en junio de 2020. Un año después, junio de 2021, González falleció, consecuencia del covid. El área quedó a cargo de Sebastián Scolnik. ”En la Biblio se ha vuelto a poner en funcionamiento la editorial que había sido desactivada en la gestión anterior, pero también hicimos dos monumentales entregas virtuales de la revista La Biblioteca con la impronta de Horacio que contienen algunas de las mejores cosas que se han publicado sobre la pandemia en pandemia”, detalla Sasturain. Y se explaya: “Horacio tuvo tiempo para proponer los primeros títulos de una colección de narrativa argentina muy accesible de textos breves, ‘De par en par’: dos cuentos de diferentes autores (a veces muy lejanos entre sí) unidos por el tema o el tratamiento o algún factor común, presentados por los escritores que los propusieron. Hay varios títulos en carpeta, el primer volumen estará compuesto por La lluvia de fuego, de Leopoldo Lugones, y La luna roja, de Roberto Arlt, con introducción de Horacio, acaso su último trabajo como editor. Sale ahora, antes de fin de año, con el regreso de nuestra actividad editorial”.

 

Esto es: “la Biblioteca vuelve a papel después de seis años, con una docena de títulos que están haciendo fila para salir antes de fin de año. Veremos con cuántos llegamos, no es fácil recuperar la fluidez que requiere la producción editorial, siempre compleja desde un organismo oficial que piensa en hacer libros buenos, lindos objetos, necesarios (pero que otros no hacen), baratos y que no se queden en los estantes sino que circulen, se vendan, que sean saludablemente comerciales, capaces de atraer al público no sólo por la excelencia de su contendido sino por el atractivo y la belleza de su apariencia. Ese es el desafío de acá en más”.

 

A “De par en par” la seguirán las obras completas de León Rozitchner con los inéditos Memorias de la ciencia y Hacia la escritura arcaica; tres títulos de los Cuadernos de Lenguas Vivas curados por Moreno: Babel del odio, Antología degenerada y Winkul Mapu; la antología Gauchesca y peronismo; la primera entrega de una serie de entrevistas hechas por Guillermo Saavedra a escritores y personalidades de la cultura bajo el título El Banquete; la versión definitiva y en papel de Los guardianes de Piatock, que es la obra de Szpunberg comentada; y la poesía completa de Luis Luchi, a 100 años de su nacimiento, en dos voluminosos tomos. También “es importante el lanzamiento de la colección “Papel de Kiosco”, dedicada a la historieta y el humor gráfico, donde vamos a dar a conocer obras y autores del acervo de la Biblioteca que no pasaron por librerías porque usaron como soporte revistas y diarios”, cierra Sasturain. El primer título será “Las Aventuras del Negro Raúl”, de Raúl Lanteri, primer autor argentino de una historieta con personaje fijo, que apareció en 1916 en la revista El Hogar. Están en carpeta títulos de la dupla Oski-César Bruto y la obra del gran Roberto Battaglia. “Pero eso el año que viene, como tantas otras cosas”.

  

jueves, 2 de septiembre de 2021

Atención: el próximo lunes se les acaba el síndrome de abstinencia a los investigadores


La noticia la dio la agencia TELAM que, brevemente, el 30 de agosto pasado, publicó un comunicado señalando la reapertura de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

La Biblioteca Nacional reabre sus puertas al público desde el próximo lunes

La Biblioteca Nacional vuelve a recibir a los lectores y reanuda los servicios presenciales a partir del lunes 6 de septiembre, abriendo sus puertas al público de lunes a viernes de 10 16, a través de la reserva anticipada de turnos y del estricto cumplimiento de protocolo sanitario de coronavirus.

La Biblioteca entra en fase 2 habilitando el ingreso del público general, que tendrá que pasar por un control de temperatura y limpiarse las manos con alcohol en gel antes de entrar, usar barbijo en toda la estancia y mantener una distancia de dos metros entre usuarios.

Para asistir a las salas de Libros y de Hemeroteca, la reserva debe ser con un mínimo de 24 horas de anticipación; para las Salas de Materiales Especiales habrá que contactarse al correo electrónico de cada una de las salas; y podrá reservarse material también en forma anticipada, pero este es un servicio exclusivo para investigadores acreditados.

"Una vez solicitado el turno para el uso de las salas de lectura, se puede reservar de forma anticipada el material a consultar en el día de su visita o podrá hacerla desde el celular o notebook desde la misma sala de lectura", se lee en la página web de la Biblioteca, donde está toda la información de contacto para el pedido de turnos.

La Biblioteca Nacional Mariano Moreno está ubicada en la calle Agüero 2502, Ciudad de Buenos Aires.

viernes, 6 de marzo de 2020

María Moreno, en función oficial

Con firma de Milena Heinrich, Cultura InfoBAE publicó la siguiente entrevista con María Moreno. Según la bajada de la nota, “La celebrada periodista y escritora dialogó sobre su nueva función al frente del Museo del Libro y de la Lengua. ‘Comparto con Juan Sasturain la pasión por los papeles nacionales, sin establecer jerarquías entre la cultura tradicional y la cultura popular’, explicó”.

“No me gusta la expresión ‘lenguaje inclusivo’,
me gusta más hablar de una lengua plurinacional”

La directora del Museo del Libro y de la Lengua, la escritora y periodista María Moreno, aseguró que el objetivo de su gestión será “recuperar” la institución en “toda su potencia”, abrir la puerta a las inclusiones y explorar “una lengua plurinacional, sin aduana ni peaje, la de los pueblos originarios, los inmigrantes, los jóvenes, las lenguas locales” para dar cuenta de “su índole preeminente y política”.

Cronista, escritora, periodista, referente de la contracultura, María Cristina Forero -María Moreno, como se la conoce- estrena un cargo de gestión de primera línea con el traje de funcionaria, una etiqueta que tiene “mala prensa” porque “se la interpreta como cese de una libertad por una obediencia partidaria: en realidad se trata de poner en acción esa libertad en el interior de un proyecto político”, dijo.

Como cuando estuvo al frente del suplemento La Mujer de Tiempo Argentino o escribió un libro sobre Rodolfo Walsh, la autora de Black Out aseguró que también es un “desafío” su rol como directora del museo creado en 2011 por el entonces director de la Biblioteca Nacional, Horacio González, y cuya primera titular fue la ensayista María Pía López hasta 2015; luego el espacio sufrió una crisis de desfinanciamiento, a punto tal que el nuevo titular de la institución, Juan Sasturain, colocó entre sus prioridades la reconstrucción del museo.

La convocatoria para hacerse cargo del espacio dependiente de la BN llegó del ministro de Cultura, Tristán Bauer, con quien estuvieron de acuerdo en “explorar una lengua plurinacional”, que la ensayista denomina “tuti fruti, sin aduana ni peaje, la de los pueblos originarios, las de los inmigrantes, las de los jóvenes, las locales , para no sólo dar cuenta de su existencia sino de su índole preeminente y política. Y me sorprendió que me propusiera como eje la poesía”, cuenta.

Bajo la gestión Moreno, una de las primeras actividades será “La kermés del día después”, el 10 de marzo y en alusión al 8M que este año será paro de mujeres el día 9 porque cae domingo: “Va a ser una mezcla de resaca con asamblea, de mostrar las destrezas y habilidades sin la rivalidad ni la saña, con la regresión a la infancia, aunque todos los jueguitos tienen una pedagogía política: si tirás una lata seguro que va a decir ‘patriarcado’, ‘travestofobia’ o ‘racismo’”.

“Bienvenidos al Museo los feminismos populares -arenga la nueva directora- porque fue un honor para mi ser recibida en el espacio fundado por Horacio (González) y María Pía (López) y como feminista me interesa, en lugar de sostener un imaginario de ruptura y corte en aras de la originalidad , la parentalidad, una noción de Rita Segato mediante la que se recogen legados y nombres propios con una voluntad de acción política”.

-¿Cuál cree es la función de un Museo del Libro y de la Lengua?
- Me dan repelús esas palabras engomadas como “función”, “institución pública”. Por ahora la intención es recuperar el Museo del Libro y de la Lengua en toda su potencia. Comparto con Juan Sasturain la pasión por los papeles nacionales, no solo por su conservación sino por su construcción crítica siempre renovada, sin establecer jerarquías entre la cultura tradicional y la cultura popular, ni entre los lectores laicos y los profesionales académicos. Siempre se me ocurre el mismo chiste: somos populistas ya desde el nombre, nos llamamos Juan y María.

-El estado nación se construyó sobre una narrativa centrada en dicotomías, mediadas por jurados que establecen la línea divisoria. ¿Cómo se piensa una gestión cultural sin ser reduccionista ni homogeneizante?
-Tratando de romper la bipolaridad en las narraciones y estando atentos a una tensión: ¿cómo evitar que el Museo del Libro y de la Lengua se convierta en un muestrario progresista totalizador, una suerte de look, sin compromiso con los reclamos políticos de los incluidos y sus proyectos emancipatorios? Porque, por ejemplo, alguien -una persona, una institución-puede hablar de corrido el inclusivo y ser absolutamente excluyente en sus prácticas.

-¿Y cómo leer las marcas de la lengua, cuando la lengua es un territorio en disputa, como se ve en su diversidad lingüística o en los tan álgidos debates sobre el lenguaje inclusivo?
-Insistiremos con el debate sobre el lenguaje inclusivo pero como una puerta para otras inclusiones. Aunque no me gusta la expresión “lenguaje inclusivo” porque ¿a quién incluye? ¿desde que autoridad alguien levanta o baja barreras, firma o no un pasaporte? Me gusta más hablar de una lengua plurinacional. Habrá un lugar para el Observatorio latinoamericano de Glotopolítica y, al mismo tiempo, espero las propuestas de los hablantes. Tengo una cierta utopía: hacer circular el grabador entre pares, poner en jaque a los mediadores que suelen capturar al otro como objeto de estudio antropológico, diagnóstico psi o para el pintoresquismo literario, lo que llamo “cafiolos de otredad”.

-Las discusiones como la del lenguaje ponen en evidencia que la lengua no le pertenece a nadie, pese a instituciones que pretenden su monopolio y otras que incorporan su uso. ¿Qué puede aportar el museo a esos debates?
-Escribí bastante sobre eso. Por ejemplo sobre cómo algunos cruzados de la "o" en plural argumentan que los cambios en la lengua se producen “inconscientemente”. Pero, por ejemplo, fue la voluntad de los disidentes sexuales cuando, a través de sus debates orales y o escritos sustituyeron la palabra “homosexual” por considerarla perteneciente a la psicopatología médica sustituyéndola por “gay”, “loca”, “puto”, con la estrategia de convertir la injuria en orgullo. Más que mediador, diría animador para que no cesen, sobre todo las preguntas. Concluir es intentar vencer.

-En su primera etapa, el museo supo ser una usina para el debate intelectual, de estudios literarios y de acción política, incluso en disidencia, ¿qué reflexiones pueden promoverse desde el museo?
-Eso no se puede saber sin escuchar antes a todas las lenguas desatadas posibles. Me gusta más “sobre todo en disidencia” pero insisto: nada más patético que la transgresión, o la disidencia, como voluntad porque se puede llegar a descubrir, detrás de esa voluntad, nuestro límite conservador.