jueves, 12 de febrero de 2026
Reflexiones al cabo de una polémica
viernes, 23 de mayo de 2025
Otra pavada de la Academia Argentina de Letras
El pasado 21 de mayo, Daniel Gigena publicó en La Nación, de Buenos Aires, un artículo en el que señala que, por decisión de la Academia Argentina de Letras, el actual director de la Real Academia de España va a ser miembro correspondiente de la institución argentina. La decisión, además de ramplona es cuestionable, pero, considerando que lo que diga la AAL no le importa a casi nadie, la información es apenas una apostilla más a una larga cadena de dislates.
jueves, 13 de febrero de 2025
"Ningún grupo puede 'decidir' modificaciones lingüísticas ni tratar de imponerlas a todos los demás por cuestiones ideológicas"
martes, 13 de diciembre de 2022
Alicia Zorrilla entrevistada: agarren y lean
lunes, 13 de junio de 2022
El pelado, la catita y el "idioma español" (sic)
Todos los diarios hablan de la cuestión: Larreta y su impresentable ministra de educación (la catita que, luego de estudiar en Bariloche en la escuela de Priebke, democráticamente habló del bajo nivel de los docentes argentinos, a quienes oportunamente trató de vagos) disponen, mediante una resolución del Ministerio de Educación, eliminar todo rastro de lenguaje inclusivo en los ámbitos de enseñanza porteños. Hay así, páginas de opiniones en todos los diarios y toda suerte de especialistas a la violeta expresando sus puntos de vista por cuanto medio haya disponible. Considerando que la discusión debería ser otra (lo lícito o no de que nos obliguen a tener que usar o a no usar el lenguaje inclusivo, sin considerar ni por un momento que una u otra posición sean una opción), no vamos a detenernos en la cuestión, sino en la información que reproducimos, incluida en la página oficial del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (https://www.buenosaires.gob.ar/educacion/noticias/la-ciudad-regula-el-uso-del-lenguaje-inclusivo-en-las-escuelas-para-facilitar-el), donde se habla todo el tiempo de “idioma español” y “lengua española” (con lo cual lo que hablan los catalanes, mallorquíes, gallegos y vascos, deja de ser lengua española), aceptando sin pestañear la denominación impuesta por la España de verdad –la de Franco y la butifarra– y no la de segunda, y citando como autoridades indiscutibles a la Real Academia Española y a la Academia Argentina de Letras, que, está visto, es su filial local, al menos mientras España siga poniendo la plata que el Ministerio de Cultura argentino no aporta.
jueves, 3 de febrero de 2022
" La ortografía en sí no es más que 'un código convencional'"
El pasado 17 de enero, Gabriela Mayer publicó una nota en InfoBAE cultura a propósito de la ortografía en tiempos digitales. Según se pregunta en la bajada, “¿Cómo inciden las nuevas tecnologías en la ortografía? ¿Cuáles son los errores ortográficos más frecuentes? En diálogo con InfoBAE Cultura, una serie de especialistas revelan cuáles son las consultas más usuales y las más desopilantes”.
jueves, 11 de noviembre de 2021
En la Academia Argentina de Letras ya no hay ni para los sandwichitos de miga de sus reuniones
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| Alicia María Zorrilla, directora de la AAL |
jueves, 10 de junio de 2021
Gente que tiene tiempo libre y habla
La grieta que provoca el lenguaje inclusivo sumó otra voz crítica desde el terreno académico. La condena de la Academia Nacional de Educación al uso del inclusivo, a través de un comunicado firmado por José María La Greca, académico secretario de la institución, recalentó el debate en el país días después de que un autor popular como Eduardo Sacheri criticara en un programa de televisión el intento de imponer una determinada manera de hablar.
Además de considerar que el lenguaje inclusivo es “innecesario”, la Academia Nacional de Educación respaldó la postura de la Academia Argentina de Letras, que se opone a la transformación del idioma por cuestiones de género. “Una lengua, un cuerpo lingüístico, no puede inventarse o reinventarse conscientemente de la noche a la mañana. No pueden reemplazarse las letras a y o, que diferencian el género, con la arroba, el asterisco, la e o la x porque se tiene la voluntad de hacerlo en contra del androcentrismo o de reflejar con ello una realidad sociopolítica. Esa sustitución es ajena a la morfología del español e innecesaria, pues el masculino genérico o masculino gramatical ya es inclusivo, ya cumple esa función como término no marcado de la oposición de género”, asegura Alicia María Zorrilla, presidenta de la AAL, en un artículo publicado en el sitio oficial con la posición institucional sobre el controvertido tema.
La declaración de la AAE, difundida ayer (puede leerse completa en la página web), busca “hacer público su apoyo a lo manifestado por la Academia Argentina de Letras cuando afirma, al cabo de una extensa fundamentación, que ‘no deben forzarse las estructuras lingüísticas del español para que se conviertan en espejo de una ideología, pues la gramática española que estudiamos no coarta la libertad de expresarnos o de interpretar lo que expresan los demás’”.
Ambas academias nacionales respaldan la postura hipercrítica de la Real Academia Española, que desde que se extendió el uso del inclusivo a nivel coloquial y en las redes sociales sale a corregir lo que considera errores gramaticales cada vez que un funcionario o una figura pública cambia las o finales de un adjetivo por una e, una @ o una x.
“Me parece muy importante que se haya pronunciado la Academia Nacional de Educación, porque es justamente en muchos ámbitos educativos en donde se ha impuesto lo que llaman ‘lenguaje inclusivo’, con sus equis impronunciables o sus ‘e’ absurdas. En lugar de incluir, separa a los hablantes entre iniciados y no iniciados y crea nuevos obstáculos en la enseñanza del idioma. El inclusivo es un modo de hablar sin vida, que ha impregnado algunas instituciones, pero no, por suerte, el habla de la gente. Es la lengua convertida en puro código, sin matices, sin historia. Y aunque no sea tan absurdo como la ‘e’, cuando veo algún funcionario duplicando cada sustantivo, pienso: ‘Pobre, qué sufrimiento debe ser hablar así, en vez de hablar como la gente normal’”, dijo a La Nación el escritor Pablo De Santis, académico de número de la AAL desde 2017.
La opinión de los académicos va a contramano del uso extendido del lenguaje no sexista en las publicaciones oficiales. Como publicó La Nación en marzo pasado, después de que el presidente Alberto Fernández usara la palabra “sujeta” en su largo discurso de apertura de las sesiones ordinarias del Congreso Nacional y se desatara una lluvia de burlas y de memes, en las gacetillas, los comunicados y las páginas web de la mayoría de los organismos estatales (tanto nacionales como provinciales y porteños) se incluye la e, la x y arrobas en reemplazo de la o en términos como “ciudadanos”, “trabajadores”, “empleados”, “niños” y “todos”.
Aunque para muchos esa decisión sea motivo de burla, el cambio en el lenguaje viene impulsado por organismos como las Naciones Unidades que recomienda a los Estados el uso del lenguaje no sexista en los comunicados oficiales.
Si bien es cierto que en nombre de la inclusión se han dicho (y escuchado) barbaridades (el error del presidente cuando usó “sujetas” como sustantivo en lugar de adjetivo o la vicegobernadora del Chaco Analía Rach Quiroga, en el Día del Periodista, cuando cambió la o de “equipo” y dijo “equipa”) también es cierto que los cambios en el lenguaje los impone el uso extendido. Por algo, la Real Academia Española incorpora cada año a su diccionario cantidad de vocablos “nuevos” provenientes del habla coloquial, como “mutear” y “encuarentenar”, entre los más recientes.
Aunque las palabras de Sacheri en la mesa de Juana Viale causaron revuelo mediático, el autor de La noche de la usina hizo foco en la arbitrariedad del lenguaje y en las imposiciones. Cuando la nieta de Mirtha Legrand le preguntó qué opinaba del uso de la e en ciertas palabras, Sacheri tomó aire y dijo: “Yo respeto toda iniciativa de visibilización. Si uno analiza un montón de conquistas, uno se hace la pregunta de ‘ah, yo pensé que esto era normal’. Ahora dicho eso, yo no siento que el lenguaje deba ser un campo de batalla, ni un campo de imposición”. Y agregó: “Respeto a quien usa el lenguaje inclusivo porque entiendo cuál es el sentido político. Creo que podemos evolucionar muy felizmente dentro del español que hablamos. Muchas de las reivindicaciones que pensamos, las generamos pensando en español. En otros países donde el universal no es masculino, sino femenino como en el alemán, tuvieron los mismos machismos y tuvieron las mismas felices evoluciones”.
Luego, miró fijo a la conductora y remató: “No me gusta cuando te dicen cómo tenés que hablar. Pero ojo, tampoco me gustaría decírselo a otro, por eso no me representan quienes se enojan con el inclusivo. ¿Sabés que es lo que no me gusta, Juanita? Que porque yo diga ‘hola, chicos’ se sospeche de mi criterio igualitario. Yo quiero que me juzguen por mis actitudes, no por los vocablos que elijo”.



