Mostrando entradas con la etiqueta Fundéu. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Fundéu. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de abril de 2023

Leyendo hasta el final está la verdad de la milanesa

También el 29 de marzo, pero esta vez, con firma de Isabel Cendoya , El Debate publicó este artículo esclarecedor sobre las disputas de naturaleza ideológica y económica de la RAE y la Fundéu, otrora su brazo armado. En la muy explícita bajada se lee: "Salen a la luz las enemistades por el lenguaje ideologizado, la primacía de los académicos, la obtención de fondos y los impedimentos de dos entidades que comenzaron su historia como aliados".

La batalla por el control de la lengua: la RAE y la Fundéu, diez años de lucha entre academicismo y progresismo

La Fundéu y la RAE comenzaron su relación bajo términos de amistad y de común protección sobre la lengua española. Todo comenzó en buenos términos que a principios del 2010 ya empezaron a tambalearse: disidencias ocurridas a medida que la creciente importancia sobre el género, el protagonismo que se le otorgaba a la Fundéu y una crisis económica se pusieron por medio.

La RAE, fundada en 1713 bajo la protección del Rey Felipe V es, evidentemente, mucho más antigua –y por tanto, debería ser más prestigiosa– que la Fundéu, cuyo origen se 'remonta' al año 2005, cuando el Departamento de Español Urgente de la Agencia EFE acordó su creación junto al BBVA.

Entonces se consideró que la Fundéu se ocuparía de dudas banales, más urgentes, mientras que la RAE seguiría siendo la gran institución que se encargaría de las normas oficiales, alegando que a esta última no le daba tiempo a estar pendiente de todo lo referente a la lengua española.

En esta tesitura, la RAE vio con buenos ojos a su nuevo colaborador, incluso algunos miembros decidieron pasar a formar parte de su consejo asesor y Víctor García de la Concha, el director de la Academia , fue nombrado presidente de su Patronato, al igual que lo serían sus sucesores.

¿Aclamados por el pueblo?
Tan pronto como en el 2009, ambas instituciones comenzaron a dividirse pues la RAE apoyaba un lenguaje más conservador, mientras que la Fundéu quería dar apertura a las nuevas terminaciones en femenino, algo que no gustó a los académicos de la RAE, especialmente a los menos conservadores, un grupo diferenciado de los miembros algo más 'mediáticos'.

La Fundéu iba ganando fama, especialmente gracias a sus redes sociales, creadas antes que las de la RAE. «Los choques por las palabras escondían los celos de la RAE por nuestro éxito mediático», comentan antiguos empleados de la Fundéu. Con esto, los de la fundación aseguran que fue surgiendo dentro de la conciencia popular, que la Fundéu era lo moderno, lo arriesgado, mientras que la RAE se quedaba atrás.

A medida que fueron pasando los años, la desconsideración de la RAE por la Fundéu iba en aumento, algo que no ayudaban a paliar los empleados de la fundación, que mediante desaires públicos intentaban provocar a la RAE. Por ejemplo, en el 2018, cuando el conflicto estaba ya muy avanzado, la Fundéu eligió como palabra del año 'microplásticos', la cual no estaba incluida en el diccionario oficial de la RAE.

Las peleas radican en que, varios de los miembros, no consideraban igual de válidas las declaraciones de la Fundéu, al estar compuesta de periodistas y otros escritores mientras que la RAE defendía la primacía de sus académicos. Por otra parte, la Fundéu tildaba hacia un lado del espectro ideológico, el de la izquierda, algo que la academia consideraba contrario a su función absuelta de política y como guardiana imparcial de la lengua española.

Todo acaba asimilándose al jefe
Las declaraciones de varios exempleados de la Fundéu giran en torno al poder opresivo que ejercía la RAE, que se consideraba como la indiscutible fuente de poder lingüístico. Ante esto un odio recíproco se iba fraguando cada vez más, un odio que, naturalmente, no era compartido por todos los miembros de ambas instituciones.

La situación de la Fundéu, más y más alejada de la RAE, se vio influida por el carácter de los directores de la academia. Desde su fundación en el año 2005 hasta la cesión de su cargo en el 2010, Víctor García de la Concha, conservó las buenas relaciones –incluso las personas que ya sentían cierto rechazo no se atrevían a pronunciar palabra–, José Manuel Blecua (2010 – 2015) no supo mantener la paz, ni tampoco Darío Villanueva Prieto (2015 – 2019). Así, la tensión no pudo ser apaciguada: los académicos de la RAE y los miembros de la Fundéu no lograban reconciliarse, más bien todo lo contrario.

Ambas entidades, al mismo tiempo que acervaban sus diferencias, debían hacer frente a una crisis económica: sus ayudas se vieron reducidas en gran medida, las de la Fundéu terminaron por ser inexistentes –el BBVA cambió de política de financiación–: los 600 mil euros se redujeron a la mitad, eso durante tres años, después absolutamente nada. Aquello fue un golpe devastador para la Fundéu, por no mencionar que la desconfianza hacia la RAE, cuyo director, entonces Villanueva, se había reunido con el presidente del BBVA, Francisco González, en secreto. Con esto, la Fundéu decidió crear una nueva presidencia autónoma, dejando la presidencia honoraria para la RAE.

La Real Academia, que también se encontraba en plena crisis (había pasado de sus 3,8 millones de euros de ayudas públicas a 1,6 millones en tan solo tres años), ya ni siquiera podía contar con las remuneraciones por ventas en papel, pues estas habían caído un 60 % entre el 2007 y el 2018, una situación económica que José Manuel Blecua calificó de «dramática».

Mano dura
El cambio de presidente en el 2018 supuso el golpe definitivo para la Fundéu. El nuevo presidente, Santiago Muñoz Machado, gracias a sus contactos madrileños, especialmente con el gobierno de Pedro Sánchez, consiguió una subvención de nada menos que de quince millones de euros.

Por otra lado la Fundéu, desesperada, buscó el apoyo que encontró en la Fundación Telefónica. Pero este acuerdo no llegó a nada, ¿el causante? La RAE. Antes de que el contrato se cerrara, Santiago Muñoz Machado quiso dejar claro a Telefónica que si asistían a la Fundéu, esto les crearía problemas con la RAE. «Fundéu se está apropiando del español», «la RAE y la Fundéu son incompatibles», dijo el director a la compañía.

«Telefónica no fue la única empresa del IBEX en echarse para atrás, no sabemos qué pasó en los otros casos, pero parecía perseguirnos una mano negra», cuentan fuentes antiguas de la Fundéu.

Así, tras meses de miseria, la Fundéu fue absorbida por la RAE mediante un acuerdo entre esta y EFE, sin que los cargos de la Fundéu tuvieran algo que decir. En junio de 2020, la Fundéu pasó a ser la FundéuRAE y la directora de comunicación de la RAE, Olivia Piquero, se convirtió en la nueva directora de la Fundéu. De esta manera, la RAE lo tendría todo bajo control –incluidos a sus académicos descontentos–, frenando los intentos de expansión ideológica del lenguaje, aunque quién sabe si a la RAE no le acabará sucediendo lo mismo.

martes, 11 de abril de 2023

Qué brutos que son estos tipos, pero qué brutos.

Salvador Gutíerrez
El pasado 29 de marzo, Mario Las Heras escribió en el diario español El Debate, el artículo que se reproduce a continuación. En su bajada se lee: "Entre las nuevas palabras del Diccionario Panhispánico de Dudas también están «baipás» por «baypass» o «bótox» con tilde". No hay caso: el nivel de pelotudez de estos tipos es cada vez más inalcanzable. 

La RAE te deja escribir «jol» por «hall» y «balé» por «ballet»

Nadie puede negar que la RAE está de moda. Quizá lo peor de las modas es que se habla tan bien como mal de ellas: «Que hablen de uno, aunque sea mal», la contracción de la frase de Oscar Wilde: «Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti». Una máxima a la que parece haberse aplicado con denuedo en los últimos tiempos la Real Academia.

Primero fue la crisis por la guerra de la tilde del «solo» en el seno de la institución y con Arturo Pérez-Reverte como paladín del apóstrofe, del que todavía se producen escaramuzas. El Congreso Internacional de la Lengua en Cádiz le ha dado un nuevo impulso como protagonista principal en el gran simposio del español que parece dirigido a la polémica (además de a el debate) en la que tan bien se mueve últimamente el organismo dirigido por Santiago Muñoz Machado.

Uno de sus miembros más destacados en esta época es el responsable del Español al Día, del que depende el Diccionario Panhispánico de Dudas, Salvador Gutiérrez, quien volvía el martes a sacar el «solo» a pasear, afirmando que lo mejor sería no utilizar la tilde como norma. Pero no fue el adverbio la estrella de la nueva edición del Diccionario a su cargo, sino los extranjerismos. Ahora se podrá escribir «jol» por «hall» y «balé» por «ballet» como ya antes se podía escribir «güisqui» o «wiski» por «whisky».

También se va a poder escribir «baipás» por «baypass» y «báner» por «banner». Dice Gutiérrez que el suyo es un trabajo arriesgado «porque va a haber opiniones para todos los gustos», pero la RAE parece cómoda en este movimiento que le da una relevancia nueva mientras prepara un nuevo Diccionario de la Lengua Española, que llegará en 2026, y presenta nuevos trabajos como el Corpus del Español del Siglo XXI, una colección de textos, desde novelas a artículos periodísticos, que permite conocer, por ejemplo, cuántos verbos hay en español: 13.307.



miércoles, 28 de diciembre de 2022

Acá están pasando cosas espantosas

Jorge Aulicino se exaspera, y con razón, porque el verbo “compartir” se volvió progresivamente pronominal, escalando posiciones a partir de un mal uso infantil que se popularizó. Así que les compartimos esta nota.

“Un tártaro finlandés”

Mi última acometida contra el uso del “les comparto” eligió esta frase para el Facebook: “Fran nos comparte en este libro los secretos para trabajar con masa madre”. Está tomada, se crea o no, del flyer -aviso- de una librería, enviado por spam -correo electrónico con muchos destinatarios-. Pero yo diría que el texto viene de la editorial del libro y fue copiada sin miramientos.

No hago este tipo de acometidas en nombre de la Academia de España, sino de una gramática básica, que es la que va rigiendo el pensamiento. Su estructura. No me la tomo con algunos usos porque están “mal” sino porque me alarma el tipo de ideas que traslucen, la trivialidad, a veces, la falta de atención del dicente en aquello que -de acuerdo con las convenciones vigentes- él mismo dice (o escribe). Algo vale la pena conservar: una mínima elegancia de pensamiento. Lo cual viene siendo de lenguaje. Si Flaubert murió sin encontrar una solución que no repita el “de” en la frase “una corona de flor de laurel” creo que toda cruzada por esa elegancia vale la pena.

En la frase publicitaria citada al comienzo hay tres estigmas de la trivialidad reinante en la Argentina, no ya en Facebook, sino en el periodismo y la publicidad, en la lengua académica y en el ensayismo de periódico. Fran no es sino el diminutivo de Francisco, que en la intimidad familiar o amistosa es expresiva. Fuera de esos lugares, es una trivialidad, una estupidez, una infantilización del leguaje, que, vamos a decirlo, corre a la par de la apropiación de la intimidad y la confianza por parte del lenguaje publicitario, y la destitución del trato de usted en los avisos y mensajes comerciales. El uso del verbo “compartir” junto con los pronombres “les”, “nos”, “te”, “le”, es otra de esas banalidades. La masa madre como tal es un esnobismo, pero no solo del lenguaje.

Cuando un contacto del Facebook repitió la cantinela de “la lengua cambia en el uso” etc. se me encendió una alarma, como se dice cancheramente ahora, en ingenioso lenguaje figurado. Supe ahí mismo que la RAE había aceptado esta falta de elegancia como tantas otras pavadas, con el mismo argumento: “El lenguaje cambia…” No sé si el lenguaje es un organismo vivo que cambia por su cuenta o depende de un núcleo “ni siquiera iletrado” (diría nuestro escritor “icónico” y “emblemático”), pero me parece que una Academia que dice basar sus definiciones en estudios filológicos debería mejorar sus argumentos.

El sitio de la FundéuRAE dice que es “adecuado” el “trasladar” el complemento introducido por con a un complemento indirecto. La cháchara académica no oculta que no hay ningún otro fundamento que el uso para aceptar este “traslado”, pero el sentido que le encuentra no se verifica siempre, además de que es una mera suposición sobre las intenciones del que habla o escribe. Lean este párrafo:

“La construcción tradicional de este verbo era compartir algo con alguien, pero, sobre todo en el ámbito de las redes sociales, se ha extendido el uso de compartir algo a alguien, asentada en el español americano, como indica la Real Academia Española. Esta estructura, que traslada el complemento introducido por con a un complemento indirecto, se usa con un significado que combina el sentido original de ‘hacer a alguien partícipe de algo’ con el de ‘enviar’ o ‘permitir ver’, de modo que lo que hay es un emisor y un conjunto de receptores de una información, una imagen, un audio, etc.

“Así pues, tan adecuado es Comparto con ustedes una canción como Les comparto una canción.”

Dudo, y llevo ya mis años en las “redes”, de que siempre haya la intención a la vez de compartir y enviar en el uso de este verbo. En la frase que cité al principio, el libro del que se habla no nos envía nada, pero nos quiere compartir. Vaya a saber con quién.

Lo que debemos celebrar es la novedad de que la Academia reconozca ya la existencia de un “español americano”, frase que carece de toda elegancia y sentido “adecuado”. Como decir “un tártaro finlandés”, donde no sabemos si el tártaro es un idioma o un caballero de la Tartaria que migró a Finlandia. Esto viene de tanta omisión y tragada de palabras, claro, por comodidad, por un “se entiende” universal. Más preciso sería decir “idioma castellano de América”, al que no deberíamos hacer responsable de giros como les comparto, entre otros.

La otra buena noticia es que la Academia perdió toda autoridad, y afortunadamente no parece que tenga la intención de recuperarla. 

jueves, 30 de diciembre de 2021

Los miembros de la RAE y de la Fundéu emulan cada año su imbecilidad del año anterior


Hay momentos en que la imbecilidad de los miembros de la Real Academia y sus brazos armados (léase la Fundéu) logran sorprendernos. Una de esas instancias es la elección, todos los años, de la “palabra del año”. De veras sorprende que esos tipos puedan mirarse en el espejo sin sentir vergüenza. Es lo que se desprende de la lectura de la siguiente nota, publicada en el sitio de la agencia TELAM en el día de ayer.

Vacuna, la palabra del año según la RAE

Mientras la pandemia no da respiro acelerada por la velocidad de propagación de su más novedosa variante –Ómicron–, el término vacuna cierra este 2021 convertido en la palabra más pronunciada y escrita del año, según la decisión que acaba de tomar la Fundación del Español Urgente (Fundéu RAE) tras dejar en el camino otras opciones como criptomoneda o negacionista.

Sin duda, las palabras marcan el pulso de una época. Así como en como correlato de un tiempo de incertidumbre en el aislamiento en los hogares pareció ser la estrategia global para desacelerar al nuevo virus, la aparición de la vacuna tuvo su impacto en el habla cotidiana y dio lugar a una centralidad que justifica su flamante elección como “la palabra del año”.

La asociación en la que confluyen la Real Academia Española (RAE) y la agencia de noticias EFE escogió este vocablo tan presente en todos los debates de corte social, político, científico y económico por sobre otros 11 que habían llegado a la instancia final anunciada el pasado 20 de diciembre, entre los que también estaban otras voces relacionadas con la pandemia, como negacionista y variante, así como criptomoneda, megavatio y talibán, y otras más raras, como carbononeutralidad o ecoansiedad.

Según Fundéu, se trata de una palabra que ha motivado incluso la aparición de neologismos, nuevos conceptos como vacunódromo (formado con la base culta -dromo, que se refiere a un espacio de grandes dimensiones destinado a fines determinados), entre otros.

Vacuna resultó elegida “por su interés lingüístico”, ya que como fundamentan desde Fundéu, tanto esta voz y sus derivados, como vacunación o vacunado, dieron vueltas en todo el mundo hispanohablante.

“El concepto de vacuna surgió en el siglo XVIII a raíz del descubrimiento del médico inglés Edward Jenner de que los infectados por la viruela vacuna o bovina quedaban protegidos frente a la viruela humana”, indica la institución en su comunicado. En español, se utilizó durante un tiempo “vaccina” (creada a partir del latín “vaccinus”, es decir, “de la vaca”), pero terminó imponiéndose vacuna, que apareció por primera vez en el Diccionario de la RAE en 1803, aunque no con su significado actual, que se incluyó en 1914.

También otras voces relacionadas han generado recomendaciones y consultas este año, como tripanofobia (“miedo irracional a las inyecciones”) o inmunidad de rebaño (para referirse a la teoría de que, si la mayor parte de una población se inmuniza frente a un virus, este grupo proporcionará protección indirecta a los no vacunados). Además, Fundéu le ha dedicado numerosas recomendaciones, varias de ellas enfocadas a su confusión con otros términos, como suero, antídoto o inmunización.

En paralelo, la utilización masiva de la palabra ha provocado dudas en su uso con ciertos verbos (inocular es un término genérico para referirse a administrar una vacuna, mientras que inyectar se refiere a una forma concreta de hacerlo).

Esta es la novena ocasión en que Fundéu, escoge su palabra del año desde que en 2013 iniciara esta tradición con escrache, a la que siguieron selfi (2014), refugiado (2015), populismo (2016), aporofobia (2017), microplástico (2018), los emojis (2019) y confinamiento (2020).

Esa acepción de vacuna, la más popular hoy, es la sexta del término: “Preparado de antígenos que, aplicado a un organismo, provoca en él una respuesta de defensa”. Y la definición incluye más detalles, como que el antígeno es “la sustancia que, introducida en un organismo animal, da lugar a reacciones de defensa, tales como la formación de anticuerpos”.

“En esta ocasión estaba muy claro, hubo un acuerdo general porque vacuna está a todas horas en nuestras conversaciones”, destacó la escritora Soledad Puértolas, miembro del comité de la RAE que participó de las deliberaciones del equipo de expertos.