jueves, 11 de agosto de 2022

Los traductores estadounidenses y dos ideogramas

El pasado 30 de julio, Omar López Mato publicó la siguiente nota en Ámbito, de Buenos Aires, donde recorre la historia de una palabra japonesa nacida de un error de traducción.

"Kamikaze", la historia de una palabra que nació de un error y terminó en desastre

El 15 de agosto de 1289, la flota mongol del Kublai Khan (1215-1294) que pretendía invadir Japón fue destruida por una tormenta. Este viento divino que defendió al archipiélago, pasaría a la historia con un nombre que se convirtió en sinónimo de miedo para sus enemigos y en honor para los japoneses: Kamikaze. Sin embargo, la difusión de este término nace de un error y terminó en un desastre.

La imagen de estos pilotos atándose a la frente la bandera del sol naciente, dio la vuelta al mundo. Era un símbolo de entrega total antes de concretar los ataques suicidas que sembraron el pánico entre las fuerzas aliadas durante la guerra en el Pacifico. La palabra kamikaze estaba en boca de todos... Sin embargo, los japoneses no usaban ese nombre para estos pilotos sino el tokktai («Unidad Especial de Ataque Shinp»).

La palabra kamikaze nace de un error, fue una lectura equivocada de los traductores norteamericanos durante la Segunda Guerra Mundial del kanji, uno de los tres sistemas de escritura japonesa junto al hiragana y el katakana. El error proviene de la incorrecta lectura de los ideogramas “dios” y “viento”.

Durante la invasión del Kublai Khan al Japón, un tifón destruyó la poderosa flota mogol que seguramente hubiese vencido con facilidad a las débiles defensas niponas. Este episodio fue conocido como “Viento Divino” y fue tomado como un designio divino, los dioses defenderían siempre a los habitantes de Japón.

Después de la batalla de Midway (junio de 1942), cuando la flota norteamericana pudo destruir 4 portaaviones japoneses, un acorazado y 275 aviones, el avance norteamericano fue imparable y la capacidad de recuperación de las pérdidas imperiales, limitada.

La superioridad americana se hizo más notable cuando dos años después, el 20 de junio de 1944, los japoneses perdieron 400 aviones y sus mejores pilotos. La capacidad de formar nuevos pilotos se vio comprometida también por un hecho biológico, los orientales tienen una mayor incidencia de miopía y el uso de anteojos en un piloto de guerra es un factor limitante. En 1939, el Dr. Tsutomu Sato (1902-1960) había ideado una forma de aplanar la córnea para bajar la miopía, mediante cortes en la misma. El método fue exitoso al principio, pero con el tiempo terminaba lesionando los tejidos y conducía inexorablemente a un trasplante de cornea. Justamente sus primeros pacientes fueron los aspirantes a pilotos que padecían miopía y fueron destinados por el ministro Hideki Tj a esta unidad entrenada para estas misiones sin retorno en aviones cuyos fuselajes eran terminados con madera, provistos de una sola bomba de 250 kg y sin el suficiente combustible para retornar a sus bases.

Estos soldados fueron la culminación de una tradición de la cultura del sacrificio extremo, cuando el imperio estaba amenazado por el agresor. Al morir gloriosamente, ellos se convertían en Eirei, es decir espíritus guardianes del país según el código bushid (?) de lealtad y honor. Muchos servidores de su majestad se sentían orgulloso de ser consagrados en el Santuario de Yasukuni que contiene la lista de casi 2.100.000 soldados caídos en acción.

Se calcula que 3.800 pilotos kamikaze murieron en estas misiones, causando la muerte de 8000 marinos aliados. Solo el 20% de los ataques japoneses fueron efectivos, la mayor parte de estos pilotos murieron en vano (aunque no todos los historiadores coincidan con estas cifras).

También hubo kairyu (es decir, submarinos con misiones suicidas), kaiten (torpedos dirigidos por humanos para guiar al explosivo hacia su objetivo –a expensas de su vida–), lanchas Shin'y (guiadas por pilotos dispuestos a morir en el impacto) y fukuryu (buzos entrenados para morir).

Como vemos, había una gran variedad de formas de dar la vida por el emperador. Pero la más temida, la que más desorientaba a los aliados, especialmente porque ponía en peligro a sus portaaviones, eran estos pilotos dispuestos a destruir al enemigo a expensas de su propia existencia.

La primera misión exitosa tuvo lugar el 19 de junio de 1944. Ese día, el portaaviones japonés Chiyoda lanzó dos ataques suicidas: uno de ellos hundió al USS Indiana.

Si bien fueron anunciados varios ataques ninguno tuvo lugar hasta el 14 de octubre de 1944, cuando al USS Reno fue impactado intencionalmente por un avión japonés.

Algunos historiadores señalan al contraalmirante Masafumi Arima (1895-1944) como el ideólogo de esta táctica, quien murió en la batalla del golfo de Leyte, al chocar su avión contra el portaaviones USS Franklin. El hecho fue promocionado por los medios japoneses y registrado como el primer ataque suicida, aunque, como ya dijimos, existían antecedentes de otras misiones y también resulta poco probable que la Marina Imperial haya enviado a un piloto de tan alta graduación a un ataque sin retorno.

Desde entonces el comandante Asaichi Tamai (1902-1964) se puso al frente de un grupo de 23 novatos como el primer grupo organizado de Kamikaze.

“Si uno pregunta por el// verdadero espíritu de Japón/ diré que han florecido como cerezos/ brillando con el sol del amanecer”. Este era el poema de Motoori Norinaga (1730-1801) –el gran escritor clásico japonés– para describir el espíritu de estos jóvenes dispuestos a dar su vida por la patria. De hecho muchas de estas naves llevaban una flor de cerezo como emblema.

Durante la batalla de Leyte también fue impactado el HMAS Australia, falleciendo el capitán australiano de la nave y el comandante de la flota John Collins. También fueron atacados el USS Kitkun Bay, el USS Fanshaw, el White Plains, el USS St. Lo y el USS Sangamon, entre otros.

Al final 7 portaaviones norteamericanos sufrieron algún daño pero de las 40 naves impactadas por los aviones suicidas, 5 se hundieron, 23 sufrieron daños importantes y 12 moderados.

La guerra suicida no solo fue en combate aire-mar, sino tuvo enfrentamientos aire-aire; los japoneses intentaron interceptar a las fortalezas volantes que bombardeaban Tokio. A fin de evitar estos ataques la Mariana imperial formó el Regimiento Aéreo N° 47 Shinten Seiku Tai, para detener a las formaciones B-29 antes de llegar a blancos en tierra japonesa, impactando directamente a los aviones de USA en el aire.

La táctica falló por la superioridad de defensa y maniobrabilidad de los aviones norteamericanos.

Los ataques siguieron contra la flota y el 11 de marzo un avión kamikaze que había volado casi 4000 km solo, impactó al USS Randolph. Durante la batalla de Okinawa, el 6 de abril de 1945, por lo menos 30 naves norteamericanas fueron hundidas o puestas fuera de combate. Uno de estos barcos, el destructor USS Laffey se ganó el sobrenombre de “La nave que no va a morir”, después de haber sobrevivido a seis ataques kamikazes.

La última víctima antes de la capitulación fue el destructor USS Callaghan en un ataque conducido por el vicealmirante Matome Ugaki (1890-1945).

Si bien estos ataques suicidas no ocasionaron un impacto significativo en el poder aeronaval aliado, el hecho de enfrentar este fanatismo, tuvo un importante efecto psicológico y de una forma u otra, fue tomada en cuenta por los norteamericanos al momento de decidir terminar la guerra con las explosiones de Hiroshima y Nagasaki. Los asesores del presidente Truman calculaban que la toma de Jampón implicaba 1.000.000 de muertes de las fuerzas aliadas...

Al capitular, los japoneses tenían 14.000 aeronaves dispuestas, listas o en preparación para llevar adelante ataques sin retorno.

Para crear este sentimiento de fanatismo patriótico, los medios crearon un relato ensalzando este espíritu con historias de coraje inusual o gestas inventadas para entusiasmar a estos combatientes a tomar una resolución extrema que también pasaba por no rendirse en caso de ser capturado o terminar su vida por mano propia A tal fin llevaban una katana o una pistola Nambú e invitaban a seguir el seppuku o ritual suicida de los samurái.

Daisetsu Suzuki, en su libro El viento divino, dice “intentaron superar su deficiencia de espíritu científico por la fuerza espiritual y física aplicada a través de tácticas kamikazes. La mentalidad no científica de los militares japoneses era común al resto del país. Esta táctica compensatoria estaba condenada a ser suicida. Lejos de ser motivo de orgullo debe quedar como una mancha sobre el pueblo de Japón”.

miércoles, 10 de agosto de 2022

¿Qué estamos traduciendo?





Residencia colectiva Looren América Latina 2023 en la Casa de Traductores Looren, Suiza

Residencia en Suiza del 1 al 28 de febrero de 2023. Postulaciones hasta el 19 de septiembre de 2022

¿De qué lenguas y qué territorios estamos traduciendo en América Latina? ¿Qué voces estamos trasladando, y por qué y para qué ahora? ¿Qué cuerpos, memorias, ideas del presente o proyectos de futuro estamos volviendo públicos en nuestras lenguas? ¿Qué miradas, qué utopías de qué mundo?

Looren América Latina, con el apoyo de la fundación suiza para la cultura Pro Helvetia Sudamérica, en cooperación con el Ministerio de Cultura de la República Argentina, con el auspicio de las Embajadas de Suiza en México, Argentina, Chile y Colombia, invita a participar de una residencia de trabajo y vinculación en la Casa de Traductores Looren, Suiza. Las becas de residencia cubren los gastos de traslado a Suiza, estadía de un mes entre el 1 y el 28 de febrero de 2023 y un subsidio de manutención de 1500 francos suizos. Están destinadas a traductoras y traductores literarios profesionales de Sudamérica y México que traduzcan de cualquier lengua y género al castellano o al portugués.*

DESCARGAR CONVOCATORIA COMPLETA.


*Atención: traductoras y traductores literarios argentinos ver bases en https://www.cultura.gob.ar/convocatorias/ a partir del 15 de agosto y postulantes mexicanos solicitar bases específicas en americalatina@looren.net.

martes, 9 de agosto de 2022

Verifica tu salario (y llora)


La página tusalario.org/Chile ofrece estadísticas confiables para calcular en qué medida lo que uno gana es justo o no. Está dividida por profesiones. En el apartado correspondiente a “traductores, intérpretes y lingüistas” (https://tusalario.org/chile/carrera/funcion-y-salario/traductores-interpretes-y-otros-linguistas), se ofrecen las siguientes estadísticas y promedios, que aquí ofrecemos, considerando el valor del dólar en relación con el peso chileno (U$S 1 = Ch$ 197), para que se pueda establecer una comparación aproximada respecto de lo que se gana hoy en la Argentina por idéntica tarea.

Chile

Con un a semana de trabajo de 45 hs., el salario mínimo y máximo de traductores, intérpretes y lingüistas en Chile es  de $445.702 (U$S 491) a $1.758.159 (U$S 8924 por mes), considerando cifras actualizadas de 2022.

Esto implica que, considerando 180 hs. de trabajo por mes la hora de trabajo para la tarifa mínima equivale a U$S 2,70 y para la máxima a U$S 49.  

En el caso de los que acaban de comenzar a trabajar, un/una traductor, intérprete y lingüista gana normalmente un salario neto mensual de entre $445.702 (U$S 491) y $874.651 (U$S 964).

Esto implica que, considerando 180 hs. de trabajo por mes la hora de trabajo equivale a una cifra que oscila entre los U$S 2,70 y los U$S 5,3.

Tras cinco años de servicio, esa cifra se sitúa entre $699.982 (U$S 771) y $1.362.694 (U$S 1404) al mes con una semana de trabajo de 45 horas.

Esto implica que, los valores por hora van a oscilar entre U$S 4,28 y U$S 7,10.

Argentina

Las únicas estadísticas existentes en la web son las que proporciona la AATI (Asociación Argentina de Traductores e Intérpretes). Allí se observa una notable variación entre lo que ganan los intérpretes, los traductores públicos, los técnicos y científicos y los literarios, como puede comprobarse en la página: https://www.aati.org.ar/aranceles-orientativos

Las cifras, según señala la institución, son “orientativas de aranceles mínimos”, lo cual, considerado desde, al menos, la perspectiva editorial, resultan ser aranceles máximos, sobre todo porque surgen de una encuesta que contestan pocas personas cuyos resultados se promedian y de ahí surge la tarifa sugerida, lo cual, como ya hemos dicho en varias ocasiones, es tautológico. Sin embargo, a los efectos de la comparación, sirve.

Obsérvese asimismo que las tarifas que indica la AATI para traducción científico-técnica se indican por palabra, mientras que las traducciones literarias, por millar de palabra. Para permitir una mejor comparación, en el siguiente cuadra se va a equiparar todo al millar de palabras. Asimismo, con el objeto de simplificar, se va a considerar únicamente la traducción de otra lengua al castellano, dejándose otras opciones para otra oportunidad.

A los efectos de establecer una comparación con Chile, se plantea una relación con el dólar correspondiente al viernes 5 de agosto: U$S 1 = A$R 293.

Interpretación presencial y remota (aranceles mínimos finales sugeridos por intérprete)

Tarifa mínima por 1 hs y media o fracción |              $25.000  (U$S  85)

Media jornada de 3 hs.                                              $33.000  (U$S 112)

Jornada de 6 hs.                                                        $41.000..(U$S 139)

Jornada completa de hasta 8 hs.                                $48.000..(U$S 122)

Hora extra                                                                 $ 5.000.. (U$S   17)

Traducción general y técnico-científica para clientes finales (empresas y particulares): idioma extranjero a español:

Por palabra                 $       8,40

Por millar                    $8.400      (U$S  35)

Traducciones con alta densidad terminológica, como listados de términos técnicos, planillas, diagramas técnicos, etc: 

Por palabra                             $      15,00

Por millar                                $15.000     (U$S  51)

Traducción para editoriales

Traducción técnico-científica para editoriales: al español:

Por palabra                             $       4,45 

Por millar                                $4.450      (U$S  15)

Traducción de textos de ficción y ensayo para editoriales: al español:

Por millar de palabras             $3150      (U$S  10)


Dos últimas observaciones:

a)      --1 millar de palabras equivale a 2,5 páginas de libro, de unos 2200 caracteres cada página.

b)     -- Cuando se trata de traducción de textos literarios de alta complejidad, de poesía, de filosofía o de crítica que incluyen léxicos particulares y que exigen saberes específicos las editoriales no suenen discriminar y consideran las mismas tarifas que para textos más sencillos.

lunes, 8 de agosto de 2022

Un recordatorio para los felices autores de Alfaguara, Sudamericana, Aguilar, Debate, Salamandra, Lumen, Taurus y siguen los nombres

El pasado 4 de agosto, en este blog, se publicó la noticia de la participación del escritor Stephen King en el juicio por monopolio, que el gobierno de los Estados Unidos está llevando por la unión de Penguin Random House y Simon & Schuster, grupos editoriales en poder de la empresa alemana Bertelsman. La agencia AP, el mismo día, publicó los dichos de Markus Dohle (foto), el CEO de Penguin Random House, defendiendo la fusión. Pueden leerse, siempre y cuando se retenga el vómito, a continuación. Los subrayados son nuestros. 

Director de gigante editorial defiende fusión en EEUU

El director de la gigante editorial Penguin Random House defendió el jueves el acuerdo de su empresa para adquirir a la rival Simon & Schuster contra los alegatos del gobierno que señalan que aplastaría a la competencia. Pero reconoció que la fusión apuntalaría a su empresa como la más grande editorial de Estados Unidos al expandir su participación en el mercado.

Al ser cuestionado en un juicio federal antimonopolio, el director general Markus Dohle también admitió que, a pesar de que él ha prometido que se permitiría a las dos empresas competir entre sí para obtener acuerdos con autores, la compañía matriz alemana de Penguin Random House no está obligada legalmente a honrar ese compromiso.

Dohle también concedió que los pagos por adelantado menores para los autores podrían llevar a que menos libros se publiquen. Los adelantos, que pueden llegar a millones para los autores codiciados, son un costo para las editoriales que puede afectar las ganancias de un libro. Los libros que se venden bien son más probablemente aquellos que recibieron mayores adelantos, reconoció Dohle.

Al hablar sobre la posición de Simon & Schuster para competir por libros tras la fusión, Dohle dijo: “Queremos mantenerlos tan externos e independientes como sea posible”.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos presentó una demanda para bloquear la fusión propuesta de 2.200 millones de dólares de Penguin Random House con Simon & Schuster, la cuarta editorial más grande de Estados Unidos, que reduciría las llamadas “Cinco Grandes” editoriales de Estados Unidos a cuatro. Las otras tres son HarperCollins, Hachette y Macmillan.

El gobierno afirma que permitir que la empresa matriz de Penguin Random House, Bertelsmann, compre a Simon & Schuster de la empresa estadounidense de medios y espectáculos Paramount Global, reduciría la competencia y le daría a Penguin Random House una influencia desproporcionada sobre los libros que se publican en Estados Unidos y cuánto se paga a los autores, dándole a los consumidores menos libros para elegir.

Las editoriales respondieron que la fusión fortalecerá la competencia entre las editoriales por encontrar y vender los libros más populares al permitir que una empresa combinada ofrezca avances mayores y apoyo de mercadotecnia para los autores. La fusión beneficiará a los lectores, vendedores de libros y autores, afirman.

La promesa de las editoriales de seguir compitiendo entre sí tras la fusión fue recibida con escepticismo por un testigo inusual en el juicio el martes, el célebre autor Stephen King, quien testificó para el gobierno.

“Podrían decir también que tendrán a un esposo y a una esposa compitiendo entre sí por la misma casa”, dijo bromeando. “Eso sería bastante civilizado y un poco de ‘después de ti’ y ‘mejor tú primero’”, dijo haciendo un gesto gentil con el brazo.

Ante preguntas del abogado defensor Daniel Petrocelli, que representa a Bertelsmann y a Penguin Random House, Dohle se animó y elogió apasionadamente la creatividad de la industria editorial, que describió como un mercado ferozmente competitivo.

La mayor amenaza para la industria editorial no viene de la consolidación, sino de la explosión en años recientes del contenido por subscripción o a bajo costo, como los e-libros, dijo Dohle, quien calificó esto como un “acceso sin restricciones”. Citó especialmente a Amazon, que tiene unos 50 millones de libros disponibles, y a Disney.

“Creo que es la mayor amenaza a la industria y especialmente al ingreso del autor”, dijo. “Tendrá una influencia tectónica en el fondo de ingreso para la industria”.

El efecto en la compensación de los autores puede reducir la diversidad de las historias que son publicadas, y los vendedores de libros físicos también están en peligro.

Dohle comparó a Penguin Random House con los inversionistas “ángeles” de Silicon Valley: “Invertimos cada año en miles de ideas y sueños, y sólo unos pocos llegan a la cima ... cada libro es único y hay mucho riesgo”.

Como reflejo de la tendencia de consolidación en la industria editorial, la misma Penguin Random House es producto de una fusión de 2013 entre Random House, una editorial de casi 100 años, y Penguin. Esa combinación fue aprobada por el Departamento de Justicia durante el gobierno del presidente Barack Obama.

 

jueves, 4 de agosto de 2022

Stephen King contra el monopolio editorial de Penguin Random House

“El famoso autor declaró a favor del gobierno de los Estados Unidos en un juicio por ‘monopolio contra la unión de Penguin Random House y Simon & Schuster. “Para los escritores se vuelve cada vez más difícil ganar dinero para vivir”’, afirmó”. Tal es la bajada de la nota publicada sobre el testimonio de Stephen King en la disputa legal motivado por la fusión de dos gigantes de la edición mundial, el pasado 2 de agosto, por el diario digital InfoBAE, con información de las agencias AP y Reuters.  donde se reproducen los dichos de Stephen King en la disputa legal entre los Estados Unidos y Penguin Random House. 

Stephen King declaró contra la fusión de dos grandes editoriales


Stephen King se sentó cautelosamente en el banquillo de los testigos en un juicio federal antimonopolio y, recordando su propia historia, presentó un retrato de una industria editorial cada vez más concentrada a lo largo de los años. “Mi nombre es Stephen King. Soy un escritor independiente”, dijo al comenzar su declaración como testigo del Departamento de Justicia de Estados Unidos. El gobierno intenta convencer a un juez federal de que la fusión propuesta de Penguin Random House y su rival Simon & Schuster, dos de las editoriales más grandes del mundo, frustraría la competencia y afectaría las carreras de algunos de los escritores más populares.

 

King ha sido publicado durante años por Simon & Schuster. Algunas de sus antiguas editoriales fueron adquiridas por otras más grandes. La fusión de 2.200 millones de dólares de Penguin Random House, la editorial más grande del país, y Simon & Schuster, la cuarta, reduciría las llamadas “Cinco Grandes” (Penguin Random House, Simon & Schuster, HarperCollins Publishing, Macmillan y Hachette) a cuatro.

 

La aparición de King en el Tribunal Federal de Distrito en Washington, muy inusual para un juicio antimonopolio, trajo una narrativa de la evolución de la publicación de libros hacia el dominio de las cinco grandes empresas. Mientras el abogado del gobierno Mel Schwarz guiaba a King a través de su historia comenzando como un autor debutante y desconocido en la década de 1970 y sus relaciones con agentes y editores, King se centró en una crítica de la industria tal como es ahora. Vestido completamente de gris — traje, corbata y zapatos — King respondió con firmeza las preguntas de Schwarz, con algunos momentos de humor y breves destellos de suave indignación, mientras testificaba durante el segundo día del juicio que se espera que dure entre dos y tres semanas.

 

El descontento de King con la fusión propuesta lo llevó a testificar voluntariamente para el gobierno. “Vine porque creo que esta consolidación es mala para la competencia”, dijo. Del modo en que ha evolucionado la industria, señaló, “para los escritores se vuelve cada vez más difícil ganar dinero para vivir”, afirmó. Además expresó su escepticismo sobre el compromiso de las dos editoriales de continuar apostando por libros por separado y de manera competitiva después de una fusión. “Bien podrían también decir que van a tener un esposo y una esposa pujando uno contra el otro por la misma casa”, dijo en broma. “Sería algo muy caballeresco y algo así como ‘después de ti’, y ‘después de ti’”, dijo, gesticulando con un movimiento cortés del brazo.

 

En otra movida sorprendente, el abogado Daniel Petrocelli, que representa a las empresas, dijo a King que no tenía preguntas para él. El autor de Carrie, The Shining (El resplandor) y muchos otros títulos conocidos se ha prestado voluntariamente, incluso con entusiasmo, a declarar en contra de Simon & Schuster, su editorial desde hace años. No fue elegido por el gobierno solo por su fama, sino por sus críticas públicas al acuerdo de 2.200 millones de dólares anunciado a fines de 2021 para unir a dos de las editoriales más grandes del mundo en lo que el director ejecutivo rival, Michael Pietsch, de Hachette Book Group, denominó una entidad “enormemente prominente”.

 

Puede que no tenga el conocimiento empresarial de Pietsch, el primer testigo del Departamento de Justicia, pero es un novelista reconocido desde hace casi 50 años y sabe bien cuánto ha cambiado la industria: algunas de sus antiguas editoriales fueron adquiridas por empresas más grandes. Carrie, por ejemplo, fue publicada por Doubleday, que en 2009 se fusionó con Knopf Publishing Group y ahora es parte de Penguin Random House. Otro antiguo editor de King, Viking Press, era un sello de Penguin que se unió a Penguin Random House cuando Penguin y Random House se fusionaron en 2013.

 

King siente una afinidad personal por las editoriales más pequeñas. Incluso mientras continúa publicando con el sello Scribner de Simon & Schuster, ha escrito novelas de suspenso para la independiente Hard Case Crime. Hace años, la editora le pidió que contribuyera con una nota publicitaria, pero King se ofreció a escribir una novela para ellos, Colorado Kid, publicada en 2005.

 

El propio King probablemente se beneficiaría del acuerdo Penguin Random House-Simon & Schuster, pero tiene un historial de favorecer otras prioridades más allá de su bienestar material. Durante mucho tiempo ha sido un crítico de los recortes de impuestos para los ricos, incluso cuando “los ricos” seguramente lo incluyan, y ha pedido abiertamente al gobierno que aumente sus impuestos. “En Estados Unidos, todos deberíamos tener que pagar lo que nos corresponde”, escribió para The Daily Beast en 2012.

miércoles, 3 de agosto de 2022

La muerte de un poeta y traductor letón


El pasado 25 de julio, el sitio Cuba News publicó una breve nota a propósito de la muerte del poeta y traductor letón Knuts Skujenieks, quien “tradujo al letón poesía de unos 15 idiomas. Se le debe la promoción de poetas como Walt Whitman, Federico García Lorca, Gabriela Mistral, Antonio Machado y César Vallejo”.

A los 85 años muere el poeta letón Knuts Skujenieks

Nacido en la capital letona de Riga en 1936, Skujenieks tras la muerte de su madre pasó a vivir en una pequeña ciudad cerca de la frontera con Lituania. Estudió filología en la Universidad de Letonia y literatura en el Instituto Maxim Gorki de Moscú.

De su biografía destaca la agencia Efe que en 1962 fue detenido tras una acusación de actividades antisoviéticas, por lo cual fue condenado a siete años de trabajos forzados en un campo de trabajo en la región de Mordovia.

A su regreso a Letonia, fue admitido en la Unión Soviética de Escritores Letones en 1972 y en 1978 se publicó su primera colección de poesía.

Durante su estancia en el gulag escribió cerca de un millar de poemas, pero estos no estos no fueron publicados hasta 1990, durante la época del “glasnost” (o “transparencia”) propiciada por Mijaíl Gorbachov.

Sus obras han sido traducidas a varios idiomas extranjeros, sobre todo al sueco.

Skujenieks, presidente del PEN Club de escritores letones durante varios años, fue además el responsable del traslado de la organización de vuelta al país báltico desde el exilio en Suecia en 1992.

Aparte de por sus traducciones del castellano, el poeta es conocido además por verter al letón obras del ruso, el ucraniano, el serbio, el sueco y el inglés, entre otros idiomas. En 1994 recibió la orden de Isabel la Católica y a lo largo de su vida fue distinguido con varios galardones en Letonia y a nivel internacional.

martes, 2 de agosto de 2022

En el centenario del extraordinario escritor y traductor mexicano Antonio Alatorre

La revista mexicana Letras Libres publicó el pasado 25 de julio un artículo de Julio César González Moreno, sobre una de las principales figuras del mundo cultura latinoamericano, en cuya bajada se lee: “En el centenario de su nacimiento, la obra de Antonio Alatorre, erudita y rigurosa, divertida y ligera, es muestra de que el amor a la lengua atraviesa todos los temas y registros”.


Alatorre: el desorden maravilloso de la lengua

Para Martha Elena Venier, in memoriam

Como la ola que avanza hasta estallar contra la orilla, así el recuerdo se instala lentamente, como un ruido de fondo que de pronto se expande hasta abarcarlo todo. Consciente de cómo crece el rumor, Guillermo se deleita en prolongar el goce, el ansiado momento en que pasado y presente sean uno y la fuerza de las imágenes lo obligue a contarlo todo, a escribir: “Mi escritura es como un retrato de mi conciencia”. Mientras recuerda es, a un tiempo, el niño de Autlán, el joven en un seminario de Tlalpan, y el profesor que, tirado en el pasto de su casa, espera un dry martini. Al poco dice: “Escribir es aceptar mi irrealidad, mi muerte, pero también mi realidad, mi única verdadera realidad”.

Ha querido la suerte poner ante nuestros ojos esta realidad, de la cual Guillermo es solo trasunto, y que no es otra sino la de Antonio Alatorre (1922-2010), cuya obra, erudita y rigurosa, divertida y ligera nos convence de que el amor a la lengua atraviesa todos los temas y registros.

“No hay una manera de leer, sino muchas; cada lector tiene la suya”, dice en el prólogo a sus estudios sobre El sueño erótico en la poesía española de los siglos de oro. De tal forma, no hay una, sino muchas maneras de leer al propio Alatorre. En Alatorre vida y obra se mezclan: el filólogo experto en el Siglo de Oro, el sorjuanista minucioso, el crítico literario dispuesto a la polémica, el traductor riguroso, el profesor que dicta conferencias y el novelista secreto son uno y el mismo.

De todas esas facetas queda claro que la gran pasión que recorre la obra alatorrista es la lectura. Escritor que escribe para quien lee despacio (como en el caso de la poesía), para quien lee con entusiasmo y ánimo de saber (como en su magistral Los 1001 años de la lengua española) o para quien lee buscando expandir las lecturas previas, como en el caso de la crítica literaria (“si la literatura es vida, la crítica es un aumento de vida”). ¿De dónde viene esta pasión?

Prueba corriente de que los milagros existen es que hay coincidencias que alteran, para bien, el rumbo de una vida. Alatorre tuvo (al menos) tres encuentros que lo hicieron lector y amante de la lengua. Primero con Juan José Arreola, su maestro y amigo, quien lo introdujo en la literatura moderna y en el juego —muy serio pero juego al fin—, de la traducción y la edición. En segundo lugar, con Daniel Cosío Villegas, a quien afortunadamente decidió hacerle caso cuando este le recomendó mandar “al carajo” sus estudios de derecho y dedicarse felizmente a la literatura. Por último, con Raimundo Lida, bajo cuya ala prácticamente fundó el Centro de Estudios Filológicos de El Colegio de México y dirigió, hasta el final de su vida, la Nueva Revista de Filología Hispánica.

Alatorre fue filólogo, amante de la lengua en sentido estricto. De ello no se sigue que haya sido un anticuado y serio profesor que dicta un método, sino que su programa, si es que puede hablarse de uno, tiene más que ver con el feliz encuentro entre libro y lector. Encuentro por demás interminable: “Hay ‘tareas de lectores’ que duran siglos y siglos”, como la de él mismo volcándose a la tarea inagotable de leer a Sor Juana.

Así, en su discurso de ingreso a El Colegio Nacional, recordando La experiencia literaria de Alfonso Reyes, nos dice que “una de las lecciones de ese libro es que la literatura tiene más que ver con el placer que con la solemnidad y el aburrimiento”. No fue otra su vocación, no fue otro su empeño que el de leer por gusto e invitar a que otros le acompañasen en dicha aventura.

También por gusto, fuera de toda moda, fue su acercamiento a la crítica. Así, en su crítica literaria (lo mismo en revistas especializadas que en Vuelta o Letras Libres) la exposición, parte normal de la tarea académica, tampoco escapa a los descubrimientos, a la inventiva y a la conciencia de que no hay tema ni área vedada para el gran público.

En Alatorre no hay distinción alguna entre lector y crítico, acaso el matiz está en el tipo de lectura que se hace, más detenida y profunda, iluminando aquello que se ha pasado por alto, una continua pesquisa por lo que a ojos vistas se escapa. Por ejemplo, en El Heliocentrismo en el mundo de habla española, breve e inteligente historia de la ciencia, al hablar sobre la obra de un jesuita precursor de Feijoo, nos dice, como de paso, en una nota al pie: “terráqueo es un neologismo culto (…) la pronunciación y la escritura debieran ser terrácueo (…) [p]ero, justamente por ser cultismo, terráqueo quedó trabado con la escritura. Es demasiado tarde para cambiar a terrácueo”; la lectura exegética y expositiva se renueva incluso ahí, y es también descubrimiento, ganas de darlo a conocer.

Es conocido que el complejo y abigarrado mundo académico ha querido que quienes transitan con éxito de una fase a otra de esa pirámide curricular (Zaid dixit) tengan que adquirir, como pesado fardo para algunos, como antifaz que disfraza la pobreza creativa de otros, un lenguaje impostado, falsamente formal y lleno de “palabrotas”. Es decir: jerga teórica que es, casi siempre, incomprensible e innecesaria para explicar cosas que podrían ser bastante claras. Contra ambas cosas, Alatorre prefirió siempre la sencillez y claridad: “Mi lenguaje no tiene nada de técnico. Mi vocabulario es el de entre semana. Mi filosofía, el sentido común”.

De manera paralela a la enseñanza y la crítica, Alatorre practicó durante años (desde su primera versión de las Heroidas de Ovidio para la Bibliotheca Scriptorvm Graecorvm et Romanorvm de la UNAM, hasta sus magnas traducciones sobre historia para el Fondo de Cultura Económica) el arte de la traducción. Al igual que en Tomás Segovia, en Alatorre la labor de traductor es una forma más de la orfebrería: del hacer cosas con palabras, de transformar y (re)crear. No en vano Marcel Bataillon prefería la versión “alatorrista” de su Erasmo y España.

A cien años de su nacimiento y poco más de diez de su partida, he querido trazar a vuelo de pájaro un perfil, incompleto y selectivo de la vida y obra de Antonio Alatorre. La pregunta se asoma: ¿por qué leer a Alatorre hoy en día? Porque nos habla a todos por igual, porque cultiva en sus lectores el asombro, tanto en quien se asoma por primera vez a Sor Juana como en quien quiere entender la deriva del español y los anglicismos. Porque logra volver límpido el misterio de la lengua como si de un largo relato se tratara, porque nos hace partícipes de su pasión por la minucia y el detalle que alteran lo sabido, porque al adentrarnos en su historia de la lengua española, sus disquisiciones sobre Góngora, Lope y Quevedo, su versión depurada y ajustada sobre la lírica sorjuanista o su novela largamente inédita nos da la oportunidad, parafraseándolo, de aumentar la vida.

lunes, 1 de agosto de 2022

"Me refiero a la falta de cuidado"

El pasado 24 de julio, el poeta, ensayista y traductor italiano Valerio Magrelli publicó en La Jornada Semanal, de México, un breve artículo, traducido por Roberto Bernal. En él presenta casos de mala edición. Según la bajada, “No es difícil que un buen libro, en manos de un mal editor, se eche a perder. Hay múltiples razones para que eso ocurra. En este artículo se mencionan sólo cuatro que ponen en evidencia las prisas y la negligencia del mundo del consumo”.


¿Qué significa “no editar un libro”?

Pensé que el título para este texto podría ser Los borrachos de la edición. Para explicar por qué, me limitaré a cuatro ejemplos muy distintos entre sí, pero igualmente sintomáticos de una postura preocupante. Caso número uno: los caminos al infierno están pavimentados de buenas intenciones. Vimos a un cantautor que firmó la introducción a los versos de un poeta ya conocido. El propósito era obvio: al hacerlo, el gran editor pensó que atraería más lectores a la poesía. Lástima que el resultado fue espantoso: de este modo, el público –especialmente los jóvenes– le otorgó mayor relevancia al músico que al autor, dado que el introductor lo es en virtud de su autoridad.

Caso número dos: mi hija llega a casa furiosa porque en la contraportada de Ana Karenina, de Lev Tolstói, aparece toda la trama, incluyendo el final. Ahora, muchos dirán que esto es algo venial. Pero los libros no deben ir sólo a los especialistas, sino más bien –y yo diría sobre todo– a los que todavía no están relacionados con la literatura. Entonces, ¿para qué estropear la sorpresa? La llamada “trama” es una parte integral de la obra y no debe ser revelada en absoluto. El inglés tiene una bonita palabra para esto: spoiler. El término spoiler, que en sentido estricto significa “saqueador”, indica a quien anticipa los puntos más destacados de los acontecimientos narrados en una novela o película. Así que ahora también tenemos editores de spoilers

Caso número tres: siempre recuerdo que mi hija, que en ese entonces tenía dieciséis años, me trajo una novela francesa del siglo XIX que le habían prestado (¡y en edición de bolsillo!), preguntándome si tenía una versión en italiano. Pensé que estaba bromeando, pero me explicó que esa traducción era prácticamente incomprensible para ella. Para demostrarlo, me citó una frase que decía: “Le hicieron vibrar un corte a su vientre.” De hecho, tuve que volver a retraducirlo, apoyándome en una expresión mucho más plana y que de hecho correspondía perfectamente con el original: “Le dieron una puñalada en el hígado”.

Caso número cuatro: en esta ocasión toca turno a mi hijo. Decidido a leer Guerra y paz, también de Tolstói, se enfrenta a mí furiosamente después de unos cuantos capítulos, preguntando: ¿es posible que todos los rusos hablen francés? En esa época así se usaba, respondí, sonriendo. ¿Dónde está el problema? El problema, responde, radica en que en esta desafortunada edición el francés no está traducido. Me quedé sin palabras: ¿cómo es posible que una editorial no ofrezca la versión italiana de los diálogos en una lengua extranjera? A menos que creas que todo el mundo debería saber francés…

Fin de mi triste muestreo. Hasta ahora, todos los ejemplos convergen hacia un único concepto, síntoma del desordenado desarrollo que ha tomado el mercado del libro. Me refiero a la falta de cuidado, es decir, a una labor hecha de precipitación, de percepción limitada, de desinterés. Aquí no se trata de condenar defectos individuales, sino de constatar una despreocupación sistemática hacia el público, sobre todo, repito, si es joven. De hecho, un volumen “equivocado” puede alejar incluso a los lectores más dispuestos, y también se corre el riesgo de que la industria editorial pierda a potenciales y futuros clientes.