viernes, 24 de mayo de 2013
Cómo se ordena una biblioteca/discoteca (II)
La actividad nada tiene que ver con el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, pero sí con el Administrador de este blog, quien la coordina, por lo que se anuncia acá:
Luego de un muy promisorio primer encuentro con el artista plástico Eduardo Stupía, el 30 de mayo, a las 19 hs., en el CCEBA (Florida 943) tendrá lugar el segundo encuentro sobre "Cómo se ordena una biblioteca/discoteca", un nuevo ciclo dedicado cada mes a explorar, junto con un prestigioso invitado –procedente de las más variados campos–, las distintas y posibles maneras de poner orden en libros y discos. Se trata, además, de una excusa para hablar de unos y de otros.
El próximo jueves, para hablar de su biblioteca, se hará presente el escritor y editor Luis Chitarroni.
jueves, 23 de mayo de 2013
Rescate y revalorización de Pablo Lafargue
El 21 de mayo pasado, Lourdes Arencibia Rodríguez publicó el
siguiente artículo en la sección Tradutore Traditore de la revista virtual Cuba Literaria
Pablo Lafargue (1841-1911)
traductor de
El Manifiesto Comunista
y El
Capital,
primer crítico literario marxista y primer marxista cubano.
primer crítico literario marxista y primer marxista cubano.
A Alfredo Guevara, in memoriam
Por múltiples razones, algunas de
las cuales quedarán más que evidenciadas en este trabajo, nada de lo que haya
escrito Pablo Lafargue —así tenga que ver directamente con sus ideas políticas y
sus experiencias y vivencias de militante marxista, o sobre cualquiera de los
muchos temas y actividades que ocuparon su mente, su tiempo y su pluma a lo
largo de su fructífera existencia— puede dejar indiferentes a sus lectores y
mucho menos a sus compatriotas. Sin embargo, estas reflexiones —huelga
advertirlo desde los párrafos liminares— no versan directamente sobre las
luchas revolucionarias de aquel socialista consecuente, sino que se orientan a
su labor como traductor y crítico literario, una faceta de su quehacer que,
hasta hoy, ha pasado totalmente inadvertida en su país.
Nunca será tarde para el rescate
y la revalorización. Colocar a Pablo Lafargue en el lugar cimero que le
corresponde en la historia y la cultura cubanas es más que un deber y más que
una demostración de afinación para el análisis o un ejemplo de buena puntería.
Es una prueba de cordura que el estudioso de cualquier época y latitud siempre
agradecerá, independientemente de las convicciones políticas que le animen.
Pablo Lafargue era de origen
cubano; descendiente, por línea paterna, de francés girondino y de mulata
dominicana, y por línea materna, de judío francés y de india taína. Este
insólito ajiaco de razas, culturas y geografías circulaba en su sangre e incidió
de modo muy directo en su personalidad y en su respuesta ante la vida.1 Nació
el 15 de enero de 1841 en Santiago de Cuba, capital política y cultural de la
región oriental de la isla, a donde fue a parar la familia, como la de los
primos Heredia y la de muchos otros terratenientes acomodados, cultivadores de
café en Santo Domingo, que se radicaron en el oriente cubano huyendo de la
convulsa situación sociopolítica que imperaba en Haití.
Cuando Pablo tenía nueve años,
los Lafargue se trasladaron a Francia. Allí completó su instrucción hasta
terminar su carrera de Medicina y entabló amistad con personalidades que
dejarían una profunda huella en su pensamiento y sus proyecciones. Fue
discípulo y yerno de Carlos Marx, en virtud de su matrimonio —celebrado el 2 de
abril de 1868—con Laura, la segunda de las hijas de aquel y una admirable y
destacada mujer que le siguió hasta la muerte.
En consecuencia, sin discusiones
ni disensos históricos sobre el particular, se le considera el primer marxista
cubano, y además de haber sido médico clínico y cirujano, anarquista, activista
revolucionario y fotógrafo, fue traductor de El Manifiesto Comunista —de
consuno con Jenny de Westfalia, esposa de Marx— y de algunos capítulos de El
Capital, que tradujo durante su estancia en España para paliar los efectos que
las malas traducciones de las principales obras del marxismo que circulaban en
aquel país habían provocado entre la clase obrera, adulterando y entorpeciendo
la comprensión de sus esencias.
También a él se debe la
iniciativa de celebrar el Primero de Mayo como Día Internacional del Trabajo,
lo cual dio a conocer en el marco del Congreso de la Internacional Socialista
de 1889. Fue, además, fundador del Partido Obrero Francés (1880), en unión de
Jules Guesde, y comunero en París y en Burdeos.
Se destacó como periodista y
escritor. Entre sus obras, figuran varias publicadas —con o sin pseudónimo— en
la prensa de su época, las cuales permiten considerarlo el primer crítico
literario marxista que ejerció como tal en la segunda mitad del siglo XIX en
Europa.
En Cuba, empero, lamentablemente
sobran dedos para contar los estudiosos de Pablo Lafargue referenciados que
comprometieron su pluma en español en los cuarenta primeros años ulteriores a
su desaparición física acaecida el 25 de noviembre de 1911. En su mayoría, se
manifestaron en el período que antecede al decenio de los sesenta. Entre ellos,
cabe citar el artículo de Humberto Lagardelle: “Pablo Lafargue, el gran
socialista cubano”, publicado en la Revista
Bimestre Cubana (vol. X, no. 1, enero-febrero de 1915); la “Nota sobre
Pablo Lafargue”, de Carlos Rafael Rodríguez, en Dialéctica (vol. 1, mayo-junio de 1942). En 1943, Ediciones
Sociales publicó en La Habana ,
con el título de Karl Marx, recuerdos de
su vida y su obra, textos extraídos del extraordinario estudio biográfico
escrito por Lafargue sobre su suegro, titulado “Recuerdos personales de Carlos
Marx” —incluido por D. Riazanov en su antología de textos titulada Carlos Marx como hombre, pensador y
revolucionario, Buenos Aires, 1932—; la revista Cuba Socialista publica, en 1962, el extenso artículo
“Evocación a Pablo Lafargue”, de Raúl Roa García, otro cubano inolvidable. Y no
hay mucho más…
Naturalmente, no descarto la idea
de que haya algunas otras referencias cuya involuntaria omisión solo achaco a
mi desconocimiento. Es muy probable, por ejemplo, que en el Instituto Superior
Pedagógico de Lenguas Extranjeras de La Habana , que lleva su nombre, fundado en 1977 y
donde se han formado no pocos traductores y especialistas de la lengua, algunos
egresados o profesores le hayan dedicado trabajos de tesis o de homenaje a los
cuales no he tenido acceso.
Cabe señalar que a partir de
1959, en Cuba se hizo un silencio casi absoluto sobre la obra escrita de
Lafargue. Recientemente, el número 254, de enero-marzo de 2009, de la
prestigiosa revista Casa de las
Américas publicó un artículo de Carlos Fernández Liria, filósofo
español y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, titulado “Un
siglo de pereza y comunismo”, dedicado a comentar las ideas políticas de
Lafargue expuestas en el conocidísimo y medular ensayo “El derecho a la
pereza”, cuya aparición data de 1880 (edición en español de la Editorial Fundamentos ,
Madrid, 1991, traducida por Manuel Pérez Ledesma y publicada con un “Estudio
preliminar” de este último).
Sin embargo, un intelectual
cubano trabajó incansable y silenciosamente en la figura de Pablo Lafargue:
Alfredo Guevara. Cuando falleció, el pasado 19 de abril, Alfredo estaba
precisamente enfrascado en la compilación de materiales y la edición de sendas
investigaciones sobre la vida y la obra del santiaguero. Como el eslabón más
modesto y anónimo de su equipo de trabajo para esa labor, me cupo la
satisfacción de traducir, para él, cuatro de los siete ensayos de Lafargue
sobre crítica literaria y algunos otros textos. Siguiendo el orden cronológico
de su publicación, los ensayos en cuestión son:
“Safo” —Aparece, sin firma, Le
Socialiste, periódico del Partido Obrero Francés (9 de enero de 1886)—.
“Las canciones y ceremonias
populares del casamiento: estudio sobre los orígenes de la familia” —Publicado,
bajo el pseudónimo de Fergus, en la Nouvelle
Revue (noviembre-diciembre, 1886)—.
“La leyenda de Victor Hugo” —A
pesar de lo que su título permite suponer, más que un texto de crítica
literaria es un artículo político,escrito en 1885, a raíz de la muerte
del literato francés; en su momento no encontró editor. Difundido por primera
vez, en alemán, por Die Neue Zeit (1888),
reapareció tres años después, en francés, en la Revue Socialiste, de Benoit Malon, y llegó a alcanzar notable éxito
cuando se editó definitivamente como folleto (1902)—.
“El darwinismo en el teatro”
—Rubricado simplemente como Pablo, se publicó, traducido al alemán, en Die Neue Zeit (1890). El texto
original, en francés, se extravió; únicamente se cuenta con la versión del
periódico germano—.
“El dinero de Zola” —Dado a la
estampa, también en traducción al alemán, en 1891. El original corrió idéntica
suerte que la del texto antes señalado—.
“La lengua francesa antes y
después de la Revolución ”
—Dado a la estampa en la Ere
nouvelle (enero-febrero, 1894)—.
“Los orígenes del romanticismo;
estudio crítico sobre el período revolucionario” —Publicado en Le Devenir Social (junio, 1896)—.
Desde una interpretación
materialista de la historia, Lafargue profundiza en las manifestaciones
originarias del ser humano omnipresentes en la literatura. Parte de la
incontrovertible realidad —ya señalada bien atrás por el pensamiento filosófico
en varias latitudes, y repostulada por él— de que el lenguaje precedió al
pensamiento abstracto, lo mismo que los signos y los gestos a la lengua oral.
No obstante, no deja de advertir que es el factor económico lo que hace
imposible aislar la lengua de su medio social, donde se reflejan la lucha de
clases, las relaciones sociales, los modos de producción. Así lo pone de
manifiesto, tanto en el estudio sobre Darwin, como en el del romanticismo o en
el que recoge las canciones y ceremonias a través del folclor. No por azar dos
de esos ensayos llevan los subtítulos: “estudio sobre los orígenes de la
familia” y “estudio crítico sobre un período revolucionario”. En ambos, se
propone demostrar que, a través de las formas políticas, jurídicas, sociales,
folclóricas, cuando los cantores del pueblo reiteran los temas
—independientemente de su origen racial, ubicación geográfica, desarrollo
cultural, lingüístico, filosófico o literario—, no hacen sino manifestar la
dinámica de las relaciones económicas en movimiento; y si muestran rasgos
similares y atraviesan etapas idénticas, es porque su evolución histórica,
lejos de estar predeterminada, ha dependido del desarrollo de las fuerzas
productivas. Son, pues, las condiciones económicas y sociales similares las que
explican las formas y las expresiones análogas de pensamiento.
De su trabajo como traductor, Roa
nos cuenta:
A mediados del año (1867), el
primer volumen de El Capital estaba
ya listo para las prensas. La fatigosa labor de poner en limpio el manuscrito,
a cargo de Jenny de Westfalia, lindó con la proeza. Lafargue, que había
compulsado las citas, sugirió a Marx que se publicase alguna primicia en
Francia. El 12 de septiembre, Marx le comunica a Engels, con satisfacción no
exenta de orgullo, que Laura y Pablo “han pasado la velada haciendo la
traducción del prefacio para Le
Courrier Français”.2
Notas:
1- Paul Luis, en sus “Cent Cincuent Ans de Pensée Socialiste”, Paris, 1947, y el cubano Francisco Domenech, en “Tres hombres y una época”,La Habana , 1937 (por cierto,
el primero de sus compatriotas —que sepamos— que escribe sobre Lafargue), se
asombran de la confluencia de semejante mezcla de sangres —caribe, judía y
mulata-india— en una misma persona, origen genético seguramente causal de su
impetuoso temperamento.
2- Raúl Roa: art. cit., p. 14.
1- Paul Luis, en sus “Cent Cincuent Ans de Pensée Socialiste”, Paris, 1947, y el cubano Francisco Domenech, en “Tres hombres y una época”,
2- Raúl Roa: art. cit., p. 14.
miércoles, 22 de mayo de 2013
Una consecuencia positiva de la actual crisis española (y no es chiste) (II)
Editar contra (o a pesar) de la crisis
¿Dónde
están los lectores? ¿Qué quieren leer? Son sin duda las preguntas del
millón, las que se hacen cada vez que elaboran sus programas y ajustan sus
presupuestos los pequeños (y los grandes, por supuesto) editores. Más allá de
las leyendas urbanas acerca de la crisis permanente del libro y por tanto su
probada resistencia, las cifras cantan y muestran las contradicciones de un
sector que aparentemente necesita una reconversión cuyo rumbo, sin embargo, no
parece claro. Como en otros sectores de la cultura se trabaja con pasos
inciertos y con el método de ‘prueba y error’. Dificultades aparte, las
llamadas editoriales independientes –es decir, aquellas que se sustentan
por la vocación de sus directores, sus pequeños presupuestos y sus plantillas
mínimas– de Castilla y León (una representación ha sido consultada por La
sombra del ciprés) se muestran dispuestas a resistir, a buscar la manera de
seguir ofreciendo buena literatura contra las tempestades de la crisis
económica y los gustos que en el mercado imponen los grandes grupos, aunque sea
reduciendo títulos y tiradas.
Las cuentas de las paradojas del sector tienen que ver con el número creciente de títulos publicados año a año según los datos de la agencia del ISBN. Desde
Lo que sí baja es el nivel de riesgo no solo de los editores, sino también de las instituciones encargadas de ayudas al sector y de los propios lectores. Así lo cree José Ángel Zapatero, para quien las crisis «es cierto que pueden significar oportunidad y una cierta limpieza en un negocio con inflación de títulos, pero también es cierto que se puede llevar por delante propuestas interesantes como la nuestra». Menoscuarto, la editorial que dirige desde Palencia, se hizo un hueco nacional especializándose en narrativa breve y autores españoles jóvenes aunque con una sólida trayectoria, sin embargo la actual situación puede hacer variar en parte su rumbo. «Como cada vez se vende menos, las grandes editoriales vuelven a editar una y otra vez los mismos títulos y a los mismos autores, y los lectores no arriesgan, no parecen interesados en conocer nuevos nombres. Tampoco las ayudas a la edición se interesan por las nuevas propuestas aunque vengan avaladas ya por una calidad contrastada y, para remate, los críticos tampoco apuesta por la gente joven, probablemente agobiados por el aluvión de novedades en torno a gente muy conocida».
Zapatero pone el dedo en otra llaga: las traducciones. «Somos el país que más traduce. Todo lo que se publica en el mundo sea bueno o malo se traduce y eso causa un efecto curioso en el lector, al que el simple hecho de que alguien se haya molestado en traducir un libro al español parece darle garantía de calidad». Sin embargo, y aunque las circunstancia le obliguen a iniciar un camino de recuperación de textos extranjeros interesantes ya descatalogados o incluso inéditos (en esta línea tiene previsto publicar este año ‘Un hombre acabado’, de Giovanni Papini en su otro sello, Cálamo) no piensa renunciar ni a la calidad, «por supuesto», ni a su apuesta inicial. Así lo demuestran las novedades que anuncia la editorial para el 2013 y que en el apartado de cuentos aportará las últimas entregas de un autor ya casi de culto entre los seguidores del cuento como Ángel Olgoso con Las frutas de la luna, o 29 cadáveres, de Pepe Cervera. También sacará a la luz las novelas Murasaki de Julio Baquero y No sé quién eres, de Miguel Torre, ganador del último premio Tristana. Y entre los proyectos estrella, El devorador de hombres, la recuperación en un volumen de todas las novelas cortas de Horacio Quiroga, un clásico de la narrativa breve del que Menoscuarto publico en su día los cuentos completos.
Con el pasado
Con
las ideas muy claras y una línea ajena no ya a cualquier moda sino a cualquier
camino trillado se mantienen Fabio Rodríguez de la Flor y su editorial Delirio,
uno de esos nombres que son por sí mismos una declaración de intenciones. Esta
aún joven editorial radicada en Salamanca comenzó el año recordando la figura
de un salmantino imprescindible en el último tercio del siglo XX. En La vida dañada de Aníbal Núñez, su
autor, Fernando R. de la Flor ,
se sirve de la poética vital del autor de ‘Alzado de la ruina’ para hacer el
retrato de una época.
Delirio planea engrosar sus colecciones de ensayo –con un diccionario de términos ‘inventados’ y un estudio de sobre las Soledades de Góngora– y poesía, y fomentar la hasta ahora menos cultivada de la narrativa. En esta última tiene en cartera el libro de cuentos ‘Como el ciervo huiste’ de Yago Fernández. Pero una de las apuestas más importantes de este comienzo de año será Loca parva. Obras en la que reunirá la obra completa de Felipe Núñez, tanto la ensayística (Para escapar de la voz media) como toda su poesía que en su día editara Calambur, así como poemas inéditos, las colaboraciones periodísticas y los textos para catálogos de arte.
Delirio, como afirma su director, «no tiene tanto un compromiso con el futuro como con el pasado. Sentimos que los libros que vamos editando ‘cierran ciclos’, terminan por redondear los círculos, dan por zanjados algunos temas. Nos podríamos haber llamado Editorial La Última Palabra, pero entonces tendríamos que reeditar a Nietzsche y algún que otro manual de autoayuda», afirma con sentido del humor.
Ajenos a las prisas que impone el mercado («tanta novedad y tanto presente, y tanto ahora y tanto ya, nos dan un poco de náuseas») siente que el e-book no les compete de momento. «El libro electrónico es una de esas carreras. De repente todo el mundo sale corriendo y parece que lo que tienes que hacer es correr con ellos, sin saber, por lo menos tú, dónde vas, qué dorsal llevas o siquiera por qué vas en triciclo mientras los demás lo hacen en Porches Cayenne. Nosotros somos conscientes de que mucha de la ‘impronta’ de nuestra editorial reside en el diseño, en el formato, en su atractivo y eso es lo que hacemos».
Pocas nueces
Un
veterano de la edición, Fernando Arnaiz, de la burgalesa Dossoles coincide en
afirmar que en torno al libro electrónico hay de momento «mucho ruido y pocas
nueces. Nosotros hemos decidido no hacer ediciones digitales pues
consideramos que no existe seguridad alguna en este tipo de edición. Se copian
con mucha facilidad y por otro lado el número de terminales de
e-book vendidas en España es muy pequeña. Preferimos apostar por mejorar
la calidad de la edición impresa», asegura.
Coincide con Zapatero en que el esfuerzo que hacen las editoriales pequeñas por dar a conocer nuevos autores que difícilmente tendrían cabida en las editoriales estrictamente comerciales «no ha sido suficientemente valorado por los lectores, por los escritores ni por los organismos oficiales con responsabilidad en la cultura». Este sello que mira con especial atención a autores y temas burgaleses dará a conocer este año la obra de Ignacio Manrique ( No fue otro estúpido viaje a Koprivnica) Daniel Ortega (Berlín 1945. Diario de un infierno), entre otros.
La editorial segoviana
Al año siguiente de haberse apuntado el tanto de publicar la primera biografía en castellano de Samuel Beckett, ya tienen su vista puesta en Robert Walser (Diario de 1926), Anatole Broyard (Ebrio de enfermedad) y en el mismísimo Conrad con una serie de textos inéditos en castellano cuyo título por el momento prefiere silenciar Carlos Rod, uno de sus responsables.
Su visión del panorama no es alentador, como la del resto de sus colegas, pero quizá lo expresen con más nitidez. Por ejemplo cuando hablan de la situación del mercado en relación con los grandes grupos: «Las editoriales que más venden, y que forman parte de grandes grupos de comunicación (con distribuidora propia), se preocupan, en detrimento de la calidad del libro, por copar (y saturar) las mesas de novedades al coste que sea: además de publicar y reimprimir su fondo a mansalva, al margen de la demanda, juegan con los porcentajes, sirven a librerías que no pagan los depósitos y alquilan escaparates y espacios importantes en las librerías y grandes superficies. Mientras, las distribuidoras de editoriales pequeñas se las ven y se las desean para colocar sus novedades y hacerlos visibles de cara al cliente-lector».
Creen que las editoriales pequeñas son las que deberían liderar un cambio de modelo que prime «la búsqueda de un canal que llegue y nos comunique con el lector interesado en los libros que publicamos. Porque no cabe duda de que el lector está ahí. Y donde hay un lector hay una comunidad de lectores. Y para ellos trabajamos».
El vallisoletano César Sanz, director de Difácil, es otro de los que apostó por descubrir nuevos valores y otro que ha comprobado «no sin desconcierto, la verdad» y cierta ironía que lo que más valoran la crítica, los libreros y el público en general son las editoriales «que han redescubierto el siglo XIX o hacen una nueva edición de los clásicos de toda la vida, en buena parte de los casos con hermosos ‘santos’, eso sí, que hay que darle valor al libro (porque parece que por sí mismo ya no lo tiene) o tratan de demostrar que los autores finlandeses son interesantes por ser finlandeses».
Un rockero en catálogo
Su
catálogo incorporará en fechas próximas a un rockero: Igor Paskual, quien fuera
líder de Babylon Chat y actual guitarrista de Loquillo. Y Loquillo será el
prologuista de esta obra miscelánea en torno al mundo de la música y más. En
Poesía, una de las claves editoriales de Difácil, publicará el último libro de
Leopoldo María Panero y el cierre de la Trilogía de Nueva York de Fernando del Val.
Antes de acabar el semestre también habrá visto la luz la última novela de
Ángel Vallecillo, Ban, bang, Wilco
Wallace. La apertura de una serie de estudios sobre los archivos de Juan Ramón
Jiménez completa los proyectos para la primera parte del año.
Para Rafael Vega, director de Multiversa, «el volumen de libros editados es fruto de una burbuja que aún continúa estallando en el mundo editorial». A su juicio la crisis económica se suma a la crisis de negocio y confía en las redes sociales y el comercio electrónico, como vías para establecer un contacto directo con el lector. De su horno saldrán este año títulos de Alfredo Sanjuán Ferrer, David Rodríguez Gómez, Mª Rosa Navarro y Juan Manuel de
Mención aparte merecen dos editoriales que por su forma de editar mantienen una relación directa con los lectores a través de suscripciones. Son El Gato Gris y Tansonville, ambas especialmente centradas en la poesía y hacer de los libros objetos de arte. José Noriega, director de la primera, anuncia para este año el cierre de su célebre colección ‘Manuscritos de poesía’ con la que ha llegado a museos de España y de Europa. Y no porque haya tirado la toalla, sino porque quiere emprender nuevos caminos aún más ambiciosos.
Eduardo Fraile, director de Tansonville, mira la situación desde la distancia de quien financia el libro siguiente con las ventas del anterior y contando «con la paciencia de los fieles suscriptores». Entre sus planes figura reeditar una pequeña joya La caja de plata de Luis Alberto de Cuenca, un libro importante y significativo de la época de los ochenta en España.
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martes, 21 de mayo de 2013
Convocatoria de TyPA y la Fundación El Libro
Traducir la
imaginación:
La traducción de literatura infantil y juvenil es un campo en constante
crecimiento, cuya especificidad permanece, sin embargo, poco explorada en
cuanto a formatos, lenguajes, imaginarios y circulación. Iniciar intercambios
profesionales en este sentido es importante para promover su crecimiento y
garantizar su calidad, y resultará enriquecedor tanto para el mercado editorial
como para los traductores, quienes se enfrentan a problemáticas muy
particulares en soledad.
Así, el taller propone una reflexión conjunta entre editores y traductores
sobre cuestiones relacionadas con la traducción, ilustración, edición y
publicación de literatura infantil y juvenil en el país y en el extranjero. Incluirá
una serie de charlas con profesionales del sector y módulos de trabajo sobre
textos en concreto.
OBJETIVOS
· Reflexionar
sobre los problemas específicos que presenta la traducción de la literatura
infantil y juvenil.
· Fomentar
el intercambio de experiencias de traductores argentinos de literatura infantil
y juvenil con editores argentinos y extranjeros.
· Dar
cuenta del escenario editorial local en el campo de la literatura infantil y
juvenil y conocer mercados extranjeros.
· Promover
la traducción de literatura infantil y juvenil argentina a otros idiomas y la
venta de derechos de autor.
· Promover
la traducción de literatura infantil extranjera.
DESTINATARIOS
Traductores argentinos con experiencia en traducción de literatura infantil y/o
juvenil del francés, italiano, alemán e inglés al español. Se dará prioridad a
quienes estén trabajando en la traducción de una obra destinada a ser publicada
(no excluyente).
Editores argentinos de literatura infantil y juvenil.
Editores y traductores extranjeros (por invitación).
Se seleccionarán ocho participantes argentinos que compartirán el taller con
invitados extranjeros. La participación es gratuita, previa selección. El
taller forma parte deL 7.º Encuentro de Profesionales del Libro Infantil y
Juvenil, en el marco de la Feria
del Libro Infantil y Juvenil de Buenos Aires.
¿CÓMO POSTULARSE?
Para los traductores y editores argentinos:
Enviar a letras@typa.org.ar la Solicitud de Inscripción completa. La misma se puede descargar la página web de la Fundación TyPA
En caso de estar trabajando en una traducción de literatura infantil y juvenil, se solicita adjuntar al formulario hasta 6 páginas de la traducción y las correspondientes del original.
CONVOCATORIA ABIERTA HASTA EL LUNES 10 DE JUNIO
ANUNCIO DE LOS
PARTICIPANTES SELECCIONADOS: VIERNES 14 DE JUNIO
Organizadores:
Fundación TyPA
Fundación El Libro
Con el apoyo:
Avina Stiftung
Goethe-Institut Buenos Aires
Embajada de Francia en Buenos Aires
Programa Opción Libros del Gobierno dela Ciudad de Buenos Aires
Y la colaboración de:
Casa de Traductores Looren, Suiza
Organizadores:
Fundación TyPA
Fundación El Libro
Con el apoyo:
Avina Stiftung
Goethe-Institut Buenos Aires
Embajada de Francia en Buenos Aires
Programa Opción Libros del Gobierno de
Y la colaboración de:
Casa de Traductores Looren, Suiza
lunes, 20 de mayo de 2013
Un dedo en una de las posibles llagas
La siguiente columna de opinión,
firmada por el periodista Maximiliano Tomas, apareció
el jueves 15 de mayo pasado, en el diario La Nación ,
de la Argentina. En
sintonía con los últimas entradas de este blog, plantea el papel de las
pequeñas editoriales en la formación del gusto de los nuevos lectores, así como
el lugar que les corresponde a estos sellos respecto de las grandes multinacionales
del libro. Más allá de la columna en sí, se recomienda seguir el link (http://www.lanacion.com.ar/1582481-cuantos-lectores-tiene-la-literatura-argentina-actual)
y leer lo comentarios de los lectores.
¿Cuántos lectores tiene
la literatura argentina actual?
Terminó una nueva Feria del Libro de
Buenos Aires y, como siempre, los números suenan abrumadores: más de un millón
cien mil visitantes y un aumento en las ventas de entre un diez y un treinta
por ciento, de acuerdo a la información recogida en algunos stands. Pero si uno
no quiere pasar por ingenuo o pecar de un exceso de optimismo (y sobre todo si
intenta sacar algunas conclusiones sobre las preferencias del público en
materia literaria), hay que mirar un poco más en detalle. Por ejemplo: ¿cuáles
fueron los cinco títulos más consultados por el público? Hush hush, de Becca Fitzpatrick; Los juegos del hambre, de Suzanne Collins; Ciudad de cristal - Cazadores de
sombras, de Cassandra Clare; Juego de tronos, de George Martin; y Caballo de fuego, de Florencia Bonelli. Es decir,
fenómenos de venta que poca o ninguna relación tienen con la literatura. Nada
de qué quejarse, ya que el mismo nombre lo está señalando: se trata de la Feria del Libro y no de un
festival literario. Lo que la
Feria viene a demostrar, en todo caso, es que los caminos de
la industria editorial de masas y la producción y el consumo de literatura
argentina contemporánea (de la literatura "de verdad", es decir, de
la "ficción literaria" o la llamada "literatura alta") se
han distanciado para siempre.
No hay ejemplo más concreto de esta fractura entre los gustos del
consumidor esporádico o recreativo y los lectores habituales de literatura que
los resultados de los dos galardones que se entregan durante la Feria : mientras el Premio de
la Crítica fue
para la obra poética de Tamara Kamenszain, el Premio del Público (en el que
votaron unas diez mil personas) se lo llevó la nueva novela de Alejandro
Dolina. "Las lógicas del canon y la lógica del mercado muchas veces se
contraponen. Y un suceso de mercado y un suceso de crítica son muchas veces
enemigos", escribió el crítico Daniel Link en su libro Cómo se lee. En el mismo sentido, la ensayista
Beatriz Sarlo decía en Escenas
de la vida posmoderna: "Inevitablemente,
el mercado introduce criterios cuantitativos de valoración que contradicen con
frecuencia el arbitraje estético de los críticos y las opiniones de los
artistas. La idea misma de popularidad no podía ser sino examinada con
desconfianza ya que sobre ella se erige la contradicción que está instalada en
el corazón mismo de la democracia". Si no se puede decir que esta
situación sea novedosa (los gustos del público masivo por un lado, los de los
lectores especializados por el otro), hasta hace algunos años parecían existir
vasos comunicantes entre ambos grupos. Lazos que parecen haber estallado sin
posibilidad de reconstrucción.
Este alejamiento está directamente relacionado
con las políticas que las grandes empresas editoras desarrollaron a partir de
la década del 90. En 2003 y en el mismo libro, Link narra cómo fue que la
adquisición de la mayoría de los sellos argentinos por parte de los grandes
grupos transnacionales produjo una transferencia de bienes simbólicos que
afectó tanto al mapa editorial como al campo literario: "Los catálogos
editoriales ya no están armados de acuerdo con una ideología de la lectura y de
la escritura, sino de acuerdo con los criterios de los expertos en
mercadotecnia, los publicistas y otras plagas del siglo pasado, lo que condena
a la caducidad todo lo que se publicó ayer". Pero al mismo tiempo que Link
escribía (y él no podía saberlo), es decir hace ya diez años, surgía en la Argentina de la
poscrisis (y en buena medida por
ella) un heterogéneo conjunto
de editoriales independientes. Fueron esos sellos los que terminaron marcando
el pulso de la producción literaria local, y editaron lo mejor que pudo leerse
en materia de ficción y ensayo durante la última década.
Lo que se dio entonces fue una atomización del mercado editorial. Y
mientras los grupos se dedicaron a la búsqueda de una mayor rentabilidad con
títulos de rápido consumo y corta vida, las apuestas literarias quedaron casi
exclusivamente en manos de estos nuevos sellos. A la existencia de catálogos
como los de Adriana Hidalgo, Beatriz Viterbo y Paradiso se sumó una larga lista
de editoriales pequeñas como Interzona, Entropía, Caja Negra, Eterna Cadencia,
Santiago Arcos, La
Bestia Equilátera , Mardulce, Tamarisco y Pánico el Pánico
(entre muchas otras) que durante diez años descubrieron y difundieron a casi
todos los nuevos escritores argentinos. La jugada no salió mal, y hoy pueden
agregar a sus catálogos a algunos nombres consagrados, e incluso exportar
libros al mercado europeo. Por arriesgar una hipótesis: si en los 80 y 90 un
lector habitual de literatura entraba a una librería buscando las tapas
amarillas y grises de la colección Anagrama, hoy ese tipo de lector se guía por
los diseños de tapa de cualquiera de estos pequeños sellos argentinos.
La pregunta fundamental, después de una década larga,
es si todo este trabajo puede haber servido para crear un nuevo mercado de
lectores. Se trata de un interrogante que todavía no tiene respuesta y frente
al cual nadie logra ponerse de acuerdo. Algunos editores son escépticos y
aseguran que los lectores de literatura argentina contemporánea son siempre los
mismos: no más de tres mil. Otros, que tal vez lleguen a unos diez mil. Si hay
que guiarse por las cifras de producción y ventas, no estarían tan equivocados.
Por lo general los títulos de estos sellos venden entre doscientos y mil
ejemplares. Si alguno llega a los dos mil, se puede hablar de un éxito. La
novela El viento que arrasa, de Selva Almada, editada hace un
año por Mardulce y protagonista de un fenómeno de circulación boca a boca
extraordinario, está por alcanzar la inusual cifra de cinco mil ejemplares
vendidos. Tal vez el caso de Almada esté diciendo algo acerca de la dimensión
de esta probable nueva comunidad de lectores, formados a lo largo de una década
en los catálogos de editoriales independientes. Quizá sean ellos (¿son muchos,
son pocos?) los que estén manteniendo viva la literatura argentina actual.
Etiquetas:
Literatura argentina traducida,
Maximiliano Tomas
viernes, 17 de mayo de 2013
Y dale con los franceses...
El Instituto Francés de América
Latina (IFAL) tiene el agrado de presentar una convocatoria para un
Seminario de formación de traductores jóvenes, que tendrá lugar en México, del
25 de noviembre hasta el 04 de diciembre 2013.
Este seminario es destinado a
traductores en inicio de carrera, que ya tienen por lo menos un libro traducido
y publicado.
El seminario consiste en talleres,
presentaciones, debates, encuentros con traductores, escritores y editores, en
México y en el marco de las jornadas profesionales de la Feria Internacional
del Libro de Guadalajara.
El ticket de avión y
el alojamiento serán al cargo del IFAL y de la diplomacia francesa.
El plazo vence el 10 de junio
Para consultas y obtención de formularios, dirigirse a benjamin.barnier@diplomatie. gouv.fr
Benjamin Barnier
Oficina del Libro Regional
Cooperación Regional Francesa en
América del Sur - Cono Sur
Embajada de Francia en Argentina
Basavilbaso 1253 (C1006AAA) Buenos
Aires
Tel: (54 11) 4515 6915
jueves, 16 de mayo de 2013
PUF. PUF, PUF
Con el fin de alentar reflexiones en torno de la traducción, la Oficina del libro de la Embajada de Francia en Argentina y la casa editorial Presses Universitaires de France (PUF) tienen el agrado de invitarlo el
Jueves 23 de mayo de 2013 de 11 a 13hs
en la Biblioteca de la Alianza francesa de Buenos Aires
(2° piso), Córdoba 946/956
(2° piso), Córdoba 946/956
a un encuentro dedicado a los traductores en ciencias humanas y sociales. Este encuentro se centrará en las dificultades y especificidades de la traducción en Humanidades y Ciencias Sociales, el aporte de los traductores en la difusión del pensamiento francés y de la múltiples posibilidades de interacción autor-obra-traductor.
Este encuentro tendrá el formato de un taller donde los participantes serán invitados a compartir sus experiencias y conocimientos. El dialogo será abierto por Maria Vlachou, responsable de los derechos de PUF, traductora y investigadora.
Entrada libre y gratuita. Cupos limitados.
Etiquetas:
Maria Vlachou,
Traducción de filosofía,
Traducción de historia
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