lunes, 19 de octubre de 2020

Sarmiento llega a China gracias a Shi Wei


La siguiente nota, sin firma, se publicó en el diario Tiempo Argentino del pasado 12 de octubre. Trata sobre la pronta publicación de Facundo, de Domingo Faustino Sarmiento, en mandarín. De acuerdo con la bajada, “La traducción se la encomendó Foreign Language Teaching and Research Press a Shi Wei (foto), quien relata el difícil proceso de pasar a ese idioma un texto tan complejo”. 

Facundo en mandarín: la obra de Sarmiento saldrá en China en 2021 

Una de las obras clásicas y más célebres de la Argentina, considerada por muchos el mejor libro del siglo XIX, Facundo o Civilización y barbarie en las pampas argentinas, de Domingo Faustino Sarmiento, será traducido al chino. La noticia la dio la revista especializada en relaciones argentino-chinas DangDai, en su número de primavera 2020, el 29, que acaba de salir. 

La traducción al mandarín se la encomendó Foreign Language Teaching and Research Press (FLTRP), una muy conocido editorial nacional con sede en Beijing y especializada en lenguas extranjeras, a la experta en literatura hispánica Shi Wei, o Marisol para sus amigos hispanos, decana del Departamento de Español y directora del Centro de Estudios de América Latina en la Universidad de Sichuan. 

En la entrevista de DangDai a Shi Wei, hecha por la periodista y escritora Marcela Fernández Vidal, la traductora cuenta el difícil proceso de pasar al mandarín un texto tan complejo y, a la vez, el deseo de China de conocer más las bases culturales de los pueblos con los que entabla relaciones. 

Facundo, como se sabe, desde su publicación por entregas en un periódico chileno, en 1845, no ha cesado de dividir aguas entre críticos y devotos. “Me presentó la obra y alentó en la tarea Guo Cunhai, quien dirige el área de Argentina en el Instituto de Estudios Latinoamericanos de la Academia China de Ciencias Sociales”, dijo Shi Wei, acerca de su primer contacto con la obra, de la cual no existía bibliografía en China. 

Agregó que “fue gracias a ese contacto que recibí un tomo de las obras del ex presidente argentino cuando vino a Beijing la encargada del Museo Sarmiento de Argentina. En noviembre de 2017, la obra sobre el caudillo riojano Juan Facundo Quiroga fue elegida por el Ministerio de Cultura chino para integrar la lista de los diez libros del Proyecto de traducciones de obras ideológicas y culturales entre China y América Latina”. 

La traducción mantendrá el título original completo, que en mandarín es 法昆多——文明与野蛮 (fǎ kūn duō—— wén míng yǔ yě mán). 

Nacida en 1979, en Taiyuan, Shanxi, con una licenciatura y una maestría en Filología y literatura hispánica de la Universidad de Estudios Internacionales de Shanghai (SISU) y doctorado en Literatura Comparativa en la de Sichuan, donde actualmente tiene altos cargos, fue designada como la traductora de Facundo. 

“Desde que empecé la tarea, en 2016, varias veces tuve el impulso de abandonarla, pues me llevó a una monumental labor de investigación que implicó consultar diccionarios, adquirir material informativo y estudiar mucho de historia, cultura, sociología, incluso geografía, para poder entender el contenido: es un texto cuya característica es combinar todos estos conocimientos”, dijo a la revista argentina. 

“Fue un verdadero proceso de aprendizaje. Además, es mi primera traducción de una obra argentina y ha sido como el primer amor, pero he sentido también odio debido a sus dificultades. Cada traductor tiene su forma de encarar el trabajo; en mi caso, superar los obstáculos representó un éxito personal y culminar su traducción será como cerrar un círculo virtuoso”, añade. 

Para la edición, planificada para 2021, se eligió la –versión que tiene prólogo de Carlos Altamirano, publicada por EUDEBA en 2015. La fidelidad al texto es una propuesta de máxima, aunque como el libro presenta abundantes notas aclaratorias en cada página, se ha decidido publicarlas como un capítulo aparte, al final de libro. 

–¿Cuáles fueron las principales dificultades con las que te enfrentaste? 
–El vocabulario, que no se encuentra en los diccionarios y la profusión de nombres de personajes, historias y detalles sobre costumbres o geografía. 

–Ya desde el título mismo hay un gran desafío. ¿Cómo afrontaste, por ejemplo, los términos civilización y barbarie en tu idioma, en tu cultura? 
En chino, la civilización es 文明(wén míng)y la barbarie es 野蛮 (yěmán). En la antigua China, existía la teoría de civilización y barbarie. Se llamaba la distinción Hua-yi (华夷之辨 huáyízhībiàn), donde 华 (huá) significaba China central y se refería a la civilización, y 夷 (yí), que se usaba para llamar a los pueblos que vivían fuera del centro, y se refería a la barbarie. En ciertas condiciones, se transformaban y se influían mutuamente. Los chinos creemos que la historia de la humanidad es un proceso de esfuerzos de lograr avances de cultura, modo de vida, comportamiento, sistema social, etc. La civilización y la barbarie son dos formas diferentes de la sociedad. Son interdependientes y se apoyan mutuamente. 

–Te llevó un largo recorrido introductorio encarar la tarea… 
–¡Claro! Al año siguiente a tomar el trabajo logré, en 2017, acceder a muchos trabajos bibliográficos en el extranjero. Hubo muchos profesores que me ayudaron. De Argentina, país que no conozco todavía, me gustaría mencionar a Ignacio Villagrán, de la UBA; Guillermo Bravo, editor y dueño de la librería Mil Gotas, y Salvador Marinaro, de la Universidad de Fudan. Cuando encuentro dudas y dificultades, siempre les escribo para que den sugerencias preciosas. Y tengo un sueño, ir a Argentina con Facundo traducido y publicado para entregar un ejemplar al Museo de Sarmiento. 

Cuando Marisol Shi Wei volvió a China tras capacitarse en el extranjero, cuenta que compró por plataformas de comercio electrónico “unos treinta libros sobre Sarmiento y Facundo en inglés y en español”. A esta altura, si bien tiene en claro la presencia descollante de Sarmiento en el mundo hispanoamericano, reconoce estar lejos de haber captado toda la dimensión polémica de quien describió a Facundo -en el marco de la disputa entre unitarios y federales y con una postura muy clara del autor- como el “gaucho malo”, con sus “ojos negros llenos de fuego” y de “instintos feroces y sanguinarios”. Pero la traductora no duda en expresar admiración por los ideales educativos del sanjuanino: los considera vanguardistas.

viernes, 16 de octubre de 2020

miércoles, 14 de octubre de 2020

Juan Arabia sigue con Pound: ahora "Cathay"

Despacio pero sin pausa, el poeta y traductor Juan Arabia continúa traduciendo toda la obra temprana de Ezra Pound. En esta oportunidad, se trata de Cathay, que Buenos Aires Poetry publica en una suntuosa edición. 

Cathay completo

Este libro es una traducción de traducciones. Y la enseñanza que contiene está muy por encima de recuperar sólo una tradición, como la de la Dinastía Tang o incluso otras más antiguas (Libro de los cantos 诗经 año 1000 al 600 a. C. aproximadamente). En lo que refiere a un proyecto poético para la poesía moderna y el verso libre, este libro lo contiene todo. Cuando Ezra Pound –junto a Hilda Doolittle, F. S. Flint y T. E. Hulme, entre muchos otros– promulgó algunas de sus propuestas poéticas bajo el nombre de “imagismo”, no hacía otra cosa que escribir en detrimento de las formas tradicionales de composición, proponiendo básicamente el tratamiento directo de la “cosa”, así como la ejecución rítmica bajo la secuencia de la frase musical y no con la secuencia del metrónomo o el simple conteo de sílabas. En lo que refiere a la traducción de Pound de Cathay (1915), el resultado es novedoso, incluso para los poetas actuales en China. 

Wang Yin 王寅 (Shanghai, China, 1962), poeta que me ha ayudado a descifrar nuevos sentidos de los poemas originales y revisar la traducción de Pound, así como las notas de Fenollosa, hace muy poco ha llegado a escribir sobre Cathay: “La mala lectura o la mala traducción pueden incluso ser parte de la extensión y crecimiento de la creación. He estado familiarizado con la poesía Tang desde que era un niño, pero luego leí la traducción de Ezra Pound y de otros, y súbitamente descubrí que la poesía Tang tenía un nuevo aspecto y producía una energía asombrosa después de que se tradujera al inglés. Si no fuera porque Ezra Pound se perdió en el laberinto del lenguaje no podría tener una nueva comprensión de la poesía Tang”. Frente al tratamiento directo y simple que estos poemas sugieren, Pound añade en su traducción dos elementos claves de la poesía moderna. El primero, y que respalda al mandato esencial de esta tradición, es la condensación que Pound produce a partir de las notas y aclaraciones de Fenollosa. Esto podría explicarse de otra manera bajo el término deep-image (imagen profunda), concepto desarrollado por Tony Barnstone hacia 2005 en su intento de capturar o representar una posible traducción de la poesía China, esto es, una poesía creada a partir de imágenes condensadas de naturaleza extraña y evocativa, cercana a las representaciones surrealistas, de registro casi alucinatorio. El otro elemento que Pound introduce es la pausa versal o sangría, elemento fundamental de la versificación libre, y que por supuesto no aparece en los poemas originales, escritos muchas veces bajo formas métricas específicas. Una de las funciones de la pausa o sangría versal es precisamente permitirle al lector compartir de una forma más íntima la experiencia que está siendo articulada, facilitando además una relación estrecha entre un verso y otro, añadiendo velocidad rítmica. 

Muchos poemas de Cathay, leídos bajo el influjo de la condensación y las pausas versales, adquieren un sentido estrictamente auditivo y musical, propio de los originales. Además, existen otros elementos que Pound debe haber tenido en cuenta para dar cauce a todas estas decisiones. Tal y como sugiere Wang Yin, el significado de muchas palabras en chino suele ser ambiguo. El chino, además, a menudo omite el sujeto y no hay una distinción clara entre el singular y el plural. Uno de los poemas más importantes del libro es “The River Song” de Li Bai 李白, donde hacia su final términos como “ruiseñores” y “primavera” se hacen intercambiables. Como se podrá apreciar, en la traducción aquí presentada se mantiene el singular debido a dos precisas anotaciones de Fenollosa, además de la correcta interpretación que Pound hace entre el singular y el plural. La primera, en lo que refiere al canto de los ruiseñores como una metáfora de la primavera: “This (fresh new spring) nightingales”. La segunda, respecto a la característica misma del ruiseñor, rey de pájaros: “but the bird is the King of birds”. De allí que, hablando de un todo, otorguemos por Li Bai decir: “Su voz está aquí en estos doce tubos”. Pound, que perteneció siempre al linaje de una poesía elíptica y hermética (trobar clus, desde la poesía provenzal), seguramente no pudo sino experimentar extrema afinidad con estos poemas: la flexibilidad única, la omisión, el espacio en blanco, la ambigüedad, la polisemia y la incertidumbre del chino son en realidad muy adecuados para la creación de poesía. 

SOBRE LA EDICIÓN (BUENOS AIRES POETRY) 

Publicado por primera vez en 1915, Cathay contenía catorce traducciones del chino y una traducción del poema anglosajón “The Seafarer”. Fenollosa habría escrito en primer lugar una transcripción fonética (utilizando la pronunciación japonesa del chino, razón por la cual muchos de los nombres de los poetas fueron resultado de transliteraciones, como Rihaku en vez de Li Bai). Posteriormente habría realizado una traducción al inglés, carácter por carácter, y finalmente una traducción o al menos un intento de aproximación a cada verso como un todo. La publicación original, hacia 1915, incluía además los aportes y desciframientos de los profesores Mori y Ariaga. Esta nueva traducción se basa en la edición centenaria de Cathay (New Directions, 2015), y reproduce la publicación original de 1915 en un solo volumen, más los poemas “Sennin Poem by Kakahaku”, “A Ballad of the Mulberry Road”, “Old Idea of Choan by Rosoriu” y “To-EmMei’s: The Unmoving Cloud”, de Lustra (1916), junto con las transcripciones de Zhaoming Qian (transcripciones más completas y actuales, basadas en un cuidadoso examen de los cuadernos originales de Fenollosa archivados en la Biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale).

martes, 13 de octubre de 2020

Olegario Víctor Andrade tenía la verba hinchada

Fernando Sorrentino publicó la siguiente columna en El Trujamán, el 30 de septiembre de 2003. En esa oportunidad se refirió al estilo pomposo de Olegario Víctor Andrade (1839-1882), poeta romántico y traductor argentino que evidentemente no tenía una visión sintética de la traducción. 

 El imaginativo Olegario V.

 En una de sus tantas humoradas orales, Borges —para señalar la grandiosidad que lo aqueja— afirmó que el estilo de Victor Hugo se parece al estilo de Dios.

Olegario Víctor Andrade (1839-1882) es un poeta argentino menor, militante en el Romanticismo tardío y admirador e imitador del escritor francés, hasta el punto de haber sido llamado el Victor Hugo americano.

Con irrefutable elocuencia, Marcelino Menéndez Pelayo lo caracteriza así:

Andrade era un poeta efectista, que escribió para ser leído en alta y resonante voz, y para ser aplaudido a cañonazos. Pero en esta poesía, toda boato y pompa, toda estrépito, tempestades, volcanes y cataclismos1, hay un fondo de sinceridad y de grandeza lírica que triunfa de lo exuberante y barroco de la forma.

Por ser solo treinta y cuatro, todas las Obras poéticas de Andrade caben en el delgado volumen de 128 páginas, de cubierta marrón oscura, que, con prólogo de Ramón Villasuso, publicó en Buenos Aires en 1938 la Biblioteca Mundial Sopena y que desde siempre forma parte de mis queridos libros.

 El índice declara que el poema «El banquillo» es imitación de Victor Hugo, y que «El crepúsculo» y «Stella» son traducciones de dicho autor.

Veamos qué ocurre con «Stella». El texto francés consta de 42 versos alejandrinos; el español, de 56 endecasílabos2. Para comparar algunos pocos pasajes, señalaré con (a) los cinco primeros versos de Hugo, con (b) una mera traducción literal, con (c) la versión de don Olegario.

 

(a) Je m’étais endormi la nuit près de la grève.

(b) Me había dormido en la noche junto a la arena.

(c) A la orilla del mar me habia dormido,

henchido el pecho de febriles ansias,

 

(a) Un vent frais m’éveilla, je sortis de mon rêve,

(b) Me despertó un viento fresco, salí de mi sueño,

(c) Y la brisa del piélago salobre

vino a enjugar mis postrimeras lágrimas.

 

(a) J’ouvris les yeux, je vis l'étoile du matin.

(b) abrí los ojos, vi la estrella de la mañana.

(c) Abrí los ojos y miré hacia arriba,

porque creí que un ángel me besaba;

tan tibio era el aliento de la brisa

y tan suave el murmullo de sus alas.

Y en vez del ángel que soñé bajando

a conversar a solas con mi alma,

se alzaba en el confín del horizonte

la estrella de zafir de la mañana.

 

(a) Elle resplendissait au fond du ciel lointain

Dans une blancheur molle, infinie et charmante.

(b) Resplandecía al fondo del cielo lejano

en una blancura blanda, infinita y encantadora.

(c) Era su luz blanquísima y süave,

cual de una virgen la mirada casta;

aquella estrella parecia contarme

cuitas de amor en sílabas de plata.


Toda la traducción de Andrade se desarrolla según este método imaginativo y amplificador. Hacia el final (v. 34) Hugo se limita a decir «Yo he brillado sobre Moisés y he brillado sobre Dante»:

 J’ai brillé sur Moïse et j’ai brillé sur Dante.

Pero Andrade —quizás apiadado de sus soledades— decide confortar al patriarca bíblico y al itálico poeta con la compañía de sendos colegas y compatriotas, de tal manera que los cuatro aparecen en actitudes diversas de las consignadas por el francés:

 

Escuché de Moisés la voz severa,

y a Job rugir como una fiera humana.

Yo sorprendí las pláticas del [sic] Dante

con sus apocalípticos fantasmas,

y en la divina lengua de la Etruria

los místicos sollozos del Petrarca.

Cometería injusticia quien tildase de literal o de servil la traducción de don Olegario. Antes bien, muy lejos del plagio, ella se remonta hacia la excelsitud de la fantasía sin límites.

 

Notas:

(1) Sin embargo —me permito entrometerme en el juicio de don Marcelino—, hay sensatas excepciones, como el muy apacible y agradable romance «La vuelta al hogar» («Todo está como era entonces: / la casa, la calle, el río; / los árboles con sus hojas / y las ramas con sus nidos. / Todo está, nada ha cambiado, / el horizonte es el mismo; / lo que dicen estas brisas / ya otras veces me lo han dicho»), donde hallamos esta certera hipálage:

¡Qué triste estaba la tarde

la última vez que nos vimos!

 (2) Para que los endecasílabos consten, habrá que hacer sinéresis en había y parecía (habia y parecia), hiato en mi alma, y diéresis en el último suave (süave).


lunes, 12 de octubre de 2020

En cuatro palabras: una noticia espec tacular

En una reciente subida nos quejábamos de que la mayoría de las mesas realizadas a lo largo de los primeros siete años de existencia del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires habían desaparecido por arte de magia. Los enlaces con esta página estaban rotos, porque la plataforma que utilizaba el Centro Cultural de España en Buenos Aires, nuestra primera sede, había sido desactivada.

Sin embargo, el pasado viernes 9 de octubre, el lector Carlos García, asiduo de nuestro blog, nos informó que las grabaciones en cuestión habían migrado a una página de youtube. ¡Y allí están!

Quién desee verlas puede hacerlo en 

https://www.youtube.com/channel/UCHcdbt4-3M3d1uZl_p0tOYg/videos

Nuevamente, muchísimas gracias, Carlos, tanto en el nombre del Administrador de este blog como, imaginamos, de sus muchos usuarios.


viernes, 9 de octubre de 2020

Una reflexión sobre el otorgamiento del Premio Nobel de Literatura 2020 a la poeta Louise Glück

La importancia de los premios debería analizarse según distintos puntos de vista. En algún momento, el crítico de música Federico Monjeau señaló que están los que otorgan dinero o algún reconocimiento académico a los premiados, y los otros. Estos últimos son los que sirven más para "premiar" a quienes los otorgan que a quienes los reciben. El Konex es el ejemplo por excelencia. El dinero hace la vida más fácil y un reconocimiento académico puede abrir puertas. Recibir el Konex no cambia prácticamente nada en la vida de quien resulta beneficiado. De ahí su escaso valor.

Entre los premios que sí cuentan hay varios especialmente interesantes por las sumas que otorgan: el Nobel, el Cervantes, el Príncipe de Asturias (que este año les fue concedido a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y al Hay Festival, dos emprendimientos comerciales que lucran con la cultura), los premios nacionales, los municipales y así. Sin embargo, hay que pensar que su importancia también es relativa porque quienes los conceden lo hacen por muy diversas razones: algunas son estéticas, otras son políticas. Por caso, no olvidemos que el Premio Nobel de Literatura alguna vez le fue entregado a Winston Churchill, quien, para su desgracia, no podía aspirar al de la paz en virtud de los muchos crímenes que cometió en su largo pasado imperial. Luego, están los casos inexplicables, como el de Jacinto Benavente o el de Camilo José Cela, pero ésa es otra historia.

Así planteadas las cosas, no deja de ser divertido que todos los años, para esta época, los "periodistas especializados" empiecen con su ronda de vaticinios sobre quién va a recibir el Premio Nobel de Literatura. Las listas se multiplican de manera directamente proporcional a la pérdida de proporciones. Los periodistas culturales del mundo hispánico, acaso por pensar que el universo se limita a los cuatro o cinco autores que leyeron ese año, invariablemente se equivocan. Que yo recuerde, en esas listas nunca entran ni poetas ni dramaturgos porque para los periodistas culturales no existen, y cuando al comité que entrega el galardón se le ocurrieron nombres como el de Dario Fo, Svetlana Alexévich o Bob Dylan hubo en el mundo hispánico voces exaltadas y discusiones más bien patéticas de los especialistas a la violeta de costumbre.

Ahora bien, algunas preguntas:

1) ¿Por qué lo que decida un grupo de suecos debería importarnos tanto? ¿Es una cuestión de fe? ¿Son infalibles? ¿Su gusto está por encima del de los demás? 

2) ¿Cuál es la falla en la formación de los periodistas culturales para imaginar que la "literatura" se limita a la novela? 

3) ¿Por qué el mundo de la lengua castellana es tan provinciano como para pensar que lo que publican las multinacionales y, eventualmente, Anagrama o alguna otra editorial de ese tipo, es lo que realmente importa? ¿Por qué no considerar que hay otros escritores, incluso mucho más importantes, a los cuales todavía no se tradujo, cuyo peso es determinante en el devenir de otras literaturas? ¿Por qué no imaginar acuerdos entre editoriales similares de distintos países para imponer a un autor como si fuese el non plus ultra de la literatura?

Ayer el mundo se enteró de que la elección del Premio Nobel de Literatura de este año recayó sobre la poeta estadounidense Louise Glück. La prensa local, desesperada, salió a preguntar quién era y armó precipitadamente notas con las opiniones de... los poetas, que sí sabían quién era Louise Glück, ganadora de un premio Pulitzer y condecorada en 2016 por Barack Obama (foto), además de ser una de las voces más influyentes de la poesía de su país. 

Y aquí, un efecto paradójico del Premio Nobel. De pronto, de la noche a la mañana, el mundo "descubre" la existencia de alguien que hasta ese momento no conocía. Se trata de algo que uno bien podría entender del público en general, pero no de los llamados "profesionales de la cultura". Internet mediante, alguno de estos, en su desesperación, logró enterarse de que de sus doce libros de poemas publicados hasta la fecha, siete fueron traducidos al castellano por la editorial Pre-Textos de España. Lo que no se consignó en casi ningún lado es que, manteniendo la extraordinaria política ecuménica que se impone la editorial, fue traducida por dos argentinos, un peruano, un venezolano y tres españoles: Mirta Rosenberg (quien la introdujo en la Argentina), Mariano Peyrou, Eduardo Chirinos, Adalber Salas, Abraham Grageras, Ruth Miguel Franco y Andrés Catalán. Tampoco se dijo que hay una antología de su poesía traducida en Venezuela, para la Universidad Metropolitana de Caracas, por la venezolana Beverly Pérez Rego.

Manuel Borrás, director editorial de Pre-Textos, en una entrevista con la agencia TELAM señaló: "pasamos de vender escasamente 200 ejemplares de sus libros a agotar las ediciones en un cuarto de hora. Cuando uno se pregunta si los Nobeles son útiles o no pues habrá que concluir que son útiles porque sacan del anonimado a grandes escritores como es el caso de Louise Glück".

Borrás es un editor de verdad y su catálogo está lleno de autores tan buenos como Louise Glück, de los cuales, la mayor parte del público ni se entera porque la prensa no los acompaña. Muchos de ellos venden muy poco porque no fueron bendecidos por los periodistas culturales o los organizadores de festivales. Dicho de otro modo, a diferencia del sufrido Raúl Zurita, no recibieron la promoción debida que tuvo el autor de Anteparaíso cuando decidió marcarse la cara a fuego o cargar una bandera de Chile por las calles de Santiago para así simbolizar el dolor de su país (siempre y cuando hubiera una cámara cerca). 

Sería interesante considerar que acá se habla de literatura y no de gestualidades, ni de lo que los agentes literarios consiguen que se traduzca a las lenguas que hablan los académicos suecos. O dicho de otro modo, acá se habla de lo que no dicen los suplementos culturales cuando, ocupados con las agendas que, sin que medie protesta alguna, les imponen los grandes grupos o las editoriales de moda, se dedican a cualquier cosa menos a la literatura, que, como algunos saben, incluye a la narrativa, la poesía, el teatro, el ensayo y otras especies afines que afortunadamente existen en el mundo y que esperan ser descubiertas por los lectores curiosos. Louise Glück es entonces una gran oportunidad.

Jorge Fondebrider