martes, 9 de febrero de 2016

Lo que los Reyes les dejaron a las multinacionales


Continuando con.el impacto causado en el mercado editorial argentino por la apertura de las importaciones, una nota de Silvina Premat, publicada en el diario La Nación, de la Buenos Aires, el 7 de enero pasado. Su contenido contrasta con las últimas dos entradas publicadas en este blog. De acuerdo con la bajada de la nota, “Con la liberación de las importaciones para la industria editorial, sellos, distribuidores y sobre todo lectores recuperan una oferta más amplia y variada”. Tal argumento había sido puesto en duda por varios entrevistados y por el especialista Alejandro Dujovne en notas anteriores.

Mercado de #libroslibres:
el impacto de una medida con hagstag propio

Ayer, el Ministerio de Cultura de la Nación lanzó el hashtag#libroslibres para difundir masivamente la resolución de la Secretaría de Comercio del Ministerio de Producción, que afecta en primer término a la industria editorial: el levantamiento de las restricciones que obstaculizaban la importación de libros. Esa resolución, publicada ya en el Boletín Oficial, modifica un paquete de medidas fijadas por el gobierno de Cristina Kirchner que, según el ministro Pablo Avelluto, "limitó el ingreso de libros importados y provocó que en los últimos años los costos de producción locales volvieran menos competitiva a nuestra industria, a la vez que desalentó la exportación de libros".

Grandes y pequeños actores del sector recibieron la noticia con satisfacción y evaluaron negativamente el impacto de aquellas restricciones, que incluían un cupo de 500 ejemplares por título para ingresar al país, retenidos en la Aduana para unas pruebas de plomo en tinta que siempre dieron negativo. "Nos parece bien porque propiciamos la bibliodiversidad, que el lector pueda elegir todo tipo de libros, sobre todo los que no se pueden editar en el país porque son muy limitados, como los de medicina, ingeniería u otras especializaciones", dijo a LA NACION la presidenta de la Cámara Argentina del Libro (CAL), Graciela Rosenberg. Para ilustrar la reducción de importaciones producidas como consecuencia de las medidas, recurrió al informe de producción del libro argentino 2014: se lee allí una caída del 65% en los ingresos de libros del exterior entre 2011 y 2014.

"El argumento de la sustitución de importaciones resulta absurdo de aplicar al libro: pretender sustituir un libro por otro es tan absurdo como pretender sustituir una persona por otra", sumó por su parte la presidenta de la Cámara Argentina de Publicaciones (CAP), Trinidad Vergara. En un comunicado difundido ayer, esa entidad afirma que "al no poder imprimir libros en el exterior, los editores argentinos se vieron obligados a imprimir más caro y con grandes limitaciones de materiales y procesos no disponibles en el país. Ante la capacidad sobrepasada de una industria gráfica que no podía atender toda la demanda (de los 5000 talleres gráficos que hay en el país, no más de 50 están en condiciones de imprimir y encuadernar libros), los más perjudicados fueron los pequeños editores, sin capacidad de negociación".

En los hechos, la realidad fue que no todos los títulos cuyo ingreso al país podía tardar dos meses o un año fueron luego impresos aquí, con el consecuente empobrecimiento de la oferta. Para sacar un libro, los editores generalmente buscan tener garantizada la venta de al menos mil ejemplares. "Los que se venden por debajo de ese número hay que importarlos. No vale la pena hacer el gasto de la impresión. Es el caso de los libros técnicos o de cuatro colores o hechos en materiales especiales", explica Fernando Fagnani, gerente general de Edhasa, que distribuye Anagrama y Salamandra. Para subsanar el volumen de la venta de los libros de nicho, ese grupo incrementó la impresión local de novelas y ensayos. "Con las restricciones perdimos todos: libreros, editores, distribuidores y, sobre todo, lectores", enumeró Fagnani, y aportó: "entre 2011 y 2014 la cantidad de títulos de diversa temática que se ofrecían en las librerías cayó un 35%. Esto es lo más importante, porque significa que los lectores tuvieron un 35% menos de diversidad en los libros que podían comprar".

"La derogación de las retenciones a la exportación y el nuevo tipo de cambio vuelve a poner nuestros libros a precios más competitivos internacionalmente", evalúa Adriana Hidalgo, responsable del sello homónimo, quien destaca que el ingreso libre de los libros habilita a "participar de la discusión literaria universal, lo que ha sido uno de los motores del prestigio y excelencia de nuestra cultura", y señala la importancia de que se sostengan y amplíen las políticas de apoyo a las editoriales.

Los dos grandes colosos
La mirada de los grupos que lideran la mitad del mercado editorial argentino, Planeta y Penguin Random House, es similar. En los sellos de Planeta, según su director editorial, Ignacio Iraola, el perjuicio provocado por las restricciones fue dispar. "Planeta siempre fabricó localmente, por lo que no fue afectada. En cambio, Paidós tenía importaciones chicas exclusivamente de textos académicos, y Tusquets importaba libros exquisitos para librerías independientes. No se podían imprimir esos libros porque son muy caros para lo poco que se venden. Entonces dejaban de circular", explicó.

Juan Ignacio Boido, director editorial de Penguin Random House, observó que las nuevas medidas "a priori son positivas, porque independientemente de la ideoneidad de las normas anteriores su implementación era muy compleja y terriblemente burocrática". El nuevo escenario podría ser el mejor si "se acompaña y se fomenta la modernización y competitividad de las imprentas locales. Seguiríamos imprimiendo acá y los lectores de esos libros que la industria argentina no puede hacer podrían comprarlos sin problemas".

Números y palabras que definen el escenario
Además del impacto económico, liberada la importación, aumentará el universo de posibilidades de libros disponibles en el mercado-

65%
Es la caída en dólares de los ingresos por importaciones de libros registrada entre 2011 y 2014. Según el Informe de Producción del Libro Argentino 2014 de la Cámara Argentina del Libro (CAL), en 2011 se importaron ejemplares por un total de US$ 117.275.582, en tanto tres años después ese total fue de US$ 40.714.000. Las exportaciones tampoco tuvieron un comportamiento óptimo. De un total deUS$ 43.424.344 en 2011 se redujeron a US$ 28.832.000 en 2014.

35%
Es el porcentaje en que se redujo la variedad de títulos ofrecidos a la venta en las librerías argentinas entre 2011 y 2014. Esta estimación toma en cuenta los libros que realmente llegan a los anaqueles, tanto con ISBN -Número Internacional Normalizado para Identificación de Libros- local o de origen internacional. La cifra ilustra una reducción en el universo de opciones que un lector puede tener en cuenta a la hora de decidir qué comprar.

"Bibliodiversidad"
La "palabra" no está en el diccionario, pero nadie puede negar su connotación positiva. Desde hace un tiempo viene sonando en boca de los diferentes actores de la industria como un valor a defender, y anteayer el Ministerio de Cultura de la Nación la empleó para señalar la importancia del levantamiento de las restricciones a la importación de libros, una medida "que busca ampliar la bibliodiversidad". Al respecto, el ministro Pablo Avelluto dijo: "Los lectores argentinos van a tener acceso a la mayor oferta bibliográfica disponible, sin obstáculos burocráticos ni limitaciones que impedían la libre circulación de las ideas".

Comprar en Amazon, aún no
Elegir un libro, comprarlo en un clic y... por ahora, según el ministerio de Producción, a casa no llega. La medida anunciada anteayer repercute en la industria del libro, pero no en los particulares que adquieran hoy un título en sitios como Amazon. La Afip estudia modificar la política que regía en Aduana para el ingreso de bienes comprados por Internet. "Estamos analizando qué tipo de mercadería viene para establecer una discriminación. Si son libros es una cosa, si son productos que pueden competir en forma ilegal es otra", indicó Alberto Abad, titular de AFIP.

lunes, 8 de febrero de 2016

" ¿Qué política general tienen para el libro?"

Alejandro Dujovne es doctor en Ciencias Sociales (UNGS-IDES) e investigador asistente de CONICET. Miembro del Núcleo de Cultura Escrita, Mundo Impreso y Campo Intelectual (CEMICI) de la UNC y del Núcleo de Estudios Judíos del IDES, es secretario de la Comisión Directiva del IDES e integra la mesa directiva de la Asociación de Estudios Judíos Latinoamericanos (LAJSA). Sus áreas de interés son la historia y la sociología de la cultura en general y del mundo editorial en particular. Por eso, sus opiniones al respecto del mundo editorial están fundadas y deberían ser atendidas. La columna de opinión que se sube hoy fue publicada en el diario Página 12 el 8 de enero pasado y está en línea con la entrada del día 4 de enero (subida a este blog el 5 de febrero pasado), también sacada del mismo diario.

Un libro con muchas preguntas

La asociación lineal entre liberalización del mercado y aumento de la bibliodiversidad que se ha esgrimido para levantar las trabas a la importación de libros es reduccionista. El número y diversidad de títulos al alcance del lector, y, sobre todo, la diversidad de contenidos y géneros de las obras que circulan, depende menos de la entrada irrestricta de libros al país, que de la estructura y funcionamiento del mercado editorial, y del papel que juega el Estado y las políticas públicas en ese ámbito. Ya hace tiempo que André Schiffrin y Pierre Bourdieu advirtieron con preocupación el deterioro de la diversidad y calidad de la oferta editorial que venía de la mano de la desregulación. Dejar al libro librado al puro mercado, señalaban, conduce sin escalas a la concentración editorial y al creciente dominio de lógicas de marketing sobre la tarea editorial. A través de empresas concentradas, el libro de venta rápida y masiva y de vigencia corta se impone dejando poco espacio a libros de fondo, de calidad, de venta lenta. Por lo tanto, la noticia anunciada hace unos días debe leerse sobre el fondo del funcionamiento del ecosistema del libro argentino (talleres gráficos, editoriales y librerías). Y, más importante aún, debe llevarnos a la pregunta acerca de cuál es la política específica que el nuevo gobierno tiene pensada para afianzar e impulsar este ecosistema, que, pese a problemas de distinto orden, ha logrado un crecimiento y una diversificación notables.

La medida (control de plomo en tinta) era mala, y no fue concebida para fortalecer el mercado del libro, sino como un instrumento más para limitar la salida de divisas (lo mismo puede decirse de los antipáticos controles a los envíos individuales de libros y revistas). Esto no significa, sin embargo, que los efectos de esta y del sistema de compensaciones (equilibrar importaciones con exportaciones) hayan sido negativos. Según el sector que miremos, y la clase de editorial que analicemos, tuvo consecuencias dispares. Propongo un rápido repaso, que no pretende exhaustividad, de las implicancias de esta política en los distintos sectores.

La industria gráfica se vio inmediatamente beneficiada ya que parte de la impresión que los sellos locales hacían en el exterior se reorientó hacia el mercado interno. Esto se tradujo en mayor empleo y en el incremento de la producción nacional. Por contrapartida, algunas editoriales, especialmente de libros infantiles, señalaron que esta política les impedía publicar cierta clase de obras que los talleres gráficos locales no estaban en condiciones técnicas de realizar. Asimismo, un grupo de editoriales grandes, orientado al libro masivo y cuya impresión se realizaba en gran medida en China y otros países con costos relativos más bajos, sostenía que ante la mayor demanda los talleres argentinos tendieron a elevar los precios llevando al encarecimiento de los libros. Más allá de la ausencia de estudios fiables que identifiquen el impacto concreto de esta medida sobre los precios, deslindándolos de la inflación general, si este fuera el caso la salida consiste en políticas estratégicas de inversión, ampliación y modernización de la industria gráfica que no solo permita bajar los costos sino también imprimir para el exterior. Y esto no debe llevar a desatender la producción de papel, una de las principales razones del elevado coste de los libros en el país. Tanto desde el sector gráfico como editorial se suele señalar, como uno de los problemas más graves, la cartelización de las empresas productoras de papel para libro.

En el mundo editorial la realidad es más compleja. A grosso modo, podemos distinguir entre la dimensión de la empresa, pertenencia o no a estructuras transnacionales y orientación de los catálogos. Los sellos pequeños y medianos, locales, orientados a libros de fondo, literatura de “calidad”, de rotación lenta, que producen tiradas limitadas, tienden a optar por la impresión en el país. Por contraste, los grandes grupos, cuyos sellos apuntan al best-seller como criterio de formación de sus catálogos y a fuertes inversiones en marketing, precisan de grandes tiradas y, en la medida que son empresas grandes con costes elevados, es probable que busquen bajar los costos de producción mediante la impresión en lugares con cuyos precios Argentina no puede competir. En un mercado editorial como el argentino, donde la concentración en un número muy acotado de empresas transnacionales ha ido en aumento, la eliminación de toda barrera a la importación tiende a fortalecer a las empresas que tienen una posición dominante en el mercado. Y, de forma correlativa, pone en desventaja a la mayor parte de los sellos, pequeños y medianos, y por lo tanto, pone en riesgo la diversidad de la producción editorial local. Si a eso le añadimos la posibilidad de la entrada irrestricta y barata de saldos españoles o mexicanos, o del ingreso masivo de best-sellers publicados por sellos de esos orígenes nacionales, las posibilidades de sellos de baja rentabilidad (que es la rentabilidad propia de empresas editoriales orientadas a la cultura) de ver circular sus obras, son aún menores.

La situación no es menos compleja en el sector librero. La concentración editorial ha tenido efectos directos sobre las posibilidades de negociación de las librerías, en especial las independientes. A mayor poder, las editoriales concentradas tienen mayor capacidad para establecer condiciones de visibilización (mesas, vidrieras, tiempo de rotación) y adquisición (presión para tomar en consignación otras obras además de los principales best-sellers). Por otra parte, la tendencia a la concentración del mercado editorial también pone en desventaja a las librerías independientes respecto a las cadenas de librerías que han tendido a concentrar sus ventas en los libros de mayor rotación. Si desaparecen o producen menos las pequeñas y medianas editoriales, las librerías independientes ven desaparecer aquello que las hace distintas, atractivas a lectores más sofisticados, que priorizan la variedad. La garantía de la diversidad en la oferta de libros y, por lo tanto, de las ideas que circulan a través de estos, es producto tanto de la existencia de un mercado amplio de editoriales que resulten rentables, como de muchas y muy diversas librerías, que también sean rentables. Por último, la apertura indiscriminada a la importación conlleva el riesgo concreto de la entrada de otros jugadores, como Amazon, cuyo sistema de distribución por más atractivo que pueda ser para el lector individual, es extremadamente complicado para la industria y diversidad del libro argentino si no se definen políticas específicas. En consecuencia, la desregulación del mercado del libro no conduce inexorablemente a una creciente bibliodiversidad, tal como se argumenta, sino que, por el contrario, puede llevar precisamente a su opuesto.

Nuevamente, la eliminación de las barreras burocráticas al libro es secundaria respecto a cuestiones de fondo: ¿qué política general tienen para el sector del libro? ¿Con qué medidas buscarán paliar las desigualdades estructurales del mercado editorial? ¿Cómo tienen pensado actualizar la ley de precio único para que, entre otras cosas, regule el sistema de descuentos y exhibiciones? ¿Qué idea tienen respecto a los notables desequilibrios geográficos en relación a la producción y distribución de libros? ¿Crearán un sistema de exportación acorde para ampliar, afianzarse y explorar nuevos mercados? ¿Las políticas de los ministerios de Educación, Cultura y Relaciones Exteriores, orientadas a la promoción de la edición, la producción intelectual y literaria nacional van a continuar? ¿Qué lineamientos van a seguir? ¿Se avanzará en la creación del postergado Instituto Nacional del Libro? ¿Se consultará a las cámaras al momento de pensar las futuras políticas? De la respuesta a estas preguntas dependerá el futuro del libro en el país.

viernes, 5 de febrero de 2016

Las multinacionales del libro festejan

Silvina Friera publicó la siguiente nota en el diario Página 12 del 7 de enero pasado, centrándose en la apertura a la importación de libros alentada por el actual gobierno argentino, medida que deroga las restricciones impuestas por el anterior gobierno en 2010. La bajada de su nota dice: “Bajo la razonable máscara de la ‘bibliodiversidad’, la liberación anunciada por el Ministerio de Cultura implica efectos nada alentadores para la pequeña industria. Varios editores independientes alertan sobre un zarpazo del mercado hiperconcentrado”.

Medida para leer entre líneas

Nada nuevo bajo el sol de este verano. Más que “liberar los libros”, como proclaman algunos comunicadores, el Gobierno libera el negocio para los monopolios de la edición, sin propiciar alternativas que protejan el trabajo de las pequeñas y medianas editoriales. El anuncio de la eliminación de las restricciones a la importación de libros que regía desde 2010, presentado en un comunicado del Ministerio de Cultura de la Nación como una medida que busca “ampliar la bibliodiversidad y ofrecer más opciones a los lectores de todo el país”, preocupa a los editores independientes que vienen construyendo catálogos de fondo de una calidad y una variedad extraordinarias. No viene mal recordar, en tiempos un tanto desmemoriados, que Pablo Avelluto, el ministro de Cultura, trabajó precisamente en dos grandes grupos: Planeta (1995-1999) y Random House Mondadori, de la que fue director editorial entre 2005 y 2012, que ahora adoptó el nombre Penguin Random House Mondadori, hiperconcentración mediante. “Las grandes editoriales están esperando esto para poder imprimir en la zona franca de Colonia (Uruguay), Chile o hasta China. Va a ingresar mucho saldo (malo y bueno) de España, impreso en países del este de Europa. Todo esto con precios a costos de salarios miserables. Nosotros queremos editar acá, traducir acá, diseñar acá, corregir acá, imprimir acá y vender acá y con esa plata pagarles a todos, acá”, exige el escritor y editor Damián Ríos, de Blatt & Ríos.

Víctor Malumian, de ediciones Godot, enciende también las alarmas y aclara algunas cuestiones a Página/12. “Las multinacionales funcionan por colocación y lo que no venden en los primeros meses luego lo destruyen. En Francia, por ejemplo, les piden a los libreros que sólo arranquen la tapa de los libros y la envíen como para dar muestra de la destrucción, ni siquiera devuelven todos los libros por el costo logístico que tiene. Nosotros trabajamos con catálogos que son de fondo: el primer libro que editó Godot, Doce pruebas de la inexistencia de Dios, se sigue vendiendo al mismo ritmo que se vendía cuando salió. Todos los libros que las multinacionales producen en España ahora tienen un mercado enorme para inundar el país con libros a un precio regalado. Las condiciones de producción en Argentina no son las mismas que en España. Los costos del papel no son iguales. Un libro que acá me sale producir 45 pesos, en Taiwan me lo hacen por 95 centavos de dólar con el envío incluido. Es imposible que al liberar el mercado no gane el más fuerte. Toda esa postura que parecería neutral, que es plantear que el mercado elija, me está dando un mensaje muy claro, que es defender la lógica de mercado de sobreproducción de novedades y colocación a mansalva, que no es la lógica que tenemos las editoriales como Godot, que no estamos atadas a la novedad ni a la pauta publicitaria. Nuestros títulos se mueven por recomendación de libreros y por los críticos culturales. Me llamó mucho la atención leer que la Cámara Argentina del Libro (CAL) estaba contenta con la decisión. Yo no veo nada positivo. Si me van a igualar las condiciones de producción que hay en España, yo compito de igual a igual, no tengo ningún problema. Pero Godot no puede competir con Random House. El ministro de Cultura es un ex Penguin Random House que piensa con la lógica Penguin Random House. Para ellos está medida es excelente.”

“Empecemos por dos perogrulladas con las cuales es difícil estar en desacuerdo: el fomento de la bibliodiversidad y la protección de la industria editorial argentina”, plantea el escritor y editor de Entropía, Sebastián Martínez Daniell. “En la bisagra entre esos dos postulados, que cualquiera suscribiría con los ojos vendados, se juegan de un modo más terrenal las políticas de Estado y también las estrategias privadas. La responsabilidad, entonces, debiera ser pensar modos de cargar peso sobre uno de los platos de la balanza sin que el otro quede abandonado a su suerte. Y a la hora de tomar decisiones, hay algunos datos que sería interesante tener en cuenta.” Martínez Daniel precisa cierta información que suele olvidarse. “Dos tercios de los libros que se venden en América Latina son editados por sólo dos compañías multinacionales con cabecera en Europa (Planeta y Penguin Random House Mondadori); la mitad de los libros que se venden en Argentina tienen como boca de expendio las grandes cadenas; la industria del papel local es una de las menos competitivas del continente y obviamente benefician a los mayores compradores”, sintetiza el editor de Entropía. “El sector editorial también ha sido víctima, globalmente, de un proceso de brutal concentración. Tener acceso a cualquier libro que esté circulando por el mundo es algo extraordinario, pero es también una obviedad que la circulación de bienes culturales no es inocente, que tiene canales privilegiados, que hay beneficiarios y perdedores. Es en ese punto donde las políticas públicas tienen que hacer su ingreso. Para buscar, como cualquier estudiante de filosofía política sabe bien, una convivencia armónica entre la libertad de la demanda y la igualdad de la oferta”, reflexiona Martínez Daniell.

Desde El Cuenco de Plata, creado por el exquisito Edgardo Russo –que murió en julio del año pasado–, el editor Julio Patricio Rovelli López afirma que la apertura irrestricta favorece a los grupos concentrados que han transformado al libro sólo en mercancía. “No estamos en contra de la bibliodiversidad ni del ingreso de libros de otros países, algo que sería ilógico, ¿no? Pero esta medida nos genera mucha incertidumbre como editores. El monopolio del papel, en manos de Celulosa Argentina y Papelera Tucumán, afecta a las editoriales independientes. En diciembre, cuando todavía no se había devaluado, el papel estaba 16 dólares”, recuerda el editor. Otro independiente, que pidió que no se mencione su nombre, cree que es difícil anticipar el impacto real de la apertura. “Me preocupa más la caída del poder adquisitivo y el alza en el precio del papel que la apertura de las importaciones. Supongo que el lector al que apunta nuestra editorial, mal que mal, tratará de seguir comprando, si es que su economía le permite mantener los hábitos de consumo, pero no estoy tan seguro”, reconoce y agrega: “Por lo pronto, el plan editorial se mantiene, pero en junio volvemos a hablar”.

El poeta Sandro Barrella, encargado de la librería Norte de Débora Yánover, admite que el marco regulatorio que estuvo en funcionamiento en los últimos cuatro años a veces complicaba las cosas porque “hay libros que no hay modo de que se sustituyan, lo que no implica que con una economía liberal y abierta vayan a entrar todos los libros, como se cree ingenuamente”. El poeta y librero coincide que “la liberalización absoluta va a ser perjudicial” porque hubo mucha producción de libros argentinos de autores reconocidos publicados por independientes que ninguna editorial grande se va a hacer cargo de editar. “No se puede ser feliz en un mundo donde hay tanta gente infeliz, con el libro pasa lo mismo. Todo lo que está sucediendo es espantoso. Lo del libro es muy chiquito en relación a esta especie de golpe de Estado institucional. Siento que hay una puesta en práctica de un golpe, avalado por la corporación judicial y con el adormecimiento de la clase política”, advierte Barrella. “La patronal histórica de la oligarquía argentina invita a un baño de sangre que hay que tratar de evitar... Yo siento que hay una provocación muy grande de empujar al borde casi de la ilegalidad a cualquier intento de decir: ‘esto que están haciendo no se puede hacer’. En ese sentido digo que es casi nimio lo que pasa con el libro, cuando tenés un ministro de Economía que te amenaza con perder la fuente de trabajo si pedís el aumento que te corresponde. Si el ministro de Economía te amenaza, estamos jodidos”.


jueves, 4 de febrero de 2016

Aparentemente, ya habían circulado en China tres versiones piratas de esta obra, ahora oficial

Publicado el  2 de noviembre de 2015 en el diario La Prensa, de Chile, el siguiente suelto de la agencia EFE informa sobre la traducción al chino de las grandilocuentes memorias de Pablo Neruda, recientemente traducidas por Lin Guang 

Presentan primera traducción oficial al chino
de Confieso que he vivido, de Neruda

El embajador de Chile en China, Jorge Heine, presentó este jueves la primera traducción autorizada al mandarín de Confieso que he vivido, las memorias del poeta Pablo Neruda, y destacó la influencia que tuvo en el chileno su paso por Asia.

En este continente se forjaron sus críticas contra “el colonialismo y el imperialismo”, subrayó el diplomático en un acto celebrado en la embajada de Chile en Beijing junto al experto en literatura en español Zhao Zhenjiang, quien destacó la “mucha influencia” que Neruda ha tenido sobre los poetas chinos.

Hasta hace unos años, Neruda era conocido en China por sus obras de carácter político, aunque recientemente se han traducido obras suyas como “Veinte poemas de amor”, de otras temáticas.

La obra ha sido traducida por Lin Guang -del que Zhao ha excusado su ausencia por su edad, “tiene más de 80 años”- y es la primera traducción autorizada de las memorias del poeta, a cargo de la editorial Thinkingdom Media Group Ltd.

LA INFLUENCIA DE ASIA EN NERUDA
El embajador Heine explicó que la cesión de derechos de Confieso que he vivido a esta editorial china fue una de las “últimas gestiones” que hizo la famosa agente literaria Carmen Balcells, fallecida hace menos de dos meses, y que trabajó para autores latinoamericanos como Gabriel García Márquez, Julio Cortázar o Mario Vargas Llosa.

Heine resaltó que el paso de Neruda por China y otros países de la zona antes del “despertar de Asia” (las luchas anticoloniales de este continente a mitad del siglo XX), le hizo ver la situación de “los pueblos oprimidos” del mundo, lo que influiría en posteriores poemas suyos que forjarían su visión latinoamericana contra el “imperialismo”.

Neruda empezó a trabajar como cónsul de Chile en 1927 en diversas ciudades de Asia en las actuales Birmania, Sri Lanka, Indonesia o Singapur, y visitó China en esa época, aunque luego también lo haría durante el régimen de Mao Zedong, después de la Segunda Guerra Mundial.

Zhao explicó en declaraciones a los periodistas que aunque es la primera traducción oficial de las memorias del célebre escritor chileno ya habían circulado en China tres versiones “piratas” de esta misma obra, algo que también pasó por ejemplo con clásicos de García Márquez.


Zhao insistió en que la obra de Neruda ejerció “mucha influencia” entre los poetas chinos y explicó, como anécdota, que un académico amigo suyo conocía a muchos estudiantes chinos de lengua castellana que recitaban cada mañana el poema “Que despierte el leñador”, uno de los que escribió el Nobel de literatura.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Otra convocatoria

El Centro Internacional de Traducción Literaria de Banff (CITLB) ofrece a los traductores literarios una residencia de tres semanas en la que podrán trabajar en su proyecto en curso y, en algunos casos, junto con el autor al que están traduciendo. También podrán gozar de este sitio de intercambio internacional para consultar y estrechar vínculos con colegas traductores y autores.

En breve

Tomando como fuente de inspiración la red de centros internacionales de traducción literaria europeos, el Centro Internacional de Traducción Literaria de Banff (BILTC) es único en su clase en Norteamérica. Desde su inauguración en el año 2003, el BILTC ha recibido a traductores provenientes de una treintena de países cuyas traducciones implican más de 40 idiomas.

El programa brinda a los traductores profesionales y no profesionales la oportunidad de sumergirse en un período de trabajo sin interrupción.

La recompensa más duradera y enriquecedora que reciben nuestros participantes radica en los profundos vínculos personales y profesionales que logran forjar con sus colegas internacionales.

¿Qué ofrece el programa?

El Centro Internacional de Traducción Literaria de Banff acoge a un estudiante de traducción proveniente de cada uno de los países fundadores (Canadá, México y Estados Unidos) y a 15 traductores literarios que pueden provenir de cualquier país de las Américas y traducir obras de cualquier parte del mundo, o bien ser originarios de otros países y traducir obras de las Américas.

Los traductores pueden participar en sesiones de trabajo individuales tanto con los traductores consultores presentes en la residencia como con el director del programa. Como parte de la residencia, los participantes hacen una exposición sobre su trabajo durante una serie de reuniones que se llevan a cabo tres veces por semana con el resto del grupo y que sirven asimismo de marco de discusión para asuntos generales relacionados con la práctica de la traducción literaria.

¿Quién puede solicitar admisión?

El programa acepta la candidatura de traductores situados en diversas etapas de su carrera, sean principiantes, expertos o estudiantes. Todo participante que busque centrar sus esfuerzos en un proyecto literario en curso y que desee crear vínculos con traductores literarios de otros países se beneficiará enormemente de nuestro programa.

Los candidatos aceptados tienen además la oportunidad de solicitar una residencia conjunta de una semana con el autor de la obra que están traduciendo. Para más detalles, consultar la sección sobre normas de admisión para estudiantes y para traductores. 
Los interesados pueden acceder al resto de la información en:

/www.banffcentre.ca/programs/centro-internacional-de-traducción-literaria-de-banff/

FECHA LÍMITE DE ENTREGA DE LA SOLICITUD: 10 DE FEBRERO DE 2016.

martes, 2 de febrero de 2016

"El paso de una orilla a otra"

Segundo texto de María José Furió, sobre el mismo tema que ayer. Esta vez se trata de una columna publicada por El Trujamán el 16 de diciembre del año pasado.

Alegorías de la traducción (2):
El cuerpo esclavo como texto

La literatura de la esclavitud no busca un orden lógico, dado que la voz de los esclavos rebelados no puede encontrarse en archivos y documentos, «emerge de un limbo entre ficción y autenticidad, y más precisamente como literatura».

El silencio en los archivos occidentales contrasta con lo que Chamoiseau llama «presencias vociferantes» [présences hurlantes] en las Antillas, el eco de la experiencia de los ancestros esclavizados. «La esclavitud es un exilio y como tal el esclavo tiene la obligación de olvidar su lenguaje, rituales y creencias, tiene prohibido un punto de vista subjetivo básicamente porque se le convierte en un objeto». El silenciamiento del esclavo, forzado de múltiples maneras ya desde su embarque, prosigue con castigos tan elocuentes en términos simbólicos como cortarle la lengua al rebelde, al que habla fuera de turno. Las violaciones, las amputaciones, el desmembramiento, todo alude a la fragmentación de la identidad individual y a la imposición del lenguaje del colono, del poder.

El viaje —como la traducción— es el paso de una orilla a otra, donde la identidad del cuerpo cambia, sufre diferentes alteraciones para convertirse en un ser, un texto, diferente. La travesía y el barco negrero inspiran las metáforas del crisol, la matriz, el útero, la gestación y el parto que alumbra a un ser nuevo.

Una cuestión clave es quién es el traductor en esta aventura. En principio, los negros ladinos, que conocían los dialectos hablados por los cautivos, traducían sus palabras, transmitían las órdenes de los capitanes, mercaderes y también de los cirujanos de a bordo. El cirujano, por su parte, era el responsable de la salud del esclavo. Se trataba de someter al cautivo pero sin malograr la ganancia, por lo que los castigos tenían una función ejemplarizante. El cirujano y sus ayudantes determinaban el valor del esclavo y la función que podía desempeñar cada cual —viajaban también mujeres y niños.

Wawn adopta varias teorías de la traducción para sustentar su tesis. Quizá la mejor desarrollada sea la Teoría interpretativa o Teoría del sentido, de Seleskovitch y Lederer, donde equipara las tres fases de la operación de traducir con la «translación» de los esclavos desde su identidad libre a su identidad cautiva, y las resistencias diversas. En una primera fase se «capta el sentido» del texto y el tema; así se examinaba el cuerpo del cautivo tasándolo según su potencial interés dentro del sistema de la trata. El mal traductor, como el cirujano de a bordo, se apropia del texto y desvirtúa su identidad original, transformándolo en una «pieza de Indias». La segunda fase, la desverbalización, es posible porque se considera el mensaje del texto como una invariante no verbal, de modo que el sentido subyace en abstracto bajo las palabras. Este «despiece» del armazón lingüístico permite al mal traductor alterar mucho o del todo el sentido del texto. Así el cuerpo del cautivo ve abstraído su significado original en su entorno nativo, sometido a su destino en la plantación, lugar de «exilios culturales». En la última fase, la reexpresión, el traductor usa su saber lingüístico y experiencia para hallar equivalencias en otro idioma. El cirujano en el puerto decide el valor mercantil de los esclavos y su destino.

Las variadas resistencias a la sumisión son el tema de las narrativas créole, una lengua mestiza formada por la amalgama de dialectos africanos, restos de las lenguas nativas caribeñas anteriores a la colonización europea, y naturalmente de los idiomas europeos y dialectos de los colonos.

Wawn destaca la figura del conteur en la obra de Glissant. En un entorno de colisión de culturas y de jerarquías racistas de poder, el conteur criollo crea un lenguaje propio, rítmico, profuso en onomatopeyas y aliteraciones, que juega con la sintaxis del francés o del inglés. Un habla rica en influencias amerindias, africanas, europeas que se transmitió oralmente, siendo uno de los instrumentos de resistencia más poderosos contra las narrativas opresoras de las naciones colonizadoras al difundir una memoria, un coraje y una historia común a su auditorio.

El origen mestizo de su lenguaje define la narrativa créole, y plantea obstáculos y retos al traductor contemporáneo, una dificultad ya señalada por traductores de otros territorios poscoloniales como el portugués de Brasil. Los textos mestizos son por ello poco rentables dentro de una cultura como la española, apenas familiarizada con las culturas emergentes afrocaribeñas y reticente a aceptar lecturas que discutan su centralidad cultural.


lunes, 1 de febrero de 2016

Para empezar el año, María José Furió

Una buena manera de empezar este nuevo año del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires es con sendos artículos de la traductora española María José Furió, oportunamente publicados en El Trujamán, en diciembre del año pasado. El primero, para mayores datos, fue subido el 1 de ese mes.

Alegorías de la traducción (1):
El cuerpo esclavo como texto

Con la emergencia de los estudios poscoloniales, una de las corrientes más interesantes de pensamiento surgidas recientemente se refiere al diálogo Sur-Sur, con la introducción de la llamada «World Literature». Uno de los estudios más sugestivos sobre el tema que he descubierto es un trabajo universitario«The Captives are Translated, Attached at the Wrists». A study of Antillean Identities in the works of Édouard Glissant, Maryse Condé and Patrick Chamoiseau, de Amy Wawn, que propone un bien urdido análisis desde la premisa del cuerpo del esclavo como texto trasladado-traducido— desde África a los territorios americanos y desarrolla una analogía coherente entre las distintas fases de la traducción y las del viaje, el período de esclavitud y, por fin, la liberación del esclavo en sus variadas formas. El cuerpo como texto extranjero, texto extraño y extrañado, resistente a su traducción, es decir a su translación al nuevo idioma, el del sometimiento y la esclavitud, el de la pérdida de la identidad original y de los propios rasgos culturales.

Wawn reflexiona sobre la pervivencia de la cultura oral africana en una tradición literaria nueva, contemporánea, la de escritores antillanos que por primera vez abordan el tema de la trata y la esclavitud de sus antepasados, en los idiomas del colono —inglés, francés, portugués, español—, centrándose en los mencionados Patrick Chamoiseau, Édouard Glissant y Maryse Condé.

Arranca del concepto, muy familiar en África, de la Travesía Intermedia (Middle Passage), el triángulo dibujado por la navegación comercial entre Europa, África y las Américas y el Caribe. Los barcos negreros salían de Europa y en la costa oriental de África obtenían esclavos a cambio de productos manufacturados europeos. Los esclavos eran trasladados en condiciones infrahumanas hasta las colonias americanas, donde eran vendidos a cambio de productos tropicales, fruto del trabajo esclavo, principalmente en las plantaciones de azúcar.

La Travesía intermedia, dice, puede entenderse como un acto de «traslación», de «traducción forzada», tanto en sentido físico como metafórico, de las identidades africanas a través del océano Atlántico. «El acto de traslación conlleva tanto una traslación literal de significado o sentido de una lengua a otra, como una transferencia, o incluso una transformación, de objetos físicos, conocimiento, cultura e historia —también de seres humanos— desde una “forma” lingüística, ideológica o física a otra».

La migración forzada de cerca de trece millones de personas desde África para ser esclavizadas implica el traslado de sus historias y de su personal noción del pasado desde la tradición oral a la narrativa histórica escrita de los colonizadores.

La resistencia de los esclavos a su nueva condición adoptó formas como el cimarronaje —o fuga al bosque, a menudo en solitario—, la décharge, un calambre nervioso que afectaba a todo el cuerpo, el silencio o el grito. Esta resistencia ha de considerarse en paralelo a la constante resistencia que opone la historia y la tradición oral antillanas a su traslación a la narrativa histórica escrita por Occidente, las llamadas «narrativas vigentes». El reto que tiene ante sí el escritor antillano créole es la imperativa necesidad de trasladar la cultura ancestral desde su forma oral a la escritura literaria, en el «idioma opresor del colonizador»; urge hacerlo para evitar que la historia de millones de esclavos y de sus descendientes se pierda definitivamente por falta de registros y archivos. En la tradición francesa se echaría en falta una voz de esclavo —no así en la tradición española, donde tenemos a J. F. Manzano, el esclavo-poeta, y al cimarrón Esteban Montejo, voz transcrita por Miguel Barnet—. Lo dijo Walter Benjamin: toda historia del pasado que no sea reconocida por el presente corre el riesgo de desaparecer de modo irreparable. Recrear y apropiarse de su historia es el medio que los antillanos tienen para desarticular unas relaciones desiguales condicionadas por cuatro siglos de esclavitud.