martes, 21 de octubre de 2014

Todo bien reconcentrado, en un creciente mundo único y de mercado instantáneo

Un día después de lo que se publicó en la entrada de ayer –o sea, el pasado 12 de octubre–, el suplemento del diario madrileño El País, publicó el siguiente artículo de Carles Geli, donde se habla del mundo editorial. Agregamos, sin el menor respeto, que la nota, acaso sin quererlo, muestra cómo lo que antes era forma de vida para gente realmente culta hoy se convirtió en una porquería.

El mundo editorial se encoge

En otoño habrá en España libros publicados por Harper Collins (HC) en castellano bajo su sello, asegura a este diario Brian Murray, presidente del conglomerado editorial de Rupert Murdoch, uno de los cinco grandes de Estados Unidos. La sede estará en Madrid, aprovechando la estructura de Harlequin, líder de novela romántica. Esto es así porque Harper Collins, 16º grupo editorial del mundo, adquirió en mayo el sello a la multinacional canadiense Torstar (42)º.

La editorial de Murdoch (10.000 libros al año, catálogo digital de 200.000 obras, Twain, las Brontë, Wells o Agatha Christie publicados originalmente) añade a su imperio una docena de oficinas internacionales que ampliarán su oferta en lenguas extranjeras en Japón, Suecia, Holanda y España, ventana que le puede llevar a América Latina. “El primer año nos centraremos en mercados donde tenemos equipos: España y Brasil. Luego consideraremos expandirnos a Sudamérica”, aclara Murray.

HC anunció su estrategia en Alemania, en la 66ª Feria del Libro de Fráncfort, que acaba hoy. Pero la ofensiva de Harper Collins no es la única de los gigantes de la edición mundial, los más afectados por la contracción de la actividad. En España, Penguin Random House (nacida en julio de 2013 tras el acuerdo entre Pearson, líder mundial, y Bertelsmann, quinto en la clasificación) adquirió en marzo de este año la parte literaria de Santillana (24º). Pero es que la francesa Hachette Livre (6º), que compró Hyperion en 2013, anunció hace tres meses su intención de absorber el grupo Perseus (38º) para reforzar su filial en EE UU. Y Holtzbrinck, número dos alemán, se ha hecho con Weltbild.

La primera razón de la nueva espiral de concentraciones es porque el sector se ha estancado, como muestran las cifras de la International Publishers Association en 40 mercados. Los precios de los libros están estables desde hace años y los mercados, salvo China (crece un 9%) y buena parte de los de Sudamérica —con Brasil y su 8% de aumento a la cabeza, pero sin olvidar México (el 18º mayor) y Argentina (el 26%)— muestran crecimientos cero o negativos. En ellos está el flotador español: desde Seix Barral, Tusquets, Salamandra o Alfaguara admiten que en cinco años se ha pasado de una relación tipo siete a tres de las ventas en España y América Latina a un 50-50%, cuando no es ya claramente un 40-60%. “Hay libros de autores que salvamos por lo que venden allá”, dice una editora que prefiere el anonimato.

La otra razón que empuja a la concentración se llama Amazon, Google y Apple: el sector es consciente de que o coge músculo, o los gigantes de la distribución y la tecnología les arrollarán, aunque Stefano Mauri, presidente del tercer grupo italiano, Mauri Spagnol, recuerda que “hay otras plataformas digitales de libros; y luego la Europa continental puede ver lo que ocurre en Inglaterra sin precio fijo y tomar nota legislativa de ello”. Pero como él dice: “Un cliente de Internet está dispuesto a traicionarte por un céntimo”. Y aun así. “No sé ni si con las fusiones llegamos a tiempo: nuestras facturaciones son minúsculas al lado de lo que mueven ellos”, apunta Claudio López de Lamadrid, director de la división literaria de Penguin Random House.

Los grandes grupos quieren gestionar como sea a los grandes autores de best-sellers. El señuelo: en un creciente mundo único y de mercado instantáneo nadie puede plantearles, dicen, acuerdos globales y de marketing mejores. Hachette lo aplicó hace poco con la flamante Nobel de la Paz Malala Yousafzai. HC, con Patricia Cornwell. “Podemos ofrecer a nuestros autores ser publicados en 15 idiomas más aparte del inglés; el paso del papel al digital ofrece muchas oportunidades”, resume Murray. Un ejemplo: HC da a sus autores desde hace una semana un 10% de derechos más en las ediciones digitales si estos añaden en sus web un botón para comprar libros desde la plataforma de la editorial. “No forzamos a ningún autor o agente. Pero si estamos convencidos de la edición global, haremos ofertas para publicar en todo el mundo que reflejarán esta emoción y aceptarán”.

Los agentes literarios han notado la opresión de una estrategia “que va a más”, reconocen off the recordvarios de ellos en Madrid y Barcelona. En Inglaterra su respuesta no ha tardado: A. P. Watt, de las más antiguas del mundo (1866), se fusionó en diciembre de 2012 con United Agents (2008). En marzo de 2013 lo hacía otra institución, Curtis Brown (1899), con Conville and Walsh (2000). Clásicas y modernas, tradición y audiovisual y redes sociales. Por ahí va el acuerdo que antes de acabar el año deberían dilucidar dos superagentes más: Andy Wylie y la catalana Carmen Balcells.

“Cerrarán las boutique-agency unipersonales que han proliferado y las que dependan de un solo mercado o lengua deberán fusionarse”, dibuja Anna Soler-Pont, de la agencia Pontas, que ha colocado uno de los libros calientes de la feria: el de Milena Busquets. En su opinión, muchos autores no caerán en las trampas de los grandes grupos: “Quedarían secuestrados, nunca les harán trajes a medida y sus decisiones son lentas; además, llegan a quedarse hasta el 50% de las ventas internacionales; las agencias no pasamos del 20%”. En cualquier caso, todo bien reconcentrado.





lunes, 20 de octubre de 2014

Miles de voces a los dos lados del Atlántico

El suplemento Babelia, del diario madrileño El País, dedicó su nota de tapa del 11 de octubre pasado a ver qué anda pasando con el castellano. Así, en un largo artículo con firma del poeta y periodista español Javier Rodríguez Marcos (Cáceres, 1970), se dedica a investigar qué ocurre con el cine en las distintas variedades de nuestra lengua, a indagar sobre lo que piensan Darío Villanueva (vicederector de la RAE), Pedro Luis Barcia (ex presidente de la Academia Argentina de Letras), la editora Adriana Hidalgo, la traductora Selma Ancira, Gerardo Piña Rosales (director de la Academia Norteamericana de la lengua Española) y algunos más. En síntesis, opiniones a las que podrían oponerse otras igualmente o más calificadas.

Guía para un español sin uniforme

¿Qué puede llevar a subtitular en español una película hablada en español? La risa. En septiembre de 2000, durante la proyección en el Festival de San Sebastián de la mexicana La perdición de los hombres, el productor José María Morales reparó en una paradoja: los españoles no se reían; los extranjeros que seguían los subtítulos en inglés, sí. La cinta ganó la Concha de Oro y Morales la llevó a las salas subtitulándola en español de España. Director de Wanda Films y exvicepresidente de la Federación Iberoamericana de Productores Cinematográficos y Audiovisuales (FIPCA), Morales explica aquella decisión: “Lo importante es que las películas viajen. A Ripstein [el director] y a Paz Alicia Garciadiego [guionista] les pareció bien”. Con un recurso tan poco habitual trataba de sortear la barrera de los arcaísmos mexicanos de la película. “Para el productor de títulos como La teta asustada (Perú) o XXY(Argentina), “los modismos son una riqueza; estoy en contra de uniformar la lengua. ¿La solución? Para las obras más autorales, subtítulos. Para las destinadas a un público general, promoción. Antes había más semanas de cine en español. Eso ayudaría a que el espectador se adaptara”.

Damián Szifron
El mes pasado, el argentino Damián Szifron llevó al mismo festival Relatos salvajes, escrita y dirigida por él y producida por El Deseo, la factoría de los hermanos Almodóvar. Sabiendo que su película tendría una vida internacional, ¿evitó los localismos? “Las particularidades de los idiomas me resultan atractivas”, responde Szifron. “Mientras imagino, permito que los personajes se expresen con libertad olvidándome de que se trata de una película”. Reconoce, eso sí, que cuando la productora española se involucró en el proyecto, él volvió sobre el guion: “Lo leí cuidadosamente para cerciorarme de que la incomprensión de alguna frase central no interrumpiera la fluidez de las historias”. No cambió nada: “Tanto a Pedro y Agustín [Almodóvar] como a Esther García [la directora de producción] les pareció que las pequeñas extrañezas de nuestra forma de hablar incluso enriquecían la experiencia del espectador”. ¿Y qué le parece la solución de los subtítulos? “No estaba al tanto de que se hacía”, dice. “Mientras se pueda evitar, mejor. El cine narra con muchas herramientas. El diálogo es fundamental, pero hay otras, y las expresiones de los actores, por ejemplo, completan el sentido de las oraciones. Si bien puede haber alguna pérdida, me parece tolerable; sucede cada vez que leemos un libro traducido o vemos una película doblada. Algo ganamos y algo perdemos. Pero es cierto que cuando se habla muy cerrado o en jerga, el espectador ajeno a esos códigos lo puede padecer”.

Darío Villanueva
Pese a lo chocante del recurso, los subtítulos son una excepción. Lo habitual es que los padecimientos de los espectadores queden mitigados por el contexto gracias a la homogeneidad del español. Cuando el lingüista mexicano Juan Manuel Lópe Blanch comparó el léxico del DF con el de Madrid llegó a la conclusión de que el 97% de las palabras eran comunes. Lo cuenta Darío Villanueva en su despacho de la Real Academia Española. La corporación de la que es secretario y la asociación que reúne a las 22 academias de América y Filipinas lanzarán el próximo jueves una nueva edición delDiccionario de la lengua española. La última apareció en 2001. Con 93.111 artículos (por 84.431 de la anterior) desplegados en 2.376 páginas y a un precio de 99 euros, será la 23ª desde que en 1780 el primer repertorio de uso relevara a los seis tomos del venerable Diccionario de autoridades, de 1726. Dejando a un lado que incluya términos como tuitear, feminicidio, precuela, hacker o externalizar, ¿qué lo hace especial? Al menos tres cosas: que si la RAE nació en 1713 (con 8 miembros, hoy son 46) fue para hacer un diccionario con criterios modernos, que no será el último en papel, pero sí el último pensado para aparecer antes en papel que en versión electrónica, y que será el más panhispánico: 19.000 de sus casi 200.000 acepciones son americanismos.

Si el futuro de los repertorios lexicográficos es digital —Villanueva dirigirá en noviembre un simposio internacional sobre lo que él llama “casi una refundación” del diccionario—, el futuro del español es americano. Mucho ha llovido desde que a finales del siglo XV Nebrija incluyera en su vocabulario hispanolatino la primera palabra americana del castellano: canoa. ¿Cuál ha sido el principal factor de cohesión del español? ¿Por qué no ha reproducido las diferencias que una lengua tan cercana como el portugués tiene con su equivalente brasileño? “En portugués”, explica el secretario de la RAE, “no existe una norma ortográfica unificada. Además, está la dimensión demográfica. Hoy la cohesión del español viene de un mundo empequeñecido gracias a los medios de comunicación y a los movimientos de las personas en ambas direcciones”.

Domingo Fuastino Sarmiento
A los factores del presente se le suman además los del pasado. A partir de 1820, con las independencias de las repúblicas americanas, algunos le auguraron al castellano una fragmentación similar a la del latín. Pese a extravagancias como la de proponer el francés como lengua oficial para Argentina, lo cierto es que el español sirvió como elemento de cohesión de los Estados recién nacidos: en muchos de ellos, la dispersión de las lenguas indígenas hacía necesaria una común. Con todo, el presidente argentino Domingo F. Sarmiento promovió una ortografía que reflejara, por ejemplo, el seseo mayoritario en América: en lugar de ceniza se escribiría senisa. Por entonces, y para atajar el cisma, la RAE nombró académicos correspondientes al otro lado del Atlántico y animó la creación de sus academias. La primera, en 1870, la colombiana. La ecuatoguineana está hoy en fase de constitución en África. “Con las academias de América”, explica Villanueva, “se estabiliza la norma gramatical y ortográfica, que luego, y esto es clave, se difunde en el sistema educativo”.

No obstante, el español de España siguió funcionando como patrón de prestigio. Hasta 1934 no se permitió sustituir patata por papa en documentos oficiales argentinos. Tal vez por eso José Antonio Pascual habla de la importancia de las mentalidades. Además de vicedirector de la RAE, Pascual es el responsable del Diccionario histórico, una obra exclusivamente digital que ha completado 1.000 de sus 75.000 entradas (que podrían llegar a 150.000). La falta de medios hace ser pesimista a Pascual, un erudito bienhumorado que colaboró con Joan Coromines en su mítico diccionario etimológico. “En el Histórico trabajan tres personas”, dice. “A 200 palabras por persona y año, calcula”. Dado que su trabajo consiste en seguir el rastro a todas las palabras que han existido en español —“las que encontremos”, matiza él—, ¿podría decirse que ese idioma es más global que nunca? “Sí”. Tras evocar la globalización de la aldea hispana, Pascual añade una razón: “Ahora estamos a favor”. Y se explica: “No hay nada en la lengua que no exija una adaptación mental. Pensemos que la gramática recomendaba en los años treinta evitar el seseo, ¡el seseo! Yo mismo hace años corregí en mi ejemplar de una novela de Vargas Llosa la expresión ‘de rompe y raja’ tomándolo por un error. La literatura hispanoamericana, su calidad y su difusión, ha ayudado mucho. Y la televisión. En Salamanca puedes oír chévere por influencia de los culebrones”. La lengua, dice Pascual, se ha vuelto más homogénea y más “distinta” a la vez: “Hoy la norma no tiene un solo foco”. Hay además palabras de ida y vuelta. “Ahora se usa en informática, pero los de mi generación empezamos a oír amigable por las traducciones chilenas y argentinas de las novelas policiacas”, cuenta. “En España se decía amistoso, que es más reciente, lo tradicional aquí eraamigable. Como se sabe que coger es un tabú en ciertos países, muchos hablantes tienden a evitarlo. Por cierto, es un verbo que se usaba mucho en las definiciones de los diccionarios y ahora tratamos de corregirnos”.

Pedro Luis Barcia
Al otro lado del Atlántico, Pedro Luis Barcia, expresidente de la Academia Argentina, reconoce que la política panhispánica da sus frutos: “Se ha aventado la desconfianza americana acerca de que cada español tenía un emperador idiomático en el bolsillo, porque hemos superado complejos de inferioridad y hoy nos sentimos herederos de todo el español. ‘Todo lo que hablamos lo hablamos entre todos’, diríamos con variante de la frase que Giner de los Ríos escuchó al labriego. La convivencia de las diferentes regiones lingüísticas con sus propias normas cultas diferenciadas ha consolidado esta perspectiva renovadora. En mi pueblo decimos que somos más desconfiados que un tuerto con dos canastas: hemos empezado a confiar en todos los partícipes de la ASALE [la asociación de academias]”.

La confianza de Barcia vale el doble si se piensa que fue muy crítico con la Ortografía académica publicada hace cuatro años. No le gustó que propusiera opciones en lugar de dictar normas y atribuye al peso de México y España algunas decisiones polémicas. Baste pensar en el incendio provocado por el baile de nombre de las letras: la i griega como ye o la be baja/corta como uve. “Hay”, dice el académico argentino, “dos imperios, el español y el azteca, que deben convivir sin imponer sus razones: uno, la histórica, y el otro, la numérica [México es el país con más hispanohablantes del mundo]. Y en medio estamos los demás. Si no hay acuerdo, cada cual dispara para su feudo. Si en algo debemos ceder todos es en favor de la simplificación del código ortográfico, que es, junto a la rotundez del fonético en español, una afirmación de unidad interna y un reaseguro para la expansión como segunda lengua”. Pero ¿no es la opcionalidad una forma de respeto a la diversidad? “La opcionalidad es el cáncer de la ortografía. La diversidad la podemos mantener en el léxico, en la fraseología, en las tonadas…”.

Después de apuntar “un detalle erudito desconocido: el primero que usó la voz panhispánica fue Amado Alonso, en 1927, en una revista argentina, El Hogar”, Barcia admite que el español es hoy más global que antes y que los hablantes aceptan mejor las variantes regionales que les son ajenas: “El crecimiento es lento pero firme. El negocio económico de la lengua empuja a ello (las traducciones, las películas, las telenovelas). Es una causa interesada en lo suyo que ayuda a todos y beneficia al poder expansivo del español. El criterio de optar por la voz que usa el mayor número de hablantes es muy lícito. Hoy estamos, en la mayoría de las naciones que hablan la lengua común, en un 95% de español general y un 5% de local. La versión en línea de los diarios ayuda. La radio, la vía más penetrativa, sigue demasiado atada a lo regional, por su impronta coloquial. Lo probamos cada día que las variantes locales se allanan sin mucho esfuerzo entre los hablantes”.

Adriana Hidalgo
La editora Adriana Hidalgo comparte la opinión de su compatriota sobre la facilidad para sortear localismos, pero con matices. Lo que en una obra original es riqueza, en una traducción puede ser un chasco. Y recuerda una versión de Salinger con la palabra gilipollasen la primera página: “Sabiendo que el autor no es español, como que me hacía ruido”. Trata de que las traducciones de su editorial, que a veces vende a algún sello español, estén hechas en un “lenguaje puro”. De entrada, usan el  y no el vos. “No se nos ocurriría hablar de , pero sí lo leemos. Pensamos en un término usado en todas partes, no en uno porteño. Todo sin caer en lo aséptico, porque no suena lindo”.

Selma Ancira
Según la mexicana Selma Ancira, premio Nacional de Traducción en España en 2011 y Premio de Traducción Literaria Tomás Segovia en México en 2012 por sus versiones del ruso y el griego moderno, hay textos que piden localismos y textos que piden neutralidad. Afincada en Barcelona desde hace 28 años, Ancira trabaja tanto para editoriales mexicanas como españolas y lo primero que necesita saber es a quién se dirige “para emplear, por ejemplo, el vosotros de ustedes o el ustedes de nosotros”. A veces la diversidad es una aliada. Cuando tradujo Loxandra, una novela de María Iordanidu que transcurre en Estambul y en Atenas, usó el español de México para el primer escenario y el de España para el segundo. “El carnicero a veces ofrecía guajolote, a veces pavo”, cuenta. “Así el lector en español sentía las diferencias que siente el lector original con el griego de cada ciudad. Hay que ensanchar las fronteras del español, no hacerlas más angostas. Si lo encerramos, lo empobrecemos. A veces una pincelada da alas a la traducción: cuando está resuelta con sensibilidad no se ve al guajolote”. Hay además un género con el que tiene especialmente presente al receptor de cada país: el teatro, donde la naturalidad es innegociable. “Aunque no adaptamos a Valle-Inclán para representarlo en Veracruz”, matiza. “Algún día le pasará a las traducciones. Cuando hayamos ensanchado las fronteras”.

Entretanto, el mundo sin fronteras del ciberespacio también tiene sus leyes. El próximo 29 de octubre, la editorial Planeta publicará en todos los países de habla hispana After. En mil pedazos, primera entrega de una tetralogía escrita por la estadounidense de 25 años Anna Todd y traducida por Vicky Charques y Marisa Rodríguez. La novela, nacida como fenómeno de fan fiction (sobre el grupo One Direction), generó mil millones de impactos en la plataforma Wattpad antes de convertirse en libro. Para explotar debidamente el filón, Planeta ha salpicado el primer tomo con números que remiten a una aplicación en la que el lector debe responder a una pregunta. La respuesta es una palabra escrita en la página de la que partió. Si acierta, el lector accede a contenidos extra. La editora María Guitard cuenta que al seleccionar esas palabras buscaron términos universales: vida, libro, verdad, mensaje… De las 50 de la lista, tan solo uno no pasó la criba del español global: magdalena. En México le dicen panquecito. Tuvieron que buscar otro para que el invento funcionara. También el marketing —en castellano antiguo, mercadotecnia— quiere ser panhispánico. Por eso hablan de los fans del libro como de “la comunidad que nunca duerme”. Lo mismo podría decirse de las palabras del diccionario.

Al español, no obstante, le queda una prueba de fuego. Hasta ahora ha convivido en España y América con lenguas minoritarias. En Estados Unidos la población hispana ronda los 52 millones pero tiene como vecino al inglés. ¿Afectará a su homogeneidad la vecindad del gigante? “Todo dependerá de que los hispanounidenses tengan acceso a la educación”, contesta Gerardo Piña-Rosales, director de la Academia Norteamericana de la Lengua Española (ANLE), que se queja del “triunfalismo huero” de los políticos españoles: “Se les cae la baba cada vez que hablan de los hispanos en EEUU. Pero, ¿qué ha hecho el Gobierno español por una institución como la ANLE? Nada”.

Gerardo Piña Rosales
De vuelta a la lingüística, y dado que en Nueva York o Los Ángeles conviven hablantes de español de muchas procedencias, ¿la lengua se vuelve homogénea limando localismos de origen? ¿Qué idioma resulta? Precisamente, la Academia Norteamericana tiene una comisión dedicada a estudiar la posibilidad de crear una norma del español en los EEUU. “Nos parece un problema fundamental”, cuenta Piña-Rosales. “Por ejemplo, tratamos de utilizar un español, no diría neutro, pero sí universal. Me refiero, por ejemplo, al uso del español en los documentos oficiales del Gobierno de los EEUU, con el que hemos firmado un convenio. A veces el problema no está en evitar un localismo sino en que el español que se emplee haga referencia a una realidad cultural estadounidense. En otras palabras, no traducimos palabras, sino conceptos”. Respecto al esplanglish, objeto de grandes temores, la anterior edición del RAE —y todavía suedición digital— lo definía como “modalidad del habla de algunos grupos hispanos de los Estados Unidos, en la que se mezclan, deformándolos, elementos léxicos y gramaticales del español y del inglés”. Esa definición, aclara Gerardo Piña, no es la que propuso la ANLE. En la edición impresa del DRAE que se presenta la semana que viene se ha modificado esa definición: desaparece el términodeformándolos. "Nosotros no hablamos de deformación, porque nos parece demasiado simplista". Su opinión ha pesado. Como los diccionarios, el español de hoy tiene miles de voces.



domingo, 19 de octubre de 2014

Lo advertimos para los despistados: no es en la sede de Florida, sino en la sede de Paraná 1159



Próxima actividad del
Club de Traductores Literarios de Buenos Aires  
Martes 21 de octubre – 19 hs.

Gersende Camenen
"Tribulaciones de una traductora 

en Gallimard"

 Gersende Camenen es asesora y traductora de literatura española y latinoamericana en Gallimard. Ha traducido al francés cuentos, ensayos y novelas de Rodrigo Rey Rosa, Alan Pauls, Martín Kohan, Christopher Domínguez Michael, Kirmen Uribe, Alvaro de la Rica, Juan Carlos Chirinos, Juan Carlos Méndez Guédez. Es profesora e investigadora en literatura latinoamericana en la Universidad François-Rabelais de Tours, donde estudia actualmente los imaginarios y valores asociados con la lengua francesa entraducciones y textos críticos de escritores latinoamericanos (XIX-XX).

viernes, 17 de octubre de 2014

Los diccionarios son obras de orientación que no deben tomarse con histeria, siempre y cuando no les arruines el negocio a los académicos de Madrid

Continuando con los festejos por la aparición de una nueva edición del DRAE, copiamos una noticia, subida el 14 de mayo por el Monitor Universitario, de México, también incluida en elcastellano.org, de Ricardo Soca.

La Academia Mexicana de la Lengua 
buscará independizarse de la RAE

Por
considerar que el diccionario de la Real Academia Española es inequitativo con las expresiones que se utilizan fuera de la Península Ibérica, es que la Academia Mexicana de la Lengua (AML) buscará independizarse.


El reto es por lo tanto generar un diccionario tan amplio, y mejor, que el diccionario de la institución europea (DRAE), pues son necesarios recursos verdaderamente equitativos y que reconozcan las hablas locales, comentó el director adjunto de la AML, Felipe Garrido, al término del sexto congreso regional celebrado en la Universidad Autónoma de Aguascalientes (UAA). 

En compañía de la jefa de gabinete de la Comisión de Enlace de la AML, y el académico correspondiente para Aguascalientes, Felipe San José González Garrido, recordó que en 2010 se publicó la primera edición de un diccionario de mexicanismos a cargo de la AML, con el que se busca arraigar la idea de que los modismos regionales (formas particulares del español) son totalmente legítimos, por lo que se prepara una segunda edición que hasta el momento ha duplicado el tamaño de su antecesor.

Al respecto, expresó que esta acción plantea las bases para un gran diccionario que registre la gran diversidad lingüística del país, y se avanza hacia la independencia de academias de lengua española, pues consideró que el DRAE sigue siendo el diccionario central para los hablantes del español, a pesar de que no es equitativo. 

Sobre el tema, manifestó que los diccionarios son obras de orientación que no deben tomarse con histeria, pues aunque no existan algunas palabras en él, si se usan, deben respetarse. Esto lo ejemplificó con vocabularios derivados de lenguas extranjeras como el inglés o el francés, que en España son reapropiados, como güisqui o jersey, mientras que en México siguen conservando varios de sus elementos, como sandwich o futbol, a diferencia del sándwich o fútbol para la comunidad española. 


De esta forma indicó que no se pueden evitar los debates porque el DRAE está hecho allá, por lo que debe generarse un diccionario de tal magnitud por cada academia, pues aunque existe el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPN) que describe cómo se dice en distintos países una cosa, este documento se puede considerar como un intento por imponer a todos los pueblos de habla española los usos de España, más que defender las diferencias. Simplemente, dijo, en el DRAE se indican argentinismos, mexicanismos o colombianismos, pero no españolismos, por lo que no es un mamotreto equitativo.

Por otra parte, Felipe Garrido mencionó que de acuerdo a especialistas en todo el mundo, desaparecerán al menos la mitad de las 3 mil lenguas que actualmente se conservan, debido a la falta de uso y la globalización; pero el español seguirá en expansión por ser utilizado por cerca de 400 millones de personas en el mundo y la segunda lengua más estudiada; sin embargo, existen lenguas que podrían extinguirse, como el kiliwa que sólo es empleado por nueve personas en Baja California, y otro sólo es conocido por un matrimonio de más de 80 años de edad. 

jueves, 16 de octubre de 2014

DRAE: una nueva edición de un mal diccionario

Contribución de Diego Capusotto
a una futura edición del DRAE

Hoy se presenta en Madrid una nueva edición del desprestigiaido Diccionario de la lengua española, elaborado por la Real Academia. 

Como era de esperarse, está lleno de concesiones a los problemas de pronunciación de muchos hablantes peninsulares reflejados luego en la escritura, como, por ejemplo,“baipás”, “bluyín”, “dron”, “espray”, “esmog”, “orsay”, “óscar”, “pósit”  (por los papelitos autoadhesivos), “jipismo”, etc.. No sólo eso, sino que también es abiertamente racista en otras y políticamente incorrecto, como cuando desvaría con palabras como "gitanada" (definida como “engaño”), "judiada" (“acción mala”), "femenino" (“débil, endeble”), "trabajar como un negro" (ofensivamente equivalente a “trabajar mucho”), etc, Como broche de oro, a diferencia de otros diccionarios, es tautológico donde debe ser preciso (cfr. la definición de la palabra "imagen").  

Entonces, a modo de sentido homenaje, si no de alegre responso (que se define como “rezos que se dicen por los difuntos”), la siguiente nota, firmada por Alfredo Dillon y publicada en la revista Ñ del 14 de octubre pasado, donde José Luis Moure, presidente de la Academia Argentina de Letras, se refiere al mamotreto.

La fuerte influencia de España en el idioma está en retroceso

Cada vez que se actualiza el Diccionario de la lengua española , resurge el debate sobre el rol –para muchos, “imperialista”– de la Real Academia Española, históricamente más poderosa que las academias americanas, aunque en España hay 45 millones de hispanohablantes y en América alrededor de 400.

Las academias americanas participaron de la elaboración del nuevo diccionario, pero el lugar elegido para su presentación fue Madrid, y la decisión final de incorporar o no cada palabra quedó en manos de la Real Academia, tras un proceso de consultas y sugerencias de los lexicógrafos americanos.

Lo cierto es que la mayoría de los términos americanos recién aceptados ya formaban parte del Diccionario de americanismos editado en 2010, que recogía los vocablos utilizados por los hablantes desde la Patagonia hasta México.

José Luis Moure, presidente de la Academia Argentina de Letras, dijo a Clarín que esta nueva edición “tiene una mayor presencia del español americano”. Pero admite que la Real Academia solo ha incorporado la mitad de los argentinismos recogidos en el Diccionario del habla de los argentinos , elaborado en nuestro país y cuya última edición recoge más de 4.000 palabras.

De todos modos, reconoce Moure, “hay una política de dar más participación a las academias americanas, con el objetivo de obtener una obra que sea más representativa de toda la lengua española. En la nueva edición no solo se ha incrementado el número de vocablos provenientes de América, sino que también se han eliminado muchos localismos peninsulares y voces caídas en desuso”.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Dice Bada: "Goethe no sólo es posible, fluye"

El 7 de octubre pasado, Ricardo Bada publicó en El Trujamán la columna que reproducimos.

Una elegía romana de Goethe

Encontré en la revista Nexos, México D. F., en la sección «El poema diario», que compagina la sabiduría y el buen ojo de Luis Miguel Aguilar, una de las elegías romanas de Goethe que más me gustan, y hasta ahora no la había leído nunca en español. Pues el Goethe que había leído en español, antes de emigrar a Alemania en febrero de 1963, era tan solo prosa y teatro (tal vez algún poema aislado, aunque no lo recuerdo), fue recién aquí donde descubrí su poesía, pero en el original. Y un par de ojeos a las traducciones de Cansinos Assens, en las meritorias Obras completas de la colección Obras Eternas de Aguilar me quitaron las ganas de ver lo mal traducido que estaba (sigue estando) el pobre chupamedias áulico.

Por eso, al verla ahora en Nexos, y de la mano de tan buen poeta como Luis Miguel Aguilar, me detuve a considerarla, quiero decir la traducción de José Joaquín Blanco, y desde luego no está nada mal, le gana por varios cuerpos de ventaja a Cansinos Assens. Lo que no me gusta de su versión es que convierta los tres dísticos en siete versos. Tampoco su prosaísmo. Ni que coincida con Cansinos Assens al traducir el Menschen del primer verso como «hombres».

Pero vayamos por partes. El original de Goethe dice así:

Wenn du mir sagst, du habest als Kind, Geliebte, den Menschen
   Nicht gefallen, und dich habe die Mutter verschmäht,
Bis du größer geworden und still dich entwickelt  -  ich glaub’ es:
   Gern denk’ ich mir dich als ein besonderes Kind.
Fehlet Bildung und Farbe doch auch der Blüte des Weinstocks,
   Wenn die Beere, gereift, Menschen und Götter entzückt.

La versión de Cansinos Assens opta, como yo también lo haría, por pasar los versos de Goethe a través del filtro de los alejandrinos, pero descarta al género femenino en el primer Menschen (= hombres), que sí, es inclusivo, pero no en ese contexto donde el poeta le está hablado a una «amada»; y ello amén de que convierte la fe en duda y al grano de la uva en frambuesa:

Cuando dícesme, amada, que nunca te miraron
   con grado los hombres, ni hizo caso la madre
de ti, hasta que en silencio una mujer te hiciste,
   lo dudo y me complazco en imaginarte rara,
que asimismo a la vid faltan color y forma
   cuando ya la frambuesa a dioses y hombres seduce.

Por su parte la de José Joaquín Blanco, no sé en virtud de qué criterio[s], alarga los seis versos a siete, asume el primer Menschen de la misma manera que Cansinos Assens, y a diferencia suya comete una falta de concordancia en el penúltimo verso:

Cuando me dices, amada, que de niña
  no les gustabas a los hombres,
y que tu madre te despreciaba, hasta que creciste
  y en silencio te desarrollaste, lo creo,
y con gusto te imagino como una niña rara.
También le falta forma y color a la flor de la vid;
  luego la fruta, madura, seduce a los hombres y a los dioses.

A la vista de estos dos ejemplos, y sin buscar más, me decidí por hacer una traducción directa y sin alardes, tratando de adaptarme —mientras fuese posible— como un guante al original, y para mi sorpresa descubrí que no sólo era posible sino que fluía, a partir de su manantial (el idioma de Cervantes), casi con la misma naturalidad que la de Goethe a partir del suyo:

Si me dices, amada, que de niña a la gente
   no gustabas, y que tu madre te desdeñaba
hasta que mayor fuiste, callada eclosionando,
  lo creo, y en ti con gusto cual niña especial pienso;
forma y color le faltan a la flor de la viña,
  mas a dioses y hombres su grano maduro embriaga.

Del poemicidio cometido por el colombiano Guillermo Valencia contra la inmortal «Elegía de Marienbad», una de las joyas más preciadas de la poesía de Goethe, les hablaré en otra ocasión.


martes, 14 de octubre de 2014

Si te hablan de "mercados más competitivos y maduros" , ponete calzoncillos de aluminio

Antinomias libro es un blog español dedicado a cuestiones comerciales vinculadas a los distintos mercados del libro. Aclarado entonces que es un blog para mercaderes y que poco tiene que ver con la cultura propiamente dicha, su administrador, Manuel Gil –que, para más datos, estudió Psicología en la Universidad Complutense de Madrid, que tiene un Master en Dirección Comercial y Marketing por el Instituto de Empresa y que es miembro de la primera promoción del Programa Avanzado de Dirección de Empresas Editoriales del Instituto de Empresa, entre muchas otras cosas que pone en su CV– aporta los siguientes datos en la siguiente entrada publicada recientemente por él.

Como motos

Desde hace mucho tiempo sigo con enorme interés todos los datos que se publican sobre el mercado del libro en Iberoamérica, y en especial los datos que con regularidad publica Cerlalc. Pues bien, en torno a agosto apareció el último informe de este organismo sobre los datos de 2013 en ese continente (El libros en cifras nº 5), aún con la salvedad de matices de provisionalidad en los datos, los editores españoles harían bien en echar una mirada a los mismos.

De los datos que aporta el informe llama poderosamente la atención la imparable producción nacional que se está desarrollando en esos países, esto significa dar pasos para la estructuración de mercados nacionales estables y maduros. Dicho con una expresión coloquial española, «van como motos». Con un tema importante, si estructuras un mercado nacional con autores nacionales dejas menos espacio a la importación, o al menos, no necesitas una importación masiva de ciertos títulos que son ya editados en el país. En cualquiera de los casos el tema a observar es la visibilidad extra fronteras de estas producciones nacionales, pero de lo que no cabe duda es que los mercados de esos países están avanzando mucho en producción nacional, lo que determina desarrollar mercados más competitivos y maduros.

Si en el 2012 se publicaron 188.000 títulos en 2013 se ha pasado de 194.000. La cifra es verdaderamente interesante. Demuestra la pujanza de las industrias editoriales en cada uno de los países, con un surgimiento masivo de pequeños editores independientes con propuestas editoriales ciertamente importantes en materia cultural, extrayendo gran parte del talento narrativo de sus propios países. Para los que seguimos muy de cerca la evolución de estos mercados estos datos son excelentes.


Pero lo que más me interesa analizar es el porcentaje de importaciones intra y extra América Latina. El cuadro que muestro, tomado de Cerlalc, El libro en cifras nº 5, muestra varias cuestiones de manera palmaria. Una, y muy importante, el bajo comercio intra América, es decir, a pesar de una cierta proximidad geográfica entre países, no existen redes de comercialización intra América, lo que significa que es más difícil conseguir un libro de Colombia en Argentina que de España. En este sentido se puede ver que España importa un 98% de países ajenos a A.L., luego se observa un cortocircuito y una brutal asimetría en la llegada de libros del continente americano. Otra cuestión sobre la que reflexionar es el brutal porcentaje de importaciones por países extra América Latina. Países como México, Argentina, Colombia, Chile, etc., tienen porcentajes por encima del 70% en importaciones que no realizan en América Latina, tiendo a pensar que una parte importante provendrá de España. Más que curioso el porcentaje del 96% de Brasil.


Vistos y analizados estos datos se me ocurren un par de reflexiones. Por un lado, ¿cómo puede influir en ritmos y procesos una migración digital en cuanto a conformar un mercado mucho menos asimétrico y de mayor confluencia en redes comerciales intra A.L.? Por otro, ¿no sería necesario construir unos potentes repositorios nacionales –agregadores– de producción editorial enlazados con un macrorepositorio panamericano? Los datos que con regularidad muestra Cerlalc nos hablan ya de porcentajes de producción editorial digital del 20%, de este dato, y si se medita bien acerca de cómo será el futuro de la comercialización digital, se puede constatar que se está ante una enorme oportunidad de visibilizar y poner cualquier contenido en cualquier parte del mundo a golpe de un par de clicks. La importancia cultural de muchos catálogos editoriales de esos países no pueden quedar encerrados bajo fronteras geográficas, la comercialización digital les abre una puerta al mundo, brindando una oportunidad que si se sabe aprovechar posibilitará un enriquecimiento enorme a los lectores en castellano de todo el mundo. Y no pienso aquí sólo en España, sino en todo el mundo, pensemos por ejemplo que España exporta a la Unión Europea una cifra de unos 148 millones de euros, luego aquí hay un mercado que tarde o temprano deberá ser compartido con las industrias nacionales de América Latina, esta oportunidad es real, no una quimera. Avanzar en esto supone analizar qué tipos de redes de comercialización requerirá el mundo digital y que partners serán los adecuados para implementar esta estrategia. Ante un entorno apasionantemente incierto lo mejor es probar, experimentar y aprender, sobre todo si el coste es marginal.