viernes, 19 de diciembre de 2014

Traductores al servicio de causas justas

El 10 de diciembre pasado, Marcos Cánovas (director del departamento de Traducción, Interpretación y Lenguas Aplicadas en la Universidad de Vic) publicó la siguiente columna en El Trujamán. Se la reproduce por su interés.
Traductores sin fronteras
Translators without Borders (http://translatorswithoutborders.org/) es una ONG norteamericana que deriva de Traducteurs sans Frontières —creada en 1993 por Lori Thicke y Ros Smith-Thomas— y que tiene como misión dar apoyo en tareas de traducción a otras organizaciones humanitarias con las que comparten objetivos —como la lucha contra la pobreza y las desigualdades sociales, la educación, la protección del medio ambiente o la salud—. Las traducciones hacen accesible para determinadas comunidades la información que proviene de los países con más recursos —puesto que a menudo los documentos están en lenguas occidentales que no se conocen de manera generalizada en estas comunidades—.
En este sentido, Translators wihtout Borders tiene un proyecto para crear centros de formación de traductores, con la idea de que estas personas ayuden a las ONG en sus necesidades de traducción. Hay un centro piloto en Nairobi, Kenia, que se centra en las traducciones al swahili, como lengua franca de África Oriental, y también a otras de las 42 lenguas que se hablan en Kenia.
Igualmente, la organización colabora con The Open University en el proyecto HEAT (The Health Education and Training Proyect, Proyecto de Educación Sanitaria y Formación), que tiene como objetivo preparar a 250.000 trabajadores sanitarios que deberán operar en primera línea. Puesto que muchos de ellos no hablan lenguas occidentales como inglés o francés, en las que están redactados muchos de los materiales con los que deberán trabajar, Traductores sin Fronteras proporciona las traducciones, lo cual comporta un volumen de texto de medio millón de palabras.
Por otro lado, la lucha contra el reciente brote de ébola en África Occidental ha requerido la traducción de documentos informativos a tres lenguas locales y al francés.
Estos son algunos ejemplos de los proyectos de la organización, pero hay otros, a partir de las necesidades que plantean las ONG. Así, entre las ONG del ámbito hispánico con las que colabora Traductores sin Fronteras, podemos mencionar Acción contra el Hambre (España), Agua para la Vida (Nicaragua), Esperanza (EE. UU.), Fundación Pablo Horstmann (España), Latinamerika I Centrum-Latice (Suecia), y también se pueden destacar otras organizaciones internacionales conocidas por el alcance de sus proyectos, como Oxfam oMédecins sans Frontières. Igualmente, Traductores sin Fronteras trabaja con Wikipedia en el Proyecto 100 x 100, la traducción de los cien artículos más leídos de Wikipedia sobre temas de salud a cien lenguas del mundo.
Naturalmente, la organización admite personas voluntarias para traducir, siempre que tengan un bagaje profesional (experiencia mínima de cuatro años, o de dos años si se posee además un título universitario de traducción). Desde la página web de la organización se puede rellenar un formulario para ofrecer colaboración, a partir de cualquier combinación lingüística.
En definitiva, la comunicación interlingüística es fundamental a la hora de hacer llegar a muchos lugares la tecnología y el conocimiento esenciales para llevar a buen término los proyectos de desarrollo social que tienen en marcha las ONGTranslators without Borders presta su apoyo en estos casos.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Leonora Djament, directora editorial de Eterna Cadencia, con claridad e inteligencia

En el marco del programa de actividades para profesionales de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el pasado 1 de diciembre tuvo lugar una mesa redonda cuyo tema fue “Edición independiente en México y en Argentina: presente y futuro”. Los participantes fueron los mexicanos Eduardo Rabasa (por editorial Sexto Piso) y Guillermo Quijas (por Almadía) y los argentinos Maxi Papandrea (por la editorial La Bestia Equilátera), Juan Ezequiel Álvarez (por Caja Negra) y Leonora Djament (por Eterna Cadencia). La mesa transcurrió por los carriles habituales hasta la intervención de la última ponente, quien, con inusual contundencia y una claridad que acaso no tuvieron sus compañeros, definió a la perfección la situación del sector y las tareas pendientes, ganándose el mayor aplauso y la aprobación de un público altamente calificado.

Redes

¿Cómo hacer para leer a un autor ecuatoriano en la Argentina o un autor uruguayo en Guatemala? En las últimas décadas, al menos hasta hace unos pocos años, se había vuelto prácticamente imposible leernos entre americanos; salvo, claro está, que se trate de un escritor latinoamericano que haya sido elegido previamente por una editorial grande española y, así, pueda hacer este absurdamente largo (¿o largamente absurdo?) recorrido: salir de Venezuela, por ejemplo, habiendo sido publicado en España, para volver a América con el aval editorial peninsular. No solo se trata de un recorrido absurdo y largo, decía, sino costoso, colonial y poco atractivo.

Efectivamente, España sigue funcionando real y simbólicamente como centro de legitimación literaria. Pareciera que sigue siendo necesario que un suplemento literario o una editorial española consagren a un escritor americano para que éste sea leído en su país natal y alrededores. Miramos con más detenimiento, a veces, qué latinoamericanos descubre Anagrama o Mondadori y prestamos menos atención a lo que publican las editoriales presentes en esta mesa o los atractivos libros de Alquimia, Cuneta o Animal de invierno.

Y lo curioso es que esta circulación dificultosa de los libros por América Latina es algo que les sucede tanto a las editoriales grandes como a las pequeñas, por diferentes motivos. Falta de interés, falta de estructura o falta de financiamiento son los obstáculos internos que tienen las editoriales para mover sus libros. Esa es una parte del problema.

Por otro lado, todos los que estamos sentados sabemos que los problemas regionales que dificultan la circulación de libros en papel en América Latina son muchos y siguen siendo los mismos: los costos de trasportes son muy altos, los correos suelen ser poco eficientes, hay países que todavía cargan con IVA al libro, hay múltiples aranceles diversos que vuelven todavía más caro al libro, las compras son más o menos pequeñas porque las ventas no son altas, el universo de los lectores no crece en la escala que quisiéramos, las dificultades para cobrar en tiempo y forma son de muy variada índole, entre otros problemas. A esta enumeración habría que agregar que no tenemos muchas librerías en América Latina o las tenemos concentradas en las principales ciudades, con falta de sistemas de gestión adecuados.

Ahora bien, no todo el panorama es tan previsible, afortunadamente. Las editoriales pequeñas y medianas latinoamericanas, entre las que sumo la experiencia de Eterna Cadencia Editora desde el año 2008, han adoptado como desafío propio la construcción de alternativas. Desde hace algunos años son las editoriales llamadas independientes las que han comenzado a recuperar las viejas rutas que unían a los países americanos entre sí. Y esto a partir de un trabajo en múltiples sentidos, pero que básicamente es creativo y de generación de vínculos.

Creo que gracias a la enseñanza forzada que implicó primero internet y luego las redes virtuales, hemos aprendido, emulado y practicado algo de la experiencia cibernética. ¿Qué aprendimos? El trabajo en redes, en múltiples direcciones.

Entendimos que no alcanza con tener un distribuidor o un librero que de tanto en tanto nos compre. Entendimos que es necesario crear y fomentar alianzas que vuelvan cada vez más sólidos los lazos entre editoriales y distribuidores, y donde los roles sean flexibles y reversibles. Estoy hablando de distribuciones cruzadas en algunos casos (yo te distribuyo y vos me distribuís), de coediciones, de intercambio de ediciones o impresiones (yo edito un libro tuyo y vos uno mío), traducciones compartidas, trueque de libros.

Esta es parte de la experiencia que llevamos adelante en Eterna Cadencia con editoriales y librerías latinoamericanas y también con editoriales argentinas con las que nos asociamos para trabajar colectivamente en ferias. Es un trabajo de alianzas, donde es necesario, en primer lugar, y antes que nada la afinidad: un mismo modo de concebir el libro, la industria, el catálogo.

Ahora bien, por todo este trabajo de alianzas, de redes, creo que tenemos que empezar a repensar el concepto de identidad de una editorial. Ya no sirve pensar en términos esencialistas aquello que distingue a una editorial sino que hay que empezar a pensar en un concepto relacional: una editorial es lo que es, pero también es lo que es en relación con, o en alianza con, en comunidad con. Y en todo caso, el asunto pasa por pensar cómo se puede construir un catálogo propio, único y, simultáneamente, en asociación con aquel que me distribuye, aquel que me imprime en otro país, aquel que publica algunos de mis autores en otra región. Cómo trabajar con, sin desdibujarse sino resaltándonos mutuamente, para seguir existiendo.

A la par de las asociaciones puntuales, me parece que hay que seguir apuntalando el papel de las librerías hoy. Tanto las cadenas como las librerías independientes –cada una con sus características- son todavía los lugares por excelencia donde nuestros libros están disponibles. Las librerías, en ese sentido, deben ser pensadas como un modo de organizar un mercado y no simplemente como un lugar de expendio de libros. Cómo queremos organizar este mercado es una de las preguntas que tenemos que seguir haciéndonos, para no estar todo el tiempo corriendo detrás de... (detrás de lo que dicta el mercado, lo que dictan las nuevas tecnologías, las reglas que imponen los grandes grupos y conglomerados empresariales).

Del mismo modo, las ferias del libro (tanto las pequeñas, locales, como las regionales o internacionales) tienen un rol importantísimo y no aprovechado todavía en su totalidad. Las ferias son uno de los lugares privilegiados donde pueden comenzar estas alianzas que mencionaba, estos intercambios, descubrimientos de catálogos; donde se pueden apuntalar las relaciones editores-libreros-distribuidores. Y son un lugar donde se puede seguir trabajando en la creación y profundización de lazos entre editores, libreros y periodistas culturales. Y los periodistas son clave en este entramado del que estoy hablando. Son quienes pueden hacer saber qué hay del otro lado de las fronteras y avivar el interés por otros textos. Este asunto debería ser parte de las agendas de los suplementos culturales, de diarios y revistas, así como también la interrogación sobre los modos de legitimación vigentes.

En definitiva, tenemos que seguir apropiándonos de las antiguas rutas latinoamericanas, pero sin voluntarismos. Hay que seguir trabajando en el “tendido” de redes afines entre editores, libreros y críticos latinoamericanos, que sean capaces de sostener y potenciar el trabajo de los escritores y editoriales locales. Y, por supuesto, esto debería ser también “una cuestión de estado”: literalmente, debería incumbirles a cada uno de nuestros países estos temas y cada uno de nuestros estados debería ser capaz de generar políticas productivas y de largo plazo.

Por el momento, seguimos trabajando en el tendido de redes entre países y en múltiples maneras diversas, creativas, novedosas de que nuestros libros lleguen a los lectores hispanoparlantes.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

El lobbysta Pérez Reverte; un Arguiñano petiso

Después de haberse pavoneado en el lobby del Hotel Hilton de Guadalajara durante su reciente y prácticamente inadvertida visita a la FIL, el plagiario Arturo Pérez-Reverte vuelve al lobby, pero esta vez a favor de la Real Academia Española. Ahora lloriquea ante la Agencia EFE –declaraciones que se reproducen en El Ideal Gallego.com, de España–, porque el Estado no abre sus arcas a la vetusta institución y porque Rajoy no visita a los académicos, esos abnegados “amigos” de América, según el curioso punto de vista del esta especie de Karlos Arguiñano petiso.

"El Estado ha abandonado a la Real Academia Española"

El escritor y académico Arturo Pérez-Reverte ha asegurado hoy que el Estado "ha abandonado" a la Real Academia Española y "está incumpliendo la obligación" que tiene de respaldar el trabajo de esta institución, vital para mantener la unidad de un idioma que hablan 500 millones de personas.

"Creo que el Estado está cometiendo un error gravísimo con la Academia", decía hoy con rotundidad Pérez-Reverte durante la presentación de la edición escolar del Quijote que han publicado la RAE y Santillana, adaptada por el autor de La Reina del Sur.

Las críticas al Gobierno de Pérez-Reverte, que participó en la presentación junto con el secretario de la RAE, Darío Villanueva, se producen después de que la asignación estatal a la Academia haya disminuido un sesenta por ciento en los últimos cinco años, lo que ha contribuido al déficit actual que tiene esta institución y a su difícil situación económica.

Esas afirmaciones tienen lugar también dos días antes de que la Academia elija director, y, como hubo alguna pregunta sobre qué puede pasar el jueves, Pérez-Reverte dijo con claridad que ve "necesario un cambio en la dirección" de la RAE.

Darío Villanueva, la persona que podría suceder a José Manuel Blecua, el actual director, si consigue el jueves los votos necesarios, fue hoy muy prudente y se limitó a decir que él se siente "con fuerza para hacer lo que la Academia" le pida, como ha hecho hasta ahora.

Villanueva indicó que las elecciones de cargos en la RAE constituyen "un proceso absolutamente natural, nada traumático", y no es necesario presentar candidaturas, algo a tener en cuenta en "un país bronco" como es España.

"Todos somos candidatos, y los compañeros eligen a quien en cada momento consideran la persona más idónea. No hay candidaturas, no hay campañas electorales", señaló el actual secretario de la RAE.

Pérez-Reverte aprovechó la ocasión para criticar "el abandono" que padece la Academia por parte del Estado y recordó que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, no ha visitado la RAE en los años que lleva en la Moncloa.

"La RAE no consiste en cuatro amiguetes que se reúnen cada semana, sino que es un complejo sistema que mantiene el vínculo diplomático con América, e incluso cuando los gobiernos españoles le han vuelto la espalda a América, la Academia ha sido siempre vínculo de unión y de fraternidad y de lealtad entre unos y otros", dijo el novelista murciano.
Conseguir que a 500 millones de hispanohablantes puedan serles útiles obras como el "Diccionario", la "Gramática" y la "Ortografía" "no es fácil. Es fruto de un trabajo complejo y laborioso que requiere una diplomacia extraordinaria y una finura extrema", añadió.

La Real Academia Española "es un asunto de Estado y algunos gobiernos lo han entendido así, porque saben que la RAE es una plataforma de entendimiento con América", subrayó el autor de "El tango de la Guardia Vieja".

Los trabajos de la Academia requieren una estructura compleja de lingüistas y expertos, "y todo eso cuesta dinero". Y los recursos de la RAE son "muy limitados", dijo Pérez-Reverte, antes de insistir en que él, como académico, se siente "abandonado por el Estado".


lunes, 15 de diciembre de 2014

Video del tutorial del taller de lectura y escritura para traductores de Andrés Ehrenhaus


Que el escritor y traductor  Andrés Ehrenhaus está rematadamente loco, no cabe la menor duda. Quien todavía necesite convencerse de esto, no tiene más que recurrir al video que la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona, colgó en youtube y que accidentalmente encontró el Administrador de este blog en la web, Puede verse en https://www.youtube.com/watch?v=rpInTYwj7DM

Son 8.47 minutos sin desperdicio alguno, donde se les explica a los traductores, justamente, como leer y cómo escribir.

viernes, 12 de diciembre de 2014

Los chanchullos de la RAE, Planeta y compañía: no se puede ser blando con estos cretinos


Gregorio Morán (FOTO. Enrique Villariño)
El 2 de diciembre pasado, Carlos Prieto publicó en  El Confidencial la siguiente nota que tiene por objeto, una vez más, la aparición del libro de Gregorio Morán, censurado por Planeta y finalmente publicado por Akal (cfr. las entradas sobre este mismo tema del 9 y 22 de octubre pasados).

Morán destruye el prestigio de la RAE

Cuenta la leyenda que don Ramón María del Valle-Inclán meaba en la puerta de la Real Academia Española (RAE) cada vez pasaba por ahí. Lo recordó este martes Gregorio Morán en un desayuno de prensa para presentar El cura y los mandarines, libro que censuró Planeta/Crítica por sus críticas a la RAE y que llegará en unos días a las librerías de la mano de Akal. 

La anécdota sirve para ilustrar la tesis sostenida por Morán en el capítulo del ensayo dedicado a la RAE (¡Todos académicos!) que se le indigestó a Planeta: hubo un tiempo en el que la intelectualidad renegaba de la RAE, convertida ahora, según Morán, en un club de prestigio en el que hay tortas por entrar.

No parece haber nada querellable en el capítulo maldito. Lo que sí hay, y esto podría explicar las reticencias de Planeta, es un relato político demoledor sobre la RAE convertida en abrevadero político/cultural.

Pese a que en las últimas semanas han circulado todo tipo de locos rumores sobre el contenido del capítulo, se hablaba de afirmaciones calumniosas relativas a la vida personal de Víctor García de la Concha (ex director de la RAE y actual director del Cervantes), no parece haber nada querellable en las 14 páginas del capítulo. Salvo que consideremos, claro, que ejercer la crítica cultural con la escopeta cargada es merecedor de reprimenda y castigo… Porque lo que sí hay en el capítulo maldito, y esto podría explicar las reticencias de Planeta, es un relato político demoledor sobre la RAE convertida en abrevadero político/cultural.  

El capítulo arranca narrando la travesía de la RAE por el desierto cultural del franquismo. Cuenta Morán, por ejemplo, que Franco tenía a la RAE “sujeta y bien atada”. Con la llegada de la democracia, la institución aumentó su prestigio cultural, lo que no cambiaron fueron sus estrechas relaciones con los poderes públicos.

“La RAE no sólo no se fue soltando de los viejos poderes del Estado y del Gobierno, para cuya financiación les era imprescindibles, sino que se ató con mayor vigor a los nuevos. La Fundación Pro-RAE fue contando entre sus principales benefactores a Telefónica, Endesa, BBVA, Grupo Santander, Prisa y Planeta, entre otros. Sólo quien consigue editar cada nueva versión del Diccionario de la RAE sabe que se hará rico”, escribe el periodista.

Morán ha dicho que nunca se planteó censurar el capítulo sobre la RAE porque era fundamental para entender el libro. Y lo que es porque uno de los objetivos de El cura y los mandarines es, según Morán, explicar la evolución del intelectual español: de la beligerante cultura de los sesenta a los palmeros del poder de la democracia. O los nuevos trepas culturales

Cambios de chaqueta
Todo un viaje ideológico que el periodista resumió este martes con su habitual contundencia: “Fueron progresistas en los sesenta, moderados en los setenta, conservadores en los ochenta y reaccionarios en los noventa”.

El cambio de postura hacia la RAE vendría a ser una metáfora de todo aquello: “Dos filólogas expertas en el tema –Silvia Senz y Montserrat Alberte– calificaron a la RAE de ‘entidad tradicionalmente nepótica, machista, prepotente, nacionalista, conservadora, católica y clasista’ Así fue siempre antes de Franco, con Franco y después de Franco. Lo que sí cambió fue la actitud del nuevo mandarinato hacia ella”, escribe el periodista.

La Academia, la RAE, se convirtió en un objeto crematístico sin la más mínima deriva o inclinación intelectual“. Pensar que Unamuno,Valle-Inclán, Ortega y Gasset, Juan Ramón Jiménez y toda la generación de la República consideraban la Academia como variantes diversas de los ‘putrefactos’ –expresión de García Lorca– y ahora resultaba que el mandarinato que se codeaba con el poder y hasta hacía como si lo detentara, se volcaba por entrar en el club de la RAE. La novedad resultaba algo de todo punto provocadora, inquietante, casi incongruente. La Academia, la RAE, se convirtió en un objeto crematístico, sin la más mínima deriva o inclinación intelectual”, añade en el libro.

Morán pone como ejemplo de la deriva de la RAE la entrada en la misma de dos célebres periodistas: Cebrián y Ansón. “Pero cuando llegó en 1996-1998 el tándem de plumas ilustres, enemigos y cómplices al mismo tiempo, un condensado del más equívoco periodismo –Juan Luis Cebrián y Luis María Ansón, por más que como mal menor este último sabía escribir– la escena alcanzó el paroxismo: los directores de El País y ABC se concedían el derecho a formar parte del mandarinato… Para entonces ya todo estaba dispuesto para la consolidación de un mandarinato sin fisuras. Los periodistas, o eran institucionales, o no eran nada”.

Veto a María Moliner
Entre la jugosa descripción de la fontanería político/cultural de la RAE que ofrece el capítulo, destaca el veto de Camilo José Cela a María Moliner, que impidió que la gran filóloga española se convirtiera en la primera mujer en entrar en la RAE a principios de los años setenta. Cela escribió lo siguiente al filólogo Rafael Lapesa, que quería a Moliner en la RAE, en 1970: “La ocasión de María Moliner, mejor dicho la ocasión de la primer mujer académica creo que es mejor producirla en tiempos de menos barullo”.

Dos años después, Lapesa lo intentó de nuevo, pero volvió a toparse con el muro de don Camilo: “A María Moliner, no; en ningún caso”, escribió el autor de La colmena, “muñidor principal de la RAE desde que entrara en 1957”, según Morán.  A finales de los setenta hubo un nuevo intento de ingresar a la filóloga, pero entonces, según Morán, “María Moliner les mandó literalmente a tomar por culo –todos eran hombres entonces y la perspectiva no estaba descaminada”.

Víctor García de la Concha no es el único gestor de la RAE criticado en El cura y los mandarines. Fernando Lázaro Carreter (director entre 1992-1998) también se lleva lo suyo. Lázaro Carreter tenía lo que los castizos llaman ‘una jeta de cemento armado’; intelectual, por supuesto. Atentos a esta anécdota pop sobre el prestigioso académico y filólogo. “Lázaro Carreter, académico de la lengua desde 1972, lo sabía todo de cómo hacer dinero. A él se deben –y a sus ‘negros’ especialmente- textos pedagógicos casi obligatorios durante el bachillerato franquista. También, en una faceta oculta y bastante menos conocida, pero suculenta económicamente hablando, los engendros de guiones cinematográficos que representaba el actor cómico Paco Martínez Soria y sus astracanadas sobre ‘la ciudad no es para mí’ y otras menudencias que don Fernando, el académico, firmaba como Fernando Ángel Lozano. Tenía lo que los castizos llaman ‘una jeta de cemento armado’; intelectual, por supuesto”, zanja Morán.

Hemeroteca traicionera
El capítulo finaliza con una breve biografía de Víctor García de la Concha, en la que Morán tira de hemeroteca para recordar algunos episodios poco edificantes: “A él le debemos una de las más desvergonzadas declaraciones cuando empezaba a subir la cucaña de la RAE; ya nada le arredraba. El 16 de abril de 1978, fíjense en la fecha, con la UCD de Suárez y Martín Villa triunfantes y aún en el horizonte una Constitución no muy definida, don Víctor García de la Concha hace una declaración que conmueve como un esperpento: ‘Yo tengo que asegurar que la censura en la posguerra apenas existió, salvo la eclesiástica’”.

Morán concluye lo siguiente sobre el actual director del Instituto Cervantes: “Los gobiernos pasan, los hombre como él quedan. Son los representantes intelectuales de los nuevos tiempos. Se adaptan a todo y han ido borrando todos y cada uno de los recuerdos ominosos de otra época. Dormirán bien y asegurarán, con la mano en el corazón, que no se arrepienten de nada”.

jueves, 11 de diciembre de 2014

La última reunión del año del Círculo de Traductores de México

Pura López Colomé
El pasado 3 de diciembre, el Administrador de este blog tuvo el gran placer de compartir una charla sobre "Los libros que falta traducir" con la poeta y traductora mexicana Pura López Colomé en el marco de la última sesión del año del Círculo de Traductores de México. La invitación vino de parte de la extraordinaria Lucrecia Orensanz, quien a lo largo de los últimos dos años ha dotado a su ciudad de un excelente foro donde traductores, escritores e interesados han podido intercambiar ideas y generar proyectos.

Para aquéllos interesados, el video de esa reunión puede verse aquí, en stream: http://www.ustream.tv/recorded/56090316

Y todavía más fácil, en youtube: https://www.youtube.com/watch?v=CgEAt9Wjd5g