viernes, 20 de marzo de 2026

Ésta es la bonanza que Milei trajo a la Argentina

“'La gente no está entrando en librerías y eso claramente repercute en las ventas y en la posterior cadena de pagos', diagnostican en la Cámara Argentina del Libro; los números y la opinión de los libreros." Tal es la bajada de la nota publicada ayer por Daniel Gigena, en el diario La Nación, de Buenos Aires. 


Estiman una caída en las ventas de libros de hasta el 20% y las distribuidoras tienen problemas para cobrar

La caída de ventas fue pronunciada en 2024, y desde ese momento no se recuperó, salvo en momentos puntuales que dependen del contexto y condiciones de cada librería -dice el librero Edio Bassi de Fedro, en San Telmo-. Para nosotros, este fue el peor verano de nuestros veinte años, con un 20% abajo en promedio. El problema es la cantidad de meses que el consumo local está muy ajustado; ya son muchos y hay que tener espalda para aguantar”.

La crisis por la caída del consumo ya golpea las puertas de los grandes grupos editoriales y de las distribuidoras, que tienen dificultades para cobrar a los libreros, a su vez afectados por el aumento de costos y, desde 2025, por la baja sostenida en las ventas de ejemplares cuyos precios, por si fuera poco, resulta elevado para los bolsillos de los lectores argentinos. El porcentaje interanual de la caída en las ventas enciende la alarma: desde las cámaras del sector lo ubican entre el 10 y el 20%. Los más afectados son, por ahora, los que tienen menos recursos financieros para resistir: los sellos y las librerías independientes, con escaso acceso al crédito.

“Se hace cuesta arriba porque pagamos fortunas de luz, de agua, que se cobra por superficie y no por consumo, más todo el tema salarial, los alquileres; el margen que nos queda es cada vez menor”, dice Ecequiel Leder Kremer, de Hernández, librería que este año celebra su septuagésimo aniversario.

Desde hace unos años, la intermediación de las plataformas de ventas ha avanzado mucho, colocándose entre la librería y el comprador. Mercado Libre, por ejemplo, les cobra a los libreros una comisión que alcanza el 13,5% del precio de venta al público. La mitad de las ventas de las librerías se hace por medio de esa plataforma.

“Lectores habituales que venían una vez por mes ahora lo están haciendo más espaciado y se siente una pequeña merma”, comenta a LA NACION Tamara Cefaratti, de Vuelvo al Sur. Cecilia Fanti, de Céspedes, confirma una caída del 20% interanual en las ventas. “La tendencia ya se dejaba ver en diciembre, cuando cayó a pesar de la temporada de las Fiestas -dice-. En muchos casos, progresivamente se va ahogando la estructura hasta que hay que tomar una decisión: cuánto tiempo podés trabajar, saliendo hecho; cuándo podés perder plata y qué podés hacer para mitigar la situación”. Las listas de precios de los libros llegaron con aumentos en marzo.

Si bien hay valores para todos los públicos y bolsillos, la lectura dejó de ser un hábito entre los argentinos y se nota la ausencia de campañas institucionales y oficiales sostenidas en el tiempo. Ningún actor del mercado editorial espera nada del Gobierno, abocado a otras instancias de la “batalla cultural”.

En su cuenta de X la editorial y distribuidora Blatt & Ríos informó que hay “problemas serios” en la cadena de pagos. “Las librerías vienen de malos meses, no alcanzan a cubrir sus gastos y se financian con los proveedores. Las facturas se acumulan y alguien, en el fondo, se tiene que financiar con los bancos”, postearon los responsables del emprendimiento días atrás.

La gente no está entrando en librerías y eso claramente repercute en las ventas y en la posterior cadena de pagos -sostiene el presidente de la Cámara Argentina del Libro, el editor Juan Manuel Pampín-. Hoy, para una industria financiarse con las tasas bancarias es imposible. La producción editorial está bajando de forma notable; hay novedades, pero sigue bajando lo que nosotros dimos en llamar ‘tirada de moda’, que es la que más se repite y eso imposibilita hacer un reparte acorde a la cantidad de librerías”.

La Cámara Argentina de Publicaciones estima una caída en las ventas del 10% en promedio. “Se ve que hay mucha variación, incluso hay quienes dicen que están igual que en 2025″, revela otra fuente.

La crisis también golpea a las liberías de usados. “La situación es malísima -resume Hernán Lucas, de Aquilea-. Respecto del año pasado vengo un 50% abajo. Después de pagar lo básico, a la gente no le queda resto para consumir. La otra vez me comentaba un colega que tiene su negocio en una avenida principal, y abre todos los días rigurosamente a las diez de la mañana, que hubo un día en que hizo la primera venta a las cinco de la tarde. A cada rato me viene a la cabeza la frase de un librero cordobés, que registré en mi libro Música para librerías: ‘De día no pasa nada y a la tarde afloja un poco’”.

Desde finales de 2025, varias distribuidoras de libros tienen más dificultades para cobrar que hace un año y registran una disminución en las liquidaciones mensuales por consignaciones de libros. “Hay que llamar mucho por teléfono, hacer gestiones -dice el responsable de una de ellas-. Esto no es igual para todas las empresas. La capacidad de cobro de Random House o de Planeta, por ejemplo, es muy superior a las de otras”.

Las distribuidoras -con gastos de personal, depósito y logística- son las que se ocupan de llevar las novedades y otros títulos de los catálogos a las librerías bajo distintas formas de comercialización (venta o consignación); algunas representan también sellos extranjeros de España, Chile, Uruguay o México. Las editoriales locales hacen entre un 60 y un 65% de descuento a las distribuidoras, mientras que estas a las librerías, un descuento que va del 30 al 50% sobre el precio de venta al público.

Hay algunas excepciones, entre ellas, la librería de la editorial Eudeba frente a Plaza Congreso. El gerente general, Luis Quevedo, cuenta que comenzaron 2026 vendiendo más que a inicios del año pasado. “Especialmente en la página web -dice-. En febrero estuvimos muy arriba, pero es un mes de bajas ventas para nosotros. El inicio del cuatrimestre superó dos veces las ventas del inicio del cuatrimestre pasado”. Pero una golondrina no hace verano.




jueves, 19 de marzo de 2026

El programa Fellowship FIL Buenos Aires

"La Feria Internacional del Libro, al cumplir 50 años de vida, incorpora Fellowship FIL Buenos Aires en su próxima edición. La novedad fue lanzada por la Fundación El Libro." Tal es el copete de la nota publicada en pasado 16 de marzo en el diario Tiempo Argentino

Fellowship FIL Buenos Aires 2026: ya se conocen los ganadores


La Fundación El Libro lanza su primer programa oficial de Fellowship destinado a profesionales de la industria editorial global. El programa ya había sido anunciado por el presidente de la Fundación El Libro, Christian Rainone en la Feria del libro de Guadalajara del año pasad. En ese momento dijo refiriéndose al Fellowship Fil Buenos Aires 2626: «Era una deuda pendiente para nosotros y me enorgullece muchísimo poder anunciarlo en este ámbito», dijo Christian Rainone cuando anticipó el lanzamiento del programa”.

Fellowship FIL 2026, sus ganadores
Quienes resultaron ganadores fueron: 

Alexia Turín (Italia): editora en Giulio Einaudi Editore. Estudió en Italia y en Francia, y tras licenciarse en Lenguas y Literatura obtuvo un máster en Edición. Es editora en Giulio Einaudi Editore, donde se ocupa de literatura extranjera, con particular atención a la ficción en francés y en español.

Kathleen Merz (Grand Rapids, Michigan, Estados Unidos): editora en Eerdmans Books for Young Readers (EBYR). Es directora editorial de Eerdmans Books for Young Readers. Se incorporó a Eerdmans en 2009 y, desde entonces, ha tenido la oportunidad de trabajar con creadores de todo el mundo en varios títulos galardonados. Estudió literatura y lingüística y, a lo largo de su carrera, ha disfrutado especialmente trabajando en libros traducidos y libros ilustrados de no ficción.

Susana Baptista (Porto, Portugal): editora en Grupo Porto Editora. Editora de libros infantiles con 20 años de experiencia en el sector editorial, se especializa en desarrollar publicaciones que inspiren y cautiven a los lectores jóvenes. Su experiencia abarca la adquisición de derechos, la gestión de licencias, el desarrollo de proyectos internos y el liderazgo de equipos multifuncionales. Como editora en Porto Editora, ha gestionado procesos editoriales y de producción, y h colaborado estrechamente con equipos de marketing y comunicación, y representado a la empresa en ferias internacionales del libro.

Jolijn Swager (Amsterdam, Países Bajos): editora en Volt Children’s Books Es editora de libros infantiles (publishing house Volt) en Amsterdam, Países Bajos. Edita y publica libros para niños de 0 a 20 años, tanto de ficción como de no ficción. Y está convencida de que todo niño merece su libro favorito, y con gusto te ayudaré a encontrarlo.

Leticia Vila-Sanjuán (Nueva York, Estados Unidos): editora en Maria B. Campbell Associates Es Directora de Scouting Internacional en la agencia Maria B Campbell Associates en Nueva York, donde trabaja desde 2020 para editoriales en 19 países, cubriendo los mercados de habla hispana, portuguesa, y Estados Unidos. Nativa de Barcelona, ha trabajado como agente literaria y editora freelance. En 2019 recibió una beca Fulbright para estudiar un master en edición en Pace University en la ciudad de Nueva York.

Rory Williamson (Londres, Reino Unido): editor en Pushkin Press Es editor en Pushkin Press, donde se centra en la ficción literaria y la no ficción traducida, así como en los clásicos modernos. Fue finalista del TA First Translation Prize por coeditar, junto con John Siciliano, la traducción de Gwendolyn Harper de A Last Supper of Queer Apóstoles, de Pedro Lemebel. Ha trabajado en libros de Gabriela Wiener, Leila Guerriero, Agustina Bazterrica y Benjamín Labatut, entre otros.

La próxima edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires se realizará del 23 de abril hasta el 11 de mayo de 2026.

Además de la incorporación de Fellowship FIL Buenos Aires, la Feria promete diversas novedades para festejar su medio siglo de vida.


miércoles, 18 de marzo de 2026

Una entrevista con el editor Juan Casamayor

El 6 de marzo pasado, en las páginas culturales del diario Clarín, de Buenos Aires, el escritor y periodista Osvaldo Aguirre publicó una entrevista con el editor Juan Casamayor (Madrid, 1968), co-fundador, con Encarnación Molina, de la editorial Páginas de Espuma, que actualmente tiene sedes en Madrid, Ciudad de México y Buenos Aires.

 “El boom es de las lectoras y no de las escritoras”

“Me encanta hablar del mundo del libro, de la edición, de ese umbral que el editor comparte con quien escribe”, dice Juan Casamayor (Madrid, 1968). Y no quedan dudas al respecto en cuanto empieza la conversación. Director con Encarnación Molina de Páginas de Espuma, sello de referencia en el género del cuento y en la publicación de las nuevas escritoras latinoamericanas, entiende que el oficio “se define por una capacidad lectora: no solo es una pasión, es una sensibilidad, es situarse en un ámbito atravesado por la lectura”

Casamayor estará en abril en Buenos Aires. “El editor tiene que hablar con libreros, con distribuidores, con organizadores de clubes de lectura y de talleres de escritura creativa. A eso voy”, dice. También para “preparar el desembarco” de un libro de ensayos de Mariana Enríquez previsto para fin de año. Antes, el 19 de marzo, se conocerá el fallo del IX Premio Ribera del Duero que convoca la editorial y alcanza en esta edición una participación récord: 1929 manuscritos.

–¿Cómo fue pensado el premio Ribera del Duero y cómo funciona hoy?
–El premio surge porque dos trenes se chocaron de frente. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Ribera del Duero, el conjunto de las bodegas de la comarca, tenía una política cultural en el cine, en la música y quisieron empezar en la literatura. Por otro lado yo estudiaba la posibilidad de que hubiera un gran premio en torno al libro de cuentos inédito. Quería hacer un premio que estuviera en el mismo mapa del Premio Herralde de novela, un premio de vocación internacional, con un trabajo luego promocional importante y que tuviera dinero detrás. Bajo ese encuentro de ambas iniciativas surge el premio bienal Ribera del Duero. Veinte años después el premio se ha consolidado muchísimo porque en primer lugar es altamente literario y no ha dudado en premiar textos, no nombres. Cuando ganó Samanta Schweblin, en España y en el resto de América no sabían ni siquiera pronunciar su nombre.

–¿Los premios siguen vigentes como mecanismo de promoción y de consagración?
–Haber tenido jurados como Rodrigo Fresán o Mariana Enríquez es de una solvencia literaria enorme y hace al premio confiable. En nuestra página web se pueden consultar además todos los datos, que no los da ningún premio. Cuando creas un premio estás haciendo una promoción, pero si además cuentas con los factores que mencioné tenemos un premio que aúna lo literario con lo promocional. Cada cual que haga el premio como le dé la gana, porque ya sabemos que algunos premios son lo que son. Pero el paso del tiempo pone a cada uno en su sitio. Autoras como Guadalupe Nettel, Liliana Colanzi o Magali Etchebarne van a perdurar, y el premio Ribera del Duero participa de esa vida literaria. Eso es lo que debe ponerse en marcha cuando se toma la decisión de dar un premio.

–Cuando empezó la editorial, el cuento estaba fuera del radar de la industria. ¿Hubo una razón comercial o fue una gran torpeza?
–Cuando llegué al mundo de la edición no entendía por qué había editoriales especializadas en teatro y en poesía pero no en cuento. En la segunda mitad del siglo XX, aun siendo muy importante el cuento en las distintas literaturas latinoamericanas, la gran hegemonía la ganan las novelas. El boom fue una construcción del sector del libro español, con mucho peso de Carlos Barral, Jaime Salinas, doña Carmen Balcells, donde se propulsa mucho la novela. Con la muerte de Franco hay una explosión de la literatura de no ficción, del ensayo, pero llega el desencanto y la gente quiere leer ficción. El ejemplo es Anagrama. Jorge Herralde, que era muy listo, supo cambiar de la no ficción combativa al boom de la novela española. En los años 80 se empiezan a construir dos grandes grupos en España con presencia muy importante en los países latinoamericanos: Planeta, que ya lo venía siendo, y Random House. Cuando llegamos a los 90 se crea la gran frase: el cuento no vende. Han pasado casi 25 años, y el cuento no está en esa situación; si no, Planeta y Random House no se pegarían por Samanta Schweblin. La llegada de las escritoras latinoamericanas con mayor visibilidad y el boom de las lectoras –no de las escritoras– ha hecho que el cuento esté más presente. Pero la novela sigue siendo el canal donde la industria editorial se siente más cómoda; también hay miles de novelas que no venden nada.

–Al margen de la calidad, ¿qué decide una publicación en Páginas de Espuma?
–Estamos hablando de un ámbito muy subjetivo. En Páginas de Espuma no hay una estética predominante, estoy abierto a distintas formas de escritura. Cuando leo un texto y me entran unas ganas enormes de hablar con la persona que lo escribió se pierde un poco el lector y entra a jugar el editor que quiere desentrañar decisiones de escritura y luego incorpora sugerencias. Esa es una parte visceral, luego hay un movimiento más racional: necesito compartir el libro. Los escritores no escriben libros; escriben manuscritos y del manuscrito al libro hay una suerte maravillosa de debate donde no tiene que ganar el editor ni el autor sino el texto. Los autores en general quedan satisfechos de su escritura pero no seguros; y además llegan con un umbral donde todavía son posibles las modificaciones. El escritor es el que toma conciencia de que la escritura puede ser corregida, y en ese escenario mágico se abre el diálogo entre el autor y el editor. Cuanta más experiencia tiene un escritor más exige una lectura detallada no solo del manuscrito sino de toda una obra. Este mes Fernanda Trías está en las librerías de la Argentina; el trabajo fue de un año, a Fernanda la conozco desde principios de este siglo y me he leído todo lo que escribió para editar bien. He visto cómo corrigen sus textos Samanta, Jorge Volpi o Andrés Neuman, un fantástico corrector de sus textos, y puedo poner a disposición todo eso que he heredado o compartido a la hora de hacer un texto nuevo. En esos meses de trabajo me defino como editor.

–¿Por qué, como suele decir, un clásico merece una traducción contemporánea?
–El trabajo que hacemos con los clásicos obedece a varios criterios. Un criterio es tener la totalidad de la obra. Un ejemplo: las cinco mil páginas de Chéjov no estaban publicadas en ningún lado. En el caso de Bradbury, no teníamos una antología cronológicamente ordenada que nos diera una pauta de lo que escribió antes y lo que escribió después. Estoy muy en la idea de actualizar las traducciones no solo porque cambia el habla y la lengua sino porque los traductores hoy en día poseen una bibliografía primaria y secundaria de los autores que en su momento no se tuvo: correspondencia, diarios, libros de viaje. A Julio Cortázar que no lo toque nadie, pero lo amo, pero hemos vuelto a traducir los cuentos de Edgar Allan Poe. Los cuentos de Stefan Zweig estaban traducidos, pero en distintas épocas y con distintos traductores; Páginas de Espuma es la primera que cogió las 1500 páginas y se las asignó a un solo traductor, con lo cual hay una voz. Ese es el trabajo que hacemos con los clásicos: cuentos completos, orden cronológico y traducciones.

–¿Cómo caracteriza el boom de las lectoras?
–Se ha hablado mucho del boom de las escritoras pero las propias escritoras lo niegan con un axioma sencillo: las escritoras escribieron siempre. Otra cosa es que hayan sido olvidadas, silenciadas o censuradas, porque esto ha sido así. El boom latinoamericano del siglo XX es un boom porque lo crea la industria editorial, ¿pero qué ha pasado? Aquí se ha creado un hecho lector y es que ciertos libros están poniendo sobre la mesa mecanismos narrativos, sensibilidades, estéticas, temáticas que están interesando a las lectoras, y las lectoras han pensado con un sentimiento de rebeldía y de pertenencia que ellas leen ese tipo de libros. Además, el habla y la lengua siempre van por delante de nosotros y lo que han hecho las escritoras es acortar esa distancia, las escritoras han dado lenguaje y palabra a situaciones, hechos y sobre todo acciones que no estaban nombradas. Cubierto el primer cuarto del siglo XXI, aunque de forma desigual en algunos países, la entrada de la mujer al mundo laboral es una realidad y eso quiere decir que tiene independencia económica; y por último ha habido una generación de lectoras anidadas en el fantasy, en las sagas fantásticas, que han pasado de forma natural a leer a Mariana Enríquez. Si algo ha pasado en la literatura en español en el siglo XXI es que lo no mimético, lo fantástico, se ha imbricado en la escritura. Esto lo han creado las lectoras, y las editoriales vamos detrás.

–¿Cómo analiza los cambios en la comercialización del libro desde que surgió la editorial, en 1999, hasta hoy?
–El punto de venta de la librería convive desde hace décadas con las grandes cadenas, pero ha aparecido la venta a través de internet impulsada por una falsa necesidad de inmediatez, sobre todo creada por las corporaciones tipo Amazon. Esto va por países: en Ecuador y en México, por ejemplo, casi no hay librerías independientes y el mercado se lo comen las grandes cadenas y la venta on line a través de plataformas; en cambio Argentina, con todo lo que tiene hoy encima, cuenta con una tradición librera magistral y con una red de librerías independientes encomiable. En la Argentina y en los países latinoamericanos hay magníficos profesionales pero falta fortalecer la cadena entre librerías, distribuidoras y editoriales. Y ojo en España con que el editor venda libros en su página web porque los libreros le llaman inmediatamente. A mí eso me parece bien; ahora, me pongo en el lugar de un editor pequeño que hace 500 ejemplares en Perú, donde el 90 % de los libros los venden dos cadenas, ¿qué hace si las cadenas no lo dejan entrar? Bueno, los vende en ferias, en páginas web; también lo entiendo, pero no deja de ser un modelo frágil.

–Si Páginas de Espuma no tiene una línea estética, ¿cómo se define la unidad del catálogo?
La diversidad de propuestas estéticas y temáticas ya en sí habla de una vocación de unidad: intento que mi catálogo sea un diálogo entre distintas estéticas, tengo autores de México al Cono Sur y el que más me importa es un diálogo de orillas simbólicas donde los autores contemporáneos dialogan con los clásicos y dentro de los contemporáneos una autora como Samanta Schweblin puede dialogar con Tamara Silva, esta escritora uruguaya a la que le está yendo muy bien con Larvas. Ese aire de familia, esa atmósfera compartida, hace la unidad del catálogo. Esta idea no es mía sino de Herralde y de Manuel Borrás, editor de Pretextos: el catálogo es el único libro que deberíamos escribir los editores. Si estuviera inclinado a una fórmula literaria única tendría un catálogo cojo, algo faltaría. No me gustan los libros complacientes, me gustan los que crean más preguntas que respuestas, los que me llevan a un campo de extrañamiento.


martes, 17 de marzo de 2026

"Estirar una mano, agarrar un libro al azar, simplemente leerlo"

He aquí la columna publicada el pasado 7 de marzo por Daniel Guebel (foto), en el diario Perfil. Habla de un problema que todos tenemos.

La biblioteca y el tiempo

En mis años tempranos soñaba con apropiarme mágicamente de los superpoderes de los superhéroes de las historietas: quería la capacidad de reducirse hasta el tamaño de un hrönir de Atom, la velocidad increíble de Flash, la elongada capacidad metamórfica de El Hombre Elástico (cuya mayor aptitud sería un secreto inconfesable), pero sobre todo hubiera querido quedarme, aun a riesgo de dejarlo ciego, con su vista de rayos X que lo capacitaba para leer en segundos una biblioteca entera, condensar el saber del mundo en una serie de instantes. Desde luego, no dejaba de llamarme la atención que semejante capacidad de acceso al conocimiento no lo volviera siquiera tan inteligente como Batman, a quien jamás se lo ve tocando un libro. Eso planteaba delicadas cuestiones, entre otras las diferencias entre saber, hacer y placer, y que al menos revelaba que a todo poder lo corteja una pérdida.

A medida que pasaron los años y fui armando mi propia biblioteca pasé por distintas épocas, cada una jalonaba a su manera las etapas de la vida y las circunstancias de lectura. Pero como la columna es breve ahorraré los detalles. Tuve períodos en los que me pasaba el día entero leyendo, de a dos o tres libros por jornada útil. Así y todo, el número de ejemplares que se acumulaban en los estantes comenzó a superar mi capacidad de leerlos, y esa capacidad también decrecía a causa de los trabajos y las distracciones, sin contar con algo que me sucedió a partir de la paternidad. Hasta entonces, mis actividades de escritor no determinaban particularmente mis elecciones de lector. Pero desde entonces, en una especie de vértigo que no ha cesado, mis procesos de escritura me fueron llevando a leer los libros que necesitaba para escribir asuntos novelescos que precisaban informaciones y saberes de los que yo no disponía de antemano. Esa propensión inesperada dirigió mis procedimientos en distintas direcciones “especializadas”, suprimió en gran parte el placer puro de la lectura curiosa y desinteresada y la subordinó a un extraño sistema productivo, el de un escritor que estudia para dar placer a un lector hedónico, semejante al que él mismo era antes de empezar a escribir a tiempo casi completo.

En resumen, decidí tomarme un año sabático y leer lo que iba guardando para tiempos futuros. Volver a los inicios. Estirar una mano, agarrar un libro al azar, simplemente leerlo. Ni más ni menos que eso. Una vez tomada la decisión, prendí la tele: la dilación es una promesa de eternidades, en cambio la lectura es tiempo que el goce desliza entre los dedos que van moviendo las páginas, tiempo fugaz, irrecuperable.

lunes, 16 de marzo de 2026

Si usted es un pelotudo, esta noticia es para usted

La siguiente noticia forma parte del cúmulo de imbecilidades con que la RAE desinforma diariamente en cientos de diarios de Latinoamérica. También refiere el grado de estupidez de los responsables de esos diarios que se hacen eco de estas pavadas. En este caso, el suelto proviene de LM Neuquén, de Argentina, y fue publicado el 12 de marzo pasado. Con criterio netamente colonial, la bajada dice: "La frase que usamos para romper el hielo en el arranque de la jornada tal vez no sea la adecuada en el lenguaje español. Qué dice la RAE". ¡Hay que ser pelotudos!

¿Decir "buen día" es un error? La RAE aclaró la forma correcta de saludar por la mañana

Comenzar la mañana con un saludo es considerado un acto de educación. ¿Pero lo hacemos de forma adecuada? ¿Está bien decir un simple “buen día”? ¿Es correcto este término ya sea para interactuar en persona o a través de aplicaciones de mensajería? Ante esta duda, y como es habitual, la Real Academia Española (RAE) salió a aclarar la situación.

Ante las consultas, la institución cultural encargada de velar por la unidad, el buen uso y la evolución del idioma suele ofrecer explicaciones claras y precisas a través del Diccionario de la lengua española para el uso correcto del lenguaje. Esto se debe a que la riqueza del idioma genera diferencias, lo que lleva a muchas personas a preguntarse si hay una regla clara.

“Buen día” o “buenos días”: cuál es la forma correcta de saludar según la RAE
Ya sea en la calle, en la oficina o incluso con un mensaje virtual, es normal arrancar la mañana con un saludo como mecanismo para romper el hielo, además de cortesía. Algunos eligen decir “buen día” y otros optan por el “buenos días”. Pero, ¿cuál es la opción correcta? Según la RAE, ambas son válidas y aceptadas, aunque hay diferencias geográficas, sociales y culturales.

En España, la forma habitual más utilizada es "buenos días". El organismo precisa que el uso del plural es la opción más predominante dentro de la lengua española debido a la analogía con otras fórmulas de cortesía y salutaciones típicas, como “gracias”, “saludos” y “felicidades”. Así, “buenos días” suena más enfático y cálido.

Por el otro lado, la variante “buen día”, que como fórmula de saludo prácticamente no se usa en España, alterna con buenos días y es más popular en casi toda América, especialmente en países como Argentina y Uruguay. De acuerdo a la RAE, esto se origina por la influencia del italiano, ya que en esa lengua este tipo de fórmulas de saludos emplean siempre el singular, como por ejemplo “buongiorno” o el “bonjour” de Francia.

De esta manera, si bien ambas son correctas, si se quiere utilizar un saludo matutino formal y tradicional, "buenos días" es la forma que mejor lo expresa. Mientras que, a diferencia de la anterior, "buen día" también puede ser empleada para la despedida. Esto refleja una vez más la riqueza y diversidad del idioma español.


viernes, 13 de marzo de 2026

Censura de libros: ¡Canadá, oh Canadá!


La noticia fue lanzada por la agencia española EFE y rebotó en los medios de España e Hispanoamérica. Aquí está, en versión de Cadena 3, que la publicó el 9 de marzo pasado, sin firma. Según la bajada, "La provincia canadiense de Alberta retiró 240 títulos de sus escuelas, incluyendo obras icónicas, debido a una nueva norma que prohíbe materiales con representaciones sexuales explícitas".

Alberta prohíbe libros como 1984 y El cuento de la criada en escuelas

Las versiones gráficas de 1984, de George Orwell, y El cuento de la criada, de Margaret Atwood, han sido retiradas de las escuelas públicas de Alberta, en Canadá, tras la implementación de una normativa que exige ocultar materiales literarios con representaciones sexuales explícitas.

Según datos del Centro de Libertad de Expresión de la Universidad Metropolitana de Toronto, al menos 240 títulos fueron eliminados de bibliotecas escolares en la provincia. Un informe reciente revela que en 2025, los consejos escolares de Canadá recibieron 262 solicitudes para impugnar libros en bibliotecas educativas, de las cuales 240 se originaron en Alberta.

El centro también advierte que no todas las impugnaciones son públicas, lo que sugiere que el número real de títulos retirados podría ser aún mayor.

"Lo especialmente destacable es que 240 de las 262 impugnaciones en bibliotecas escolares (el 92 %) fueron resultado de la orden ministerial en Alberta, y los 240 libros cuestionados fueron retirados de las escuelas, lo que la convierte en la mayor prohibición de libros en la historia de Canadá", señala el informe.

La radiotelevisión pública Canadian Broadcasting Corporation reporta que entre los materiales retirados se incluyen novelas gráficas asociadas a series y películas como Game of ThronesThe Walking DeadFirefly y V for Vendetta, así como adaptaciones ilustradas de relatos clásicos sobre la guerra de Troya.

El gobierno conservador de Alberta anunció en 2025 la prohibición de ciertas novelas gráficas en bibliotecas escolares debido a su contenido sexual, en respuesta a una campaña impulsada por el grupo religioso ultraconservador Action4Canada.

La orden, que comenzó a regir el 5 de enero, establece que las autoridades escolares deben asegurar que cualquier material con "representaciones visuales explícitas de un acto sexual" no esté disponible para los estudiantes dentro de las escuelas. Las obras que contengan contenido sexual no explícito podrán consultarse solo a partir del décimo grado, es decir, por estudiantes de entre 15 y 16 años.

Ante la medida, Atwood reaccionó irónicamente en redes sociales. "Hola niños. El cuento de la criada (el libro, no la serie) ha sido prohibido en Edmonton. ¡No lo lean, se les quemará el pelo! Consigan uno ahora antes de que quemen los libros en público", escribió la autora.

miércoles, 11 de marzo de 2026

Editorial española dedicada a literatura de Taiwán

Javier Castro Bugarín firmó una entrevista realizada con la editora Emilia Pérez (foto), a cargo de la editorial Más al Este. La misma se publicó en el sitio de la Agencia EFE el 9 de febrero pasado.


'Más al Este', una editorial que acerca la literatura de Taiwán al público hispanohablante

Taipéi, 9 feb (EFE).- Amelia Pérez no puede ocultar su cansancio. Sus últimos días en Taipéi han sido un vaivén de reuniones con escritores, negociaciones de derechos y encuentros con agentes y editores. Un oficio duro, sí, pero también satisfactorio: el 14 de febrero llega a librerías la primera novela de su editorial, y su felicidad es absoluta.

"Queríamos que la fecha de publicación coincidiera con San Valentín para reivindicar que no todas las celebraciones de San Valentín son heterosexuales, ni todas las parejas son iguales, ni todas son blancas u occidentales", explica esta editora zaragozana al hablar de Llevo tu nombre grabado, de la autora DiFer.

La obra, basada en la película de temática LGBT más taquillera en la historia de Taiwán, inaugura el catálogo de 'Más al Este', un sello independiente que busca acercar la literatura en lengua china -y especialmente la taiwanesa- al público hispanohablante y tiene previsto publicar otros tres títulos a lo largo de este año.

"Va a ser todo literatura en chino, ya sea de China, de Taiwán o incluso, en el futuro, de Hong Kong; cualquier libro ambientado en esa cultura", señala la fundadora del proyecto en una entrevista con EFE en la capital taiwanesa, adonde viajó la semana pasada para participar en la Feria Internacional del Libro de Taipéi.

Editorial con espíritu familiar
Amelia Pérez vivió casi tres años en Taipéi, recorriendo sus librerías y fascinándose por todas esas joyas que todavía estaban sin traducir. Fue precisamente ese amor por la literatura taiwanesa, sumado al deseo de compartir sus obras favoritas con sus amigos de España, lo que le llevó a poner en marcha una editorial propia, en la que también trabajan sus padres y su hermano.

"Como tenía unos ahorros y ganas de emprender más allá de ser freelance, le propuse a mi familia la idea de crear una editorial y les pareció muy bien", afirma la joven de 27 años, que compagina su labor en 'Más al Este' con su labor como traductora e intérprete.

De hecho, fue ella misma quien tradujo Llevo tu nombre grabado al español, una novela juvenil ambientada en el final de la ley marcial en Taiwán (1949-1987) que sigue a Ahan y Birdy, dos estudiantes de una escuela católica para varones que van descubriendo su sexualidad justo cuando la isla "comienza a abrirse" en lo político y lo social.

Con una tirada inicial de 1.000 ejemplares, algo "bastante ambicioso" para un sello de reciente creación, Pérez pretende demostrar el "espacio, mimo y cariño" que dará a cada uno de los libros que publicará a lo largo de 2026, entre los que también figura La bicicleta robada, de Wu Ming-yi, una de las grandes figuras literarias de Taiwán.

"(Wu Ming-yi) tuvo fe y nos confió un libro con la idea de seguir cediéndonos más títulos si el proyecto funciona. Este tipo de apoyos nos está permitiendo iniciar nuestra trayectoria y demostrar si valemos o no, para que después otros agentes, editoriales o autores puedan elegir trabajar con nosotros", subraya.

Una literatura sobre la "identidad"
La literatura taiwanesa ha ido ganando visibilidad en los últimos años gracias al aumento del turismo, a una mayor presencia de la isla en los medios de comunicación internacionales y a las becas de su Ministerio de Cultura, que facilitan la traducción de más obras y, en consecuencia, la llegada a nuevos lectores.

En contraste con China, que cuenta con una tradición literaria consolidada desde hace siglos, en Taiwán todo es "experimental", apunta Pérez, quien destaca la enorme diversidad de influencias que caracteriza a los autores isleños.

"Taiwán tiene elementos de China, de Japón y de culturas indígenas que conviven y coexisten, y también está el taiwanés, una lengua que ha influido en la forma de pensar de muchos escritores", sostiene a la hora de conversar sobre el contexto cultural local, que ha configurado una narrativa "muy basada en la búsqueda de una identidad".

"Cuando un país ha estado ocupado por otros, necesita encontrarse a sí mismo, y Taiwán, ahora mismo, está en ese proceso. Está recuperando el taiwanés, lo indígena, lo que es suyo de base, y luego aceptando lo que ha venido de fuera y les gusta", sentencia la responsable de un sello que tratará de difundir esa heterogeneidad de voces entre los lectores de España y Latinoamérica.

Una pésima noticia para los traductores

Jeanne Smialek publicó en el New York Times el siguiente artículo que el diario La Nación, de Buenos Aires, reprodujo el pasado 19 de febrero. De acuerdo con la bajada, "Los libros de una editorial francesa se están traduciendo con inteligencia artificial, lo que ha generado polémica entre los profesionales del sector"


¿La IA reemplazará a los traductores? En Europa ya la están usando y hay discusión

La Unión Europea, con sus 27 países y dos decenas de idiomas oficiales, es un centro de la industria de la traducción y la interpretación. Por eso, en Bruselas, La Haya y París, una reciente noticia literaria ha generado mucha discusión.

Harlequin France —proveedor de títulos como Médecins et Célibataires Passion Pour un Inconnu— confirmó hace poco que iba a realizar pruebas con Fluent Planet, una empresa que utiliza la IA para abaratar y agilizar traducciones. La medida fue recibida con indignación y resignación en el sector. Grupos de traductores calificaron de “inaceptable” la decisión de Harlequin de cortar lazos con algunos traductores humanos. Otras editoriales hicieron algo más. Varias se pusieron en contacto con Fluent Planet para preguntar si ellas también podían obtener un presupuesto de traducción asistida por IA. “La demanda está aumentando con mucha rapidez”, dijo Thierry Tavakelian, fundador de Fluent Planet, que utiliza la traducción automática bajo supervisión humana.

La historia de Harlequin France es un ejemplo de cómo la inteligencia artificial está arrasando en el campo de la traducción, mejorando con velocidad la traducción automática, sobre todo en casos en los que se empareja la traducción de idiomas populares, como el inglés y el francés.

El progreso de la tecnología ha suscitado advertencias de que los trabajos de traducción podrían seguir el camino de los conductores de carruajes y los mecanógrafos. Una investigación reciente sobre qué sectores tienen más probabilidades de resultar afectados por la IA generativa identificó la traducción y la interpretación como los más afectados.ios traductores escribieron sobre la “triste noticia”.

“Un día, gracias a la inteligencia artificial, ya no necesitaremos intérpretes”, predijo en septiembre Friedrich Merz, canciller alemán. Pero muchos expertos sugieren que tales predicciones son excesivamente simplistas, argumentando que la IA probablemente cambiará el trabajo lingüístico en lugar de hacerlo obsoleto. Organizaciones multinacionales como la Unión Europea y la OTAN ofrecen una ilustración del cambio.

“La presión es bastante clara”, dijo Anna Wyndham, jefa de investigación de Slator, analista del sector lingüístico. “Pero eso no significa que la profesión se esté hundiendo”.

Muchos traductores y expertos del sector afirman que la destreza humana seguirá siendo necesaria. Hasta ahora, los datos concretos lo respaldan. El empleo en traducción e interpretación ha seguido aumentando en la Unión Europea en los últimos 10 años, según las cifras oficiales. Pero ya se pueden ver focos de cambio, y la inteligencia artificial parece estar afectando a la calidad del empleo.

Una encuesta del sector de la traducción en el Reino Unido sugería que más de un tercio de los traductores habían perdido trabajo a causa de la IA. Una encuesta más amplia, realizada por un consorcio de grupos del sector en la Unión Europea y fuera de ella, reveló que las empresas de traducción, los intérpretes independientes y los departamentos universitarios estaban preocupados por este campo.

Según ese informe, “todos señalan a un uso indiscriminado de la tecnología lingüística, en particular la inteligencia artificial y la traducción automática especializada, para reducir costos y sustituir o minimizar el trabajo de traducción humano”.

Al igual que en otros campos, a los traductores les preocupa que la competencia de la tecnología pueda dificultar la búsqueda de trabajos para principiantes. “Es un poco deprimente”, admitió Apolline Descy, de 26 años, traductora que tiene un máster, pero que ha tenido dificultades para encontrar trabajo en Bruselas.

Muchos amigos traductores de Descy trabajan como profesores de idiomas o han regresado a los estudios, dijo, a pesar de que sus profesores les habían dicho que siempre habría trabajo en la traducción. “Quizá mis profesores eran demasiado optimistas”, dijo.

A diferencia de otros sectores, que apenas están empezando a lidiar con las implicaciones de la IA, la disrupción en la traducción ya está en marcha. Google Translate apareció en 2006 y mejoró rápidamente tras la introducción en 2016 de un modelo de aprendizaje automático más sofisticado. La reducción de costos derivada de la pandemia también hizo que se adoptaran más estas tecnologías.

En los últimos años, las herramientas basadas en IA han mejorado las traducciones digitales y han hecho que los subtítulos en tiempo real sean más precisos.

En algunos pares de lenguas comunes, la calidad de la traducción rivaliza con la humana o es incluso más precisa que esta en algunas pruebas de tareas sencillas, dijo Jarek Kutylowski, fundador de DeepL, una empresa alemana de traducción con IA. “El cambio va a ser profundo”, dijo Kutylowski.

Las computadoras no asumirán automáticamente el trabajo que antes hacían humanos, señaló, y añadió que, como ocurre con los coches autoconducidos, es probable que haya poca tolerancia a los errores cometidos por las máquinas.

Y los expertos predicen ampliamente que los traductores humanos seguirán siendo necesarios para proyectos especializados de alto riesgo, como la traducción gubernamental, lo que convierte a la Unión Europea en un ejemplo de cómo puede evolucionar el sector.

La Unión Europea fue una de las primeras en adoptar la IA. El brazo ejecutivo del bloque, la Comisión Europea, ha estado trabajando en herramientas lingüísticas de inteligencia artificial y lleva años aprendiendo a aplicar las nuevas tecnologías para que la traducción sea más eficaz.

Pero aunque el personal lingüístico de la comisión se ha reducido en los últimos 10 años, no ha desaparecido. Gran parte del trabajo es tan detallado y especializado que, aunque la traducción automática mejore, los humanos deben seguir participando.

“Hay mucha ansiedad”, dijo Guillaume Deneufbourg, traductor autónomo belga que ha trabajado con la comisión, las Naciones Unidas y en muchos proyectos literarios.

Pero, dijo Deneufbourg, por ahora la situación “no es catastrófica”.




martes, 10 de marzo de 2026

Un informe de hábitos de lectura en España

En su edición del 12 de febrero, del eldiario.es, hay un artículo firmado por Carlos Rey sobre los datos del último Informe de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España. 

Sin las mujeres y los jóvenes, apenas se leería en España

Es el mayor termómetro que tenemos para saber cuánto y cómo se lee en nuestro país, y también sirve para desmontar algunos mitos y confirmar unas cuantas certezas. El Informe de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España, preparado por la Federación de Gremios de Editores, nos acerca cada año sus resultados. En el curso pasado ya hablamos de uno de los datos más llamativos, y que nos habla de las ideas preconcebidas de muchos de los que superan ya la treintena: los jóvenes no sólo leen, sino que leen mucho más que otras franjas de edad. En 2025, el informe muestra además un aumento: el 76,9% de los encuestados lee por ocio, un 1,6% más que en el año anterior. La diferencia con la siguiente franja de edad, la de 25 a 65 años, es casi de diez puntos.

Otro de los datos significativos del informe no debería ser ya ninguna sorpresa: las mujeres leen más que los hombres, y además con diferencia: un 72,3% frente a un 59,8%. Pero casi tan revelador como esa cifra es las razones elegidas mayoritariamente por cada sexo para explicar por qué no se lee con más frecuencia: entre ellas, la principal es la falta de tiempo. Entre ellos, la preferencia por otros entretenimientos y la falta de interés.

Ambos datos juntos, lo que simiente la creencia popular y lo que confirma algo siempre sospechado, nos dan también una imagen que no siempre concuerda con lo que nos encontramos en las librerías. Si es cierto que en los últimos años el fenómeno young adult ha crecido enormemente, con las editoriales buscando explotar el filón de esos jóvenes que muchos pensaban que solo miraban TikTok, pero a los que nadie parecía prestarles atención cuando sostenían un libro en la mano, la oferta que llega a las librerías cada vez es eminentemente adulta. Esto es, escrita por adultos y pensada en un público que ya peina canas.

Por otro lado, si bien cada vez se publican más autoras, los autores siguen siendo mucho más numerosos, y las figuras literarias más respetadas siguen siendo en su mayoría hombres. Por supuesto, los jóvenes y las mujeres no solo leen a jóvenes o mujeres, pero hay una desconexión entre lo que se publica y quienes lo leen. Cada vez menor, podemos argumentar, pero la sigue habiendo.