viernes, 20 de marzo de 2026
Ésta es la bonanza que Milei trajo a la Argentina
jueves, 19 de marzo de 2026
El programa Fellowship FIL Buenos Aires
Fellowship FIL Buenos Aires 2026: ya se conocen los ganadores
miércoles, 18 de marzo de 2026
Una entrevista con el editor Juan Casamayor
El 6 de marzo pasado, en las páginas culturales del diario Clarín, de Buenos Aires, el escritor y periodista Osvaldo Aguirre publicó una entrevista con el editor Juan Casamayor (Madrid, 1968), co-fundador, con Encarnación Molina, de la editorial Páginas de Espuma, que actualmente tiene sedes en Madrid, Ciudad de México y Buenos Aires.
“El boom es de las lectoras y no de las escritoras”
martes, 17 de marzo de 2026
"Estirar una mano, agarrar un libro al azar, simplemente leerlo"
He aquí la columna publicada el pasado 7 de marzo por Daniel Guebel (foto), en el diario Perfil. Habla de un problema que todos tenemos.
La biblioteca y el tiempo
En mis años tempranos soñaba con apropiarme mágicamente de los superpoderes de los superhéroes de las historietas: quería la capacidad de reducirse hasta el tamaño de un hrönir de Atom, la velocidad increíble de Flash, la elongada capacidad metamórfica de El Hombre Elástico (cuya mayor aptitud sería un secreto inconfesable), pero sobre todo hubiera querido quedarme, aun a riesgo de dejarlo ciego, con su vista de rayos X que lo capacitaba para leer en segundos una biblioteca entera, condensar el saber del mundo en una serie de instantes. Desde luego, no dejaba de llamarme la atención que semejante capacidad de acceso al conocimiento no lo volviera siquiera tan inteligente como Batman, a quien jamás se lo ve tocando un libro. Eso planteaba delicadas cuestiones, entre otras las diferencias entre saber, hacer y placer, y que al menos revelaba que a todo poder lo corteja una pérdida.
A medida que pasaron los años y fui armando mi propia biblioteca pasé por distintas épocas, cada una jalonaba a su manera las etapas de la vida y las circunstancias de lectura. Pero como la columna es breve ahorraré los detalles. Tuve períodos en los que me pasaba el día entero leyendo, de a dos o tres libros por jornada útil. Así y todo, el número de ejemplares que se acumulaban en los estantes comenzó a superar mi capacidad de leerlos, y esa capacidad también decrecía a causa de los trabajos y las distracciones, sin contar con algo que me sucedió a partir de la paternidad. Hasta entonces, mis actividades de escritor no determinaban particularmente mis elecciones de lector. Pero desde entonces, en una especie de vértigo que no ha cesado, mis procesos de escritura me fueron llevando a leer los libros que necesitaba para escribir asuntos novelescos que precisaban informaciones y saberes de los que yo no disponía de antemano. Esa propensión inesperada dirigió mis procedimientos en distintas direcciones “especializadas”, suprimió en gran parte el placer puro de la lectura curiosa y desinteresada y la subordinó a un extraño sistema productivo, el de un escritor que estudia para dar placer a un lector hedónico, semejante al que él mismo era antes de empezar a escribir a tiempo casi completo.
En resumen, decidí tomarme un año sabático y leer lo que iba guardando para tiempos futuros. Volver a los inicios. Estirar una mano, agarrar un libro al azar, simplemente leerlo. Ni más ni menos que eso. Una vez tomada la decisión, prendí la tele: la dilación es una promesa de eternidades, en cambio la lectura es tiempo que el goce desliza entre los dedos que van moviendo las páginas, tiempo fugaz, irrecuperable.
lunes, 16 de marzo de 2026
Si usted es un pelotudo, esta noticia es para usted
La siguiente noticia forma parte del cúmulo de imbecilidades con que la RAE desinforma diariamente en cientos de diarios de Latinoamérica. También refiere el grado de estupidez de los responsables de esos diarios que se hacen eco de estas pavadas. En este caso, el suelto proviene de LM Neuquén, de Argentina, y fue publicado el 12 de marzo pasado. Con criterio netamente colonial, la bajada dice: "La frase que usamos para romper el hielo en el arranque de la jornada tal vez no sea la adecuada en el lenguaje español. Qué dice la RAE". ¡Hay que ser pelotudos!
viernes, 13 de marzo de 2026
Censura de libros: ¡Canadá, oh Canadá!
Las versiones gráficas de 1984, de George Orwell, y El cuento de la criada, de Margaret Atwood, han sido retiradas de las escuelas públicas de Alberta, en Canadá, tras la implementación de una normativa que exige ocultar materiales literarios con representaciones sexuales explícitas.
Según datos del Centro de Libertad de Expresión de la Universidad Metropolitana de Toronto, al menos 240 títulos fueron eliminados de bibliotecas escolares en la provincia. Un informe reciente revela que en 2025, los consejos escolares de Canadá recibieron 262 solicitudes para impugnar libros en bibliotecas educativas, de las cuales 240 se originaron en Alberta.
El centro también advierte que no todas las impugnaciones son públicas, lo que sugiere que el número real de títulos retirados podría ser aún mayor.
"Lo especialmente destacable es que 240 de las 262 impugnaciones en bibliotecas escolares (el 92 %) fueron resultado de la orden ministerial en Alberta, y los 240 libros cuestionados fueron retirados de las escuelas, lo que la convierte en la mayor prohibición de libros en la historia de Canadá", señala el informe.
La radiotelevisión pública Canadian Broadcasting Corporation reporta que entre los materiales retirados se incluyen novelas gráficas asociadas a series y películas como Game of Thrones, The Walking Dead, Firefly y V for Vendetta, así como adaptaciones ilustradas de relatos clásicos sobre la guerra de Troya.
El gobierno conservador de Alberta anunció en 2025 la prohibición de ciertas novelas gráficas en bibliotecas escolares debido a su contenido sexual, en respuesta a una campaña impulsada por el grupo religioso ultraconservador Action4Canada.
La orden, que comenzó a regir el 5 de enero, establece que las autoridades escolares deben asegurar que cualquier material con "representaciones visuales explícitas de un acto sexual" no esté disponible para los estudiantes dentro de las escuelas. Las obras que contengan contenido sexual no explícito podrán consultarse solo a partir del décimo grado, es decir, por estudiantes de entre 15 y 16 años.
Ante la medida, Atwood reaccionó irónicamente en redes sociales. "Hola niños. El cuento de la criada (el libro, no la serie) ha sido prohibido en Edmonton. ¡No lo lean, se les quemará el pelo! Consigan uno ahora antes de que quemen los libros en público", escribió la autora.
miércoles, 11 de marzo de 2026
Editorial española dedicada a literatura de Taiwán
Javier Castro Bugarín firmó una entrevista realizada con la editora Emilia Pérez (foto), a cargo de la editorial Más al Este. La misma se publicó en el sitio de la Agencia EFE el 9 de febrero pasado.
Una pésima noticia para los traductores
Jeanne Smialek publicó en el New York Times el siguiente artículo que el diario La Nación, de Buenos Aires, reprodujo el pasado 19 de febrero. De acuerdo con la bajada, "Los libros de una editorial francesa se están traduciendo con inteligencia artificial, lo que ha generado polémica entre los profesionales del sector"
martes, 10 de marzo de 2026
Un informe de hábitos de lectura en España
En su edición del 12 de febrero, del eldiario.es, hay un artículo firmado por Carlos Rey sobre los datos del último Informe de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España.
Es el mayor termómetro que tenemos para saber cuánto y cómo se lee en nuestro país, y también sirve para desmontar algunos mitos y confirmar unas cuantas certezas. El Informe de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en España, preparado por la Federación de Gremios de Editores, nos acerca cada año sus resultados. En el curso pasado ya hablamos de uno de los datos más llamativos, y que nos habla de las ideas preconcebidas de muchos de los que superan ya la treintena: los jóvenes no sólo leen, sino que leen mucho más que otras franjas de edad. En 2025, el informe muestra además un aumento: el 76,9% de los encuestados lee por ocio, un 1,6% más que en el año anterior. La diferencia con la siguiente franja de edad, la de 25 a 65 años, es casi de diez puntos.
Otro de los datos significativos del informe no debería ser ya ninguna sorpresa: las mujeres leen más que los hombres, y además con diferencia: un 72,3% frente a un 59,8%. Pero casi tan revelador como esa cifra es las razones elegidas mayoritariamente por cada sexo para explicar por qué no se lee con más frecuencia: entre ellas, la principal es la falta de tiempo. Entre ellos, la preferencia por otros entretenimientos y la falta de interés.
Ambos datos juntos, lo que simiente la creencia popular y lo que confirma algo siempre sospechado, nos dan también una imagen que no siempre concuerda con lo que nos encontramos en las librerías. Si es cierto que en los últimos años el fenómeno young adult ha crecido enormemente, con las editoriales buscando explotar el filón de esos jóvenes que muchos pensaban que solo miraban TikTok, pero a los que nadie parecía prestarles atención cuando sostenían un libro en la mano, la oferta que llega a las librerías cada vez es eminentemente adulta. Esto es, escrita por adultos y pensada en un público que ya peina canas.
Por otro lado, si bien cada vez se publican más autoras, los autores siguen siendo mucho más numerosos, y las figuras literarias más respetadas siguen siendo en su mayoría hombres. Por supuesto, los jóvenes y las mujeres no solo leen a jóvenes o mujeres, pero hay una desconexión entre lo que se publica y quienes lo leen. Cada vez menor, podemos argumentar, pero la sigue habiendo.