En la entrada de este blog, correspondiente al pasado 27 de marzo pasado, nos ocupamos brevemente de Antonio J. Rodríguez, un joven petimetre (nació en Oviedo, España, en 1987), que se apresta a visitar Buenos Aires para ver qué partido puede sacarle al turismo.
Rodríguez tuvo su breve momento estelar en España cuando el muy llorado editor Claudio López, desde Mondadori y luego desde Penguin Random House, le dieron una oportunidad. Así, publicó Exhumación (con Luna Miguel, autora con la que estaba ligado sentimentalmente, hija de los dueños de El Gaviero, una pequeña editorial especializada de Almería y también protegida de Rodríguez; 2010), El principio de incompetencia (novela que se sospecha autobiográfica; 2013) y Candidato ( 2018), además de los ensayos La nueva masculinidad de siempre (2020) y El dios celoso (2024).
Según su CV, durante un tiempo, con Luna Miguel, dirigió el sello editorial Caballo de Troya, un subsello de Penguin Random House, dedicado a publicar a jóvenes, aparentemente por el mero hecho de ser jóvenes. Lo que no se dice es que fue apenas por dos años y en el marco de una renovación constante de editores. De acuerdo con la presentación que hace PRH, el subsello fue creado en 2004 para la publicación de "autores españoles o latinoamericanos como Mercedes Cebrián, Elvira Navarro, Fernando San Basilio, Óscar Aibar, Natalia Carrero, Iosi Havilio, Alberto Lema, Javier Pascual, Pelayo Cardelús, Damián Tabarovsky, Lolita Bosch, Milo J. Krmpotic, Teresa Aranguren, Miguel Ángel Ortiz o Marcelo Lillo". Estos, "encontraron en su catálogo la hospitalidad necesaria para sus propuestas, el apoyo necesario para el afianzamiento de sus trayectorias o un primer impulso. En junio de 2014, Constantino Bértolo, alma del proyecto desde su fundación, se jubiló y se anunció un nuevo modo de trabajar: cada año un autor sería invitado a participar en el sello como editor y así poder ahondar en la idea esencial de Caballo de Troya como plataforma editorial para nuevas voces literarias hispánicas y caldo de cultivo de nuevas voces literarias. Así, desde 2015, los editores invitados que se han ido sucediendo al cargo de la selección del catálogo para cada ejercicio han ido siendo Elvira Navarro, Alberto Olmos (2016), Lara Moreno (2017), Mercedes Cebrián (2018), Luna Miguel y Antonio J. Rodríguez (2019 y 2020), y en 2021, Jonás Trueba".
Luego, en 2025, Rodríguez lanzó Alighiera, una empresa de servicios a editoriales donde, entre muchas otras lindezas, propone la Inteligencia Artificial para mejorar la productividad. Dicho en criollo, se caga olímpicamente en los traductores literarios, una práctica ya instalada en España. Así, luego de someter textos en las más diversas lenguas a algún motor de IA, relega a los traductores al nivel de editores especializados en corrección, con una paga muy inferior a la que les correspondería si fueran contratados para traducir.
En una reciente entrevista con Juan Carlos Saloz Barcelona, de La Vanguardia, respondió una serie de preguntas. Entre otras:
"¿Qué es Alighieria?¿Cómo funciona exactamente?
¿En qué se diferencia de ChatGPT u otros modelos de lenguaje directos?
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