miércoles, 27 de marzo de 2024

El fantasma de la Cancillería y el Programa Sur

El pasado 25 de marzo, el diario Clarín, de Buenos Aires, en su habitual estilo desinformado, publicó el siguiente artículo, sin firma, en el que una fuente innominada defiende lo que está haciendo la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería argentina. 

El gobierno derrumba el presupuesto para traducir literatura argentina a un 10%

Contraer el prespuesto tanto como se pueda. La orden que el presidente Javier Milei a todos los ministerios también alcanza a la Cancillería. El Programa Sur de traducciones, reconocido por ser una de las pocas políticas culturales que ha sobrevivido a todos los cambios de gobierno y que comenzó cuando Magdalena Faillace estuvo al frente de la Dirección de Asuntos Culturales (DiCul), se achicará notoriamente en el presupuesto de este año.

Si durante la gestión de la extitular del área Paula Vázquez el Programa Sur recibió 300 mil dólares para traducir libros de autores argentinos a distintos idiomas, el Ministerio de Relaciones Exteriores dispuso que este año dispondrá de 30 mil dólares aproximadamente. Así lo confirmaron a Clarín Cultura fuentes de la DiCul.

Pero no todo está perdido. Además de ese presupuesto, que es el segundo más importante que la DiCul destina a la difusión de la cultura y el arte en el exterior, las fuentes dijeron: “Vamos a insertar la difusión del libro a través de las traducciones en otro programa más amplio de otra área de la Cancillería que es el Plan Libro Argentino. El Programa Sur continuará, no se suspende ni se da de baja, porque cuando se traduce un libro se difunde la cultura argentina”.

La inversión más alta de la DiCul es en el envío argentino a la 60º Bienal de Arte de Venecia que, este año, ha tenido un profuso financiamiento privado. El equipo de Luciana Lamothe ya está en Italia trabajando en el armado y montaje de su instalación “Ojalá se derrumben las puertas” en el Pabellón Argentino de los Arsenales, cuyo catálogo se presenta esta semana.

“Estamos trabajando en una ampliación de este Programa que no solo incluya traducciones sino también en los derechos”, dijeron las fuentes de DiCul. Claro, siempre y cuando la editorial que publicó la obra solicitada no tenga esos derechos.

Hasta no tener bien definido el presupuesto asignado al Programa Sur la DiCul no hará la convocatoria.

El año último, la gestión de Paula Vázquez –siempre según la información recogida por Clarín Cultura– dispuso de aproximadamente 3.200 dólares por libro traducido.

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Lo que sigue es la cobertura que, sobre el mismo tema realizó Luciano Sáliche para Cultura InfoBAE, el 26 de marzo.

Reducen a un 10% el Programa Sur, destinado a traducir literatura argentina

Cuando la Cámara Argentina del Libro se reunió con la nueva directora de Asuntos Culturales, Alejandra Pecoraro, hace un mes y medio, la respuesta que recibieron los representantes de la industria editorial ante la pregunta por las políticas públicas de traducción fue concreta y conocida: “No hay plata”. Desde entonces, la prioridad fue la Bienal de Venecia, a la que destinarían casi la mitad del presupuesto. ¿Qué pasará con el Programa Sur, la herramienta que, desde 2009, apoya a escritores y editores a llegar a otras lenguas, a posicionar a la literatura argentina en el mundo? Su presupuesto se reducirá a un 10%.

“Si el año pasado hubo un presupuesto de cerca de 320 mil dólares y este año va a pasar a ser de 30 mil, y si el año pasado se tradujeron más de 120 libros, entonces este año van a ser aproximadamente 10 libros. A los números me remito: están desguazando de una manera brutal”, dice Juan Manuel Pampín, actual presidente de la cámara. “Nos dicen que tienen que hacer un recorte, que hay un compromiso asumido y que se ven en la obligación de recortar la participación en ferias internacionales, como es el caso de Bolonia, que es ahora; también Frankfurt y Guadalajara, que vienen un poquito más adelante”, agrega.

Para Paula Vázquez, la directora saliente de Asuntos Culturales que es además escritora y librera, “Programa Sur es una de las principales herramientas de diplomacia cultural que tiene nuestro país. Es un programa reconocido internacionalmente, modelo para la región, que además de ser una herramienta clave para la difusión de nuestra cultura genera recursos genuinos a partir de la venta de derechos. Casi todas las obras que quedaron finalistas del Booker se tradujeron gracias a Programa Sur”. Y agrega: “A partir de este programa, Scorsese va a filmar una película basada en un libro de Ariana Harwicz”. Se refiere a Matate, amor.

En agosto, la Fundación TYPA presentó La extraducción en la Argentina III (2010–2022), una investigación sobre las traducciones de la literatura argentina. En el período 2010-2022 se vendieron un total de 1787 licencias cuyo promedio anual es de 149 y un total de 1224 títulos con 102 de promedio anual. El informe abre con esta pregunta: “¿Cómo llegan los autores y autoras argentinos a ser traducidos a otras lenguas?” Una de las respuestas es el Programa Sur. En ese entonces, Gabriela Adamo, una de las investigadoras, le dijo a Infobae Cultura que “lo más reconfortante fue ver cómo año tras año siempre un poco más se traduce”.

El último ejemplo es Selva Almada, que acaba de ser nominada al Booker Internacional por Not a River (No es un río), traducida con apoyo del programa por Charco Press, una editorial independiente radicada en Edimburgo. Según el informe, en los doce años señalados Italia compró el 26.6% de los derechos vendidos y Estados Unidos el 18.2: las dos editoriales más compradoras fueron italianas (Edizioni Sur y Edizioni Arcoiris), seguidas por dos estadounidenses (New Directions y Open Letter). Le siguen Francia con 14.2, Brasil con 10.4, Alemania con 9.8, Reino Unido con 7.0 y Bulgaria con 5.7.

“Nosotros lo entendemos como una política de Estado —dice Pampín— que se había podido sostener en el tiempo. Se había iniciado durante el gobierno de Cristina Kirchner, luego se continuó con el programa en el gobierno de Mauricio Macri y ahora lo que vemos es un desguace absoluto. Hay que entender algo: Argentina no es un país central. La gente hoy por hoy mira más hacia México, hacia Colombia, hacia España. Nosotros estamos trabajando en la edición argentina y pretendemos seguir haciéndolo. Y con calidad. Cuando buscamos promocionar nuestros autores hacia afuera, esto es parte fundamental”.

“Nosotros lo entendemos como una política de Estado —dice Pampín—, desde el gobierno de Cristina Kirchner al de Mauricio Macri. Pero ahora lo que vemos es un desguace absoluto. La continuidad de las políticas públicas, sobre todo en comercio exterior, es fundamental: cuesta mucho recuperar o trabajar en nuevos mercados. Es una herramienta muy potente de venta y difusión. Es lo mismo que hacemos cuando traemos cosas de otros países. Hay que entender algo: Argentina no es un país central. Hoy la gente mira más hacia México, Colombia, España... Cuando buscamos promocionar nuestros autores hacia afuera, esto es parte fundamental”.

Según un artículo publicado en Clarín, desde Asuntos Culturales aseguraron que el impulso va a estar “en otro programa más amplio de otra área de la Cancillería que es el Plan Libro Argentino”, que viene de antes y busca la “internalización (sic) de la cultura argentina”. El año pasado, a partir de este Plan, cuatro editoriales argentinas viajaron a la Feria de Frankfurt. Siguiendo el slogan de “no hay plata” y el ajuste que el gobierno de Javier Milei lleva como bandera, la pregunta que queda abierta es si el recorte es para el Programa Sur o al presupuesto total de la Cancillería. Infobae Cultura se comunicó con las autoridades pero no obtuvo respuesta.

5 comentarios:

  1. No veo muchas contradicciones entre las dos notas.

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    1. En la nota de Clarín faltan datos que están presentes en la de Cultura InfoBAE, empezando por la firma de quien escribe y los datos que ofrece el entrevistado. No se habla de contradicciones, sino de distintos niveles de información.

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  2. Ah no había entendido, su lucidez me abruma

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  3. Se le escapó una errata: el Plan Libro Argentino busca la internacionalización, no la internalización

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  4. Bueno, la errata estaba en el original. Yo sólo la reproduje.

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