viernes, 21 de agosto de 2026
Atención traductores del coreano al castellano: hay noticias auspiciosas
jueves, 20 de agosto de 2026
Vargas Llosa en quechua
miércoles, 19 de agosto de 2026
Paradojas del oficio de traductor
martes, 18 de agosto de 2026
Como siempre, el hilo se corta por lo más fino
Todo permite suponer que el hilo se corta por lo más fino, y que lo más fino son los que escriben traducen los libros. A esa gente, a diferencia de las papeleras, las imprentas y las encuadernadoras, se los puede ningunear.
Pasado el peligro, todos los que eran humanistas que se llenaban la boca hablando de la bibliodiversidad, ahora vuelven al negocio (probablemente, ruinoso para la mayoría, pero negocio al fin) y se niegan siquiera a considerar discutir la cuestión de los porcentajes. Y los escritores y traductores, cuyas asociaciones participaron en la defensa de la ley, se llaman a silencio de puro cagones, no sea que se queden sin la mísera porción que les corresponde dos veces por año con el pago posdatado de derechos de autor.
Jorge Fondebrider
lunes, 17 de agosto de 2026
"Una universidad inglesa descubrió que el destino de su autoridad dependía de un oso ausente en el reglamento."
El oso de Byron
John Irving confesó una vez que cuando una novela suya comienza a perder impulso o amenaza con empantanarse, hace aparecer un oso. El animal altera el equilibrio de la historia y obliga a los personajes a reaccionar. La narración recupera velocidad. Resulta difícil encontrar una mejor definición del oficio de novelista: saber qué elemento inesperado necesita un relato para ponerse otra vez en movimiento. Mucho antes de que Irving descubriera ese procedimiento, Lord Byron había comprendido que un oso también podía resolver problemas fuera de la literatura.
viernes, 14 de agosto de 2026
"Lo que vamos a valorar en el futuro, estoy convencido, es aquello que nace de la imperfección humana"
jueves, 13 de agosto de 2026
miércoles, 12 de agosto de 2026
"La obra de Homero viene siendo filmada en varias docenas de versiones, muchas de ellas en Hollywood, y cada una ha representado su época"
El veterano Mirko Lauer (foto) es uno de los más importantes escritores, ensayistas y traductores peruanos de las últimas décadas. El pasado 5 de agosto, publicó en el diario La República, de Perú, la siguiente columna de reflexión a propósito de la película de Christopher Nolan, que adapta a la pantalla La Odisea, de Homero, por enésima vez. A su vez, se hace eco de la polémica generada por Emily Wilson, traductora de la obra y de las respuestas que recibió de parte de escritores y colegas (ver entrada del 6 de agosto de este año, en este mismo blog).
martes, 11 de agosto de 2026
Paco Ignacio Taibo II, director del FCE de México, en la Feria del Libro de Guatemala
El escritor mexicano Paco Ignacio Taibo II, director del Fondo de Cultura Económica, de México, visitó la Feria del Libro de Guatemala. Allí, tal como lo refiere el siguiente artículo sin firma, construido a partir de cables de la agencia española EFE y publicado el pasado 5 de agosto por el diario Clarín, de Buenos Aires, se refirió a lo que significan los libros en las comunidades menos favorecidas y las estrategias que impulsa para generar interés en la lectura.
lunes, 10 de agosto de 2026
"Los textos generados por inteligencia artificial eran fáciles de leer y asimilar"
viernes, 7 de agosto de 2026
A propósito del Booker Prize
Puestos a hacer historia, el Booker Prize se creó en 1969 patrocinado por la empresa británica Booker McConnell, dedicada al comercio y la agroindustria. El primer ganador fue P. H. Newby por la novela Something to Answer For. En 2002 el patrocinio quedó en manos del Man Group ("una empresa gestora global de inversiones alternativas, dedicada a buscar valor a largo plazo, signifique esto lo que signifique"), y el galardón pasó a llamarse Man Booker Prize. Luego, en 2019 la Crankstart Foundation ("una fundación familiar de San Francisco, dedicada a fortalecer los pilares de una sociedad justa: un acceso más amplio a una mejor educación, empleos con perspectivas de ascenso, seguridad habitacional, bienestar social y la protección de los derechos civiles") asumió el patrocinio. Desde entonces, el premio recuperó el nombre de Booker Prize. Se lo considera el más importante premio literario de la lengua inglesa.
Casi el único criterio que predominó desde sus inicios fue el de la lengua. Si bien durante los primeros años el premio era sólo para autores de la Commonwealth, Irlanda, Zimbabue y Sudáfrica, en 2014, se decidió que estaba abierto a la participación de cualquier escritor, independientemente de su nacionalidad, siempre que la obra hubiera sido escrita originalmente en inglés y publicada en el Reino Unido o Irlanda.
Resulta importante con confundir el Booker Prize con el International Booker Prize, que distingue obras de ficción traducidas al inglés y que otorga un premio económico compartido entre el autor y el traductor, destacando la importancia de la traducción literaria.
Como todos los premios, el Booker Prize tiene jurados designados por el administrador del premio. Suelen ser escritores, críticos literarios, académicos, periodistas culturas, libreros y, últimamente, personalidades públicas con reputación de lectores. Son cinco o seis individuos que, luego de leer deciden entre 12 o 13 novelas (que constituyen la longlist), que luego se reducen a 6 finalistas (shortlist), de donde sale el ganador o la ganadora.
El ganador del premio recibe 50.000 libras esterlinas. Los otros cinco finalistas, 2.500 libras y un ejemplar de la novela presentada especialmente encuadernado. Con todo, todos los participantes elegidos en las distintas instancias del premio recibe una enorme atención pública que se traduce en ventas, traducciones y, por lo tanto, reconocimiento internacional.
A modo de observación, y para que quede constancia, todos los premios literarios que se otorgan en el mundo dependen del conocimiento y gusto de los jurados, por lo que hay una relación directa entre quien premia y lo que se premia, que uno podría remontar a quienes eligen a los jurados. En algunos casos, hay suerte y en otros, no. Para no mencionar los muchos compromisos existentes entre los premios y las editoriales que, en algunos casos, como el del Premio Planeta, son motivo de frecuentes escándalos.
Todo esto nos lleva a una verdad de Perogrullo que, prensa mediante, no siempre se suele tener en cuenta: una cosa es la literatura y otra el negocio que se arma a su alrededor. La literatura puede seguir siendo una forma de cultura; los negocios, no. Borges solía decir que, a veces, a pesar de que un escritor reciba un premio, puede no ser malo. Basta con tenerlo en claro para no comprar espejitos de colores. Las mesas de oferta, en todo el mundo, están llenas de libros premiados
Jorge Fondebrider
jueves, 6 de agosto de 2026
"Los traductores humanos eran estudiosos de los autores y de sus idiomas"
El pasado 4 de agosto, la periodista María Elena Polack publicó en el diario La Nación, de Buenos Aires, la siguiente columna sobre traducción.
Traducción desangelada
Cada día me atraen más las librerías de usados. Y no es por una cuestión económica, o no únicamente, sino por una cuestión editorial. Las traducciones son muy desangeladas, casi las básicas de Google. En los últimos tiempos me he topado con novelas que me obligaron a ir al diccionario a buscar el significado de un modismo que no encajaba dentro de mi humilde saber del español que se habla por estas tierras. Hay excepciones, por supuesto, pero requieren de un tiempo de búsqueda y atención que no siempre tengo en los fines de semana. Entonces, a la salida de algún teatro por la calle Corrientes, me zambullo en alguna de las “librerías de viejo” para sorprenderme con alguna novela clásica. Nada es más disruptivo que una obra creada antes de que existiera tanta tecnología: la cantidad de objetos inventados por quienes no llegaron a conocer un avión o un cohete a la Luna deslumbran. Quien se animó a imaginar La vuelta al mundo en 80 días y después se sumergió, sin que existiera aún una nave que se lo permitiera para cumplir Veinte mil leguas de viaje submarino, me emociona. ¡Cuánta creatividad! Y lo imperdible: los traductores, humanos, eran estudiosos de los autores y de sus idiomas.