martes, 8 de septiembre de 2020

El traductor Norman Thomas di Giovanni y una versión de las "notas al pie", según Borges


Entre los muchos méritos del escritor Fernando Sorrentino, está el de haber realizado uno de los mejores libros de conversaciones con Jorge Luis Borges que existen. Por eso, su opinión sobre el autor de El Aleph siempre interesa. El pasado 30 de agosto publicó el siguiente artículo en el diario La Prensa, de Buenos Aires, donde se cuenta una feroz anécdota que tiene como protagonista a Norman Thomas di Giovani (1933-2017), traductor estadounidense de algunas de las principales obras de Borges (Doctor Brodie’s Report , The Congress, The Aleph and Other Stories, A Universal History of Infamy y The Book of Sand).

El cuento de Borges sobre “el cuento de Borges”

Como se sabe, Norman Thomas di Giovanni tradujo al inglés una parte muy considerable de la obra de Jorge Luis Borges. Entregado a esa labor, estuvo, hacia el año 1970, residiendo bastante tiempo en Buenos Aires.

Yo lo conocí, vi cómo trabajaba y puedo asegurar que el hombre era inteligente, culto y capaz, y muy puntilloso en su tarea.

Por razones que ignoro, lo cierto es que la relación amistosa entre Borges y di Giovanni terminó por deteriorarse, y que el escritor argentino quedó resentido con su traductor norteamericano.

Por tal motivo, años más tarde consideró oportuno revelar cierta anécdota. Ésta se halla en las páginas 36-38 del volumen de Roberto Alifano El humor de Borges (Buenos Aires, Proa, 2000), lectura que, dicho sea de paso, me permito recomendar fervorosamente.

Borges y Alifano están conversando sobre el hábito de tomar mate, los errores que se cometen en su preparación, las ácidas consecuencias de una ingesta exagerada, etcétera. Ahora bien, el mate no sólo es la infusión sino también el receptáculo en que se lo bebe. La estricta ortodoxia indica que éste debe ser una calabaza; la heterodoxia puede adquirir diversas formas reprobables (un jarrito celeste, en el caso del don Isidro Parodi de los Seis problemas; un mate de madera, en el del autor de este artículo; y hasta –horresco referens– un vasito de vidrio en los ejemplos más heréticos).

Habla Borges:
–Yo tenía dos clases de mate, uno tipo galleta, y otro común, tipo jarrito. Ahora, caramba, he perdido ese hábito –se lamenta–. No me cae bien; aunque a veces suelo incurrir en algunos mates, quizá para despuntar el vicio, como decía mi madre.

Borges hace una pausa, ríe pícaramente y sigue hablando.

–¿Yo no le conté a usted lo que me pasó con di Giovanni? –comenta–. Bueno, él había traducido un libro mío al inglés. En uno de los relatos hay un indio que queda moribundo después de una batalla; se arrastra hasta el degollador y pide que lo terminen de matar. Dice así: “Mate, capitanejo Payé quiere morir”. ¿Sabe qué puso di Giovanni, en un llamado que hizo al pie del libro?: “Mate: infusión criolla que se succiona con un adminículo llamado bombilla”. A mí me parece asombroso que no se diera cuenta de que lo que pedía el indio era que lo mataran y no que le cebaran unos mates… No sé, era como si pidiera una cerveza Quilmes o una ginebra Bols.

No puede negarse que la historieta es graciosa.

Sin embargo, las cosas sucedieron de manera muy diferente.

Primero, les sugiero a los amigos curiosos que, en las obras de Borges traducidas al inglés por di Giovanni, busquen esa llamada al pie de página, para verificar exactamente cómo es la cita.

En seguida les digo que fracasarán en su busca. No existe tal nota al pie debido a que no existe traducción de ese cuento al inglés.

Y no existe tal traducción al inglés debido a que jamás existió ese texto en español.

Mientras un segmento del cerebro de Borges exponía ante Alifano qué clases de mate tenía en su casa, otro segmento inventaba simultáneamente la realidad del cuento, el episodio, el capitanejo, su nombre, la súplica, la traducción al inglés, la nota a pie de página.

La alegría de improvisar, el gusto por la hipérbole, el placer del humorismo se aliaron en Borges para adjudicarle a su ex amigo di Giovanni un grado de estupidez y de ineptitud que éste se hallaba muy lejos de padecer: un brillante ejercicio, en fin, de literatura fantástica.

10 comentarios:

  1. Lá historia es genial, pero tu relato me parece insuperable porque en otra vuelta de tuerca transforma una anécdota del Borges vengativo en la ocasión de ver ‘
    ‘ ún brillante ejercicio de literatura fantástica’ '

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  2. No es un invento. Borges también cuenta esa anécdota, que proviene de otro autor, en una clase en Columbia en cuyo panel estaba Di Giovanni, que obviamente intentó traducir la frase y, dudoso, consultó o pidió revisión.
    En español aparece en https://books.google.com.ar/books?id=ER7dDAAAQBAJ&pg=PT25&lpg=PT25&dq=%22mate%22%20%22sabe%20morir%22&source=bl&ots=hEjnE811D3&sig=ACfU3U1JEhvKMxdTex0xxb9JCZa6Bz8gVw&hl=en&sa=X&ved=2ahUKEwj-l4_gwNrrAhX1CrkGHR5RAw4Q6AEwEHoECAkQAQ&fbclid=IwAR1p_2bRhWSrC-uPUIRjNYzXlweKYVLkB_Eb0fpvFd301A6gQAbEsR8Mh60#v=onepage&q=%22mate%22%20%22sabe%20morir%22&f=false y con más detalle bibliográfico aparece en las correcciones a las notas de 'Borges' en http://www.borgesdebioycasares.com.ar/images/14_Notas%20Corrigenda.pdf (ver 1436,2).
    Borges contó la misma historia en un “Come en casa Borges” del Borges de Bioy, 8 de abril de 1972, con comentarios adicionales detalles. El énfasis ahí es sobre las dificultades de traducir, de comprender bien una lengua que no es propia.

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  3. Estimado, el ejercicio de literatura fantástica es el suyo. Le pasé las fuentes. ¿No piensa corregir?

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  4. Estimado Ignacio. El señor Fernando Sorrentino es el autor de la nota publicada por el diario La Prensa. Usted ya planteó su objeción en un comentario que fue igualmente publicado a continuación de la nota. No es costumbre de este blog corregir los textos que publica, sobre todo cuando no son propios. En el caso de que haya alguna inexactitud en la nota, usted dio elementos a los lectores para que vayan y lean lo que usted les indica. Es todo lo que vamos a hacer. Saludos

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    1. Usted en un blog reproduce una nota que da información falsa. Sorrentino puede decir disparates, pero usted elige difundirla. Incluso avisado de que es falsa. En fin.

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  5. Podría bajar la nota en vez de reproducir disparates. Si Sorrentino dice un disparate es cosa de Sorrentino, si usted lo difunde inadvertido se comprende la buen intención, si usted lo difunde informado de que es un disparate el problema es usted. En nombre de la cultura embrutece. En fin.

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  6. Hemos publicado una nota de un autor respetable. Le hemos dado la oportunidad de refutar lo que dice en ella, publicando su comentario. Es todo lo que vamos a hacer. Nada lo obliga a leer un blog que embrutece. Evidentemente, no somos una lectura para usted. Este diálogo ha terminado.

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  7. Señor Ignacio Azpiazu:
    Agradezco su erudición y, abusando de ella, me encantaría nos remitiera el cuento de Borges en que aparece el pasaje “Mate, capitanejo Payé quiere morir”. Yo, al menos, estaría muy agradecido.
    A los tantos que suelo cometer, me atrevo a agregar un nuevo disparate: siempre creí que el sustantivo ‘intención’ pertenecía al género femenino y, por lo tanto, tendría que concordar con el adjetivo ‘buena’. Su último mensaje, donde, con todo acierto, usted escribe “buen intención”, me ha demostrado que yo me hallaba somorgujado en ciénagas de ignorancia troglodítica.
    Muchos gracias, pues, por su “buen intención”, que retribuyo, condignamente, con atentas saludos y cálidos expresiones de mi más fervoroso admiración hacia su elevadísimo cultura.

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  8. Resulta curiosa la discusión derivada de la escritura de Fernando Sorrentino que reprodujo Jorge Fondebrider, escritura que me gustó muchísimo que agradezco (a los dos) que también reproduje y que encantó a lectores en cuarentena en las dos orillas del mundo.
    Resulta curioso que Norman Thomas di Giovanni (DG) — traductor que mentía menos que Washington— promueva una conversación sobre la verdad de la ficción. Revisando las traducciones que DG hizo (con la “colaboración” de Borges) sorprende cómo pudo, con la inverosímil ingenuidad que señalan sus preguntas (están grabadas), convertir a Borges en un escritor aferrado a la verosimilitud más extrema. Si en un rancho falta la cama, DG le pide una cama a Borges. El resultado es bien conocido. Las versiones en inglés de DG son bastantes más largas que los originales y nunca faltan a la verdad. La traducción de El libro de los seres imaginarios en inglés despojó al original de 103 “errores”, ¡errores de Borges!, que DG se apresuró a meter en un sobre y enviar al editor argentino para que los corrigiera. “A mí me van a hablar de errores” era su lema. Es bastante posible que la tercera vez que DG le pidió a Borges (está grabado) que explicara que eran los unitarios o la vajilla celeste o sombra terrible de facundo voy a evocarte, Borges jurara vengarse.

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  9. Es todo erróneo, dejo todos los datos, en orden y con links.
    1- La cita viene de un libro de anécdotas, El humor de Borges, de Alifano, que salvo que fuera anotando todo como el Boswell de Johnson, podemos suponer que escribió mas tarde, dias o quizas años, lo que recordaba. Quiero decir que lo mas probable que Borges no haya dicho exactamente eso.
    2- El texto si existe. Esta en la transcripción de unas clases dictadas por Borges en la Universidad de Columbia en 1971.
    3- Si fue editado al inglés, en el libro Borges on Writing, 1973, HarperCollins. Reedición 1994.
    https://books.google.com.ar/books/about/Borges_On_Writing.html?id=xvOuQgAACAAJ&redir_esc=y&fbclid=IwAR2ROyzygZuGEPnhFxN3PrVdHkFEpNtuo9ZPr6tQb5zu-5msO1xGFH15_7Q
    4- Si fue traducido al inglés, por lo menos las partes en castellano, justamente, por Di Giovanni, que también es coeditor. Mismo link.
    5- Lo que sucede es que mientras traducía los pasajes que Borges había dicho en español, le consulta por teléfono por el sentido del "mate", lo que ocasiona el siguiente diálogo y es lo que seguramente Alifano escucho y transcribió mal:
    "BORGES: «Di Giovanni me llamó por teléfono para preguntarme cómo traducir la frase: "Mate: Capitanejo Painé sabe morir". ¿Qué otra interpretación, además de la evidente,encontrás vos?». BIOY: «Ninguna». BORGES: «El gran traductor pregunta si el capitanejo Painé antes de morir no pidió un mate. Te das cuenta, qué animal. Madre, porque lo quiere a Di Giovanni, dijo que la frase en realidad era ambigua." Página 1436 del Borges, de Bioy Casares.
    6- Si bien hay un pie de página diciendo que la anécdota no existe, en las correcciones a las notas, se aclara que sí existió y se dan detalles.
    Corrección de las notas, buscar página 1436.
    http://www.borgesdebioycasares.com.ar/images/14_Notas%20Corrigenda.pdf?fbclid=IwAR2ROyzygZuGEPnhFxN3PrVdHkFEpNtuo9ZPr6tQb5zu-5msO1xGFH15_7Q
    7- Para que no haya dudas de la existencia del texto, dejo el párrafo y un link al libro en digital.
    "Nevertheless, he managed to make his way toward the enemy-the government forces-and he said in broken Spanish, "Mate. Capitanejo Payen sabe morir": "Kill, Captain Payen knows how to die." Then he bared his throat to the knife, and it was duly cut."
    https://es.scribd.com/document/257318534/Borges-on-Writing
    Me llevo media hora trasteando en Google y revisar el Borges, de Bioy.

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