martes, 21 de julio de 2026

"Homero no es un historiador. Lo que hace es contar un gran mito de tradición oral"

Con la locura desatada por La Odisea, el film de Christopher Nolan inspirado en la obra de Homero, proliferan las traducciones de esa obra y de su predecesora La Ilíada, ambas atribuidas al mismo autor mnítico, aun cuando entre una y otra medie un siglo de diferencia. Como suele suceder en estos casos, hay nuevas ediciones y ediciones recuperadas. Tal es el caso de la publicada por Luis Segalá, en 1908, revisada por el traductor en 1927. Ésta última, acaba de ser reeditada en España. La nota sin firma, de La Libertad Digital, da cuenta de ella. El título, por supuesto, es una exageración al gusto de nuestro desdichado presente.

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La Ilíada es considerada la obra literaria más antigua de Occidente y, casi tres milenios después de su creación, continúa inspirando novelas, películas y nuevas traducciones. Ahora, la editorial EDAF recupera una edición poco conocida: la revisión que el filólogo Luis Segalá publicó en 1927 y que permanecía eclipsada por su primera traducción de 1908.

En Es la Mañana de Fin de Semana de esRadio, el profesor de Griego Antiguo de la UNED Juan Piquero Rodríguez, responsable del prólogo y las notas de esta edición, explica por qué este texto supone una recuperación relevante. "Generalmente lo que se ha venido reeditando hasta ahora ha sido la primera versión que hizo Segalá en 1908", señala. Sin embargo, años después el propio traductor introdujo numerosos cambios que ahora vuelven a ver la luz.

Una traducción más fiel al mundo griego
La principal diferencia entre ambas versiones está en el tratamiento del propio universo homérico. Mientras la edición de 1908 utilizaba los nombres latinos de los dioses, la revisión de 1927 recupera las denominaciones griegas originales.

"En esta aparecen Zeus y Atenea, en lugar de Júpiter o Minerva", explica Piquero. Además, Segalá incorporó pequeñas aclaraciones para facilitar la lectura y ayudar al lector a identificar quién habla en cada momento, un recurso que hace más accesible un poema de enorme extensión.

El profesor también destaca otra decisión pionera para su época: traducir la obra en prosa. "Fue el primero que se atrevió a hacerlo en español", afirma. Esa elección permitía mantener las repeticiones y fórmulas características de Homero, elementos que muchas traducciones en verso eliminaban por motivos estéticos.

Un libro que sigue marcando la cultura occidental
Más allá de su valor literario, Piquero recuerda que la influencia de La Ilíada sigue presente en buena parte de la cultura occidental. "Si uno no tiene una idea de la mitología griega o de la historia bíblica, difícilmente puede entender gran parte del arte europeo", sostiene.

La huella del poema se extiende desde la pintura hasta la literatura contemporánea o el cine. El especialista recuerda novelas recientes inspiradas en Aquiles y Troya, además de las nuevas adaptaciones cinematográficas dedicadas al universo homérico.
Mucho más que una historia de guerra

Aunque el poema gira en torno al conflicto entre griegos y troyanos, Piquero subraya que su vigencia reside en los grandes temas humanos que aborda. "Hablar de la guerra, más en el mundo en el que vivimos actualmente, sigue siendo algo cotidiano", explica.

Junto a las escenas de combate, el experto destaca algunos de los episodios más conmovedores de la obra. Uno de ellos es la despedida entre Héctor y Andrómaca antes del duelo contra Aquiles. Otro, el encuentro final entre Aquiles y el anciano Príamo, cuando el rey de Troya suplica recuperar el cuerpo de su hijo. "Son probablemente los dos pasajes más conmovedores de toda la obra", asegura.

¿Existió realmente la guerra de Troya?
La base histórica del poema sigue siendo objeto de estudio, aunque Piquero considera que hoy existe un consenso mucho mayor que hace décadas. "Sí parece haber acuerdo en que la guerra de Troya tuvo lugar", afirma. Los hallazgos arqueológicos en la antigua ciudad de Troya y las referencias conservadas en documentos hititas apuntan a que el conflicto narrado por Homero pudo inspirarse en acontecimientos reales ocurridos hacia los siglos XII o XIII antes de Cristo.

Eso sí, el profesor recuerda que el objetivo de Homero nunca fue escribir una crónica histórica. "Homero no es un historiador. Lo que hace es contar un gran mito de tradición oral", resume.

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