jueves, 9 de octubre de 2014

El Grupo Planeta con olor a podrido

La noticia es del día de ayer y fue publicada por Carlos Prieto, en El Confidencial, de España. Aquí se habla de un claro acto de censura ejercido contra el periodista y escritor Gregorio Morán (Oviedo, 1947), autor de El cura y los mandarines, un libro que iba a publicar Manuel Lara, mandamás de Planeta, a través de su sello Crítica, y que, por no aceptar eliminar ciertos nombres y hechos, ha quedado sin editorial.


Planeta censura el libro de Gregorio Morán
sobre la casta cultural española

El ensayo se llama El cura y los mandarines, lo ha escrito Gregorio Morán y es una historia sobre los vínculos entre la cultura y la política española entre 1962 y 1996. Hoy tenía que haberlo puesto en circulación la editorial Crítica, del grupo Planeta, y tenía todas las papeletas para convertirse en uno de los ensayos culturales del año: Gregorio Morán, periodista crítico de referencia, culminaba así una carrera dedicada a investigar la fontanería del poder en nuestro país. Pero no será así, al menos en el sello de José Manuel Lara, así lo ha confirmado la editorial a este periódico a pesar de estar anunciado el lanzamiento desde hace meses.

Crítica se ha negado a publicar el ensayo sin purgar, a lo que Morán se ha opuesto. Conclusión: Morán cobrará el adelanto estipulado y buscará otra editorial, en un acuerdo de divorcio con una cláusula de confidencialidad que quizás no permita hablar a Morán sobre el asunto, como confirman a El Confidencial fuentes próximas al escritor asturiano. La censura convierte El cura y los mandarines en un libro maldito y legendario. 

Los editores de Crítica pidieron hace unas semanas a Morán que purgara una capítulo de once páginas del manuscrito en el que se hacían referencias críticas a la trayectoria de Víctor García de la Concha y su paso por la Real Academia Española (RAE), y donde también se mencionaba a otros académicos de la institución como Luis María Ansón y Juan Luis Cebrián. Pero Gregorio Morán se resistió y rechazó de manera tajante esta posibilidad. Fuentes del entorno de Morán confirman que el dedicado a los académicos es uno de los muchos capítulos "calientes" del ensayo.

Si bien los comentarios de Morán sobre la RAE podrían haber sido la gota que colmara el vaso de la paciencia de sus editores, el libro en su totalidad ha sido un quebradero de cabeza para Crítica desde que la editorial recibió el original, que iba a enervar a una buena parte del grupo dominante político y cultural español. Aunque el ensayo reparte mandobles a personajes más relevantes que De la Concha, actual director del Instituto Cervantes, no es menos cierto que los lucrativos acuerdos comerciales entre el mundo RAE y Planeta son conocidos por todos, incluido la publicación de ese best seller llamado Diccionario de la Lengua Española, cuya nueva edición, por cierto, está al caer.  

Planeta: "No es censura"
“Llevo luchando por publicar este libro desde hace meses, porquees un libro espléndido. Pero el departamento jurídico ha hecho un informe de tres páginas en el que deja claro todos los motivos de demandas”, explica Carmen Esteban, directora editorial de Crítica, a este periódico, desde Fráncfort. “No podemos asumir esos riegos, según el departamento jurídico. Hay descalificaciones personales porque sí…”

“No ha habido vocación de censura. Se le pidió al autor que rectificara, pero él se negó a pulir nada”, añade. “No es censura, era un libro denunciable y el responsable es el editor. Hay muchas intromisiones en el honor”, dice. El libro estaba contratado desde hace diez años. De hecho, la editora asegura que el libro que se contrató era otro, pero que llegó éste. “Un libro espléndido, pero impublicable porque nos habrían cosido a demandas”, repite. 

Abuso sobre abuso
La ironía del asunto es que El cura y los mandarines es un repaso a las mezquindades y los abusos de poder de la cultura española de la segunda mitad del siglo XX. Así que su censura vendría ser un extraño caso de profecía autocumplida. Qué mejor manera de certificar las tesis del libro que censurándolo, y qué mejor forma de promocionarlo que impidiendo su publicación (podría pensar un cínico).

En efecto, curiosa manera de silenciar un libro que logrando que toda España se entere en los próximos días de su existencia por haber sido boicoteado."En Planeta han perdido los papeles. Es un caso claro de incompetencia e impunidad", confirman a este periódico fuentes conocedoras del conflicto.

Estamos ante un atropello cultural o el penúltimo capítulo de una serie de episodios vergonzantes de la cultura española. Si Morán decide algún día ampliar el objeto de estudio de su libro hasta el siglo XXI, no tendrá que escribir el epílogo: ya lo han hecho sus censores por él.  

La demostración de que a Crítica/Planeta se le ha ido este asunto de las manos, es que acaba de aparecer en los kioscos el número de octubre de la revista Leer… con una entrevista a Morán sobre El cura y los mandarines, realizada antes de que estallara el quilombo y cuando aún se pensaba que Crítica publicaría el libro a principios de octubre. El titular de la entrevista ya avisa del tono del ensayo frustrado: “Este es el libro más duro y brutal de todos los que he escrito”, lo que dicho en boca de Morán, conocido por sus andanadas críticas, suena para hacerse caca en los pantalones (que es lo que parece que les ha ocurrido a algunos en el grupo Planeta). Y más: “Es un ajuste de cuentas con mi generación… Por eso es posible que este libro no exista, que no salga en los papeles”, afirma Morán profetizando la que se le podía venir encima.

Otra joyita de la entrevista de Leer sobre César Alonso de los Rios: “Es uno de los que cruza todo el ciclo español entero: sale de un seminario de un pueblo de Valladolid y va directamente al Frente de Liberación Popular (FLP); de ahí al PCE, donde tiene una activa participación; luego pasa al PSOE a ser nada menos que la mano izquierda de Solana en Cultura, y de ahí al PP, extrema derecha, además no la facción más moderada”.

Y otra más referida a los capítulos en los que habla de Camilo José Cela: “No creo que haya en la Historia de la Literatura Española desde Quevedo, un trepa con tanto talento para trepar”.

Resumiendo: Morán ha decidió escarbar en la memoria histórica del país y poner a cada uno en su sitio.  

Más errores del grupo editorial: El cura y los mandarines sigue disponible para comprar en las principales páginas de comercio electrónico de libros (Amazon, FNAC y Casa del Libro), pese a que Planeta/Crítica ha retirado la ficha del ensayo de su página web y, por tanto, el libro oficialmente no existe. ¿Qué va a pasar con los lectores que han comprado el ensayo en preventa?

Si los editores del grupo Planeta pensaban que podían controlar a un personaje como Morán estaban equivocados. A estas alturas de su carrera, tras varias décadas escribiendo a la contra y resistiendo a no pocas presiones y censuras, Morán no sólo ha demostrado que siempre dispara con bala, sino que la autocensura no va con él. Ejemplos de esta actitud hay muchos. Recuerden su biografía crítica de Adolfo Suárez, publicada en el punto álgido de su presidencia y en medio de una ensordecedora polémica, y que Planeta (sí, Planeta) convirtió en best seller durante la Transición. Por no hablar de sus tres décadas de críticas inmisericordes a Jordi Pujol en su clásico artículo de los sábados en La Vanguardia.

Planeta, de hecho, había publicado hasta ahora varios de los ensayos más conflictivos de Morán, de Miseria y grandeza del Partido Comunista de España a Los españoles que dejaron de serlo. Repetimos: hasta ahora. ¿Qué está pasando?

Ahora la otra gran cuestión es la siguiente: ¿Se atreverá algún otro gran grupo editorial a publicar el ensayo o preferián mirar hacia otro lado? "Apostaría a que hay pocas posibilidades de que una editorial grande se atreva con esto", zanjan fuentes cercanas a Morán.


miércoles, 8 de octubre de 2014

What the fuck!

Con el singular título “El problema de traducir la palabra fuck : algunos ejemplos en la poesía norteamericana contemporánea”, ayer se presentó en el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires la poeta y traductora, del inglés y el alemán, Cecilia Pavón. La velada se estructuró a través de una serie de ejemplos con los distintos usos de la expresión y permitió una rica discusión sobre los muchos matices que se ponen en juego a la hora de traducir.

Los interesados pueden ver el video de la velada en http://www.ustream.tv/recorded/53699643

Cecilia Pavón nació en Mendoza en 1973. Es Licenciada en Letras por la UBA. En 2012 publicó su poesía reunida: Un hotel con mi nombre, por Mansalva. Ha publicado además:27 poemas con nombres de persona, Triana, 2010. El e-book Once Sur, Blatt y Rios, 2012 y el libro de relatos, Los sueños no tienen copyright, Blatt y Rios, 2010. Este año, la editorial Sand Paper Press de Key West, Estados Unidos, publicará una selección de sus poemas traducidos al inglés. Vive en Buenos Aires, donde trabaja como traductora literaria del alemán y del inglés. Ha traducido entre otros autores a: Diederich Diederichsen, Isabelle Graw, Mercedes Bunz, Werner Schroeter, del alemán. Y a Chris Kraus, Ariana Reines, Dorothea Lasky, entre otros, del inglés.

martes, 7 de octubre de 2014

"La literatura le gana la partida siempre a las historias oficiales"

“La reedición de Cazador de ratas, antología de poemas de la escritora rusa Marina Tsvietáieva, resultó la excusa perfecta para que las traductoras (y también escritoras) Irina Bogdaschevski, serbia, y Laura Estrin, argentina, reflexionaran sobre la obra de la autora de Poema del Fin y sobre las complejas relaciones entre la literatura, la vida y el poder”, dice la bajada de la siguiente entrevista de Pablo Chacón, publicada por la agencia TELAM, el 4 de octubre pasado.

“La literatura es el diálogo de dos en un castillo”

El libro, publicado por las ediciones Paradiso, incluye algunos de sus poemas largos, quizá los más importantes, y otra serie de piezas ineludibles a la hora de estudiar la literatura de cualquier tiempo.

 Bogdaschevski nació en Belgrado y vive en Villa Elisa. Estrin nació en Buenos Aires; es docente en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y ha publicado varios libros: poemas y ensayos. Esta es la conversación que ambas sostuvieron con Télam.

–T : En la obra de Marina Tsvietáieva, ¿cuál es la importancia de Cazador de ratas?
–IB : Este libro, que hicimos en el año 2007, ahora reeditado, lleva el título de uno de los nueve poemas largos de Tsvietáieva (“Cazador de ratas”), pero otros poemas son tanto, o más importantes que éste, por ejemplo “Campamento de los cisnes”, o “Carta de Año Nuevo”, dedicado a Rainer Maria Rilke, que traduje en Tres poemas.

 –T : ¿De qué época son estos poemas y cuáles eran entonces los interlocutores de la autora?
–IB : Los poemas largos de Tsvietáieva son de diferentes épocas: algunos pertenecen a los últimos años de su estadía de Marina en Rusia (1918–1921, “Campamento de Cisnes”, “En el Caballo Rojo” y “Zar –Doncella”), otros a los años en Checoslovaquia, en los suburbios de Praga (“Poema de la Montaña” y el mismo “Cazador de ratas”) y los últimos a los tiempos de su vida en Francia (“Poema de la escalera, por ejemplo”).

–LE : Tsvietáieva escribió para sus amigos, poetas o no. Escribió desde el fondo del amor o desde el fondo de la vida y eso es difícil de escuchar; muchos interlocutores contemporáneos no hay para esos extremos. Nadie nunca quiere oír demasiado.

–T : ¿Por qué razón Marina, su figura extraliteraria, sigue provocando tanta curiosidad?
–IB : Tsvietáieva ha sido una figura realmente trágica, su vida fue un largo poema casi épico, con sobresaltos, desgracias y malos tratos, con falta de comprensión y abandono. Ella dijo una vez: La gente cree que la mala vida que me abruma es el destino que me tocó! ¡Ojalá tuviera yo de regalo una pizca de felicidad, cómo lo hubiera disfrutado!

–LE : Alguna vez uno comprende la distancia entre literatura y todo lo demás. La enorme distancia entre una obra y todo lo que luego pasa con ella. Una obra no garantiza nada. Nada garantiza nada. Y aunque nos refugiemos en el cuanto peor mejor, la injusticia duele y tiene fastuosas cosechas. (Philippe) Sollers escribió que la historia es el tiempo en que tarda una obra en ser leída. Hoy se lee a Tsvietáieva (de hecho hoy celebramos la reedición de este libro, que hicimos hace casi 8 años) pero siempre me queda la duda, la sensación de no saber qué se lee cuando se lee. Y con ese interrogante puede tal vez responderse a la curiosidad que parece despertar la genial obra de Tsvietáieva y la catastrófica y concomitante vida de Tsvietáieva.

 En general las respuestas vienen de la historia. Pocos soportan la historia, muchos la convocan en sus devaneos explicativos pero pocos la soportan de veras. Recuerdo que (Sigfried) Krakauer en Historia. Las últimas cosas antes de las últimas, afirma que aunque las ideas históricas surgen del yo entero, no son subjetivas en un sentido que podría interferir con su potencial valor de verdad. Por el contrario, en ellas, la subjetividad no es en absoluto un factor limitante: esto es lo insoportable de la obra de Marina Tsvietáieva, ella pone, tal como dice el alemán, la subjetividad en su máxima intensidad por lo que entonces se transciende a sí misma. Las ideas históricas son objetivas precisamente a causa de su deuda con la pura subjetividad dice también Kracauer. Y con ejemplar claridad concreta lo que dice (Michel) Foucault: lo que me sorprendía era que, en filosofía, por marxista que fuera la gente en esa época -y dios sabe que lo era-, su ignorancia de la historia era, no diría total, pero sí central. Entre los estudiantes de filosofía había una regla fundamental; como uno era marxista, no tenía que saber historia; la conocía como se conoce un viejo secreto de familia cuya clave se ha revelado hace ya mucho tiempo. Podemos agregar a esto el comentario de Sartre cuando invitado a la URSS, sugiere, siempre comedido, que a los obreros de Europa les puede hacer mal conocer los datos del Gulag, que es preferible no comentarlos públicamente. Tsvietáieva, que siempre viene del futuro, gritó muy justamente en alguno de sus libros: algún día comprenderán, algún día verán, algún día me leerán.

La literatura le gana la partida siempre a las historias oficiales. Yo no sé mucho más que lo que la literatura enseña, (Victor) Shklovski también en este mismo sentido apelaba a una literatura cognitiva, pero aunque mostremos los documentos del latrocinio de Sholojov, nadie cambia lo que ya se instituyó y es cómodo y conveniente seguir repitiendo. Porque las ideas tienen diferentes raíces que los hechos. Y la literatura es un hecho, un hecho material. Y muy contundente.

 –T : ¿Qué tipo de relación tiene la poesía (y la prosa) de Tsevietaieva con Rilke y con Friedrich Nietzsche?
–IB : Tsvietáieva conoció a Rilke a través de Boris Pasternak y tuvo con él un intenso intercambio epistolar, que los acercó y les descubrió sus afinidades. El magnífico poema “Carta de Año Nuevo” (1926), está dedicado a la muerte de Rilke. Está escrito en forma de conversación con el poeta que acababa de morir y tiene tanto en su composición como en su lengua una fuerte impronta innovadora, además de un registro muy severo y al mismo tiempo tierno y conmovedor, hecho que le permite a otro poeta ruso, (Joseph) Brodski escribir un importantísimo ensayo dedicado a este poema de Marina Tsvietáieva (incluido en Tres poemas).

–LE : hay hilos en las adyacencias de la literatura que permiten algunas tradiciones mientras cortan otras continuidades posibles. La serie literaria que diríamos sigue a Hegel, sintetizadora, metafísica, dialéctica, y la que puede seguir, entre otros, a Nietzsche, a veces se excluyen. Tal vez porque este último, y muy complejamente, permite volver a cierto interés en la ética, el hombre concreto, lo individual. No sé si Tsvietáieva lo leyó pero el amor por Heine, por Goethe, por Holderlin que tuvo, hace a su literatura más cercana a la transvaloración de la vida y la escritura nietzscheana, perspectiva que carga con tanto malentendido…

 Por lo que me gustaría decirlo con una frase que dejó Héctor Libertella en nuestra literatura: la literatura es el diálogo de dos en un castillo, afirmación que permite la cercanía con mi pena es mi castillo, que ya no sé si es de Nietzsche o de Rilke. Tsvietáieva escribió a y de Rilke como su exacto contemporáneo. Sintió y dijo que junto con Pasternak eran la literatura de su época. Los amó con todos sus brazos, con la fuerza de Pushkin –como ella afirmaba- y extendió su comprensión de la poesía y del encuentro con ellos (su encuentro fue un milagro –dijo-, del mismo modo en que a otros les recordó que su trato fue demasiado temprano), hacia algo intempestivo pero ineludible. Rilke y Pasternak la correspondieron en cartas, poemas y elegías. Más extensamente puede contarse que lo que Tsvietáieva pensó de muchos autores que la afectaron lo dejó escrito clarito: su obra se extiende en retratos enormes y geniales (en Retratos, que hemos editado el año pasado, compilamos los inéditos en castellano sobre Pasternak, Briussov y Balmont).

 –T : Podría pensarse que la escritora abomina de las fuerzas celestes. ¿Es así, en rigor?
–IB : No se debe sacar ninguna conclusión, porque se mezclan en su alma muchos, distintos, contradictorios sentimientos, pero siempre llenos de religiosidad (sin pertenecer a ninguna religión determinada).

–T : ¿Por qué creén que Illya Ehrenburg no habla –o no habla mucho– del destino de Marina?
–IB : ¡Porque Ehrenburg (a pesar de sus virtudes) era un camaleón!

–LE : El tiempo lo arruina todo –escribió Graciela Schvartz– y solemos saber lo que algunos editores eligieron que sepamos… Si Ehrenburg habló o no de Tsvietáieva, si Maiakovski la conoció, si ella lo valoró, si Pasternak ayudó a Tsvietáieva y a Mandesltam, son elementos que a veces escapan al más fino biógrafo y son fácilmente tergiversables. El testimonio suele ser suspicaz y el testigo muere o lo matan (como al mensajero); en ese caso Tsvietáieva escribió una defensa de su relación con Mandelstam en Una dedicatoria. Ehrenburg fue un hombre complejo en un tiempo complejísimo: a mí siempre me hace pensar contradictoriamente que haya donado toda su obra a la Biblioteca de la Universidad Hebrea de Jerusalén. 

lunes, 6 de octubre de 2014

"Cada día que pasa se lee menos y se pierde más el tiempo"


El 20 de septiembre pasado, Rafael Miranda Bello publicó en Excelsior, de México, la siguiente entrevista con José Luis Amores, fundador, editor y traductor de una apuesta editorial independiente española.

Fogonazos de Pálido Fuego

CIUDAD DE MÉXICO, 20 de septiembre.- En noviembre de 2012, ante una creciente y ávida expectativa de los lectores interesados en la literatura contemporánea, la editorial Pálido Fuego lanzaba su primer embate editorial desde la provincia de Málaga, España. El título de dicho libro era nada menos que Conversaciones con David Foster Wallace, “una novela encubierta” —como señalara Juan Francisco Ferré—, en la que se reunían las mejores veinte entrevistas que diera en su vida el impresionante escritor estadunidense. 

Pero los cañones de su artillería apenas empezaban a caldearse y dos meses después, en enero de 2013, la editorial volvía al ataque con La escoba del sistema, primera y gran novela del mencionado Foster Wallace, y aunque Pálido Fuego parecía alzarse con una victoria rotunda, continuaron llegando a intervalos bombazos de calidad indiscutible —Magma, de Lars Iyer; Todo va bien, de Socrates Adams; o Standards, de Germán Sierra, entre otros—, que no han dado tregua a los lectores, y han ocasionado una serie de contragolpes en medios impresos o prestigiososblogs de literatura, desde donde célebres camaradas del ejercicio literario —Enrique Vila-Matas, Javier Avilés, Rodrigo Fresán y Kiko Amat, por mencionar algunos— entregaron informes aliados para reforzar la indiscutible potencia de la editorial.   

Ahora, guarecido en algún sitio en el que se detiene a mitad de la contienda, José Luis Amores, el fundador, editor y traductor de Pálido Fuego, nos concede una entrevista en la que describe el emocionante panorama editorial en el que parece moverse como un combatiente veterano y anuncia las andanadas literarias que están por venir del otro lado del Océano Atlántico.

–¿A qué dedicabas tus días antes del nacimiento de Pálido Fuego?
–Someramente, soy economista de profesión y durante un cuarto de siglo he trabajado para numerosos gobiernos municipales españoles, y como consultor tributario para empresas privadas.

–¿Por qué y cómo fue que decides arriesgarte a la creación de una editorial?
–Más que nada lo que quería era ver publicadas en español obras extranjeras inéditas en mi idioma materno que había ido leyendo a lo largo de mi vida. Obras importantes que por uno u otro motivo no habían logrado hacerse un hueco en el mercado hispano, la mayoría por meras razones económicas: eran difíciles de traducir, o caras de imprimir, o demasiado cultas y, en fin, ya sabes…

–¿La elección del nombre fue debido simplemente a la sonoridad, o hay alguna declaración de intenciones relacionada con la novela de Nabokov?
–Totalmente, por ambos motivos. Tanto por la belleza de la esdrújula castellana que se forma con la unión de las dos palabras, como por la novela de Nabokov. Además había leído el Timón de Atenas, de William Shakespeare y descubierto el porqué de la apropiación tan posmoderna de una expresión shakesperiana por parte del ruso para el título de su libro. Todo ello me pareció redondo.

–Al consolidar un proyecto que diriges y en el que además de ocuparte como editor asumes la compleja tarea de la traducción, ¿qué experiencias te ha dejado la decisión de involucrarte en los tres frentes?
–El trabajo a tres bandas es, como puedes imaginar, agotador y en ocasiones un tanto esquizofrénico. Lees, o seleccionas de lo ya leído, haces algún cálculo, negocias con agentes literarios y luego te pones a traducir, y todavía después has de convencer a libreros de las bondades de un producto que has vuelto a parir casi por completo después de que otro —el autor— ya lo pariese en origen. Es muy emocionante y al mismo tiempo altamente satisfactorio. Publicas sólo lo que de verdad crees que merece la pena y por eso eres capaz de vértelas a solas en un proceso verdaderamente prolongado. Y sólo tienes un jefe, el lector, y no varios como en la mayoría de los empleos, digamos, normales.

–¿Qué destacarías de entre todo lo ocurrido en estos dos años de
existencia de la editorial?
–Ha habido varios momentos importantes. El nacimiento con la publicación de Conversaciones con David Foster Wallace, libro cuya publicación en EU le pasó desapercibida a la industria editorial hispana y que ha sido todo un éxito. La publicación de La escoba del sistema, primera novela de Wallace que es nuestro best-seller y, de alguna manera, la precursora de la idea de montar la editorial. Ver publicado un libro como Mi primo, mi gastroenterólogo, de Mark Leyner, de una importancia capital para entender el paso de la literatura posmoderna al afterpop que ha acabado por inundar todo tipo de entretenimiento narrativo. Y las tres joyas publicadas últimamente: Historias del arcoíris, de William T. Vollmann; La casa de hojas, de Mark Danielewski, y Una singularidad desnuda, de Sergio de la Pava. La respuesta de los lectores a todos estos libros ha sido fenomenal y no me cabe señalar nada más destacado.

–¿Crees que ha cambiado el panorama editorial en el que surgió Pálido Fuego y de ser así, cuáles son las diferencias más notables que hay en la actualidad?
–La crisis económica, al menos en España, ha diezmado el mercado editorial, si bien nosotros nacimos en plena debacle y no hemos conocido, como suele decirse, “tiempos mejores” sino todo lo contrario. No obstante, hace un par de años, cuando en verano leía Una singularidad desnuda en la playa por puro placer, sin tener en mente su publicación en español, veía a más compañeros de lectura diseminados acá o allá sobre la arena. Hoy puedo decir que ese panorama ha cambiado por completo: es difícil tropezarse con personas que lean en público. La comunicación “veinticuatro horas al día” vía móvil o celular ha desplazado la lectura como entretenimiento solitario en transportes públicos, almuerzos en parques o tomando el sol en la playa. Nos quejamos de la situación económica, que “dificulta” el acceso a la lectura porque los libros cuestan dinero. Sin embargo, compruebo que la gente se gasta en media borrachera más de lo que cuestan los ensayos completos de Montaigne. De manera que, por todos estos motivos, el panorama editorial ha adelgazado bastante, o engordado, según se mire: cierran pequeñas, medianas que se hunden o son absorbidas por grandes que a su vez se fusionan con otras grandes para crear elefantes; hay movimientos millonarios en agencias literarias, escisiones o spin-offs, la autopublicación ha dejado de ser un fenómeno estrafalario para convertirse en una realidad ubicua; el cierre masivo de medios de comunicación ha dejado sin sustento a miles de escritores y obligado a reconversiones que nos dejarán sin muchos buenos narradores; y además cada día que pasa se lee menos y se pierde más el tiempo. No cabe imaginar un panorama más emocionante.

–Con siete autores estadunidenses en el catálogo y sólo Germán Sierra del
lado de la lengua española, ¿cómo han sido escogidos los títulos publicados
por la editorial?
–Como digo, la selección viene en gran parte de lecturas antiguas. Sigo por supuesto leyendo, más que nunca en realidad, y por fortuna no dejo de encontrarme por el camino con obras que piden a gritos ser publicadas en el mundo hispano. Es como cuando vas a un sitio y su belleza te cautiva y haces una foto para publicarla en alguna red social, pensando “Mis amigos tienen que ver esta maravilla”. Publicar títulos extranjeros en tu idioma, de la manera en que lo hacemos nosotros, es algo parecido: no escogemos un título por su supuesta o presunta rentabilidad —ten por seguro que ese tipo de libros ya han sido “cazados” por otros más grandes— sino por su calidad intrínseca y lo que pensamos puede ser su aportación a nuestro acervo literario. Como ejemplo te diré que te sorprendería saber la cantidad de escritores, profesionales y amateur, y de periodistas que han comprado Conversaciones con David Foster Wallace por los valiosos consejos que contiene para la profesión.

–Si “se empieza con los tambores para terminar con dinamita”, como escribió Henry Miller en Trópico de Capricornio, y siendo los primeros fogonazos de Pálido Fuego del calibre Foster Wallace, Iyer, Vollmann, Danielewski, y más recientemente De la Pava, ¿qué libros están por venir y cuándo estarán en México?
–Dentro de nada copublicamos otro título de Danielewski, La espada de los cincuenta años. Y a renglón seguido The Public Burning, la gran obra maestra de Robert Coover, el maestro de las letras norteamericanas. Ambas estarán en México este mismo año, seguro. De hecho, Una singularidad desnuda estuvo disponible en librerías Gandhi días antes de su salida a público en España. Y ya en 2015 publicaremos The Lost Scrapbook, de Evan Dara (imperdonable que este libro no lo tengamos ya en español), y Dogma, de Lars Iyer, y… muchos más.

–¿Y algunos títulos que desearías ver con el sello de la editorial Pálido Fuego en un futuro cercano?
–Podría decirte muchos, pero esto forma más bien parte de una especie de secreto profesional “transitorio”. Ya tuve un par de malas experiencias en el pasado reciente por hacer públicos este tipo de deseos, por mencionar obras sin haber llegado a concretar la compra de sus derechos en español.

–¿Qué libros has leído recientemente y a qué libro o autor tienes en la mira
para próximas lecturas?
–Últimamente he leído mucho a Stephen Dixon, por ejemplo, casi totalmente inédito en español hasta hace nada. No lo conocía y me lo recomendó Germán Sierra y he de decir que es un grandísimo escritor, sus novelas son fenomenales. La argentina Eterna Cadencia ha publicado hace tres o cuatro meses una antología de relatos suyos y anuncian que publicarán más dentro de no mucho. No he leído esa antología en concreto, pero me atrevo a recomendar a ciegas y encarecidamente su lectura. He leído hace unos meses Teatro Grottesco, de Thomas Ligotti, un gran libro de relatos a caballo entre la imaginación alucinada de Bruno Schulz y la escritura obsesiva de Thomas Bernhard. Y mi próxima lectura van a ser las 700 páginas de Last Stories and Other Stories, el último libro de William T. Vollmann, que estoy esperando me llegue a casa en cualquier momento.

–¿Y qué estás leyendo ahora?
–¿Ahora mismo? Ahora estoy leyendo Imperial, de Vollmann, una obra muy mexicana e infinita en más de un sentido.

–¿En qué sentido consideras que esa obra de Vollmann, en particular, es “muy mexicana e infinita”?
–Porque Imperial para prácticamente en México, en Mexicali para ser exactos, y el libro tiene mil 300 páginas. Infinita, por tanto, por su extensión y por tratar de una tierra que amo sin haber llegado aún a pisarla.


viernes, 3 de octubre de 2014

La RAE se baja los pantalones ante los abogados de una multinacional


Académico después de la visita de los abogados de Lycra
Por muy increíble que parezca, la siguiente noticia, publicada el 30 de septiembre pasado, en el sitio español moda.es, no es fraguada: ¡los papanatas de la RAE siguen metiendo la pata y dando todo tipo de muestras de imbecilidad!  

Invista impugna el diccionario de la RAE
por el uso de la palabra “lycra”

Abogados de Wichita contra eruditos de la Real Academia de la lengua Española (RAE). La multinacional estadounidense Invista, uno de los mayores grupos industriales del mundo del sector de la moda, planta cara a la academia española de la lengua por el uso indebido de su marca estrella: Lycra. La empresa ha impugnado la entrada de la palabra lycra en el diccionario de la RAE y ha conseguido que la academia la modifique en la próxima edición del libro, que publicará el 17 de octubre.

Actualmente, el diccionario de la RAE incluye la palabra lycra con la definición de “tejido sintético elástico, utilizado generalmente en la confección de prendas de vestir”. Así, la palabra lycra es considerada por la academia como un genérico para referirse al tejido que tantas prendas de ropa incorporaron en los años ochenta, en pleno apogeo de fenómenos como Flashdance, con sus mallas coloridas y sus calentadores.

El pasado verano, el departamento legal de Invista se dirigió a la RAE para pedir la rectificación de la entrada del diccionario, acogiéndose a que Lycra es una marca registrada y a que se trata de una fibra, y no un tejido, como dice la academia.

La fibra Lycra, propiedad actualmente de Invista, fue inventada en 1958 por un equipo de científicos para sustituir el caucho utilizado para la producción de lencería. El ingeniero que creó esta fibra que ha revolucionado la moda fue Joe Shiver, que en aquel momento trabajaba para Dupont. En 2003, Dupont vendió su división de fibras textiles, Invista, a Koch Industries.

“Lycra es una fibra sintética que pertenece a la clasificación genérica de elastano –señala Invista–; nunca se usa sola, sino que se mezcla con otras fibras para obtener tejidos con una elasticidad única y que no se deforman”.

La popularización de la ropa elástica ha hecho que el consumidor identifique la marca Lycra con un nombre genérico del tejido. Invista es el único fabricante del mundo de Lycra, aunque compañías como Creora o Roica también abastecen a los fabricantes de moda de fibra elástica utilizando composiciones químicas y nombres comerciales diferentes.

La fibra elástica es una de las materias primas que más se utiliza en las prendas, sobre todo de íntimo y baño, porque proporciona una mayor comodidad. En los últimos años, el consumo de esta fibra ha aumentado gracias, por un lado, a las tendencias de moda y al éxito de la prenda exterior ajustada, y, por otro lado, al incremento de la producción de prendas a nivel global.

Los académicos cambian licra por lycra
Desde hace algunas semanas, la entrada lycra del diccionario aparece como “Artículo enmendado” e incluye la precisión de que se trata de una marca registrada. La RAE ha publicado un avance de la vigésima tercera edición del diccionario (que incorpora 271 artículos enmendados sólo con la letra L) y en ella dejará de incluirse la palabra lycra, que se cambiará por licra, señalando que procede del inglés lycra, una marca registrada.

La definición de licra se mantiene como un “tejido sintético elástico”, por lo que Invista sigue batallando con la RAE para que la modifique por fibra, según han explicado a Modaes.es fuentes del grupo estadounidense, que acaba de poner en marcha un cambio de estrategia en la política de márketing para Lycra con el objetivo de conseguir que el consumidor la identifique como una marca y no como un genérico.

Invista es uno de los mayores grupos fabricantes y distribuidores de fibras sintéticas para la industria textil, ya sea para la moda, el textil hogar o los textiles técnicos. En 2003, el gigante químico Koch Industries, considerada la segunda mayor empresa de Estados Unidos, compró Invista por 4.400 millones de dólares al también grupo químico DuPont, que se desprendió así de su negocio textil.

En España, la compañía opera a través de una filial, con sede en Barcelona. En el último año, la empresa ha continuado invirtiendo en incrementar su capacidad productiva, con ampliaciones de plantas ya existentes o la apertura de nuevas, como la de nylon de Shanghái. El pasado marzo la empresa anunció una inversión de mil millones de dólares para la construcción de un macro complejo en China para producir nylon. 


jueves, 2 de octubre de 2014

La RAE contra la independencia de Cataluña

El jueves 22 de mayo pasado, Gemma Aguilera publicó el siguiente artículo en Minuto político. El modus operandi recuerda lo que solían hacer los militares argentinos durante la última dictadura (aunque, claro, la práctica es anterior), cuando adaptaban el léxico a sus propósitos políticos. Tal vez resulte ilustrativo repasar el volumen Los lenguajes totalitarios, de Jean-Pierre Faye.

La RAE combate el catalinismo desde su diccionario

Administración, autodeterminación, autodeterminista, autogobierno, ciudadano, consulta popular, democracia, democracia directa, estado, estado asociado, estado autonómico, estado de derecho, estado de alarma, estado de excepción, estado de guerra, estado de sitio, mayoría silenciosa, plebiscito, referéndum, soberanía, soberanía nacional, somatén: éste es el listado de términos que la rae ha ido modificando desde el 2010 y que, si no hay cambios de última hora, verán la luz en octubre de 2014, cuando se haga pública la última revisión del diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Las hispanistas Montserrat Alberte y Silvia Senz ultiman un estudio sobre el contenido de estas enmiendas, la ideología y posicionamiento político que reflejan y cómo pueden afectar al proceso catalán, que publicarán en la Revista de Llengua i Dret [Revista de Lengua y Derecho] cuando se haga pública la nueva edición del drae octubre de 2014 y se hagan oficiales todos los cambios que incorpora. 

En 2010, cuando la sentencia del [Tribunal] Constitucional contra el Estatuto [de Cataluña] evidenció que la rae había modificado intencionadamente el significado del término “nacionalidad” para hacerlo encajar con la sentencia, la Generalitat, y también ERC y otros partidos nacionalistas de la comunidad autónoma, pusieron el grito en el cielo y lograron que la academia diera marcha atrás y aceptara que la modificación había sido arbitraria. 

Cruz de San Jorge 
No obstante, con la nueva tanda de modificaciones de acepciones, que pueden tener consecuencias políticas, «ni la Generalitat ni ningún partido político o institución del país han dicho ni mu, por el contrario, Cataluña ha premiado la política de la rae otorgando la Cruz de San Jorge a su director, José Manuel Blecua, máximo responsable de todas estas enmiendas», denuncia la editora, hispanista y especialista en planificación lingüística y normatividad Silvia Senz a Nación Digital. 

El pasado 22 de abril, el presidente de la Generalitat, Artur Mas, imponía este galardón a Blecua, «por una trayectoria de excelencia en los campos docente y científico, como autor de trabajos de lexicografía y de historia de la lingüística y pionero en la aplicación de las nuevas tecnologías al estudio del castellano». La glosa de su figura también destacaba «la vinculación con Cataluña y la actitud receptiva para con la lengua y la cultura catalanas». 

Silvia Senz insiste en la gravedad de los efectos que pueden tener estas modificaciones de significado, que «tendrán capacidad para intervenir en el transcurso legal del proceso catalán en virtud del papel consultivo que tanto José Manuel Blecua como la propia rae y el drae tienen para los órganos jurídicos y políticos españoles». Por una parte, porque Blecua es miembro nato al Consejo de Estado, órgano supremo consultivo del Gobierno, y por otro, por «el uso que pueden hacer los tribunales de justicia del diccionario cuando este se aplique a los criterios de interpretación literal que admite el Código Civil español en el artículo 3 para dirimir el sentido propio de las palabras que componen las normas jurídicas, las fuentes jurídicas y los principios generales del derecho». Pero además, la rae tiene una función asesora del ministerio de la Presidencia y la Secretaría de Estado de Justicia «en cuestiones de calidad técnica y lingüística de las normas que elabora el poder legislativo español», explica Silvia Senz . 

Andalucismo sí, catalanismo no 

Cataluña sólo ha protestado por el término “nacionalidad” en 2010. En ninguna otra ocasión ha plantado cara a la rae respecto al tratamiento lexicográfico de los términos que la puedan afectar. Tampoco cuando, en la edición vigente del diccionario, en 2001, se produjo una modificación significativa en el término “catalanismo”, la supresión de la acepción política: “movimiento que propugna el reconocimiento político de Cataluña y defiende sus valores históricos y culturales” , y dos modificaciones en las otras dos acepciones, que hacían que el catalanismo quedara reducido a “locución, giro o modo de hablar propio de los catalanes”, y “amor o apego a las cosas características o típicas de Cataluña”.
 
Con el término “andalucismo” se hizo exactamente lo mismo. Pero ahora, como respuesta a una reclamación formal del Partido Andalucista, la rae ha hecho público que reincorporará la acepción política de andalucismo como “nacionalismo andaluz”, rectificación que no afectará a “catalanismo”. ¿Por qué? «Desde Cataluña no se ha pedido. A diferencia de los andalucistas, las instituciones catalanas y los partidos catalanistas —que ya conocían este cambio desde el año 2001, y que están también alertados de las enmiendas que afectan a términos políticos y jurídicos relacionados con el proceso [de autodeterminación catalán], porque nosotras los hemos comunicado pública y privadamente— no parece que hayan considerado suficientemente importantes u ofensivos estos cambios para quejarse», remata Senz.